viernes, 14 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 40: SHAKESPEARE (2)


       CRÓNICAS DE LECTURAS – 40
Shakespeare (II) y la Pantalla

I
Algo más sobre Shakespeare

Hay cierta relación entre el cine y la Literatura, sabemos. Hay versiones y versiones y versiones y versiones de las obras de Shakespeare y son todo un reto. De Macbeth debo haber visto tres, si mal no recuerdo, y tengo una en mi compu, pero la verdad la sigo prefiriendo escrita y leída, aunque debo decir que como nunca la he visto en el teatro me resulta difícil opinar al respecto, el cine tiene un lenguaje asaz diferente. Pero he escuchado a gentes que la han visto en el Teatro y les parece que cualquier versión ahí es muy superior a las de cine. En fin, tendré que esperar a verla en escena. Y eso que parece que Macbeth es la obra de Shakespeare más filmada - unas 33 veces según creo - y como que no me extraña pues no carece de ningún ingrediente para lograr audiencia y hacer plata: La truculencia de las brujas, las batallas al principio y al final, asesinatos premeditados y cometidos a sangre fría, escapes y emboscadas, ambiciones desatadas e intrigas, solamente le falta el ingrediente de la chica, aunque Lady Macbeth cumpla con creces con la chamba. Tengo guardadita en mi compu la versión de 1948 de Orson Welles, por si aca. Pero se la ha traído de ida y vuelta y estoy seguro que a Shakespeare le hubiera encantado cobrar tan cuantiosos derechos de autor: Hay un Macbeth samurai de Kurosawa (Trono de sangre, 1957), y otro Indio (Maqbool) de 2003, donde las brujas son policías corruptos. Men of respect (1991), de William Reilly es una versión en el bajo mundo de los gangsters, mientras que hay un Macbeth de comedia y agárrense, uno erótico. Por otra parte dícese por ahí y no sé si será cierto, que las mejores adaptaciones la han hecho directores soviéticos como Grigori Kozíntzev para Hamlet y El Rey Lear. Y en blanco y negro. Habrá que verlo. Y para verlo, vayan acá, aunque debemos advertir que está en ruso, aunque con sospechosos subtítulos en inglés para Hamlet y el Rey Lear:   http://www.youtube.com/watch?v=Vp5Rz0LqUSM&list=SPA009EDBBCFFD6E89; y  http://www.youtube.com/watch?v=qH8fVqbUToc&list=SP37B186D29BC49AE3.

La gloriosa tradición cinematográfica shakesperiana empezó en 1899, en el Cine aún Mudo, con El Rey Juan. Los argumentos shakesperianos no tienen nada que envidiar al del mejor escritor para cine o televisión, y dejándonos de vainas los supera a todos, qué caray: Comedias y tragedias, romance a todo meter y de todo calibre, acción de todas clases, violencia a lo bestia, y sobre todo, oh maravilla, sin tener que pagar derechos de autor. Es que desde el pionero David Wark Griffith, pasando por Orson Welles, Laurence Olivier – actor shakesperiano él mismo -, Akira Kurosawa, Claude Chabrol, Roman Polanski, Jean-Luc Godard, Andzrej Wajda y muchos otros, los argumentos shakesperianos siguen siendo imbatibles. Hasta se ha hecho animación con él, y está más vivo que nunca lo ha estado. Muchas versiones las he visto en televisión de cable, porque originalmente eran películas que no se estrenaron nunca en nuestro medio, por supuesto, o si lo hicieron lo fueron en un cine por dos días, y eso con suerte, un día que no Dios sino el superdotado que decide lo que ponen en el cine, estuvo enfermo. Como sabemos enseñarle un libro a un peruano es cómo enseñarle la cruz a Drácula. Menos mal no siempre se sabe cuándo ciertas versiones shakesperianas son efectivamente shakesperianas, hay mucha película “basada” en Shakespeare, en particular películas británicas, pero que no nos percatamos, porque aparece una mención chiquita en alguna parte de los créditos que dice: based on …. by William Shakespeare. Y la mayoría del universo que aún cree en Jesucristo y aún reza en español se queda tal cual. Eso no es tan malo, porque los distribuidores no se percatan, no les da miedo de poner “coltora”, y la dejan más rato, la gente va a ver la peli, sale diciendo qué buena loco, el pata es excelente, las brujas qué bacán, la chica qué buena; y no se han dado cuenta que la obra era de Shakespeare, porque la única diferencia es que la época ambientada resultaba ser la actual. Y los que nos damos cuenta nos reímos y lo disfrutamos tanto como el más ignorante.

II
Hamlet, Príncipe de Dinamarca

Se necesita cierta edad y/o cierta experiencia de la vida para captar a Hamlet en algo de su complejidad. O tal vez simplemente leer más. Con él suele pasar como con otros personajes, que se habla tanto de ellos “antes” de que se acceda a ellos, que se crean expectativas que no se concretan. A Hamlet lo conoce todo el mundo, aunque no haya leído la obra, y se parodia todo el tiempo el injustamente famoso Ser o no Ser. Una vez que se le lee nos damos cuenta que no es ni tan importante ni tan bacán como nos parecía, aunque es verdad que de cuando en vez sorprende el muchacho en sus diálogos con Rosencrantz y Guildernstern, o como cuando retorna de Inglaterra burlando la sentencia de muerte que pendía sobre su cabeza, o cuando está con Horacio conversando con los sepultureros sobre la calaverita del bufón Yorick. Pero es verdad que sus monólogos pueden ser pesaditos. De hecho muy pocos conocen el Ser o no Ser fuera de la cuarta palabra, y menos coligen su sentido:


¡Ser o no ser: he aquí el problema!
¿Qué es más levantado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante Fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndolas frente, acabar con ellas? ¡Morir … dormir, no más!
¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne!


Y patatín. Constituye, me parece, un magnífico ejercicio tratar que los alumnos interpreten y refraseen lo dicho. Por ejemplo, si sustituimos Ser por Estar o por Existir o por Vivir – muy coherente con el To be or not to be – el asunto se puede clarificar: Vivir o no vivir  / Estar o no Estar / Existir o no Existir. Y esto sí que es un problema, sea porque podría preguntarme o decirme esto por la activa, es decir si estoy planeando quitarme la vida; sea por la pasiva, es decir, si es que ocurrirá algo – una catástrofe, una batalla – de donde puedo salir con los pies por delante. En ambos casos se puede abundar y conversar y tratar de llegar a alguna conclusión, siempre provisional, porque hay diferencias en como interpretar esta parte, por que precisamente si hay algo que no queda claro en la obra es si Hamlet actúa por la activa, o se deja actuar por la pasiva. Precisamente porque el pata se instala en la Duda con carácter permanente. 

El Hamlet de Franco Zeffirelli, donde Mel Gibson hace de Hamlet, como quien dice no está del todo mal. Tampoco nos le vamos a disparar a la yugular, pero es un Hamlet hecho a la mayor gloria de Mel Gibson, y eso a pesar de las buenas actuaciones de Glenn Close y Alan Bates. La versión de Zeffirelli es en todo caso decorosa. Pero el Hamlet de Kenneth Branagh me gusta de lejos muchísimo más, y es porque va más lejos. Dura casi cuatro horas, contiene el texto original íntegro, y la ambienta en el siglo XIX, lo que no le hace perder absolutamente nada. Cuenta con la pléyade acostumbrada de actores británicos amigos y parientes de Branagh (Julie Christie, Derek Jacobi, Kate Winslet, Brian Blessed, Nicholas Farrell, John Gielgud, Judi Dench, Rufus Sewell, etc.), pero además participan buenos actores americanos y franceses en roles pequeños pero de gran factura, que les permiten lucirse como actores: Así encontramos a Billy Cristal de sepulturero, Charlton Heston como el Actor, Robin Williams como el petimetre Osric, Gérard Depardieu de Reynaldo, Jack Lemmon de Marcelo. Se cumplió así el sueño y obsesión de Kenneth Branagh (que ejecuta el difícil rol protagónico él mismo) de llevar al cine de modo perfecto el Hamlet de William Shakespeare. A algunos nos ha gustado como quedó el producto final. Búsquenlo y Véanlo.

III
Romeo y Julieta

Estoy casi, casi seguro que si existe algún argumento que haya sido representado hasta la náusea absoluta, pero que aún así sigue y sigue repitiéndose, es el de Romeo y Julieta. Tanto es así que todo el mundo sabe de qué se trata, así no haya abierto el libro. Imagino que tiene que ver con el hecho que los protagonistas son adolescentes, que ser adolescente y oponerse a los padres pertenece a la esfera de lo previsible, y que además tiene ingredientes de acción al acabar con la muerte de los dos protagonistas de amores contrariados. Así que ser Capuleto y ser Montesco como que no es nada raro, si se pone uno a pensarlo. Recuerdo cómo al leerla me sorprendió encontrar que registraba muchísimo más que el estereotipo que solemos tener de ella. El personaje de Fray Lorenzo por ejemplo, o el de Paris, o el Capuleto que exige su ancha espada, o el extraño Mercucio, o incluso los criados y su curioso diálogo: – ¿Os mordéis el pulgar por mí, caballero? – No me muerdo el pulgar por vos, pero me muerdo el pulgar, caballero. Hay una bella película de Baz Luhrmann, con una joven y talentosa Claire Danes / Julieta y Leonardo Di Caprio / Romeo, ambientada en Verona Beach, Los Ángeles, ambiente de bandas y pandillas rivales, y donde el Capuleto de la Ancha Espada es nada menos que il capo Paul Sorvino, y donde todo el parlamento es shakesperiano, en ambiente contemporáneo. Fue una película que los críticos hicieron puré, pero que los teenagers gringos adoraron, nada extraño, a veces me pregunto qué defienden los críticos. Otra gran película sobre el mismo tema es West Side Story, de Robert Wise, musical, basada en una obra de Broadway, bien escrita, bien actuada, bien filmada, y con la música de un Leonard Bernstein en su mejor momento creativo.

Sin embargo, si hay un Romeo y Julieta que pueda tildarse de clásico, en el sentido que trata de rescatar todos los registros shakesperianos y a la vez los correspondientes a la cultura que el autor trataba de retratar, es el Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli. Entiendo que lograr esto no es nada fácil. Shakespeare no era italiano sino inglés, pescó el argumento de las novelitas italianas de moda en su época. No creo que se le haya ocurrido ni de casualidad que algún día los italianos, ese pueblo que sabe vivir la vida, se la iban a agarrar con su obra y le meterían algunos otros registros. Qué suerte que el tema sea tan universal. Esta película, entre sus muchos e indudables méritos – algunos de los cuales se deben al guionista, es decir, al mismo Will Shakespeare -, tiene el de haber empleado como locaciones a Verona y sus alrededores, es decir el lugar donde Shakespeare ubica la obra. Asimismo Zeffirelli emplea actores adolescentes, y logra así una muy aceptable versión de la obra, semejante a lo que debió ser en su principio. También confieso que he casi perecido de risa con las vicisitudes de los amantes de Verona. Ya sé que eso suena cruel y hasta medio patético, y seré acusado de insensibilidad para el arte, pero es que hay que tratar de conseguirse y ver O casamento do Romeu e Julieta, del brasileño Bruno Barreto, donde ambos enamorados no son solamente hinchas de clubes de fútbol diferentes (uno del Palmeiras y el otro del Corinthians), sino que son jugadores … y así podremos ver lo nunca visto: una Julieta goleadora. No puede ser de otra manera en el Brasil, pero es que el Amor aguanta todo escenario. El flechazo es vertiginoso, el descubrimiento de que ella es hincha del Palmeiras francamente gracioso, y papá Capuleto, de antología. Está acá: http://www.youtube.com/watch?v=kxntqKSxvcM

IV
El rey Lear

Nunca he visto El rey Lear ni en película ni en el teatro, y digo la verdad cuando digo culpablemente que además y encima es una obra que leí tardíamente, pero esta es una verdad a medias. Muchos años ha vi una película que me dejó un recuerdo imperecedero, y ruego a mis lectores me acuerden la paciencia que acostumbran si se las cuento, porque sí, tiene que ver con el rey Lear: La película pertenece al Director Peter Yates, se llama The Dresser (traducida en América Latina como El Vestidor, cuando probablemente hubiera sido más interesante y adecuado llamarla El Criado, o mejor aún El Valet, pero ya sabemos que en las distribuidoras de películas trabajan gentes sin imaginación), y cuenta con la magnífica actuación de excelentes actores británicos como el protagonista Albert Finney, que hace de actor, de director del elenco teatral, y de Rey Lear, todo en la misma película, a la vez, y le sale fenómeno. Están también los excelentes actores Tom Courtenay y Edward Fox (El Chacal de la película homónima), que no parece sino que ser actor es un anexo del ser británico. En la entrega de los Oscar de 1984 se produjo la extraordinaria y creo que única ocasión en la que dos actores de una misma película resultaran nominados para el Oscar a Mejor Actor: Finney y Courtenay. Esta película presenta una obra dentro de una Obra, a play in a play, y en ese sentido el argumento es tan excelente que me provoca contarlo. Viendo buen cine como este es que se aprende a ver cine, yo la vi cuando estaba en mis veinte años y el recuerdo sigue allí. Señora, trate que su monstruito vea CINE, no solamente Blockbusters. Pero el tema en verdad no es la película, sino la obra de teatro inserta en ella. Pero caigo en cuenta que también resulta que estas son Crónicas de Mis Lecturas, qué demonios, y si a alguien no le gusta cómo las cuento, bueno es su problema, porque después de todo yo cuento lo que me parece, y si no le gusta pues apague su pantalla, señora, o cambie de blog, mi amigo.

Entonces lo cuento, aunque mis recuerdos por fortuna no son lineales: The Dresser es una película ambientada en el Londres del Blitz de 1940. Y la escena que me viene a las mientes es Albert Finney en Londres, delante de una casa bombardeada, ardiendo; y un hombre de mirada perdida, sentado delante, obvio morador del lugar. Finney se detiene delante del hombre en estado de shock, que no devuelve la mirada, ocupado como está asistiendo a su propio entierro. Finney mete la mano en el bolsillo de su saco, suspira el humo del incendio, le entrega dos boletos: Vaya al teatro – dice – vaya, ya sé que esto no resuelve nada … pero ... vaya al teatro esta noche … . El hombre no le ve, y Finney le pone en la mano los boletos … Para mí una escena conmovedora, que presenta al teatro y el arte como las armas contra la barbarie que son, que trata de prestar consuelo si más no se puede; y filmada con una economía de medios extraordinaria, en especial cuando Finney, humano en ese momento, aparezca en la escena inmediata como el pequeño, mezquino, pedante, creído, abusivo e insoportable directorzuelo de teatro, que sale a escena porque los actores de planta están en el frente de guerra cumpliendo con su deber. Y es así que se despliega en el escenario la shakesperiana El rey Lear, representada con rara dignidad por actores ancianos, discapacitados y limitados, pero que sostienen la civilización en medio del bombardeo, el incendio y la muerte. Y en medio de la guerra una historia de lealtad y cariño entre el viejo actor cascarrabias y su incondicional Vestidor: Courtenay y Finney no te cuentan la atmósfera, hacen que la respires y la sientas. Y el Humor es enemigo de la Barbarie también: El Director Finney está entre bambalinas levantándose a una joven e ingenua principiante, olvida su entrada a escena, y Edward Fox despliega su morcilla shakespeareana tratando de recordarle que deje de agarrarse a la debutante y entre a escena, pero ya; y en otro lance en el que la representación teatral está amenazada por los bombarderos alemanes, Courtenay se despacha un monólogo cortito, donde un error en la pronunciación entre “live” y “leave” en inglés hace reír: Al querer decir “si quieren salir …” (if you want to leave…) dice “si quieren vivir …” (if you want to live…). Esta confusión produce la risa del público en el teatro en la película, y la del público  en el cine. Yo me digo que tal vez no sea exactamente Shakespeare, pero qué diablos, se merece serlo… .

V
Colofón

Sí. Shakespeare es inagotable como el mar. Lo que se necesita es leerlo y verlo con ojos de ver. Se me quedan en el tintero excelentes versiones que he visto, como los Enrique V de Olivier y Branagh; La Tempestad de Paul Mazursky; Sueño de una noche de verano; Titus, con Anthony Hopkins; El mercader de Venecia, a la que me he referido en otras ocasiones. Me he pasado por alto Ran, de Akira Kurosawa, un Rey Lear del Japón feudal del siglo XVI. No sé si escribiré más sobre Shakespeare, pero trataré. El que tenga Ojos, que Lea

nota de redacción: Esta es mi Crónica Nro 40, y mi artículo número 204. A la vez acabo de completar 200,000 visitas a este humildísimo Blog. No sé si signifique algo pero se dice por decir  Seguimos adelante, por supuesto..

ESTO PASA EN EL MUNDO Y NOSOTROS, NI ENTERADOS

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El día 11 de Junio del presente año un cohete LARGA MARCHA despegó del Espaciopuerto de Jiuquan, en la República Popular China, portando la nave SHENZOU 10, con tres Taikonautas a bordo, de nombres Wang Yaping (que es mujer, por cierto), Haisheng y Xiaoguang. Realizarán el acople de su nave con el módulo en órbita TIANGONG 1. Como es visible, ellos avanzan a toda velocidad en el desarrollo de una Base Espacial propia para el año 2020, no dependiente de la Estación Espacial Internacional, en la que están embarcados el conglomerado USA-Rusia-Canadá-Europa-Japón.

Comparando el logro chino con el lanzamiento suborbital que acabamos de hacer en el sur de Lima, nos percataremos de lo lejos que estamos de la tecnología espacial. Por supuesto es una buena noticia, pero estamos retrasados incluso con relación a nuestro vecino Ecuador. Estamos además por perder la Estación de Jicamarca, porque nuestro Congreso, como se sabe,  prefiere la Basura a la Ciencia, lo que por cierto no les refleja una incoherencia demasiado insoportable.

Por supuesto hay montones de cosas más de las que no estamos ni enterados, pero considerando que los chinos están en el espacio y hay algunos que aún no lo saben, podemos rendir los honores correspondientes a nuestros noticiarios y medios de comunicación, que pueden tal vez no publicar esto, pero a quienes no se les escapa ni un solo cadáver, aunque aún no esté muerto. El que tenga Oídos ...

  


jueves, 13 de junio de 2013

YO PUEDO: Un Video TED

YO PUEDO: Un Video TED

Me ha gustado particularmente este Video, porque al contrario de lo que es común en nuestro país tan descaradamente manipulado, está concentrado en un Sí Se Puede real. El Perú por desgracia es básicamente un listado de por qué no se puede hacer esto o por qué no se puede hacer lo otro, pues al final es que se choca con montones de Chocanos que ya establecieron sus territorios, los demarcaron y se instalaron allí, disfrutando de sus privilegios para lo cual excluyen al resto.

Esto es lo que nuestros niños aprenden de nuestro entorno social. Y cómo mi tema de fondo acá es el Bienestar de los Niños y Niñas, entiendo que para eso NO hay que pasarles a su Generación las taras de Hoy, La experiencia en la India que este Video nos muestra dice que el MIEDO es para derrotarlo, que el MIEDO se vence con los YO PUEDO instilados en la Mente y el Corazón de nuestros niños y niñas. Esto se logra Haciendo las cosas, tratando de recuperar la ilusión y a la vez de no ser ciego ni traspasar tu ceguera ni tu amargura, y ello sin aislar a niñas y niños en una cápsula. Hay que vivir la experiencias, compartirlas, y eso es siempre asumir riesgos. Como hacen los padres de familia conscientes - cuyo día se acerca, esperemos que sea algo más que comercio - y los profesores que no han perdido todavía la Fe, Saquémosle lo que podamos al videíto:

http://www.ted.com/talks/kiran_bir_sethi_teaches_kids_to_take_charge.html

Notaremos que la aguja candente de la cuestión es la Integración Social y cómo puede manejarse desde un colegio. No se trata de la ridiculez esa de la "ayuda social", que se hace por razones marqueteras, para que  figure en las páginas de Sociales en el Somos o en Cosas, como para demostrarnos a nosotros mismos lo inclusivos que "somos" en estas "cosas".

Al final quedémonos con estas palabras, que aunque son Dinamita Pura, sabemos como mediatizar, empeño en el que espero fracasemos. Las pongo en su idioma original, hasta que logremos el primer paso para interiorizarlas, que es aprender a decirlas en Nuestra Propia Lengua

AWARE - ENABLE - EMPOWER.


Y punto, por ahora.

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miércoles, 12 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 39: LECTURAS SOVIÉTICAS

CRÓNICAS DE LECTURAS – 39
Lecturas Soviéticas

I
La Lectura, lo Soviético y el realismo socialista

Como todos saben o deberían saber, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas resultó de la Revolución Bolchevique de 1917, y culminó de modo poco elegante su existencia en 1991. Por tres cuartos de siglo fue un actor fundamental en la política internacional y pareció que había llegado para quedarse. Era expresión política de las ideas de Carlos Marx y Federico Engels, opuestas a las del dominante capitalismo, y que iniciaron la caudalosa corriente del Marxismo, que llegó a encuadrar autores más o menos cercanos y/o encontrados entre sí, como Vladimir Ilitch Lenin, Pierre Proudhón, Karl Kautsky, Mao Ze Dong y Antonio Gramsci. La posterior Escuela de Frankfurt hegeliana y marxista tomó distancia de la Ortodoxia marxista-leninista de la URSS, entre sus representantes se encuentran Jürgen Habermas, Hans Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Walter Benjamin, y un gran etcétera. El experimento de los Soviets (“Asambleas” en ruso) sumó los planteos de Vladimir Ilitch Lenin a los de Marx y Engels; que también dieron base a la República Popular China, que además integró importantes aportes de Mao Ze Dong y otros. La primera generación post colapso soviético del siglo XXI ha sido educada en el pensamiento único del capitalismo neoliberal, empleo el término neoliberal a propósito. El capitalismo actual no es el mercantil del siglo XVIII, el Industrial del siglo XIX o el Financiero post crisis de 1930 y 1945. Hoy se dice que el Capitalismo ya fue, pero todos los desempleados de los últimos treinta años la tienen más clara: Tal vez no exista el consenso de Washington pero funciona muy bien: los ricos son cada vez más ricos y a la inversa. La Historia repite sus trucos, la realidad de hoy se parece a la que recibía a un niño a fines del siglo XIX, aunque hay cosas que han cambiado su poco, la gente emigraba del campo a la ciudad, dejaba las tierras y se iba a buscar chamba a la ciudad. Hoy, en cambio… todavía esto pasa, pero en grande. Parece que los procesos sociales evidenciados por Marx & Engels y los marxistas siguen ahí, y así el Fracaso y la Muerte del Marxismo parece una forma de wishful thinking de los que se beneficiarían de ello.  

Pero una cosa es el Marxismo y otra bien distinta la Unión Soviética. El marxismo sobrevive a la URSS, pero no se le hubiera dado mucha bola a Marx & Engels sin la URSS, China, Cuba, Yugoslavia, eso sin contar con los héroes y mártires de la religión roja: Bela Kun, Chapaiev, Rosa Luxemburgo, Jorge Dimitrov, Vicente Rojo, Karl Liebknecht, Antonio Gramsci, Chu Teh, Dolores Ibárruri, Vo Nguyen Giap, Ho Chi Minh, Clara Zetkin, Fidel Castro, el Ché Guevara y un larguísimo etcétera que incluye a casi todos los héroes y mártires de todas las causas justas del pasado y el presente, desde Espartaco hasta Nelson Mandela. Nadie acepta el martirio en nombre de las utilidades de las grandes corporaciones, mucho mejor es el día que el triunfo alcancemos / ni esclavos ni dueños habrá / los males que al mundo envenenan / al punto se extinguirán. En el vasto Campo Socialista se pasó por alto la brecha entre teoría y práctica, entre La Internacional y la triste realidad de Stalin y el Archipiélago Gulag, título de la novela de Alexander Solzhenitsyn, lectura que me dio mucho qué pensar y orientación para investigar: La Colectivización Forzosa, los Juicios de Moscú, las Purgas, la represión del Socialismo de Rostro Humano y otros hechos de la misma calaña se estibaron a la prepo en el clóset soviético, y hablar de ellos abiertamente se consideró hacerle el juego a la Derecha. O un costo terrible, pero necesario para alcanzar el paraíso en la Tierra.

El sovietismo realmente existente presentó además el realismo socialista. Ingrediente de toda revolución que se respete es la irrestricta libertad creativa, en especial en donde tiene más sentido: En la educación, el arte y la cultura entendidas al modo de nuestro Comunista y Entrañable Cholo Vallejo: Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él. Los primeros años de la revolución bolchevique fueron extraordinarios pese a la guerra civil y los desórdenes, epidemias, hambrunas y demás circunstancias usualmente vinculadas a las revoluciones. Tales circunstancias son lo más interesante de los tiempos interesantes con que los chinos te maldicen cuando realmente te odian. Este primer realismo socialista fue una explosión de creatividad cultural sin parangón, que floreció en colectivos como el Proletkult, el Kino-Pravda y los de teatro y ballet; en los días gloriosos de Lunacharski y Vygotsky; de la Alfabetización masiva; de Gorki, Shostakovich, Kataev, Blok, Maiakóvski, Stanislavsky, Meyerhold, Tairov, Vertov, Eisenstein. Pero ciertos elementos del partido vivían incómodos con lo heterodoxo y lo subjetivo, tachado de burgués, como si ser uno mismo fuera privilegio burgués, o el proletario no tuviera personalidad. Hacia 1932 algo llamado realismo socialista se convirtió en política oficial del estado soviético para mantener a todo el mundo cultural en la sartén y temeroso de caer al fuego. Según parece no arrancó muy mal: La madre, novela de Máximo Gorki, es la primera excelente obra del realismo socialista. Y sin embargo había algo perverso en un “realismo” estalinista que no se atrevía a mostrar la realidad “real” de obreros o campesinos, sino lo que sería la realidad de estas clases con el comunismo instaurado, o con el socialismo hecho real. Y si eso es realismo, pues los significados de los significados están un poco raros. En la práctica el realismo socialista fueron los parámetros a los que todo creador debía someterse si quería existir como artista. Los burócratas definían qué era arte y cultura, buena razón entre otras para tildar de totalitario el régimen de José Stalin.   

II
Mi tío Lucho / Reforma o Revolución

Me he referido antes a mi tío Luis de los Heros y lo haré una vez más, merece el homenaje. Cada cierto tiempo mi tío aparecía para enseñarme a jugar ajedrez o regalarme una compacta colección de libros baratos, de los que así nomás no parecían por casa. Aprendí que la intención contaba, nunca he mirado facturas para medir el valor de un libro o cuánto afecto me tienen, tal vez para otros sea importante. Entre las colecciones que me obsequió estaba la editada en 1964 - época de la escisión maoísta - por el promoscovita Centro de Estudiantes de Medicina de la Universidad de San Marcos. El Comunismo hasta entonces había sido monolítico, a diferencia del Socialismo. Nadie lo vio entonces, pero era el principio del fin de la URSS, yo tenía diez años y era ajeno a estos ideológicos debates, e igual me devoré los libros accediendo así a datos a los que así nomás no se accedía. Capté a la primera eso del “realismo socialista”, y me pareció intrascendente. Los libros que me trajo Lucho eran de teatro (El león de la plaza, Ilya Ehrenburg traducido por Isabel Vicente para “Literatura Soviética”); poesía (Antología de Evgueni Evtushenko, traducción de los cubanos Heberto Padilla, Roberto Fernández Retamar y Pedro Durán Gil; y Poesía de Vladimir Maiakóvski, traducción de Lila Guerrero); novela corta (Mis Universidades, Máximo Gorki, parece se tradujo sola); cuentos de guerra y ciencia ficción (Cuentos Soviéticos de Boris Polevoi, A. y B. Strugatski y Valentina Zhuravliova, traducidos por Aurora Kantorovskaia); y testimonio (El Camino del Cosmos, de Yuri Gagarin, también autotraducida). Había de todo, Lucho recomendó empezar por Gorki pero lo hice por Gagarin, estaba fresco lo de los cosmonautas rusos antes de 1968. Conocer el punto de vista de Gagarin fue interesante aunque algo decepcionante, uno se imagina a cosmonautas, astronautas y taikonautas como héroes. Pero así me enteré que el mundo no era solamente Estados Unidos, aunque muchos a mi alrededor no parecían saber de otra cosa.  

Entre estos libros, el menos “realismo socialista” era Poesía de Vladimir Maiakóvski, hasta hoy conmueven sus broncos llamados al combate: Lo viejo / matadlo / Haced ceniceros con los cráneos / Lavad lo viejo / Por el mundo tronaremos el nuevo mito / y pisaremos la tapia del tiempo; o ¡Esta es / la Revolución / la más sangrienta de las Ilíadas! / ¡Y los años de hambre de su Odisea! El más “realismo socialista” era El león de la plaza, comedia de costumbres escrita por el hábil propagandista soviético Ilya Ehrenburg, revolucionario torpedo de propaganda a la línea de flotación de la Francia de Postguerra donde el agresivo Frente Popular comandado por el PCF estuvo a pulgadas de hacerse del poder. Los personajes son estereotipos presentados con talento: el alcalde “socialista”, el carpetbagger James Law, el intelectual sartriano, la Bouboule, la juventud potencialmente revolucionaria y opuesta a que se lleven el león de la plaza. Termina en una ingenua apoteosis revolucionaria de la Toma del Poder sine sanguine, venta que trataba de hacer una URSS asustada de la violencia revolucionaria marxista-leninista que sus enemigos blandían en su contra: Demasiado tiempo llevan hablando (…) ciento cincuenta años y cinco actos. Ahora hablan otros. La farsa ha terminado. Vale la pena detenerse algo en la reactividad de la propaganda soviética, indicio de falta de proactividad, la que mostraba sutiles debilidades que daban qué pensar sobre donde fallaba el asunto. El problema se distingue mejor en la metáfora de la novela Rebelión en la Granja de George Orwell, donde el liderazgo revolucionario se anquilosa y refleja al capitalismo que pretende sustituir. La crítica a la URSS siempre fue mucho más sólida desde el marxismo que desde el capitalismo. Personalmente no acepté nada a rajatabla y excluyendo mi propio juicio, aunque ello estaba aparentemente de moda entonces. Me resistí a dejarme masticar por las ortodoxas mandíbulas capitalista estadounidense y comunista soviética, a dejarme encerrar en una dicotomía de tercio excluido. Es un problema, porque no hay cómo acomodarse: para los “revolucionarios” eres poco radical y para los “reformistas” lo eres demasiado. Tras varias décadas, veo en los bomberos de hoy varios de mis más incendiarios amigos de ayer, y creo mejor ser un reformo consecuente que un revolucionario arrepentido.   

III
Así se forjó el acero

Toda revolución necesita procesos de iniciación si pretende sobrevivir a su primera y heroica generación. Y así debiera ser con todo régimen político, en especial el democrático. Se necesita asegurar recambio generacional para que la Revolución perviva: Se necesita formar una Guardia Joven sensibilizada y educada para “recibir la antorcha” y retirar sin desajustes a la Guardia Vieja a sus cuarteles de invierno. Si el sistema y los partidos que lo conforman no hacen su tarea el resultado es efímeros clubes electorales. Testigos los partidos que no sobreviven a sus fundadores. Testigo el Partido Socialista Unido de Venezuela, que paga en efectivo el culto a la personalidad de Hugo Chávez. Testigo al revés la organización política más exitosa del mundo, le pese a quien le pese: el Partido Comunista Chino, que no soltará las riendas en el futuro previsible pues gobierna y a la vez forma y educa los millones de cuadros políticos que China requiere. La Derecha Bruta y Achorada (DBA) del Perú en las últimas décadas ha desmovilizado políticamente a toda una generación sin darle nada a cambio: Hoy somos millones de crédulos analfabetos políticos. Lo digo sin anestesia, no estoy aquí para ser complaciente: La generación X se compró el relativismo postmoderno y creen que movilización es una página de Facebook y opinión política cualquier expresión de deseo. La Revocatoria en Lima evidenció una manipulable masa de maniobra que dio soporte a la corrupción y las mafias, y dejó a la Democracia indefensa frente a extremismos y “enfermedades infantiles”. Muestra de ello es que se tenga que explicar que pensar no es comerse la propaganda: He tenido entre manos libros de Historia de la Unión Soviética que no mencionan a León Trotsky ni otros personajes esenciales de la Revolución, con fotografías trucadas de la Revolución de Octubre para que aparezcan Stalin y Lenin sin Trotsky y otros. Las clases y castas dominantes controlan la Historia para controlar al pueblo, lo que se supone reaccionario, no revolucionario. No puede haber Revolución sin Moral Revolucionaria: Los Juicios de Moscú, el Gulag, las Purgas, Lysenko, el realismo socialista instauraron una hipocresía revolucionaria nihilista y amoral, pasmaron la rebeldía, debilitaron la organización revolucionaria y minaron los Valores. Albert Camus lo denuncia claro en El hombre rebelde, y todo esto es historia registrada, a ver si tratamos de no meter la pata de nuevo. No olvidemos cómo era el culto a la personalidad:  http://www.youtube.com/watch?v=_cMlu7tUshg

Nicolai Ostróvsky (1904 – 1936) es una leyenda soviética. Ucraniano él mismo, su libro Así se forjó el Acero es una autobiografía novelada que alcanzó inmensa popularidad, está entre los veinte libros más leídos del mundo. Los años ´20 fueron la época heroica de la revolución soviética, y el libro testimonia la tremenda movilización en los espíritus de entonces: Lo más preciado que posee el hombre es la vida, se le otorga una sola vez y hay que saber vivirla de modo que al final de los días no se sienta pesar por los años pasados en vano, para que no exista una angustia por el tiempo perdido y para que al morir se pueda exclamar “toda mi vida y todas mis fuerzas han sido entregadas a la causa más noble en este mundo, la lucha por la liberación de la humanidad”. Ojalá algún día se escriba una Historia que dé cuenta imparcial de los acontecimientos y tal vez lleguemos a entender esta etapa con relatos provenientes no sólo de sus enemigos: La construcción de la URSS en los primeros años, dirigida por el Partido Comunista anterior a los Juicios de Moscú y las purgas estalinistas, mucho más apoyado en los Socialistas Revolucionarios de lo que quisieran confesar hoy. Un inmediato y tal vez superficial análisis político encuentra aquí uno de los motivos de la Caída de la URSS medio siglo más tarde: A diferencia del PC Chino, el PCUS purgó sus mejores cuadros, se anquilosó en un estilo obediente, de comisarios sin iniciativa y castrados políticamente, al estilo del PC norcoreano de hoy. Así se forjó el acero es una oda al compromiso político, a la participación consciente, a la independencia de mente y a la disciplina autoasumida dentro de un Partido que no solamente aspira, como dice  La Internacional, a ser “la raza humana”, sino a gobernar con eficiencia: ¿Luchaste por el Poder? Entonces úsalo. Para la primera generación de Comunistas gobernar era captar y formar Cuadros Políticos extraídos de un pueblo en el que se forma la materia prima: El Hombre Soviético, el Nuevo Hombre. Este Hombre Nuevo del Socialismo es un potente concepto que retomará con gran fuerza décadas más tarde la Revolución Cubana, a través de Fidel Castro y Ernesto Ché Guevara, y que encontraremos en esa suerte de realismo aspiracional socialista (espero que nadie se ofenda con la comparación, pero los términos cuajan) que es la Nueva Trova cubana de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú y otros. La Cuba del último medio siglo resiste el bloqueo norteamericano pese a la caída del gigante soviético, lo que habla claro sobre la diferencia en la calidad de los cuadros políticos.    

IV
El Nuevo Hombre Soviético / La Gran Guerra Patria / El Después

Hemos hablado de la falacia del realismo socialista y hemos sugerido que en la práctica, más que arte o voz genial, es propaganda. La idea del Nuevo Hombre Soviético (¿Tal vez del Super Hombre Soviético, más Nietzsche que Marx?) era parte fundamental, se suponía el producto más acabado de la acción del partido en la sociedad rusa y soviética, tal como dijo Vladimir Ilytch Lenin: un tipo de ser humano completamente nuevo, el Nuevo Hombre Soviético. Observamos el estereotipo en acción en el cuento Nosotros somos hombres soviéticos, de Boris Polevoi, propaganda en estado puro y quintaesenciado destinada a suplantar con una identidad soviética los rasgos nacionales rusos, ucranianos y de otras naciones. Claro que se presenta con talento literario y en forma conmovedora, ambientada en la epopeya nacional de la lucha contra el invasor nazi. Y es insoportablemente simplona en sus planteamientos morales: Los nazis son malos a rajatabla, más malos que la malvada de la telenovela más mala de la Historia; mientras los soviéticos son buenos, buenísimos, recontrarchibuenísimos, heroicos, guapos, inteligentes, cultos, valientes, peculiarmente bien organizados, y todo lo demás de bueno que pueda decirse de ellos. Y el mejor, más lindo, más grande y más brillante de todos ellos, qué duda cabe, es nada más y nada menos que el mismísimo José Stalin (Dígame ¿el nombre Iósif en ruso es igual que Jószef en polaco? Porque se lo quiero poner a mi hijo, es un nombre muy bonito). Y es que el realismo socialista no existe sin la iconografía y las imágenes del Gran Timonel, Comandante en Jefe, Líder Indiscutido e Indiscutible del Partido y del  Estado, Zar Rojo de Todas las Rusias. Esto es el culto a la personalidad, denunciado luego por Nikita Khruschev, que constituyó rudo golpe para muchos sinceros militantes comunistas, purgados por no creer que las estrellas brillaban en el trasero del Tío José. Y así lo mejor de los cuadros del PCUS terminó en las fosas comunes o en el GULAG, se perdió la mística y el empuje revolucionario, se ahogó la lógica colectiva y multitudinaria del Partido. Se sustituyó al Partido con Stalin, y se perdió en el cambio. Al final él mismo se lo dijo a los sobrevivientes Khruschev, Beria, Malenkov, Mikoyan, Voroschilov: ¿Qué van a hacer ustedes sin mí …? A la muerte de Stalin la demolición estaba terminada, los cuadros de la Revolución sobrevivientes eran, como Stalin había dicho, poco más que ovejas sin pastor. 

Por otra parte, es detectable un realismo socialista mucho más potable, combinado con la gran tradición literaria rusa y eslava, en especial en la narrativa de guerra. Tal como León Tolstoi hiciera con el conflicto de 1812 en La Guerra y la Paz en el caso de Rusia, se trató de hacer lo mismo con la Segunda Guerra Mundial como epopeya nacional soviética por excelencia, más aún que la Guerra Civil. Y no es extraño, todo país que se construye necesita una epopeya victoriosa, de preferencia que haya significado gran peligro, heroica superación de dificultades insuperables. Por ello el nombre oficial de la guerra de la URSS contra la Alemania Nazi entre 1941 y 1945 es La Gran Guerra de la Patria, y por ello aún hoy se conservan la Hoz y el Martillo como símbolos del Ejército Ruso, heredero de las glorias militares del Ejército Rojo en la lucha contra el Fascismo. La propaganda occidental tiende a olvidar que los soviéticos y el Ejército Rojo pusieron la mayor parte de los muertos en la Segunda Guerra Mundial. La novela de guerra tiene a Mikháil Shólojov como su principal representante en Ellos lucharon por la patria. Claro que se quedó muy acá de Tolstoi, pero que es bueno es bueno. También escribe, en la misma línea, El Don apacible. Tienen, por supuesto, sus películas, bien ortodoxas ellas. Sin embargo, a pesar de cierta creatividad, la expresión más patética del realismo socialista fue su remedo exportado a los países satélites, y copiado en particular por la República Democrática Alemana (RDA). Resultaba penoso observar ese despliegue de auto aminoramiento: el país que produjo a Goethe, Beethoven y Schiller, que había dado a Marx y Engels, a Liebcknecht y Rosa Luxemburgo, copiaba las expresiones artísticas de los rusos, como si careciera de modelos propios.    

V
Colofón


Dícese a veces que se retira uno de la Política, lo que sería muy interesante y cierto si la Política hiciera lo mismo y lo dejara a uno en paz. Como con las parejas con las que no puedes vivir pero de quien no puedes separarte, la cosa puede tornarse una obsesión tan complicada como la obsesión por los libros. Yo sé decir que no se puede separar a un ser humano de lo que no le es ajeno. Y con esto digo punto por ahora. 
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lunes, 10 de junio de 2013

DESACTIVADOS POLÍTICOS o CONTRA LA DBA

DESACTIVADOS POLÍTICOS o CONTRA LA DBA

El peor analfabeto es el analfabeto político
(Bertolt Brecht)


Entre tanto que nos debe el Fujimorismo y la Derecha Bruta y Achorada, algo que nos debe realmente en serio a todos los peruanos es la desactivación política y educativa de Toda una Generación:


Gracias a ellos tenemos la población menos activa políticamente de toda América latina, lo que quiere decir que los Corruptos y Achorados la tienen relativamente fácil y pueden cooptar a cualquier Gobierno, inclusive los más inclusivos.

Gracias a ellos tenemos un sistema educativo diseñado para que ciertos grupos se llenen de plata con las expectativas de padres y jóvenes, para deseducar a la mayoría de la gente, para poner en la calle todos los años centenares de miles de jóvenes NINI, y para alimentar a otros países con los pocos que consiguen remontar nuestra mediocridad, y por mayor audacia, inteligencia o comprensión lectora, se van del Perú al ritmo de 100 al día.

Gracias a ellos tenemos un Poder Judicial diseñado para colar el zancudo y tragarse el camello, en especial cuando se trata de proteger a las Mafias y sus aliados delincuenciales, ajustándose a la letra de la Ley y olvidándose olímpicamente de su espíritu.

Gracias a ellos tenemos los Medios de Comunicación más desinformadores, pedantescos e ignorantes del Continente, donde los más renombrados “líderes de opinión” no saben hablar ni escribir sin faltas de ortografía, ripios, faltas de sindéresis y obvios compromisos con sus empleadores, y que tratan todo el tiempo de convencernos que las excepciones son la regla, con la consecuencia de que los mejores periodistas son los que NO trabajan para los grandes medios de comunicación.

Gracias a ellos se pueden hacer en el Perú procesos de revocatoria que no son más que venganza política, canibalismo e instrumento de poder, y que darían vergüenza en cualquier país civilizado.


Gracias a ellos, la gente cree que la Política es sucia y no hay que meterse en ella, con lo que se les deja las manos libres a los Corruptos, Mafiosos y Argolleros, se fomenta el analfabetismo político y la estupidez rampante.

Gracias a ellos hay muchos Jueces como Malzón, semi-analfabetos, semi-inteligentes, semi-jurídicos, y además particularmente semi-éticos.

Gracias a ellos tenemos la peor Televisión del Continente, sembradora de anti-valores, fomentadora de estereotipos nacionales ridículos y despreciativos, dominada por mafias cohonestadas con las mafias económicas, eclesiásticas y políticas para poder seguir manteniendo el control de los recursos y los procesos de concentración de capital.

Gracias a ellos tenemos una población que ha aprendido la ética de los dibujos animados de Tom y Jerry, donde el mejor es el que le pega más al otro.

Gracias a ellos nuestras jóvenes promesas políticas creen que una movilización política se hace a través de las redes sociales.

Gracias a ellos tenemos el último – penúltimo según Alan – lugar en Comprensión Lectora en el Mundo. Que no me digan que eso no corresponde con toda lógica a una Política de privatización a lo bestia y de embrutecimiento generalizado. Para muestra Laura B. trabajó para ellos, e hizo tan magnífico trabajo que la DBA de otros países la recontrata.  

Gracias a ellos podemos notar que la distancia entre Argentina y nosotros en cuanto a Ciudadanía es mayor que la que hay en Fútbol: Nadie se ha atrevido allá a pedir un ilógico Indulto Humanitario para el Dictador Jorge Rafael Videla, que discrepancias aparte murió en la cárcel y completamente en su ley, a diferencia de los de acá, que pierden toda dignidad y coherencia cuando de plata y poder se trata.

Gracias a ellos tenemos una Policía desarmada cuando se trata de proteger el Pueblo, pero preparada y lista para defender a los Grupos de Poder, penetrada por Mafias y Argollas y presa de la Corrupción Hormiga por los sueldos de miseria que la convierten en Guardia Pretoriana de los Bancos y Grandes Empresas.

Gracias a ellos la agenda periodística “baja de los cielos”, y olvida temas tan tontos y absurdos como la Desnutrición Infantil, la Debacle Educativa o la Pobreza. En cambio, nos sirven sangre y tripas sanguinolentas todos los días para crear la sensación de desprotección que sus amos desean. Además, cuando el Presidente de la República les llama educadamente la atención al respecto, se pretenden extraterritoriales, se burlan del Público y dicen que es atentado contra la Libertad de Prensa.

Gracias a ellos muchísimos jóvenes se preguntan hoy en día si los Terrucos no tendrían razón al levantarse contra el Estado y la Sociedad, firman los planillones de MOVADEF y apoyan al Narcotráfico.  

Gracias a ellos nadie pregunta de dónde salieron las Casas y Hoteles del Juego de Monopolio de los expresidentes e hijos de expresidentes, nadie se molesta porque se eche del parlamento a los parlamentarios probos y en cambio se queden los propietarios de las empresas donde se encuentran toneladas de Clorhidrato de Cocaína, por el hecho de ser hijos de su papá.

Gracias a ellos nuestra política exterior la determinan dos achoradas que agreden a un embajador en un mercado con decimonónicos insultos racistas.

Gracias a ellos no utilizamos en su momento el dinero de nuestra matriz primario exportadora para  invertir en Desarrollo, Agricultura, Educación y Ciencia y Tecnología; sino para engrosar aún más las utilidades de las empresas y tener una reserva para el necesario y previsible salvataje del sistema financiero cuando las burbujas exploten y los precios internacionales de las materias primas bajen.

Gracias a ellos la gente es lo suficientemente desenfocada y los medios lo suficientemente anodinos para poder armar psicosociales a mansalva, darle pantalla solamente a los mafiosos, y aún así seguir pretendiendo muy sueltos de huesos que somos un país donde rige la “más irrestricta libertad de prensa”.


Gracias a ellos, todos los días hay niños, niñas y adolescentes que pierden un poco más la esperanza de vivir en un país al que se pueda amar en serio. Y así quieren que los indulten: El que tenga Oídos, que Vea. 

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martes, 4 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 38: CLÁSICOS (2)

CRÓNICAS DE LECTURAS - 38
Clásicos (II)

I
Los Clásicos y la delicia de la relectura

Conforme pasan los años encuentro que me provoca leer y releer libros clásicos que por angas o por mangas no he podido leer, o que he leído pero me he olvidado y es como si no los hubiera leído. Me gustaría saber por qué lo hago, pero más interesante me parece dilucidar los criterios para determinar cuáles libros y lecturas se emprenderán o reemprenderán. Como todo el mundo que lee tengo mi lista de libros qué leer, soy consciente que hay mucho de obligatorio y de interesante que no he leído, y hay algunos libros de los que probablemente jamás tendré noticia y que me moriré sin haber leído. Horribles límites de la condición humana, aunque si tratamos de salvarlas hay ciertas cosas que de cajón uno siente que debe leer por razones profesionales y laborales, incluyendo las que de todos modos uno debe enterarse para hacer su trabajo más o menos coherente: En esta categoría entran todas las actualizaciones, artículos nuevos y libros editados recientemente en los temas en los que uno está vinculado e interesado por laburo. Y de eso no te libras ni a cañones. Por el otro lado, la lectura que podríamos llamar de cultura general y/o entretenimiento – he explicado en alguna otra parte lo idiota de separar la Cultura del Entretenimiento - presenta muchas obras y autores de las que tengo referencias, y que sé de algún modo que quiero leer, aunque no con la misma urgencia, necesidad, obsesión o ansiedad que los anteriores. Y son esas lecturas las que por angas o por mangas no puedo emprender por diversas razones, de las que la principal por lo general es la falta de disponibilidad de los libros por su elevado costo, aunque esto pueda relativizarse. Cuando se tienen gastos, gastar en libros no se puede, del mismo modo que cuando no te puedes tomar una chela pues no te la tomas, o no vas a ver los conciertos de tu vida porque no se puede, y ya. Y eso lo entenderá cualquier persona que conozca las viscisitudes de la vida, que los que no las conocen creen por tener zapatos que el suelo es de cuero.

Entre algunos autores que se me ocurren ahorita, y que no he abordado aún, están Paul Auster, Ayn Rand y Stieg Larsson, los que no he leído y por los que siento curiosidad. De otros he leído alguna que otra cosa, pero no me conquistan, a pesar de lo que me cuentan algunos amigos. Por otra parte, hay relecturas obligadas: Releí a la velocidad de la luz El Hobbit, de J.R.R. Tolkien, dado que no quería ver la película sin antes haberme refrescado esta lectura y poder hacer las comparaciones correspondientes. Por otra parte es interesante cada cierto tiempo releer Clásicos. Se me ha hecho costumbre cada cierto número de años releer la Odisea de Homero; La Divina Comedia de Dante Alighieri; el Fausto de Goethe; e igualmente El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes, algunos de estos los he mencionado junto con el Poema del Cid en otra Crónica, incluyendo algunas buenas razones personales para releerlos. Pero ¿a qué libros llamamos Clásicos? La antigüedad tiene que ver, indudablemente. Pero Herodoto y Homero son clásicos, tanto como Rabelais, Shakespeare, Milton y Víctor Hugo, pero entre unos y otros hay hasta milenios de diferencia. Me da la impresión que lo que está en el pasado se ve como la Historia en general, es decir como una pantalla tridimensional donde se ubican ciertos acontecimientos siguiendo criterios objetivos (su antigüedad real) y subjetivos (su importancia para uno). Así  puede resultar que uno sienta “más cerca” la Odisea que Ivanhoe, por ejemplo, aunque la primera es más “vieja”. Y debido a esa subjetividad parece natural que uno se plantee su propio concepto e idea de lo que es Clásico. Y así yo diría que es un Clásico toda aquella obra que nos dice algo importante y permanente sobre los valores humanos, empleando a su vez una forma y estilo de superior calidad. Y por ello debo confiar tanto en mi propio criterio como en el de filólogos, editores y literatos; amén de los especialistas en diversos temas, porque hay Clásicos de la Pedagogía como el Emilio de Rousseau, o de la Historia, como Vidas Paralelas de Plutarco; o de la Historia Natural, como El Origen de las Especies de Charles Darwin, de la Sociología como Las Reglas del Método Sociológico de Emile Durkheim, de la Antropología como La Rama Dorada de James George Frazer o de la literatura gauchesca como Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes. Parece que abundan los Clásicos, y aspirar a leerlos puede ser un programa de vida, aunque uno se pregunte por la finalidad de semejante programa. Yo entiendo que a uno le tiene que gustar la cosa para darse el esfuerzo. No basta para ser Clásico plantear valores fundamentales y/o trascendentales y ser estéticamente convincente; se debe pasar la prueba generacional: Superar la generación del escritor y continuar superando generación tras generación victoriosamente, sólo así estamos seguros de que tal obra es universal. Es un hecho que hay Clásicos que mueren; y es más, deben morir tal como las obras de Galileo o Copérnico; que ya envejecieron, pues lo importante en ellas se asimiló a toda la Cultura. Es decir, la Astronomía o la Física de estos autores se integró a textos más modernos que incorporan lo posterior. No pasa esto con la Literatura, sin embargo, o si pasa, es más lento, y el Decamerón, la Epopeya de Gilgamesh y Os Lusíadas pueden seguir leyéndose hoy en día, aunque en versiones actualizadas. Si la obra se sigue leyendo es porque los valores que representa mantienen validez y permanencia para determinados grupos humanos.

II
La Divina Comedia (Dante Alighieri)

Entiendo que considerar épica a la Divina Comedia es un abusivo empleo del concepto, pero que es Clásico, es Clásico. A más de la incomparable belleza de la forma – visible aún en las traducciones castellanas, en especial en verso -, se enfoca en el tema del Camino de la Vida, que es tema de  todo ser humano, y en el problema esencial de nuestro destino más allá de la muerte: la cuestión de nuestra salvación eterna. Aunque es obvio que no creemos, como Dante y los demás hombres y mujeres de la Edad Media, en la realidad física del cielo, el purgatorio y el infierno; podemos aceptarlos como alegoría, aunque eso a muchos no los tranquilice. Detengámonos un momento aquí, y abundemos un poco en esto: He ido a la Iglesia de Andahuaylillas un par de veces en mi vida, y la segunda vez me entregué a mí mismo el obsequio de observar detenidamente las pinturas que adornan las paredes de este monumento religioso colonial del Perú, tratando de sentir lo que sentían las gentes al ver las representaciones del cielo y el infierno combinadas con las representaciones alegóricas de los caminos ancho y estrecho (Ancho es el camino que lleva a la perdición, cito la Biblia de memoria). Dichos caminos alegóricos eran entendidos como alegoría por los que veían las pinturas hace 200 o 300 años, pero ellos mismos asumían reales los tormentos del Infierno y las delicias del Paraíso, igual que los primeros lectores de las “dantescas” descripciones de Dite y los tormentos de los diversos círculos del infierno de La Divina Comedia: Eran realidades en el mismo plano que la realidad que experimentamos al presente. Para tratar de hacer entender la pervivencia de estas imágenes e ideas, siempre hago el ejercicio de preguntar a mis alumnos y expectadores de mis conferencias (y me atrevo a preguntarte, lector): ¿Dónde está Dios? Y te apuesto doble contra sencillo que miraste arriba, tal como invariablemente todos me señalan. Igual pasa con el Diablo, y apuesto que mirarás hacia abajo. No es solamente una cuestión de la topografía del Mundo, sino una Filosofía sobre la realidad que le debía casi todas sus ideas a Aristóteles. Un libro que me ayudó sobremanera a entender muy bien esta manera de pensar, y las escisiones mentales producidas al respecto, fue Los Sonámbulos, de Arthur Koestler, cuya lectura por supuesto recomiendo.

El hecho es que, tomada a lo alegórico o a lo real o en combinación, La Divina Comedia sigue siendo un clásico estremecedor. Compuesta entre 1304 y 1321 más o menos, ya tiene siete siglos de permanencia. Se llama Comedia debido a los cánones tradicionales, pues Tragedia no podía ser, ya que termina con la salvación eterna del Dante. Vale la pena en este punto rendir homenaje al fallecido estudioso Leopoldo Chiappo, intelectual peruano profundo conocedor de esta obra, a quien tuve el gusto de escuchar sobre este tema y otros. Consta La Divina Comedia de tres grandes partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso, divididos en cien tercetos – las traducciones castellanas en verso los mantienen, pero por lo general varían la métrica acomodándola a la castellana – y cada una de estas grandes partes culminan en la palabra stella: estrellas, lo que nos habla del conocimiento que el Dante tenía del cielo, y cómo pensaba en cosmológico mientras componía su poema. También pensaba en numérico, influido por Pitágoras y sus conceptos metafísicos sobre los números: El número tres de la Trinidad está en las tres partes del poema, como en los tres personajes principales: El Dante, que perdido en el camino de la vida, es protegido por su amada Beatriz (La Fe) desde el Cielo, quien le encarga al poeta clásico romano Virgilio (La Razón) que guíe y proteja a Dante.  El número cabalístico Diez está presente en los cien cantos (33 en cada parte, más uno de introducción), y en los nueve círculos del infierno, diez con el anteinfierno. Es notable lo que un gran poeta puede hacer con tan poco material: Los personajes antiguos y modernos que pueblan el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso son representados vívidamente, y de acuerdo a la situación en la que están: Desesperación absoluta en el Infierno; sufrimiento esperanzado en el Purgatorio; alegorías sobre lo indecible en el paraíso. El último verso nos remite al Amor: L'amor che muove el sole e l'altre stelle (Amor, que mueve al Sol y a las Otras Estrellas).

III
La Guerra y la Paz (León Tolstoi)

No sé si los rusos de principios del siglo XIX eran como los peruanos de principios del siglo XXI, a veces me parece que sí, a juzgar por la manera como esta sociedad se desenvolvía, tal como se lee en los autores rusos del Siglo XIX: Dostoiévsky, Krylov, Gorki, Pushkin, Gogol, Turgueniev, Bunin, Chéjov y otros más. Entre esta pléyade de excelentes escritores destaca León Tolstoi, que en los ránkings de La Mejor Novela Jamás Escrita tiene a su obra La Guerra y la Paz compitiendo con el Ulises, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Rojo y Negro o Los Miserables. Aunque tales ránkings me parecen un poco sonsos, nos dan ciertas pistas acerca de la consideración que una novela puede tener por parte de un cierto público o de unos editores en particular. Que León Tolstoi conocía bien la sociedad de la que hablaba se distingue en que aunque su novela tiene carácter histórico y narra con lujo de detalles la epopeya nacional rusa contra la invasión de la Grande Armée del invicto Emperador Napoleón, abunda en la descripción de situaciones y en personajes muy bien delineados. Las partes en las que divide el libro nos presentan a sus grandes personajes Pierre Besukhoff, los príncipes Volkonsky, Nicolai y Natalia Rostov, el general Kutuzov, y muchos otros precisamente en el Antes, el Durante y el Después de la Invasión Napoleónica, complaciéndose en mostrarnos su intimidad, sus pensamientos, sus sentimientos gastados por el paso del tiempo y las circunstancias, conforme aumentan en edad y experiencias. Es magistral la pintura del desgaste prematuro de los sentimientos de una Natalia Rostov que al final de la obra arroja al mundo en un suspiro su frase: Nunca pensé que se pudiera ser tan feliz. Y asimismo, el final, puesto en boca del jovencísimo Príncipe Nicolasito: Haré algo más grande que los hombres de Plutarco, y mi hazaña se popularizará, me amará el pueblo y todos hablarán con elogio de mí.

Nos resulta difícil de creer en la actualidad que esta super-novela fuera escrita por entregas, y publicada por puchitos en revistas. Así se acostumbraba en el Siglo XIX, y parece esto continuó en las seriales cinematográficas de principios del siglo XX, y de ahí a las series de televisión de hoy en día, que se dividen en episodios y temporadas del mismo modo que las obras literarias que publicaban las revistas se dividían en entregas y capítulos. Hoy en día un escritor tiene que escribir para la televisión si quiere ganarse la vida y ser regularmente conocido, parece que la novela por entregas era la forma de hacerse conocido entonces, particularmente importante para anglosajones y franceses, pero también para los rusos. Cosas del mercado, que no entiendes pero igual es caro. Si tu novela era interesante la gente le seguía el argumento y esperaba la continuación en el siguiente número de la revista, la que adquiría precisamente para poderla leer. Y por supuesto, así se entiende que se escribieran historias cortas, que tenían su inicio, nudo y desenlace en la misma entrega, como se entiende que se contaran historias largas, que seguían la línea gloriosa abierta desde Las Mil y Una Noches, donde el argumento principal incluye precisamente interrumpir la historia en el medio para dejar al Sultán intrigado por el final, y así impedirle que le diera por cortar cabezas. Un algo de esto tiene La Guerra y la Paz, aunque no en la forma, pues resulta difícil soltarla, es la típica novela que se puede tener en la propia recámara, como para leerse algunas páginas antes de dormir. Y ello también es por la importancia del tema: Una epopeya patriótica que movilizó a todo y a todos tiene que haber marcado a profundidad a sus participantes. Y ello explica por qué Tolstoi, siguiendo en esto posiblemente a Víctor Hugo, se detiene a pontificar durante algunas páginas como historiador o filósofo, aunque por lo menos a mí nunca me cae pesado y algunas de esas páginas están entre las mejores del libro. Por cierto, este carácter también es compartido por los modernos Alejo Carpentier, Milan Kundera y Umberto Eco, a los que se les da por interrumpir la narración y hacer disgresiones de diverso carácter.   

IV
Fausto (Johann Wolfgang von Goethe)

No hace mucho reemprendí la lectura del Fausto. Creo que es en esta obra que se plantea completa por primera vez la leyenda clásica alemana del ser humano que, insatisfecho y presa de la frustración, vende su alma al Diablo a cambio de una respuesta económica al aquí y ahora que le permita disfrutar la vida, motivo por el que casi siempre hay una cláusula que contiene el tema de la eterna juventud. Es que dejándonos de vainas, eso de que te ofrezcan una eternidad de goce y pachanga celestial a cambio de unas cuantas decenas de años de sufrimientos, frustraciones y complicaciones, en los que encima hay que portarse bien y estarse quietecito, suena en abstracto como un magnífico negocio en el largo plazo, pero no se siente igual cuando estás subido en la mula. En el muy presente corto plazo uno tiene que sobrevivir y mantener gente, y esas complicaciones del hoy pueden ser muy complicadas. A largo plazo todos estaremos muertos y así no vale. Por eso no carece de atractivo venderle el alma al Diablo (O a quien sea, la cosa es que haya quien te la compre), cosa que además, por poco que observemos, parece que todos están ansiosos por hacer, y si no lo hacen no es por falta de demanda sino porque el Diablo ya no aparece por esta parte del camino como lo solía hacer. Así que existe una cierta tendencia a ajustar todo de manera que podamos tener ambas cosas, como por cierto logra Fausto, dejando al pobre Mefistófeles con un palmo de narices. Resulta obvio que Goethe inspiró su Fausto en la Historia Bíblica de Job, aunque volteada, zurcida y retorcida; pues el Job de la Biblia es básicamente un pobre diablo al que Dios no se digna dar una respuesta, con lo que el tema del mal en el mundo queda en ahí veremos. En el medio de esta contradicción, sazonada con el tema de la sabiduría, el poder y la satisfacción de los placeres sensoriales, es que Goethe inserta esto de vender la propia alma al Diablo. En medio hay más temas y alusiones, entre las que destaca la del eterno femenino que nos salva, representada en la desventurada Margarita (Gretchen), víctima de ese par de sinvergüenzas, Fausto y Mefistófeles.

Entre las muchas obras que se han escrito y filmado con este tema, me vienen a la memoria un par de piezas literarias en las que la anécdota se repite, aunque de modo muy diferente. Es que, claro, en ambos casos está al servicio de diferentes objetivos literarios y responde a los muy diferentes estilos de los autores. El estadounidense Stephen Vincent Benét emplea la anécdota en El Diablo y Daniel Webster, relato corto de 1941, de épica folklórica destinada a elevar el patriotismo de guerra, y en que con su algo de ironía el héroe que vencerá al Diablo será el patriarca estadounidense Daniel Webster, personaje histórico presentado como caballero medieval (sus caballos se llaman Constitución y Constelación; y su Caña de Pescar, cuál Espada de Héroe, llámase Killal y las truchas no la pueden resistir y se arrojan ellas solas al zurrón de Daniel) que defenderá en juicio a Jabez Stone, hombre con simple mala suerte que aspira a cambiarla (Juro que esto es suficiente para hacer que un hombre quiera vender su alma al diablo. Y yo lo haría si me diera dos centavos), demostrando que el Contrato firmado entre Stone y el Diablo es írrito: si queremos brujas en este estado podemos criarlas nosotros mismos sin ayuda de extraños. Y yo añado: God Bless America. El tradicionista peruano Ricardo Palma toma el tema en su tradición Don Dimas de la Tijereta, narrando como un escribano limeño consigue engañar al demonio empleando un retruécano verbal que modifica el contrato mismo. Muy criollo, aunque no consigue más que una ventaja individual, muy distinta de la declaración de principios que Bénet llega a plantear y que tiene la marca de la grandeza. Claro, las comparaciones son odiosas, pero es que no es para nada lo mismo decir Esa prenda se llama almilla, y eso es lo que he vendido y a lo que estoy obligado (…) Repase usted, señor diabolín, los términos del contrato, y si tiene conciencia se dará por bien pagado; que decir: (Jabez Stone) un hombre común (que) iba a ser castigado para la eternidad. (…) Era triste ser hombre, pero también constituía un orgullo (…) Si, aún en el infierno, si un hombre era un hombre, se sabía. La idea del Fausto es mostrar una elección entre el Hoy y el Futuro, y mientras Bénet consigue convertirlo en una epopeya de la libertad del ser humano, nuestro Ricardo Palma apenas puede sacarle la lección de la viveza criolla, y una extraña protesta: ¡Para ceñirse a la ley y huir de lo que huele a arbitrariedad y despotismo, el demonio!  

V
Colofón

Tres Grandes Clásicos, Tres Grandes Temas: El camino de la vida; lo que cambia y lo que permanece; y la elección entre el sacrificio del Hoy y la felicidad del Mañana. Y hay más, mucho más: Lee lo que quieras, como quieras, donde quieras. Lee Clásicos. 


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viernes, 31 de mayo de 2013

EL OTRO LADO DEL ENFOQUE DE GÉNERO: VARONES FRACASADOS: UN VIDEO TED: Philip Zimbardo: The demise of guys? | Video on TED.com

EL OTRO LADO DEL ENFOQUE DE GÉNERO: VARONES FRACASADOS


Los varones hoy en día estamos en problemas, en particular los más jóvenes. Hay sociedades donde esto interesa, hay sociedades donde simplemente pasa desapercibido e invisibilizado.

Una chequeadita a este Video de cuatro minutos puede que nos dé algo de luz:

Philip Zimbardo: The demise of guys? | Video on TED.com

Yo no tengo nada contra mis amigas feministas, y nada tengo contra la visibilización de sus temas y problemas. Las apoyo desde mi posición de varón de pelo en pecho y me declaro feminista. Pero me gustaría que se percataran que hay Vida más allá de los paredes de la Oficina de la ONG, y que hay varones con problemas - especialmente los jóvenes -  más allá de los indicadores que deben cumplir para que les llegue el ansiado financiamiento de fuera. No son solamente las mujeres los que tienen problemas, el sistema nos golpea a todos de diferente manera. Y como dice el Psicólogo Zimbardo: ¿Quieren soluciones? Búsquenlas ustedes, yo solamente estoy acá para alarmarlos. Punto por ahora.

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jueves, 30 de mayo de 2013

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

El problema con la religión de la ciencia es que funciona
 (Isaac Asimov)

Digital citizens are individuals who intuitively understand that high quality information is easily available, either freely or for a fee, and who bristle when information that is public is hidden or not available in a digital form (…) Digital citizens are not necessarily individuals with advanced technical skills, but instead are people who are comfortable using technology as a tool to accomplish their work. These individuals often use a search engine as a browser, but are skeptical of much of the information that is presented in the search results.
 (Gerry McCartney, profesor de Tecnología de la Información
 - Universidad de Purdue)


Todos queremos ser modernos, incluso postmodernos. Y todos tropezamos más o menos con los mismos problemas que nuestros antepasados con las nuevas tecnologías: Aunque en los últimos 30 años el adelanto tecnológico es muy notable, el arsenal intelectual que las personas requieren para afrontarlo no ha mejorado. Los cambios se enfrentan hoy en día más o menos del mismo modo que lo hacían los abuelos y bisabuelos, y es posible que por eso aún no la pesquemos, el carro se nos pasa y nos quedamos varados en Babia, país lleno de desconcertadas gentes de cuyas abiertas y sorprendidas bocas derrámase profusamente la saliva. Es patente haber un tema generacional en ello, se necesita amplitud de mente para asumir cualquier nueva tecnología, y así debe haber pasado en otras sociedades, pues la creatividad y la innovación requieren de cierta libertad mental, casi siempre propia de adolescentes y jóvenes. 

El Ciudadano Digital


Pero no puedes atribuir todo a la actitud de amplitud mental, eso ya se hace en nuestro país a modo de autoayuda, y se sigue tapando el sol con cualquier dedo para así dejárselo cómodamente todo a las entidades metafísicas: Las ánimas benditas del purgatorio, la iniciativa privada, San Benito de Palermo y la mano invisible del mercado. Gracias a ello somos una suerte de Uruguay setentero, pero en grande. Es decir, nos despoblamos de nuestra gente más capaz, inteligente o audaz a ritmo de unos 150 por día, según cifras de emigración. O simplemente se van los que alcanzan a aprender a leer, a pesar de todo el aparato en contrario. Y lo digo así porque obtener un 72 % que a los 15 años no comprende lo que lee debe ser producto de alguna clase de política, no me lo puedo explicar como producto espontáneo del orden social, aún de éste. Por otra parte no nos pasa solamente a nosotros: Colombia, México y otros países registran  estos resultados, la diferencia con nosotros está en que lo dicen. 

El Alfabeto Digital

Pero tratemos de ser positivos. Digamos que para que haya Ciudadanía Digital tiene que haber campo libre para la creatividad y la innovación. Campo libre significa ausencia de obstáculos, en especial los de las estructuras cognitivas anquilosadas reflejantes de estructuras sociales anquilosadas. Cuando se les acuerda a los jóvenes de edad y de espíritu la libertad y la posibilidad de cambiar el mundo suelen hacerlo, y con muy pocos medios además. Testigo, Steve Jobs. Pero esto es posible si y sólo si la estructura social se los permite y no se los estorba. Nuestros Steve Jobs para serlo tienen que emigrar a donde les dejen ser Steve Jobs, y no es sólo por falta de plata, sino que lo verbalizan empleando la palabra “oportunidades”. 

El alfabetismo digital, como el de la lectura tradicional, tiene condicionamientos sociales en lo cognitivo, es decir, el llegar a ser plenamente alfabeto depende de ciertos rasgos de la sociedad en que vivas. Y si quieres llegar a ser plenamente ciudadano tienes que ser plenamente alfabeto, porque leer es condición sine qua non para la ciudadanía. Y la extrapolación acá funciona: para llegar a ser Ciudadano Digital necesitas ser Alfabeto Digital. 

País de Desconcertadas Gentes

Una condición absoluta de la Ciudadanía es poder acceder a la información relevante. Los liberales clásicos lo entendieron de tal manera que inventaron las Libertades, entre ellas la libertad de información y la libertad de prensa. El estado de la cuestión en nuestro país en este aspecto es paupérrimo, dado el Bloqueo Informativo, la concentración del control y la posición de dominio obtenidos por los Barones de la Prensa sobre el espectro electromagnético y la prensa escrita. Para buscar noticias los periodistas van a Twitter, lo que puede entenderse como “el colmo” del Bloqueo.  

Datos

Desde fines de la última década del siglo pasado el acceso a la información y la capacidad de difundirla ha crecido espectacularmente. Los datos nos dicen más o menos esto:

  • En el Perú la penetración aproximada de Internet – es decir, el porcentaje de la población que tiene acceso – es consistente con el promedio latinoamericano de 34 % a 35 %.
(Pero las medias engañan: Colombia está en 50 %, Uruguay y Chile en 58 %, Costa Rica en 47 %, Puerto Rico en 55 %. Más cerca de nosotros están Brasil – 38 %, Venezuela – 37 % y México - 34 %)

  • La media latinoamericana de 34 % esconde una brecha continental: Estados y Canadá registran 78%, Alemania 80 %, el Reino Unido 83 %, Japón 78 %.
(Es decir, aproximadamente el doble de ciudadanos europeos, norteamericanos y japoneses acceden a información por Internet. En América Latina ello indicaría una segmentación social y cultural)


Nos quedaremos con esta data por ahora, porque aunque hay información disponible sobre usos de Internet y variabilidad de éstos, y sobre muchas otras cosas a nivel de casi todos los países de América Latina, la información sobre el Perú parece más o menos pasmada. Esta situación no es nada extraña, pasa en muchísimos aspectos y es uno de los principales obstáculos para determinar políticas. Es muy difícil obtener data en el Perú sobre casi cualquier cosa, en especial temas modernamente relevantes, creemos que porque no son útiles, no son visibilizados, están manipulados o simplemente no les interesan a los decisores políticos.  

Alfabetización lectora y alfabetización digital

Hablando en general, saber leer es una condición para el ejercicio de una ciudadanía coherente. País con analfabetismo rampante es país a-democrático. Y el analfabetismo funcional es tanto o más peligroso que el analfabetismo decodificador. Creer que se sabe es más peligroso que no saber. Es más, la alfabetización digital presupone que se poseen las habilidades tradicionales de la lectura – decodificación y comprensión. Así que podemos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado que incorporar los conceptos cibernéticos y digitales en una sociedad iliterata funcional es meter vino nuevo en odres viejos. Y eso nos da dos extremos de un amplio abanico digital: Un extremo: Los odres aguantan, la cosa sigue más o menos igual, pero con la creencia de que se sabe y se avanza; o en el Otro Extremo, los Odres se rompen, y tenemos entre manos crisis y cambios violentos o cuando menos rápidos de alguna clase.

Plazos

Diferenciemos entre procesos de corto y de largo plazo. En el corto plazo, ingresar el digitalismo en una sociedad no preparada para ello implica que éste se incorpore como mecanismo de dominio y exclusión, es decir, se reserva el pleno conocimiento a las clases superiores, y pasa a ser “magia” para las inferiores. Pero como nosotros como sociedad no somos capaces de producir conocimiento ni tecnología, estamos a la dependencia de los procesos exteriores. Y los grupos dominantes, incapaces de formar “élites” ilustradas, no pueden bloquear el ingreso de la tecnología, ni pueden eternamente impedir que el conocimiento se difunda. Y así, en un proceso de mediano plazo, el bloqueo de los grupos dominados se debilita en el aspecto científico-tecnológico. Así pasamos de un Estado que daba soporte a los grupos dominantes en la egregia tarea de mantener bestia a la gente, a un Estado en teoría promotor de la educación y de la cultura. Aunque como es patente esto no pase de palabras. Un factor de gran importancia en el proceso migratorio interno vivido en el Perú desde los ´30 del siglo pasado fue la búsqueda de oportunidades educativas, es decir, de acceso a la Ciencia y Tecnología. Cuando los migrantes no la encontraron en las ciudades peruanas, se fueron del Perú. Buscar educación en serio debe estar entre los tres primeros motivos de la emigración peruana al exterior. Y tenemos tres millones de peruanos afuera cuando menos.

Problemas de concepto

¿Y por qué se nos fueron esos tres millones? Maticemos lo dicho antes: Hemos adelantado la hipótesis de que buscaban Ciencia y Tecnología, y esto no es tan exacto. Lo que buscaban – y buscan – eran y son medios de supervivencia no disponibles en nuestra sociedad, y pensaron que eso pasa por una Educación en serio que en el Perú no existe, o que de existir tampoco pesa a la hora de conseguir chamba. Sumemos a esto un hecho incontrovertible: Si tienes un título de la Universidad de Katanga en Ciencias Ocultas, y has pasado por el aro de pagar tu cupo en la Asamblea Nacional de Rectores, te has posicionado maravillosamente bien en el mundo ocultista nacional y ganarás más que un ocultista con maestría de la Universidad de Las Huaringas. Claro está que ello supone que la educación afuera es efectiva, lo que no siempre es cierto, pero lo creemos a rajatabla dada la informalidad de la Universidad de Las Huaringas y otras. 


Que nuestra Educación se equivoca de medio a medio es demostrable de tantos modos que en realidad es ocioso repetir lo que ya se ha dicho bien de tantas maneras y por tantos especialistas. Nos quedamos con dos cositas nomás: 

1. Solamente uno de cada cinco egresados de la secundaria entiende lo que lee; 
2. Sólo cuatro de cada cinco egresados de secundaria odian las ciencias y matemáticas en diversos grados.

Añado además otro hecho, quizá no tan evidente: No hay puestos de trabajo para los científicos peruanos, lo que demuestra que hablar de fomento de la Ciencia y Tecnología hasta la fecha es básicamente una burla, a no ser que alguien meta la mano al respecto, con lo que chocará con Chocano. Y no alargo más este artículo, que quiero que me lean


Colofón

Una consecuencia de todo lo dicho es que los peruanos no somos analfabetos digitales - y de los otros - por inspiración divina, sino porque se trata de mantenernos así. Otra es que el actual gobierno no consigue gobernar porque se está percatando - recién - que el Perú es un país de Chocanos. Tendrán que poner en remojo muchas ideas y conceptos, pues todo el aparato conceptual con el que trabajamos está contaminado. Si un Gobierno quiere hacer algo, inevitablemente le pisará los dedos a alguien, inevitablemente el propietario de esos dedos gritará que va contra la Hoja de Ruta, e inevitablemente habrá que adoptar una Cultura de la Resistencia, so pena de quedarse aislado. El que tenga Oídos, que Oiga. Hablaremos más de esto.  

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