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miércoles, 23 de julio de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 89 - WINSTON CHURCHILL Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


CRÓNICAS DE LECTURAS – 89
Winston Churchill y La Segunda Guerra Mundial

I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat. ("No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor")
Winston Spencer Churchill

I

La Segunda Guerra Mundial, y yo

Cuando yo era chico había los “tíos de cariño”, que para variar hoy se llaman igual. Óscar Chávez Tafur, papá de mis casi hermanos Cilette, Kuno y Óscar Felipe, calificaba como tío y poseedor de una tentadora biblioteca en la que no podía leer mucho porque cuando íbamos de visita no se suponía ello habiendo tres primos de mi tonelaje prestos a cuanto juego había en el cielo y en la tierra. Mi buen tío Óscar era celoso de sus libros, así que seguro los leía, y tenía una colección que historiaba completita la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), escrita por Winston Spencer Churchill (1874 – 1965), fallecido el mismo año que mi abuelo. La colección constaba de seis gruesos tomos encuadernados en color rojo, era la Historia de la Segunda Guerra Mundial, de la que yo escuchaba mucho por la familia de mi madre, descendiente de croatas venidos al Perú como súbditos austrohúngaros. La seguridad de los parientes que quedaron en Dubrovnik preocupaba dado que la región era tan inestable entonces como ahora: Al viejo régimen monárquico de Yugoslavia le siguió la invasión nazi y el  desmembramiento sobre bases étnicas, luego vino una feroz guerra de resistencia y el régimen comunista de Josip Broz (a) Tito. Sentía curiosidad al respecto, se trataba de la familia, sin embargo nadie hablaba de ello y no los culpo. Por suerte yo estaba habituado a leer con rapidez y devorar libros, y tras gestiones de alto nivel mi tío Óscar accedió a prestarme sus volúmenes uno por uno, de modo que yo devolvía lo leído y sólo entonces mi tío soltaba otro. Recuerdo poco lo leído (aunque la disfruté mucho) porque fue una lectura apremiada, si bien la agilicé no leyendo notas ni pies de página.

Años después mi conocimiento de las Guerras Mundiales aumentó mucho, en la adolescencia uno es excitable y quiere saber todo sobre la Guerra, parece un rasgo que define ese período. Leía colecciones de Historia y me gustaba entrar en el detalle. La parte militar la sentí más o menos superada gracias a los fascículos de Así Fue la Segunda Guerra Mundial de Anesa Noguer Rízzoli. Pero a Churchill no lo volví a leer hasta que heredé la colección de mi padrastro: Allí estaba, misma encuadernación y color, misma cantidad de tomos, mismo acabado, la diferencia era que estaba en inglés, así que me propuse leerlo en sus originales seis tomos y 6000 páginas. Como mis trabajos me obligaban a moverme, el tiempo no abundaba y leía en los sitios más inverosímiles. Leía libracos de 900 páginas en transportes públicos, restaurantes, parques, paraderos; y más de uno preguntó sobre ello. Además consultaba el Diccionario, imagínense cómo estaba de lleno el portafolio o lo abultado de la mochila de aquellos días. Cuando lees en inglés debes usar el diccionario bilingüe si y sólo si las circunstancias son desesperadas, es decir si no entiendes realmente ni papa. Porque si aprendes inglés de veras tienes que sumergirte y ahí no hay tu tía: Inmersión significa exactly what its mean: No more, no less. Y eso implica un masivo uso del diccionario monolingüe cada vez que es necesario, lo que puede ser entre 2-3 y 8-10 veces por página. Parece pesado porque casi lo es, pero uno se acostumbra. El diccionario monolingüe que mejores servicios me presto fue el Oxford Advance Learner´s Dictionary, cuyas sucesivas ediciones lo mejoran más, si eso es posible. Aclaro que todas las traducciones del inglés en esta Crónica son mías de mí, incluyendo por supuesto los eventuales errores.

La obra de Winston Churchill posee continuidad excepcional, él la consideraba lo último de su narrativa sobre la otra Guerra de los Treinta Años que marcó a Europa y el Mundo. Winston se reconoce en el Daniel Defoe de Memorias de un Caballero, que narra los hechos tejiéndolos en la vida de una persona, en este caso él mismo, y con buenas razones: Soy tal vez el único hombre que ha atravesado los dos más supremos cataclismos de la Historia registrada en altos cargos en el Gabinete. Claro que en la Segunda Guerra él fue Primer Ministro (Y Ministro de Defensa) de una de las naciones involucradas, vencedora a un costo terrible en esta Guerra como en la otra. La fuente principal que utiliza – incompleta pero valiosísima – son los documentos generados por el Gobierno de Su Majestad Británica, y por ello no reclama su obra como Historia – ello pertenece a otra generación - sino que confía en que esta contribución a la Historia de su época será útil en el futuro. Churchill es intelectualmente honrado, cosa rara en un político más aún si está en el Poder o cerca de él por casi medio siglo y dos conflictos globales, la tentación de "adornar" la verdad debe haber sido casi invencible. La obra le valió el Premio Nobel de Literatura, en 1953, y en ella motejó a la Segunda Guerra Mundial como la Guerra Innecesaria: Nunca hubo una guerra más fácil de detener (…) La tragedia humana alcanza su clímax en el hecho que después de todos los esfuerzos y sacrificios de cientos de millones de personas y de las victorias de la Justa Causa, no hemos aún encontrado Paz o Seguridad, (…) estamos en el aprieto de incluso peores peligros que aquellos que hemos remontado. Qué falta hacen hombres de este temple y lucidez, conservadores sin anteojeras. La Segunda Guerra Mundial posee seis volúmenes, cada uno de ellos dividido en dos Libros, lo que hace en total doce, todo con notas, minutas, tablas y otros documentos integrados en los apéndices, en los que basa sus apreciaciones. Leerlos es fundamental para entender el texto y la participación de Churchill, alguna editorial trató de aligerar la lectura eliminando esas partes – eso hice en mi primera lectura – y si bien ello se consigue, la pérdida no justifica la ganancia. 

Moral del Libro: 
En la Guerra, Resolución. En la Derrota, Desafío.
En la Victoria, Magnanimidad. En la Paz, Buena voluntad.


II

The Gathering Storm y Their Finest Hour

(Volumen Uno: Se cierne la tormenta y Volumen Dos: Su hora más gloriosa)

Tema del Volumen 1 Se cierne la Tormenta: De cómo los pueblos de habla Inglesa por su imprudencia, descuido y buen natural permitieron rearmarse a los malvados. Churchill inicia el Primer Volumen con este título, que preside a su vez dos Libros: el Uno, From war to war 1919- 1939 (De una Guerra a la Otra, 1919 - 1939), y el Dos, The Twilight War (La Guerra Crepuscular), que da cuenta del período del 3 de setiembre de 1939 al 10 de mayo de 1940. El Primer Libro trata de los prolegómenos, causas y antecedentes de la Segunda Guerra Mundial, en la medida que fueron consecuencias de la Primera (1914 – 1918), donde Churchill participó como Primer Lord del Almirantazgo. La narración abarca algunas cuestiones económicas basadas en el libro de la época Las consecuencias económicas de la paz, del joven y talentoso John Maynard Keynes; pero se centra en realidad en lo Político: Los Tratados de Versalles, Saint Germain y Trianón y sus consecuencias; las Reparaciones; la desmembración del Imperio Austro – Húngaro; la República de Weimar; el aislacionismo norteamericano; el desarme; el fin de la hegemonía naval  británica; el fascismo y el Mein Kampf de Adolf Hitler, tratado de Filosofía Política: nuevo Corán de Fe y Guerra. Las circunstancias de Winston hacen parte de la obra entera: Se sabía de veinte mil alemanes organizados en Inglaterra al tiempo (…) No tenía protección oficial (…) ni deseos de solicitarla; pero me creía suficientemente prominente para tomar precauciones. (…) Hitler me reconocía como enemigo. El Segundo Libro empieza con la Invasión a Polonia y termina con la Invasión de Francia y la crisis política que coloca al propio Churchill como jefe de un Gobierno Conservador de Unidad Nacional, junto a Laboristas y Liberales: Durante los (…) últimos días de la crisis política, mi pulso no se aceleró en ningún momento. Tomé todo como venía. Pero no puedo ocultar al lector (…) que cuando fui a dormir (…) era consciente de una profunda sensación de alivio. Al fin tenía la autoridad de dar directivas sobre la escena entera. Sentí como si estuviera caminando con el Destino, que toda mi vida pasada no había sido sino una preparación para esta hora y esta prueba. (…) Creía que sabía mucho sobre todo esto, y estaba seguro que no fallaría. Y así, aunque impaciente porque llegara la mañana, dormí profundamente sin necesidad de sueños animosos. Las realidades son mejores que los sueños (Facts are better than dreams).   

Tema del Volumen 2 Su Hora más Gloriosa: De cómo el pueblo británico sostuvo el fuerte POR SÍ SOLO hasta que aquellos que hasta allí habían estado medio ciegos estuvieron medio preparados. Por supuesto, Churchill se refiere al obvio objetivo de su estrategia política: Atraer a los Estados Unidos a la Guerra. Todas sus acciones se orientaron a ello, y parece fue la única esperanza de vencer en la confrontación con Alemania y sus aliados. Entre el 10 de mayo de 1940 y el 21 de junio de 1941, el Reino Unido y sus aliados indios, canadienses, neozelandeses y australianos lucharon solos contra Alemania e Italia. El Libro Uno, The Fall of France (La Caída de Francia), detalla la derrota y ocupación de Francia y sus consecuencias para la Gran Bretaña, destaca la épica evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica de Dunkerque, en la que participaron 861 buques y se rescataron 338,226 soldados. En su discurso al Parlamento Churchill al respecto dijo ser imperativo explicar (…) a nuestro propio pueblo (y) al mundo que nuestra resolución de combatir se fundaba en sólidas bases y no era un mero esfuerzo desesperado. La parte final de este Discurso es un clásico de la oratoria: Aunque (…) muchos antiguos y afamados estados han caído o pueden caer en las garras de la Gestapo y el odioso aparato del régimen nazi, no nos rendiremos ni desmayaremos. Iremos hasta el fin, combatiremos en Francia, combatiremos (…) en el aire, defenderemos nuestra isla a cualquier costo; combatiremos en las playas, combatiremos en las pistas de aterrizaje, combatiremos en los campos y en las calles, combatiremos en las colinas; nunca nos rendiremos, e incluso si (…) esta isla o buena parte de ella fuera subyugada y pereciera de hambre, entonces nuestro Imperio más allá de los mares, armado y guardado por la flota británica, continuará la lucha, hasta que en el buen tiempo de Dios, el Nuevo Mundo, con todo su poder y fuerza, se levante a rescatar y liberar al Viejo. Claro que el discurso es una cosa y la realidad otra. En el Libro Dos Alone (Solos), se desarrolla la Batalla de Inglaterra, ocasión para que Churchill escriba sus mejores páginas y algunas de sus frases más afortunadas (Nunca, en el transcurso de los acontecimientos humanos, tantos le debieron tanto a tan pocos). Pero aunque Inglaterra resiste, se debilita y retrocede en los frentes de guerra del Mar Mediterráneo (donde enfrenta a la poderosa flota italiana); en los territorios controlados por la colaboracionista Francia de Vichy; en el norte de África, donde con escasos medios alcanza grandes victorias sobre los italianos; en Grecia y Yugoslavia, invadidas y ocupadas; y por sobre todo en la defensa de su “línea de la vida”, las rutas del Atlántico donde los convoyes de abastecimientos se enzarzan con U-Boots y los acorazados de bolsillo germanos en corso: La Batalla de Francia estaba perdida. La Batalla de Inglaterra estaba ganada. La Batalla del Atlántico se debía combatir ahora.   
  
III

The Grand Alliance y The Hinge of Fate

(Volumen Tres: La Gran Alianza y Volumen Cuatro: El Gozne del Destino)

Tema del Volumen 3 La Gran Alianza: De cómo los británicos combatieron con dificultad hasta que la Rusia Soviética y los Estados Unidos se vieron envueltos en el Gran Conflicto. En el prefacio del volumen Churchill advierte que la Guerra a estas alturas es tan amplia que no puede narrar las operaciones soviéticas y estadounidenses en la misma extensión que las británicas, tarea que deja a sus historiadores. Apenas menciona campañas y operaciones si no es en relación con las acciones británicas. En el Libro Uno, Germany Drives East (Alemania se dirige a Oriente), no detalla las campañas alemanas y soviéticas en oriente, aunque lista al detalle la ayuda británica a los soviéticos acá y en el capítulo 5 del Libro Dos. Detalla el Blitz sobre Inglaterra y la guerra en sus teatros de operaciones: el Mediterráneo; África Oriental y del Norte; Grecia, Creta y los Balcanes; Siria e Irak; y en especial el Atlántico (tres de 20 capítulos). En política es fundamental el doble juego británico con la Francia de Vichy y la Francia Libre de Charles De Gaulle; así como en los Balcanes, obsesión de Churchill, donde prevé el posterior dominio comunista. El capítulo 20 (El Némesis Soviético) – y el 1 del Libro Dos – trata de justificar las medias tintas británicas con comunistas y nazis antes del Pacto Molotov-Ribbentrop y la Operación Barbarroja. Es cierto que Churchill convence de su apoyo sin reservas a la URSS: ¿Pero puede alguien dudar de cuál podrá ser nuestra política? (…) Todo hombre o estado que marche contra Hitler tendrá nuestra ayuda. Todo hombre o estado que marche con Hitler es nuestro enemigo. (…) daremos toda la ayuda que podamos a Rusia y al pueblo ruso. En el Libro Dos, War comes to America (La Guerra va a América), Churchill en cierto modo se regodea con justicia por la victoria política que obtiene del Presidente de USA, Franklin Délano Roosevelt, en especial la Carta del Atlántico, en la práctica una Alianza USA - Reino Unido. Como siempre, lo político predomina sobre lo militar, aunque Tobruk, Persia y Pearl Harbour tienen su espacio. Se produce el ataque japonés: “Señor Presidente, ¿Qué es esto sobre Japón?” “Es cierto” – replicó (Roosevelt) – “Hemos sido atacados en Pearl Harbour. Estamos todos en el mismo bote ahora” (…) Ningún americano pensará mal de mí si proclamo que tener a los Estados Unidos de nuestro lado fue para mí la más grande alegría. (…) sabía que (…) estaban en la guerra hasta el cuello y hasta la muerte (up to the neck and in to the death). El detallado recuento del viaje de Churchill a Estados Unidos y Canadá completa el Libro.

Tema del Volumen 4 El Gozne del Destino: De cómo prevaleció el poder de la Gran Alianza. El Libro Uno The Onslaught of Japan (El Ataque de Japón) empieza con la vuelta de Churchill a Gran Bretaña, y el inicio del período más oscuro de su gobierno. Aunque el relato pretenda reducir el impacto de esos terribles días, no disimula la depresión que produjo la caída de Tobruk en el norte de África en manos alemanas, ni el trauma de la caída de Singapur frente a inferiores fuerzas japonesas en febrero de 1942, que se toca en el capítulo 6: Juzgué imposible sostener una investigación (… sobre …) las circunstancias de la caída de Singapur mientras la guerra estuviera en su apogeo. (…) El parlamento aceptó este punto de vista; pero ciertamente pienso que en justicia para los hombres y oficiales concernidos debía hacerse una investigación una vez las hostilidades terminaran. La investigación no fue de interés para el posterior gobierno laborista, y Churchill no insistió en ella en su segundo gobierno (1951 – 1955). Probablemente hubiera removido muchos conchos, pues al tiempo que los norteamericanos levantaban dos fuerzas armadas para Europa y el Pacífico, y equipaban a británicos, rusos, chinos y resistentes de una docena más de países, el Eje contraatacaba en Rusia y el Atlántico, mientras Japón llegaba a las mismas puertas de la India. Sólo los americanos obtenían triunfos (Mar del Coral, Midway), y los rusos reclamaban cada vez más agriamente un Segundo Frente que aliviara la presión del rodillo alemán. Para remate, la larga sucesión de desventuras militares produjo una Moción de Censura contra Churchill y su Gobierno de Coalición Nacional. En junio 25 de 1942 la moción presentada por algunos conservadores recalcitrantes (John Wardlaw-Milne, Roger Keyes, Leslie Hore-Belisha) arguía que Esta Cámara, mientras rinde tributo al heroísmo y resistencia de las Fuerzas Armadas de la Corona en circunstancias de excepcional dificultad, no confía más en la dirección central de la guerra. Sin embargo, la alternativa de un Duque para Generalísimo de las Fuerzas Armadas y Primer Ministro no agradó al Parlamento y la votación la ganó Churchill por 475 a 25. El Libro Dos, Africa Redeemed (África Redimida) muestra más logros, mostrando efectivamente que el gozne de la puerta giró y se salía del túnel oscuro: La operación Torch vincula a británicos y norteamericanos en la invasión del Norte de África, mientras el 8vo Ejército de Montgomery derrota a los alemanes en El-Alamein. A la vez los rusos detienen la progresión alemana en Stalingrado y empieza la contraofensiva. Churchill viaja por segunda vez a América y por primera a El Cairo y Rusia para reunirse con Roosevelt, Stalin, Chiang-Kai-Shek, De Gaulle, porque entiende que es necesario ponerse de acuerdo cuando se inician las victorias. Además, Stalin está molesto, siente que los anglonorteamericanos forman bloque y contemplan a rusos y alemanes matarse y debilitarse entre sí, y exige un Segundo Frente, pero ya. Churchill apacigua con dificultad al líder soviético, y en su tercera visita a Washington, y con la victoria aliada en Túnez, empuja un Pequeño Segundo Frente contra el eslabón más débil de la cadena del Eje: La Italia de Mussolini.   

IV

Closing the Ring y Triumph and Tragedy

(Volumen Cinco: El Círculo se cierra y Volumen Seis: Triunfo y Tragedia)

Tema del Volumen 5 El Círculo se cierra: De cómo la Alemania Nazi fue aislada y asaltada desde todas partes. El volumen relata los hechos de junio de 1943 a junio de 1944, justo antes del Día D. El Libro Uno, Italy Won (Italia Ganada), narra la historia de las campañas militares en Italia y su complicada situación política, así como los problemas con la Francia Libre por la ocupación de los territorios de África del Norte. El objetivo de la invasión de Italia era provocar la caída del gobierno fascista del Duce Benito Mussolini, débil como toda autocracia en retirada. La derecha italiana no fascista, con el Rey y el Ejército, se unieron con fascistas disidentes para poner fin a la dictadura de 21 años del Duce en julio de 1943, y nombra Primer Ministro a Pietro Badoglio, que mantiene una desmayada alianza con Alemania. La visión de Churchill es simpática hacia el gobernante caído: Así terminaron veintiún años de dictadura en Italia, durante los que levantó al pueblo italiano desde el Bolchevismo en que se hundía en 1919 a una posición en Europa que Italia nunca había gozado. (…) La alternativa a su régimen bien pudo haber sido una Italia Comunista, la que hubiera traído peligros y desventuras de diferente carácter sobre Italia y Europa. El error de alinearse con Alemania y el Eje terminó cuando en Setiembre de 1943 Italia se vuelca a los Aliados, Hitler ordena así la ocupación del país y envía comandos a rescatar a su compinche y llevarlo a fundar la esperpéntica República Social Italiana (RSI). Otros temas tocados en el Libro son la Conferencia de Quebec, las armas secretas de Hitler (La V1 y V2), los avances tecnológicos y la preparación de la Conferencia de los Tres Grandes en Teherán, narrada en detalle en el Libro 2, Teheran to Rome (De Teherán a Roma). La importancia de esta Conferencia se ve en que abarca casi cinco capítulos de los 18 del libro, que además abunda en las Conferencias de El Cairo; la durísima campaña italiana (en particular la Batalla de Monte Cassino); la situación de Grecia y Yugoslavia, y el rol jugado por Draza Mihailovic, el Rey Pedro y el mariscal Tito en la muy compleja trama política balcánica, a la que Churchill siempre prestó atención y que explica al detalle, si bien con un sesgo a favor del Real Gobierno Provisional de Yugoslavia en El Cairo, y contra el Gobierno Antifascista de los partisanos, establecidos incuestionablemente como los elementos dirigentes de la Resistencia en Yugoslavia, particularmente desde la rendición italiana. (…) era importante que ninguna decisión política irrevocable fuera tomada acerca del futuro régimen en Yugoslavia en la atmósfera de la ocupación, la guerra civil y la política de los émigré. Otros temas son la creciente ofensiva aérea sobre Alemania; la estrategia contra Japón y la campaña de Birmania y los preparativos de la Operación Overlord, el Día D. Culmina el Libro y el Volumen con la ocupación de la primera capital del Eje: Roma.  

Tema del Volumen 6 Triunfo y Tragedia: De cómo las Grandes Democracias triunfaron, y así fueron capaces de reanudar las tonterías que estuvieron tan cerca de costarles la vida. El Volumen abarca desde el Día D (Desembarcos canadiense, británico y estadounidense en Normandía) hasta la rendición de todos nuestros enemigos catorce meses más tarde. El Libro Uno, The Tide of Victory (La Marea de la Victoria), se abre con los Desembarcos Aliados, el avance sobre París y el ataque de las V1 y V2 sobre Londres, que rememoraba los peores días del Blitz de 1940. Con Normandía, los desembarcos en el sur de Francia (a los que Churchill se oponía pues prefería una operación sobre los Balcanes que nunca se produjo), y las Ofensivas en Italia y el Frente Ruso, la suerte de la Alemania Nazi estaba echada, y Churchill abunda en el papel de Gran Bretaña en Birmania contra los nipones y en Grecia contra los alemanes y el gobierno comunista. Se perfilan aquí las líneas de lo que será el enfrentamiento entre los Aliados occidentales y el coloso soviético, preludio de la Guerra Fría posterior. Esto se evidencia en el capítulo 9, El martirio de Varsovia, donde Churchill protesta contra la calculada inmovilidad soviética durante la rebelión de dicha ciudad. Inglaterra entró en la guerra en 1939 por las garantías acordadas a Polonia, y el prestigio británico se hundiría si libraban a Polonia de los nazis para regalarla a los comunistas. En político, el conflicto se agudizaba entre el gobierno polaco pro-occidental de Londres y el gobierno pro-soviético de Lublin, por el tema de las fronteras ruso-germanas negociadas en el Pacto Molotov-Ribbentrop. Churchill trató de mejorar su posición reforzando su alianza con USA influyendo en Roosevelt, a la vez que trata de ser interlocutor entre los soviets y Stalin y los norteamericanos. En el Libro Dos, The Iron Curtain (La Cortina de Hierro), se describe la situación escapada de las manos de la diplomacia británica, y se distingue cierta amargura y desilusión por los resultados de la Conferencia de Yalta, con un Roosevelt enfermo y cansado, que moriría poco después, y un Churchill solo frente a los agresivos Soviets, mientras Harry Truman se preocupa más del Pacífico y es más bien suspicaz frente a sus aliados. Los Soviets ocupan toda la Europa Oriental y se asientan de modo que parece no se irán en el corto plazo (Y no se fueron hasta 1989), Alemania se rinde y se deshace la Gran Alianza URSS – USA – Reino Unido. La combinación USA – URSS se une contra Japón, aún no se sabe que el arma atómica será suficiente, y deja de lado al León Británico. Tras el fin de la guerra en Europa los laboristas se apartan del gobierno, y se convoca a elecciones generales para julio de 1945, que Churchill y los conservadores pierden frente a los laboristas. Su digno mensaje a la Nación pone fin al relato: He rendido el cargo que fue colocado sobre mis hombros en tiempos más oscuros. Lamento no se me permita terminar la tarea contra Japón. Sin embrago, los planes y preparativos para ello ya se hicieron, y los resultados pueden llegar mucho más rápido (…). Inmensas responsabilidades en el extranjero y en casa caerán sobre el nuevo Gobierno, todos debemos esperar que tenga éxito en abordarlas. Sólo me queda expresar al pueblo británico mi profunda gratitud por el apoyo sin desvíos ni titubeos que me fue dado durante mi tarea.

V

Colofón

Es toda una experiencia recorrer la Segunda Guerra Mundial guiado por uno de sus principales protagonistas, a la vez Escritor, Historiador e Historiógrafo de sí mismo, genial autodidacta gracias a sus insaciables lecturas de Macaulay, Clarendon, Mommsen y Gibbon. Churchill se veía a sí mismo como Escritor y casualmente también M.P. (Miembro del Parlamento), escribía por placer tanto como por la más plebeya razón de la falta de plata, de la que no heredó gran cosa pese a ser aristócrata, y su conservadurismo no era pantalla para justificar la explotación del hombre común, al que dirigió y sirvió en la guerra y en la paz. A pesar de su educación victoriana y sus ideas anacrónicas sobre el Destino Manifiesto de la Gran Bretaña y los Pueblos de Lengua Inglesa, como servidor público su desempeño fue excepcional. Parece que en aquel entonces se fabricaban hombres de una aleación hoy día perdida, al margen del acuerdo o desacuerdo que se pueda tener con las ideas que inspiraron su obra política y literaria. Pecó de subjetivismo, quién no lo hace, pero pecó con carácter, incluso con elegancia y buen gusto. Fuera de la obra reseñada, destacan sus biografías (Vida de Lord Randolph Churchill; Marlborough, Vida y Tiempos), sus obras autobiográficas (La Guerra del Río; De Londres a Ladysmith por Pretoria; etcétera) y las narrativas (La Crisis Mundial, La Segunda Guerra Mundial y la Historia de los Pueblos de Habla Inglesa). Y aunque el desacuerdo con Winston Spencer Churchill pueda darse en muchos aspectos, indudablemente es de admirar su condición humana y su británico humor. Terminemos este colofón con una historieta: El Parlamento Británico como sede de picantes discusiones y ataques se ve en un debate durante el cual una diputada laborista espeta a Churchill: Si usted fuera mi marido, le pondría veneno en el café. Churchill interrumpe y retruca: Señora, si usted fuera mi mujer… me lo tomaba.   


Puede uno encontrar La Historia de la Segunda Guerra Mundial, por lo menos por ahora, en: http://es.scribd.com/doc/228271929/La-Segunda-Guerra-Mundial-PDF. Hasta otro día.

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miércoles, 12 de junio de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 39: LECTURAS SOVIÉTICAS

CRÓNICAS DE LECTURAS – 39
Lecturas Soviéticas

I
La Lectura, lo Soviético y el realismo socialista

Como todos saben o deberían saber, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas resultó de la Revolución Bolchevique de 1917, y culminó de modo poco elegante su existencia en 1991. Por tres cuartos de siglo fue un actor fundamental en la política internacional y pareció que había llegado para quedarse. Era expresión política de las ideas de Carlos Marx y Federico Engels, opuestas a las del dominante capitalismo, y que iniciaron la caudalosa corriente del Marxismo, que llegó a encuadrar autores más o menos cercanos y/o encontrados entre sí, como Vladimir Ilitch Lenin, Pierre Proudhón, Karl Kautsky, Mao Ze Dong y Antonio Gramsci. La posterior Escuela de Frankfurt hegeliana y marxista tomó distancia de la Ortodoxia marxista-leninista de la URSS, entre sus representantes se encuentran Jürgen Habermas, Hans Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Walter Benjamin, y un gran etcétera. El experimento de los Soviets (“Asambleas” en ruso) sumó los planteos de Vladimir Ilitch Lenin a los de Marx y Engels; que también dieron base a la República Popular China, que además integró importantes aportes de Mao Ze Dong y otros. La primera generación post colapso soviético del siglo XXI ha sido educada en el pensamiento único del capitalismo neoliberal, empleo el término neoliberal a propósito. El capitalismo actual no es el mercantil del siglo XVIII, el Industrial del siglo XIX o el Financiero post crisis de 1930 y 1945. Hoy se dice que el Capitalismo ya fue, pero todos los desempleados de los últimos treinta años la tienen más clara: Tal vez no exista el consenso de Washington pero funciona muy bien: los ricos son cada vez más ricos y a la inversa. La Historia repite sus trucos, la realidad de hoy se parece a la que recibía a un niño a fines del siglo XIX, aunque hay cosas que han cambiado su poco, la gente emigraba del campo a la ciudad, dejaba las tierras y se iba a buscar chamba a la ciudad. Hoy, en cambio… todavía esto pasa, pero en grande. Parece que los procesos sociales evidenciados por Marx & Engels y los marxistas siguen ahí, y así el Fracaso y la Muerte del Marxismo parece una forma de wishful thinking de los que se beneficiarían de ello.  

Pero una cosa es el Marxismo y otra bien distinta la Unión Soviética. El marxismo sobrevive a la URSS, pero no se le hubiera dado mucha bola a Marx & Engels sin la URSS, China, Cuba, Yugoslavia, eso sin contar con los héroes y mártires de la religión roja: Bela Kun, Chapaiev, Rosa Luxemburgo, Jorge Dimitrov, Vicente Rojo, Karl Liebknecht, Antonio Gramsci, Chu Teh, Dolores Ibárruri, Vo Nguyen Giap, Ho Chi Minh, Clara Zetkin, Fidel Castro, el Ché Guevara y un larguísimo etcétera que incluye a casi todos los héroes y mártires de todas las causas justas del pasado y el presente, desde Espartaco hasta Nelson Mandela. Nadie acepta el martirio en nombre de las utilidades de las grandes corporaciones, mucho mejor es el día que el triunfo alcancemos / ni esclavos ni dueños habrá / los males que al mundo envenenan / al punto se extinguirán. En el vasto Campo Socialista se pasó por alto la brecha entre teoría y práctica, entre La Internacional y la triste realidad de Stalin y el Archipiélago Gulag, título de la novela de Alexander Solzhenitsyn, lectura que me dio mucho qué pensar y orientación para investigar: La Colectivización Forzosa, los Juicios de Moscú, las Purgas, la represión del Socialismo de Rostro Humano y otros hechos de la misma calaña se estibaron a la prepo en el clóset soviético, y hablar de ellos abiertamente se consideró hacerle el juego a la Derecha. O un costo terrible, pero necesario para alcanzar el paraíso en la Tierra.

El sovietismo realmente existente presentó además el realismo socialista. Ingrediente de toda revolución que se respete es la irrestricta libertad creativa, en especial en donde tiene más sentido: En la educación, el arte y la cultura entendidas al modo de nuestro Comunista y Entrañable Cholo Vallejo: Todo arte o voz genial viene del pueblo y va hacia él. Los primeros años de la revolución bolchevique fueron extraordinarios pese a la guerra civil y los desórdenes, epidemias, hambrunas y demás circunstancias usualmente vinculadas a las revoluciones. Tales circunstancias son lo más interesante de los tiempos interesantes con que los chinos te maldicen cuando realmente te odian. Este primer realismo socialista fue una explosión de creatividad cultural sin parangón, que floreció en colectivos como el Proletkult, el Kino-Pravda y los de teatro y ballet; en los días gloriosos de Lunacharski y Vygotsky; de la Alfabetización masiva; de Gorki, Shostakovich, Kataev, Blok, Maiakóvski, Stanislavsky, Meyerhold, Tairov, Vertov, Eisenstein. Pero ciertos elementos del partido vivían incómodos con lo heterodoxo y lo subjetivo, tachado de burgués, como si ser uno mismo fuera privilegio burgués, o el proletario no tuviera personalidad. Hacia 1932 algo llamado realismo socialista se convirtió en política oficial del estado soviético para mantener a todo el mundo cultural en la sartén y temeroso de caer al fuego. Según parece no arrancó muy mal: La madre, novela de Máximo Gorki, es la primera excelente obra del realismo socialista. Y sin embargo había algo perverso en un “realismo” estalinista que no se atrevía a mostrar la realidad “real” de obreros o campesinos, sino lo que sería la realidad de estas clases con el comunismo instaurado, o con el socialismo hecho real. Y si eso es realismo, pues los significados de los significados están un poco raros. En la práctica el realismo socialista fueron los parámetros a los que todo creador debía someterse si quería existir como artista. Los burócratas definían qué era arte y cultura, buena razón entre otras para tildar de totalitario el régimen de José Stalin.   

II
Mi tío Lucho / Reforma o Revolución

Me he referido antes a mi tío Luis de los Heros y lo haré una vez más, merece el homenaje. Cada cierto tiempo mi tío aparecía para enseñarme a jugar ajedrez o regalarme una compacta colección de libros baratos, de los que así nomás no parecían por casa. Aprendí que la intención contaba, nunca he mirado facturas para medir el valor de un libro o cuánto afecto me tienen, tal vez para otros sea importante. Entre las colecciones que me obsequió estaba la editada en 1964 - época de la escisión maoísta - por el promoscovita Centro de Estudiantes de Medicina de la Universidad de San Marcos. El Comunismo hasta entonces había sido monolítico, a diferencia del Socialismo. Nadie lo vio entonces, pero era el principio del fin de la URSS, yo tenía diez años y era ajeno a estos ideológicos debates, e igual me devoré los libros accediendo así a datos a los que así nomás no se accedía. Capté a la primera eso del “realismo socialista”, y me pareció intrascendente. Los libros que me trajo Lucho eran de teatro (El león de la plaza, Ilya Ehrenburg traducido por Isabel Vicente para “Literatura Soviética”); poesía (Antología de Evgueni Evtushenko, traducción de los cubanos Heberto Padilla, Roberto Fernández Retamar y Pedro Durán Gil; y Poesía de Vladimir Maiakóvski, traducción de Lila Guerrero); novela corta (Mis Universidades, Máximo Gorki, parece se tradujo sola); cuentos de guerra y ciencia ficción (Cuentos Soviéticos de Boris Polevoi, A. y B. Strugatski y Valentina Zhuravliova, traducidos por Aurora Kantorovskaia); y testimonio (El Camino del Cosmos, de Yuri Gagarin, también autotraducida). Había de todo, Lucho recomendó empezar por Gorki pero lo hice por Gagarin, estaba fresco lo de los cosmonautas rusos antes de 1968. Conocer el punto de vista de Gagarin fue interesante aunque algo decepcionante, uno se imagina a cosmonautas, astronautas y taikonautas como héroes. Pero así me enteré que el mundo no era solamente Estados Unidos, aunque muchos a mi alrededor no parecían saber de otra cosa.  

Entre estos libros, el menos “realismo socialista” era Poesía de Vladimir Maiakóvski, hasta hoy conmueven sus broncos llamados al combate: Lo viejo / matadlo / Haced ceniceros con los cráneos / Lavad lo viejo / Por el mundo tronaremos el nuevo mito / y pisaremos la tapia del tiempo; o ¡Esta es / la Revolución / la más sangrienta de las Ilíadas! / ¡Y los años de hambre de su Odisea! El más “realismo socialista” era El león de la plaza, comedia de costumbres escrita por el hábil propagandista soviético Ilya Ehrenburg, revolucionario torpedo de propaganda a la línea de flotación de la Francia de Postguerra donde el agresivo Frente Popular comandado por el PCF estuvo a pulgadas de hacerse del poder. Los personajes son estereotipos presentados con talento: el alcalde “socialista”, el carpetbagger James Law, el intelectual sartriano, la Bouboule, la juventud potencialmente revolucionaria y opuesta a que se lleven el león de la plaza. Termina en una ingenua apoteosis revolucionaria de la Toma del Poder sine sanguine, venta que trataba de hacer una URSS asustada de la violencia revolucionaria marxista-leninista que sus enemigos blandían en su contra: Demasiado tiempo llevan hablando (…) ciento cincuenta años y cinco actos. Ahora hablan otros. La farsa ha terminado. Vale la pena detenerse algo en la reactividad de la propaganda soviética, indicio de falta de proactividad, la que mostraba sutiles debilidades que daban qué pensar sobre donde fallaba el asunto. El problema se distingue mejor en la metáfora de la novela Rebelión en la Granja de George Orwell, donde el liderazgo revolucionario se anquilosa y refleja al capitalismo que pretende sustituir. La crítica a la URSS siempre fue mucho más sólida desde el marxismo que desde el capitalismo. Personalmente no acepté nada a rajatabla y excluyendo mi propio juicio, aunque ello estaba aparentemente de moda entonces. Me resistí a dejarme masticar por las ortodoxas mandíbulas capitalista estadounidense y comunista soviética, a dejarme encerrar en una dicotomía de tercio excluido. Es un problema, porque no hay cómo acomodarse: para los “revolucionarios” eres poco radical y para los “reformistas” lo eres demasiado. Tras varias décadas, veo en los bomberos de hoy varios de mis más incendiarios amigos de ayer, y creo mejor ser un reformo consecuente que un revolucionario arrepentido.

Para descargar algunas obras de Vladimir Maiakóvsky e Ilya Eherenburg:
http://www.libroos.es/tags/Maiakovski%20Vladimir.html
http://www.libroos.es/tags/Ehrenburg%20Ilya.html

III
Así se forjó el acero

Toda revolución necesita procesos de iniciación si pretende sobrevivir a su primera y heroica generación. Y así debiera ser con todo régimen político, en especial el democrático. Se necesita asegurar recambio generacional para que la Revolución perviva: Se necesita formar una Guardia Joven sensibilizada y educada para “recibir la antorcha” y retirar sin desajustes a la Guardia Vieja a sus cuarteles de invierno. Si el sistema y los partidos que lo conforman no hacen su tarea el resultado es efímeros clubes electorales. Testigos los partidos que no sobreviven a sus fundadores. Testigo el Partido Socialista Unido de Venezuela, que paga en efectivo el culto a la personalidad de Hugo Chávez. Testigo al revés la organización política más exitosa del mundo, le pese a quien le pese: el Partido Comunista Chino, que no soltará las riendas en el futuro previsible pues gobierna y a la vez forma y educa los millones de cuadros políticos que China requiere. La Derecha Bruta y Achorada (DBA) del Perú en las últimas décadas ha desmovilizado políticamente a toda una generación sin darle nada a cambio: Hoy somos millones de crédulos analfabetos políticos. Lo digo sin anestesia, no estoy aquí para ser complaciente: La generación X se compró el relativismo postmoderno y creen que movilización es una página de Facebook y opinión política cualquier expresión de deseo. La Revocatoria en Lima evidenció una manipulable masa de maniobra que dio soporte a la corrupción y las mafias, y dejó a la Democracia indefensa frente a extremismos y “enfermedades infantiles”. Muestra de ello es que se tenga que explicar que pensar no es comerse la propaganda: He tenido entre manos libros de Historia de la Unión Soviética que no mencionan a León Trotsky ni otros personajes esenciales de la Revolución, con fotografías trucadas de la Revolución de Octubre para que aparezcan Stalin y Lenin sin Trotsky y otros. Las clases y castas dominantes controlan la Historia para controlar al pueblo, lo que se supone reaccionario, no revolucionario. No puede haber Revolución sin Moral Revolucionaria: Los Juicios de Moscú, el Gulag, las Purgas, Lysenko, el realismo socialista instauraron una hipocresía revolucionaria nihilista y amoral, pasmaron la rebeldía, debilitaron la organización revolucionaria y minaron los Valores. Albert Camus lo denuncia claro en El hombre rebelde, y todo esto es historia registrada, a ver si tratamos de no meter la pata de nuevo. No olvidemos cómo era el culto a la personalidad:  http://www.youtube.com/watch?v=_cMlu7tUshg

Nicolai Ostróvsky (1904 – 1936) es una leyenda soviética. Ucraniano él mismo, su libro Así se forjó el Acero es una autobiografía novelada que alcanzó inmensa popularidad, está entre los veinte libros más leídos del mundo. Los años ´20 fueron la época heroica de la revolución soviética, y el libro testimonia la tremenda movilización en los espíritus de entonces: Lo más preciado que posee el hombre es la vida, se le otorga una sola vez y hay que saber vivirla de modo que al final de los días no se sienta pesar por los años pasados en vano, para que no exista una angustia por el tiempo perdido y para que al morir se pueda exclamar “toda mi vida y todas mis fuerzas han sido entregadas a la causa más noble en este mundo, la lucha por la liberación de la humanidad”. Ojalá algún día se escriba una Historia que dé cuenta imparcial de los acontecimientos y tal vez lleguemos a entender esta etapa con relatos provenientes no sólo de sus enemigos: La construcción de la URSS en los primeros años, dirigida por el Partido Comunista anterior a los Juicios de Moscú y las purgas estalinistas, mucho más apoyado en los Socialistas Revolucionarios de lo que quisieran confesar hoy. Un inmediato y tal vez superficial análisis político encuentra aquí uno de los motivos de la Caída de la URSS medio siglo más tarde: A diferencia del PC Chino, el PCUS purgó sus mejores cuadros, se anquilosó en un estilo obediente, de comisarios sin iniciativa y castrados políticamente, al estilo del PC norcoreano de hoy. Así se forjó el acero es una oda al compromiso político, a la participación consciente, a la independencia de mente y a la disciplina autoasumida dentro de un Partido que no solamente aspira, como dice  La Internacional, a ser “la raza humana”, sino a gobernar con eficiencia: ¿Luchaste por el Poder? Entonces úsalo. Para la primera generación de Comunistas gobernar era captar y formar Cuadros Políticos extraídos de un pueblo en el que se forma la materia prima: El Hombre Soviético, el Nuevo Hombre. Este Hombre Nuevo del Socialismo es un potente concepto que retomará con gran fuerza décadas más tarde la Revolución Cubana, a través de Fidel Castro y Ernesto Ché Guevara, y que encontraremos en esa suerte de realismo aspiracional socialista (espero que nadie se ofenda con la comparación, pero los términos cuajan) que es la Nueva Trova cubana de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú y otros. La Cuba del último medio siglo resiste el bloqueo norteamericano pese a la caída del gigante soviético, lo que habla claro sobre la diferencia en la calidad de los cuadros políticos.

La obra de Ostróvsky acá:  http://www.pcecuador.org/docs/Asi_se_templo_el_acero.pdf

IV
El Nuevo Hombre Soviético / La Gran Guerra Patria / El Después

Hemos hablado de la falacia del realismo socialista y hemos sugerido que en la práctica, más que arte o voz genial, es propaganda. La idea del Nuevo Hombre Soviético (¿Tal vez del Super Hombre Soviético, más Nietzsche que Marx?) era parte fundamental, se suponía el producto más acabado de la acción del partido en la sociedad rusa y soviética, tal como dijo Vladimir Ilytch Lenin: un tipo de ser humano completamente nuevo, el Nuevo Hombre Soviético. Observamos el estereotipo en acción en el cuento Nosotros somos hombres soviéticos, de Boris Polevoi, propaganda en estado puro y quintaesenciado destinada a suplantar con una identidad soviética los rasgos nacionales rusos, ucranianos y de otras naciones. Claro que se presenta con talento literario y en forma conmovedora, ambientada en la epopeya nacional de la lucha contra el invasor nazi. Y es insoportablemente simplona en sus planteamientos morales: Los nazis son malos a rajatabla, más malos que la malvada de la telenovela más mala de la Historia; mientras los soviéticos son buenos, buenísimos, recontrarchibuenísimos, heroicos, guapos, inteligentes, cultos, valientes, peculiarmente bien organizados, y todo lo demás de bueno que pueda decirse de ellos. Y el mejor, más lindo, más grande y más brillante de todos ellos, qué duda cabe, es nada más y nada menos que el mismísimo José Stalin (Dígame ¿el nombre Iósif en ruso es igual que Jószef en polaco? Porque se lo quiero poner a mi hijo, es un nombre muy bonito). Y es que el realismo socialista no existe sin la iconografía y las imágenes del Gran Timonel, Comandante en Jefe, Líder Indiscutido e Indiscutible del Partido y del  Estado, Zar Rojo de Todas las Rusias. Esto es el culto a la personalidad, denunciado luego por Nikita Khruschev, que constituyó rudo golpe para muchos sinceros militantes comunistas, purgados por no creer que las estrellas brillaban en el trasero del Tío José. Y así lo mejor de los cuadros del PCUS terminó en las fosas comunes o en el GULAG, se perdió la mística y el empuje revolucionario, se ahogó la lógica colectiva y multitudinaria del Partido. Se sustituyó al Partido con Stalin, y se perdió en el cambio. Al final él mismo se lo dijo a los sobrevivientes Khruschev, Beria, Malenkov, Mikoyan, Voroschilov: ¿Qué van a hacer ustedes sin mí …? A la muerte de Stalin la demolición estaba terminada, los cuadros de la Revolución sobrevivientes eran, como Stalin había dicho, poco más que ovejas sin pastor. 

Por otra parte, es detectable un realismo socialista mucho más potable, combinado con la gran tradición literaria rusa y eslava, en especial en la narrativa de guerra. Tal como León Tolstoi hiciera con el conflicto de 1812 en La Guerra y la Paz en el caso de Rusia, se trató de hacer lo mismo con la Segunda Guerra Mundial como epopeya nacional soviética por excelencia, más aún que la Guerra Civil. Y no es extraño, todo país que se construye necesita una epopeya victoriosa, de preferencia que haya significado gran peligro, heroica superación de dificultades insuperables. Por ello el nombre oficial de la guerra de la URSS contra la Alemania Nazi entre 1941 y 1945 es La Gran Guerra de la Patria, y por ello aún hoy se conservan la Hoz y el Martillo como símbolos del Ejército Ruso, heredero de las glorias militares del Ejército Rojo en la lucha contra el Fascismo. La propaganda occidental tiende a olvidar que los soviéticos y el Ejército Rojo pusieron la mayor parte de los muertos en la Segunda Guerra Mundial. La novela de guerra tiene a Mikháil Shólojov como su principal representante en Ellos lucharon por la patria. Claro que se quedó muy acá de Tolstoi, pero que es bueno es bueno. También escribe, en la misma línea, El Don apacible. Tienen, por supuesto, sus películas, bien ortodoxas ellas. Sin embargo, a pesar de cierta creatividad, la expresión más patética del realismo socialista fue su remedo exportado a los países satélites, y copiado en particular por la República Democrática Alemana (RDA). Resultaba penoso observar ese despliegue de auto aminoramiento: el país que produjo a Goethe, Beethoven y Schiller, que había dado a Marx y Engels, a Liebcknecht y Rosa Luxemburgo, copiaba las expresiones artísticas de los rusos, como si careciera de modelos propios.

De Mikháil Shólojov: Ellos lucharon por la patria:
http://frentepopular.files.wordpress.com/2009/11/sholojov_ellos-lucharon-por-la-patria.pdf  

V
Colofón


Dícese a veces que se retira uno de la Política, lo que sería muy interesante y cierto si la Política hiciera lo mismo y lo dejara a uno en paz. Como con las parejas con las que no puedes vivir pero de quien no puedes separarte, la cosa puede tornarse una obsesión tan complicada como la obsesión por los libros. Yo sé decir que no se puede separar a un ser humano de lo que no le es ajeno. Y con esto digo punto por ahora. 

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