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lunes, 13 de enero de 2014

POR QUÉ LA EDUCACIÓN NO VA A MEJORAR - Entre la realidad y la Finta del Poder

POR QUÉ LA EDUCACIÓN 
NO VA A MEJORAR -
entre la realidad y la Finta del Poder

la única verdadera obligación que tenemos en la vida es la de no ser imbéciles.
(Fernando Savater 
- Ética para Amador)


Lo dice la gente, es rica y suavecita.
(Publicidad de una margarina)


Leo en la revista PODER 360 grados del 10 de Enero de 2014 un artículo referido a los actores con Poder suficiente para cambiar la Educación. Y siento mucho tener que sonreírme con tristeza pero muy molesto. Y lo hago porque no sé si por postmodernidad, intención o simple ausencia de neuronas operativas en número suficiente, se toma el rábano por las hojas y se confunde la velocidad con el tocino, que es como si dijéramos por acá confundir los pallares con la Autonomía Universitaria. Y como hay "rectores" que confunden la autonomía universitaria con su lonchera, mejor congélenme la sonrisa por ahora.


Actores con poder para transformar la educación en  el Perú


Para averiguar quiénes son los Actores con poder para transformar la Educación en el Perú (Véase el gráfico adjunto) no se les ocurrió mejor idea a los de la revista y la ONG Enseña Perú que encargar una Encuesta a IPSOS APOYO. Si no me creen véanlo, acá está el link:  http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=7658


Los resultados son interesantes, pues Ipsos Apoyo, aunque con claro sesgo político y más que dudosa credibilidad, sin embargo conserva en sus activos algo de profesionalismo. Que esta encuesta tuviera fines políticos no parece tan evidente, así que podemos atribuir verosimilitud a sus resultados, pero ese no es el problema, sino el concepto de Poder empleado, básicamente el mismo que se emplea para la encuesta anual del Poder en el Perú, y que no es otro que la Opinión de la Gente.  

Entre los Hechos y las Opiniones

No sé si debería explicar esto, pero trataré, porque confundir Hechos y Opiniones ya es un problema nacional producto de nuestra muy mediocre Educación. Imagínese, querido lector, que queremos llegar a la ciudad de Iquitos. Usted y yo sabemos que lo lograremos buscando una fuente de información fiable y válida que nos informe donde está esa hermosa ciudad, es decir en qué dirección y distancia dadas con respecto al punto que ocupamos ahora. Pero como somos muy originales hemos decidido averiguar esos datos a través de una Encuesta. 

El resultado de dicha encuesta resultará de la tabulación de las respuestas a ciertos reactivos construidos para resolver Variables como Dirección y Distancia respecto al punto donde se toma la encuesta, datos que nos proporcionarán indicadores para determinar la dirección y distancia a Iquitos, si es que queremos llegar allá, se entiende. Ahora bien, en el actual estado de los conocimientos geográficos en nuestro país, una encuesta no nos dará una respuesta concluyente sobre ello, y no servirá para llegar a Iquitos. 

Hechos y Opiniones sobre el Poder  


Apliquemos ahora a nuestro tema: Queremos saber quiénes son los actores que poseen Poder para transformar la Educación. Como en el caso de la Ubicación de Iquitos debemos establecer Variables que refieran al Poder de Transformar, para ver si hay actores que las posean. Eso requiere una Definición Operacional de Poder, que tome en cuenta sus partes y facetas y que se aplique a diferentes actores sociales para ver si los dichos actores los tienen o no. Si los tienen podrán  Transformar la Educación. Si no los tienen, no podrán hacerlo, y serán impotentes (carentes de potencial) para ello. 

Luego, hay que encontrar fuentes fiables y válidas que nos permitan identificar puedan quiénes podrían conducir un esfuerzo para Transformar la Educación, esto es quiénes poseen Poder para hacerlo. Preguntárselo a la gente es como preguntar por donde sale el Sol en las mañanas y considerar la respuesta estadística como Verdad. Si la gente opina que la Tierra es plana o que el Sol sale por Occidente, y eso se considera la Verdad, pues entonces la realidad exterior no existe fuera de la percepción subjetiva, con consecuencias más que curiosas.


Objetividad y Subjetividad


Espero no tener que explicar que así TODO EL MUNDO diga y opine en referéndum que el Planeta Tierra es Plano y el Sol sale por Occidente, tales creencias no modificarán un centésimo de milímetro el carácter esférico geoidal de nuestro Planeta, y menos la dirección de giro sobre su eje. La Forma y el Movimiento son datos Objetivos que no dependen de la Opinión de la gente. Dichos datos suelen obtenerse de la corroboración empírica por vía de la Observación.


Ahora bien, cuando hablamos de Política y de Poder - y el Poder sin posibilidad de Cambiar o Transformar una situación A en una B, no es Poder -  no hablamos de algo subjetivo sobre la que puedo opinar como me dé mi regalada gana. Si en mi ingenuo autoengaño relativista y postmoderno lo hago, me quedaré en Babia sobre lo que pasa objetivamente. 

La pondré simple: Si la Educación peruana está hasta el queso y tal situación no cambia, ello puede ocurrir por una de dos buenas razones, o por una combinación de ambas: 

Porque no se puede
o
porque no se quiere 



Opinión y Hecho


Notemos que la Encuesta de marras NO INFORMA QUIÉNES TIENEN PODER PARA TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN. Lo único que dice, y eso lo hace con mucha corrección, aunque con absoluta inutilidad, es QUIÉNES CREEN LOS ENCUESTADOS QUE TIENEN PODER PARA TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN. 

Ambas cosas son asaz diferentes, amables lectores, pero suena lindo y pomposo llamar a la Encuesta Anual "Encuesta Nacional del Poder", aunque no informe absolutamente nada útil sobre el Poder en el Perú, ni para Transformar la Educación, ni para nada. Pero echar al fresco harto jarabe de pico sobre la Educación está de moda, y el haberla percibido como Problema Nacional permite que cualquier pelandusco diga cualquier bobada sobre ella. Para remate, es de muy mal tono desnudar la verdadera importancia de la cuestión usando de criterios objetivos, pues resulta más bonito y rendidor ir a la percepción subjetiva de la gente, tan cómoda y manipulable ella. Y así se habla de Educación en forma análoga a la vieja y efectiva publicidad de la margarina Manty: Lo dice la gente, Manty es rica y suavecita, y eso aunque el producto fuera un ladrillo incomible. 


El Poder de Transformar la Educación


No le voy a hacer su chamba a la Revista Poder 360, a Enseña Perú ni a Ipsos Apoyo, me limitaré a un par de cosas sensatas, ya si quieren más ese es otro precio. Porque si de algo estoy seguro es que alguien pagó por esa Encuesta y que otro cobró por hacerla. La chamba más elemental que nadie se tomó la molestia de hacer, por no poder o por no querer, era objetivar el concepto fundamental del Poder para poderlo convertir en variables y Valores que permitieran hacer una investigación más o menos coherente. No soy ningún genio, pero me sé que necesito manejar un buen concepto de poder, y para eso debo ver sus definiciones. Busco entonces para empezar en Word Reference el significado del término PODER y desde aquí razono.


  1. m. Dominio,facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa:
    poder para contratar personal.
  2. Fuerza,vigor,capacidad:
    poder de convicción.
  3. Posesión actual o tenencia de una cosa:
    tiene las llaves en su poder.
  4. Suprema potestad rectora y coactiva del Estado:
    los monarcas absolutos acumulaban todo el poder.
  5. Facultad que alguien da a otra persona para que,en lugar suyo y representándole,pueda ejecutar una cosa. Más en pl.:
    le dio poderes para acceder a su cuenta bancaria.
  6. pl. Facultades, autorización para hacer una cosa:
    dio a su administrador poderes para gestionar su hacienda.
  7. poder absoluto Despotismo.
  8. poder adquisitivo Posibilidades económicas de una persona,capacidad que tiene para adquirir bienes o servicios.


Las acepciones pertinentes al efecto son la (1), la (2) y la (6), por referirse a las condiciones necesarias para ejercer la Tarea prescrita al PODER, que es Transformar la Educación Peruana. Dicha Nota agregada al termino PODER le limita el significado. En consecuencia, aunque UNESCO es una Institución reconocida en Educación y Cultura, y posee muchos y buenos profesionales, carece de la facultad y jurisdicción para intervenir en el Perú y de hecho nadie la ha autorizado. La Universidad de Harvard posee también grandes capacidades, y tampoco tiene jurisdicción ni autoridad. Así que por muy grandes y bacanes que sean, NO PUEDEN, es decir NO TIENEN PODER efectivo para hacer cualquier cosa en el Perú, no digamos Transformar la Educación Peruana. Y eso digan lo que digan quienes lo digan, y opinen lo que opinen quienes lo opinen. 



Estas consideraciones se extienden a casi todas las Instituciones que según la Encuesta de Marras la gente cree que Tienen Poder Para Transformar la Educación en el Perú: La Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la Universidad del Pacífico, Fe y Alegría, GRADE, Empresarios por la Educación, IPAE, APOYO, CONFIEP, Foro Educativo, el Instituto de Estudios Peruanos, el Consejo Nacional de Educación (CNE), la Fundación Telefónica del Perú, etcétera, todos suenan lindos y pertinentes, pero ninguno posee la Capacidad para Transformar la Educación por sí sola, ni presupuesto ni personal al efecto, ni organización para ello. Para empezar, ninguna de ellas tiene entre sus objetivos la Transformación de la Educación Peruana. Es decir NO QUIEREN. Y aun en el caso de que quisieran, carecen de jurisdicción sobre la Educación Peruana más allá de sus muros. Necesitarían una autorización de quienes sí poseen el Poder nominal y/o real para Transformar la Educación, y solamente allí podrían intervenir.  

Es decir, aunque la gente diga lo que diga y se pase la Manty opinando lo que opine, estas Instituciones NO TIENEN PODER. E igual es con los muy respetables personajes que se mencionan en la dicha Encuesta, cuya intervención en Transformar la Educación Peruana sería más que bienvenida. Pero ídem, NO TIENEN PODER por las mismas razones que no lo tienen las Instituciones mencionadas.



Tratemos con el Sector Público, que en el Perú centraliza el Poder del Estado y tiene la RESPONSABILIDAD de la Educación, que debiera incluir el Poder Transformarla. Sin embargo, al revés de lo que se cree habitualmente, el NO PODER caracteriza al sector público por falta de liderazgo, recursos y capacidades, así como por la abdicación de sus responsabilidades por reducción de su jurisdicción, dada por la acelerada privatización de la Educación. Así pierde la Autoridad - que es, en buena cuenta, a lo que se reduce la autorización. Vale decir que opine la gente lo que opine, y digan lo que digan, NO TIENE PODER porque NO QUIERE.   


Wishful Thinking


El wishful thinking (o pensamiento sesgado hacia los propios deseos) y análogos pajaritos en la cabeza plagan el razonamiento de las gentes no solamente sobre la Educación sino casi sobre cualquier cosa en nuestro país. La mayoría cree que la opinión es un argumento válido per se, a veces incluso se defiende con el relativismo de "mi verdad" y "tu verdad". 

Damas y Caballeros, una opinión es respetable, pero el hecho al que se refiere debe poderse verificar contrastándolo con la realidad. Que una Institución tenga Poder de Transformar la Educación o no lo tenga se puede verificar empleando variables, valores e indicadores empíricos. La opinión ni es pertinente ni sirve. Hay datos objetivos para averiguar lo que se quiere averiguar, no necesitamos caer en el fundamentalismo de las opiniones y en un relativismo soso, sonso e ingenuo.


Coacción y Coerción

Una tortuga más se le ha escapado al respetable conjunto de Instituciones que emplea encuestas para averiguar quien tiene el Poder: El Poder no es una sabrosa entelequia conceptual que puede tratarse como Idea, tiene otras aristas más allá de su simple definición en Word Reference.

Como el personaje de Ficción He-Man anuncia bien clarito cada vez que blande su potente espada: ¡¡Ahora sí tengo el Poder!!. Así He-Man muestra que el Poder puede adoptar la dimensión positiva de obligar a otros a determinadas Acciones (Coaccionar), o la dimensión negativa de prohibir u obliterar en otros ciertas Acciones (Coercionar). Lo demás es entelequia y metafísica.

Aplicando estas dimensiones al Poder para Transformar la Educación podemos entender un poco mejor la cosa:

1. Coacción, es lograr que se ejecuten Acciones para Transformar la Educación y dirigirla a los objetivos que nos proponemos.

2. Coerción, es impedir las Acciones que estorbarían o impedirían el logro de esos objetivos.

Si las Instituciones o Personas no tienen capacidad para Coaccionar y Coercionar, simplemente no tienen Poder y no pueden Transformar Nada, aunque el mundo opine lo contrario.

Los ausentes

Algo podemos sacarle a la Encuesta, sin embargo. Podemos observar y sorprendernos de la ambivalencia de los opinantes con ciertas Instituciones en cuanto a su capacidad de coacción - coerción. Así también sorprende que no se hayan mencionado instituciones que ejercen clara coacción y/o coerción:

Los Medios de Comunicación influyen en la Educación de modo tan evidente y documentado que sorprende su ausencia.

Que no se haya mencionado a los órganos intermedios del Ministerio de Educación - DRES y UGELES - casi autónomos en la práctica, parece falta de información. Bien pueden considerarse estas instituciones como parte del problema, pero para averiguarlo una encuesta no parece muy pertinente que digamos.

Creo que todos sabemos que el Sindicato de Profesores (SUTEP) ejerce un notable PODER, y no se le ha mencionado siquiera en la encuesta.

Asimismo, se le otorga categoría de Actor que Transformaría la Educación a la Asamblea Nacional de Rectores, que sabemos realmente para qué sirve y a qué, y en qué dirección continuaría transformando la Educación peruana.

Primera Conclusión   

Es feo decirlo, pero digámoslo: La encuesta en cuestión no tiene ninguna utilidad fuera de confirmar los prejuicios de quienes la encargaron, administraron, tabularon y publicaron. El gasto realizado en ella no está justificado si se quería averiguar los hechos. Puede que lo esté si su intención es levantar ciertos actores en desmedro de otros. Pero para eso no se necesita la finta de la objetividad a través de una Encuesta.

Segunda Conclusión

Un análisis mínimo que no parecen haberse molestado en hacer ninguna de las Instituciones vinculadas implica tres aspectos a considerar cuando menos: Uno es adónde se dirige la Educación, es decir a qué fines empujarán las Instituciones que supuestamente van a Transformar la Educación. El Segundo es el análisis de fuerzas y actores que favorecen el Cambio, y el tercero el análisis de fuerzas y actores opuestos al Cambio. Dichos actores deben analizarse en función a sus motivaciones y peso específico, entre otros elementos, a fin de tomar decisiones de apoyo, neutralización o enfrentamiento.

Tercera Conclusión

Algo sí nos sugiere la Encuesta de marras: Los métodos para Transformar la Educación no son solamente positivos ni propios de un mundo éticamente neutro donde todos están de acuerdo, ni propios de un Mundo dividido maniqueamente entre los Malos y los Buenos. El mundo que nos plantea la Encuesta es uno monocorde, donde todos los actores sociales están de acuerdo en la necesidad de mejorar la calidad de la educación, aclarar sus fines y corregir su ética.

Esto, claro, es una finta más falsa que un billete de doce soles, porque hay hartos intereses de por medio, de los legítimos y de los otros, y porque nadie dirá que está contra mejorar la Educación, sino que disfrazará sus intereses definiendo de modo diferente qué significa Transformar la Educación, y qué medidas, actores y definiciones requiere.

Colofón

Como lo cortés no quita lo caliente, podemos también reír para tener claras las cosas. Tenemos nuestra hipótesis de base para definir qué hacen los poderes fácticos -. es decir, los poderes de hecho, verdaderos, reales, existentes, concretos. Los que cuentan con el Poder, los Medios, la Plata y los Recursos para Transformar la Educación creemos saber quiénes son, y con Humor se dice y se soporta mejor. No me crean a mí; el comediante George Carlin resuelve la pregunta con que iniciamos este artículo en el siguiente video. Disfrútenlo:

https://youtu.be/QVk_jeLyIGY


Salvo Error u Opinión

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domingo, 31 de marzo de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 25: BIBLIA (vi)


CRÓNICAS DE LECTURAS – 25
LEER LA BIBLIA (VI)

I
El Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento parece que presentara un cierto aire más moderno respecto al Antiguo. Se centra en la figura, presencia, predicación, vida y muerte de Jesucristo, el Mesías de los judíos; y la acción de sus inmediatos seguidores, los cristianos. El Nuevo Testamento goza de la misma sacralidad que el Antiguo, y contiene la mayor parte de lo que es original en el Cristianismo con respecto a su matriz semita, para las confesiones cristianas es el mismo centro de la Biblia. Para los judíos, bueno, no tiene el mismo carácter, exceptuando un muy pequeño grupo, pero imagino que lo leerán por curiosidad y por hallar las claves de lo escrito en el Nuevo Testamento en el Antiguo, igual que es posible para los cristianos rastrear el Nuevo en la Misa y demás liturgias. Lo Original del Nuevo Testamento con respecto al Antiguo es el convencimiento de que el Mesías esperado por los Judíos es Emanuel Jesús, llamado el Cristo. Y así lo Esencial del Nuevo Testamento – de toda la Biblia para los cristianos – es el relato de la llegada del Mesías, pues esta es la Buena Noticia (Evangelio en griego) que se está anunciando. El Nuevo Testamento consta así de Cuatro versiones de esta Buena Noticia, Cuatro Evangelios, tres de ellos denominados Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), aparte de un cuarto, muy original, cuyo hagiógrafo sería el Apóstol Juan, a su vez autor de Epístolas y del Apocalipsis. Además Lucas, hagiógrafo del Tercer Evangelio, parece ser también autor de los Hechos de los Apóstoles, en apariencia editado originalmente junto a su correspondiente Evangelio, y luego editado aparte para tener los Cuatro Evangelios en un solo bloque. Viene luego un conjunto de Cartas o Epístolas, también dividido en dos grupos: El primero y más numeroso es el de Epístolas Paulinas, cuyo autor sería el apóstol Pablo, nacido Saulo de Tarso, judío de la dispersión convertido a la fe de Jesús en dramáticas circunstancias, y que dedica su celo apostólico y epistolar a las primigenias comunidades cristianas. Al otro grupo lo forman las epístolas católicas o universales, por estar dirigidas en su mayoría a la comunidad cristiana en su conjunto. Sus autores habrían sido otros apóstoles: Pedro, Juan, Judas y Santiago. Ya mencionamos en otras Crónicas al último de los Libros, el Apocalipsis de Juan, centrado en las visiones que el mencionado habría tenido durante su destierro en la Isla de Patmos, y cuyo parentesco con otros libros del Antiguo Testamento ya hemos comentado.

El Nuevo Testamento comprende en total 27 libros en el canon de la Iglesia Católica Romana, que es más o menos el mismo de la mayoría de las Iglesias de la Reforma. Hay dudas sobre la Epístola de Santiago, que Lutero llamaba con desprecio epístola de cartón, dado que defiende la necesidad de buenas obras para la salvación personal (la fe que no produce obras está muerta – Santiago, 2, 26), cuando el monje alemán estaba convencido que la justificación paulina por la Fe es la que cuenta (quien no tiene obras que mostrar, pero en cambio cree en el que hace justos a los pecadores, a ese tal se le toma en cuenta su fe y se le considera justo – Romanos, 4, 5-6), así que se me hace que su oposición era algo interesada. En todo caso, me ha sonado siempre como una discusión tipo la de qué es primero, si el huevo y la gallina. Pero por menos la gente se mata. El idioma en el que se escribe el Nuevo Testamento es casi todo griego koiné, menos una parte del Evangelio de Mateo. La traducción de la Biblia al koiné se inició hacia el 250 a.C., cuando un grupo de sabios judíos helénicos residentes en Alejandría de Egipto, conocidos como los Setenta, empezaron a traducir el Antiguo Testamento para las sinagogas (sinagoga es término de origen griego, precisamente) dispersas en el mundo de habla griega. A esta obra se le conoce como la Biblia de los LXX, e incluye partes del Antiguo Testamento cuyo original en hebreo se ha perdido, motivo por el que algunas iglesias dudan de su canonicidad. Aunque es posible que la lengua materna de Jesús fuera el arameo, no se descarta que supiera griego, pues Galilea parece era bilingüe en aquellos días, y lo emplea Jesús frente al procurador romano Poncio Pilato. Hay grandes variantes en las formas del griego empleado en el Nuevo Testamento: Las epístolas de Santiago, Pedro y a los Hebreos (atribuida a Apolo), así como el evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles, presentan un griego literario y elegante, escrito por gentes con el griego por lengua materna. Las epístolas paulinas tienden a ser más coloquiales, en tanto que el Evangelio de Juan y sus cartas presentan un estilo sencillo pero correcto. El Apocalipsis en cambio está escrito en un griego complejo y recargado. El empleo de muchos giros semíticos en estos libros sugiere que sus hagiógrafos pensaban en arameo u otras lenguas semitas, pero trataban con mayor o menor solvencia de emplear el idioma en el que sabían que su mensaje sería más leído y entendido.

II
Los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles

Es muy difícil hablar de los Evangelios, lo reconozco. La sensación de su Sacralidad invade el espíritu, desde que los que vivimos en países fundamentalmente cristianos y católicos nos hemos criado en su interior, por así decirlo. El carácter sagrado de los Evangelios es reforzado en la liturgia de la Misa Católica a través de ritos particulares, y no se le menciona ni cita sin añadir al final “esta es la palabra de Dios”, a la que, para emplear una expresión de catecismo, “el pueblo se adhiere diciendo amén”. Que si los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) fueron posteriores o anteriores al Evangelio de Juan, como sostienen algunos masones y/o francmasones, y por lo tanto la versión arriana – atanasiana de la divinidad de Jesús resulte siendo la primordial por sobre otras, es aspecto doctrinal de una discusión que debo decir me tiene francamente sin cuidado. En todo caso sí es discernible una clara diferencia entre los tres Evangelios Sinópticos y el de Juan en cuanto a las fuentes, pues Juan narra los hechos empleando fuentes diferentes, en muchos casos de más exactitud y detalle que las de los Sinópticos, que en realidad parecen escritos mirándose los unos a los otros. Además el plan del Evangelio de Juan es muy diferente y altamente teológico, en tanto que los hagiógrafos que escribieron los Sinópticos parecen más bien pensar en términos de demostración histórica tangible de la realidad y presencia de Jesús. La cuestión más interesante a mi modo de ver es de ese orden, el tratar de dilucidar qué evangelio fue escrito primero, y por ende haya sido utilizado como fuente para los otros. Todo abona a que el Evangelio de Marcos fuera uno de los primeros en escribirse, si no el primero, en principio por su corta extensión, comprimida en dieciséis intensos capítulos, y por el hecho que parezca una especie de Manual para Uso del Predicador Aficionado. Debe así haber estado en la faltriquera de los otros Hagiógrafos, Mateo y Lucas, que lo emplearían junto con otras fuentes. En el principio existía la Palabra, dice Juan (Juan 1,1), y el verbo dicen otras traducciones. Y esto pareciera referirse al hecho que todas las relaciones escritas sobre Jesús el Cristo tienen como antecedente la palabra, la oralidad de los predicadores, heredera directa de la predicación de los profetas, y por ende semejante a ella en varios de sus caracteres. Algunas de las historias de los Hechos de los Apóstoles referidas a la Predicación parecen sacadas de los Profetas del Antiguo Testamento. Es el caso del milagro de curación que Pedro y Juan aplican a un tullido en Hechos 3, 1-10, en la que podrían cambiarse los nombres por los de Elías y Eliseo; o el martirio de Esteban (Hechos, 7); o el bautizo del eunuco por el apóstol Felipe (Hechos, 8, 26ss.). En este contexto de predicación intensa se habría empezado a sistematizar la información, poniéndola por escrito, agrupándola en sucesión cronológica de hechos, o siguiendo algún otro criterio. La narrativa parece seguir criterios análogos para todos los sinópticos, incluso a veces con análogas o iguales anáforas o referencias que seccionan y dividen las narraciones, como por ejemplo: “y sucedió que …”, preferida de Lucas; o “en aquellos días …” o “en aquel tiempo …” (in illo témpore en la Vulgata), preferida de Mateo. De algún modo pareciera que Lucas emplea a Marcos y a Mateo como fuentes primarias, aunque pasando por alto el sentido hebreo-judío del Evangelio de Mateo, que trata de ubicar a Jesús dentro de una genealogía, además de detenerse en los relatos de su concepción, nacimiento, huida a Egipto y  demás hechos de su Infancia, indicando siempre su predicción por los Profetas. Lucas añade más datos al respecto, aunque claro está, en un plan diferente al de Mateo, pues Lucas es un helenizante y se dirige a helenizantes, y por ende ordena y clasifica la información de un modo diferente.

Es difícil determinar qué parte o partes de los evangelios puedan ser más centrales que otras. La predicación de Jesús debe haber durado entre dieciocho meses y tres años, y los Evangelios hacen básicamente dos cosas: Contar los sucesos acaecidos a Jesús, y presentar la Buena Nueva que el Cristo trae. Mateo vincula Dichos y Hechos de manera íntima y bien planteada, pues el hagiógrafo narra secciones que empiezan con milagros y otros acontecimientos, y que culminan en conversaciones o discursos, como en Mateo 15, cuando se acercan a Jesús algunos fariseos y mantienen un tenso intercambio, que luego culmina en un pequeño discurso de Jesús con una o varias enseñanzas: ¿No comprenden que que todo lo que entra por la boca va a parar al vientre y después sale del cuerpo, mientras que lo que sale de la boca viene del corazón y eso es lo que hace impuro al hombre? (Mateo 15, 17-18). O Mateo 22, 15ss., en donde los fariseos preguntan a Jesús sobre la pertinencia de pagar el impuesto al César, y la enseñanza: den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22, 21). Ya hemos visto que Marcos tiende a contar menos y más bien reseña impactos. Lucas, por su parte, poseía marcadas cualidades para  la observación y la descripción detallada, más un cierto sentido práctico, que no sorprende si atendemos a que era médico. Su evangelio (y su continuación los Hechos de los Apóstoles) se los dedica al converso cristiano Teófilo, persona acomodada a la que espera convencer para que le financie copias de estos escritos. En cierto modo es una investigación donde Lucas hizo a conciencia su tarea: Empleó las mismas fuentes del evangelio de Marcos, cuyo orden sigue, así como ciertos documentos (Logia) que debió obtener de las iglesias más antiguas de Palestina, Jerusalén y Cesarea, con los que alimenta los capítulos 9 a 18 de su evangelio; y es posible que tuviese a su disposición el evangelio de Mateo. Además completó la chamba con información de primera mano, testimonios de apóstoles y gentes que conocieron a Jesús, incluyendo casi con seguridad en este grupo a María, Madre de Jesús, pues hay información que solamente podría haber sido suministrada por ella misma: Entró el ángel a su casa y le dijo: Alégrate tú, la Amada y Favorecida, el Señor está contigo. Estas palabras la impresionaron y se preguntaba qué querría decir este saludo. (Lucas, 1, 28). A diferencia de Mateo y Marcos, que escriben manuales para predicadores, Lucas se interesa en registrar los hechos en forma muy parecida a lo que hoy llamamos Historia y trata de describir con fidelidad tanto los Hechos como los Dichos. El Evangelio de Juan, por el contrario, no tiene intenciones historicistas sino más bien de carácter teológico y religioso. Donde los Sinópticos abundan en milagros y hechos, Juan solamente narra Siete Milagros, número simbólico, y los discursos de Jesús los centra en determinados conceptos y términos que Juan trabajó cuidadosamente. La intención de este evangelio es clara: Esto ha sido escrito para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que por esta fe tengan la vida que él solo puede comunicar (Juan, 20, 31). De hecho muchas de las creencias actuales alrededor de la persona del Cristo y su relación con los planes de Dios proceden en línea recta de este Evangelio: A Dios, nadie lo ha visto jamás, pero Dios, Hijo único, comparte la intimidad del Padre: éste nos lo dio a conocer (Juan 1, 14).

III
Las Epístolas Paulinas

El estilo de Pablo de Tarso ha marcado las epístolas neotestamentarias de manera tan indeleble, que podemos considerar fácilmente al susodicho como el autor de género epistolar más leído en el mundo. Incluso en la liturgia católica aparece mencionado muchas más veces que los otros Apóstoles, lo que es posible por la muy sencilla razón de que la mayoría de las Epístolas se le adjudican. En todo caso tiene propaganda gratis en todas las Misas, pues las epístolas se leen de cajón, y es muy probable que sea de una de las suyas, y ello fuera de que hay liturgias en las que se emplean sí o sí, como en el caso del Matrimonio, donde los novios leen el Himno a la Caridad de I Corintios 13, 1-13: Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe … . Las correrías del hagiógrafo Pablo de Tarso están profusamente mencionadas en los Hechos de los Apóstoles, ocupando algo más de la mitad. Pablo, como apóstol de los gentiles, acapara la atención de Lucas, que lo conoce en persona y trabaja con él en la predicación. Y por si fuera poco en sus cartas se describe a sí mismo con sinceridad digna de elogio: Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, intachable. Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo (Filipenses, 3, 5-7). Al principio su celo de fariseo lo lleva a perseguir cristianos y enredarse en el asesinato del protomártir Esteban, pero se convierte a la Fe de Jesús en apariencia por directa intervención divina y arrebatamiento al Tercer Cielo: Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, (…) le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? (…) Yo soy Jesús, a quien tú persigues (…) entra  en la ciudad y se te dirá lo que tienes que hacer (Hechos 9, 3-6); cae de inmediato en un estado de aparente arrobamiento, del que lo sacará Ananías, y de ahí Saulo el perseguidor de cristianos se convertirá en el apóstol Pablo, que asume el ministerio de viajar y predicar por el Mediterráneo Oriental y Central, y escribir incansablemente un total de catorce epístolas conocidas y varias no conocidas, haciendo trabajar a la mala a sus secretarios a lo largo de tres viajes de evangelización, que lo llevarán hasta la mismísima Roma. Su personalidad es tan acusada que se ha dicho que sostenía correspondencia con Séneca. La tradición quiere que haya fallecido en Roma el mismo día que el apóstol Pedro, motivo por el que su fiesta es compartida: San Pedro y San Pablo, el 29 de Junio. Pablo de Tarso combinó las cualidades del fanático medio fundamentalista, de sangre caliente; y la del frío razonador oportunista, y de ahí que despliegue un estilo para escribir dirigido a lograr impacto, muy coloquial y de notable oralidad, a la que colaboró sin duda el hecho que dictara las cartas a sus secretarios, los que de cuando en vez añaden una línea de saludo. Por cierto, el estilo oratorio paulino ha sido copiado a mansalva por los predicadores evangélicos de hoy, y según parece funciona muy bien, examinemos si no las nutridas cuentas bancarias de Billy Graham, Jimmy Swaggart y otros “apóstoles” más, que en este tema, ay, también puede hacerse negocio. De hecho, hay tanta plata en los medios de comunicación, que hay también en el cable canales católicos, y sacerdotes y monjas mediáticos. En fin, pecado no parece ser.

Las epístolas paulinas están unidas a los acontecimientos de la Predicación y de la propia vida del apóstol, y así encontramos que el libro más antiguo del Nuevo Testamento, la Primera Carta a los Tesalonicenses (circa 51 d.C.) fue escrita por Pablo de Tarso, y ya contiene y describe la mayor parte de los artículos de fe: El Dios Trino y Uno (aunque nunca se mencione la Trinidad por su nombre), la resurrección de los muertos, la redención por Jesucristo y su Segunda Venida, que muchos daban por inminente: … sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche (I Tes., 5, 2). Parece que de aquí proviene también la creencia de algunas iglesias en el rapto, que incluso se ha representado en algunas películas evidentemente financiadas por grupos religiosos:  … los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires (1 Tes., 4, 16-17). Por cierto, Pablo no se libró de imitadores, pero esto no parece le haya desagradado, pues eran canónicos en sus creencias, y más bien parece se los arrejuntaba en una suerte de Escuela o Equipo de Predicadores. Parece ser el caso de Apolo, mencionado en Hechos 18, 24-26 y nuevamente en 1 Corintios, 1, 12. Podemos especular que, como algunos escritores modernos, Pablo tenía sus “negros” (escritores por encargo) que le hacían las epístolas, que él sólo revisaba y firmaba. Es el caso aparente de la Segunda Carta a los Tesalonicenses, las cartas a los Colosenses y Efesios, la Epístola a Tito y las dos a Timoteo. Es muy interesante el hecho que haya general acuerdo en los estudiosos, incluso en los revisionistas, que las epístolas Primera a Tesalonicenses, Filipenses, Gálatas, Romanos, Filemón, y Primera y Segunda a los Corintios son originales definitivos del exfariseo y converso Pablo de Tarso. Es la personalidad más delineada de su época, e inapreciable como fuente histórica del cristianismo primitivo, pues las epístolas parecen incluso anteriores a los evangelios. Parece indudable que hubo una suerte de escuela paulina, que habría sido responsable de la conservación de su corpus epistolar. Las epístolas tratan de diversos temas de moral y fe, pero en todas se percibe la tensión entre los cristianos de origen judío y los de origen gentil, desenredada a medias en el Concilio de Jerusalén, y problemática por la dificultad de comunicarse, por la Dispersión misma y por la multiplicidad de predicadores. Siempre me ha parecido curioso que de doce, trece o catorce apóstoles originales – pues parece que ese número de doce nunca fue muy exacto - la mayoría se hayan dedicado a los judíos y solamente uno o dos (Pablo y Bernabé) a los gentiles.
  
IV
Más sobre las Epístolas, la Fe, y cómo terminan “los Libros”

Ya hemos visto que in illa témpore – En aquellos días - se creyera que el Fin del Mundo y la Segunda Venida de Cristo andaban cerca y ocurrieran en cualquier momento. Había profecía de Jesús al respecto, que registran los tres sinópticos: Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21: … cuando veáis que sucede ésto, sabed que el reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Lucas, 21, 31-33). Ya hemos visto a Pablo tomando medidas con los tesalonicenses al respecto, y hemos examinado someramente el papel del Apocalipsis de Juan. De hecho, las circunstancias históricas, sociales y políticas parecían dirigirse en el mundo cultural judío hacia lo que en los Andes llámase un pachacuti, una inversión del mundo, el fin de una era y el principio de otra, una “revolución”, quizá, en vocabulario más moderno. Nuestra cronología refleja dicho hecho, ya que escribo estas líneas en el año 2013, después de Cristo, o, como dicen los anglosajones, A.D., es decir Anno Domini … Año del Señor. La teología de las epístolas nos lo indica en su evolución y en la narrativa de los problemas de fe y comportamiento que atravesaban las comunidades. Las epístolas paulinas a Timoteo son importantes por su preocupación ética, por ejemplo, referida a las condiciones que deben reunir los Obispos. Y las Siete Epístolas Universales, escritas supuestamente por otros apóstoles y reunidas en colección aparte, dan fe también de las dificultades del Cristianismo Primitivo. Los estudiosos no están seguros de la paternidad de los apóstoles en referencia a estas epístolas. Juan en particular, tendría que haber llegado a ser realmente bien viejo para escribir las epístolas que se le atribuyen, y el Apocalipsis más. Y la de Judas y las dos de Pedro parecen tener partes añadidas, y definitivamente hay más de tradición en su aceptación canónica que estudio científico. Por supuesto eso no les quita a ninguno de estos escritos canonicidad alguna, en la medida que son aceptados como parte de la Biblia desde tiempos inmemoriales por tradición, y que eso de decir que son de Santiago o Judas o Juan puede perfectamente ser nada más que un título, producto de suplantación piadosa. Por ello no necesariamente los hagiógrafos son exactamente quienes se dice que son, por los motivos que hemos reseñado ya para otros libros y hagiógrafos de la Biblia.

La necesidad de acordar la verdad como valor racionalista con la verdad religiosa es, a mi manera de ver, muy relativa cuando hablamos de Libros Sagrados en general. Imaginemos que se demostrara científicamente que Siddharta Gautama Buda no hubiera existido jamás, ¿invalidaría ello el corpus de la predicación budista y las creencias de estas personas? Seguramente la respuesta sería afirmativa para muchísimos no-budistas, lo que nos llevaría a preguntarnos más bien por la pertinencia de los que no son budistas a meter la cuchara en las creencias de los budistas. Y es que me parece está aquí precisamente el problema, que ya toqué en referencia a los creacionistas, a la identidad de los hagiógrafos y la paternidad de muchos libros de la Biblia: el tema de la Fe en tanto que creencia en enunciados no demostrados, e inclusive indemostrables. La Biblia es uno de esos hechos de la realidad que puede someterse a pruebas racionales para encontrar la “verdad”. Y por ende pueden encontrarse “verdades” sostenidas en los valores del racionalismo opuestas a las “verdades” sostenidas en los valores religiosos. Pueden existir perfectamente creencias sostenidas en fantasías: Cada cierto tiempo aparece siempre alguien que asegura haber fotografiado los restos del Arca de Noé en el monte Ararat, y todavía estamos esperando esas fotos. El cuando una creencia adquiere valor de “verdadera” es todo un tema, porque a pesar de toda nuestra parafernalia sobre el asunto, la inmensa mayoría de las afirmaciones en las que creemos son no-demostradas. Empezando por si mi casa está ahí donde debe estar cuando no estoy en ella.  Como profesor de Filosofía que soy he enfrentado este tema, tanto como persona individual como con mis alumnos, entendiendo que debo mantener el respeto debido por las creencias del resto, pero a la vez aplicando el lenguaje y la aproximación filosófica, que excluye de necesidad la aceptación de cualquier doxa, y por ende de cualquier ortodoxia. Y es un tema que seguramente continuará, y que dejo aquí planteado, por lo que pueda valer. Después de todo, no leemos la Biblia necesariamente para averiguar las costumbres de los romanos de los primeros siglos de nuestra era, sino también para encontrar guía y consuelo en nuestras circunstancias vitales. A estas alturas me pregunto si he hecho bien este trabajito, por aquello de que todo lo que vale la pena de hacerse, vale la pena de hacerse bien. Pero adolezco de profundidad, reconozco. Si algo he hecho es, tal vez, inducir a mis lectores a leer por sí mismos, que no es más que lo que nos propusimos desde el principio en estas humildes Crónicas.

V
Colofón

Vaya si me han costado trabajo estas crónicas sobre Leer la Biblia. No es que estén realmente terminadas. Durante el proceso encontré por lo menos dos Crónicas más que se inspiran en Leer la Biblia, y que publicaré llegado el momento. Pero espero haber culminado con estas Crónicas  sobre la Biblia misma, y no haberlo hecho demasiado mal, en el espíritu de lo que se suele leer en la espalda de muchos vehículos en Lima: Lea la Biblia. Parece por último pertinente, por ende, finalizar estas Crónicas con las últimas palabras de la Biblia: El que da fe de estas palabras dice: Sí, vengo pronto. Amén, ven, Señor Jesús. Que la gracia del Señor Jesús esté con todos. Amén. (Apoc. 22, 20-21)