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jueves, 30 de mayo de 2013

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

El problema con la religión de la ciencia es que funciona
 (Isaac Asimov)

Digital citizens are individuals who intuitively understand that high quality information is easily available, either freely or for a fee, and who bristle when information that is public is hidden or not available in a digital form (…) Digital citizens are not necessarily individuals with advanced technical skills, but instead are people who are comfortable using technology as a tool to accomplish their work. These individuals often use a search engine as a browser, but are skeptical of much of the information that is presented in the search results.
 (Gerry McCartney, profesor de Tecnología de la Información
 - Universidad de Purdue)


Todos queremos ser modernos, incluso postmodernos. Y todos tropezamos más o menos con los mismos problemas que nuestros antepasados con las nuevas tecnologías: Aunque en los últimos 30 años el adelanto tecnológico es muy notable, el arsenal intelectual que las personas requieren para afrontarlo no ha mejorado. Los cambios se enfrentan hoy en día más o menos del mismo modo que lo hacían los abuelos y bisabuelos, y es posible que por eso aún no la pesquemos, el carro se nos pasa y nos quedamos varados en Babia, país lleno de desconcertadas gentes de cuyas abiertas y sorprendidas bocas derrámase profusamente la saliva. Es patente haber un tema generacional en ello, se necesita amplitud de mente para asumir cualquier nueva tecnología, y así debe haber pasado en otras sociedades, pues la creatividad y la innovación requieren de cierta libertad mental, casi siempre propia de adolescentes y jóvenes. 

El Ciudadano Digital


Pero no puedes atribuir todo a la actitud de amplitud mental, eso ya se hace en nuestro país a modo de autoayuda, y se sigue tapando el sol con cualquier dedo para así dejárselo cómodamente todo a las entidades metafísicas: Las ánimas benditas del purgatorio, la iniciativa privada, San Benito de Palermo y la mano invisible del mercado. Gracias a ello somos una suerte de Uruguay setentero, pero en grande. Es decir, nos despoblamos de nuestra gente más capaz, inteligente o audaz a ritmo de unos 150 por día, según cifras de emigración. O simplemente se van los que alcanzan a aprender a leer, a pesar de todo el aparato en contrario. Y lo digo así porque obtener un 72 % que a los 15 años no comprende lo que lee debe ser producto de alguna clase de política, no me lo puedo explicar como producto espontáneo del orden social, aún de éste. Por otra parte no nos pasa solamente a nosotros: Colombia, México y otros países registran  estos resultados, la diferencia con nosotros está en que lo dicen. 

El Alfabeto Digital

Pero tratemos de ser positivos. Digamos que para que haya Ciudadanía Digital tiene que haber campo libre para la creatividad y la innovación. Campo libre significa ausencia de obstáculos, en especial los de las estructuras cognitivas anquilosadas reflejantes de estructuras sociales anquilosadas. Cuando se les acuerda a los jóvenes de edad y de espíritu la libertad y la posibilidad de cambiar el mundo suelen hacerlo, y con muy pocos medios además. Testigo, Steve Jobs. Pero esto es posible si y sólo si la estructura social se los permite y no se los estorba. Nuestros Steve Jobs para serlo tienen que emigrar a donde les dejen ser Steve Jobs, y no es sólo por falta de plata, sino que lo verbalizan empleando la palabra “oportunidades”. 

El alfabetismo digital, como el de la lectura tradicional, tiene condicionamientos sociales en lo cognitivo, es decir, el llegar a ser plenamente alfabeto depende de ciertos rasgos de la sociedad en que vivas. Y si quieres llegar a ser plenamente ciudadano tienes que ser plenamente alfabeto, porque leer es condición sine qua non para la ciudadanía. Y la extrapolación acá funciona: para llegar a ser Ciudadano Digital necesitas ser Alfabeto Digital. 

País de Desconcertadas Gentes

Una condición absoluta de la Ciudadanía es poder acceder a la información relevante. Los liberales clásicos lo entendieron de tal manera que inventaron las Libertades, entre ellas la libertad de información y la libertad de prensa. El estado de la cuestión en nuestro país en este aspecto es paupérrimo, dado el Bloqueo Informativo, la concentración del control y la posición de dominio obtenidos por los Barones de la Prensa sobre el espectro electromagnético y la prensa escrita. Para buscar noticias los periodistas van a Twitter, lo que puede entenderse como “el colmo” del Bloqueo.  

Datos

Desde fines de la última década del siglo pasado el acceso a la información y la capacidad de difundirla ha crecido espectacularmente. Los datos nos dicen más o menos esto:

  • En el Perú la penetración aproximada de Internet – es decir, el porcentaje de la población que tiene acceso – es consistente con el promedio latinoamericano de 34 % a 35 %.
(Pero las medias engañan: Colombia está en 50 %, Uruguay y Chile en 58 %, Costa Rica en 47 %, Puerto Rico en 55 %. Más cerca de nosotros están Brasil – 38 %, Venezuela – 37 % y México - 34 %)

  • La media latinoamericana de 34 % esconde una brecha continental: Estados y Canadá registran 78%, Alemania 80 %, el Reino Unido 83 %, Japón 78 %.
(Es decir, aproximadamente el doble de ciudadanos europeos, norteamericanos y japoneses acceden a información por Internet. En América Latina ello indicaría una segmentación social y cultural)


Nos quedaremos con esta data por ahora, porque aunque hay información disponible sobre usos de Internet y variabilidad de éstos, y sobre muchas otras cosas a nivel de casi todos los países de América Latina, la información sobre el Perú parece más o menos pasmada. Esta situación no es nada extraña, pasa en muchísimos aspectos y es uno de los principales obstáculos para determinar políticas. Es muy difícil obtener data en el Perú sobre casi cualquier cosa, en especial temas modernamente relevantes, creemos que porque no son útiles, no son visibilizados, están manipulados o simplemente no les interesan a los decisores políticos.  

Alfabetización lectora y alfabetización digital

Hablando en general, saber leer es una condición para el ejercicio de una ciudadanía coherente. País con analfabetismo rampante es país a-democrático. Y el analfabetismo funcional es tanto o más peligroso que el analfabetismo decodificador. Creer que se sabe es más peligroso que no saber. Es más, la alfabetización digital presupone que se poseen las habilidades tradicionales de la lectura – decodificación y comprensión. Así que podemos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado que incorporar los conceptos cibernéticos y digitales en una sociedad iliterata funcional es meter vino nuevo en odres viejos. Y eso nos da dos extremos de un amplio abanico digital: Un extremo: Los odres aguantan, la cosa sigue más o menos igual, pero con la creencia de que se sabe y se avanza; o en el Otro Extremo, los Odres se rompen, y tenemos entre manos crisis y cambios violentos o cuando menos rápidos de alguna clase.

Plazos

Diferenciemos entre procesos de corto y de largo plazo. En el corto plazo, ingresar el digitalismo en una sociedad no preparada para ello implica que éste se incorpore como mecanismo de dominio y exclusión, es decir, se reserva el pleno conocimiento a las clases superiores, y pasa a ser “magia” para las inferiores. Pero como nosotros como sociedad no somos capaces de producir conocimiento ni tecnología, estamos a la dependencia de los procesos exteriores. Y los grupos dominantes, incapaces de formar “élites” ilustradas, no pueden bloquear el ingreso de la tecnología, ni pueden eternamente impedir que el conocimiento se difunda. Y así, en un proceso de mediano plazo, el bloqueo de los grupos dominados se debilita en el aspecto científico-tecnológico. Así pasamos de un Estado que daba soporte a los grupos dominantes en la egregia tarea de mantener bestia a la gente, a un Estado en teoría promotor de la educación y de la cultura. Aunque como es patente esto no pase de palabras. Un factor de gran importancia en el proceso migratorio interno vivido en el Perú desde los ´30 del siglo pasado fue la búsqueda de oportunidades educativas, es decir, de acceso a la Ciencia y Tecnología. Cuando los migrantes no la encontraron en las ciudades peruanas, se fueron del Perú. Buscar educación en serio debe estar entre los tres primeros motivos de la emigración peruana al exterior. Y tenemos tres millones de peruanos afuera cuando menos.

Problemas de concepto

¿Y por qué se nos fueron esos tres millones? Maticemos lo dicho antes: Hemos adelantado la hipótesis de que buscaban Ciencia y Tecnología, y esto no es tan exacto. Lo que buscaban – y buscan – eran y son medios de supervivencia no disponibles en nuestra sociedad, y pensaron que eso pasa por una Educación en serio que en el Perú no existe, o que de existir tampoco pesa a la hora de conseguir chamba. Sumemos a esto un hecho incontrovertible: Si tienes un título de la Universidad de Katanga en Ciencias Ocultas, y has pasado por el aro de pagar tu cupo en la Asamblea Nacional de Rectores, te has posicionado maravillosamente bien en el mundo ocultista nacional y ganarás más que un ocultista con maestría de la Universidad de Las Huaringas. Claro está que ello supone que la educación afuera es efectiva, lo que no siempre es cierto, pero lo creemos a rajatabla dada la informalidad de la Universidad de Las Huaringas y otras. 


Que nuestra Educación se equivoca de medio a medio es demostrable de tantos modos que en realidad es ocioso repetir lo que ya se ha dicho bien de tantas maneras y por tantos especialistas. Nos quedamos con dos cositas nomás: 

1. Solamente uno de cada cinco egresados de la secundaria entiende lo que lee; 
2. Sólo cuatro de cada cinco egresados de secundaria odian las ciencias y matemáticas en diversos grados.

Añado además otro hecho, quizá no tan evidente: No hay puestos de trabajo para los científicos peruanos, lo que demuestra que hablar de fomento de la Ciencia y Tecnología hasta la fecha es básicamente una burla, a no ser que alguien meta la mano al respecto, con lo que chocará con Chocano. Y no alargo más este artículo, que quiero que me lean


Colofón

Una consecuencia de todo lo dicho es que los peruanos no somos analfabetos digitales - y de los otros - por inspiración divina, sino porque se trata de mantenernos así. Otra es que el actual gobierno no consigue gobernar porque se está percatando - recién - que el Perú es un país de Chocanos. Tendrán que poner en remojo muchas ideas y conceptos, pues todo el aparato conceptual con el que trabajamos está contaminado. Si un Gobierno quiere hacer algo, inevitablemente le pisará los dedos a alguien, inevitablemente el propietario de esos dedos gritará que va contra la Hoja de Ruta, e inevitablemente habrá que adoptar una Cultura de la Resistencia, so pena de quedarse aislado. El que tenga Oídos, que Oiga. Hablaremos más de esto.  

Peru Blogs

martes, 30 de abril de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 32: LIBROS MÁS LEÍDOS EN EL PERÚ - PARTE 2


CRÓNICAS DE LECTURAS – 32
Los Libros más leídos en el Perú y el Arte de Hacer la Finta – Segunda Parte

I

Esto es Guerra

Estoy más amargo que Angostura, y pido disculpas a mis amadísimos y jamás bien ponderados lectores que me soportan las adolescentadas. Titulo esta parte con el nombre del bodrio televisivo ese denominado “Esto es guerra” porque es en efecto una guerra contra la inteligencia, y no diré por la estulticia, porque pueden confundirla (a la estulticia) con un animal de la misma especie que el archipiélago. Más grave sería si no fuera porque estos manganzones besucones que producen plata para sus productores con las hormonas que les despiertan a tanto muchachito aguantado, se presentan como paradigma de la tontera y la ignorancia como modo de ganar rating, lo que una vez más nos demuestra donde guarda cierta gente sus valores. En fin. Lo fastidioso es que estos programas culturosos se dirigen a niños y jóvenes. Menos mal en muchos colegios están tomando medidas con los padres de familia para evitar que la estupidez se contagie. En cuanto a la lectura, y para ver el asunto desde otro lado, hoy es muy probable que sean los escolares los que más leen en el Perú. Extrapolando cifras de otras latitudes latinoamericanas, probablemente más de la mitad de la gente que lee en el Perú lo hace POR OBLIGACIÓN. Es digna de contarse la anécdota del profesor que trataba de impresionar a su capacitador (que daba la casualidad que era yo), y para ello presuntamente “ayudaba” a un alumno suyo a recitar el famoso poema Blasón, de José Santos Chocano … con el pequeño problema que lo conocía imperfectamente y todas las correcciones que le hacía al alumno estaban equivocadas. Cosas del Orinoco.

Como el periodismo nacional según parece tiene por Misión fundamental en la vida apuntalar a los que la mueven, cobrar sus sueldos y hacer el ridículo conceptual, busca la información sobre Lectura en las Librerías El Virrey, Crisol e Iberoamericana. Por cierto, ahora entiendo por qué, pues si el NSE A no lee no puede corregir, los patrones son burros con plata. No criticaré a los vendedores de libros, ellos están al final de una larga fila de entes oligopólicos e intereses comerciales, y su situación es más bien desesperada. Pero es bastante obvio que: Uno, sus listas no son de los que más leen sino de los que más venden, Y Dos, los que compran son un grupo pequeño de lectores, que provienen principalmente del NSE A, que tiene plata para comprar – aunque en el 2004 solamente uno de cada diez acostumbraba leer – y del NSE B, que aunque casi triplica en número al NSE A, tiene menos plata. Es decir, lo que venden las Librerías es poco representativo de lo que leen los peruanos.  ¿O creeremos que los autores que más se leen en el Perú son John Grisham, George R.R. Martin, Tzvetan Todorov, Jeff Kinney, Isabel Allende, Stephanie Meyer, Mario Vargas Llosa en Ficción; y Pilar Sordo, Alan García, Elaine King, Inés Temple, Renato Cisneros, Steve Jobs en No Ficción? De Isabel Allende y Vargas Llosa sí me la puedo creer. De los otros …

II

Las dificultades para leer: Lo extrínseco

En muchas cosas solamente podemos hacer hipótesis más o menos razonables, y confiar en nuestra buena suerte o intuición, porque no hay data y no queda más remedio. Siempre me he preguntado si retener la información no dará cuenta de una suerte de fase anal en el desarrollo social de nuestras clases dominantes, de donde podríamos extrapolar esa especie de ansia u obsesión por retener una información que podría ser utilizada en uno u otro sentido. Sumamos esto a la ignorancia que vemos se desenrollaría por ahí, y parece que después de todo Antonio Gramsci tenía razón en sus Cuadernos acerca de la hegemonía cultural y todo eso. Pero estamos tratando de averiguar qué pasa con la Lectura en el Perú y qué Libros se leen. Y esto pasa por el para quiénes se editan los libros. Y no he dicho para quiénes se escribe, porque eso es el escritor y no la editorial, que es la que en verdad decide. Para editar algo hay que pasar por mucho, el talento no basta, puede incluso ser un estorbo. Así, no podemos guiarnos por las listas de ventas, que apenas hablan de quienes menos leen. Si es verdadera la data que tenemos, el NSE C es el que más lee, y puede que sea porque se han comido el relato de que quien estudia triunfa. Entonces cabe preguntarnos qué lee, lo que nos lleva en línea recta a las lecturas obligatorias y a la piratería. Las tendencias más o menos normales entre los lectores dependen de los hábitos lectores. Ignoramos el peso de la lectura obligatoria, la que se hace en colegios, universidades y otras instituciones educativas, que abarca a los textos escolares, los textos universitarios y una parte muy sustancial de las fotocopias y la lectura por internet. Es un secreto a voces que la Bibliografía de los Cursos de pregrado, maestrías y demás es básicamente un saludo a la bandera. Una maestría promedio no requiere de más de un 15 % de las lecturas “obligatorias”, mucho más importante es satisfacer la boleta de pago cuando de obtener el cartón se trata. Preguntarle a los profesores cuánto leen sus alumnos, o a los alumnos cuánto leen ellos mismos, con absoluta seguridad nos arrojará cifras infladas, nadie te va a decir que no lee. Vale decir, las cifras de Lectura Obligatoria deben ser tomadas con pinzas.

Aparte del hecho de que la utilidad misma de leer está relativizada incluso por los que se supone deberían fomentar la lectura – no hace mucho el alcalde de una ciudad del norte del Perú y propietario de una Universidad dijo a sus egresados de cierta Facultad que él no leía y menos escribía - existen dificultades cuya resolución naturalmente fomentaría la lectura. Estas dificultades para leer pueden clasificarse en dos: Las exteriores al acto de la lectura y las propias del acto de la lectura. Respecto a las primeras, la encuesta colombiana del 2005 nos da un resultado muy previsible, que nos hace pensar en la pertinencia de una encuesta para averiguarlo, aunque sea lo correcto:


La razón principal por la que en Colombia no compran libros
 es que no tienen plata para comprar libros.


Hay que recordar que los colochos habían empezado a averiguar sobre esto en el 2000, la encuesta del 2005 evidenciaba que disminuía el número de lectores habituales, la lectura de libros, el número de libros leídos (en un tercio), y el tiempo dedicado a la lectura. Estos resultados se extrapolan fácil a nuestro país, en especial por lo volátil que resulta el tema. Los libros son algo muy bueno, pero no se pueden comer ni siquiera los de gastronomía, y uno puede vivir sin leer, pero no sin comer. Esto significa que si necesito la plata para comer pues no compraré libros. Economía elemental, aunque no sabemos si entre los 250 y tantos soles que según se dice cuesta cada mes salir de la pobreza está incluida la compra de libros. No lo creemos. Suena a descubrir la pólvora, pero el principal motivo por el que no se lee es la pobreza. Y es que lo que ocurre allá abajo – ser pobre – se refleja allá arriba en los niveles de emigración de los que leen, gente más culta y despìerta, y que en consecuencia toma la inteligente decisión de irse: Es una verdad horrible de decir, pero no por eso menos verdad que educamos para equipar a otras sociedades con nuestros mejores y más capaces ciudadanos. Nosotros hemos estado manejando esta intuición – apoyada en nuestra experiencia y poca o mucha sapiencia – a guisa de hipótesis para nuestro país en relación a todo el sistema educativo. Podríamos considerar que la comprensión y hábito de lectura y su alta labilidad puede ser, como en Colombia, un indicador para reflejar la correlación entre los mejores lectores y los emigrantes. Sería muy interesante decir en alta voz cuántos años de escolaridad tienen en promedio los emigrantes de nuestro país, y correlacionarlo con la edad y con la capacidad de comprensión lectora.

Si la plata es un factor tan esencial, podemos provisionalmente concluir en que la mayoría de lo que los peruanos lee son textos de bajo o ningún costo, y ello explica la profusión de la piratería y la masiva bajada de e-books (Dos fenómenos que tendrían correlación), entre otras cosas. Obviamente los libros de difusión gratuita estarán entre los que más se leen. Y el principal es la Biblia, que los peruanos manifiestan en la encuesta del 2004 ser el libro que más leen, con un 20 % de menciones, es decir, uno de cada cinco lectores por lo menos.

Para leer y descargar la Biblia:  http://www.bibliacatolica.com.ar/Biblia%20Catolica.pdf

III

Las dificultades para leer: Lo Intrínseco

Ya hemos visto que la falta de plata es un factor esencial en este tema de leer / no leer. Pero algunos especialistas de aquellos que ni se chupan el dedo ni se comen la finta que los peruanos somos tan duchos en vender, han identificado las principales dificultades de comprensión lectora, que trataremos de resumir y ejemplificar:

Dificultades para penetrar en el texto como unidad de significados relacionales. Se lee la forma del lenguaje, no el significado del texto, al que no se le encuentra la continuidad semántica de sus diferentes secciones. Es decir, los peruanos no tenemos estructuras cognitivas previas capaces de integrar nuevos textos, nos faltan saberes previos, es como leer a Heidegger sin saber qué es Filosofía.

  • Dificultades para interactuar con la propuesta de organización textual realizada por el autor del texto. Los peruanos leemos basados en nosotros mismos, no comprendemos los esquemas de un autor, ni tratamos de captarlos. En la línea postmoderna ingenua, nuestras ideas se valoran iguales a las de Einstein o Russell. La adicional dificultad para captar lo que el autor del texto quiso decir, y la interpretación relativista del significado, hacen de la lectura una actividad subjetiva, en la que la comprensión es aleatoria.

Dificultades para identificar las ideas más pertinentes que globalizan la información del texto y la manera como el escritor las ha puesto en relación una con otras a través de una estructura retórica determinada. Vale decir el lector peruano no sabe extraer las ideas más importantes de cada unidad significativa (oración, párrafo, apartado, acápite, capítulo, sección), ni puede establecer la relación que existe entre unas y otras. Todo es lo mismo, se carece de métodos para distinguir conjuntos y subconjuntos de ideas.

Dificultades para comprender los contextos situacionales, la situación de enunciación que genera el texto y que posibilita identificar los propósitos del autor en relación con el lector: convencer, informar, persuadir, seducir. Es decir, el lector peruano no capta la intención, el para qué se escribe el texto, y puede ser fácilmente manipulado con respecto a su significado, al no poder diferenciar hecho de significado, ni opinión de verdad verificada. Entiende que si algo está escrito es verdad, otorgando carácter semidivino o metafísico a lo escrito.

Dificultades para tomar distancia y autorregular el proceso de comprensión. Es decir el lector peruano no es capaz de mirar su propia comprensión metacognitivamente, como proceso separado. No sabe qué hace cuando lee, y por eso suele suponer que decodificar ya es leer, y que los procesos cognitivos asociados a la lectura son automáticos y no precisan de mayor esfuerzo cognitivo de su parte.

Dificultades para identificar las diversas voces que se construyen a través del texto: la heterogeneidad enunciativa. Vale decir, para el lector peruano todo protagonista da lo mismo o quizá deberíamos decir que es el mismo. Las citas e intervenciones de diversos personajes están en el mismo nivel, en un solo paisaje valorativo, sin roles ni jerarquías ni posiciones distinguibles. El puente de los asnos – o cuadro de oposición de Boecio - de las proposiciones, o algún equivalente, es desconocido.

A la luz de un ligero análisis de las dificultades intrínsecas y extrínsecas en el acto de la lectura por parte de los peruanos, podemos llegar a algunas hipótesis plausibles:


Lo que los peruanos quieren leer tiene dos características fundamentales:

Uno, Ser gratis (o barato);

Dos, Ser fácil de leer (no presentar dificultades cognitivas).


Es decir, se aprecia lo gratuito y lo fácil, como lo sabe cualquier profesor que haya trabajado en cualquier nivel educativo, en particular el universitario. Si pudiéramos mirar el monto de las ventas piratas podríamos hacernos una idea más o menos objetiva, pero son piratas pues, así que no hay cifras. Miremos entonces, a falta de mejor data, las cifras legales, que pueden dar alguna pista: La Cámara Peruana del Libro representa a las editoriales, y considera las ventas del 2012 como muy buenas: S/. 556 millones, desagregados en S/. 359 milloncejos en textos escolares; S/. 115 millones en “interés general” y S/. 30 millones en colecciones y ventas de libros a plazos.  Entre los diez primeros best-seller del año están, según la CPL, Pido la Palabra y Pizarro, el rey de la baraja. Política, confusión y dolor en la conquista, ambos de Alan García Pérez. Dudamos que las cifras piratas equivalgan a las legales en este caso; ya que nosotros, habitúes de Amazonas y Quilca, hemos visto más el segundo título que el primero. Por otra parte, considerando al lector peruano promedio, tal vez no sea tan bacán ser el más leído. Un fenómeno lector que observamos es que el best-seller se va convirtiendo en fast-book, con un soporte visual intercambiable en forma de película. Vale decir, se lee menos la totalidad del best-seller, al tener opción de espectar la película pirata en caso que sea difícil o poco rentable leer el libro. Las ventas de los libros de Harry Potter o de la saga de Crepúsculo deben haber sufrido mucho por este hecho. Esto es una experiencia que viví en lo personal como profesor universitario de Lógica y Filosofía cuando traté que mis alumnos leyeran El Mundo de Sofía. Una cantidad apreciable trató de sustituir la lectura con el visionado de la película, con la frustración consiguiente.

IV

Tratando de hacer una Lista, no la Finta

Nuestra lista la basamos en intuiciones e hipótesis más o menos de sentido común. La primera es que como el principal lector peruano es el del nivel socioeconómico C, es muy probable que sus lecturas sean las que puede procurarse gratuitamente o a precio huevo, a través de Internet, piratas, universidades, colegios y Bibliotecas; es decir bajando e-books por Internet, fotocopiando libros de Bibliotecas y/o por alquileres a costo marginal. El lector peruano no es un comprador de libros nuevos, más bien es cliente de las editoriales e impresores piratas y de las librerías de viejo. Claro que en esto hay que tener cuidado porque los Piratas serán Piratas, pero justo por eso no son bobos, y sus precios son de oportunidad: En los últimos años aumentan precios y mejoran marginalmente la calidad, y como sus costos son los mismos de siempre, amplían sus márgenes de utilidad, ni más ni menos que las editoriales firmes, formales y legales. Entre los libros más leídos tienen que estar entonces aquellos que se encuentran fácil, y con seguridad los que se obsequian. Piénsese en la revista Atalaya de los Testigos de Jehová, cuya difusión gratuita bajo puerta le asegura una lectoría envidiable. El libro más importante que cumple este requisito es nada más y nada menos que la Biblia, libro que uno de cada cinco peruanos lectores confiesa leer. Muchas de estas Biblias se emplean en confesiones religiosas que dan gran valor a la palabra de las Sagradas Escrituras y propugnan el Libre Examen, de donde me parece que podríamos decir sin temor a error que un porcentaje apreciable de lectores de la Biblia son conversos del catolicismo a las iglesias evangélicas o a otras denominaciones cristianas.        

Dado el peso de la lectura obligatoria en la Escuela y la Universidad, es posible suponer que entre las lecturas más socorridas están las asociadas a la currícula de primaria, o a lecturas más o menos comunes de infancia. En tal sentido habría ciertos títulos difundidos como cuentos o novelas para niños, tales como Pinocho de Carlo Collodi, Corazón de Edmundo D´Amici o Paco Yunque, de César Vallejo, que hemos encontrado fotocopiados en colegios de zonas rurales. Los Libros para Niños tipo Blanca Nieves o Caperucita Roja, de Grimm, Anderssen y Perrault, parece se les conoce en las variantes de Walt Disney, aparentemente populares en sus soportes de películas y televisión. Me sorprende que las Editoriales vinculadas a diarios no se hayan arriesgado con Cuentos Infantiles, en mi opinión – puramente mi opinión, no está garantizada ni respaldada con nada – no tendrían pierde. Y ya que hablamos de Editoriales, es obvio que entre lo más leído en el Perú hay muchos libros editados y vendidos por estas editoriales, y cuyos sobrantes es fácil encontrar en librerías de viejo o piratas – muchas veces las mismas. Esto abarca muchísima literatura, cuyos primeros libros casi siempre eran los ganchos para asegurar cierto nivel de ventas posteriores. Hay que incluir en esto muchos libros que aparecieron originalmente en colecciones de las editoriales Oveja Negra, Orbis, Sarpe, epensa, RBA, Planeta-De Agostini, empresa editora el comercio y otras, cuyos remanentes se encuentran en las librerías de viejo, junto con los de esfuerzos editoriales más antiguos todavía y que a veces aún se encuentran, como Populibros Peruanos y Peisa. Los fascículos de colecciones como Así Fue la Segunda Guerra Mundial, Historama, Geografía Universal ilustrada, Historia del Pensamiento, Enciclopedia de los Animales, etcétera, casi todos de Planeta – De Agostini, Hyspamérica o Abril – Noguer – Rizzoli, registran aún alta demanda, aunque están siendo rápidamente desplazadas por Internet. También encontramos libros y fascículos asociados, como en Historia Universal de la Literatura o Historia de la Literatura Latinoamericana, ambos de Oveja Negra. Resulta difícil decir qué títulos se colocaron más, una buena hipótesis sugiere que los primeros empleados como ganchos son los que se vendieron y se venden más. Los profesores como grupo, en particular los de comunicación, conformaron un sólido grupo de coleccionistas de títulos y fascículos literarios, con lo que accedieron a éstas a un costo de otro modo prohibitivo. Se añaden las ediciones de Geografía e Historia Universal y del Perú, más modernas, hechas por empresas editoras de diarios, en especial El Comercio y El Trome, donde encontramos a autores como Kaulicke, Holmquist o Rostworowski. Muchas de las obras que mencionaré se publicaron masivamente por estas editoriales.

Nuestras intuiciones seguro son sesgadas, inadecuadas e incompletas. Hay autores y libros que no se nos ocurren y que seguro son conocidos y leídos. No considero cuentos para niños, textos escolares, almanaques, libros editados en provincia. Mi sesgo es nacional, tiendo a pensar que se lee más lo literario, político, histórico o ensayístico producido en el Perú, lo que no tiene que ser cierto, aunque con la Biblia, El Principito y los 20 Poemas no tengo pierde. No menciono a Jorge Basadre y a su Historia de la República, dudo que esté entre lo más leído. No considero textos escolares, seguramente cometería serias omisiones y no pocas injusticias. Cada lector puede hacer su propia lista, estoy abierto a sugerencias.

La Biblia
Definitivamente el libro que los peruanos más leen … ¿Que más leen? Firmes, creo que decir leer por consultar no da lo mismo. Pero por otra parte probablemente es el libro más comentado y puede que aplicado, lo que tiene su peso. Contiene bastante de la mejor literatura universal. Vean al respecto mis Crónicas de Lecturas Números 18, 21, 22, 23, 24, 25 y 29. 
El Delfín
Este librito de Sergio Bambarén, escrito se diría en la cresta de la ola, es fábula de autoyuda, muy parecida a Juan Salvador Gaviota de Richard Bach. Sus ediciones han sido numerosas, de las legales y de las otras, y se le encuentra en muchos Planes Lectores, a ello podría deber el puesto que le estamos otorgando. 
Tradiciones Peruanas
Ricardo Palma. Tal vez el libro más representativo del Perú, posiblemente por llamarse peruano y por haber resistido victoriosamente la prueba generacional.  La forma “tradición” es específicamente peruana, y a pesar de las imitaciones nacionales y extranjeras está asociada a Palma de modo indisoluble. Es muy fácil de encontrar en ediciones baratas nacionales y extranjeras, y me arriesgo a creer que está en todos o casi todos los Planes Lectores.
Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana
José Carlos Mariátegui, a despecho de su nieto, menos brillante, es probablemente el ensayista más leído del Perú, sin embargo es víctima principal de la campaña de embrutecimiento de la población, a fuer de socialista. Pero su difusión se puede atribuir al trabajo editorial constante de sus descendientes desde la editorial y librería Minerva, que permitieron que, como se dice en Fahrenheit 451, haya muchísimos peruanos que lo podrían incluso repetir de memoria. Por las mismas editoriales razones otras obras de Mariátegui han conocido el estrellato, como por ejemplo Peruanicemos al Perú.
El Principito
Antoine de Saint Exupéry creó un libro pequeño, de texto sencillo y sin complicaciones, dirigido a niños y adultos, con ilustraciones, emotivo, barato, fácil de fotocopiar, duplicar y piratear. Es casi imposible no encontrarlo en hogares y colegios.
Cholito en los Andes Mágicos
Oscar Colchado. Este libro para niños además de hermoso y bien contado, es probablemente el que está más difundido en todo el país. Un esfuerzo de su autor para felicitar.  
La Ciudad y los Perros
Mario Vargas Llosa. Los libros de nuestro Premio Nobel se pueden encontrar en todo el Perú. Éste en particular ha estado en la cresta de la ola desde que apareció – fue quemado incluso, se dice – y se ha hecho de él una exitosa película. Me parece que ha sido muy leído, además por haber estado hace decenios en circulación y en los planes lectores de los colegios. Es posible que otras obras de Vargas Llosa como Los Cachorros o Conversación en la Catedral estén en una situación parecida.
Historia del Tahuantinsuyo
María Rostworowski. Se ha convertido en clásico de la Historia Peruana con muchas ediciones y reediciones – y su versión pirata, por supuesto. Un soplo de aire fresco en la Historia peruana. Debería leérsele mucho más, en particular en los planes lectores.
Poesía
César Vallejo Nuestro poeta más grande está en todas partes, básicamente porque es fácil encontrar su poesía, los poemas son de corta extensión, y todo el mundo se sabe alguno de estos: Masa, Los Heraldos Negros, Piedra Blanca sobre una Piedra Negra, Los Dados Eternos, etcétera. Y eso que alguno por ahí lo quisiera sacar de circulación por “deprimente”. Hay que ser. Al Cholo Vallejo no me lo toca nadie.
Comentarios Reales de los Incas
Inca Garcilaso de la Vega (Gómez Suárez de Figueroa): A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias; y por ser nombre impuesto por nuestros padres y por su significación, me lo llamo yo a boca llena y me honro con él. Más que fuera por esta frase se merece estar en el grupo. Fue uno de los primeros libros escritos sobre el Perú por un peruano, se le ha editado muychísimas veces, y tiene largo rato circulando. Extraordinariamente conocido, pero no tan leído como debería serlo. Como fue prohibido por temporadas, con seguridad entonces fue más leído que nunca. Y que hoy, me atrevo a decir.
Agua
José María Arguedas. Como los libros de Vargas Llosa, es fácil encontrarse en todo el Perú con los libros de Arguedas. Agua es cortita y muy cercana  a la sensibilidad andina y peruana. Sin embargo, obras como Todas las Sangres, El Sexto y El zorro de arriba y el zorro de abajo podrían estar en este caso, pues son fáciles de encontrar en librerías, hogares y colegios. Como Vallejo o Mariátegui, es probable que sea más fácil encontrarlo en provincias que en Lima, y más en el Sur que en el Norte.
Redoble por Rancas
Manuel Scorza. Una obra esencial, no solamente por su fondo “real-horroroso” basado en acciones de invasión de tierras reales y concretas y con personajes verdaderos como Genaro Ledesma y El Nictálope; sino por su forma de “balada”. Scorza manejó un esfuerzo editorial en el que Redoble por Rancas fue el espolón, pero que permitió también publicar sus continuaciones: Garabombo el Invisible, El Jinete Insomne, Cantar de Agapito Robles, La Tumba del Relámpago.
El Mundo es Ancho y Ajeno
Ciro Alegría es uno de los primeros autores que muestra de manera humana y realista el mundo andino y lo hace inteligible a los criollos costeños. Rosendo Maqui es un personaje entrañable de la literatura peruana.
Un mundo para Julius
Alfredo Bryce Echenique. Posiblemente uno de los libros más leídos de un novelista peruano. Ha ganado no sé cuantos premios, y fue el primer libro que me leí en la Universidad con afán científico social exploratorio. El resto de su obra francamente no me inspira los mismos sentimientos.
La palabra del mudo
Julio Ramón Ribeyro. El cuentista peruano más conocido y más alegremente iconoclasta. Considerado deprimente por los mismos que se quieren tirar a Vallejo, y no me extraña, porque dice la verdad. Quizá el mejor de sus cuentos – según el prestigioso crítico que soy yo - sea Alienación, que se lee en todos los colegios secundarios de Lima.
Pájinas Libres / Horas de Lucha
Manuel González Prada. Ensayos iconoclastas del escritor más iconoclasta que ha tenido y tiene el Perú. Levanta polémica hasta hoy, y donde él pone el dedo sigue saltando la maloliente pus de la corrupción y la desidia. Es precursor de Haya y de Mariátegui.
El Antimperialismo y el Apra / Treinta Años de Aprismo
Víctor Raúl Haya de la Torre. El indudable arraigo del Apra por décadas en el Perú determina que las obras principales de su Jefe y principal ideólogo hayan tenido un mercado cautivo desde siempre. Además en las Universidades se les ha leído muchísimo como textos explicativos de la doctrina aprista.
20 Poemas de Amor y una canción desesperada
Pablo Neruda. Editado hasta la náusea, pirateado hasta el vómito, y conocido y recitado por todo enamorado y enamorada por décadas. El poema 20 es el más conocido, obviamente, hasta el extremo de opacar los otros 19 más la canción desesperada. Honor que le hacemos al Grande Premio Nóbel chileno, del que deberíamos conocer más sus Alturas de Machu Picchu.
El Otro Sendero
Hernando de Soto, & Juan Carlos Tafur y Mario Ghibellini (Si la memoria no me engaña). Añadido agónico, porque casi me lo olvido. Es indudable la influencia que tiene este libro y aunque no estoy seguro de si sus ventas y bajadas por Internet lo justifican, en todo caso entiendo que se merece un lugarcito en este Parnaso.


V

El Otro Colofón

Confieso que tras haber escrito esta Crónica en dos partes me sigo sintiendo más amargo que tres pomos de Angostura bebidos sin respirar. Me molesta porque se supone que mis Crónicas tienen más que hacer con lo bacán que es leer, con inducir la lectura, con aclarar conceptos en torno a ella, comentar libros y otras cosas y contar en risueño algún que otro hecho. Así que sacar la bilis, que en mí es sarcasmo e ironía sanguinaria, tampoco es lo que quiero. En todo caso igual, porque ya la escribí y así la publico: El que tenga Ojos, que Lea.   


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martes, 31 de enero de 2012

ADOCTRINAMIENTO Y TEXTOS ESCOLARES



El Diario Expreso el día Domingo 29 de Enero titula en primera página sobre Textos marxistas en los libros escolares e infiltración comunista.  Si se hace el esfuerzo de leer la noticia – se requiere mucha paciencia para desentrañar el intríngulis – se encuentra que no es una noticia, crónica o reportaje, sino reportaje de reportaje, noticia de noticia o crónica de crónica, o puede que resultado de una entrevista a Cecilia Valenzuela. Hubiera sido interesante tomarse el asunto en serio, ya que se trata de textos escolares, y acudir al Ministerio de Educación y/o a especialistas, que los tienen cerca, como León Trahtemberg, columnista del diario. Por supuesto sería así si lo que se quisiera es informar, pero por alguna razón misteriosa se prefiere Valenzuela a Trahtemberg. No conocemos las competencias educadoras de la Señora Valenzuela, si alguna vez ha escrito un texto escolar, o comprende qué es y para qué sirve. Esto importa, porque la noticia no es lo que el Titular dice, sino qué opina la Señora Valenzuela al respecto, opinión que el diario a la vez asume y mantiene aparte.   

Currícula y Textos escolares

Dícese que la periodista halló en su investigación  “graves e indignantes excepciones en los citados libros escolares”, que la “forma como se instruye sobre lo que el radicalismo y la intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo, nos hizo, es indignante porque no se analiza y no se explica, tan solo se hace un recuento de hechos de manera burda”. Como me gusta el análisis y saber qué es lo que me están vendiendo, trataré de entender esto. En primer lugar, se emite una opinión indignada  - hay “graves e indignantes excepciones” -, es decir, lo que molesta a la periodista no es que se diga algo sobre el tema de Sendero, sino que no se digan ciertas cosas, así como la forma en que se dice lo que se dice. Ello según ella culmina en un relato de los hechos, burdo, sin análisis ni explicación. O eso creo que dice, la redacción de Expreso es algo enredada, tratando de decir qué sí creen eso, pero es la periodista quien lo dice y no ellos. Los periodistas no siempre logran decir lo que quieren decir. Si los entendí, lo que indigna cívicamente no sería entonces que no se analice ni se explique lo que pasó, sino que se relaten los hechos de manera burda, y que no se condene el radicalismo, etcétera.

En ninguna parte de la currícula hay, que se sepa, un título “La intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo”, como tampoco “Los crímenes contra la Humanidad de Alberto Fujimori”. Y es que ni uno ni otro título son pertinentes cuando se trata de educar, no de adoctrinar. Pasar de contrabando cierta escala de valores sin análisis ni explicación es manipular. Cuando se determinan los temas de la currícula no se admiten juicios morales a priori, porque la Historia es una Ciencia y no la chacra del Poder. En Ciencia no se puede hacer una investigación o paper de título “La Maldad intrínseca del Capitalismo”, o “El criminal intento del Comunismo”, por lo mismo que no puedo hablar de las malas intenciones de los radicales libres en Química, del radicalismo e intolerancia del Binomio de Newton, o la amistosa bondad y correcta ideología de los Neutrinos y demás leptones en Física. La Ciencia Social no es menos Ciencia que las otras, y por ende, no puede tratar su temática como si fuera Teología, Metafísica o mera Ideología. La Ciencia no trata con opiniones, trata con proposiciones sobre los hechos. Y para tratar de Sendero el mejor título de todos es “Sendero Luminoso”, como para tratar de lo que hacen las partículas subatómicas en ciertas circunstancias el mejor título es “El Principio de Indeterminación”. El resto es demagogia.

Naturalmente hay dificultades epistemológicas en la Historia Reciente. Es difícil tratarla precisamente porque está cerca, porque los protagonistas, sean verdugos y/o víctimas y/o espectadores no se han muerto, y siguen recordando. Es decir, los intereses, opiniones, ideas y creencias de las gentes que determinaron hechos de la Historia Reciente están vivos y activos. En la actualidad hay presiones desde diferentes direcciones para decir y para callar, porque los intereses siguen ahí, y en el esfuerzo por entender nuestro pasado reciente es más lo que se ha callado que lo que se ha dicho. Un verdadero juicio histórico es complejo de hacer, y por eso en el nivel escolar se trata de ser lo más científico posible, presentando hechos y provocando la reflexión, para así entrenar la opinión, en especial en la formación ciudadana.          

Se dice que son pocas las páginas que se dedican al tema en los textos escolares. Estoy de acuerdo, deberíamos dedicarle más páginas al asunto, y más atención pública. Este tema debería estar en la Agenda Pública siempre, no cuando le parece a los que deciden la Agenda. Si no se le dedica más páginas ni atención al tema, ello se debe en parte a una coyuntura política del año 2008 en la que, recordemos, se criticó precisamente lo contrario de lo que hoy se dice, es decir que los textos escolares trataran el tema del Terrorismo. En aquellos días las editoriales encargaron a profesores y otros especialistas analizar y explicar el fenómeno de Violencia ocurrido en el Perú. Dicho análisis y explicación no fueron del gusto de la ex Ministra de Educación y del Interior Mercedes Cabanillas, y los cuestionó duramente, lo que levantó mucho humo en el momento. No es que no se pueda hacer crítica, se puede y debe hacer, pero podemos preguntarnos legítimamente qué crítica es y por qué se hace. La alianza entre el Apra y el Fujimorismo hace pensar que debía haber acuerdo en que el tema de la Violencia era demasiado complicado en vista de las elecciones que venían. La congresista Cabanillas empleó los mismos argumentos de la periodista Valenzuela sobre la propaganda comunista, incluso sugiriendo infiltración de Sendero en las editoriales. Es curioso que el mismo diario publique una entrevista a la ex Ministra, donde repite el mismo rollo de la juventud desinformada. Que sabe que es así, lo sabe, pues tiene responsabilidad política en ello. El asunto entonces llegó incluso al Poder Judicial, hasta que la cortina de humo se murió sola. La consecuencia fue que las Editoriales se curaron en salud, y es difícil culparlas de ese hecho. 

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

El problema entonces era que se hablaba del tema en los textos, no como ahora, que “no se habla”. Contradictorio que lo que queríamos ayer no lo queramos hoy, era negativo entonces y resulta que es positivo ahora. O al revés, o whatever lo que tengan en la cabeza los contradictorios críticos de los textos. Hoy hay “excepciones indignantes” y “relato burdo”, que resultan en “adoctrinamiento comunista”. No sé si los que acostumbran leer el diario en cuestión se coman el tema, pero parece un salto dialéctico arriesgado, aunque no dudan en darlo. No me queda claro cómo un “relato burdo” puede terminar en “adoctrinamiento” así, sin anestesia. De hecho, la queja es que la juventud “no sabe”. ¿Si “no sabe”, cómo puede estar “adoctrinada”? El razonamiento que se sigue parece estar más allá de lo que los simples mortales podemos entender. Que los iluminados nos expliquen, por favor.

Hay más saltos dialécticos que abonan a una conclusión a la que en apariencia ya habían llegado antes de pensar en ella. Dícese: “En estos libros el juicio valorativo de los terroristas es positivo y el de las Fuerzas Armadas es negativo.”  Aguantemos el coche. ¿Por qué nos empujan la interpretación del tiempo de la Violencia Política como un enfrentamiento entre Sendero/MRTA y la Fuerza Armada? ¿Era que el resto estábamos en la tribuna viendo el partido? ¿No hubo víctimas civiles? ¿No hubo paramilitares? ¿No hubo resistencia civil ni comités de autodefensa? ¿Cuál es la intención al limitarnos el alcance de la mirada? Y por otra parte, ¿no era que en los textos no se hacía ni análisis ni explicación y que solamente se hacía un “relato burdo”? El proceso educativo no se limita a los textos, que solamente son una herramienta. En la época de Fujimori se censuraban los textos que hablaban demasiado de Democracia, y a ninguno de los actuales críticos eso les pareció demasiado terrible. De hecho hubo silencio en algunos que hoy hablan. Pero los profesores seguimos hablando y enseñando sobre Democracia, sin texto, o con recursos alternos.

En un texto escolar las habilidades intelectuales a lograr son más importantes que la temática a tratar, el texto es una herramienta entre varias. Hacer juicios valorativos implica una habilidad muchísimo más compleja que la del análisis y la explicación, y no se puede valorar sin primero analizar y explicar. Cualquier Taxonomía de Habilidades Cognitivas lo muestra, pero dudamos que Benjamín Bloom esté en la bibliografía del artículo. ¿En qué quedamos entonces: “relato burdo” o “adoctrinamiento”? ¿Se hace acríticamente juicios valorativos en el texto? Por supuesto, eso es posible. Que se diga entonces llanamente cuáles son esos juicios, en qué página y línea del texto escolar están, no nos den opiniones sino hechos Tenemos gran curiosidad por saber, no por opinar acríticamente.

Adoctrinamiento

Acudamos al diccionario:
adoctrinar
1.     tr. Enseñar o educar a alguien en una doctrina, inculcándole determinadas ideas o creencias.
2.     Aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse.

Las definiciones poseen dos componentes: la denotación y la connotación. El diccionario casi siempre nos proporciona la primera, en tanto que la segunda es fuertemente emocional y valorativa, y depende de la valoración social. Adoctrinar desde su denotación es, de acuerdo a las definiciones, casi sinónimo de educar. Sin embargo hay una poderosa connotación referida a la “inculcación” de “determinadas (…)  creencias”. Adoctrinar, valorativamente es intrínsecamente negativo, implica que “aleccionamos”, manipulamos, manejamos, tratamos a los alumnos como cosas y no como personas, lo que va en contra de cualquier humanismo en la enseñanza. La Educación no es moralmente neutral, y rechaza el adoctrinamiento. Adoctrinar significa engañar y estafar a nuestros alumnos haciendo pasar por Verdad Absoluta lo que no es más que nuestra creencia. Se adoctrina para tener corderitos que hagan lo que nosotros queremos, para tener poder, dominio y control. De ningún modo eso puede considerarse Educación.

Pensamiento Crítico

Otro día trataré con más detalle el tema del adoctrinamiento, da para mucho. Por ahora limitémonos a la diferencia entre “educar” y “adoctrinar”, que está en las habilidades cognitivas que se trata de formar, que resumiremos en dos palabras: Pensamiento Crítico. Si se trabaja con los estudiantes el pensamiento crítico, no se está adoctrinando, pues se proporciona el arsenal intelectual precisamente para impedir el adoctrinamiento. Pensar críticamente es la herramienta para que las creencias no sean verdades absolutas. Claro que si tú sostienes como Verdades Absolutas lo que no son más que tus creencias, y acusas a otros de adoctrinar porque tratan de imbuir otras creencias igualmente consideradas “verdades absolutas” – como sin duda es el caso de Sendero Luminoso, de los creacionistas y otras morrallas intelectuales sueltas por ahí –, la cosa se limita a una competencia de poder entre ideologías opuestas pero unidas en querer engañar a la gente. Los extremos se juntan en sus procedimientos, ambos igualmente condenables. Pero hay algo peor si cabe, y es que ataques el libre uso del pensamiento crítico, que aspires a censurar los contenidos que no te parecen porque no te parecen, que llenes de epítetos y no de argumentos lo que tú crees que está mal desde tu opinión. El problema ahí no lo tiene el texto escolar, la currícula, los alumnos o los docentes, lo tienes Tú.

Texto escolar y adoctrinamiento

Para tener razón, tendrías que demostrar que no se fomenta el pensamiento crítico en los textos, y el asunto abandona los prejuicios y se pasa a lo técnico. No estoy seguro que quieras abandonar los tan convenientes prejuicios. Qué te parece si usamos nuestra materia gris: ¿Puede un texto adoctrinar? No, porque un texto no es un agente sino un paciente, se hacen cosas con él, no hace cosas él, y creerlo es un buen ejemplo de pensamiento mágico: “Oh texto, pues que me adoctrinas”. Un texto puede ser una herramienta de adoctrinamiento si alguien lo usa para eso. Y esto vale para cualquier texto desde la Biblia, los Upanishads y el Corán, hasta el Manifiesto Comunista, la Riqueza de las Naciones o Mi Lucha, no digamos los textos escolares. La persona que usa el texto o cualquier otro soporte para educar, posiblemente adoctrine, es decir, puede imponer acríticamente unas creencias y señalarlas como la Verdad Absoluta a la que se debe obedecer y no cuestionar.

Pero esto es muy relativo, porque el sistema educativo y los maestros asumen como objetivo la formación y desarrollo del Pensamiento Crítico, desean que los alumnos usen su propio cerebro. Los muchachos de Cuarto y Quinto de Media no son corderitos, y suelen ser muy críticos. Por ello se requiere paciencia con ellos. El problema hoy en día no es que no haya pensamiento crítico, es la crítica desinformada. El sistema educativo en su currícula y el maestro en su aula se obligan a formar pensamiento crítico. Los textos y otros materiales se usan para ello, y se puede y debe utilizar todos los materiales que sean necesarios. El tema es tan simple en realidad que sorprende tener que decirlo: Adoctrinar es lograr que un alguien asuma una creencia como Verdad Absoluta para que otro alguien pueda manejar sus acciones. La Crítica y la Libertad de Pensamiento son enemigos del adoctrinamiento. La respuesta al problema no es plantear Verdades Absolutas en el texto, sino dar herramientas para pensar críticamente, lo que es cosa de la currícula, la formación magisterial y la sociedad que encauza la rebeldía adolescente hacia objetivos sociales adecuados.

Vi el otro día una novela gráfica que entiendo ha sido producida y financiada por el Ejército del Perú, y rara vez he visto mejor plasmada en lenguaje accesible la acción de Sendero en las comunidades campesinas. Creo que cualquier profesor puede utilizarla como complemento del texto. Naturalmente se puede mejorar, y no veo la razón por la que no debería haber muchos más de estos “textos” ni ser utilizados. La novela gráfica – cómic para los que no sepan – posee su propia lógica y la habilidad gráfica-lectora que hay que desplegar es sumamente formativa. Pero naturalmente no puede ser empleada sola, ni basta con su empleo para el proceso educativo, sea en la formación de habilidades o el aprendizaje de contenidos.

Adoctrinamiento y Analfabetismo funcional

Hay contrasentido en que se hable de adoctrinamiento en los textos cuando se sabe que buena proporción de los alumnos tiene problemas de comprensión lectora. El analfabetismo funcional determina que no acudamos a las fuentes directas, y si somos sonsos, nos agarran y nos hacen mansos corderitos. Le pasa hasta a periodistas connotados. El enemigo principal no es entonces el adoctrinamiento, es el analfabetismo funcional, pues para poder criticar necesitamos comprender, y para comprender debemos primero decodificar. Que nos quejemos de que 350,000 o más personas firmaron por MOVADEF resulta bien sonso si consideramos que en la práctica solamente un puñado de ellos encuentra motivo para manifestarse por la negativa a su inscripción. No parece que el “adoctrinamiento” haya resultado muy efectivo que digamos, para movilización es bien pobre. Parecida por cierto a la de los opositores, que no logran reunir más de un par de docenas de manifestantes en contra. Ello nos lleva a pensar en cómo se exagera el tema, aunque es obvio que hay que estar vigilantes. Un titular de diario para el tema de los textos escolares o es demasiado, e indica intenciones de levantar un tema por razones que no están claras; o es poco, pues no toca lo problemas que sí ocurren.

¿Dónde está el adoctrinamiento?

Que se anuncie con jupiterina voz tonante que hay adoctrinamiento en los textos escolares no significa nada. Nuestros alumnos no leen, nuestros docentes escasamente lo hacen, y son las personas y no los textos los que adoctrinan. Quedan los contenidos temáticos que se trata de imponer acríticamente como Verdades Absolutas, y por qué se cree que lo son. Si no me dicen cuáles son, no hay cómo tomar en serio opiniones sesgadas ideológicamente, aunque un diario las levante. No hago nada con rótulos y letreros. Váyase de frente al punto y no nos paseemos por los facilistas y vacíos epítetos condenatorios o laudatorios. Cuando tratamos de encontrar los contenidos temáticos cuestionados de entre el follaje emocional, parece ser que se considera que el Informe de la CVR es tendencioso y se impone acríticamente a los alumnos. Parece raro, porque se nos dice que los alumnos no saben, y que no hay suficiente contenido. ¿Puede hablarse de Terrorismo en el Perú sin citar el Informe de la CVR?

Pensemos críticamente y preguntémonos por qué no les gusta el informe de la CVR. Podría responder a una ideología previa, es decir un conjunto de opiniones y creencias consideradas Verdad Absoluta. Por supuesto las gentes tienen derecho a opinar lo que quieran, pero no derecho a imponer su opinión como Verdad Absoluta. No pueden impedirme que lea el Informe de la CVR y lo aquilate en lo que vale como fuente para conocer lo que pasó en esos años. No pueden decirme “sé ignorante, no lo leas, es mentiroso”, sin que yo me pregunte por qué me dicen eso. Déjame que lo lea, después te diré si me parece verdadero o falso, en qué y por qué. Muchos de los que no les gusta el Informe de la CVR no solamente no han leído el Informe, sino que tampoco lo quieren leer, no vaya a ser que el depósito de sus Verdades Absolutas se vea remecido. Triste modo de defender los propios prejuicios. Su problema.

El Terrorismo, Conflicto Interno, Guerra o como definamos que se llame nos abarcó a todos, todos tenemos derecho a decir nuestra palabra, y todos tienen derecho a criticarla y contestar si quieren. De eso se trata el pensamiento crítico, efectivo dique contra el adoctrinamiento. Si quieres estar en desacuerdo con el informe de la CVR empieza por leerlo y critícalo, que no es libro sagrado. Varios años ha que insisto en ello, como en que las Instituciones que tengan algo qué decir lo digan. En ese caso las críticas serán sometidas a crítica, y es así como debe ser, si creemos en la honestidad intelectual y en la democracia. Si queremos hablar nosotros solos, eso es Dictadura.

Colofón

Sí existe una manera de adoctrinar con gran efectividad, es callándose la boca. Claro que ahí adoctrinamos únicamente en la estolidez. Todavía no hemos escuchado el mea culpa de los que se opusieron a medios para recordar como el Museo de la Memoria, el Ojo que Llora, a las Reparaciones y a los juicios a los responsables de las matanzas, de cualquier lado. Cuando escuchamos una oposición al adoctrinamiento “del otro” porque hay quienes desean adoctrinar sin competencia, y pretenden que sus creencias se asuman como la Verdad Absoluta, no podemos tomarlos en serio. Son demasiado parecidos a aquellos cuyas creencias critican, pero desde el otro lado. Los opuestos tienden a encontrarse en sus métodos: No es que no matan, es que “matan menos”. A mí no me interesa que maten menos, me interesa que no maten. El que tenga oídos, que recuerde y que piense críticamente.   

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