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miércoles, 23 de julio de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 89 - WINSTON CHURCHILL Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


CRÓNICAS DE LECTURAS – 89
Winston Churchill y La Segunda Guerra Mundial

I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat. ("No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor")
Winston Spencer Churchill

I

La Segunda Guerra Mundial, y yo

Cuando yo era chico había los “tíos de cariño”, que para variar hoy se llaman igual. Óscar Chávez Tafur, papá de mis casi hermanos Cilette, Kuno y Óscar Felipe, calificaba como tío y poseedor de una tentadora biblioteca en la que no podía leer mucho porque cuando íbamos de visita no se suponía ello habiendo tres primos de mi tonelaje prestos a cuanto juego había en el cielo y en la tierra. Mi buen tío Óscar era celoso de sus libros, así que seguro los leía, y tenía una colección que historiaba completita la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), escrita por Winston Spencer Churchill (1874 – 1965), fallecido el mismo año que mi abuelo. La colección constaba de seis gruesos tomos encuadernados en color rojo, era la Historia de la Segunda Guerra Mundial, de la que yo escuchaba mucho por la familia de mi madre, descendiente de croatas venidos al Perú como súbditos austrohúngaros. La seguridad de los parientes que quedaron en Dubrovnik preocupaba dado que la región era tan inestable entonces como ahora: Al viejo régimen monárquico de Yugoslavia le siguió la invasión nazi y el  desmembramiento sobre bases étnicas, luego vino una feroz guerra de resistencia y el régimen comunista de Josip Broz (a) Tito. Sentía curiosidad al respecto, se trataba de la familia, sin embargo nadie hablaba de ello y no los culpo. Por suerte yo estaba habituado a leer con rapidez y devorar libros, y tras gestiones de alto nivel mi tío Óscar accedió a prestarme sus volúmenes uno por uno, de modo que yo devolvía lo leído y sólo entonces mi tío soltaba otro. Recuerdo poco lo leído (aunque la disfruté mucho) porque fue una lectura apremiada, si bien la agilicé no leyendo notas ni pies de página.

Años después mi conocimiento de las Guerras Mundiales aumentó mucho, en la adolescencia uno es excitable y quiere saber todo sobre la Guerra, parece un rasgo que define ese período. Leía colecciones de Historia y me gustaba entrar en el detalle. La parte militar la sentí más o menos superada gracias a los fascículos de Así Fue la Segunda Guerra Mundial de Anesa Noguer Rízzoli. Pero a Churchill no lo volví a leer hasta que heredé la colección de mi padrastro: Allí estaba, misma encuadernación y color, misma cantidad de tomos, mismo acabado, la diferencia era que estaba en inglés, así que me propuse leerlo en sus originales seis tomos y 6000 páginas. Como mis trabajos me obligaban a moverme, el tiempo no abundaba y leía en los sitios más inverosímiles. Leía libracos de 900 páginas en transportes públicos, restaurantes, parques, paraderos; y más de uno preguntó sobre ello. Además consultaba el Diccionario, imagínense cómo estaba de lleno el portafolio o lo abultado de la mochila de aquellos días. Cuando lees en inglés debes usar el diccionario bilingüe si y sólo si las circunstancias son desesperadas, es decir si no entiendes realmente ni papa. Porque si aprendes inglés de veras tienes que sumergirte y ahí no hay tu tía: Inmersión significa exactly what its mean: No more, no less. Y eso implica un masivo uso del diccionario monolingüe cada vez que es necesario, lo que puede ser entre 2-3 y 8-10 veces por página. Parece pesado porque casi lo es, pero uno se acostumbra. El diccionario monolingüe que mejores servicios me presto fue el Oxford Advance Learner´s Dictionary, cuyas sucesivas ediciones lo mejoran más, si eso es posible. Aclaro que todas las traducciones del inglés en esta Crónica son mías de mí, incluyendo por supuesto los eventuales errores.

La obra de Winston Churchill posee continuidad excepcional, él la consideraba lo último de su narrativa sobre la otra Guerra de los Treinta Años que marcó a Europa y el Mundo. Winston se reconoce en el Daniel Defoe de Memorias de un Caballero, que narra los hechos tejiéndolos en la vida de una persona, en este caso él mismo, y con buenas razones: Soy tal vez el único hombre que ha atravesado los dos más supremos cataclismos de la Historia registrada en altos cargos en el Gabinete. Claro que en la Segunda Guerra él fue Primer Ministro (Y Ministro de Defensa) de una de las naciones involucradas, vencedora a un costo terrible en esta Guerra como en la otra. La fuente principal que utiliza – incompleta pero valiosísima – son los documentos generados por el Gobierno de Su Majestad Británica, y por ello no reclama su obra como Historia – ello pertenece a otra generación - sino que confía en que esta contribución a la Historia de su época será útil en el futuro. Churchill es intelectualmente honrado, cosa rara en un político más aún si está en el Poder o cerca de él por casi medio siglo y dos conflictos globales, la tentación de "adornar" la verdad debe haber sido casi invencible. La obra le valió el Premio Nobel de Literatura, en 1953, y en ella motejó a la Segunda Guerra Mundial como la Guerra Innecesaria: Nunca hubo una guerra más fácil de detener (…) La tragedia humana alcanza su clímax en el hecho que después de todos los esfuerzos y sacrificios de cientos de millones de personas y de las victorias de la Justa Causa, no hemos aún encontrado Paz o Seguridad, (…) estamos en el aprieto de incluso peores peligros que aquellos que hemos remontado. Qué falta hacen hombres de este temple y lucidez, conservadores sin anteojeras. La Segunda Guerra Mundial posee seis volúmenes, cada uno de ellos dividido en dos Libros, lo que hace en total doce, todo con notas, minutas, tablas y otros documentos integrados en los apéndices, en los que basa sus apreciaciones. Leerlos es fundamental para entender el texto y la participación de Churchill, alguna editorial trató de aligerar la lectura eliminando esas partes – eso hice en mi primera lectura – y si bien ello se consigue, la pérdida no justifica la ganancia. 

Moral del Libro: 
En la Guerra, Resolución. En la Derrota, Desafío.
En la Victoria, Magnanimidad. En la Paz, Buena voluntad.


II

The Gathering Storm y Their Finest Hour

(Volumen Uno: Se cierne la tormenta y Volumen Dos: Su hora más gloriosa)

Tema del Volumen 1 Se cierne la Tormenta: De cómo los pueblos de habla Inglesa por su imprudencia, descuido y buen natural permitieron rearmarse a los malvados. Churchill inicia el Primer Volumen con este título, que preside a su vez dos Libros: el Uno, From war to war 1919- 1939 (De una Guerra a la Otra, 1919 - 1939), y el Dos, The Twilight War (La Guerra Crepuscular), que da cuenta del período del 3 de setiembre de 1939 al 10 de mayo de 1940. El Primer Libro trata de los prolegómenos, causas y antecedentes de la Segunda Guerra Mundial, en la medida que fueron consecuencias de la Primera (1914 – 1918), donde Churchill participó como Primer Lord del Almirantazgo. La narración abarca algunas cuestiones económicas basadas en el libro de la época Las consecuencias económicas de la paz, del joven y talentoso John Maynard Keynes; pero se centra en realidad en lo Político: Los Tratados de Versalles, Saint Germain y Trianón y sus consecuencias; las Reparaciones; la desmembración del Imperio Austro – Húngaro; la República de Weimar; el aislacionismo norteamericano; el desarme; el fin de la hegemonía naval  británica; el fascismo y el Mein Kampf de Adolf Hitler, tratado de Filosofía Política: nuevo Corán de Fe y Guerra. Las circunstancias de Winston hacen parte de la obra entera: Se sabía de veinte mil alemanes organizados en Inglaterra al tiempo (…) No tenía protección oficial (…) ni deseos de solicitarla; pero me creía suficientemente prominente para tomar precauciones. (…) Hitler me reconocía como enemigo. El Segundo Libro empieza con la Invasión a Polonia y termina con la Invasión de Francia y la crisis política que coloca al propio Churchill como jefe de un Gobierno Conservador de Unidad Nacional, junto a Laboristas y Liberales: Durante los (…) últimos días de la crisis política, mi pulso no se aceleró en ningún momento. Tomé todo como venía. Pero no puedo ocultar al lector (…) que cuando fui a dormir (…) era consciente de una profunda sensación de alivio. Al fin tenía la autoridad de dar directivas sobre la escena entera. Sentí como si estuviera caminando con el Destino, que toda mi vida pasada no había sido sino una preparación para esta hora y esta prueba. (…) Creía que sabía mucho sobre todo esto, y estaba seguro que no fallaría. Y así, aunque impaciente porque llegara la mañana, dormí profundamente sin necesidad de sueños animosos. Las realidades son mejores que los sueños (Facts are better than dreams).   

Tema del Volumen 2 Su Hora más Gloriosa: De cómo el pueblo británico sostuvo el fuerte POR SÍ SOLO hasta que aquellos que hasta allí habían estado medio ciegos estuvieron medio preparados. Por supuesto, Churchill se refiere al obvio objetivo de su estrategia política: Atraer a los Estados Unidos a la Guerra. Todas sus acciones se orientaron a ello, y parece fue la única esperanza de vencer en la confrontación con Alemania y sus aliados. Entre el 10 de mayo de 1940 y el 21 de junio de 1941, el Reino Unido y sus aliados indios, canadienses, neozelandeses y australianos lucharon solos contra Alemania e Italia. El Libro Uno, The Fall of France (La Caída de Francia), detalla la derrota y ocupación de Francia y sus consecuencias para la Gran Bretaña, destaca la épica evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica de Dunkerque, en la que participaron 861 buques y se rescataron 338,226 soldados. En su discurso al Parlamento Churchill al respecto dijo ser imperativo explicar (…) a nuestro propio pueblo (y) al mundo que nuestra resolución de combatir se fundaba en sólidas bases y no era un mero esfuerzo desesperado. La parte final de este Discurso es un clásico de la oratoria: Aunque (…) muchos antiguos y afamados estados han caído o pueden caer en las garras de la Gestapo y el odioso aparato del régimen nazi, no nos rendiremos ni desmayaremos. Iremos hasta el fin, combatiremos en Francia, combatiremos (…) en el aire, defenderemos nuestra isla a cualquier costo; combatiremos en las playas, combatiremos en las pistas de aterrizaje, combatiremos en los campos y en las calles, combatiremos en las colinas; nunca nos rendiremos, e incluso si (…) esta isla o buena parte de ella fuera subyugada y pereciera de hambre, entonces nuestro Imperio más allá de los mares, armado y guardado por la flota británica, continuará la lucha, hasta que en el buen tiempo de Dios, el Nuevo Mundo, con todo su poder y fuerza, se levante a rescatar y liberar al Viejo. Claro que el discurso es una cosa y la realidad otra. En el Libro Dos Alone (Solos), se desarrolla la Batalla de Inglaterra, ocasión para que Churchill escriba sus mejores páginas y algunas de sus frases más afortunadas (Nunca, en el transcurso de los acontecimientos humanos, tantos le debieron tanto a tan pocos). Pero aunque Inglaterra resiste, se debilita y retrocede en los frentes de guerra del Mar Mediterráneo (donde enfrenta a la poderosa flota italiana); en los territorios controlados por la colaboracionista Francia de Vichy; en el norte de África, donde con escasos medios alcanza grandes victorias sobre los italianos; en Grecia y Yugoslavia, invadidas y ocupadas; y por sobre todo en la defensa de su “línea de la vida”, las rutas del Atlántico donde los convoyes de abastecimientos se enzarzan con U-Boots y los acorazados de bolsillo germanos en corso: La Batalla de Francia estaba perdida. La Batalla de Inglaterra estaba ganada. La Batalla del Atlántico se debía combatir ahora.   
  
III

The Grand Alliance y The Hinge of Fate

(Volumen Tres: La Gran Alianza y Volumen Cuatro: El Gozne del Destino)

Tema del Volumen 3 La Gran Alianza: De cómo los británicos combatieron con dificultad hasta que la Rusia Soviética y los Estados Unidos se vieron envueltos en el Gran Conflicto. En el prefacio del volumen Churchill advierte que la Guerra a estas alturas es tan amplia que no puede narrar las operaciones soviéticas y estadounidenses en la misma extensión que las británicas, tarea que deja a sus historiadores. Apenas menciona campañas y operaciones si no es en relación con las acciones británicas. En el Libro Uno, Germany Drives East (Alemania se dirige a Oriente), no detalla las campañas alemanas y soviéticas en oriente, aunque lista al detalle la ayuda británica a los soviéticos acá y en el capítulo 5 del Libro Dos. Detalla el Blitz sobre Inglaterra y la guerra en sus teatros de operaciones: el Mediterráneo; África Oriental y del Norte; Grecia, Creta y los Balcanes; Siria e Irak; y en especial el Atlántico (tres de 20 capítulos). En política es fundamental el doble juego británico con la Francia de Vichy y la Francia Libre de Charles De Gaulle; así como en los Balcanes, obsesión de Churchill, donde prevé el posterior dominio comunista. El capítulo 20 (El Némesis Soviético) – y el 1 del Libro Dos – trata de justificar las medias tintas británicas con comunistas y nazis antes del Pacto Molotov-Ribbentrop y la Operación Barbarroja. Es cierto que Churchill convence de su apoyo sin reservas a la URSS: ¿Pero puede alguien dudar de cuál podrá ser nuestra política? (…) Todo hombre o estado que marche contra Hitler tendrá nuestra ayuda. Todo hombre o estado que marche con Hitler es nuestro enemigo. (…) daremos toda la ayuda que podamos a Rusia y al pueblo ruso. En el Libro Dos, War comes to America (La Guerra va a América), Churchill en cierto modo se regodea con justicia por la victoria política que obtiene del Presidente de USA, Franklin Délano Roosevelt, en especial la Carta del Atlántico, en la práctica una Alianza USA - Reino Unido. Como siempre, lo político predomina sobre lo militar, aunque Tobruk, Persia y Pearl Harbour tienen su espacio. Se produce el ataque japonés: “Señor Presidente, ¿Qué es esto sobre Japón?” “Es cierto” – replicó (Roosevelt) – “Hemos sido atacados en Pearl Harbour. Estamos todos en el mismo bote ahora” (…) Ningún americano pensará mal de mí si proclamo que tener a los Estados Unidos de nuestro lado fue para mí la más grande alegría. (…) sabía que (…) estaban en la guerra hasta el cuello y hasta la muerte (up to the neck and in to the death). El detallado recuento del viaje de Churchill a Estados Unidos y Canadá completa el Libro.

Tema del Volumen 4 El Gozne del Destino: De cómo prevaleció el poder de la Gran Alianza. El Libro Uno The Onslaught of Japan (El Ataque de Japón) empieza con la vuelta de Churchill a Gran Bretaña, y el inicio del período más oscuro de su gobierno. Aunque el relato pretenda reducir el impacto de esos terribles días, no disimula la depresión que produjo la caída de Tobruk en el norte de África en manos alemanas, ni el trauma de la caída de Singapur frente a inferiores fuerzas japonesas en febrero de 1942, que se toca en el capítulo 6: Juzgué imposible sostener una investigación (… sobre …) las circunstancias de la caída de Singapur mientras la guerra estuviera en su apogeo. (…) El parlamento aceptó este punto de vista; pero ciertamente pienso que en justicia para los hombres y oficiales concernidos debía hacerse una investigación una vez las hostilidades terminaran. La investigación no fue de interés para el posterior gobierno laborista, y Churchill no insistió en ella en su segundo gobierno (1951 – 1955). Probablemente hubiera removido muchos conchos, pues al tiempo que los norteamericanos levantaban dos fuerzas armadas para Europa y el Pacífico, y equipaban a británicos, rusos, chinos y resistentes de una docena más de países, el Eje contraatacaba en Rusia y el Atlántico, mientras Japón llegaba a las mismas puertas de la India. Sólo los americanos obtenían triunfos (Mar del Coral, Midway), y los rusos reclamaban cada vez más agriamente un Segundo Frente que aliviara la presión del rodillo alemán. Para remate, la larga sucesión de desventuras militares produjo una Moción de Censura contra Churchill y su Gobierno de Coalición Nacional. En junio 25 de 1942 la moción presentada por algunos conservadores recalcitrantes (John Wardlaw-Milne, Roger Keyes, Leslie Hore-Belisha) arguía que Esta Cámara, mientras rinde tributo al heroísmo y resistencia de las Fuerzas Armadas de la Corona en circunstancias de excepcional dificultad, no confía más en la dirección central de la guerra. Sin embargo, la alternativa de un Duque para Generalísimo de las Fuerzas Armadas y Primer Ministro no agradó al Parlamento y la votación la ganó Churchill por 475 a 25. El Libro Dos, Africa Redeemed (África Redimida) muestra más logros, mostrando efectivamente que el gozne de la puerta giró y se salía del túnel oscuro: La operación Torch vincula a británicos y norteamericanos en la invasión del Norte de África, mientras el 8vo Ejército de Montgomery derrota a los alemanes en El-Alamein. A la vez los rusos detienen la progresión alemana en Stalingrado y empieza la contraofensiva. Churchill viaja por segunda vez a América y por primera a El Cairo y Rusia para reunirse con Roosevelt, Stalin, Chiang-Kai-Shek, De Gaulle, porque entiende que es necesario ponerse de acuerdo cuando se inician las victorias. Además, Stalin está molesto, siente que los anglonorteamericanos forman bloque y contemplan a rusos y alemanes matarse y debilitarse entre sí, y exige un Segundo Frente, pero ya. Churchill apacigua con dificultad al líder soviético, y en su tercera visita a Washington, y con la victoria aliada en Túnez, empuja un Pequeño Segundo Frente contra el eslabón más débil de la cadena del Eje: La Italia de Mussolini.   

IV

Closing the Ring y Triumph and Tragedy

(Volumen Cinco: El Círculo se cierra y Volumen Seis: Triunfo y Tragedia)

Tema del Volumen 5 El Círculo se cierra: De cómo la Alemania Nazi fue aislada y asaltada desde todas partes. El volumen relata los hechos de junio de 1943 a junio de 1944, justo antes del Día D. El Libro Uno, Italy Won (Italia Ganada), narra la historia de las campañas militares en Italia y su complicada situación política, así como los problemas con la Francia Libre por la ocupación de los territorios de África del Norte. El objetivo de la invasión de Italia era provocar la caída del gobierno fascista del Duce Benito Mussolini, débil como toda autocracia en retirada. La derecha italiana no fascista, con el Rey y el Ejército, se unieron con fascistas disidentes para poner fin a la dictadura de 21 años del Duce en julio de 1943, y nombra Primer Ministro a Pietro Badoglio, que mantiene una desmayada alianza con Alemania. La visión de Churchill es simpática hacia el gobernante caído: Así terminaron veintiún años de dictadura en Italia, durante los que levantó al pueblo italiano desde el Bolchevismo en que se hundía en 1919 a una posición en Europa que Italia nunca había gozado. (…) La alternativa a su régimen bien pudo haber sido una Italia Comunista, la que hubiera traído peligros y desventuras de diferente carácter sobre Italia y Europa. El error de alinearse con Alemania y el Eje terminó cuando en Setiembre de 1943 Italia se vuelca a los Aliados, Hitler ordena así la ocupación del país y envía comandos a rescatar a su compinche y llevarlo a fundar la esperpéntica República Social Italiana (RSI). Otros temas tocados en el Libro son la Conferencia de Quebec, las armas secretas de Hitler (La V1 y V2), los avances tecnológicos y la preparación de la Conferencia de los Tres Grandes en Teherán, narrada en detalle en el Libro 2, Teheran to Rome (De Teherán a Roma). La importancia de esta Conferencia se ve en que abarca casi cinco capítulos de los 18 del libro, que además abunda en las Conferencias de El Cairo; la durísima campaña italiana (en particular la Batalla de Monte Cassino); la situación de Grecia y Yugoslavia, y el rol jugado por Draza Mihailovic, el Rey Pedro y el mariscal Tito en la muy compleja trama política balcánica, a la que Churchill siempre prestó atención y que explica al detalle, si bien con un sesgo a favor del Real Gobierno Provisional de Yugoslavia en El Cairo, y contra el Gobierno Antifascista de los partisanos, establecidos incuestionablemente como los elementos dirigentes de la Resistencia en Yugoslavia, particularmente desde la rendición italiana. (…) era importante que ninguna decisión política irrevocable fuera tomada acerca del futuro régimen en Yugoslavia en la atmósfera de la ocupación, la guerra civil y la política de los émigré. Otros temas son la creciente ofensiva aérea sobre Alemania; la estrategia contra Japón y la campaña de Birmania y los preparativos de la Operación Overlord, el Día D. Culmina el Libro y el Volumen con la ocupación de la primera capital del Eje: Roma.  

Tema del Volumen 6 Triunfo y Tragedia: De cómo las Grandes Democracias triunfaron, y así fueron capaces de reanudar las tonterías que estuvieron tan cerca de costarles la vida. El Volumen abarca desde el Día D (Desembarcos canadiense, británico y estadounidense en Normandía) hasta la rendición de todos nuestros enemigos catorce meses más tarde. El Libro Uno, The Tide of Victory (La Marea de la Victoria), se abre con los Desembarcos Aliados, el avance sobre París y el ataque de las V1 y V2 sobre Londres, que rememoraba los peores días del Blitz de 1940. Con Normandía, los desembarcos en el sur de Francia (a los que Churchill se oponía pues prefería una operación sobre los Balcanes que nunca se produjo), y las Ofensivas en Italia y el Frente Ruso, la suerte de la Alemania Nazi estaba echada, y Churchill abunda en el papel de Gran Bretaña en Birmania contra los nipones y en Grecia contra los alemanes y el gobierno comunista. Se perfilan aquí las líneas de lo que será el enfrentamiento entre los Aliados occidentales y el coloso soviético, preludio de la Guerra Fría posterior. Esto se evidencia en el capítulo 9, El martirio de Varsovia, donde Churchill protesta contra la calculada inmovilidad soviética durante la rebelión de dicha ciudad. Inglaterra entró en la guerra en 1939 por las garantías acordadas a Polonia, y el prestigio británico se hundiría si libraban a Polonia de los nazis para regalarla a los comunistas. En político, el conflicto se agudizaba entre el gobierno polaco pro-occidental de Londres y el gobierno pro-soviético de Lublin, por el tema de las fronteras ruso-germanas negociadas en el Pacto Molotov-Ribbentrop. Churchill trató de mejorar su posición reforzando su alianza con USA influyendo en Roosevelt, a la vez que trata de ser interlocutor entre los soviets y Stalin y los norteamericanos. En el Libro Dos, The Iron Curtain (La Cortina de Hierro), se describe la situación escapada de las manos de la diplomacia británica, y se distingue cierta amargura y desilusión por los resultados de la Conferencia de Yalta, con un Roosevelt enfermo y cansado, que moriría poco después, y un Churchill solo frente a los agresivos Soviets, mientras Harry Truman se preocupa más del Pacífico y es más bien suspicaz frente a sus aliados. Los Soviets ocupan toda la Europa Oriental y se asientan de modo que parece no se irán en el corto plazo (Y no se fueron hasta 1989), Alemania se rinde y se deshace la Gran Alianza URSS – USA – Reino Unido. La combinación USA – URSS se une contra Japón, aún no se sabe que el arma atómica será suficiente, y deja de lado al León Británico. Tras el fin de la guerra en Europa los laboristas se apartan del gobierno, y se convoca a elecciones generales para julio de 1945, que Churchill y los conservadores pierden frente a los laboristas. Su digno mensaje a la Nación pone fin al relato: He rendido el cargo que fue colocado sobre mis hombros en tiempos más oscuros. Lamento no se me permita terminar la tarea contra Japón. Sin embrago, los planes y preparativos para ello ya se hicieron, y los resultados pueden llegar mucho más rápido (…). Inmensas responsabilidades en el extranjero y en casa caerán sobre el nuevo Gobierno, todos debemos esperar que tenga éxito en abordarlas. Sólo me queda expresar al pueblo británico mi profunda gratitud por el apoyo sin desvíos ni titubeos que me fue dado durante mi tarea.

V

Colofón

Es toda una experiencia recorrer la Segunda Guerra Mundial guiado por uno de sus principales protagonistas, a la vez Escritor, Historiador e Historiógrafo de sí mismo, genial autodidacta gracias a sus insaciables lecturas de Macaulay, Clarendon, Mommsen y Gibbon. Churchill se veía a sí mismo como Escritor y casualmente también M.P. (Miembro del Parlamento), escribía por placer tanto como por la más plebeya razón de la falta de plata, de la que no heredó gran cosa pese a ser aristócrata, y su conservadurismo no era pantalla para justificar la explotación del hombre común, al que dirigió y sirvió en la guerra y en la paz. A pesar de su educación victoriana y sus ideas anacrónicas sobre el Destino Manifiesto de la Gran Bretaña y los Pueblos de Lengua Inglesa, como servidor público su desempeño fue excepcional. Parece que en aquel entonces se fabricaban hombres de una aleación hoy día perdida, al margen del acuerdo o desacuerdo que se pueda tener con las ideas que inspiraron su obra política y literaria. Pecó de subjetivismo, quién no lo hace, pero pecó con carácter, incluso con elegancia y buen gusto. Fuera de la obra reseñada, destacan sus biografías (Vida de Lord Randolph Churchill; Marlborough, Vida y Tiempos), sus obras autobiográficas (La Guerra del Río; De Londres a Ladysmith por Pretoria; etcétera) y las narrativas (La Crisis Mundial, La Segunda Guerra Mundial y la Historia de los Pueblos de Habla Inglesa). Y aunque el desacuerdo con Winston Spencer Churchill pueda darse en muchos aspectos, indudablemente es de admirar su condición humana y su británico humor. Terminemos este colofón con una historieta: El Parlamento Británico como sede de picantes discusiones y ataques se ve en un debate durante el cual una diputada laborista espeta a Churchill: Si usted fuera mi marido, le pondría veneno en el café. Churchill interrumpe y retruca: Señora, si usted fuera mi mujer… me lo tomaba.   


Puede uno encontrar La Historia de la Segunda Guerra Mundial, por lo menos por ahora, en: http://es.scribd.com/doc/228271929/La-Segunda-Guerra-Mundial-PDF. Hasta otro día.

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lunes, 15 de julio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 44: HISTORIA (2) - BIOGRAFÍAS

CRÓNICAS DE LECTURAS – 44
Historia (2): Biografías

I
Biografía, Historia, individuos, colectivos y masas

La Biografía es género cercano a la Historia, y parte de la Ciencia desde el Positivismo del Siglo XIX. Se le conceptúa Historia de una sola persona, aunque por excepción haya Biografías de más gente, al modo del clásico Suetonio y sus Vidas de los Doce Césares, o al estilo del Canal de Cable Biography. O tratando de conjuntos de Biografías representativas según diversos criterios. Ítem más, se puede, como Plutarco en Vidas Paralelas, comparar personajes, Plutarco lo hacía con un griego y un romano. La Biografía clásica narra la vida de una persona del nacimiento a la muerte, dando cuenta de los hechos significativos de la vida del biografiado por la pasiva y por la activa, es decir como agente que actúa sobre la realidad, y/o como paciente que la sufre, Atila y Ana Frank serían dos ejemplos extremos de lo uno y lo otro. Narrar con propiedad una vida implica atender al contexto social, económico, político y cultural de la época, lo que suele llevar la obra más acá del nacimiento y más allá de la muerte del biografiado. La corriente de la Historia se modifica con las decisiones y la intervención de cada persona en concreto, como dice H. G. Wells, nadie vive ni muere en vano. La Biografía, que es Historia, da cuenta de los hechos en tanto que “causas” y “consecuencias”. Hay hechos-causas que explican, que dan razón de la existencia de hechos-consecuencias. Lo que el personaje hizo o dejó de hacer afectó la corriente de los Hechos, cuya ocurrencia o no ocurrencia se le atribuye en todo o en parte. Simón Bolívar y Cristóbal Colón participaron en grandes procesos: Muchos vivimos hoy en las repúblicas del continente de América. Las biografías de Bolívar y Colón se refieren a actos importantes para nosotros: la formación de las repúblicas hispanoamericanas, el armado de las primeras expediciones transatlánticas a las Antillas. El nacimiento y educación de Bolívar y Colón nos interesan más que los de Juan Fulano y John Doe, pues por definición afectan estas trascendentales corrientes que culminan por el momento con nuestra presencia en el continente americano. Las consecuencias de los actos colombinos y bolivarianos hacen trascendentales su nacimiento, educación de capacidades e ideas, vida emocional, relaciones humanas. Incluso la geografía de Génova y Caracas se hacen importantes por la influencia que pudieron tener en los personajes en cuestión.  

Que los individuos, los colectivos y las masas influyen en las grandes corrientes económicas, sociales y políticas de una época es harto sabido. Pero la importancia relativa de cada cuál no es siempre clara y ha generado escuelas de pensamiento y sesudos estudios. Es destacable la serie de conferencias de Thomas Carlyle referidas al papel histórico del individuo, Los héroes. Asimismo, el Materialismo Histórico ha puesto de relieve la importancia de la Lucha de Clases como motor de la Historia. La Ucronía resulta interesante para ilustrar la importancia del Individuo y su relación con Colectivos (grupos organizados) y masas (grupos espontáneos). Hagamos algo de eso: Supóngase usted, astuto lector, que el bebito Cristóforo Colombo cayóse de la cama por descuido de mami, murióse o quedóse paralítico, haciendo improbable su intervención en la expansión europea. O que los encantos de Fanny Villiers retuvieron en París al joven viudo Simón Bolívar, con lo que seguro algunos aspectos de la Independencia de América del Sur se hubieran visto comprometidos. Cabe preguntarse si la abnegación de mamá Colón y el desapego de Fanny Villiers califican para causas del Descubrimiento de América y de su Independencia. Ciertamente sin Colón y Bolívar, hoy no habría Paseo Colón en Lima, ni Distrito de Columbia, Columbia Británica ni República de Colombia; y las Batallas de Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho seguro no se hubieran librado. Pero sí se hubieran producido hechos análogos a los que denominamos “Descubrimiento de América” e “Independencia de las repúblicas hispanoamericanas”, todo apunta a que América se hubiera descubierto de todos modos, y que las colonias españolas obtenían su autonomía, aunque los rasgos de este Descubrimiento y de esta autonomía serían muy distintos a los de nuestra Línea de Tiempo, tema favorito, por cierto, de las Ucronías. La sucesión de los hechos sigue direcciones más o menos rígidas: Europa se hubiera expandido por mar hacia el resto del mundo viviera o no Colón, pues había Colectivos interesados en el tema, como los marinos portugueses apoyados por su Corona, que eventualmente llegarían a Brasil en 1500 sin intervención alguna de Colón ni español alguno. Asimismo, la Independencia de la América Española era cosa de Colectivos como los mantuanos en Venezuela o la Burguesía bonaerense, por cierto intocada por Bolívar. Precisamente eso hace interesante la Biografía: Entender la manera como la intervención de un solo individuo modifica la secuencia de los hechos.

Por lo literario, la Biografía es un género de relato que expone hechos, narrado por lo general en tercera persona y con pespuntes de ensayo. Interesa al sistema educativo como formador de valores al ubicar ejemplos concretos e imitables de vida. Por supuesto, ello superestima el rol de la Educación Formal, en especial una de tan pésima calidad como la peruana. Los héroes nacionales y los paradigmas que representan compiten en las mentes de nuestros niños con personajes reales como narcotraficantes y sus indultadores; o de ficción procedentes del comic, cine o TV. Harry Potter es de hecho más conocido que Melitón Carbajal, la Chola Chabuca muchísimo más que José Abelardo Quiñones, e Indiana Jones más que María Reiche, Julio C. Tello y Rafael Larco Hoyle juntos. Por falta de vocación para el masoquismo no detallaremos la penosa suerte que han corrido los Héroes en las mentes de los peruanos, más acuciados por la sobrevivencia que por el patriotismo. Diré simplemente que cuando se fijaron mis prioridades lectoras las Biografías no me interesaron, aunque leí algunas. Había tanto que leer y tan poco tiempo para ello, que pasaron a última prioridad. La que mejor recuerdo fue una de Maximiliano Robespierre - no recuerdo el autor - encontrada en la Biblioteca de un muy lector y prominente político de cuyo hijo fui preceptor. Años, experiencia y crecimiento intelectual me interesaron en la relación del microcosmos humano con el todo social. A la vuelta del siglo leí una investigación del Diario The Guardian con datos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos que permiten cierto balance al respecto: Si la celebridad de alguien está en función de lo que se escribe sobre él, el personaje más biografiado de todos es sin duda Jesucristo, le siguen William Shakespeare, Vladimir Ilitch Lenin, Abraham Lincoln, Napoleón Bonaparte. Entre las mujeres la primera es la Virgen María, seguida de Juana de Arco. Buscar los personajes más biografiados da para otra Crónica, así que acá dejo este tema y paso a comentar Biografías.

II
Erasmo, de Johann Huizinga

Si las biografías son literatura, ésta (y la de Zweig después) lo son, aunque de forma asaz diferente. El problema de qué es una Biografía, si se define por lo literario o por lo histórico, no se da en este Erasmo, que está magníficamente contado, con absoluta solidez académica. Seguramente hay obras más hermosas o exactas sobre el Humanista de Rotterdam (Erasmo y España de Marcel Bataillon es un libro excelente, y no se pretende biografía), pero por hereje que suene, el autor está al nivel del biografiado: Johann Huizinga une literatura e historia en la narración de las circunstancias de la persona en su época, bucea tanto en lo que le vino dado como en lo que hizo y aportó. Para esto se requiere un conocimiento profundo en lo de reunir datos y sopesarlos, pero más en el conocimiento de la condición humana. Borges lo decía, uno es uno mismo y – además - sus circunstancias. Preguntémonos donde empezaríamos nuestra autobiografía: ¿Por uno mismo (generales de ley – nombre, lugar y fecha de nacimiento, etc.) o por nuestras circunstancias (país, tiempo, sociedad, cultura)? Lo cierto es que Desiderio Erasmo es especial en la Historia de las Ideas. Hoy sus libros se leen poco, apenas el Elogio de la Locura ha pasado la prueba del tiempo, y no bien, a estas alturas pocos lo leen, nos deja el curioso sabor de lo anacrónico, que ya no puede ser clásico porque otros lo engloban y dicen mejor lo que quiere decir. No está aquí el motivo de biografiar a Erasmo. En verdad lo que Huizinga trata de biografiar es el Renacimiento, nada menos, una época que marca a profundidad  nuestra época. Desiderio Erasmo vivió al interior de una suerte de prensa de extraer aceite, entre el Martillo del Renacimiento – al que se sumó gozoso; y el Yunque de la Reforma - a la que se resistió doblándose. Es una suerte que el Erasmo de la edición Salvat tenga el prólogo del lúcido Lucien Febvre, que les comento ruiseñamente que hace el gasto de este comentario, no porque lo repita sino porque lo aplico. Y sigo a Febvre en señalar la importancia relativa de Erasmo comparándolo con otros actores de su época, aunque me separo de él en cuanto a los quienes me dirijo, que Lucien es europeo, y yo sudaca americano, y me importa más como impacta en mi sociedad que en la europea.

Miro así hacia atrás, y junto a Erasmo veo otros que le hacen compañía en esto de ser esenciales para entender esa época montada entre el Renacimiento y la Reforma. Mi entorno espacio-temporal no es la Europa donde ellos colisionaron y limaron sus filos a la mala. Nuestra América fue la retaguardia de uno de los contendientes. Mientras allá las ideas chocaban y las chispas ideológicas saltaban encendiendo hogueras expiatorias de los pecados de una y otra parte, acá se “protegía” la inocencia de las indígenas mentes, la Contrarreforma llegó antes que la Reforma, y las Hogueras del Santo Oficio fueron profilaxis y vacuna contra el Renacimiento. El fuego de la Inquisición cauterizó por lo sano las posibles infecciones que pudieran inocularse en las masas en la feliz Arcadia de la “república de indios”, con lo que en el peor de los casos la rebelión es simple rebelión y no revolución. Y por eso aún hoy tratamos sin éxito de ser laicos. Por eso se nos negó conocer y comprender a un Desiderio Erasmo que a diferencia de Naymlap y Pizarro nunca arribó a nuestras playas. Para nosotros Gutenberg no inventó la Imprenta, fue Antonio Ricciardi el que imprimió por primera vez un Catecismo, que no una Biblia pues el Libre Examen acá fue pecado luterano. Así la Autoridad, que sabe lo que nos conviene, nos enseñó que Lutero fue pecador activo y Erasmo el intelectual tonto útil que lo hizo posible. El drama en que estuvieron y están Erasmo, Lutero, Calvino, Gutenberg, Ignacio de Loyola, es tomado por nosotros como un “lío de blancos”, donde no somos actores sino apenas espectadores no demasiado interesados. Y así antes que Erasmo, se coló por los palos la razón instrumental de ese tal Nicolás Maquiavelo, que está en nuestro discurso más que el Católico o el Evangélico, aunque nunca lo aceptaremos de dientes para afuera. No nos interesa, no nos preocupa el Humanista de Rotterdam porque eso es cosa de Intelectuales, Izquierdistas, Librepensadores, Caviares ¿Para qué leer una Biografía de Desiderio Erasmo de Rotterdam si para nosotros toda confrontación reproduce la de Loyola versus Lutero? ¿Para qué entender que la Razón de Estado de Maquiavelo no es necesariamente toda la Razón? ¿Para qué comprender que la Razón Humana no es atributo de Caviares e Izquierdistas? ¿Para qué, si esa cosa del Derecho de Gentes - Hoy Derechos Humanos - es de Intelectuales Comunistas, Ateos y Librepensadores?

De Erasmo podemos bajar el Elogio de la Locura desde:

III
Fouché, el genio tenebroso; de Stefan Zweig

Stefan Zweig no es Johann Huizinga, y tanto mejor por la literatura, la historia y la Biografía, pues que Stefan Zweig hacía literatura con carácter profesional, con el fin nada extraordinario de ganarse la vida, y para eso empleaba los registros de la Historia y sus capacidades para embelesar a los lectores; a diferencia del erudito Johann Huizinga, académico cuya finalidad confesada era decir lo que es cierto antes que decirlo bonito, pero que casualmente era un as en la expresión artística. Vemos así en la práctica dos maneras diferentes de abordar un trabajo de esta especie: Huizinga privilegia la verdad histórica, la forma literaria está subordinada al servicio de la verdad. Su genialidad es contar bien lo que merece contarse por ser cierto, y porque es cierto. Stefan Zweig, parte del otro lado, es literato metido a biógrafo por interés personal y necesidad económica, porque de esto vive. La forma se le impone sutilmente sobre el fondo, y es buen biógrafo porque no falsea los hechos, trata de decir sólo lo que es cierto. Claro que la certeza del escritor no es la misma del historiador. Zweig es fiel pero trata de entretener para vender, y en el género biográfico un literato tiene que encontrar la novela en la vida del biografiado, plasmarla en un lenguaje y llevársela a una editorial que se la atraque, y nada de eso es fácil. Implica, por ejemplo, elegir bien el personaje a biografiar, que sea interesante y no tan conocido, en especial si se anda en búsqueda de un best-seller. Zweig sabía elegir sus personajes, parte por interés personal, parte por arte narrativa, y parte por interés comercial, que hay que vivir. Por ello además de artículos periodísticos, guiones de ópera, teatro, ensayo y novela, escribe sobre historia (Momentos Estelares de la Humanidad es una excelente obra donde en cierto modo celebra el azar) y por supuesto escribe biografías, entre las que destacan las de María Estuardo, María Antonieta, Mary Baker Eddy, Franz Mesmer, Sigmund Freud, Erasmo de Rotterdam, Fernando de Magallanes y otros más, a veces por separado y a veces reunidos en un leit-motiv. Su estilo es directo, agresivo, contundente, no siente gusto alguno por las paráfrasis, ni trata de rellenar páginas con cosas irrelevantes. Es posible que la biografía donde mejor se refleje esta suerte de artillería literaria sea Fouché, el genio tenebroso. Y es que el José Fouché histórico es todo un carácter de novela, realmente atractivo: Traidor de nacimiento, miserable, intrigante, de naturaleza escurridiza de reptil, tránsfuga profesional, alma baja de esbirro, abyecto, amoral … no se le escatiman las injurias. Y para un escritor como Zweig, un personaje así adornado resulta irresistible, ya viene armado y equipado por la realidad, con el dramático telón de fondo de la Revolución Francesa y de las Guerras Napoleónicas, para qué darse la chamba de crearlo, para qué ser Balzac, Stendhal o Dumas, si ya la realidad me lo da tan bonita y gratuitamente.

Y así Stefan Zweig obsequia a sus lectores una vibrante biografía, algo diferente de lo que los autores más modernos nos han acostumbrado, pues la Historia ha penetrado a la Literatura, y así excelentes narradores como Ramón Sender (La aventura equinoccial de Lope de Aguirre), Marcos Aguinis (La gesta del marrano), Edward Rossett (Los navegantes), Antoni Dalmau (Tierra de olvido – La senda de los cátaros), o el best-seller Ken Follett y su celebrado Los Pilares de la Tierra, o el mismísimo Mario Vargas Llosa en El sueño del celta, difuminan los límites y mezclan una cosa con otra, de manera que ya no diferenciamos qué es Ficción y qué no lo es. No sucede esto con Zweig, cuya intención declarada escapa de lo extraordinario, lo excelente o lo ejemplificador. Se trata en este caso de presentar la quintaesencia de lo peor de la Política: En la vida real, verdadera, en el radio de acción de la política, determinan rara vez (…) las figuras superiores, los hombres de puras ideas; la verdadera eficacia está en manos de otros hombres inferiores, aunque más hábiles: en las figuras de segundo término. La vida de Fouché es su aporte a la tipología del hombre político, y ello porque Fouché, menos importante que aquellos a los que sirvió – Robespierre, Napoleón, Luis XVIII – consiguió sin embargo engañar a todos ellos, y eventualmente, cuando hubo que llegar a las manos, derrotarlos en el juego político. Convengamos en que un individuo que vence a Robespierre y a Napoleón se ha ganado su biografía. Y sorprende que cuando enseñamos Política a nuestros vástagos – Educación Ciudadana que le llamamos – nos olvidemos tan fácilmente de la realidad. Si tenemos mal gobierno nos lo merecemos bien merecido por enseñar estupideces a nuestros hijos e hijas, a nadie se le ocurriría enseñar falsedades en matemáticas, física y química; nosotros lo hacemos en Educación Ciudadana e Historia, no les contamos a los chicos la Vida tal como realmente es: Hace ya mucho tiempo que le estorban en el Directorio (…) las únicas dos personas honradas – Carnot sobre todo (…) – y trata de desembarazarse de ellas. En la vida, aunque nos pese, los buenos no ganan. Y los que flotan son los que, como Fouché, son personas sin carácter, pero con alto sentido de supervivencia: Mientras dura la lucha no está con nadie, para estar siempre al final con el vencedor. El único con el que se puede comparar Fouché es con el otro capacitadísimo Ministro de la Revolución y de Napoleón y de Luis XVIII, Talleyrand: Los dos son de un realismo clarividente, los dos cínicos y decididos discípulos de Maquiavelo. Qué época, por Dios, qué laboratorio tan extraordinario para estudiar la Política fue la Francia entre 1789 y 1830. Y un excelente atisbo para ello está en esta biografía. Pero no me crean a mí: Léanla. Este es un link de donde pueden bajarla:

IV
Tito, biografía crítica, de Milovan Djilas

La vida y obra de Josip Broz (a) Tito resulta de importancia relativa en esta vuelta de siglo. Su gran obra, la Yugoslavia comunista post-Segunda Guerra Mundial explotó como una sarta de cohetes en la década de los ´90, en una suerte de rebote del colapso del Comunismo Soviético, Esto es muy curioso, pues desde 1948 Yugoslavia había decidido seguir su camino sola, sin la tutela de Stalin, y se separó ideológica y políticamente de Moscú. Aquel tercer camino que Tito y la militancia del Partido Comunista de Yugoslavia trataron de pergeñar parece no funcionó del todo bien, pues tras diez años de la muerte del líder, resulta que el Socialismo Tercera Vía no había resuelto el problema nacional, sino simplemente había barnizado las seculares diferencias entre las nacionalidades que se trató de arrejuntar a lo bestia tras la Primera Guerra Mundial en esa cosa política llamada el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. La explosión de Yugoslavia en seis repúblicas y las guerras yugoslavas ponen un ominoso telón de fondo a esta así llamada Biografía Crítica, escrita por Milovan Djilas, uno de los hombres de confianza del régimen desde los años ´30, veterano de la complicadísima Guerra de Resistencia de Yugoslavia contra la Alemania Nazi, Italia, Hungría, Bulgaria, los ustachas croatas, el gobierno títere serbio, y los chetnik de Draza Mihailoviç. Fue toda una epopeya nacional y militar, una revolución política a la vez que una guerra de liberación, y no se les puede retrechear a hombres como Tito, Djilas, Kardelj, Rankovic, Tempo, Pijade, Kidric, Ribar y muchos otros el coraje, la determinación y la resiliencia mostrada a lo largo de cuatro durísimos años. Como se ve, el autor Djilas era uno de los hombres de Tito, pero su Biografía Crítica es escrita tras haber sido despojado de todos sus cargos y eventualmente terminar preso por desviacionismo de derecha, el famoso delito ideológico de “revisionismo”. Es desde allí que Djilas hace crítica del devenir vital de un Tito prácticamente en su lecho de muerte, culminando esta obra pocos días antes de su previsible fallecimiento, en mayo de 1980, a los 88 años de edad.

Milovan Djilas (1911 – 1995) era casi veinte años menor que Tito, y fue uno de sus principales comandantes militares y cuadros políticos. En tal sentido conocía muy bien al Presidente de Yugoslavia y a sus otros cuadros dirigentes principales: Edward Kardelj y Alexander Rankovic. Su Biografía Crítica empieza con una reflexión sobre la política que me gustaría que todos se aprendieran, en especial las nuevas generaciones:  … el político, el de “carne y hueso”, para quien la política es profesión y sacrificio en nombre de altos ideales y de dotes creadoras personales, no es un ser angelical ni demoníaco. (…) Tampoco es un superhombre; se distingue sólo de los demás por su elevado espíritu “político”. (…) No, el político no puede ser ángel, ni demonio, ni bueno ni malo cuando se dedica con plena responsabilidad al quehacer político y procede con resolución, audacia y precaución entre la victoria y la derrota. Desde esta perspectiva plantea críticamente el devenir de Tito y de la revolución en Yugoslavia, el cómo ésta se desarrolla en el contexto del período de entreguerras, la  Segunda Guerra Mundial, la invasión nazi y la división nacional y étnica en Yugoslavia. Así presenta los diversos hechos y actuaciones de Tito en diversos entornos, desmitificando su figura pero a la vez reconociéndole logros y cualidades: No trató al obrero como un amigo; sin embargo, luchó con firmeza por la posición y los derechos de los obreros (…) siempre que hablaba de la “clase obrera” (…) lo hacía con un tono y con una emoción como si hablara de sí mismo. A la vez describe con detalle su propio proceso de extrañamiento del gobierno y del partido en Yugoslavia. Como biografía está muy bien escrita y documentada, y presenta su caso con solvencia, enseñando muchísimo sobre política real a los lectores. Y en especial, en cuanto a la relación entre la personalidad del líder y la obra que deja. Para el caso de Tito, su juicio es bastante lapidario, y la historia, creemos, lo ha corroborado: … aunque su obra sea inseparable de su personalidad, ésta es más interesante, original y duradera que aquélla. (Pero) … la obra es, al fin y al cabo, lo que hace al personaje y no lo contrario.             

V
 Colofón

En el terreno de las Biografías hay tanto qué decir como en otros. Por supuesto, esta Crónica es apenas la primera sobre el tema, que esperamos poder continuar pronto. Entretanto, lee lo que quieras, como quieras, donde quieras.

La anterior Crónica sobre Historiografía se encuentra en el siguiente enlace: 

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