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lunes, 13 de febrero de 2012

NARCOTRÁFICO Y TERRORISMO



“Decir de lo que es, que es, es verdad. Decir de lo que no es, que es, es mentira” (Aristóteles)

Sendero es ahora un Huachimán de los narcotraficantes” (Anónimo)

Ahora que ha caído el camarada Artemio, último miembro del Comité Central histórico de Sendero Luminoso, tratemos de ver las cosas con cierta objetividad, sin tratar de forzar las percepciones con falsos triunfalismos o escepticismos interesados. Las gafas ideológicas que los medios de comunicación le clavan a la ciudadanía no son inocentes. Echemos al fresco nuestro punto de vista, y tratemos que sea lo más esclarecedor y equilibrado posible.

Narcotráfico y Terrorismo

Impuesto desde instancias de mayor poder, el término “narcoterrorismo” fue machacado sin piedad desde los medios de comunicación. Como las palabras significan algo, emplearlas no es casual. Combinar los términos “Narcotráfico” con “Terrorismo” tenía y tiene un sentido determinado. Significa vincular uno y otro de manera más o menos indisoluble, de manera que no sea posible pensar el uno sin pensar el otro. Y ello sería objetivo si es que en la realidad eso hubiera estado ocurriendo. Que la gente piense subjetivamente que las cosas son relativas y que todo depende del punto de vista no implica que necesariamente así sea. Si me pegan un balazo o me ponen un coche bomba, ahí no hay nada de “relativo” ni “subjetivo”, no es que me he muerto para mí y no para el resto. Como la cosa es clarísimamente real, el resto son especulaciones vacías y retorcimientos de palabras y conceptos. No hay nada de relativo ni de subjetivo en un cadáver. Si el término “narcoterrorismo” hace fortuna es debido seguramente a que algo describe. Vale decir que la percepción social de ese grupo de gentes armadas trata de encontrar una palabra que dé razón de ellos, de quienes son y por qué hacen lo que hacen.  Por ejemplo, que el prefijo “Narco” esté delante de “terrorista” denota que lo “narco” está primero. Es decir, que el Narcotráfico domina y controla al Terrorismo, de uno u otro modo. Tratemos de analizar el asunto desde aquí.

Terrorismo

El Terrorismo es el empleo del Terror con fines políticos. Es un método de hacer política con violencia, que se emplea tanto en la guerra convencional como en los conflictos armados no convencionales. Los actores del Terror importan relativamente poco para determinar si es que hay Terror o no. Es un tema de método. Los estados, las organizaciones políticas y militares, cualquier grupo que aterrorice a la población para obtener réditos políticos, es Terrorista. Sendero Luminoso era un grupo que pretendía tomar el poder político para ejecutar su muy particular visión del mundo actuando desde el estado, y orientaba todas sus acciones en esa dirección. En ello no se diferenciaba de ningún partido político, aunque sí en sus métodos.

El método fundamental que Sendero Luminoso consideró adecuado para alcanzar el poder fue la Violencia. Hay por desgracia, demasiadas formas de Violencia. Una de estas modalidades de Violencia aplicada a la Política es el establecimiento del Terror, y Sendero Luminoso privilegió esta modalidad hasta el punto que resultaba verdaderamente descriptivo llamarle Grupo Terrorista. Podríamos decir en abstracto que en este caso el medio es el mensaje. Por eso es que Movadef no puede engañar a la gente avisada, porque no hay modo de pasar por agua tibia las decenas y centenares de miles de víctimas que la acción de Sendero Luminoso desató. Y eso no quiere decir que el Terror sea exclusivo de Sendero. Que se le quiera hacer exclusivo para limpiarse con disimulo la sangre, es otra cosa.

La condena absoluta e incondicional del Terror y de toda violencia como método de acción política es algo que nadie, absolutamente nadie, debería pasar por alto. Es hipocresía aceptar el Terror “en determinadas circunstancias” o aceptar un “ContraTerror”, o creer que el “Terror Blanco” es más mejor que el “Terror Rojo”.  Organización terrorista es la que usa el Terror, sea cual sea, venga de donde venga, no importa en nombre de qué. Sea de la entidad que sea, debe ser combatida con absoluta firmeza y sin ninguna duda ni murmuración. Terror es Terror. Que a Sendero Luminoso le haya divertido tener la casi exclusiva del método en nuestro país no quiere decir que no haya quien no se haya metido por los palos. Terror, lo repito, es Terror, lo haga quien lo haga, y lo que el Grupo Colina y malos elementos de las Fuerzas Armadas hicieron en esas épocas no fue agüita para chocolate. Esa es mi posición, puede que a algunos les guste, puede que a algunos no les guste.
      
Narcotráfico

El Narcotráfico es una actividad económica ilícita. Consiste en la obtención de ganancias a través de la comercialización de drogas psicotrópicas, es decir, de sustancias que alteran las funciones corporales – esta es la definición de Droga. Se realiza no para obtener el poder político ni el control del Estado, sino para llenarse obscenamente los bolsillos. Le interesa el poder político, por supuesto, pero no la guía una ideología más allá que la del Mercado Libre absolutamente irrestricto. Esto es, su poder económico transforma al narcotráfico en un Grupo de Poder. No tiene un interés acusado en capturar el aparato del estado, más bien de utilizarlo para su beneficio. Le vacila la Libertad de Empresa en abstracto, no las leyes ni las restricciones que la sociedad establece para defender a los ciudadanos del poder desmedido de las empresas y grandes corporaciones. Es aliado natural del extremismo de derechas, y seguramente le interesa financiar a aquellos cuya acción desreguladora les favorezca.

El Narcotráfico existía desde antes del Terrorismo. A diferencia de éste, ha estado creciendo, desarrollándose e internacionalizándose. Controla territorios, tiene zonas de producción, redes internacionales de distribución, abultadas cuentas en Bancos en algunos paraísos financieros, y una organización vertical y jerárquica. Puede poner en jaque la autoridad de los gobiernos, e incluso eventualmente capturarlos en parte o en todo, aunque como hemos dicho, prefiera actuar en la zona crepuscular entre lo legal y lo ilegal. En ese sentido es un enemigo mucho más poderoso e insidioso. Si no me creen, pregúntenle a los colombianos y los mexicanos.

Relaciones

Cuando la Sociedad Peruana destrozó el aparato de Sendero Luminoso a través de la acción combinada, aunque descoordinada, de las fuerzas armadas, policiales y civiles de nuestra patria, lo que quedaba de Sendero se encontró en serios problemas y trató de dirigirse a zonas donde no se les pudiera encontrar con facilidad. Habían tenido relaciones encontradas anteriores con el Narcotráfico, pero la necesidad tiene cara de hereje, y al final los débiles – el Sendero golpeado – terminaron en las manos de los fuertes – el Narcotráfico. Manos relativas, por cierto. Las columnas supervivientes de Sendero estaban en posesión de sus armas, y los narcotraficantes tampoco usaban pistolitas de papel. Eran dos fuerzas armadas, una frente a la otra, y al final la razón instrumental se impuso, y la forzada convivencia se probó provechosa para ambos. Así se produjo un extraño matrimonio de conveniencia.

Artemio y los remanentes de Sendero trataron de mantener cierta autonomía y algún control de sus propias decisiones, y a la vez ser objetivamente útiles a sus patrones y financistas. Su objetivo, obviamente, era apostar a durar, solamente a durar, y ser huachimán del narcotráfico no es tan desdoroso. Los objetivos mayores – tomar el poder político y el estado – no podían ser cumplimentados con los restos de un aparato político hecho trizas en la cúpula y en la base. Así que decidieron durar, y eso ya era bastante. Por el otro lado, los Cárteles y organizaciones narcotraficantes podían utilizar y utilizaron a Sendero Luminoso para invisibilizarse, en las formas de cortina de humo, pantalla, pararrayos y escudo protector. Muchos políticos se llenaron la boca hablando contra el Terrorismo y pasando cómodamente por alto el Prefijo. Las fuerzas policiales y militares se dedicaron a combatir a Artemio, y dejaron en segundo plano durante mucho tiempo al Narcotráfico.

Política práctica

En todo análisis político, lo que se hace o deja de hacer puede explicarse por dos buenas razones: O porque no se puede, o porque no se quiere. Si no se capturó antes a Artemio la pregunta es por qué. Si había medios – nos han dicho hasta la saciedad que el Perú está maravillosamente bien en plata – pues no acabo de explicarme porque se han tomado diez años en capturar a Artemio. Puede ser que suelto resultara más conveniente que preso. Una idea, no más, que suelto por lo que pueda valer. Es muy cómodo tener a quien demonizar y a quien echarle la culpa de una serie de cosas. ¿Miopía política, simple complicidad, indiferencia ideológica? Quién sabe. Cuesta pensar que hayamos tenido que esperar hasta que llegara un Presidente y un Gobierno que tratan de actuar en serio y no hacer sainete de la política para lograr una captura que según parece pudo haberse logrado hace mucho. Los medios siempre estuvieron ahí durante diez años. Quizá lo que faltaba era la voluntad política.

Colofón

Es importante por varias razones que el camarada Artemio haya caído. No solamente por el golpe que se le ha dado a lo que queda de Sendero, sino al desmantelamiento de la cortina que esconde al Narcotráfico y otras formas de violencia. También se satisface a la opinión pública, pues caen los responsables de la Violencia política. Artemio en particular parece cargar más de 1000 cadáveres sobre su conciencia, suponiendo que tenga alguna.  Naturalmente hay que seguir escrupulosamente la legalidad, respetar los Derechos Humanos, y condenar con absolutamente todo el peso de la Ley al culpable. De eso se trata ser civilizado. Siempre se puede ser bestia, pero eso sería igualarse con los violentos. En cambio hacer las cosas bien puede ser algo más molesto, pero en el mediano y largo plazo es mucho más rendidor. Y punto por hoy.  


Peru Blogs

lunes, 5 de diciembre de 2011

CONTRA EL CHANTAJE EMOCIONAL


CONTRA EL CHANTAJE EMOCIONAL


"Quien busca herirte busca tu herida, para herirte en tu herida.”
(Antonio Porchia)

 “Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” 
(Samuel Butler)

“La persona que domina, explota y lastima es tan dependiente como la persona sumisa. 
Ninguna de las dos puede vivir sin la otra”. 
(Erich Fromm)

Introducción

Quizá uno de los temas más complicados sea el del chantaje emocional. Es tema social a la vez que individual, pues la sociedad más pequeña que existe es la de la pareja, y por ende hay ahí relaciones de poder. La vida en común es una decisión donde se invierte mucho más que dinero, por más que éste se considere decisivo. Con el capital emocional pasa lo mismo que con el capital social: Así como en política es un problema darle lugar al capital social en una sociedad centrada en el consumo como valor supremo; en la pareja la plata termina por contar más que la inversión emocional. No se aprecian ni el capital social ni el emocional al no poder monetizarse, y en consecuencia el trabajo doméstico no se valora ni en el PBI ni en la familia. El “contigo, pan y cebolla” es una pésima broma dados los precios de los alimentos, las necesidades del estatus y la dificultad para obtener ingresos adecuados.

La pareja

La pareja son dos personas, de distinto o del mismo género. Inevitablemente hay diferencias por más en común que tengan, la interacción en la pareja se ha comparado a dos cantos rodados, rocas que chocan una contra otra y alisan sus durezas mientras ruedan por un río torrentoso. La relación entre dos involucra relaciones de poder como las de sociedades más grandes. Había en el cable un gracioso reality-show que caricaturiza la boda: Bridezillas (Combinación de la palabra en inglés bride - “novia” - con …. Godzilla), especializado en casos de novias que dominan a sus parejas: damitas complicadas, histéricas, exigentes, invariablemente chantajistas. Pero el Chantaje Emocional no es privativo de la pareja, es arma política en las relaciones amicales, políticas y laborales, y además en formas combinadas como en el chantaje sexual no emocionalmente vinculante.

Acotación de parte

Soy varón, no soy neutral, corro los riesgos de la autocomplacencia, la caricatura, el rechazo, eventualmente la misoginia, sesgos que no ayudan. No tengo la espada del augurio pero no dejo de ser quien soy, trato de entenderme a mí mismo desde un par de ideas independientes para no perder perspectiva y perseguir mi propia cola. Es esencial hacernos la idea de qué le pasa al Otro, cómo se siente, qué hace y por qué, la Empatía como capacidad de ponerse en el lugar del Otro. Todos somos más o menos empáticos, por poco que nos esforcemos, aunque cueste en ciertas circunstancias neurológicas o psicológicas: La sobreprotección o el Asperger te la complican. Pero puedes superar tus límites y avanzar a la empatía si te das tiempo. Los ejercicios de empatía no son complicados, una canción de Joaquín Sabina referida a ser todos los hombres que nunca seré me sugirió este: Imagínate varón, que eres mujer; y tú mujer, imagínate varón (También puedes ser Padre que se imagina Hijo, o Jefe que se imagina subordinado, etc.). Una vez que te has hecho la idea de Ser el Otro, sélo un día entero, haz lo que siempre haces, pero reserva momentos para imaginarte qué haría el Otro, cómo y por qué. Házlo  bien y será una de las experiencias de tu vida.

Qué es el Chantaje Emocional

Empecemos por el principio. Acudo a http://www.wordreference.com/definicion/chantaje, consultado el 30.11.11 a las 14:33 hora de Lima): Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

Chantaje.- m. Amenaza de pública difamación o cualquier otro daño para obtener algún provecho de alguien u obligarlo a actuar de una determinada manera

Emocional.- Relativo a la emoción.

Emoción.- f. Conmoción afectiva de carácter intenso.

Reunir “chantaje” con “emocional” integra un elemento público a esclarecer: El Chantaje amenaza hacer públicos ciertos hechos o situaciones, su reserva permite a alguien, a cambio de su silencio, obtener dinero o favores sexuales, laborales o de otras clases. El chantaje emocional se basa en la creencia social en la debilidad de la mujer. Sin embargo, lo más venenoso del chantaje emocional no es el daño a la reputación, sino a la autoimagen e integridad emocional del chantajeado, por la evidencia de la propia sumisión frente a la mujer débil por antonomasia. Pero el chantajista no va de buenas, en otro artículo vimos la Sobreprotección como fuente del patrón de dependencia emocional, que como la pistola de Hober Mallow, puede disparar en las dos direcciones.

Imagen del chantajista

El daño con el que el chantajista amenaza ataca las brechas en la autoestima personal del chantajeado. El chantaje es una relación de poder, es que Uno haga lo que quiere el Otro so pena de inestabilidad, miedo, duda, angustia y culpa interiores. El chantajista es agente / victimario y el chantajeado paciente / víctima, pues uno actúa y el otro sufre la acción sobre sí. El Chantaje Emocional es un acto de Violencia que suele aparecer en la Infancia como consecuencia de la rabia y la furia que los niños sienten cuando no se les da lo que quieren.

Imaginemos un hogar donde la principal estrategia que el mocoso desarrolla es el chantaje. Situación típica: Papá / mamá se niega a lo que el chico quiere, pero mamá / papá otorga (“pobrecito …”), a veces con conflicto de poder abierto, a veces a espaldas del otro. El niño siente rabia frente a quien no da y manipula a quien da. Aprende que el chantaje paga, y que paga bien mientras no te sorprenda el represor, y para ello aprende a mentirle. No es poco común ver en la sociedad la imagen paterna  “mala” versus la materna “buena”, en nuestro país lo refuerza la imagen dual padre ausente / madre sobreprotectora. Así se refuerza la conducta en la medida que los padres ceden al chantaje de los mocosos, no es casual que los chantajistas adultos sean engreídos, mentirosos y poco tolerantes a la frustración. Lo dije en otra parte: El machismo es como la hemofilia, lo padecen los varones, lo transmiten las mujeres. Pero los varones no somos santas palomas sin hiel.

El chantajista no quiere saber que lo es. Rodea el hecho de racionalizaciones y justificaciones, que ocultan la enorme gratificación íntima y compensatoria que se logra con el control ejercido sobre otros. Con su conducta reforzada, el chantajista no tiene motivo para dejar de serlo: si como niño aprende a manipular, de adulto continúa el patrón.

La socialización y el crecimiento intelectual y moral reorientan el chantaje, profundizándolo en la psique. En no pocos casos se hace consciente y se administra, lo que no es tan malo como parece. Según la orientación moral da materia prima para psicólogos, psiquiatras, relacionistas públicos, negociadores, etcétera; o también para estafadores, políticos mañosos y sinvergüenzas, delincuentes de todo calibre, vendedores de sebo de culebra, etc. Es más peligroso si el chantajista está cómodo en su condición, ahí tenemos una perversión psicológica y/o una sociopatía severa, relativamente rara menos mal. En cualquier caso, no confundamos ciertas conductas manipulatorias en las que todos podemos caer alguna vez con la instalación de un modus operandi al que siempre se recurre. 













Un juego de a Dos

No hay chantajista sin chantajeado. La víctima tiene responsabilidad en el Chantaje, no la misma por supuesto pues su rol es pasivo. Pero el chantaje emocional responde a la profunda necesidad del chantajeado de ser víctima.

El juego consiste en la ejecución de ritos de poder en los que ambas partes encuentran una paradójica satisfacción íntima e inconsciente, pues hay presente dolor, insatisfacción y desdicha en ambas partes. El chantajeado necesita sentirse mal para estar “satisfecho”, el chantajista licúa su rabia pasivo-agresiva a través del control. Uno es un desdichado/feliz, el otro un feliz/desdichado. El dolor autoinfligido y la furia agresiva son el centro de la estructura emocional binaria de dos personas que ponen su felicidad en un vínculo de dominio, retorcido y penoso. El equilibrio es inestable, de un lado satisfacción íntima, del otro desdicha. A veces se verbaliza: No sé por qué lo hago, pero lo hago.

Hay, por ende, complicidad inconsciente, necesidad en las dos partes. Si no lo crees, pregúntate por qué estas relaciones se sostienen largo tiempo, es evidente que ambas partes algo sacan pero no saben qué. Es una relación autosostenida, un enganche insano y profundamente perturbado. No me gustan ciertos términos demasiado definitivos o devaluados por aplicaciones absurdas e incluso ridículas, pero parece adecuado hablar de un juego sado-masoquista.

Reconocer el chantaje emocional

El Chantaje Emocional suele ser inconsciente por ambas partes. La inconsciencia es no saber qué pasa, pero sentirse desdichado e insatisfecho, lo que se atribuye a que la situación es difícil, a que las cosas son como son, a que no queda sino atracar. El mejor pretexto siempre es, qué paradójico, la realidad. Y se soportan los altos costos emocionales hasta donde se puede. Para que se despeje la neblina en los ojos de las partes, se necesita que el dolor y la desdicha pesen más en la balanza que la satisfacción recibida, el acto de rebelión adolescente pospuesto se produce en la adultez, donde recién se empieza a pensar en remedios. Como para resolver problemas primero hay que verlos, se requiere distinguir el modus operandi del Chantaje Emocional para ir a una profunda reformulación personal.

El modus operandi del chantaje: estrategia y tácticas

El Chantajista no es una persona poderosa o fuerte, en el fondo hay una niña o niño asustado e iracundo que necesita darse soporte. No consigue sentirse bien de manera sana y actúa a la manera del náufrago del Titanic, que para respirar debe ahogar a otro náufrago. Así logra control, pero no consigue satisfacer su necesidad interior a no ser que escale el chantaje. La popular imagen del Barril sin Fondo ayuda a entender: El chantajeado trata de llenar los requerimientos del chantajista para librarse del chantaje, pero como saben los mafiosos, una vez que atrapas a alguien es idiota soltarlo. Así tras una exigencia viene otra, y otra y otra más; nada de lo que el chantajeado haga será suficiente, pues para el chantajista no cuentan los resultados, sino mantener al chantajeado en la sartén caliente.

Aunque la estrategia del chantajista es siempre la misma, las tácticas son múltiples, todo chantajista es un manipulador consumado, pues primero debe engañarse a sí mismo y ello requiere de constante refuerzo. Las tácticas se evidencian en el discurso chantajista, de estructura repetitiva y circular, que vuelve al punto de partida para iniciar una nueva espiral, un círculo escalado en el que se hace lo mismo pero con más y mayor efectividad. Esto facilita y a la vez dificulta deconstruir el discurso,  primer paso del chantajeado para  salir de la viciosa relación. Veamos algunas de esas tácticas:

Las Tácticas

Ø  Amenaza de Castigo: 

La Amenaza con males reales o imaginarios es el arma favorita y el centro mismo del Chantaje Emocional. 

Una variante es el auto-castigo, en el que el chantajista amenaza con autoinfligirse un daño si no se hace lo que quiere, para producir una culpa lo más abrumadora posible. (Si no me quieres, la vida pierde sentido). 

Otra variante interesante es el autocastigo a posteriori, mayor generador de culpa pues ya no se puede resolver y se le pueden "cobrar intereses por adelantado" mientras siga sin hacer lo que el chantajista quiere (Yo, que te he entregado los mejores años de mi vida… ). Por cierto, hacer lo que el chantajista quiere no garantiza ni de lejos que se dejará de usar el argumento. 

Ø  Proyección: 

La propia rabia del chantajista se proyecta sobre el chantajeado, es la principal autojustificación de su conducta. Proyecta el todos son de mi condición. Si el chantajista es incapaz de perdonar, el chantajeado peor, y el chantajista se sorprenderá mucho si ve al Otro actuar de otro modo, se sentirá agredido por este rebote sobre su propia conducta, y tratará por todos los medios de autoconvencerse de lo contrario. La agresión escalará así hasta obtener una conducta que demuestre equivalencia moral que justifique una vez más su conducta.  Esa es la llamada “búsqueda del empate”, en que invariablemente se encuentra o inventa conductas análogas en la otra persona.

Ø  Reproches: 

El chantajista descontrolado reprocha sin dirección ni sentido, cae fácilmente en el insulto personal, lo que indica una pérdida de control que el chantajeado puede emplear a su favor. Pero el chantajista afiatado y con talento es insidioso, sus reproches tienen más impacto pues van a las reales debilidades personales del chantajeado. Ambos adolecen de datos elementales sobre sí mismos, el chantajeado tiende a ser crédulo, máxime si está unido emocionalmente al chantajista. Al chantajista se le suele pasar la mano, transgrede todo límite en su eterna búsqueda de satisfacción, sin saberlo se pone la soga al cuello, y la contradicción no le molesta ni le estorba. Un clásico reproche de pareja será decirle al que está ahí que nunca está ahí, y que su ausencia trae consecuencias espantosas en los hijos.


Ø  Desvalorización: 

El chantajeado es la peor persona del mundo, carece de toda virtud y es depositario de todos los defectos, a no ser, claro, que haga lo que el chantajista quiere. (Ahora ya sé quién eres en verdad, tú nunca me has querido). El mecanismo subyacente es de demonización, la víctima sufre la proyección de la rabia infantil del chantajista contra el progenitor represor. 

Una variante es negar o ridiculizar las virtudes del chantajeado para desactivar eventuales efectos de argumentaciones basadas en dichas virtudes, y desestabilizar la autoimagen de la víctima. Como en los casos anteriores, aún en el caso de hacer lo que el chantajista quiere, nada garantiza que no siga desvalorizando y ridiculizando, esperar que eso pase es pedir peras al olmo. Esto empata con la necesidad de algunos chantajeados de ser desvalorizados, en especial si los trataron de ese modo en la infancia.


Ø  Descalificación: 

La táctica anterior se dirige al ser del chantajeado, ésta se dirige a su hacer, decir u opinar, que es sistemática, repetitiva y constantemente descalificado para que pierda la confianza en sí mismo y la deposite en el chantajista, cuya muy degradada autoestima necesita constantemente ser reforzada por el temor reverencial del chantajeado. Dado lo circunstancial e inconsistente de la descalificación, normalmente muy reñida con la realidad objetiva, este es un recurso útil para hacer consciencia de la situación, la confrontación del chantajeado con la realidad objetiva es un ancla a la realidad muy adecuada. Se necesita realmente una autoestima muy devaluada para creerse que todo lo que se hace o dice está necesariamente mal.


Ø  Responsabilización: 

Siendo el chantajista un artista en el manejo de la culpa, necesita creer en su fantasía que el Otro es el responsable de todo. Esto, paradójico y ambivalente como es, descubre como se le asigna a la víctima una omnipotencia simbólica, el poder de darle lo que quiere, que refleja la imagen del progenitor represor. 

Lo normal es que el chantajeado quiera que se le comprenda, y trate de explicar en inútil empeño por qué no es como el chantajista dice. El chantajista no quiere explicaciones, quiere manipular, y la información que reciba la empleará sin ningún límite moral o ético, puramente en función de sus intereses. La interacción es de Acusación –> Explicación –> Contra-acusación –> Nueva explicación ...  hasta el agotamiento total, que juega a favor del chantajista Barril sin Fondo, pues cuando tratas de hacerle ver lo que hace, lo niega y te reproyecta la culpa de la situación, y el proceso reinicia y escala.

Ø  Confusión: 

El chantajista emite dos o tres mensajes a la vez, y pretende que se le entienda o interprete incluso lo que no dice o sugiere. Así produce confusión e inestabilidad, además de agregar culpa indirecta al chantajeado. Así, si el chantajeado no hizo lo que quería porque no lo entendió, fue su culpa no entender, bestia encima. Si el chantajista sabe de lógica formal podría ser imbatible, porque al moverse en la ambigüedad, más confunde al chantajeado mientras más clara la tenga, con la ganancia secundaria no despreciable de tenerlo constantemente en la cuerda floja. Sin embargo, si el que tiene claridad de ideas es el chantajeado, tiene en las manos una contra-táctica efectiva para la deconstrucción, y una vía segura para salir de todo eso.

Ø  Diferente rasero moral: 

La escala de valores del chantajista siempre es la correcta, en tanto que la del chantajeado jamás lo es. Toda acción del chantajista está justificada, ninguna del chantajeado lo está. Por ende el sentido de lo bueno y lo malo está totalmente subvertido y relativizado. El ideal del chantajista es que el chantajeado acepte y asuma acríticamente su escala de valores, y le reverencie al modo semirreligioso en que supone sus propios progenitores deseaban ser reverenciados.

Ø  Temor reverencial: 

El temor reverencial es un elemento judicialmente conocido y es el final obvio de la relación de dependencia, se produce cuando la víctima abdica de su autonomía emocional y llega a la condición de la servidumbre autoaceptada, dedicando su vida a la atención del chantajista, con temor y temblor casi religiosos. 

Alcanzado este estadio, es en este momento que el chantajista pierde todo interés en su víctima, pues ya le sacó todo lo que necesitaba. Como ya no le sirve para reproducir la neurosis, lo desembarca en un último acto de crueldad, para buscar a otra víctima mas funcional con la cual reiniciar la dinámica. 

El empleo simultáneo de varias de estas tácticas refuerza su efecto. Sin embargo, como veremos ahora, la continua práctica de estas hace que al chantajista se le pierda la estrategia y llegue a un punto de saturación según la ira acumulada más el aguante del chantajeado.


El discurso chantajista, y su reload

La comunicación es en teoría una herramienta para transmitir y recibir contenidos. Pero el chantajista es incapaz de expresar asertivamente sus necesidades, sentimientos, demandas u opiniones; y no escucha lo que el Otro dice y menos capta la idea de lo que diga. Solamente oye lo que empate con su propia demanda emocional interna y pueda utilizar para el control. Sus berreos infantiles exigiendo lo que quiere jamás se han aplacado y no le dejan oír, a no ser que lo dicho le sea ventajoso o favorable. 

Si parece que no escucha ni entiende, es porque no escucha y no entiende. Su comunicación no-verbal proyecta rechazo y desaprobación. Es extremadamente difícil, y la mayor parte de las veces inútil, llegar a un acuerdo que solamente seguirá si le conviene, sin considerar circunstancias diferentes ni eventuales modificaciones. Es negociar con un niño de tres años que porta un garrote, que se expresa con rabietas y agresiones verbales y físicas, a quien no le importará “hacer escenas” delante de terceros, pues así le amarra una mano a la espalda al otro, que sí le importa.

En conclusión, mientras más generalizada esté la conducta del Chantaje Emocional, mayores serán las posibilidades de que consiga imponer sus requerimientos, u obtenga una ruptura definitiva con el otro, casi igual de funcional, pues recuperará la infelicidad de no tener lo que quiere, y hará reloading con otra víctima ulterior, en la que se vengará del “abandono” de quien se canse y le deje.

(¿Puede un chantajista inveterado, consuetudinario y poco consciente lograr más que quedarse solo y hacer infelices a los que le rodean? Primero tendría que ser consciente de su situación, entender sus consecuencias y buscar ayuda profesional. Resulta difícil creerlo a la luz de lo dicho líneas arriba, pero el ser humano posee recursos, y la infancia no es determinante absoluto. Lo que no se hizo en la adolescencia puede hacerse después, y hay como tratar el problema.)



Enfrentando el Chantaje

Lo primero que debe hacer la víctima de Chantaje Emocional es su mea culpa, convencerse de ser un perfecto imbécil cada vez que acepta la situación. No me disculpo por la palabra, incluso poco descriptiva, porque si se atraca el chantaje se comparte la responsabilidad, y hay que revisar a conciencia qué le pasa a uno que termina así. Aunque víctima, no se es un/a pobre idiota. Y si se siente uno así probablemente se lo merezca, pero no hay ningún motivo para seguir siéndolo.

Las malas personas no son objeto de chantaje, son chantajistas. Las buenas personas son chantajeadas y manipuladas por sus flancos aprovechables, que el chantajista explota sin misericordia introduciéndose en medio de sus debilidades. El chantaje emocional es maltrato psicológico, toda persona sana debe alejarse de ello, por ahí empieza todo. El chantajista ubica una posición desde la que ejerce  poder, y usa los favores reales o imaginarios que hace para obtener lo que quiere, vendiéndolo como mucho más valioso. Son "programas sociales" que no eliminan pobreza sino que la eternizan para medrar con ella.

El "Sermón" (1)

Es imperativo neutralizar esa posición de poder, deconstruir el “Sermón” y enfrentarlo con inteligencia. El "Sermón" es un rito más o menos estereotipado que aparece cada vez que el chantajeado muestra la más pequeña huella de autonomía personal y/o la más mínima duda en la omnisapiencia y omnipotencia del chantajista, ambas cosas lo mismo para éste. El chantajista se autojustifica desde su discurso, no cede nada pero lo aparenta, para ello alude a la amistad, al amor, la solidaridad, la pareja, los hijos y otros sentimientos y altos valores que "unen a ambas partes", pero siempre desde una posición de superioridad.

La ausencia de autocrítica es glamorosa, pero siempre la exigirá del otro, dejando implícito que toda virtud reside en sí mismo/a, si bien no tolerará cuestionamiento alguno al respecto. Si hay sociopatía moral acudirá directamente al interés de mantener la relación como está, la contradicción ética no le molestará, la pasará por alto, y siempre minará la confianza del chantajeado para que dependa más estrechamente y vuelva al redil. 

Ceder en este punto es mortal, porque reafirma al chantajista en la efectividad de su estrategia. Pero si no se cede, el ataque se hará más intenso y concentrado, con frases subidas de tono, amenazas veladas, traspaso de responsabilidad al chantajeado, combinando amenazas de lo que podrá pasar en el futuro. Si hay terceros, se les empleará como elemento de chantaje.


El "Sermón" (2)

La duración del Sermón podría ser eterna, pues el chantajista adora el eco de su voz y no desprecia la oportunidad de construir aparato ideológico, así que es uno mismo quien debe cortarlo, sin discutir el contenido - por ejemplo que uno no es el miserable que se dice. El sermoneador se molestará, dirá que lo interrumpes, escalará la agresión. Cortarle la capacidad de agredir exaspera al chantajista, que lo verbaliza como corte de la “comunicación”, ofensa máxima e imperdonable pues le quita su arma principal. Tratará entonces de "recuperar la comunicación” en sus términos: 40 o 50 llamadas telefónicas seguidas, 100 y más mensajes de texto, todo deplorando la negativa actitud del chantajeado, al que le colgará el fono si comete el error de devolver la llamada. En una etapa ulterior "se hace pública" la vergüenza con visitas inopinadas (calculadas para desestabilizar) al centro de trabajo o el hogar, en eventos sociales o sitios públicos, acosando con gritos y exigencias. Cada situación específica presenta variantes y no es posible determinarlas todas en pocas palabras. Y como para artículo este es ya bastante largo, vamos al práctico ...


Qué Hacer:
  • Desactivar la posición de poder del chantajista: Corte los favores en dinero, sexo u otros que el chantajista ponga a disposición. Si el resultado es reducir el propio estatus, que se reduzca pues usted no se va a morir. Es terrible cuando el chantajista usa como arma el bienestar de terceros, los hijos por ejemplo. Sin embargo, los hijos de uno no necesitan un/a perfecto/a imbécil como padre o madre, así que aquí mida con cuidado lo que haga, que Medea anda suelta.
  • Sostener la propia Independencia Emocional: Revise su posición de víctima, es imperativo. Por qué la mantiene, por qué cayó en ello, qué gana y qué pierde, cuál es su concepto de la felicidad, como le cambiará la vida si hace una cosa u otra. Siempre una medida inteligente y sensata será mejor que llevarse del “criterio” de otros sin control de sus emociones.
  • Negarse a los Ultimátum: Lo hay cuando se escuchan frases como estas: Después de todo lo que he hecho por ti; Tanto que he trabajado / me he sacrificado por ti; Después de tanto que te he dado; No puedo creer que siendo como he sido contigo tú no quieras…; No puedo creer que siendo como he sido te comportes tan egoísta conmigo; Si de verdad me amaras harías…; Tú no me quieres; No volverás a ver a los niños; Te dejaré sin nada; Quieres a los niños más que a mí; todo eso es chantaje, y significa una cosa y solamente una cosa:

“HAZ LO QUE YO TE DIGO QUE HAGAS, O SI NO ….”.

Esto aquí, en Sebastopol y en cualquier otra parte del mundo, es un ultimátum. Aunque te digan que no cuando les digas que esto es un ultimátum y que si te lo parece es porque tú eres el paranoico/a, o que estás loco/a, etcétera. Toda afirmación de este tipo sobre tu salud mental es puramente arma arrojadiza, pura proyección, significa que estás ganando la batalla emocional. A estas alturas ya te percataste que el discurso es más falso que billete de 15 machacantes y que lo que tu chantajista quiere es llevarte de la nariz para que hagas lo que quiere que hagas. 

Y así ... no se quiere a nadie.


Advertencia: 

Responder y contraatacar en el mismo tenor nada resuelve. Un ultimátum es una afirmación de tercio excluido: O Esto o lo Otro; es decir una ORDEN que te dan para restablecer el control. Responder a ese agravio para mostrar la fuerza y carácter de que se ha carecido es jugar al gato y al ratón en una tonta competencia de egos. Dice mi hermano, que es tiburón de abogado y no cree en pajaritos: se gana con neuronas, no con hígado. El tercio excluido y las órdenes se superan: El chantaje se desarma diciendo clarito que si quiere ejecutar sus amenazas, que lo haga, nos prepararemos para la lucha.

  • Establecer las reglas de la discusión: Se conversa con el chantajista con la regla fundamental de hablar sólo de cosas y hechos concretos. Ni ataques, ni juicios personales, ni acusaciones ni sermones se permiten. No es que no se presentarán, pero las tácticas serán  estereotipadas: Por ejemplo, ante un juez o conciliador el chantajista buscará la posición de víctima, reproduciendo la situación de los dos progenitores, y tratando de granjearse el favor del otro. Y cada vez que el chantajista se salga de la regla - que lo hará un día sí y el otro también - salte de la discusión, interrumpe la perorata antes que escale, siempre hay algo  urgente qué hacer en cualquier otra parte.    
Los chantajistas siempre tratan de parecer más fuertes de lo que son, y por más virtudes que tengan en otros aspectos, una bala siempre es una bala y un ultimátum siempre es un ultimátum. Pero el ultimátum evidencia el colapso del esquema general del chantaje. Y se debe persistir hasta el final, cueste lo que cueste. Seguramente hay más ideas acerca de qué hacer, pero todas propenden a una sola cosa, que diré de manera entre jocosa y exagerada: Mejor morir de pie que vivir de rodillas.

Colofón

Me salió largo el artículo. Pero los temas de fondo del respeto, la libertad y el amor bien valen la pena. El amor no se sostiene con el miedo y el temor, menos con  ultimátums, pues donde los hay faltarán el Respeto, el Amor y más la Libertad. Aunque te digan lo contrario en todos los idiomas, si no te respetan no te quieren. Y el chantaje emocional es la peor forma de la falta de respeto.

Tú decides. He dicho.

Peru Blogs

viernes, 27 de mayo de 2011

UNA ÉTICA POLÍTICA



Soy un reformista radical. No separo la libertad de la igualdad ni la creación de riqueza de su reparto. Jean Daniel


Acabo de leer un magnífico artículo de Jean Daniel, Director de Le Nouvel Observateur, y traducido por El País de España. Me parece tan importante que hay que meterle punche latinoamericano y lanzarlo a ver qué pasa. El artículo es una síntesis y una profesión de fe, intitulado “Lo que yo creo: Una ética de Izquierda”, e invita en realidad a realizar, o a intentar realizar, una profesión de fe y una síntesis análogas. Para leerlo ir a este enlace: http://www.elpais.com/articulo/opinion/creo/etica/izquierda/elpepiopi/20110506elpepiopi_4/Tes

Una síntesis personal y social

Y ahora, mi turno. Trataré de ser muy personal, porque cada país, cada realidad, cada vida, tiene su propias coordenadas, sus propias circunstancias y su propia lógica. Una ética es algo espantosamente personal, así que hay que negarse al determinativo “la”, y no pretenderse el poseedor de la espada del augurio. Jean Daniel pretende hablar únicamente por sí mismo, y su vida seguramente le respalda. Es cierto que cuando se trata de hacer una síntesis propia inspirándose en el trabajo de otra persona existe el doble riesgo de la copia o de la caricatura. Trataré de colocarme en el centro, por más difícil que sea la equidistancia entre lo propio y lo ajeno. Una síntesis obliga a uno a volver a sus maestros, a sus fuentes primigenias propias o adoptadas, de donde le salió su manera de ser. Personalmente he tenido la suerte de tener muchos maestros y fuentes, así que de seguro cometeré la gran injusticia de no mencionar a algunos y algunas, así que intentaré no mencionar a ninguno.

Sintetizar la propia ética es todo un problema, pues vivimos la película de nuestra vida en una tensión dinámica entre lo que creemos y lo que hacemos y decimos. Consistencia y/o coherencia, que le dicen. Pensar la ética en cierto modo no es posible, como no es posible revisar a conciencia el automóvil mientras éste está en funcionamiento. La ética no se fabrica, se vive. Para los que nos interesa, la ética es mortalmente importante, que nos da una suerte de parámetro desde donde actuamos, y esas acciones a la larga nos dan forma y nos hacen ser lo que somos de manera tal que cada vez se cambia menos. El fin previsible de este proceso es “El Gran Cambio”, la muerte, el paso del Ser al No-Ser. Y de ahí que la ética sea algo que de tan dinámico suele escaparse, y muchos ni saben que la tienen.

Pero este artículo se llama “Una ética política”, y no es casual, porque el entorno cuenta. Hoy el tema de la ética divide a los peruanos. Está, como nunca antes, presente en el paisaje electoral peruano, donde muchos - esperamos que la mayoría - la afirmará como elemento fundamental para definir la elección, y otros, que no son pocos, pretenderán, muchas veces haciéndose violencia, ignorarla o relativizarla en favor de poder seguir diciéndose la Gran Mentira sin estorbos, y continuar viviendo de manera más o menos inconsciente, dejándole sus decisiones a otros. Y es Política, no solamente porque la Política, acto social, es continuación de la ética individual, sino porque hay tantas éticas políticas como individuos. Y esto me lleva a establecer mis propios principios políticos. Recurro aquí a lo dicho por el propio Jean Daniel: No separo la libertad de la igualdad, ni la creación de riqueza de su reparto. La falsa dicotomía que muchos quieren establecer a la prepo en nuestra patria, más que una mentira, es una atroz falacia, que no le deja nada sino el vacío a los que la siguen. Y como a falacia hay que tratarla, es decir como un error de razonamiento. No veo por ende ninguna razón, motivo o circunstancia para separar esquizofrénicamente los valores del crecimiento económico y de la distribución social.

Reflexiones dirigidas

1.- No se puede separar el crecimiento de la distribución de la riqueza.

Mi ética política me dice que la sociedad no puede crecer económicamente sin que crezcan los seres humanos en cuanto tales. No es admisible éticamente para un “homo politicus” (qué feo suena) que el crecimiento solamente beneficie desaforadamente a unos pocos y la gran mayoría se quede tirando cintura. Como el mundo cambia más rápido que nuestro deseo de cambiarlo, me separo de Daniel en que no veo razón para no ser radicalmente radical, y exigir el cambio “desde la raíz”, todo, aquí, y ahora; que es exactamente eso lo que significa ser radical. Creo en las reformas porque hay que hacerlas, y en las revoluciones cuando hay que hacerlas, porque hablar de progresos – asumo el sentido de Jean Daniel de “progresos” – es relativo a los grupos humanos. No es admisible moralmente que haya gentes que empiecen su ruta vital desde las alturas mientras otros lo hagan desde condiciones de vida que avergonzarían a un perro.

2.- El Poder Corrompe, y se le controla con Democracia

Con Jean Daniel, desconfío del Poder y de las revoluciones que tienen por fin la Toma del Poder. Demasiado hemos visto en el siglo XX, desde Bela Kun hasta Stalin, pasando por Mao y Sendero Luminoso sobre lo que ciertas revoluciones le pueden hacer al ser humano, en lo bueno y en lo malo, y creo en profundidad que lo bueno no justifica lo malo. Pero eso no quiere decir que los compromisos a los que necesariamente hay que llegar se conviertan en componendas, inevitablemente ligadas a la Corrupción. Para evitar o paliar este fin la revolución se justifica, como la historia demuestra, para demoler los sistemas que convierten la libertad y la igualdad humanas en payasadas. Una política honesta no puede transar con el relativismo desencantado de la posmodernidad, y está en la obligación de llamar las cosas por su nombre. Si la democracia no es una pasión movilizadora, entonces no es nada.

3.- En vez de ideologías, “virtudes republicanas”

Los dogmas y las ideologías se hicieron puré en el siglo pasado. El principio de Complejidad de Edgar Moran no es un divertimento intelectual, es una condición del pensamiento para empezar a hacer política en serio. La soberbia y exclusividad del pensamiento único, que nos dirigen al fracaso y a la extinción como especie, deben ser combatidas frontalmente con astuta tolerancia democrática, hábil humildad intelectual, y un inteligente entendimiento en el diálogo y en el manejo de los eternos conflictos de la convivencia humana. Y hay que estar vigilantes para extirpar la soberbia y la autosuficiencia del seno de las propias filas de la opción política que uno asuma. Ya se hace demasiada. Hay que decirlo claro: El que no está contra nosotros, está con nosotros.

4.- El ser humano es su propia finalidad

No se puede sesgar la igualdad de la libertad, ni a la inversa. En el primer caso llegamos a la dictadura y la tiranía, como avizoraran en diferentes líneas Proudhón, Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci; en el segundo caso arribamos al Capitalismo Salvaje y la Ley de la Selva. Dialécticamente, la fraternidad como Valor debiera limar las asperezas que existen entre la Libertad y la Igualdad, reunirlas y dar algo nuevo como resultado, algo que no existía antes. Los extremos de Hobbes y Rousseau no nos sirven. El ser humano ni es lobo ni es cordero, es un ser humano. Por eso el crear riqueza no debe estar separado de distribuirla, y una sociedad no es solamente un sistema económico.

5.- El dinero no es mercancía

El dinero es el símbolo de la riqueza, la unidad de cuenta y un eficaz instrumento para circular la riqueza. La especulación es la culpable de la mayoría de las crisis. Cuando la sociedad pierde de vista la producción de bienes y se “financiariza” en exceso, el dinero se convierte en fin supremo, y desplaza al ser humano. La pobreza no es una cifra, ni la sociedad una bolsa de valores donde impere el individualismo cínico.

6.- La violencia lleva a la extinción

Tras siglos de irresponsabilísima indiferencia frente a los costos humanos de la violencia, o a su relativización en función de valores supuestamente más importantes; llega el momento de decir con toda claridad que la violencia no se justifica ni siquiera en los peores momentos, y que si debe tolerarse como parte de la condición humana, debe ser reducida al mínimo absolutamente indispensable. La violencia es el instrumento de la extinción humana, si es de origen individual, pero peor aún cuando se asume como medio institucional. La violencia es regresión al pasado pre-humano. Si hay que luchar por la Libertad y la Justicia, y contra el Terror y la Injusticia, las formas de lucha que preferiremos son activamente no-violentas, para evitar el sacrificio inútil. La guerra solo se puede justificar en legítima defensa, y tras haber agotado todos los recursos pacíficos.

7.- La barbarie no se responde con barbarie

Si a la barbarie se le oponen sus mismas armas, nos convertimos en aquello contra lo que luchamos. De víctimas nos convertimos en verdugos. Usar las mismas armas del enemigo nos convierte en enemigos de nosotros mismos, porque así traicionamos los valores por los cuales combatimos. La pulverización de los dogmas, las ideologías y los credos religiosos que nuestra época opera rebotan en fanatismos irracionales. El fanatismo es una absolutización de las propias creencias que crea deformidades morales, con las que se justifican los temores ocultos de la humanidad, y se llega a la barbarie. El fanatismo debe ser entonces prevenido y desarmado por todos los medios a nuestro alcance.

8.- El Odio destruye

Entre los efectos principales del odio instalado en la condición humana están el racismo, la discriminación, el desprecio del Otro que lleva inevitablemente con el tiempo a su destrucción física, a no ser que se intervenga activamente al respecto. La opresión lo es fundamentalmente porque humilla al Otro, pero el Yo y el Otro somos el Nosotros, y una casa dividida se derrumbará sobre sus ocupantes. La anti-ética del odio debe ser sustituida por una ética del sentimiento, de la vida y de la razón humana, armoniosamente vinculadas.

9.- La resignación mata

La vida es lo único que poseemos, individualmente y por poco tiempo. La humanidad permanece en nuestros descendientes. Resignarnos ante las desgracias de la vida y las maledicencias de los seres humanos es perder los valores más acendrados y sostenidos de la humanidad: El coraje de no claudicar jamás ante la Mentira, la Corrupción, el Odio, la Intolerancia, la Soberbia y todos aquellos antivalores que destrozan la supervivencia de la especie y la arrojan a condiciones de vida inhumanas y abyectas.

Sé que esto sonará a mis amigos como romanticismo. Me importa tres pepinos. Una ética es un deber ser, y el deber ser se involucra necesariamente con el intento que hacemos de vivir acordes con aquellos principios que, como seres humanos, nos planteamos. Lo que cuenta en estos momentos electorales es saber quiénes somos, cuánto valemos y por qué hacemos las cosas. Como lo planteaba San Pablo, Ama y Haz lo que Quieras, porque si asumimos el Amor como un principio de valoración fundamental, y la intención como elemento de la validez de una ética, entonces aún en los errores habrá posibilidades. Lo que no es admisible es que la Política no contenga límites y que todo sea dirigido por una simple ansia de poder.

Y cómo los seres humanos no somos perfectos, tenemos que replantearnos la naturaleza de la utopía. El que tenga cerebro, que entienda.

martes, 8 de marzo de 2011

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE VIOLENCIA ESCOLAR Y MATONERÍA - BULLYING


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE VIOLENCIA ESCOLAR Y MATONERÍA - BULLYING


"El conocimiento - esto es, la educación en su sentido verdadero – es nuestra mejor protección contra el prejuicio que no razona y el miedo que produce pánico, ya sea que éstos nazcan de algún interés especial, de minorías restrictivas o de líderes aterrados." - 
Franklin D. Roosevelt







Me pidieron hace un tiempo que me manifestara al respecto de lo que ocurre en las Instituciones Educativas, y que se expresa en el término de moda Bullying. No me gusta la palabreja. Lo que se quiere expresar con ella constituye un problema real, pero y para variar, lo hemos percibido cuando la palabreja nos llegó desde norteamericanas latitudes. Y desde que es importado y corresponde a una realidad propia de los Estados Unidos y países anglosajones en general, entiendo que el haber “descubierto” este muy real problema a través de ojos ajenos significa que los parámetros con los que se trata el tema pueden no tener mucho que ver con los de nuestra realidad. Empezando por la manía de emplear palabras en idioma extranjero cuando no son necesarias. La lengua de Cervantes cuenta con sinónimos apropiados, entre los que “Matonería” me suena interesante, y resulta muy adecuada traducción para la palabreja de marras. Naturalmente no daremos coces contra el aguijón ni nos haremos problemas por una palabra, así que la trataremos provisionalmente como matonería – bullying, con la idea de que nos entiendan. 

Violencia escolar y matonería - bullying

El término Violencia Escolar está muy vinculado al de matonería – bullying, aunque parece ser mucho más general. Aludiría a toda clase de violencia que se ejerce al interior de las Instituciones Educativas, la que proviene de todos los actores y se dirige a todos los actores; Directivos, docentes, discentes y padres y madres de familia. Se incluiría la violencia desde y hacia el interior de cada uno de estos grupos. Este tema se manifiesta así extraordinariamente amplio y merecedor de un estudio en profundidad. Por lo que sabemos hay aproximaciones muy solventes. Hemos visto mucho, por ejemplo, sobre las relaciones entre Estado y Sindicato, entre Directivos y Docentes y entre Docentes y Alumnos. Relativamente poco hemos visto sobre los organismos educativos intermedios tipo UGEL o DRE, y se lo merecerían. Hace falta, definitivamente, una profunda mirada de conjunto.

Naturalmente, el espectro de la Violencia Escolar incluye a la matonería-bullying. Sin embargo, hemos encontrado que algunos investigadores asumen el concepto Violencia Escolar como sinónimo perfecto de matonería – bullying, y creemos que esto es un reduccionismo. Hay una forma de lenguaje que esconde, así como hay una forma de lenguaje que muestra. Igualar la matonería – bullying con la Violencia Escolar oculta la violencia que proviene de actores que no son alumnos. Es violencia la toma de colegios, que expresa conflictos entre padres y madres de familia con profesores y directivos. Es violencia que colegios de paga máxima coloquen cámaras de video en baños y salones para “monitorear” a alumnos y profesores. Es violencia la asignación de profesores a ciertas instituciones educativas vía pago de cupo, así como la rotación desmedida y manipulada de éstos. Es violencia el que muchos profesores estén obligados a empezar clases el martes y terminarlas el jueves en los colegios rurales. Es violencia forzar exámenes de evaluación docente con parámetros políticos, y además entregar las pruebas previamente a los profesores del partido propio. Es violencia aumentar las pensiones sin criterio racional alguno. Es violencia – y una trastoque del sentido de la escuela - que una institución “educativa” tire por la borda alumnos porque no cumplen un “perfil”. Es violencia que tras once años de escuela los alumnos no sepan leer correctamente. Es violencia la existencia de escuelas unidocentes y multigrado. Y la lista podría continuar indefinidamente. Veríamos que todos los actores están vinculados de uno u otra modo. La violencia es un hecho social evidente, la escuela no está aislada ni de la sociedad ni de la cultura. De repente la matonería – bullying no es solamente un tema de escolares en un salón de clase.

Qué es la matonería - bullying

Sin embargo, la matonería – bullying es definido por algunos como un tema de salón de clase, de violencia entre pares, aunque en el marco de las relaciones formales que se establecen en la escuela. Podemos deducir entonces tres actores, no dos: Victimarios, víctimas e institución formal (Esta última representada por profesorees y Directivos). La matonería - bullying se presenta principalmente en las Escuelas, pero también en las Universidades e Institutos. Entre sus características se dice que esta violencia puede ser física, verbal, psicológica, directa, indirecta, e incluso virtual. Que existen agresores victimarios y agredidos víctimas. Que es el ejercicio de una violencia “ilegítima”. Sus consecuencias van desde el daño psicológico y físico hasta la deserción y abandono de los estudios, el ausentismo y el fracaso escolar. Se correlaciona con otros problemas sociales, como el racismo y la xenofobia, la intolerancia frente al inmigrante, la homofobia, la discapacidad, los desórdenes de la conducta y del aprendizaje, las dificultades para establecer la identidad personal, la inserción laboral de los jóvenes. 

La definición de la estadounidense No child left behind act (NCLBA) es interesante: El término bullying en tanto se entienda como acoso escolar, se aplica a “aquellas conductas relativas a la identidad de un alumno, o a la percepción de esa identidad, concernientes a su raza, color, nacionalidad, sexo, minusvalía, orientación sexual, religión o cualesquiera otras características distintivas… siempre que…entorpezcan significativamente las oportunidades educativas o la participación en programas educativos de (los) alumnos; (y) perjudiquen la disposición de un alumno a participar o aprovechar los programas o actividades educativos del centro escolar al hacerle sentir un temor razonable a sufrir alguna agresión física”. El centro del problema de la matonería – bullying podría tener relación con la formación de identidad, en la que el sistema educativo tiene un papel de primera línea.

Violencia escolar y expectativas sociales en la educación

No hace mucho encontré un par de textos que me parece pueden ayudar a encuadrar algunos aspectos generales de nuestro tema: El primero es de 1923, del antropólogo Clark Wissell, y dice así: “Nuestra cultura se caracteriza por una predominante creencia en algo que llamamos educación – una suerte de mecanismo destinado a hacer propicios los designios de la naturaleza en la manifestación de cultura. Nuestra fe implícita es que esta fórmula, o método, permitirá el cumplimiento más feliz de tal finalidad, (esa) es nuestra religión verdadera. (….) Nuestra fórmula suprema para llevar a término la realización de nuestros más caros ideales es la educación … Es una especie de gran fórmula mágica con cuya ayuda esperamos perpetuar y perfeccionar nuestra cultura.” En corto, creemos en la educación como panacea social en la misma medida que nuestros antepasados creían en Aia Paec o Pariacaca. Cuando percibimos problemas sociales convocamos así a esta entidad metafísica y pontificamos: “Esto se arregla con Educación”.

El otro texto es del clásico Emile Durkheim, que dice así: “(La educación) es sólo la imagen, el reflejo de la sociedad. La educación imita la sociedad y la reproduce de manera compendiada (…) La educación es sana cuando la nación misma goza de buena salud; pero, por carecer del poder de modificarse a sí misma, se corrompe cuando la nación declina. Si el medio ambiente moral, tal como es experimentado por los maestros mismos, es corrompido, es inevitable que sean afectados por él. (….) Estamos girando en círculos.” Y otra vez en corto: La sociedad determina la educación, no la educación a la sociedad. Una sociedad corrupta y violenta produce una escuela corrupta y violenta.

Como sociedad peruana estamos dando vueltas en círculos alrededor de dos creencias tan contradictorias como opuestas: Por una parte, tenemos una fe mágica en que "la escuela" (o un ente más metafísico aún: "la educación") dará solución a todos nuestros problemas, Por otra parte, que "la educación" nos hará progresar para salir de nuestra situación de subdesarrollo. Estas creencias se expresan fuertemente en los programas electorales y reflejan difundidas creencias sociales. No me gusta decirlo, pero me temo que tanto en un caso como en el otro nos engañamos a nosotros mismos con excesivo entusiasmo. 

En primer lugar, la educación no es palabra mágica ni actividad por la que tras dos sinsaravinos y algunos pases mágicos sacamos gentes educadas; ni tampoco la educación es la palanca que nos sacará adelante, cuando menos no sola, a no ser que consideremos que dotar a Estados Unidos, España, Italia, Japón, Brasil y otros países con nuestros 3 000 000 de peruanos migrantes más talentosos sea la gran contribución de la educación peruana para el desarrollo.

Entorno social de la matonería - bullying

¿Qué tiene que ver todo esto con la matonería – bullying? Se supone que es función de la escuela enseñar a convivir estableciendo relaciones humanas con soporte en el amor, asumido como valor supremo. La fuerza y el ejercicio de la violencia nos repugnan explícitamente, y las rechazamos. Deseamos que las relaciones de convivencia se basen en una visión de futuro compartido por todos los que habitamos este pedazo de tierra bajo el sol, sostenido por un común sustrato de afecto, trabajo y conocimiento. Deseamos que las escuelas sean espacios abiertos, amables, bulliciosos de actividad física y mental. Deseamos que las escuelas proporcionen el afecto y saber que tanta falta nos hace como sociedad. Deseamos que sean lo que deben ser: espacios de aprendizaje.

Bueno, esa es la teoría. Y es un sueño hermoso, pero me temo que es un sueño, aunque digno de ser perseguido. No es posible que el sistema educativo se aísle de una sociedad corrupta y violenta como la que tenemos para transformarla desde afuera. El sistema educativo es un resultado de la sociedad peruana tal como esta es, no tal como nos gustaría que fuera. Nos guste o no, la educación es corrompida y violenta y frustrante porque la sociedad peruana es corrompida, violenta y frustrante. Tratar la matonería – bullying como si fuera un problema aislado equivale a curar el cáncer a la piel poniendo curitas en las escaras. Sí, ya sé que es triste y que suena horrible. Pero es obvio que resolver este problema no pasa por medidas de contención, control y represión arbitradas desde la Escuela. La represión de conductas anómicas es también violenta, aunque a diferencia de la matonería – bullying, sea legítima, separe a la víctima del victimario y contenga la situación de abuso. La matonería - bullying seguirá siendo un problema escolar mientras no asumamos nuestros conflictos en todos los niveles y no arbitremos formas de resolverlos como nación y como sistema educativo.

Ghettos y matonería - bullying

Claro que el problema no apareció con la palabra, estaba allí hace muchos, muchísimos años. El conocido cuento Paco Yunque de César Vallejo, nos golpea en nuestras emociones no solamente porque está muy bien narrado, sino porque da cuenta directa y frontal del modo en que la violencia de los conflictos entre clases en la sociedad se traslada al aula, que es correa de transmisión de las diferencias sociales de generación en generación. El personaje Humberto Grieve es por todo concepto un matón, un faite, un compadrito, un “bully” que agrede para dominar al hijo de la cocinera en el salón de clase. Paco Yunque construye su identidad de aplanado. El profesor ve pasar el asunto. La historia de Paco Yunque ya no nos pega como solía hacerlo porque hoy es virtualmente imposible encontrar un colegio no público en el Perú, donde algunas clases sociales se arrejunten y se miren. Hemos alcanzado en los NSE A, B y parte del C el estadio del ghetto, apenas ligeramente quebrado por actividades de bien social, algunas positivas como mecanismos de integración social. En otro artículo nos hemos referido a la formación de ghettos desde la perspectiva de políticas sociales que sean algo más que beneficencia disfrazada. 

Lo cierto, real y efectivo es que ahora el sentido de pertenencia a las clases sociales está más instrumentado que nunca desde el sistema escolar. Y en eso el cuento Paco Yunque sigue vigente. El efecto de la educación privada es reunir en el mismo espacio a los hijos de las personas de ingresos aproximadamente iguales. Lo propiamente educativo es secundario. Observar la costosa publicidad de ciertos colegios particulares es ver empresas que publicitan sus logros para provocar la compulsión de compra. La lógica mercantilista es la de trasladar los costos de ventas y publicidad al consumidor,y no es extraño que los costos de pensiones hayan subido en pocos años de un 30 al 40 % en ciertos segmentos, según reciente investigación periodística de El Comercio.

Formación de Identidad y matonería - bullying

Por lo tanto, la matonería – bullying por sí sola no expresa la violencia entre clases sociales, porque éstas están en sus ghettos escolares, y se mezclan poco. La violencia escolar introyectada y expresada en la matonería – bullying es muchísimo más insidiosa, más sujeta al trauma de la adaptación personal a un grupo, más interiorizada en el alma de los alumnos, más pegada a las diferencias culturales entre los padres de los niños. En suma, más cercana a la formación de identidad. Puede distinguirse en los niños y niñas que se comportan agresivamente frente a las diferencias tal como las perciben, en la expresión infantil de las disfuncionalidades familiares mal asumidas y trabajadas por la Escuela, en los estereotipos de conducta funcionales a la contención y adaptación a un cierto perfil, en la división entre alumnos de alto rendimiento y la morralla que proporciona las pensiones para que los del primer grupo tengan todas las ventajas, en la diferenciación en el aula entre niños que acceden a los gizmos de moda – celulares, iPods, etc. –y los que no. Hoy en día las Escuelas muestran más entusiasmo en separar a los alumnos que no cubren el “perfil” que en resolver problemas educativos. Como dicen en los buques, los tiran por la borda. Este rechazo de la Escuela suele ser destructivo en el desarrollo de la identidad y por ende en el futuro de un alumno. Me pregunto si la expresión peruana de la matonería – bullying se limita a los alumnos. Muchas Escuelas ejercen la matonería – bullying con los padres de familia y/o con sus profesores. El Estado, principal empleador educativo, también es un matón con los profesores a los que emplea, en especial los contratados. Los entes intermedios sirven de filtro para ubicar a los profesores en determinados grupos, en función de intereses que poco tienen que ver con lo educativo. Parece ser sólo natural que esta relación de anomia institulizada, invisibilizada y mal contenida llegue a los alumnos por mímesis y currículum oculto, y ellos la expresen a su modo. El ejemplo arrastra. En las dos direcciones. 

Cuando un alumno de la escuela de Columbine toma una carabina y liquida a todo títere con cabeza que tuvo la mala pata de pasar por ahí, nos entristece y nos preguntamos qué tiene la sociedad norteamericana que produce tales estragos emocionales y físicos, con tan tremendas consecuencias. No miramos a la Escuela estadounidense, parece obvio que la Escuela no tiene gran responsabilidad, y es poco lo que puede hacer frente a casos patológicos. Ni defiendo ni ataco al sistema educativo de los Estados Unidos cuando digo que es obvio que de él no depende el problema de la venta y posesión de armas de fuego.

Cuando en nuestro país un chico hiperactivo y desadaptado le rompe el alma a otro por el delito de tener un iPod o un celular que él no tiene, o por mostrar conductas interpretadas como homosexuales, o por mostrar un acento o color algo diferente, reproduce una situación de violencia escolar que está bastante más diseminada y es mucho más general que un problema entre pares. Es la punta de un gran iceberg, que se muestra donde la sociedad y la educación hacen crisis, como en Chile. De ahí podemos pasar al problema del pandillaje, pero en mi modesta opinión ambos problemas no se identifican sino de manera relativa. La matonería – bullying presenta un tercer protagonista que la Pandilla no tiene: la Institución escolar. Parece que los paganos de todo este tema son los alumnos y los padres y madres de familia. La única reacción posible de los atribulados padres de familia conscientes de estos problemas consiste en aislar cuanto puedan hacerlo a los niños. Ni la sociedad ni la Escuela tienen nada que ofrecer al respecto.

Tres medidas de emergencia

Pero tratemos de no escabullirnos al maximalismo. Se necesita una transformación social importante para resolver este problema y muchos otros que padece nuestra sociedad. Pero en un terreno quizá más limitado pero mucho más manejable, ¿Qué puede hacer la Escuela privada o pública, para atacar el Bullying? ¿Cómo responder a la emergencia? Se nos ocurren cosas obvias: 

Una es prevenir. Se previene desterrando la violencia escolar de la Escuela, y suena fácil, pero lo sencillo es difícil, porque en este caso nos metemos en el terreno del Clima Institucional, complejo como él solo y lleno de resistencias, pero que debe afrontarse para crear una escuela democrática, con contenidos positivos propios qué defender, donde las diferencias puedan convivir entre sí resolviendo conflictos y construyendo sociedad y patria. Y en este punto es imperativo encontrar maneras de asumir y resolver los conflictos que ponen frente a frente a los diversos actores en la Institución Educativa.

En segundo lugar, los primeros años de la primaria son esenciales para detectar eventuales problemas de formación de identidad, y por ende de matonería - bullying. Hay un lado positivo, el acompañamiento del proceso de formación de identidad, Por otro lado puede haber un programa de emergencia temprana. Claro que hay que tratar a los niños y niñas con el guante blanco que se merecen en esta etapa de sus vidas y no tirarlos por la borda. La presencia de especialistas expertos y motivados es esencial a este respecto.

En tercer lugar, dado que la matonería – bullying se manifiesta principalmente en el salón de clase y en los recreos, los docentes deben estar preparados para reaccionar inmediatamente al respecto, con autoridad y profesionalismo para cortar de raíz el abuso y poner al matón en una línea de tratamiento predeterminada, que trate el problema como problema y no como conducta a castigar.

Colofón

Estoy seguro que mucho se queda en el tintero. Sin embargo, estas consideraciones creo nos permiten acercarnos al tema. No son ideas enteras sino apenas retazos que deben ser completados, discutidos y diseminados para convertirlo en el tema nacional que indudablemente es. Y, por ahora, punto.