jueves, 17 de noviembre de 2011

CONTRA EL FÚTBOL


CONTRA EL FÚTBOL

Caray, cómo me gusta el buen fútbol, especialmente el de selecciones. Como tantos latinoamericanos, lo he jugado y creo entender mucho de él, soy un tradicional hincha de un equipo tradicional, y sigo los partidos internacionales con la atención que el tiempo y las ocupaciones permiten, y la verdad es que lo disfruto enormemente. Entonces la pregunta sería por qué me lanzo contra el fútbol. Estoy seguro que mis lectores, por poco avisados que sean, son lo bastante inteligentes para percatarse que la última derrota de nuestra selección frente a la de Ecuador, en el marco de las eliminatorias para el Mundial de Brasil del 2014, además de poner las cosas futboleras en su lugar, nos ha dañado una vez más la autoestima nacional y motiva esta diatriba anti-futbolera.

Orígenes

El Fútbol, balompié o soccer es un deporte de equipo, donde vence el que consigue introducir la redonda en el arco contrario más veces – es decir, anotar más goles. Casi 300 millones de personas lo practican en el planeta, y muchísimos más están dispuestos a pagar por verlo, directa o indirectamente. Es un deporte de contacto físico, a diferencia del vóleibol, otro deporte popular en nuestro país. Aparentemente surge en Inglaterra hacia 1863, y su expansión resultó tan rápida que en 1904 se fundaba la FIFA, en 1908 se iniciaban las competencias entre selecciones nacionales, en 1916 se fundaba la Confederación Sudamericana de Fútbol, y en 1930 se jugaba en Uruguay el primer Campeonato Mundial de Selecciones, que se ha mantenido hasta hoy. En el Perú se registra la llegada del Fútbol a fines del Siglo XIX al puerto del Callao. Según parece los chalacos vieron a los marineros británicos practicar este exótico deporte y lo adoptaron con entusiasmo, de donde se expandió al resto del país. Los primeros clubes se fundaron a principios del Siglo XX. En 1922 se funda la federación peruana de Fútbol, y los campeonatos y encuentros internacionales tomaron gran auge. Nuestra selección participa en los Mundiales de 1930, 1970, 1978 y 1982, con diversa suerte.

El problema del Fútbol

Naturalmente el problema no es el Fútbol en sí mismo, sino su condición de rasgo nacional hipertrofiado de identificación. El deporte en el Perú es una de las actividades más descuidadas y poco consideradas socialmente, y en esto tenemos que decir que el gran responsable es el Fútbol, no en tanto deporte, sino en tanto objeto de entretenimiento y actividad comercial. Posee además cierta trascendencia política, pues se ha empleado y se emplea como elemento manipulatorio para distraer a las gentes de sus problemas. En realidad de esto último no habría para qué quejarse mucho si algo interesante hiciéramos con el Fútbol. Lo que molesta es que no se hace absolutamente nada interesante. En este sentido, y solamente en este, el Fútbol es como la Minería. La Minería, que no durará para siempre, puede ayudar efectivamente a financiar el desarrollo de otras actividades económicas que eventualmente la complementen y reemplacen en sus efectos nocivos, como la Agricultura, la Investigación Científica y Tecnológica y el Turismo, y por ende colaborar eficazmente en el desarrollo nacional y ser algo más que una fuente de ganancias fáciles que se irán eventualmente al exterior. El Fútbol, como deporte popular, debería como parte de su responsabilidad social – hay muchas empresas vinculadas a su práctica - ayudar a fomentar la práctica del deporte en general, con lo que colaboraría eficazmente al desarrollo al fomentar la salud y el bienestar de las gentes.

Manipulación futbolística

Los clubes profesionales de Fútbol y muchas empresas vinculadas poseen evidentes intereses económicos. Ello ha producido un efecto interesante, que muchos hemos observado con cautela, el hecho que hay harta publicidad que fomenta no la práctica del deporte sino el visionado del mismo sea en persona o a través de las emisiones televisivas. Vale decir hablamos de una campaña de marketing orientada a la venta de publicidad. No es otra cosa. Y claro, nada tenemos contra la publicidad, pero lo cierto es que se ha jugado con las ilusiones de las gentes al elevar artificialmente las reales posibilidades futbolísticas de la selección para llevar gente al estadio o a la pantalla. Y se ha hecho única y exclusivamente por plata, en un contexto donde la corrupción y las argollas que campean en las instituciones privadas dedicadas al fútbol han puesto a éstas en una situación de crisis económica y moral.

La propaganda hizo que nos olvidáramos de Walter Oyarce, cuya muerte en una situación de barbarie producida en el contexto de un espectáculo futbolístico ha sido cómodamente enterrada y olvidada. La crisis sigue ahí, nada se ha resuelto, y curiosamente las dos derrotas consecutivas de nuestra selección no solamente no han hecho remitir la campaña, sino que incluso hacen que se note más el saborcito ese de meterle punche a la Selección, tratando de identificar a los peruanos con ésta, haciéndoles partícipes de algo en lo que no participan sino como consumidores del avisaje televisivo. Y esto se explica sencillamente porque quedan aún quince partidos qué jugar en el transcurso de los próximos dos años, y la venta de publicidad es considerada mucho más importante que recordar las circunstancias de la muerte de Walter y lo que se debería hacer al respecto y no se hace.

El papel del periodismo

Que los periodistas especializados en el Fútbol se dediquen al Fútbol no es raro, por supuesto. Perciben un sueldo por ello, y por eso levantan artificialmente a la selección llegando al punto de que los narradores de cada encuentro parezcan contarnos un partido diferente del que estamos viendo con nuestros propios ojos. Deberían saber que la gente tiene los suyos, y si vemos que los ecuatorianos en el segundo tiempo salieron al ataque y encimaron a la defensa peruana arrinconándola contra el arco, pues no se puede decir – y se dijo – que lo mejor de la selección era su defensa. Si no saben contar lo que ven porque están comprometidos con todo el esfuerzo publicitario, bueno, que no se escondan detrás de su emocionalidad patriótica, y que le cedan sus puestos a otros que sí sepan narrar. Si vemos a los periodistas brasileños, uruguayos y argentinos, que no se olvidan del fútbol cuando lo narran, la comparación resulta odiosísima. Se le extraña a Don Emilio Laferranderie, El Veco, que sí respetaba al telespectador.

Pero el asunto no se limita a ellos. No dejó de llamarme la atención el observar a tantos periodistas el día del partido con Ecuador hablar y hablar de dos temas recurrentes: Chehade y el Partido con Ecuador, como si no hubiera absolutamente nada más en el mundo. ¿Periodistas políticos tratando de Fútbol, masivamente? Esto da para pensarlo, parece que la política anda más metida de lo que parece en el tema. Seguro algunos periodistas nos dirán que eso estaba en la Agenda Pública. Precisamente el otro día publiqué un artículo referente precisamente a la Agenda, en la que digo que esta suele ser planteada por los periodistas como una suerte de entidad metafísica que determina qué temas tocan y qué temas no, como si los temas que se tocan, su extensión y relevancia, fueran determinados por el Espíritu Santo o los Arcángeles San Papel y Santa Pantalla que trabajan en las diversas redacciones. Sí, sí.

Los Juegos Panamericanos

Los XVI Juegos Panamericanos se celebraron en Guadalajara, México del 14 al 30 de Octubre de 2011. En México fueron una fiesta y en el Perú pasaron desapercibidos. Estoy seguro que muchísimos de mis lectores no sabían que el máximo encuentro internacional deportivo de este Hemisferio se estaba llevando a cabo. Y es natural, porque ese periodismo que se hace llamar deportivo en realidad no se merece el nombre, pues se dedica solamente al Fútbol, porque es en el Fútbol donde está la plata. El interés nacional o si se quiere el interés común están tan completamente ausentes del discurso periodístico, que ni siquiera se nota su presencia en el llamado periodismo “deportivo”. Pero es que hablar de la participación del Perú en los Juegos Panamericanos no resultaba nada conveniente para los intereses económicos puestos en juego en el Fútbol. Ahora veremos por qué.

Caímos vencidos ante Chile y Ecuador, bueno, eso pasa en el Fútbol, a veces se gana y a veces se pierde, y eso es algo normal como diría Atahualpa. En última instancia es un problema deportivo que se resuelve, si se resuelve, en la cancha, y no diciéndole a la hinchada que su presencia es importante, porque para ganar o perder un partido no lo es. No podemos dejar de participar en las Eliminatorias a Brasil 2014, así que tratemos de hacerlo lo mejor posible y no esperemos milagros, que mucho será si nuestros jugadores aprenden a no tirar la toalla y a concentrarse en hacer regularmente aquello por lo que les pagan. Pero el problema que nuestra participación en los Panamericanos desnuda es muchísimo más grave, estamos probablemente ante la peor participación nacional en los Panamericanos en toda la historia. Y esto es muchísimo más trascendente que una derrota futbolística ante Ecuador.

En los XVI Juegos Panamericanos participaron 52 países en total, más las Antillas Holandesas. El Perú envió la delegación más nutrida de su historia, 139 deportistas, que compitieron en Atletismo, bádminton, bolos, boxeo, esquí acuático, ecuestre, frontón, gimnasia, judo, kárate, levantamiento de pesas, lucha, natación, remo, squash, taekwondo, tenis, tenis de mesa, triatlón, tiro, vela y voleibol. El Perú ocupó el puesto 20, al obtener exactamente 7 medallas: 2 de plata y 5 de bronce. Entre los que nos superaron están Chile (que en Fútbol nos venció por 4 a 2), que ocupó el puesto 13, con 3 oros, 16 platas y 24 bronces. El otro país que nos ganó en Fútbol, Ecuador, se ubicó en el puesto 10, con 7 oros, 8 platas y 9 bronces. ¿Nos parece raro que nos hayan ganado en Fútbol si nos ganan en Atletismo, Deportes Acuáticos y Gimnasia? Y no digamos lo que pasa con los siete primeros puestos: Estados Unidos, Cuba, Brasil, México, Canadá, Colombia y Argentina. En particular Estados Unidos y Cuba ganaron a ritmo de pachanga, pues ya sabemos que para ellos los Panamericanos son como un aperitivo para los Juegos Olímpicos y Mundiales. Los USA ni siquiera se molestaron en enviar a sus titulares, sino a sus muchachos jóvenes para foguearlos. Esto nos está diciendo en alta voz cuál es nuestra situación real. Digamos además que países muy pequeños, como las Islas Caimán, las Bahamas y las Antillas Neerlandesas obtuvieron medallas de Oro, en tanto nuestro país no alcanzó ninguna.

Los Dos Lados de la Cuestión

¿Qué nos podría decir esto respecto a nuestro problema con la educación Física? ¿Y respecto a las políticas sobre Deporte? Por una parte es obvio que el resto lo está haciendo mejor, bastante mejor que nosotros. Y hace bastante tiempo que es así. Entiendo como bastante probable que los sistemas educativos de estos países fomenten el deporte, y las instituciones deportivas públicas y privadas sean bastante más sanas en lo financiero y moral. Es posible que se haya establecido una cultura social deportiva y de buen estado físico. Es posible que sus autoridades fomenten el deporte y enfrenten los problemas nutricionales y educativos vinculados. Y como es obvio, si ellos hacen todo eso y nosotros no lo hacemos, se refleja hasta en el Fútbol. Me pareció realmente penoso que el periodismo deportivo hablara de la altura como factor de la derrota ante Ecuador, como si nuestros jugadores procedieran de las llanuras europeas, o como si lo ecuatorianos no estuvieran sometidos exactamente a la misma presión atmosférica. ¿Nunca han jugado nuestros jugadores en Puno, Arequipa, Cusco, Huánuco, Cajamarca? En realidad esto parece esconder una situación mucho más grave, la del estado físico de los jugadores de fútbol, los biotipos que le dicen hoy, que se nota demasiado distinto del de los jugadores de otros países. Y esto significa que si nuestros mejores jugadores tienen estos problemas ¿qué podremos decir de la generalidad de la población? Es obvio que si le dedicas tiempo y dinero a alimentar a tu gente y a fomentar los deportes y el entrenamiento físico pues tendrás resultados.

Veamos el asunto desde la otra perspectiva, la de la situación de nuestros medallistas. Tuvimos dos medallas de plata en Tae Kwon Do y Karate, a través de nuestros jóvenes valores Julissa Díez Canseco y Alexandra Grande. Estoy seguro que todos saben cómo se apellidan los “Cuatro (Delanteros) Fantásticos” de nuestra selección de Fútbol, que por cierto tan fantásticos no se han mostrado hasta ahora. Y estoy seguro que en nuestros medallistas se ha invertido una fracción pequeñísima y despreciable de lo que se ha invertido en uno solo de estos “fantásticos” tan poco fantásticos. Sin haberlo averiguado, sé que esas medallas de plata no pueden considerarse un triunfo del Perú, a no ser por un abuso de la metáfora, sino de estas jóvenes mismas, su disciplina personal y entrenamiento solventado por ellos mismos y sus familias. Ahí la sociedad no solamente no ha tenido nada que ver, sino que apuesto doble contra sencillo que no le ha hecho las cosas más fáciles, sino con seguridad más difíciles.

Nuestros medallistas de bronce lo son en las disciplinas del bádminton en singles y dobles, el maratón y los 5000 metros planos de mujeres, y el judo. No deja de ser curioso que en el Deporte Base, el que le da sentido y fundamento a todos los demás, el Atletismo, solamente conseguimos dos preseas de bronce, y ambas por mujeres. Esto es un indicador de la mínima importancia que le damos a los elementos base del deporte. Después de todo, los niños no necesitan para correr y saltar más que nutrición, parques y jardines; y luego orientación. Todos empezamos por correr y saltar, y para ello no se necesitan tremendas inversiones. El bádminton, por otra parte, es una disciplina poco practicada, obviamente no tiene apoyo, así que con seguridad los medallistas han obtenido este resultado gracias a su propio esfuerzo y el de sus familias y no hay más. Tengo preguntas malvadas: ¿Cuántos corredores y saltadores amateurs podrían ser financiados con lo que se ha invertido en un solo “Fantástico”? ¿Cuántos gimnastas? ¿Cuántos judokas, taekwondistas y karatecas? ¿Cuántos deportistas podrían financiarse con una fracción de todo lo que se ha gastado en la campaña al Mundial de Brasil 2014?

Y para rematar., precisamente en estos días se celebran los Juegos ParaPanamericanos, con la participación de atletas con discapacidad. Los que dicen informarnos podrían empezar a hacerlo de vez en cuando, así nos enteraríamos de que esto pasa. Pero, ah, caray, seguramente “no está en la agenda” porque a los más de 3 millones de personas con discapacidad que hay en nuestro país no les interesa los deportistas con discapacidad y su desempeño. No es noticia. Qué bueno sería que de vez en cuando nos informaran qué pasa aquí. Pero no lo harán, porque no hay plata ahí. Sí, sí.

La Dura Realidad

La realidad es simple. Desnutridos y abandonados a su suerte los deportistas con y sin discapacidad no hay manera de lograr nada en Deporte. Los resultados en el Fútbol y en otras disciplinas se logran, como todo, conjuntando los aspectos técnicos-científicos con las ganas y la voluntad. Es esfuerzo, puro esfuerzo. El deporte construye valores y autoestima en nuestros jóvenes, y contribuye a la salud de la sociedad. El chico que se esfuerza cada vez un poco más duro, y se vence a sí mismo cada vez que salta más alto o corre más rápido no termina de narcotraficante, sicario ni delincuente. El Fútbol hoy en día solamente parece servir para bajarnos la autoestima y darle espacios al pandillaje organizado. La Sociedad y el Estado tienen que meter la mano fuerte en el tema deportivo, sin mezquindades. Esperamos verlo algún día.
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