lunes, 21 de noviembre de 2011

NI ESTUDIA NI TRABAJA NI NADA: GENERACIÓN FRUSTRADA


NI ESTUDIA NI TRABAJA NI NADA: GENERACIÓN FRUSTRADA

"Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás". (Alain Touraine)

“Si seguimos confundiendo lo que es el éxito para una persona, si queremos pensar que alguien exitoso es aquel que en menos tiempo hace más dinero, estamos equivocándonos, y eso tiene que ver con el crimen organizado y con la búsqueda de salidas falsas que no llevan a ninguna parte” (José Narro López, Rector de la UNAM de México)

“No son chicos que la que estén pasando genial a expensas de los padres. Son chicos, chichas, grandotes, grandotas y asustados.” (Alejandro Schujman)

"Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación (…) Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir elementos microespaciales, laxos y efímeros" (Federico Jabaloy)

Empecemos con algunos testimonios recogidos en red. Son jóvenes Ni-Ni y adultos preocupados que hablan de su experiencia en posts anónimos sobre el problema. En algún caso he intervenido la ortografía para hacer legible el post:
“(…) hace tres meses terminé mis estudios (…) la empresa que me había prometió contratarme no me contrató. (…) después del enorme esfuerzo que supuso para mí, estudiar (…) ya pasaron 4 meses desde que terminé la escuela (…). Ahora que me entero de los NINI, me siento fatal, porque (soy) de esa generación, y por más que ayude a las tareas domésticas y trate de ser útil en mi hogar, (…) no estoy haciendo lo que a mis 21 años debo hacer. Me siento muy mal y con mucho miedo, (…) tengo pánico de ponerme a trabajar. Lo que estudié no es (…) lo que más me gusta, (…) lo estudié para (…) conseguir trabajo (…), pero no contaba con que la empresa retiraría su inversión e interés en mi, dejándome sin nada. Ahora me siento insegura porque (…) tengo que buscar trabajo (en) lo que estudié, pero es terrible buscar trabajo (en lo) que no te gusta y no puedo (en lo) que no estoy capacitada. (…) queda la opción de (…) estudiar, pero no hay (lugar) en las escuelas públicas, (…) y mis padres no me pueden pagar una escuela privada. No sé qué hacer, no quiero trabajar por pánico a tener un trabajo (que) no me gusta (ni) motiva, no puedo (entrar) en la universidad pública porque tiene un cupo super-extra limitado, (…) y no estoy dispuesta a trabajar (…) donde me paguen una miseria (…). No sé qué hacer, estoy bloqueada y ese bloqueo me hace ser parte de la nueva generación (…) de los NINI. (…) me la paso leyendo libros y estudiando Italiano en línea, pero sé que pronto eso no va ser suficiente y siento que una enorme depresión se avecina....”

“Hola, no soy bienbenido aqui, estoy pidiendo ayuda, aqui estoy en mi casa sin aser nada pero no por huevon, yo quiero estudiar y trabajar para darme mis lujos, pero no puedo, mi problema es que soy flaco, feo con lentes, un poco chaparro, tengo 15 años, cada ves que salgo la mayoria de la gente se burla y se rie, no quiero salir, ademas me jusgan sin siquiera conoserme, que me creo mucho, que tengo cara de pendejo, entre muchas cosas mas. Me sacó mi madre por que hiba a reprobar, trabaje en un restaurante en donde casi todos me trataron mal, me tuve que salir de ai y a mi si me gustaba mi trabajo, mi ermana me trata mal pero no la culpo soy un parasito, haora aveses estoy tratando de buscar como estudiar y trabajar pero aun no encuentro nada. “

“ .. usted sabe que cuando encontró empleo fue sin experiencia, igual que toda la gente grande que comenta aquí. No nos hagamos tontos, la verdad yo ahorita trabajo de chalan, aunque soy ingeniero de software y tuve que pasarme por empleado por que pedía trabajo como ingeniero y no me daban, según los empresarios por que no tiene uno mucha experiencia. Que se vayan al carajo esos vejetes, ellos mismos entraron sin experiencia y con conocimientos nulos”

“Hace días explotó mi relación con mi pareja en parte por este problema, yo nunca vi justo (que sus) dos hijos (…) (de) 24 y 22 años -no soy el padre biológico- no estudien no trabajen, exijan comodidades y lujos y hasta vehículo último modelo, no ayudan a levantar ni un papel del suelo, ah, pero sí beben alcohol y fuman. Ellos dicen porque es obligación de la madre hacerlo …”

“Yo tengo un sobrino de 21 años y no hace nada, ni trabaja ni estudia ni da golpe como dicen en mi tierra, no sabemos qué hacer, cuando dejó de estudiar mi esposo y yo lo intentamos motivar con apoyo económico como "premio", pero nada ha funcionado, al principio pensamos que por haber "salido del closet" tenía choques emocionales pero ahora ya no sé qué es lo que tiene. Sacarlo de casa y quitarle el apoyo no creo que ayude mucho, su papás nunca han tenido mucho así que mi pregunta es ¿tienen algún reportaje guía, comentarios, o algo que nos pueda guiar a sacarlo de esa actitud? Es un desperdicio de vida, capacidades y tiempo la actitud que toman.”

"Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor"

En este Blog hemos tocado reiteradamente el problema de los Ni-Nís, centrándonos en advertir la existencia de este grupo generacional, que abarca gran número, y algunos de sus rasgos, aunque en realidad sobre los Ni-Nís los estudios no abundan y poco sabemos fuera de hipótesis más o menos astutas y testimonios como los que muestro líneas arriba. El fenómeno, por cierto, no es privativo de los países subdesarrollados o emergentes, en verdad pasa en todos lados, aunque con diferentes modalidades e intensidades. Lo único de lo que podemos en verdad estar seguros es que el problema social ya está aquí, pero no lo vemos.

Agendas Políticas

En general a los problemas sociales en nuestro medio se los invisibiliza. Esto en parte refleja un conflicto entre Agendas políticas. Las agendas periodísticas están sesgadas hacia intereses ajenos a los grandes problemas de la sociedad. Existe un lenguaje que oculta, así como hay un lenguaje que muestra, y parece que la agenda periodística oculta muchísimo más de lo que muestra, y cuando muestra lo hace muchas veces para ocultar. La Agenda Pública la establecen los gobernantes, que tienden a ver los problemas según los criterios de lo que se puede hacer, la legalidad disponible para hacerlo y la posibilidad real de lograrlo. A su vez, hay una Agenda Ciudadana con muy limitados medios de expresión, pues la Agenda Periodística muestra poco interés en ella, y la Agenda Pública está limitada por las leyes, los presupuestos y las inercias institucionales.

Estereotipos Públicos

Hay temas que el discurso de los medios solamente toca desde sus estereotipos, que a su vez articulan un lenguaje y una visión de la realidad destinadas a lograr objetivos políticos dictados desde las alturas de los poderes fácticos. En apariencia se trata de fomentar el temor difuso y mantener lo más aislado posible en compartimentos estancos a ciertos grupos sociales. En el discurso de los medios los niños y jóvenes Ni-Ní se representan en sus estereotipos de vagos, pandilleros, delincuentes juveniles y mendigos de la calle; las Personas con Discapacidad como cieguitos, cojitos y niños Down objetos de lástima y requeridos de asistencia; los Excluidos sociales como pobretones, vagos, cholos, indios y nativos amazónicos protestones, informales, invasores y perros del hortelano; los alumnos y profesores que necesitan educación como senderistas y sindicalistas, resentidos, culpables de la decadencia de la educación, revoltosos y manipulados. Es una visión infantil de la realidad.

En el discurso de los medios así como hay los Malos de la película no pueden faltar los Buenos, tan estereotipados como los Malos, pero con estereotipos cuyos rasgos se consideran deseables en la republiqueta de fantasía que alguien por ahí pretende vender: Los emprendedores y empresarios que dan trabajo y hacen que El Perú Avance por puro patriotismo; los peruanos pobres pero honrados que sobreviven felices con unos cientos de soles al mes y no se quejan porque quejarse es de resentidos; los buenos trabajadores que son buenos precisamente porque no protestan nunca, ya que entienden los problemas de la empresa y no necesitan más que el sueldo mínimo e incluso menos; los buenos alumnos que estudian calladitos la boca, chancando sus cursos, rezando sus oraciones y obedeciendo a sus superiores; y los deportistas que sacrificada y ocultamente le dan lauros al Perú sin pedir nada a cambio. Los problemas sociales los tienen estas personas, y son presentados en los medios como, sin ironía, “casos humanos”.

El estereotipo Ni-Ní

Los adultos tenemos grandes prejuicios hacia los jóvenes, como si los adultos fuéramos lo máximo. Es así que construimos una serie de estereotipos, porque la vaca se olvida de cuando fue ternera, y los estereotipos a veces hablan más de los propios temores que de las reales características de a quienes se refiere. Los adultos ven – vemos - a los jóvenes como eventuales competidores laborales, y saben – sabemos - que se viene una avalancha de muchachos y muchachas pertrechados de montones de papeles a nombre de la Nación que dicen que son esto y lo otro, aunque sabemos que muchos de ellos son, por desgracia, analfabetos funcionales pobremente formados en universidades públicas y privadas que los han procesado como latas llenas de caballa, pero que dice atún en la etiqueta.

En lo laboral los jóvenes son repudiados, minimizados, odiados y manipulados por adultos atrincherados detrás de un escritorio y una suficiencia que ostenta supuestos conocimiento y experiencia. Olvida la vaca que un día fue ternera y el adulto que un día fue joven. Me he cansado de escuchar a muchos cuánto trabajo les costó llegar a donde están, cuando en su realidad de jóvenes consiguieron la chamba en la empresa de papi, o de un amigo de papi, o encaramándose sobre el apellido, la plata y/o las relaciones sociales de papi, mami o el abuelito, y por ende con un ingreso laboral de alfombra roja, pues menos no se mereció el hijo, sobrino o nieto de Fulano de Tal. Hoy en día se mantienen muchos rasgos del pasado, pero las estructuras sociales han colapsado por el crecimiento demográfico, y los tarjetazos y posibilidades laborales se han reducido y hecho más caras, y si no has marcado el paso, ya fuiste. Es sabido que un profesional recién salido en realidad sabe muy poco de la profesión que ejerce. Los noveles ingenieros civiles - anécdota escuchada a un ingeniero que heredó una de las fábricas más importantes del Perú – saben menos que los maestros de obra, pero tienen que aprender el arte de disimularlo, no vaya a perder valor el cartón colgado en la pared. Pero la pregunta es cómo los trabajadores jóvenes o que recién entran en el mercado laboral van a obtener la experiencia que todas las empresas solicitan de sus nuevos trabajadores, pero que ninguna está dispuesta a dar. Nadie nació sabiendo y la experiencia laboral es como el sexo, que no sabes lo que es hasta que no lo experimentas por ti mismo.  

Los Ni-Nís del Perú

El Latinobarómetro 2011 registra un porcentaje de alrededor del 18 % de los jóvenes peruanos entre los 14 y los 29 que ni trabaja ni estudia, lo que está aproximadamente dentro de los parámetros para toda América Latina. En términos sociales implica que varios millones de jóvenes están desencuadrados de los mecanismos de ubicación social y laboral.

Ser parte de la Generación Ni-Ni en el Perú significa muy probablemente que vives en una ciudad; que estás fuera del sistema educativo sea porque desertaste de él porque no te llegó a absorber (pobres rurales, personas con discapacidad), o porque desertaste antes de terminar el colegio, o si lo culminaste no te encuadraste en una chamba o en la educación formal superior. También significa que es muy probable que tu situación familiar sea vulnerable y precaria en lo económico, lo emocional, lo social o varias. Hay Ni-Nís en todas las clases sociales y en todos los niveles de remuneración de las familias, aunque es obvio que debe haber muchos más en los sectores pobres y entre las familias colapsadas o altamente disfuncionales.

Las válvulas de escape por fuera del sistema que se le ofrecen a los Ni-Nís pueden ser la migración - forma de encajarle el problema social a otro país-; el ingreso al lumpenproletariado por las vías de la mendicidad organizada, la prostitución, el bricherismo, la informalidad, las redes de narcotraficante e incluso los remanentes de sendero luminoso; combinado con distintos niveles de vagancia y permanencia en casa en una interminable adolescencia que los hace eternamente dependientes, compartiendo con la Tercera Edad el ser una carga económica para el resto de la familia, no producir y por lo tanto carecer de decisión dentro de la familia. Por ello, tampoco cuentan con decisión en su vida personal, como en la formación de pareja. Resulta ser, pues, la escuela más difundida de formación de sociópatas.

¿Qué se siente ser Ni-Ní?

Los problemas de los estereotipados Ni-Nís en el caso del Perú son invisibles para las gentes, y la preformación a través de medios tiende a aislarlos y hacerles sentir que su problema es individual y responsabilidad absoluta de ellos mismos. Se sienten en crisis permanente, estagnados, paralizados; sensación que se extiende al resto del grupo familiar, aumentando su disfuncionalidad y añadiendo presión y estrés a los productores de la familia. Pero los Ni-Nís no son vagos que tratan de pasarla bien, excepto tal vez en los casos en que la situación económica familiar es razonablemente buena.

Un tema psicológico social se vincula a la angustia de ser Ni-Ní: La tendencia social generalizada a buscar logros inmediatos que centra los objetivos en los resultados y no en los procesos. Si algo no se obtiene de inmediato es desechado con la misma inmediatez, medida del valor del logro, reforzado por la inmediatez de las necesidades, que al estar en creciente aumento requieren de mayor y más rápido financiamiento. El abuso de los medios tecnológicos que la realidad ofrece – un clic permite obtener productos intelectuales terminados – abstrae el esfuerzo que costaron dichos productos intelectuales y no se es consciente que detrás del producto hay muchísimas horas-hombre. Si los propios objetivos no son obtenidos por el joven de manera automática, o casi, entonces se frustra, se estanca y entra en estado de eterna adolescencia, de la que no sabe cómo salir. No hay cultura instalada de esfuerzo ni concepto de que las cosas cuestan tiempo, trabajo y esfuerzo físico e intelectual. El esfuerzo no es valorado ni posee sentido, y al no lograr el objetivo planteado inmediatamente la frustración se convierte en costumbre. Aunque no lo sabemos de cierto, podemos suponer con solidez que la sobreprotección y la ausencia de límites familiares desde la infancia contribuye a este hecho, con el efecto de que el joven no sabe controlar ni manejar sus estados de frustración, que se van instalando permanentemente en la psique.

Como nuestra sociedad se ha inestabilizado profundamente en lo económico y en lo emocional, y eso es percibido por todos, los jóvenes no ven emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido por estar casi definido su fracaso o relativización. Como los beneficios de hacer algo no son seguros, por lo tanto mejor no embarcarse y no comprometerse. Se instala el presentismo y se aprovecha el momento en una suerte de “carpe diem” hedonista que deriva en un pragmatismo neutro axiológicamente, es decir sin valores involucrados. Total, sólo el momento cuenta, pues el mundo, se dice, se acaba el año 2012.

La virtualidad de las redes sociales juega en contra de los Ni-Nís. El mundo artificial de la pantalla es vehículo de las relaciones interpersonales, y cuando el computador se apaga el joven se halla en la más absoluta de las soledades existenciales, con la que no saben cómo lidiar, ante el desconcierto de los padres y docentes. Los psicólogos ya hablan del Síndrome Ni-Ní, dada la generalización en grandes sectores de jóvenes de rasgos de apatía, astenia, pragmatismo, indefinición, presentismo, nihilismo, regresiones a la adolescencia, la pubertad e incluso la niñez, observada en jóvenes en diversas latitudes. Quizá estos caracteres tengan más tiempo instalándose de lo que creemos, y posiblemente formen la estructura psíquica básica de los miembros del movimiento de los Indignados. Es un hecho que la juventud chilena está reaccionando contra la sociedad gracias a una mayor madurez política de su sociedad. Se ha dicho abiertamente que la columna vertebral de la rebelión árabe han sido los Ni-Nís. Del alpinchismo a la protesta y el rechazo hay un pasito corto de dar. Parafraseando la maldición china, si no hacemos algo al respecto, pero ya, se nos vienen tiempos interesantes.

¿Conclusiones?

Los Ni-Nís están, en consecuencia, en la condición social de marginación, discriminación y exclusión social; obligados a mantener una situación forzada de ocio frustrante, obligatorio, impuesto, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso. Son jóvenes desocupados que buscan acomodo, que tratan de encontrar un lugar en el mundo, que luchan para obtener alguna migaja pero que no lo logran, simple y sencillo. Se les encuentra por manadas en busca de trabajos, maestrías y diplomados, fantasmas con sus currículum vitaes bajo el brazo, haciendo eternas colas, llenando montones de formularios, entrando a entrevistas y dando exámenes, para sólo recibir en la inmensa mayoría de los casos la negativa más absoluta. La frustración acumulada es clara, el desencanto sobrecogedor, el temor creciente y la situación cada vez más crítica. La autoestima se hace puré y la confianza en sí mismo desaparece. El maltrato social es evidente, y es más grave porque ocurre en la etapa más delicada de la vida, al inicio del desarrollo profesional y la inserción social, cuando se fabrican los primeros proyectos personales y se chambea en función de los sueños. La dura realidad envía a los Ni-Nís al despeñadero emocional y quedan a la deriva, sin rutas abiertas ni posibilidades a la vista, y en esto están acompañados por sus núcleos familiares, que a los problemas de la supervivencia añaden la propia angustia y ansiedad del no saber qué hacer.

La condición del joven es por naturaleza vital, combativa y llena de capacidades para la superación. Pero esta especie de desánimo general visible desde hace muchos años pero invisibilizado por la incapacidad de la sociedad de percibir y observar sus propios problemas, hace que uno se pregunte por el futuro. Las soluciones que se plantean parecen pequeñas y desarticuladas, sin impacto profundo. Los efectos del desánimo generalizado pueden ser duraderos e instalarse en la sociedad como un pesimismo generalizado y el pasmo de las posibilidades de cambio. A no ser que se tome el toro por las astas. El que tenga ojos, que vea.




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