martes, 31 de enero de 2012

ADOCTRINAMIENTO Y TEXTOS ESCOLARES



El Diario Expreso el día Domingo 29 de Enero titula en primera página sobre Textos marxistas en los libros escolares e infiltración comunista.  Si se hace el esfuerzo de leer la noticia – se requiere mucha paciencia para desentrañar el intríngulis – se encuentra que no es una noticia, crónica o reportaje, sino reportaje de reportaje, noticia de noticia o crónica de crónica, o puede que resultado de una entrevista a Cecilia Valenzuela. Hubiera sido interesante tomarse el asunto en serio, ya que se trata de textos escolares, y acudir al Ministerio de Educación y/o a especialistas, que los tienen cerca, como León Trahtemberg, columnista del diario. Por supuesto sería así si lo que se quisiera es informar, pero por alguna razón misteriosa se prefiere Valenzuela a Trahtemberg. No conocemos las competencias educadoras de la Señora Valenzuela, si alguna vez ha escrito un texto escolar, o comprende qué es y para qué sirve. Esto importa, porque la noticia no es lo que el Titular dice, sino qué opina la Señora Valenzuela al respecto, opinión que el diario a la vez asume y mantiene aparte.   

Currícula y Textos escolares

Dícese que la periodista halló en su investigación  “graves e indignantes excepciones en los citados libros escolares”, que la “forma como se instruye sobre lo que el radicalismo y la intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo, nos hizo, es indignante porque no se analiza y no se explica, tan solo se hace un recuento de hechos de manera burda”. Como me gusta el análisis y saber qué es lo que me están vendiendo, trataré de entender esto. En primer lugar, se emite una opinión indignada  - hay “graves e indignantes excepciones” -, es decir, lo que molesta a la periodista no es que se diga algo sobre el tema de Sendero, sino que no se digan ciertas cosas, así como la forma en que se dice lo que se dice. Ello según ella culmina en un relato de los hechos, burdo, sin análisis ni explicación. O eso creo que dice, la redacción de Expreso es algo enredada, tratando de decir qué sí creen eso, pero es la periodista quien lo dice y no ellos. Los periodistas no siempre logran decir lo que quieren decir. Si los entendí, lo que indigna cívicamente no sería entonces que no se analice ni se explique lo que pasó, sino que se relaten los hechos de manera burda, y que no se condene el radicalismo, etcétera.

En ninguna parte de la currícula hay, que se sepa, un título “La intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo”, como tampoco “Los crímenes contra la Humanidad de Alberto Fujimori”. Y es que ni uno ni otro título son pertinentes cuando se trata de educar, no de adoctrinar. Pasar de contrabando cierta escala de valores sin análisis ni explicación es manipular. Cuando se determinan los temas de la currícula no se admiten juicios morales a priori, porque la Historia es una Ciencia y no la chacra del Poder. En Ciencia no se puede hacer una investigación o paper de título “La Maldad intrínseca del Capitalismo”, o “El criminal intento del Comunismo”, por lo mismo que no puedo hablar de las malas intenciones de los radicales libres en Química, del radicalismo e intolerancia del Binomio de Newton, o la amistosa bondad y correcta ideología de los Neutrinos y demás leptones en Física. La Ciencia Social no es menos Ciencia que las otras, y por ende, no puede tratar su temática como si fuera Teología, Metafísica o mera Ideología. La Ciencia no trata con opiniones, trata con proposiciones sobre los hechos. Y para tratar de Sendero el mejor título de todos es “Sendero Luminoso”, como para tratar de lo que hacen las partículas subatómicas en ciertas circunstancias el mejor título es “El Principio de Indeterminación”. El resto es demagogia.

Naturalmente hay dificultades epistemológicas en la Historia Reciente. Es difícil tratarla precisamente porque está cerca, porque los protagonistas, sean verdugos y/o víctimas y/o espectadores no se han muerto, y siguen recordando. Es decir, los intereses, opiniones, ideas y creencias de las gentes que determinaron hechos de la Historia Reciente están vivos y activos. En la actualidad hay presiones desde diferentes direcciones para decir y para callar, porque los intereses siguen ahí, y en el esfuerzo por entender nuestro pasado reciente es más lo que se ha callado que lo que se ha dicho. Un verdadero juicio histórico es complejo de hacer, y por eso en el nivel escolar se trata de ser lo más científico posible, presentando hechos y provocando la reflexión, para así entrenar la opinión, en especial en la formación ciudadana.          

Se dice que son pocas las páginas que se dedican al tema en los textos escolares. Estoy de acuerdo, deberíamos dedicarle más páginas al asunto, y más atención pública. Este tema debería estar en la Agenda Pública siempre, no cuando le parece a los que deciden la Agenda. Si no se le dedica más páginas ni atención al tema, ello se debe en parte a una coyuntura política del año 2008 en la que, recordemos, se criticó precisamente lo contrario de lo que hoy se dice, es decir que los textos escolares trataran el tema del Terrorismo. En aquellos días las editoriales encargaron a profesores y otros especialistas analizar y explicar el fenómeno de Violencia ocurrido en el Perú. Dicho análisis y explicación no fueron del gusto de la ex Ministra de Educación y del Interior Mercedes Cabanillas, y los cuestionó duramente, lo que levantó mucho humo en el momento. No es que no se pueda hacer crítica, se puede y debe hacer, pero podemos preguntarnos legítimamente qué crítica es y por qué se hace. La alianza entre el Apra y el Fujimorismo hace pensar que debía haber acuerdo en que el tema de la Violencia era demasiado complicado en vista de las elecciones que venían. La congresista Cabanillas empleó los mismos argumentos de la periodista Valenzuela sobre la propaganda comunista, incluso sugiriendo infiltración de Sendero en las editoriales. Es curioso que el mismo diario publique una entrevista a la ex Ministra, donde repite el mismo rollo de la juventud desinformada. Que sabe que es así, lo sabe, pues tiene responsabilidad política en ello. El asunto entonces llegó incluso al Poder Judicial, hasta que la cortina de humo se murió sola. La consecuencia fue que las Editoriales se curaron en salud, y es difícil culparlas de ese hecho. 

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

El problema entonces era que se hablaba del tema en los textos, no como ahora, que “no se habla”. Contradictorio que lo que queríamos ayer no lo queramos hoy, era negativo entonces y resulta que es positivo ahora. O al revés, o whatever lo que tengan en la cabeza los contradictorios críticos de los textos. Hoy hay “excepciones indignantes” y “relato burdo”, que resultan en “adoctrinamiento comunista”. No sé si los que acostumbran leer el diario en cuestión se coman el tema, pero parece un salto dialéctico arriesgado, aunque no dudan en darlo. No me queda claro cómo un “relato burdo” puede terminar en “adoctrinamiento” así, sin anestesia. De hecho, la queja es que la juventud “no sabe”. ¿Si “no sabe”, cómo puede estar “adoctrinada”? El razonamiento que se sigue parece estar más allá de lo que los simples mortales podemos entender. Que los iluminados nos expliquen, por favor.

Hay más saltos dialécticos que abonan a una conclusión a la que en apariencia ya habían llegado antes de pensar en ella. Dícese: “En estos libros el juicio valorativo de los terroristas es positivo y el de las Fuerzas Armadas es negativo.”  Aguantemos el coche. ¿Por qué nos empujan la interpretación del tiempo de la Violencia Política como un enfrentamiento entre Sendero/MRTA y la Fuerza Armada? ¿Era que el resto estábamos en la tribuna viendo el partido? ¿No hubo víctimas civiles? ¿No hubo paramilitares? ¿No hubo resistencia civil ni comités de autodefensa? ¿Cuál es la intención al limitarnos el alcance de la mirada? Y por otra parte, ¿no era que en los textos no se hacía ni análisis ni explicación y que solamente se hacía un “relato burdo”? El proceso educativo no se limita a los textos, que solamente son una herramienta. En la época de Fujimori se censuraban los textos que hablaban demasiado de Democracia, y a ninguno de los actuales críticos eso les pareció demasiado terrible. De hecho hubo silencio en algunos que hoy hablan. Pero los profesores seguimos hablando y enseñando sobre Democracia, sin texto, o con recursos alternos.

En un texto escolar las habilidades intelectuales a lograr son más importantes que la temática a tratar, el texto es una herramienta entre varias. Hacer juicios valorativos implica una habilidad muchísimo más compleja que la del análisis y la explicación, y no se puede valorar sin primero analizar y explicar. Cualquier Taxonomía de Habilidades Cognitivas lo muestra, pero dudamos que Benjamín Bloom esté en la bibliografía del artículo. ¿En qué quedamos entonces: “relato burdo” o “adoctrinamiento”? ¿Se hace acríticamente juicios valorativos en el texto? Por supuesto, eso es posible. Que se diga entonces llanamente cuáles son esos juicios, en qué página y línea del texto escolar están, no nos den opiniones sino hechos Tenemos gran curiosidad por saber, no por opinar acríticamente.

Adoctrinamiento

Acudamos al diccionario:
adoctrinar
1.     tr. Enseñar o educar a alguien en una doctrina, inculcándole determinadas ideas o creencias.
2.     Aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse.

Las definiciones poseen dos componentes: la denotación y la connotación. El diccionario casi siempre nos proporciona la primera, en tanto que la segunda es fuertemente emocional y valorativa, y depende de la valoración social. Adoctrinar desde su denotación es, de acuerdo a las definiciones, casi sinónimo de educar. Sin embargo hay una poderosa connotación referida a la “inculcación” de “determinadas (…)  creencias”. Adoctrinar, valorativamente es intrínsecamente negativo, implica que “aleccionamos”, manipulamos, manejamos, tratamos a los alumnos como cosas y no como personas, lo que va en contra de cualquier humanismo en la enseñanza. La Educación no es moralmente neutral, y rechaza el adoctrinamiento. Adoctrinar significa engañar y estafar a nuestros alumnos haciendo pasar por Verdad Absoluta lo que no es más que nuestra creencia. Se adoctrina para tener corderitos que hagan lo que nosotros queremos, para tener poder, dominio y control. De ningún modo eso puede considerarse Educación.

Pensamiento Crítico

Otro día trataré con más detalle el tema del adoctrinamiento, da para mucho. Por ahora limitémonos a la diferencia entre “educar” y “adoctrinar”, que está en las habilidades cognitivas que se trata de formar, que resumiremos en dos palabras: Pensamiento Crítico. Si se trabaja con los estudiantes el pensamiento crítico, no se está adoctrinando, pues se proporciona el arsenal intelectual precisamente para impedir el adoctrinamiento. Pensar críticamente es la herramienta para que las creencias no sean verdades absolutas. Claro que si tú sostienes como Verdades Absolutas lo que no son más que tus creencias, y acusas a otros de adoctrinar porque tratan de imbuir otras creencias igualmente consideradas “verdades absolutas” – como sin duda es el caso de Sendero Luminoso, de los creacionistas y otras morrallas intelectuales sueltas por ahí –, la cosa se limita a una competencia de poder entre ideologías opuestas pero unidas en querer engañar a la gente. Los extremos se juntan en sus procedimientos, ambos igualmente condenables. Pero hay algo peor si cabe, y es que ataques el libre uso del pensamiento crítico, que aspires a censurar los contenidos que no te parecen porque no te parecen, que llenes de epítetos y no de argumentos lo que tú crees que está mal desde tu opinión. El problema ahí no lo tiene el texto escolar, la currícula, los alumnos o los docentes, lo tienes Tú.

Texto escolar y adoctrinamiento

Para tener razón, tendrías que demostrar que no se fomenta el pensamiento crítico en los textos, y el asunto abandona los prejuicios y se pasa a lo técnico. No estoy seguro que quieras abandonar los tan convenientes prejuicios. Qué te parece si usamos nuestra materia gris: ¿Puede un texto adoctrinar? No, porque un texto no es un agente sino un paciente, se hacen cosas con él, no hace cosas él, y creerlo es un buen ejemplo de pensamiento mágico: “Oh texto, pues que me adoctrinas”. Un texto puede ser una herramienta de adoctrinamiento si alguien lo usa para eso. Y esto vale para cualquier texto desde la Biblia, los Upanishads y el Corán, hasta el Manifiesto Comunista, la Riqueza de las Naciones o Mi Lucha, no digamos los textos escolares. La persona que usa el texto o cualquier otro soporte para educar, posiblemente adoctrine, es decir, puede imponer acríticamente unas creencias y señalarlas como la Verdad Absoluta a la que se debe obedecer y no cuestionar.

Pero esto es muy relativo, porque el sistema educativo y los maestros asumen como objetivo la formación y desarrollo del Pensamiento Crítico, desean que los alumnos usen su propio cerebro. Los muchachos de Cuarto y Quinto de Media no son corderitos, y suelen ser muy críticos. Por ello se requiere paciencia con ellos. El problema hoy en día no es que no haya pensamiento crítico, es la crítica desinformada. El sistema educativo en su currícula y el maestro en su aula se obligan a formar pensamiento crítico. Los textos y otros materiales se usan para ello, y se puede y debe utilizar todos los materiales que sean necesarios. El tema es tan simple en realidad que sorprende tener que decirlo: Adoctrinar es lograr que un alguien asuma una creencia como Verdad Absoluta para que otro alguien pueda manejar sus acciones. La Crítica y la Libertad de Pensamiento son enemigos del adoctrinamiento. La respuesta al problema no es plantear Verdades Absolutas en el texto, sino dar herramientas para pensar críticamente, lo que es cosa de la currícula, la formación magisterial y la sociedad que encauza la rebeldía adolescente hacia objetivos sociales adecuados.

Vi el otro día una novela gráfica que entiendo ha sido producida y financiada por el Ejército del Perú, y rara vez he visto mejor plasmada en lenguaje accesible la acción de Sendero en las comunidades campesinas. Creo que cualquier profesor puede utilizarla como complemento del texto. Naturalmente se puede mejorar, y no veo la razón por la que no debería haber muchos más de estos “textos” ni ser utilizados. La novela gráfica – cómic para los que no sepan – posee su propia lógica y la habilidad gráfica-lectora que hay que desplegar es sumamente formativa. Pero naturalmente no puede ser empleada sola, ni basta con su empleo para el proceso educativo, sea en la formación de habilidades o el aprendizaje de contenidos.

Adoctrinamiento y Analfabetismo funcional

Hay contrasentido en que se hable de adoctrinamiento en los textos cuando se sabe que buena proporción de los alumnos tiene problemas de comprensión lectora. El analfabetismo funcional determina que no acudamos a las fuentes directas, y si somos sonsos, nos agarran y nos hacen mansos corderitos. Le pasa hasta a periodistas connotados. El enemigo principal no es entonces el adoctrinamiento, es el analfabetismo funcional, pues para poder criticar necesitamos comprender, y para comprender debemos primero decodificar. Que nos quejemos de que 350,000 o más personas firmaron por MOVADEF resulta bien sonso si consideramos que en la práctica solamente un puñado de ellos encuentra motivo para manifestarse por la negativa a su inscripción. No parece que el “adoctrinamiento” haya resultado muy efectivo que digamos, para movilización es bien pobre. Parecida por cierto a la de los opositores, que no logran reunir más de un par de docenas de manifestantes en contra. Ello nos lleva a pensar en cómo se exagera el tema, aunque es obvio que hay que estar vigilantes. Un titular de diario para el tema de los textos escolares o es demasiado, e indica intenciones de levantar un tema por razones que no están claras; o es poco, pues no toca lo problemas que sí ocurren.

¿Dónde está el adoctrinamiento?

Que se anuncie con jupiterina voz tonante que hay adoctrinamiento en los textos escolares no significa nada. Nuestros alumnos no leen, nuestros docentes escasamente lo hacen, y son las personas y no los textos los que adoctrinan. Quedan los contenidos temáticos que se trata de imponer acríticamente como Verdades Absolutas, y por qué se cree que lo son. Si no me dicen cuáles son, no hay cómo tomar en serio opiniones sesgadas ideológicamente, aunque un diario las levante. No hago nada con rótulos y letreros. Váyase de frente al punto y no nos paseemos por los facilistas y vacíos epítetos condenatorios o laudatorios. Cuando tratamos de encontrar los contenidos temáticos cuestionados de entre el follaje emocional, parece ser que se considera que el Informe de la CVR es tendencioso y se impone acríticamente a los alumnos. Parece raro, porque se nos dice que los alumnos no saben, y que no hay suficiente contenido. ¿Puede hablarse de Terrorismo en el Perú sin citar el Informe de la CVR?

Pensemos críticamente y preguntémonos por qué no les gusta el informe de la CVR. Podría responder a una ideología previa, es decir un conjunto de opiniones y creencias consideradas Verdad Absoluta. Por supuesto las gentes tienen derecho a opinar lo que quieran, pero no derecho a imponer su opinión como Verdad Absoluta. No pueden impedirme que lea el Informe de la CVR y lo aquilate en lo que vale como fuente para conocer lo que pasó en esos años. No pueden decirme “sé ignorante, no lo leas, es mentiroso”, sin que yo me pregunte por qué me dicen eso. Déjame que lo lea, después te diré si me parece verdadero o falso, en qué y por qué. Muchos de los que no les gusta el Informe de la CVR no solamente no han leído el Informe, sino que tampoco lo quieren leer, no vaya a ser que el depósito de sus Verdades Absolutas se vea remecido. Triste modo de defender los propios prejuicios. Su problema.

El Terrorismo, Conflicto Interno, Guerra o como definamos que se llame nos abarcó a todos, todos tenemos derecho a decir nuestra palabra, y todos tienen derecho a criticarla y contestar si quieren. De eso se trata el pensamiento crítico, efectivo dique contra el adoctrinamiento. Si quieres estar en desacuerdo con el informe de la CVR empieza por leerlo y critícalo, que no es libro sagrado. Varios años ha que insisto en ello, como en que las Instituciones que tengan algo qué decir lo digan. En ese caso las críticas serán sometidas a crítica, y es así como debe ser, si creemos en la honestidad intelectual y en la democracia. Si queremos hablar nosotros solos, eso es Dictadura.

Colofón

Sí existe una manera de adoctrinar con gran efectividad, es callándose la boca. Claro que ahí adoctrinamos únicamente en la estolidez. Todavía no hemos escuchado el mea culpa de los que se opusieron a medios para recordar como el Museo de la Memoria, el Ojo que Llora, a las Reparaciones y a los juicios a los responsables de las matanzas, de cualquier lado. Cuando escuchamos una oposición al adoctrinamiento “del otro” porque hay quienes desean adoctrinar sin competencia, y pretenden que sus creencias se asuman como la Verdad Absoluta, no podemos tomarlos en serio. Son demasiado parecidos a aquellos cuyas creencias critican, pero desde el otro lado. Los opuestos tienden a encontrarse en sus métodos: No es que no matan, es que “matan menos”. A mí no me interesa que maten menos, me interesa que no maten. El que tenga oídos, que recuerde y que piense críticamente.   

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viernes, 27 de enero de 2012

LOS SEIS AÑOS Y EL PRIMER GRADO

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El Ministerio de Educación de la República del Perú ha dado una Norma que está levantando harto polvo. Para matricularse en el primer grado de primaria, niñas y niños deben haber cumplido seis años antes del 31 de marzo. Si naciste a las 12:00 con diez segundos del Primero de Abril – conocido en los países anglosajones como All Fool´s Day, el “Día de Todos los Tontos”, coincidencia que no creo se haya notado -, o el médico que te ayudó a nacer equivocó la fecha o la hora, no entrarás y seguirás en el pre-escolar si estás en uno o te seguirás quedando en tu casa. Punto. Se acabó. No hay más. He estado siguiendo los argumentos a favor y en contra de la norma sobre el 31 de marzo como fecha límite para el ingreso a primer grado. Y francamente estoy algo sorprendido, porque según parece el odre viejo se rompe precisamente en un aspecto que duele a todo el mundo, aunque por muy diferentes razones en cada caso.

Niños y Niñas

No me vengan por favor con el tema de la socialización o de los niveles cognitivos. Mantener a un niño en un nivel determinado, o no promoverlo por razón de una norma, y no por razones inherentes a las características del niño es un soberano saludo al principio de autoridad y al reinado de los indicadores estadísticos. Eso no es Pedagogía, es Administración de la Educación. Administrativamente se adopta una norma porque se entiende “conviene a la mayoría”, y se sostiene porque las normas dictadas por la autoridad son para eso, para cumplirse. Pero poco veo qué tenga que ver con los niños y su desarrollo. El desarrollo infantil es diferente en cada criatura, y tiene que ver con el logro o ubicación del niño o niña en los diferentes niveles de desarrollo motor, cognitivo, afectivo, moral y social supuestos para una determinada edad, de acuerdo a un plan educativo determinado, orientado por unos fines educativos específicos. Desde esa perspectiva se toma una decisión referente a en qué nivel debe estar un niño u otro. Lo que debiera mandar es la etapa del desarrollo del niño, no la decisión del burócrata. Pero esta norma curiosa nos dice sin decirnos que todos los niños y niñas deben tener el mismo nivel a los seis años para el 31 de Marzo del año en curso. Y si no, naranjas, no entra. Como administrador, entiendo el problema. Como educador me cuesta entender esa lógica “igualadora”.

Maestros e Instituciones Educativas

Se supone que los maestros sabemos cuáles son los niveles, estadios o etapas que atraviesan los niños – o por lo menos sabemos cómo averiguarlas -, y podemos por lo tanto decir algo así como “Fulanito está en su nivel cognitivo, pero tiene un retraso – o adelanto – en su desarrollo motor, en tanto que Menganita anda como cañón en lo motor, pero socializa de manera pobre – o superior”. Al margen de la crítica a una Evaluación que te estaciona y predetermina de acuerdo a estándares desconocidos para la mayoría, y que en otras latitudes se está abandonando con todo éxito, se evalúa para tomar decisiones sobre qué nivel le corresponde a cada niña y niño, y por ende qué recursos educativos serán destinados a su desarrollo. Dejándonos de vainas, en la realidad real la mayor parte de los maestros no sabemos evaluar. Y no parece que el sistema tenga bastantes Psicólogos para hacerlo, ni demasiadas ideas aplicables al respecto. Y aunque los maestros supiéramos hacerlo o hubiera psicólogos, ni unos ni otros toman la decisión, lo hacen las Instituciones Educativas, de las que los maestros y psicólogos somos parte muy relativa, sea porque no hay, sea porque rotamos más rápido que el cometa Halley, sea porque los órganos que intermedian al estado con el aula están más interesados en hacerle saber a los padres, madres, maestros y psicólogos que su poder es omnímodo, más que sea por ser la Autoridad. El número de aulas, carpetas y profesores, la cantidad de tizas y pizarras son argumentos de peso mucho mayor que cualquier evaluación de niñas y niños, eso es bastante más que obvio. Estas serían algunas razones latentes por las que el ministerio se convierte en el gran evaluador nacional, saca un promedio general y pone la raya en el 31 de Marzo. Por lo menos que nos digan qué tiene el 31 de Marzo respecto a los niños y niñas que no tengan el 15 de Abril o el 14 de Octubre, por ejemplo. Y qué tiene una fecha taxativa que no tenga mejor una franja.

El Ministerio de Educación

El Viceministro Martín Vegas y la Ministra Patricia Vargas manifiestan que la norma pretende proteger el desarrollo de niños y niñas. Acabamos de ver que este argumento manifiesto podría esconder otros latentes de carácter más bien administrativo y burocrático, pero cuando menos es un argumento atendible e interesante, referido a una lógica educativa, y no es para quitarlo de en medio, pues puede ayudar a distinguir en qué se basa esta decisión del 31 de Marzo. Tratemos entonces de entenderlo. ¿Por qué razón el Ministerio daría una norma para proteger el desarrollo de niñas y niños, que se sabe será entendida como taxativa? Debe ser porque se espera que sea taxativa, pues hasta donde sabemos las autoridades del Ministerio no son caídos del palto y conocen el sentido de las normas. ¿Y por qué una norma debe ser taxativa? Pues para resolver un problema generalizado, que no podría ser enfrentado mejor o de manera más adecuada de otro modo. ¿Cuál problema es ese? Pues proteger el “desarrollo” de niñas y niños. Hasta aquí el argumento.

Las Preguntas Tempestad

Ahora, las Preguntas Tempestad: ¿De qué amenaza hay que proteger el “desarrollo” de niñas y niños? Pues de la amenaza de las decisiones equivocadas que otras instancias podrían tomar, que resultarían en “adelantar” o “retrasar” a los niños y niñas a niveles que no serían los adecuados a su edad. Pues si “protegemos el desarrollo” es precisamente para velar que cada niño y niña esté donde le corresponde, no donde no le corresponde, y como el sistema es progresivo y se basa en la edad y los logros pedagógicos, pues entonces a cada nivel de desarrollo le corresponde un nivel institucional. Es decir, si tienes seis años te corresponde primer grado, no si tienes cinco porque te “adelantarías”, y si tienes siete, estás “retrasado”. Y se entiende que estar “adelantado” o “retrasado” no es bueno para el “desarrollo”. Desde el otro lado, el primer grado se diseña para los que tienen seis años, no cinco ni siete.  Ahora bien, “cinco”, “seis” y “siete” son letreritos, rótulos que en Educación representan la correspondencia de los años cronológicos con un determinado paquete de rasgos motores, cognitivos, afectivos, morales y sociales.  Y “primer grado”, “segundo grado”, etcétera, son otros tantos letreritos que representan un proceso en que se entra con ciertos rasgos motores, cognitivos, afectivos y sociales, y se sale con ciertos cambios introducidos en el desarrollo de dichos rasgos. Todo muy ordenado en apariencia, y todo por el bien del niño y niña.    

Sin embargo, aquí empiezan los problemas, porque desde el mismo momento en que dije – por más que me ampare en la Pedagogía – que Primer Grado es el nivel que “corresponde” a los seis años cronológicos, y confundo el letrero con el paquete de rasgos que representan, entonces me he metido en camisa de once varas. Porque las personas, y en especial los niños y niñas, tienen la manía de no ser todos igualitos, y porque las circunstancias de las comunidades y las familias; los entornos culturales, geográficos y sociales; los diferentes niveles de aprestamiento; las situaciones personales particulares como el biotipo y la posible discapacidad; y la exposición a diferentes estímulos de todo tipo hacen de cada persona un alguien diferente. Y los letreritos por lo tanto lo que hacen es cubrir con un manto de homogeneización los muy heterogéneos rasgos cognitivos, afectivos, motores, sociales y morales de un determinado grupo de edad. Si vamos a homogenizar así, entonces no entiendo ni para qué diversificamos la currícula, ni para qué descentralizamos el país, ni para qué establecemos la Inclusión educativa, si al final vamos a terminar de nuevo homogenizados por la norma del Ministerio desde Lima, para todos, y sanseacabó. Homogenizar lo heterogéneo es poco pedagógico en sí mismo, aunque desde lo administrativo es comprensible maximizar los recursos disponibles para lograr los fines que nos hemos propuesto con el proceso educativo. Si tengo un paquete a obtener de logros pedagógicos es porque tengo una idea de adónde me dirijo, es decir, un resultado al que apunto. Y el problema es que nuestro sistema educativo está en crisis hace demasiado tiempo, y lo está porque si algo ha demostrado es su incapacidad para responder a las necesidades sociales. Y esto nos lleva a más Preguntas Tempestad. 

Más Preguntas Tempestad

¿De quiénes hay que proteger el “desarrollo” de niñas y niños? Según parece hay que proteger el desarrollo de los niños de la acción de las propias Instituciones Educativas, que ya vimos no están en su inmensa mayoría en condiciones de evaluar correctamente el “desarrollo” de los niños. ¿Por qué? Pues porque o no están en capacidad de hacerlo, o si lo están posiblemente tomarían decisiones que no protegerían el “desarrollo” de los niños y niñas. Curioso, parece ilógico que los protejas de Instituciones a las que los vas a meter. La verdad no alcanzo a comprender del todo el alcance de esta amenaza. Debe estar muy mal la cosa para no permitirle a una Institución que por lo menos conoce al niño o niña involucrado que tome una decisión al respecto, cuando menos dentro de una franja. A diferencia del Ministerio, en la Escuela ven a la niña o niño en tiempo real y en vivo y en directo, y no entiendo cómo una evaluación escolar in situ pueda ser peor que una homogenización a rajatabla tomada a base de estadística desde un edificio de Lima; “válida” de Jaén a Huancané y de Chancay a Caballococha; para entornos rurales y urbanos; para aymaras, matsiguengas, criollos y andinos; para personas con y sin discapacidad. Si el promedio de las Escuelas está  tan mal que se considera no pueden decidir al respecto, entonces lo coherente sería impedir al niño o niña que ingrese a una Institución que ni siquiera es capaz de evaluarlo.

¿De quién más hay que proteger a las niñas y niños? Pues me parece obvio, y me lo guardé para el final, pues de sus Papis y Mamis. Aparentemente, según el Ministerio, Papis y Mamis no están en condiciones de decidir correctamente qué es mejor para sus hijos en cuanto a su desarrollo. ¿Está esa conducta equivocada de papis y mamis tan generalizada que el mismísimo Ministerio tiene que actuar para que los Padres y Madres actúen de una buena vez por todas como se debe y no cómo les parece? Pues parece que el Ministerio entiende que sí, pues de otro modo no entenderíamos que meta la mano de este modo. ¿Y por qué está generalizado? Ah, esto es más serio de lo que parece.

Padres y Madres de Familia ¿lacras sociales?

¿Qué trata de evitar el Ministerio con esta Norma? Pareciera que varias cosas, aunque la principal, la confesada en cualquier caso, es que los Padres y Madres de Familia tomen decisiones erradas en cuanto al desarrollo de sus hijos, “adelantándolos” del nivel de su edad. Tratemos buenamente de ver por qué los papis tomarían esa tan equivocada decisión. Hasta donde sabemos, papis y mamis no son lacras sociales, como algunos periodistas los están pintando. En su gran mayoría quieren a sus hijos, aunque más no sea por predeterminación biológica, y se comprende que desean en general “lo mejor para ellos”.  Nuestra Constitución y Leyes protegen a la Familia y le acuerdan a los padres ciertas prerrogativas en la Toma de Decisiones sobre la Educación de sus hijos, entre ellas algunas trascendentales, como decidir en qué credo religioso, o ausencia de éste, los educarán. Se supone que tienen derecho a decidir sobre la Educación que desean para sus hijos.

Esto en el papel, por supuesto, porque en la práctica las decisiones de los padres y madres están en dependencia directa de cuánta plata tengan. La educación pública existe entre otras razones para permitir a los padres y madres una alternativa que puedan adoptar en el caso que, como ocurre con la gran mayoría en nuestro país, no puedan agenciarse otra. Y su intervención en el proceso educativo está consagrada a través de su participación en las AMAPAFAS – Asociaciones de Madres y Padres de Familia – en los colegios públicos y privados. El discursito acerca de los Padres y Madres que no saben no está corroborado por los hechos.

La escuela guardería

Un primer factor para “adelantar” a niñas y niños es el tema laboral de la familia. Si papá y mamá tienen que trabajar para traer el pan a casa, pues no pueden quedarse a cuidar a la criatura, pues que yo sepa nadie, excepto San Martín de Porras, tiene el don de la bilocación, y mientras la preescolar no esté generalizada, pues la Escuela funciona como guardería. Y no es descaminado, pues el servicio educativo que presta puede ser mediocre y homogéneo, pero permite a papis y mamis – en especial en los casos de familia monoparental – salir a buscársela. Naturalmente, este factor nada tiene que ver con el nivel de desarrollo del niño o niña, pertenece a los datos de la pura realidad según la cual la supervivencia – comer - es primero que el “adecuado desarrollo”, sea éste la entelequia que sea. Quizá el funcionar como guardería sea una de las funciones sociales reales más importantes que la escuela cumple en nuestro país, lo que en buena parte explicaría algunos de los increíbles problemas y desórdenes que están saltando con una norma que, en principio, podría ser adecuada. Según creo, esto es algo conocido y que las autoridades del Ministerio supongo deben haber previsto, pues es su trabajo hacerlo. Por otra parte, me ha desagradado profundamente leer y oír a algunos periodistas, algunos de ellos sin ninguna experiencia de paternidad o maternidad, pontificando sobre la irresponsabilidad de los padres desde la comodidad de su clase media. Algunos de los que tienen zapatos creen que el suelo es de cuero.     

La Lucha por la Vida

Pero el factor esencial de la oposición a la Norma parece ser otro. La Educación es un bien escaso, y la calidad educativa ha sido expropiada en favor de las instituciones Educativas privadas, que ofrecen el servicio de colocar a niñas y niños en condiciones ventajosas socialmente por un precio, más aún en nuestra sociedad estamentaria. Todos los padres y madres conscientes saben que la educación es importante. Se la piensa como vehículo de ascenso social en casa, o medio para emigrar fuera del país en busca de condiciones más o menos decentes de vida. Por lo tanto conviene comprar los servicios de una escuela donde el niño aprenda las esotéricas habilidades de la comprensión lectora, los idiomas extranjeros, los valores, las matemáticas y las ciencias, negadas a las instituciones públicas. La inversión es fuerte, como bien sabemos, y no todos tienen la plata. Un cálculo económico obvio es cuánto va a costar en plata y en tiempo la educación de un hijo o hija, cuál es el costo-beneficio de que “empiece antes” y “le saque ventaja” al resto. Porque que hay competencia, hay competencia. Que la hija o hijo se incorpore a la Lucha por la Vida cuanto antes y con todas las armas posibles es un objetivo directo de las familias, en especial porque nada es seguro, y menos que nada la jubilación en un país donde ésta es otro bien escaso, y se cuenta tradicionalmente con la capacidad de los hijos adultos para mantener a sus padres ancianos. “Adelantar” a los hijos no es, pues, algo que se hace por maldad o por lacra social, sino un arma de supervivencia en medio de la Ley de la Selva instalada en la sociedad.

Colofón

Pareciera que sin querer queriendo el Ministerio ha chocado con procesos sociales que le superan enormemente. Cuando estas cosas pasan, casi siempre es la inercia social la que consigue imponer el Odre Viejo para guardar el Vino Nuevo. Imponer la autoridad por la autoridad misma tiene límites. En la República de Utopía esta Norma tendría un enorme éxito, porque alguna sensatez presenta, pero pareciera que nuestras autoridades educativas están contando con que la sensatez, la razón pedagógica y el sentido moral y ético de los padres y madres de familia se impondrán sobre las necesidades perentorias y la lógica social. Puede que sea lo correcto, pero qué poco políticamente viable la forma de plantearlo. No somos tan optimistas como los funcionarios del Ministerio, ni creemos que al final la razón se imponga, no son así los procesos humanos. Lo que nos dice nuestra pequeña experiencia es que hecha la ley, hecha la trampa. En ese proceso de sacarle la vuelta a la norma como a tantas otras bienintencionadas normas, la autoridad se deteriora con mayor rapidez, y la legitimidad se va difuminando de a poquitos, y al final se cae en la inercia de siempre. No creo que hubiera costado demasiado pensar en procesos más que en disposiciones, más en educar a la gente que en imponer la autoridad. En fin, veremos qué pasa con esta norma cuya viabilidad política no parece estar en manos de los funcionarios. Y por hoy, puntos suspensivos… .      

miércoles, 25 de enero de 2012

EL TRAUMA DE SENDERO

El atrevimiento de los remanentes de Sendero Luminoso de conformar partido político ha desnudado inconsistencias y problemas en la relación de nuestra Sociedad con la Historia Reciente. Me gustaría llamar la atención sobre la Conspiración del Silencio con que se pretendió rodear el conflicto interno que nuestra Patria padeció en las décadas del ´80 y ´90 por obra de los grupos terroristas alzados en armas. En esto no caben medias tintas de ninguna clase, y curiosamente en esto hay un pleno acuerdo entre la inmensa mayoría de los actores políticos, desde la Izquierda hasta la derecha, en la condena absoluta, general, definitiva y sin reserva contra los asesinos de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

El Trauma y la Ignorancia

Consideremos el Trauma. No entendemos aún que la tradicionalmente violenta sociedad peruana conoció el máximo de dicha violencia en esos años, y que ello en última instancia fue el resultado final de un siglo violento en que el abuso y la rebelión menudearon. Desde las matanzas de campesinos hasta el Año de la Barbarie (1932), desde el asesinato político selectivo hasta las Guerrillas de 1965, los peruanos ignoramos casi todo lo que fue violencia en nuestra Patria. Y creo que decir solemnemente que cómo es posible que la juventud no sepa es una solemne tontería, cuando es obvio que se ha tratado que no se enteren de lo que pasó, bajo la suposición de que el ignorante no se rebela. La adolescencia y la juventud casi siempre meten miedo a la gente madura, que muchas veces somos como la vaca que olvida que fue ternera.

No se ha querido que la gente sepa, bajo la suposición que la gente tutelada e ignorante no se rebela. Hay muchos motivos para rebelarse contra lo que existe, y un período de la vida en el que esta rebelión suele tomar cuerpo. Es cosa de la sociedad en su conjunto que esa rebelión sea encauzada socialmente a algo productivo. Y el ignorante nihilismo realmente existente en nuestra juventud, la inversión de valores de la que tanto se queja cierta gente, el relativismo ingenuo, aparecen porque se forman a través de la irresponsable política del no hacer nada. Si nuestros jóvenes no se orientan al servicio público, es porque el servicio público – la política – ha sido rodeada de un aura de corrupción e inutilidad, que solamente ha beneficiado a una casta política muy real, que detenta el poder. Los que tendrían que haber dado la batalla ideológica contra MOVADEF eran las juventudes encuadradas en partidos políticos, pero cómo la Política es tan “sucia”, pues no atrae a los jóvenes, y no podemos culparlos a ellos. En nuestra sociedad hay mucho qué cambiar, y si no manejamos el asunto por la democrática y la sensata, pues entonces los jóvenes se nos irán a las soluciones aparentemente más radicales. Tenemos que recuperar a los jóvenes activistas que combatirán las desigualdades y la ignorancia, las que al final son las que terminan por alimentar a los grupúsculos que pretenden resucitar.

El Trauma y las Víctimas

La violencia no empezó cuando Sendero Luminoso quemó cédulas de votación en 1980. Pero Sendero alcanzó cotas insospechadas de acción criminal y desarrolló una barbarie impensablemente espantosa, y reflejada por algunos de los que se le opusieron. La gran víctima en consecuencia fue la Sociedad peruana en su totalidad, en una guerra que la sociedad terminó por librar contra ella misma. Aunque haya desacuerdos políticos absurdos alrededor del número de víctimas, lo cierto es que las hubo, y en cualquier caso demasiadas. No entraré ni me interesa ahora el retrecheo en el número de víctimas. Hagamos un planeo sobre quiénes fueron esas víctimas. No fueron solamente los muertos de todas las procedencias (policías, militares, civiles, autoridades, miembros de confesiones religiosas y partidos políticos, incluso los mismos militantes de Sendero y el MRTA). También hubo miles y miles de heridos y discapacitados, mujeres violadas, personas que perdieron parientes y amigos, centenares de miles de gentes desplazadas a la fuerza de sus lugares de origen, espantosos traumas psíquicos, gentes que perdieron lo poco o mucho que tenían, gentes que perdieron la infraestructura pública levantada con tanto esfuerzo, viudas y huérfanos, gentes que perdieron su trabajo, y un horrible etcétera que abarca el remezón psicológico e ideológico que estremeció a todos y cada uno de los peruanos, así como a sus instituciones.  Y aquí hay que contar las víctimas no contadas: Emigrantes forzados al exterior; niños traumados por asesinatos, saqueos y explosiones; personas que sufrieron daños en sus hogares; y otro larguísimo etcétera. El que no sufrió de una u otra manera el Terror en el Perú en aquellos años, debía estar fuera de la realidad. Pero el Terrorismo como arma política se caracteriza precisamente por emplear el Terror para lograr que tú hagas lo que los que administran el Terror quieren, y si cedes al miedo pues entonces fuiste, de una u otra manera, víctima. Y en eso, siento decirlo, casi todos caímos.

Naturalmente, hubo grados en la calidad de víctima. No es lo mismo que hayas perdido los vidrios de tu casa por un coche bomba, que te hayan violado o hayas visto morir a tus padres a machetazos. No perdamos de vista este hecho cuando pensamos por ejemplo en Reparaciones o en quienes tienen más que decir. Pero ya esto nos dice que, en cuanto a víctimas, las apreciaciones de la Comisión de la Verdad se quedan muy acá en cuanto al número de los afectados.    

El Trauma y los sobrevivientes

No hace mucho una Ministra de Educación del gobierno aprista “denunció” una “conspiración senderista” alrededor del manejo del terrorismo en ciertos textos escolares. Recuerdo haber leído con ojos de maestro dichos textos, e incluso envié copias a algunas personas, para que pudieran juzgar por sí mismas.  En mi modesta opinión, todo es mejorable, y los padres y madres y familia tienen cosas qué decir al respecto, qué duda cabe. Pero encontré una respuesta sorprendente para mí, que entendía que los textos trataban, de una u otra manera, de hacer lo que tratan de hacer los educadores, que es educar. El rebote social que observé fue que la mayoría de los padres de familia con los que tuve contacto lo que pretendían no era que se tratara el tema, sino que no se tratara el tema. Creo que es comprensible que los que sobrevivimos a los diversos eventos de esa terrible Época del Terrorismo tratemos de enterrarlo, de sacarlo de  nuestra memoria. Quisiéramos que todo eso que padecimos nosotros y el resto de los peruanos no hubiera pasado. Pero qué problema, por Dios, es el hecho incontrovertible y desagradable de QUE TODO ESO SÍ PASÓ.

Muchos trataron de tapar el sol con un dedo. Muchos de ellos son los principales quejosos actuales de que la juventud no sepa. Me parece hipócrita que ahora se pretenda, como el aterrorizado pasajero que ve caerse el avión, tomar el timón de las manos de los pilotos, de aquellos que sí hablaron alto cuando otros se callaban la boca en todos los idiomas.

Colofón

Necesitamos aún un verdadero proceso de Reconciliación Nacional. Ello implica que se hable del tema, que se rompa la conspiración del silencio, que se discuta abiertamente. Todos tuvieron sus víctimas, desde la Marina de Guerra hasta la CGTP. Todos tienen derecho a hablar y licuar sus traumas. Muchos dirán cosas que a otros no les gustará oír. Y tendrán que soportarlo. Y si a los asesinos se les llama asesinos, lo único que se dice es la verdad. Punto por hoy.



   

lunes, 23 de enero de 2012

ANALFABETISMO CIENTÍFICO

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“Ser científico en el Perú es como ser torero en Nueva York” (Dicho de los Científicos peruanos)

Nuestro vecino del sur, Chile, ha lanzado no hace mucho su primer satélite artificial desde la estación de Kouru, en la Guayana Francesa. Por favor, no miren para arriba, porque no lo vamos a ver, aunque él sí que nos verá, y nos verá bien al derecho y al revés, y la mayoría ni enterados. La inusual actividad solar de los últimos meses se ha reflejado en desusados niveles de radiación ultravioleta, cuya relación con el programado Fin del Mundo para Diciembre de este año preocupa a algunos más que el muy concreto riesgo de cáncer a la piel. En el pasado sismo que de madrugada nos hizo recordar por la vía directa que vivimos sobre una placa tectónica, ha habido periodistas que dijeron que el sismo tuvo una profundidad de 60 metros, y amenazaban con tsunami cuando el epicentro estaba tan cerca que el olón hubiera llegado antes que cualquier advertencia. El calentamiento global se lleva consigo nuestras reservas hídricas junto con los glaciares de nuestra Cordillera, y según parece todo lo que hacemos al respecto es mirar como sucede y de cuando en vez lamentarlo. Los Encuentros Científicos de Verano e Invierno organizados cada año por Modesto Montoya, así como otros eventos relacionados con el tema, no merecen de los medios de comunicación más atención que la que le otorgan a un cadáver ensangrentado y con las tripas expuestas.

Todo esto nos revela algunos pequeños detalles que, para variar, nos hemos dejado olvidados mientras discutíamos, discutimos y posiblemente sigamos discutiendo tonterías. No digo que no se discutan tonterías, desde que el mismo concepto de lo que es tontería es variable, y lo que para algunos puede serlo, para otros puede ser de cortante necesidad y actualidad. Pero aunque los espacios periodísticos sean limitados, no lo son tanto que no se pueda tocar otros temas que tonterías. Brillan por su ausencia los temas de fondo, aunque vemos titulares sobre la Biblia y las señales del Fin del Mundo, si bien es verdad que en medios conocidos por vender sus titulares al mejor postor. Hay libertad de expresión, de cultos y de opinión, pero hemos notado que los temas que entran en la discusión pública dependen de los que ponen las agendas periodísticas. Escuchando a algunos periodistas, se ve que piensan que la agenda que tratan la establecen los ángeles y baja de los cielos. Será así, seguro, y es obvio que los ángeles, arcángeles y demás miembros de los coros celestiales no parecen interesados en temas de Ciencia y Tecnología. Y para el caso, tampoco los de la Cultura en general, a no ser que tengas muy buenos contactos, porque la agenda también se compra y se vende. Hay, menos mal, algunas excepciones, pero siguen siendo de aquellas que confirman la regla.

Ciencia y matriz productiva

Un cambio progresivo en la matriz productiva del Perú es necesario en el mediano plazo para hacer sostenible nuestra economía, no podemos permitirnos mantenerla en un esquema exclusivo de exportación de materia prima en bruto, a no ser sobre una base provisional, mientras nos dirigimos a una matriz sostenible. La matriz minera da mucha plata, pero no da chamba, y depende de demasiados factores sobre los que no tenemos control. La sostenibilidad y autonomía en el contexto global de nuestra economía no son posibles sin el desarrollo de la Ciencia y Tecnología. Ello implica en concreto redirigir algunos de los ingentes recursos de la minería a la Inversión en Ciencia y Tecnología, lo que no observamos, ni siquiera lentamente. La triste realidad es que no vamos adelante sino hacia atrás; involucionamos, no evolucionamos. Y así no solamente no nos desarrollamos, sino que, a pesar de todas las cifras optimistas, vamos para atrás, lo que más pronto o más tarde se reflejará en las cifras de crecimiento económico. Luego hablaremos de recalentamiento económico, porque la estructura económica no está preparada para el crecimiento. Crecer a lo bestia no sirve a no ser que hagamos algo útil con esa plata, que de eso trata precisamente el recalentamiento. Echémosle una mirada a esa cosa de la ciencia en el Perú, lo más realista que podamos.

Patentes

Las patentes son un indicador sumamente interesante de lo que pasa con la Ciencia y Tecnología en una sociedad. Indican el grado de contacto y articulación que hay entre el sistema económico y el desarrollo científico-tecnológico, es decir, en qué medida éste impacta en aquél. Un alto grado de vinculación significaría que hay emprendedores y/o empresas que, desde la Ciencia, encuentran potenciales aplicaciones específicas para ciertos principios encontrados a partir del empleo del método científico. En la actualidad el modelo del progreso científico está muy vinculado a la empresa, y lo entendemos como una parte sustanciosa y potencialmente lucrativa de su responsabilidad social. R + I (Research and Development = Investigación y Desarrollo) es un componente esencial del desarrollo empresarial moderno, esto muy aparte de la intervención del Estado. Vale decir, el número de patentes es un indicador interesante de la capacidad de innovación y de la participación del estamento de los científicos en el desarrollo económico de la sociedad.

Nuestras cifras son bastante desoladoras en este aspecto. Hasta donde sabemos, el número de patentes va en disminución – 50 en 1978, 34 en 1993, 28 en 2007. Si la tendencia es generalizada, como aparentemente es el caso, pues eso lo que nos indica es que algo se pudre por allí. Más allá de los discursos, lo cierto es que nos gana la inercia. Si no producimos conocimiento, pues tenemos que comprarlo, y eso es tan inevitable como caro.

Fuga de Talentos

Imaginemos el siguiente proceso: Inviertes en Educación, digamos que poco y mal, pero inviertes. Metes plata de donde no la tienes, te endeudas (PNUD) para ello, exprimes tus recursos y sacas adelante la Educación, por más que no lo hagas óptimo, pero estás en el ajo cuando menos. La inversión la haces, y como suele ocurrir cuando inviertes, en algunos casos el asunto te liga, y en otros te sale cuadra. Mi pregunta es ¿Qué diríamos si la mayoría de nuestras inversiones exitosas termina trabajando y rindiendo para la competencia? Pues que estamos invirtiendo, gastando y endeudándonos para favorecer, en un emprendimiento altruista e internacionalista, a otros países. Esto, ni más ni menos es la fuga de talentos vista en plata. Y según parece, en nuestro país la fuga tiene caracteres de chorro.

Cuando los estudiantes y egresados de carreras científicas logran salir del país, digámoslo simple, no vuelven. Ni tienen por qué, porque si para ser científico tienes que tener una inteligencia un poco más que mediana, y ser un individuo más o menos sensato, pues tu inteligencia y tu sensatez te llevarán a constatar que la peor decisión que podrías tomar es volver a tu país. Y debe ser duro pasar por esa decisión, porque casa por casa uno prefiere la suya. Si el refrán dice que “por mejoría, mi casa dejaría”, para los científicos peruanos podríamos voltear el refrán por “Si empeoraría … pues no regreso ni de a vainas”. Más de la mitad de los beneficiarios de becas científicas no vuelven, y eso es porque mientras acá los maltratamos y botamos del país, en otros lugares, indudablemente subdesarrollados (Estados Unidos, Europa, Japón, Brasil, Australia, Chile, etcétera), los agarran y se los quedan. Esto no es más que lógico, pues es una superganancia para ellos que no invirtieron en los costos de su educación. Los sonsonazos que los gastaron fuimos nosotros, y así subsidiamos a otros países, inclusive los vecinos. Por ahí escuchamos que más de 2,500 científicos peruanos trabajan en el Brasil, por ejemplo.

Becas

Hay más becas para Ciencia y Tecnología que cuerpos calientes para llenarlas. En el 2009 la Oficina de Becas y Crédito Educativo del Ministerio de Educación informó que solamente se llenó el 30 % de becas disponibles para estudios fuera del Perú, algo menos de 2000. Nos gustaría saber cómo evolucionan estas cifras, y además qué pasó con la plata dispuesta presupuestalmente para las más o menos 4000 restantes. La situación es más crítica en las Becas de Post-Grado, su reducción es notabilísima – 72 en 2002, 7 en 2007, según CONCYTEC. Qué curioso, yo creía que teníamos un problema educativo. Y no es que no lo tengamos, en especial en las carreras que se ofrecen, aparentemente más adecuadas para el exterior que para nuestra realidad económica. Probablemente haya además un tema institucional, pero eso solo podemos suponerlo. Lo que sí parece obvio es qué es lo que ocurre, o por lo menos a qué se lo atribuye. Según parece, las becas están amarradas a retornar a nuestro país, es decir, en el actual estado de la cuestión, a autocondenarse al desempleo. Y los suicidas tienden a ser pocos, lo que dice bien de la salud mental de nuestros estudiantes. O mal de su ignorancia sobre las posibilidades que se les ofrecen. Lo cierto es que debe haber algo que impide que se emplee plenamente la capacidad instalada. Imagino que ello puede detectarse y corregirse.

Según parece, el tema de fondo es que nuestra estructura laboral no es adecuada para absorber a los científicos, y eso nos lleva a la estructura económica. Creo que tendré que corregir mi percepción original de que la beca debería necesariamente amarrarse a retornar al Perú, a no ser que se enfrente el problema laboral con alguna sindéresis. Parece importante que, como ocurre con los programas de empleo juvenil, debiera preverse los puestos de trabajo en que se podría encuadrar a los jóvenes científicos, hay maneras y procedimientos adaptables, pese a nuestra estructura económico-laboral. Pero aparte de esto los sectores económicos que emplean tecnología de punta son relativamente pocos y pequeños, y el sector servicios, bajo en innovación tecnológica y alto en cholo barato, sigue siendo la fuente principal de empleo.

Inversión Pública

El Estado del Perú gasta, y ya hemos visto más o menos cómo, menos de cuatro dólares anuales per cápita en R+ I (Investigación y Desarrollo). Estados Unidos de Norteamérica gasta 1200 al año, pero ellos son ellos. Brasil, con veleidades de gran potencia y claridad de objetivos, destina más de 60 machacantes, en tanto que Argentina 30 y Chile 25. Solamente superamos a Haití en el concierto latinoamericano. Deprimente y Patético. Y en consecuencia, el científico peruano gana cuatro veces menos de lo que se le paga a sus pares en Chile. Ya pues, así como la hacemos.

Sesgos educativos

En algún artículo anterior nos preguntábamos qué diablos pasa con la enseñanza de las matemáticas y las ciencias en nuestro país. Así como masivamente nuestro sistema produce analfabetos funcionales en esto de la comprensión lectora, también produce analfabetos matemáticos y científicos. Las carreras universitarias “de letras” están repletas porque son – cito a innumerables estudiantes – “más fáciles”. Y como de lo que se trata es de tener un cartón, de lo que sea, pues ahí andamos. Y la Investigación está ausente en la gran mayoría de las Universidades, con excepción de las públicas Universidad Nacional de Ingeniería, Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidad Nacional Agraria; y las Privadas Cayetano Heredia y Católica, según la Academia Nacional de Ciencias. La misma fuente señala que hay menos de 500 Doctores en Ciencias, con una edad promedio de 60 años, lo que indicaría, obviamente, que los menores deben estar fuera del Perú. Graduamos más o menos diez doctores al año, diez veces menos que Chile. Y según la misma fuente, menos del 10 % de los Docentes Universitarios hace algún tipo de Investigación. No nos extraña, la supervivencia se mide en horas trabajadas, y mientras más horas enseñas más ganas. La Investigación está subvaluada y se hace en horas libres y sin remuneración, así de simple.

Colofón

Para variar, no agotamos el tema. Pero tratamos de contribuir a que sea visibilizado. Hay múltiples propuestas, algunas mejores que otras, indudablemente, pero la necesidad de políticas claras y medios para implementarlas parece esencial para avanzar. Necesitamos una masa crítica de gentes que se compren el pleito y fastidien a los decisores políticos – Congreso y Ejecutivo – con el tema. Dejamos aquí el tema por hoy. A ver si empezamos a dejar el lamento de lado y empezamos a fregar con ganas. El que tenga ojos, que oiga.

sábado, 21 de enero de 2012

CRÓNICAS DE LECTURAS 3: CLÁSICOS (1): GÉNERO ÉPICO

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CRÓNICAS DE LECTURAS - Tres

Leer Clásicos (1): Género Épico

I

Hay libros cuya lectura marca. En mi historia como lector ha habido muchos de ellos, de muchos tipos. Cuando uno es lector temprano, voraz y copioso, empieza casi siempre por la Literatura. La Literatura es muy amplia en su espectro, aunque los temas son siempre los mismos, y los argumentos más o menos semejantes. Esto es válido desde la primera obra épica registrada, la Epopeya de Gilgamesh, hasta la anti-épica del Ulises de James Joyce, por lo menos. Los temas literarios son más o menos unas dos docenas. Sin embargo, como quería el comediante Jardiel Poncela, aunque todo está dicho, todo está igualmente por volver a ser dicho, así que la cosa puede seguir, y sigue. Y por eso, después de todo, seguimos contando historias y no nos aburre hacerlo, inspirando así a las otras artes, incluyendo a las cinematográficas. Las Epopeyas Clásicas son un buen ejemplo. El género épico narra acontecimientos y circunstancias que quieren ser de gran amplitud, trascendentes, fuertes en su temática, nada menos que los grandes temas que definen a la humanidad. No eran cosa de broma, aunque la sátira y la burla nacieron con la epopeya. Podemos entender por qué los antiguos griegos y romanos emplearon los poemas homéricos (Ilíada y Odisea) para educar a su juventud, pues encontraban sus valores éticos y estéticos dignos de imitarse. Los géneros literarios suelen confundirse, y yo también lo hago, y como después de todo esto no es más que lo que yo pienso, trataré la épica, la epopeya, los Cantares de Gesta y hasta algunas novelas, como epopeya. Total, en esto sigo aquí mi propio gusto.

En su forma, los Clásicos de la Épica fue poesía, y así se conservó por muchos siglos: La Divina Comedia del Dante y El Paraíso Perdido de John Milton emplean aún la forma poética. Al principio la épica se cantaba para diversión y solaz de las gentes. Hoy en día la épica se confunde con la narrativa, normalmente en prosa. Como una de las mejores maneras de enseñar poesía es con música, a la que todos acceder y que a todos gusta, las epopeyas se fijaban en la memoria. De hecho la épica fue literatura oral y cantada, fijada luego por escrito, y luego derivada a formas noveladas en prosa. En la actualidad la mayoría de la épica se presenta en prosa, como es el caso de El poema del Mío Cid, el Ramayana, la Canción de Roldán, o la misma Divina Comedia. Ello responde, entre otras consideraciones, a que hoy en día leer poesía no es lo mismo que antes, que el vocabulario y sintaxis no corresponden a los usos actuales, y las traducciones y adaptaciones están más comprometidas con la exactitud que con la didáctica. Sus temas permiten que sean objeto – y a veces botín - del cine y televisión, cosa que hasta al antiépico Joyce le ha pasado. En nuestra cultura inmediatista y visual los jóvenes se familiarizan con la épica más fácilmente a través de las pantallas: Brad Pitt es Aquiles, sin duda alguna, tal como Viggo Mortensen es Aragorn. La épica es así conocida y resulta difundida, lo que se refleja en las ventas de libros. Veo esto como positivo, pues las libertades que suelen tomarse los guionistas y directores de cine terminan por crear obras que aunque llevan el mismo título, en realidad son obras diferentes, con tanto derecho a existir como sus originales procedentes de la Literatura escrita. Cualquiera que haya leído los libros de Harry Potter y sus versiones cinematográficas estará de acuerdo. Por supuesto, algunas adaptaciones son buenas y otras una desgracia.

Comparto con mis lectores en esta ocasión tres clásicos de mi gusto: Una epopeya, un Cantar de Gesta y una novela. Quizá después mande algunos otros más, si es eso lo que le gusta a la gente. Puedo jurarle a mis lectores que he leído todos estos libros que comento y comentaré, pues de otra manera no sería honesto. Mi visión es la de un amante de los libros y la lectura, no la de un filólogo ni un profesional de la literatura, y menos aún la de un crítico literario del tipo de Harold Bloom, o de cualquier otro para el caso. Me he reído muchas veces leyendo reseñas de contraportada, que muestran que sólo se han leído las primeras páginas, y a veces sólo el prólogo. Los lectores se merecen respeto, así que hablo desde mi experiencia directa como lector, con sus anécdotas, intenciones, ideas y condicionamientos frente a la obra. Si esto ayuda a alguno a aproximarse a la lectura, pues de eso se trata todo esto.

II

LA ODISEA (Homero)


Esta obra es un referente extraordinario en toda la Literatura universal, una de las grandes obras clásicas de la humanidad. Su origen se hunde en las épocas oscuras del colapso de la civilización micénica, en que la escritura se olvidó en Grecia. Se la empareja con la Ilíada, que surge hacia la misma época y del mismo modo; y a veces con su secuela y copia romana, la Eneida. Si me dan a escoger prefiero la Odisea al frenesí guerrero de la Ilíada, y al testimonio del destino manifiesto del Imperio de Roma en la Eneida. He leído la Ilíada y la Eneida tal vez un par de veces, la Odisea en cambio la releo cada cierto número de años. Supongo que el temperamento y la experiencia vital tienen que ver. Si se es joven y aventurero la Ilíada puede remecer el espíritu con una empresa guerrera de grandes proporciones, mientras que la Eneida puede inspirar una madurez dedicada a la creación de una Nación o Imperio. La Odisea presenta la experiencia vital del retorno al hogar, y ello quizá comprometa más al lector que ya pasó por las experiencia de recuperar, a veces varias veces, los por un tiempo abandonados paisajes geográficos y afectivos. El Volver, como en el tango de Gardel, es una experiencia universal. Quizá no haya escena más emotiva en la obra que la del héroe Odiseo / Ulises recuperando los sabores del queso y del vino de su Isla Ítaca, tantos años olvidados. Es imposible no simpatizar con el dedicado comandante del barco que trata de llegar a su destino, frente a la irresponsabilidad de sus hombres, con los que como buen capitán está comprometido hasta la muerte. El padre y esposo que extraña el hogar que dejó emplea su astucia y recursos para sortear las dificultades y resolver problemas. De los entreveros de la forma que hoy se hace algo difícil leer, emerge el hombre, imperfecto y complejo como todos nosotros, y uno se identifica con ello. Tal vez ese es el secreto de la Odisea.

De las versiones que se han hecho de la Odisea, me agrada la miniserie, formato televisivo que resultó muy adecuado. La televisión en este caso resultó mejor que el cine, gracias a un guión respetuoso y pleno de claves referidas a la obra. Las excelentes actuaciones de Armand Assante como Odiseo, y Greta Scacchi como Penélope colaboran con ello. Hay escenas disponibles en You Tube para los que quieran verlas, y nada perderán con ello. El formato cinematográfico clásico no ha tenido fortuna, tanto por su extensión limitada como por lo difícil de emplear la potente elipsis cinematográfica sobre una obra tan extensa y multiforme. El género de aventura, dedicado principalmente al público juvenil, se concentra en anécdotas como la astucia desplegada por Odiseo / Ulises en su enfrentamiento con el cíclope Polifemo, la aventura del Canto de las Sirenas, la bajada al reino de Hades o la batalla contra los pretendientes de Penélope. Se pierde el gran atractivo de la obra: El hombre Odiseo / Ulises. La miniserie de TV permitió presentar las diversas historias combinadas con detalle y precisión, y se concentraron en el protagonista y sus coprotagonistas. Así, la Telemaquia – las aventuras de Telémaco que sale a buscar a su padre que no vuelve – tiene atractivo propio, y se entrelazan con habilidad las tres historias de Telémaco, Penélope y el propio Odiseo / Ulises y sus hombres. La historia es narrada en off cuando es adecuado, siguiendo la estructura narrativa del libro. Una de las frases que recuerdo más es la narración de Odiseo / Ulises, muy bien presentada en la miniserie, del encuentro con el monstruo Escila: “… devorábalos Escila mientras gritaban y me tendían los brazos en aquella lucha horrible. De todo lo que padecí peregrinando por el mar, fue esto lo más lastimoso que vieron mis ojos”. Puede uno imaginarse al curtido Odiseo / Ulises contando esta historia con los ojos brillantes, y las imágenes de la miniserie son realmente dramáticas. La peripecia vital de Odiseo / Ulises inspiró nuevas obras a otros autores como Kavafis y Joyce, y así se sigue conservando eterna para disfrute de los nuevos lectores.

III

EL POEMA DEL MÍO CID (Anónimo)


He tenido suerte con el Mío Cid Rodrigo (O Ruy) Díaz de Vivar, pues fue uno de los primeros libros que leí. La sencilla y fiel versión de Ricardo Baeza fue el vehículo, y me familiarizó incluso con la semibárbara rima asonante del original, aún en prosa. Después lo releí en otras versiones más fieles, como las de Pedro Salinas (en verso, hoy mi preferida), y la de Menéndez Pidal. Además he gozado de la oportunidad de leer el poema en su castellano original en la edición de Alianza Editorial, a cargo de José de Bustos Tovar, que a pocos no filólogos les es dada, y que cayó en mis manos por pura casualidad. Esta lectura fue complicada y difícil de culminar, pues es imprescindible la constante referencia a los estudios y versiones. Debo reconocer que me dio trabajo, aunque lo asumí por la razón más simple de todas, porque me gusta pues. Otros lectores no necesitan seguir este ejemplo, por suerte. El Poema del Mío Cid es un Cantar de Gesta de la Edad Media, producto del duro y secular enfrentamiento entre los sarracenos del califato de Córdova y los reinos de Taifas contra los reinos cristianos en el norte de España, resistentes a la invasión árabe. Narra las peripecias del destierro del Mío Cid (Mi Señor en árabe), “el que en buen hora nació”, “el que en buen hora ciñó espada”, “tan buen vasallo, si tuviera buen señor”, que se busca la vida en los dominios de los árabes de España, combatiendo contra ellos con su banda de fieles compañeros, llegando a apoderarse de Valencia. Su creciente prestigio y sus caballerescas virtudes de lealtad y coraje determinan que a pocos se amiste con su Rey, que sus hijas Doña Elvira y Doña Sol logren ventajosos matrimonios, y que incluso cuando son repudiadas por los cobardes Infantes de Carrión, se le otorgue la posibilidad de derrotar a sus enemigos de la propia Corte castellana por virtud del coraje de sus caballeros. No presenta xenofobia anti-árabe en ninguna parte, reflejando más bien la convivencia de amigos / enemigos entre diferentes grupos culturales. Presenta lo que podríamos llamar una lucha leal entre valientes adversarios que se rompen la crisma entre ellos, y luego se rinden homenaje los unos a los otros. Esto era común en Cantares de Gesta como el Cantar de Roldán y el Oro de los Nibelungos, e incluso en el más temprano Poema de Beowulf, aunque las diferencias son también patentes. El realismo del Poema del Cid es casi contemporáneo, no vemos en él los Cien mil guerreros musulmanes enfilados contra Roldán, o los veinte mil guerreros que mueren en un salón enfrentando a tres héroes en los Nibelungos. El Cid es un héroe, pero parafraseando a Cervantes cuando se burla de las novelas de caballería hablando del Tirante El Blanco, es un héroe que come, duerme, muere y hace testamento como buen cristiano. No hay magias ni hechicerías ni fantasías ni nada más que coraje y valor, lo que lo diferencia de los pases mágicos que tanto abundan en las literaturas del norte de Europa. El Cid es un hombre en toda la española extensión de la palabra, rodeado de simpáticos héroes menores, como el tartamudo Pero Bermúdez y el poco ético Martín Antolínez, burgalés de pro. Es jefe de mesnadas, comandante de huestes, a los que puede decir: “Más vale que les ganemos, que ellos nos quiten el pan”. Salvando las distancias, mismo grupo de barrio.

Como ha ocurrido con la Odisea, el Poema del Cid ha sido referido hasta el extremo. Nada mal para una obra de 800 años de edad. Como la Odisea, pasa la prueba del tiempo, aunque limitada al mundo cultural en español y otras romances. Los hechos del Cid impresionan a los poetas castellanos y de otras latitudes, en especial los franceses. Rubén Darío importa de Francia la historia del leproso al que El Cid no puede dar limosna porque él mismo carece de todo: “Hermano / te ofrezco la desnuda limosna de mi mano / dice el Cid; y quitando su férreo guante, extiende / la diestra al miserable, que llora y que comprende ”, en tanto que Manuel Machado lo describe en “Por la terrible estepa castellana / al destierro, con doce de los suyos / -polvo, sudor y hierro – el Cid cabalga”. Miguel Hernández, poeta de la guerrera España Republicana, invoca al Cid para inspirar a la juventud a combatir la inminente batalla. Le encontramos en Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Gerardo Diego y quien sabe cuántos más. El Cid es resumen de todo lo que un castellano debe ser: Valiente, leal a su Rey, buen cristiano, astuto pero moral. Qué bueno que la distancia idiomática haya resultado en versiones contemporáneas del Poema del Cid que aproximan el paradigma a las nuevas generaciones. Hay pocas versiones visuales, y las que hay son en su mayoría antiguas y dependientes del viejo Hollywood - sueños para ganar plata -, cuyo interés en la veracidad de la historia era mínimo. La versión más conocida tiene como atractivo la buena actuación de Charlton Heston como Rodrigo Díaz de Vivar, y a Sofía Loren como Doña Jimena.

IV

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA 
(Miguel de Cervantes Saavedra)


¿Qué puedo decir de esta obra que no se haya dicho ya, y por boca de lo mejor que la cultura universal ha producido? No trataré de emular lo que ya se ha hecho bien, pero trataré de decir mi palabra. El Ingenioso Hidalgo… es uno de los libros más citados y menos leídos en la actualidad. Una lástima, porque es realmente ma-ra-vi-llo-so, sin atenuantes. Perdónenme mis lectores el intransferible entusiasmo. Como dice Rubén Darío, en El Ingenioso Hidalgo… están “la vida y la naturaleza”. Pero su lenguaje conspira contra su popularidad, aunque no es que sea complicado en extremo. Su enrevesamiento no es por tratar de traducirlo bien, como en la Odisea. La lengua original del Ingenioso Hidalgo es el español, el que contribuyó a fijar, y se supone que no anda tan lejos de nosotros, por lo menos no tanto que no se pueda leer. Pero lo cierto es que no se le lee, y no se le lee porque nuestros jóvenes lectores de hoy en día no consiguen decodificarlo en el nivel de los períodos oracionales. En mi experiencia con jóvenes requeridos de entender algo de esta obra por el Plan Lector lo que los pasma es el castellano del Siglo XVI. Mi estrategia es leérsela, decodificando por ellos, recuperando la vieja y maravillosa tradición castellana de la lectura en voz alta. No sé qué pasa con la enseñanza actual de la lecto-escritura, pero la lectura en tiempo real se les hace compleja a los alumnos. Pareciera que cuando tratamos con las micro-operaciones a nivel de palabras y de enhebrar oraciones nos las vemos bien cuando la sintaxis es sencilla, pero basta una sintaxis oracional un poco complicada para que el chico abandone el intento, y eso significa que tenemos que reformular el trato del nivel de dificultad de nuestros textos. Me molesta cuando veo que los chicos se pierden historias extraordinarias por no poder decodificar la sintaxis.

La lectura es una operación lineal en dos fases que corren en paralelo: Decodificación y Comprensión. El procesamiento de impresiones sucesivas va armando una imagen mental, y eso implica decodificar. Así vamos simultáneamente comprendiendo, y eso es que vamos prediciendo el significado del texto que viene haciéndose a medida que se lee, construyendo su significado a partir de nosotros mismos. No hay nada más personal que la Lectura, y nadie puede hacerla por uno. Pero implica habilidades que no son las que privilegia nuestra cultura visual contemporánea, que presenta contenidos totales cuya expresión más acabada es la pantalla del cine, la TV, la computadora, el celular. Ese lenguaje y su lectura implican un conjunto de operaciones diferente a la de la lectura, es una alfabetización completamente diferente e igualmente importante, y a la que se cree enfrentada con la Lectura. Craso error, pues en el cerebro humano son complementarias, y poseer ambas es como hablar dos idiomas y tener acceso a dos mundos. Me gusta Cervantes, pero Shakespeare no es menos genial, y bien por la Literatura en varios idiomas. Pasa igual con los diversos registros semióticos. Volviendo a El Ingenioso Hidalgo…, este tiene el mismo problema que la Odisea, es demasiado amplia en sus significaciones, y el Cine no lo puede expresar completo. La ópera, el ballet, el cómic, las artes plásticas y otras expresiones artísticas lo han intentado, y han logrado crear OTRAS grandes obras diferentes en su lenguaje adaptando su historia; y esta nueva historia da la casualidad que tiene el mismo título. El problema de disfrutar El Ingenioso Hidalgo… es que es algo así como comer caviar. Si no tienes el paladar educado, sólo te sabe a salado, y no lo aprecias, y de repente ni lo pruebas otra vez. De las versiones en pantalla que he visto, ninguna me ha convencido, excepto una española que estaba en algo, pero que tenía el defecto de no durar cuatrocientos capítulos.

Colofón

Dejo acá esta Crónica, y procuraré continuar con ella cada Sábado o cada vez que pueda, lo que ocurra primero. Con ellas trato de resolver mi necesidad personal de hablar de libros y lectura, y de paso trato de hacerlo de manera que pueda contribuir a fomentar el gusto por ellos. Y ahí lo dejo, diciendo: Lee lo que quieras, como quieras, donde quieras, que no te arrepentirás. Punto.


viernes, 20 de enero de 2012

CONTRA EL HEROÍSMO

Peru Blogs
"La historia es la esencia de innumerables biografías." (Thomas Carlyle)
“Desgraciado el país que necesita héroes.” (Bertold Brecht)
“Un héroe es todo aquél que hace lo que puede” (Romain Rolland)


Me he levantado iconoclasta esta mañana, con ganas de darle la vuelta de un revés a alguna perogrullada social, de esas que de tanto ser repetidas ya carecen casi completamente de contenido y solamente se sostienen por la propia inercia de la estructura de la sociedad, de la ciencia de la historia y de la práctica educativa. No es la primera vez que trato estos tópicos, los he discutido con civiles y militares, con sostenedores absolutos y detractores completos del concepto, y de hecho tiene alguna trascendencia por los acuerdos y desacuerdos que levanta.

Heroísmo y Currícula

Lo cierto es que el concepto de Heroísmo cruza a tres disciplinas con las que me siento identificado y en las creo tener alguna competencia: La Educación, la Historia y la Ciudadanía. El Heroísmo y los Hechos de los Héroes se enseñan en el área de Sociales, se supone para formar a los ciudadanos en ciertas virtudes ciudadanas. Ello justifica que las instituciones militares hagan el lobby correspondiente frente al sector Educación para integrar a la Currícula ciertos conceptos corporizados en determinados personajes con los que dichas Instituciones se identifican. Queda patente la intención de integrar a la educación algunos Valores propios de la milicia, lo que no es solamente una cuestión teórica. En el Discurso del 9 de Diciembre pasado, el Presidente de la República nos soltó el concepto de guardianes socráticos – véase mi artículo de entonces “La Guardia de Sócrates” – evidenciando el aparente fracaso del esquema de Servicio Militar Voluntario, y la necesidad de restablecer el Servicio Militar Obligatorio. Se habría evaluado que el SMV no ha sido debidamente alimentado desde el sistema educativo, y es probable que ello refleje las dificultades del sector Educación para presentar, difundir y fomentar tanto los Valores en general como los valores de las Instituciones armadas.

Héroes e Historia

Por otra parte está la Ciencia de la Historia, la evolución de sus conceptos y de los instrumentos que nos proporciona. El mismísimo concepto de Héroe es vetusto, y su formulación teórica más importante provendría de las seis conferencias de 1841 publicadas en forma de libro con el título “Los Héroes”, de Thomas Carlyle. Las conferencias son brillantes y expresan la profunda admiración por los hechos extraordinarios del hombre en solitario, y se disfruta su lectura. El problema no está en la belleza de la forma, sino en los instrumentos intelectuales con los que hacemos los juicios históricos.

Concepto de Héroe

En el debate sobre el concepto de "héroe", es interesante que constantemente lo tengamos presente, así como su antinomia, el concepto de Traidor. Nuestras dificultades para el pensamiento abstracto determinan que en vez de mirar lo que es común al concepto nos concentremos en las personas que los corporizan, lo que implica caer fácilmente en ciertas contradicciones. En el concepto difuso de Héroe se traslucen las ideas de Carlyle, que les entrega la operación del motor de la Historia, dado el carácter divinizado, profético y/o visionario que el individuo héroe logra en su acción, sea desde lo religioso (Odín, Mahoma, Lutero), lo literario (Dante, Shakespeare, Rousseau) o lo político (Cromwell, Napoleón). Es notable la difusión del concepto en diversas culturas. La excelente película china “Héroe”, con Jet Li como protagonista, plantea los hechos extraordinarios de diversos personajes protagónicos, que al final palidecen delante del verdadero “héroe”, que es nada más y nada menos que el presunto malo de la película, es decir el propio emperador, cuyo heroísmo reside en su sacrificio y obra como unificador, y cuyo planeado asesinato por los otros protagonistas no se realiza.

Héroes y Diccionarios

Héroe, heroína s. m.
1  Persona admirada por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor.
2  culto Personaje principal de una obra literaria o de un guion cinematográfico.
3  En la mitología griega y romana, hijo nacido de la unión entre un dios y un ser humano.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
Héroe
s m héroe ['eɾoe]
1 persona venerada por realizar proezas con gran valentía
2 personaje principal de una trama literaria, teatral o cinematográfica
3 personaje mitológico hijo de un dios y un hombre
Kernerman Spanish Learners Dictionary © 2008 K Dictionaries Ltd All rights reserved.

Hay varios elementos interesantes. Originalmente el héroe participaba de ciertos caracteres de la divinidad, aunque en un contexto específicamente humano, y no por nada los griegos consideraron que la comisión de hechos extraordinarios objetiva ciertos ideales que desearíamos ver difundidos y replicados socialmente. El héroe realiza proezas o hazañas, por definición “fuera de lo ordinario”, y el valor o valentía está presente en la medida en que sin dicha cualidad no se podría realizar proezas o hazañas. Hasta aquí estoy casi seguro que hay acuerdo.

Veneración

El tema de fondo a mi ver no está tanto en la persona del héroe, sino en lo que se espera que hagamos con él, que si entiendo bien nos lleva a la cuestión de la “admiración” o “veneración” que supuestamente despierta el héroe al realizar su acto o actos de valor. Se entiende que el héroe debe ser venerado, es decir se le debería profesar sentimientos de respeto y admiración, por causa de la realización de sus hazañas o proezas.

Veneración s. f.
1   Demostración grande de amor y respeto hacia una persona a causa de su virtud, dignidad o santidad.
2   Culto que se rinde a Dios, a los santos o a las cosas sagradas.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
s f veneración [beneɾa'θjon]
1 sentimiento profundo de respeto y admiración que se tiene por alguien o algo.
2 culto rendido a Dios y a las cosas sagradas.
Kernerman Spanish Learners Dictionary © 2008 K Dictionaries Ltd All rights reserved.

Otra vez encontramos la divinización del Héroe, algo definitivamente muy al estilo de Carlyle. Al “admirar” caeríamos en la cuenta que los hechos del héroe lo “elevan” sobre la mayoría de las personas, es decir lo vuelven “egregio” (fuera de la grey o rebaño). Como el héroe hace cosas que no se espera que haga la mayoría de la gente, se sale del común y de lo común. Lo que el héroe hace representa valores que le superan, a nadie se le ocurre declarar héroe a alguien que no hace más que sobrevivir a la adversidad. Atravesar la Selva Amazónica, el Desierto del Sahara o las soledades del Antártico son hazañas o proezas, qué duda cabe, pero no califican como heroísmo, pues es algo que se hace en función de la propia supervivencia. Ello no es algo “admirable”, pues todos intentaríamos hacer lo mismo en tales circunstancias, en especial si no nos quedara más remedio, y no es digno de ser admirado o venerado lo que ocurre normalmente.

A nadie se le ocurre motejar de héroe a un gran boxeador o futbolista, por más que obtenga combatidas, numerosas y extraordinarias victorias. Nadie lo “venera”, incluso si somos sus fans, aunque con seguridad podemos verlo como un ejemplo en lo deportivo o en la vida. Nos agrada una buena pelea o un buen partido, pero no “veneramos” al boxeador o al futbolista, a no ser que tenga que vencer grandes dificultades y lo haga representando valores mayores que él mismo. Joe Louis era un extraordinario pugilista, pero sólo fue héroe para un sector de los norteamericanos cuando derrotó a Max Schmelling, que de algún modo representaba a la Alemania Nazi y sus doctrinas raciales. Por más que Louis fue instrumentado por los genios de la propaganda USA durante la Segunda Guerra Mundial, nunca llegó realmente a cuajar como héroe popular. Si las películas sobre Rocky, protagonizadas por Sylvester Stallone, fueron populares, se debió a que los guionistas hacían trascender la trama hacia ciertos Valores. Pelé convirtió más de mil goles y fue campeón del mundo tres veces, pero no llega a calificar como héroe, aunque sí como ejemplo de vida.

El problema con la veneración y en menor medida con la admiración es que como actividades intelectivas son una suerte de paquete completo del que la evaluación, el pensamiento crítico y el análisis histórico están ausentes. Casi podríamos decir que en esta medida, aceptar el componente de veneración en el heroísmo implica una suspensión del juicio para proceder a una simple aceptación acrítica de una determinada escala de Valores subyacente. Ello, por cierto, puede ser relativamente válido dentro de una estructura institucional, como es el caso de las instituciones militares.

Héroes y Valores

Para que el héroe sea objeto de veneración por las grandes hazañas que realiza, tiene que realizarlas en función de algo que sea más grande que él. En este sentido, un héroe peruano como José Olaya – pescador que durante la Independencia fue miembro de la resistencia antiespañola y hábil correo y espía - califica tanto por el valor demostrado en sus actos extraordinarios, como por el hecho de que los realiza en nombre de la libertad e independencia de los peruanos. Pero ello no bastaría para hacerlo héroe, muchos actuaron así durante la Independencia. Hasta ahí Olaya actuaba como un patriota leal, honesto y valiente que cumplía con su deber, y no más. Su heroísmo se patentiza cuando es capturado, se come las cartas comprometedoras y se niega a delatar a sus compañeros, a pesar de la tortura y posterior fusilamiento. Lo cierto es que la mayoría frente a la muerte arruga y delata. Ello sería lo normal, porque la tortura y la amenaza de muerte no son moco de pavo. El héroe sacrifica los valores comunes y corrientes que comparte con el resto, y demuestra su “carácter semidivino” al aceptar incluso su desaparición física en función de valores que, debido a su sacrificio, se elevan.

En este sentido, podemos encontrar valores supremos representados por héroes-santos como el Buda o el Cristo, que entregan su vida en función de valores considerados de enorme trascendencia. Aceptarlos como figuras heroicas implica aceptar las escalas de valores que representan.

Algunas Contradicciones

Muchos pelearon en las guerras de independencia con valentía, entre otras razones porque estaban convencidos de los valores de Libertad e Independencia por los que arriesgaban el pellejo. Hay actos de heroísmo colectivo que no están visibilizados. Si se examinan los primeros combates de la Independencia producidos antes, durante y después de la Rebelión de José Gabriel Condorcanqui – Túpac Amaru II – sorprende el número de bajas de ambos lados, muy pequeño del lado realista y muy numeroso del lado patriota, debido a la falta de armas de fuego y las comunes masacres inmediatamente posteriores a la batalla en sí misma. Cabe preguntarse qué clase de heroísmo o inconsciencia colectivas determinaron que haya gentes que enfrenten armas de fuego con gritos, hondas y macanas, y más o menos conocedores de que les van a sacar la mugre a cañonazos y balazos. Si esto no califica como heroísmo colectivo, pues no sé qué otra cosa califica.

Por otra parte imaginemos el caso de un joven que se lanza a las aguas para rescatar a alguien que se está ahogando. Parece que califica como héroe, sobre todo si tiene éxito, aunque éste no sea determinante. Ahora imaginemos que este salvador se dedica a la estafa u otros delitos para “ganarse la vida”. Entiendo que este segundo hecho no elimina el primero. Me viene a la mente el caso de Alfonso Ugarte, que me parece calificó como héroe mucho antes de arrojarse – si es que lo hizo – del Morro de Arica en 1880. La carta que escribió el día anterior señala con toda claridad que no reconoce de ninguna manera a un hijo que ha tenido, con todas sus letras, y le priva de una eventual herencia. No es, pues, un santo, ni siquiera un buen cristiano. Pero ello no quita el acto de valor que implicó su presencia en la reunión del 6 de junio de 1880, cuando todos los oficiales por unanimidad deciden quedarse en el Morro de Arica a morir, como los espartanos en las Termópilas. Y así Ugarte hubiera muerto por un resbalón con una cáscara de plátano, la proeza estaba ejecutada desde el momento en que decidió que “aquí estamos y aquí nos quedamos”. De lo que se trataba era de defender a la Patria invadida en la esperanza de hacer mella en el “enemigo victorioso” (Telegrama de Bolognesi), para lo que se estaba dispuesto a renunciar al propio pellejo. Y eso, dejémonos de vainas, es heroico.

¿Culto a la Muerte?

Siempre me ha sorprendido encontrar que la mayoría de los héroes que “veneramos” en general han muerto en circunstancias de derrota. Pareciera que la única manera de acceder al heroísmo es ser derrotado y morirse, y francamente eso me molesta. Claro es que nos evitamos problemas como el del héroe ateniense de la Batalla de Maratón, Milcíades, que murió encerrado en un templo, sitiado por sus conciudadanos cuando pretendió alzarse con la Dictadura; es decir héroe primero y al final villano. En nuestra historia nacional se ha escrito que el General Cáceres, héroe de nuestra resistencia, debiera haber muerto, pero yo encuentro mucho más aleccionador el que no se haya rendido al enemigo invasor y haya vivido para seguir participando. Entiendo que esta suerte de Culto a la Muerte pueda tener reminiscencias heredadas, pero no lo entiendo desde una perspectiva de futuro.

No carecemos de héroes victoriosos. José Quiñones, patrono de nuestra aviación militar, con el avión impactado por el enemigo y en trance de muerte, prefiere hacer interesante su sacrificio haciendo cisco un nido de ametralladoras enemigo, y contribuir así a la victoria de nuestras armas. Ya que estás en el trance, hazlo productivo pues, y me parece que eso denota valores más elaborados e interesantes que eso de morir por la patria cuando nos ganan. De hecho, como se dice en otras latitudes, soldado que huye pelea otro día, lo que ha sido costumbre de todos los guerrilleros del mundo desde la Guerra de Independencia Española frente a Napoleón: Golpea y huye. Nada sustituye a la victoria, nos guste o no. Y es deprimente que nuestra gente solo alcance el máximo de su escala de valores siendo derrotada y muriéndose. Ya pues, eso ni es adecuado ni es inteligente, y no hay muchacho con medio dedo de frente que se lo coma.

Existe una actitud que rechaza el heroísmo clásico, más o menos estoico – práctica, que se resume en una frase atribuida al General Patton: “No quiero héroes en mi ejército que mueran por la patria, ayudemos al enemigo a morir por la suya” (Cito de memoria, así que la cita puede ser apócrifa o inexacta). Una vez leí un sticker: “Desterremos el coraje”, que vendría más o menos a significar que antes que la valentía malentendida de necesariamente tener que morir por la Patria, es preferible vivir por ella o por cualquier causa que entendamos valga la pena. En ese sentido me parece que morirse es un error, que no se trata de darle culto a la muerte, que es, por desgracia, en lo que suele devenir el “culto al héroe” sino en cualquier caso de sustituirlo con un “culto a la vida” que reformule el concepto de proeza o hazaña valerosa en función de una causa mayor, para incluir todas las circunstancias. Creo, por ejemplo, que los muchos años de prisión de Nelson Mandela le asignan fácilmente la condición de héroe de la lucha contra el apartheid, a pesar de su divorcio de Winnie Mandela, de sus seguros defectos como persona humana, y del hecho que no se haya muerto en la prisión.

Colofón

La modernidad ha reformulado tanto los conceptos vinculados a la guerra, como sus objetivos y formas de hacerla. El concepto de gloria militar que seguimos manejando como una suerte de leit-motiv para ejemplo de nuestra juventud es francamente vetusto. Nuestra Guerra interna contra Sendero y el MRTA proporcionó héroes militares y civiles, individuales y colectivos, muchos de ellos desconocidos y otros francamente reducidos a la mínima expresión por razones de política menuda. Desde María Elena Moyano hasta los ejércitos Asháninkas, desde los policías en sus comisarías hasta los soldados en los puestos más remotos, nos sobran los héroes. Ahora que repensamos vuestra currícula, puede ser hora de considerarlo. Y punto por hoy.