martes, 28 de febrero de 2012

POLÍTICA, GENÉTICA Y MEDIO AMBIENTE


Han pasado varios meses desde la campaña electoral que terminó ungiendo a Ollanta Humala como Presidente de la República del Perú. Las aguas se han aquietado, aunque de modo extraordinariamente diferente a cómo se podría haber previsto. Se nota que muchos no desean volver la mirada a dichas épocas, a la mucha tinta que se derramó y las muchas cosas que se dijeron, pues leerlas y recordarlas hoy en día probablemente traería a los que las perpetraron agruras y malas digestiones. Hoy, sin embargo, y debido a las exclusivas ganas de fastidiar la paciencia que a veces se apoderan de mí, pisaré el terreno fangoso del Recuerdo y la Remembranza, antes que se pierdan en la lontananza del pasado remoto, que en nuestra Patria suele iniciarse a dos o tres semanas del acontecimiento. Y como el tema lo amerita, relacionaremos la Política de la Campaña Electoral con las conocidas posiciones contrapuestas y complementarias sobre la determinación de las características y actos humanos: La Genética y el Medio Ambiente.

Mensajes iguales y contrapuestos

Durante la muy larga Campaña Electoral de los años 2007 a 2011, recordemos, se dio una constante, incisiva y total ofensiva mediática contra Ollanta Humala, dirigida y financiada por los órganos representativos de lo que después, con fortuna, ha sido denominado entre jocosa y agresivamente por el Periodista Juan Carlos Tafur la Derecha Bruta y Achorada, en adelante DBA. Una parte del mensaje de esta guerra mediática orientada a la demolición del candidato Ollanta se concentraba en afirmaciones hechas por su Señor Padre, Don Isaac Humala, cuya escasa capacidad para ejercer el derecho de callarse sus opiniones fue explotada inmisericordemente por los conocidos plumíferos de la DBA. Sin embargo, lo que llamaba la atención era la afirmación jamás verbalizada pero omnipresente que subyacía a la crítica: Los hijos heredan las características de los padres. De esta manera, si Don Isaac afirmaba por ejemplo que se haría bien en fusilar a los homosexuales, su hijo Ollanta con absoluta seguridad y sin duda alguna pensaría exactamente lo mismo y los fusilaría masivamente en un eventual y catastrófico gobierno suyo. Falacia evidente por supuesto, pero no por eso menos machacada.

El problema fue en la segunda vuelta electoral. En la primera los tres candidatos Kuczynski, Toledo y Castañeda se habían demolido mutuamente con tal entusiasmo que los tres quedaron fuera de carrera y le cedieron el paso a Doña Keiko Fujimori Higuchi, candidata que enfrentó en Segunda Vuelta a Ollanta Humala. El mensaje anteriormente machacado acerca de que los hijos heredan las características de los padres encontróse con una suerte de corroboración extraordinaria, aunque muy comprometedora, porque si se le aplicaba a la Otra lo que al Uno se había aplicado con tanta constancia, pues la Señora Keiko no salía tan bien librada. Los medios controlados por la DBA echaron la reversa y trataron de decir que no se había dicho lo que se había dicho cuando se había dicho sino al revés y por todo lo contrario, tratando de sortear al toro con una chicuelina que ni El Niño de la Capea. El retorcimiento intelectual y la descolocación conceptual de toda la campaña de los medios de la DBA fue patente, e incluso tuvieron que reconstruir su estrategia a toda prisa. Esto debe haber causado mucha gracia en los predios ollantistas en su momento, entre otras razones porque estas disparadas al pie hacían trizas la credibilidad necesaria en los medios que trataban de influir y determinar a la opinión pública. Y es que no se les ocurrió mejor idea que seguir disparándose al pie predicando exactamente lo contrario que predicaban acerca de Ollanta Humala: Keiko Fujimori no era igual a su padre.

Un primer análisis

En primer lugar, es bastante obvio que eso ya lo sabíamos. Las personas que, con posible y pedante injusticia, nos jactamos del empleo de algún sector de nuestros cerebros en el mismo nivel cuando menos que su equivalente hepático; y que sostenemos posiciones a favor de la equidad social, la integridad intelectual y la justicia, no podemos pensar de otra manera. El matrimonio bien avenido entre principios éticos más o menos sólidos con una inteligencia más o menos despejada, determina que no se pueda creer en barbaridades como que los hijos heredan las taras morales de los padres. Y esto es válido para “A” y para “B”, para Ollanta y para Keiko. Un viejo refrán decía que de padres cojos, hijos bailarines, y, contrario sensu, que el hijo de un tuerto no tiene nada de cíclope. Si el problema fuera genético, no podríamos explicarnos las diferencias realmente existentes entre padres e hijos, y se pasaría por alto el hecho de la natural rebeldía adolescente, que casi siempre busca diferenciarse de los padres. Aldo Mariátegui, egregio director de un medio de comunicación, no podría, por ende, sostener las creencias que sostiene, diametralmente opuestas a las de su ilustre abuelo José Carlos Mariátegui La Chira. Por otra parte, pasada cierta edad, las personas tienden a emplear sus cerebros. En algunos casos esa edad puede ser muy temprana. Mi hija me demostró palmariamente que no estaba dispuesta a tragarse cualquier contradicción que se le dijera, cuando frente a una gran figura que representaba a un perro yo, haciéndome el gracioso, le dije: “Mira, Paula, un helicóptero”. Ella me miró con una desaprobación tan evidente, con tanta vergüenza ajena del exabrupto paterno, que atinó a jalonearme hacia abajo a fin de ponerme en el nivel de su impresionante medio metro de estatura para decirme quedamente al oído: “No, papá, ese es un guau-guau”. Y luego mirarme con una expresión preocupada que valía por todo un discurso de Aristóteles, del tipo “Piensa antes de hablar, ¿quieres? No me hagas pasar vergüenza ajena”. Es magnífico, aunque terriblemente exigente, eso que los hijos le crean más a sus ojos que a sus padres.

Genética y Medio Ambiente

Que la Genética tiene algo qué hacer en el parecido entre hijos y padres, tiene. Pero no es tanto como se cree. El medio ambiente cuenta. Los árabes dicen, con sabiduría de siglos, que los jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres. Y aunque decimos que “De tal palo, tal astilla”, también sabemos que “En casa del herrero, cuchillo de palo”. Johann Sebastian Bach era hijo y nieto de músicos, y fue padre y abuelo de músicos. Obviamente ello implica un entorno musical que para qué te cuento. Pero que tenía habilidades propias que determinaron que fuera él el genio musical en una familia dedicada a la Música, las tenía. Por el otro lado es patente que muchas familias cuentan con sus ovejas negras, rojas y de otras y diversas coloraciones. A veces los hijos eligen la misma profesión que los padres, a veces no. Mis hijos mayores me hacen el honor de pensar de manera muy diferente a la mía en muchos aspectos, y yo lo único que les pido es coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. La oposición entre padres e hijos es más conocida, repito, que los agujeros de las orejas del hombre de Lauricocha, y puede alcanzar ribetes emocionales dramáticos. Educadores y Psicólogos sabemos que muchos niños y jóvenes hacen contra-identificación de la conducta paterna, de manera que, por ejemplo, hijos de padres irresponsables o autoritarios se convierten ellos mismos en padres de familia responsables y afectuosos. Por el contrario, hay hijos irresponsabilísimos surgidos de familias ejemplares. Las variables intermedias al respecto son infinitas, por desgracia o por suerte.

Falacias a la vista

Una vez establecido el punto, llama la atención la increíble escisión que se operó en la mente de algunos comentaristas políticos. Tras años de enrostrarle al hoy Presidente las ideas de su padre y señalarlo con el dedo - como si de una verdad evangélica se tratara - eso de que los hijos repiten a sus padres; ahora pretendían convencernos de lo contrario, cuando de la otra candidata se trataba. ¿Por qué podrá haber sido que se limitara el debate “intelectual” de tal manera? ¿Por qué está tan claro que se defendió la posición exactamente opuesta a la que se defendía antes? Algunos de estos comentaristas políticos llegaron a defender abiertamente el racismo y la discriminación por motivos étnicos, que precisamente sostiene falazmente que los rasgos heredados son más determinantes que los adquiridos en el medio ambiente, incluso hasta el extremo de negarle humanidad o derechos a los que no poseen los rasgos supuestamente más mejores. Si se cree en esta barbaridad, claro está que desde ahí se puede creer en casi cualquier cosa. La libertad de empresa no está reñida con la ignorancia. Se puede ser, en nuestro medio, periodista o propietario de un medio de comunicación, y a la vez ignorar las verdades más elementales de la Genética y del Medio Ambiente, y elevar a la categoría de Verdad Evangélica aquello que a los susodichos les conviene creer. Quizá lo único que cabría pedir sería algo de coherencia. Pero tal coherencia tampoco existía. En esa ocasión fue palmario que se habían pasado de vueltas o estaban en plena resaca intelectual.

Un inocente análisis

¿Cómo puede alguien sostener a la vez dos ideas diametralmente opuestas? ¿Cómo puede ser posible que lo que es verdad para “A” no lo sea para “B”, cuando “A” y “B” están en situación análoga? Intentemos un ligero y altamente inocentón análisis.

Inocente Posibilidad Uno

Porque en la mente de ciertos comentaristas políticos no existe tal problema. Es decir, están en condiciones de aceptar que se pueden hacer dos afirmaciones mutuamente excluyentes pero igualmente aceptables, y a la vez. En psiquiatría esto es, más o menos, síntoma de una pérdida consistente de contacto con la realidad, con escisión de los mundos interior y exterior, y confusión entre las cosas que son con las que se quisiera que fueran. Esto es algo que creo se denomina esquizofrenia, e implicaría tratamiento médico urgente, medicamentos incluidos y pijama de fuerza. Pero no sabemos de ningún comentarista que esté internado en el Asilo de Arkham, ni en ningún otro.

Inocente Posibilidad Dos

Porque no se tiene conocimiento de las reglas de la lógica, o se carece de las habilidades necesarias para realizar operaciones lógicas. Ello produciría afirmaciones contradictorias, del tipo “Llueve pero a la vez no llueve”, “Ese guaguau es un helicóptero” o, más complejo, “Los hijos heredan las taras de los padres, en consecuencia, Ollanta heredó las taras de su padre, pero Keiko no las heredó”. La posibilidad de hacer estas “operaciones ilógicas” no es descabellada, si nos atenemos al nivel educativo de nuestra patria. Pero no nos explica cómo es que algunos de estos comentaristas pueden dirigir hasta la fecha diarios de circulación nacional y espacios de televisión. Los propietarios de éstos podrían mostrar un poco de responsabilidad contratando a gente capaz. Sin embargo, se observó que dicha gente verdaderamente capaz fue separada de sus exitosas direcciones y espacios, y sustituida por aquellos que confundían los guaguaus con los helicópteros. Es posible que esto haya pasado para evitar sobrecostos laborales. No nos consta.

Inocente Posibilidad Tres

Si eliminamos las Posibilidades Uno y Dos, lo que quede, por más improbable que sea, debe ser verdad. Así decía por lo menos Sherlock Holmes, poco sospechoso de aconchabamiento con los Liberales o los Izquierdistas. Es decir, deben existir razones suficientemente poderosas para que personas supuestamente sanas emocional e intelectualmente hagan público ridículo. Probemos, siempre con toda inocencia, con el más obvio, la supervivencia y/o el bienestar económico, que no son moco de pavo para nadie. Así, podemos suponer que esta suspensión del juicio está guiada por intereses distintos a la de la conservación de la cordura, la lógica o la sindéresis. Es decir, cómo decía el gran Filósofo Wilfrido Vargas, que por la plata baila el mono.

Posibilidad Tres punto Uno: Los comentaristas mencionados tenían la creencia real de que lo mejor que le podía pasar a nuestra patria era que Keiko fuera Presidenta del Perú. Esta creencia podría estar guiada por un patriotismo acendrado, de bases muy emocionales, que hayan producido que los comentaristas hayan perdido el contacto con la realidad, de modo que lo que en uno ocurre, en el otro no pase, aunque la situación sea exactamente la misma. Nuevamente se pregunta uno si es responsable que se permita a personas tan alienadas de la realidad que dirijan periódicos o posean espacios radiales o televisivos, por más bueno y patriótico que sea el motivo.
Posibilidad Tres punto Dos: Los comentaristas poseían un interés personal en lograr que Keiko Fujimori ganara las elecciones. Tal interés podría haber sido Directo o Indirecto. En el caso del Interés Directo, y ateniéndonos a la realidad, podría ser que dicho interés tuviera carácter crematístico explícito. Imaginemos que el interés se dirija a resolver las necesidades básicas de la supervivencia. Estos comentaristas percibían un sueldo. Es decir, se les paga para que bailar al son que desde la jefatura se les toque. Es un motivo interesante y desde todo punto de vista respetable, cuando es conocido. A ver, pues, quien no le sonríe al jefe. Un caso interesante al respecto es el de Jaime Bayly, y la eventual tarifa que habría cobrado, de US$ 20,000 por programa emitido. Yo hasta encuentro justa esa tarifa, pues Jaime Bayly, cuando apoyó desinteresadamente – suponemos - a Susana Villarán en las elecciones municipales de Lima, ensayó una suerte de justificación sobre el tema del supuesto o real chavismo de Ollanta, con el que no podía estar de acuerdo. Podemos entonces discrepar de Jaimito, pero por lo menos ensayó un anteproyecto de coherencia lógica. De hecho, dicha coherencia lo hizo más importante y caro, por la sencilla razón que a él se le podía creer. Es que el muchacho sabe posicionarse. Si lo trajeron desde Miami era porque a los otros ya no se les creía, así de simple. En cuanto al Interés indirecto puede tomar las formas de amistades, participación en las mismas argollas sociales, alianzas políticas, conveniencias personales, ocultamiento de diversos ajetreos poco amables con las finanzas públicas, etcétera. Igual, se trataba de defender la plata que llegaba sola, y el proceso que determinaba que eventualmente seguiría llegando por sí sola.

En resumen y para no cansar, la verdadera razón para decir que “A” no es igual a “A” era por la plata.

Colofón

Este artículo pensaba dispararlo en la época de la campaña electoral. Se me refundió por ahí y me olvidé de él hasta que lo encontré por fin, y con algunas modificaciones de actualidad, aquí lo presento. Aunque es medio vetustón, igual lo saco al fresco por mor de la educación política de los peruanos. Un buen recuerdo no es nunca deleznable. Por ahora ando preparando algo sobre Sedapal, otra cosa sobre la Crisis de la Educación Formal en nuestro país, y continúo mirando con interés el pandillaje y la presencia de los “maras” en nuestro país. Continúo además mis Crónicas de Lecturas. Ojalá pueda cumplir con todo eso. Punto por hoy. El que tenga cerebro para recordar, que recuerde. Y que piense.   


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