miércoles, 30 de julio de 2014

CRÓNICA DE LECTURAS 90 - PAULA


CRÓNICAS DE LECTURAS – 90

LAS LECTURAS DE PAULA

Para Paula, mi hija

I

Paula

Para los que no lo saben ni tienen por qué saberlo, les comentaré que Paula es mi hija. Tiene ocho años de edad y es la mejor y más consecuente lectora y crítica de estas Crónicas de Lecturas. Y la cuestión del porqué de esta Crónica se reduce sencillamente a que el otro día agarró y me dijo sin advertencia alguna, y sin anestesia: Papi, ¿por qué no me haces una Crónica a mí? Yo lo pensé y aunque a veces es posible que dude de ciertas pertinencias, si mi hija me pide que le haga una Crónica, pues a mí no me queda más que rezongar un rato y preguntarme quién diablos me manda tener una hija, y luego obedecer sin dudas ni murmuraciones. Y ahí dejaríamos la cosa, porque después de todo para eso es que estamos los papis en este mundo, para obedecer los caprichos de nuestras vástagas. Claro que podría aprovechar para reclamar – ya sé que inútilmente - por la descarada manipulación que las hijas que se saben queridas ejercen sobre los padres. Es éste un abuso que clama al cielo, y que es preciso denunciar. Pruebas al canto, véase a modo de demostración el siguiente y esclarecedor diálogo, que arrojará luz sobre una situación invisibilizada de abuso familiar frente al cual las autoridades no pueden ni deben mantenerse indiferentes:

- Papi, ¿me compras una…?
- No.
- Ya pueeeessssss papi….
- Paula, yo te quiero mucho, pero tú – e – res – u –na – ma –ni –pu – la – do - ra.
- Eso no es cierto, Papi… - se enfurruña conmigo, frunce el ceño, se le colorean de rojo los cachetes, aprieta los labios en semisonrisa, entrecierra sus ojos para mostrarme su molestia, y se vuelve ipso facto hacia su madre, cambiando la expresión de su rostro mientras se vuelve para mostrar la más angelical de las sonrisas:
– Mami… ¿verdad que no soy manipuladora?
- No, Paulita, como se te puede ocurrir eso… - de ahí la jefa se vuelve a mí, con cara de Toma de La Bastilla y de cómo abusas de tu hija, mal padre - y tú deberías comprarle a Tu Hija (no me pregunten cómo, pero se distinguen las mayúsculas cuando ella las pronuncia) esa cosa que ella quiere, que ni que fuera tan importante, y total, qué te cuesta.
- Gracias, mami…. ¿ves, papi? Mami dice que sí. 

Así es, en apretado resumen, mi vida. Informo, pues, a mis pocos o muchos lectores, que los libros, fascículos y demás material escrito mencionado en la presente Crónica se determinaron en el transcurso de una complejísima negociación que sostuve con la susodicha Paula, y en la que el chantaje emocional y el bullying tuvieron parte principal. Sintiéndome por ello (y por muchos otros motivos) dañado en mis prerrogativas y derechos como Padre de Familia, acudí en consecuencia a la DEMUPANE (Defensoría Municipal de Papás Abusados por Niñas Engreídas) más cercana, con el único resultado positivo de constatar su inexistencia. Dada la futilidad de una resistencia que en el mejor de los casos solamente seria preludio de una derrota aún más vergonzosa, cedí a la violencia y decidí libremente escribir esta Crónica. Claro que esta decisión se vio reforzada por el hecho que mi hija es mejor lectora que la mayoría de personas que conozco, y que ya he hecho sobre ella múltiples referencias en estas Crónicas. Así que, Paulita, ahí se manda tu viejo con esta Crónica, esperando que te guste y te proporcione tanto gusto leerla como a mí escribirla.

II

Olivia, de Ian Woodward Falconer (Ridgefield, Connecticut, 1959)

Paula se familiarizó con esta deliciosa cerdita británica de seis años de edad no a través de sus dibujos animados (Welcome to the World of the Pig Olivia, emitida en su momento en los canales Nick y Disney), sino de sus libros, que fueron la base de la serie de animación, que duró en pantalla dos temporadas y treinta y tres episodios o capítulos, de los que no vimos ninguno sino mucho después de la lectura de dos o tres de ellos empleados para la compleja tarea de soporte para hacer dormir a la señorita. ¿Te has dado cuenta, Paula, que las voces de los personajes se hacen en nuestras cabezas cuando leemos los libros? Cuando las vemos en la tele no suenan igual, ¿no te parece? Piénsalo, cada vez que leemos un libro – ilustrado o no – la voz de Olivia u otros personajes como la Reina Roja, la Señora más mala del mundo o el Superzorro se escuchan en nuestras cabezas. Yo sé decirte que cuando vi Mafalda por TV hace años, las voces de ella y las de Libertad, Manolito, Felipe y Susanita no cuadraban para nada con los personajes de la Historieta de Joaquín Lavado (a) Quino. Y ni me preguntes por qué porque no tengo la más mínima idea. Pero sí me he dado cuenta que pasa más cuando conocemos la apariencia física del personaje, sea este Tin Tin, Astérix y Obélix, o Iron Man. Esto tú no lo sabes, pero para los que veíamos series como Los Picapiedra o la Familia Addams hace muchos años, la voz de los personajes era la de los actores mexicanos que los doblaban al castellano. Creo que por eso la Olivia de la pantalla (con voz de la actriz Emily Gray) no tuvo tanto éxito en casa como la Olivia de los libros de Ian Falconer.

Olivia vive en un mundo donde las personas son cerdos. Sus libros se parecen a las Fábulas que hemos leído de Esopo y otros, ¿te acuerdas?, en que los animales hablan como los seres humanos. Claro que en Olivia los sustituyen y viven en un mundo porcino, parecido al de Peppa y muy diferente al del cerdito Babe, en que animales y hombres coexisten pero no consiguen hablarse, como en el excelente cuento La Feria de los Animales, de Alfred Bester, que leerás dentro de poco. Los argumentos de los libros de Olivia giran en torno a situaciones cotidianas con las que la cerdita crece y se educa a sí misma al tratar con ellas. Los sueños de Olivia son llevados a la realidad en parte, en la medida que sus padres y hermanos viven sus propias vidas en la familia. La visita a la galería de arte genera en Olivia el sueño de ser una artista, por ejemplo, o el de organizar una banda con ella sola como integrante pues no puede haber celebración sin banda, o en el dulce sueño en el que Olivia hace ballet tras los fuegos artificiales, o en la impaciente espera de Santa Claus en Navidad. En este proceso nos enseña comportamientos adecuados y a compartir con amigos y familiares, así como a emplear nuestra imaginación, a mantenernos activos físicamente, y a estar seguros de nosotros mismos. Yo creo que no nos equivocamos contigo cuando decidimos que era mejor leer contigo que irnos a contemplar pantallas. Es mejor leer, nos hace más inteligentes y nos divertimos más. Tú ya sabes lo que siempre digo: Mucha pantalla vuelve a la gente brutita. Y yo no quiero que mi hija se ponga así. Ya te habrás dado cuenta que no tenemos todos los libros de Olivia, ya tú me dirás si quieres los que faltan, aunque el tiempo pasa y puede que ya no nos interesen tanto como antes ¿no?. En fin, los libros son éstos:
   
· Olivia, 2000 – ganó el Premio Caldecott Honor del 2001 / · Olivia Saves the Circus, 2001 - 2002 Este fue el Libro Infantil Ilustrado del Año de Booksense Illustrated / · Olivia's Opposites, 2002 / ·  Olivia Counts, 2002 / ·  Olivia...and the Missing Toy, 2003 / ·  Teatro Olivia, 2004 / ·  Olivia Forms a Band, 2006 - 2006 Premio del Mejor Libro para Niños de Child Magazine / ·  Dream Big (starring Olivia), 2006 / · Olivia Helps with Christmas, 2007 - 2008 Con este Ian Falconer ganó el Premio de Ilustrador del Año en el Children's Choice Book Awards / ·  Olivia Goes to Venice, 2010 / · Olivia and the Fairy Princesses, 2012. Fíjate cuáles tenemos y cuáles no. Y por cierto, si hay más libros de Olivia aparte de éstos, yo no sabo.

III

Princesas Olvidadas o Desconocidas, de Phillip Lechermeier (Strasbourg, 1968), y Rébecca Dautremer (Gap, 1972)

Déjame, Paulita, que te cuente algunas cosas sobre las princesas y lo que papá y mamá piensan sobre ello. A mí las princesas Disney nunca me gustaron, en esto somos iguales papá y mamá, aunque a mamá más le molesta Barbie, producto de la Corporación Mattel, que desde 1959 vende muñecas de figura física adulta, buscando que las niñas la imiten. El “nombre completo” de la muñeca es Barbara Millicent Roberts, y tanto ella como Ken se inspiraron en la hija (y su novio) de Ruth Handler, esposa del dueño de Mattel, creadora de Barbie. El concepto de venta era colocar la muñeca y luego la ropa diseñada especialmente para ella, y se han vendido así más de mil millones de muñecas, cuyos modelos se van modernizando. En 1968 aparecen Francie y Christie, Barbies afroamericanas; en 1971 se cambió la mirada lateral propia de una modelo, a una mirada frontal más natural; en 1997 aparece una Barbie con discapacidad. Tú dirás que somos muy críticos, después de todo heredaste las Barbies de tus primas y no parece que te hayan hecho daño. Pero tampoco vivimos en un mundo perfecto, y lo que en verdad nos disgusta es que para ser Barbie hay que ser un poco brutita, y como te dije antes, a mí no me gusta que las niñas piensen sólo en ser flacuchentas, en vestidos y maquillajes. Algunas niñas se esfuerzan tanto en parecerse a la Barbie que dejan de comer y se enferman de Bulimia y Anorexia Nervosa. Hay países que han prohibido la muñeca, imagínate: En 2003 Arabia Saudita prohibió la Barbie por razones de cultura y religión, pero en este país y sus vecinos se venden muñecas más modosas como Fulla, Dara y Sara. La Barbie, además de bonita y flaca llega, no sé cómo, a ser “princesa”. Desde 1980 se producen películas en 3D cuyas princesas son los distintos modelos de Barbie, que incluso aparecen en “papeles” menores en Toy Story 2 y 3. Tú conoces bien esas películas: Las tienes todas.

Ahora te cuento de las Princesas Disney, que son caso aparte: Los personajes femeninos clásicos de Disney se crearon, uf, en los años ´30 a ´50 (yo ni había nacido), y los cambios sociales de entonces acá les afectaron tanto como a otros personajes de otras empresas (Popeye y Olive Oil, Superman y Lois Lane). Por ejemplo, Minnie, Daisy y Clarabella tratan de ser chicas del siglo XXI en las series de hoy con cintitas en la cabeza e incómodos zapatitos de tacón. Las Princesas Disney son una franquicia (un contrato) para un mercado de niñas y adolescentes, muy distinto al de Mickey y su banda. Estas princesas se adaptaron de cuentos infantiles universales: Blancanieves, Tiana y Rapunzel (Hermanos Grimm), Cenicienta y Aurora (Perrault y Grimm), Ariel, Elsa y Anna (Andersen), Bella (Leprince de Beaumont), aparte de Jasmín, Mulán, Mérida y Pocahontas, cuyos referentes son difusos o abiertamente inexistentes. Las películas (a veces las series de TV) tratan de presentarlas en un entorno monárquico pero centrado en las obligaciones que la realeza tiene con el pueblo, que se muestra poco, dando la ilusión de un mundo rosa que se basta a sí mismo. Incluso el discurso Todas las niñas son princesas es coherente con ello. Por otra parte, los guiones de cine se basan en obras de calidad, adaptadas por competentes guionistas, en lo que se diferencian notablemente de las producciones 3D de las Barbies como de seguro te has dado cuenta. Estas películas también las conoces, varias las has visto en el cine, y algunas las tienes en casa.

Y tras esta larguísima y algo aburrida explicación, entramos en materia: Cuando tu mamá apareció con este libro, Princesas Olvidadas o Desconocidas, lo miré con alguna prevención, pese a que era muy bonito de ver: ¿Más princesas, todavía? Ya pues. Pero me equivoqué: el joven y talentoso narrador francés Lechermeier y la excelente ilustradora Dautremer unen sus talentos en esta obrita encantadora, publicada en 2004: Princesses oubliées ou inconnues (En inglés es The Secret Lives of Princesses y en castellano ya sabes). Lechermeier habla simple, como tantos papás inventores de cuentos, y no es raro, porque relataba los cuentos a sus dos hijitas para dormir, y de ahí los pasó al libro, que imaginó como una enciclopedia informal sobre el mundo de las princesas, sobre los diferentes aspectos de su vida y sus rasgos de personalidad, y con profusa información concreta sobre muchísimas Princesas efectiva, injusta y decididamente olvidadas o desconocidas. Entre ellas están Tragaldabas del Peloponeso, Rayo de Luna, Zulú Zazú, o las muchas y exóticas Princesas Efímera de China, y sobre todo mi preferida, por varias semejanzas de personalidad contigo: La Princesa Mirameh. Ahora espero que no pretenderás que te narre ese libro que ya te conoces de memoria, lo he hecho ya incontables veces para hacerte dormir – y me he quedado dormido a veces yo mismo – que espero me ahorrarás ese trabajo… ¿cómo…? ¿Otra vez…? ¿más tarde…? Está bien. Por ahora déjame terminar diciéndote a ti y a nuestros lectores que este libro cuenta con una bonita página web interactiva: http://secretlivesofprincesses.com/

IV

Érase una vez el hombre, de Albert Barillé

Como no todo ha de ser contar cuentos, Paula, y como de alguna manera has de empezar a aprender Historia, la palabra mágica es “aprestamiento”. Y aprestarte es como llevar el curso, pero más fácil y sin exigencias. Me temo, hija, que la Educación en general no es como la ves en casa y en tu colegio, que elegimos por ser amable y acogedor y cercano a tu hogar. Pero ya tendremos tiempo de hablar de estas y otras cosas desagradables, entretanto metámonos en la Historia de los seres y de las cosas. Como en todo hay una historia atrás, veamos la de Albert Barillé (1920 – 2009), creador de Érase una vez… el Hombre, en cuyo mismo título Il était une fois... l'Homme (ya te enseñaré a pronunciarlo) se distingue la intención de tratar a la Historia como lo hubiera hecho el gran sabio francés Voltaire, como un cuento bien contado. Es que Barillé era una buena persona, Paula, de esas que hablamos siempre, que quería mucho a los niños y se esforzaba siempre por hacer las cosas bien. Originalmente era dibujante y se dio a conocer en los dibujos animados con un personaje llamado Colargol, un osito bailarín que viajaba alrededor del mundo enseñándole cosas a su hijo. Luego Don Albert creó la empresa Procidis para llevar a la realidad su gran idea: Il était une fois (Érase una vez). Y empezó creando los personajes que ya conoces: El Maestro, Pedro (Pierre), el Gordo (que te gusta tanto cuando resuelve las cosas con sus puños y una gran sonrisa), Flor, Pedrito (Pierrette), Florcita y el Gordito, protagonistas en todas las aventuras, con el Canijo (Nabot) y el Tiñoso como antagonistas. Y así Don Albert empezó con Érase una vez … el Hombre (1978), y siguió con Érase una vez … el espacio (1982), Érase una vez … el cuerpo humano (1987), Érase una vez … las Américas (1991), Érase una vez … los inventores (1994), Érase una vez … los exploradores (1996), Érase una vez … la ciencia (2000 – aquí combinó las dos anteriores en una sola serie), Érase una vez … la Música (2007 – Colección de 13 libros, producidos y distribuidos solamente en España) y Érase una vez … nuestra Tierra (2008).

Bastante, ¿no? Es bonito saber enseñar y a la vez entretener, Barillé no era de los que creen tontamente que Saber más y Entretenerse son cosas diferentes. Cada serie animada tenía 26 episodios, cada uno de unos 25 minutos, y tú te conoces varios de los de Érase una vez… el Hombre porque están en YouTube y se encuentran con gran facilidad. El éxito de la idea de esta serie francesa hizo que otros países como España, Italia, Canadá, Noruega, Japón, Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza colaboraran en hacerla para pasarla a sus niños. Apareció en nuestra América Latina hacia 1980, y yo coleccioné sus fascículos, los que te regalé hace ya algún tiempo, y que desde entonces te encanta tanto leer, o mejor aún, que te los lea. Los fascículos son los siguientes:  1. Nace la Tierra / 2. El Hombre de Neanderthal / 3. El Hombre de Cromañón / 4. Los Valles Fértiles / 5. Los Primeros Imperios / 6. El Siglo de Pericles / 7. La Pax Romana / 8. Las Conquistas del Islam / 9. Los Carolingios / 10. Los Vikingos / 11. Los Constructores de Catedrales / 12. Los Viajes de Marco Polo / 13. La Guerra de los 100 Años / 14. El Hombre del Renacimiento / 15. El Siglo de Oro Español / 16. Isabel y el Gran Siglo Inglés / 17. El Esplendor de las Provincias / 18. El Gran Siglo de Luis XIV / 19. Pedro el Grande de Rusia / 20. El Siglo de las Luces / 21. América del Norte / 22. La Revolución Francesa / 23. La Primavera de los Pueblos / 24. La Belle Epoque / 25. Los Años de la Locura / 26. Erase una vez la Tierra y me parece gracioso que los leas sin seguir su orden cronológico. Los personajes muestran de modo didáctico y divertido las diversas épocas: El Maestro hace de inventor en todos los capítulos, así como de eminente genio de todas las artes y ciencias en ciertos momentos, como en el Renacimiento donde se le ve como Leonardo Da Vinci de viejo; así como de inventor de la guillotina en la Revolución Francesa. Pedro y el Gordo son guerreros y soldados en los capítulos en los que aparecen guerras y combates, y en todos se enfrentan con sus antagonistas el Tiñoso y su eterno ayudante el Canijo dentro de las diferentes etapas históricas. Creo que a estas alturas me podrías decir cuáles te gustan más y por qué.

V

Colofón


Me ha encantado cumplir con tu deseo, Paulita, y por ello te estoy agradecido, me ha encantado escribirte esta Crónica y espero que, como decía el buen Tradicionista peruano Don Ricardo Palma, te aproveche como si fuera leche. Hasta otra. 

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