lunes, 11 de marzo de 2013

HUGO CHÁVEZ, O LOS MIEDOS SOCIALES


HUGO CHÁVEZ, O LOS MIEDOS SOCIALES

"Los medios de comunicación de América Latina son la principal razón de que la mayoría de la gente de Latinoamérica tenga una visión de Venezuela igual de distorsionada incluso peor que la de la mayoría de ciudadanos estadounidenses."
(Mark Weisbrot, columnista de The Guardian, codirector del Center for Economic and Policy Research)

"(A la hora de la muerte) a un hombre debe bastarle pensar que es un hombre, que está de pie, que está bajo las estrellas"
(G.K.Chesterton)



Pocos políticos en América Latina levantaron más polémica en vida y en muerte que Hugo Chávez: Temido y odiado por bastantes; amado y adorado por millones. Objeto de absolutamente todos los trucos que una prensa dedicada a la desinformación podría utilizar para tumbárselo, incluyendo el  golpe de estado. Sin embargo les sobrevive incluso en su muerte. Hugo Chávez, ser humano, ha enseñado cómo vivir la lucha por un ideal, además de cómo se debe morir. Como a estas alturas de mi vida no creo en pajaritos, no solamente voté NO en la Revocatoria, sino que no me llama la atención la defensa irrestricta de la libertad de empresa. No es interesante preguntarse lo que ya sabemos: si la prensa dice lo que dice, es tema de tarifa y punto. Lo único que puede variar creativamente y despertar cierto interés es el monto y la forma de pago. El “secreto a voces” peor guardado de la historia es que hasta las piedras saben en nuestro continente que la prensa no es creíble y que opina con la billetera. Testigos los revocadores acá en Lima, conchabados con quien te jedi, caballero yedi. Es gracioso que, salvo cuatro o seis periodistas sensatos y/o lúcidos por ahí, siguen actuando como si se les creyera. Allá ellos.

El problema es Otro

En consecuencia el problema es Otro, y es el mismo del Fin del Mundo del 2012: ¿Por qué gente  inteligente y capaz, de toda procedencia, se cree las historias de la prensa, y repite un discurso mendaz, a todas luces tendencioso, e incluso falso? Sobre Hugo Chávez he escuchado monsergas  increíbles, expresiones tan emotivas que de repente se las merece un marido tramposo, un padre ausente, un hijo sinvergüenza. Pero … ¿el presidente de Venezuela, nación petrolera y hermana, pero  muy lejana de nuestras preocupaciones inmediatas? Vamos, que eso se merece su poquito de análisis.

Hay gente que no puede escribir – e incluso pensar – el nombre Hugo Chávez sin sentir violentas arcadas físicas y emocionales. Miremos algunos de los epítetos dedicados a Chávez, el proceso venezolano y sus aspectos vinculados, recogidos tan solo en un par de intervenciones en una discusión en red social:

Fraude, genocidio, se atornilló miserablemente, vomitó, amordazó, sojuzgó, emputeció, dictatorial, estupideces, payaso, títere, malvado, apestoso, miserable, desgraciado, hijo de puta, golpista, malvado más un larguísimo y efectista etcétera.

Yo no sé, pero ahí algo me suena raro. Tengo mis ideas de izquierda bien enraizadas e incluso familia en Chile, pero puedo decir con toda soltura, naturalidad, desenfado, e incluso donaire estas dos palabras: “Augusto Pinochet”, y no solamente no me vienen arcadas, ni agruras, ni me salen pústulas moradas, ni siquiera una vergonzante acidez estomacal. Es más, siento cierta satisfacción de poder mostrar un aura de objetividad frente a un tema polémico. Gratificante, si uno se pretende analista de la realidad y capaz de conceptualizarla sin malabarismos de conveniencia personal. Total, nadie me paga por opinar, lo que tampoco es tan bueno pues hay cuentas que pagar, y gente que me lo recuerda con insistencia digna de encomio. Pero puedo decir “Alan García” y hasta “Keiko Fujimori”, y no me da chucaque ni soponcio. Y no es que me gusten, pero no le doy a nadie el gusto de amargarme la cotidianidad con sus barbaridades en hechos y palabras. Y eso que hay quien se esfuerza.

Cuando veo lo que hacen y oigo lo que dicen, me escandalizo mi algo, pero luego se me pasa, y digo con toda dignidad “qué badulaque”, y continúo con mi vida, algo bastante más importante. Sigo el sapientísimo consejo del gran filósofo brasilero Chico Buarque: A pesar de Usted / mañana ha de ser / otro día.

Los Perros de Pavlov

Ahora bien, ¿por qué a tanta gente le da ataque? Como soy educador y me sé mi poco, tengo mi respuestita: La asociación de un concepto a contenidos negativos determina estímulos aversivos asociados en este caso a la imagen “Hugo Chávez”. Es decir, alguna gente sometida al estímulo “Hugo”, está condicionada a salivar amargo. No me creo el cuentazo que a veces dicen que la Prensa no tiene tanto poder, porque machaca y machaca diaria y subliminalmente, y no me vengan con que no, que grandecitos ya somos. Es que me molesta que me tomen por imbécil, aunque puedan eventualmente tener razón. Cuando la prensa es monocorde y manejada por gente sin escrúpulos, el condicionamiento es más efectivo todavía, y convendrán ustedes conmigo que estas condiciones de monocordia y concentración capitalista se cumplen ampliamente en nuestro continente.

Pero no puedo culpar a la gente por ser condicionada cuando el sistema educativo te estafa y te dice, por ejemplo, que sabes leer cuando en verdad eres semianalfabeto – apuesto que por ahí aparecerá uno que dirá que lo estoy insultando, de los que cree que “panzón” es un insulto. Piénsalo, si no decodificas discursos ni diferencias lo manifiesto de lo latente, ni puedes analizar más allá de tus simpatías y antipatías, eres perfecto para salivar como los perros de Pavlov y ser parte de la “masa de maniobra” mediática.

El Malo de la Película

Nuestra Derecha Bruta y Achorada tiende a opinar con los juanetes y creerse los discursos destinados a los incautos. Otorgarle a Hugo Chávez el cuasi demoniaco poder de intervenir en todo, e influir - no “influenciar”, por favor, me tiene harto ese galicismo - decisivamente en casi todo, pues eso no lo consiguió el comunismo soviético con bombas nucleares, Comintern y todo eso. Nos guste o no, Chávez nunca pudo disputar el dominio del mundo, o de América Latina, a los Estados Unidos, ya bastante hizo manteniendo en lo posible la independencia de Venezuela. Pero como está en la técnica del psicosocial meter miedo y fortalecer simbólicamente al enemigo, basta asustar a los pobres de espíritu para que se abandonen a una autoridad fuerte que se ofrezca a quitarte la pesada carga de la Toma de Decisiones. Pero asignar omnipotencia siempre es sospechoso, aun si la DBA sabe lo que hace – cosa que dudamos, sus decisiones corporativas últimamente han sido bastante malas.

El insulto y su relación con el inconsciente

A mí, que jamás me gustó el estilo de Chávez, entiendo que el hombre ha tenido mucho éxito: ganaba las elecciones, caray, a medio la docena, y si puedes hacer eso, hacerte dictador suena poco inteligente: Una ventaja de la Democracia es que te enteras de las cosas y tus decisiones son más sensatas, aparte que no tienes que hacer toda la chamba. Pero los opositores de Chávez y hoy de Maduro creen que insultar es un argumento, que la magia de los conjuros tipo Brujas de Macbeth son algo a mostrar y sentir orgullo, y despachan su ignorancia a gusto. La agresividad desatada es tal que uno se convence que estos solo se conformarían con matar a quien sienten que los agrede. Para  estas gentes debe ser terrible que Hugo Chávez se haya muerto por su cuenta, sin que hayan podido clavarle la estaca al vampiro. Denigrar al muerto linda con las ambivalencias necrofílicas, y no creo que la gente, Johnny, esté tan loca. Sería terrible que encontraran, como les pasó a algunos veteranos de la Lucha contra el Comunismo, que Chávez les hacía el favor de darle sentido a sus vidas.

Ahora cómo lo mantenemos amenazante, menuda dificultad que seguro produce enredos padre en cabezas no entrenadas en exceso en el ejercicio del pensamiento. Vemos a algunos tratar de encajar la realidad a esos esquemas, le chapamos el chiste, empezamos a reírnos y la comunicación se pierde, pues el interlocutor se ofende con uno y lo desamiga de las redes sociales.

El Problema del Otro

El problema entonces no es – o era - Chávez, sino el Otro, el que habla de él. Imagínate que tratas de conocer y posiblemente de cuestionar las bases del gobierno bolivariano (no vale decidir a priori que lo vas a condenar, primero necesitas la data como sabe cualquier investigador serio), te apuesto doble contra sencillo que NO vas a encontrar información fidedigna, o que conseguirla te va a costar sangre, porque por allí están más ocupados demonizando a Chávez y al Chavismo, y creen que con eso ganan más. Como por allí suponen que las gentes son irremisiblemente estúpidas (tampoco se les puede culpar de creer que tras décadas de destruir la Educación no tengan la conciencia de cierto éxito), ya no se molestan en argumentar, piensan que basta con la salivación pavloviana a lo Montesinos. La gran mayoría de los que se dicen "analistas" de la prensa peruana se creen la propaganda que repiten y que hasta colaboraron en fabricar, y no proporcionan información nueva sino que repiten lugares comunes, como eso de “perpetuarse en el poder”: Explíquenme  cómo hace un muerto para perpetuarse. Por cierto, estos límites analíticos se vieron también en la renuncia del Papa Benedicto, donde muchísimos “analistas” no dicen esta boca es mía porque esperan el His Master s Voice proveniente del Palacio correspondiente.

El Problema es el Otro

Hugo Chávez ha muerto de cáncer. Hemos visto gente que escupe el cadáver y patea el ataúd, si bien virtualmente. No lo harían en persona, la fácil valentía de las redes sociales no da para tanto. Es simbólico eso de patear al muerto, de insultar a gentes a los que se les adjudica ipso facto la calidad de “enemigo”. El muerto, en esas mentes, no está tan muerto, de repente anda de parranda. Seguro que esto duele a algunos, pero Chávez muerto sigue siendo mayoría en Venezuela. Se ganó un prestigio muy superior al de sus críticos. En cierto modo está más vivo que muchos, si la intensidad en el vivir es un parámetro. Porque el problema de fondo sigue siendo el Miedo expresado en la necesidad de disfrutar del control de la propia vida, que se cree tener porque se puede insultar en las redes sociales a los que les digitaron debían odiar. No es posible controlar los conceptos con adjetivos añadidos: Chávez malvado, dictador, criminal. Vale la pena preguntarse a qué le temen realmente tanta dama y caballero tan prolífico en epítetos. Ahora que el “Diablo” está muerto va a ser peor, porque es inevitable comparar con el Mío Cid Ruy Díaz El Campeador, que vencía después de muerto, lo que levanta ronchas por lo cantado que estuvo el triunfo de Nicolás Maduro.

De donde viene el odio

Ahora bien, el odio viene del Miedo, y el miedo de la posibilidad de que me quiten lo que entiendo es mío. Eso se entiende perfectamente en los muy pocos que se apropian de más de la mitad de la riqueza de nuestras naciones, y que alguna culpa inconsciente deben sentir por despojar al resto, aunque esa inconsciencia en algunos debe ser bien inconsciente, mientras en otros es Responsabilidad Social. Ciertos medios de comunicación peruanos hacen plata explotando y reflejando el temor inconsciente de los que la mueven, y la manipulación que ciertos periodistas lograban ya no es tan eficiente como solía ser. Ya se cae porque no se puede vender indefinidamente la bobada ideológica del comunismo internacional, que resolvemos metiendo bala y “matando menos gente”. Los grandes capitales están inmovilizados por conflictos sociales que el poder político ejercido por los dichos superdotados no atina a tipificar ni a resolver con un mínimo de solvencia. En consecuencia vender el temor a los ajustes sociales de cuentas por el que se cobre con intereses la deuda social tiene límites. El pacto entre derecha liberal y nacionalismo humalista como que morigera la cosa, aunque muchos la vemos compleja, como solamente ganar tiempo, y a ver qué hacen con ese tiempo. La lucidez no se compra, se trabaja. Y hay mucho vendedor de sebo de culebra (no “cebo”, por favor). Y ahí. 

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