miércoles, 26 de agosto de 2015

CONTRA LOS PLANES DE GOBIERNO - Parte 2: Recursos y Diagnósticos


CONTRA LOS PLANES DE GOBIERNO 
Parte 2: Recursos y Diagnósticos

Introducción

Hemos visto en el artículo anterior para qué deberían servir realmente los Planes de Gobierno. En la práctica se reducen al rol de evidenciar ante sus verdaderos electores de qué irá su eventual gobierno. Creo que todos sabemos que los verdaderos electores son los que ponen la plata de las campañas y aseguran así secciones completas de sus argollas y mafias.  Pero aquí trataremos de señalar algunos rasgos que definan un Plan de Gobierno que en verdad merezca ese nombre.

¿Qué rasgos debiera tener un Plan de Gobierno efectivo?

Los Recursos

No es posible un buen Plan de Gobierno sin los medios para ello. Los recursos físicos son relativamente sencillos de obtener, lo realmente complicado son los recursos humanos – por cierto, detesto el término “recursos” asociado a lo humano, me parece una pérdida de perspectiva -, pues es esencial disponer de personal adecuado para elaborar un Plan de Gobierno. Pero la realidad no siempre es favorable, y es necesario ser realista sobre qué es un Plan de Gobierno en la política concreta.

La cultura política tradicional no da peso a los Planes de Gobierno, y una consecuencia es que los grupos políticos o no disponen de los especialistas adecuados para determinadas áreas, o se carece del interés por hacerlo. Ello deriva en la cultura del Plan de Gobierno cerrado, que se reserva a los llamados "técnicos" y "expertos", lo que excluye de la toma de decisiones tanto a los ciudadanos "de a pie" como a los elementos políticos del partido o agrupación.

Esta situación ha hecho crisis debido a la generalizada mediocridad de la gestión de recursos humanos por los partidos políticos, tanto los propios procedentes de la agrupación política como los adheridos posteriormente. El problema del consenso político explícito es obviado: Los aspectos que se pueden consensuar no se plantean, en vez se negocian bajo la mesa o quedan en la nebulosa. Pasa como con el currículum oculto escolar, en que se sabe que los compromisos y consensos son "para la platea" y no se espera de ellos que se cumplan sino que sirvan al fin de acumular poder.

Y dado que lo que se oferta políticamente es el estilo y no el programa, las relaciones de poder entre "técnicos", "políticos" y "ciudadanos" no se plantean, y es el caudillo el que se eleva al estatus de árbitro y establece las reglas de juego.

Espacios, Tiempos y Funciones

Un Plan de Gobierno debería regirse por criterios sencillos de ESPACIO Y TIEMPO: En el Tiempo, debe representar la perspectiva de los plazos corto, mediano y largo para lo que cualquier partido político entiende estar en la obligación de hacer. En el Espacio, se asume no solamente en el nivel nacional, sino también en lo regional, provincial, distrital según criterio demográfico, la perspectiva de jurisdicción geográfica es aquí de importancia capital. 

Además, se necesita vincular Tiempo y Espacio con el tema funcional. Si bien los problemas que se trata de enfrentar se extienden en más o menos amplios ámbitos poblacionales y geográficos, la tendencia ha sido ser funcionalista, es decir dividir el Plan de Gobierno en secciones por pliego de presupuesto: Economía, Salud, Defensa, Relaciones Exteriores, etc. 

Las camisas de fuerza a las que este concepto somete a las ideas parecen evidentes.

Diagnóstico

La solidez de un grupo político se refleja en la solidez de su plan, y no hay solidez alguna si se pierde la perspectiva holística. Los planes de gobierno no se refieren a secciones del estado reunidas aleatoriamente cual piezas de rompecabezas o legos, sino a grupos de población de diferentes pesos y rasgos, que padecen ciertos problemas que requieren solución. Por ello la parte de DIAGNÓSTICO o de HISTORIA es importante, siempre y cuando no se asuma como una camisa de fuerza. 

Un diagnóstico amplio proviene de una descripción y visión de país a su vez producto del contraste del ideario político con las perspectivas de los "Técnicos Independientes" y los "Ciudadanos de a pie". La amplitud de la consulta y elaboración del plan lo legitima y da la sensación de organicidad y estructura, que permite además atraer mayor número de personalidades e instituciones, lo que a su vez  fortalece la estructura partidaria.


Así un Plan de Gobierno resulta cuando menos de la conjunción de tres factores: El Ideario Político que el Partido sostiene, la Lectura correcta de la realidad que se pretende transformar, y la Percepción de los ciudadanos

La armonía con que se combinen esos ingredientes se traduce en perspectivas sostenibles, con variables grados de ideología y pragmatismo, que determinarán las diferencias entre Planes Máximos y Mínimos. 

El Plan Máximo, en nuestra opinión, debería quedarse en el ideario Político, mientras que el Plan de Gobierno propiamente dicho se piensa en perspectiva cruzada con lo que realmente es posible hacer. Ello asegura un elevado nivel de real-politik.

Evolución del plan

Un Plan de Gobierno está en constante evolución, junto con la realidad. Por eso es necesario asegurar una acción permanente de planeación en los partidos y grupos políticos. Las soluciones de continuidad entre uno y otro Plan representan trabajo y tiempo perdidos, porque siempre hay la tentación de empezar desde cero y pasar por alto la experiencia acumulada. La mala costumbre de preparar el Plan de Gobierno exclusivamente en función de la campaña electoral se paga en incoherencias, pastiches y contradicciones internas y externas que los adversarios políticos explotarán. Una Secretaría Permanente de Plan de Gobierno no le vendría mal a los grupos políticos, con bifurcaciones a los comités territoriales y a las organizaciones funcionales. Y dada la Internet, se puede incorporar aportes constantemente, útiles además para tomarle el pulso a la ciudadanía.

Colofón

Dejamos aquí esta segunda parte. Ya viene, ya llega, la Tercera y última, con la que pongo a prueba la paciencia de mis corresponsales.

Viene de la Parte 1:

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