lunes, 15 de septiembre de 2014

EL MODELO DESMODELADO - Los extraños éxitos del modelo peruano - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (4)


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EL MODELO DESMODELADO
Los extraños e insostenibles éxitos del modelo peruano, o
La calle está dura

LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (IV)


El Éxito y el Fracaso

Cuando hablamos de economía y de educación en el Perú, la palabra "éxito" se asocia al modelo económico, en tanto la palabra "fracaso" se asocia a lo opuesto al modelo económico. Eso se hace empleando la receta de la "concentración mediática", que dice más o menos así: Repite las cosas un millón de veces por todas partes y en voz muy alta, acalla de todos los modos posibles las afirmaciones opuestas; y será abrumadora la probabilidad de que se diga un millón de veces y una.

Naturalmente, una receta de esta clase es increíblemente sosa y costosa.

Hacerle creer al país que es aburrida y absurdamente feliz, que todo va bien, y que ha encontrado su camino para el Desarrollo porque crecemos económicamente, tenemos buena gastronomía y una supuesta estabilidad política, es, naturalmente, falacia. Como todas las falacias, sólo se sostiene en un "sentido común" instilado a un costo mediático inmenso, lo que incluye la desinformación y por ende la imposibilidad de la mayoría de las gentes de informarse adecuadamente y tomar decisiones medianamente razonables, predecibles y sostenibles.

Y así, el "éxito" y el "fracaso" se hacen relativos a los intereses de la concentración económica y mediática. Es decir, a una manipulación por parte de los medios de comunicación. Asimismo, la escuela se ajusta en lo formal e informal a este modelo, y traslada conceptos de éxito y fracaso funcionales a las políticas de los que realmente detentan el poder.

Estructura No Sostenible

Las razones son de estructura y coyuntura. La coyuntura tiene sus expertos analistas y no me meteré en ella. En lo estructural, no es lógico que se considere sostenible un modelo económico cuyas variables fundamentales se deciden en el círculo exterior a la Economía. Pero nuestras elites así parecen creerlo, y los que no lo creen es porque tienen sus capitales fuera y saben en serio cómo es.

Si cada vez que hay una caída económica es porque hay una "crisis de confianza" de los "agentes económicos", se pregunta uno entonces para qué y para quién trabajan y se rompen la crisma algunos millones de personas. En especial para reunir unos cobres que les sirvan para educarse y tratar de escapar de un destino de pobreza cada vez más probable.

La explotación petrolera y minera no son base sólida para la economía porque aunque tales actividades generen a los actuales y especulativos precios internacionales ingentes utilidades para algunos, no crean demasiado empleo, ni pueden seguir cuando se acaban petróleo y minerales, y sí más bien dejan un impresionante pasivo ambiental. El lado supuestamente compensatorio no es mejor: Las utilidades que se quedan tienden a ser un vergonzante chorrito, que además se dirige más bien a aceitar las rutas económicas de la coima.

Los costos de transacción social y económica en un ambiente así de enrarecido, obviamente, no están para enseñar carreras caras en un entorno donde la educación es objeto de mercado y rentabilización. Es mucho más ventajoso abrir universidades bamba con carreras baratas, y colegios preuniversitarios orientados a ingresar a dichas "universidades", en un medio ambiente donde el crecimiento económico se afinca en la especulación y la fantasía mediática  en vez de en la realidad.

Economía, Educación y Democracia

Una economía cuyos basamentos fundamentales se afincaran en la realidad poseería efecto multiplicador medible y positivo dentro de la economía peruana, y no sólo fuera de ella. Ello ocurriría si dependiera de actividades más sostenibles en el tiempo y en el espacio. Pero en la práctica nuestra Economía Real está apoyada en sectores sometidos a estrés (como la agricultura), ilegales (como el narcotráfico) y/o sumergidos e informales (como todos las demás). Dichos sectores son los que proporcionan base y costos "competitivos" a la Minería y Petróleo.

Las cifras del PBI y todas las demás macroeconómicas cambiarían significativamente si se introdujeran las cifras de la informalidad. Es cada vez más obvio que las grandes utilidades que no se quedan en los países que los producen están subvencionadas por la informalidad económica.

Si fuéramos inteligentes, nuestra Educación tendría que alentar con decisión las actividades de producción en general, y en particular para el caso peruano una agricultura fuerte y moderna. Y empezar por cambiar el paradigma: No es la Educación la que cambia la sociedad, sino al revés.

Educación para la Plutocracia

Si el norte de las decisiones económicas es "el ánimo de los inversionistas" (sea esto lo que sea, se lo acabo de escuchar a un ex-ministro de economía), nos gustaría saber qué pito tocan los otros 30 millones de peruanos, o por qué interesaría en tal caso ir a elecciones. En la práctica está completamente claro que las decisiones más fundamentales no las toma ni el pueblo ni sus representantes ni de casualidad, y por ende, la democracia es una de las palabras mas vacías que se emplean hoy en día para describir una situación mucho mejor definida por los conceptos de Plutocracia y Lobby.

No es sostenible ni robusta una Economía dependiente de una cifra específica de "crecimiento", aparentemente establecida de modo tan emocional que cuando baja produce el llanto, el crujir de dientes, la histeria de un té de tías y la caída de Ministros "confiables" para los "agentes económicos".

Una Educación en estas circunstancias, si fuera pensada y reflexionada, se orientaría a educar en la economía tal como realmente es: No en la fantasía de empresas edulcoradas en la matriz del Libre Mercado, sino en la dura realidad del emprendedurismo solitario del mercado de competencia monopólica y mercantilista, pero parece que si esto se hiciera algunos perderían sus ventajas de nacimiento.

Formalidad e Informalidad: La calle está dura  

Lo real en la economía peruana es una concentración espantosa: En plata, el 80 % de la economía peruana es formal. En plata, repetimos. Pero el 80 % del total de todas las empresas peruanas es informal (6´549,000 empresas para 13 millones de trabajadores, si gustan de las cifras). 

Esto significa que trece millones de peruanos trabajadores (81 % del total) no tienen NINGÚN mecanismo de protección social. Ni Seguro de Salud (Si enferman o sufren un accidente perderán su empleo). Ni pre-aviso de despido mayor a dos segundos. Ni vacaciones, excepto el desempleo. Ni Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), excepto la moral. Ni jornada de ocho horas, ni mucho menos horas extras. (Por cierto, no vayan a creer que a los adecuadamente empleados les va mucho mejor, a ellos les descuentan de su salario dichos privilegios) ¿Qué debería hacer la Educación Peruana para responder a estas realidades?

Jamás he entendido el concepto del sobrecosto para los sacrificados "agentes económicos" peruanos, en especial cuando el salario de un trabajador industrial en el Perú está entre los cuatro más bajos del mundo (Dirección de Trabajo de los Estados Unidos dixit). Imagino que creen que el trabajador debe  pagar por el privilegio de trabajar para lograr que la actividad sea económica en su sentido más elemental. Me parece que los "agentes económicos" confunden los "sobrecostos laborales" con los elevados "costos de transacción" del Perú, y ahí sí les doy la razón, porque esos sobrecostos son para todos, no solamente para ellos. Las tarifas de los servicios peruanos son las más altas del continente. La diferencia es que para la gente normal lo que está en juego es más simple: Se llama supervivencia.

Esta situación se ve "compensada" por el hecho que los peruanos pagan las tarifas de servicios más elevadas del continente, un Impuesto a las Ventas que carga - este sí - con gran efectividad las transacciones comerciales, unas administradoras de fondos de pensiones que pagan cuando se cumple los 110 años de edad, unos sistemas de salud que no atienden a los enfermos, y unos sistemas educativos que no educan a los educandos.

¿Qué contenidos conceptuales debería tener el currículo en estas circunstancias? ¿Qué habilidades debiera tratar de enseñar? ¿Qué valores debería fomentar? ¿Deberíamos pensar en una educación para el lucro en estas circunstancias de concentración económica en el negocio de la educación, el más rentable después del Narcotráfico? ¿Cómo debiera ser la estructura de gestión de los centros educativos públicos en este contexto? ¿Cuál es el rol de los medios de comunicación alternativos - la web?


Colofón

Es verdad que hay menos pobres en este contexto que antes, aunque puede relativizarse muchísimo el tema, pues así como "crecimiento" no equivale a "desarrollo", salir de una cifra de consumo a otra no te vuelve menos "pobre" o más "rico". Una brazada de leña a la Hoguera Educativa en este aspecto parece imprescindible. Y otra más, posiblemente. Por suerte, las Hogueras no solamente queman, sino que iluminan la Noche. Hasta la siguiente.