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martes, 17 de febrero de 2015

CREATIVIDAD Y ESCUELA - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 12


CREATIVIDAD Y ESCUELA

LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 12

Introducción

La inteligencia, la creatividad y la genialidad son conceptos más huidizos que complejos. Hay gentes más inteligentes, creativas y geniales que otras, pero no todas encajan con los rasgos que definen estos conceptos. El éxito económico no tiene mucho que ver, ni tampoco la orientación laboral. Sin embargo, y para no entrar en disquisiciones sumamente interesantes pero impertinentes al objeto de esta carretada de leña, quedémonos con los rasgos de Creatividad asociados al Genio, que se mencionan y resumen en este artículo: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-01-26/las-cinco-caracteristicas-que-cumplen-todos-los-genios-sin-excepcion_76874/, el que se basa en  algunas de las conclusiones del libro Creatividad (Paidós, 2008) del psicólogo de nombre impronunciable Mihaly Csikszentmihaly, viejo conocido de estas leñadas para la hoguera educativa. 

Anotemos que, aunque el articulista citado habla de Genialidad, el psicólogo solamente habla de Creatividad, la que parece indudablemente cercana a la idea de Inteligencia; así que es fácil deducir que el periodista extrapola inicuamente y no se ciñe al trabajo original. Nosotros conservaremos el sentido que entendemos correcto, el de creatividad.    



Carácter de la Creatividad

Plantea Csikszentmihaly que las personas poseedoras de mentes privilegiadas presentan ciertas características. No me meteré tan de lleno a este espinoso tema, porque no hay cómo saber si estos rasgos son "a priori" o "a posteriori" de cuando "aparece" esa Inteligencia Superior asociada al Genio, o más bien al Creativo. Se discute si la Inteligencia es un rasgo único un conjunto de caracteres; y peor aún, se perdió el consenso sobre la naturaleza misma de la inteligencia. La definición de Inteligencia - y el paradigma - que permitió cuantificarla como Coeficiente Intelectual (CI, IQ) está cada vez más desacreditada. 

Sin embargo, echamos leña a a la hoguera educativa pues en la Práctica Docente tratamos con indicadores para definiciones operacionales. Así que nos quedamos con esto: Se es Creativo si se ha perpetrado creaciones excepcionales, un criterio sólido basado en evidencia objetiva: Nadie es un genio creativo sin haber hecho algo que lo demuestre. Dice el Evangelio que por sus frutos los conoceréis; y el Quijote que ningún hombre es más que otro, Sancho, si no ha hecho más que otro.

Creatividad y refuerzos positivos y negativos

Según Csikszentmihaly, se asocian a la Creatividad cinco características o rasgos. Como nosotros somos chicos malos, vamos a asociarlos malosamente a nuestra escuela como realmente es, y nos preguntaremos qué pasa, si se alienta o se desalienta tal característica o rasgo. Evaluar tal cosa no es complicado desde que el aprendizaje se alienta a través de refuerzos positivos o se desalienta a través de refuerzos negativos. Bastaría así con constatar si la Escuela aplica refuerzos positivos o negativos cada vez que cae en que está en presencia de estas características en sus alumnos. 


La Creatividad y el Sistema Educativo

CARACTERÍSTICAS DEL CREATIVO
ACCIÓN DE LA ESCUELA:
¿QUÉ CREE USTED?


¿POR QUÉ?
Refuerzo positivo
Refuerzo negativo
Los alumnos (creativos) son curiosos e impulsivos.

Dice el investigador: “(Los Creativos) Están (...) fascinados por su trabajo y, aunque haya otras personas más brillantes, su enorme deseo de lograr lo que se proponen supone el factor decisivo”.

Dos ActItudes acá: Curiosidad y Impulsividad (contracción de la atención a un objetivo definido) ¿La Escuela los refuerza o los reprime?



 Lo importante para el Alumno (Creativo) no es los años de escuela, sino el tiempo dedicado a lo que hace.

El tiempo de escolaridad no correlaciona totalmente con la experiencia o tiempo dedicado a los estudios. Una investigación de Dean Keith Simonson (Universidad de California), sugiere la correlación hacia la mitad de la Curva estadística Normal, pero no en los extremos: Los menos creativos tienen menos años de escolaridad, o más años (Doctorado). Sorprende, pero es claro que el Creativo es en gran medida autodidacta y autónomo.

Evalúese si la Escuela refuerza positiva o negativamente una ética del Trabajo Duro y de Autonomía Intelectual.



 Los alumnos (creativos) son muy críticos con su trabajo.

Según Howard Gardner, el patrón de trabajo de los Creativos se basa en el ensayo y error: Analizan un problema, imaginan una solución, y se retroalimentan probándola. Y emplean el tiempo que entienden necesario para ello. Esto implica ser metódico.

¿Refuerza nuestra escuela a la positiva los ensayos de prueba y error de los alumnos? ¿Refuerza positivamente el error como elemento de retroalimentación? ¿Aprecia el método, y ya que estamos en ello, aprecia y fomenta el método científico? ¿O los rechaza y desalienta?



 Los alumnos (creativos) son sacrificados y solitarios. Y en ocasiones neuróticos.

Los creativos se concentran en sus ideas y objetivos, no en la socialización. Csikszentmihalyi señala su intensa curiosidad e intereses focalizados, que los aíslan. Tienden a la ascesis o soledad autoimpuesta (Borges, Einstein, Freud). En muchos casos llegan a la neurosis.
¿Está preparada la escuela para tratar con este tipo de alumnos? ¿Los refuerza por la positiva o por la negativa?



La motivación de los Creativos se centra en el logro intrínseco más que en el extrínseco.

Lo que cuenta para los Alumnos (Creativos) es su pasión y vocación. El logro extrínseco medible en Dinero y/o Honores es secundario, aunque no inexistente.

¿Qué valores asociados a la idea del éxito refuerza en positivo el sistema educativo, los intrínsecos o los de recompensa extrínseca?





Conclusiones

Yo no sé ustedes, estimados lectores, pero para mí hay una Conclusión, y aunque habrá muchos matices según la región del mundo y la época a la que nos refiramos, tal conclusión es lapidaria. Y ya que sabemos la respuesta, dejemos aquí el asunto.

Colofón

La Escuela puede transformarse para resultados acordes a las necesidades de la sociedad. Pero que lo haga requiere de voluntad y esfuerzo, y así dejo esta hoguera creativa: Quemará, pero iluminará la noche. Hasta Otra.   

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jueves, 16 de febrero de 2012

MOTIVACIÓN: UN VIDEO TED

"Soy abogado, no creo en los sentimientos ... soy norteamericano, no creo en la Filosofía ... Esto es un hecho." (Dan Pink)


La discusión actual sobre la promesa electoral de la elevación del salario mínimo vital en el Perú me lleva a una pequeña digresión sobre el más amplio problema de los incentivos para trabajar, o las razones por las que le dedicamos tanto tiempo a la supervivencia, o para ponerlo en términos de psicología laboral, la Motivación. En el presente video TED Ideas worth Spreading (Ideas dignas de difusión), el analista laboral Dan Pink se dirige a una selecta concurrencia con la sorprendente tesis de que los métodos tradicionales de recompensa no son tan efectivos como se cree. Veamos el Video y tratemos de pensar como pensaría un emprendedor y/o un gerente. Después de todo, muchos están en sus manos. Tal vez nos ayude a replantear algunas ideas sobre el tema laboral, en especial esa idea del "sobrecosto laboral", tan bien reflejado en el "problema de la vela".  

Dan Pink on the surprising science of motivation | Video on TED.com

Se ha aducido seriamente que el problema de la productividad está en relación con la Calidad Educativa del trabajador peruano. Parece algo sencillo de plantear: Como el sistema educativo está hasta las cangallas, entonces el trabajador peruano es ignorante y carece de habilidades consideradas elementales para el desempeño laboral. Sin embargo, los sistemas educativos en general nunca han sido extraordinarios, y esta afirmación solamente funcionaría a plenitud para los sectores donde se emplea mayor cantidad de tecnología moderna, que no es casualidad son los de mejores salarios. ¿Qué pasa con el incentivo, del que el salario es considerado el más importante?

Según se desprende de los experimentos narrados por Dan Pink, parece que, dada la preocupación de la supervivencia resuelta, el rendimiento del trabajador no depende tanto del incentivo económico - bonos, horas extras, "el propio reality-show" - como se ha creído. Se sabe que por encima de un determinado salario el rendimiento tiende a decrecer, y la pregunta que me sugiere es: ¿No estaremos equivocando de medio a medio nuestra política laboral al hacerla tan dependiente de la ganancia por productividad? O visto de otro modo, ¿No es el aumento del salario mínimo un colchón que permite una disminución general del "índice de la preocupación por la supervivencia" y libera la creatividad en el desempeño laboral?

Los motivadores externos - palo y zanahoria - parecen ser los motores fundamentales de la motivación laboral tal como los piensan los principales decisores económicos y los líderes de empresa en nuestro país. No parece que esto corresponda con los hallazgos de la ciencia de la motivación. Ni con lo que los jóvenes en general, y en especial los NINI (Que NI estudian NI trabajan), esperan de su entorno laboral. Me arriesgo a decir que tanto los jóvenes por razón generacional, como los maestros de avanzada - por su contacto con jóvenes y con la pedagogía moderna - están mucho más adelantados que los emprendedores y cabezas de empresa en cuanto al conocimiento de la Motivación laboral.

El enfoque palo-y-zanahoria, como señala Pink, parece funcionar bien para las tareas del siglo XX - masivas en cholo barato -, pero en cuanto al desempeño laboral tipo Siglo XXI, parecen estar quedando desfasadas a alta velocidad. Cuando los movimientos y tareas son simples y están, por así decir, "masticadas", parece que la atención puede concentrarse con mayor facilidad y el sistema de palo-y-zanahoria puede funcionar razonablemente. Pero cuando se trata de creatividad, intuición e innovación, es más bien perjudicial y contraproducente. No lo digo yo, lo dicen Pink y Glucksberg y no sé cuantas más autoridades. Los trabajos mecanizados los pueden hacer chimpancés bien entrenados, computadoras o ser subcontratados a menor costo en países como el nuestro. Lo que las empresas - y el estado, de paso - necesitan y necesitarán cada vez más son habilidades diferentes, habilidades tipo Siglo XXI. Como señalan Pink y el London School of Economics, el trabajador del siglo XXI se desempeña mejor cuando posee autonomía, dominio de su área, y propósito orientado por una escala de valores.  

Y aquí puede avizorarse una brecha entre lo que el sistema educativo reformado puede ofrecer, y lo que la empresa y/o emprendimiento suelen creer que necesitan. ¿Queremos un país de subcontratistas mecanizados, mecanógrafos automatizados de computadoras y/o chimpancés bien entrenados? ¿O uno de dinámicos jóvenes y adultos creativos, innovadores, autónomos, entrenados en el trabajo duro y con una escala de valores propia? Claro que estos trabajadores no serán más fáciles de manipular ni engañar para que trabajen el triple por la mitad y sin horas extras. Pero según parece ese es el precio que las empresas tendrán que pagar por una alta productividad, la de verdad, la del despegue. Cualquiera puede darle palo al burro para que ande, no se necesitan especiales habilidades empresariales para ello. ¿Se reorienta la vieja Lucha de Clases hacia el interior de la Empresa? ¿Es que las contradicciones no solamente no han desaparecido, sino simplemente transformado? ¿Es ésta, como jocosamente se pregunta Pink, una conspiración socialista? Necesitamos menos folklore y más ciencia. Dése su respuesta a estas preguntas, amable lector, en especial si es usted empresario o emprendedor.        

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lunes, 10 de octubre de 2011

CONTRA LA LECTURA ABURRIDA - UN MANIFIESTO

Peru Blogs 
No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee.(Günther Grass)

Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil. (Confucio)


Una cosa es la lectura, otra el gusto por la lectura. Una cosa es enseñar a leer, otra hacerlo sostenible. Una cosa es preocuparnos por el reducidísimo nivel de comprensión lectora que muestran nuestros niños y adolescentes, otra sumamente distinta es meterles a los chicos los libros por las narices. La otra vez leía con atención un artículo – me gustaría recordar de quien, pero era excelente – sobre el “hábito” de leer, que lo que básicamente hacía era separarlo y diferenciarlo de la enseñanza y aprendizaje del leer. Esto me parece especialmente valioso a la luz de lo que ocurrió hace poco en Palacio de Gobierno al respecto. Me llama la atención – ya es un leit-motiv cuya mención debe aburrir a mis lectores – que los medios de comunicación consideren más importante la sangre y las tripas que cotidianamente nos muestran en pantalla, y no le hayan dado su merecido espacio al manifiesto por la lectura que los niños del Perú lograron sacar apoyados por la Primera Dama de la Nación. Pero es que como es Nadine quien lo hace, hay que esconderlo, suponemos que piensan, no le vaya a dar por ser Cristina.

Dejemos aparte bilis, sangre y tripas, y leamos este refrescante

MANIFIESTO POR LA LECTURA

Queridos adultos:

Sabemos que ustedes nos quieren mucho y que están preocupados por cuánto leemos. Hoy, que se recuerda la muerte del gran Ricardo Palma, quisiéramos decirles algo. Por favor, escúchennos con atención.

No basta que nos repitan una y otra vez que la “lectura es maravillosa” y que ella “garantizará nuestro éxito en el futuro”. No basta que nos obliguen a leer libros poco atractivos, sin colores, de letra chica y que luego nos pregunten por el “mensaje implícito”, “los personajes” y cosas como esas.

Ustedes nos repiten a cada rato que “leer nos hace libres”. Nosotros los niños y las niñas queremos que la lectura nos haga libres de verdad y que ésa deje de ser solo una frase bonita.

Queremos ser libres de leer lo que nos gusta. Que no nos impongan las lecturas que ustedes deciden.

Queremos que leer sea un derecho que podamos ejercer cuando deseamos y donde deseamos: en calles, plazas, paraderos, losas deportivas y en nuestros hogares.

Queremos una lectura alegre con imágenes y muchos colores. Sabemos que ustedes están muy ocupados. Siempre los vemos resolviendo problemas y con poco tiempo para leer. Por eso, los niños y las niñas les proponemos algo. Al menos un día al año, seamos todos libres. Libres de leer lo que querramos. Libres para que puedan leer con nosotros y divertirnos juntos. Así sabrán qué nos gusta leer y cómo preferimos hacerlo.

Les proponemos que el próximo 10 de noviembre, día de la Biblioteca Escolar, todos losparques del Perú se conviertan en lugares para la lectura libre de niños y adultos libres. Que sea el día de la lectura familiar: compartida, viva y divertida.

Que cada 10 de noviembre se recuerde en cada hogar, en cada escuela, en cada distrito del Perú, el derecho del niño a leer lo que le gusta.

Sin lectura no hay educación, sin educación no hay futuro.
¡VIVA LA LECTURA!”

Saquemos algunas conclusiones y relacionemos con algunos hechos:

Uno: Qué leer

Obligar a leer a los chicos no es gracia. La cultura de los libros ha cambiado, debido a Internet, y debemos añadir el esfuerzo concienzudo por estupidizar a la gente que se ha producido durante tantos años en nuestro país. También los paradigmas educativos han cambiado, y ya no se trata de memorizar lo leído. Recordemos un hecho simplísimo: A leer se aprende leyendo, y por ello el primer problema de todos es qué les damos a leer a nuestros niños.

Vale la pena una anécdota personal para formularse el problema: De chico yo era un ratón de biblioteca. Eso se lo debo a mi padre, que me puso al alcance los libros, claro está, en un contexto memorista, y puesto que este humilde servidor estaba dotado de una memoria eidética, podía repetir lo leído con puntos y comas. Tenía a mis viejos y mis profes encantados. Eso hasta que a alguien se le ocurrió meterme en uno de esos concursos por plata que implicaban una erudición increíble sobre un tema determinado. El mío era Astronomía, que había aprendido básicamente de tres fuentes: La observación directa del cielo, el empleo de un telescopio y por último la lectura de un par de libros, llenos de figuras, y especialmente de la ubicación de las estrellas por hemisferios. La desgracia llegó cuando me impusieron la lectura de un libro bastante técnico, y que había que “estudiar”. Y ahí se me acabó la jarana. Yo sabía de Astronomía porque me divertía como el proverbial cerdo mirando las benditas estrellas, pero el libro en cuestión era un texto universitario que mis familiares insistían que me lo paporreteara, y vaya, la primera parte, que era histórica, funcionó bastante bien, pero el Diagrama de Hertzprüng-Russell y otros tecnicismos bien alejados de mis posibilidades me dieron, digámoslo así, miedo. Perdón, la palabra no describe: Me aterrorizó. Mejor ni recordar el intermedio. Pero ese libro aún lo tengo y jamás lo he leído entero, aunque lo he chequeado muchas veces buscando data para mis clases de geografía astronómica. Menos mal había tanta gente detrás del premio en metálico que nunca llegué al bendito concurso.

Moraleja: los chicos no leen por plata o porque les vaya a dar plata en un hipotético futuro, leen porque se divierten como cerdos leyendo, y cuando dejan de jaranearse, pues dejan de leer y hacen otra cosa que sí les jaranee. Conclusión: Los chicos tienen que leer lo que a ellos les dé la real gana. Aunque, claro está, si uno es inteligente, los ha acostumbrado a ciertas cosas, porque papis, mamis y maestros no están pegados en la pared de adorno, y si tienen medio dedo de criterio buscarán libros con muchas figuras de colores, diagramas y fotografías impactantes y adecuadas. Yo no veo ninguna razón por la que no contarles a los chicos el cuento del universo, porque el problema del tema no es el tema, sino cómo se presenta y qué verdadera dificultad de comprensión presenta. Hay que ser hoy en día muy bestia para darle a un chico de cuatro años un Texto universitario. Por otra parte, un cuento que empiece con “Había una vez…” bien puede seguir con “… hace quince mil millones de años, un puntito que hizo Bang, y de ahí salió tooodo el Universo”. Y funciona, me consta que lo hace.

Dos: Cómo leer

Decíamos que los paradigmas educativos han cambiado fuertemente y eso quiere decir que ya no se lee con los mismos objetivos que antes. Lo que se busca hoy con leer no es ya memorizar, que si queremos un texto exacto lo bajamos de Internet, y ya. Se trata, en primer lugar, de “entender” lo que se lee; y en segundo, de “hacer algo” con lo leído, no solamente repetirlo mecánicamente. La manera de leer ha cambiado, y la competencia de la imagen frente a la palabra impresa se ha resuelto a favor de la imagen. Y ello no es tan malo, si combinamos todo de modo bacán. El manifiesto de Nadine Heredia y los chicos casi es una convocatoria contra el estrés, un reclamo para que nosotros los adultos no nos pongamos tan tensos con este tema del aprender, porque no dominaremos la mecánica de fluidos a los siete años, ni menos sirve de algo repetir a lo bruto los 25 departamentos o los 52 valles de la costa peruana. Muchísimo más importante es que los chicos se diviertan.

Seguramente aquí chocaré con las ideas más vetustas y recalcitrantemente inertes sobre el aprendizaje. Y dado que los adultos necesitan que se les explique, pues les explicaremos un poco a la bandolera: Resulta que el centro cerebral básico del aprendizaje anda bastante cerca del sistema límbico, bastante profundamente inserto en el neo córtex, lo que probablemente prueba lo necesario que fue el aprendizaje para nuestra supervivencia como especie. Pero resulta que el sistema límbico también es el asiento cerebral del vacilón, el juego y la diversión. Bueno eso quiere decir que cuando te jaraneas, lo haces con el sistema límbico; y cuando aprendes, también. Cuando somos chibolos, tenemos el soporte neural creciendo a todo meter, y eso es porque la sabia madre natura determinó que la mayor parte del aprendizaje que un ser humano necesita lo adquiera de chibolo, y eso, papis y mamis, incluye la muy compleja habilidad cultural de la lectura, que es básicamente el desciframiento y comprensión de los símbolos escritos del lenguaje. Pero si pensamos tres segundos, para leer primero tienes que haber aprendido el lenguaje, y esa habilidad, que es más compleja que el diablo, los niños la adquieren espontáneamente. ¿Qué, nadie se los enseña? Pues naranjas, nadie se los enseña. ¿Y cómo se comen eso? Pues básicamente haciendo lo que todos los chicos desde el Hombre de Cromañón han venido haciendo: Jugar, vacilarse y divertirse como cerdos con las palabras, las frases y los textos. Entonces, papis, mamis y profes, si queremos que nuestros chicos aprendan a leer y entiendan lo que leen, hagamos del leer el juego y vacilón que realmente es. Y no olvidemos que esos chiflados bajitos aprenden por imitación, así que si quieres que hable bien, empieza por hablar bien tú; y si quieres que lea, pues empieza por leer tú; y ocúpate que te escuche hablar bien y te chequee leyendo.

Además, y esto es importantísimo, hay una larguísima tradición oral detrás de la palabra escrita, y esta cultura oral jamás se ha perdido. Los cuentos para niños no se leen, se cuentan, y eso quiere decir que se pueden y se deben cambiar, que es lo que pasa con la tradición oral desde Gilgamesh, Pachacútec y Homero. Yo no tengo problema en contarles a los niños que Caperucita estaba muy distraída porque estaba pegada al iPod. Por cierto, la lectura en voz alta era una práctica en los tiempos en que no todo el mundo sabía leer, y de buena tinta sabemos que Cervantes era tan conocido por los que sabían leer como por los que no, gracias a que en ventas y posadas habían gentes que leían El Quijote en voz alta, y montones de cabreros y otros proletarios escuchando. En la España de hoy se fomenta la lectura en voz alta de las obras cervantinas, así tan complejas como son para los hispanohablantes de hoy. En Cuba hay la tradición en las tabacaleras de leer en voz alta ciertas obras de la literatura universal, y eso explica que haya habanos de marca “Romeo y Julieta”. Parece mejor que escuchar las radionovelas de Corín Tellado, no porque sean malas como literatura, sino porque hay más y mejor literatura. Trabajaba este humilde servidor para el Ministerio de Educación cuando tuvo que corregir un texto - dirigido a niños - que era un verdadero desastre y necesitaba rehacerse, y tuve la suerte de contar con la recopilación de cuentos quechuas de José María Arguedas. Para qué me invento un cuento si tengo a Arguedas. Y podríamos multiplicar los ejemplos. No basta con decir que hay que leer, además hay que leer en voz alta, y los chicos deben leer en voz alta. Lo que por cierto es divertidísimo.

Tres: Qué hacer con la lectura

Les pedimos a nuestros chicos que hagan tontería y media con la lectura. Que me perdonen mis muchos amigos profes de literatura, algunos de ellos extraordinariamente talentosos, pero no todo el mundo va a ser de grande crítico literario. He escuchado a jóvenes talentosos e inteligentes manifestar odio por García Márquez o Isabel Allende. Me pregunto cómo se puede odiar Cien Años de Soledad. Pero pasa, y pasa porque nos olvidamos para qué se lee. Es decir nos olvidamos qué hacemos con la lectura. Un amigo mío, buen escritor y eximio lector, me lo dijo una vez: La primera lectura no es para analizar nada, es para disfrutar. Analizarás después, primero lee, capta, métete en el mundo del escritor. Esto es válido para la literatura en sus versiones de narrativa, teatro, poesía e incluso ensayo y periodismo.

Además no es literatura todo lo que reluce. Me sorprende que dentro de la emergencia educativa de comprensión lectora no se haya captado el hecho simplísimo que una de las áreas donde más se lee, y donde más se debe leer, es en Ciencias Sociales. Y a Ciencias Sociales se les quitaron horas para dárselas a Comunicación. A veces me pregunto donde tendrán la cabeza los planificadores educativos. Por otra parte, los profesores más exitosos de Ciencias Sociales son los que te cuentan mejor la historia de la vaina, y mira como nos encontramos de nuevo con la oralidad. Y si a lo que dices le metes figuritas, gráficos, videos, fotos y diagramas, mejor todavía. Ahí, si la hicimos bien, los introdujimos al tema y los podemos mandar a leer. Uno de mis grandes éxitos enseñando Historia fue pasarles a los chicos la filmación de la explosión de la primera bomba atómica, que está en la Internet y bien fácil se encuentra. Luego pregunto: ¿Qué le haría esto a una ciudad? Y una vez bien conversado el tema, los mando a leer alguno de los textos clásicos sobre los efectos de la Bomba de Hiroshima. Para decirlo de un solo queco: Los chicos tienen que saber qué van a hacer con lo que leen. Hay operaciones intelectuales necesarias para la comprensión de un tema, pero nada se comprenderá si no estoy primero interesado en el tema. Motivación, que le llaman. Probemos al revés, demos primero el texto, y enfrentaremos el fracaso o la desubicación. Un chico conozco que le dieron sin anestesia – ah, el famoso plan lector – a que leyera una buena narración del tremendo drama de la muerte del explorador Scott y sus compañeros en la conquista del Polo Sur, y de seguro diré que ni fu ni fa, y todos los grandes aprendizajes que se pueden extraer de esta historia se quedaron como un magnífico deseo sin resolución.

Colofón

La verdad, se me hace difícil entender por qué el trabajo y el estudio tienen que ser entendidas e instiladas a los chicos como actividades penosas que nos quitan el espacio del ocio, donde no hacemos nada más que dedicarnos a recepcionar la sangre y las tripas que los medios nos endilgan, sobre todo cuando hay tanta y tan magnífica producción televisiva útil que puede impulsar hacia la lectura. El próximo 10 de noviembre pienso sacar a mis chicos al parque, a contar cuentos, y de paso me llevaré mi librito para jaranearme. Porque si la lectura no es diversión – diversión en el verdadero sentido etimológico del término - no es nada. Y, por cierto, bueno sería incorporar a todos los contadores de cuentos del Perú, que los tenemos muchos y muy buenos, para que salgan a contar historias, y además jalarse a todos aquellos dotados por Natura y Salamanca de habilidad para leer en voz alta. Que haya espacio para todos. Cómo me gustaría ver en todos los parques de las ciudades de mi país miles de niños, adultos y ancianos jaraneándose con historias y libros. Nos vemos en el Parque, muchachos de todas las edades.

viernes, 23 de septiembre de 2011

CONTRA LOS PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN PERUANA




CONTRA LOS PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN PERUANA


“¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.” (Alejandro Dumas)

“Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela.”
(Albert Einstein)

“Al término de mi mandato de cinco años quisiera haber hecho una gran revolución transformando la educación en el Perú” (Ollanta Humala, presidente de la república)




¿Revolución Educativa?

Parece que estamos en el contexto de una revolución Educativa y sabemos aún poco de ella. Ello puede ser una desventaja, pero también constituye una oportunidad. Se sabe que se necesita “revolucionar” la educación, es decir mover radicalmente sus paradigmas, y está en manos de las actuales autoridades educativas el qué hacer al respecto, los cómos, cuándos y dóndes. Hay bases para iniciarla, porque nunca se parte de cero, para bien o para mal, y hay ideas y situaciones que vienen dadas. La exigencia de resultados “aquí y ahora” que exhiben ciertos voceros y operadores políticos de la oposición en Educación como en muchos otros aspectos, pasa por alto y trata de disculpar frente a la ciudadanía la increíble complacencia con la que se ha tratado el tema en los últimos años, y el guante blanco reservado a los gobiernos anteriores, y negado a éste. Como no se pueden hacer las cosas antes de hacerlas, aún estamos en ese período indefinido de gobernar en que se trata de aprender a velocidad de crucero a mantener andando el aparato a la vez que se le transforma. Y este aprendizaje, como todo aprendizaje que se respete, toma tiempo.

Romper Paradigmas

Atrapados aún en la pre-modernidad educativa tendremos que saltar a la post-modernidad, o cuando menos intentarlo con solvencia. Los paradigmas educativos deletéreos suelen romperse de dos maneras: Una es parcialmente, introduciendo mayor o menor cantidad de cambios en algunos lugares, los que producen tensiones y tiranteces en un entorno de alta inercia, muchos cambios terminan eliminados si eran demasiado extraños a los paradigmas imperantes, o malamente adaptados a éstos, con lo que perdían su filo innovador. La Otra es el cambio de estructuras, intentado en nuestro país con la Reforma educativa de los 70, que siguió los avatares políticos de los cambios de gobierno, y se diluyó en parte frente a la contraofensiva conservadora, aunque dejó fuertemente instalados notables gérmenes de cambio en los que hoy nos apoyamos, como la educación inicial y la importancia de la educación productiva. Tal vez este gobierno consiga instalar nuevos gérmenes que resistan a las contrapresiones políticas, y que sobrevivan a los avatares del poder político. La lógica de la cuestión es donde se logran mayores cambios con menores esfuerzos y empleo de recursos.

Todo proceso de cambio es la resultante entre dos fuerzas: La inercia sistémica de la estructura a cambiar versus la potencia de la nueva estructura de cambio introducida. La resistencia de las estructuras establecidas pasma, retarda o relativiza los cambios, porque representa intereses, más o menos vigentes, en los que se han acomodado ciertos grupos. Por eso los cambios conllevan pisar callos y se necesita mucha audacia. Una política educativa sana ofrece alternativas al choque entre lo que es posible y lo que no lo es; así como entre lo que es moralmente necesario y la estructura legal que lo permite parcialmente o no lo permite. El liderazgo político es arriesgado, pues asume los riesgos del cambio. Y en una revolución educativa hay necesariamente cambios y riesgos.

La mejora de la Calidad de la Educación es un tema de alto riesgo, porque no es solo capacitar Docentes, crear nuevos y mejores materiales o una currícula mejor estructurada. De poco sirven los cambios si no poseen energía propia y no transforman su entorno. Su sostenibilidad se mide en cuánto consigue modificar la estructura anterior en la dirección prevista, y en cuánto consigue impermeabilizarse frente a la influencia negativa de la inercia institucional del entorno. Se ha lanzado un proceso de debate de la currícula nacional, y hay consenso alrededor de la necesidad de capacitar a los docentes, pero los diversos paradigmas que ofrecen resistencias a los procesos de cambio no verían afectada su inercia únicamente por más y mejor capacitación, materiales o currícula.

La organización escolar

Un paradigma importante se presenta en la organización escolar. Las instituciones educativas  encuadran a alumnos, docentes, autoridades y padres y madres de familia en una estructura determinada cuyo objetivo es el aprendizaje. Sus inercias estructurales se presentan en la forma de un constante conflicto entre los actores, su dinámica circula entre el relajo irresponsable y el autoritarismo jerárquico. El centro real de las actividades escolares no es el aprendizaje sino los conflictos de poder, que se resuelven por la fuerza sostenida en una cultura vertical, de obediencia sin chistar, de uniformidad de ritos y ceremonias que mal disfrazan la olla de grillos. Los docentes enfrentan a la Dirección y tratan de contener a los alumnos, los padres y madres de familia enfrentan a los docentes y la Dirección. Hay enfrentamientos y alianzas entre los actores por el control de la Institución, la matonería – bullying se inscribe en el proceso, alimentada por la cultura institucional. Resolver el problema de la autoridad y los mecanismos para alcanzar consensos entre los actores parece ser un elemento esencial para atacar este problema, reducir las pugnas internas, y hacer el espacio educativo algo menos tenso y más capaz de educar.

Los docentes

Otro paradigma se expresa en la pedagogía aplicada por los docentes que intermedian la Cultura social que pretende trasladarse a los alumnos. En la mentalidad de las gentes y de muchos líderes y operadores políticos sobrevive el viejo concepto de la Ilustración, que sobrevalora el conocimiento, la buena preparación y el orden de la clase – reflejado en el silencio, considerado como indicador de un buen desempeño docente - por sobre la capacidad de llegar a sus alumnos y motivarlos y cohesionarlos para que aprendan. La principal cualidad valorada en el docente será su capacidad para mantener el orden en el aula, lo que se consigue apelando a la verticalidad autoritaria. Mientras se siga formando y evaluando a los maestros de acuerdo con estos criterios nos mantendremos en la premodernidad, y para soltar el ancla tendremos que resolver el problema de la formación de maestros en pre y post grado, así como con una actualización y capacitación constantes y sostenidas; y con una evaluación en serio de los maestros en el contexto de una Carrera Pública sólida, que ofrezca oportunidades laborales y de desarrollo personal.

El aprendizaje

El paradigma instalado en el aprendizaje se refiere a los procesos que se emplean para lograr en el alumno el resultado esperado, es decir, el dominio de ciertos contenidos, procedimientos y actitudes considerados importantes. Nos guste o no, aún creemos que “saber” es memorizar, registrar y repetir cierta información dada, y no se evalúa en los alumnos si pueden ejecutar procedimientos motor-intelectuales, sino si han memorizado lo que el profesor les dijo en clase. Se valora al profesor que logra más memorización con menor gasto del recurso tiempo, y se relegan la comprensión y el dominio de los procedimientos intelectuales, porque el tiempo es esencial en la cadena de producción que arroja alumnos a la calle. En un entorno así no hay espacio ni para la curiosidad del alumno – que distrae y molesta – ni para la indagación intelectual y científica – que insume tiempo – ni para la producción autónoma de ideas – que ya están en el texto y en el profe – ni para construir respuestas a las preguntas que, por cierto, raramente se fomentan. Luego nos preguntamos por qué los muchachos “no entienden” la clase y en cambio se las ven muy bien con la computadora. Necesitamos implementar un cambio de paradigma en los maestros, dirigido a la formación de los alumnos en capacidades reales y útiles para ellos mismos y la sociedad.

El Centralismo

El paradigma del Centralismo es perverso por donde se le vea, porque se alimenta de arriba abajo como de abajo arriba, en un círculo vicioso de relaciones de dominación y sumisión de unos grupos respecto a otros: Del Ministerio a las Direcciones Departamentales, de éstas a las UGELES, de las UGELES a las Instituciones Educativas, de éstas a los docentes, alumnos y padres y madres de familia. Para remate el Sindicato impregna todos los sectores. El centralismo sirve básicamente para uniformizar el sistema, para mantener bien aceitadas las relaciones de poder. La Diversificación Curricular, buena en sí misma, se pasma en el control de los procesos de abajo hacia arriba que se ejerce desde los centros de autoridad. La dinámica es controlar desde arriba cada movimiento posible de todos los actores. Se ha dicho que lo único que ha logrado la Regionalización es que en vez de mirar a Lima, docentes y autoridades de las Instituciones Educativas miren a la capital de la Región con la misma actitud con que antes miraban a Lima. Años y gasto para descentralizar el centralismo. Es palmario que diversificar la currícula no basta. Se ha sostenido que una de las dificultades de la Regionalización es la ausencia o deficiencia de capacidades en las regiones, pero sin negar este hecho, se pretende que las regiones aprendan antes de aprender, que sepan antes de saber, absurdo considerando que se aprende a montar caballo  encima de él, no con una descripción acuciosa de la silla de montar. Así se ha perpetuado la transferencia de funciones a las Regiones. Quizá una de las muestras del criterio seguido, diseñado para fracasar, ha sido la malhadada y felizmente fenecida “municipalización educativa”, que para evitar entregar un poder que podía salirse del esquema centralista, transfera funciones consideradas como “papas calientes” a las instituciones con más necesidad de formación de capacidades, las municipalidades.

Colofón

¿Bastará entonces con considerar la prioridad del aprendizaje de la Comprensión Lectora, las Matemáticas y las Ciencias, y/o capacitar profesores y/o mejorar materiales y/o reestructurar la currícula? Ayudará, por supuesto, pero contra la corriente, cuando de lo que se trata es de cambiar la dirección de la corriente. No sirve meter más plata a un sistema que no funciona, a no ser haya una dinámica clara de mantener el aparato en funcionamiento mientras se le cambia hacia direcciones concretas y posibles. La gradualidad es útil cuando se sabe qué se quiere y a dónde se va, pero con garantías de sostenibilidad del nuevo modelo. Deseamos que las autoridades educativas piensen en esto, si no lo han hecho ya. Y deseamos ver resultados, pero habrá que tener paciencia. Vivir para ver.

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