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martes, 31 de enero de 2012

ADOCTRINAMIENTO Y TEXTOS ESCOLARES



El Diario Expreso el día Domingo 29 de Enero titula en primera página sobre Textos marxistas en los libros escolares e infiltración comunista.  Si se hace el esfuerzo de leer la noticia – se requiere mucha paciencia para desentrañar el intríngulis – se encuentra que no es una noticia, crónica o reportaje, sino reportaje de reportaje, noticia de noticia o crónica de crónica, o puede que resultado de una entrevista a Cecilia Valenzuela. Hubiera sido interesante tomarse el asunto en serio, ya que se trata de textos escolares, y acudir al Ministerio de Educación y/o a especialistas, que los tienen cerca, como León Trahtemberg, columnista del diario. Por supuesto sería así si lo que se quisiera es informar, pero por alguna razón misteriosa se prefiere Valenzuela a Trahtemberg. No conocemos las competencias educadoras de la Señora Valenzuela, si alguna vez ha escrito un texto escolar, o comprende qué es y para qué sirve. Esto importa, porque la noticia no es lo que el Titular dice, sino qué opina la Señora Valenzuela al respecto, opinión que el diario a la vez asume y mantiene aparte.   

Currícula y Textos escolares

Dícese que la periodista halló en su investigación  “graves e indignantes excepciones en los citados libros escolares”, que la “forma como se instruye sobre lo que el radicalismo y la intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo, nos hizo, es indignante porque no se analiza y no se explica, tan solo se hace un recuento de hechos de manera burda”. Como me gusta el análisis y saber qué es lo que me están vendiendo, trataré de entender esto. En primer lugar, se emite una opinión indignada  - hay “graves e indignantes excepciones” -, es decir, lo que molesta a la periodista no es que se diga algo sobre el tema de Sendero, sino que no se digan ciertas cosas, así como la forma en que se dice lo que se dice. Ello según ella culmina en un relato de los hechos, burdo, sin análisis ni explicación. O eso creo que dice, la redacción de Expreso es algo enredada, tratando de decir qué sí creen eso, pero es la periodista quien lo dice y no ellos. Los periodistas no siempre logran decir lo que quieren decir. Si los entendí, lo que indigna cívicamente no sería entonces que no se analice ni se explique lo que pasó, sino que se relaten los hechos de manera burda, y que no se condene el radicalismo, etcétera.

En ninguna parte de la currícula hay, que se sepa, un título “La intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo”, como tampoco “Los crímenes contra la Humanidad de Alberto Fujimori”. Y es que ni uno ni otro título son pertinentes cuando se trata de educar, no de adoctrinar. Pasar de contrabando cierta escala de valores sin análisis ni explicación es manipular. Cuando se determinan los temas de la currícula no se admiten juicios morales a priori, porque la Historia es una Ciencia y no la chacra del Poder. En Ciencia no se puede hacer una investigación o paper de título “La Maldad intrínseca del Capitalismo”, o “El criminal intento del Comunismo”, por lo mismo que no puedo hablar de las malas intenciones de los radicales libres en Química, del radicalismo e intolerancia del Binomio de Newton, o la amistosa bondad y correcta ideología de los Neutrinos y demás leptones en Física. La Ciencia Social no es menos Ciencia que las otras, y por ende, no puede tratar su temática como si fuera Teología, Metafísica o mera Ideología. La Ciencia no trata con opiniones, trata con proposiciones sobre los hechos. Y para tratar de Sendero el mejor título de todos es “Sendero Luminoso”, como para tratar de lo que hacen las partículas subatómicas en ciertas circunstancias el mejor título es “El Principio de Indeterminación”. El resto es demagogia.

Naturalmente hay dificultades epistemológicas en la Historia Reciente. Es difícil tratarla precisamente porque está cerca, porque los protagonistas, sean verdugos y/o víctimas y/o espectadores no se han muerto, y siguen recordando. Es decir, los intereses, opiniones, ideas y creencias de las gentes que determinaron hechos de la Historia Reciente están vivos y activos. En la actualidad hay presiones desde diferentes direcciones para decir y para callar, porque los intereses siguen ahí, y en el esfuerzo por entender nuestro pasado reciente es más lo que se ha callado que lo que se ha dicho. Un verdadero juicio histórico es complejo de hacer, y por eso en el nivel escolar se trata de ser lo más científico posible, presentando hechos y provocando la reflexión, para así entrenar la opinión, en especial en la formación ciudadana.          

Se dice que son pocas las páginas que se dedican al tema en los textos escolares. Estoy de acuerdo, deberíamos dedicarle más páginas al asunto, y más atención pública. Este tema debería estar en la Agenda Pública siempre, no cuando le parece a los que deciden la Agenda. Si no se le dedica más páginas ni atención al tema, ello se debe en parte a una coyuntura política del año 2008 en la que, recordemos, se criticó precisamente lo contrario de lo que hoy se dice, es decir que los textos escolares trataran el tema del Terrorismo. En aquellos días las editoriales encargaron a profesores y otros especialistas analizar y explicar el fenómeno de Violencia ocurrido en el Perú. Dicho análisis y explicación no fueron del gusto de la ex Ministra de Educación y del Interior Mercedes Cabanillas, y los cuestionó duramente, lo que levantó mucho humo en el momento. No es que no se pueda hacer crítica, se puede y debe hacer, pero podemos preguntarnos legítimamente qué crítica es y por qué se hace. La alianza entre el Apra y el Fujimorismo hace pensar que debía haber acuerdo en que el tema de la Violencia era demasiado complicado en vista de las elecciones que venían. La congresista Cabanillas empleó los mismos argumentos de la periodista Valenzuela sobre la propaganda comunista, incluso sugiriendo infiltración de Sendero en las editoriales. Es curioso que el mismo diario publique una entrevista a la ex Ministra, donde repite el mismo rollo de la juventud desinformada. Que sabe que es así, lo sabe, pues tiene responsabilidad política en ello. El asunto entonces llegó incluso al Poder Judicial, hasta que la cortina de humo se murió sola. La consecuencia fue que las Editoriales se curaron en salud, y es difícil culparlas de ese hecho. 

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

El problema entonces era que se hablaba del tema en los textos, no como ahora, que “no se habla”. Contradictorio que lo que queríamos ayer no lo queramos hoy, era negativo entonces y resulta que es positivo ahora. O al revés, o whatever lo que tengan en la cabeza los contradictorios críticos de los textos. Hoy hay “excepciones indignantes” y “relato burdo”, que resultan en “adoctrinamiento comunista”. No sé si los que acostumbran leer el diario en cuestión se coman el tema, pero parece un salto dialéctico arriesgado, aunque no dudan en darlo. No me queda claro cómo un “relato burdo” puede terminar en “adoctrinamiento” así, sin anestesia. De hecho, la queja es que la juventud “no sabe”. ¿Si “no sabe”, cómo puede estar “adoctrinada”? El razonamiento que se sigue parece estar más allá de lo que los simples mortales podemos entender. Que los iluminados nos expliquen, por favor.

Hay más saltos dialécticos que abonan a una conclusión a la que en apariencia ya habían llegado antes de pensar en ella. Dícese: “En estos libros el juicio valorativo de los terroristas es positivo y el de las Fuerzas Armadas es negativo.”  Aguantemos el coche. ¿Por qué nos empujan la interpretación del tiempo de la Violencia Política como un enfrentamiento entre Sendero/MRTA y la Fuerza Armada? ¿Era que el resto estábamos en la tribuna viendo el partido? ¿No hubo víctimas civiles? ¿No hubo paramilitares? ¿No hubo resistencia civil ni comités de autodefensa? ¿Cuál es la intención al limitarnos el alcance de la mirada? Y por otra parte, ¿no era que en los textos no se hacía ni análisis ni explicación y que solamente se hacía un “relato burdo”? El proceso educativo no se limita a los textos, que solamente son una herramienta. En la época de Fujimori se censuraban los textos que hablaban demasiado de Democracia, y a ninguno de los actuales críticos eso les pareció demasiado terrible. De hecho hubo silencio en algunos que hoy hablan. Pero los profesores seguimos hablando y enseñando sobre Democracia, sin texto, o con recursos alternos.

En un texto escolar las habilidades intelectuales a lograr son más importantes que la temática a tratar, el texto es una herramienta entre varias. Hacer juicios valorativos implica una habilidad muchísimo más compleja que la del análisis y la explicación, y no se puede valorar sin primero analizar y explicar. Cualquier Taxonomía de Habilidades Cognitivas lo muestra, pero dudamos que Benjamín Bloom esté en la bibliografía del artículo. ¿En qué quedamos entonces: “relato burdo” o “adoctrinamiento”? ¿Se hace acríticamente juicios valorativos en el texto? Por supuesto, eso es posible. Que se diga entonces llanamente cuáles son esos juicios, en qué página y línea del texto escolar están, no nos den opiniones sino hechos Tenemos gran curiosidad por saber, no por opinar acríticamente.

Adoctrinamiento

Acudamos al diccionario:
adoctrinar
1.     tr. Enseñar o educar a alguien en una doctrina, inculcándole determinadas ideas o creencias.
2.     Aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse.

Las definiciones poseen dos componentes: la denotación y la connotación. El diccionario casi siempre nos proporciona la primera, en tanto que la segunda es fuertemente emocional y valorativa, y depende de la valoración social. Adoctrinar desde su denotación es, de acuerdo a las definiciones, casi sinónimo de educar. Sin embargo hay una poderosa connotación referida a la “inculcación” de “determinadas (…)  creencias”. Adoctrinar, valorativamente es intrínsecamente negativo, implica que “aleccionamos”, manipulamos, manejamos, tratamos a los alumnos como cosas y no como personas, lo que va en contra de cualquier humanismo en la enseñanza. La Educación no es moralmente neutral, y rechaza el adoctrinamiento. Adoctrinar significa engañar y estafar a nuestros alumnos haciendo pasar por Verdad Absoluta lo que no es más que nuestra creencia. Se adoctrina para tener corderitos que hagan lo que nosotros queremos, para tener poder, dominio y control. De ningún modo eso puede considerarse Educación.

Pensamiento Crítico

Otro día trataré con más detalle el tema del adoctrinamiento, da para mucho. Por ahora limitémonos a la diferencia entre “educar” y “adoctrinar”, que está en las habilidades cognitivas que se trata de formar, que resumiremos en dos palabras: Pensamiento Crítico. Si se trabaja con los estudiantes el pensamiento crítico, no se está adoctrinando, pues se proporciona el arsenal intelectual precisamente para impedir el adoctrinamiento. Pensar críticamente es la herramienta para que las creencias no sean verdades absolutas. Claro que si tú sostienes como Verdades Absolutas lo que no son más que tus creencias, y acusas a otros de adoctrinar porque tratan de imbuir otras creencias igualmente consideradas “verdades absolutas” – como sin duda es el caso de Sendero Luminoso, de los creacionistas y otras morrallas intelectuales sueltas por ahí –, la cosa se limita a una competencia de poder entre ideologías opuestas pero unidas en querer engañar a la gente. Los extremos se juntan en sus procedimientos, ambos igualmente condenables. Pero hay algo peor si cabe, y es que ataques el libre uso del pensamiento crítico, que aspires a censurar los contenidos que no te parecen porque no te parecen, que llenes de epítetos y no de argumentos lo que tú crees que está mal desde tu opinión. El problema ahí no lo tiene el texto escolar, la currícula, los alumnos o los docentes, lo tienes Tú.

Texto escolar y adoctrinamiento

Para tener razón, tendrías que demostrar que no se fomenta el pensamiento crítico en los textos, y el asunto abandona los prejuicios y se pasa a lo técnico. No estoy seguro que quieras abandonar los tan convenientes prejuicios. Qué te parece si usamos nuestra materia gris: ¿Puede un texto adoctrinar? No, porque un texto no es un agente sino un paciente, se hacen cosas con él, no hace cosas él, y creerlo es un buen ejemplo de pensamiento mágico: “Oh texto, pues que me adoctrinas”. Un texto puede ser una herramienta de adoctrinamiento si alguien lo usa para eso. Y esto vale para cualquier texto desde la Biblia, los Upanishads y el Corán, hasta el Manifiesto Comunista, la Riqueza de las Naciones o Mi Lucha, no digamos los textos escolares. La persona que usa el texto o cualquier otro soporte para educar, posiblemente adoctrine, es decir, puede imponer acríticamente unas creencias y señalarlas como la Verdad Absoluta a la que se debe obedecer y no cuestionar.

Pero esto es muy relativo, porque el sistema educativo y los maestros asumen como objetivo la formación y desarrollo del Pensamiento Crítico, desean que los alumnos usen su propio cerebro. Los muchachos de Cuarto y Quinto de Media no son corderitos, y suelen ser muy críticos. Por ello se requiere paciencia con ellos. El problema hoy en día no es que no haya pensamiento crítico, es la crítica desinformada. El sistema educativo en su currícula y el maestro en su aula se obligan a formar pensamiento crítico. Los textos y otros materiales se usan para ello, y se puede y debe utilizar todos los materiales que sean necesarios. El tema es tan simple en realidad que sorprende tener que decirlo: Adoctrinar es lograr que un alguien asuma una creencia como Verdad Absoluta para que otro alguien pueda manejar sus acciones. La Crítica y la Libertad de Pensamiento son enemigos del adoctrinamiento. La respuesta al problema no es plantear Verdades Absolutas en el texto, sino dar herramientas para pensar críticamente, lo que es cosa de la currícula, la formación magisterial y la sociedad que encauza la rebeldía adolescente hacia objetivos sociales adecuados.

Vi el otro día una novela gráfica que entiendo ha sido producida y financiada por el Ejército del Perú, y rara vez he visto mejor plasmada en lenguaje accesible la acción de Sendero en las comunidades campesinas. Creo que cualquier profesor puede utilizarla como complemento del texto. Naturalmente se puede mejorar, y no veo la razón por la que no debería haber muchos más de estos “textos” ni ser utilizados. La novela gráfica – cómic para los que no sepan – posee su propia lógica y la habilidad gráfica-lectora que hay que desplegar es sumamente formativa. Pero naturalmente no puede ser empleada sola, ni basta con su empleo para el proceso educativo, sea en la formación de habilidades o el aprendizaje de contenidos.

Adoctrinamiento y Analfabetismo funcional

Hay contrasentido en que se hable de adoctrinamiento en los textos cuando se sabe que buena proporción de los alumnos tiene problemas de comprensión lectora. El analfabetismo funcional determina que no acudamos a las fuentes directas, y si somos sonsos, nos agarran y nos hacen mansos corderitos. Le pasa hasta a periodistas connotados. El enemigo principal no es entonces el adoctrinamiento, es el analfabetismo funcional, pues para poder criticar necesitamos comprender, y para comprender debemos primero decodificar. Que nos quejemos de que 350,000 o más personas firmaron por MOVADEF resulta bien sonso si consideramos que en la práctica solamente un puñado de ellos encuentra motivo para manifestarse por la negativa a su inscripción. No parece que el “adoctrinamiento” haya resultado muy efectivo que digamos, para movilización es bien pobre. Parecida por cierto a la de los opositores, que no logran reunir más de un par de docenas de manifestantes en contra. Ello nos lleva a pensar en cómo se exagera el tema, aunque es obvio que hay que estar vigilantes. Un titular de diario para el tema de los textos escolares o es demasiado, e indica intenciones de levantar un tema por razones que no están claras; o es poco, pues no toca lo problemas que sí ocurren.

¿Dónde está el adoctrinamiento?

Que se anuncie con jupiterina voz tonante que hay adoctrinamiento en los textos escolares no significa nada. Nuestros alumnos no leen, nuestros docentes escasamente lo hacen, y son las personas y no los textos los que adoctrinan. Quedan los contenidos temáticos que se trata de imponer acríticamente como Verdades Absolutas, y por qué se cree que lo son. Si no me dicen cuáles son, no hay cómo tomar en serio opiniones sesgadas ideológicamente, aunque un diario las levante. No hago nada con rótulos y letreros. Váyase de frente al punto y no nos paseemos por los facilistas y vacíos epítetos condenatorios o laudatorios. Cuando tratamos de encontrar los contenidos temáticos cuestionados de entre el follaje emocional, parece ser que se considera que el Informe de la CVR es tendencioso y se impone acríticamente a los alumnos. Parece raro, porque se nos dice que los alumnos no saben, y que no hay suficiente contenido. ¿Puede hablarse de Terrorismo en el Perú sin citar el Informe de la CVR?

Pensemos críticamente y preguntémonos por qué no les gusta el informe de la CVR. Podría responder a una ideología previa, es decir un conjunto de opiniones y creencias consideradas Verdad Absoluta. Por supuesto las gentes tienen derecho a opinar lo que quieran, pero no derecho a imponer su opinión como Verdad Absoluta. No pueden impedirme que lea el Informe de la CVR y lo aquilate en lo que vale como fuente para conocer lo que pasó en esos años. No pueden decirme “sé ignorante, no lo leas, es mentiroso”, sin que yo me pregunte por qué me dicen eso. Déjame que lo lea, después te diré si me parece verdadero o falso, en qué y por qué. Muchos de los que no les gusta el Informe de la CVR no solamente no han leído el Informe, sino que tampoco lo quieren leer, no vaya a ser que el depósito de sus Verdades Absolutas se vea remecido. Triste modo de defender los propios prejuicios. Su problema.

El Terrorismo, Conflicto Interno, Guerra o como definamos que se llame nos abarcó a todos, todos tenemos derecho a decir nuestra palabra, y todos tienen derecho a criticarla y contestar si quieren. De eso se trata el pensamiento crítico, efectivo dique contra el adoctrinamiento. Si quieres estar en desacuerdo con el informe de la CVR empieza por leerlo y critícalo, que no es libro sagrado. Varios años ha que insisto en ello, como en que las Instituciones que tengan algo qué decir lo digan. En ese caso las críticas serán sometidas a crítica, y es así como debe ser, si creemos en la honestidad intelectual y en la democracia. Si queremos hablar nosotros solos, eso es Dictadura.

Colofón

Sí existe una manera de adoctrinar con gran efectividad, es callándose la boca. Claro que ahí adoctrinamos únicamente en la estolidez. Todavía no hemos escuchado el mea culpa de los que se opusieron a medios para recordar como el Museo de la Memoria, el Ojo que Llora, a las Reparaciones y a los juicios a los responsables de las matanzas, de cualquier lado. Cuando escuchamos una oposición al adoctrinamiento “del otro” porque hay quienes desean adoctrinar sin competencia, y pretenden que sus creencias se asuman como la Verdad Absoluta, no podemos tomarlos en serio. Son demasiado parecidos a aquellos cuyas creencias critican, pero desde el otro lado. Los opuestos tienden a encontrarse en sus métodos: No es que no matan, es que “matan menos”. A mí no me interesa que maten menos, me interesa que no maten. El que tenga oídos, que recuerde y que piense críticamente.   

Peru Blogs

martes, 13 de octubre de 2009

EDUCACIÓN MEMORÍSTICA Y SISTEMA EDUCATIVO

Aunque supuestamente estemos de vuelta de la educación memorística hace decenios, siempre hay algunas consideraciones que hacer al respecto. 

La memoria es una de las funciones intelectuales más importantes y no puede desecharse así como así. La evocación es una de las primeras habilidades en cualquier taxonomía bien estructurada. Si se opera con ideas desde una memoria mecánica y repetitiva entonces no se ha aprendido función intelectual alguna, sólo a repetir. 


Esto pasa en nuestro sistema educativo y en muchos otros. A esta Educación se le ha llamado erradamente “educación tradicional”. 

Antes y Ahora

Por mor de la claridad unamos por un momento los contenidos a repetir y la función repetitiva:

“Antes” la sociedad sólo requería de la memoria para hacer muchas cosas. Una educación elitista no necesita que la gente piense sino que repita. Los cuadros sociales imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad provenían de escuelas privadas o públicas de élite. La gran mayoría de las gentes en el contexto obrero fabril sólo necesita comprender instrucciones sencillas, y repetir movimientos "a lo Taylor".


El problema fue que no desarrollamos una estructura económica industrial-fabril, sino un capitalismo dependiente y exangüe. En una sociedad estructurada  en diferencias sociales precapitalistas, nos limitamos a añadir problemas nuevos a los viejos ya existentes.

La educación memorística apunta a lo "necesario": Formar obreros obedientes y reclutas obedientes para sostener el orden social. Tal esquema, en una republiqueta feudal como la nuestra, 
funciona con altibajos. 

Memoria y Disciplina

Algunos nostálgicos recuerdan de la llamada "educación tradicional" lo que llaman "disciplina". Es obvio que dicha añorada "disciplina" se asocia a la didáctica memorística: Repetir al unísono no es otra cosa que un cognitivo marcar el paso.

El requerimiento del Estado que se expresa en la currícula académica responde a ello: Contenidos mínimos correctamente introyectados vía repetición se introducen en la mente de los niños en la Primaria. Para la Secundaria se construye sobre los tales contenidos mínimos y se viste al maniquí con ciertas habilidades intelectuales, cuya expresión máxima fue el famoso cuadro sinóptico. 

Esta situación es más marcada en Historia y Educación Cívica, donde dentro del Pacto Social el Estado manejaba sus propios objetivos.

En consecuencia maestros y padres de familia aprecian positivamente los desbordes de erudición en los alumnos, que lo único que demuestran es capacidad para la retención, reforzada por la exposición temprana en el hogar a contenidos intelectuales por hábito de lectura. 


Aún hoy el concurso escolar más conocido en nuestra patria se llama "Los que más saben", cuya estructura se basa en preguntas y respuestas que se responden de memoria. Los catecismos también se estructuran de la misma manera. 

Memoria y redes cognitivas

Los esquemas más modernos - modernos desde el siglo XIX, por si acaso - no solamente no rechazan la memoria, sino que la precisan como función intelectual producida por la sucesiva construcción de redes cognitivas. La llamada "educación en libertad" se plantea desde hace muchísimo tiempo: Summerhill, Montessori, la Escuela Abierta, la Nueva Escuela, las experiencias de José Antonio Encinas en Puno a principios del siglo XX.


Impartir la educación en libertad adelantándose al medio ambiente produce algo a lo que las estructuras sociales no estaban preparadas: Alumnos que utilizan sus cerebros, y por ende preguntan. Por eso la lucha de Encinas por una educación decente se hacía contra los propietarios latifundistas y la iglesia católica (frase de entonces: indio educado, indio alzado). Por supuesto, a Encinas se le acusó de comunista, de recibir el famoso "oro de Moscú" y demás monsergas que algunos hoy día todavía repiten, con lo que  podemos observar en vivo y en directo el éxito del esquema repetitivo.

Adoctrinamiento

Desviémonos un poco de la ruta de la memoria: Cuando alguien sólo puede repetir una respuesta es porque la pregunta es blindada. Es decir, la respuesta está controlada por la pregunta. Un ejemplo: Si pregunto cuáles son las virtudes teologales es porque presupongo que éstas existen. El desarrollo intelectual más alto de mis alumnos es la repetición, y por ello no hacen preguntas incómodas sobre la existencia metafísica de las dichas virtudes y todo su soporte ideológico. El objetivo básico de la educación repetitiva no es el aprehendizaje sino el adoctrinamiento.
Tampoco deberíamos caer en el fundamentalismo de la antimemoria. La memoria no es negativa per se sino en la medida que sea el único elemento de estructuración / recuperación de conocimientos y único soporte de las funciones intelectivas. La evocación está en nuestra genética como instrumento esencial, debe ser por algo.

Efecto en el sistema

Hoy en día hay escuelas privadas y públicas que trabajan habilidades y capacidades intelectuales no-memorísticas, por llamarlas de algún modo. Para los alumnos es más complicado, pero como resultado se interesan más en los temas y contenidos, y operan con mayor solvencia intelectual en el ambiente universitario. Sin embargo nuestro sistema universitario es obsoleto y rígido, los exámenes de ingreso privilegian el empleo de la memoria.  Como el sistema educativo dirige a todo mundo a la Universidad, por principio de realidad muchas escuelas privadas establecen 
exámenes "tipo ingreso", fuera del desarrollo de competencias. Hay escuelas que se publicitan como "preuniversitarias" desde la Primaria.

Los profesores universitarios están más retrasados que los escolares en cuanto a metodologías y didáctica, provienen ellos mismos en su mayoría de canteras memorísticas. De ahí que en la Universidad los alumnos padecen los mismos problemas que en la escuela, agravados. El síndrome del copy and paste (plagio), es secuela de un problema con aristas intelectivas y ético-morales, consecuencia de la ausencia de un proceso de enseñanza-aprendizaje que privilegie  habilidades cognitivas, no sólo la memoria.

(Un Paréntesis: Como profesor de educación superior me he encontrado con este problema, y agarré rápido fama de "profesor difícil". ¿Por qué? Porque en mis exámenes los alumnos podían ir con libros y apuntes, y porque los reactivos que proporcionaba implicaban operaciones intelectivas en algunos casos muy primarias. Por  desgracia, muchos de mis alumnos tenían problemas.)

Élite

La Universidad peruana tiene interesantes elementos elitescos: Las tasas de egreso son muy bajas, por situaciones extra-académicas (la capacidad económica). Las tasas de ingreso más bien son muy altas por motivos de ganancia económica y sostenibilidad institucional. Entre el ingreso y la salida el alumno "aprehende" y/o refuerza que de lo que se trata es de aprobar los cursos, no de adquirir conocimientos y habilidades, y se contrae a ello como objetivo primario. Tiene lógica, aprende exactamente lo que le enseñamos: Que el fin justifica los medios, y en ese sentido la educación peruana logra sus objetivos de currículum oculto.

Los profesores universitarios ganan más que los escolares, están mejor considerados socialmente y disponen de una institucionalidad más sólida. Aunque esto ha cambiado en las últimas décadas con la aparición de universidades que continúan sin cambios con los mismos criterios escolares de memoria, funcionales para una gran mayoría de alumnos que no será muy capaz de leer, pero sí de pagar. El resultado es previsible: Profesionales muy mediocres, cargados de papeles que acreditan que pasaron por el aro. Se puede decir que casi lo único que acreditan dichos papeles es que se pagó por ellos.

Las escuelas de la modalidad pública de jóvenes-adultos (la antigua vespertina-nocturna) muestran de modo directo los criterios a que nos referimos: En abril y diciembre (matrícula y notas finales), las clases se abarrotan de alumnos, en el intermedio están casi vacías. Los alumnos son ciudadanos con DNI que han "aprehendido" que de lo que se trata es de aprobar y tener el papel, y ya está. No pierden tiempo en clases, lo rentabilizan trabajando o estudiando lo que sí les va a servir, idiomas y computación,  habilidades que sí necesitan.

Comercialización

En situaciones como ésta podemos descubrir el origen, correa de transmisión social y desarrollo de esa conducta social anómica que llamamos "viveza criolla".

Añadamos a esto un diseño de evaluación cuya única justificación está en facilitar la rentabilización de la nota. Como es bien sabido y callado, en ciertos lugares del Perú este hecho está tan institucionalizado - con tarifarios explícitos inclusive - que la correlación entre la evaluación y las capacidades es inexistente. Ello refuerza el memorismo, que hace más fácil cobrar por la nota aprobatoria, y así se mantiene el vetustísimo sistema vigesimal, hueso que se arroja a los docentes más "conflictivos".

Hacer la Finta

Si se mejorara la nutrición de los niños, la infraestructura de los colegios, los ingresos y capacitación de nuestros docentes, habría resultados mensurables que permitirían  salir de la situación de emergencia educativa que arrastramos hace decenios, y cuyas consecuencias vemos cada día en muchas áreas. Si los gobiernos consiguieran salir de su marasmo y distraerse un cuarto de hora de otras ocupaciones, eliminar de una buena vez el analfabetismo se ganaría mis felicitaciones más extremas.


Pero aún si hiciéramos todo ello, no resolveremos el problema de la educación peruana. El presente y el futuro requieren de personas con habilidades morales, sociales e intelectuales diversificadas, educadas en el real sentido de la palabra. La pregunta central es qué debemos, en la situación actual, hacer para que la situación de "eterna emergencia" pueda revertirse, y preguntarse si para eso basta con hacer la Finta modificando algunos aspectos de la realidad. Si alguien tiene la receta, que me la pase.