lunes, 27 de junio de 2011

LA POLÍTICA DE HACER LA FINTA


“… la finta remite al engaño, a lo falso, a lo opuesto a la verdad, (…) por lo (que) se puede decir que es (…) una concreción (…) del despliegue de la mentira, de la impostación o de lo falso en el actuar…” (El Capital Ausente, Dwight Ordóñez y Lorenzo Sousa, pág. 549, Club de Inversión, 2003)

Los luctuosos sucesos de Puno y Huancavelica nos ponen ante la circunstancia de tener que hablar, y hacerlo en alta voz. Ni siquiera ha terminado el gobierno actual, y ya no es posible seguir habitando el cómodo y sesgado país de enantes de las Elecciones. Vemos en esto el efecto positivo de la Democracia en General, que es la de sustituir agendas y actores políticos agotados por otros, quizá más reales. Muchos se quejan de la Democracia precisamente por su mayor virtud, que es la de calatear los conflictos y sacar a la superficie lo que se trató de esconder. Y una de las cosas que más esconde es el empleo de una Dimensión de nuestro comportamiento social como peruanos: La Finta. Parece que una de las cuestiones que estos días de Transición está saliendo más a la luz es el agotamiento del modelo de tratar la Deuda Social basado en el Arte de Hacer la Finta. Recurro aquí a una profusa y completa conceptualización del término codificada en el libro “El Capital Ausente”, de Ordóñez y Sousa, en cuya elaboración tuve el honor de participar.

El Arte de Hacer la Finta

Nuestra vida política, y la vida económica y social en general, se ha basado durante siglos en este aserto: Si parece que es, entonces es. O, dicho de otro modo, si conseguimos que la gente se la crea, entonces es realidad. La Finta, como sabemos, es un vocablo que alude a la capacidad, física o intelectual, de hacer un amague en una dirección, haciendo creer a otros que esa dirección es a donde se va, para luego moverse en una dirección diferente, más o menos alejada de la supuesta. Con ello consigues hacerle suponer a muchos que tu finta es la dirección a la que vas, en tanto que vas en realidad a la otra. El arte de la cosa consiste básicamente en lograr que la gente que te creyó en un principio te siga creyendo, y así entonces logras un efecto de doble discurso, que se complementa con harto jarabe de pico, y, como concesión la realidad, creando redes de clientelaje e intereses que sigan las líneas de menor resistencia. Con eso te das cancha para al final hacer lo que realmente quieres, y no morir en el intento.

El gobierno que felizmente se va hizo esto de manera razonablemente eficaz en un principio, entre otras razones porque tiene harta práctica en ello. Si la política fuera solamente el arte de esconder la realidad, el Apra sería consumadamente política. Por ello no se dejó encerrar tan completamente en el círculo de hierro en que los grupos de poder metieron a los mucho más novatos y primarios muchachones de Perú Posible entre los años de 2001 a 2006. Y más bien estuvo presente de manera mucho más eficiente dentro del reparto de la torta, aun considerando que gobernó con hartos candados, planteados desde la misma formación de las alianzas políticas antes y después de vencer en las elecciones del 2006.

Pero como en esto de hacer la finta, el Apra no es el único que entiende las cosas, vemos que el esquema de soltar los perros de las demandas sociales a lo bruto no solamente no ha desaparecido, sino que sigue vigente. No sabemos si hay vasos comunicantes entre los intereses reales de los grupos provincianos y los capitalinos, pero si los grupos de poder quieren candadear al próximo gobierno, los camaradas puneños y huancavelicanos están ayudándoles magníficamente bien.

La Política de no hacer nada, pero intensivamente

El gobierno que afortunadamente se va fue producto de una rápida negociación que estableció ciertas reglas de juego alrededor del trato a los diversos actores sociales. En resumen: Máxima participación en el PBI de las tasas de utilidades, y mínima participación de remuneraciones, en un tosco resumen. En teoría, el hecho que el gobierno lo tuviera una opción política con pasado más o menos izquierdoso podía hacer suponer que se haría algún tipo de contención de las demandas sociales, largamente embalsadas, en busca de ese tiempo necesario para poder hacer crecer la economía dentro del modelo de manera que se obtuviera tasas tan altas de crecimiento que se pudiera vender alguna clase de estabilidad. Hemos visto en estos últimos días que dicha estabilidad tenía los pies de barro y estaba en realidad hecha de humo mediático. La Política de Finta de este gobierno se sostuvo, a costa de un previsible y corrosivo autodesgaste. La estructura del estado sirvió, una vez más, para sostener una administración estatal que, conectada a la perfección con los intereses de sus aliados estratégicos de los grupos de poder, permitió a estos mantener y perfeccionar su sistema empleando al Apra, con o sin la connivencia de su Jefe, como fusible a desgastarse contra las sobrecargas eléctricas provenientes de la sociedad.

La Política de tapar el Sol con un Dedo

El Apra correspondió a sus alianzas con una política de construcción de una realidad alterna virtual y mediática destinada a acariciar con plumas las orejas de los decisores económicos, y con palos las espaldas de los demandantes sociales. “Cuerdas separadas”. Para ello intentaron primero invisibilizar las demandas, pretendiendo de diversos modos su inexistencia o artificialidad. Luego trataron de ingresarlas a la prepo en un sentido común bastante jalado de los pelos. La política del ex Premier Del Castillo en tal sentido era clarísima: Poner colchones hasta llegar al punto de no-retorno; y el punto de no-retorno era faltar a las propias promesas firmadas en actas que no valían el papel en el que se firmaban. Parece que esta política de poner el dedo frente a los rayos ultravioleta se basaba en una percepción fundamentada en dos pilares: Hacer la Finta de ser el árbitro del conflicto, y luego poner todo el peso del lado de los grupos de poder que la pusieran más bacán. Y así se conservaba la alianza y se pretendía contener el huayco, ganando mágicamente tiempo hacia tiempos supuestamente mejores.

Dado que en términos generales la gente no es idiota, rápidamente los movimientos sociales cayeron en cuenta que el modus operandi gubernamental era una finta completa, y se pasó al esquema obvio del círculo vicioso: Si solo a los muertos se les hace caso, pues a poner muertos en la mesa de negociación. Y ahí te quiero ver. Como los muertos, a pesar de todo lo que pueda decirse y se dijo al respecto, siguen estando incómodamente muertos, la cosa dejó de ser una tragicomedia para convertirse en un drama. La Política del Perro del Hortelano sorprendió por lo chusca y bruta, pero según parece, cuando el gobierno decidió, por boca del Primer Mandatario, que era hora de sacarse la careta, dijo lo que pensó era música para las orejas de los sectores más reaccionarios y extremistas de la Derecha, tomando abiertamente partido por el Capital contra el Trabajo, por Lima contra Provincias y por los Ricos contra los Pobres. Quisieron ser más Hortelanos que los Hortelanos, y administraron toneladas de jarabe de pico. Pero vino Bagua, y restregó en todas las caras el vacío completo que había detrás de este esquema. A partir de este punto el gobierno dio bandazo tras bandazo, obedeciendo a una lógica puramente reactiva cuyo único objetivo creemos era durar hasta pasarle la papa caliente a otros, y en el intermedio obtener las mayores ventajas posibles. Creemos que subestimaron su propio poder y entraron en trompo, lo que se pagaría después con heridos y contusos en las cifras electorales.

Un círculo de lo más vicioso

No es que esto sea nuevo. Como hemos dicho antes, se veía venir como estructura básica de control social desde el fin del Gobierno de Paniagua. La Finta es tan vieja y tan desmovilizadora, que en realidad le deja pocos resquicios a las partes más débiles. No deja de ser sorprendente que se continúe con el mismo fintero manejo mediático que privilegia las percepciones sesgadas. Se sigue vendiendo dicha percepciones sesgadas frente a una muralla de cadáveres. Y el problema con estas murallas es que levantan mayores y más profundas divergencias, demandas y desgastes. Ya a estas alturas no sabemos si lo que dicen los medios es producto de la costumbre o del complot. Intentemos mirar un poco qué podría haber detrás de todo esto.

Tayacaja

La Universidad de Tayacaja es un subproducto de un problema real: Sin un título universitario las posibilidades de ser alguien en el Perú son mínimas. El que pone una Universidad puede tener muchas intenciones, buenas y malas, pero éstas encajan a la perfección con el interés de una población que aún cree que el que estudia triunfa. Vale decir, muy atrás del conflicto hay un problema real. El interés de un grupito de poder provinciano con ganas de acceder a algo queda oculto detrás de unos intereses concretísimos de obtener un título en casa, migrar a Lima y obtener una maestría. Sería una farsa si no fuera una tragedia contabilizada en cadáveres.

Puno

El tema de Puno es aún más interesante. Puno es un ejemplo vivo de la política intensiva de Finta, y además de la inoperancia de los esquemas políticos para responder a los problemas, tanto a nivel regional como nacional. Puno es un enorme ejemplo de cómo NO se gobierna. El pavor a pisar callos y enfrentar proactivamente los conflictos desde antes que se presenten tiene aquí su más brillante ejemplo. Miremos un poquitín dentro: La economía puneña ha llegado al punto de basarse en grupos de poder local que oligopolizan las actividades por fuera del estado: El Contrabando, por ejemplo, es dominado por pequeños grupos que establecen estructuras jerárquicas y organizaciones informales. La Minería Informal es controlada por muy pocas manos que compran el oro a precio ínfimo para revenderlo a precios internacionales, probablemente en Bolivia. El desorden de cosas se basa en una dirigencia que oligopoliza la lucha de una población que a falta de políticas concretas de inclusión se va por lo que conoce, aceptando el mal menor y luchando por su permanencia, porque después de todo se sobrevive y hasta se prospera en este esquema. La creciente necesidad de trabajo y la rentabilización oligopólica de la utilidad producen entre otras tenebrosas secuelas sociales, el trabajo esclavo infantil, una economía artificial basada en el contrabando, y el narcotráfico, que se suma no tanto porque esas tierras sean mejores que otras en otros puntos del territorio nacional, sino porque la presencia del estado es mucho menor aquí que en otras partes, o está mucho más mediatizada por los poderes económicos regionales reales.

Acabar con la Finta

El Presidente de la República en funciones no muestra signo alguno de querer hacer otra cosa que zafarse cuanto antes de las responsabilidades del Poder. Intenta continuar el agotado, insustancial y fintero modelo de tapar los problemas con palabras. Solamente se dedica a ganar tiempo hasta el 28 de Julio. De repente pretende renunciar por Fax, siguiendo la señera senda inaugurada por otros ex mandatarios de la región. Cabe preguntarse a qué se dedicó durante los cinco largos años que tuvimos que soportar Bagua, el caso BTR, las vacías promesas a los empresarios, Canaán y otras eyecciones de jarabe de pico. Por lo menos pudieron dejar un aparato de resolución de conflictos en vías de afiatamiento. Pero según parece, y aunque no costaba tanto, sus prioridades eran otras. Y si el único argumento que le queda al Presidente de la República en funciones es tirarle el pato al próximo Presidente con al falaz argumento de que como votaron por él son su responsabilidad, cabe preguntarnos si la política del mal menor que a veces nuestra población asume puede ser efectiva. Dicha política solamente significa una cosa: Patear los Problemas al que viene.

Problemas de Estructura

Los Problemas a este respecto son tan de estructura que una política proactiva de Resolución de Conflictos podría incluso asumir a Puno como Región Piloto para enfrentarlos y producir Buenas Prácticas aplicables a otras partes. No es fácil, por supuesto. Requiere del Presidente Electo no intervenir como si fuera el Presidente en Funciones, sino crear y fortalecer, DE INMEDIATO, un equipo capaz que forme una estructura política a partir del 28 de Julio a mediodía, para que se haga cargo de las diversas funciones de Negociación y Resolución de Conflictos. De hecho, nombrar ahora mismo un Alto Comisionado podría ser parte de la respuesta. Y no tiene por qué contárselo a nadie hasta 28 de Julio.

Hay además, acciones políticas más amplias a tomar a partir de 28 de Julio. El actual gobierno, con irresponsabilidad rayana en la improvisación, desactivó el Consejo Nacional de Descentralización, que en tiempos de Toledo actuaba tal vez de manera mediocre, pero actuaba, en el tema. Hay, encima, estructuras políticas en funcionamiento ya, pero desmadejadas, descoordinadas y/o inoperantes. La Defensoría del Pueblo cuenta con una Oficina que detecta los conflictos, y saca informes a cada rato. El servicio de Inteligencia teóricamente pone en el escritorio del Presidente un Informe al respecto todos los días. Las autoridades regionales supuestamente conocen algo mejor lo que pasa. Hay algunos medios que se podrían emplear de inmediato, pero se necesita voluntad política. Lo que el actual gobierno jamás tuvo.

Por otra parte, están las políticas generales que se pueden configurar para tratar con poblaciones soliviantadas de manera proactiva. A una agenda política generada por grupos regionales ansiosos por entrar al reparto de la torta con la cantaleta del “Todo, Ya, Aquí, Ahora”, se le puede oponer una Política de “Espera Digna”, es decir, una Política de Desarrollo de Corto Plazo de cierta coherencia, a partir de los programas que el gobierno entrante espera poner en acción, negociada tomando en cuenta los intereses nacionales y regionales, con lo que se introduce en la propia faltriquera municiones sociales para actuar con premura en los requerimientos sociales básicos de la población. Cuando menos así se puede disponer de Tiempo, que es la mercancía más compleja de ahorrar.

Colofón

Ya que al Presidente en funciones le gustan las cifras de principio y final, que se tome esta con Tilo: Los Conflictos Sociales se han triplicado en número desde que tomó el Poder político en el 2006. La Política de la Finta lo único que hace es patear problemas hacia los otros. Esto nos prueba una vez más que el voto por el mal menor, lo único que hace es pavimentar el mal mayor. El que tenga Oídos, que Oiga.