lunes, 19 de agosto de 2013

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES o La Pirámide del Mercado Laboral

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES, o 
La Pirámide del Mercado laboral


Y ya está saltando la liebre en los países civilizados. La carrera de ratas de ganar plata para comprarse titulaciones - maestrías, diplomaturas y otros - que sirvan para ganar más plata empieza a derrumbarse como lo haría cualquier Pirámide Financiera que se respete. La diferencia con lo financiero de corto plazo, por supuesto, es que es una Pirámide de Mediano plazo, y tan Global como la del burbujeante mercado inmobiliario. La Fundación Bill y Melinda Gates alerta sobre el fenómeno que está ocurriendo en el mercado laboral (Ver el link:  http://www.xarxatic.com/habilidades-vs-titulaciones/):

Papeles versus realidades

El reino del papel que certifica habilidades está entrando en una crisis completamente análoga a la de los papeles que representan deuda hipotecaria, y exactamente por las mismas razones: Cuando la burbuja inmobiliaria reventó en los Estados Unidos y arrastró consigo a medio mundo, fue porque lo que el papel mostraba contrastado con la realidad resultaba ser penosamente distante. Digamos que si el papel marcaba un millón lo real era 100,000. Claro que el problema le terminó cayendo a los tenedores de papeles, que no consiguieron encajárselos a otros, y debidoen buena cuenta a que esos otros no aceptaron que se los encajaran, vulgo, no los compraron. Y algo análogo podría ocurrir en el mercado del empleo.

Si la certificación que se anuncia en los papeles no se corresponde con las habilidades reales de los postulantes a los diversos empleos, ello - como es lo más natural - se reflejará en los estándares de productividad de las empresas y en la alta rotación de empleos, con los costos consiguientes para las empresas y el público.   

La lógica del empleo

Despojada de los elementos ideológicos que suelen rodearla, la lógica del empleo es simple en su concepto, por más compleja que sea su aplicación: Ceteris paribus, se trata de empatar los requerimientos de un determinado puesto de trabajo - es decir un set de tareas determinado con mayor o menor precisión en condiciones predeterminadas - con las habilidades que las personas presentan y que se proyectan a su más óptimo cumplimiento. Es decir, tenemos dos listas frente a frente (REQUERIMIENTOS VERSUS HABILIDADES), y donde hallemos mayor número de empates R - H, pues ahí encontraremos a nuestro cuerpo caliente útil para llenar el puesto requerido, y por ende, gracias a la racionalidad del sistema - base fundamental del sistema capitalista y de hecho de cualquier sistema - se obtendrían mayores y mejores utilidades, que de eso se trata la lógica del asunto. 

Que la lógica ceteris paribus sea fácil de entender no quiere decir que la tarea sea fácil, como sabe todo gerente de personal con medio dedo de frente. Un primer factor esencial para empatar el máximo set de H´s a los R´s, es la compensación ofrecida por la empresa para ello, es decir los sueldos, salarios y demás beneficios diseñados para atraer a los mejores para el puesto. La tendencia a minimizar costos hace por lo general que se busque el máximo de rentabilidad con el mínimo desembolso, y esto indudablemente afecta la calidad del servicio ofrecido a la empresa, y a la larga sus ventas y utilidades. Esto, por supuesto, es relativo a la elasticidad de la demanda del producto / servicio que se vende.

En pocas palabras, no se puede esperar que alguien que gana una miseria ofrezca un superservicio, eso es de ilusos. Y esto es más válido conforme los productos o servicios son de demanda más inelástica. Y más agudo cuando hablamos de servicios en vez de productos. El servicio - la presencia del ser humano que hace cosas reputadas como reembolsables - es uno de los grandes problemas filosóficos de la ciencia económica porque como no es igual que un producto no puede ser tratado igual, aunque sea esto lo que pasa, básicamente por pereza mental.

Cholo Barato

Por el otro lado (el del mercado de factores), como la necesidad tiene cara de hereje, hallaremos mucha gente dispuesta a trabajar por poco, esta Ley de Bronce se cumple más notablemente en los mercados laborales oligopólicos, donde la Oferta tiende a estrecharse progresivamente. Esto se compensa  (o eso se dice) con la Libre Concurrencia y la Libre Competencia, lo que es verdad solo en sentido general, porque las pequeñas y medianas Empresas no tienen  las mismas ventajas que las grandes.

En el Perú la actividad económica preponderante y que genera la mayor cantidad de ingresos es la minera, aunque en fuerte dependencia con los precios determinados en los mercados internacionales. Pero la mayoría de los empleos en el Perú no los genera la Minería, en realidad genera poquísimos. Es la actividad agrícola la que genera empleos, y es ahí donde deberían centrarse los esfuerzos de cambio en la matriz productiva, aprovechando para ello los ingresos mineros, lo que es cosa de sentido común y esto es lo que en realidad significa guardar pan para mayo. Porque el único sector donde se pagan sueldos y salarios interesantes es el minero, dado el alto nivel de utilidades, que determina a la vez que ahí se concentre la tecnología de punta, en donde los "mejor preparados" tienen ventaja.

El sector servicios, en cambio, es donde se concentra en la realidad más de la mitad de toda la Población Económicamente Activa (PEA), y su principal tecnología de punta es el empleo masivo del "cholo barato". Por ello en el Perú la Burbuja de Títulos añade candela a este sector que es tradicionalmente donde existe la mayor competencia y los menores salarios, y deja casi sin tocar los sectores que requieren Tecnología de Punta en serio. 

Rentabilidad Social

Hasta donde entonces puede ser verdad que se trata de darle valor agregado a la oferta laboral. Aparentemente y más bien encontramos que el pago que se realiza a Universidades y otros centros educativos se hace básicamente a través del sistema financiero, el único verdadero ganancioso de este esquema, donde el ejemplo más interesante por lo cercano es Chile, tanto por las tasas de depósitos y utilidades generados por la Educación como por las protestas de estudiantes, profesores y padres de familia que han hecho puré a la derecha chilena y amenazan las utilidades de ésta.

Rentabilidad Individual

Si miramos el asunto desde la oferta de empleo, hay una ley de rendimiento decreciente en la inversión que se necesita hacer para poder ubicarse en el mercado de trabajo con cierta solvencia. Sería sumamente interesante que alguien se ocupara de investigar cuánto le cuesta en el Perú a una persona alcanzar un determinado status laboral, y qué rentabilidad ofrece, es decir cuál es la TIR y la VAN de esta actividad, a ver si es cierto eso que nos cuentan que "el que estudia triunfa". Pero dejemos estas provocadoras ideas y miremos el asunto un poco más como quisiera Bill Gates, el cual ve que hay muy poca correlación y consistencia entre lo que el papel mostrado por un postulante a un puesto dice, y la habilidad que debe cumplimentar.

Es decir, que la titulación no solamente no garantiza la existencia de determinadas habilidades en el postulante, sino que más bien parece arrojar una cortina de humo sobre éstas.    

Crisis del sistema de educación formal

El sistema de educación formal ya no está al día con los requerimientos de las empresas ni de la sociedad, debido básicamente a que sus currículas son obsoletas, sus métodos vetustos y guiados por la tradición, sus precios altos y sus utilidades artificialmente elevadas dados los bajos costos de las carreras que ofrece, la sobreexplotación de los profesores y el sistema feudal aplicado a su organización. Los sistemas de evaluación se debaten entre lo obsoleto y lo inútil, y no pueden por ende predecir con un mínimo de probabilidad el desempeño futuro de sus egresados. Toda publicidad respecto a los "Tigres" o "Monstruos" es nada más que eso, publicidad para hacer impresión en las mentes juveniles a fin de que saliven y se inscriban en la institución de moda. La educación formal se limita a impartir conocimientos sin cuidarse de su relevancia, pero eso lo hacen también los libros, la experiencia laboral y la autoeducación. Se abren maestrías y diplomados sin tener profesionales idóneos para dictarlas, basando la venta únicamente en el prestigio de la Institución, y así es como surge una burbuja precisamente, cuando no hay correlación entre las capacidades y habilidades requeridas en el empleo, y el certificado que acredita que se poseen.

El callejón sin salida de la empresa

No hace mucho se dio al aire la noticia de que los empleadores en el Perú se fijaban básicamente en la pertenencia a dos o tres universidades de prestigio, lo que no es nada raro, tiene una lógica. Pero también se detectó que había un sesgo muy importante en el aspecto étnico del postulante a un puesto, prefiriéndose los de procedencia criolla antes que los de procedencia andina. Analicemos esto con frialdad y sin moralinos gritos en el cielo.

Obviamente la empresa trata de ganar plata y elevar sus utilidades, y todo el mundo sabe que es a través del mercado laboral por donde se produce movilidad social, pues la habilidad y la capacidad no tienen correlación con la etnia. Y el que se entere más rápido de ello tendrá ventaja sobre aquél que no, ganará más plata, y ese darwinismo empresarial estará detrás de toda política de equidad social. Y si esto es así ¿Por qué no ocurre en el Perú que la empresa sea entonces un igualador social, como en cualquier otra parte del mundo? Pues suena obvio, porque la distinción social no está en relación con la etnia sino con la plata, y más bien la etnia sirve para disfrazar un feroz clasismo instalado en la lógica de la sociedad.

Vale decir que puedes ser completamente antirracista en tu pensamiento y no tener sino criollos en planilla porque solamente ellos cuentan con la formación necesaria para cubrir los puestos. Y será una elección racional. Si en el Perú los que obtienen educación adecuada pertenecen a un determinado grupo étnico, pues resulta lógico buscar en él. Pero como no es de buen tono ni políticamente correcto decir que así es como haces, pues harás la finta y  dirás que no aunque en la práctica sí lo hagas. Claro que es una lógica perversa, pero lógica al fin y al cabo, considerando que los empleadores no son románticos buscadores de la igualdad social, sino prácticos emprendedores y empresarios que tratan de colocar productos y servicios y para eso necesitan "the right man (or woman in this times) in the right place". 

Qué hacer contra El Arte de Hacer la Finta

Lo que la Fundación Bill y Melinda Gates plantean es alentar a las empresas a que dejen de lado el tema de la papelería y se concentren en formas de selección de personal basadas en competencias y habilidades. Dado que la Educación Formal y sus rigideces dejan fuera a la mayoría - entre los que pasan por ella y los que nunca llegan a ella, los NINI -, parece lógico abrir la cancha y mirar fuera del limitado campo de los que consiguen pagar el cupo, y que en realidad han aprendido a cabalidad una habilidad que por desgracia forma parte fundamental de nuestro currículum oculto, y que suele pasmar nuestra capacidad empresarial y aumentar los costos de transacción: EL ARTE DE HACER LA FINTA

Estas ideas propenden en consecuencia a incrementar el universo de mentes involucradas en la sociedad, el mercado y la economía en general. Nos viene a la mente lo que los gurús del crecimiento asiáticos señalan en todo idioma: Asia crece porque involucra a su gente. Es obvio que si encuentras un Einstein en un millón de jóvenes, podrías encontrar dos en dos millones. Pero no hallarás ninguno si te limitas a cien mil, que es en la práctica lo que ocurre. Ahora bien, quién se ocupa de ésto desde la Educación Formal, ese es el tema álgido en nuestra sociedad, porque como vemos, parece que ni la Asamblea Nacional de Rectores, ni el Ministerio de Educación, ni el de Cultura, ni nadie, se ocupa de ello.

Innovación + Educación 

Traduzco a castellano llano las propuestas de Bill Gates, esperando a ver si alguien les da bola:

1. Lo que cuenta a la hora de optar un trabajo es la habilidad, no el papel que dice que se tiene. En consecuencia, las gerencias de personal deben encontrar las habilidades contrastables y asumir el costo de contrastarlas. 

2. La posesión de determinadas habilidades cognitivas, según estudios, resulta cinco veces más efectiva que el título universitario, o inclusive que la experiencia. Y me lo creo, dado que es Bill Gates quien me lo cuenta.

3. El talento no tiene relación con la titulación. Se puede tener el talento requerido por la empresa y no poseer ni siquiera título universitario. Contrario sensu, puedes tener el título y no tener el talento. Por supuesto, y para ser justos, es posible tener el talento y además el título. Es evidente que el reto para la empresa será encontrar el talento, no el título que cualquier chimpancé puede encontrar. 

4. El problema de fondo es la cuestión de la titulación, es decir de la certificación de un set de determinadas habilidades. Es necesaria una reingeniería de todo el sistema de Educación Formal. Y parece que la única manera de llevarla a cabo será desde la empresa.

Colofón

El colofón es triste, y compartimos al efecto la reflexión de Gates:

¿Es lógico apostar por un modelo de habilidades frente a un modelo de titulaciones? 
¿Alguien cree posible que romper el modelo educativo actual, plagado de intereses poco educativos, sería fácil?


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