martes, 8 de julio de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 87 - EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI


Crónicas de Lecturas - 87

Thomas Piketty – El Capital en el Siglo XXI

(Esta Crónica está dedicada a mi amigo y colega Miguel Miní)


“¿Podemos estar seguros de que una economía basada en el "libre mercado" y la propiedad privada siempre y en todas partes conduce a una división óptima, como por arte de magia? En una sociedad ideal, ¿cómo se organiza la división entre capital y trabajo? ¿Cómo se debe pensar el problema?”
(Thomas Piketty)


“Lo realmente llamativo sobre el debate hasta ahora es que la derecha parece incapaz de montar cualquier tipo de contraataque sustantivo a la tesis del Señor Piketty. En cambio, las respuestas han sido sobre todo los insultos. En particular afirman que el Señor Piketty es un marxista, y también lo es cualquier persona que considere la desigualdad de la renta y de la riqueza una cuestión importante”.
(Paul Krugman)

I

Marxismo, Historia e Intenciones

El revuelo causado por el economista francés Thomas Piketty (Clichy, 1971) con El Capital en el Siglo XXI (Le Capital au XXIe Siécle, París, 2013) llegó al Perú, y el fantasma del Comunismo volvió a quitarle el sueño a muchos que lo creían muerto y enterrado, pues creían que Comunismo y Unión Soviética eran la misma vaina, y no, pues. Guste o no, la participación en la Historia de Charly Marx & Fico Engels – con sucesores y continuadores - ha sido decisiva y sus enemigos los han matado unas trescientas veces, y los tipos en cuestión no sólo se resisten a morirse, sino que sus ideas se han formateado para autorreplicarse generación tras generación. Esto debería preocupar a tirios y troyanos, la autorreplicación no es tanto racional como religiosa, y sabemos cuán peligroso es eso. Aunque la Unión de las repúblicas soviéticas se murió bien muerta y sin atenuante alguno, las ideas siguen allí y cambian sin desaparecer, en una dialéctica de desarrollo análoga a la de la religión. A mediados del siglo XX la mitad del mundo se montaba al marxismo de uno u otro modo, en los ´20 los socialistas y comunistas eran poderosos y alcanzaron un pico internacionalista con la Gran Huelga de los Docks de 1926. Nunca estuvo tan cerca el sueño de la Revolución Mundial y sabe Dios como hubiera sido la cosa. José Stalin trató de convertir el Socialismo en producto estandarizado ruso, y dedicó sus energías al frente interno hasta que Hitler le reajustó algunas ideas. Los teóricos se ahogaron en bizantinismos y divisionismos, que podemos llamar Herejías. La historia de las ideas del siglo XX d.C. se parecería a la Historia de las Ideas del siglo II d.C., con un pequeño cambio en el prefijo del –ismo.  

Mantener la unidad de pensamiento es problemático para organizaciones que se pretenden racionales. José Carlos Mariátegui en su moqueguana genialidad intuyó el mito en el Socialismo, probablemente por eso fue uno de sus profetas y mesías. Las Izquierdas devinieron en Iglesias y Capillas que reclamaban para sí la pureza ideológica y la ortodoxia. El monolitismo del Partido Comunista, cuco de tantos, parece haber estado sólo en las mentes de los que temían que ganara, lo que pudo pasar a mediados de los ´60, cuando la economía soviética crecía más rápido que la de Estados Unidos. El Capitalismo occidental trató a lo bestia de responder al reto y remontar la marea, el Complejo Industrial – Militar que denunció Dwight Eisenhower en 1961 controlaba, como hoy, los resortes del poder político, económico, financiero y mediático a través de un Combinado Empresarial – Tecnocrático – Gubernamental. Las crisis se superaron de modo pragmático y creativo haciendo lo necesario, fuera capitalista, liberal, keynesiano, socialdemócrata o francamente comunista. El colapso soviético no fue la victoria de un sistema sobre otro sino la del Complejo Militar – Industrial de Occidente sobre el Partido Comunista Soviético. Pero volvamos a Piketty, no se nos vaya a escapar. La victoria contra los Soviets dejó espinas sin resolver: Cuba, Corea del Norte, la República Popular China, Vietnam, el Socialismo del Siglo XXI, los nacionalismos izquierdosos árabes, los partidos socialistas, los eurocomunistas y terceras vías, los verdes y demás izquierdas y zurdas de todo tipo, asuntitos que aún están pendientes. Vale decir, la historia no se terminó, como los profetas tipo Fukuyama predijeron después y fallando encima.

Hoy en día los que nada tienen que perder excepto las cadenas (Manifiesto Comunista) se percatan con lentitud que la cosa no ha cambiado, y se están disgustando, otra vez. No se requirió Unión Soviética para que hubiera revoluciones en 1789, 1830, 1848, 1870, 1905, 1911 y 1917, eso sin contar las jacqueries o revueltas de hambre y las rebeliones post-soviéticas, cuestión menor que nuestra Derecha Bruta aún no capta. Y no es que Thomas Piketty tenga todo esto en la cabeza, pero tampoco es un pajarito inocente. Escribir un libro de título explosivo, referido a El Capital de Marx no es secundario ni lateral. El Capital en el Siglo XXI es un libro de Economía que trata de explicar la estructura y funcionalidad del Capital y el porqué de la Creciente Desigualdad. No es Política excepto para la Política Económica, no hay en él Programa Revolucionario alguno ni espeluznantes declaraciones ideológicas que levanten los pelos. Ello molesta aún más pues Piketty rechaza el Comunismo explícitamente, lo considera uno de los dos polos (Simon Kuznets y su optimismo desaforado es el otro) a rebatir y de los que hay que equidistar. Cualquier idiota puede agitar el cotarro, fabricar munición ideológica sólida es muy diferente. Ya que Piketty es tan explícita y conscientemente a-revolucionario, es raro que le acusen de criptomarxista. El Premio Nobel de Economía Paul Krugman lo dice bien claro en el epígrafe que hemos escogido: Para la Derecha, marxista es quien considere la desigualdad de la renta y de la riqueza una cuestión importante. Piketty lo dice así: Pertenezco a una generación que cumplió los dieciocho en 1989, (…) no sólo (…) bicentenario de la Revolución Francesa, sino (…) el año en que el Muro de Berlín cayó. (…) a una generación que alcanzó la mayoría de edad (con) la caída de las dictaduras comunistas y nunca sentí el más mínimo afecto o nostalgia por (…) la Unión Soviética. Fui vacunado de por vida contra la floja retórica convencional anti capitalista, (que) simplemente ignora el fracaso histórico del comunismo (…). No tengo ningún interés en la denuncia de la desigualdad o el capitalismo per se (…) desde que las desigualdades sociales no son en sí mismas un problema, siempre y cuando estén justificadas, es decir, "se funden únicamente en la utilidad común" (…). De qué se asustará entonces la Derecha, me pregunto. Tratemos de encontrarlo en esta Crónica.

II

Confesión de Parte, Lectura en Z, Traducción, Autor y Cómo se Reparte una Torta

No me alargaré innecesariamente: Recibí El Capital en el Siglo XXI tres meses ha, de mi amigo y colega Miguel Miní (que otorga amable e inmerecida atención a estas Crónicas), en su traducción del original francés al inglés por Arthur Goldhammer para Harvard University Press, Cambridge, UK. Mi inglés es bueno y mi francés presenta brechas, así que agradecí el alcance y decidí escribir la Crónica. La primera revisión produjo mi artículo EFECTOS PIKETTY: Ideología y Política sobre la Creciente Desigualdad, y hace cinco semanas me llegó la traducción al castellano de la traducción del inglés del original francés, y ello, tan malo en plan literario, en Ciencia y Economía no lo es tanto. El texto es francamente infame, por el uso del Traductor semiautomatizado on line de Google, y requiere correcciones que se reflejarán en las citas. El best-seller se publicará en castellano este Octubre, no es impertinente reseñarlo en Julio y todo será provisional hasta disponer de una adecuada traducción. Si hay errores ahora, los reivindico dados mis límites científicos e idiomáticos, y que Orfeo me proteja. La obra tiene casi mil páginas, de las que mucho es fuentes, cuadros, citas y bibliografía. Es lectura grande, pero sin especiales dificultades de comprensión lectora, que puede mejorarse sabiendo más matemáticas, incluso hay partes que Piketty reconoce pasibles de eventualmente ser pasadas por alto. A pesar del Traductor On-Line se reconoce una redacción correcta e incluso elegante, centrada en el lector, entre coloquial y científica. Hay un gran despliegue de información empleada para demostrar sus Tesis centrales, lo que justificaría matricularse en un seminario sobre el libro, pero el tiempo me obligó a una lectura en Z de las diversas secciones, deteniéndome acá y allá donde me parecía más interesante y novedoso y tratando de evitar prolijidades. Como toda lectura se justifica en su objetivo, y el mío no es la erudición –que me gustaría – no tengo pretensiones sino de resumir el texto para encajarlo en una Crónica del carácter que mis lectores conocen.       

Thomas Piketty es un profesor francés especializado en Distribución de la Renta y Desigualdad Económica. Desde el 2000 es Director de Estudios de EHESS (École des Hautes Études en Sciences Sociales), y en la actualidad es profesor asociado de la Escuela de Economía de París. En su Currículum Vitae no dice en qué Universidad estudió, pero terminó el Bachillerato en Matemáticas Superiores en 1987, y en 1993 se doctoró en Ulm (Programas  Doctorales Europeos). Posee respetable cantidad de Premios, Distinciones Académicas y cargos de enseñanza e investigación en sus áreas de desarrollo. El Capital en el Siglo XXI se basa explícitamente en muchos trabajos anteriores, donde se recabó una cantidad monumental de data. Su padrino en estas lides intelectuales es Paul Krugman (Albany, 1953), Premio Nobel de Economía 2008. Resuelto así Quién es el Autor y sus Pergaminos, veamos de qué va la obra que combina tres ciencias: Economía, Historia y Estadística. Como todo trabajo científico, posee un corpus de Datos y su interpretación respectiva, que en este libro se entrelazan con elegancia, dando una imagen mental de la evolución del Capital en la Historia. Decir Estadística es decir números o cifras, y para entender el tema del libro hay que entender el gran problema de la Política Económica: El Reparto de la Torta (la renta nacional) y sus dos encontradas posiciones: Uno, el Reparto equitativo; y Dos, el Reparto inequitativo basado en el Crecimiento, a fin que a cada cual le toque una parte sustancial pero no justa de necesidad. Esta Torta se divide en tres a cuatro porciones desiguales según los Factores de la Producción: la Renta del Trabajo (Salarios, sueldos, emolumentos, etc.), la Renta de la Tierra (Alquileres, se subsume en el Capital), la Renta del Capital (Utilidades) y la Renta del Estado (Impuestos, Tasas, Tributos). Tras los Factores están las familias, las empresas y el Estado. El Estado es un Igualador que previene estallidos sociales y mantiene estable el sistema, extrayendo parte de las Utilidades de las Empresas para redistribuir ingreso a las Familias. Piketty distingue del “Capital” el llamado Capital Humano, concepto que considera errado. El Capital en el Siglo XXI demuestra que el porcentaje de la Torta asignado al Capital crece progresivamente a lo largo de los últimos dos siglos y medio, y se lleva cada vez más la parte del León, propiciando una Creciente Desigualdad, pese a períodos contrarios. Aquí el Contenido del libro:

Renta y Patrimonio
1. Ingresos y Egresos
2 Crecimiento: Ilusiones y realidades
Dinámica de la relación capital / ingresos
3. Las metamorfosis de capital
4. Desde la vieja Europa al Nuevo Mundo
5. La relación capital / ingresos sobre el largo plazo
6. La división entre capital y trabajo en el siglo XXI
Estructura de la Desigualdad
7 La desigualdad y la concentración: Preliminar Rodamientos
8. Dos Mundos
9. La desigualdad de los ingresos laborales
10. Desigualdad del Capital Ownership
11. Mérito y Herencia en el largo plazo
12. La desigualdad de la riqueza mundial en el siglo XXI
Cuarta parte: La regulación de capital en el siglo XXI
13. Un Estado Social para el Siglo XXI
14. Repensando el impuesto sobre la renta progresivo
15. Un impuesto global sobre el Capital
16. La cuestión de la Deuda Pública
        
Thomas Piketty señala el carácter de El Capital en el Siglo XXI: Mi objetivo al escribir era hacer este libro accesible a personas sin ninguna formación técnica especial, mientras que el libro junto con el anexo técnico deberá satisfacer las demandas de los especialistas en el campo. Este procedimiento también me permitirá publicar versiones y actualizaciones en línea de las tablas, gráficas y (demás) aparato técnico. Doy la bienvenida a los aportes de los lectores del libro o página web, que pueden enviar sus comentarios y críticas a piketty@ens.fr. El link de acceso en scribd es este: http://es.scribd.com/doc/227491704/Thomas-Piketty-Capital-en-El-Vigesimo-Primer-Siglo-Espanol#download

III

Tesis Fundamentales, y la Primera Parte

Las preguntas que este libro trata de responder están ya en la Introducción: La distribución de la riqueza es uno de los temas más discutidos y controversiales de la actualidad. (…) ¿Qué es lo que realmente sabemos acerca de su evolución en el largo plazo? ¿La dinámica de la acumulación de capital privado conduce inevitablemente a la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, como Karl Marx creía en el siglo XIX? ¿O es que las fuerzas de equilibrio de crecimiento, la competencia y el progreso tecnológico en las etapas posteriores del desarrollo llevan a la reducción de la desigualdad y a una mayor armonía entre las clases, como Simon Kuznets pensaba en el siglo XX? ¿Qué sabemos realmente acerca de cómo la riqueza y los ingresos han evolucionado desde el siglo XVIII, y qué lecciones podemos obtener de ese conocimiento para este siglo? Dentro de las varias tesis está que Cuando la tasa de rendimiento del capital supera la tasa de crecimiento de la producción y los ingresos, como lo hizo en el siglo XIX y parece muy probable que lo haga de nuevo en el siglo XXI, el capitalismo genera automáticamente las desigualdades arbitrarias e insostenibles que socavan radicalmente los valores meritocráticos en que se basan las sociedades democráticas. Si esto es posible de ser demostrado – parece que este libro tiene éxito en demostrar lo que se propone - el Capitalismo y la Democracia serían incompatibles. El automatismo determinista del capitalismo suena tanto a Marx que no sorprende que haya quienes se lleven el susto de sus vidas, pero Piketty no tiene nada de marxista ni de bolivariano, más bien parece un neokeynesiano tibiecito, partidario de la Democracia, los Derechos Humanos, y los Controles y Regulaciones: la distribución de la riqueza es una cuestión demasiado importante para dejarla en manos de los economistas, sociólogos, historiadores y filósofos. Es de interés para todos, y eso es una buena cosa. En todo caso, sus pertinentes disquisiciones sobre Thomas Malthus, Arthur Young, David Ricardo (teoría de la Escasez), Marx y Engels orientan el problema de los datos que levanta en la dirección que quiere. No duda el autor en usar datos cualitativos históricos y literarios de entre 1790 y 1830, en particular Dickens, Jane Austen, Balzac y Zolá, y Los Miserables de Víctor Hugo; así como las leyes de la época que investiga. Ni le hace ascos a la data cuantitativa: Balzac atestigua la renta de la tierra en Francia en el 5 %. Plantea el autor dos polos de los que desea igualmente alejarse: El catastrofismo apocalíptico de los marxistas, y el ”cuento de hadas” del crecimiento económico que en automático reduce la Desigualdad, que personifica en Simon Kuznets (1901 – 1985), según el cual la desigualdad de ingresos se reduciría automáticamente en las fases avanzadas de desarrollo capitalista, independientemente de las opciones de política económica u otras diferencias entre los países. Queda claro así que Piketty no cree ni en “pilotos automáticos” ni en el "sentido de la Historia".

Estas disquisiciones se apoyan en sólidos instrumentos matemáticos e ingente data sistematizada por un internacional equipo de investigación. Su ámbito es el mundo en el espacio cronológico desde fines del Siglo XVIII. Recurre a los métodos de la estadística y los modelos matemáticos tanto como a los de la Historia y otras disciplinas sociales. En ello Piketty es algo iconoclasta: la (…) economía aún tiene que superar su pasión infantil por las matemáticas y por la especulación puramente teórica y a menudo altamente ideológica, a expensas de la investigación histórica y la colaboración con las otras ciencias sociales. Los datos son más abundantes y precisos para Europa Occidental – Inglaterra y Francia – y Estados Unidos, es posible que ello influya en el sesgo de lo que llama Fuerzas de Divergencia (Creciente Desigualdad) y Convergencia (Decreciente Desigualdad). Los conceptos de Divergencia y Convergencia son centrales y aluden a la creciente / decreciente relación del Delta de la Tasa de Crecimiento Económico con el Delta de la Tasa de Rendimiento del Capital, que tienden a concentrar y difuminar los casos particulares. Es una dificultad menor para las grandes tendencias. Parece compartir un sesgo con Marx en la percepción del conflicto, enfrentamiento o división entre capital y trabajo, pero no trata de relacionarla con una explicación tipo Lucha de Clases, por ejemplo, que en capítulo posterior se pregunta si no será más bien Lucha de Deciles o Centiles. Parece que cada vez que se cruza con un concepto en potencia peligroso, por el que pudiera tildársele de marxista o izquierdoso, da un conceptual paso atrás y define heurísticamente, es decir para no hacerse problemas. Es posible  que allá esté la razón subyacente de lo cripto de la acusación de criptocomunista. Porque puede también ser bastante claro: Si la división entre capital y trabajo da lugar a tantos conflictos, se debe ante todo a la extrema concentración de la propiedad del capital. La desigualdad de la riqueza y de la consiguiente renta del capital de hecho es siempre mucho mayor que la desigualdad de los ingresos del trabajo.


La Primera Parte de la obra se considera puede pasarse por alto si se tiene ya la información. Presenta y desarrolla ciertos conceptos macroeconómicos y los procesos históricos que llevaron a la situación actual, con algunas, pocas, proyecciones al resto del siglo XXI. En el capítulo 1, Ingresos y Egresos, presenta los conceptos de renta nacional y capital, y examina la relación capital / ingresos. Luego describe con amplias pinceladas la evolución de la distribución mundial de los ingresos y la producción, con énfasis en la tendencia a separarse del ratio de ingresos del Capital en referencia a los del Trabajo. En el capítulo 2 (Crecimiento: Ilusiones y realidades) presenta un detallado análisis del Crecimiento Demográfico y sus proyecciones, en relación a la tasa de crecimiento de la producción desde la Revolución Industrial e incluso antes. En esta primera parte del libro no hay declaraciones especialmente espectaculares, pero siempre conviene recordar que el Crecimiento Económico per cápita – es decir la mejora específica de los niveles de vida individuales – está siempre en relación con la tasa de Crecimiento Demográfico. Esta verdad conviene recordarse pues el Reparto de la Torta per cápita está en relación directa al número de personas con las que se comparten los ingresos. Esta sencilla verdad (el índice de crecimiento demográfico)  la pasan por alto los entusiastas ministros de economía al hablar del crecimiento económico. 


IV

El concepto de Capital, y la Segunda y Tercera Partes

Entre muchos otros importantes conceptos que Thomas Piketty explica, probablemente el más flojo – y con seguridad más criticado – es el muy central concepto de Capital. La definición de algo tan importante que como concepto se incluye en el mismo título de la obra merecería a nuestro ver de todos los cuidados, y en vez vemos flojedad analítica (salvo error), probablemente por la razón antedicha de retroceso conceptual para disponer de un concepto manejable que a la vez le evite la polémica. Pero una consecuencia de habitar el punto medio es la recepción indiscriminada de proyectiles de ambas direcciones: La Izquierda ve contradicción en la ahistoricidad del concepto Capital, en tanto que a la Derecha le parece limitado en lo conceptual al no abarcar lo necesario. Piketty dice: El (…) "capital", incluye todas las formas de riqueza que los individuos (o grupos …) pueden poseer y que pueden ser transferidos o negociados a través del mercado de forma permanente. En la práctica, el capital puede ser propiedad de particulares (… "capital privado") o de los organismos gubernamentales (…) ( --- "capital público"). Por supuesto dice mucho más, pero ello parece más bien ser para acotar el concepto Capital junto a otros conceptos como Ingresos, Riqueza, Renta, lo Privado / Público, lo Nacional / Extranjero, el PBI, el PNB, etcétera. Acota, sí, pero no amplía y es posible que éste sea su talón más al descubierto. Me sorprende que la Derecha no lo haya usado más para atacarlo. Sin embargo el concepto de Capital crece a lo largo de toda la obra, aunque nunca escapa de su ahistoricidad, lo histórico más que ser una idea integrada es un carácter que se le añade. En la Segunda Parte (La dinámica de la relación Capital / Ingresos) de la obra se hace un recuento del desarrollo histórico de las perspectivas de la evolución a largo plazo de la relación entre el Capital y los Ingresos con la División Global del Ingreso Nacional entre Trabajo y Capital en el Siglo XX y de su proyección hacia el XXI, con todas las precauciones. En Las metamorfosis de capital (Capítulo 3) se analiza la evolución del capital en Inglaterra y Francia desde el Siglo XVIII, sobre los cuales posee buena cantidad de data. El capítulo 4 (Desde la Vieja Europa al Nuevo Mundo) reproduce el esquema del anterior, pero referido a Alemania y Estados Unidos. En los capítulos 5 (La relación Capital / Ingresos sobre el largo plazo) y 6 (La división entre Capital y Trabajo en el siglo XXI) el análisis se extiende a la totalidad del globo terráqueo, en la medida que las fuentes y data que posee se lo permiten, extrayéndose lecciones importantes al respecto, particularmente en la proyección al futuro. 

La Tercera Parte de la Obra (La estructura de la desigualdad) es la más larga, y dada la extensión que mi Crónica va alcanzando trataré de presentar sus temas sin detallarlos. El Capítulo 7 (La desigualdad y la concentración: Preliminares) nos familiariza con un concepto matemático fundamental en la Física y otras Ciencias Duras, que primera vez que veo usado en Economía: Los órdenes de magnitud, aplicados a la Desigualdad. Un concepto intuitivo de Orden de Magnitud conduce al número de ceros o cifras significativas en posiciones anteriores y posteriores a la coma decimal, que se explicitan en potencias: La cifra 200 (2 x 102) es un orden de magnitud superior a 20 (2 x 101) y dos órdenes de magnitud inferiores a 20,000 (2 x 104). Distinguir órdenes de magnitud permite comprender el impacto de la Desigualdad, pues las diferencias de distribución de la renta del Trabajo (Sueldos y Salarios) con las rentas del Capital (Utilidades) registran en el tiempo diferencias de varios órdenes de magnitud diferentes, lo que impacta negativamente en la percepción de la desigualdad: No es lo mismo tener el doble de plata que tener diez o cien veces más plata, y a los coeficientes GINI nos remitimos. El capítulo 8 (Dos Mundos) compara a Francia con los Estados Unidos en cuanto a la dinámica histórica de la Desigualdad, mientras que los capítulos 9 (La desigualdad en los ingresos laborales) y 10 (La desigualdad en la Propiedad del  Capital) amplían el análisis a los países para los que cuenta con información sobre las desigualdades entre  Trabajo y Capital. El Capítulo 11 (Mérito y Herencia en el largo plazo) se dedica al acucioso estudio de las diferencias de Capital producidas por la Herencia en comparación a la Meritocracia en el largo plazo. Es este un tema fundamental del liberalismo, por ser donde se muestra en mayor proporción la contradicción entre Capitalismo y Democracia, e importante para entender sociedades estamentarias como la nuestra. La riqueza heredada en el largo plazo – rasgo definido de nuestra sociedad - determina la agudez de los conflictos sociales. Es interesante en esta parte el análisis del llamado Dilema de Rastignac. El Capítulo 12 (La desigualdad de la riqueza mundial en el siglo XXI) analiza las perspectivas para la distribución mundial de la riqueza en las primeras décadas del siglo XXI.




V

Cuarta Parte, Conclusiones y Críticas

La Cuarta y última parte del libro (La regulación de capital en el siglo XXI) trata de obtener de las tres anteriores, de la data y sus interpretaciones desplegadas hasta acá ciertas conclusiones prescriptivas, normativas y de política. Se distinguen aquí preocupaciones no exclusivamente economicistas en el autor. Es notable la visión globalizada y preocupaciones humanistas de este matemático y economista: Hoy, en la segunda década del siglo XXI, las desigualdades de riqueza que supuestamente habían desaparecido están cerca de recuperar o incluso superar sus máximos históricos. La nueva economía mundial ha traído consigo inmensas esperanzas (tales como la erradicación de la pobreza) e igualmente inmensas desigualdades (algunas personas ahora son tan ricos como países enteros). ¿Podemos imaginar un siglo XXI en el que el capitalismo va a ser superado en una forma más pacífica y más duradera, o debe simplemente esperar a la próxima crisis o la guerra siguiente (esta vez verdaderamente global)? En el capítulo 13 (Un Estado Social para el Siglo XXI) se examinan las condiciones actuales – en especial las tributarias - de un “estado social” tanto en los países ricos como en los pobres y emergentes, considerado importante para llegar a lo que podríamos llamar el maximalismo idealista de Piketty, en donde se concentran las iras de los economistas que se niegan a salir de sus acogedores modelos e indicadores: la política ideal para evitar una espiral sin fin y no igualitaria (…) sería un impuesto progresivo y global del capital. Tal impuesto tendría también otra virtud: sería exponer la riqueza a un control democrático, que es una condición necesaria para una regulación efectiva del sistema bancario y los flujos internacionales de capital. Un impuesto sobre el capital promoverá el interés general sobre los intereses privados, la preservación de la apertura económica y de la competencia. Lo mismo no puede decirse de las diversas formas de retirada a las identidades nacionales o de otro tipo, (…) alternativa a esta política ideal. Pero un impuesto (…) global sobre el capital es sin duda un ideal utópico. ¿Impuesto, dijiste? ¿Y además, Global? Anda, báñate. Y sin embargo, hay experiencias como las de la Unión Europea que abonan al respecto, y donde comunes políticas monetarias pueden conducir a comunes políticas fiscales, conforme al concepto de Ideal útil que Piketty maneja.   

Los Capítulos 14 (Repensando el impuesto sobre la renta progresivo) y 15 (Un impuesto global sobre el Capital) abundan en los rasgos de este impuesto a la renta progresivo, en especial en relación con el Estado Social mencionado arriba, asumido por el autor no como sinónimo del Estado de Bienestar, sino más bien con base en las actuales prerrogativas del estado, las que Piketty considera, no sé si con razón o no, como más amplias e importantes que nunca. Creo que me voy a releer esta parte con más ahínco después. Por cierto, es probable que statements como este - que me interesa como Educador - sean los que indisponen a Piketty con la Derecha: El gasto en educación y salud consume un 10 al 15 % de la renta nacional en todos los países desarrollados en la actualidad. Existen diferencias significativas entre los países (…). La educación primaria y secundaria son casi totalmente libres para todos en los países ricos, pero la educación superior puede ser bastante cara, especialmente en Estados Unidos y en menor medida en Gran Bretaña. El Seguro de salud pública es universal (…) en la mayoría de países de Europa (…). En Estados Unidos, sin embargo, está reservado a los pobres y ancianos (lo que no impide que sea muy costoso). (…) El objetivo es dar igualdad de acceso a estos bienes básicos: todos los niños deberían tener acceso a la educación, independientemente de los ingresos de sus padres, y todo el mundo debería tener acceso a la atención médica, (…) sobre todo cuando las circunstancias son difíciles. Se evidencia que la visión de Thomas Piketty corresponde a un Enfoque de Derechos y lo desarrolla con amplitud. El capítulo 16 (La cuestión de la Deuda Pública) toca el candente aspecto de las crisis periódicas del Capitalismo, en particular la del 2008, y desarrolla y explica los patrones que el autor considera más óptimos para acumular capital público que disminuya los efectos del Capitalismo Patrimonial. 

Las Conclusiones sobre métodos parecen importantes. Antes de leer nos parecía todo esto una suerte de mamotreto, nos daba una especie de terror abordarla, más aún como lectura en pantalla; pero resultó que leerla fue agradable por el fondo y por el esquema lógico desplegado, más que por la data o la belleza en la expresión. Es importante en esta obra la “lógica subyacente de las cosas”, el “realismo tipo things as they are” e incluso la sindéresis monda y lironda que combina el respeto a los hechos y conceptos con la amplitud de los instrumentos para conceptuarlos y operarlos. Entiendo que este libro colma por ello la expectativa más exigente, y es posible que ello sea también pecado original para una Derecha que aspira a desentenderse de la realidad, que prefiere indicadores parciales. No hay en la obra tampoco una tremenda Innovación Metodológica (emplea los métodos conocidos, pero no se sesga a los modelos matemáticos) ni radicalismo político de nuevo o viejo cuño. El asunto es más simple: La Tasa de Acumulación de Capital en los últimos dos siglos y medio ha crecido, comiéndose la mayor parte de la remuneración de la Producción y dejando al Trabajo tirando cintura. Es decir una suerte de Plusvalía sin el nombre, que yo uso sólo para hacerme entender. Pero las críticas atacan poco lo metodológico. Semana Económica del Perú en Mayo de 2014 argumenta que el Perú demuestra lo contrario de la Tesis Central de Piketty, al disminuir a la vez la pobreza absoluta y la desigualdad relativa. La conclusión parece algo pedante y bastante falaz al pasar por alto las numerosas premisas que un libro como este presenta, y suena a wishful thinking tratar de matar al mensajero. Por supuesto, Piketty no me necesita, allá está su página web, vayan a ella y discutan estos asuntos si se atreven. Pero falacias e inexactitudes indican que las respuestas no son nada neutrales. Si Piketty atacara al Capitalismo per se se entiende el contraataque de la ortodoxia, pero el susodicho es un convencido del Libre Mercado, y señala incluso períodos en que la desigualdad decrece, cosa que Semana Económica no descubre También dice la Revista que el autor tiene por premisa moral que la Desigualdad sea un problema a resolver, cuando más bien dice lo contrario. Hay dos puntos más de interés en la Crítica: La artificial determinación de porcentajes de Pobreza y Desigualdad, que en el Perú se basa en una artificial y sobredimensionada Línea de pobreza; y la existencia patente de una economía sumergida, hecha de paraísos financieros, comercio ilegal de toda clase (metales preciosos, estupefacientes, armas, tráfico de personas, turismo sexual, etcétera), dinero de la corrupción masiva, trabajo no remunerado de amas de casa y niños, esclavitud escondida; que nunca son ejemplo de equidad. En suma, si Piketty equivoca las cifras, como se ha dicho, me parece más probable que sea por defecto.
   
VI
Un Colofón algo extenso

No sorprende que a Piketty no le hayan dado bola en el Perú sino a regañadientes. Soy afortunado por reseñarlo, pues piensa y habla claro, y no se refugia tras metafísicos pilotos automáticos. La crítica no es por lo que piensa sino por cómo lo piensa, sin dejar rendija por donde se pueda uno escapar, como si el acto mismo de pensar fuera agresivo. Piketty no usa de su potencia metodológica por solidaridad de clase o por algún tipo de ética social o política, su horizonte es el método científico. La solidaridad de clase se discute y la ética se relativiza. En cambio ¿qué haces con una verdad científica, excepto aceptarla?: Para que quede claro, mi propósito aquí no es defender la causa de los trabajadores contra los propietarios, sino ganar una visión de la realidad lo más clara posible. (…), la desigualdad de la capital y el trabajo es un tema que suscita emociones fuertes. Esto choca con las ideas muy extendidas de lo que es y no es justo, y no es de extrañar si esto lleva a veces a la violencia física. En nuestro artículo anterior nos preguntábamos: ¿Habrá tratado Piketty de ser Karl Marx (…) o simplemente de vender su libro como pan caliente (…)? ¿Es éste el principio de un neomarxismo? A estas alturas podríamos cultivar la ambivalencia y decir que ni no ni sí, sino todo lo contrario. Pero somos enemigos de falacias y paradojas, aunque me parezca que Piketty juega con Marx, ma non troppo, y también vende libros como pan caliente en parte gracias a Marx, un poco como los polos con la figura del Che Guevara.

Un cierto neomarxismo puede ser posible, a nivel de métodos más que de ideas, gracias al desapego frente a los modelos positivistas (que tampoco Piketty rechaza de plano), y a una cierta humanización desde las ciencias sociales. El Capitalismo es real, no una entelequia y llamar las cosas por su nombre no es prerrogativa de las izquierdas. Observemos el planteo de la interesante ley fundamental del capitalismo: La fórmula α = r × β es una identidad de contabilidad pura. Puede ser aplicada a todas las sociedades en todas las épocas de la historia, por definición. Aunque tautológica, no obstante, debe ser considerada como la primera ley fundamental del capitalismo, ya que expresa una relación simple y transparente entre los tres conceptos más importantes para el análisis del sistema capitalista: la relación capital / ingresos, la participación del capital en el ingreso, y la tasa de rendimiento del capital. Pero lo que en apariencia no se le perdonará de ningún modo a Piketty es ser heterodoxo y más inteligente que sus críticos. No teme llegar a conclusiones análogas a las de Marx sin ser él mismo marxista y sin siquiera haber leído El Capital. Ello habla de cierto desenfado que no nos es desagradable. Estaremos alerta para ver qué sigue después.


PD.- El set de Figuras y Tablas del libro lo pueden hallar en este link: 
http://piketty.pse.ens.fr/files/capital21c/en/Piketty2014FiguresTablesLinks.pdf 
los incluidos en este artículo son puramente referenciales.


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