martes, 28 de junio de 2011

¿LIBRES DEL ANALFABETISMO? … UN MOMENTO, POR FAVOR


“Todo Acto Educativo es un Acto Político” (Paulo Freire)

El Señor Presidente en Funciones de la República del Perú declaró el 13 de Junio próximo pasado lo siguiente: “El Perú, después de 500 años, por fin es libre del analfabetismo”. También declaró a todos los 13 de Junio de todos los Años hasta el fin de los Siglos, “Día del Perú Libre de Analfabetismo”. En alguna parte dijimos antes que no nos importa quien haga trizas el analfabetismo, con tal que lograra tal objetivo nacional, así que debo reconocer para mi vergüenza que me alborocé con la mandada de Alan. Hasta dije para mis adentros, oh desdichado de mí, esa frase-eslogan popularizada por este gobierno y metida por los ojos y las orejas, con la nuestra claro: El Perú Avanza. Wishful Thinking que le dicen los anglosajones. Sin embargo tuve suficiente presencia de ánimo para ponerme en posición de Firmes y esperar a ver qué decían los colegas especialistas al respecto, en parte porque eso de celebrar lo que no existe o está por existir en un indeterminado futuro ha sido una costumbre de nuestro amado Mandatario en Funciones; y porque lo menos que deberíamos hacer en caso de efectivamente desterrar esa lacra es una Fiesta Nacional, con fuegos artificiales, condecoraciones de la Orden del Sol y Palmas Magisteriales a los alfabetizadores más señalados, albazos, procesión del Señor de los Milagros, felicitaciones a las autoridades educativas, jolgorio popular criollo-andino-amazónico, padrino sebo y harta chicha de jora, pisco puro y chela heladita. Así que esperé la Fiesta tanto como las opiniones de los especialistas, y lo que razoné al no ver fiesta alguna, más lo que me encontré tras alguna búsqueda, fue lo siguiente:

¿Tendrá base el Triunfalismo del Gobierno Saliente? Nos sobran los motivos para la duda. Se nos dijo hace algún tiempo que la pobreza se redujo en montones de puntos, y lo que en resumen eso significa en la realidad real, que tiende a escapársele a las estadísticas, es que si antes eras pobre por gastar 100 soles – cifra cualquiera que elijo al azar por no recordar la otra – ahora gastas 100 con 50 céntimos, y SALISTE DE LA POBREZA. De repente consideran que dejas de ser analfabeto si logras decodificar 15 de las 28 letras del alfabeto latino. Me costaría mucho pensar que el Ministerio de Educación pudiera siquiera cohonestar esto, pero puestos en la duda tras los trasiegos y los mejunjes que se armaron en las estadísticas y censos nacionales, que han sido puestos en cuestión por connotados especialistas, había y hay motivos muy fundados para la duda, así que haremos bien si tomamos el asunto con pinzas. Ilustra el caso el siguiente link de Farid Matuk: http://29x55.wordpress.com/2009/01/25/sin-analfabetos-ni-desempleados-la-republica-23-ii-07/

(Paréntesis: Según parece hay un problema muy grave en el Perú con los censos y estadísticas, aunque las encuestas de campaña ya deberían habernos familiarizado con ello. Nadie parece saber con certeza cuántos adultos mayores, jóvenes, pensionistas, desempleados, subempleados, pobres, personas con discapacidad, analfabetos, analfabetos funcionales, etc, etc, etc, etc, hay en el Perú. La duda en la estadística es un tema de enorme gravedad. ¿Cómo sabemos si un programa, proyecto o cualquier otra cosa tiene efectos reales si no podemos confiar en las estadísticas?)

Dentro de la duda razonable: ¿Ha hecho este Gobierno algo de provecho en Educación? La Municipalización, según piensan tirios y troyanos, se percibe como una cosa que es mejor desactivar y hacer otra cosa y de otra manera. Hay consenso en que los Colegios Mayores siembran más desigualdad educativa. Muchos estamos de acuerdo con la Carrera Pública Magisterial, pero su aplicación en el terreno de la realidad está tan rodeada de errores e irregularidades de tono mayor, que habrá que lavarla, secarla, despercudirla y remendarla en forma. La actualización y capacitación de maestros es una broma, según muchos. Hmmm …. Quizá sea preferible mirar esto de la Alfabetización con lupa.

Si dudamos de lo que el Gobierno nos pueda decir, acudamos a otras instancias. UNESCO es quien tradicionalmente ha refrendado a los países que destierran el Analfabetismo ¿Habrá la necesaria corroboración de UNESCO, como sí la hubo en Cuba, Venezuela y Bolivia cuando obtuvieron sus respectivos logros? Hmmm …. No. O si la hay no la hemos visto. Y sospechamos que si la hubiera la publicitarían. O tal vez estará en proceso. Imaginamos que puede que se obtenga, pero el anuncio de “Perú, Libre de Analfabetismo” aparentemente se ha hecho antes de disponer de esta corroboración, y eso, ad portas del fin del mandato, produce la sensación de cierta desesperación por mostrar logros.

Bueno, está bien. Si UNESCO no está, algo habrá, no creemos que se mostrará un logro de este calibre sin que esté refrendado. ¿Hay una evaluación del MED o de algún otro organismo que avale la afirmación hecha por el Señor Presidente en Funciones? Pues sí. Existe una evaluación realizada a través de una Consultoría Internacional ejecutada por el Instituto Internacional de Investigaciones Educativas del Convenio Andrés Bello, y que el Ministerio de Educación describe en un Resumen Ejecutivo, el que encontramos tras poca búsqueda en alfa.minedu.gob.pe/alfa/templates/the_path_less...2/.../21-07-09.pdf y donde se dice textualmente: “se exploró y se recogió información a través de encuestas y entrevistas a unos 16,016 participantes de 26 regiones del país, 104 provincias y 170 distritos en lo que constituye uno de las evaluaciones más serias y amplias sobre un programa de alfabetización a nivel mundial, con un rigor científico(SIC)”. Se añade en el referido documento que se “ha comprobado que más de un millón están debidamente alfabetizadas y además adiestradas en operaciones matemáticas básicas y concluye que en el año 2011 el Perú podrá ser declarado territorio libre de analfabetismo”. Esto suena mejor, pero un momento por favor … esta redacción es a futuro, no en presente. ¿Cuándo se realizó esta Consultoría? Por lo que parece a mediados del 2009, es decir hace dos años más o menos. Es interesante el hecho que se pueda prever un logro de esta clase con dos años de antelación. Algo así como decir que en el 2030 llegamos a Marte, con la diferencia que corroborar la llegada o no llegada a Marte es mucho más fácil. Y el documento completo no parece estar disponible en ninguna parte. Gugleando y gugleando solamente encontramos publicado en la red el dicho Resumen Ejecutivo del Ministerio de Educación que lo menciona. Nos da que pensar un tanto.

Bueno, lo cierto es que también sabemos que todo gobierno que sale tiende a ser vilipendiado, muchas veces injustamente, y si de repente tienen razón tenemos la obligación moral de decirlo. Sigamos nuestro ejercicio de buena fe. Veamos qué nos dicen algunos especialistas:

Gloria Helfer, ex Ministra de Educación: “Esperamos que no ocurra, pero si se declara a un país libre de analfabetismo, entonces el próximo presidente puede decir para qué vamos a invertir en alfabetización si ya el Perú está libre de este problema, esperemos que las evaluaciones sobre el tema se realicen de manera independiente para que nos den la verdadera realidad de este problema.”
Conclusión: Se reclama evaluaciones independientes para corroborar el logro.

Madeleine Zúñiga, Coordinadora Nacional de la campaña peruana por el derecho a la educación: “Por investigación y experiencia sabemos que no se puede alfabetizar a una persona en cuatro meses, que es lo que dura este programa, es un proceso que requiere entre uno y dos años por lo menos y si hablamos de habitantes de lengua indígena el proceso es mayor porque no vamos a pretender que el saber leer en lengua indígena lo va a insertar en el ejercicio ciudadano (…) En realidad no ha habido ninguna evaluación seria de por medio.
Conclusiones: Se plantea de nuevo el problema de la evaluación del logro. Además se cuestiona el proceso de alfabetización en sus medios, y se plantea el problema de las lenguas vernaculares originarias, aparentemente no tomado en cuenta.

Jesús Herrero, presidente del Consejo Nacional de Educación (CNE), “el proceso de alfabetización va más allá de aprender a firmar o escribir, es un trabajo continuo para evitar caer en el analfabetismo funcional (…) la tarea es más complicada y amplia que el haber recibido un número de clases. Además hay que asegurar que estas personas puedan continuar su educación, y si tienen acceso a libros que los apoyen en eso (…) Tiene que continuar siendo una prioridad para la nueva gestión, comenzando por determinar bien cuántos analfabetos hay realmente en el país”.
Conclusión: Se cuestiona el proceso de alfabetización en sus fines, se añade el tema del analfabetismo funcional, y el de sostenibilidad, es decir, el riesgo de recaída en el analfabetismo. Y, nuevamente, el problema estadístico.

Hasta ahora hay sombras y dudas que no debería haber, pues no habría sido tan difícil despejarlas haciendo las cosas con un mínimo de eficiencia, potencialidad que no dudamos existe. Veamos el otro lado. Los medios de comunicación se han limitado a reproducir las declaraciones de las autoridades educativas y del Señor Presidente en Funciones, y no han cuestionado las cifras ni el logro, aunque ya sabemos que reservan el cuestionamiento a otras cosas, y están ocupados defendiendo los intereses de los grupos de poder, a los que les conviene decir que su aliado en el gobierno ha tenido logros, con lo que evitan las salpicaduras que les pudieran caer. Así que por acá nada nuevo.

Vaya, pero esto suena a mencionar la soga en la casa del ahorcado. ¿Es que acaso, cuál perros del hortelano, se critica a destiempo y no se come ni se deja comer? ¿Acaso nadie, en su momento, habló? Miremos.

Sí, se habló. Hace dos años – 2009 - el Consejo Nacional de Educación, que es a quien le toca decir las cosas, las dijo. En un pronunciamiento se había planteado varios problemas en el Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización - PRONAMA, tales como la ausencia de un censo nacional de analfabetos, debido a la diversidad de definiciones en cuanto a lo que es ser analfabeto. Esto derivó en diferencias notabilísimas en las estadísticas que registraban dicha población: el Censo de Población y Vivienda 2007 registró 1´360,663 analfabetos, la ENAHO 2005 llega a casi 2 millones; y la cifra del Ministerio los ubica entre 2 y 2,5 millones. Vaya, en qué quedamos. No había una Línea de Base única y concreta sobre la cual trabajar. Otro problema puesto en evidencia fue el de la baja eficiencia del programa por factores como el reclutamiento de estudiantes de 5to año de secundaria como alfabetizadores, las dificultades en el pago oportuno de los facilitadores, la supervisión de éstos, y la distribución oportuna de los materiales de enseñanza. Los programas de post-alfabetización además registraban reducción de matrícula y no incremento, lo que también se veía curioso, por decir lo menos. Es decir, el CNE cumplió con su deber haciendo ver a los ejecutores de las políticas los errores que podrían estarse cometiendo para su corrección.

Por cierto, también el educador José Rivero hizo un pequeño aunque enjundioso estudio crítico donde señaló éstos y otros problemas de PRONAMA y del proceso de alfabetización en el Perú. El link es el siguiente: http://es.scribd.com/doc/58099852/Estudio-Jose-Rivero-Pronama

Aunque estas advertencias para enmendar rumbo debieron haber bastado, hubo más. Pero el resultado es que hoy en día sumamos una estadística falaz más a las muchas falacias que este gobierno nos ha endilgado en el transcurso de su paso por la historia nacional. Según parece, en Educación deberemos tipificar este quinquenio como perdido. Urge una reformulación de las estadísticas y censos en nuestro país, porque en realidad ya no sabemos si hemos tenido algún logro o no en este quinquenio que felizmente acaba. Eso ya es tarea del gobierno entrante, y no es ni tan difícil ni tan caro.

Estos hechos más otros más nos dan bastantes motivos más que fundados para creer que el principal argumento del gobierno de Alan García para justificar su política ha sido la Finta. En cierto modo es más que natural que ahora, cuando en el realineamiento de los actores políticos resulta que el gobierno saliente tiene una categoría bastante menor que la que solía tener, ya que la vaina corre por otra parte, se quiera levantar logros tal vez con la intención de no cerrarse la puerta a una eventual vuelta de tortilla a posteriori. Pero así como el Señor Presidente en Funciones tiene el derecho de levantar sus logros, nosotros el pueblo tenemos el derecho de compulsar sus afirmaciones y ver si obedecen a la realidad por alguna parte. En cuanto a la comedia en que se convirtió la Alfabetización Nacional, no es lo mismo que si inaugurara el Cristo del Pacífico al caballazo, esto es mucho más grave. Los juramentos que los Presidentes toman dicen con toda claridad, en caso de incumplimiento, “que la Patria se lo demande”. Sería importante que efectivamente, se le demandara el tema de la “erradicación” del Analfabetismo. Y punto.

lunes, 27 de junio de 2011

LA POLÍTICA DE HACER LA FINTA


“… la finta remite al engaño, a lo falso, a lo opuesto a la verdad, (…) por lo (que) se puede decir que es (…) una concreción (…) del despliegue de la mentira, de la impostación o de lo falso en el actuar…” (El Capital Ausente, Dwight Ordóñez y Lorenzo Sousa, pág. 549, Club de Inversión, 2003)

Los luctuosos sucesos de Puno y Huancavelica nos ponen ante la circunstancia de tener que hablar, y hacerlo en alta voz. Ni siquiera ha terminado el gobierno actual, y ya no es posible seguir habitando el cómodo y sesgado país de enantes de las Elecciones. Vemos en esto el efecto positivo de la Democracia en General, que es la de sustituir agendas y actores políticos agotados por otros, quizá más reales. Muchos se quejan de la Democracia precisamente por su mayor virtud, que es la de calatear los conflictos y sacar a la superficie lo que se trató de esconder. Y una de las cosas que más esconde es el empleo de una Dimensión de nuestro comportamiento social como peruanos: La Finta. Parece que una de las cuestiones que estos días de Transición está saliendo más a la luz es el agotamiento del modelo de tratar la Deuda Social basado en el Arte de Hacer la Finta. Recurro aquí a una profusa y completa conceptualización del término codificada en el libro “El Capital Ausente”, de Ordóñez y Sousa, en cuya elaboración tuve el honor de participar.

El Arte de Hacer la Finta

Nuestra vida política, y la vida económica y social en general, se ha basado durante siglos en este aserto: Si parece que es, entonces es. O, dicho de otro modo, si conseguimos que la gente se la crea, entonces es realidad. La Finta, como sabemos, es un vocablo que alude a la capacidad, física o intelectual, de hacer un amague en una dirección, haciendo creer a otros que esa dirección es a donde se va, para luego moverse en una dirección diferente, más o menos alejada de la supuesta. Con ello consigues hacerle suponer a muchos que tu finta es la dirección a la que vas, en tanto que vas en realidad a la otra. El arte de la cosa consiste básicamente en lograr que la gente que te creyó en un principio te siga creyendo, y así entonces logras un efecto de doble discurso, que se complementa con harto jarabe de pico, y, como concesión la realidad, creando redes de clientelaje e intereses que sigan las líneas de menor resistencia. Con eso te das cancha para al final hacer lo que realmente quieres, y no morir en el intento.

El gobierno que felizmente se va hizo esto de manera razonablemente eficaz en un principio, entre otras razones porque tiene harta práctica en ello. Si la política fuera solamente el arte de esconder la realidad, el Apra sería consumadamente política. Por ello no se dejó encerrar tan completamente en el círculo de hierro en que los grupos de poder metieron a los mucho más novatos y primarios muchachones de Perú Posible entre los años de 2001 a 2006. Y más bien estuvo presente de manera mucho más eficiente dentro del reparto de la torta, aun considerando que gobernó con hartos candados, planteados desde la misma formación de las alianzas políticas antes y después de vencer en las elecciones del 2006.

Pero como en esto de hacer la finta, el Apra no es el único que entiende las cosas, vemos que el esquema de soltar los perros de las demandas sociales a lo bruto no solamente no ha desaparecido, sino que sigue vigente. No sabemos si hay vasos comunicantes entre los intereses reales de los grupos provincianos y los capitalinos, pero si los grupos de poder quieren candadear al próximo gobierno, los camaradas puneños y huancavelicanos están ayudándoles magníficamente bien.

La Política de no hacer nada, pero intensivamente

El gobierno que afortunadamente se va fue producto de una rápida negociación que estableció ciertas reglas de juego alrededor del trato a los diversos actores sociales. En resumen: Máxima participación en el PBI de las tasas de utilidades, y mínima participación de remuneraciones, en un tosco resumen. En teoría, el hecho que el gobierno lo tuviera una opción política con pasado más o menos izquierdoso podía hacer suponer que se haría algún tipo de contención de las demandas sociales, largamente embalsadas, en busca de ese tiempo necesario para poder hacer crecer la economía dentro del modelo de manera que se obtuviera tasas tan altas de crecimiento que se pudiera vender alguna clase de estabilidad. Hemos visto en estos últimos días que dicha estabilidad tenía los pies de barro y estaba en realidad hecha de humo mediático. La Política de Finta de este gobierno se sostuvo, a costa de un previsible y corrosivo autodesgaste. La estructura del estado sirvió, una vez más, para sostener una administración estatal que, conectada a la perfección con los intereses de sus aliados estratégicos de los grupos de poder, permitió a estos mantener y perfeccionar su sistema empleando al Apra, con o sin la connivencia de su Jefe, como fusible a desgastarse contra las sobrecargas eléctricas provenientes de la sociedad.

La Política de tapar el Sol con un Dedo

El Apra correspondió a sus alianzas con una política de construcción de una realidad alterna virtual y mediática destinada a acariciar con plumas las orejas de los decisores económicos, y con palos las espaldas de los demandantes sociales. “Cuerdas separadas”. Para ello intentaron primero invisibilizar las demandas, pretendiendo de diversos modos su inexistencia o artificialidad. Luego trataron de ingresarlas a la prepo en un sentido común bastante jalado de los pelos. La política del ex Premier Del Castillo en tal sentido era clarísima: Poner colchones hasta llegar al punto de no-retorno; y el punto de no-retorno era faltar a las propias promesas firmadas en actas que no valían el papel en el que se firmaban. Parece que esta política de poner el dedo frente a los rayos ultravioleta se basaba en una percepción fundamentada en dos pilares: Hacer la Finta de ser el árbitro del conflicto, y luego poner todo el peso del lado de los grupos de poder que la pusieran más bacán. Y así se conservaba la alianza y se pretendía contener el huayco, ganando mágicamente tiempo hacia tiempos supuestamente mejores.

Dado que en términos generales la gente no es idiota, rápidamente los movimientos sociales cayeron en cuenta que el modus operandi gubernamental era una finta completa, y se pasó al esquema obvio del círculo vicioso: Si solo a los muertos se les hace caso, pues a poner muertos en la mesa de negociación. Y ahí te quiero ver. Como los muertos, a pesar de todo lo que pueda decirse y se dijo al respecto, siguen estando incómodamente muertos, la cosa dejó de ser una tragicomedia para convertirse en un drama. La Política del Perro del Hortelano sorprendió por lo chusca y bruta, pero según parece, cuando el gobierno decidió, por boca del Primer Mandatario, que era hora de sacarse la careta, dijo lo que pensó era música para las orejas de los sectores más reaccionarios y extremistas de la Derecha, tomando abiertamente partido por el Capital contra el Trabajo, por Lima contra Provincias y por los Ricos contra los Pobres. Quisieron ser más Hortelanos que los Hortelanos, y administraron toneladas de jarabe de pico. Pero vino Bagua, y restregó en todas las caras el vacío completo que había detrás de este esquema. A partir de este punto el gobierno dio bandazo tras bandazo, obedeciendo a una lógica puramente reactiva cuyo único objetivo creemos era durar hasta pasarle la papa caliente a otros, y en el intermedio obtener las mayores ventajas posibles. Creemos que subestimaron su propio poder y entraron en trompo, lo que se pagaría después con heridos y contusos en las cifras electorales.

Un círculo de lo más vicioso

No es que esto sea nuevo. Como hemos dicho antes, se veía venir como estructura básica de control social desde el fin del Gobierno de Paniagua. La Finta es tan vieja y tan desmovilizadora, que en realidad le deja pocos resquicios a las partes más débiles. No deja de ser sorprendente que se continúe con el mismo fintero manejo mediático que privilegia las percepciones sesgadas. Se sigue vendiendo dicha percepciones sesgadas frente a una muralla de cadáveres. Y el problema con estas murallas es que levantan mayores y más profundas divergencias, demandas y desgastes. Ya a estas alturas no sabemos si lo que dicen los medios es producto de la costumbre o del complot. Intentemos mirar un poco qué podría haber detrás de todo esto.

Tayacaja

La Universidad de Tayacaja es un subproducto de un problema real: Sin un título universitario las posibilidades de ser alguien en el Perú son mínimas. El que pone una Universidad puede tener muchas intenciones, buenas y malas, pero éstas encajan a la perfección con el interés de una población que aún cree que el que estudia triunfa. Vale decir, muy atrás del conflicto hay un problema real. El interés de un grupito de poder provinciano con ganas de acceder a algo queda oculto detrás de unos intereses concretísimos de obtener un título en casa, migrar a Lima y obtener una maestría. Sería una farsa si no fuera una tragedia contabilizada en cadáveres.

Puno

El tema de Puno es aún más interesante. Puno es un ejemplo vivo de la política intensiva de Finta, y además de la inoperancia de los esquemas políticos para responder a los problemas, tanto a nivel regional como nacional. Puno es un enorme ejemplo de cómo NO se gobierna. El pavor a pisar callos y enfrentar proactivamente los conflictos desde antes que se presenten tiene aquí su más brillante ejemplo. Miremos un poquitín dentro: La economía puneña ha llegado al punto de basarse en grupos de poder local que oligopolizan las actividades por fuera del estado: El Contrabando, por ejemplo, es dominado por pequeños grupos que establecen estructuras jerárquicas y organizaciones informales. La Minería Informal es controlada por muy pocas manos que compran el oro a precio ínfimo para revenderlo a precios internacionales, probablemente en Bolivia. El desorden de cosas se basa en una dirigencia que oligopoliza la lucha de una población que a falta de políticas concretas de inclusión se va por lo que conoce, aceptando el mal menor y luchando por su permanencia, porque después de todo se sobrevive y hasta se prospera en este esquema. La creciente necesidad de trabajo y la rentabilización oligopólica de la utilidad producen entre otras tenebrosas secuelas sociales, el trabajo esclavo infantil, una economía artificial basada en el contrabando, y el narcotráfico, que se suma no tanto porque esas tierras sean mejores que otras en otros puntos del territorio nacional, sino porque la presencia del estado es mucho menor aquí que en otras partes, o está mucho más mediatizada por los poderes económicos regionales reales.

Acabar con la Finta

El Presidente de la República en funciones no muestra signo alguno de querer hacer otra cosa que zafarse cuanto antes de las responsabilidades del Poder. Intenta continuar el agotado, insustancial y fintero modelo de tapar los problemas con palabras. Solamente se dedica a ganar tiempo hasta el 28 de Julio. De repente pretende renunciar por Fax, siguiendo la señera senda inaugurada por otros ex mandatarios de la región. Cabe preguntarse a qué se dedicó durante los cinco largos años que tuvimos que soportar Bagua, el caso BTR, las vacías promesas a los empresarios, Canaán y otras eyecciones de jarabe de pico. Por lo menos pudieron dejar un aparato de resolución de conflictos en vías de afiatamiento. Pero según parece, y aunque no costaba tanto, sus prioridades eran otras. Y si el único argumento que le queda al Presidente de la República en funciones es tirarle el pato al próximo Presidente con al falaz argumento de que como votaron por él son su responsabilidad, cabe preguntarnos si la política del mal menor que a veces nuestra población asume puede ser efectiva. Dicha política solamente significa una cosa: Patear los Problemas al que viene.

Problemas de Estructura

Los Problemas a este respecto son tan de estructura que una política proactiva de Resolución de Conflictos podría incluso asumir a Puno como Región Piloto para enfrentarlos y producir Buenas Prácticas aplicables a otras partes. No es fácil, por supuesto. Requiere del Presidente Electo no intervenir como si fuera el Presidente en Funciones, sino crear y fortalecer, DE INMEDIATO, un equipo capaz que forme una estructura política a partir del 28 de Julio a mediodía, para que se haga cargo de las diversas funciones de Negociación y Resolución de Conflictos. De hecho, nombrar ahora mismo un Alto Comisionado podría ser parte de la respuesta. Y no tiene por qué contárselo a nadie hasta 28 de Julio.

Hay además, acciones políticas más amplias a tomar a partir de 28 de Julio. El actual gobierno, con irresponsabilidad rayana en la improvisación, desactivó el Consejo Nacional de Descentralización, que en tiempos de Toledo actuaba tal vez de manera mediocre, pero actuaba, en el tema. Hay, encima, estructuras políticas en funcionamiento ya, pero desmadejadas, descoordinadas y/o inoperantes. La Defensoría del Pueblo cuenta con una Oficina que detecta los conflictos, y saca informes a cada rato. El servicio de Inteligencia teóricamente pone en el escritorio del Presidente un Informe al respecto todos los días. Las autoridades regionales supuestamente conocen algo mejor lo que pasa. Hay algunos medios que se podrían emplear de inmediato, pero se necesita voluntad política. Lo que el actual gobierno jamás tuvo.

Por otra parte, están las políticas generales que se pueden configurar para tratar con poblaciones soliviantadas de manera proactiva. A una agenda política generada por grupos regionales ansiosos por entrar al reparto de la torta con la cantaleta del “Todo, Ya, Aquí, Ahora”, se le puede oponer una Política de “Espera Digna”, es decir, una Política de Desarrollo de Corto Plazo de cierta coherencia, a partir de los programas que el gobierno entrante espera poner en acción, negociada tomando en cuenta los intereses nacionales y regionales, con lo que se introduce en la propia faltriquera municiones sociales para actuar con premura en los requerimientos sociales básicos de la población. Cuando menos así se puede disponer de Tiempo, que es la mercancía más compleja de ahorrar.

Colofón

Ya que al Presidente en funciones le gustan las cifras de principio y final, que se tome esta con Tilo: Los Conflictos Sociales se han triplicado en número desde que tomó el Poder político en el 2006. La Política de la Finta lo único que hace es patear problemas hacia los otros. Esto nos prueba una vez más que el voto por el mal menor, lo único que hace es pavimentar el mal mayor. El que tenga Oídos, que Oiga.

viernes, 24 de junio de 2011

GENERACIÓN NINI - LA SOLUCIÓN DEL EMPLEO


Las soluciones visualizadas al problema de la Generación NINI – Jóvenes que Ni estudian Ni trabajan – parecen estar en su misma formulación, es decir que este gran grupo de jóvenes que están en nada, más o menos uno de cada cuatro en el Perú, deberían por ende o estar encuadrados en el sistema educativo, o insertos en el mercado laboral. Veamos qué podemos aportar al respecto.

Una advertencia

Al cruzar datos no es difícil señalar un serio riesgo existente: Hemos superado a Colombia en el número de hectáreas dedicadas a la Hoja de Coca, la que, guste o no, es materia prima para la Cocaína, a su vez objeto de Narcotráfico. La experiencia centroamericana de los Maras demuestra que la existencia de montones de jóvenes NINI es el perfecto caldo de cultivo para proporcionar cuadros para las organizaciones de Narcotraficantes y otros delincuentes. Un encuadre de esta clase no es socialmente deseable, es de hecho extremadamente peligroso, en especial por la debilidad de las instituciones que deberían prevenir este problema, como el sistema educativo peruano; o enfrentarlo, como la Policía Nacional del Perú.

Centrados en el planteo del problema, el mantener a los jóvenes en el sistema educativo es interesante e importante, pero de hecho es un paliativo, considerando que tarde o temprano las gentes, educadas o no, crecen y deben trabajar para vivir. Además estar en el Sistema Educativo tiene un costo a pagar, sea por los interesados, o por el Estado vía Impuestos. La solución de fondo del tema pasa por una efectiva inserción laboral. No pretendo con esta idea despreciar ni echar por la borda experiencias como la de los subsidios para estudiantes en la Argentina, únicamente digo que tarde o temprano todos los niños crecen, y tarde o temprano habrá que complementar la solución educativa con estrategias efectivas de inserción laboral.

El problema del empleo juvenil

El Empleo adecuado de los jóvenes es parte del problema más amplio del empleo en general. Existe el desempleo abierto, así como el subempleo, forma paliada de desempleo. Esto se debe a tendencias globales generalizadas, a las que debemos prestar mayor atención, y que son muy estudiadas. El desempleo afecta más a los jóvenes, carentes de estrategias para emplearse con un mínimo de decencia, o incluso sin ella. Según la Ley 27802, que creó el poco efectivo Consejo Nacional para la Juventud, jóvenes son las personas entre los 15 y los 29 años. Para el año 2008 se registraron unos 8 millones de jóvenes en el Perú. De éstos, estaban en la PEA alrededor de 5,4 millones, y fuera de ella unos 2,6 millones. De los que estaban en la PEA, 432,000 eran desempleados abiertos, mientras que cerca de 4,3 millones tenían empleos precarios, definidos como carentes de Seguridad Social.

El caso es que algunos jóvenes peruanos sólo trabajan, otros sólo estudian, y otros trabajan y estudian. El Sistema Educativo peruano encuadra a unos 2,3 millones de jóvenes. Cruzando las cifras, llegamos a que los NINIS – que NI Estudian NI Trabajan - en el Perú serían algo así como 1,6 millones. Y ahí tenemos configurados algunos de los problemas a dilucidar, con sus soluciones de sentido común: ¿Qué hacemos con los desempleados? Pues crear oportunidades de empleo para ellos. ¿Qué hacemos con los subempleados? Pues crear oportunidades de empleo decente. ¿Qué hacemos con los NINIS? Pues encuadrarlos en el sistema educativo o insertarlos laboralmente en empleos decentes. Vimos ya que el problema aterriza en el empleo, incluso cuando hablamos del encuadre en el sistema educativo, del que conocemos sus taras en eso de preparar para el trabajo, a pesar de los ingentes esfuerzos al respecto. De hecho, aún encuadrando o re-encuadrando a estos jóvenes en el Sistema Educativo, necesitamos programar estrategias efectivas que les permitan acceder a un empleo decente a mediano plazo. Ello implica, a más de estabilidad macroeconómica y políticas de promoción de las actividades económicas, y sin darle tantas vueltas, entrenar a nuestros jóvenes en competencias laborales específicas y concretas que respondan a la realidad laboral presente o previsible en el mediano plazo.

Dificultades desde el lado de la promoción de las actividades económicas

El Perú es un exportador minero neto. La Minería en general crea pocos empleos directos, cuando menos en relación con la riqueza que extrae. Más interesante es la creación de empleos indirectos. Sin embargo, depende fuertemente de los precios internacionales, contamina, y no es sostenible en el tiempo. Se acaba el mineral o se hace antieconómico extraerlo, la empresa minera hace maletas, y la falaz prosperidad se hace humo. Sin embargo, la actividad minera así como es proporciona enormes ingresos, y políticas inteligentes deberían poder derivar parte de estos ingresos al cuidado del medio ambiente, a la creación de actividades económicas sostenibles, a la investigación científica y tecnológica, y a formar a nuestros jóvenes para desarrollar actividades alternas. El Valor agregado de los productos mineros es una alternativa importante, pero también depende de la rentabilidad minera, por lo que consideramos que la solución que puede aportar al empleo es relativa. La Minería Artesanal, a no ser que cambie notablemente, es muy contaminante, con el agravante que está oligopolizada en su comercialización, y es fuente importante de Trabajo infantil.

Hay otras actividades productivas. La agricultura y ganadería poseen gran potencial, y en la actualidad son la principal fuente de empleo productivo. Se resienten de la falta de solución en el tema de la propiedad de la tierra, los métodos arcaicos, la baja productividad, y la concentración oligopólica en la comercialización de productos en el mercado interno. A favor está el hecho del Perú como Centro Vavilov de Biodiversidad, lo que se está empezando a aprovechar al posicionarnos como líderes en agricultura orgánica, gracias a la labor de audaces empresarios. La pesca está en situación análoga, aunque con problemas de depredación de recursos y contaminación. A favor está tener nada menos que el mar más rico del mundo. En la Agricultura, Ganadería y Pesca nos beneficiamos además de una extraordinaria tradición proveniente de nuestros antepasados. Añadamos a esto la explotación de recursos maderables de nuestra Selva, que debe ser protegida y racionalizada.

El sector de Servicios concentra con holgura la mayor cantidad de empleo en el Perú. Los servicios no son directamente productivos, aunque el Turismo puede ser una excepción. Aún así, el empleo en el sector resulta ser de baja calidad, mal pagado, y poco productivo. Además concentra el subempleo, pues ahí se sitúan la mayor parte de pequeñas y medianas empresas, que proporcionan mayor número de empleos. Las actividades turística y cultural presentan importantes potencialidades, requiriendo de tecnificación y promoción. También tiene problemas de oligopolización, lo que determina por ejemplo la no puesta en valor de destinos turísticos alternos a los tradicionales. El resto de las actividades de Servicios, hablando muy generalmente, no serían estricto sensu adecuadas para proporcionar empleo decente.

Una política eficiente de creación de empleos potenciaría las áreas estratégicas de producción de recursos sostenibles con recursos humanos motivados, capaces y entrenados para su explotación racional; así como orientaría a las medianas y pequeñas empresas hacia actividades productivas, turísticas y culturales; así como fomentar el emprendimiento juvenil.

Dificultades desde el lado de la empresa

Las empresas y los empresarios en general se quejan de la falta de idoneidad de los recursos humanos que el sistema educativo proporciona. Les parece, y creemos que tienen razón, que los jóvenes carecen de las competencias laborales requeridas para el desempeño de tareas específicas, amén de carecer de competencias laborales generales. En todo caso, las grandes empresas no captan gran cantidad de trabajadores, y éstos por lo general son los mejor entrenados y pagados. Las Medianas y Pequeñas Empresas proporcionan más empleo, pero dependen muchísimo más que las grandes de la idoneidad de los trabajadores, y sufren el mismo problema, pero agravado. La precariedad del empleo en los niveles de las Pequeñas y Medianas Empresas está en directa relación con los problemas de ventas y costos. Por una parte el mercado interno es pequeño y no está en capacidad de resistir un aumento general de precios, sueldos y salarios, a no ser que se compense con monetización por un problemático aumento general de productividad. Por otra parte, hacer empresa en el Perú es caro, complejo y difícil, y la capacidad para bajar costos se produce casi exclusivamente ahorrando en el factor trabajo, lo que determina bajos salarios y empleo precario. Un factor compensatorio de los bajos salarios del Sector de Servicios sería poseer servicios estatales o privados baratos y eficaces de Salud, Educación, Seguridad Ciudadana y Seguridad Social, pues éstos se limitan al pequeño sector de la población que puede financiarlos. De hecho, en el Sector de Servicios se percibe un círculo vicioso, en que la baja productividad no aumenta porque los salarios son bajos, y los salarios se mantienen bajos porque la productividad no aumenta.

Dificultades desde el lado del Sistema Educativo

Nuestro sistema educativo cuenta con una Educación Básica escolar, dividida en Primaria y Secundaria; y una Superior, dividida a su vez en Profesional o Universitaria, y Técnica. En cuanto a la formación en competencias laborales nuestro sistema escolar es inútil, prescindible y oneroso. Su clamorosa incapacidad para enseñar a comprender lo que se lee, o para hacer cálculos matemáticos sencillos conspira directamente contra la idoneidad laboral. Añadamos una currícula especialmente recargada y no adecuadamente diversificada; las falencias en la formación inicial de los docentes, los bajos sueldos, la alta rotación, el control político y la baja estimación social de éstos; la precaria institucionalización de las escuelas; la evaluación obsoleta y rentabilizada; los vaivenes políticos; las brechas de calidad; la falta de políticas efectivas en formación laboral; y otras lindezas para demostrar que el sistema escolar es, como se ha dicho por gente más enterada que el suscrito, una estafa para el alumno. Hay islas de calidad educativa, por supuesto, y buenos intentos públicos y privados, pero estas islas conforman un magro archipiélago.

La Educación Superior no es mejor que la escolar. Un primer factor es la falta de idoneidad en los egresados escolares, que obliga en muchos casos a iniciar desde casi cero la formación laboral, alargando las exigencias académicas y los períodos requeridos para certificar. La alternativa de la Educación Técnica, que certifica en tres años, posee una bajísima estima social, siendo percibida como de menor importancia que la universitaria, y su mercado es mucho más pequeño. La Educación Universitaria es mediocre, requiriendo de formación ulterior en posgrados para poder acceder a alguna mejora laboral, a cambio de un cupo, y aún así la formación que dan las maestrías es pobre, con contadas excepciones. En general, las universidades están pauperizadas, son masivas, plantean carreras baratas en implementación con poca o ninguna relación con la demanda laboral o con la real estructura económica, sus títulos tienen poco valor, y en la práctica se constituyen en refugio de grupos de poder. Hay islas, por supuesto, que a todo costo ofrecen una educación de calidad, aunque limitadas por la incompetencia de los alumnos procedentes del sistema escolar, y limitadas básicamente a los sectores de élite capaces de pagar sus altos costos.

Es conocido que la Educación en el Perú es un negocio. La tendencia a su privatización y la introducción del concepto de lucro han inficionado todas sus estructuras, se ha adaptado a las tendencias mercantiles, y en buena medida su calidad depende de la capacidad económica de los padres de familia. Las inversiones en Educación se rentabilizan en el corto plazo, con lo que se producen fuertes sesgos en la formación de competencias laborales, dado que resulta más rentable seguir las líneas de menor resistencia. Asimismo, las inversiones de mediano plazo en Ciencia y Tecnología no se consideran importantes. La emigración juvenil en busca de posibilidades educativas y laborales es la forma en que los alumnos más astutos y capaces consiguen romper el círculo de hierro de la mediocridad educativa y la precariedad laboral.

Una Dificultad Sistémica

El desarrollo científico y tecnológico ha sido un instrumento multiuso para cerrar las brechas de calidad educativa, mejorar la productividad empresarial, potenciar las actividades económicas en las que poseemos ventajas comparativas, y repotenciarnos como foco cultural. Pero la inversión que el Perú realiza en R&D es irrisoria, lo que denota la real importancia que le damos. Es esencial darle peso y presupuesto. Los jóvenes, por la propia naturaleza de las cosas, tienden a saltarse las etapas tecnológicas, por lo que poseemos una ingente potencialidad a este respecto, que debería ser aprovechada creativamente.

¿Hay soluciones al problema del empleo juvenil?

Parece que sí. Y en apariencia son de sentido común. Es facilismo pensar que es solamente cosa de introducir algunas políticas generales, educativas y laborales a implementar, sea de sopetón, o por aplicación gradual. Lo sencillo es más difícil que lo complejo, y no pretendemos tener la varita mágica, pero creemos que hay ciertas ideas-fuerza a seguir. Precisemos algunas.

Políticas de Fomento de Actividades Económicas

1. Orientar la economía hacia actividades productivas racionales, sostenibles y de valor agregado en lo agropecuario, pesquero, maderable, turístico y cultural.
2. Atacar los oligopolios productivos, a través de una democrática apertura del mercado.
3. Cerrar la brecha financiera entre el aumento de la productividad por la vía de una revolución educativa y decentización del empleo, a través de Impuestos a las actividades extractivas no sostenibles. Esta idea se complementaría con un esquema de crecimiento por la demanda que financiaría el lapso que necesariamente hay entre la formación de recursos humanos idóneos, su inserción laboral y su efecto en la productividad.
4. Introducir la Ciencia y la Tecnología como elementos a investigar y emplear en el aumento de productividad, añadiendo valor a nuestros productos tradicionales y creando nuevos productos y servicios para mercado interno y exportación.

Políticas de fomento empresarial

1. Facilitar el proceso de formación de empresas y emprendimientos, en especial juveniles.
2. Disminuir la precariedad del empleo.
3. Mejorar la productividad y la eficiencia, en especial fomentando decididamente el empleo de Ciencia y Tecnología de punta.
4. Recoger los requerimientos laborales de las empresas e introducirlos en la formación laboral.
5. Crear asociaciones al estilo del programa PROJOVEN – que debiera generalizarse con alguna que otra modificación para hacerlo más flexible – que asocien empresas con entidades educativas.

Políticas educativas de formación laboral

1. Priorizar el aprendizaje de la lectura, las matemáticas, las ciencias y la tecnología a través de la integración de los procedimientos en las diversas áreas, en Primaria y Secundaria.
2. Formar a los niños de Primaria decidida y masivamente en los valores del Trabajo y el Emprendimiento.
3. Formar en la Secundaria, decidida y masivamente, competencias laborales generales, así como elementos del emprendimiento.
4. Introducir decidida y masivamente Programas de Formación Laboral en oficios por lo menos desde 4to de Secundaria, ajustados a la realidad laboral de las localidades donde se ubican las IIEE.
5. Potenciar decididamente a los Institutos Superiores Tecnológicos. Esto debe pasar por establecer carreras certificadas en las especialidades que realmente las empresas necesitan, en especial para las actividades económicas productivas.
6. Reformar las mallas currículares y los syllabii de las universidades, racionalizando contenidos, orientando las carreras hacia las actividades económicas productivas y sostenibles, y certificando en menos tiempo a los estudiantes, hasta alcanzar los niveles internacionales.

Colofón

Estas ideas, naturalmente, están en estado larvario. Lo importante, me parece, no es tanto si estamos de acuerdo o en desacuerdo sino como se pueden mejorar o sustituir por otras mejores. Cuando poseemos algo sobre lo cual pelearnos, podemos cuando menos empezar a avanzar en alguna dirección. Y dirección nos sigue faltando para poder atacar de una buena vez el problema. Ahí lo dejo, pero solamente por hoy.

miércoles, 22 de junio de 2011

A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO CONTRATO SOCIAL


“Cada hombre es enemigo de cada hombre; los hombres viven sin otra seguridad que sus propias fuerzas.” (Thomas Hobbes)

“Los hombres, pudiendo ser desiguales en fuerza o en talento, se hacen iguales por convención y por derecho.” (Jean Jacques Rousseau)

Buscando una manera de expresar lo que parece estar pasando en el cotarro político nacional, me topo en la cabeza con una infame mescolanza de Proust y Rousseau, y de ahí sale este título de “A la Búsqueda de un Nuevo Contrato Social”. No es casual, si se piensa que ese Nuevo Contrato Social se constituiría contra ese Tiempo Perdido en confrontaciones que durante tanto tiempo mostraron como se escondió la realidad peruana detrás de un velo virtual y mediático, que sentimos está empezando a romperse recién ahora. Expliquémonos, o intentemos hacerlo.

Percibir la realidad cotidiana

En estos últimos días, algo se ha roto en la percepción que las personas teníamos acerca de nuestra realidad política y social cotidiana. A pocas semanas de las últimas elecciones es como si empezara a surgir la comprensión de una oportunidad largamente esperada. La larga campaña de desinformación, polarización y demonización habría terminado cuando menos por ahora, y el pueblo peruano, menos presionado por miedos y manipulaciones mediáticas, aparentemente se sentiría hoy en día moderadamente optimista frente al futuro. Esto resulta un poco extraño después del apocalipsis que los medios y candidatos pregonaron en todos los tonos. El Presidente Electo hace lo que debe hacer, el Presidente Saliente hace lo que no debe hacer, las cosas van más o menos normales. Sin embargo, se percibe un efecto interesante de la campaña de Demolición, y es que el común de las gentes empieza a apreciar positivamente que el Presidente Electo se comporte como debe. Los medios habían hecho esperar otra cosa, y por eso la tranquilidad de ver que después de todo no era el Diablo determina que la gente vuelva a su cotidiana preocupación de ganarse la vida.

Se puede rastrear esta sensación. Tras hacerse trizas en la primera vuelta las llamadas opciones de centro, ocurrió un fenómeno curioso: Los peruanos, por lo menos los que podemos expresarnos, empezamos a aceptar los hechos, a convivir con la realidad “real”, y empezamos a ver más allá del cerco tendido de realidad “virtual” que nos cercaba. El lenguaje del crecimiento que produciría una igualdad automática de los ciudadanos se deshizo a la misma velocidad en que los votos migraron a las dos opciones que quedaron en la Segunda Vuelta. Fue como la súbita y repentina rasgadura de una gran tela. Los argumentos a favor y en contra de ambas opciones deberían haberse radicalizado hacia posiciones extremas, y sin embargo, esto solamente ocurrió en la opción de la Diestra, descolocada por la actitud diametralmente opuesta de la Siniestra. No dudamos en identificar el punto donde se produjo el cambio en la decisión de Ollanta Humala de modificar el Plan de Gobierno para adecuarlo a los temores y esperanzas que albergaban los millones de peruanos que no habían votado por él en Primera Vuelta. Ello logró no solamente el ajustado triunfo electoral, sino que provocó un suspiro de alivio en muchísimas personas.

Y era lógico. ¿Qué conservan los conservadores, después de todo? ¿Qué se trata de conservar cuando se opta por una opción conservadora? Pues se conserva lo que se piensa importante, y esto es la capacidad de crecer económicamente dentro de un modelo que no es perfecto, como ninguno lo es, y que por lo tanto puede ser modificado para que responda a nuestras necesidades. El pragmatismo hace que ningún régimen naciente en el mundo destruya el aparato productivo existente, sería de ilusos. No se trata, parafraseando malvadamente al Viejo Marx, de Destruir el mundo, sino de Transformarlo. Y no es que ello no se haya intentado en la loca Historia de la Humanidad. Pero lo cierto es que la mayor parte de la gente tiene poco, y ese poco se lo ha ganado a través de un trabajo duro, y tiene miedo de perderlo si es que los que mandan toman decisiones que afecten la economía. Nada más normal, nada más sensato que adaptar el modelo a las gentes en vez de adaptar a las gentes al modelo. Pero no confundamos aquí las cosas ni perdamos la perspectiva: El temor de algunos de perder uno de sus dos yates no es lo mismo que el temor de muchos de tener que cerrar una empresa donde se puso el mejor esfuerzo e ilusión, y que a más de dar de comer, da de comer a otros. Fue a este temor al que GANA Perú hizo frente. Todos los demás temores y miedos que los medios de comunicación irresponsablemente instilaron resultaban ser subsidiarios al principal, al temor de perder mi pequeño negocio, mi pequeña chamba, tan duramente construida y conservada. Y al final, tras un largo y trabajoso esfuerzo para traspasar el velo de la desinformación, las mentiras, las falacias y los miedos, se impuso la cordura de no sacrificar la Democracia en función de un crecimiento económico que, tan mal distribuido como está, no ofrecía garantías de sostenimiento de esa misma Democracia.

Lo que no queríamos ver

Atrás de la tela con que nos cubrían los ojos están los millones de peruanos separados del resto, sometidos al hambre y la inseguridad, a la miseria y la ignorancia. Ya no es posible engañarse a sí mismo suponiendo que no están ahí, o que si están ahí es porque se lo merecen, y a otra cosa mariposa. Hoy ya no se puede decir con alguna pertinencia que esos peruanos son unos indios brutos, ignorantes y atrevidos. El ignorante Coloniaje mental de algunos sigue ahí, y se expresa a lo bestia muchas veces, pero de repente resulta que insistir en tan chabacano discurso ideológico ya no es de buen tono, ni resulta ser una explicación aceptable de la realidad, y obliga a muchas mentes retrasadas a salir violentamente del Virreinato e ingresar con la misma violencia a la República. A la hobbesiana actitud del Hombre como Lobo del Hombre, de repente se le enfrenta algo diferente: El derecho de las personas a ser iguales. Y dado que la el ser humano lo es en la medida que renuncia a su calidad de Lobo – que sigue ahí y que requiere constante vigilancia -, podemos decir con justicia que al final se impuso la cordura. Pero es muy cierto que esta cordura se impuso con las rejustas.

Pasa con la cordura lo mismo que con la entropía, es decir el desorden sistémico del universo. Es más fácil estar desordenado que ordenado, es más fácil comportarse como un imbécil que como persona sensata, es más fácil ceder al miedo que al coraje. Y, sin embargo, también es cierto que el pueblo peruano dio ese paso, y por eso debemos congratularnos.

Una miradita a la Historia

Desde buena parte del siglo pasado y hasta los comienzos de éste, se enfrentaron hobbesianamente un grupo ubicado a la Diestra del Padre con otro grupo situado a la Siniestra del mismo. Entre los muchos nombres que se le dieron, la caricaturización de ambos grupos llevó a la confrontación entre los sectores denominados “Oligarcas” y “Comunistas”. De un lado los malvados que, frotándose las manos, planeaban cómo esquilmar más al pueblo. Del otro, los malvados que, frotándose las manos, soliviantaban a las masas para que saquearan las casas y bienes de los privilegiados. Caricaturas, por supuesto. Aunque la historia es innegable, lo cierto es que estas caricaturas se evaporaron con la Caída del Muro de Berlín y con el Crecimiento Económico capitalista. El conflicto insoluble de la Clase Media, que algo posee pero no mucho, estuvo atrapada entre las opciones de o tener algo, o que ese algo le fuera quitado. Y cómo los que están allá arriba controlan los medios de comunicación, entonces se les hace decir que si sube la indiada, se les quitará a todos hasta los hijos y los cepillos de dientes. Y, como ha pasado en otras latitudes y ocasiones, hubo quienes se tragaron el paquete con ojotas y todo.

La Alianza entre el Centro y la Diestra corrió muchos años por vías sociales, económicas e ideológicas. La Política resultaba ineficaz, pues nadie da lo que no tiene, y la Diestra, aunque podía unirse en la defensa de sus intereses, no era ni compacta ni única. Sus sectores más reformistas y adelantados veían necesario introducir cambios en profundidad en dirección a la inclusión social, que terminaban pasmados por la acción del sector más reaccionario, rezagado en ideas y excluyente en lo social. Esta dinámica que apartaba a las Izquierdas produjo un equilibrio político extremadamente inestable, que al final derivó en el Gobierno de Juan Velasco Alvarado, y luego en una Restauración Oligárquica - con algún nombre hay que llamarla -, jaqueada desde la Extrema Siniestra por Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. La Dictadura Fujimorista salvó a esta Diestra de la debacle a que se había llevado a sí misma, y se lo hizo pagar en efectivo rabioso. El principal costo a pagar fue renunciar a la pantalla democrática, vulnerada a profundidad, y así se perdió la justificación ideológica, el lenguaje, que daba soporte ideológico a toda la estructura. Los últimos diez años que hemos vivido fueron de una Democracia mediatizada, controlada por los grupos de poder, definidamente de pensamiento único, de casa dividida, que faltó a todas las promesas que presidieron su retorno, y que se basó, y aún lo hace, en el espejismo de un Perú eternamente exportador de materias primas, en un mundo que cambia aceleradamente en otras direcciones. Ahora se percibe que tenemos la oportunidad de darle a la historia una vuelta de tuerca.

Irrupción de la realidad

Enfrentados en Segunda Vuelta entre el Cáncer y el Sida, como decía Mario Vargas Llosa, el pueblo peruano estaba en la posición típica de caída en una polarización destructiva. Ya nos ha pasado antes. La Diestra parecía tener todas las de ganar, pues contaba con absolutamente todas las ventajas. Pero la Democracia tiene, como se demostró en las anteriores Elecciones Municipales, la mala costumbre de reventarle la película al más pintado, como pueden decir por triste experiencia Alan García, el Apra, Perú Posible, Solidaridad Nacional y el Sancochado del Gran Cambio. Aún así, la Siniestra se las veía crudas y chiquitas para ganar las elecciones contra todo el aparato que la Diestra podía levantar. Resultaba imposible ganar desde las posiciones originales, quizá importantes y necesarias, pero no masivas ni consensuadas. Y, por otra parte, los sectores más lúcidos y democráticos de la Diestra vieron a la realidad imponerse a la máscara que, de tanto tiempo de emplearse, se había convertido en rostro. Fue así que durante la segunda vuelta, de repente y sin anestesia, algo pasó que no había pasado nunca en el Perú: La Diestra democrática y lúcida se pasó a la Siniestra para detener la amenaza de la Dictadura de Extrema Derecha. No o hizo inocentemente, por supuesto, pero por una vez en la Historia nacional, cumplieron con el deber ciudadano de tomar partido por la Democracia. Y se han ganado con ello su ulterior participación política. Esto es parte de la tranquilidad con la que las gentes están recibiendo la moderación del Presidente Electo, el convencimiento de que existe una Diestra Moderna que contrapesa a la Extrema Diestra y a la misma Siniestra. No tiene que gustarnos, es la realidad.

Los nostálgicos del pasado dictatorial y autoritario, concentrador de la riqueza y exclusor social aún se soban las contusiones y se parchan los “cardenales”. Para ellos el tránsito hacia la Democracia resultará más difícil, y tendrán que pasar muchos años y muchas discusiones antes de que puedan sumarse de pleno derecho a la Democracia. Acabados los fantasmas de la “Oligarquía” y del “Comunismo”, sus últimos rezagos están en las mentes candorosas de un sector nada despreciable de la población; más que en la realidad que tanto transformó a la Oligarquía, como desapareció al Comunismo. Por supuesto, no es que no continúe una Diestra de Grupos de Poder que fregarán cuanto puedan en la defensa de sus bolsillos, ni tampoco que no siga habiendo una lucha por la Igualdad y los derechos de los peruanos. El triunfo del Partido Nacionalista y de GANA PERÚ no ha sido el triunfo de los militantes de Izquierda ideologizados y tradicionales, que parte importante jugaron, sino básicamente de una plebe que insurgió pisando fuerte y se expresó en las urnas. Algo de esto ya se había visto en la Marcha de los Cuatro Suyos hace una década. Además otro gran grupo de peruanos, nos atrevemos a pensar que la mayoría, fue muy crítico a la hora de los loros, y ahora parece más bien estar a la espera, juzgando con ojo clínico los pasos que esta nueva clase política está dando, y por el momento aprobándolos.

Diestra y Siniestra nuevas

Los cambios que se imponen en el panorama político para la Diestra y la Siniestra no se harán sin dolores ni arcadas. Ambas partes deberían ver más allá del velo, y continuar mirándose hondo hacia dentro, para encontrar que, después de todo, y a pesar de todas las notables diferencias que existen, lo que la Siniestra y Diestra Lúcidas quieren en positivo no es tan diferente. Si olvidamos una pizca lo político, y miramos más bien hacia lo ideológico, los Unos aspirarán a seguir creciendo económicamente, buscando producir los bienes necesarios para acrecentar sus riquezas y a la vez acabar con la pobreza y darle sostenibilidad a una Democracia que puede funcionar mucho mejor. Los Otros aspiran a emplear el crecimiento para lograr un reparto equitativo de los bienes, y así acabar con la pobreza y construir una Democracia de Iguales. Ambos confluyen en la idea de la Democracia, sistema imperfecto, pero que, gracias a Alberto Fujimori, sabemos ahora sí que los peruanos la queremos para convivir en paz y repartirnos cada vez más torta con algo más de justicia y de equidad. Terminamos así por reunir a Hobbes y a Rousseau, y confluimos en la convicción de que la pobreza es tanto intolerable e inconveniente, y debe ser desterrada, entre otras cosas, para construir un modelo sostenible. Aún con naturales desconfianzas y temores mutuos, podemos construir una Democracia que sea el legado que le dejaremos a los peruanos del futuro. Una Democracia que se apoye en sus dos piernas, la Derecha y la Izquierda, y que no necesite nunca más de una Dictadura. Es un buen deseo y no será fácil cumplimentarlo, pero ahí está, como utopía o como realismo político, como prefiera el lector.

miércoles, 15 de junio de 2011

¿ES POSIBLE ENSEÑAR VALORES?


“No des a los menores problemas mayores, aconseja a tus hijos cumple tu rol” (Jingle de una campaña social)

“Para idiotas (la palabra es otra, y todos la conocemos), los bomberos” (Dicho popular)

“A los seis años entré en la escuela, e interrumpí mi Educación” (George Bernard Shaw, Oscar Wilde, Jorge Luis Borges, y según parece mucha más gente podría firmar esto)

"Esos locos bajitos a los que por su propio bien hay que domesticar" (Joan Manuel Serrat)

He notado que cada vez que escribo de Valores me encuentro con el problema de tener que explicar a montones de personas qué son. Como profe no me molesta tener una oportunidad de enseñar eficazmente, es algo así como sacarse la lotería todos los días. Y creo que eso es lo que hace que a pesar de todos los inconvenientes, problemas, ausencia de aprecio social y todo eso que tan bien sabemos, el ejercer la docencia sea lo más parecido que hay al paraíso perdido. Si no fuera por el sueldo, caray. Pero tratar de plantear los Valores Políticos siempre es complicado. De hecho, la vida práctica, la concepción misma de política, y una concienzuda campaña han logrado por resultado que la gran mayoría de personas identifique la Política con Suciedad, Maldad, Corrupción y toda suerte de valores negativos. No seré yo quien defienda a los políticos marrulleros y egoístas, pero esto es lo mismo que considerar a la Arquitectura como avara debido a que algunos arquitectos cobran grandes sumas por su trabajo.

Enseñar, Educar y Aprender

Ser un “educador” en todo el sentido del término no es cosa fácil. Enseñar, lo que se dice enseñar, eso lo puede hacer casi cualquier persona, de hecho dicha función la realizan libros, películas, periódicos, Wikipedia, programas de TV y radio, páginas web, incluso todo aquello que percibimos en el día a día de nuestra vida. Para enseñar hay muchos medios, sobre todo si creemos, con Vygotsky, que la sociedad intermedia lo que se enseña. Total, enseñar es básicamente transmitir conocimientos, lo que es connatural al proceso educativo. Yo enseño historia, geografía, ciudadanía, economía, y a veces matemáticas y ciencias. Es que me gusta el conocimiento, lo disfruto mucho, me apasiona realmente, y me gustaría tener mayores habilidades para transmitir no sólo los contenidos, sino la pasión que me inspiran. Y si me miro a mí mismo en plan histórico, me metí casi sin darme cuenta en el cuento este de “educar”, porque el apasionamiento es una potencialidad de las personas, como lo son muchas otras cosas, en sentido intelectual, afectivo, moral, incluso motor. Se siente pasión por el salto alto, por los robots, el anime japonés, el idioma italiano, el cine, las computadoras o los motores. El quid del educar es el desarrollo de las potencias creadoras de las personas, es facilitar la evolución intelectual, motora, emocional y moral de personas de carne y hueso. Cualquier cuerpo de conocimiento a transmitir – a “enseñar” – implica obtener como resultado desarrollos personales individuales en todos estos niveles. Cuando educamos siempre partimos de una situación “A”, la que queremos llevar hasta “B”, y eso porque pensamos que la situación “B” es más deseable que “A”. La Educación, por lo tanto, no es ni puede ser éticamente neutra, desde que hay situaciones de las personas que entendemos como mejores que otras.

Educar no es sinónimo, pues, de Enseñar, y menos aún de Aprender. A diferencia de la educación, que es actividad teleológica, o sea orientada a una finalidad, el Aprender es axiológicamente neutro. Es decir, el aprender no implica en sí mismo ningún valor. No es difícil cotejarlo: Se puede aprender cómo fabricar bombas, cómo ser homofóbico o racista, cómo explotar al prójimo, robar o matar; así como se puede aprender a sembrar quinua, a ser tolerante y abierto, cómo proteger a los débiles del abuso, cómo trabajar y preservar la vida. En todos estos casos se aprendió contenidos que fueron “enseñados”. Aprender de hecho es muy distinto de educar. La Educación informa al aprendizaje con una escala de valores que guía el aprender de las personas individuales y colectivas. Tal escala de valores no procede del aire, sino de todo aquello que consideramos que es “mejor” socialmente hablando, incluso desde las perspectivas más simples. Aprender a pulsar un botón que nos proporciona luz en la noche tiene equivalente en el aprender a pulsar un botón que gatille una explosión destructiva. Pero EDUCAR para pulsar el botón que hará explotar una bomba para un atentado es una monstruosidad que haría temblar a Pestalozzi o Herbart en su tumba.

Cuando la enseñanza está dirigida únicamente a los contenidos conceptuales o a los procedimientos para hacer algo decimos, o debiéramos decir, no que es educativo, sino que es instructivo. Y aquí viene el centro de todo este asunto.

¿Se educa en Valores o se aprende Valores?

Aterricemos en los Valores que supuestamente “enseñamos”. Sostengo, a modo de hipótesis, que no es posible “enseñar valores” en un sentido amplio. Y como toda afirmación arriesgada, tiene su par de bemoles. Porque la base de toda Educación es la capacidad de Aprendizaje. Y el Aprendizaje es algo verdaderamente complejo que aún no terminamos de entender muy bien. Teóricamente sí podemos “educar en valores”. Lo que no podemos hacer es “enseñarlos”. Sé que es una afirmación arriesgada, que depende de muchos aspectos, pero ahí la lanzo, para que me la destrocen en busca de la verdad.

Imaginemos una situación simple y muy primaria de enseñanza de Valores, empleando como mediador digamos las antiquísimas Fábulas de Esopo. Éstas muestran una serie de situaciones vividas por protagonistas animales que figuran determinadas situaciones sociales de conflicto ético, y las reacciones de los dichos animales, con una moraleja incorporada. De hecho incluso una de ellas, la del Perro del Hortelano, fue usada por nuestro saliente gobernante, para ilustrar una situación muy discutible, lo que prueba su potencia pedagógica, pues todos lo entendieron. Por conocidos procesos de comparación y analogía, la lectura de Esopo introyectará en los discentes ciertos contenidos éticos y morales, un deber ser, a través de este muy primario y útil estudio de casos. Esto podría ser empleado por un profesor en clase o por un papá o mamá en el cuento de la noche para hacer dormir a los niños. Pero debemos ser conscientes que solamente funciona en una etapa primaria del aprendizaje.

Es que no solamente aprendemos lo que nos enseñan los padres o profes. Es un hecho que a determinada edad, los discentes – nombre bacán que empleamos para no decir alumnos - empiezan a utilizar sus propios cerebros, y empiezan a construir por sí mismos una serie de estructuras cognitivas, en especial en lo valorativo. Creer que los chicos solamente “aprenden” en la escuela es irreal. El hogar, los medios de comunicación, el entorno social y mil otras influencias empiezan a integrarse en estructuras cognitivas complejas, y esto empieza a ocurrir a muy temprana edad. Muchos niños y niñas tenían una preferencia en estas últimas elecciones, y la decían y en varios casos la confrontaban. La sociedad estaba tan centrada en la campaña electoral que esto se filtró hasta nuestros hijos y ellos reaccionaban “votando”. No les resultó a muchísimos niños y niñas nada difícil decir que “votarían” por tal o cual candidato, y muchas veces dando una opinión que en ocasiones no se diferenciaba en mucho de la de personas mayores. En ciertos casos su argumentación era bastante más sólida, me temo.

Se puede enseñar al discente durante un ratito con estrategias tipo Esopo, pero esto tendrá límite, debido a que el discente empieza a “auto-educarse” muy tempranamente, empezando a confrontar estos contenidos con otros que va aprendiendo socialmente a través de otros canales. Claro, podemos destruir eso. Podemos mantener a nuestros niños en un estado de regresión ética y catatonia cognitiva tratándolos como retrasados mentales ético-morales a través de la represión, por ejemplo, desalentando el pensamiento independiente y el uso de las propias neuronas. De hecho lo hacemos cuando alentamos el memorismo y la paporretería, y estatuimos como “aprendizaje” solamente aquello que el discente pueda memorizar a través de una evaluación que privilegie la repetición de contenidos.

Pero la conducta social suele ser mucho más compleja, y la paporretería no nos da respuestas para resolver los múltiples dilemas éticos y políticos a los que nos enfrentamos diariamente. Los procesos del aprendizaje social con sus múltiples mediaciones, suelen así entrar en conflicto con los contenidos primarios que se “enseñan” vía Fábulas de Esopo, por ejemplo, en la educación formal. Cuando el discente ingresa en la dinámica del modelamiento (modelling) social de la personalidad, aprende ya no contenidos “sueltos”, sino que APRENDE QUE PUEDE APRENDER de maneras distintas a las del salón de clase. Los ejemplos esópicos se le han mostrado – enseñado – a los niños, y un cierto concepto del valor de la verdad entró a través del ejemplo y el estudio de caso, pero ello se confrontará con las muy reales mentiras que le escucho decir a papá, mamá, o a los políticos. Y si en la educación formal y en el hogar se persiste en considerar a los niños como aprendices puramente primarios, por ejemplo por una mal entendida “protección”, pues entonces se nos escapan cognitivamente y empiezan a aprender en situaciones no controladas. Los niños y niñas empiezan a ampliar su experiencia, por ejemplo, en la tele comienzan a dejar de ver Discovery Kids, y empiezan a ver “Al fondo al sitio”. Cuando hay monitoreo y presencia paterna/materna esto es completa y absolutamente normal y deseable, y es una de las formas en que realmente educamos a nuestros hijos.

Pero algunos padres y maestros se angustian con ello. Recordemos que nosotros mismos hemos sido criados en contenidos valorativos simples y muy poco elaborados. Y que nuestra educación política es poco menos que inexistente. En realidad a generaciones de peruanos nos dejaron en la inopia ética y política. Confrontamos los valores que nos enseñaron con la realidad, y llegamos a la conclusión que la Política, y muchas otras cosas, apestan; y que la ética está bien para los bomberos, pero que no es una cosa seria. Creemos, Dios sabe por qué, que hay que proteger a los niños de los dilemas éticos y políticos. Por lo tanto construimos un cerco emocional y físico alrededor de nuestros niños, no queremos que se nos escapen, y ahí se linda peligrosamente con la represión o el ghetto. Es así que se “aprende” por “modelling” una forma de hipocresía que los niños que consiste en la variación del discurso manifiesto de acuerdo al medio ambiente en el que estoy. En el colegio me memorizo lo que me dice el docente, y en la evaluación repito lo que me han mostrado sobre el valor de la verdad, mientras que en los ambientes exteriores cambio el chip para reproducir la situación social de mentiras constantes que se dicen en la vida cotidiana. Y aprendo a mentir según la situación que se presente.

La conducta social, por ende, no provendría primariamente de la enseñanza formal, sino del aprendizaje social. Es decir, de la Educación formal e informal, A LA VEZ. Expliquémoslo lo mejor que podamos.

Dos formas consecutivas de aprendizaje

En términos generales, padres y docentes educamos razonablemente bien cuando el aprendizaje es meramente el logro de cambios en el comportamiento. Si solamente tenemos piedras para clavar los clavos, enseñamos a nuestros hijos y alumnos que hay formas 1, 2, 3, 4 y más de clavar un clavo. El problema empieza cuando entra un martillo en el esquema. La presencia social del martillo nos obliga en primer lugar a “desaprender” ciertas cosas, y luego a variar no el comportamiento, sino el modo de comportarnos. Enfrentado al martillo, debo tomarlo por el asa, y realizar movimientos motores parecidos y a la vez diferentes de los que hago con la piedra que hasta hoy he usado. Es un neo-aprendizaje que rebasó el límite de la conducta aprendida previamente. Cuando los niños enfrentan estas situaciones cognitivas sin monitoreo, por lo general se desenvuelven razonablemente bien a través de métodos de ensayo y error. Si hay maestro, claro que se le facilitará el proceso. Pero esto, como hemos visto, no funciona así en el caso de los valores sociales, dado que tendemos a proteger la “inocencia” de nuestros niños.

Me dicen que yo debo decir siempre la verdad, y así me lo enseñan formalmente, vía Fábulas de Esopo, por ejemplo. Pero imaginemos que el niño se encuentra frente a una situación en la que percibe que un tercero – el padre o el maestro – miente, por ejemplo, para evitar una tarea enojosa. El niño percibe, porque idiota no es, que es “mejor” y “más ventajoso”, mentir que decir la verdad. Vemos aquí como el niño evoluciona desde lo simple de modificar la conducta hasta lo complejo de modificar la pauta del aprendizaje. El niño aprende que la observación le proporciona pautas distintas a las que aprendió originalmente a través de la enseñanza formal. Aprende ya no solamente en el colegio, sino en la casa y en la sociedad, y lo hace de modo diferente, observando la conducta ajena en determinadas circunstancias, y ya no solamente las fábulas de Esopo que les enseñamos. Los psicólogos lo verbalizan como refuerzo negativo, y apostamos el cuello a que este refuerzo es constante. Pregunta: ¿Cuál de las dos pautas se fijará: la “oficial” de la educación formal, o el ejemplo percibido? Evidentemente la segunda, que es una constante cultural proveniente de estructuras que padres y maestros hemos aprendido en nuestro devenir social, y que reproducimos la mayor parte de las veces sin ser conscientes de ello. El miedo a exponer a los niños a una situación cuyas consecuencias pueden ser terribles se transparenta constantemente en nuestra sociedad – imaginemos qué le pasaría a un niño individual que empezara efectivamente A DECIR LA VERDAD, y no quiero ni pensar si fuera una generación entera de niños que empezaran efectivamente A DECIR LA VERDAD. Parece que los adultos entendemos que “no deben decirse” ciertas cosas para no exponer a nuestros hijos a las verdades verdaderas, las que supuestamente les causarían un daño horrible, aunque desconocido de nosotros mismos. No es extraño que muchos adolescentes, al percibir de modo más solvente las inconsistencias, se sientan estafados y engañados por sus padres y la sociedad en su conjunto.

En la mayoría de los casos, la contradicción se manifestaría en la forma de separación en compartimentos estancos de las circunstancias en las que el niño dirá la verdad o mentirá. Los niños más despercudidos harán preguntas difíciles y embarazosas, tratando de resolver el impase. Y el problema es que los padres, ellos mismos en la orfandad axiológica, jamás resolvieron el dilema, y por ende carecen de argumentos solventes, derivando en respuestas que van desde el balbuceo infantil hasta el reconocimiento cínico de la cisura entre verdad y mentira en la sociedad. Así, nos suena a hueco esa campaña con el atractivo jingle que dice “No des a los menores / problemas mayores, / aconseja a tus hijos / cumple tu rol”. La buenísima intención de la campaña me suena a lanzar a los sufridos padres de familia a una ofensiva sin fusiles ni municiones, y, peor aún, sin casco. Aunque estoy de acuerdo que puede servir para justificar el gasto e que se incurre.

Algunas conclusiones

Las nuevas circunstancias políticas y más democráticas que vive nuestra nación obligarán a los adultos a aprender sobre ética y política, es decir, a pasar por el proceso de desaprender y reaprender lo que se sabía acerca de la ética y la política. Sin eso no podremos educar a nuestros niños en ella. Ya no podemos pretender más que la ética y la política no están ahí y no existen, y que no cumplen su alta función de relacionar a los grupos sociales en busca de una sociedad armoniosa donde podamos convivir en una libertad bien entendida. Será difícil, estoy seguro, pero lo cierto es que la realidad ya nos alcanzó, y hay que responder a ella.

De estar en lo cierto en todo lo dicho, los valores éticos y políticos no se aprenden en la educación formal, sino en el aprendizaje social. La sociedad modela a sus niños y jóvenes en una determinada manera de aprender que resulta ser, como en cualquier sociedad, una correa de transmisión de los contenidos ideológicos que realmente informan la sociedad. Como los miembros de nuestra sociedad somos mentirosos, trasladamos la peculiar manera de mentir que tenemos los peruanos a los nuevos peruanitos. En consecuencia enseñamos un “deber ser” escolar y formal doble, lo que produce una suerte de hipocresía institucional silenciosa.

¿Qué se hace en un medio ambiente así para resolver este tema? Todos aspiramos a que nuestros hijos posean valores, aunque muy bien no sepamos por qué. He escuchado y leído varias veces en el transcurso de la última campaña la apelación a los descendientes, en una suerte de catarsis personal de algunos padres, más o menos así: “Yo a mi hijo no le enseñaré que la corrupción paga”. Y también he leído apelaciones a las generaciones por venir más positivas en manifiestos en los que se considera que aceptar el dinero y el consumo como valores superiores a la vida humana no es lo que se desea transmitir a nuestros hijos. Esta actitud militante y comprometida de padres y maestros también se transmite, felizmente, a nuestros descendientes.

Como hemos dicho en artículos anteriores, la supervivencia y la realización personal son valores muy importantes, pero que no justifican, en una escala sólida de valores sociales, la esterilización masiva, el asesinato a mansalva, el racismo desatado o la intolerancia cultural. La difundida quisicosa esa de “Para c… los bomberos”, a más de ser un desprecio de la abnegada actitud de valientes mujeres y hombres que combaten por sus semejantes en casos de emergencia o cataclismo, indica el verdadero sentir de la mayoría cuando enfrentamos un dilema ético. Esta actitud debería ser deconstruida para ser entendida por todos, y desterrada de una sociedad sana. Ello implica un esfuerzo educativo directo y frontal, que entendemos debería ser parte de una política integral contra la corrupción.

jueves, 9 de junio de 2011

NI ESTUDIAN NI TRABAJAN, SEGUNDA PARTE DE LA GENERACIÓN NINI



"Una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta sus amarras: está condenada a desangrarse." (Kofi Annan)

Nuestra colistera en la lista Comunidad E-ducativa, la Doctora Nacarid Rodríguez Trujillo, a la que agradecemos de corazón, nos piloteó hasta la base de datos del Sistema de Investigación de Tendencias de la Educación en América Latina - SITEAL, y así hemos obtenido algunos datos relevantes sobre la extensión en varios países de América Latina de la Generación que Ni Estudia Ni Trabaja. A su vez, SITEAL ha extraído la data peruana de las Encuestas Nacionales de Hogares (ENH) del INEI de 2007 y 2009. La Generación NINI, tan desgraciadamente invisibilizada en el discurso electoral de los últimos meses, es expresión doble de la doble crisis de empleo y de educación que nos aqueja.

Como vimos en artículo anterior sobre este tema, el empleo se reduce, y se reduce más aún el empleo decente. Entre las principales víctimas de este proceso, están los jóvenes. La Generación NINI, que NI ESTUDIA NI TRABAJA, le debe este nombre a su característica fundamental de no estar encuadrada ni en el sistema educativo ni en el sistema productivo. Es decir, está en NADA, como decimos nada sutilmente por acá.

La importancia del tema está en la medida que combina los aspectos laboral y educacional, a la vez que se refiere a los jóvenes y su inserción social. La única cifra que manejábamos en anterior artículo era de unos 20 millones de jóvenes en América Latina en situación NINI. En Centroamérica, México y Colombia el problema de la Generación NINI parece estar muy relacionado con el problema del narcotráfico y el pandillaje. Los Maras, grupo internacional de pandilleros organizados semi-militarmente, se afiataron como superpandilla gracias a la brillante y facilista “solución” de ingresar a estos jóvenes en el Servicio Militar, multiplicando varias veces el problema que se pretendía solucionar. Esto demuestra que la estupidez suele ser contagiosa, y ataca la capacidad de observación y razonamiento, pues que sepamos la incapacidad de aprender de la experiencia ajena tuvo entre sus víctimas a una candidata presidencial en el Perú, y al Gobierno Regional del Callao, que insistieron, e insisten, en esta “solución”, que entienden como panacea. Las elecciones pasaron, así que el fantasma de ver a la estupidez entronizada en este aspecto ha pasado por ahora, aunque entendemos que en el Callao se hace lo necesario para fomentar la aparición de una versión nacional de maras.

Primero, las cifras

Miremos un poco a América Latina, manejando algunas de las cifras que SITEAL nos pone al alcance. Veamos el asunto primero desde una perspectiva longitudinal y sincrónica, y luego desde una transversal, comparativa. Reservaremos este artículo para la primera, en tanto que en un ulterior artículo enfrentaremos la segunda.

La perspectiva sincrónica

Veamos algo de la evolución del problema de acuerdo a las cifras, escogiendo algunos países que sentimos como representativos:

Los países pueden clasificarse de acuerdo a la gravedad del problema:
Grave, como Argentina Urbana y Chile, donde uno de cada dos jóvenes de 14 a 30 años son NINI.
Regular, como Colombia y México, con aproximadamente uno de cada tres jóvenes NINI.
Por último, la estándar, de Brasil y Perú, con 1 de cada 4 jóvenes en la condición NINI.

Vamos uno por uno:

En la Argentina Urbana, en 1993 un 37.7 % de la población entre los 14 y los 30 años de edad era NINI. Hacia 1998, la cifra saltó a 42,5 %, manteniéndose más o menos estacionaria hasta 2009, que registra un 44 %. Casi la mitad de esta población total es NINI.

En Brasil, las cifras muestran ser estacionarias, desde el 2001 un 24,7 % hasta el 2009, un 25, 3 %.

En Chile, se presenta un aumento y agudización del problema. En 1990 un 38,5 % era NINI, en 1996 se salta a 45,7 %, alcanza un pico de 49,8 en el 2003, y de ahí una pequeña reducción a 48 % en el 2009.

Colombia no cuenta con más cifra que el 32,6 % registrado en 2010. No es posible hacer aquí análisis sincrónico.

México, que quizá es el país que más visualiza y enfrenta el tema, registra un crecimiento desde el 24,9 % en 1993, hasta el 31,3 % en 2008. Esta visibilización tendría fuerte relación con un problema que Colombia enfrentó una década atrás, el de la “narcotraficización” (horrible neologismo) de la sociedad, que incorpora una peligrosa forma de encuadrar a los jóvenes NINI.

El Perú registra dos cifras: En 2007 un 23,7 % y en 2009 un 25,8 %. Pocas para registrar una tendencia, sin embargo nos ayudarán en la comparación.

No entraremos a plenitud al tema de los países centroamericanos, cuna de los maras, por razones de simplicidad y espacio.

Una primera conclusión que sugieren estas cifras es que parece que la condición NINI está en general crecimiento. Cada vez más gente joven está en estado de “vagancia”, o como decimos algo jocosamente por acá, de “travagancia”.

Otra conclusión es que las contenciones que se han estado colocando para evitar la expansión del problema no parecen surtir un efecto demasiado apreciable. Así lo sugerirían las cifras brasileñas, argentinas y mexicanas.

Los casos del Perú y Colombia parecen ser diferentes, porque no sabemos que se haya aplicado ni una sola contención dado que el problema no está visibilizado aún en la sociedad, posiblemente por la válvula de seguridad constituida por la emigración en el caso peruano. En el caso colombiano, del que ignoramos casi todo, aventuraremos una hipótesis: En las décadas del 80 y 90 el estado colombiano habría tomado por las astas el tema de la narcotraficización de la sociedad en los niveles locales y municipales, reforzando sus municipios al entregarles ingentes montos del presupuesto nacional, a fin de competir eficazmente con el clientelismo de los cárteles de narcotraficantes, con el posible efecto colateral de interrumpir o cuando menos estorbar el reclutamiento de jóvenes NINI.

El encuadre de los NINIs

Nos gustaría introducir un concepto tipo vuelo de pájaro. Si ni el sistema educativo ni el sistema productivo encuadran eficazmente a los jóvenes, la pregunta es entonces, de dónde surgen y en dónde o hacia dónde se encuadran. Llamemos provisionalmente “encuadre” al locus de la ubicación físico-social de los jóvenes NINI, definiéndolo operativamente como los lugares institucionales desde donde son “expulsados” hacia la situación NINI. Entendemos que este “encuadre” tiene que ver con los procesos que dan lugar a los NINIS, que trataremos de visualizar, aunque como no contamos con data haremos hartas hipótesis, esperando que nuestros amigos nos ayuden a corregirlas y aumentarlas. ¿Dónde encuadramos a los NINIS? Vale decir, ¿De dónde surgen, y a dónde van?

Primer encuadre: Desertores del sistema educativo

En nuestro país podemos suponer un primer nivel de encuadre en los desertores del sistema escolar que permanecerían en el hogar. Se quedan en casa consumiendo televisión o juegos, o tal vez ayudando en la economía doméstica. Las muchachas y muchachos que deben abandonar la escuela por diversos motivos no tienden a retornar al sistema, porque el crecimiento económico del que tanto se han jactado los gobiernos no ha llegado allá abajo en ninguna forma, ni de empleo ni de mejora del sistema educativo que retenga al alumno. Por ello entendemos como muy posible que este grupo termine reforzando las estadísticas de Trabajo Infantil en el nivel de las actividades de subempleo, o peor aún, de trata de personas o la integración a redes de delincuencia organizada.

Ahora bien, retener al alumno en el sistema educativo no es una solución al problema, es más bien un paliativo. Como es sabido, los jóvenes tienen la mala costumbre de crecer con el tiempo, a razón de un año cada año, y no pueden estar eternamente en el sistema educativo, sin por lo menos combinarlo de alguna manera con el sistema laboral. Cruzando esa cuarta parte de la población joven que es NINI con los niveles de desempleo abierto juvenil, parece ser que, efectivamente, los mecanismos de “primera chamba”, aunque existen, no están suficientemente desplegados para abarcar una parte notable de la población joven. Este es un enorme reto para el gobierno que recién se inicia.

Segundo encuadre: Egresados del sistema educativo secundario

Un segundo nivel de encuadre estaría en los egresados del sistema educativo en secundaria. Se sabe que la formación que el sistema educativo proporciona solamente puede definirse como inútil si de ganarse la vida se trata, y solamente sirve para orientar a los jóvenes a las universidades, donde ellos y sus familias continúan siendo exprimidos hasta donde se pueda. Los no-ingresantes se encuadran entonces en otro grupo NINI. Desde el hogar alimentarán a las academias preuniversitarias, o entrarán al mercado laboral juvenil en condiciones completamente adversas. La ruta vital los lleva en línea directa al subempleo, el ocio improductivo, o las redes delincuenciales.

Tercer Encuadre: Expulsados del sistema universitario

Naturalmente, cuando hablamos de “expulsión” no hablamos en sentido académico sino económico. Es sabido que muchos jóvenes que están estudiando no trabajan. Contrario sensu, muchos de los que trabajan no estudian. Los que consiguen ambas cosas son muy pocos, pues no existe coordinación alguna entre una actividad y otra, de modo que para la mayoría de jóvenes son actividades exclusivas. Vale decir, se entiende que el que estudia no trabaja, y si, por motivos académicos o económicos, debe retirarse del sistema universitario, normalmente lo hará por la necesidad de trabajar. Pero el empleo no es que precisamente abunde, entonces se encuadrará como NINI desde las filas del desempleo juvenil abierto, o del subempleo.

Cuarto Encuadre: La Discapacidad

La discapacidad es un problema particular, con sus propias aristas, pero es obvio que muchísimas personas con discapacidad son jóvenes NINI, y muchos de ellos desde los 14 años. Naturalmente, dado quye la discapacidad puede ser genética o adquirida, los jóvenes que entran en esta categoría pasan a ser NINIS casi automáticamente. Un grupo particularmente visible es el de los veteranos de la guerra de sendero y otros conflictos, que constantemente están en queja de las condiciones en que sus instituciones los tienen.

Las cifras de personas con discapacidad en el Perú no se conocen con exactitud debido al problema conceptual de definición de la discapacidad, lo que ha producido cifras para todos los gustos. Pero hay coincidencia en todas las fuentes que la deserción, el desempleo y el subempleo son mucho mayores entre la población con discapacidad. Uno de los encuadres más comunes del NINI con discapacidad es la mendicidad, se ha observado que el número de personas con discapacidad entre los mendigos y pobres extremos es notablemente alto.

Seguiremos con el tema

Estos encuadres no deben ser completos, pero como no pretendo agotar el tema, sino introducirlo y visibilizarlo, podemos por ahora dejar aquí este primer análisis, llamémoslo sincrónico, es decir centrado en un superficial vuelo para ver de dónde vienen y a dónde van los NINIS. Amenazamos entonces con un siguiente artículo sobre el tema. Nos vemos.

miércoles, 8 de junio de 2011

EL MANEJO DEL PRÍNCIPE



“Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura." (Winston Churchill)

Atendiendo a las últimas novedades políticas, se observa últimamente el redespliegue de una maniobra de manipulación del poder político por parte del poder económico, algo torpona, por lo apurada y guiada por los miedos de la concluida campaña presidencial. Se ha querido tener Premier, Ministro de Economía, Portero de Palacio y Guachimán incluso desde antes de que se termine el conteo de votos en la ONPE. Bien es verdad que el vencedor de la lid electoral ya es conocido gracias a la aplicación de la estadística, pero ateniéndonos a la costumbre normal de suponer que el electo no asume hasta 28 de Julio, el hecho que se exija sin anestesia, con estridencia electoral, y de una vez, los nombres de sus colaboradores suena a chantaje, a miedo y a otras cosas.

Chantaje

Empecemos por el chantaje emocional. Fue uno de los aspectos menos sutiles de la campaña electoral, y fue instrumentado a través de demasiados medios de comunicación que perdieron toda objetividad periodística. Se propalaron mentiras crasas, más allá de la imaginación de cualquier cruel tiranuelo, como que se les iba a arrebatar los niños a las madres para ponerlos a disposición del estado. Se dijeron falsedades en todas direcciones, de toda laya y de todo calibre. Se propalaron audios y videos que no decían nada, pero cuyos titulares sí lo sugerían. Una descripción detallada del tema escapa a la intención de este artículo, pero sería buen ejemplo para las clases de ética periodística. Simplemente diremos que el periodismo, el más vil de los oficios, mostró toda su malvada entraña, en frente de todos y con vergüenza callejonera. De hecho el tema manipulatorio sigue adelante, y todo hace presagiar que estas malas costumbres periodísticas continuarán en la medida que la libertad de prensa esté secuestrada por la libertad de empresa.

“Yo no fui”

Desde hace varios días diversos periodistas, algunos sin y otros con culpa, mencionan, dicen y “aclaran” en todos los tonos que los medios de comunicación no eligen y que no deciden las elecciones. Esto suena demasiado a una justificación del tipo del “Yo no fui”, y a una suerte de repentina y falaz autorreducción de su propia importancia. Supongamos que la afirmación es correcta, y que los medios no deciden una elección. Entonces ¿por qué lo intentaron una y otra vez, desde tiempos inmemoriales? Y además, ¿por qué en esta ocasión se rebasaron todos los límites de la ética periodística? Lo falaz en el asunto es que sí es cierto que los medios pueden influir en el resultado de las elecciones, pero que también es cierto que no siempre les funciona. La afirmación, por ende, es una clásica media verdad. Y basta haber soportado la artillería de Bayly y los titulares de El Comercio y Perú21 para, por lo menos, percatarnos que si no les funcionó, no fue por falta de intentos.

Arrepentimientos tardíos

Reconocemos que hay una diferencia entre Libertad de Prensa y Libertad de Empresa. Algunos periodistas, de diversos bandos o posiciones, han mostrado cierta vergüenza deportiva y autocrítica real, mientras que otros más bien han enseñado un poco varonil ensayo de autojustificación, ante el público y sus eventuales futuros empleadores, de sus acciones pasadas. Como en muchas actividades humanas, los viles se esconden detrás de los probos. Y nosotros, el público que debe soportarlos, debemos tragarnos a demasiados plumíferos por razón de las dos docenas de periodistas que sí se merecen ese nombre. Y en esto seamos claros, ha habido periodistas que han tomado partido, de ambos bandos en disputa, que lograron mantener su credibilidad. Otros, en cambio, fueron simples cajas de resonancia de sus jefes, y solo respetaron plenamente sus billeteras. Y eso se notó demasiado.

Miedo

La población electoral logró superar el miedo instilado desde los poderes expresados por los medios de comunicación. Dado que el miedo ha sido de probada eficacia en muchísimos casos, fue la única y verdadera arma con la que contaron. Se sabe que las emociones de las gentes son fácilmente manipulables, y que la razón no siempre predomina. Para qué razonar si el miedo es más rápido y sobre todo, más costo-efectivo. Es, además, mucho más rentable, porque una psicosis de miedo permite lograr objetivos políticos ulteriores. No queremos ni siquiera imaginarnos lo que pasaría si la otra opción hubiera triunfado, con la consiguiente implantación de un modelo político basado en el miedo. El diario Correo se solaza en publicar, de una manera que solo podemos calificar de malvada, la noticia de una mujer que se suicida, dícese debido a los resultados electorales. Si es verdad, ¿quién realmente mató a esta mujer? Y si es mentira ¿por qué se publica?

Por ello creemos que todo lo que hemos visto no debemos olvidarlo, y que la experiencia vivida debe ser capitalizada. Nos parece demoniaco y criminal que se le mueva el piso a la gente hasta el punto del suicidio, para asegurar tasas de utilidad a las que grupos empresariales más inteligentes y exitosos en todo el mundo renuncian no por bondad, sino por un bien entendido interés en la sostenibilidad social y, ahí sí, la permanencia de un modelo que se asegura distribuyendo con mayor equidad. Instilar miedo es bastante malo de por sí, pero hacerlo para mantener un modelo de crecimiento sin redistribución es no solamente inmoral, sino además estúpido.

Intenciones

La Bolsa de Valores de Lima se cayó. Previsible, por cierto. Si la Bolsa de Valores de Lima pudiera personificarse en un ser, este ser sería una señora setentona, avariciosa, histérica y bipolar, con una preocupación sicótica respecto a su futuro económico, y llena de temores irracionales y entusiasmos repentinos. Un estornudo en un mal sitio le haría saltar hasta el techo, y todos los que juegan a la Bolsa saben que hay varias maneras de estar en Bolsa, y que una de las más conocidas es la de especular, apostar, hacer “juego”, un poco a la manera de un casino. Sin duda, la existencia de las Bolsas de Valores es importante y útil. Pero no son el argumento o factor más importante para la toma de decisiones empresariales de mediano y largo plazo, y menos aún en cuanto a las políticas económicas. Sin duda, proporciona indicadores importantes para entender lo que ocurre con el movimiento económico, en especial si se analizan sus tendencias. Pero, tal como la línea periodística de un medio de comunicación, la Bolsa de Valores es manipulable. Esto es porque, así como los medios de comunicación, mueven muchos intereses, y de hecho mucho más concretos. Desde que sabemos que la Bolsa es manipulable, y se le ha manipulado antes, hasta el extremo del pánico financiero, entonces lo inteligente es tomarla en cuenta, pero desconfiando en profundidad de ella. Por otra parte, como dice el refrán, todo lo que sube tiene que bajar, y en este caso, la BVL inició su recuperación ipso facto. Es que un factor no explica todo.

El Manejo del Príncipe

Es bastante obvio que los Presidentes y Gobiernos pueden ser manejados. Ha sido la costumbre nacional desde el Virreinato, y quizá desde antes. Los poderes reales, fácticos, están ahí y no son fufulla, son muy reales. Pero algunos de sus miembros parecen no haberse enterado que ellos no gobiernan, y que la opción electoral que hubieran querido no venció en las elecciones. No se han enterado que tienen que sentarse en la mesa de negociación. Y que en toda negociación se cede algo para ganar todos. Tratar de manejar al príncipe a través del miedo a lo que puedan hacer suena absurdo en un continente lleno de Lulas, Kirchners, Chávez, Evos, Mujicas y Correas. Esas economías no solamente no se han caído, sino que crecen y distribuyen. El exceso de jarabe de pico administrado a las gentes en esta última campaña electoral parece haber empachado a algunos, que se creyeron su propio cuentazo, y reaccionan sin lógica ni conocimiento. Creemos que ya es hora de empezar a aprender a hacer política en serio.