lunes, 7 de octubre de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 59 - ALGO DE TEATRO

CRÓNICAS DE LECTURAS – 59
Algo de Teatro

I
Dramaturgos

En otras Crónicas me he alargado con inmerecido detalle en mis propias y mínimas andanzas teatrales. Pido disculpas a la audiencia, y paciencia porque es probable que continúe con esas injustificables referencias a mi persona, egocentrismo menos fatal que el egoísmo pero igual o peor de pesado. He tratado ya con cierto detalle de William Shakespeare, Thortorn Wilder, Pedro Calderón de la Barca y Enrique Jardiel Poncela, muy diferentes entre sí y sin parentesco más allá de mis gustos personales, así que ahora me daré una vuelta tal vez un poco menos organizada. Entre mis primeras lecturas de joven curioso hubo versiones del gran teatro clásico griego, básicamente las Tragedias de Esquilo y Eurípides, agrupadas en un tomo, mientras que en otro tomo, supongo, estaban las de Sófocles, pero por razones que desconozco el tal tomo no llegó a mis manos y no accedí a EdipoEdipo Rey, Antígona, Edipo en Colona – ni otra obra de Sófocles. No tengo claro por qué la censura, puede que por el costo, puede que no se fijaran,  puede que para evitar que un jovencito accediera a ciertas armas ideológicas y rebasara a sus mayores. Así ya era yo de pedantito y neurótico y circunstancial cuando mis años no alcanzaban aún dos guarismos. Después fue peor, tras leer a Sigmund Freud y cómo – según el gran Historiador Woody Allen – lo sacaron paralizado y sudando frío de la primera representación de Edipo Rey a la que asistió. Cuando me sacaron del cole y me encajaron en el Internado leí a Sófocles. Aunque ese no fuera motivo para leerlo igual lo leí y no le hallé por entonces profundidad psicológica, verdad que mis intereses estaban más enfocados en cierta flaquita que en las aventuras de Edipo, y no emprendí el psicoanálisis sino años después. La Tragedia Griega tendrá su Crónica aparte, si Zeus quiere.

Por otra parte, ya conté que en el Internado me hacía mis cobres haciendo las tareas de mis compañeros, nada lectores ellos, y así adquirí un tabaquismo que costó décadas erradicar, unido al estudio de los clásicos del teatro español del Siglo de Oro obligatorio en Cuarto de Media, pero que hice en segundo. No juzgo a mis compañeros obligados a leer, me escarapela decirlo, pero lo digo: Ni entonces ni ahora había en el sistema educativo un real interés en que la gente aprenda algo fuera de su lugar en la jerarquía social. Tal vez por ello se veía peligroso, revolucionario, agnóstico, ateo y/o arreligioso, presentar, leer y – líbrennos las ánimas benditas del Purgatorio – representar a anarquistas y comunistas infiltrados de dramaturgos y comediógrafos, como August Strindberg, Luigi Pirandello, Bertolt Brecht, Eugene O´Neill, Rainer Fassbinder, Antonin Artaud, Eugene Ionesco, Albert Camus, Henryk Ibsen, Tennessee Williams, George Bernard Shaw, Harold Pinter, Samuel Beckett, John Priestley, Anton Chejov, Arthur Miller, Darío Fo, Alfred Jarry y otros de esa calaña. Me compensé con los dramaturgos en castellano, aunque no con los que atentaban contra la Moral y las Buenas Costumbres, tipo Jardiel Poncela. Mi cultura literaria escolar abarcó a José Zorrilla, Jacinto Benavente, Alejandro Casona y al mejor de todos: Federico García Lorca, que me enseñó que teatro y poesía podían ser uno: Unas líneas de teatro en el texto de Literatura de 4to, unos poemas sueltos aquí y allá, y me templé hasta el hueso de la poesía de García Lorca. Encontrar sus libros no fue fácil entonces, sólo hallé Doña Rosita la Soltera, que no me canso de leer hasta hoy, y ahí lo dejo, tendrá su Crónica. Otros como Miguel Mihura, Alfonso Paso, Carlos Arniches, José López Rubio, Enrique Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca llegaron más tarde. El control de la Iglesia Católica sobre la currícula escolar y las editoriales a través del Nihil Obstat – Imprimátur, empataba en este lado del mundo con la paranoia oligárquica de las dictaduras militares, que a su vez se sintonizada con los republicanos de USA. El resultado fue rebotar en  América Latina lo que eventualmente se llamaba “política cultural” en el franquismo español, que lucía como timbres el fusilamiento de García Lorca, la cárcel de Miguel Hernández y el amordazamiento o exilio de media España. Y en este contexto presento los dos Teatros que conocí: El oficial de la currícula escolar; y el contestatario de afuera.

II
El Teatro Clásico Español del Siglo de Oro

Hoy a Félix Lope de Vega Carpio (1562 – 1635) no se le da  mucha bola, ni demasiada a Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681) o Tirso de Molina (1579 – 1648). A mí me gustaron cuando los leí, pero no les hubiera prestado atención si no hubieran estado en la currícula escolar. El texto de literatura transcribía partes completas que me interesaron. Cuando mis compañeros internos me apoquinaban 5 soles en metálico por cada resumen me financiaron sin saberlo mi Maestría en Teatro Clásico Español: Lope y Calderón, Tirso de Molina y Ruiz de Alarcón, Mira de Amezcua y Guillén de Castro. Adquirí solvencia en el verso castellano leyéndolos, y capté las ideas de la península, lejanas y opuestas a la sensibilidad indígena americana. Pero con una que otra excepción, siempre he sentido que los asuntos de esa época ya eran vetustos entonces, lo que salta a la vista si los comparamos con su contemporáneo William Shakespeare. Nótese: Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, / pero el honor es patrimonio del alma, /: y el alma sólo es de Dios... Es decir, Dios antes que el Rey, la Iglesia antes del Caudillo, que lo es por la Gracia de Dios, y dimos toda la vuelta. Pero igual me gusta y sigue gustando el verso en el decir que asume la recia lengua castellana: Escuchen si no cómo suena el verso entre rústico y aristocrático en esta versión de la famosísima Fuenteovejuna, de Félix Lope de Vegahttp://www.youtube.com/watch?v=gl0x_mWh8yQ

Las voces del levantamiento del pueblo contra el comendador suenan más viriles en verso español; los insultos de Laurencia violada y desmelenada suenan dos veces insulto: ¡Liebres cobardes nacisteis, bárbaros sois, no españoles!; pero da así el impulso a los labradores ya soliviantados para defender su honor: ¿Qué es lo que quieres tú que el pueblo intente? / ¡Morir! ¡O dar la muerte a los tiranos!, porque esta es la España de los hijos del Cid: http://www.youtube.com/watch?v=souQg5EVN2s
Y con esto se inspiraba García Lorca y yo no soy nadie para enmendarle la plana. Hay teatro clásico español entonces para regalar, y por eso aquí presento el muy famoso discurso de Segismundo en La Vida es Sueño, de Pedro Calderón de la Barca: http://www.youtube.com/watch?v=pbGb05Q-q9w

Esta España de la que descendemos por nuestra lengua, conserva su patrimonio cultural y celebra el Festival de Almagro, dedicado precisamente al Teatro del Siglo de Oro. Echémosle el ojo a la actriz Blanca Portillo, de buen ver de por sí, y aprendamos:   http://www.youtube.com/watch?v=053c0PqTdsk

Por último, para aquellos a quienes inspira Fuenteovejuna, la hallarán en este link: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/fuente-ovejuna--1/html/fedc4d4e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html; y asimismo encontrarán La Vida es Sueño en este: http://www.trinity.edu/mstroud/comedia/vidsue1a.html

III
Eugene O´Neill

A Eugene O´Neill (1888 – 1953) me lo leí completo de una sentada, una de esas que dura semanas, dadas ciertas circunstancias que me obligaron a aterrizar en Arequipa por un cierto tiempo. En donde me hospedaron con completa generosidad estaban las obras completas, y yo tenía y tengo por norma leerme completas las obras completas, que para eso se molestan en ser editadas como obras completas. Rara vez ha sido tan afortunada mi lectura, O´Neill es un escritor profundo no por la complejidad de su lenguaje como por lo que el lenguaje hablado no te dice pero te sugiere y trasluce, porque es más sensación que cerebro. Ver la obra representada o leerla me hace sentir lo que respecto del lenguaje decía Wittgenstein: Hay aquello que no se puede expresar con palabras, es decir, lo inefable. Quizá debiéramos decir que lo que hace O´Neill en Teatro tal vez sólo se compara con lo que hacen Bergman o Kurosawa en el cine. Tuve la suerte de ver Un largo viaje hacia la noche dirigida y representada en Lima por nuestro actor más notable - Alberto Ísola - y he de decir que me satisfizo plenamente, se sintió en la representación mucho del espíritu de Eugene O´Neill andando por entre el escenario de esta autobiográfica obra, que muchos consideran lo mejor salido de su pluma, lo que es mucho decir para el autor de puestas en escena como Deseo bajo los Olmos, El emperador Jones, la magníficamente chabacanona Anna Christie, Extraño Interludio, Todos los hijos de Dios tienen alas, la oscura y deprimente Días sin fin, El gran Dios Brown, A Electra le sienta bien el luto, la sarcástica Los millones de Marco Polo, etcétera.


Por premios Eugene O´Neill tampoco se quedó, tres veces se llevó a su casa el Pulitzer, y una el Premio Nobel de Literatura. Tampoco se quedó por versiones cinematográficas, solamente para  Anna Christie se filmaron tres, casi seguidas una tras la otra. Podemos captar la idea de cómo su teatro revoluciona e impregna la escena norteamericana, tan profusa y poblada de por sí, y por eso mismo tan compleja y tan requerida de verdadera originalidad: Para verlo presentamos acá la publicidad de la representación de su obra The hairy ape, que nos puede introducir de alguna manera al universo teatral de Eugene O´Neill: http://www.youtube.com/watch?v=sTQDkNuSaJY.
Su vida en la realidad por desgracia culminó tristemente, en un hotel y en la más completa soledad. No mucho tiempo atrás su hija Oona, muy joven ella, se había casado con un muy maduro Charles Chaplin, contra los deseos de Eugene. Geraldine Chaplin, que estuvo por estos barrios de la Lima hace algún tiempo, es nieta de O´Neill, aunque definitivamente no su sucesora.
Acá el link para una de las mejores obras teatrales de O´Neill, Más allá del horizontehttp://www.gardenschool.cl/masalla.pdf

IV
Bertolt Brecht

Bertolt Brecht (1898 – 1956) es el autor individual que más he visto representado, en una época el más ortodoxo, influyente y paradigmático de los autores teatrales, atractivo para los grupos de teatro independiente. Lo he representado en mis incursiones teatrales, narradas en otra Crónica. Brecht creó el Teatro Dialéctico, a veces llamado Teatro Épico para diferenciarlo del Teatro Aristotélico por su carácter intencional y teleológico, dirigido a interaccionar con las masas y orientado a obtener resultados políticos. Brecht une a la gran tradición romántica germana de Schiller, Lessing y Büchner las tesis del Materialismo Histórico de Carlos Marx, resultando así en una evolución que va desde la expresión de una rebeldía crítica individualista (Tambores en la noche, La ópera de dos centavos), que algunos podrían tildar de burguesa;  hasta la concientización explícita de las masas y la confrontación con el capitalismo y el fascismo (Un hombre es un hombre). Puede también atribuirse esta evolución, como es obvio, al muy mal momento que le tocó para nacer y vivir como persona humana, y concretamente como alemán. Esto lo expresa en uno de sus poemas más hermosos, el poema para tiempos oscuros: Llegué a las ciudades en tiempos del desorden / cuando reinaba el hambre. / Viví entre los hombres y en tiempos de rebeldes / y me rebelé con ellos. / Así pasé el tiempo que me fue concedido en la tierra. Comunista y revolucionario desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza, jamás se afilió sin embargo al Partido Comunista Alemán, lo que no obstó para que mostrara lo que pareciera ser un rasgo político relativamente común en las gentes de entonces, y que ahora se ha perdido: la unidad de fondo y forma, la consistencia entre el concepto estético y el ideal social y político.

Consecuencia de esa coherencia y del compromiso que implica, se enfrenta con los nazis en despegue y dedicados a tomar el poder y “coordinar” a toda la sociedad. Huye de la Alemania Nazi en 1933, justo tras el estreno de una obra que le colmó la paciencia a la Policía Secreta, mientras sus libros se quemaban en las plazas públicas. El exilio fue la época más dura, a salto de mata entre Dinamarca, Suecia, Finlandia, Suiza y los Estados Unidos, de donde lo expulsan en 1947 por izquierdista. De esta etapa son sus obras de más potencia y expresión dramática: Terror y Miseria del Tercer Reich, Vida de Galileo, Madre Coraje y sus hijos, El alma buena de Szechuán (que analiza el problema moral de cómo ser bueno en el Capitalismo sin morir de hambre), El círculo de tiza caucasiano y El señor Puntilla y su criado Matti. Perfecciona en ellas el efecto de distanciamiento diseñado contra el sentimentalismo, pues la compasión según Brecht debe aunarse a la crítica social, por ello su teatro rompe el adormecimiento: las canciones interrumpen tramas y parlamentos, el telón sube y baja distrayendo al espectador, los carteles devuelven la atención hacia el mensaje del autor. Tras quince años de exilio se establece en Berlín Oriental, y se enfrenta con el comunismo oficial, a cuya Policía Secreta (Stasi) se atribuye provocar su muerte por trombosis coronaria en 1956. Escribió también prosa (Los negocios del señor Julio César) y poesía, conviene que terminemos ahora con ella: Y, sin embargo, sabíamos / que también el odio contra la bajeza / desfigura la cara. / También la ira contra la injusticia / pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, / que queríamos preparar el camino para la amabilidad / no pudimos ser amables. Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos / en que el hombre sea amigo del hombre, / pensad en nosotros / con indulgencia.

Podemos saber algo más del teatro de Brecht en esta lección de teatro de Jordi Dauder: http://www.youtube.com/watch?v=XGFInS4_Yng

Un link para bajar algunas obras teatrales de Bertolt Brecht es el siguiente: http://www.libroos.es/tags/Brecht%20Bertolt.html

V
Colofón

No te limites a leer teatro, anda a verlo, aunque se represente poco el teatro español, y sea raro ver a O´ Neill, pues parece difícil para los actores interpretarlo. El Teatro de Brecht parece más fácil, pero como se ha visto tradicionalmente como “de protesta”, y hoy la Izquierda está mal vista, pues que no está tan de moda. Menos mal podemos leerlos. Por ahora, adieu

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