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lunes, 16 de diciembre de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 69 - LECTURA EN PANTALLA (PARTE UNO)

CRÓNICAS DE LECTURAS – 69
Lectura en Pantalla (on line y off line) - PARTE UNO

I
Lectura en Pantalla

Leemos signos impresos, pintados, grabados e incluso manuscritos sobre un conjunto de superficies planas encuadernadas entre dos tapas, así ha sido desde algo más de cinco siglos. Según UNESCO hay un libro si el conjunto de signos se despliega en no menos de cuarentinueve (49) de esas superficies planas (en adelante páginas), a razón de dos (2) por cada hoja de papel, lo que da veinticinco (25) hojas. De cinco a cuarentiocho páginas (3 a 24 hojas) es un folleto y menos que eso hojas sueltas. Antes, los rollos de papiro obligaban a la lectura lineal, avanzar o retroceder en un libro no era compatible con el libro-rollo, no se iba al final a ver en qué terminaba la aventura. Pero el mundo cambia: Entre papiro y papel hubo pergamino, que sugiere el ir y venir por el texto, hojear para ojear. El libro-rollo y el libro de hojas se transportan fácilmente, pero se maneja mejor un almacén de una Biblioteca con libros que con rollos. A fines del Siglo XX llega otro cambio radical en los soportes para leer, que pasan del papel a un formato documentario virtual. Crece el empleo del libro digital (o libro virtual, libro electrónico, ciberlibro, e-book, eBook, etcétera) en la lectura normal y en la profesional, como en la conservación de documentos. Surge el audiolibro para personas con discapacidad visual y para su empleo en museos y espacios turísticos. Leer en pantalla y mover lectores hacia ella es una etapa que, como la del pergamino, durará poco dado el acelerado desarrollo de soportes portátiles para leer, en los que llevarás tu Biblioteca Virtual y leerás lo que sea, donde sea y cuando te dé los forros. Estamos en la cresta de la ola del cambio y la hojarasca es barrida por el viento.

Pese a la inminencia de más cambios profundos en la función de la lectura, éstos no se avizoran claramente, los predictores de escenarios, planificadores educativos y demás profetas y sibilas están sumamente desconcertados: Lo imprevisible del devenir humano hace que prever qué pasará en los próximos cinco o diez años se vea iluso, no digamos los próximos veinte o cincuenta: El equipamiento en las escuelas queda obsoleto con vergonzosa premura; en especial en un Perú donde la desconfianza manda y se le teme tanto al maestro que se le quiere reducir al estatus de pulsador de botones. No se hace la muy necesaria investigación básica y aplicada y seguimos sin saber a estas alturas qué pasa exactamente en el cerebro cuando leemos, y menos aún qué pasa con la lectura en pantalla y si hay diferencia entre la lectura on – line (lectura en tiempo real y enlace en directo con la world wide web) y la lectura off-line (lectura de documento en pantalla desde su almacén virtual). Las preguntas son claras: ¿Nuestros cerebros actúan distinto y se desarrollan de forma diferente dependiendo del formato de lectura? ¿Decodificamos y/o comprendemos mejor leyendo en impreso o en pantalla? ¿Qué diferencia hay entre leer on line y off-line?

II
Una primera aproximación

Todo empieza y termina con las personas. Tratar de formatear a la gente no funciona porque se parte del supuesto equivocado de que la gente es formateable. Pero sí es cierto que la gente posee una historia y un presente cognitivo y metacognitivo. A mí, como a la gran mayoría, el destino me encontró cuando empecé a usar computadoras: La necesidad convoca a la herramienta y el contexto manda: Durante el desastroso gobierno de Alan Damián García (1985 – 1990) la galopante hiperinflación hacía del cálculo de costos un infierno para los que chambeábamos en hoteles, en particular en el rubro de Alimentos y Bebidas. Los precios se alzaban vertiginosos y dejaban atrás los procesos tradicionales de costeo. Vi la luz con las Hojas de Cálculo, se me representó un costeo de pocas horas de duración, pregunté tres o cuatro cosas, conseguí unas proformas y alegremente expuse mis ideas a la gerontocracia gobernante. Me sentía en la punta de la Tecnología de Punta, en la mismísima vanguardia de la innovación, y me expresé, creo,  de manera en exceso entusiasta. La expresión de entusiasmo casi me cuesta el puesto: mis jefes eran dinosaurios con los sesos en la cola y no aceptaban que un jovenzuelo de fuera de la argolla les dictara el futuro, y yo no sabía aún que tener razón antes de tiempo es peor que equivocarse. Bueno, esto ya es Historia, salvé el puesto a duras penas y pensé, como el Potro de Horacio Quiroga: Ya llegará el día en que se diviertan. Pero tal día no llegó, la empresa se privatizó y pasaron cosas que para qué te cuento. Por mi cuenta compré mi computadora a plazos, y otra, y luego otra más. Y cada cual contaba con más memoria de almacenaje (soporte físico para una Biblioteca Virtual), creciente velocidad de procesamiento RAM, pantallas de mayor resolución, tarjetas gráficas más potentes, las últimas versiones de programas de software, etcétera. Incluso encontré los primeros programas para libros digitalizados. Y por último y a la vez, surgió la www y todo lo avasalló.

Cuando decidí formar mi Biblioteca Virtual dispuse de los libros en Pantalla como si fueran físicos. Los codifiqué según el Sistema Dewey, pues la diferencia entre una ruma de libros y una Biblioteca es el orden y el registro; y si bien no soy bibliotecario profesional tenía (y tengo) libros, folletos y formatos impresos en tal cantidad que se justificaba sistematizar. Ya tenía la experiencia de haberlo hecho en un par de Bibliotecas institucionales con el apoyo de alumnos que hacían prácticas. Mi Biblioteca Física es grande, contiene a la fecha algunos millares de libros y otros formatos; pero tengo bastantes más títulos en la Biblioteca Virtual. Como en todo lo novedoso, las ventajas parecen mayores que los inconvenientes; y cuando surgen las desventajas hay que aprender a minimizarlas. En esto no hay maestro mejor que la experiencia, cada persona en su aproximación cuenta con un juego propio en  asuntos como los ítems de clasificación que es a la vez, bendito sea Dios, el criterio de almacenaje en el disco duro – u otro soporte. No tienes por qué apegarte a rajatabla a la Clasificación Dewey, pensada para las Bibliotecas del Mundo entero, porque tus necesidades son diferentes de las mías y no necesariamente empatarán. No sabíamos muy bien como se comía eso de la personalización antes de la explosión de computadoras / ordenadores y conexiones en red, estábamos mucho más acostumbrados a acomodarnos a la estandarización que a que ésta se acomodara a nosotros. Creo que este es uno de los principales cambios en la relación del pueblo común y corriente con la ciencia y la tecnología, para bien en mi opinión.

III
Enfoque “abajo-arriba”

El enfoque arriba-abajo  es grosso modo un modo de entender la comprensión lectora centrado en el lector; en tanto que el enfoque abajo-arriba se centra en el texto a comprender. La diferencia fundamental entre leer en libro y leer en pantalla parece estar precisamente en lo que está “abajo”, y parece conveniente empezar por aquí. Para ver en qué medida se lee distinto tenemos que identificar los formatos digitales de la lectura, y sus diferencias con el clásico: Para empezar están los libros electrónicos o ebooks, que aparecen en 1971 con el Proyecto Gutenberg, primera Biblioteca Digital. En el 2001 los primeros autores en poner a la venta ebooks con éxito fueron Stephen King y Vladimir Putin. Los ebooks son la versión más cercana al formato en papel, e incluso a veces son sólo el calco en facsímil de anteriores ediciones en papel, en especial los de formato .pdf, aunque los hay de formato .doc y .rtf, modificables con el programa word. Se puede disponer del archivo en el propio disco duro o soporte equivalente (en cuyo caso se accede a él off-line) o consultarlo a través de una página web que proporcione una Biblioteca Virtual (acceso on-line). Se ahorra un ingente espacio físico almacenando libros en el disco duro o soportes análogos. Confieso que daría lo que fuera por una tablet o equivalente en la que portara mi acervo bibliográfico y documental entero, tal como aparece en las novelas de ciencia ficción. Sus principales ventajas residen en la conservación y transporte de archivos, así como en el inmediato acceso cuando se los necesita. El brillo de la pantalla aún dificulta la lectura, la vista se cansa en especial para miopes y/o astigmáticos. Pero se desarrollan a todo meter soportes que resuelven este problema. Otra ventaja es el de la transcripción de citas para estudios o trabajos académicos, gracias al famoso copy and paste. En el tablet se lee off-line, aunque coexista con la lectura on-line en Bibliotecas Virtuales con documentos digitalizados y e-books ofrecidos al público por Internet.

La lectura en pantalla on-line presenta entre su fauna indígena al hipertexto, forma de estructurar información a través de links o enlaces o hipervínculos integrados a la interfaz del usuario, la idea es que cuando en el proceso de la lectura encuentras un concepto resaltado con hipervínculo significa que puedes interrumpir la lectura que haces para hacer click sobre él e iniciar una lectura subsidiaria en otra página referente al concepto vinculado o enlazado en la lectura anterior. El efecto es bifurcar la lectura, al salir de la primera para aclarar o completar un concepto en la segunda. En teoría al concluir esa “lectura secundaria” vuelves a la lectura anterior, en la práctica el retorno se dificulta. Por ejemplo, puedes encontrar hipervínculos “terciarios” al interior del hipervínculo “secundario”, interesarte en ellos y continuar haciendo clicks de manera que tu atención se desconcentra de la “lectura primaria”. Al "recentrarte" vuelves primario lo que era secundario, y te pierdes tal como dice la metáfora: irse por las ramas. Ese vagar por las armas y perderte del tronco del árbol desgracia la lectura como proceso sucesivo de decodificación / comprensión, porque el esquema de la lectura se va descubriendo – o construyendo - conforme lees. El riesgo en la lectura en pantalla on-line es perder el proceso al internarte en cada detalle hipervinculado. Claro que esto ya es enfoque arriba-abajo a desarrollar en la parte siguiente. Quedándonos en el soporte, digamos que la cantidad de hipertexto hipervinculado puede operar como un regressus-in-infinitum (retroceso al infinito) y llevar al lector a callejones sin salida conceptuales. Cada concepto empleado en una proposición posee una definición formulada a su vez por conceptos. Cada concepto a su vez posee una definición, formulada a su vez por conceptos, y cada concepto … y lo dejamos aquí precisamente para no retroceder hacia el infinito y perdernos. Parece claro ser éste el problema a enfrentar, la pérdida de los vínculos lógicos en el tronco principal de la argumentación, que los hipertextos estorban. Para ser competente en operar hipertextos se requeriría autodisciplina intelectual basada en el dominio del lenguaje de la Lógica Booleana y la Teoría de Conjuntos. Los hipervínculos y demás formas de organizar textos on-line son masivos en las Comunidades Virtuales (Facebook, Twitter, Google+, etc.), los e-zines (revistas electrónicas de estructura hipertextual) y los Blogs (Bitácoras web que recopilan cronológicamente diversos tipos de archivos de texto, imagen y sonido de uno o más autores).

IV
Enfoque “arriba-abajo”

Ya le echamos un vistazo a los soportes (abajo); ahora vamos arriba, directo al cerebro de los lectores: Leer es un acto cognitivo complejo, las operaciones cerebrales de la lectura se suelen explicar como un Doble Proceso combinado de decodificación y comprensión. La Decodificación se automatiza con la práctica y traduce y acumula letras, fonemas, palabras, frases, oraciones, enunciados y proposiciones; con los que construye sucesivas unidades de sentido. La constante y más o menos fluida sucesión decodificadora da lugar a que el cerebro “se adelante” y produzca “predicciones” sobre lo que vendrá después: Si lees la sucesión t-i-e-r-r- es muy probable que ya sepas que lo que viene es la “a” de t-i-e-r-r-a. Y si viene “i”, es probable que te inclines a predecir t-i-e-r-r-i … -t-a. Mil disculpas por el chabacano ejemplo. La predicción puede considerarse la primera parte del paso del automatismo decodificador a la comprensión lectora. Después de todo, comprender “tierra” no es igual que comprender “tierrita”, y no es lo mismo decir L1: “estamos en mi tierra” que L2: “estamos en mi tierrita”; comprender nos hace conscientes, por ejemplo, del contenido emocional (connotación) en L2, que L1 no posee. Y a una oración se suma otra, y a un párrafo otro, y a un capítulo le sigue otro; las comprensiones parciales se siguen prediciendo y acumulando en mayores unidades de sentido para llegar a poder producir eventualmente valoraciones de diverso tipo, tales como “Este libro parece de redacción descuidada”; “el sistema de ideas tal no es coherente (o sí lo es, o lo es parcialmente)”; “el informe registra hechos pero no interpreta”; “este poema es hermoso”; etcétera. Los dos conjuntos de microoperaciones y macrooperaciones conforman el acto de la lectura; la decodificación actúa sobre las pequeñas unidades; y la predicción / comprensión sobre las grandes (párrafos, capítulos, libros). Ateniéndonos a esta explicación, que trato sea lo más corta y coherente posible, podemos buscar diferencias entre leer en pantalla y leer en formato tradicional.

La experiencia sugiere que el cerebro percibe la lectura impresa espacialmente delimitada: Hay unas coordenadas físicas tridimensionales: Un arriba – abajo dado por el grosor del libro percibido con la vista y el tacto, mas una dirección y un vector izquierda – derecha (derecha – izquierda en las lenguas semíticas; arriba – abajo en las de extremo oriente). Aunque sigue habiendo dirección y vector en la pantalla, la apercepción del grosor impide ciertas predicciones, no se sabe cinestésicamente de qué tamaño es el artículo, libro o enciclopedia que se lee, y esto repercute en el contexto predictivo. Hay otra diferencia cinestésica: las manos actúan pasando las páginas del libro impreso en un complejo proceso de coordinación vista-mano, en cambio mover la página en un texto en pantalla sin división natural en páginas no es ciertamente posible en la lectura on-line (sí en la off-line, aunque no al modo del libro clásico), y debe emplearse el mouse (ratón) o una tecla de “bajada” para “avanzar” el texto, y de “subida” para retrocederlo. El juego de asociaciones (base de la memoria y del aprendizaje) en el libro físico es distinto que el de la pantalla, como sugiere una investigación de Kate Garland, de la Universidad de Leicester: Con el libro físico la mente tendría más juego para hacer sinapsis al haber más puntos físicos de referencia percibibles por los sentidos, que permiten mayor cantidad de asociaciones. La estructura física del libro apoya la evocación de los datos, como cuando sabes que en la página 268 entra en Moria la Comunidad del Anillo; o que la explicación de la simbiosis está en el capítulo XV. La pantalla plana limita estas percepciones y la “memorabilidad” de los textos. En este aspecto todo parece reducirse a que los cambios en la pantalla pueden llevar a que a uno “se le mueva el piso”, es decir, que no tenga referencias fijas que establecer en el momento que lee, es decir menos perchas cognitivas de las que colgar las ideas, cuestión central en la construcción de estructuras cognitivas.

Una investigación de Jakob Nielsen sugiere que el tamaño de la Pantalla cuenta – tal vez esto explique la actual popularidad de las pantallas de gran tamaño, así como su creciente resolución, lo que también se observa en la Televisión y el Cine. A menor área de pantalla más pequeño el contexto en el que se ubica la información y menor evocación de sus contenidos. Pero no parece que esto se diferencie mucho del problema de los minilibros en factura clásica de papel, o de tratar de leer la Enciclopedia Colliers con una lupa de 2 centímetros de diámetro. En mi opinión – y solamente eso, sometida a mejor data y salvo error u opinión - todo parece indicar que las diferencias de lectura entre lo digital y lo clásico en papel son solamente de grado, y por ello únicamente requieren de un período razonable de adaptación al cambio. Hay datos que así lo sugieren: Los niños británicos tienden a leer más en formatos digitales, particularmente computadoras. Los estadounidenses adultos y niños poseen más tablets y leen más en ellos. Los rusos y españoles leen mucho más en digital que hace cinco años. 

V
Colofón

Parece ser claro que se lee más que antes, aunque no podemos concluir nada aún en referencia de los procesos de lectura de libros propiamente dichos. Parece, sí, que en definitiva debemos hablar de diversos tipos de lecturas. Quizá Twitter muestre un paradigma nuevo: El microblogging estaría ayudando al desarrollo de la capacidad de síntesis, pero en este caso estamos rompiendo los estrechos límites de la lectura tradicional no solamente en cuanto a la capacidad relativamente pasiva de leer, sino en la capacidad activa de producir textos. Y como esto no está aún terminado trataremos de verlo mejor en una segunda parte de esta Crónica que voy preparando y que ya veremos si publicamos. Hasta entonces.

La segunda parte de esta Crónica se encuentra en el siguiente enlace:
 http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2014/01/cronica-de-lecturas-73-lectura-en.html


Peru Blogs

miércoles, 27 de abril de 2011

PARA QUE SIRVE LA EDUCACION – ADDENDA PARA UNA CATARSIS


Hace poco publiqué en este Blog una serie de artículos acerca de los objetivos de la educación con unas notas realistas y algo desesperanzadas, sabiendo que mucho de lo dicho no tendría efecto visible y mensurable. Esto, en la labor educativa, no es raro. Nosotros no “vemos” resultados. Sembramos, regamos, cuidamos el jardín, a veces podamos con energía, a veces tenemos que mirar con tristeza el tronco doblado que tras enormes esfuerzos no pudimos enderezar. Un maestro que se precie de serlo siempre intenta superar la común condición humana. Ningún maestro lo es por el ansia de aumentar sus bienes, sino de enriquecerse enriqueciendo la común herencia humana. Como decía Bertrand Russell, un maestro de verdad tiene un instinto paterno/materno superdesarrollado, que no se puede agotar en los propios hijos, y que lo convierte en el padre y la madre de todos sus alumnos. No hay peor frustración ni peor destino para un maestro que el no poder enseñar. Quizá por eso pretendo, en un momento donde, en el calor de la lucha electoral, aparecen voces que nos culpan de lo mal que anda la educación, hacer una catarsis a través de esta Addenda a esos artículos.

Hoy algunos egregios maestros peruanos recomiendan a sus alumnos, con realismo y paternal firmeza, que no estudien Educación a no ser que la vocación sea tan insoportable que haya que seguirla de todos modos. Hoy la profesión es devalorada y vilipendiada, atacada desde todos lados y, oh ironía, responzabilizada de la debacle y decadencia educativas en nuestro país. Los maestros somos la única barrera que se interpone entre los niños y jóvenes; y las políticas de la sociedad, el mercado y el estado destinadas a embrutecer y mercantilizar. Es una pelea desigual y descorazonadora, porque ellos tienen todos los medios a su disposición, y a nosotros nos quitan hasta lo que no tenemos. Y lo que con tanto esfuerzo tratamos de construir es destruido de un plumazo, y encima nos echan la culpa. La sociedad, el mercado y el estado son en nuestro país entes hipócritas que dicen que la educación es lo más importante, y como consecuencia reducen los presupuestos educativos, desnutren y pauperizan a los niños, hacen de la equidad educativa un sueño, y tienen a los maestros con sueldos de hambre.

Como cualquiera ser humano, a veces me deprimo, y busco mis motivos para seguir adelante y no terminar sentado en la encrucijada lamentándome de mi suerte. Busco, entre los grandes educadores que me inspiraron, los motivos para seguir en la pelea, los objetivos por los que tanta gente común y silvestre como yo pelean una batalla que muchas veces damos por perdida. Nuestro problema existencial como docentes, del que nadie se ocupa porque a nadie le interesa, es por qué deberíamos seguir en una actividad tan maltratada y tan inútil. Los docentes tenemos motivos sobrados para el hartazgo y la depresión. Y la pregunta existencial del docente, que no puede evitar porque la lleva clavada detrás de todas las incomprensiones y desdichas, siempre está dirigida a los objetivos de lo que hace. Por eso a veces tenemos que rebuscar, junto a la vocación primigenia que nos movilizó, lo que aquellos que nos antecedieron en esta tarea tan poco comprendida nos dijeron acerca de los OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN.

Los Objetivos de la Educación según los Educadores

Donde hay buena educación no hay distinción de clases.
(Confucio, China)

La educación iguala a los hombres en lo que se debe igualar a los hombres, en su condición humana. Por sobre la situación económica y las diferencias de toda clase debería estar siempre la comprensión de la común condición humana. Educamos, por lo tanto para que cada ser humano alcance su plena dignidad, es decir, que sea plenamente humano.

Reconocer, mantener y promover en cada ser la dignidad de la persona, ésta es toda la educación de la humanidad
(Enrique Pestalozzi, Suiza)

Por ende, si algo debe hacer la educación es hacernos humanos en un sentido no solamente individual o reactivo a la existencia de desigualdades, sino en el sentido social del término. Es decir no podemos ser plenamente humanos sin el Otro. Porque de nada sirve mi felicidad individual si no está enraizada en la común lucha humana, es que un Objetivo de la Educación es integrarnos a la humanidad en su conjunto.
“La educación debe hacer que cada uno encuentre su propia felicidad, realizada en la medida en que hace que se mejoren las condiciones de los otros” 
(John Dewey, Estados Unidos)

La contradicción entre individuo y sociedad es resuelta por John Dewey en un tema ético: No es un ser humano pleno y feliz aquel que no se preocupa por mejorar las condiciones de los Otros. No recuerdo en qué película escuché esta frase: ¿Qué clase de hombre es aquél que no se preocupa de mejorar el mundo en que vive? Un Objetivo de la Educación es construir una ética de la felicidad alcanzada a través del servicio a los Otros.

Para educar a un niño hace falta la tribu entera. 
(Proverbio africano)

Los maestros solamente somos la punta del iceberg. No podemos enseñar sino en el contexto de la sociedad en que vivimos. Si la sociedad considera la educación solamente cosa de aulas, maestros y alumnos, camina hacia su ruina. Se aprende enseñando y se enseña aprendiendo. Hay una relación dialéctica, un círculo virtuoso entre ambas actividades, como bien lo intuyó el desconocido educador africano que cito. Un Objetivo de la educación es convertir a todos los miembros de la sociedad en Educadores, para mantener nuestra viabilidad y nuestra supervivencia social.

“Luchamos por lograr que los niños sean libres en su interior, libres del miedo, de la hipocresía, del odio, de la intolerancia.” 
(Alexander Neill, Gran Bretaña)

La libertad es uno de los dones más preciados que el ser humano posee. Es condición para todo. Elude una explicación única, porque es uno de esos principios que, como todo maestro sabe, más que instilado debe ser vivido. Se puede ser libre incluso en el fondo de una mazmorra. Pero sabemos bien a donde nos lleva el miedo, como destruye la iniciativa, como pasma la voluntad, como transforma a los seres humanos en medrosos animalitos agazapados esperando que las cosas les pasen en lugar de salir a hacer que las cosas pasen. Instilar el miedo es objetivo político de muchos para manipular y dominar. Pero el maestro es el enemigo público número Uno de la manipulación, precisamente porque tiene el poder de hacerlo. Un verdadero maestro forma y educa, no manipula. Por ello las dictaduras de todo calibre tratan siempre de amaestrar al maestro. Un Objetivo de la Educación es liberar – y liberarnos - del Miedo, y de toda su odiosa parentela: El Odio, la Intolerancia, la Hipocresía, el Racismo. Y esto es lo más difícil.

La gran meta de la educación no es el conocimiento, 
sino la acción. 
(Thomas Henry Huxley, Gran Bretaña)

El ser humano puede definirse, entre otros rasgos, por su capacidad para la acción y el trabajo fecundo. Si bien es esencial saber para qué hacemos las cosas, es igual de importante educar para hacer cosas. Conocer es necesario pero no suficiente. La teoría sin práctica sirve para lo mismo que la práctica sin teoría: Para Nada. Se educa para que nuestros niños y jóvenes salgan al mundo a transformarlo, no a contemplarlo. Un Objetivo de la educación es, a través de nuestros alumnos, transformar el Mundo para hacerlo más humano y vivible.

Conclusión

Cuando nos formulamos el tema de Objetivos de la Educación deberíamos siempre mirar lo que tenemos, con sus gangas y sus mermas, pero además mirar al cielo, a la utopía, al sueño. Siempre desde nuestra realidad por más dura que sea. Pero la dureza de la realidad no nos arredra, porque, como dice el antiguo y siempre reactualizado refrán de los educadores: “El estado no hace nada, el director no dirige, el coordinador no coordina, pero el profesor siempre dicta su clase”.
Y punto.