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miércoles, 22 de octubre de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 94 - NEIL DEGRASSE TYSON - OCHO LIBROS PARA GENTE INTELIGENTE


CRÓNICAS DE LECTURAS – 94

Neil DeGrasse Tyson: Ocho Libros para Gente Inteligente

I

Neil DeGrasse Tyson

Estaba por disparar otra Crónica, cuando me llegó esto: Un usuario de REddit.com le preguntó al eminente astrofísico, divulgador científico y Director del Planetario Hayden, Neil DeGrasse Tyson (Nueva York, 1958) cuáles libros debería leer toda persona inteligente de nuestro planeta. Y aquí debo confesar ingenuamente mi entusiasta admiración por Tyson, porque aparte su carisma en el rol de sucesor de Carl Sagan y narrador de la serie Cosmos Dos (recientemente emitida entre aplausos y vítores en el extranjero, e ignorada por la insípida y estúpida TV comercial de nuestros países), Tyson logra que haga algo que a algunos les gustaría lograr de mí: Que cierre la boca y abra las orejas. Porque no solamente sabe de lo que habla, sino que cae bien y no solamente no tiene pajaritos en la azotea, sino que ataca a los que hacen de la creencia en ellos cuestión ideológica, como los creacionistas y reaccionarios de todo calibre. La confianza y admiración que despierta procede del convencimiento de que si se equivoca y se entera de ello, se corregirá como Dios manda. Rarísimo en los medios de comunicación es hallar una persona que no te mienta, que no trata de engañarte y que además es profundamente crítico, en los medios de comunicación de hoy tal integridad y credibilidad son inexistentes. En resumen, Neil DeGrasse Tyson es uno de los nuestros, y entre las muchas formas de ser inteligente que puede haber (Howard Gardner enumera ocho) la de Tyson es con seguridad un prototipo, e incluye un aspecto ético-moral de importancia: Para aceptar y aplicar plenamente el método científico se necesita una integridad y una escala de valores sólida, que privilegie la verdad y la honradez. Por eso sabemos que si Tyson entrega a requerimiento una lista de Ocho Libros Imprescindibles para una persona inteligente en el siglo XXI, es seguro que se referirá a libros que él mismo conozca y considere importantes al efecto.

No quiere esto decir que debemos pensar como Tyson a no ser en el método, que es cosa de raciocinio. Los hombres y mujeres que ejercemos nuestra libertad en un mundo de siervos axiológicos e indiferentes cognitivos no podemos menos que celebrar esta libertad. Neil Tyson es más que su carisma divulgador, y se mide su calibre moral en la anécdota de la desclasificación de Plutón como planeta, de la que es en parte responsable. Como personas y docentes sabemos de la inercia cognitiva: Le hacemos caso a textos, inscripciones en paredes o  monumentos así digan falsedades, aún involuntarias. Se definió tradicionalmente como planeta a Plutón sin plantear formalmente una definición, y cuando esta falta de definición resultó inconveniente y/o inútil, y hubo tantos objetos que clasificarían como planetas si a Plutón se le considerara así, que ya era necesario cambiar los nombres y asignarlos a los objetos correspondientes respetando la vieja definición aristotélica de la Verdad (Decir de lo que es, que es; y de lo que no es, que no es). Dada la poca trascendencia del “planeta” Plutón para la marcha general de los negocios es bastante obvio que cualquier resistencia a cambiar su status estaba dictada puramente por la inercia cognitiva. Y si esto es así en un caso así, tratemos de imaginarnos cómo son las cosas cuando hay reales intereses económicos de por medio. En este punto cabe preguntarse también por qué toda persona “inteligente” debería leer estos libros que Tyson propone. Y además, en qué consiste esa “inteligencia”. Pero esta segunda pregunta me la reservaré por ahora, tengo en marcha una Crónica sobre Howard Gardner y las Inteligencias Múltiples, así que sólo diremos a modo de definición completamente informal y provisional que una persona inteligente es aquella que no es caída del palto ni tiene pajaritos circulándole por la azotea (vulgo por “cabeza”). Y para volver a la primera pregunta, precisamente Tyson propone un motivo o razón para leerlo, entre los muchos motivos o razones que puede tener. Podríamos conformarnos con esto, pero Tyson y Sagan nos han enseñado bien que no hay que atracar con lo que nos digan por que nos lo dicen.   


II

Libros en los lugares Octavo, Séptimo y Sexto

Para aprender que la gente que no está en el poder hará todo lo posible para adquirirlo y que la gente que sí está en el poder hará todo lo que esté a su alcance para mantenerlo es bueno leer El Príncipe de Niccoló Maquiavelo (1469 – 1527), que Tyson ubica en el número Ocho. Tanto Carl Sagan como Neil DeGrasse Tyson son científicos con reflejos ciudadanos. Vale decir, no aprovechan de su condición para esconderse como avestruces tras una neutralidad que por un tiempo demasiado largo ha estado de moda entre los científicos, en especial los dedicados a las ciencias hard. Hay un hecho simple a constatar: Dos terceras partes de los científicos del mundo prepararon una eventual Guerra Termonuclear, que no por que afortunadamente no se produjo los exime de culpa. Ni la Ciencia ni los científicos son neutrales, esconderse es cobardía, y los científicos como corporación tienen una penosísima responsabilidad ante la sociedad global y la humanidad de la que aún no se han descargado. Y no sólo por la carrera armamentista, hay que incluir aquí la manipulación genética y los transgénicos, la medicina y la investigación del genoma humano, la contaminación ambiental y las tecnologías de la información y comunicación (TIC), entre otras cosas. Afortunadamente, los hombres y mujeres del calibre de Sagan y Tyson no se callan. El científico es antes que nada ser humano, y está en la obligación de no escudarse tras lo “técnico” y no abdicar de lo “político”. Pero no comentaré El Príncipe, ya lo hice en mi Crónica de Lecturas Número 57: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/09/cronicas-de-lecturas-57-lecturas.html.

Para aprender que el acto de asesinar a nuestros semejantes, los humanos, puede convertirse en un arte es que una persona inteligente debe leer El arte de la guerra, de Sun Tzu (544 – 496 aC), ubicado en el número Siete. Tengo en cartera este libro como Crónica, pero de todos modos no veo razón alguna para no adelantarme, cuando menos en entregarlo a mis lectores: http://www.dominiopublico.es/libros/T/Sun_Tzu/Sun%20Tzu%20-%20El%20Arte%20de%20la%20Guerra.pdf. En Crónica posterior lo diseccionaré, por ahora créanme, es bueno leerlo para lograr el objetivo que Tyson propone.

Para aprender que el capitalismo es la economía de la codicia y una fuerza de la naturaleza en sí misma, conviene leerse La riqueza de las naciones, de Adam Smith (1723 – 1790), en el número Seis de la lista. Ahora bien, muchachos, no soy yo el que dice esto, por si acaso. Que los sistemas políticos y económicos son eso y nada más, y por ende perfectibles, es que hay que conocer su doble naturaleza, programa que Tyson plantea en su frase: No se lucha contra una fuerza de la naturaleza, se la conoce y se toman las debidas precauciones contra el desmadre de las fuerzas peligrosas. A la vez hay implícita una crítica ético-moral en la mención de la codicia elevada a la categoría de elemento de toma de decisiones económicas. Habría mucho más qué decir, pero lo dejaremos para momento más oportuno. Entretanto, véanse esta edición facsimilar de La riqueza de las naciones, que demuestra no solamente que Manuel de Godoy (1767  - 1851), ministro, valido y amante de la reina María Luisa de Parma, era un buen lector de los best-sellers de la época; sino además un perfecto sonsonazo, pues leer no basta si no se aplica lo aprendido. Y, por cierto, les paso el tomo I, y si quieren más espérense que me haga la Crónica: http://www.marxists.org/espanol/smith_adam/1776/riqueza/smith-tomo1.pdf.

III

Libros en los lugares Quinto, Cuarto y Tercero

Para aprender cómo el poder del pensamiento racional es la fuente primaria de la libertad en el mundo conviene leer La edad de la razón, de Thomas Paine (1737 – 1809), en el puesto número Cinco. Quizá aquí nosotros podríamos empezar a discrepar un tanto, aunque esto podría atribuirse a que provenimos de otra tradición cultural y política, diferente aunque igualmente respetable. Y no digo esto porque el libro recomendado sea precisamente malo, inadecuado, incompleto o negativo; por el contrario, es de lo más ideológicamente avanzado de la Tradición Política anglosajona, tan avanzado que incluso en estos días han tratado - y tratan - de acallarlo lo más posible. Es que siempre hay gente que incomoda, y Paine era una especie de Incómodo Profesional, tan incómodo que en los mismísimos Estados Unidos ni monumento tiene. Lo que ocurre es que ataca las creencias cristianas en sus mismísimas raíces, y eso es difícil de perdonar por parte de muchas personas e instituciones, que es evidente ponen en juego su poder para tratar de acallar a un hombre muerto hace dos siglos. Por algo será, ya eso lo predispone a nuestro favor. De hecho, hoy en día es bastante complicado obtener un libro de Paine o inclusive hallarlo en la world wide web, debido a que toca fibras particularmente sensibles en las personas religiosas. Se puede leer una parte, on-line, acá: http://lineaalterna.com/2009/11/24/la-edad-de-la-razon-thomas-paine-parte-i/. Ahora hagan uso de su libertad y juzguen por ustedes mismos.

Para aprender, entre otras tantas lecciones satíricas, que la mayoría de los seres humanos son Yahoos la mayor parte del tiempo. Es que conviene leer Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (1667 – 1745). Esta propuesta es algo desencantada incluso en medio del mediano optimismo racionalista que Tyson, como Sagan, hereda de Comte y Bertrand Russell, porque eso de ser yahoos la mayor parte del tiempo no nos hace ningún honor. Pero ello es, por desgracia, incontestablemente cierto. Aunque he tratado de este libro algo tangencialmente en mi Crónica de Lecturas Número 6, siempre conviene volver a decir lo que está bien dicho, y si no sabes qué es eso de yahoos (y obviamente NO es en este caso un dominio web), te mando al libro: http://www.portaluchile.uchile.cl/revistas/autor/swift/gulliver.pdf. En la última parte encontrarás a los dichos yahoos. Provecho.

Para aprender sobre nuestro parentesco con todas las otras formas de vida en la Tierra resulta de gran efectividad leerse El origen de las especies, de Charles Darwin (1809 – 1882). Y no, no es un libro pasado de moda, aunque es mucha verdad que muchísimas de sus afirmaciones están completamente desfasadas, y que el avance en el conocimiento de la Evolución es incomparablemente mayor que lo que muestra un libro escrito al principio de la segunda mitad del siglo XIX. Así que relativizo esta afirmación de Tyson, que de seguro hay más y mejores libros que el de Darwin para aprender sobre nuestro verdadero lugar en el árbol de la vida. Por cierto, yo ya traté de este libro antes, en mi Crónica de Lecturas Número 86, a la que remito a mis amables lectores: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2014/07/cronicas-de-lecturas-86-ciencia-y.html

IV

Los Libros en el Segundo y Primer Lugar

Para aprender que el universo es un lugar cognoscible ubica Neil Tyson a El sistema del mundo, de Isaac Newton (1643 – 1727). Reconozco que acá me atraparon. De este libro no tenía ni idea que existía hasta que me lo contaron, pero es que no parecía el Principia Mathematica, Así que seguí el link, y me encontré con que sorprendentemente no está en spanish, just in english, y así os lo mando. Y al hacerlo, me encontré con que lo que hay es esto:

"Newton's Principia : the mathematical principles of natural philosophy"


Y adentro: http://www.archive.org/stream/newtonspmathema00newtrich/newtonspmathema00newtrich_djvu.txt. Todo esto es una pena, porque significa que en alguna parte tenemos una confusión: ¿Recomienda Tyson leer los Principia Mathematica de Isaac Newton? Parece que sí, no estoy seguro, no sé. Pero ocurre que tanto el lenguaje como el nivel de la ciencia en las últimas décadas de los 1600 se nos escapan y el fruto que se puede recoger de una lectura de este tipo me parece bien relativo. Como recomendación vale tanto como tratar de leer los libros de los contemporáneos o muy cercanos Copérnico, Galileo o Kepler en un área del conocimiento donde “lo último” se desfasa con gran rapidez. ¿Será que de repente Neil Tyson comete el error clásico de muchos científicos hard de suponer que porque la mayoría de los habitantes de este mundo no manya las matemáticas hay que mandarlos a los textos históricos? Ya lo vimos con Darwin hace un rato. La pregunta de fondo es si necesitamos realmente a Newton para entender que el Universo es un lugar cognoscible. Yo no encuentro problemas en honrar al hombre, pero un libro es un libro y los lectores son lectores, así que en este Segundo Lugar y en el Primero tengo la sensación que Tyson no la achunta como podría.   

Para aprender lo fácil que es que otros nos digan cómo y qué pensar y nosotros creamos que estamos pensando por nosotros mismos se supone que conviene leerse la Biblia. Y aquí estoy en grande y completo desacuerdo, no por motivos ideológicos cuanto propedéuticos. No veo de qué manera una lectura atenta de la Biblia permite alcanzar el objetivo planteado por Tyson. Sé decir que un objetivo de este tipo no se alcanza con facilidad, ni la ruta para alcanzarlo pasa solamente por la lectura de un libro. Estoy casi seguro que cuando Tyson enfrentó el problema de encontrar los Ocho, buscó lemas o mottos que expresaran lo que pretendía conseguir, lo que resulta en una estrategia cognitiva adecuada, pero cuando llegó la hora de escoger los libros… bueno, trató de encajar esferas en cubos, y por supuesto, esto no le funcionó. En fin, no todo tiene que salir bien, y en todo caso concuerdo que es necesario tener un conocimiento más que superficial de la Biblia y otros libros religiosos, esto si se es una persona inteligente, pues entre los rasgos que definen la inteligencia no puede estar la de negar la existencia de lo que se rechaza, y eso incluye la Religión y los libros sagrados.


V

Colofones de Neil Tyson, y mío

Thanks for this ongoing interest in my book suggestions. From some of your reflections, it looks like the intent of the list was not as clear as I thought. The one-line comment after each book is not a review but a statement about how the book’s content influenced the behavior of people who shaped the western world. So, for example, it does no good to say what the Bible “really” meant, if its actual influence on human behavior is something else. Again, thanks for your collective interest.

Para nuestros amigos en castellano mi traducción un tanto libre: Agradezco este interés en curso por mis libros sugeridos. De algunas reflexiones parece que la intención de la lista no quedó tan clara como creía. El comentario de una línea tras cada libro no es una crítica, sino una declaración sobre cómo el contenido del libro influyó en la conducta de la gente que dio forma al mundo occidental. Así, por ejemplo, no es bueno decir lo que la Biblia "realmente" significó, si su influencia real en el comportamiento humano es algo más. Una vez más, gracias por su interés colectivo.


Y ahora, este cronista culmina su Crónica: Reconocer errores y misunderstandings honra al que los reconoce, y enseña sobre la profunda humildad que los seres humanos, todos, debiéramos cultivar como valor deseable. Y ya saben: Lean, escapen de la ignorancia, piensen por sí mismos, no me crean a mí, pues como dice Bertold Brecht: Apunta con tu dedo, y pregunta ¿de qué? Estás llamado a ser un dirigente.  
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miércoles, 25 de septiembre de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 57 - LECTURAS POLÍTICAS (II)

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CRÓNICAS DE LECTURAS – 57
Lecturas Políticas (II)

I
Cómo se ve a la Política

Una cosa es la Política como ciencia, filosofía y hermenéutica; otra cosa es en la Práctica. Hay libros sobre Política que no son para estudiarse en Ciencia Política, pero que se consideran de Política. Evidencié la peculiaridad de cómo se ve la actividad política en mi país con una mini encuesta que apliqué a algunos allegados. Tres preguntas: Si leía sobre política, cuál fue el último libro que leyó, y cuándo. Pretendía usar los resultados en mis crónicas, pero no fueron en la dirección prevista: La gente lee política todo el tiempo, pero no identifica lo que lee como política, sino como Sociología; Historia; actualidad internacional o nacional; Periodismo de opinión; Derechos Humanos; Enfoque de Desarrollo, Género o Derechos; psicología social o estudios de mercado. Queda claro que no quieren relación alguna con el concepto “política”. Cuando por casualidad tropiezan con él usan eufemismos: Promoción y Defensa, Alta Política, Cabildeo, Ciencia Política, Ciudadanía, Derecho, etcétera. La Ciencia Política es una disciplina intelectual, pero el ejercicio de la Política es vergonzoso y hasta repugnante. Por cierto, los libros y autores que escogí para esta segunda crónica de lecturas políticas son definitivamente sobre Política, y ninguno fue mencionado por mis encuestados, y ello porque son tan definidamente políticos que no había donde esconderse si es que los mencionabas.  

A esta visión apocalíptica y de condena moral absoluta de la actividad política, oponemos un concepto político: No existen vacíos de poder, la percepción del vacío es seguida ipso facto por el llenado del vacío por un actor en capacidad para ello. La condena moral asociada a la actividad política no parece nunca haber disuadido a algún grupo o individuo de  asumir y usar del Poder. Quejarse de ello parece abdicación de la propia responsabilidad y pertinaz negativa a ver las cosas como son: Yo digo que si no te gusta como están las cosas, pues mete las manos en ellas y trata de arreglarlas a tu gusto. La actitud quejosa y lamentosa que registro diariamente en las redes sociales la siento francamente patética. En las últimas décadas se ha tratado de sacar a cuánta gente se pueda de la Política, y obtener dicho resultado no fue fácil para la DBA, pues supuso el harakiri intelectual de imponer en los imaginarios falacias, prejuicios, estereotipos e ideas burdas y  esquemáticas. Para decirlo en corto se trató de mantener a la gente el nivel infantil del Pensamiento Concreto, es decir trataron de que no pasaran de la edad mental de siete años. Un indicador del hecho es que el nivel de la comprensión lectora en promedio se estaciona en esa etapa; y un problema colateral es que ello lo termina pagando la Derecha Económica en productividad del trabajador, y por eso hay tanta demanda de coaching y educación por competencias. También escasea el pensamiento independiente, abunda el bovino gregarismo intelectual, se renuncia a la crítica por ser inconveniente de decir, difícil de elaborar, y por no rendir dividendos inmediatos. Por comparación con la vida intelectual de los años ´60 y ´70 hoy vivimos en una suerte de páramo postmoderno.

Que en política no hay que ser ingenuos (Alan García dixit) ni caídos del palto (Alberto Fujimori dixit) lo han dicho sabios y egregios varones duchos en el ejercicio de la política real. Se necesita de la actividad política para dar espacio a la vocación del servicio público. Y no es eso lo que nuestros jóvenes captan, ellos hacen caso a los hechos y no de las lindas palabras. La práctica confirma diariamente que la política es un medio para enriquecerse, pero también es verdad que como en cualquier actividad humana hay espacios para desarrollar la ética y la inteligencia, bien que con riesgos. El Servicio Público implica capacidad política, es decir la posesión de ciertas condiciones ético – morales y cognitivas, parte de las cuales pueden formarse en el sistema educativo, siempre y cuando eso interese. En el Perú hay paradigmas políticos positivos: Luis Bedoya Reyes, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Alberto Andrade Carmona, Javier Díez Canseco. ¿Por qué entonces nuestra mejor gente no participa en Política? Hay varios motivos, pero aventuraré a modo de hipótesis solamente uno: La mejor gente estorba a la Corrupción organizada. La Corrupción estructural – argollas superpuestas a las estructuras institucionales – atraviesa de manera tan profunda y amplia a la sociedad peruana, que no hay grupo político que no vea pasar esta línea por el mismo meollo de su estructura, aunque haya partidos que representan la estructura de argolla y/o la corrupción más que otros, según quién y cómo controle la estructura. Se hace política hasta dentro de las familias. Remito a mis lectores a la Crónica 47, del libro Historia de la Corrupción en el Perú de Alfonso Quiroz (link: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/08/cronicas-de-lecturas-47-historia-de-la.html ). Me quedo mucho en el tintero, pero no nos perderemos si revisamos ciertos textos políticos.
  
II
Niccoló Maquiavelo: 
El Príncipe y Discursos sobre Tito Livio
(O Contra los pajaritos en la cabeza)

Nicolás Maquiavelo (Niccoló di Bernardo di Machiavelli;  Florencia, 1469 – 1527) comparte con Francis Fukuyama, Carlos Marx y otros autores polémicos en ideas la característica de ser muy citado, aunque pocos que lo hacen los han leído. Tout le monde “sabe” que Maquiavelo dijo que el fin justifica los medios en su presunta obra capital, El Príncipe. Las tres cosas son tan falsas como el elemental, mi querido Watson de Sherlock Holmes. No es El Príncipe la obra capital de Maquiavelo sino la que más se conoce, que no es lo mismo. Ni la frase se estampó jamás en negro sobre blanco, es más bien la quintaesencia de una percepción deformada sobre la obra y su autor. Maquiavelo y maquiavélico suenan raro, como Lucifer o Satanás o Voldemort o los nombres de reyes y magos que no se nombran. Así lo sentía yo de adolescente, que tropecé con El Príncipe que por todos lados andaba gracias a la editorial Peisa y a que es de Dominio Público. Me gustó, corroboraba lo que una mente joven y curiosa veía pasar en noticieros y periódicos, hacía posible las opciones. Tiempo después vi que se combatía a Maquiavelo desde un Deber-Ser religioso o ético-moral, lo que para mí es una reversión lógica de los términos y/o un retorcimiento argumental. Lo que cuenta de Maquiavelo no son los consejos a César Borgia o al Confaloniero Soderini, sino la realidad de los actos humanos que hace necesario aconsejar. Realidad: La modestia no aplaca a un enemigo jamás; le hace por el contrario, más insolente. Y de la realidad cae el consejo como pera madura: Vale quizá más verse quitar algo por la fuerza que por el temor de la fuerza. Las prescripciones políticas de Maquiavelo funcionan al prescindir de la ética y la moral. Algunos hallan contradicción entre el Maquiavelo de El Príncipe con el de los Discursos sobre Tito Livio, donde hay un republicano que concilia y equilibra la resultante de dos fuerzas - Los Grandes y el Pueblo - en una sola y armónica comunidad política. No veo la contradicción, más bien confusión entre el Ser y del Deber-Ser. Es que este astuto florentino solo se muestra a los que le leen. Pero la flojera en leer – y la insolencia de hablar sin saber – es proverbial en el Perú. Parece que Maquiavelo no fue maquiavélico del modo que se le imputa, que viene de sus enemigos de la Iglesia Católica, que no le perdona el despojarla para bien o para mal del ejercicio político. Los jacobinos franceses, que no eran extremistas descerebrados, veían en Maquiavelo a uno de los suyos, consejero del popolo grosso. Y Jean Jacques Rousseau habla clarísimo: Maquiavelo era un hombre bueno y un buen ciudadano, más, estando ligado al patio de los Medici, él no podría ayudar a velar su amor de libertad, en medio de la opresión de su país. (…) la contradicción entre la enseñanza de El Príncipe y la de los Discursos sobre Tito Lívio (…) muestra que el pensador político hasta ahora ha sido estudiado solo por lectores superficiales o corruptos. El Tribunal de Roma severamente prohibía ese libro. Yo puedo muy bien creer en ello, porque es al Tribunal a quien más claramente retrata.

Maquiavelo era hombre decente para los parámetros de su época y hasta para los de la nuestra. Nadie es tan revolucionario que no le deba casi todo a su pasado. Lo máximo que podemos esperar es lo que Maquiavelo logra sin atenuantes: Separar lo de aquí, aquí; y lo de allá, allá; poner los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. En su hacer y decir el astuto florentino persigue un último fin humanista y decoroso: evitar que los hombres se destrocen entre sí. Como bien dice Hugo Neira, sin Maquiavelo no hay Rousseau, Tocqueville, Hannah Arendt ni Ciencias Sociales, y - añado yo – si no hubiera habido Maquiavelo habría que haberlo inventado. Sin sus ideas seguiríamos discutiendo bobadas sobre cómo somos en verdad los seres humanos. Y este hombre sin pajaritos en la cabeza dice clarísimo lo que debe decir: … he tenido por más conducente decir la verdad real de la materia que los desvaríos de la imaginación en lo relativo a ella; porque muchos imaginaron repúblicas y principados que no se vieron ni existieron nunca. Hay tanta distancia entre saber cómo viven los hombres y saber cómo deberían vivir … .  Hasta acá todo esto parece teoría de gabinete, pero en política la amarga realidad antecede a las dulzuras de la vida intelectual. El hombre Nicolás Maquiavelo ejerce función pública y tiene un secreto amor: Su Florencia bien amada ha de sobrevivir a la enmarañada realidad política italiana; y su Italia bien amada alcanzar la unidad, rechazar a los bárbaros, ser de una vez por todas ella misma, deseo con que finaliza El Príncipe, citando a Petrarca: El valor tomará las armas contra el furor; y el combate no será largo, porque la antigua valentía no está extinguida todavía en el corazón de los italianos.

Qué poco maquiavélico parece ahora Maquiavelo. Como sabe todo ser humano decente, hay algo en el corazón que nos hace decir frases de amor y de locura, que supedita el poder de nuestras mentes e incluso la razón instrumental. Los hombres somos una combinación desigual de maldades y bondades, y es así que tenemos que aprender a convivir y a mandar y a obedecer, y cuando mandamos a sobrellevar la responsabilidad del mando, cargando al final con los inevitables pecados que cometeremos en su ejercicio, y pagando por ellos. Y esto es Maquiavelo en estado prístino.

III
Más de Nicolás Maquiavelo 
(Y más contra los pajaritos en la cabeza)

Maquiavelo irrumpe en el pensamiento político con el tema heurístico del sentido común y del rechazo a las anteojeras mentales, que en su época fue enfrentar a la Iglesia Católica. Pero el mundo es lo que es, y no otra cosa: El Príncipe no puede ser “bueno”, la raison d´etat le obliga a reestructurar no sus conceptos sobre el bien y el mal, esa es la parte fácil; sino toda la integridad de su sistema de creencias. Desde entonces donde había Uno ahora habrán Dos: El ser humano y … el político, el príncipe. Y entre ellos habrá un incomodísimo modus vivendi, de necesidad uno le hará cometer al otro cosas terribles. ¿Estaré paranoico? ¿Lo estaré lo suficiente? dice el viejo chiste del que Maquiavelo hubiera reído de buena gana. Llamemos las cosas por su nombre: El Príncipe tendrá que tomar decisiones desde el primer minuto en que lo sea, o no tomarlas, lo que es decidir no decidir; espiará a sus amigos y a sus rivales, a los miembros de su partido y a los de otros; chantajeará o comprará a sus adversarios (y no habrá dinero mejor gastado); mediará en las repartijas entre sus partidarios; tratará a sus aliados como enemigos y a sus enemigos como aliados; usará de las armas cuando lo vea necesario y cederá solamente si le parece oportuno; estará atento ante los eventos de la fortuna, del azar, al que buscará sacarle partido o minimizar sus efectos (de acá viene la teoría del manejo de crisis y control de daños); tendrá - y esto le arderá a sus partidarios –  que mover su atención de los principios a las posibilidades (Me recuerda esto una frase de John Paul Jones: Por muy ciertos que sean los principios políticos por los que luchamos, nuestras naves de guerra serán comandadas por el sistema del despotismo absoluto). En resumen, tendrá que ser a la vez Zorro y León, astuto, fuerte y valiente. Aunque no quiera.

(Paréntesis: Nuestros gobernantes no tomaron nota de Maquiavelo: ningún principado puede estar seguro cuando no tiene armas que le pertenezcan en propiedad. El Presidente de la República del Perú puede tomar en cuenta este principio ahora que “dialoga” buscando fuerzas auxiliares o mercenarias. Puede que aprenda en cabeza ajena – la de la Señora Alcaldesa de Lima, que perdió sus tropas en la Revocatoria, y vive las consecuencias de ganar y perder a la vez: … si pierdes la batalla, quedas derrotado, y si la ganas, te haces prisionero suyo. Es siempre mejor perder con ellas (las propias armas) que vencer con las ajenas.)

Si la Política es hoy un medio eficiente para convertir la simple y brutal Fuerza en fecundo Poder que puede literalmente mover montañas, en buena medida se lo debemos a este florentino. Tan importante es gobernar de acuerdo a sus principios, que hasta sus adversarios de la Iglesia Católica se mimetizaron. Tras siglos de inciertas respuestas ideológicas, pasó lo que tenía que pasar y más temprano que tarde surgió un maquiavelismo eclesial a la par del maquiavelismo social-popular que escuchamos cada vez que se dice Hacer lo que hay que hacer, que denota el poder de la necesidad sobre la libertad y los principios. Si es cierto que un cristiano perfecto es antítesis de Maquiavelo - aunque ya vimos haber menos de maquiavélico en Maquiavelo de lo que creíamos - sin embargo es cierto que se yuxtapone una segunda personalidad sobre la cristiana, y tal vez esta sea la enfermedad de la curia romana. Pero los que mejor leyeron a Maquiavelo fueron los jesuitas (de paso también prohibieron leerlo), por ende los que mejor han aplicado sus principios. Hoy que tenemos Papa jesuita no deberíamos perder de vista este hecho, que aunque se llame Francisco, como el Poverello de Asís, no carece de astucia ni de medios políticos de acción. Mucho de lo que hace este nuevo Papa parece dictado por un Maquiavelo diferente del que estamos acostumbrados a leer: el que estando al frente de un principado no descubre el mal en su raíz, ni lo conoce hasta que él se manifiesta, no es verdaderamente sabio.

No es fácil encontrar libros que se dejen abrir por cualquier parte y sean interesantes, pero seguro que tanto los Discursos sobre Tito Livio  como El Príncipe responden a esa categoría. Lea y Difunda. Discuta, no dé nada por sentado. No me crean a mí, aprendan política, jóvenes. Acá los links:
          
IV
Alexis de Tocqueville y La democracia en América

Hay libros y autores que se conocen de oídas, citados todo el santo rato, y que jamás uno en su sano juicio trataría de leer, a no ser que perciba su necesidad agudamente. Aunque no se puede saber cómo es un libro o su autor hasta leerlo, los que suenan modernos suelen estar pasados, y los que suenan antiguos suelen ser muy actuales. Esto vale en todas las áreas, desde la literatura hasta la Lógica Formal, pasando por la Filosofía y/o la Ciencia Política. Pero hay un factor frente al cual no hay tu mamá ni tu tía: el costo. Según la Oferta y Demanda hay libros que no comprarías por más interesantes que puedan ser, dadas otras prioridades. Si eres profesor, una parte de tu presupuesto de libros (Suena a Ciencia Ficción ¿de cuándo acá un profe tiene un presupuesto para libros? Que agradezca si tiene para comer) será sobre pedagogía, y sólo si enseñas Política - y nadie enseña Política, apenas Ciudadanía o Cívica - te interesarás por La democracia en América de Alexis de Tocqueville. A no ser que venga en una de esas colecciones como Los grandes pensadores de Sarpe, que tienen la virtud inestimable de ser ba-ra-tas. Y que tengas referencias previas: El filósofo Wilhelm Dilthey consideraba a Tocqueville el mejor analista político desde Aristóteles y Maquiavelo, nada menos, considerando la obra El Antiguo Régimen y la Revolución de Francia, que yo no he leído pero que tengo en mi lista. Alexis de Tocqueville (1805 – 1859) era un moderado, tal vez debiéramos decir un equilibrado por la fuerza de los hechos, pues varios de sus familiares, incluyendo su padre, se salvaron por un pelo de la guillotina de Robespierre. Con ese antecedente sería antinatural simpatizar con un radicalismo tan entusiasta en separar cabezas de sus respectivos cuellos. Se calibra entonces la inteligencia, porque bien podría haber terminado en el otro extremo como un burro cualquiera. Pero no, hay ahí un equilibrio del tipo que necesita para sostenerse que se le aplique una fuerza intelectual, porque es inestable de por sí. La Psicología Política, ciencia que debería desarrollarse, tiene acá un formidable campo de estudio. 

Tocqueville era de familia aristócrata y es fácil colegir que su adhesión a la Democracia fue más bien decisión racional, presidida por su lóbulo frontal más que por su cerebro reptiliano. Precisamente la característica más fundamental de la Lucidez en Política (y en lo demás) es la claridad conceptual asociada a la rapidez intelectual, que denota un empleo constante y retroalimentado de ciertas operaciones intelectivas. Lo que llamamos Conclusiones son proposiciones móviles, que se alcanzan, afirman y facetan conforme nuevos datos son añadidos y otros dejados de lado, y enlazados en relaciones jerárquicas y lógicas. Por ello Alexis de Tocqueville puede sostener que lo que moviliza a los hombres hacia el cambio social es la aspiración a la Igualdad, y que la preferirá por principio a la Libertad, por proporcionar seguridad. Las observaciones y razonamientos de Tocqueville tienden a ser lo que yo llamo blindados, es decir, sólidos y generales: Las leyes civiles no son familiares sino a los legistas, es decir a aquellos que tienen un interés directo en mantenerlas tal como están. O esta joya de lucidez, que nuestros políticos actuales deberían encuadrar y leer diario antes de tomarse su café: (…) los hombres que viven en un bienestar tan distante de la opulencia como de la miseria, otorgan a sus bienes un valor inmenso. Como aún están cerca de la pobreza, conocen sus rigores y los temen; entre ella y ellos no hay más que un pequeño patrimonio en el que se concentran sus temores y esperanzas. Parece Tocqueville un Psicólogo Social que analiza en profundidad las motivaciones sociales de las gentes en Democracia. Y ojo, escribe en 1832. Cabe en este punto contar que la escuela de política y cuadros más importante del mundo es, sin duda, el Partido Comunista de la República Popular China, y leerse a Tocqueville completito y sin atenuantes ni yonofuis tarea obligatoria para todos los que aspiran a ser alguien políticamente en el PCCh. La democracia en América y El Antiguo Régimen y la Revolución son los best-seller para los millares de Cuadros Políticos y funcionarios de todo nivel del PCCh, que le pese a quien le pese es la organización política más exitosa del mundo, y cuya historia, desarrollo, pedagogía política y paradigmas cualquier organización política que crea ser tal debería conocer amplísimamente para aplicarla en lo posible. Así que si ellos se comen La democracia en América de Tocqueville con zapatos y todo, pues yo me creo que pediré el mismo plato en mi próximo menú de lectura política.

Para leer La democracia en América no hay hoy que tener plata, basta con ir a este link y bajarse el libro: http://archivosociologico.files.wordpress.com/2009/08/tocqueville-alexis-de-la-democracia-en-america.pdf

V
Colofón

Concluyo esta segunda parte de las Crónicas de Lecturas – Lecturas Políticas, y como me ha pasado antes, no sé a dónde me llevará. Tratamos de hacer potable la Política y además de que la gente lea. Por supuesto estamos contra las kakistocracias (gobierno de los peores) que se han instaurado en muchos de nuestros países, y creemos que podemos combatirlas con lucidez. Todavía hay mucho qué decir y mucho qué leer, trataremos de decirlo y presentarlo. Por hoy, punto y coma.   

La Crónica de Lecturas Número 56 - Lecturas Políticas (I) tiene este link:

miércoles, 2 de marzo de 2011

ÉTICA Y POLÍTICA ESQUIZOIDE


Todo momento es bueno para atacar el tema de la Ética y la Política. Una campaña electoral en un contexto como el nuestro merece chequear las propuestas al milímetro, pero también es útil para reflexionar un poco sobre temas de perfil general y amplio. De ahí que examinar el deber ser político no solamente no es inútil, sino tarea impostergable. El uso de nuestra libertad política, que nuestro contexto social y cultural mediatiza de acuerdo a las fuerzas sociales en que nos sumergimos cuando nos introdujeron en este mundo, es una de las pocas posibilidades reales que tenemos de intervenir en nuestro entorno y modificarlo para hacerlo vivible. Por ello tanto interés embozado y desembozado en mediatizarlo. Y por ello también es tan necesario entenderlo so pena de que nos lleven por la nariz y nos controlen en vez de ser nosotros, “el pueblo”, los que controlen.

PENSAMIENTO POLÍTICO CRÍTICO

No hay tal cosa como un pensamiento político crítico positivo o negativo, hay sólo pensamiento crítico, y si es la sociedad humana la que está al revés y es pasible de crítica extrema, pues peor para la sociedad humana. Que lo digan en Oriente Medio hoy en día. Una primera cuestión a criticar en cualquier examen ético y político es que si bien la ética y la política versan sobre el “deber ser”, tendrían que partir de lo que “es”. La perspectiva ideal no deja de ser interesante, se parte del “deber ser” y de ahí se retrocede hacia lo que existe o se manifiesta. Sin embargo, debo preferir un anclaje en la realidad algo más aristotélico-orgánico en vez de platónico-matemático. Después de todo, la política está mejor organizada y pensada desde la perspectiva de Nicolás Maquiavelo que desde la de Fray Luis de León. No es casual que a “El Príncipe” se le haya opuesto “Política de Dios y Gobierno de Cristo”. La dinámica del pensamiento y la acción políticas se debaten entre la del “Príncipe de este mundo”, con la del “Buen Príncipe”.

Como tratamos de llegar a algunas certezas útiles, no a volar soñando con lo que debería ser, confrontemos el discurso manifiesto con el latente, miremos con lupa lo que es, empleando las herramientas conceptuales que hayamos podido adquirir en nuestra vida. En parte esto es para evitar caer en la desesperanza o el aburrimiento que una confrontación demasiado desinformada puede crear, en especial en el contexto político actual. Entender, “aprehender” algo, es apropiarnos de ese algo y ejercer dominio sobre él. Y la realpolitik es real. Intentemos, pues, ver las cosas desde ese punto de vista. Analicemos un poco el sentido de los compromisos adquiridos de los políticos con sus electores, que en general se expresa en los Programas y las Promesas electorales. No nos engañemos, aunque terminemos cínicos. Mejor cínicos que autoengañados.

POLÍTICA Y DISCURSO

¿Son los votantes a los que realmente se dirigen los políticos cuando establecen programas y promesas? Sí, en alguna medida. De hecho, en las elecciones el criterio que determina el triunfo de una u otra opción es el número de votantes que se manifestará al respecto. El importante poder de convencer a una mayoría es antiguo como la primera vez que los griegos se embarcaron en ese experimento llamado Democracia. Y los sofistas fueron los primeros que la Historia registra - seguramente de antes ya existía la tendencia –en decir claramente que la forma se imponía sobre el fondo. Vale decir, la capacidad para la retórica política se impone en la realidad sobre lo que se dice. Y eso depende en gran medida de la efectividad y eficacia del lenguaje empleado. El lenguaje político hoy en día es también iconográfico y simbólico. La palabra sola ya fue. Convencer no implica solamente presentar la realidad como es, es también en buena medida reformularla en discursos consistentes.

Influir en la conducta de voto de mucha gente es en definitiva muy importante. Hay dos aspectos que merecen tenerse en cuenta, y que provienen de la inmersión de la muy vieja Democracia en el relativamente nuevo Capitalismo. Giran alrededor del mercado como modo de organización de la vida: En primer lugar, la posibilidad de convencer a la población implica, tal como hacen los medios de comunicación, poseer condiciones para lograr una audiencia “cautiva”. De ahí la preeminencia de los instrumentos de marketing político. En segundo lugar, poseer una audiencia cautiva puede comercializarse, es decir comprarse y venderse. Guste o no, es lo objetivo en la manera cómo se hace política hoy en día. El problema de la ética-política incide entonces en lo subjetivo: Qué valora el político que influye a los votantes a través de su lenguaje. Es decir, qué clase de valores sostiene como esenciales en el discurso y en la realidad, y cuánta distancia existe entre uno y otro. Para los viejos y nuevos sofistas y para muchos políticos actuales los contenidos son más o menos intercambiables. Lo esencial consiste en poseer esa audiencia necesaria que me posicione en un mercado de bienes y servicios políticos, lo que me permitirá obtener suficientes medios para llegar a cada vez más audiencia, y con ello mejorar aún más mi posición en el mercado. Ello denota, como espíritu de la época, un relativismo ético y una distancia entre el discurso diseñado para conseguir y manejar una audiencia, y el verdadero contenido del discurso.

A QUIÉN SE DIRIGE EL DISCURSO POLÍTICO

¿A quién entonces se dirige el verdadero contenido del discurso político en vera instancia? Digámoslo con todas sus letras: A los que poseen los medios para financiar las campañas. Objetivo aunque no nos guste. Hay intereses y poderes concretos fuera de lo que podríamos llamar el poder popular o poder democrático reflejado en las urnas. Tales intereses se expresan en los Lobbies, aunque no es el único modo. El acuerdo entre los intereses económicos y la necesidad de pasar por el voto popular y democrático establece una incómoda coexistencia de los intereses generales con los intereses particulares. Después de todo, si quiero ser electo necesito plata para hacerme conocido y que mi mensaje llegue a más gentes y permita aumentar mi audiencia. Servir a ciertos intereses particulares parece funcionar para alcanzar los medios para hacerlo: Paneles y letreros, espacios televisivos y radiales, mítines, desplazamientos geográficos, páginas web y demás parafernalia antigua y moderna.

TIMOCRACIA

Para poder obtener esa plata tan necesaria se necesita vender audiencia, tal como hacen los medios. Un periódico se sostiene con avisaje, y el costo del avisaje depende de la lectoría y penetración de dicho periódico. Como político, los costos – y por ende el precio – están en razón de la influencia en la opinión pública y en la capacidad para determinar la conducta del votante a la hora de la verdad. Algunas sociedades políticas indudablemente más avanzadas que la nuestra responden a esto con normativas que tratan de poner cierto orden y alguna sensación de igualdad de oportunidades, como directivas sobre libertad de prensa y propiedad de medios, franjas electorales, financiación de las campañas por el estado, límites a los gastos privados de campaña, relativa pequeñez de las circunscripciones electorales, etc. Otros aceptan el lobby como inevitable o mal necesario y prefieren normarlo, publicitarlo, que el elector lo conozca. Cada sociedad política autónoma mata sus democráticas pulgas a su propio modo, y establece checks and balances que determinen relaciones más o menos claras entre los intereses y poderes particulares con los intereses generales, los que se supone aparecen con los mecanismos democráticos, como el sufragio; y dan origen en las urnas a un Poder considerado la expresión de la “voluntad general” de la Nación.

En el Perú poseemos algunos checks and balances, pero tan limitados en su aplicación, que en la práctica el asunto queda librado al mercado electoral y al financiamiento privado, lo que en la práctica es una Timocracia, es decir, la preponderancia en la toma de decisiones políticas del Poder económico por sobre el Poder Popular o Democrático.

ÉTICA POLÍTICA EN UNA TIMOCRACIA

El espacio ético en la política queda entonces extraordinariamente limitado por esta irrupción. El ejercicio ético de la Política se limita a lograr que este estado de cosas esté compensado, por ejemplo a través del conocimiento de los mecanismos del sistema político. Dicho conocimiento con el escándalo y protestas consiguientes debieran de algún modo proporcionar base de opinión pública para establecer algunos checks and balances. Sin embargo, lo que hace que una democracia sea incipiente es precisamente la carencia de valores democráticos y la ausencia o silenciamiento de dichos escándalos y protestas. La discusión política suele ser convertida en una suerte de si el huevo y la gallina. El poder de la Plata – en buena cuenta la Timocracia - está tan instalado como lógica subyacente en nuestra Patria, que ha habido congresistas que en un alarde de buena conciencia, o de una peligrosa confusión conceptual, axiológica y lingüística entre contenidos manifiestos y latentes, juró su cargo Por Dios y por la Plata. Es poco creíble que los beneficiarios de un tal estado de cosas busquen cambiarlo si es que de él se benefician. No creemos que la ética se dé en los árboles con una tan grande robustez.

ÉTICA POLÍTICA Y DISCURSO

Digamos entonces que el alcanzar una posición de Poder implica para cualquier político vender de uno u otro modo su alma al diablo. Ello significa diferenciar marqueteramente su discurso en lo manifiesto y lo latente. Ello no pude ocurrir sin tensiones racionales, emocionales y axiológicas, como en el caso del despistado congresista juramentador. Otro caso ilustrativo interesante de comentar es el del Presidente Alan García, que aunque bastante trejo en el accionar político, llega a manifestar algunas de estas inconsistencias en su lenguaje cotidiano, como si de alguna manera la tensión del ejercicio del poder le pusiera en la encrucijada entre ambos discursos, y confunda las audiencias y las oportunidades. De ahí frases como la plata llega sola.

ESQUIZOIDÍA POLÍTICA

Se distingue en consecuencia la tremenda división esquizoide en las personalidades que habitan la mente de nuestros políticos. Por una parte deben satisfacer las expectativas de sus reales electores, es decir de las personas, empresas o conjuntos de intereses que financian las campañas, y para eso deben manejar un tipo de lenguaje; mientras que por otra deben convencer a sus electores subalternos organizados en un electorado – algunos lo llaman con gran sinceridad elec-tarados - cada vez mas desencantado de la política y los políticos. Dos discursos con dos conjuntos marcados de valores que se contraponen entre sí igual que la verdad y la mentira.

Uno de los efectos más visibles de esta suerte de esquizofrenia política es la pérdida de contacto con la realidad en algunos políticos, agravada por el hecho de la percepción simbólica del propio Poder como “plumas” que deben lucir, obnubilada por la suposición de que son ellos los que construyen la realidad a través de su lenguaje, como mandantes, en vez de percibirse a sí mismos como mandatarios de sus electores. Tiene sentido si pensamos en el muy complicado doble papel que deben ejercer como mandatarios de sus verdaderos electores, mientras tratan de mantener la ilusión de que provienen del pueblo. Su lenguaje como autoridad se distancia del de sus electores secundarios, hasta que llega una nueva campaña y repentinamente se vuelven humanos, simpáticos y coloquiales. Estas inconsistencias están enfrentadas con la posibilidad de ejercer responsablemente un cargo político.

Si el sistema político produce como vástagos políticos con sistemas de valores y discursos sesgados en dos direcciones, no se ve que exista manera de lograr las reformas necesarias que permitan llegar a un proceso democrático solvente. Se desperdician esfuerzos, que serían bienvenidos para mejorar temas como la salud y la educación en mantener unido un castillo de naipes político, y los discursos se entremezclan dando lugar a estilos de autoridad caracterizados por bandazos sin mayor consistencia. Casi podríamos decir que éste ha sido el estilo de gobierno que nos ha caracterizado durante más años de los que hemos visto. Las diferencias se observan en el estilo de los bandazos más que en el hecho de darlos o no darlos.

FINANCIAMIENTO: ORIGEN DE LA AUTORIDAD POLÍTICA

El tema del origen del financiamiento de las campañas políticas va muchísimo más allá del tema de la contraposición de intereses particulares y generales, que se puede manejar y ser objeto de negociaciones coherentes cuando es abierto y público. El tema se concreta así al detalle de quiénes, cómo y con qué plata financian las campañas. El estado de la cosa pública ya es complejo con la presencia incontrolada del Poder económico, que se transparenta en los compromisos adquiridos por candidatos de varios partidos con empresas mineras. No es saludable para una Democracia que las autoridades políticas dependan del Poder económico, aún de modo transparente. Esta situación sólo es aceptable en una Timocracia. En ese caso sinceremos el sistema, dejémonos de veleidades igualitarias, quitémonos las caretas, hagamos un sistema de representación para las empresas nacionales y extranjeras, y arrojemos la Democracia al tacho de la basura de la Historia. Pero tengo la sensación que no es eso lo que la mayoría de las gentes desea.

Pero esta puerta vergonzantemente abierta muestra oscuridades aún más tenebrosas, si es que pensamos en esos otros Poderes económicos sólidamente constituidos, como el Narcotráfico, que ya están en la danza aunque no con la publicidad de alguna ONG financiada por la gran minería. Puestos a comprar y vender congresistas y presidentes en el mercado libre, pues hay posibilidades. La experiencia de otros países como México hacen de esta casi certeza algo inquietante.

SUPERACIÓN DE LA TIMOCRACIA

Hay sin embargo, motivos para sentir esperanza. El Poder Popular o Democrático tiene sus posibilidades, y da ciertos espacios para quemarle la película al más pintado, aún en el caso de una democracia tan profundamente imperfecta como la nuestra. No vamos a ponernos candorosamente amables con alguna posición, aunque es inevitable tener alguna preferencia. Pero lo cierto es que una de las ventajas de la Democracia es la oportunidad de colocar puntos en agenda que permitan avanzar hacia una situación más vivible en términos sociales y económicos. Otra es poder mencionar con claridad el estado de la cosa pública, y desplegar un lenguaje articulado y único, sin esquizofrenias, que pueda convencer a franjas de la población, y solidificar un frente o espacio democrático y popular que contrapese los otros poderes. Así la ética política es un elemento imprescindible para avanzar en el imaginario democrático de las gentes. El solo hecho de manejar un solo lenguaje implica presentar – no siempre cumplir - una sola escala de valores contrastable con los hechos. Y ello es condición necesaria - no suficiente - para aspirar a ejercer autoridad democrática.

Vivir para ver. El que tenga ojos, que oiga.

Nota al margen.- El presente artículo se llamó hasta hoy 15 de agosto de 2013  ÉTICA Y POLÍTICA ESQUIZOFRÉNICA. El día de hoy recibí una comunicación de una persona que padece Esquizofrenia, que se quejó del empleo de dicho término. Entiendo que tiene razón, y que todos los que ejercemos nuestro derecho a la libertad de expresarnos estamos obligados a hacerlo con respeto por las personas. Entiendo que cambiar este título no nos hace menos ni más. Reconocemos nuestro descuido y lo subsanamos ipso facto. Saludos cordiales a todos nuestros lectores.