viernes, 28 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 43: LOS MISERABLES

CRÓNICAS DE LECTURAS –  43

Los Miserables

I

Literatura, Teatro, Cine, Música, Política

Tras ver la película musical Los Miserables de este año 2013 tenía que escribir esta Crónica. El musical ganó el Oscar a Mejor Película, y dio Mejor Actriz para Anne Hathaway por esos cuatro eternos minutos de ser Fantine en Los Miserables de Víctor Hugo. A Víctor y Anne responsabilizamos de las lágrimas innumerables derramadas. Los que alguna vez conocieron la desesperación de no ver salida alguna del Infierno; o tenemos imaginación y sentimientos – que los tenemos todos los seres humanos que no nos perdimos en la ruta – sabemos que se siente, y también qué se siente. Necesitamos sí del poeta, el tenor, el novelista, el actor que nos lo recite, nos lo cuente, nos lo cante y nos lo muestre para empatar los sentidos con el corazón, poner el cerebro de lado y mirar de frente y con valor a la Miseria. Víctor Hugo está entre la Docena Maldita de los mejores escritores del mundo, pues grandilocuente y verborreico como es, sabe el corazón humano y fabrica una epopeya de seres frágiles, no muñecos ni marionetas ni estereotipos, sino miserables de toda calaña y calibre. El musical parece halló la fórmula, fuera que en el principio corretea. Las adaptaciones cinematográficas tienen a favor la Elipsis y en contra el Tiempo, no se puede hacer películas de 24 horas de duración, pero se pueden elipsizar como hace Peter Jackson en El Señor de los Anillos: Tres Películas de seiscientos y pico minutos de duración que así y todo no consiguen ser el Libro. En cosas así se atascan los artistas de la pantalla: David Wark Griffith trató cuatro películas a la vez en Intolerancia, y su truco fue pasarlas “a la vez”, saltando de una a la otra y esperando que el espectador llenara los espacios. No lo entendieron, el fracaso fue estrepitoso, pero hay más cómo expresarse. El formato visual que mejor le queda a Los Miserables – como a todas las novelas por entregas, tal La Guerra y la Paz o David Copperfield -  es el de Miniserie, y ya recomendaré. Pero el musical logra una versión “exterior” que como todas las adaptaciones que salieron “bien”, obvia ciertas cosas y refuerza otras según la época en que anda y los medios de expresión que dispone, en este caso la voz humana modulada.

(James Lipton hace al respecto de todo esto una entrevista de antología a Hugh Jackman en Inside Actor s Studio, y como la Traducción de los subtítulos del lnglés es infame, empréndela si sabes inglés: http://www.youtube.com/watch?v=4QzeEaQQNv0)

La novela de Víctor Hugo Los Miserables, se publicó en 1862, inspirada en la aventura de Vidocq, fundador de la Policía Francesa (Sûrete). Hugo extrajo de Vidocq sus dos personajes principales y contrapuestos: Jean Valjean y Javert, con lo que mostró en dos personas lo que anda embutido por lo general en una. Genio literario y Político de Combate, Víctor Hugo se despacha Los Miserables en el destierro de Bruselas, pues es opositor al seudoimperio de Napoleón el Chico (Hay un verso de José Santos Chocano que hace al paradigma: Es el poeta altanero / quien debe romper el yugo. / Siempre, al cantar Victor Hugo, / Tembló Napoleón Tercero). Víctor Hugo en Los Miserables disecciona sin piedad la miseria de la Francia de la Restauración. De aquí el título, porque Miserables hay por pobreza e injusticia como el propio Valjean, Fantine, Gavroche, y los hay morales de calaña maldita (Tholomyés, Thenardier) y de la otra, no maldita pero sí de acero y concreto (Javert, Gillenormand). A la vez hay personajes luminosos como Monsieur Bienvenu Myriel, Marius, Cosette, Enjolras, Sor Simplice, a más de miserables que se redimen por el trabajo o la lucha, como Fauchelevent y la heroica Eponine. Frente al fondo mismo de Javert, su elemento, su centro respirable, (…) la veneración de toda autoridad alinea el perdón, el amor, la lucha revolucionaria contra la miseria y por la igualdad. Es narración profundamente humana y solidaria con el dolor, sus personajes circulan de la luz a la oscuridad, y esas son las historias que cuentan. El centro de todo es el hombre Valjean, cuya humanidad se le quedó atada a la cadena de la cárcel, y a quien todos tratan como no lo harían a un perro. Valjean roba la platería del obispo Myriel, único que le cobija la noche horrible que llega a Digne. Es apresado, no queda ya nada para él en este mundo, pero Bienvenu lo toma en sus manos, le enseña lo que es Ser un Hombre: Jean Valjean, hermano mío, usted no pertenece ya al mal sino al bien. Lo que yo le compro a usted es su alma; la aparto de las malas ideas, y del espíritu de perdición, y se la entrego a Dios.   

II

La Pobreza y la Miseria

Víctor Hugo participaba de lo que podríamos llamar prudentemente un optimismo explosivo basado en el Progreso y la Razón. A estas alturas desencantadas de la Historia resulta casi imposible entenderlo, nosotros que ya estamos de vuelta. Hugo vive entre el romance y la realidad, pone voz y color a los ideales republicanos, a la razón en el gobierno, a la destrucción y erradicación de la Miseria de Toda la redondez de la Tierra, operada por la Educación universal y gratuita, panacea universal. Hugo, como Milan Kundera, digresiona y reflexiona a cada momento, nos deja escudriñar el pensamiento de un hombre que es a la vez Cabeza y Corazón: El luchador social y talentoso escritor muestra la pobreza como un hecho divino del que no podemos sustraernos, ocasión para desplegar las virtudes heroicas y templar nuestra alma en el yunque de la adversidad. Este es un sueño hermoso del que Valjean, Enjolras y les amis de l´ ABC, Eponine, Marius, Bienvenu, Cosette, Fantine, Gavroche, Fauchelevent, Gillenormand y hasta Javert representan diferentes facetas. La pobreza está en la naturaleza divina de las cosas y se la bendice como Hermana, como hace el Poverello Francisco de Asís. Sin embargo, Víctor Hugo distingue Pobreza de Miseria, la que denuncia como responsabilidad absoluta del hombre, contra la que hay que oponer todas las fuerzas. La pobreza es don de Dios, la Miseria es castigo que el Hombre fabrica contra el Hombre, y destruirla justifica el hecho revolucionario, sobre el que reflexiona en toda la obra: … dígase lo que quiera, la Revolución Francesa es el paso más importante que ha dado el género humano desde el advenimiento de Cristo.  Y también Para que exista la revolución, no basta que Montesquieu la presienta, que Diderot la predique, que Beaumarchais la anuncie, que Condorcet la calcule, que Arouet la prepare, que Rousseau la premedite; es necesario que Dantón se atreva. En definitiva, Víctor Hugo nos convence todo el tiempo que para hacer tortilla hay que romper huevos. Conviene saber en consecuencia que en concepto de Víctor Hugo no es Miserable el andrajoso que guillotina reyes y canta La Marsellesa en la Plaza de la Revolución, ese es pobre pero no miserable. A diferencia de la Pobreza, en última instancia cosa de plata, la Miseria es una cuestión moral: Miserable es el humano sometido a la necesidad extrema (…) conducido hasta el límite de sus recursos, y al infortunio para todos los que transitan por este camino. Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen (...) Ellos son "Los Miserables", los parias, los desamparados.

La Miseria se origina así en la desesperación, con tan hondo sentimiento mostrada por la Fantine de Anne Hathaway, y que la novela cuenta más bien con brutal fatalismo, en esas docenas de pequeñas cosas que cambian conforme te hundes progresivamente: Una saliva rojiza manchaba las extremidades de sus labios y tenía un agujero negro en su boca. (…) Los dos dientes habían sido arrancados. (… ) Fantina arrojó su espejo por la ventana. (…) El pobre no puede ir al fondo de su habitación como al fondo de su destino sino inclinándose cada vez más. Ya no tenía cama (…). Como había perdido la vergüenza, perdió también la coquetería. (…) ya no cosía nunca su ropa. (…) Las personas a quienes debía, venían a alborotar y a insultarla, sin dejarla nunca descansar. (…) Pasaba las noches llorando y soñando. Tenía los ojos muy brillantes y sentía un dolor fijo en la espalda (…) Cosía diecisiete horas por día; pero un contratista (…) bajó de repente los precios (a) cincuenta céntimos por día. Presionada y amenazada por Thenardier, Fantine es empujada a prostituirse, se habla a sí misma al modo que lo hacen los solitarios, en ese tono desesperanzadamente lógico que no es desaliento pero sí lo es: Vendamos lo que queda. Y cuando parece que ya llegó al fondo, aún había allí más abyección, aún hay más miseria: Un alma por un pedazo de pan (…) Le ha sucedido todo lo que le sucederá.(…) Pero es un error creer que se agota la suerte y que se toca el fondo …  Los que vivimos sabemos que las cosas siempre pueden ser peores, que el auxilio suele llegar póstumo. Y los que no saben, como Javert, meten el dedo en la herida para que ésta duela más. Y los que no sabían mentir, como Sor Simplice, aprenden, porque la vida es más complicada de lo que nos pintaron. Igual Fantine morirá en la Desesperación y la Miseria. Y en la ruta Valjean se descubre ante Javert,  evita que un inocente pague por él, y todo porque Monsieur Bienvenu le compró su alma y lo cargó con los intereses de la transacción. No deja uno de pensar que se tiene que ser muy idiota y muy simple para vivirlo. Pero ese Valjean que se entrega a la justicia injusta posee fuerzas hercúleas y voluntad de hierro, escapa definitivamente de la cárcel, escala a mano desnuda los muros de París con Cosette a cuestas, combate en las Barricadas de la República y carga con el cuerpo de Marius a través de kilómetros y kilómetros de subterráneas y rebosantes alcantarillas.       

III

Calaña de Miserables

Naturalmente no voy a contar toda la Novela o la película: Vean y lean. Miremos los personajes de Víctor Hugo, que como el mar alternan profundidad y superficie. Jean Valjean es un don Nadie, un ganapán taciturno, podador y cazador furtivo, ignorante, huraño e insociable; medio hombre y medio bestia salvaje. Cae preso al robar un pan para que coman sus sobrinos huérfanos, la ley lo manda a galeras, trata de escapar y acumula diecinueve años de condena, reducido a ser el número 24601. La desgracia tiene su claridad y Valjean condena la sociedad que le condena y la providencia que le abandona. Cuando nos cruzamos con él, está atravesado de odio, tiene seco el corazón y un vago, incesante y brutal deseo de hacer daño, sin reparar en quien, a un ser cualquiera. Por eso, es feroz hasta cuando se sacrifica, no es un manso cordero pero Bienvenu lo ha comprado y es bueno casi contra su voluntad: Yo no soy sino el más abyecto y el más abatido de los hombres (…) Yo estoy fuera de la vida, caballero. De Javert – el Otro Yo de Jean Valjean - sabemos lo que dice de sí: Nació en la cárcel, hijo de una echadora de cartas y de un presidiario. Sólo tiene apellido, como le cuadra a un hombre de una sola pieza: Puede ir indiferentemente Contra la Sociedad o Defenderla, y elige Defenderla. Es inflexible, el estrés lo mantiene tenso como cuerda de violín e implacable en la lucha contra el delito, e incluso salva a Valjean sin saberlo al desbaratar la banda de asaltantes en que andan los Thenardier. Sufrirá horriblemente al dejar de ser sencillo. Permanecer en la antigua honradez, no le bastaba ya. Cuando ve dos caminos igualmente rectos le aterra no que sean rectos sino que sean dos, que sean opuestos. Valjean salva su vida y se sorprende, pero que él perdone a Valjean le petrifica y deshonra: Entrega a tu salvador. En seguida haz que te traigan la jofaina de Poncio Pilatos, y lávate las garras. Confunde la bondad que en él apunta con debilidad y cobardía y no la soporta. Camina en la cuerda floja, al final caerá. Este es un conflicto que en nuestro país desconocemos, tan pegados somos a la letra de la ley y no a su espíritu; tan cercanos a la hipocresía inconsciente y tan lejos de la misericordia bien entendida. Ante un dilema moral como éste la cobardía nos gana y vivimos en una contradicción que no le hace ni cosquillas a nuestra piel de elefante. Prefiero a Javert: Obediente esclavo de la Ley, que con coherencia se da la muerte al no reconocer a la Justicia como Tribunal Más Alto, o quizá tratando oscuramente de acortar la ruta para llegar a él… .

Lo que en Jean Valjean es aguante y en Javert tensión, en Fantine es el dolor más agudo clavado en medio de su dignidad y sus sueños. Fantine no tiene absolutamente nada a que aferrarse más que a su Cosette, la que deja con los bandidos Thenardier por no poder hacer otra cosa. No tiene opciones ni posibilidades desde que Tholomyés, padre de Cosette, las abandonó por todo lo alto. Hugo presenta en ella la detallada crónica de la destrucción de un ser humano, y su muerte es amargada por un Javert que destruye con crueldad el porvenir de Cosette al arrestar a Valjean. Quizá las escenas más patéticas de la novela sean el encuentro entre Cosette y Jean Valjean y la confrontación de éste con el bandido Thenardier. Los Thenardier son la suma y compendio de la Miseria Humana, que Hugo la cuente: pertenecían a la clase bastarda  que (…) se halla entre la clase que llaman media y la llamada clase inferior, y suele combinar (…) algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin que tenga los generosos arranques del obrero ni la probidad ordenada de ciertos tipos de la clase media. (…) naturalezas mezquinas que si algún fuego sombrío las enardece (…) se hacen monstruosas. Había en la mujer el fondo de una bestia, y en el hombre las apariencias de un perdido. Y sin embargo, en el pantano nacen flores: Eponine y Gavroche Thenardier son los héroes de la Revolución: Gavroche es un gamin de París (que) tiene un hijo y el bosque un pájaro: el pájaro se llama gorrión, el hijo se llama pilluelo (….), y su padre no pensaba jamás en él, y su madre no le quería. Era uno de esos niños digno de compasión entre todos los que, teniendo padre y madre, son huérfanos. En ese mundo la calle es el mejor sitio para vivir, y la Barricada el mejor para morir: El pavimento era para él menos duro que el corazón de su madre. Eponine tiene más negro el corazón, ha sufrido y a nadie le ha importado un pepino. Como personaje gusta más que la etérea Cosette, y en un mundo más justo se ganaría el amor de Marius, al que salva la vida pidiendo a cambio le acompañe hasta el final y bese su frente cuando muera: ¿Sabe usted, Señor Marius? Yo andaba algo enamorada de usted. En boca de Enjolras, jefe de la barricada, pondrá Víctor Hugo la profesión de fe del Romanticismo Político, reflejo sin duda del discurso de la revolución de 1830: Ciudadanos, el diecinueve es un gran siglo, pero el siglo veinte será un siglo feliz. Nada será como en la vieja historia; no habrá nunca más que temer, como hoy, una conquista, una invasión, una usurpación, una rivalidad de naciones en armas, una interrupción de la civilización (…) No tendremos por qué temer la famina, la explotación, la prostitución por el desamparo, la miseria por el desempleo, el cadalso, la espada, las batallas, y todos los asaltos del azar en el bosque de los acontecimientos. Podremos incluso decir: no habrá ya acontecimientos. Seremos felices. Hermoso sueño que los que estamos de este lado, vencido el Siglo XX por el XXI, nos percatamos que este deseado “Fin de la Historia” (Fukuyama resultó ser un neoliberal copista) ni ha sido, ni es, ni probablemente sea. El Ángel de la Historia de Walter Benjamin no solamente no ha terminado su chamba, sino que se le ve bastante entusiasta…  

IV

Los Miserables hoy

Los  actores se disputan palmo a palmo los roles de Jean Valjean y de Javert, y por ello los interpretan los de talla: Jean Gabin, Fredric March, Jean Paul Belmondo (en film de Claude Lelouch ambientado en la Francia ocupada por los nazis), Liam Neeson, Gerard Depardieu y Hugh Jackman, éste último en el musical, para Jean Valjean. Javert ha sido actuado por John Malcovich, Geoffrey Rush, Anthony Hopkins, Charles Laughton y últimamente Russell Crowe. Fantine lo ha sido por Uma Thurman, Annie Girardot y en el Musical por Anne Hathaway; Claire Danes y Amanda Seyfert han dado vida a Cosette. La versión francesa en miniserie es excelente, búsquenla en YouTube, en especial si saben francés, no la he visto subtitulada al español. El musical nació en Broadway, y ha resultado en obra inspirada que ha alcanzado tremenda gravitación. El arte y la revolución parecen aterrizar en el mismo aeropuerto: La elipsis del cine es ventaja al contar una Historia larga y densa como Los Miserables. La novela está dotada de muchos personajes y digresiones de diverso carácter que hacen parte de la genialidad de la obra, y por ello en cada versión se trata que nada se escape. La penalidad es que referentes importantes queden fuera y se pierda la profundidad de la trama. Hay drama constante en la obra, en lo pequeño y lo grande, en lo individual y colectivo, y poderosas anáforas de arriba abajo, difíciles de plantear en medio distinto al lenguaje escrito. El Musical creemos que consigue expresar el sentido general de la obra, gracias tanto a los elementos de elipsis del teatro y del cine, como gracias a la potencia expresiva de la voz humana y de la música, con sus letras y el particular sentido de los Himnos, de resonancias tanto revolucionarias como místicas. Consigue así ser fiel al espíritu de la obra, por más que hagan cambios no tan menores en ella, que a esta altura ya no nos interesan tanto, pues no cometen la lesa majestad de modificar el sentido. Así, sí. Lo que subleva es ver como le enmiendan la plana al autor, lo que en este caso no ocurre. Y así lo que no es original de Hugo se merece serlo.  

La Bandera Roja y la Canción del Pueblo poseen grandes reminiscencias revolucionarias, me pregunto si por ahí algunos no estaremos tratando de recuperar la tradición revolucionaria occidental, algo se está moviendo ahí, me pregunto por qué en el Perú no se ha tratado de representar una obra cuyo éxito mundial lo justifica, el que la haga se llenará de guita. Pero me temo que no la montan porque posee una potencia revolucionaria incómoda en sociedades como la nuestra, donde aún no se han roto las cadenas ni se han ajustado seculares cuentas. Para la "Derecha Bruta y Achorada" es peligroso ver en acción a Gavroche, Enjolras y Marius; es peligroso el Himno del Pueblo. Veámoslo en acción en esta versión castellana cuyo link es:

La magnífica composición coral del musical: http://www.youtube.com/watch?v=6o5JeLsvkPs&list=PL67d4V6VTlB52m8iCBxdYReW_U_S8suZf, es un contrapunto que entrelaza las voces que representan las esperanzas y angustias de Jean Valjean, Eponine, Enjolras, Marius, Cosette, los Thenardier y Javert. Un contrapunto que expresa el sentido completo y el pináculo de la obra, que une y separa a la vez a los que van a morir para que triunfen la Justicia y la Libertad. En medio del gigantesco drama se quiebra el pecho de concreto armado de Javert, quítase su condecoración y la pone en el pecho de Gavroche muerto. Enjolras y Grantaire mueren abrazados a la bandera roja, como Santa Teresa de Ávila mueren porque no mueren. Valjean salva la vida de Marius y de Javert, se pospone a sí mismo, cumple su promesa a Monsieur Bienvenu. Marius cargará con ser feliz con Cosette en nombre de todos sus camaradas caídos. Eponine pagará con la muerte poder decir que ama. Javert cae del filo de la navaja. Al final de la obra se hace la última justicia, la justicia del lecho de muerte: Jean Valjean muere en brazos de Cosette y Marius, sus pecados le son perdonados, porque amó mucho: … todo eso ya es sombra, y nada más. Y yo me había imaginado que eso me pertenecía (…) Así distribuye Dios la gracia y la desgracia en el mundo. (…) Voy, pues, a dejaros, hijos míos. Amaos siempre mucho. No hay otra cosa en este mundo que amarse.  

V

Colofón


La supervivencia de Los Miserables en la memoria colectiva de la humanidad parece testimoniar los tiempos revolucionarios que dieron nacimiento a las repúblicas liberales, los estados americanos, los Derechos del Hombre, la democracia tal como la conocemos. Pero parece que aún oscilamos entre las barricadas y las cloacas, entre la ciudad y el campo, entre los Miserables y los Pobres. Algo se siente que cruje por ahí. El que tenga Oídos de seguro lo oirá: Si es rico, que haga llamar al médico. Si no es rico, que no le haga llamar. Si no tiene médico, morirá. El que tenga Oídos escuchará allá al fondo la misma Canción del Pueblo que últimamente ha estado sonando potente en Brasil, en Egipto, en Sudáfrica… 

Para los que quieran descargar la obra completa, está, entre otros sitios, en:  http://www.claseshistoria.com/general/pdf/miserables.pdf

Peru Blogs

martes, 25 de junio de 2013

MADIBA

MADIBA

Vi a mi padre y está bien. Es un luchador.
(Zindzi Mandela)



Esto es algo que no quisiéramos ver, porque para nosotros, los que tenemos algunas veleidades de cambio  y compromiso social, Nelson Mandela, Madiba, es un ícono viviente, el glorioso resultado de una vida plena: Abogado, militante del Congreso Nacional Africano, político combativo, luchador contra el Apartheid, preso por sus ideas, primer Presidente de una Sudáfrica que muy pocos soñamos ver: La República de Sudáfrica Libre e Igualitaria y como dice su himno, bendecida por Dios. Condenado en 1962 a Cadena Perpetua por el crimen de querer ver Libertad, pasó 27 años en la Canasta, principalmente en Robben Island, centro de esparcimiento que el gobierno del Apartheid reservaba para negros levantiscos e indoblegables. 

¿Qué más se puede decir de él sino que es el Hombre más Grande del que somos contemporáneos? Delante de hombres como Madiba, Oliver Tambo y demás militantes blancos, negros y de otros colores, todos los demás que nos creemos ser alguienes palidecemos, nos ocultamos en nuestras vergüenzas y nuestras debilidades y nos vemos como lo que realmente somos: enanos. Quisiéramos, como dice mi hermano Carlitos, que Madiba fuera indestructible, que fuera un un eterno patriarca que nos dijera todo el tiempo con su palabra y su ejemplo que rebelarse no es inútil, que pararse frente a los que nos quieren  arrodillados es lo que nos distingue como humanos, que la lucha tiene sentido, que a la hora de irse nos iremos como los Capitanes de Nuestra Alma.

Madiba está enseñando a los revolucionarios de todas menas y calibres no solamente cómo se vive, sino también cómo se muere. Al momento de escribir estas líneas está grave y toda Sudáfrica reza para que se quede un poco más de tiempo. Pero la verdad es que en este caso es cierto lo que se dice cuando uno de los nuestros llega antes que nosotros a la fosa: Cuando un Revolucionario muere, NO MUERE. Él está bien, somos nosotros los que nos quedamos huérfanos. 

Terminamos este artículo con el poema de Henley que le gustó repetir día tras día en el encierro de Robben Island:

Invictus.   

Más allá de la noche que me cubre / negra como el abismo insondable,

doy gracias a los dioses que pudieran existir / por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias / nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Sometido a los golpes del destino / mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas / donde yace el horror de la sombra,

la amenaza de los años / me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal, / cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino; / soy el capitán de mi alma.

Peru Blogs

lunes, 24 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 42: CIENCIA FICCIÓN CLÁSICA

CRÓNICAS DE LECTURAS – 42
Ciencia Ficción Clásica

I
Qué es la Ciencia Ficción

Tratando de encontrar qué cosa es la Ciencia Ficción clásica, me encuentro con que Isaac Asimov se me adelantó en el prefacio, introducción o prólogo (sé que hay diferencias entre ellos, pero disertar sobre ello me da flojera) de la antología de 1981 Lo mejor de la Ciencia Ficción del Siglo XIX, que presenta obras de E. T. A. Hoffman, Edgar Allan Poe, Mary Shelley y Nathaniel Hawthorne entre otros. Asimov hace afirmaciones sobre el tema que se pueden calificar de magistrales, ya que el caballero en cuestión es sin discusión el Gurú Máximo del asunto. Estas definiciones van en círculos concéntricos, lo que permite entender a cabalidad de qué trata en realidad la Ciencia Ficción, empezando por decirse ser narrativa que versa sobre lo imaginativo y no familiar, con lo que casi cualquier cosa caería en el dominio de la susodicha Ciencia Ficción. Pero Asimov empieza desde aquí a limitar el espectro, empleando para ello los tópicos de la Ciencia Ficción, que lo llevan desde la Odisea de Homero hasta la Historia verdadera de Luciano de Samosata (siglo II D.C.), que no calificaría como Ciencia Ficción al no tratar de reflejar la realidad del universo. Así pega el salto hasta 1634 y el famoso Somnium de Johannes Kepler, inspiración de Isaac Newton y marco conceptual de la célebre caída de la manzana, causa eficiente de toda la Física Moderna. Pero ello no es suficiente para Asimov, porque la Ciencia Ficción debería incorporar elementos de la Ciencia y de la Tecnología creados por los seres humanos, pues en buena cuenta el género narra cómo los seres humanos progresan y modifican su medio ambiente con medios proporcionados por la Ciencia y Tecnología. Asimov enfatiza el hecho histórico de la velocidad creciente del desarrollo de la Ciencia (me resisto a emplear el término progreso, pero Asimov lo emplea), velocidad que produce admiración, extrañeza y/o sorpresa en las personas, de modo que el vero protagonista de la Ciencia Ficción es esta misma creciente velocidad del progreso. La Ciencia Ficción se constituye así en el intento narrativo - literario de hacer prognosis del mundo, de anticipar el futuro, de ahí los “relatos de anticipación”. Y por tanto, según Isaac Asimov, Ciencia Ficción es la rama de la literatura que trata de las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la Ciencia y la Tecnología … entendiendo que los cambios implicados deben ser racionales y acordes con lo que se sabe de la ciencia, la tecnología y los seres humanos.

Desde muchos años, muchísimos, soy un apasionado de la Ciencia Ficción, e inclusive de las películas de Ciencia Ficción, sean éstas buenas, regulares, malas, e inclusive francamente malas. Sin embargo, la Ciencia Ficción (y toda la narrativa) ha cambiado porque nuestra cultura de imágenes móviles (motion pictures, como dicen los gringos), nos ha sacado de la imaginación futurista y ha llevado los códigos y registros de la Ciencia Ficción a la realidad virtual de la actualidad. El viejo y más o menos delimitado subgénero de Asimov, Clarke, Sturgeon, Heinlein y Bradbury se quedó atrás y cambió radicalmente, y hoy en día puede ser muchísimas otras cosas, a veces bastante extrañas: Aventura (John Carter, original de Edgar Rice Burroughs), reflexión filosófica (Solaris, de Stanislaw Lem), épica (Star-Trek de Gene Roddenderry, o La Guerra de las Galaxias de John Lucas), ucronía (El Hombre del Castillo de Philip K.Dick), mezcla informe (Cowboys versus Aliens), zombis (Guerra Mundial Z, etc.) y un muy largo y complejo etcétera. Cosas de la expansión de la Ciencia y sus estereotipos, porque la Ciencia Ficción posee una larga y gloriosa historia no limitada a las revistitas de subgénero (pulp-fiction y análogas) de los años ´30 a ´60 en los Estados Unidos, las que aunque importantes tienden a pasar por alto al peculiar modo estadounidense al 90 % de la humanidad que no vive en Nueva York, Chicago o Los Angeles. Sin embargo sería iluso no reconocer el aporte de la Ciencia Ficción estadounidense - o si se quiere anglosajona -, pues es la que más se ha traducido y editado, y ha influido a todas las demás. A Isaac Asimov le encantaba contar esta historia en sus antologías, así que a ella me remito, con lo que dejo ese asunto en mejores manos.  Paso a comentar algunos libros del género:

II
Ciudad 
(Clifford D. Simak)

Estoy más o menos seguro que me he referido antes a esta obra, pero como si nada lo vuelvo a hacer, porque aún presentando los lugares comunes de la Ciencia Ficción, Simak no los resuelve del mismo modo que la mayoría, y sus enfoques ciertamente no son los estereotipos. Escrito en 1957 con el simplísimo nombre de City, presenta la gradual desaparición de una especie y cómo ésta es vista por las especies epígonas. La especie cuya extinción y sustitución son diseccionadas en Ciudad resulta ser la humana, y entre las especies epígonas que miran y tratan de entender están los perros, que llaman Websters a los humanos por el apellido de la familia que los llevó a la inteligencia, el lenguaje y la civilización. Y así otras especies terrestres toman la posta: hablan, leen y poseen ciencia, tecnología, religión y filosofía, y tratan de entender a sus antecesores a través de los cuentos e historias que los mayores narran a los cachorros. Estos cuentos presentan extraños conceptos e ideas movilizadoras, pues los Perros – y las otras especies -no alcanzan a entendernos porque sean “mejores” o “peores” que los humanos, sino porque son distintos: Rover (…) asegura que los cuentos son más antiguos de lo que generalmente se cree, ya que conceptos como guerra y asesinato no pudieron nacer en una cultura como la nuestra. Añadamos la inquietante presencia de las Hormigas, cuyas culturas / civilizaciones son tan absolutamente extrañas – para nosotros y para los Perros y para los Robots y para las demás especies – que fuera de su origen, todo sobre ella resulta completamente incomprensible, aunque terminen por hegemonizar y apoderarse de Una de las Tierras, por lo menos … Pero no les adelantaré la historia, léanla y no sean flojos. Y, de paso, léanse también de Simak esa pequeña maravilla narrativa que es Estación de Tránsito.
  
Ciudad es una de esas raras obras de Ciencia Ficción que nos enfrenta a desconciertos y extrañezas, pues su trama y rasgos característicos escapan al antropismo que suele rodear el subgénero. Nos rompe los esquemas dejándonos con la mente algo más abierta a la novedad y con la imaginación algo más desarrollada. La novela se llama Ciudad, pero empieza por mostrarnos precisamente el colapso de las Ciudades y la transformación del hábitat y la sociedad humana en una dirección imprevisible e imaginativa, que dará lugar a un futuro en el que no solamente no somos importantes, sino que agotamos nuestra posibilidad como especie hasta la extinción, y somos así completamente prescindibles. Las otras especies en capacidad de coexistir o no con otras, no nos necesitan aunque nos tengan afecto y a veces un tanto de lástima. Mantienen sus características propias, incluso los Robots, aunque éstos no se parezcan en casi nada a la idea que podamos tener de ellos: Quizá fuese mejor que olvidases lo que te he dicho. Los hechos son dolorosos a veces. Un robot tiene que trabajar con ellos, porque no tiene otra cosa. No podemos soñar, ya lo sabes. Sólo disponemos de hechos. Mientras leemos nos percatamos que estos Robots también son una de las especies epígonas de los Websters, que escapa a las intenciones que se tenían para ellos, lo que nos hace saltar a otro concepto de evolución, fuera de lo biológico pero que lo abarca. Por otra parte en su lectura hay un hálito de cosa vetusta que no es desagradable, tal vez mostrada por los extinguidos marcianos, de importante y frustrado rol filosófico. Asimismo las dimensiones en las que existe la Tierra - y las Tierras - vuelven la exploración espacial algo bastante irrelevante, y presentan espacios interdimensionales en las que las diversas especies evolucionan, en procesos impulsados repentinamente por causas inobservables y casualidades. Ciudad convence incluso hoy, y en realidad convence más hoy que antes por la peculiar extrañeza de sus mundos alternos. Cuando la leas no verás a tu perro del modo que antes hacías, y hasta puede que lo rebautices Towser.

Puedes bajar este libro desde este link, entre otros:
http://www.libroos.es/libros-de-narrativa/fantastica/ciencia-ficcion/26213-simak-clifford-ciudad-pdf.html

III
El Hombre Ilustrado y las Crónicas Marcianas 
(Ray Bradbury)

Hace muy poco ha fallecido este príncipe del género, Ray Bradbury, el poeta de la Ciencia Ficción. Leerlo es vivir una experiencia del lenguaje, puede leérsele cómodamente en inglés, porque a pesar de su orientación a la poesía, su lenguaje es simple y universales los sentimientos que expresa. Entre lo mucho que uno le puede deber a una persona en poco tiempo, y entre lo mucho que puede uno atesorar los sentimientos compartidos a la distancia, están las ideas recurrentes, las pequeñas costumbres adquiridas, las lecturas significativas, como aquella en la que me trabé con Bradbury gracias a Marta, quien me obsequió generosamente El Hombre Ilustrado, conjunto de cuentos de Ciencia Ficción que me leí de un tirón en el camarote de un Ferry-Boat en el Río de la Plata, entre Buenos Aires y Montevideo. Por cierto fue el primer libro de la editorial Minotauro que tuve entre manos, y he de decir que su tamaño, forma y tipo de letra me salieron siempre a cuenta, se adaptan a mí con gran fluidez, como sus portadas y magníficas traducciones y prologuistas, entre ellos Jorge Luis Borges. Y es de apreciar en El Hombre Ilustrado sus maravillosos y ya clásicos cuentos, que se representan cada noche en los movimientos nocturnos de los tatuajes que cubren la totalidad del cuerpo de un viajero que duerme: Caleidoscopio, diálogo entre hombres arrojados al espacio por un meteorito que rasga la espacionave como un papel, arrastrados al Sol, a la Tierra, a las corrientes meteóricas, al frío espacio exterior … este cuento se representa en muchos colegios de los Estados Unidos, por la facilidad de hacerlo como por la potencia dramática del relato. El Otro Pie presenta la imposibilidad objetiva de segregarse sobre base racial (¿Recuerdas al doctor Phillips, y al señor Burton, y sus casas enormes, y la cabaña de mi madre, a mi viejo padre que seguía trabajando a pesar de sus años? El doctor Phillips y el señor Burton le dieron las gracias poniéndole una soga al cuello. Bueno -dijo Willie-, todo ha cambiado. El zapato aprieta ahora en el otro pie). La Lluvia, cuento de la desesperación. Los extraños marcianos de Los Globos de Fuego. El último refugio de la ficción en Los Desterrados. Cómo persiste el Odio en La Ciudad y en El zorro y el bosque.  El desajuste entre individuo y sociedad en una invasión extraterrestre de morirse de risa en La mezcladora de cemento. La carencia afectiva en Marionetas S.A. Y el cuento que más me ha gustado siempre desde aquella primera noche en vela en el Ferry-Boat, el muy hermoso El Cohete y su amable personaje Fiorello Bodoni. Pero no me crean a mí, léanlo, léanlo, disfrútenlo, por mi madre que no se arrepentirán.

Un link para bajar El Hombre Ilustrado es:
http://www.ict.edu.mx/acervo_hermeneutica_ray_El%20hombre%20ilustrado%20Ray%20Bradbury.pdf

Como deberían también leer las Crónicas Marcianas. En todos sus libros Ray Bradbury explora el conflicto en la naturaleza humana, quizá en una perspectiva demasiado críticamente “estadounidense”, pero que a uno le obliga a entenderlos en sus simplezas y complejidades, y a pesar que hablen y se comporten con ampulosidad, sabe uno que está frente a gente real por más que hablen raro. Bradbury suele presentar temas recurrentes y sus historias tienden a ser repetitivas aún en sus argumentos, como si se sintiera en la obligación de volver una y otra vez a las mismas ideas y situaciones. Tiene la compulsión de tratar de contar lo mismo: Lo humano en sus despliegues personales, en el ejercicio de su libertad, de sus impulsos, de lo que le gana cuando no puede pensar, o en qué piensa cuando no tiene más remedio. Así que puedo decir sin problemas que aunque sé que así es, que se repetirá y se regodeará contando y recontando veinte veces las mismas cosas que lo traen obsesionado, pues qué me importa, pues ni me cansa ni me molesta ni me complica, sino que por el contrario, dénme más y más y más de esto: Quería ir a Marte en el cohete. Bajó a la pista en las primeras horas de la mañana y a través de los alambres les dijo a gritos a los hombres uniformados que quería ir a Marte. O de esto: Los antiguos nombres marcianos eran nombres de agua, de aire y de colinas. Nombres de nieves que descendían por los canales de piedra hacia los mares vacíos. Nombres de hechiceros sepultados en ataúdes herméticos. Nombres de torres y obeliscos. O de esto: Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento especial para arruinar todo lo noble, todo lo hermoso. No pusimos quioscos de salchichas calientes en el templo egipcio de Karnak, sólo porque quedaba a trasmano y el negocio no podía dar grandes utilidades. Pienso que Bradbury sufre la nostalgia de no ser sus propios antepasados, de no vivir sus circunstancias y sus valores, y por eso narra la conquista de Marte en sus Crónicas más con la nostalgia del trampero del Missisipí o del vaquero de Kansas de los primeros años del Siglo XIX, que con los científicos de Houston y Cabo Cañaveral de los siglos XX y XXI. Recurre varias veces a la imagen de la hoguera donde se queman libros y papeles para cancelar etapas e iniciar otras, y con ella termina las Crónicas: Estoy quemando esa manera de vivir, esa misma manera de vivir que se está quemando en la Tierra (…) La vida en la Tierra nunca fue nada bueno. La ciencia progresó rápidamente y nos dejó atrás, y la gente se extravió en una maraña mecánica, dedicándose como niños a cosas bonitas: artefactos, helicópteros, cohetes; dando importancia a lo que no tenía importancia, fijándose en las máquinas más que en el modo de dominar las máquinas. (…) La Tierra ya no existe. (…) Aquella manera de vivir fracasó, y se estranguló con sus propias manos (…) Ahora, os voy a mostrar a los marcianos

Link para bajar las Crónicas Marcianas
IV
La paja en el ojo de Dios 
(Larry Niven y Jerry Pournelle)

No es la mejor novela del género, aunque cosechó sus Premios Hugo y Nébula. Se le ha criticado errores de fondo y de forma en los que incurre, y de los que somos francamente conscientes cuando la leemos. Asimismo, su secuela El Tercer Brazo es complicada e inentendible, a no ser que seas realmente muy fanático del género, de la Paja y de los Pajeños. Sin embargo La Paja en el ojo de Dios se ha vendido como bizcochitos calientes y es curioso que le pasen por alto los errores a una obra con tan gruesos gazapos de estilo y narrativa. Pero así como hay críticos ácidos y amargos, también los hay entusiastas. Según parece, y a pesar de sus muchas inconsistencias, posee una virtud casi única y extraordinaria, de pespuntes antropológicos y filosóficos, que en el momento en que se escribió resultó decisiva y marcó una diferencia sustancial en el desarrollo de todo el género de la Ciencia Ficción. Supo presentar de manera totalmente verosímil una raza extraterrestre completamente alejada de los estereotipos antrópicos que rodean las tramas del género y aún la actividad científica. Es que como somos humanos y estamos en verdad demasiado centrados en nosotros mismos, nos creemos que los extraterrestres deben ser más o menos como nosotros. Esto se nota particularmente en las películas, que por razones de costos – inventar y fabricar extraterrestres verosímiles y adaptados a entornos realmente diferentes puede ser muy caro - siguen al pie de la letra el parámetro asimoviano de un universo poblado por humanoides, presente también en las franquicias de Star Trek y Star Wars. Y así, aunque seguramente la evolución en diferentes mundos debe producir muchos y diferentes modos de adaptación de presuntas formas de vida inteligente, casi todos los extraterrestres que conocemos vienen con dos brazos y dos piernas, simetría vertical y asimetría horizontal, sentidos análogos a los nuestros y hasta una cabeza con su respectivo cerebro. Y además usan la vista, el olfato, el oído y el gusto igualito que los terrestres o con pequeñas variantes de espectro para hacer verosímil el relato. En lo que podríamos llamar “nivel de extrañeza” los extraterrestres de Niven y Pournelle solo se comparan al clásico La Amenaza de Andrómeda de Michael Crichton, o con los extraterrestres presentados en la segunda y tercera partes de la serie Rama, de Arthur Clarke y Gentry Lee (que para ser justos, debemos decir se escriben mucho después que La Paja), o incluso con los que el mismo Niven presenta en sus obras dedicadas al Mundo Anillo, como el Titerote de Pierson o los Kdatklynos.

Pero ni tanto, ni tan poco. Los pajeños asimétricos, poseedores de tres brazos, carentes de columna vertebral y expresiones faciales son tan extraños que primero los humanos los toman por mutantes. Pero lo más extraño es su enorme habilidad lingüística para los idiomas – por lo menos en la casta de comunicadores - combinada con su dramática organización social, su feudalismo industrial totalmente dependiente de la conciencia colectiva que los mismos pajeños adquieren cada cierto tiempo histórico acerca de los Ciclos por los que su civilización está condenada a pasar y que deben tratar que no alcancen el punto crítico de la extinción, tomando medidas de todos tipos en una lógica que solo puede ser comparada con una suerte de maktub interestelar combinado con una paranoia generalizada. Planean cada cierto número de siglos decaer para descubrir, inventar, desarrollar, incorporar y luego aplicar una forma de Ingeniería Social a sus Ciclos Históricos. Si obran de otra manera estarían condenados como especie al colapso y la extinción, a no ser que realmente prevean y tomen medidas. Incluso los “Eddy el Loco” están previstos, es decir aquellos personajes “históricos” que escapan a la norma y son tan pero tan creativos e innovadores que pueden hacer trizas cualquier formato previsible que adopten las civilizaciones pajeñas, introduciendo un indeseadísimo e imprevisible azar. El fondo del problema es demográfico: Los pajeños no pueden evitar reproducirse, registran un enorme sentimiento de culpa respecto a sus crías y una fuerte competitividad intercivilizaciones que les impide la contracepción, el infanticidio o el control natal en cualquier forma. Y así entonces aunque una civilización tratara de arreglar las cosas, el resto no la seguiría y la que trató de controlar la población, verbi gracia, terminaría aplastada y conquistada por aquellas que no controlaron su número. La solución que se plantea a este brete es incompleta y algo absurda, pero … ¿no es así como planteamos nuestras soluciones políticas la mayor parte de las veces …? El tema de La Paja en el Ojo de Dios, en realidad, somos nosotros y si resolveremos este problema …

Link para bajar el libro, entre otros:
http://librosgratis.net/book/la-paja-en-el-ojo-de-dios-larry-niven-jerry-pournelle_37990.html

V
Colofón

Entre estas novelas hay un panorama de tres estilos que adopta la Ciencia Ficción Clásica: El intimista y poético de Bradbury, el innovativo y original de Simak, el Space Opera de Niven y Pournelle. Hay más por supuesto, la creatividad en el espacio ha sido y es inmensa, y empieza a reflejarse en géneros cinemeros que adaptan los argumentos de los años ´50 y ´60 a las películas de hoy, si bien con resultados contradictorios. En todo caso, hay calidad e imaginación en los escritores de la Ciencia Ficción Clásica, y no defraudan. Y se ve en él además el extraño toque de un género envejecido y a la vez futurista. Lee lo que quieras.  



Peru Blogs

viernes, 21 de junio de 2013

ERA CIERTO EL SICOSOCIAL o Periodismo en caída libre

ERA CIERTO EL SICOSOCIAL o Periodismo en caída libre

La información es demasiado importante como para dejarla
en manos de los periodistas.
(Pierre Bourdieu)


Acaba de publicarse algo de lo más interesante. Según acaba de escribir en el diario La República el periodista Augusto Álvarez Rodrich, había sido cierto que entre el 2006 y el 2011 se planeó y ejecutó un sicosocial consistente en una Campaña Mediática de Demolición dirigida contra Ollanta Humala Tasso, actual presidente de la República. 


Dicha campaña habría tenido como parte de sus objetivos el deshumanizar a Ollanta Humala, o si este no era un objetivo específico a conseguir, pues resultaba entonces un medio para lograr que no accediera a la presidencia de la república, objetivo general del Operativo Sicosocial. Vale decir habría en este caso una intromisión sumamente interesante de los Propietarios de los Medios de Comunicación, los Empresarios que los financiaron y sus empleados en planilla, entre los que uno de los más inteligentes indudablemente es Álvarez Rodrich. Añadamos a esto los evidentes intereses políticos del apra entonces en el gobierno, y del fujimorismo experto en estos temas de manipulación mediática, que no son inocentes palomitas invitadas al banquete, y tenemos entonces el Sicosocial completo.

Añadamos a esto la ramplonería cada vez más evidente del periodismo nacional, la incapacidad para hilvanar ideas sin permiso del editor, la evidente manipulación mediática, las muy notables dificultades semánticas y de sindéresis con las que luchan denodadamente (y sin éxito) la gran mayoría de los llamados periodistas, en su calidad de carne de cañón que los grupos de poder envían al frente cuando quieren tumbarse a los que les estorban. Estos hechos denotan que los Medios de Comunicación están cuidando su presupuesto, contratando chibolos baratos que no saben, y especialmente con dificultades a la hora de ejercer las habilidades del pensamiento y la crítica, que es a lo que verdaderamente sí le tienen miedo los que la mueven.   

Sicosocial, el hijo negado hasta ayer

Este Sicosocial fue negado en todos los idiomas y se dijo hasta la náusea que no existía, que estaba en la imaginación, que cómo se les ocurría, que era montesinismo, que Ollanta no era importante y que lo tenían - perdón ... estaba - bajo en las encuestas. Es decir se le mintió con descaro y planificadamente a toda la ciudadanía que preguntó. Y se dieron los mismos argumentos que se dan hoy en día, sin mayores cambios, cuando se les pregunta lo mismo o parecido: Yo no Fui, los Políticos no establecen la Agenda Periodística, Ollanta no es noticia, eso es atentado contra la Libertad de Prensa.

Obsérvese que el Sicosocial tiene un notable planeamiento y ejecución, y en él participó toda la DBA, incluyendo hueleguisos y espontáneos lanzados al ataque y que buscaban ganarse alguito de la nada escueta financiación cuya procedencia no conocemos, pero como nacimos ayer tampoco nos imaginamos. El asunto no solamente fue titulares de periódicos y noticias de radio y TV. Al ninguneo y satanización digitados se sumó la persecución judicial, a fin de atarle las manos al candidato y retenerlo en Lima con febles acusaciones que al final - oh, qué raro - se cayeron solas. Es que ya sabemos a quien obedece el Poder Judicial, de dónde proceden los Narcoindultos y adónde se envían las investigaciones al respecto. Interesante fue observar a los sicarios mediáticos del extranjero (los de acá eran muy ignorantes e incapaces), incluyendo el aporte egregio del fujimorismo: un Vidente Brasilero que se encontró el pasaje a Lima en la calle, y vino "espontáneamente" a predecir el triunfo de Keiko. Claro que dicen que entre Fujimori y Montesinos no hay vínculo alguno. Sólo guiñitos de ojos.

Manipulación mediática

Como es obvio para los usuarios de sus neuronas, el sicosocial duró desde 2006 hasta el 2011, en que repentinamente Ollanta Humala adquirió Calidad Humana gracias a que ganó las elecciones abriéndose paso en medio del cerco mediático que hoy en día se le quiere imponer nuevamente. En todo caso, el que esto escribe y muchísimos peruanos votamos por Ollanta Humala, y no por ningún editor periodístico. Los contenidos.basura de la TV Ídem están allí hace años y reflejan una intencionalidad política, aquí en el Perú y en toda América Latina. Cansa escucharlos hablar solos y decir monsergas con pose de intelectual. Como  padres y madres de familia conscientes nos preocupa que los que Ponen la Agenda Periodística sean Alan García, Gisela, Cacho, Aldo, Laura, Bayly, Federico, Combate, Guerra, Aurelio Pastor, Rafael Rey y demás personajes de cuestionable calaña. En mi casa NO se prende la TV en la mañana, rezuma mucho cadáver, mucha sangre, mucha tripa sanguinolenta; mucho sicosocial, demasiada autocomplaciente ignorancia de gentes que se dicen a sí mismos periodistas. Trato de cuidar el cerebro de mis hijos, no vayan a creer que esa es manera de expresarse y esos los pensamientos que deben tenerse. Yo no voté por esos editores que dizque ahora hacen la Agenda-Setting, que ponen ignorantes a digitar noticias, a redactarlas y mal leerlas. Si los periodistas quieren defender a sus colegas, sus jefes y sus sueldos, por favor por lo menos háganlo de manera que parezca inteligente, o cuando menos - ya que todo no se puede - sin faltas de ortografía y sindéresis. Tal vez entonces les prestemos algo de credibilidad.  

En consecuencia

Considerando ... 

... que no existen cifras confiables sobre la Delincuencia en el Perú. Ni sobre la mayoría de cosas que importan

... que lo único que realmente sabemos es que MILES DE DELINCUENTES FUERON INDULTADOS y puestos en la calle en el Gobierno de Alan García, aparentemente después de pasar por Caja. 

..., que a todos los corruptos y delincuentes la prensa los trata con guante blanco - excepto si son pobres - y les hace constantes lavados (de cara).

... que las Toneladas de Clorhidrato de Cocaína en casa de Kenji no merecen titulares periodísticos.

... que los discursos de Alan García - el principal acusado de corrupción en nuestro país - son televisados para solaz y esparcimiento de la DBA y efectos de lavado de cara 

... que todos los días y desde hace varios años TODOS los noticieros incluyen noticias policiales con abundancia de sangre y tripas y sicosociales donde se muestra un discurso ambivalente sobre la Policía Nacional.

... que esto ocurre en varios países latinoamericanos, lo que demuestra que el asunto está planeado, digitado y ejecutado por fases ... y por ende financiado..

... que la Prensa constituye un grupo de poder con vínculos políticos y financieros de alto nivel, y que existe no para informar sino que tiene como preocupación fundamental que ellos y sus socios lucren y ganen plata.

... que el espectro electromagnético no les pertenece a las empresas sino al pueblo que le delega al estado para su concesión para el cumplimiento de fines sociales.

... que todos los medios de comunicación gritan al unísono que el principal problema es la Inseguridad Ciudadana, pero no dicen nada sobre la corrupción y os narcoindultos y más bien le dan cátedra al principal responsable.

... que no existe la más mínima autocrítica ni autorregulación, lo que quiere decir que seguirán sirviendo sangre coagulada para el Desayuno todas las mañanas, que continuarán con os sicosociales, y que además defenderán ese vampiresco menú con su característica petulancia y pedantería..

... que existen evidentes vínculos entre ciertos grupos políticos con la Corrupción, la Delincuencia, el Narcotráfico y el Crimen Organizado, y que la Prensa es cómplice al no denunciarlos y usufructuar de sus ventajas.

... que en ejercicio del uso del cerebro que nos quieren expropiar, y puesto que hubo un sicosocial  de cinco años de duración, procedemos a sumar Uno más Uno y ...

QUEREMOS SABER:

¿Es dable pensar que hay un Sicosocial para aumentar la Sensación de Inseguridad Ciudadana con fines políticos?

Colofón

El que tenga Ojos, que Oiga. 
El que tenga Oídos, que Vea. 
El que tenga cerebro, úselo.
Apaga la TV.  

Peru Blogs

miércoles, 19 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 41 - FILOSOFÍA (2)


Peru Blogs

CRÓNICAS DE LECTURAS – 41
FILOSOFÍA (2)

I
Qué le hace la Filosofía a la Vida

He escrito ya una Crónica sobre Leer Filosofía, y he tratado de decir su lugar y analizarle su poquito la utilidad. Lo cierto es que de una u otra manera leemos en algún momento algo de Filosofía, y creo que no siempre es por obligación. Leer Filosofía y hacer Filosofía y Filosofar le hace algo a la vida. Si lees bien, si piensas disciplinadamente, es decir si filosofas resulta que se te despiertan ciertos campos neuronales que no sabías que tenías, como cuando montas bicicleta por vez primera y te terminan doliendo ciertos músculos que recién te enterabas estaban ahí. Y piensas que para algunos pensar es el enemigo, y que lo que quieren es que seas un insípido y estúpido cara de caballo, es decir un simple consumidor que no cree problemas, que salive cuando le pongan la publicidad y que gaste. Pero como yo estoy seguro que tú no eres un perro de Pavlov - de otro modo no leerías estas Crónicas - me gusta que me leas, y más contento estoy aún de que uses tu cabeza, a tu modo y a tu ritmo y en lo que te parezca pertinente. Así que si quieres criticar, bienvenida es la crítica y no importa lo dura que sea siempre que sea bienintencionada. Y aunque sea malintencionada bastará con que sea sólida, por esta parte del camino no nos da miedo la polémica. En cualquier caso hay momentos en que es importante que nos metamos con la Epistemología, por ejemplo, cuando estamos metidos en una investigación y de repente hay ciertas preocupaciones muy concretas al respecto. O con la Ética, que hoy es el espolón de la Filosofía en general, porque resulta en una preocupación mayor de nuestra época. O con la Filosofía de la Religión, ahora que todo lo sólido se desvanece en el aire.

En la otra Crónica mostré las dificultades que plantea la Filosofía como materia de enseñanza y lectura de cabecera. Podemos comparar lo que le pasa a un lego en Filosofía con lo que le ocurre a un piloto de Combate, que no lo es porque sea un especialista en combustible de alto octanaje. Para pilotear un avión con éxito se debe saber muchas cosas, pero no hay por qué embarazar la mente con un dominio de especialista del combustible que se emplea, aunque indudablemente es importante saber lo que se necesita sobre él. Y ésta es la clave del asunto, sea en pilotaje de combate o en Filosofía: Qué es lo que realmente necesitamos. Cuando enseñamos algo, Filosofía, Historia, el Triángulo de Pascal, Geometría Analítica, a cruzar la calle o a manejar un tráiler, tratamos en primer lugar que se aprenda lo que es necesario si es que hacemos las cosas bien y con sensatez. No sirve de mucho proporcionar al aprendiz de manejo de tráiler una maestría sobre la bocina del mismo. Por desgracia no es así como operamos en la realidad, los maestros / enseñantes / coaches (no me gusta la palabreja, pero la necesito) tenemos ideas preconcebidas y fuertes prejuicios que guían nuestras decisiones al respecto del qué aprender y cómo. Y la mayor parte de ellas son decisiones de mercado tomadas desde fuera. Vale decir, no se estudia digamos la ética por ella misma sino porque proporciona criterios para tomar decisiones en el desempeño profesional, la Deontología que le llaman.

Por otra parte, no hace tanto se hizo una encuesta en la Pontificia Universidad Católica del Perú acerca de qué contenidos conceptuales de los que se enseñan en las facultades de Ingeniería eran empleados en el tiempo real del ejercicio profesional, y la cifra en porcentaje parecía realmente muy pequeña, menos de 15 % si la memoria no me engaña. Claro está que eso depende de los objetivos que se trace la institución educativa, así como de los perfiles de salida del producto final, esto es, los rasgos del profesional. Porque la Universidad no existe sólo para hacer economistas o ingenieros o artistas o historiadores o trabajadores sociales, también forma personas humanas en una determinada dirección según la personalidad de la Institución. Ello explica los sesgos en las mallas curriculares según la Universidad de que se trate. Da la sensación que desde un punto de vista instrumental, y si lo único que quieren es sacar Ingenieros, puedes recortar un 50 % de los cursos, y el impacto en el desempeño profesional sería relativamente pequeño. O quizá más bien deberíamos decir que recién se notaría en el Largo Plazo. Con esto cuentan muchas instituciones que se dicen Universidades, y que en verdad son Institutos adornados de un caché que no les corresponde, pero que usan el membrete Universidad para ganar plata como cancha. Como por la plata baila el mono, la Filosofía en cuanto Curso se queda presente, pues tiene un costo bajo que se recupera en el caché que ciertas Instituciones necesitan para blanquearse, es decir, un costo de Ventas. Sé que esta es una conclusión más o menos desoladora, pero lo que interesa en general de la Filosofía no es un curso de ella, sino su aplicación y/o la capacidad de leerla, y esto en la medida que sea útil. Me viene a la mente un libro escrito en esta perspectiva: Más Platón y menos Prozac, que he leído a medias, y que debo decir que no lo siento del todo descaminado. Pero no es este libro el que deseo comentar.

II
Por qué no soy Cristiano y otros ensayos relacionados con la Religión,
de Bertrand Russell

Este libro me fue prohibido de leer en casa. Y dada la prohibición y mi nula tendencia a obedecer a la autoridad, fue uno de los primeros libros de Filosofía que leí. No hay nada más bobo en el universo que prohibirle a un chico lector que lea, ello sólo demuestra la impotencia de la Autoridad frente a las ideas. Terminas por entender un hecho que te teleporta a la Independencia: la Autoridad tiene miedo de que pienses. Nuestro país se caracteriza por una secular filosofía autoritaria subyacente que sostiene que la gente no pensará si la aíslas del pensamiento, o mejor aún, que pensará como tú quieres si le das algo para que piense de esa manera. A estas alturas del partido me cuesta creerme que tenga toda la razón George Orwell en 1984. No veo modo de que ese Gran Hermano en particular nos hermanifique a todos. Y si lo consigue es probable que los hermanificados se lo merezcan. Claro, puede haber nuevos modos que no conozca, pero las circunstancias actuales tendrían que ser opresivas en serio, peores que las fabricadas en la mente apocalíptica de Orwell, acertada en otros aspectos. Pero el peligro mayor no estaba en la Unión Soviética, que no consiguió llegar lejos no por falta de ganas sino porque la cosa no es fácil y requiere cuantiosas inversiones. El manejo del mundo postmoderno por el capitalismo neoliberal se distingue mucho mejor en los modales de  los sucesores del complejo militar-industrial que Dwight Eisenhower (conservador pero decente) denunció en su momento. Podemos conjeturar que toda la postmodernidad podría ser fomentada por los que la mueven, del mismo modo que desactivaron a los Panteras Negras en los ´70 s o fabricaron el punk en los ´80 s. ¿Suena a teoría de complot? Sí, pero no por temor a que me crean bobo voy a serlo más negando una amenaza real. Pero se me pierde Bertrand Russell, ojalá pudiéramos solventar al lado de cada ser humano un educador de la calaña de Bertrand Russell por unos cuantos años. Estoy seguro que el mundo se arreglaría en cuanto las gentes se dejaran de pensar bobadas, pues el enemigo público número uno de las bobadas es Bertrand Russell, qué duda cabe. Y escribió mucho y sobre muchas cosas, y siempre se le puede leer con gran provecho. De hecho este libro se hizo muy famoso, y eso que el ensayo que le da título es cortito, pero da inicio a toda la argumentación alrededor del tema religioso y el racionalismo que se despliega en el libro.

Los argumentos del Por qué no soy cristiano son lógicamente impecables. Ahí está su límite, dicho sea de paso. El mismo Russell lo presenta así: Lo que realmente hace que la gente crea en Dios no son los argumentos intelectuales. La mayoría de la gente cree en Dios porque les han enseñado a creer desde la infancia. El análisis sigue una ruta muy ordenada: De qué se trata ser cristiano, la existencia de Dios, los argumentos clásicos de Santo Tomás de Aquino y otros más, entre ellos el argumento del plan, que se parece como dos gotas de agua al famoso argumento del Diseño Inteligente que los creacionistas y otra gente rayada han soltado últimamente como si fuera la gran novedad. Luego se embarca en el argumento moral, en particular el de Kant, para después de reventarlo navegar en una discusión sobre el carácter de Cristo y los defectos que encuentra en sus enseñanzas y que justificarían considerarlo un ser humano de elevada moral, pero no necesariamente de carácter divino. Denuncia a las Iglesias en general como las responsables del retraso del Progreso Moral, y las acusa frontalmente de crueldad diabólica en la imposición de su moralidad. Por último señala al Miedo como fundamento de la religión: Tenemos que mantenernos de pie y mirar el mundo a la cara: sus cosas malas, sus bellezas y sus fealdades; ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él (…) Tenemos que hacer el mundo lo mejor posible (…) Un mundo bueno necesita conocimiento, bondad y valor. El resto del libro abunda y profundiza en estas ideas, vale la pena señalar algunos de los títulos, que caracterizan perfectamente a un Russell que durante toda su vida tomó firmemente el toro por las astas y no se comió ninguna estupidez: ¿Sobrevivimos a la muerte?, Nuestra ética sexual, Gente bien, La libertad y las universidades, La existencia de Dios, etcétera. Debemos decir que a nuestro humilde entender este libro debería ser leído absolutamente por todas las personas en ejercicio de su libertad. Soy de los que cree que un mejor concepto de Dios y la Religión aparecerá cuando eliminemos toda la hojarasca de los intereses creados por las Iglesias y Organizaciones Religiosas de toda índole, y en este aspecto creo que hasta Bertrand Russell estaría de acuerdo, como de hecho lo estaba Carl Sagan. Un diálogo entre las dos maneras de reflexionar no parece imposible. Terminemos diciendo que Bertrand Russell debería ser leído no solamente en cuanto Filósofo y Matemático, sino como el gran Educador que fue toda su vida. Reconozco mi profunda admiración por este hombre, admiración que comparte en mi pensamiento con ese otro grande combatiente por la Libertad, Nelson Mandela. Así que a leerse el Por Qué no soy Cristiano y todo lo demás que caiga en tus manos. Como es sumamente sólido empieza siendo un poco difícil, pero tras los primeros tropiezos y esfuerzos por entenderlo, se te vuelve un compañero inseparable y merecido.

Un link donde puede hallarse este libro es:
 http://espanol.free-ebooks.net/ebook/Por-que-no-soy-cristiano/pdf/view     

III
El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder

He mencionado ampliamente este libro en una de mis primeras Crónicas, traté con éxito relativo de usarlo para enseñar Filosofía. Algunos de mis antiguos alumnos – antiguos en el sentido del tiempo transcurrido, no de la edad – me hacen saber que se felicitan de haberse introducido en la Filosofía por este libro, lo que siempre hace que uno se sienta mejor. Pero ahora me gustaría comentarlo desde la perspectiva de lo que ocurre cuando se combinan dos y hasta tres géneros: Novela, Historia y Filosofía. Empecemos por el título: El Mundo de Sofía suena un tanto común y silvestre, después de todo así se construyen la mayoría de las frases y oraciones: El chino de la esquina, el papá de Matilde, el león del zoológico. Estamos acostumbrados a decir y leer estas expresiones y no solemos percatamos de su ambivalencia o anfibología. Eso pasa acá: El sentido del asunto expresado en la frase–título El Mundo de Sofía, está en Sofía, claro, pero también está en el Mundo. Nosotros, como la protagonista Sofía Amundsen, no solemos preguntamos sobre la estructura de la realidad al interior de la cual vivimos a no ser que se nos despierte alguna duda al respecto, y para que eso pase tiene que ocurrir algo realmente gordo. Cuando reflexionamos hacemos harta hermenéutica porque el pensamiento filosófico no es pensamiento científico, que a su vez es un caso particularísimo de pensamiento racional, y leyendo la novela no hay nada de esto, sino una historia común y algo sonsa sobre una niña y un profesor y unas extrañas clases de filosofía en el límite mismo de lo verosímil, como si nos contaran el proverbial cuentito de hadas. Lo que yo sé es que si mi hija empezara a recibir cartitas raras de un profesor de filosofía, probablemente ese gallo terminaría preso. Cuando leemos novela hacemos un pacto implícito con el autor: Le creemos así meta en el relato Dragones, Mosqueteros, Trapecistas, Militantes liberales del Opus Dei, Feudalismo Industrial o Islas Voladoras. Ahora bien, cuando este relato algo simplón (uno se pregunta por qué es best-seller, y la verdad por eso continué leyéndolo) alcanza el límite de lo verosímil, de repente nos percatamos que Sofia Amundsen se cuestiona precisamente esa verosimilitud de la esencia del Mundo en que ella está, y empieza a aproximarse poco a poco a una Verdad nada cómoda. Y ahí es cuando nosotros en tanto lectores empezamos a rayarnos y empezamos a entender que la anécdota estaba diseñada para adormecernos y encajarnos un bombazo.

Dios mueve al jugador y este a la pieza / ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza? Este es un versito de Jorge Luis Borges que viene muy a cuento, porque si Sofía Amundsen se pregunta sobre el Mundo en el que “realmente” está, tiene que percatarse con el coprotagonista Alberto, el Profesor de Filosofía, que ellos mismos son personajes de una novela, y que viven su tiempo mientras está siendo escrita por un Mayor del Ejército Noruego destacado con las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas en el Líbano como obsequio de cumpleaños para su hija Hilde. Hasta acá Dios mueve al jugador, pero Alberto empieza a sospechar que el Mayor no sabe que a él también lo escribe un tal Jostein Gaarder. Y ya puestos en esta seguidilla, no hay motivo para detenerla creyendo que somos diferentes del resto del Universo o que vivimos en un plano particular: A nosotros, que leemos al buen Jostein, nos podrían estar escribiendo, también. Y subidos a este potro ¿por qué al Buen Dios – nombre que le daremos provisionalmente al Supremo Escritor – no podría estar escribiéndolo alguien (¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?)? Y como ya metí un signo de interrogación dentro de otro, evidencio la muñeca rusa que es esta inocente novelita, y de repente la mismísima trama de la llamada "realidad". Estamos en el terreno gnóstico del siglo II d.C., que dejó honda huella en la civilización occidental, que presenta una posibilidad posible que no tiene nada de boba, metidos en el terreno de la dilucidación de la Física de la Realidad – es decir de la Metafísica. Ni es tampoco Gaarder el primero al que se le ocurre aplicar el inocente versito de Borges, que tan bien se la sabía. En su novela – o nívola, término que remite a la neblina o niebla, o … – Niebla, Miguel de Unamuno hace que un personaje le hable y hasta lo cuadre (Usted se morirá, mi Don Miguel, y Dios dejará de soñarlo). Woody Allen también cae en el encanto de recombinar los planos de la realidad en su película La Rosa Púrpura del Cairo, aunque en el caso de Unamuno la cosa es dramática, mientras que en Allen es un motivo más para desternillarse de risa. Al final de todo, lo cierto es que una historia que parecía tratar de hacer entretenida la Historia de la Filosofía en realidad se resuelve en una profunda reflexión sobre el Ser y un reconocimiento del poder y los límites de nuestra capacidad para la reflexión. Y para la rayadera. Presten especial atención al final de la Novela (O nívola), cuando lo hagan tal vez – solamente tal vez -  se encuentren en la punta de los pelos del conejo … 

Un link desde donde puede bajarse este libro es:
 http://www.dad.uncu.edu.ar/upload/El%20Mundo%20de%20Sofia.pdf

Y para los que no sepan que este libro había terminado teniendo su película, acá va el link:
http://www.youtube.com/watch?v=eI64ujPtB-w&list=PL67d4V6VTlB52m8iCBxdYReW_U_S8suZf&index=39
    

IV
Contra el Método, de Paul K. Feyerabend

Tratar de entender la Ciencia es uno de los grandes problemas de la Filosofía. Hay la idea de que la Ciencia es exacta, metódica, rica, ordenada, todo eso se supone lo aprendemos en esos bonitos manuales por los que todos pasamos cuando llevamos cursos de metodología o seminarios de investigación, en especial cuando tenemos que hacer la Tesis, esa maldita desgraciada, y tenemos que pasar por el aro del método científico y sus reglas. Me recuerda esto esos libros con los que se trataba de introducirnos al tema en el primer o segundo ciclo de Educación Superior, del tipo de La aventura del trabajo intelectual, de Armando Zubizarreta o La tesis universitaria de José Antonio Del Busto Duthurburu. También he leído, como tantos, al filósofo argentino Mario Bunge y su La Ciencia, su Método y su Filosofía, elevados a los altares académicos con justicia, porque me parece un libro muy bueno precisamente por la crítica y defensa de un cierto tradicionalismo realista aristotélico. Pero cuando el tiempo pasa y la novedad se desvanece, pasa con las reglas del método científico lo que pasa con la mayoría de las reglas sobre cualquier cosa, que podemos tal vez seguirlas en plan de manual y esto nos ayudará a cumplir con lo canónico de la tesis, por ejemplo, algo que indudablemente nos traerá grandes ventajas aunque no volvamos a ver una investigación en todas nuestras reencarnaciones posteriores. Pero para entonces ya nos habremos comido algunas otras cositas de más complicada digestión, como la Introduction to research, de Tyrus Hillway; la Introducción a los métodos de la sociología empírica, de Renate Mayntz, Kurt Holm y Peter Hübner; a Johann Galtung, Teoría y Método de la Investigación Social (Uno de mis preferidos, si debo decirlo, junto con los Métodos de Investigación Social de William Goode y Paul K. Hatt). Por otra parte, ser muy canónico y seguidor de las reglas no molesta nada y es de extrema utilidad en las ciencias formales -matemáticas y lógica – pero las variantes en la Investigación Social requieren que miremos la cosa, como se decía antes, cum grano salis. Cuando se trata con la realidad hay que aplicar las reglas creativamente, y la creatividad con las reglas suele ser arriesgada cuando hay un título académico de por medio. Sin embargo, para mí constituye indicio de anquilosamiento social cuando se siguen las reglas por el puro prurito (o picazón, que eso significa prurito) de seguir las reglas. Las reglas son básicamente algo que es útil para alcanzar un objetivo, en este caso para alcanzar conocimiento, y por eso uno debe conocerlas al dedillo para saber en qué medida las debe asumir. Y no, no estoy aconsejando dedicarnos al incumplimiento sistemático de las reglas, sino a la necesidad de conocer y practicar una ética y moral más elevada que la que proviene de simplemente cumplir las normas por cumplirlas. A veces cumplir con las normas es ética y moralmente un crimen. En ciencia, digámoslo así, posiblemente.

Por ello una crítica fundamentada contra el método en general y contra el método científico en particular es siempre pertinente. El libro de Paul Feyerabend que trato de reseñar precisamente hace eso, criticar el método con método crítico, tan caro a la Filosofía en general y tan sólidamente establecido por Emanuel Kant, que dejándonos de cosas se calzaba sus puntos a pesar de esas metidas de pata éticas de que hablamos líneas arriba. Por cierto, criticar la crítica es también pertinente, pero si criticamos el método, y /o a la crítica del método, cuando menos estamos en la obligación de fundamentar nuestra asistematicidad en la investigación y el método científicos. Menos mal hay cómo, Feyerabend toma en consideración la relatividad de las afirmaciones científicas en el tiempo, considerando la Ciencia misma como un conjunto de ideas y proposiciones que se desarrolla históricamente, y siendo histórico su desarrollo participará de los factores ambientales que la rodean, incluyendo particularmente en ello las consideraciones semi-mitológicas que los propios sujetos agentes - los científicos - utilizan cuando tratan de describir su propio proceso científico “históricamente”. La misma idea de la racionalidad que rodea a la Ciencia, los conceptos e ideas socialmente predominantes sobre la esencia e importancia de la inducción y la contrainducción, del falseamiento o falsación, de la teoría, de lo empírico y del experimento, de las bases lógicas y epistemológicas que sostienen el edificio de la Ciencia, de la interrelación entre los conceptos y los hechos – que por cierto ha hecho crisis en la post-modernidad -, de las autolimitaciones ideológicas en la interpretación de los hechos lleva al autor de este libro a atacar toda ortodoxia y a sostener una suerte de Teoría del Error Científico, en la que basa su anarquismo epistemológico. Y no está solo, pues con Karl Popper, Rollo May, Imre Lakatos, Willard Ormand De Quine y Jerszek Kolakowski, entre otros, hay harto de qué hablar al respecto. Me parece que tal vez no debería ahondar más en este tema, complejo de por sí, más allá del simple propósito de comentar un buen y moderno libro de Filosofía. Las ideas de Feyerabend han calado hondo en la crisis de la racionalidad y de la ciencia, y su Teoría de la Inconmensurabilidad, que comparte con otro gran filósofo crítico, Thomas Kuhn, es importante de ser conocida para todo aquél que pretenda decir que sabe filosofía. Terminemos este apartado con unas palabras del propio Feyerabend, las que dan término a Contra el Método: … la teoría se aplicaba, pero (…) no se entendía todavía. El entendimiento (…) se hace así inefectivo y superfluo. Resultado: Las sensaciones también pueden ser eliminadas del proceso de entendimiento (aunque pueden seguir acompañándolo, del mismo modo que un dolor de cabeza acompaña al pensamiento profundo).

Un link desde el cual bajarse este libro, acá:
http://ifdc6m.juj.infd.edu.ar/aula/archivos/repositorio//0/137/Feyerabend-_Tratado_contra_el_metodo.pdf       

V
Colofón

Algunas personas me han acusado con gran crueldad mental y emocional de ser un racionalista furioso que ve las cosas en función de su lógica y sistematicidad en relación con el Gran Todo Flotante del Conocimiento y la Realidad, dejando aparte el sentimiento y otros modos de captar y vivenciar la Realidad real que me (nos) rodea. Calculo que si leen esta Crónica dichas personas disparen una semisonrisa de conmiseración. Esas cosas pasan cuando lees pues. Y qué bueno. Así que ya sabes, parafraseando la Biblia: Lee y haz lo que quieras.