lunes, 28 de noviembre de 2011

MARCACIÓN ESTRICTA Y POLÍTICA MEDIÁTICA


La guerrita mediática que se evidencia cada vez más en nuestro país, con respuestas diversas de la ciudadanía, el Gobierno y los medios de comunicación está de lo más interesante en estos días. Según parece a la gran prensa se le ha dado por dedicar sus potentes equipos de investigación a saber si Nadine va al peluquero, Salomón a la Sinagoga o a examinar el Túiter de Tapia. Para explicarla con la mayor claridad posible no hay como la metáfora y la analogía, que tienen la virtud de poder proyectar la estructura de conocimiento que poseemos de un tema al otro. Trataremos de hacer eso, básicamente porque nos hace gracia hacerlo.

El Fútbol suele parecerse mucho a la vida política. En el fútbol la marcación estricta es sinónimo de marcación “hombre a hombre”, es decir un jugador que se pega a otro con el fin de destruir su juego. Una variante más moderna es la marcación estricta “por zonas”, es decir, cuando el hombre peligroso que avanza con pelota dominada es marcado sucesivamente por dos, tres o cuatro jugadores. Existe una tercera forma de marcar, menos evidente, que es el control de la pelota por parte de uno de los equipos, lo que quiere decir que el otro no la tiene y no puede por ende jugar. Los últimos acontecimientos de la política mediática muestran estas y otras formas de marcación, destinadas a destruir el juego del adversario. Hagamos un pequeño análisis empleando la metáfora futbolera hasta donde dé.

Equipos en la cancha

En la esquina azul, de oriente a occidente, está el Atlético Nacionalista y sus aliados políticos y mediáticos, tratando de hacer un gobierno de Lucha contra la Corrupción, Inclusión Social y Crecimiento Económico, que ha asumido frente a la hinchada el compromiso de hacer goles en estos aspectos para ganar el partido del desarrollo y de la transformación democrática y social en democracia. En la esquina roja, de occidente a oriente, el Combinado Oposición aspira a representar a las argollas de los Clubes deportivos que controlan la Federación de Fútbol y al periodismo deportivo, cuyo Faenón Fútbol Club perdió por 2 a 1 el partido de las últimas elecciones frente a un equipo en ascenso. El Combinado Oposición aspira básicamente a recuperar el control del campeonato local, de los ingresos de las entradas y de las transmisiones por TV, procurando que el otro equipo se haga autogoles y tratando de destruir su juego, sin el objetivo aparente de hacer algún gol. Podríamos decir que el Atlético Nacionalista necesita ganar el partido mientras que el Combinado Oposición se conforma con el empate. Después de todo, el objetivo confesado del Gobierno es tener logros, y por lo tanto si los poderes fácticos impiden que los tenga es como una especie de victoria en vistas a la Final del 2016. La cancha es la Opinión Pública, y la metáfora ya no funciona tanto, pues a diferencia del fútbol, hay muchos espectadores que pueden entrar o no al juego, según las circunstancias, y en un momento dado un equipo tiene doscientos jugadores y el otro cuatro.

Control de la pelota

En política mediática de lo que se trata es de controlar la agenda pública, que podemos considerar más o menos como la pelota. Esto las dirigencias de los Clubes y los periodistas deportivos lo niegan en todos los idiomas, pues según ellos la Agenda política baja de los cielos. Pero hoy no discutimos metafísica. El hecho es que en el fútbol político los medios tratan de arrebatar la pelota a los “policy-makers” para convertirse en su dueño y jugarla a gusto. Así el juego se convierte en el popular camote, es decir en un intercambio de la pelota entre los jugadores del Combinado Oposición, con los medios de aguateros, que seguramente es muy divertido para ellos, pero que aburre y molesta al respetable público, que quiere ver goles y juego bonito. De hecho el Faenón Fútbol Club, que ya nos gobernó, y otros equipos como el Sporting Naranja, ambos hoy en el Combinado Oposición, trataron y tratan de hacer de la Agenda pública un camote donde sólo ellos jueguen: Así la gente dejó de ver el campeonato y se concentró en la Segunda División, que jugaba mejor fútbol. El resultado fue el ascenso a Primera del actual Gobierno. Ahora la Copa que se juega se ajusta más a las necesidades del Público que paga por él, y entonces las tácticas, como bien saben los entrenadores, cambian.

Como no todos los periodistas deportivos ni todos los opinantes están a sueldo del Combinado Oposición, hay una confrontación de ideas constante alrededor de cómo debe jugarse el partido. En este tira y afloja algunos juegan con la Opinión Pública, con resultados que no siempre se adecúan a los intereses de las argollas de los Clubes y la Federación. Eso a pesar de contar con varios jugadores en su Liga: Las Encuestas de Opinión, la mayor parte de la Prensa escrita, televisiva y radial, una parte de la prensa virtual alternativa, más la bendición del Arzobispo de la ciudad. El Atlético Nacionalista juega solo, aunque tiene como equipo amigo al Alianza Susana, equipo también recién ascendido, pero que aún no ve muy bien cómo pararse en la cancha, y que le encaja bastantes goles al Combinado Oposición, que lo usa para ensayar el juego que hará en las ligas mayores.

Marcación por zonas y “hombre a hombre”

La marcación por zonas implica jugar las fichas de manera que se controle el juego del adversario cada vez que éste se adelanta al arco con pelota dominada. Un ejemplo de gol es lo que ocurrió acto seguido el actual gobierno asumió, al negociar directamente con las Mineras y lograr financiar sus programas. Esto fue claramente un gol, dado entre otras cosas porque el Combinado Oposición no salió a jugar los primeros veinte minutos del nuevo partido arrancado el 28 de Julio pasado, confundió las cosas y su capitana terminó expulsada por falta técnica. El gol los agarró descolocados y se nota que les falta un Berlusconi, gran manejador de pelotas mediáticas. Cosas del Fútbol, ajustadas a los Reglamentos Oficiales de 1979 y 1993.

En táctica político-deportiva, la primera forma del marcaje por zona es hacerle el vacío al jugador haciendo que los espectadores vean a otra parte o transmitiendo un programa cultural, de manera que el jugador juega en estadio vacío, nadie hable de él y se le esconde, de modo que aunque sea Maradona y Pelé combinados, nadie sabrá que lo es. En Política sólo se hace gol cuando la gente lo ve, no hay tal cosa como partidos con estadio vacío. Por cierto, una variante es presentar boxeo o vóleibol para restar espectadores, puesto que se controla la entrada al estadio y las transmisiones radiales y televisivas, cambiando la programación basados en que la Agenda bajó así de los Cielos. Pero esto no siempre funca. Si la prensa tradicional independiente y la prensa alternativa de Internet logran que los espectadores comenten su buen juego, la prensa mediatizada lanza un marcador de punta que señala que el jugador tiene la camiseta salida o los cordones de los chimpunes desamarrados. Otro marcador dice que está en off-side (fuera de juego) y/o que lo que está haciendo no es legal, legítimo o conveniente. Otro que en realidad no jugó bien en el otro partido, que lo hace por plata, que su Club es de segunda o que quien le paga. Otro más que no llegará a hacer gol por falta de financiamiento. Y otro más que si hace gol se producirá el fin del mundo.

Si se consigue sortear estas zancadillas y se continúa dominando pelota, la marcación se hace más dura, “hombre a hombre”, acumulando jugadores que controlarán diversos sectores del campo, olvidándose del jogo bonito y del fair play, y empleando con profusión la pierna levantada. Como el cargamontón que hay en el Rugby o el Fútbol Americano, el jugador, por más virtuoso con la pelota que sea, terminará con veinte tipos encima. Ahí se suele reclamar acudiendo a diversos árbitros y jueces de línea, que por lo general están pagados por el Combinado Oposición, o se recurre al público para qué se pronuncie. Otra forma menos voluminosa de marcación “hombre a hombre” es mucho más selectiva, pero depende demasiado de la habilidad y precio de los marcadores. En las elecciones – partido pasadas se recurrió a un internacional, Bayly de la liga de Florida, que sudó la camiseta e hizo lo que sabe hacer en la cancha, pero sin resultados por autoestima demasiado elevada. Error de los entrenadores, así es el Fútbol.

Fin de la Metáfora

Hasta aquí la metáfora. El irrespetuoso e irrelevante escudriñamiento al milímetro de las acciones de los que están en el poder, más el cargamontón, rayan ya en lo ridículo, si no fuera porque se hace dejando atrás noticias realmente relevantes. Pero ya sabemos para donde tira el Combinado Oposición, y como decía Mao, Salvo el Poder todo es ilusión. El colapso de la credibilidad de los medios de comunicación está patente en la manera como NO se tratan ni los faenones en Pesquería, ni la ridícula participación del Perú en los Juegos Panamericanos, ni la génesis y comprensión de los conflictos sociales. Es tan notable el deseo de controlar la pelota de la Agenda que es lo único que no se ve invisibilizado. Tras haberle permitido con descaro al Faenón Fútbol Club hacer lo que le viniera en gana, parece muy obvio por qué se hace lo que se hace. Y el público, en última instancia, es el que decidirá los resultados en la Final del 2016. Pero el partido se juega desde hoy. Y punto.


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