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jueves, 30 de octubre de 2014

EL PROYECTO ÉTICO DE LA DERECHA - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (VII)

Peru Blogs

EL PROYECTO ÉTICO DE LA DERECHA
LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (VII)


Introducción

En Educación las cosas no van bien en el mundo, hay desfase entre el desarrollo social en los distintos países y lo que las Ciencias de la Educación están en condiciones de ofrecer, pese a vertiginosos avances al respecto en todas partes. Y si esto no va bien en el Mundo, podemos imaginar lo que pasa cuando incorporamos Vino Nuevo en Odres Viejos, es decir cuando metemos adelantos en estructuras educativas anquilosadas y diseñadas para la exclusión social, como la peruana. En mi país no importa qué indicador usemos, vamos muy abajo en lo positivo y muy arriba en lo negativo, y el principal rasgo es la inercia que refleja inmensa resistencia al cambio. Sin embargo, la crisis educativa iguala a todos por más o por menos en la Enseñanza de Valores Éticos, si consideramos los resultados nadie logra lo que quiere. En pocos aspectos como en éste chocan más frontalmente las influencias sociales con las del currículum abierto de la escuela. O, si se quiere, entre el currículum abierto y el currículum oculto en todas las instituciones sociales.

Definiendo el Problema

La lúcida Psicóloga chilena Pilar Sordo advertía ha poco en una charla para padres de familia (muy distintas de las que hace para ganar plata o promover sus libros) que sólo un 10 a 15 % de jóvenes chilenos se forma en el cumplimiento de reglas y normas sociales, y advertía que un 10 a 15 % de la población no permite una sociedad estable. El enfrentamiento en Chile sobre el Lucro en la Educación es un problema social, me pregunto qué porcentaje de jóvenes peruanos se forma en el cumplir reglas y normas, y digo cumplir y no marcar el paso, que hay diferencia entre Autonomía y Heteronomía. Pero no hay datos, para variar.

Tratemos de pensar el problema: Es incuestionable que las dictaduras no producen ciudadanos. Décadas de pinochetismo en Chile barrieron los problemas sociales bajo la alfombra, y al final igual estallan en enfrentamientos de clase que tratan hoy de procesar con alguna solvencia a través de una institucionalidad que en el Perú no hay. Una lección es que no se puede basar el aprendizaje del respeto a normas y reglas únicamente en el castigo, es decir en el establecimiento de una moral heterónoma basada en la represión.

Las ideas de Dictadura y Castigo son parte fundamental en la trama ético-moral de la Derecha Política, en particular en el Perú. En Chile y otros países se ve clara la bancarrota del Proyecto Ético de la Derecha, basado en el Homo Economicus como paradigma de la especie humana - Hombre Unidimensional a lo Marcuse - cuya motivación principal es la supervivencia, y para ella sometido al control de la autoridad por el miedo, la reverencia y la fuerza. Ello crea la contradicción que en sí misma se constituye ya en enfrentamiento y a la que el Autoritarismo no proporciona salida, apenas un enfriamiento a costo inmenso.  

Valores Éticos de la Derecha

Toda sociedad permanece por un doble juego de proposiciones axiológicas positivas y negativas, es decir Valores que la acción social fomenta y Anti-Valores que la sociedad rechaza. Por cierto, una definición “correcta” de Valores relativiza los Anti-Valores, en especial si nos alejamos del ius-naturalismo, trampa en que caen incluso intelectos vigorosos. Es que la tentación de disponer de una Verdad a la cual someter usos, costumbres y leyes es grande por lo sumamente cómoda, pero por desgracia cada vez menos adecuada a la ingente variedad que se instala en nuestras sociedades a tenor del avance social globalizado.

Se constata que las Derechas Económicas y Políticas tienen en la cúspide de su escala de valores el Consumo y la Ganancia Económica. Sin menoscabar la importancia de valores orientados a la supervivencia y la mejora de las condiciones de vida, cuestión para nada baladí, cabe cuestionarse si se puede estructurar la sociedad sobre una sola dimensión es decir, centrándola en el único objetivo del crecimiento económico, sin considerar otras circunstancias y valores, como las del emprendedurismo, en las que no abundaré hoy.     

El Proyecto Ético de la Derecha Política

Mantener el control de la sociedad de modo que los trabajadores trabajen cada vez más por cada vez menos, es, por decir lo menos, difícil. Al revés de lo que los creyentes en la mano invisible del mercado señalan desde sus anteojeras ideológicas, la evolución natural de la economía capitalista en sociedades estamentarias retrasadas en lo social apunta exactamente en la dirección que ocurre en el Perú: Crecimiento desmesurado del sector informal que escapa a reglas de juego impuestas, enclaustramiento de sectores sociales dominantes en una economía extractiva basada en todo o en parte en subsidios sociales con los que el sector formal es financiando por el sector informal (como el cholo barato), y creciente enfrentamiento en los límites de la marginalidad entre estos dos sectores, al debilitarse a profundidad el aparato estatal que debiera dar soporte a la estructura de la desigualdad. En este sentido, el Proyecto Ético de la Derecha de una escala de valores unidimensional refuerza la división en mentes ya escindidas entre lo Formal y lo Informal, y deviene en mecanismos para construir y sostener mentes esquizoides en su desempeño social. Las consecuencias de este hecho son imprevisibles, pero fácilmente observables en la anomia social preponderante.


Colofón

La Derecha no es intrínsecamente malvada, esa idea corresponde a un pensamiento de tercio excluido, ajeno a toda complejidad y sentido holista de la realidad. Hay modos de definir Derecha e Izquierda de manera objetiva, como partes de un solo sistema social, político y económico de múltiples facetas. Sin embargo, en la Derecha del Perú y América Latina prepondera una Ideología limitada, heredada de la Guerra Fría. A la Derecha Política le faltan neuronas y le sobra conservadurismo ciego. Un aggiornamiento liberal que le devuelva peso ético a sus ideas y le permita dirigir resulta a estas alturas impostergable. Ello no puede hacerse desde la escuela, requiere desbrozar el autoritarismo de la Derecha desde sus organizaciones, y esto quemará, pero las hogueras no solamente queman, también iluminan. La pregunta es si desde una mente unidimensional es posible plantearse dimensiones múltiples. Y ahí lo dejamos por hoy.  

(Nota Final: 
Que la Izquierda se merece su chiquita, no hay duda. 
Y ya viene.)

lunes, 27 de febrero de 2012

LECTURA EN LA FAMILIA, o Cómo hacer que su niño lea, Señora



“Enseñarle un libro a un peruano es cómo enseñarle la cruz a Drácula” (Poeta de la calle)

“La educación de los hijos debe empezar veinte años antes que estos nazcan.” (Napoleón)

“… lo que determina en gran medida la vida de los seres humanos es el peso de las palabras o el peso de su ausencia.” (Michèle Petit, especialista internacional en lectura)

Todo el lío alrededor de los textos escolares y los costos de la Educación en el Perú ha calateado tanto la desesperación de las familias por ubicar social y económicamente a sus vástagos, como la inanidad del servicio educativo que se recibe, pagado o público. Una arista de este tema se relaciona con la lectura. Muchos papis y mamis traen una preocupación mayor, cotidiana y muchas veces desesperante, que es básicamente cómo hacemos que el muchacho o muchacha de miércoles lea y estudie.

Lectura y Nutrición

Es aquí donde se observan algunas cuestiones sobre las que quisiera echar un poquito de luz, la que pueda. Señora, si usted empieza a preocuparse de que su hijo lea a los siete, ocho, nueve o diez años, usted ya fue. Sus estrategias tendrán que ser muy otras que las que voy a proponer, porque usted dejó pasar el tiempo. Claro, los hijos pequeños se tienen por lo general cuando uno es más o menos joven y bobo. Es decir, cuando uno mismo no ha cuajado y cree aún que las cosas pasan solas. En Educación, como en todo, nada pasa si nada se hace. Y eso significa que si eres reciente papi o mami, empieza a preocuparte AHORA. No se trata de que te comas la publicidad que te presenta niños disfrazados de toga y birrete, cargados por babeantes papis jóvenes con caras de imbécil, que te jura y rejura que tu hijo dejará a Einstein como zapatilla si le das un cierto tipo de leche enriquecida. Puedes inyectársela intravenosa si quieres, y lo máximo que pasará es que el chico subirá de peso y será algo más saludable. Lo que malo no es, por más que será a un costo exorbitante que saldrá de tu bolsillo.

Es decir, tu hijo no será lector porque le des suplementos nutricionales. Claro que no sobran, pero una dieta adecuada debería ser, y por lo general es, más que suficiente. No me deja de sorprender tanto la necesidad de los papis y mamis noveles de sentir que hacen algo – probable reflejo de un sentimiento culposo – como que los oligopolios de la alimentación exploten sin misericordia este sentimiento. Los suplementos, entiendo tal vez exageradamente, son como la sopita de enfermo: Para enfermitos. Adquirir las necesarias grasas, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales se puede lograr formando adecuados hábitos alimentarios. Tener hijos es una buena oportunidad para ordenarse y considerar la familia como un todo. Los adultos de la familia deben hablar de este y otros temas, que siempre es mejor tomar decisiones sensatas antes que dejarse llevar por la culpa de “trabajar demasiado” o de “no tener tiempo”. Además, sentirse culpable de ganarse la vida para sí y para la familia es, perdónenme mis lectores, de lo más bobo. La familia tiene que adaptarse al ritmo de la realidad, no al revés. Claro, hay que meter neuronas para contrarrestar las malas influencias sociales y hacerse cargo. Pero siempre hay un cómo.     

Lectura y Autonomía

Lo que hay que hacer con los niños es aprestarlos sin correteaderas. Cuando son bebés deben estar expuestos a las influencias del exterior. Los bebés son curiosos por naturaleza y les encanta emplear sus sentidos. Dejo a los psicólogos del desarrollo el detalle de sus etapas, y recomiendo a papis y mamis que los lean, que hay muchos y muy buenos. La cosa es que los niños y niñas son esponjitas que usan sus sentidos y captan todo, aquí, ahora, y a velocidad de auto de carreras. Nunca hay suficiente cuidado para elegir las influencias que se desea tengan nuestros bebés y niños. No es fácil y es cada vez más caro, pero nada sustituye la supervisión familiar. El objetivo es que el bebé haga las cosas por sí mismo. Naturalmente a su ritmo, pues, señora.

Lo primero en todo este asunto es que tu hijo sea él mismo, no una prolongación tuya. Vale decir se trata de desarrollarlo como un ser humano autónomo. Y eso tiene un motivo obvio: Tú no estarás siempre, tú no lo cuidarás siempre, para bien y para mal ese mocosito/a crecerá y te retará algún día, caminará con sus pies y comerá con su manito. Más vale que sepa hacerlo bien.  Tú no vas a leer por él / ella, lo tendrán que hacer por sí mismo. Es decir, hay que formar la autonomía. Esto, que es más obvio que los agujeros de las orejas, choca con la sobreprotección que mamis y papis le acuerdan a sus criaturitas de porcelana, a los que cuidan cómo si fueran a quebrarse si los exponen a la realidad. Pero la autonomía no puede fomentarse sin correr riesgos, sin que los muchachos y muchachas de miércoles se caigan y se den coscorrones. Riesgos inteligentes, avisados y calculados, claro, tampoco se trata de irse al otro lado. Pero la autonomía significa que vuestra criaturita debe llegar a enfrentar el mundo y la sociedad él solito, con confianza en sus propios medios y con confianza en su propio cuerpo.

Leer cómo habilidad

Esto del gusto por la lectura es relativo. Recojo aquí ciertas ideas de la especialista Michèle Petit. Leer puede ser muy pesado, y no necesariamente te va a gustar siempre. Se supone que la vaina empieza con el gusto derivado del leer, del placer que proporciona. Repito, esto es relativo. Si haces que tus monstruitos se familiaricen con la letra escrita, pues les gustará la letra escrita, pero no de arranque por la letra escrita, sino por lo que transporta. Contar cuentos e historias es muy bonito y a las criaturas les fascina. Por eso se pegan a la televisión, y por eso los juegos de video presentan historias que contextúan el juego mismo. El tema es que ver tele o jugar con las pantallas no crea habilidades lectoras, sino otras muy distintas. No es que sean negativas, simplemente no son habilidades lectoras. Lo que joroba la paciencia es que hay que darse el tiempo para contarles historias a los niños y niñas en vez de ver la cuarta temporada de la serie de moda. Y además hay que leerles con el libro abierto delante. Porque ellos, que son aprendices mucho más eficientes que nosotros, rápidamente asocian e imitan. Y como asocian las historias fascinantes que les cuentan con sus soportes, es decir con los libros, pues solitos y a su tiempo se acercarán a ellos a buscar esas maravillas, más aún si tienen figuritas y muchísimos colores y diseños. E imitan al papi o mami que lee, claro, si es que leen por su cuenta y sin ocultar que están leyendo. La vida familiar muchas veces puede consistir en sentarse en una sala – lugar más o menos abandonado en muchas familias – y cada cual hacer lo suyo: Los niños jugar, los papás leer y escuchar música o a veces incluso trabajar. E interactuar.  

Palabra mágica: Interactuar

La discusión acerca de la dicotomía Cantidad / Calidad del tiempo dedicado a los hijos es muy relativa. Las dificultades inherentes al ganarse la vida limitan la cantidad de tiempo disponible, y se pretende que esto se sustituya por “calidad” de tiempo. Hay algo de cierto en ello, si bien muchas veces los más empingorotados especialistas están en figuritas para explicar cómo se fabrica un tiempo de calidad. Yo tengo mi palabrita mágica para exorcizar al monstruo: Interactuar.

Un tiempo de calidad implica Interactuar. Y eso significa exactamente lo que dice: Estar juntos, no yuxtapuestos como extraños, sino haciendo cosas juntos. Estas cosas pueden ser por separado, en donde cada cual hace lo suyo e interactúa de cuando en vez. No hay reglas acá sino ser quien se es. No hay un “deber ser”. Si te provoca alzar al mocoso y comértelo a besos, hazlo. Además, si uno está ahí, le provoca hacerlo. No te aguantes si te provoca, pero fingir tampoco es gracia, los niños se dan cuenta cuando eres hipócrita. Además no todos los días estás de humor, pero tienes que recordar que el adulto eres tú, y tu responsabilidad sigue allí. Pero relájate, varón, mujer. Vive tu familia. Tampoco se trata que seas quien no eres, lo que cuenta mucho cuando se es “papá sustituto” (padrastro, tío, abuelo, pareja de la mamá, etcétera), y sobre todo cuando hay “papá oficial” más o menos ausente, con el que no se trata de competir.  Estos períodos de estar juntos sin objetivo común fijo son necesarios desde todo punto de vista. Los niños se acostumbran a vernos ahí, haciendo lo nuestro autónomamente, y de eso se trata, que no dependan emocionalmente de nosotros. Como son grandes imitadores, harán lo que nosotros. Mira qué tal  poder el que tenemos.

Otra forma de interacción es lo que llamo - con otros - los “tiempos fuertes”. Tal vez a esto se refieran los especialistas que hablan de tiempo de calidad. Puede haberlos de muchos tipos. La cosa es estar juntos haciendo algo. Pongamos algunos ejemplos: Imagínate que te levantas media hora antes, cuando no hay tanto carro en la calle y sacas a pasear a tu monstruito, mejor aún si al parque, por el puro prurito de respirar el aire en la mañana, y porque mirar árboles y verde es relajante y bonito. Los fines de semana ciertos papás se tiran el presupuesto familiar llevando a los hijos a ciertos happenings. Nada malo en sí mismo, si tienes la plata. Pero hacer las labores juntos tiene a mi ver más gracia. Y la señora, además, lo agradecerá, pero no le destrocen el establecimiento: Ayuden con el desayuno del domingo; la labor de la cocina; la limpieza de la casa; el hacer ejercicio por el puro vacilón de hacerlo; escuchar música, bailar y cantar – de paso a la señora eso le suele gustar; el salir a ver la puesta del sol, si la tienes al alcance por supuesto; incluso ver la serie de televisión preferida. Todo tiene sentido cuando están todos juntos haciéndolo. Claro, hay actividades que son mejores que otras, ahí lo dejo a tu criterio, a tu modo de ser y el de tu gente.     

Interactuar leyendo, o leer interactuando

Entre los posibles tiempos fuertes están los tiempos de leer. Ya el simple hecho de estar juntos relajadamente un cierto espacio de tiempo suele convertir espontáneamente y con rapidez los tiempos “sin objetivo fijo” en “tiempos fuertes”. Con el tiempo los tiempos se fabrican solos, si estás relajado y no tratas de corretear a tus monstruitos. Eso sólo sirve para transmitirles tu tensión y estrés. Estoy seguro que tienes cosas mejores que pasarle a tus mocosos. Tratemos de pensar en “tiempos fuertes lectores”.

Los niños y niñas de menos de seis años de edad – y también de más - se pirran por escuchar y contar cuentos e historias, de jugar con las palabras, de divertirse. Buena oportunidad para los papis y mamis de volver a ser niños y niñas. Las historias que te contaron a ti de chibolo hacen el primer gasto. Importa poco que seas varón o mujer, siempre hay buenos recuerdos, versitos, canciones, juegos con los dedos u otras partes del cuerpo, historias de fantasmas, tradiciones familiares, adivinanzas, trabalenguas. Si consigues fabricar un “tiempo fuerte” justo antes de hacer dormir a tus monstruitos, matas varios pájaros de un solo revés. Aunque a veces te interesarás tanto en tus propias historias que no querrás dejarlas después que tu mocosa o mocoso ya esté hace rato durmiendo. Pero de eso se trata al final. Y además trasladas a tus hijos aquello que más te gustó de niño, fomentas las tradiciones nacionales, y así, sin darte cuenta, incorporas a tu hijo a tu sociedad.  

Es sorprendente cómo a través de estos tiempos fuertes los mocosos se esfuerzan ellos solos para leer, si es que la hiciste bien, por supuesto. Hiciste tiempo de calidad, diste buen ejemplo, porque si ellos te ven leerles pues claro, ellos no te conocen a ti en tus mezquindades y tonterías, ellos se creen que tú eres lo máximo. Y estás usando eso para fomentar la lectura. Que te vean leerles, y leer por tu cuenta, que vean cómo te gusta, te divierte y te vacila. Comenta tus propias lecturas. Que vean cómo te esfuerzas por entender lo que tú lees. Por experiencia personal te comento que todo material es funcional. La estructura de los huesos, los departamentos del Perú o el origen del universo pueden convertirse en cuentos. Mirar la Luna en el firmamento en la noche no solamente es bacán, produce historias (Luna lunera / cascabelera / cinco pollitos / y una ternera). A veces se escucha decir que la Infancia de los propios hijos es maravillosa para uno como papi o mami. Es completamente cierto, si lo intentas.

La lectura accesible

El placer de leer no se crea con frustraciones. Es un primer paso, pero aunque sin él no se lee, no basta. Frustrar la lectura es escandalosamente fácil. Receta para no leer: Textos farragosos y complejos convertidos en una obligación penosa, con vocabulario complicado y sintaxis difícil, sin figuras, sin historias, sin juegos de palabras, no hay nada mejor para marchar en vivo y en directo hacia el aburrimiento y el fracaso. La dificultad está en el crítico período del aprendizaje de la decodificación, que coincide con la Educación Inicial. No hay reglas generales para esto, depende del ritmo de cada persona, pues que la lectura es una actividad personalísima. Pero en términos generales, si no has aprestado a tus hijos en un vocabulario relativamente complejo, pues la decodificación se convertirá en algo demasiado complejo y frustrante para ser abordado, y tu mocoso, que es cualquier cosa menos idiota, no hará lo que le cueste demasiado hacer. Como tú, ni más ni menos. Menos mal, el secreto no es tan complejo de captar.

Los cuentos infantiles poseen muchas virtudes. Aunque hay miles de versiones de cada cuál – debo haber visto unas cien o más de la Cenicienta – en general tienden a cuidar la complejidad del vocabulario. Claro, las ediciones responden a públicos muy específicos, casi siempre españoles o argentinos o mexicanos. Pero eso no es tan malo, aunque estas poblaciones – en realidad todas ellas – están por encima de nosotros en comprensión lectora. El hecho es que arrancar por ahí tiene mucho sentido, sean cuentos de autores antiguos o nuevos. Siguen siendo historias con trama e interés propio. Yo mismo me he sorprendido continuando la lectura de ciertas historias, con mis propios monstruitos largamente dormidos. Por cierto, es buen momento para introducir cuentos e historias de origen nacional y con tramas de todos tipos y calibres. No hay necesidad de experimentar, los cuentos para niños son para niños, y por lo general los autores saben lo que hacen. No hay necesidad de “proteger” a los niños, aunque nos parezca que algunos cuentos sean bien dramáticos y traigan contenidos que nos afecten personalmente. Pienso en historias como “La Niña de los Fósforos”, de dramático final; o en ciertos cuentos quechuas de aparecidos, realmente de susto, recopilados por José María Arguedas. Si te parece que algo es demasiado para tu monstruito, pues nárralo de otro modo, de todos modos, cuando lo lea por sí mismo enfrentará esas realidades. Y estarás ahí para ayudar.

Los temores de los niños pueden y deben ser exorcizados. Hay cuentos e historias que producen vergüenzas o miedos, análogos completamente a los de la vida real, que tus mocosos no diferencian, pues para ellos todo es “real”. Que consigan separar paulatinamente la fantasía de la realidad es, precisamente, pelota que está en tu cancha, y acabo de mostrarte una manera de trabajarla. El peor enemigo de los niños es el miedo irreal, sin objetivo y sin posibilidad de control. Que consigan superar sus naturales temores es parte de la adaptación al mundo natural y a la sociedad.

Qué da la lectura

La lectura proporciona mundos. Nada menos.  No solamente el macrocosmos “real” en el que vivimos, nos movemos y existimos, sino también el microcosmos, el mundo que tenemos dentro y que a veces compensa la chatura de nuestra vida cotidiana y hace que la vida sea un bien precioso, bien digno de ser experimentado. Una de las lecturas para niños que me parece de mayor efectividad para leerla con los mocosos son las fábulas. Se diferencian de los cuentos “normales” en que presentan no un ser sino un “deber ser”. La formación de valores suele ser importante para la vida social, pero a la vez existe inevitablemente ligado a todo deber-ser la confrontación con el ser.  El mundo puede necesitar de paz, pero hay guerras. La sociedad necesita de gente honrada, pero lo cierto es que existe una desenfrenada carrera codiciosa. Decir la verdad es bueno, pero la gente miente. Estas contradicciones sociales crean conflictos en las mentes infantiles desde temprano, normalmente antes que los papis y mamis nos demos cuenta. Esopo, Iriarte, Samaniego y demás fabulistas lo sabían, y trataban de presentar modelos de acción práctica, para que este mundo no nos coja desprevenidos en su dura realidad. Es así que a los temas de decodificación y comprensión lectora empezamos a añadir funciones intelectivas más altas, las que vehiculan los juicios morales.

Colofón

No se aprende principalmente a leer para divertirse, aunque divertirse sea importante. No se lee para ser una enciclopedia ambulante, ni para regodearse, ni siquiera para aprender a hacer juicios morales; por más importante que sea desarrollar funciones intelectuales y éticas para la feroz lucha por la vida. Se aprende a leer para incorporar el Mundo al propio lenguaje, para ser plenamente humano y autónomo. El peso de la palabra o de su ausencia estará encima de nosotros toda nuestra vida.  Te apropias del mundo y eres un protagonista en él si hablas tu propia palabra, no si te dejas pronunciar por otros. Y punto por hoy.

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jueves, 16 de febrero de 2012

MOTIVACIÓN: UN VIDEO TED

"Soy abogado, no creo en los sentimientos ... soy norteamericano, no creo en la Filosofía ... Esto es un hecho." (Dan Pink)


La discusión actual sobre la promesa electoral de la elevación del salario mínimo vital en el Perú me lleva a una pequeña digresión sobre el más amplio problema de los incentivos para trabajar, o las razones por las que le dedicamos tanto tiempo a la supervivencia, o para ponerlo en términos de psicología laboral, la Motivación. En el presente video TED Ideas worth Spreading (Ideas dignas de difusión), el analista laboral Dan Pink se dirige a una selecta concurrencia con la sorprendente tesis de que los métodos tradicionales de recompensa no son tan efectivos como se cree. Veamos el Video y tratemos de pensar como pensaría un emprendedor y/o un gerente. Después de todo, muchos están en sus manos. Tal vez nos ayude a replantear algunas ideas sobre el tema laboral, en especial esa idea del "sobrecosto laboral", tan bien reflejado en el "problema de la vela".  

Dan Pink on the surprising science of motivation | Video on TED.com

Se ha aducido seriamente que el problema de la productividad está en relación con la Calidad Educativa del trabajador peruano. Parece algo sencillo de plantear: Como el sistema educativo está hasta las cangallas, entonces el trabajador peruano es ignorante y carece de habilidades consideradas elementales para el desempeño laboral. Sin embargo, los sistemas educativos en general nunca han sido extraordinarios, y esta afirmación solamente funcionaría a plenitud para los sectores donde se emplea mayor cantidad de tecnología moderna, que no es casualidad son los de mejores salarios. ¿Qué pasa con el incentivo, del que el salario es considerado el más importante?

Según se desprende de los experimentos narrados por Dan Pink, parece que, dada la preocupación de la supervivencia resuelta, el rendimiento del trabajador no depende tanto del incentivo económico - bonos, horas extras, "el propio reality-show" - como se ha creído. Se sabe que por encima de un determinado salario el rendimiento tiende a decrecer, y la pregunta que me sugiere es: ¿No estaremos equivocando de medio a medio nuestra política laboral al hacerla tan dependiente de la ganancia por productividad? O visto de otro modo, ¿No es el aumento del salario mínimo un colchón que permite una disminución general del "índice de la preocupación por la supervivencia" y libera la creatividad en el desempeño laboral?

Los motivadores externos - palo y zanahoria - parecen ser los motores fundamentales de la motivación laboral tal como los piensan los principales decisores económicos y los líderes de empresa en nuestro país. No parece que esto corresponda con los hallazgos de la ciencia de la motivación. Ni con lo que los jóvenes en general, y en especial los NINI (Que NI estudian NI trabajan), esperan de su entorno laboral. Me arriesgo a decir que tanto los jóvenes por razón generacional, como los maestros de avanzada - por su contacto con jóvenes y con la pedagogía moderna - están mucho más adelantados que los emprendedores y cabezas de empresa en cuanto al conocimiento de la Motivación laboral.

El enfoque palo-y-zanahoria, como señala Pink, parece funcionar bien para las tareas del siglo XX - masivas en cholo barato -, pero en cuanto al desempeño laboral tipo Siglo XXI, parecen estar quedando desfasadas a alta velocidad. Cuando los movimientos y tareas son simples y están, por así decir, "masticadas", parece que la atención puede concentrarse con mayor facilidad y el sistema de palo-y-zanahoria puede funcionar razonablemente. Pero cuando se trata de creatividad, intuición e innovación, es más bien perjudicial y contraproducente. No lo digo yo, lo dicen Pink y Glucksberg y no sé cuantas más autoridades. Los trabajos mecanizados los pueden hacer chimpancés bien entrenados, computadoras o ser subcontratados a menor costo en países como el nuestro. Lo que las empresas - y el estado, de paso - necesitan y necesitarán cada vez más son habilidades diferentes, habilidades tipo Siglo XXI. Como señalan Pink y el London School of Economics, el trabajador del siglo XXI se desempeña mejor cuando posee autonomía, dominio de su área, y propósito orientado por una escala de valores.  

Y aquí puede avizorarse una brecha entre lo que el sistema educativo reformado puede ofrecer, y lo que la empresa y/o emprendimiento suelen creer que necesitan. ¿Queremos un país de subcontratistas mecanizados, mecanógrafos automatizados de computadoras y/o chimpancés bien entrenados? ¿O uno de dinámicos jóvenes y adultos creativos, innovadores, autónomos, entrenados en el trabajo duro y con una escala de valores propia? Claro que estos trabajadores no serán más fáciles de manipular ni engañar para que trabajen el triple por la mitad y sin horas extras. Pero según parece ese es el precio que las empresas tendrán que pagar por una alta productividad, la de verdad, la del despegue. Cualquiera puede darle palo al burro para que ande, no se necesitan especiales habilidades empresariales para ello. ¿Se reorienta la vieja Lucha de Clases hacia el interior de la Empresa? ¿Es que las contradicciones no solamente no han desaparecido, sino simplemente transformado? ¿Es ésta, como jocosamente se pregunta Pink, una conspiración socialista? Necesitamos menos folklore y más ciencia. Dése su respuesta a estas preguntas, amable lector, en especial si es usted empresario o emprendedor.        

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martes, 16 de febrero de 2010

LA AUTORIDAD MORAL Y EL IMPULSO AL ASESINATO: APROXIMACIONES

Escuchamos en los Medios de Comunicación el habitual desconcierto frente al tema del asesinato de una madre por su hija y su pareja sentimental (digamos), en un despliegue de hipocresía que casi nos sorprendería, si no estuviéramos habituados al castigo. No exenta de gracia es la reacción moralista que plantean como respuesta los autorreferentes mediáticos y automodelos e imágenes que la sociedad se presenta a sí misma. Por ahí hemos escuchado incluso a un periodista “sorprendiéndose” no de que los asesinos hayan mentido, sino de que le hayan mentido a los medios. También hemos oído las autorizadas opiniones sobre ética, formación de jóvenes y pena de muerte del Congresista tránsfuga Carlos Torres Caro, invitado junto con un panel de respetables sicólogos, a “explicar” el tema, nada menos que en RPP. ¿Pérdida total de la lógica, imposición mediática digitada desde el poder, simple ejercicio de la negrura del Humor político nacional, interesada ingenuidad?

En nuestro país tantas cosas andan, como solía decir mi santa abuela, como la mona; y sin embargo pasa que manifestamos sorpresa hipócrita cuando emergen las puntas de los icebergs, lo que desde mi modesto punto de vista resulta simplemente un elaborado ejercicio para tapar el sol con un dedo, y no el más grueso precisamente. Tras el despliegue sensacionalista, algunos especialistas comienzan a abrirse paso tras la interesada cortina de humo. Si excluimos al “especialista” Torres Caro, por lo general son psicólogos, y es adecuado que ellos se pronuncien ante la población y proporcionen algún tipo de guía. Pero los psicólogos, particularmente los clínicos, tienen entre sus deberes tratar enfermedades y anomalías de la mente, y es como debe ser. Es la sociedad - y en ella el sistema educativo - el que debiera enfrentar en términos de prevención los problemas sicológico-sociales de los adolescentes y jóvenes. Y para eso hay que mirar sin concesiones lo que pasa en el tema educativo de la introducción del niño/niña en la sociedad, y los términos en que se produce.

Esto nos ubica en el contexto del hogar y en la escuela, instituciones cuya función social sería la de reproducir una suerte de orden social preexistente, traducir generacionalmente el lenguaje afectivo-racional, y servir de correa de transmisión del sistema de valores predominante. No se trata solamente del asesinato de madres y padres por sus hijos, o del cinismo y alta capacidad para el disimulo y la mentira que muestran. También es importante situar estos hechos en el contexto de nuestro país, primero o segundo o tercero en la exportación de cobre y el abuso infantil; en la harina de pescado y el asesinato de mujeres por sus parejas o exparejas, entre otras bellezas sociales. Y eso sin contar con las cifras en bruto de las desigualdades sociales y los inexistentes esfuerzos para paliarlos con cierta inteligencia. Este asesinato sobrenada en una situación social anómica.

¿Qué falla aquí? Pues casi todo, a primera vista.

El orden social que se reproduce de padres a hijos tiene los caracteres de una sociedad que no ha resuelto aún sus contradicciones morales. El hogar y la escuela se limitan a trasladar el desconcierto. En otra ocasión hemos tratado someramente el tema de la formación moral en sus aspectos heteronómicos y autonómicos. A falta de autonomía de los jóvenes – mantenidos artificialmente en el pensamiento mágico y el descontrol adolescente – la heteronomía se sostiene en nombre de una suerte de “principio de autoridad” que se invoca aún desde las altas esferas del poder. La “autoridad” se valida por ella misma, a la manera del pasado. Padres y Madres carecen de modelos sociales, y tienden a retroceder hacia sus propias experiencias como hijos. Reproducen experiencias de otras épocas y otros contextos, inadecuadas por lo menos, y autoritario-dictatoriales por lo más.

El lenguaje afectivo-racional que supuestamente la familia y la escuela debieran plantear como elemento básico de comunicación intergeneracional está marcado por este autoritarismo. La base de toda formación es la seguridad que los niños y niñas debieran sentir. El fallecido educador Juan Abugattás lo señalaba como la necesidad de hacer de las escuelas “espacios amables”, donde las relaciones sociales estuvieran signadas por el afecto, no por la imposición. La seguridad se produce por la experiencia de la presencia afectiva de los padres biológicos y simbólicos. Nadie ha podido resolver el tema de la cantidad y calidad de la presencia de los padres. Sabemos de más que la agresividad de una sociedad orientada al logro económico per se determina la ausencia física y moral de padres y madres, sea por necesidad económica, sea por posicionamiento social, aspectos que devienen como lo más importante en la escala de valores familiar. Y eso se traslada, porque los niños son niños, no tarados, y asimilan lo que se les da. La gravedad de la situación es tal que los niños aprenden con todo éxito que lo más importante es la economía y el consumo que permite. El amor, el cariño, la presencia de los padres se visualizan como menos importantes que la capacidad de consumir, es decir, que la presencia del plato de comida allá abajo, o el wii allá arriba. Y claro que es para levantar polémica el asunto.

Por ende, la escala de valores que se transmite está trastocada en su origen. Nada hay que sea más valioso e importante que responder a la desesperación consumista. Para ello se requiere poseer dinero. El dinero se obtiene a través del trabajo. ¿Se obtiene a través del trabajo? Firmes. Sabemos de más que en el Perú el vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo. No está la ética del trabajo en los “memes” (equivalente social de los genes) que trasladamos a nuestros descendientes. Más bien encontramos una suerte de “todo vale”, y la corrupción y el delito son las rutas más rápidas para el ansiado logro de una farra eterna. Basta ver los titulares de los periódicos, y las noticias en la televisión. Parece existir una desesperación por parte de las mafias que nos gobiernan de plantear socialmente una especie de “blanqueo” moral de sus acciones. Lo vemos en nuestros políticos todos los días. Los delitos no lo son, son “pecados”. Las faltas no lo son, son “errores”. Todo en la sociedad grita contra una ética del trabajo. El lenguaje mismo está pervertido. Y la deconstrucción de este lenguaje pervertido, que es una labor que debiera asumir el sistema educativo en los últimos años de secundaria, simplemente no existe.

Hagamos la simplista ecuación de autoritarismo más consumismo más perversión del lenguaje, y lo que nos da es la aceptación social máxima maquiavélica del fin que justifica los medios.

Intentemos imaginar una respuesta más o menos “adecuada” al problema planteado. El asesinato de la madre tuvo móvil económico se dice, y eso es reducir el problema a lo policial. ¿Cuál fue el móvil del asesinato? Pues contar con aquello cuyo monopolio ejerce la generación de los padres: el dinero. Pero no es el dinero por sí mismo, sino por el status que permite a través de la integración a un mercado de consumo que está claramente limitado en nuestra sociedad. Representa el logro de la autonomía tan deseada por los adolescentes de todos los tiempos. Lo terrible, lo chocante, son los medios empleados, no solamente por la amoralidad de éstos, sino, y quizá esto es lo más notable, por la incoherencia que muestra con el objetivo que se intenta, la autonomía. En generaciones pasadas, en otras latitudes, el joven en conflicto familiar solía tirar la puerta, irse de casa y luchar por ganarse la vida por su cuenta, conquistando así, a lo bestia, su propia autonomía. Aprendiendo de la realidad. Creciendo en lo económico y lo emocional hacia la adultez, en suma. Pagaba por ello con la escasez por supuesto, pero la escasez – o la fantasía de la escasez, estos niños asesinos no saben en qué consiste - parece ser una suerte de infierno por el que pasar es demasiado laborioso, cuando hay atajos. Se aspira a la autonomía, pero por la ruta fácil, sin esfuerzo, sin trabajo personal de por medio. Y se secuestra, y se asesina, se ejercen la corrupción y la prostitución, se roba, se traslada drogas, y con un poco de suerte se llega a entrar en una argolla mafiosa, donde está la plata grande. Y últimamente se entra en política.

La autonomía se construye cuando el joven asume la responsabilidad de su propia vida. Ello es un proceso educativo, por cierto, y la ausencia total de medios pedagógicos para ello, sumada a la inopia paterno-materna al respecto, arroja a los jóvenes a la confusión ética presentada socialmente, en especial por los medios. ¿Qué representaría la posesión del dinero familiar? Evidente, la posibilidad del consumo desaforado (sin aforo, sin límite), la promesa de una vida construida alrededor del ocio. El viejo concepto de alienación parece ser útil para incluirlo en una explicación racional del tema. El trabajo mismo es una mercancía escasa, y cualquier peruano con medio dedo de frente sabe en positivo que de lo que se trata es del dinero, no del trabajo. Ello nos explica el por qué hay tanto “burrier”, tanta corrupción y tanto individuo – como la pareja de la hija asesina – “sin oficio ni beneficio”. Y, de pasadita nomás, por qué hay explotación infantil y tráfico de órganos en nuestro país.

El capitalismo originario se construyó alrededor del esfuerzo denodado de individuos que, siguiendo sus propios intereses, trabajaron con habilidad e inteligencia para lograr el aumento de sus bienes y el logro de un estilo de vida desahogado. Supuesto que el modelo del capitalismo es el que se aspira a establecer en el Perú, constatamos que ninguno de sus valores personales y sociales logran ser transmitidos a las generaciones que vienen, y cuando esto sucede es contra el sistema, no debido a él. No se premia socialmente ni se le da cobertura al esfuerzo laboral fecundo, a la habilidad para resolver problemas, a la honestidad como modelo de vida. Es más, las consecuencias que le esperan a las acciones consideradas “malas” también están trastocadas. El viejo dilema de Job sobre la favorable suerte de los malvados contrapuesta a lo mal que le va a las buenas personas no es en nuestra Patria una pregunta moral que se plantea en una clase o se discute en una tertulia, es una constatación objetiva de la realidad. No es tampoco un tema de azar o estadística, sino más bien una costumbre inveterada y que el medio social nos mete por los ojos. Aún las personas con más solidez moral sienten sus principios crujir ante el embate de la realidad. La transgresión se transforma en una costumbre. En el Perú el crimen no solamente pag
a, sino que paga mejor.

¿Sorprende entonces que ocurran estas cosas? Estas cosas pasan todos los días en nuestro país. Pero no están igual de cubiertas por los medios cuando no hay plata fuerte por medio. También se mata por un plato de comida. Y no podemos ocultar el sol con un dedo señalando que “en todas partes es igual”. No, en todas partes no es igual. En casi todas las partes civilizadas del mundo estas actitudes anómicas son rechazadas frontalmente, y existen políticas educativas y familiares establecidas para contrarrestar los daños que puede producir la “libertad de prensa” y los anti-valores. Los especialistas trabajan sobre ello, el sistema educativo coloca contenciones guidas por la sensatez, se forman ciudadanos autónomos, o por lo menos se intenta. Con sus más y sus menos, por supuesto. En todas partes se cuecen habas, pero, como escuché alguna vez: “En el Perú, lo único que hacemos es cocer habas”.

Quizá vaya siendo hora de repensar el orden social. Queda abierta la discusión.

martes, 15 de diciembre de 2009

LA EDUCACION EN VALORES NO ES PANACEA


La Educación en Valores. Este es un gran Tema. Me alegra leer cuando colegas y amigos opinan sobre el tema, porque está presente. Quiero meter mi cuchara en esto.

Para empezar una Educación "contra" algo, así sea "contra la corrupción" no tiene mucho sentido. Se educa "para" o "por" el logro de algo. Como el fin de la educación es la formación del ser humano en su plena dignidad, es en cierto modo lógico que busquemos una educación en positivo. 

Es que hay dos grandes maneras, a lo bruto, de fomentar, plantear o ejecutar una educación en valores: Por la autonómica o por la heteronómica. 

Una persona con una escala de valores sólida se auto controla, ejerce su libertad, y en tal ejercicio decide sus actos, guiándolos por dicha escala. Claro que hay "valores negativos" o "antivalores", pero lo cierto es que los actos por los que se asume una escala de valores son relativos. Como católico puedo decidir usar anticonceptivos, por ejemplo, asumiendo mi responsabilidad personal, que implicará probablemente que se me sancione no dándome la posibilidad del perdón de los pecados. 

Las normas éticas y morales no son iguales a las de la ley, necesariamente.

En cualquier caso, sea que decida seguir la norma o no, dicha persona actúa de manera autónoma, es decir, toma sus decisiones ético-morales de acuerdo a una escala que él mismo ha definido a lo largo de su vida. No necesita que nadie venga a decirle como se debe portar.

Este sería el objetivo de la Educación en Valores: Formar personas con autonomía personal, capaces de elaborar una escala de valores y seguirla.

Una persona así no es corrupta, y si resulta elegir serlo, lo es en un ejercicio de su libertad que le llevaría a aceptar la sanción impuesta a los corruptos. Por puro valor de coherencia, va él solito a la cárcel; y por eso es muy raro que una persona con autonomía moral decida ser corrupta. Se autoelimina inmediatamente.

La heteronomía por el contrario implica que la aceptación de las normas solamente se realiza por presión exterior. La persona no es libre (o puede creerlo, pero no lo es), pues sus decisiones no son propias, vienen de "fuera de sí", y su escala de valores es dependiente no de sí mismo, sino de elementos que le llegan del exterior. 

Es el tipo que no se pasa la luz roja porque le ponen multa.

El autónomo, por el contrario, sabe que la luz roja implica un orden que nos beneficia a todos, y en cualquier caso una molestia menor compensada por la oposición a una entropía social indeseable.

Sin embargo, viendo el estado de la educación formal, observaremos que nuestras IIEE no educan para el ejercicio de la libertad, sino para la represión; no por el convencimiento sino por el miedo; no educan personas, sino individuos limitados al cumplimiento de normas, pues de no cumplirlas se les sanciona. 

El método de sanción es primitivamente pavloviano: Si te sales de la norma, palo. Y en esto no hay gran diferencia entre educación privada y pública. Pero en la pública se nota más, y es más grave.

Sumemos a ésto la educación informal que se recibe por los medios de comunicación, el ejemplo diario de los "líderes de opinión", el trato cotidiano en las calles. 

El trato se puede definir por la peruanísimo achoramiento, que es, en resumen, el empleo de la fuerza para imponer la propia voluntad. Esa educación es la que reciben los niños peruanos en la realidad, porque las palabras - por más bellas que sean - se las lleva el viento.

Así no sorprende que las barras bravas operen como lo hacen. Ni que se formen pandillas. La sociedad y el estado peruanos tienen a nuestros niños en estado de abandono moral. 

La única ley que se enseña adecuadamente es la ley de la selva.

Se enseña, por ejemplo, que si tienes plata y eres útil para el logro de más plata serás indultado.

Recuerda una escena shakesperiana, en la que la madre le dice al hijo que los traidores deben ser ahorcados por la gente honrada, y el niño le retruca señalando que más bien la gente honrada es ahorcada por los traidores. Lo que por cierto, ocurre en la escena siguiente, con la muerte del propio niño.

Es que los niños son niños, no idiotas, y aprenden con rapidez lo que verdaderamente se les enseña. Y cuando son inteligentes se vuelven extremadamente peligrosos. Y por ello se busca como prioridad absoluta contenerlos. 

No enseñarles a autocontenerse, ni a ejercer la problemática libertad que nos acuerda el sistema de cosas. El término "contención" - hoy en día algo edulcorado - está en el vocabulario actual de la educación, como testimonio del fracaso del sistema.

Personalmente me sonrío cuando leo o escucho a alguno que aspira a controlar la violencia con más violencia. Está en contexto con la escuela. Y sigue sin funcionar.

Cuando se señala que lo mejor es, de frente, disparar, y si es escudado en el uniforme y sin límites autoasumidos, mejor. Cuando se propone cuartel para los barristas, militarizar la educación, se dice con alegría como si eso fuera a arreglar algo, cuando el sistema de cosas reproduce a gran velocidad gente heterónoma, a la que solamente se le puede tener a raya. 

Y no es que la heteronomía no se pueda utilizar, combinada con sabias dosis de libertad y autonomía. Pero hay gentes que temen dar de comer al hambriento, no sea que se muera de indigestión en unos años.

Y ello oculta el simple deseo de ciertos sectores de instaurar una autocracia o por lo menos una aristocracia, exclusora de las posibilidades educativas (y de paso, de todas lo demás). Algo "para nosotros". Y el resto, que se fastidie. 

Hay consenso en señalar que nuestro sistema educativo estafa a las grandes mayorías nacionales. Y lo sigue haciendo. Y nada se hace al respecto.

Y el problema con esa intensiva política de no hacer nada, y más bien bajar a niveles inverosímiles el presupuesto educativo, y gritar paredón cada vez que pasa algo que era totalmente previsible; es que dura lo que resiste la contención, y no más.

Es que contención heteronómica sin refuerzo ético autónomo no lleva a ninguna parte. Aunque según parece es el único idioma que parecen entender los que propugnan más cárceles, cuarteles y balas. 

El refuerzo ético debería venir de arriba. Ramón Castilla, hombre sin mayor educación formal y el mejor presidente que nuestra patria ha tenido, decía que la corrupción de abajo no era tan complicada como la de arriba, porque la de arriba del cuerpo social se contagiaba "peor que la fiebre amarilla".

Veamos a nuestros vecinos. Evo Morales con seguridad puede tener todos los defectos y taras que se le quiera señalar, pero es, a todas luces, hombre honesto y sensato. Y no tiene dos mil títulos académicos.

Últimamente se grita a los cuatro vientos que tener títulos es tener probidad. Que la moral es cosa de aristócratas,. No lo dicen así, claro. Pero es que el gobierno necesita "nivel", se dice.

Se iguala la "expertisse" académica con la suficiencia ética y moral. Y, por supuesto, ello es una falacia. 

Lula, señero presidente de Brasil, es obrero soldador. No tiene títulos académicos.

Y ambos vecinos hacen un gobierno y una presidencia bastante mejor despachada que la que tenemos.

No existe asociación alguna entre honradez y títulos académicos. Lo único que esos títulos demuestran es, no "que lo hacen bien", sino que "la hacen bien", Y el cambio del "lo" por la "la", como sabemos bien, cuenta mucho.

Sin formación moral y ética no hay título que valga el papel en que se imprime.

Es simple pretexto para excluir a las mayorías. A algunos les gustaría que siguiéramos siendo una sociedad cortés (que los "inferiores" se arrodillen ante los "superiores"), ordenada (como un cuartel) y calladita (como un cementerio). Pero el problema es que cuando la gente se harta, cuando la contención falla, ya no es cortés ni sumisa.

Y ello explica también el otro lado de la cuestión: Como lo importante es tener título ("parecer") entonces abundan las universidades chicha y los títulos bamba. 

Una sociedad que fomente la libertad y la autonomía de sus ciudadanos no tiene estos problemas.

No deja de ser curioso que la última encuesta nacional sobre valores señala una inconsistencia social brutal, que poca gente ha notado: Los entrevistados del NSE A opinan que los peruanos somos sumisos. La del NSE D y E que los peruanos somos rebeldes.

Como solamente uno de ellos puede tener razón, esperemos que no se enteren los otros por la vía directa.

Un aspecto de muchas sociedades más o menos sanas (o sea casi cualquiera que no sea la peruana) es que se da una responsabilidad social en su clase dirigente. Existe una profunda conciencia de lo que la sociedad les da, y muchos procuran retribuirlo. Ello configura una clase dirigente responsable, con la que podemos estar en desacuerdo, pero que al tener conciencia de su rol, al devolver a la sociedad cuando menos algo de lo que recibe, recaba el respeto social y la posibilidad de aumentar con sensatez sus riquezas, acordada por el cuerpo social en su conjunto. Algo tenemos de eso, lo que hace que alberguemos algunas esperanzas.

Y es, por cierto, lo que explica que muchas de estas personas contribuyan con causas específicas y financien - pobrecitos retardados morales, piensan algunos por acá - las ONG´s, a las que algunos les adjudican "hacer agitación", cuando, curiosamente, demuestran todos los días ser más eficientes que un estado incapaz de reconstruir lo destruido por un terremoto hace ya varios años.

Los valores se viven, esa es la única manera de enseñarlos. Y, con la coherencia del caso, se castiga la falta de valores, no se premia.

Pero eso no pasa en el Perú. Estamos enfermos de eticalgia, postrados de moralina, inficionados por el cáncer de la corrupción.

La Educación no hará lo que la sociedad y el estado no hagan. La educación no es panacea. Refleja la sociedad, no la cambia. Para cambiar la educación, hay que cambiar la sociedad.

SEuO