CONTRA EL FÚTBOL
Caray, cómo me gusta el buen
fútbol, especialmente el de selecciones. Como tantos latinoamericanos, lo he
jugado y creo entender mucho de él, soy un tradicional hincha de un equipo
tradicional, y sigo los partidos internacionales con la atención que el tiempo
y las ocupaciones permiten, y la verdad es que lo disfruto enormemente.
Entonces la pregunta sería por qué me lanzo contra el fútbol. Estoy seguro que
mis lectores, por poco avisados que sean, son lo bastante inteligentes para
percatarse que la última derrota de nuestra selección frente a la de Ecuador,
en el marco de las eliminatorias para el Mundial de Brasil del 2014, además de
poner las cosas futboleras en su lugar, nos ha dañado una vez más la autoestima
nacional y motiva esta diatriba anti-futbolera.
Orígenes
El Fútbol, balompié o soccer es
un deporte de equipo, donde vence el que consigue introducir la redonda en el
arco contrario más veces – es decir, anotar más goles. Casi 300 millones de
personas lo practican en el planeta, y muchísimos más están dispuestos a pagar
por verlo, directa o indirectamente. Es un deporte de contacto físico, a
diferencia del vóleibol, otro deporte popular en nuestro país. Aparentemente
surge en Inglaterra hacia 1863, y su expansión resultó tan rápida que en 1904
se fundaba la FIFA, en 1908 se iniciaban las competencias entre selecciones
nacionales, en 1916 se fundaba la Confederación Sudamericana de Fútbol, y en
1930 se jugaba en Uruguay el primer Campeonato Mundial de Selecciones, que se
ha mantenido hasta hoy. En el Perú se registra la llegada del Fútbol a fines
del Siglo XIX al puerto del Callao. Según parece los chalacos vieron a los
marineros británicos practicar este exótico deporte y lo adoptaron con
entusiasmo, de donde se expandió al resto del país. Los primeros clubes se
fundaron a principios del Siglo XX. En 1922 se funda la federación peruana de
Fútbol, y los campeonatos y encuentros internacionales tomaron gran auge.
Nuestra selección participa en los Mundiales de 1930, 1970, 1978 y 1982, con
diversa suerte.
El problema del Fútbol
Naturalmente el problema no es el
Fútbol en sí mismo, sino su condición de rasgo nacional hipertrofiado de
identificación. El deporte en el Perú es una de las actividades más descuidadas
y poco consideradas socialmente, y en esto tenemos que decir que el gran
responsable es el Fútbol, no en tanto deporte, sino en tanto objeto de entretenimiento
y actividad comercial. Posee además cierta trascendencia política, pues se ha
empleado y se emplea como elemento manipulatorio para distraer a las gentes de
sus problemas. En realidad de esto último no habría para qué quejarse mucho si
algo interesante hiciéramos con el Fútbol. Lo que molesta es que no se hace
absolutamente nada interesante. En este sentido, y solamente en este, el Fútbol
es como la Minería. La Minería, que no durará para siempre, puede ayudar
efectivamente a financiar el desarrollo de otras actividades económicas que
eventualmente la complementen y reemplacen en sus efectos nocivos, como la
Agricultura, la Investigación Científica y Tecnológica y el Turismo, y por ende
colaborar eficazmente en el desarrollo nacional y ser algo más que una fuente
de ganancias fáciles que se irán eventualmente al exterior. El Fútbol, como deporte
popular, debería como parte de su responsabilidad social – hay muchas empresas
vinculadas a su práctica - ayudar a fomentar la práctica del deporte en general,
con lo que colaboraría eficazmente al desarrollo al fomentar la salud y el
bienestar de las gentes.
Manipulación futbolística
Los clubes profesionales de
Fútbol y muchas empresas vinculadas poseen evidentes intereses económicos. Ello
ha producido un efecto interesante, que muchos hemos observado con cautela, el
hecho que hay harta publicidad que fomenta no la práctica del deporte sino el
visionado del mismo sea en persona o a través de las emisiones televisivas.
Vale decir hablamos de una campaña de marketing orientada a la venta de
publicidad. No es otra cosa. Y claro, nada tenemos contra la publicidad, pero
lo cierto es que se ha jugado con las ilusiones de las gentes al elevar
artificialmente las reales posibilidades futbolísticas de la selección para
llevar gente al estadio o a la pantalla. Y se ha hecho única y exclusivamente
por plata, en un contexto donde la corrupción y las argollas que campean en las
instituciones privadas dedicadas al fútbol han puesto a éstas en una situación
de crisis económica y moral.
La propaganda hizo que nos
olvidáramos de Walter Oyarce, cuya muerte en una situación de barbarie
producida en el contexto de un espectáculo futbolístico ha sido cómodamente
enterrada y olvidada. La crisis sigue ahí, nada se ha resuelto, y curiosamente
las dos derrotas consecutivas de nuestra selección no solamente no han hecho
remitir la campaña, sino que incluso hacen que se note más el saborcito ese de
meterle punche a la Selección, tratando de identificar a los peruanos con ésta,
haciéndoles partícipes de algo en lo que no participan sino como consumidores
del avisaje televisivo. Y esto se explica sencillamente porque quedan aún
quince partidos qué jugar en el transcurso de los próximos dos años, y la venta
de publicidad es considerada mucho más importante que recordar las circunstancias
de la muerte de Walter y lo que se debería hacer al respecto y no se hace.
El papel del periodismo
Que los periodistas
especializados en el Fútbol se dediquen al Fútbol no es raro, por supuesto. Perciben
un sueldo por ello, y por eso levantan artificialmente a la selección llegando
al punto de que los narradores de cada encuentro parezcan contarnos un partido
diferente del que estamos viendo con nuestros propios ojos. Deberían saber que
la gente tiene los suyos, y si vemos que los ecuatorianos en el segundo tiempo
salieron al ataque y encimaron a la defensa peruana arrinconándola contra el
arco, pues no se puede decir – y se dijo – que lo mejor de la selección era su
defensa. Si no saben contar lo que ven porque están comprometidos con todo el
esfuerzo publicitario, bueno, que no se escondan detrás de su emocionalidad
patriótica, y que le cedan sus puestos a otros que sí sepan narrar. Si vemos a
los periodistas brasileños, uruguayos y argentinos, que no se olvidan del
fútbol cuando lo narran, la comparación resulta odiosísima. Se le extraña a Don
Emilio Laferranderie, El Veco, que sí respetaba al telespectador.
Pero el asunto no se limita a
ellos. No dejó de llamarme la atención el observar a tantos periodistas el día
del partido con Ecuador hablar y hablar de dos temas recurrentes: Chehade y el
Partido con Ecuador, como si no hubiera absolutamente nada más en el mundo. ¿Periodistas
políticos tratando de Fútbol, masivamente? Esto da para pensarlo, parece que la
política anda más metida de lo que parece en el tema. Seguro algunos
periodistas nos dirán que eso estaba en la Agenda Pública. Precisamente el otro
día publiqué un artículo referente precisamente a la Agenda, en la que digo que
esta suele ser planteada por los periodistas como una suerte de entidad metafísica
que determina qué temas tocan y qué temas no, como si los temas que se tocan,
su extensión y relevancia, fueran determinados por el Espíritu Santo o los
Arcángeles San Papel y Santa Pantalla que trabajan en las diversas redacciones.
Sí, sí.
Los Juegos Panamericanos
Los XVI Juegos Panamericanos se
celebraron en Guadalajara, México del 14 al 30 de Octubre de 2011. En México
fueron una fiesta y en el Perú pasaron desapercibidos. Estoy seguro que
muchísimos de mis lectores no sabían que el máximo encuentro internacional
deportivo de este Hemisferio se estaba llevando a cabo. Y es natural, porque
ese periodismo que se hace llamar deportivo en realidad no se merece el nombre,
pues se dedica solamente al Fútbol, porque es en el Fútbol donde está la plata.
El interés nacional o si se quiere el interés común están tan completamente
ausentes del discurso periodístico, que ni siquiera se nota su presencia en el
llamado periodismo “deportivo”. Pero es que hablar de la participación del Perú
en los Juegos Panamericanos no resultaba nada conveniente para los intereses
económicos puestos en juego en el Fútbol. Ahora veremos por qué.
Caímos vencidos ante Chile y
Ecuador, bueno, eso pasa en el Fútbol, a veces se gana y a veces se pierde, y
eso es algo normal como diría Atahualpa. En última instancia es un problema
deportivo que se resuelve, si se resuelve, en la cancha, y no diciéndole a la
hinchada que su presencia es importante, porque para ganar o perder un partido
no lo es. No podemos dejar de participar en las Eliminatorias a Brasil 2014,
así que tratemos de hacerlo lo mejor posible y no esperemos milagros, que mucho
será si nuestros jugadores aprenden a no tirar la toalla y a concentrarse en
hacer regularmente aquello por lo que les pagan. Pero el problema que nuestra
participación en los Panamericanos desnuda es muchísimo más grave, estamos
probablemente ante la peor participación nacional en los Panamericanos en toda
la historia. Y esto es muchísimo más trascendente que una derrota futbolística
ante Ecuador.
En los XVI Juegos Panamericanos
participaron 52 países en total, más las Antillas Holandesas. El Perú envió la
delegación más nutrida de su historia, 139 deportistas, que compitieron en Atletismo,
bádminton, bolos, boxeo, esquí acuático, ecuestre, frontón, gimnasia, judo,
kárate, levantamiento de pesas, lucha, natación, remo, squash, taekwondo,
tenis, tenis de mesa, triatlón, tiro, vela y voleibol. El Perú ocupó el puesto
20, al obtener exactamente 7 medallas: 2 de plata y 5 de bronce. Entre los que
nos superaron están Chile (que en Fútbol nos venció por 4 a 2), que ocupó el
puesto 13, con 3 oros, 16 platas y 24 bronces. El otro país que nos ganó en
Fútbol, Ecuador, se ubicó en el puesto 10, con 7 oros, 8 platas y 9 bronces.
¿Nos parece raro que nos hayan ganado en Fútbol si nos ganan en Atletismo,
Deportes Acuáticos y Gimnasia? Y no digamos lo que pasa con los siete primeros
puestos: Estados Unidos, Cuba, Brasil, México, Canadá, Colombia y Argentina. En
particular Estados Unidos y Cuba ganaron a ritmo de pachanga, pues ya sabemos
que para ellos los Panamericanos son como un aperitivo para los Juegos
Olímpicos y Mundiales. Los USA ni siquiera se molestaron en enviar a sus
titulares, sino a sus muchachos jóvenes para foguearlos. Esto nos está diciendo
en alta voz cuál es nuestra situación real. Digamos además que países muy
pequeños, como las Islas Caimán, las Bahamas y las Antillas Neerlandesas
obtuvieron medallas de Oro, en tanto nuestro país no alcanzó ninguna.
Los Dos Lados de la Cuestión
¿Qué nos podría decir esto
respecto a nuestro problema con la educación Física? ¿Y respecto a las
políticas sobre Deporte? Por una parte es obvio que el resto lo está haciendo
mejor, bastante mejor que nosotros. Y hace bastante tiempo que es así. Entiendo
como bastante probable que los sistemas educativos de estos países fomenten el
deporte, y las instituciones deportivas públicas y privadas sean bastante más
sanas en lo financiero y moral. Es posible que se haya establecido una cultura
social deportiva y de buen estado físico. Es posible que sus autoridades
fomenten el deporte y enfrenten los problemas nutricionales y educativos
vinculados. Y como es obvio, si ellos hacen todo eso y nosotros no lo hacemos, se
refleja hasta en el Fútbol. Me pareció realmente penoso que el periodismo
deportivo hablara de la altura como factor de la derrota ante Ecuador, como si
nuestros jugadores procedieran de las llanuras europeas, o como si lo
ecuatorianos no estuvieran sometidos exactamente a la misma presión atmosférica.
¿Nunca han jugado nuestros jugadores en Puno, Arequipa, Cusco, Huánuco,
Cajamarca? En realidad esto parece esconder una situación mucho más grave, la del
estado físico de los jugadores de fútbol, los biotipos que le dicen hoy, que se
nota demasiado distinto del de los jugadores de otros países. Y esto significa
que si nuestros mejores jugadores tienen estos problemas ¿qué podremos decir de
la generalidad de la población? Es obvio que si le dedicas tiempo y dinero a
alimentar a tu gente y a fomentar los deportes y el entrenamiento físico pues
tendrás resultados.
Veamos el asunto desde la otra
perspectiva, la de la situación de nuestros medallistas. Tuvimos dos medallas
de plata en Tae Kwon Do y Karate, a través de nuestros jóvenes valores Julissa
Díez Canseco y Alexandra Grande. Estoy seguro que todos saben cómo se apellidan
los “Cuatro (Delanteros) Fantásticos” de nuestra selección de Fútbol, que por
cierto tan fantásticos no se han mostrado hasta ahora. Y estoy seguro que en nuestros
medallistas se ha invertido una fracción pequeñísima y despreciable de lo que
se ha invertido en uno solo de estos “fantásticos” tan poco fantásticos. Sin
haberlo averiguado, sé que esas medallas de plata no pueden considerarse un
triunfo del Perú, a no ser por un abuso de la metáfora, sino de estas jóvenes
mismas, su disciplina personal y entrenamiento solventado por ellos mismos y
sus familias. Ahí la sociedad no solamente no ha tenido nada que ver, sino que apuesto
doble contra sencillo que no le ha hecho las cosas más fáciles, sino con
seguridad más difíciles.
Nuestros medallistas de bronce lo
son en las disciplinas del bádminton en singles y dobles, el maratón y los 5000
metros planos de mujeres, y el judo. No deja de ser curioso que en el Deporte
Base, el que le da sentido y fundamento a todos los demás, el Atletismo,
solamente conseguimos dos preseas de bronce, y ambas por mujeres. Esto es un
indicador de la mínima importancia que le damos a los elementos base del
deporte. Después de todo, los niños no necesitan para correr y saltar más que
nutrición, parques y jardines; y luego orientación. Todos empezamos por correr
y saltar, y para ello no se necesitan tremendas inversiones. El bádminton, por
otra parte, es una disciplina poco practicada, obviamente no tiene apoyo, así
que con seguridad los medallistas han obtenido este resultado gracias a su
propio esfuerzo y el de sus familias y no hay más. Tengo preguntas malvadas: ¿Cuántos
corredores y saltadores amateurs podrían ser financiados con lo que se ha
invertido en un solo “Fantástico”? ¿Cuántos gimnastas? ¿Cuántos judokas,
taekwondistas y karatecas? ¿Cuántos deportistas podrían financiarse con una fracción
de todo lo que se ha gastado en la campaña al Mundial de Brasil 2014?
Y para rematar., precisamente en
estos días se celebran los Juegos ParaPanamericanos, con la participación de
atletas con discapacidad. Los que dicen informarnos podrían empezar a hacerlo
de vez en cuando, así nos enteraríamos de que esto pasa. Pero, ah, caray, seguramente
“no está en la agenda” porque a los más de 3 millones de personas con
discapacidad que hay en nuestro país no les interesa los deportistas con
discapacidad y su desempeño. No es noticia. Qué bueno sería que de vez en
cuando nos informaran qué pasa aquí. Pero no lo harán, porque no hay plata ahí.
Sí, sí.
La Dura Realidad
La realidad es simple.
Desnutridos y abandonados a su suerte los deportistas con y sin discapacidad no
hay manera de lograr nada en Deporte. Los resultados en el Fútbol y en otras disciplinas
se logran, como todo, conjuntando los aspectos técnicos-científicos con las
ganas y la voluntad. Es esfuerzo, puro esfuerzo. El deporte construye valores y
autoestima en nuestros jóvenes, y contribuye a la salud de la sociedad. El
chico que se esfuerza cada vez un poco más duro, y se vence a sí mismo cada vez
que salta más alto o corre más rápido no termina de narcotraficante, sicario ni
delincuente. El Fútbol hoy en día solamente parece servir para bajarnos la
autoestima y darle espacios al pandillaje organizado. La Sociedad y el Estado tienen
que meter la mano fuerte en el tema deportivo, sin mezquindades. Esperamos verlo
algún día.

