lunes, 13 de febrero de 2012

NARCOTRÁFICO Y TERRORISMO



“Decir de lo que es, que es, es verdad. Decir de lo que no es, que es, es mentira” (Aristóteles)

Sendero es ahora un Huachimán de los narcotraficantes” (Anónimo)

Ahora que ha caído el camarada Artemio, último miembro del Comité Central histórico de Sendero Luminoso, tratemos de ver las cosas con cierta objetividad, sin tratar de forzar las percepciones con falsos triunfalismos o escepticismos interesados. Las gafas ideológicas que los medios de comunicación le clavan a la ciudadanía no son inocentes. Echemos al fresco nuestro punto de vista, y tratemos que sea lo más esclarecedor y equilibrado posible.

Narcotráfico y Terrorismo

Impuesto desde instancias de mayor poder, el término “narcoterrorismo” fue machacado sin piedad desde los medios de comunicación. Como las palabras significan algo, emplearlas no es casual. Combinar los términos “Narcotráfico” con “Terrorismo” tenía y tiene un sentido determinado. Significa vincular uno y otro de manera más o menos indisoluble, de manera que no sea posible pensar el uno sin pensar el otro. Y ello sería objetivo si es que en la realidad eso hubiera estado ocurriendo. Que la gente piense subjetivamente que las cosas son relativas y que todo depende del punto de vista no implica que necesariamente así sea. Si me pegan un balazo o me ponen un coche bomba, ahí no hay nada de “relativo” ni “subjetivo”, no es que me he muerto para mí y no para el resto. Como la cosa es clarísimamente real, el resto son especulaciones vacías y retorcimientos de palabras y conceptos. No hay nada de relativo ni de subjetivo en un cadáver. Si el término “narcoterrorismo” hace fortuna es debido seguramente a que algo describe. Vale decir que la percepción social de ese grupo de gentes armadas trata de encontrar una palabra que dé razón de ellos, de quienes son y por qué hacen lo que hacen.  Por ejemplo, que el prefijo “Narco” esté delante de “terrorista” denota que lo “narco” está primero. Es decir, que el Narcotráfico domina y controla al Terrorismo, de uno u otro modo. Tratemos de analizar el asunto desde aquí.

Terrorismo

El Terrorismo es el empleo del Terror con fines políticos. Es un método de hacer política con violencia, que se emplea tanto en la guerra convencional como en los conflictos armados no convencionales. Los actores del Terror importan relativamente poco para determinar si es que hay Terror o no. Es un tema de método. Los estados, las organizaciones políticas y militares, cualquier grupo que aterrorice a la población para obtener réditos políticos, es Terrorista. Sendero Luminoso era un grupo que pretendía tomar el poder político para ejecutar su muy particular visión del mundo actuando desde el estado, y orientaba todas sus acciones en esa dirección. En ello no se diferenciaba de ningún partido político, aunque sí en sus métodos.

El método fundamental que Sendero Luminoso consideró adecuado para alcanzar el poder fue la Violencia. Hay por desgracia, demasiadas formas de Violencia. Una de estas modalidades de Violencia aplicada a la Política es el establecimiento del Terror, y Sendero Luminoso privilegió esta modalidad hasta el punto que resultaba verdaderamente descriptivo llamarle Grupo Terrorista. Podríamos decir en abstracto que en este caso el medio es el mensaje. Por eso es que Movadef no puede engañar a la gente avisada, porque no hay modo de pasar por agua tibia las decenas y centenares de miles de víctimas que la acción de Sendero Luminoso desató. Y eso no quiere decir que el Terror sea exclusivo de Sendero. Que se le quiera hacer exclusivo para limpiarse con disimulo la sangre, es otra cosa.

La condena absoluta e incondicional del Terror y de toda violencia como método de acción política es algo que nadie, absolutamente nadie, debería pasar por alto. Es hipocresía aceptar el Terror “en determinadas circunstancias” o aceptar un “ContraTerror”, o creer que el “Terror Blanco” es más mejor que el “Terror Rojo”.  Organización terrorista es la que usa el Terror, sea cual sea, venga de donde venga, no importa en nombre de qué. Sea de la entidad que sea, debe ser combatida con absoluta firmeza y sin ninguna duda ni murmuración. Terror es Terror. Que a Sendero Luminoso le haya divertido tener la casi exclusiva del método en nuestro país no quiere decir que no haya quien no se haya metido por los palos. Terror, lo repito, es Terror, lo haga quien lo haga, y lo que el Grupo Colina y malos elementos de las Fuerzas Armadas hicieron en esas épocas no fue agüita para chocolate. Esa es mi posición, puede que a algunos les guste, puede que a algunos no les guste.
      
Narcotráfico

El Narcotráfico es una actividad económica ilícita. Consiste en la obtención de ganancias a través de la comercialización de drogas psicotrópicas, es decir, de sustancias que alteran las funciones corporales – esta es la definición de Droga. Se realiza no para obtener el poder político ni el control del Estado, sino para llenarse obscenamente los bolsillos. Le interesa el poder político, por supuesto, pero no la guía una ideología más allá que la del Mercado Libre absolutamente irrestricto. Esto es, su poder económico transforma al narcotráfico en un Grupo de Poder. No tiene un interés acusado en capturar el aparato del estado, más bien de utilizarlo para su beneficio. Le vacila la Libertad de Empresa en abstracto, no las leyes ni las restricciones que la sociedad establece para defender a los ciudadanos del poder desmedido de las empresas y grandes corporaciones. Es aliado natural del extremismo de derechas, y seguramente le interesa financiar a aquellos cuya acción desreguladora les favorezca.

El Narcotráfico existía desde antes del Terrorismo. A diferencia de éste, ha estado creciendo, desarrollándose e internacionalizándose. Controla territorios, tiene zonas de producción, redes internacionales de distribución, abultadas cuentas en Bancos en algunos paraísos financieros, y una organización vertical y jerárquica. Puede poner en jaque la autoridad de los gobiernos, e incluso eventualmente capturarlos en parte o en todo, aunque como hemos dicho, prefiera actuar en la zona crepuscular entre lo legal y lo ilegal. En ese sentido es un enemigo mucho más poderoso e insidioso. Si no me creen, pregúntenle a los colombianos y los mexicanos.

Relaciones

Cuando la Sociedad Peruana destrozó el aparato de Sendero Luminoso a través de la acción combinada, aunque descoordinada, de las fuerzas armadas, policiales y civiles de nuestra patria, lo que quedaba de Sendero se encontró en serios problemas y trató de dirigirse a zonas donde no se les pudiera encontrar con facilidad. Habían tenido relaciones encontradas anteriores con el Narcotráfico, pero la necesidad tiene cara de hereje, y al final los débiles – el Sendero golpeado – terminaron en las manos de los fuertes – el Narcotráfico. Manos relativas, por cierto. Las columnas supervivientes de Sendero estaban en posesión de sus armas, y los narcotraficantes tampoco usaban pistolitas de papel. Eran dos fuerzas armadas, una frente a la otra, y al final la razón instrumental se impuso, y la forzada convivencia se probó provechosa para ambos. Así se produjo un extraño matrimonio de conveniencia.

Artemio y los remanentes de Sendero trataron de mantener cierta autonomía y algún control de sus propias decisiones, y a la vez ser objetivamente útiles a sus patrones y financistas. Su objetivo, obviamente, era apostar a durar, solamente a durar, y ser huachimán del narcotráfico no es tan desdoroso. Los objetivos mayores – tomar el poder político y el estado – no podían ser cumplimentados con los restos de un aparato político hecho trizas en la cúpula y en la base. Así que decidieron durar, y eso ya era bastante. Por el otro lado, los Cárteles y organizaciones narcotraficantes podían utilizar y utilizaron a Sendero Luminoso para invisibilizarse, en las formas de cortina de humo, pantalla, pararrayos y escudo protector. Muchos políticos se llenaron la boca hablando contra el Terrorismo y pasando cómodamente por alto el Prefijo. Las fuerzas policiales y militares se dedicaron a combatir a Artemio, y dejaron en segundo plano durante mucho tiempo al Narcotráfico.

Política práctica

En todo análisis político, lo que se hace o deja de hacer puede explicarse por dos buenas razones: O porque no se puede, o porque no se quiere. Si no se capturó antes a Artemio la pregunta es por qué. Si había medios – nos han dicho hasta la saciedad que el Perú está maravillosamente bien en plata – pues no acabo de explicarme porque se han tomado diez años en capturar a Artemio. Puede ser que suelto resultara más conveniente que preso. Una idea, no más, que suelto por lo que pueda valer. Es muy cómodo tener a quien demonizar y a quien echarle la culpa de una serie de cosas. ¿Miopía política, simple complicidad, indiferencia ideológica? Quién sabe. Cuesta pensar que hayamos tenido que esperar hasta que llegara un Presidente y un Gobierno que tratan de actuar en serio y no hacer sainete de la política para lograr una captura que según parece pudo haberse logrado hace mucho. Los medios siempre estuvieron ahí durante diez años. Quizá lo que faltaba era la voluntad política.

Colofón

Es importante por varias razones que el camarada Artemio haya caído. No solamente por el golpe que se le ha dado a lo que queda de Sendero, sino al desmantelamiento de la cortina que esconde al Narcotráfico y otras formas de violencia. También se satisface a la opinión pública, pues caen los responsables de la Violencia política. Artemio en particular parece cargar más de 1000 cadáveres sobre su conciencia, suponiendo que tenga alguna.  Naturalmente hay que seguir escrupulosamente la legalidad, respetar los Derechos Humanos, y condenar con absolutamente todo el peso de la Ley al culpable. De eso se trata ser civilizado. Siempre se puede ser bestia, pero eso sería igualarse con los violentos. En cambio hacer las cosas bien puede ser algo más molesto, pero en el mediano y largo plazo es mucho más rendidor. Y punto por hoy.  


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