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lunes, 16 de marzo de 2015

MAESTROS, por Francisco Mora - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 14


MAESTROS, de Francisco Mora
LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 14

Leo el artículo MAESTROS, de Francisco Mora, maestro español y catedrático de Fisiología Humana de la Universidad Complutense de Madrid, así como catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa, y no puedo por menos que sentirme orgulloso de mi oficio. Si dejaran hacer a los maestros veinte años sin interferencias, estoy seguro que otro gallo nos cantara. Pero nos siguen pegando abajo, como en la canción de Charly García. Lo que Mora dice para España puede afirmarse con mayores razones para el Perú, pero mejor os dejo con el artículo, que fue publicado en http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/maestros_b_4631734.html. 

Y lo copio exactamente tal cual, sin cambiarle ni una coma, aprovechen:

Acabo de regresar de lugares en donde he respirado otras culturas. Y vuelto con la mente lavada, fresca, como la de un niño recién peinado que lo llevan al colegio. Y precisamente, tras lo vivido, he pensado mucho, una vez más, en la cultura que tenemos y la educación que recibimos. Y en el colegio y los maestros y su significado en la educación, la cultura, la ciencia en esta España tan vieja, pícara, engañosa y deshonesta. Y la gran labor que hay por hacer en valores verdaderamente humanos, lejos del pensamiento pobre, egoísta, oscuro, que respiramos todos, todos los días.
La educación en este país no se arreglará nunca desde arriba, a golpe de leyes. Solo se arreglará seleccionando, formando buenos maestros. A alguien, ahí arriba, algún día, se le ocurrirá transformar los estudios de magisterio y crear un proceso serio de selección de los candidatos a maestros. Y lo hará, tal vez, de pronto, tras darse cuenta que el maestro es el gran hacedor, el hacedor de futuros, el responsable máximo de quien depende, en gran medida, los que van a ser los ciudadanos que va a tener un país. Reconocerá el enorme poder que el maestro tiene en su mano, poder real, del que posiblemente el propio maestro no es consciente. Y ese poder reside en que el maestro, haga bien o mal su trabajo, va a cambiar el cerebro de los niños a los que enseña. Y debo insistir, ese cerebro, de forma lenta y con los largos tiempos de colegio, no cambiará de una forma sutil, sino que lo hará en sus raíces, en su química y en su física, en sus conexiones anatómicas, en el funcionamiento de los circuitos neuronales y en sus engramas emocionales profundos. Y en ellos anclará de forma definitiva los valores y aprenderá las normas que instrumentan esos valores para vivir en sociedad. Eso es lo que enseña la Neurociencia hoy.

Es claro que la familia es ese primer modulador del cerebro del niño. Pero es el maestro, insisto, en orquestación de la relación con los otros niños el que entroniza en su cerebro los valores que deben regir su vida en una sociedad. Eso es educación que, como acabo de señalar, no se arreglará nunca solo con leyes sino, fundamentalmente formando buenos maestros, reconociendo que hay que seleccionar y formar muy bien quien va a ser maestro, creando en él la responsabilidad personal y social que implica su trabajo. Y solo así podemos tener la esperanza de que las cosas cambien de raíz. Y es así también que sembrando bien podemos esperar recoger una cosecha que fructifique en posteriores periodos de la enseñanza o en la misma conducta personal y social de ese niño. Y pasar así, con valores, de esa tan enraizada y centenaria conducta aireada y aplaudida del listo, pícaro y engañoso, zorruno y corto con los demás, a la conducta que expresa nobleza, mirada larga, honradez consigo mismo y bien hacer con los demás.

Cierto que ser maestro no es una tarea para la que sirve todo el mundo. Profesión dura que hay que amar pues requiere una buena dosis de entrega de tiempo y talento emocional. Y eso no es fácil y menos en ese día a día que es la briega del aula, de la lucha, tantas veces, con la incomprensión y la desesperanza. Por eso hay que formar al maestro haciéndole consciente del valor de su trabajo. Haciéndole saber emocionalmente que es él quien alimenta el fuego que hace cocer lento los talentos ejecutivos, la inhibición y el control de la conducta, el entrenamiento de la memoria de trabajo, la emoción, la atención, el aprendizaje y la repetición del aprendizaje y el respeto y la comprensión empática del otro. Proceso que acumulado será la guía del futuro personal del niño. Y eso son valores en donde, más allá de la enseñanza misma y el ejemplo cotidiano del maestro, sean en esos primeros años como era la luz de los faros para los barcos.

La madera de maestro no crece en todos los bosques. Es una madera especial que hay que escoger y seleccionar muy cuidadosamente. Y después embellecerla. Magisterio debiera de ser una de las profesiones más cuidadas, no a nivel de conocimientos en materias, que también, sino en sensibilidad social, en fibra emocional, en aristas de ética, en capacidad docente, en corazón de valores y en sentimiento profundo de responsabilidad social. Un niño en manos del maestro es como un bloque de mármol en el que clase a clase, día a día, hay que modelar a pequeño golpe de palabra y emoción y sacar una figura que sea la base de un ser humano sólido y honesto. Un maestro es un hacedor de futuros. Un mago capaz de transformar el cerebro en desarrollo de los niños para que puedan convertirse en dirigentes honrados o simplemente ciudadanos capaces de sentirse orgullosos de un buen hacer con lo que hace. Y también ser capaces de volver algún día al Colegio, dar un abrazo a su maestro y derramar sobre su mesa luces de agradecimiento.

De lo que el maestro haga, con su palabra y con su ejemplo, saldrán niños con amor por la verdadera cultura, las humanidades y la ciencia. Saldrán niños con valores capaces de ennoblecer la verdadera dignidad personal y el bien hacer, escuchar y respetar al otro. De hacer reconocer emocionalmente que los demás no solo son los que están delante de ti, cercanos y hablando contigo, sino aquellos otros que no ves. Y que el daño y desdoro hacia los demás puede ser simplemente echar una colilla o un pañuelo sucio desde tu coche cuando conduces por la carretera. Entronizar valores humanos significa luchar por ser el mejor bibliotecario, el mejor ingeniero o el mejor fontanero o carpintero sintiéndote orgulloso de un trabajo bien hecho. Y todo eso, en gran medida, depende de los maestros. El maestro debiera ser la joya de una sociedad.



Colofón


Y aquí de nuevo este bloguero: Preguntémonos si el maestro es la joya de nuestra sociedad o el tacho en que arrojamos las culpas y depositamos las responsabilidades que como sociedad y estado cobardemente no nos atrevemos a asumir. Y si decir esto significa incendiar la pradera, pues que se queme, pues las hogueras también iluminan la noche. Que escuche el que tenga oídos. 


Peru Blogs

lunes, 5 de mayo de 2014

300,000

300,000


El hombre no es ignorante porque es pobre, todo lo contrario. 
(Simón Rodríguez)



Nunca he entendido muy bien las cifras de Google. Entiendo que es posible que signifique algo más que el accidental "clic" cometido cuando se ingresa a Internet. El caso es que este humilde Blog llegó a los 300,000 "clics", y posiblemente eso signifique algo. ¿Qué? No la tengo clara. Es obvio que solamente una fracción lee los post, muchos llegan a los gráficos y otros probablemente en sus búsquedas creen que encontrarán lo que buscan y no es así y abandonan la lectura. O a veces se quedan.

Sin embargo, persisto. 

Tal persistencia me parece se empata con la de muchos blogueros y ciudadanos realmente existentes, los que sienten que pueden decir su palabra de manera global. Hay tanta necesidad de canales para decir una palabra propia, como necesidad de intervenir en el tramado y el movimiento de nuestro mundo.   

Así, parece buen momento de reafirmarse en las ideas y objetivos que hace 300,000 clics me hicieron embarcarme en esta aventura virtual, y de las que ahora, con casi 280 posts publicados, puedo hablar mucho mejor: Hacer fácil lo difícil en lo posible y lo más posible; fomentar la Educación y Cultura Ciudadana y Política; participar y apoyar la acción política consciente y la lucha contra la corrupción; compartir y aportar en la Lectura y la Comprensión Lectora; incidir en la Cultura y los Maestros y los Museos. 

En suma, combatir la ignorancia en todas las formas y en todas sus variantes, en especial en estas épocas en las que como nunca se le está fomentando.

Por eso, llegar a los 300,000 "clics" únicamente con el apoyo de mis sagaces y sufridos lectores lo entiendo como una suerte de logro, como la manera en que un maestro derrota a la frustración y trata de llegar más, y a más. Creo que entre muchos lo estamos logrando, en los grupos de interés de yahoo, en los de facebook, en las comunidades de google plus y en las otras muchas redes sociales desde donde tratamos de influir. En este sentido me alegra mucho que mis Crónicas de Lecturas (ya vamos por las Ochenta), centro y corazón de este humilde Blog, sean seguidas por algunos a los que agradan las correrías de este humilde servidor. Creo que tenemos derecho a un nivel modesto de orgullo. 

Trescientas mil Gracias.    

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