martes, 28 de enero de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 74 - LITERATURA INFANTIL (i) - CHARLES PERRAULT

CRÓNICAS DE LECTURAS – 74
Literatura Infantil (I) – Charles Perrault

I
Infantiles, sí, pero no tanto…

He encontrado esta espantosa sigla: L I J (Literatura Infantil y Juvenil) y de veras que no me gusta. Por qué juntar lo Infantil con lo Juvenil, por qué pasar por alto la Pubertad y la Adolescencia. Ya sé, no me digan, es conveniencia de las editoriales, si hoy en día incluso se hacen congresos de escritores de L I J. Yo no sé ustedes, pero los motivos por los que leo me los tengo claros y soy bien relajado: Leo porque me gusta, porque aprendo, porque esta cabeza – la que traigo puesta - llega de un modo a la primera página de un libro y sale de otro en la última. Vale decir leo porque me conviene, porque me da mi regalada gana, y no le busco tres pies al Gato… ni aunque tenga Botas. Aparte, cuando veo a mi hija comerse los libros como malvaviscos me invade la satisfacción que justifica hasta el hecho de buscar trabajo bajo las piedras. Se trata de poner lo mejor en cartelera: La madre de mi hija gusta de los libros grandes, elegantes, bien editados, con dibujos y colores full arte, la estética le manda y no hay nada mejor que ser uno mismo con los propios vástagos. Aunque a mí la estética del libro me seduzca, la veo menos que al contenido, y trato de respetar los procesos, pero como profe no puedo evitar preocuparme, aunque a veces le deje la chamba al Espíritu Santo por intentar no exagerar en lo que mi hija - y mis hijos mayores en su momento – lee o deja de leer. Y si la literatura en general se guía por un criterio estético en lo fundamental ¿por qué no la L I J? Creemos que lo infantil es sinónimo de fácil y nada más falaz. La lectura para niños, como sabían los viejos contadores de cuentos y como saben hoy los editores, muestra conflictos, argumentos y mensajes de grande complejidad. No me canso de decir que los niños son niños y no idiotas, como parecen creer incontables padres y educadores. Las historias “para” niños son escritas por escritores “para” niños, de bagaje axiológico propio e intención específica, a veces sólo la de ganar plata con su pericia. Pero si el escritor es bueno – debe serlo si reúne la solvencia literaria con la docente - la Literatura se orienta a lograr en los niños el disfrute estético, lúdico y creativo; y además cumple finalidades pedagógicas y formativas, en particular como correa de transmisión de Valores y datos sobre la Vida. Cuando funciona.

Como en la actualidad los padres estamos con justicia alarmados por el estado del mundo que le dejamos a los vástagos, nos preocupa qué aprenden porque en el mejor de los casos el futuro se ve negro y ferozmente competitivo, y sospechamos que sobrellevarlo les será algo más fácil con habilidades desarrolladas en el leer y comprender. Creo que es eso lo que justifica hoy en día a la Literatura Infantil a los ojos de padres y maestros. Pero los chicos y chicas no son igualitos todos, Richard Bamberger en Promoción de la Lectura los clasifica por sus gustos y preferencias en lectores realistas (prefieren temas cotidianos), estéticos (juegan con palabras y sonidos), románticos (apegados a la fantasía y la magia) e intelectuales (orientados al conocimiento), y como no hay tipos puros, ganan los chibolos cuando padres y maestros nos ponemos anarquistas y les dejamos al alcance todo tipo de Libros de Literatura Infantil, y de la otra. Al principio no había Literatura Infantil, ni L I J ni más vainas de esas, los viejos contadores de historias no diferenciaban el auditorio ni apartaban a los chicos cuando la historia se volvía no apta, para ellos mientras más mejor. Por otra parte, un juego de video de hoy expone a los chicos a historias mucho más dramáticas y sanguinarias que La Niña de los Fósforos. La mayor parte de las veces que papis y mamis “protegen” a sus hijos, a quien en realidad protegen es a ellos mismos de su propia insolvencia e incapacidad para enfrentar el dolor y la triste realidad del mundo. Y así las viejas historias sobreviven de contrabando, a pesar de ser modificadas hasta lo irreconocible por bienintencionados editores que cubren las necesidades … de los padres. Las viejas historias – podríamos incluir los viejos mitos - no fueron hechas por preocupados educadores, sino por literatos que trataban de contar buenas historias. Ahora nos dedicaremos a los Clásicos de la Literatura Infantil, perdónennos que nos olvidemos de la L I J.   

II
Charles Perrault y los Cuentos de mi Madre la Oca

En 1697 el francés Charles Perrault (1628 – 1703) publica las Historias y Cuentos de Tiempos Pasados, que subtituló Cuentos de mi Mamá Gansa o Cuentos de mi Madre la Oca. Inaugura así ciertos recursos literarios, como el autor falso (tal Mi Madre la Oca, popular e imaginaria dama francesa del campo que parece se sacaba los cuentos de la manga) y el concepto mismo del Cuento de Hadas. Pero no es él quien inventa a la dama, a la que se puede rastrear a comienzos del siglo, basada en la verdadera y famosa Bertha Pied d´Oye (Bertha Pie de Ganso), quien al parecer hacial el año 1000 era una eximia narradora de cuentos y esposa del Rey de Francia Roberto II. Perrault inaugura también el Érase una vez (Il était une fois), como la no menos famosa coletilla y fueron felices por el resto de sus días, así como las reiteraciones tipo Abuelita, que (ojos, orejas, manos) tan grandes tienes, y las moralejas finales en verso. De hecho Perrault pone por escrito y en forma culta las historietas de viajeros, quitándoles el contenido vulgar y “no apto”, dando inicio a la larga tradición de versiones edulcoradas y “rebajadas” para niños. Por cierto que ello empata con la alta consideración en que tenemos la niñez en este siglo XXI, y aunque parece que en eso se nos está pasando la mano, ese es otro tema, y la gracia es que Perrault empata. Es el clásico definitivo de los cuentos infantiles y muchísimos autores copiarán sus temas, personajes y caracteres con absoluto descaro y  desprecio de su época. Pero es así que los cuentos de Perrault han alcanzado a ser hoy tan ampliamente conocidos. Por ello estoy seguro se me perdonará si trato de no abundar tanto en los más conocidos y me centro en los menos reproducidos.  

De La Bella Durmiente del bosque se elimina en las versiones modernas “rebajadas” la segunda parte, en que la malvada madre del príncipe es una ogresa que trata de comerse a todo el mundo, y como buen francés Perrault resuelve el asunto aunando la bondad a la astucia para triunfar de las maquinaciones. La Caperucita Roja clásica no tiene final feliz, la niña es devorada por el mismo lobo que se comió a la abuela, los cazadores que le abren la panza al susodicho fueron añadidos posteriores de los hermanos Grimm en busca de un artificial final feliz, porque la Caperucita no simboliza el Bien ni la Ingenuidad como en las versiones modernas, sino más bien la Necedad y la Estupidez. En La Cenicienta que se edita en nuestros días no se introducen en general grandes cambios, excepto por los añadidos y continuaciones artificiales que Disney se sacó de la manga para modernizarlas y hacer más plata con las segundas partes. Las variantes que se han introducido en diversas películas tienden a rescatar y acercarse al espíritu de la obra, aún en aquella donde metían de contrabando a Leonardo da Vinci. Pulgarcito (O Meñiquín) muestra un tema muy reiterado, repetido por los Hermanos Grimm en Hansel y Gretel: la familia de pobres leñadores que no consigue alimentar a sus hijos y los abandona en el bosque por no verlos morir de hambre, lo que debe haber ocurrido demasiadas veces en la edad media. Pulgarcito es pequeño en tamaño pero grande en astucia, tan cara a Perrault como valor fundamental en que sostiene el triunfo del bien sobre el mal, y consigue sobrevivir y aún rescatar a sus hermanos ahí donde otros más grandes y fuertes hubieran fallado.


Todos estos cuentos han inspirado muchas obras de arte, con cuya referencia no agotaré a mis lectores, pero es imposible no mencionar en música y ballet, de Peter Ilitch Tchaikovsky La Bella Durmiente: http://www.youtube.com/watch?v=DJH0luFp2Vs. De Maurice Ravel Mi Madre la Oca: http://www.youtube.com/watch?v=o3rir1bWTyI. De Serge Prokofiev La Cenicienta: http://www.youtube.com/watch?v=Y6G0WG6YwBo. De Montsalvagé El Gato con Botas: http://www.youtube.com/watch?v=4pGqPvlzyrE&list=PLTZs4J2kcevmw5HteVWkLrx5ODdC1VswE

   
 III
Charles Perrault y más Cuentos de mi Madre la Oca

En El Gato con Botas, que Perrault llama originalmente Maese Gato, éste es dejado como única herencia a un muchacho que planea comérselo, parece lo único a hacer con él, pero el Gato le convence de dejarlo hacer, se dota de botas y un saco, y usa de diversas triquiñuelas para hacerse necesario al Rey de la comarca y hacer pasar a su amo pobretón como Marqués de Carabás, en una historia de creativo arribismo social para aprovechar las ocasiones como fuente de posibilidades, pero que se sostiene moralmente en la vera amistad que une al Gato con su amo. Al final el Gato logra que un Ogro que devasta la región se convierta en ratón y se lo come, la agradecida hija del Rey se enamora del muchacho y etcétera etcétera viven felices para siempre y el Gato se la pasa magnífico el resto de sus días. Pareciera que el Gato es un sinvergüenza amoral, pero en épocas de inmovilidad social se asciende usando de las propias habilidades pues la vida es difícil y la realidad manda, no siempre se puede ser moral a rajatabla. Piel de Asno presenta contenido escatológico y edípico: Los valiosos excrementos de oro del asno dan fondo a una historia en que hay riesgo de incesto padre-hija, estorbado sin embargo por la intervención de un hada madrina que aconseja a la hija del Rey haga demandas imposibles y así evite una boda incestuosa. Así solicita y obtiene la piel del asno mágico, que cuando se la pone la convierte muy convenientemente en una damisela fea, y así escapa a otro Reino. Como siempre lleva puesta la piel la nombran Piel de Asno, y encuentra chamba en las cocinas de una granja. Un día que anda sin camuflaje, el consabido Príncipe de la comarca la ve por el ojo de la cerradura (mañosón el aristócrata) y cae rendido de amor por ella, pero luego no la encuentra, pues Piel de Asno no se quita la ídem así nomás. El Príncipe insiste en que ella le hornee un pastel para curar el mal de amor. Para mí que algo se olía, porque eso del pastel de curar mal de amores, hecho por la misma de la Piel … seguro que algo se sospechaba, debe haber visto más por la cerradura de lo que se dice.

Por lo demás, la niña bajo la piel del asno guardaba su corazoncito para el Príncipe que tantos extremos hace por su amor, e “inadvertidamente” deja caer un anillo en el pastel. El Príncipe lo encuentra y declara que casará con aquella cuyo dedo encaje en el anillo - véase el parecido con el zapatito de cristal - y por ahí que el dichoso asunto estaba medio arreglado, pero dejemos las teorías de complot; el Príncipe casa con la bella Piel de Asno, la que descubre luego que su papi se ha consolado con una viudita, y… todos a comer perdices. El no saber qué hacerse del incesto ha dado lugar a que Piel de Asno aparezca muy de cuando en vez, y cuando lo hace está editado de todos esos fastidiosos elementos. Por cierto que Barba Azul es aún más inconveniente y apenas parece Cuento para Niños. El Barba Azul original parece se remasterizó en su contrario en La Bella y la Bestia, que elimina lo sanguinario y homicida. En la versión de Perrault, el protagonista es un rico aristócrata de talante fiero y salvaje, que tiene a sus vecinos en el puño y con ello pone de relieve lo buen partido que es, concertando varios matrimonios bajo presión con las hijas de los vecinos, esto hasta siete veces. Al final se casa con una astuta damita que accede al sacrificio y se gana la confianza y las llaves del castillo del barbón de marras. Un repentino viaje de negocios saca de circulación al de la Barba, y la curiosidad de su esposa la lleva a abrir el único cuarto prohibido, donde descubre el clóset en que el maldito guarda los siete cadáveres de sus predecesoras. En ese momento llega el Barbón, se arma la gorda, la esposa y su hermana se atrincheran en la torre del castillo y esperan el rescate de sus hermanos en plan de “salvamento de último minuto”. Por cierto que este cuento era, como se dice hoy, based in a true story. Hay acá más sangre que en Freddy y Jason, se ve por qué se le suprime de las ediciones modernas. 

IV
Charles Perrault y aún más Cuentos de mi Madre la Oca

El cuento epónimo Las Hadas desarrolla el tema de las dos hijas, la menor buenísima y la mayor malvada, desagradable y fea como la madre. La intervención de la consabida hada premia la amabilidad y generosidad de la hermana pequeña con un don: a cada palabra pronunciada, de su boca brotaría una piedra preciosa o una flor. Siendo la mayor en cambio egoísta y malosa, se le otorga el “don” inverso: cada vez que hablara saldría de su boca un sapo o serpiente. Destino complicado para ambas, me parece, aunque puestos a escoger son preferibles las flores a las serpientes. En todo caso el evidente favoritismo en el reparto de dones determina que la madre y la hija mayor arrojen de casa a la menor, que tiene que irse al bosque. Allí la encuentra un Príncipe (parece que los príncipes no tienen nada mejor que hacer que darse vueltas y vueltas por los bosques en busca de princesas encantadas) que queda, para variar, prendado de su belleza, y se enamora y casa con ella y vivieron felices para siempre. La hija mayor se volvió más malvada y despreciable aún, y su castigo fue morir sola y olvidada en un rincón del bosque. El tema de los valores contrapuestos se encontrará mucho más desarrollado en un cuento que no se reproduce por lo general en las ediciones modernas, probablemente por la complejidad y excesivo realismo de su trama, Riquete el del Copete, un príncipe extremadamente feo (posible antecersor de Cyrano de Bergerac), pero dotado de gran inteligencia y gracia. Decíanle el del Copete porque nació con una mata de pelo en la frente. El hada que presenció su nacimiento le dotó con la facultad de otorgar una inteligencia tan brillante como la suya a la persona a quien él más amara.

En un reino no muy lejos del de Riquete han nacido dos princesitas, una muy bella pero tonta, y la otra fea pero inteligente (Lo que recuerda a Blanca por fuera y Rosa por dentro de Jardiel Poncela). La misma hada que presenció el nacimiento de Riquete estaba por allí, y concedió a la bella pero tonta la facultad de otorgar una hermosura tan perfecta como la suya a la persona a quien ella más amara. Como se ve no parece que al hada le faltara inventiva sino que trataba de empatar geopolíticamente ambos reinos, sus buenas razones tendría. La cosa es que, al revés de lo que nos imaginaríamos, la princesa fea pero inteligente era muy solicitada por su espíritu brillante y sagaz, en tanto que pese a su hermosura a la bonita no le daban bola, cosa que me parece deprimiría a cualquiera. Es por ello que la hermosa se refugia en al bosque a llorar amargamente sus penas cuando, qué extraño, aparece de la nada Riquete el del Copete, que espontánea y fulminantemente se enamora y le pide que se case con él, lo que ella acepta, aunque pide un año de plazo. Hasta aquí todo funciona de perillas, pues entra en acción el don del hada, y ella se vuelve tan inteligente como Riquete. Pero parece que el don no era retroactivo, ella olvida la promesa, y bella e inteligente como ahora es atrae la atención de otros pretendientes más guapos que piden su mano. Al año se aparece Riquete listo para la boda, la princesa es sorprendida y en un prolongado y sutil diálogo la inteligencia del príncipe cautiva a la joven, se dispara el trigger del otro don, y Riquete queda transformado en tan hermoso doncel como bella es la doncella, y así ambos se igualan, se casan y viven felices para siempre.
      
Los deseos ridículos es otro cuento de pobres leñadores, como Pulgarcito. Un leñador desengañado y quejoso recibe la visita de Júpiter, que le concede Tres Deseos, los que desperdicia en medio de una discusión a la que se deja llevar por su mujer, que le hará hablar de modo irreflexivo. Grisélida o Griselda trata sobre la misoginia y los prejuicios de género y por eso, y con razón, no se edita. Para ilustrar lo dicho, el joven rey no se casa porque entre las mujeres La cándida se trueca en coqueta, la prudente en alborotadora, la que era alegría de su casa en infierno de la del marido; la económica en derrochadora, la modesta en imperiosa, y la que no osaba levantar la voz en el hogar paterno, quiere mandar en absoluto en el del esposo. Pero al final cede y se casa con una joven, hermosa y virtuosa pastora, Grisélida, a la que conoce casualmente, y que le da una hija. Pero la misoginia y el recelo sólo estaban dormidos en el corazón del joven rey, que prueba una y otra vez a Grisélida, la separa cruelmente de su hija, y le miente asegurándole que estaba muerta, cuando solamente la había recluido en un convento. Años después, destierra a Grisélida de su lado y la devuelve a su oficio de pastora. La niña entre tanto ha crecido y es pretendida en matrimonio, y el rey encarga a Grisélida que la atienda sin reparar en que es su hija, y diciéndole que se casará con ella. Al final el mismo rey descubre el asunto, pone las cosas en su lugar y todos viven felices para siempre. Pero en mi modesta opinión ese reyecito se merece un set completo de patadas en salva sea la parte. Los Cuentos de mi Madre la Oca pueden encontrarse aquí: 
  
V
Colofón

Los cuentos de Perrault son más cercanos a la vida real que los que se desarrollarán después, aún con las mismas tramas. Hay en ellos violencia y muerte, y eso que el autor trata de dulcificarlos para hacerlos potables para los niños. Como ya he dicho en otras ocasiones, no me agrada mucho eso de edulcorarles la existencia y la literatura a los niños, y me parece que Perrault, a diferencia de los Grimm – de los que hablaremos en otra Crónica – es  bastante más real y menos romántico. En todo caso testimonia una época, y sus cuentos se siguen leyendo, y son recomendables aún.    

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