martes, 17 de septiembre de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 55 - SHERLOCK HOLMES - PARTE DOS

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CRÓNICAS DE LECTURAS – 55
Sherlock Holmes – Parte Dos

I
Metida de pata

Haré un mea culpa. Me acabo de dar cuenta que disparé una Crónica completita sobre Sherlock Holmes (La número 20) con absoluta torpeza, evidenciada en que no mencioné ni uno solo – ni uno solo, Dios de Israel - de sus libros y relatos. Se necesita ser bien sonso para que algo así se le pase a uno, pero ahí tienen … se me pasó. Así que puedo elegir entre seguir siendo el bobo de la tribu, o resolver la cosa, abandonar el sambenito y mirarme al espejo sin ver las orejas de jumento asomando por detrás de mi cabeza. Porque alguien dijo, no sé quien pero muy sabio él, que Cometer un error y no arreglarlo es cometer dos errores. Así que ya que se trata de fomentar la lectura de Conan Doyle y del Detective, lo menos que puedo hacer es comentar lo que no comenté. En mi Crónica número 20 me engolosiné con los autores del género y se me pasó … y lo repito, hay que ser el bobo de la tribu para eso. Tampoco es que esté tan mal … ¿o no? Ojalá me pudiera creer mis propias historias. Ok, está así de mal, pero no tanto porque después de todo, son Mis Crónicas. Claro que como excusa no suena bonito y es pedante como ella sola. Basta entonces de pedir disculpas, evolucionemos como evolucionó el Detective. Porque al principio, y esto suele suceder, se marcan los caracteres y se establecen los parámetros narrativos. Le pasó a la Rowling en Harry Potter y la Piedra Filosofal, que dispara el globo de ensayo a ver qué pasa con el Harry, y narra aguantada y se proyecta, ma non troppo, y sólo se manda de hachazo cuando las tranquilizadoras cifras de las ventas la relajan y le dejan emplearse a fondo en lo que se traía guardado, lo que dio para varios exitosos libros más. Y le pasó a Upton Sinclair en el primer libro de la serie de Lanny Budd, El Fin del Mundo, cuyos personajes eran suficiente para un libro solo, pero el éxito en ventas le permite continuar el plan, y así el mocoso Lanny Budd crece entre los sucesos importantes de la época, buen truco para contar su perspectiva de la historia contemporánea. En esta situación estaban todos los novelistas por entregas del siglo XIX: Tolstoi, Dumas, Balzac, Dickens. Y también los sofisticados guionistas de las series de TV de los siglos XX y XXI, que utilizan Focus Groups para ver por dónde va la vaina, y se escriben tres y cuatro finales alternativos, a ver cuál asegura un punto más de rating y un millón más de espectadores.

Así que cuando Arthur Conan Doyle escribió bajo presión económica para la revista Strand, presentó a su personaje el Detective de modo algo rígido y recargadamente victoriano, exagerando la faceta de su personalidad obsesamente racional, contrastándola con la de un tipo normal como el Doctor Watson. Claro que ser “normal” en esta época de expansión colonial significaba un John Watson M.D. veterano de las guerras coloniales británicas contra los pathanes de Afganistán. Médico con clientela establecida y medios limitados, Watson debe compartir el alquiler de un depa, y así halla a Sherlock Holmes que busca lo mismo. No contaremos el resto, léanse la historia. Algunos personajes acompañan a esta pareja: La Señora Hudson, que se ocupa del arreglo y orden de las habitaciones de la residencia del 221 B de Baker Street; Mycroft Holmes, el hermano más listo de Sherlock; Mary Morstan, esposa de Watson; los Inspectores de Scotland Yard Lestrade y Gregson; los irregulares de Baker Street; el Profesor Moriarty y su segundo el coronel  Sebastian Moran y algún otro que se me escapa.     
      
II
Las Cuatro Novelas

Conan Doyle escribió Cuatro Novelas en las que aparece Sherlock Holmes, amén de cincuenta y seis relatos cortos. Las novelas son Estudio en escarlata (1887), El signo de los Cuatro (1890), El sabueso de los Baskerville (1902) y El Valle del Terror (1914). Esta última no cuenta tanto en el canon, porque Conan Doyle utiliza a su engreído Holmes un algo al principio y un poco al final para presentar y enmarcar a otro Detective: Edwards El Pajarraco, por el que sentía cierta predilección. Al estallar la Gran Guerra en 1914, Conan Doyle se interesa en un Detective estadounidense, pues estaba ideológicamente convencido de la necesidad de unir a las dos naciones más importantes de lengua Inglesa y dominar el mundo para propio beneficio tanto como - así lo creían con conmovedora ingenuidad - el del resto del mundo. Los que no somos ni británicos ni estadounidenses podemos, claro, tener una opinión matizada. También se comprende la intención de Conan Doyle de sacar de la neutralidad a los Estados Unidos, cosa que mejor que Holmes logra el Kaiser Guillermo II al permitir a sus submarinos hundir sin previo aviso navíos estadounidenses. El Valle del Terror se ambienta en los Estados Unidos, y narra la infiltración de un agente encubierto en la organización sindical conocida en la vida real como los Molly Maguires. Se la considera un anticipo importante de la Novela Negra. Y por supuesto, es sumamente interesante y estupendamente narrada.

Estudio en escarlata (A Study in Scarlet), en donde surge Holmes, se publicó en 1887: Le valdría a su autor el fortunón de 25 libras esterlinas por derechos de autor de una novela con un personaje del que no se sabía si funcionaría. La historia está bien hilvanada y engancha rápido, por más que el formato narrativo lo sintamos hoy un poco pesado. Más simple en relación con obras posteriores del Detective, manifiesta un Conan Doyle que trata de no meter la pata en la trama y los personajes: Lo fundamental es mostrar el método analítico del Detective como rasgo característico, confrontado con la aparente simpleza de Watson. Que el plan de Conan Doyle no contemplaba quedarse ni con la anécdota ni con el personaje queda patente en que en la siguiente novela, El Signo de los Cuatro, Watson se enamora, se casa con la coprotagonista Mary Morstan, y deja de residir en Baker Street. Esto obligará luego a Conan Doyle a malabares y explicaciones para reunir de nuevo a sus personajes. La trama empieza con la desaparición del Capitán Morstan, padre de Mary, y la llegada de unas misteriosas y muy costosas perlas. Repito, no narraré más que lo estrictamente necesario para dejar a mis lectores con la miel en los labios, y creo que puedo interesar más señalando que éste es el único relato donde Holmes consume abiertamente cocaína. Para muchos, por cierto, es la mejor novela de Sherlock Holmes.

Pero El sabueso de los Baskerville (The Hound of the Baskerville – 1901) es considerada la mejor novela de Sherlock Holmes por muchos más. La revista Strand la publicó por entregas, ambientada en Dartmoor, Devonshire; y usando una leyenda local para construir el argumento: La muerte de Sir Charles Baskerville lleva al Doctor Mortimer a buscar la ayuda del Detective, al que lee la Maldición de los Baskerville, donde se menciona al Sabueso Infernal que da título a la obra y que sería el aparente e inencontrable asesino. Llega de Estados Unidos el heredero Henry Baskerville, y ocurren diversos hechos más o menos inexplicables y extraños que de acuerdo a las convenciones del género, plantean ciertas pistas que se mantienen oscuras hasta el final, cuando se descubra el toletole y se arme el rompecabezas. Holmes envía a Watson a la Mansión Baskerville a que le remita informes y reportes de lo que va pasando y de los personajes que surgen, como los supuestos hermanos Stapleton, Barrymore, Selden, Laura Lyons y otros. Holmes aparece inesperadamente, rasgo nada raro en nuestro personaje, y por fin aparece el Sabueso que por cierto a estas alturas se ha hecho bastante de rogar. Hay un crimen más y Holmes, Watson y Lestrade consiguen neutralizar al sabueso, que resulta ser un perro bravo disfrazado de espectro. En el epílogo se descubre todo el pastel, como es propio de esta clase de obras, y se resuelven los puntos oscuros.       

III
Relatos cortos: Las aventuras de Sherlock Holmes y Las memorias de Sherlock Holmes

El primer relato con Sherlock Holmes de protagonista ya dijimos que es el Estudio en Escarlata de 1887. En 1892 aparece el primer volumen de relatos cortos: Las Aventuras de Sherlock Holmes, que incluirá los relatos La aventura de un escándalo en Bohemia, La aventura de la liga de los Pelirrojos, La aventura de un caso de identidad, La aventura del misterio del valle de Boscombe, La aventura de las cinco semillas de naranja, La aventura del hombre del labio retorcido, La aventura del carbunclo azul, La avntura de la banda de lunaresLa aventura del dedo pulgar del ingeniero, La aventura del solterón aristocrático, La aventura de la diadema de berilo y La aventura de la finca de Copper Beeches. No hay mucho en común entre estos, salvo los personajes conocidos, los escenarios victorianos y el ambiente fin de siglo. Conan Doyle no está aún del todo harto de Holmes, lo sigue armando como personaje plebeyote y radical. Y eso no le gusta, pues se computa llamado a más altos destinos. Es gracioso notar cómo el personaje se impone al autor, así como notar que ninguno de sus personajes fichos sobrevive a Conan Doyle, el gran público sólo reconoce al Detective Holmes y al Profesor Challenger de El Mundo Perdido y su serie aparte de excelentes e imaginativos relatos. Pero tenía el Detective una virtud que hizo que Arthur Conan Doyle le perdonara la vida por un tiempo, y es que le paraba la olla. Gracias a un hábil agente, el autor ganó 35 libras esterlinas por cada historia publicada en el Strand, mas los derechos de autor. Es normal que los gustos varíen de persona a persona, a mí me gusta Un escándalo en Bohemia, porque aparece (y desaparece) la mujer. Irene Adler representa al débil abusado por el fuerte, aunque es un débil paradójico, con fortaleza propia. Holmes estará de su parte primero porque es mujer y es guapa (Es la cosa más linda que hay bajo un sombrero en todo el planeta), pero también por su astucia y audacia. Holmes, que es consciente de su superioridad mental, es leal también a su “subordinado” Watson: O los dos, o ninguno; en contraste con el desprecio que le inspiran los aristócratas ociosos, en especial los del continente, incapaces de salir de su pequeño mundo: Holmes se inclinó, se volvió sin darse por enterado de la mano que el rey le alargaba, y se echó a andar. En adelante su vocación lo llevará más a los de abajo que a los de arriba, aunque por supuesto tratará que la justicia quede servida siempre, sin importar la clase social, pero nunca elegirá un caso por el dinero sino por la inspiración que le proporcione: En las Cinco Semillas de Naranja enfrenta nada menos que al Ku Klux Klan, pero lo esencial es que el caso le libre de su fastidio, de ese particular spleen de la época que según parece sólo se adormece con abstrusos casos a resolver, o con la solución al 7 % de cocaína que se inyecta. Por lo demás, responde con verdadera flema inglesa al juicio de Watson: … es usted un benefactor de la raza humana.           

En Las memorias de Sherlock Holmes de 1893, Conan Doyle ya está hastiado de Sherlock y le cobra a Strand Magazine un millar de Libras Esterlinas esperando que no se lo acepten. Pero atracaron y se convierte así en un autor muy bien pagado. Y todo por estas historias: Estrella de plata, La caja de cartón (relato que contiene un adulterio, de cuestionada inclusión y publicación errática), La cara  amarilla,  El escribiente del corredor de bolsa, La “Gloria Scott”, El ritual de Musgrave, El rompecabezas de Reigate, El jorobado, El enfermo interno, El intérprete griego, El tratado naval y El problema final. En este último cuento o relato corto, Conan Doyle ya estaba tan hasta la coronilla de su personaje, que lo mata en un ajuste de cuentas final con el archivillano Profesor Moriarty, caen ambos en las cataratas de Reichenbach en Suiza. El resultado fue la rebelión de los lectores: Una carta tildaba a Conan Doyle de “grandísima bestia” por matar a Holmes, la propia madre del autor le desaprobó, pero Conan Doyle se mantuvo firme diez años, al término de los cuáles consideró que ya estaba bueno, que la voz del pueblo es la voz de Dios y que el dinero no tiene olor. Es extremadamente curioso que la crítica sea casi unánime en considerar estos relatos como los mejor escritos por Conan Doyle, aunque como somos un poco cínicos diremos que por 1000 libras en metálico era lo menos que podía hacer. De estos me gusta La “Gloria Scott”, nombre de un barco y absolutamente el primer caso de Sherlock Holmes, donde despliega por vez primera la portentosa habilidad analítica que le hace decir al juez Trevor todos los detectives de carne y hueso y los de novela serían unos niños en manos de usted. Ahí tiene, señor mío, la profesión de su vida … .  El relato El tratado naval merece también mención por el método que Holmes emplea cuando hay demasiados datos encontrados, cosa que suele pasar en todo tipo de investigaciones: Lo vital se hallaba oscurecido y oculto por lo subalterno. De todos los hechos que se nos presentaban teníamos que quedarnos con los que estimábamos esenciales, para luego unirlos en su orden … Interesante heurística para este tipo de casos, nada fuera de lo común incluso en la investigación científica.

IV
Más Relatos cortos:
 La reaparición de Sherlock Holmes, Su Último Saludo en el escenario, El archivo de Sherlock Holmes

El regreso de Sherlock Holmes es un conjunto de historias que Arthur Conan Doyle escribe casi a punta de pistola, y con la que consigue a duras penas bienquistarse con su público, al traer de nuevo a la vida al Detective. Casi le cuesta esto la vida a Watson, al que le da un patatús al verlo vivito y coleando. Pero es que había que traerlo sin forzar del todo la historia, ya bastantes líos tenía Conan Doyle. Menos mal Holmes había fallecido sin testigos. Los cuentos agrupados bajo este título son La aventura de la casa deshabitada, La aventura del constructor de Norwood, La aventura de los bailarines, La aventura del ciclista solitario, La aventura del Colegio Priory, La aventura del “Negro” Peter, La aventura de Charles Augustus Milverton, La aventura de los seis napoleonesLa aventura de los tres estudiantes, La aventura de los lentes de oro, La aventura del tres-cuartos desaparecido, La aventura de la Granja Abbey, La aventura de la segunda mancha. Los métodos de Holmes se explican más y tienen seguidores, aunque no tan perfectos en laejecución: conozco los métodos que usted emplea, señor y los apliqué allí dice el joven Inspector Hopkins en La aventura del “negro” Peter, y “No había huella de pies”. “Es decir que no descubrió usted ninguna.” “Le aseguro, señor, que no había ninguna.” “Mi estimado Hopkins, yo he tenido que hacer investigaciones sobre muchos crímenes, pero todavía no encontré uno que fuera cometido por hombres voladores”. Quizá la más bonita de estas historias sea La aventura de los bailarines, que recuerda un tanto a El escarabajo de Oro de Edgar Allan Poe.     

La compilación Su último Saludo en el Escenario, de 1917, abarca los relatos considerados últimos desde el punto de vista cronológico, que culminan con el retiro del detective al campo. Los relatos que forman parte de esta compilación son: La aventura del pabellón Wisteria, La aventura de la caja de cartón, La aventura del círculo rojo, La aventura de los planos del Bruce-Partington, La aventura del detective moribundo, La aventura de Lady Frances Carfax, La aventura del pie del diablo, Su último saludo en el escenario. Este último saludo se produce, literalmente a partir de las nueve de la noche del 2 de agosto del más terrible mes de agosto en la historia del mundo, el del estallido de la Primera Guerra Mundial. Narra como el sin par Detective consigue burlar a Von Bork, el más hábil de los germanos agentes secretos del Káiser, que sin embargo muestra precisamente burdas incompresiones del carácter británico que en opinión del patriota Conan Doyle, les harán perder la guerra. Pero Holmes, Watson y hasta la Señora Hudson han conseguido infiltrar como dobles agentes el aparato de espionaje alemán en la Gran Bretaña, con el resultado que es posible que su almirante se encuentre con que los nuevos cañones son de un calibre algo mayor de los que él supone y los cruceros un poco más rápidos. Y es, en realidad, la última y más importante aventura emprendida por Sherlock Holmes, en este caso en favor de su patria al borde de la Guerra. El Detective para ello ha abandonado por un tiempo su retiro, se ha hecho pasar por un americano de origen irlandés y ha infiltrado la organización alemana de Inteligencia. Ahora que ha cumplido con su deber volverá a su propiedad rural en la que vive dedicado a la Filosofía, la horticultura, la crianza de abejas y la elaboración de su grande y última obra Manual Práctico del Apicultor.  

El archivo de Sherlock Holmes es un conjunto tardío de historias (1927) que se ha ordenado de diversas maneras, incluso partido en dos: Sherlock Holmes sigue en pie y El Archivo de Sherlock Holmes, cada uno con seis relatos. Cuenta con las siguientes historias: La aventura de la piedra preciosa de Mazarino, El problema del puente de Thor, La aventura del hombre que reptaba, La aventura del vampiro de Sussex, La aventura de los tres Garrideb, La aventura del cliente ilustre, La aventura de los tres gabletes, La aventura del soldado de la piel decolorada, La aventura de la melena de león, La aventura del fabricante de colores retirado, La aventura de la inquilina del velo, La aventura de Shoscombe Old Place y en algunas ediciones La aventura de los Seis Napoleones y La caja de laca. No abundaremos más en la data, solamente mencionaremos que estas Historias pertenecen a los Archivos y por ende no tienen un orden particular. Pero no podemos dejar de mencionar lo bien que funcionan estos relatos a pesar de los años y de que se siguen contando una y otra vez con modernizaciones, aunque esencialmente siguien siendo los mismos, claro que narrados ahora al derecho, al revés, de costado, de arriba abajo y de abajo arriba, volteando a Conan Doyle, que los narró a la Victoriana, es decir de adelante para atrás y de nuevo adelante. Así se han hecho y se siguen haciendo infinidad de películas y series de televisión, inclusive sobre Shirley Holmes, la nieta de Sherlock, dirigida al público infantil y juvenil. En la actualidad se emite con Holmes de protagonista la serie Elementary, a la que me referí ya; y Sherlock, de la BBC.

V
Colofón

Quizá el problema mayor de estos relatos fue que se convirtieron en estereotipos cuando los novelistas y escritores se los apropiaron y los convirtieron en principios, axiomas, técnicas y métodos.  Sin embargo, esto es esperable y no caben los purismos. Como dice Jardiel Poncela: Todo se ha contado, pero todo está por ser recontado, una y otra vez. Y antes de decir punto, en este link hallarán ustedes el canon completo de la obra Sherlockiana, y provecho: http://www.sherlockholmesonline.es/libros