lunes, 8 de abril de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 27: LIBROS MAS LEÍDOS EN EL MUNDO


CRÓNICAS DE LECTURAS – 27
Los Libros más leídos en el  Mundo

I
La inflamación de los Indicadores

Que no es lo mismo “Libro más vendido” (Best-seller) que “Libro más leído” parecería más que obvio. Pero se confunden los periodistas, los políticos y otros que aspiran a creerse las propias falacias, y se comprende pues de eso viven. Pero como aquí tratamos de realidades y no de la visión del mundo que tratan de vendernos para que no preguntemos de donde salió la plata del depa de París, estamos obligados a ver y pensar. Nos encontramos una vez más con el fabricadísimo conflicto entre la realidad que existe y el indicador que trata de describirla: ¿Un libro que ha sido más vendido es necesariamente el más leído? Pues NO. Podrías comprar el libro y no usarlo o usarlo poquísimo, como los textos escolares, por ejemplo. Tenemos libros que adornan estantes, y que para eso se compraron. Reto al más pintado a que me diga si se ha leído alguna vez todo un texto escolar, cualquiera. O si el libro es un Diccionario o Enciclopedia, ¿te lo has leído todo?. Me cansa que me pregunten cuántos libros he leído, como si Mo Yan fuera igual que Hegel, o Freinet igual a Dawkins. Y me molesta que el ministerio de educación me diga que mis alumnos deben leer “x” cantidad de libros al año, sin considerar que hay libros de 12 páginas y de 1200; o que no es lo mismo Paulo Coelho que Martin Heidegger, Oliver Dollfuss o George Gamow. O que no es lo mismo leer en castellano que en runa-simi o en inglés. NO todo es lo mismo, por Dios. Pero esta es la epidemia de la enfermedad de la INDICADORITIS, que es una inflamación de los indicadores que afecta el cerebro, y le hace a uno perder la perspectiva de la realidad y empezar a creerse la metafísica de las cifras, a no ser, claro, que emplees tu cerebro y no sigas a rajatabla el manual de instrucciones. Me pregunto cuándo dejarán estos de pensar en “libros” y empezarán a pensar en “lectores”, gran misterio hasta para Sherlock Holmes. O cuándo dejaremos de hablar “acerca” de los indicadores y empezaremos a hablar de “qué indican”, dejar de hablar de ellos para hablar de a lo que se refieren, implícito en el concepto de “indicador”, cosa que no entienden muchos. La INDICADORITIS como enfermedad terminal se produce cuando los intereses económicos se presentan en la forma de tercio excluido, lo que ocurre cuando se sienten amenazados. Ahí los periodistas, políticos y otros metidos en las oposiciones simplistas, terminan: O por formatearle la realidad al populórum, o por caer en trivialidades, dada la dificultad en hacer entender a la indiada lo que ellos no entienden, porque no es ni una moral bipolar de dibujos animados ni una paranoia digitada desde los intereses de las mafias.

((PARÉNTESIS: He notado que los periodistas más trejos y experimentados son los que formatean la realidad - y deben ser por ende los que más cobran -; en tanto que a los jóvenes postmodernos esto se les complica porque se creen ellos mismos su discurso, y tratan de ser sinceritos - es decir confunden la sinceridad con la Verdad, que como es objetiva no la captan, efecto colateral de la INDICADORITIS complicada con la POSTMODERNITIS; y así logran sólo presentar a la gente sus propios desconciertos y estereotipos, pero con palabras bonitas. La realidad es más compleja, jóvenes, mucho más, pero como el sistema os ha educado para que marquéis el paso y no para que uséis vuestras neuronas, sois espectadores y no participantes. Pero eso ha sido siempre, la diferencia es que últimamente están teniendo más éxito. Así que si usáis (no USAID, por favor) vuestras neuronas consideraos afortunados, pero también tened muchísimo cuidado, que a pesar del discurso común la inteligencia está muy mal vista, y tener razón muy pronto suele ser peor que estar equivocado.))

Pero nos nos metamos en honduras. Limitémonos a los indicadores y la realidad. Nos dicen, por poner un ejemplo, que ya no hay pobreza porque la gente gasta más de 150 soles - o la cifra que sea, ahorita es lo de menos - al mes. Vale decir se confunde el medidor con la cantidad de agua. O el termómetro con la fiebre. Un indicador no “es” sino que “hace”, es decir “indica – señala – identifica” un algo; pero hay que considerar los demás indicadores si queremos una composición de la realidad real, que siempre es una combinación de “algos” que de repente no están a la vista como cualquier investigador sabe. Ejemplo: Para saber cuánto recorrerá mi carro con la gasolina que le eche, necesito saber cuánta gasolina le echo, y eso es correcto. Pero necesito también saber cuántos kilómetros por galón o litro me rinde el motor o el vehículo, y el estado de las carreteras, y si el camino es empinado o no, y etcétera. Si solamente me baso en el primer dato puedo confundir un Alfa Romeo con un Volkswagen y decir que andan lo mismo porque usan la misma cantidad de gasolina. La realidad se operacionaliza a través de indicadores pertinentes, que pueden ser muchos, y mientras más mejor. Pero no operacionalizamos todos los que debiéramos porque es caro y si no tomamos eso en cuenta pues razonamos fuera del recipiente. Cuando el indicador indica, lo que hace es ubicar un valor determinado – cuantitativo o cualitativo – en una dimensión predeterminada: Si una persona gasta más de una determinada cantidad, ¿podemos decir que dejó de ser pobre sin saber de dónde provino ese dinero? ¿si la plata con la que consume más resulta que es prestada, producto de subsidio o producto de narcotráfico, acaso eso no modifica la visión de la realidad de la pobreza? Entonces resulta obvio que necesitamos introducir notas al indicador, o más indicadores que nos permitan hacernos la composición de contexto: Saber si la pobreza efectivamente está siendo erradicada o simplemente hacemos malabares estadísticos tipo Alan para decir que sí, somos menos pobres, aunque la gente o la caja fiscal terminen endeudados hasta las orejas, o seamos el primer productor mundial de cocaína – que lo somos. Los métodos como el análisis estratégico o el Marco Lógico – y sus hijos y nietos empleados para la Diversificación Curricular, por ejemplo - no serán muy útiles a no ser que podamos diferenciar un indicador de una competencia, por ejemplo. No miento, he visto Diversificaciones Curriculares en provincias donde los confunden, y son oficiales. Pero es que resulta tan conveniente la INDICADORITIS: La gente se pone optimista, las comisiones se cobran, hay nuevos millonarios, ya sabemos quienes. Y si alguien dice algo, hablamos por los codos y ganamos tiempo hasta empujársela al otro gobierno, compañeros.    

II
Indicadores de lectura: La venta

Estaba mirando vejeces y me tropecé con El Comercio y Radio Programas del Perú, con la noticia de “Los Diez Libros más Leídos en el Mundo”, que data del 2012: http://www.rpp.com.pe/2012-11-21-los-diez-libros-mas-leidos-en-el-mundo-noticia_542390.html y http://elcomercio.pe/espectaculos/1432236/noticia-estos-son-10-libros-mas-leidos-historia, y en realidad me encontré con que no es que fueran los libros más leídos, sino los más vendidos, según el portal Alltop.com, que no está tratando de engañarme. Bueno, ya sabemos que el periodismo nacional tiende a la copia y a un exasperante facilismo cuando no se trata de defender los intereses de las mafias, de los que pagan, o el interés que ipso facto aparece cuando hay aroma de sangre en el aire y los buitres atisban cadáveres en lontananza; que ahí sí se concentran sus recursos. Te apuesto plata que no se han percatado de la asociación que hacen entre “vendido” y “leído”. Y que los límites autoimpuestos por los periodistas son francamente infantiles aparecen patentes en la misma lista de libros en relación con los comentarios previos: un desconocido redactor del Decano escribe esto: Coincidir en gustos literarios, también lo sabemos, es muy difícil, pero hay libros que, por una u otra razón, todos parecen (o deberían) conocer y a continuación los presentamos. En primer lugar, no todos los libros que hay ahí en esa lista son strictu sensu literarios. Ni tampoco son para leerlos completos – es el caso de los primeros dos, por cierto, que, además, oh casualidad, no son literarios. Esta limitación de la realidad lectora a la Literatura obedece a un reduccionismo ya clásico, producto de una deformación intelectual reflejada en el rellenado de una plantilla para cobrar un sueldo. Pero no le pegaré más a un desconocido redactor que trata de hacer su trabajo, los pobres también lloran para llevar sus frejoles a casa.

Chequeemos la lista y comentémosla su poquito, en función de esa diferencia entre “leído” y “vendido” que el periodismo nacional no ha aprendido aún a distinguir. Y, por cierto, este datito vale la pena señalarlo, lo menciona el Decano, pero no RPP, que parece no puede distraer cinco minutos de un redactor para comentar el tema, y es que esta lista abarca las ventas de los últimos cincuenta años, no sabemos si estas ventas son globales o no, ni qué idiomas abarca. Veamos los títulos a los que se refiere Alltop.com según los periodistas, porque he buscado en el site y naranjas:

Puesto 10. El Diario de Ana Frank – 27 millones vendidos.
Puesto 9: Piense y Hágase Rico (Think and Grow rich), de Napoleon Hill – 30 millones
Puesto 8: Gone with the Wind (Lo que el Viento se llevó) – Margaret Mitchell – 33 millones
Puesto 7: Crepúsculo, la sagaStephanie Meyer - 43 millones
Puesto 6: El Código Da VinciDan Brown – 57 millones
Puesto 5: El alquimistaPaulo Coelho – 65 millones
Puesto 4: El Señor de los Anillos - J.R.R. Tolkien – 103 millones
Puesto 3: Harry Potter …J.K. Rowling – 400 millones
Puesto 2: El Libro Rojo - Mao-Ze Dong – 820 millones
Puesto 1: La BibliaVarios Autores -  3,900 millones

Bueno, a mí no me lo han preguntado, y después de todo esta no es una lista para determinar quién es el mejor, sino solamente cuáles son los más vendidos. Considero justo y bacán que estén el Diario de Ana Frank, El Señor de los Anillos, Lo que el viento se llevó, Harry Potter y la Biblia. El Libro Rojo de Mao, pues mira, ni fu ni fa, no puedo menos que asociarlo a la Revolución Cultural China, y no me siento muy bien con ello, tengo mi opinión sobre ese período histórico y no me agrada, al margen o no de su pertinencia histórica, que no juzgaré acá.  Los demás me parecen olvidables, con excepción de la saga Crepúsculo, de la que honestamente nada puedo decir, porque simple y llanamente mi interés por los vampiros se agotó con el Drácula de Bram Stoker hace ya luengos años, y ni la he leído ni he visto sus películas.

III
Indicadores de lectura: Los de a verdad

Yo no digo que comprar libros no sea un indicador de lectura. Es evidente que no se compran libros para trapear el piso o guardar en la refrigeradora. Pero no es ni puede ser el único Indicador. Empecemos por el principio: ¿Se lee solamente libros comprados? Pues no. Te lo podrían prestar o regalar; podrías ir a una Biblioteca Pública o Escolar; podrías alquilarlo en un banco del Libro y/o fotocopiarlo; podría pertenecer a un pariente que viva contigo, o a un amigo; podrías bajar un libro en formato PDF de una pagina web – y, por cierto, algunos no le llaman libro a esto. ¿Y qué hay de los libros donados, de los textos escolares proporcionados por el Ministerio, de los libros heredados y/o usados? Ya aquí nos dimos cuenta que tiene que haber algún tipo de definiciones alrededor del tema para poder aclararse las cosas, y que la venta sola no es ni puede ser un factor definitorio. Si además cruzamos el dato con el de Ingresos per cápita, peor. Es bastante obvio que antes de leer tienes que comer, y es también bastante obvio que los que tienen más dinero compran más libros que los que no tienen dinero. Y esto es una deformación de lo que tratamos de investigar, que es qué libros son más leídos. En los países que se toman el problema en serio, como Colombia, sí tratan de saber como van las cosas, y se sabe que solamente la tercera parte de los libros son nuevos, es decir, adquiridos recientemente – cifras de 2005 -, mientras que un 17 % son prestados, otro 17 % son relectura de los propios libros ya usados, un 7 % de Bibliotecas, un 6 % fotocopias. En el 2005 por ejemplo, el 46 % de los textos leidos por la población colombiana urbana de 12 o más años de edad fueron textos escolares. ¿Tenemos cifras similares en el Perú? Favor de alcanzármelas, por favor. Por supuesto, hay más qué decir sobre Indicadores de Lectura en serio, como Horas dedicadas a Lectura, el peso de la Emigración, la Lectura Obligatoria en las escuelas, etcétera. Pero en nuestro país nos ocupamos del asunto poniendo el carro antes que el caballo, preocupándonos de cuántos libros se venden, no de cuánta gente lee. Y eso nos dice con absoluta claridad cuáles son las preocupaciones reales y lo increíblemente chata que es nuestra sociedad y nuestra clase política al respecto. El resto son vainas. Deberíamos empezar por tener una Biblioteca Nacional desde donde, por lo menos, pudieran descargarse libros y no apareciera el antipático avisito: “no se pudo establecer contacto con la página …”. Probablemente luego nos quejaremos que nos gane todo el resto, y será titular.       

De los diez títulos indicados en esa lista, siete corresponden a obras literarias, uno a política, uno a religiosa y uno a autoayuda. Sin embargo, El alquimista de Coelho parece obedecer al criterio de autoayuda también. De las literarias, tres constituyen no un título sino un conjunto de ellos, y por lo tanto resulta excesivo decir que es “un” libro. El Señor de los Anillos tiene tres partes-libros (La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey); Crepúsculo tiene seis libros (Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse, Amanecer, Sol de medianoche y La segunda vida de Bree Tanner); y Harry Potter tiene siete títulos (Harry Potter y la Piedra Filosofal, Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry Potter y el misterio del Príncipe, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte). Vale decir, nos hacen pasar las ventas de dieciséis libros como si fueran de tres. No parece objetivo. Por otra parte, dificulto enormemente la cifra de la Biblia, que no tiene una edición única y estable en número de libros y en extensión. No sabemos si se incluyen las Biblias Judías. Las Sociedades Bíblicas Unidas y otras instituciones cristianas de todas las denominaciones han editado y repartido gratuitamente diferentes versiones de la Biblia, desde la Vulgata hasta la famosa Traducción del Rey Jaime (Dícenle Jaime al soberano en cuestión, cuando en castellano el nombre es Jacobo, pero así es como lo ponen, en inglés esta versión de la Biblia es la King James Bible) pasando por la Traducción del Nuevo Mundo. El Piense y Hágase Rico, y tal vez El Alquimista, decíamos, no califican como literatura o no mucho. Es como añadir a la lista las instrucciones del Lego o del juego de Ajedrez o del Monopolio, estoy casi seguro que hay más de esas Instrucciones editadas que libros de autoayuda, la diferencia está en el objeto al que se dedican las Instrucciones. Las de hacerse rico no parece, por otra parte, que hayan sido sumamente efectivas, no hay que sepamos 30 milllones de millonarios, y si los hay es muy probable que no hayan leído este libro. Pero estoy seguro que el señor Napoleón Hill sí está entre ellos (los millonarios).  

IV
Listas más reales

El peso y volumen de las ventas actuales es mayor que el de otras épocas, y ello se debe al aumento vegetativo de la población absoluta. Ni Víctor Hugo ni Charles Dickens ni Mark Twain podrían haber vendido como Dan Brown en la actualidad, por la sencilla razón que no había tanta gente en su época como la hay ahora. Y como popularidad no es igual que calidad, la cifra no es indicativa ni comparable. Están los Libros para Niños, los cuentos tipo Blanca Nieves o Caperucita Roja, de Grimm, Anderssen y Perrault, cuya popularidad es inmensa, pero sus cuentos forman parte de antologías o grupos, y por ende no son títulos comparables. Las guías de viajeros, los diccionarios y almanaques han gozado de inmensa popularidad, y sin embargo no aparecen mencionados.   Encontré una página en internet, por cierto, que me dice la cosa más como es: Los 20 Libros más vendidos de la Historia, y parece una selección muchísimo más interesante y real que la mencionada antes:   http://www.taringa.net/posts/info/7910168/Los-20-libros-mas-vendidos-de-la-historia.html. Menciónase en primer lugar a la Biblia, por supuesto, y es un primer lugar merecido, sobre todo si no nos ponemos muy complicados con sus versiones. Parecen haberse editado alrededor de 6,000 millones de copias. Se incluyen además libros para niños como Peter Rabbit de Beatrix Potter; Miffy de Dick Bruna; y El Principito de Antoine de Saint Exupéry. En cuanto a las series, tratadas como un solo título, están por supuesto El Señor de los Anillos y Harry Potter, y también Las Crónicas de Narnia de Carl Lewis. Está el muy famoso best-seller del Doctor Benjamin Spock, Baby and Child Care; el Libro Rojo de Mao Ze Dong; el American Spelling Book (Webster’s Dictionary), de Noah Webster, editado por primera vez en 1783, y que de ahí para acá ha vendido más de 100 millones de copias, y no es nada extraño que esté aquí, bien acompañado del libro de texto de mayor continuidad del mundo: el McGuffey Readers, que colocó entre 1836 y 1961 más de 120 millones de ejemplares y que continúa haciéndolo a razón de unos 30,000 más por año. Pucha, yo he escrito algunos textos, y la verdad me gustaría durar así. Está también el libro con copyright vigente más vendido del mundo: El Libro de Records Guinness, cuya primera edición data de 1956 y que va por los 94 millones, acompañado del World Almanac, que desde 1868 va vendiendo más de 73 milllones de ejemplares. El Código Da Vinci, El Alquimista y Lo que el Viento se Llevó están aquí. Pero les acompañan El Mundo de Sofía, de Joostein Gaarder y El Valle de las Muñecas, de Jacqueline Susann. Para completar el asunto hay algunos títulos de interés: Un mensaje a García de Elbert Hubbard, que no estoy tan seguro entre en la categoría de Autoayuda; y el libro de tema religioso In his Steps, de Charles M. Sheldon.  

¿Es injusto que El Quijote, la Guerra y la Paz, el Decamerón, Los Miserables, El corazón de las tinieblas o Crimen y Castigo no estén en estas listas? ¿O que no figuren Dante, Homero, Shakespeare? Pues fíjense, no sé. Porque yo creo que tomando en cuenta todas las posibilidades, podríamos hacer nuestra propia lista aún a riesgo de equivocarnos, por supuesto, pero así y todo trataríamos de dilucidar cuáles libros deben haber sido los más leídos a lo largo de la Historia, por lo menos desde la Imprenta de Gutenberg.  Así que aquí van mis hipótesis, sin ningún orden, porque eso sí me parece no debe ser:   

La Biblia
Me parece imbatible.  Se ha editado de todos los modos posibles, y lo cierto es que resulta más popular que nunca. Ya le hemos hecho sus Crónicas, a ellas remito a los interesados.
Las Mil y Una Noches
Quizá uno de los libros más hermosos de todos los tiempos. Debe resultar obvio que no esté en las listas, por su extensión que abarca varios tomos, y por que está básicamente editada en versiones para niños, cuando menos en Occidente.
El Diario de Anna Frank
Este libro narra la guerra mundial. Pero se diferencia de los relatos convencionales en que se le narra “desde dentro”, desde los ojos de una niña que tiene que esconderse para que no la atrapen por el crimen de ser un chivo expiatorio para que un grupo de asesinos pueda conservar el poder.
El arte de la guerra
Sun-Tzu tiene que haber sido un tipo de enormes habilidades para que su texto se haya convertido en un clásico. Se estudia hoy en día en todas las escuelas militares y políticas del mundo y no hay como soslayarlo.
El Príncipe
Niccoló Machiavelli se vuelve un clásico por el expediente de tratar a las cosas políticas como son y no como nos gustarían que fuesen. Inventor de la razón de estado, probablemente de ahí viene la frase que se le atribuye: El Fin justifica los medios.
Romeo y Julieta
William Shakespeare. Es verdad, no lo han leído tanto, pero que lo han visto en alguna de sus centenares de versiones, y que todo el mundo identifica a Romeo y a Julieta, más que sea parodiados, pos sí.
El Hombre que calculaba
Malba Tahan. Un clásico de las matemáticas y de los cuentos. Me gustará siempre la manera como Alá prefiere los repartos.
Más allá del bien y del mal
Federico Nietzsche. Hasta hoy se vende, y eso es extraño para obras del calibre de la mencionada y otras del mismo autor, pero Nietzsche no solamente era un filósofo impeque sino un literato de primera.
La Metamorfosis
Franz Kafka. Favorecida por ser corta, barata de comprar, muy representativa y además soberbiamente narrada. ¿Quién no la tiene en casa?
Las aventuras de Huckleberry Finn
Mark Twain. Entrañabilísimas. Huck es el chico de más personalidad de toda la literatura universal, en mi humilde opinión, y alguien con el que me encantaría recorrer el Missisipi en barca.
Los Miserables
Víctor Hugo se supera a sí mismo en este fresco y pintura de las miserias humanas y del lirismo con el que las trata. Todos conocen a Jean Valjean. Vive a la vuelta.
Diez Negritos
Agatha Christie. Vamos, no se hagan, a todos nos gustan los detectives y los casos para resolver.
El Nombre de la Rosa
Umberto Eco. Monjes Detectives y Asesinos. La lucha alrededor de una Biblioteca y de un libro perdido.
Ella
Henry Ridder Haggard. La aventura en su máxima expresión. Quien no la haya leído no sabe qué es aventura, ni cómo se come.
Así se templó el acero
Nikolai Ostróvsky. Épica revolucionaria soviética, alejada de los cánones del realismo socialista.

V
Colofón

Yo me sospecho que estos podrían ser  los libros más leídos, pero estoy seguro que me paso por alto espacios culturales completos. En todo caso hemos ganado una panorámica y cuando menos no nos estamos tragando el cuentazo de que lo que más se vende es necesariamente lo que más se lee. En todo caso, prueba suerte, haz tu lista, y lee lo que quieras
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