miércoles, 20 de abril de 2011

FALACIAS POLITICAS - Cuatro


Una pequeña cuestión previa, atendiendo a que algunos me han escrito confundiendo mentira y falacia. Como dijimos antes, una cosa es la mentira o la ignorancia, que afectan a las proposiciones en sí mismas, una por una; y otra distinta es la estructura del razonamiento, que afecta a todo el conjunto. En el primer caso, una proposición puede adquirir valor de verdad o valor de falsedad. Ejemplo: “Lucharé contra la corrupción con todas mis fuerzas” (Vladimiro Montesinos). En el segundo hablamos de una forma más elaborada de manipulación, la falacia, que afecta a todo el proceso de razonamiento, donde puede que las proposiciones sean verdaderas, pero el razonamiento es falaz, es decir, inválido.

Por cierto, hay una forma de proposición sutil y medio diabólica, la paradoja, donde la verdad y la mentira se encuentran equilibradas. La ilustra muy bien la conocida paradoja del mentiroso: Todos los cretenses son mentirosos (Un cretense). También la hemos visto en acción últimamente.

Pero sigamos con las Falacias. Todo razonamiento posee premisas y conclusiones. Las primeras son las suposiciones de las que se extraen las segundas, siguiendo ciertas reglas específicas. En las tres primeras partes hemos tratado de las Falacias de las Premisas. En esta cuarta entrega nos concentraremos en las Falacias en las Conclusiones.

4) Falacias de coherencia

Para que el razonamiento sea válido, la conclusión alcanzada debe desprenderse lógicamente de las premisas. Si hay una falla en esta conexión, se cae en un error de coherencia lógica.

a) Primera variante: “No distinguir entre casualidad y causalidad”

Si vemos un fenómeno A (una crisis, una quiebra, un terremoto, una devaluación, lo que sea), y luego otro fenómeno B (desempleo, hambruna, inflación, etc.) podemos pensar que A es la causa de B. Eso no es siempre tan evidente como quisiéramos. En el mundo de las ciencias físicas las causas son mucho más evidentes, pero en las ciencias sociales las relaciones no son tan sencillas, y los “expertos” pueden discutir sobre el “origen” o “causa” de algo durante años. Y no digamos en Política.

Debemos analizar otras explicaciones: por ejemplo, que los acontecimientos simplemente sucedieron a la vez, o uno detrás de otro, pero no están relacionados entre sí. También es una falacia común querer ver relaciones donde no las hay.

• Se dice que los programas de dibujos animados o caricaturas se deberían prohibir por el gran contenido de violencia que tienen, y que series como Los Simpson, Pokémon, etc., representan un gran deterioro para la niñez y la juventud… La falacia consiste en este caso en dar por hecho que las caricaturas causan el “deterioro” de la niñez y la juventud. Si hay un “deterioro”, podría deberse a otras causas, no necesaria ni solamente a las caricaturas. ¿Será por la falta de educación? ¿Tema de Valores o Consumismo? ¿Violencia doméstica? ¿Será por una sola causa, o serán muchas?

.. El día siguiente a las elecciones del 10 de abril bajaron los índices de la Bolsa de Valores de Lima. Se atribuyó este hecho a los resultados electorales, con rapidez y harta ligereza e irresponsabilidad, en una muestra del razonamiento falaz Post hoc, ergo propter hoc (Paso después de esto, entonces lo anterior es la causa). Luego nos enteramos que esta baja había reflejado la baja producida a la vez en los principales mercados mundiales, pero la falacia ya quedaba instalada.

b) Segunda variante: “Selección de casos”. En otras palabras: “Recordar los aciertos, ocultar los fallos”.

• Un ejemplo clásico, de libro de texto: mucha gente cree que algunos acontecimientos (muerte de celebridades, accidentes de aviación, etc.) se dan en rachas de tres en tres… pero como siempre hay acontecimientos de ese tipo – es decir, la gente se seguirá muriendo porque así funciona la naturaleza; los aviones son de fabricación humana, piloteados por humanos, falibles desde cualquier perspectiva, etc. -, es matemáticamente posible que ocurran eventos cercanos entre sí, o “en rachas”, por simple estadística… pero la falacia prevalece, a todos los niveles.

• Otro caso típico: los sueños “premonitorios”. Algunos sueños se convierten en realidad… pero nadie recuerda los muchos sueños que no se cumplen.

• Lo mismo vale para los “adivinos”, que son tan populares al inicio de cada año, así como en época electoral. Vaticinan tantas cosas y con tal vaguedad, que algunas terminan por cumplirse… pero nadie recuerda al año siguiente todas las profecías fallidas. Por cierto, ¿Por qué nadie dice nada de las profecías de Nostradamus… pero las que no se cumplieron?

c) Tercera variante: “Petición de principio”.

La falacia es suponer que algo está demostrado o es cierto cuando no lo es, o considerarlo “probable”, aun cuando hay muchos indicios que apuntan a lo opuesto, y a partir de ahí razonar. Es decir: no se puede, desde un punto de vista lógico, asumir algo como cierto para luego pretender demostrarlo.

En el Perú hay una variante muy conocida, empleada por los periodistas de prensa escrita y hablada: “el beneficio de la duda”: “Concedamos el beneficio de la duda”.

Un concepto como “beneficio de la duda” es aplicable al derecho (“todos se consideran inocentes hasta que se demuestre lo contrario”), pero en otros ámbitos es totalmente ilógico. Por lo general, se usa como escape ante una realidad incómoda, asumiendo una actitud de avestruz, sabiendo de antemano que algo va a fracasar pero sin decirlo abiertamente, conservando la última esperanza, siendo “educado”, otorgando “el beneficio de la duda”.

• Un ejemplo interesante puede ser lo que ocurre con las ofertas electorales. Keiko Fujimori ofrece que no liberará a Alberto y que personalmente liderará la lucha contra la corrupción. Ollanta Humala señala que no tocará los fondos de pensiones para financiar Pensión 65. Si desde los titulares periodísticos se dice se niega directamente la posibilidad y se dice que esto no será así, de sopetón y sin vaselina, entonces estamos ante una falacia de petición de principio. Naturalmente, al margen de los intereses en juego, podemos o no asumir que se dice la verdad en ambos casos o en uno de ellos o en ninguno, con lo que el tema se traslada a la credibilidad de uno y otro, que es el tema real a debatir. A no ser, claro, que o que se desee es minar dicha credibilidad, que parece ser la intención.

d) Cuarta variante: “No hay otra explicación”.

Es una variante de la “falsa disyuntiva”. Si no se puede demostrar que algo es verdadero, se concluye que es falso. O viceversa: si no se puede demostrar la falsedad, se concluye que es verdadero. En ambos casos, se “olvidan” otras explicaciones posibles.

• Un caso típico: mucha gente atribuye a fantasmas cualquier ruido, sombra, etc., que se sale de lo común… simplemente porque no puede encontrar otra explicación. Como decía Tácito: Todo lo desconocido lo reputamos magnífico.

• Un sacerdote mexicano, vía internet, habla del santo mexicano Juan Diego, “…cuya existencia está probada históricamente (debido a que no hay) ninguna prueba fidedigna de su no-existencia. Si se trata de negar existencias sin dar pruebas, yo también puedo negar que existió Colón” Dicho sea de paso, usó esta sintaxis, Dios nos guarde. Pero aparte de la forma, se observa una falta absoluta de coherencia lógica.

e) Quinta variante: “Ver el árbol y olvidarse del bosque”.

Está muy relacionada con el tipo de falacia anterior. Aquí el error es fijar la atención en una muestra del universo y concentrar todas las energías en él, olvidándose de todo lo demás. Es muy común que se use esta falacia para defender intereses específicos.

• Por ejemplo, la manera en que INEI mide el desempleo. No considera desempleados a los sub-empleados o a los que trabajan en la economía informal. Con ello, se fija en un fragmento de la realidad y la presenta como la pintura completa, “mejorándola” o “empeorándola” según la circunstancia o la conveniencia del momento.

• Las estadísticas de los índices delictivos en Lima en algunos casos parece que estuvieran bajando… pero se mide la delincuencia total tomando en cuenta solamente dos tipos de delitos: robos de autos y homicidios. Luego se asume, haciendo trampa, que todos los demás delitos se comportan como esos dos… ¿Es lógico que los robos a casa habitación, a transeúntes, fraudes, lesiones y violaciones se comporten como los robos a autos y homicidios? Evidentemente no. Es un agujero lógico inmenso, que encubre evidentemente la inoperancia policial.

- Los organismos internacionales y nacionales cuando miden la pobreza se fijan en indicadores, lo que siendo correcto metodológicamente puede llegar al ridículo si consideramos que puede haber discrepancias en el número de pobres en el Perú de varios millones de personas, por ejemplo si asumimos que una persona que gasta 50 céntimos por encima de la línea establecida por los expertos, ya no es pobre ...

Si nos tomáramos esto como una tarea, podríamos coleccionar algunas afirmaciones de este tipo de entre los medios de comunicación, para poder ilustrar esto. Les propongo este ejercicio, y hasta la próxima.