viernes, 7 de octubre de 2011

ANALFABETISMO CIENTÍFICO Y PREMIOS NOBEL 2011



“Suele hablarse de apoyar a la ciencia. A mí eso me parece una estupidez. Ahora, dirás: "¿Cómo, cómo? Momento, ¿no hay que apoyar a la ciencia?" Sí, claro, pero es como si me dijeras que te operaste de la vesícula porque querés apoyar a tu médico. No, si te operaste de la vesícula es porque lo necesitabas. Cuando la Argentina compra pan y tornillos no es para apoyar a panaderos y ferreteros....” (Marcelino Cereijido, científico y divulgador argentino-mexicano)

La increíble displicencia de los medios de comunicación nacionales y su absoluta falta de interés por nada que no sea sangre y tripas en pantalla y ver por donde se ataca al gobierno, se perciben cada año cuando se entregan los Premios Nobel. Como se sabe, o probablemente como se ignora, estos premios fueron instaurados por el industrial Alfred Nobel, con los fondos provenientes de sus inversiones en la Dinamita. Los Premios abarcan áreas como la Física, la Química, la Medicina, la Literatura, la Paz y la Economía.

Periodismo y Analfabetismo Científico

La actitud clásica de nuestro señero periodismo circula entre el desconcierto y el analfabetismo científico. En realidad en nuestro país no existe periodismo científico, con la excepción de dos o tres personas, bastante menos que los que se ocupan de Horóscopos, y muchísimos menos de los que se ocupan de Fútbol. Las noticias sobre el Nobel son concentradas entonces en los Premios Nobeles que los periodistas pueden entender, es decir los de Literatura y de la Paz, y a veces el de Economía. Hemos escuchado a un dizque muy respetado periodista decir que el Premio Nobel de Física era cosa de fantaciencia, y tras escuchar esto en público y por las ondas de la radio, nos gustaría que ya que tienen licencia para decir barbaridades, procuren no extenderlas al campo de la ciencia y la tecnología, menos aún para hacerse los interesantes metiendo términos de los que en general no tienen idea. Ya nos cansa también escuchar en la radio y ver en la TV a los locutores luchar y atascarse con palabras como cuasicristales, cuásares o incluso big bang. Cualidad del periodista debería ser buen lector y estar enterado de las novedades, y cualidad del buen locutor debería ser familiarizarse con determinada terminología. No necesitan un doctorado en Física Teórica para saber lo que son los hadrones y los leptones, por ejemplo. O por lo menos para pronunciar la palabra sin hacer el ridículo. La ignorancia ilustrada no solamente no tiene nada de malo, sino que es esencial para poder aprender. Pero acá tratan los temas de Ciencia y Tecnología como si se tratara de Cosmobiología o Macrobiótica. Esto solamente puede ser descrito como analfabetismo científico. Hemos visto a periodistas de otras latitudes que sí hacen su tarea, y se enteran de lo que tienen que enterarse cuando hacen un programa y cuando entrevistan a alguien que sabe. Si eres periodista y sabes que no sabes, te enteras de lo que no sabes y así puedes hacer preguntas inteligentes y no hacer el ridículo y desperdiciar al entrevistado. Esto ocurrió en la celebración de los Cien Años del Saqueo de Machupicchu, cuando los simpáticos y sonrientes entrevistadores del canal del estado no supieron hacerles preguntas más o menos coherentes a los expertos convocados, y terminaron hablando de Turismo con Arqueólogos e Historiadores. Pequeñas muestras del increíble analfabetismo científico y cultural que abunda en nuestro medio.

Sangre antes que alfabetizar

Pero vamos, el problema real es que la ciencia, la tecnología, el arte y la cultura “no venden”, y como “no venden”, entonces el periodismo no les presta atención. Además la sangre y las tripas son más baratas. La idea de ciencia, tecnología, arte y cultura que manejan los medios es que son noticias de relleno, ubicadas junto a las supersticiones, las teorías de complot, el zodíaco, la paraciencia, la autoayuda y Nostradamus. Por cierto, la fantaciencia, término que usó el periodista al referirse al tema del Premio Nobel de Física, tiene luengas décadas de edad, y nombra el subgénero literario de la Ciencia Ficción. Fantaciencia proviene de una mala traducción de un término desafortunado, poco utilizado, algo snob y poco descriptivo del universo actual de un subgénero literario muy respetable. Emplearlo denota que la cultura científica del periodista en cuestión debe haber provenido de los libros de Isaac Asimov y Arthur Clarke, lo que en sí nada tiene de negativo, pues por algo siempre se empieza. Pero Fantaciencia no es Ciencia Ficción, por lo menos tal como se entiende hoy día, y menos es Ciencia. Y admirarse de los descubrimientos científicos es un recurso barato cuando no se tiene nada mejor qué decir.

El desarrollo de las Ciencias es un hecho que debería estar en la agenda de todos en nuestro país. Si no lo está, solamente podemos atribuirlo al Analfabetismo Científico reinante. Viene a mi mente una experiencia vivida al viajar por tierra por el departamento de Huancavelica, uno de los más pobres del Perú, y observar su bellísimo paisaje, lleno de rasgos geológicos originales e interesantes de ver. Aunque mi ignorancia geológica es grande, en conversa con algunos colegas de Huancavelica, dije que con un laboratorio natural así, la Facultad de Geología de la Universidad de Huancavelica se estaría dando pachamanca tras pachamanca intelectual. Mis colegas se miraron el uno al otro, y me dijeron muy compungidos y avergonzados que no hay Facultad de Geología en Huancavelica. Algo así como decir que no hay Facultades de Ingeniería Pesquera en Chimbote, o de Ingeniería de Minas en Cajamarca, o de Enfermedades Tropicales en Iquitos. Pero a estas alturas ya nada me sorprende. Ignoro si existen estas facultades en estas ciudades, y no me extrañaría que no las haya. Hubo muertos para que haya Universidad en Tayacaja, y me pregunto si la gente muere por una Facultad de Geología que no está planeada, o por una Facultad de Derecho, más barata.

Los Premios Nobel de Ciencias

Tres científicos, Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess, ganaron el premio Nobel de Física 2011 por el descubrimiento de la expansión acelerada del universo a través de la observación de explosiones de estrellas. Vale la pena recordar que la expansión del universo fue demostrada por una investigación de Wilson y Penzias, bancada por una empresa privada, hace ya varias décadas. Estos investigadores han resuelto la polémica acerca de si la expansión del universo se acelera o se desacelera, con lo que ahora podemos conocer el destino del Universo. ¿Cuántas personas en nuestro país saben que el Universo está formado por un espacio-tiempo surgido en apariencia de un punto virtual hace quince mil millones de años? ¿O que este Universo donde nosotros vivimos está en una expansión constante en razón directa a la cantidad de materia que existe en él? ¿Cuántos saben que el Universo es mucho, muchísimo más grande que una Galaxia? ¿Cuántos conocen qué son los órdenes de magnitud, manera de comprender matemáticamente las dimensiones del universo? ¿Cuántos saben que la naturaleza de la “materia oscura” o “energía oscura” es uno de los grandes misterios de la Física contemporánea? Y para el caso, ¿Cuántas personas saben en nuestro país que la materia y la energía son la misma cosa, con diferencias de longitud de onda? En realidad no sé cuantas personas sabrán algo de esto, pero de algo sí estoy seguro: Son muchas menos que en Chile,  Argentina, México o Brasil (y ellos se quejan); y muchisisímas menos que en Estados Unidos, Europa, Japón, China o Rusia. Para decirlo simple, acá todavía creemos en pajaritos.

El Premio Nobel de Química 2011 fue para el científico israelí Daniel Shechtman, por su descubrimiento de los "cuasi cristales". Nótese como un país de 20,000 kilómetros cuadrados, rodeado de enemigos y con un gasto enorme y necesario en Defensa, se permite tener un Premio Nobel, catedrático no de una Universidad, sino del Instituto de Tecnología de Haifa. Y como los israelíes no dan puntada sin hilo, no me parece nada casual que intervinieran en la Tecnología de Materiales, una de las de mayor crecimiento en el mundo. Y esta tecnología no puede desarrollarse sin investigación en ciencia básica, como fue con los plásticos, por ejemplo. Hasta 1982 se pensaba que los materiales sólidos podían tener estructuras cristalinas o amorfas, y esto le da a cada material ciertos rasgos de dureza, maleabilidad, etc. que permite determinar posibles usos para los materiales. Entre 1982 y 1984, Schechtman descubrió un tercer tipo de estructura del estado sólido, que se denominó de cuasicristales. Este año se le ha otorgado el Premio Nobel por este hecho, que innovó profundamente la Ciencia del Estado Sólido y la Tecnología de Materiales.

Los inmunólogos Bruce Beutler (Estados Unidos), Jules Hoffmann (Francia) y Ralph Steinman (Canadá) ganaron el Premio Nobel de Medicina 2011. Los tres científicos comparten el galardón por su descripción del sistema inmune humano, cuyo mejor conocimiento implica el desarrollo de nuevos procedimientos para combatir las enfermedades y desarrollar vacunas. Beutler y Hoffmann compartirán la mitad del premio por el estudio de la inmunidad congénita y Steinman por el descubrimiento de las células dendríticas que activan el sistema inmune. Parece de más señalar la importancia de estas investigaciones y descubrimientos, pero lo cierto es que la Investigación y Desarrollo para la gran mayoría en nuestro país aún es una entelequia, y da lo mismo la Genética de Poblaciones que la Necromancia, o la Mecánica de Fluidos que la Frenología.

Colofón

Se habla del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Soy de los que piensa que lo necesitamos, y con urgencia, so pena de no ser nada en Ciencia y Tecnología. Lo diremos una vez más, somos el país que menos invierte per cápita en América en Ciencia y Tecnología, con la excepción de Haití. Y la inversión en Ciencia y Tecnología no solamente no avanza, sino que está en riesgo de reducirse: Se pretende que la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) haga lo mismo que una Universidad privada, con la tercera o cuarta parte del presupuesto y veinte veces más alumnos; y la Universidad Católica del Perú está en riesgo de caer en manos oscurantistas enemigas de la ciencia y la investigación libre. El que tenga oídos, que oiga.


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