jueves, 24 de febrero de 2011

TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN Y PENSAMIENTO RACIONAL VERSUS PENSAMIENTO MÁGICO



















Las coyunturas políticas hacen que perdamos de vista la manera o estereotipo de cómo se tratan los temas importantes. Tampoco se puede uno salir de lo que está pasando, pero el complejo y agresivo proceso político da lugar a que extrañemos parajes intelectuales más amables y tranquilos. Como el tema del pensamiento racional y el pensamiento mágico, los que naturalmente tienen repercusiones políticas importantes. José Carlos Mariátegui señalaba la importancia del mito en la formación política de nuestra nación, y esta época es la de las conspiraciones. Quisiera contribuir a elevar el debate al respecto y a aclarar algunas cosas, en la corta medida de mis capacidades.

Génesis de las Teorías de Conspiración

En cierta discusión un dilecto amigo se refería al pensamiento crítico en la sociedad y como se plantea en la escuela. El pensamiento crítico sería una idea sobrevalorada, subjetiva y deformada, se percibiría el afán de los opinantes de construir seres a su imagen y semejanza en el contexto de la empresa intelectual, por el deseo de uniformar el pensamiento de las masas, por vocación totalitaria de dichos intelectuales. Las masas generarían desde aquí teorías de complot desinformadas, de nocivo efecto en la opinión pública, que sobre esta base tomaría decisiones políticas inadecuadas.

En resumen, si entendí bien: Los intelectuales hacen críticas políticas que al llegar a las masas fomentan “teorías de complot” en la opinión pública. El pensamiento crítico al llegar a las masas, se reinterpreta y refrasea como pensamiento mágico, resultando en Teorías de Conspiración de obvia intención política. 

Sobre qué son las Teorías de Conspiración

Las teorías de complot o de conspiración explican la existencia de ciertos hechos, situaciones o circunstancias de la realidad como producto del intencional aconchabamiento de personas o grupos buscando un resultado ventajoso. Lo secreto y engañoso es parte esencial, no es posible referirse al tema directamente sin descubrir su carácter falso, convenido o ilícito.

Estas teorías abundan en el imaginario popular, puede que como resultado natural de la división entre sociedad y estado, y hay gentes que hacen harta plata explotando las creencias alrededor de ellas. Por  ejemplo, la presencia de extraterrestres en nuestro planeta se estaría ocultando en una vasta conspiración entre gobiernos, fuerzas armadas, científicos, empresas y medios de comunicación de diversos países. El difundido documental Zeitgeist responde también a una lógica de este tipo. Es común en el debate político oír sobre los planes maquiavélicos o la conspiración para impedir que X o Y alcance el poder, o para que se dé o no determinada norma, o se ataque o defienda cierta política.

Generalmente se acusa a los grupos de poder fáctico de coludirse con la clase política para obtener ventajas económicas los otros y políticas los unos. Dichos grupos serían, dícese, injustamente agredidos por este pensamiento crítico sobrevalorado y deformado por el pensamiento mágico.

Miedo Difuso y Teorías de Conspiración

Una causa posible de las Teorías de Conspiración serían los miedos difusos que la población padece. No es que la especie humana haya vivido nunca con mucha seguridad, pero las gentes hoy sienten una inseguridad diferente a la de antes. La percepción del alcance de mi libertad para tomar decisiones sobre mi propia vida es cada vez menor, vale decir, mi vivir estaría determinado y condicionado por fuerzas ocultas y desconocidas de enorme poder, cuyas decisiones obliteran las mías. Esto me crea angustia, y para calmarla de alguna manera acepto la verdad de una teoría conspirativa que me ofrece una explicación racional que me da la ilusión de cierto control, y a la vez explica las situaciones que vivo y sus culpables. Se calma así la angustia de saberme indefenso.

Pensamiento Crítico y Teorías de Conspiración 

Además del Miedo Difuso, parece que el pensamiento crítico está en la base de las teorías de conspiración. El miedo no es racional, sí bien un probado mecanismo de defensa. La crítica es  racional cuando se ajusta a la realidad de las cosas y no es falaz. Es posible que críticas específicas al estado de cosas devengan en teorías de conspiración, percibir la realidad cuando todas las variables no son conocidas es indicio de creatividad en el pensamiento crítico. Un ejemplo está en el detonante de la escalada en la Guerra de Vietnam, el Incidente del Golfo de Tonkín de 1965. Durante años fue presentada como teoría de conspiración por los poderes constituidos, pero resultó que el complot realmente existía y sus costos los pagaron millones de vietnamitas y estadounidenses. El temor difuso no lo explica todo.

Pensamiento mágico y Teorías de Conspiración 

Pero las teorías de conspiración sí presuponen rasgos del pensamiento mágico, como la transferencia de la responsabilidad de los acontecimientos a poderosas fuerzas ocultas. Así ha sido siempre en la Historia, no otra cosa es la creencia en entidades todopoderosas, vulgo dioses, que determinan los hechos. Se les atribuye ocultación de hechos a conjuntos de intereses dirigidos a engañar a las gentes, lo que proporciona ventajas a los conspiradores, que serían así culpables o responsables del estado de cosas. Así, se atribuye responsabilidad a la CIA en los ataques a las Torres Gemelas del 11 de setiembre, pongamos por caso. El control y dosificación de la información por los poderes políticos fácticos empata con los temores y la sensación de indefensión de la población. Por supuesto, esto no dice nada sobre la verdad o falsedad de los hechos. El asunto se complica cuando la discusión política se centra en la denuncia de conspiraciones y contra-conspiraciones por parte de específicos grupos de interés.  

Problematizando el tema

No todas las “teorías de conspiración son iguales: ¿Habrá un complot para hacer creer a las personas que los norteamericanos llegaron a la Luna en 1968 cuando no fue así? ¿O para esconder al famoso y Abominable Hombre de las Nieves? ¿O para disfrazar la presencia de extraterrestres entre nosotros? Por otra parte, ¿Hay o no hay conspiración para mantener bruta a la gente, dado que las masas ignaras son manipulables? ¿Hay complot entre encuestadoras para subir o bajar la imagen de determinados candidatos o funcionarios? ¿O aconchabamiento entre los productores de arroz, azúcar o medicamentos para elevar los precios y aumentar las ganancias? ¿O, en política internacional, para hacer creer a la gente que Irak estaba lleno de armas de destrucción masiva, y que Saddam Hussein era el culpable de las bombas del 11 de setiembre, para justificar la invasión de Irak?

Soy en general reacio a pensar en términos conspirativos. Pero se ha dicho seriamente que el pensamiento crítico de los intelectuales se convierte en pensamiento mágico entre el pueblo, y produce teorías de conspiración. Se esperaría que los intelectuales sean responsables en lo que dicen y prevean los efectos que puede producir. La preocupación por la vulgarización del pensamiento crítico haría ver conspiraciones donde no las hay, pero también es cierto que no verlas cuando las hay es pérdida de contacto con la realidad, como no ver una burbuja inmobiliaria, por ejemplo. Ocultar la realidad no es pensamiento crítico ni conspiración, es ceguera. El término "conspiración" oculta tonterías, pero también realidades concretas.

Por desgracia se cree que discutir política es enfrentar unas opiniones con otras. La tendencia postmoderna a relativizar convierte a las opiniones en “equivalentes” - Como dice el tango: Lo mismo un burro que un gran profesor. La crisis cognitiva gestada desde un par de siglos atrás tiende a eliminar los conceptos de Verdad y Falsedad, tal como la vulgarización de la Teoría de la Relatividad de Einstein condujo a la popular creencia de que “todo es relativo”.

Construyendo el Tema

La discusión política no debiera perder la racionalidad, base de las opiniones que ayudan a tomar decisiones. Si nos quedamos sólo con la emoción y eliminamos el pensamiento racional – del que la “crítica” es parte -, terminamos discutiendo la Deflación cuando el riesgo es la Inflación. O nos distraemos con agendas de menor relevancia, como la Pena de Muerte para los violadores. O nos dedicamos a discutir opiniones sobre palabras mágicas, como “educación”, "crecimiento económico" y "seguridad ciudadana": Creeremos que la delincuencia se resuelve mágicamente construyendo más cárceles. Creeremos que la pobreza desaparecerá aplicando conceptos “ábrete Sésamo” como Libre Mercado o Planificación. 

Pensamiento Mágico

El pensamiento mágico no tiene nada de nuevo. Un chamán moche y su sociedad, estado y conveniencia colectiva y personal necesitan lluvia, y para ello explican el Universo a través de dioses y ancestros divinizados, y con ello aseguran un orden del mundo que proporcione a tiempo y en cantidad suficiente las aguas que permiten la sobrevivencia con ciertos ritos y ceremonias. Si ejecutamos dichas ceremonias y ritos y no hay lluvia, igual te quedas dentro del mismo sistema simbólico de ideas, y buscas la falla “de procedimiento” que determinó el fracaso, y a empezar de nuevo esta vez sí de manera correcta para lograr que llueva. Vocalizaremos mejor las palabras mágicas, seremos más acuciosos en el rito. Esto no prueba que el sistema de ideas sea “correcto”, solamente que es consistente, y para el chamán y la sociedad moche será operativo mientras funcione.

Del mismo modo, en la actualidad usamos un sistema estructurado de ideas explicativas del Universo según el cual las lluvias parten del ciclo hidrológico propulsado por la energía solar. Así ejecutamos ciertos “ritos” y “ceremonias” – que llamamos a veces “protocolos” - para que llueva, como el envío de aviones que rieguen las nubes con compuestos químicos para que el agua condense y llueva. A veces esto funciona, y a veces no funciona y no llueve. La tendencia entonces será quedarse en el mismo sistema simbólico de ideas, buscando la falla “de procedimiento” que llevó al fracaso, y a empezar de nuevo esta vez sí de manera correcta para lograr que llueva. Los aviones se equiparán mejor, los químicos se cambiarán y mejorarán, seremos más rigurosos en el protocolo. Esto no prueba que el sistema de ideas sea “correcto” (Y aquí puedo ver a los científicos poniendo el grito en el cielo), solamente que es consistente consigo mismo. Y para nosotros es operativo mientras funcione.


La estructura del pensamiento es equivalente en ambos casos. Los contenidos varían de sociedad en sociedad o en el tiempo al interior de la misma. Esta interesante reflexión sobre la naturaleza mítico-mágica de las estructuras simbólicas del conocimiento científico se debe al filósofo y lógico Willard Orman Quine. Claro, ya no es Aia Paec quien trae la lluvia, es, para decirlo con un término bacán: la “inter-acción termoiónica”. No hemos cambiado mucho desde los moches acá, precisamente … es solo que “inter-acción termoiónica” resulta más eficiente y aceptable a las personas de hoy para explicar y predecir la experiencia cultural contemporánea que los mitos moches … Según Quine, no hay modo de saber cómo es la realidad aparte de nuestra experiencia, solamente podemos construir más mitos que constituyan una estructura de ideas que llamamos “ciencia”. La diferencia entre el chamán y el científico está únicamente en el modo de construir mitos más útiles y eficientes para nosotros. A los moches nuestros mitos no les servirían, seguirían con sus batallas rituales.

Pensamiento Mágico en la Educación

En una escuela el profesor de Geografía pregunta a un chico por qué llueve cuando el avión arroja compuestos a las nubes, y el chico responde: “Ah, profe, por la inter-acción termoiónica”, una respuesta que equivale a decir que es gracias a la acción de San Soponcio de las Nubes Cargadas, y en consecuencia es igual de mítico-mágica, desde el momento de que el pobre chico – y el profesor, de paso – no tiene la más mínima experiencia de percepción de la “inter-acción termoiónica”. A no ser que el alumno o el profesor, o el texto o las diapositivas o el material la explique, para lo que necesitará más signos mítico-mágicos como “calor”, “temperatura”, “condensación”, “iones”, “átomos”, “cargas eléctricas”, “campos electromagnéticos”, y un largo etcétera de conceptos de los que nadie tiene experiencia directa. Es decir, puros conceptos organizados en una estructura mítica,  empleadas como “abracadabra” para explicar la realidad. Lo único que puede hacer el alumno, el profesor, el autor del texto y los materiales es “creer” que es cierto que la “inter-acción termoiónica” funciona. Igual que los buenos católicos creemos que la Trans-substanciación funciona …

Pensamiento mágico en Política (1)

Traslademos el problema a las ideas políticas, Democracia por ejemplo. La experiencia que tenemos de la Democracia es huidiza. Cuando el chamán hace sus ritos o el avión arroja compuestos, por lo menos algunas veces LLUEVE. Con los conceptos políticos la cuestión se complica, porque la experiencia que marca el significado que le adjudicamos a “Democracia” – constructo “ideal”, a diferencia de la lluvia, que se percibe por los sentidos – no es captada igual por todas las personas. Si digo que una situación “x” se arregla con más “democracia”, estoy en el nivel del chamán moche y del científico meteorólogo en busca de un protocolo para influir sobre la realidad social. Ojalá funcionara así. Y cuando nos va mal, buscamos la falla dentro del mismo sistema simbólico de ideas, y empezamos de nuevo, esta vez sí de manera “correcta”, para lograr los objetivos políticos deseados.

En Ciencia hay posiciones epistemológicas encontradas, pero hay cierto consenso que no se trata tanto de “afirmaciones científicas”, productos finales asumibles de modo mítico-mágico, cuanto del proceso, cuyas reglas aseguran resultados. La “validez” de la Ciencia no surge de la afirmación de la “inter-acción termoiónica” como productora de lluvia, como la “validez” de la magia no está en la afirmación de la batalla ritual como regulador meteorológico. Está en el cómo llegamos a esa afirmación, es decir, en el conjunto riguroso de pasos que lleva a producir proposiciones enlazadas entre sí. Así llegamos a ciertas certezas, como que el bombardeo de las nubes o un estilo de combate ritual producirá lluvia. Ello resulta en la identificación de la estructura simbólica del conocimiento en la ciencia-tecnología y el mito-magia: Nuestro amigo el chamán moche posee un acervo de pasos metódicos que, enlazados entre sí de una peculiar manera, de su lógica propia – le proporciona la certeza de que cierto tipo de combate ritual producirá la lluvia o podrá contenerla. Pero nosotros y nuestra sociedad ya no atracamos con la magia porque no la percibimos tan eficiente como solía ser.

Pensamiento mágico en Política (2)

En Política la cosa es asaz complicada. Dícese que la Política es ciencia y es arte, en ella el empleo del pensamiento racional deviene de manera análoga a la de cualquier cuerpo de conocimiento. En el caso del pensamiento crítico, las afirmaciones o proposiciones que hacemos no tienen significación en términos de “validez”. Como ocurre con otros campos del conocimiento humano, lo que sí tiene significación es el proceso, es decir, el conjunto de pasos metódicos que permiten afirmar certezas, a partir de las que podemos fabricar opiniones que nos permitan tomar decisiones. Si el pensamiento crítico político se emplea de modo mágico, lo que es espantosamente más fácil que en las ciencias duras, no llegaremos a más que jaculatorias políticas, es decir a un conjunto de ritos y ceremonias, de carácter mítico-mágico: “Deus ex machina”, “abracadabras”, “ábrete Sésamos”.

De ahí a suponer que la acción concertada de grupos o individuos con poder deviene en conspiraciones y complots hay solamente un paso, y muy corto de dar. Lo que no quiere decir que no exista conspiración o complot necesariamente, simplemente determina que hay una tendencia natural, mítico-mágica, a construir teorías de conspiración que expliquen ciertos hechos de la realidad. Pero no es el pensamiento crítico el “culpable” de ello, de hecho un uso adecuado de éste es un efectivo deconstructor de la verdad o falsedad de las “teorías de conspiración”. Pero no en el nivel de la afirmación o proposición, sino en el nivel de su operatividad. Vale decir, en la medida que necesita seguir un conjunto metódico de pasos que asegure la obtención de ciertas certezas, y es de ahí de donde proviene su validez, no de su enunciación “mágica”.

                                                                                                        Pensamiento mágico en Educación

En Educación se operativiza la habilidad del pensamiento crítico aplicado a determinadas áreas del conocimiento, especificadas en el Diseño Curricular Nacional. Podemos discutir la filosofía que lo sustenta o discrepar de los métodos y procedimientos para alcanzar las metas esperadas. Pero es indudable que su uso es importante para una adecuada inserción de nuestros alumnos en la lógica del conocimiento humano. Sin embargo, los problemas de aplicación son ingentes, pues nuestros operadores – los maestros – confunden el proceso del conocimiento con sus resultados, igual que el resto de la sociedad. El problema es que aún no entendemos la estructura socio-cultural del conocimiento, puede que por la urgencia de nuestra necesidad de obtener resultados.

No puedo evitar mencionar la constatación de Luis Guerrero en su artículo “¡Que le corten la cabeza!”, publicado en su blog El río de Parménides sobre las habilidades de alumnos universitarios en siouaciones específicas, ni su conclusión de que el sistema no enseña a pensar, sino que más bien corta la cabeza. Si las habilidades requeridas para la vida en la sociedad global, en el pensamientoocrítico y otras habilidades anexas, no se aprenden en el sistema educativo, entonces las gentes retornarán a la tranquilidad de la estructura simbólica del pensamiento mágico. Es natural que  suceda. La educación “científica” debiera ser una educación en el método científico, pero se asume en la perspectiva de evocación exclusiva, y se cree que repetir “inter-acción termoiónica” es ciencia.oo

Conspiración

No es descaminado suponer que si el precio del arroz, el azúcar, la gasolina o los medicamentos suben, puede deberse a una “conspiración” entre los productores para incrementar sus márgenes de ganancia. Ello sería, dentro de una aplicación adecuada del pensamiento crítico, una hipótesis a considerar, que debe ser puesta en suspenso hasta que pueda comprobarse. No se puede confundir la realista percepción de los intereses de un conjunto de oligopolios con una conspiración construida estereotipadamente para explicar todo, hacerlo es propio de obsesivos o chalados intelectuales. No hace mucho un connotado periodista, antiguo director de un importante diario, manifestó que un funcionario deseaba conchabarlo para crear una especulación sobre el tipo de cambio en el 2006, a fin de crear un efecto político. Así que no es que todo lo que parezca conspiración no lo sea. Sería el error contrario a suponer que nada lo es. Aunque no toda “teoría de conspiración” es cierta, tampoco eso significa que no existan conspiraciones. La diferencia está en el procedimiento seguido para determinarlo, no en la afirmación final.

La “teoría de conspiración” asumida de modo estereotipado como procedimiento de explicación, por lo general es un “deus ex machina”, es decir una suerte de palabra mágica para explicar una serie de aspectos de la realidad a la que no se encuentra explicación. Hay algo de “sabiduría espontánea” en tales teorías: El ingenioso concepto popular de que si alguien anda como pato, tiene pico y plumas de pato, come como pato, nada como pato, pues de seguro existen grandes posibilidades de que sea un pato. El problema con las “teorías de conspiración” es que ha habido demasiados patos sueltos, y se  sabe de demasiados complots muy reales y ciertos. De ahí que hay que diferenciar las conspiraciones reales o probables de las fantasiosas o improbables, y ello es una cuestión de procesos racionales, de pensamiento crítico sistemático.

Y me parece que para hoy ya está bueno. Y ahí lo dejamos.