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viernes, 25 de septiembre de 2015

NUESTRO LUGAR EN EL COSMOS



NUESTRO LUGAR EN EL COSMOS

Por el poder de la verdad,
y mientras viva, 
habré conquistado el universo. 
(Goethe)

De vez en cuando vale la pena reubicarse en el Cosmos, vale decir recuperar nuestra perspectiva como seres hechos de polvo de estrellas que evoluciona en el tiempo y el espacio. Acá una bonita presentación nos deja, en menos de 3 minutos, bien ubicados. Véala, vale la pena:



Y como ya nos disparamos en esto de las escalas, veamos una bonita presentación, algo más larga (siete minutos y un pico más) dedicada a las escalas dentro del sistema solar, solamente, que no carece de poesía.  Recordemos que la sonda New Horizon se tomó sus buenos nueve años en llegar al planeta enano Plutón. Creo que ello nos devolverá una instantánea de nuestra verdadera importancia en el esquema general de las cosas.



Por último, ya que estamos en la onda astrofísica y llegamos hasta acá, veamos un legado de Carl Sagan, gestor del mensaje enviado al espacio en las sondas Voyager, que propuso a la NASA fotografiar nuestro planeta cuando la Voyager estuviera a 6,000 millones de kilómetros. La NASA no entendía el sentido de dicha foto, pero atracó. Y fue así que la Voyager giró hacia la Tierra y tomó la imagen más lejana que hayamos visto de nuestro mundo. Carl Sagan la bautizó "El pequeño punto azul pálido" e hizo el  comentario que sigue ...





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miércoles, 22 de octubre de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 94 - NEIL DEGRASSE TYSON - OCHO LIBROS PARA GENTE INTELIGENTE


CRÓNICAS DE LECTURAS – 94

Neil DeGrasse Tyson: Ocho Libros para Gente Inteligente

I

Neil DeGrasse Tyson

Estaba por disparar otra Crónica, cuando me llegó esto: Un usuario de REddit.com le preguntó al eminente astrofísico, divulgador científico y Director del Planetario Hayden, Neil DeGrasse Tyson (Nueva York, 1958) cuáles libros debería leer toda persona inteligente de nuestro planeta. Y aquí debo confesar ingenuamente mi entusiasta admiración por Tyson, porque aparte su carisma en el rol de sucesor de Carl Sagan y narrador de la serie Cosmos Dos (recientemente emitida entre aplausos y vítores en el extranjero, e ignorada por la insípida y estúpida TV comercial de nuestros países), Tyson logra que haga algo que a algunos les gustaría lograr de mí: Que cierre la boca y abra las orejas. Porque no solamente sabe de lo que habla, sino que cae bien y no solamente no tiene pajaritos en la azotea, sino que ataca a los que hacen de la creencia en ellos cuestión ideológica, como los creacionistas y reaccionarios de todo calibre. La confianza y admiración que despierta procede del convencimiento de que si se equivoca y se entera de ello, se corregirá como Dios manda. Rarísimo en los medios de comunicación es hallar una persona que no te mienta, que no trata de engañarte y que además es profundamente crítico, en los medios de comunicación de hoy tal integridad y credibilidad son inexistentes. En resumen, Neil DeGrasse Tyson es uno de los nuestros, y entre las muchas formas de ser inteligente que puede haber (Howard Gardner enumera ocho) la de Tyson es con seguridad un prototipo, e incluye un aspecto ético-moral de importancia: Para aceptar y aplicar plenamente el método científico se necesita una integridad y una escala de valores sólida, que privilegie la verdad y la honradez. Por eso sabemos que si Tyson entrega a requerimiento una lista de Ocho Libros Imprescindibles para una persona inteligente en el siglo XXI, es seguro que se referirá a libros que él mismo conozca y considere importantes al efecto.

No quiere esto decir que debemos pensar como Tyson a no ser en el método, que es cosa de raciocinio. Los hombres y mujeres que ejercemos nuestra libertad en un mundo de siervos axiológicos e indiferentes cognitivos no podemos menos que celebrar esta libertad. Neil Tyson es más que su carisma divulgador, y se mide su calibre moral en la anécdota de la desclasificación de Plutón como planeta, de la que es en parte responsable. Como personas y docentes sabemos de la inercia cognitiva: Le hacemos caso a textos, inscripciones en paredes o  monumentos así digan falsedades, aún involuntarias. Se definió tradicionalmente como planeta a Plutón sin plantear formalmente una definición, y cuando esta falta de definición resultó inconveniente y/o inútil, y hubo tantos objetos que clasificarían como planetas si a Plutón se le considerara así, que ya era necesario cambiar los nombres y asignarlos a los objetos correspondientes respetando la vieja definición aristotélica de la Verdad (Decir de lo que es, que es; y de lo que no es, que no es). Dada la poca trascendencia del “planeta” Plutón para la marcha general de los negocios es bastante obvio que cualquier resistencia a cambiar su status estaba dictada puramente por la inercia cognitiva. Y si esto es así en un caso así, tratemos de imaginarnos cómo son las cosas cuando hay reales intereses económicos de por medio. En este punto cabe preguntarse también por qué toda persona “inteligente” debería leer estos libros que Tyson propone. Y además, en qué consiste esa “inteligencia”. Pero esta segunda pregunta me la reservaré por ahora, tengo en marcha una Crónica sobre Howard Gardner y las Inteligencias Múltiples, así que sólo diremos a modo de definición completamente informal y provisional que una persona inteligente es aquella que no es caída del palto ni tiene pajaritos circulándole por la azotea (vulgo por “cabeza”). Y para volver a la primera pregunta, precisamente Tyson propone un motivo o razón para leerlo, entre los muchos motivos o razones que puede tener. Podríamos conformarnos con esto, pero Tyson y Sagan nos han enseñado bien que no hay que atracar con lo que nos digan por que nos lo dicen.   


II

Libros en los lugares Octavo, Séptimo y Sexto

Para aprender que la gente que no está en el poder hará todo lo posible para adquirirlo y que la gente que sí está en el poder hará todo lo que esté a su alcance para mantenerlo es bueno leer El Príncipe de Niccoló Maquiavelo (1469 – 1527), que Tyson ubica en el número Ocho. Tanto Carl Sagan como Neil DeGrasse Tyson son científicos con reflejos ciudadanos. Vale decir, no aprovechan de su condición para esconderse como avestruces tras una neutralidad que por un tiempo demasiado largo ha estado de moda entre los científicos, en especial los dedicados a las ciencias hard. Hay un hecho simple a constatar: Dos terceras partes de los científicos del mundo prepararon una eventual Guerra Termonuclear, que no por que afortunadamente no se produjo los exime de culpa. Ni la Ciencia ni los científicos son neutrales, esconderse es cobardía, y los científicos como corporación tienen una penosísima responsabilidad ante la sociedad global y la humanidad de la que aún no se han descargado. Y no sólo por la carrera armamentista, hay que incluir aquí la manipulación genética y los transgénicos, la medicina y la investigación del genoma humano, la contaminación ambiental y las tecnologías de la información y comunicación (TIC), entre otras cosas. Afortunadamente, los hombres y mujeres del calibre de Sagan y Tyson no se callan. El científico es antes que nada ser humano, y está en la obligación de no escudarse tras lo “técnico” y no abdicar de lo “político”. Pero no comentaré El Príncipe, ya lo hice en mi Crónica de Lecturas Número 57: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/09/cronicas-de-lecturas-57-lecturas.html.

Para aprender que el acto de asesinar a nuestros semejantes, los humanos, puede convertirse en un arte es que una persona inteligente debe leer El arte de la guerra, de Sun Tzu (544 – 496 aC), ubicado en el número Siete. Tengo en cartera este libro como Crónica, pero de todos modos no veo razón alguna para no adelantarme, cuando menos en entregarlo a mis lectores: http://www.dominiopublico.es/libros/T/Sun_Tzu/Sun%20Tzu%20-%20El%20Arte%20de%20la%20Guerra.pdf. En Crónica posterior lo diseccionaré, por ahora créanme, es bueno leerlo para lograr el objetivo que Tyson propone.

Para aprender que el capitalismo es la economía de la codicia y una fuerza de la naturaleza en sí misma, conviene leerse La riqueza de las naciones, de Adam Smith (1723 – 1790), en el número Seis de la lista. Ahora bien, muchachos, no soy yo el que dice esto, por si acaso. Que los sistemas políticos y económicos son eso y nada más, y por ende perfectibles, es que hay que conocer su doble naturaleza, programa que Tyson plantea en su frase: No se lucha contra una fuerza de la naturaleza, se la conoce y se toman las debidas precauciones contra el desmadre de las fuerzas peligrosas. A la vez hay implícita una crítica ético-moral en la mención de la codicia elevada a la categoría de elemento de toma de decisiones económicas. Habría mucho más qué decir, pero lo dejaremos para momento más oportuno. Entretanto, véanse esta edición facsimilar de La riqueza de las naciones, que demuestra no solamente que Manuel de Godoy (1767  - 1851), ministro, valido y amante de la reina María Luisa de Parma, era un buen lector de los best-sellers de la época; sino además un perfecto sonsonazo, pues leer no basta si no se aplica lo aprendido. Y, por cierto, les paso el tomo I, y si quieren más espérense que me haga la Crónica: http://www.marxists.org/espanol/smith_adam/1776/riqueza/smith-tomo1.pdf.

III

Libros en los lugares Quinto, Cuarto y Tercero

Para aprender cómo el poder del pensamiento racional es la fuente primaria de la libertad en el mundo conviene leer La edad de la razón, de Thomas Paine (1737 – 1809), en el puesto número Cinco. Quizá aquí nosotros podríamos empezar a discrepar un tanto, aunque esto podría atribuirse a que provenimos de otra tradición cultural y política, diferente aunque igualmente respetable. Y no digo esto porque el libro recomendado sea precisamente malo, inadecuado, incompleto o negativo; por el contrario, es de lo más ideológicamente avanzado de la Tradición Política anglosajona, tan avanzado que incluso en estos días han tratado - y tratan - de acallarlo lo más posible. Es que siempre hay gente que incomoda, y Paine era una especie de Incómodo Profesional, tan incómodo que en los mismísimos Estados Unidos ni monumento tiene. Lo que ocurre es que ataca las creencias cristianas en sus mismísimas raíces, y eso es difícil de perdonar por parte de muchas personas e instituciones, que es evidente ponen en juego su poder para tratar de acallar a un hombre muerto hace dos siglos. Por algo será, ya eso lo predispone a nuestro favor. De hecho, hoy en día es bastante complicado obtener un libro de Paine o inclusive hallarlo en la world wide web, debido a que toca fibras particularmente sensibles en las personas religiosas. Se puede leer una parte, on-line, acá: http://lineaalterna.com/2009/11/24/la-edad-de-la-razon-thomas-paine-parte-i/. Ahora hagan uso de su libertad y juzguen por ustedes mismos.

Para aprender, entre otras tantas lecciones satíricas, que la mayoría de los seres humanos son Yahoos la mayor parte del tiempo. Es que conviene leer Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (1667 – 1745). Esta propuesta es algo desencantada incluso en medio del mediano optimismo racionalista que Tyson, como Sagan, hereda de Comte y Bertrand Russell, porque eso de ser yahoos la mayor parte del tiempo no nos hace ningún honor. Pero ello es, por desgracia, incontestablemente cierto. Aunque he tratado de este libro algo tangencialmente en mi Crónica de Lecturas Número 6, siempre conviene volver a decir lo que está bien dicho, y si no sabes qué es eso de yahoos (y obviamente NO es en este caso un dominio web), te mando al libro: http://www.portaluchile.uchile.cl/revistas/autor/swift/gulliver.pdf. En la última parte encontrarás a los dichos yahoos. Provecho.

Para aprender sobre nuestro parentesco con todas las otras formas de vida en la Tierra resulta de gran efectividad leerse El origen de las especies, de Charles Darwin (1809 – 1882). Y no, no es un libro pasado de moda, aunque es mucha verdad que muchísimas de sus afirmaciones están completamente desfasadas, y que el avance en el conocimiento de la Evolución es incomparablemente mayor que lo que muestra un libro escrito al principio de la segunda mitad del siglo XIX. Así que relativizo esta afirmación de Tyson, que de seguro hay más y mejores libros que el de Darwin para aprender sobre nuestro verdadero lugar en el árbol de la vida. Por cierto, yo ya traté de este libro antes, en mi Crónica de Lecturas Número 86, a la que remito a mis amables lectores: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2014/07/cronicas-de-lecturas-86-ciencia-y.html

IV

Los Libros en el Segundo y Primer Lugar

Para aprender que el universo es un lugar cognoscible ubica Neil Tyson a El sistema del mundo, de Isaac Newton (1643 – 1727). Reconozco que acá me atraparon. De este libro no tenía ni idea que existía hasta que me lo contaron, pero es que no parecía el Principia Mathematica, Así que seguí el link, y me encontré con que sorprendentemente no está en spanish, just in english, y así os lo mando. Y al hacerlo, me encontré con que lo que hay es esto:

"Newton's Principia : the mathematical principles of natural philosophy"


Y adentro: http://www.archive.org/stream/newtonspmathema00newtrich/newtonspmathema00newtrich_djvu.txt. Todo esto es una pena, porque significa que en alguna parte tenemos una confusión: ¿Recomienda Tyson leer los Principia Mathematica de Isaac Newton? Parece que sí, no estoy seguro, no sé. Pero ocurre que tanto el lenguaje como el nivel de la ciencia en las últimas décadas de los 1600 se nos escapan y el fruto que se puede recoger de una lectura de este tipo me parece bien relativo. Como recomendación vale tanto como tratar de leer los libros de los contemporáneos o muy cercanos Copérnico, Galileo o Kepler en un área del conocimiento donde “lo último” se desfasa con gran rapidez. ¿Será que de repente Neil Tyson comete el error clásico de muchos científicos hard de suponer que porque la mayoría de los habitantes de este mundo no manya las matemáticas hay que mandarlos a los textos históricos? Ya lo vimos con Darwin hace un rato. La pregunta de fondo es si necesitamos realmente a Newton para entender que el Universo es un lugar cognoscible. Yo no encuentro problemas en honrar al hombre, pero un libro es un libro y los lectores son lectores, así que en este Segundo Lugar y en el Primero tengo la sensación que Tyson no la achunta como podría.   

Para aprender lo fácil que es que otros nos digan cómo y qué pensar y nosotros creamos que estamos pensando por nosotros mismos se supone que conviene leerse la Biblia. Y aquí estoy en grande y completo desacuerdo, no por motivos ideológicos cuanto propedéuticos. No veo de qué manera una lectura atenta de la Biblia permite alcanzar el objetivo planteado por Tyson. Sé decir que un objetivo de este tipo no se alcanza con facilidad, ni la ruta para alcanzarlo pasa solamente por la lectura de un libro. Estoy casi seguro que cuando Tyson enfrentó el problema de encontrar los Ocho, buscó lemas o mottos que expresaran lo que pretendía conseguir, lo que resulta en una estrategia cognitiva adecuada, pero cuando llegó la hora de escoger los libros… bueno, trató de encajar esferas en cubos, y por supuesto, esto no le funcionó. En fin, no todo tiene que salir bien, y en todo caso concuerdo que es necesario tener un conocimiento más que superficial de la Biblia y otros libros religiosos, esto si se es una persona inteligente, pues entre los rasgos que definen la inteligencia no puede estar la de negar la existencia de lo que se rechaza, y eso incluye la Religión y los libros sagrados.


V

Colofones de Neil Tyson, y mío

Thanks for this ongoing interest in my book suggestions. From some of your reflections, it looks like the intent of the list was not as clear as I thought. The one-line comment after each book is not a review but a statement about how the book’s content influenced the behavior of people who shaped the western world. So, for example, it does no good to say what the Bible “really” meant, if its actual influence on human behavior is something else. Again, thanks for your collective interest.

Para nuestros amigos en castellano mi traducción un tanto libre: Agradezco este interés en curso por mis libros sugeridos. De algunas reflexiones parece que la intención de la lista no quedó tan clara como creía. El comentario de una línea tras cada libro no es una crítica, sino una declaración sobre cómo el contenido del libro influyó en la conducta de la gente que dio forma al mundo occidental. Así, por ejemplo, no es bueno decir lo que la Biblia "realmente" significó, si su influencia real en el comportamiento humano es algo más. Una vez más, gracias por su interés colectivo.


Y ahora, este cronista culmina su Crónica: Reconocer errores y misunderstandings honra al que los reconoce, y enseña sobre la profunda humildad que los seres humanos, todos, debiéramos cultivar como valor deseable. Y ya saben: Lean, escapen de la ignorancia, piensen por sí mismos, no me crean a mí, pues como dice Bertold Brecht: Apunta con tu dedo, y pregunta ¿de qué? Estás llamado a ser un dirigente.  
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martes, 1 de julio de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 86 - CIENCIA Y TECNOLOGÍA (III)

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CRÓNICAS DE LECTURAS – 86
Ciencia y Tecnología (III)

I

Ciencia, Burguesía y Liberalismo

No hace mucho encontré una lista de esas que está de moda, en este caso los Libros de Divulgación Científica que se dice cambiaron el Mundo, elaborada por la revista inglesa New Scientist; que representa la opinión autorizada de sus editores, evidentemente duchos en el tema. Aunque divulgar suena a algo más pequeño, menor o inferior a aprender, algunos lo entienden como poner algo de conocimiento al alcance de estos indios brutos para que se lo culturicen y se lo aprendan a trabajar y a no chistar ni hacer huelgas. Sin embargo y por el lado opuesto y desde tiempos inmemoriales el conocimiento se ha considerado como arma fundamental en manos de los oprimidos, produciendo hombres y mujeres sin vocación de ratones o gusanos. Por ello es que secularmente se ha tratado de mantenerlo aparte, no vaya a ser que obreros, mujeres, negros, indígenas, homosexuales, etcétera, aprendan que tienen derechos y armen el tole tole de la revolución social, siempre tan incómoda. Y esto desde Hipatia de Alejandría hasta Frederick Douglas, por lo menos. En algún compartimiento mental reptiliano de la Derecha Bruta y Achorada (DBA) está instalado que la indiada no puede ser más que los que semos la aristocracia, y si se le concede el privilegio de ejercer sus derechos es satisfaciendo el costo de mercado más intereses, que curiosamente esta DBA no ha pagado nunca. Y le llaman así resentimiento a la rebelión e igualación al esfuerzo por superarse. Este estamento político no ha alcanzado la modernidad, y en América Latina y últimamente en España tiemblan frente al fantasma bolivariano, que representa su fantasía de masas despojadas – las bajas por fuego amigo del crecimiento económico – haciéndose con el poder dirigidas por caudillos iluminados en dioramas revolucionarios calcados de La Libertad guiando al Pueblo de Eugene Delacroix. Es que puedes usar computadoras y a la vez estar emocionalmente estacionado en el temor de fines del siglo XVIII. Me pregunto qué libros se hubieran escrito Hegel y Marx de haber sido psicólogos. Desde una perspectiva histórica y descriptiva hay un clásico al respecto: El Burgués, contribución a la historia espiritual del homo economicus moderno del controvertido Werner Sombart (1863 – 1941), editado en 1913, donde se encuentra interesantes conceptos al respecto. 

Sin caer en juicio moral y tratando puramente de ser descriptivos, se podría decir que una Burguesía se define a sí misma por una serie de valores que sostiene, y por ello está en su naturaleza abrir la cancha y poner la Ciencia en tantas manos como le sea posible – cuando menos en ciertas etapas - porque necesita que las gentes se sumen a su proyecto libertario económico y político. Dicho proyecto libertario - liberal constituye un relato generador de un sustrato racional y emocional necesario para el desarrollo capitalista, útil en sus inicios heroicos. El reclamo constante de los liberales de hoy es que las cosas no son como deberían, y que no siguen el manual de instrucciones liberal. Lástima que la tirana realidad y el mercantilismo feudal y estamentario deformen el capitalismo de Libre Mercado hacia el oligopolio recalcitrante y los estamentos aupados en concentraciones acaparadoras del capital, como pasa hoy en España y América Latina. Los liberales de hoy olvidan su pasado y que las revoluciones se inventaron para desbrozar y sacar de la ruta esos estorbos, pero los de hoy no son del mismo temple que sus antecesores, y creen que se puede hacer tortilla sin sacar del huevo ni la clara ni la yema. El desarrollo capitalista no es cuestión de voluntades sino de condiciones y necesidades que enmarcan la libertad, y no al revés, léanse a Hegel, muchachos. Por ello les es complicadísimo entender, por ejemplo, que la Burguesía China se forma al compás de un desarrollo social dirigido por los cuadros del Partido Comunista Chino, cuya concepción del desarrollo se ha filtrado al resto de Asia. Como ellos utilizan la ideología y no se someten a ella, conocen mejor el significado del pragmatismo, que no es como acá un pretexto para hacer lo que me venga en gana o para justificar mis carencias intelectuales. Y esto necesita ser estudiado para ser comprendido y adaptado. Hoy Asia maneja conceptos abiertos de desarrollo del capital humano (expresión que detesto, pero que puede usarse para que la DBA entienda) que no podrían ser dejadas al mercado sin que éste le pase factura a la sociedad. El conocimiento desde la perspectiva liberal y desarrollista es un bien libre y no una mercancía. Ver entonces Escuelas y Universidades con fines de lucro, control de los mercados del libro, la expansión más o menos adrede de la ignorancia y la estupidez, es el programa más antiliberal que existe, comparable solamente a los períodos en los que latifundistas y gamonales quemaban escuelas y expulsaban profesores de las comunidades campesinas. Es bastante obvio que la DBA no profesa el Liberalismo, sino que lo utiliza. Por ello fomenta y apoya toda limitación y rechaza todo avance, aún el más mínimo, no vaya a ser que la Indiada  aprenda sus derechos y quieran cosas como educación sin fines de lucro, fomento de la Investigación y Desarrollo, matrimonio igualitario, equidad ciudadana, seguridad contra los delincuentes, ponerle el alto a la corrupción, cambiar la matriz productiva. Objetivamente enemigos de la Ciencia y la Cultura, se les oye rebuznar desde sus posiciones de poder, aireando sus prejuicios como verdad evangélica. En esta Crónica me propongo presentar tres libros – entre muchos – cuya lectura contribuiría al des-asnamiento de la sociedad. 

II

El Origen de las Especies – Charles Darwin (1809 -1882)

Este es uno de los primeros libros científicos de intención divulgadora, de intención ideológica y no exclusivamente científica. Como Charles Darwin no se chupaba el dedo y conocía bien la estructura eclesiástica – que no en vano había estudiado para ser D. D. (Doctor in Divinity) - sabía que levantaría la oposición de la Iglesia Anglicana. El mismo Darwin lo explica así: Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, (…). A mi regreso al hogar ocurrióseme en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables. Desde este período hasta el día de hoy me he dedicado invariablemente al mismo asunto; espero que se me puede excusar el que entre en estos detalles personales, que los doy para mostrar que no me he precipitado al decidirme. La teoría que mostraría al mundo comportaba cuestionar las creencias religiosas en un giro copernicano que se le daba a la Biología y las Ciencias de lo Vivo, comparable al ocurrido en las Ciencias Físicas ciento cincuenta años atrás. Por eso se reservó El Origen de las Especies por buen tiempo, pulsando incluso la posibilidad de la publicación póstuma, y sólo lo sacó a luz cuando hubo riesgo concreto de que Alfred Russell Wallace le pusiera la mano encima. De 1859 que se publicó el libro al día de hoy no hay una teoría más confirmada que la de la Evolución, y cuando los creacionistas fuerzan el concepto de “teoría” para ajustarlo a la estrechez de su mente y usarlo como arma arrojadiza contra la ciencia en general, suelen hacen el ridículo. Se constata un fenómeno: Conforme la educación universal se expande a fines del siglo XIX y principios del XX, la Teoría de la Evolución es más aceptada y entra en el sentido común. En la segunda mitad del siglo XIX hay recalcitrantes creacionistas que oponen los cálculos del Obispo Usher a las proposiciones científicas, pero con las generaciones masivamente pasadas por los sistemas públicos de educación, el auditorio de estas gentes se va reduciendo hasta que hacia la década de 1930 la Teoría de la Evolución es aceptada universalmente y la derrota creacionista parece absoluta. Así la Teoría de la Selección Natural se convirtió en la base de la Biología Evolutiva moderna, vigorizada con los descubrimientos de Gregor Mendel y el desarrollo científico posterior.

El Origen de las Especies se gestó en la década de 1830, en el largo viaje de cinco años en que Darwin se embarcó a bordo del H.M.S. Beagle, al mando el Capitán Fitz-Roy. Un libro surgió de este periplo, Viaje de un Naturalista alrededor del mundo (http://www.dominiopublico.es/libros/D/Charles_Darwin/Charles%20Darwin%20-%20Viaje%20de%20un%20Naturalista%20alrededor%20del%20Mundo.pdf), que hemos glosado ya en nuestra Crónica sobre Libros de Viajes. En esta vuelta al mundo dedicada a levantar cartas geográficas y hacer investigación científica Darwin reunió la información que luego estudiaría y sistematizaría en gabinete durante largos años. Según parece la larga estadía del Beagle en las ecuatorianas Islas Galápagos resultó decisiva para el joven naturalista, que encontraba más y más notables diferencias dentro de las semejanzas, combinadas de una peculiar manera que Darwin infirió tenía vínculo con los medios ambientes. Los pajaritos pinzones eran todos pajaritos pinzones, pero la forma de sus picos cambiaba según lo que comían, y esto no se le pasó por alto al acucioso observador. Esta observación en particular, como la de la manzana de Newton, fue decisiva en la génesis de la Teoría: Cada población de una especie la forman individuos ligeramente diferentes unos de otros, tales variantes son importantes para la supervivencia, pues en la lucha por la vida (struggle for life – concepto que parece extraído de Thomas Malthus), el mejor dotado tiene más posibilidades de alcanzar la edad reproductiva y efectivamente reproducirse, con lo que los caracteres físicos que les permiten vivir más tiempo en este mundo pasan a la generación siguiente, y se perfeccionan sucesivamente generación tras generación, siempre y cuando el medio ambiente no registre cambios fundamentales. Por la semejanza con la Selección Artificial realizada por agricultores y ganaderos desde hace miles de años Darwin denominó a este proceso la Selección Natural. Estas constataciones y otras más explican la diversidad de los seres vivos, rompiendo el paradigma de la permanencia de las especies, e incorporando los conceptos de la Lucha por la Vida, la adaptación al medio, la idea de los antepasados comunes y la diversificación de las especies, la constatación de enormes períodos de tiempo para que esto ocurra (Idea que extraería del geólogo Charles Lyell), y sobre todo el atisbo de la profunda injerencia del azar en la existencia de los seres vivos, lo que dará mucho qué hacer a los filósofos de los siglos XX y XXI. Otras obras de Darwin son El Origen del Hombre (1871) y numerosos libros y artículos referidos a la Selección Natural. Por cierto que ni la eugenesia ni el darwinismo social se derivan necesariamente de las ideas de Darwin, aunque puedan ser hipótesis a demostrar deducibles de la teoría de  la selección natural. Una excelente página web dedicada a Charles Darwin es http://darwin-online.org.uk. El Origen de las Especies en buen castellano puede encontrarse en el siguiente enlace:  http://www.rebelion.org/docs/81666.pdf

III

El Mono Desnudo – Desmond Morris (Wiltshire, UK, 1928)

Presentar un hecho conocido - y hasta aburrido - de una manera diferente suele ser tan o más importante que el contenido mismo de lo divulgado. El Mono Desnudo es un perfecto ejemplo. Es un best seller publicado en 1967, y llegó a mi casa hacia 1969 o 1970, y probablemente fue mi primer libro de divulgación científica, leído a los doce añitos, me parece, y por supuesto sin supervisión, que no estaba de moda in illo témpore. Le debo casi todo mi inicial conocimiento teórico sobre el sexo, por cierto. A diferencia de otros libros, la aureola científica otorgaba veracidad a las conclusiones y daban un punto sólido de apoyo a un púber con ganas de saber más, la pedantería seguro proviene de estos datos sin operar y no es de más supervisar lo que nuestros críos leen. La cosa es que tras una educación que presenta al ser humano como “rey de la creación” leer este libro es devastador: El ser humano es tratado como lo que es, una especie animal cercana a los póngidos (gorila, chimpancé, orangután) y caracterizada por carecer de pelo, de donde El Mono Desnudo. Por supuesto, es evolucionista como todo libro moderno de Biología, y a la vez parece dio impulso a un grupo de científicos especializados en la ciencia de la conducta de las especies animales - la etología -,  que empezaron a destacar y publicar: Karl von Frisch, Niko Tinbergen, Irenäus Eibl-Eibesfeldt, Dian Fossey, David Attenborough, Konrad Lorenz, Richard Davenport, Manuel Soler, Jane Goodall, etcétera. El estilo del libro es divulgativo y no está recargado de citas. La estructura sigue más o menos la inversa de la investigación científica de nivel descriptivo, empezando por plantear los rasgos del mono desnudo (el ser humano) en sus conductas más notables, las mismas que se observan en nuestros parientes con pelo: La conducta sexual y de búsqueda de pareja, la alimentación, la crianza de los hijos, las relaciones de jerarquía en el grupo social, etcétera. Estas observaciones demuestran que las conductas humanas están predeterminadas por la herencia genética de nuestros ancestros primates, y de cómo el medio ambiente natural y social las ha modificado hasta convertirlas en conductas “naturales”.     

El libro empieza con esta declaración de principios: Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. (…) ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico. Como se ve, no es que Morris sienta que somos muy especiales por nuestro cerebro, parece que dado que los zoólogos deconstruyen al detalle los rasgos humanos, entienden que mostramos un inmerecido orgullo que alimenta nuestra vanidad de seres “superiores” y justifica a nuestros ojos la depredación a que sometemos nuestro planeta y sus otras formas de vida. Algo que aprendí en mis trabajos en diversos ecosistemas – en particular la selva peruana -  es que un árbol, un caracol, un pez tilapia, una ranita o un bacilo de Koch están exactamente igual de vivos que nosotros, los petulantes seres humanos, y que cuando nos morimos nos pasa a todos exactamente lo mismo. En fin, las hipótesis que Morris enuncia para explicar la presión evolutiva de la alopecia o calvicie generalizada del Mono Desnudo son interesantes e imaginativas aunque no necesariamente aceptables hoy en día que contamos con más datos: Por ejemplo, el evolucionado cazador primate que residía en cuevas y que por mutación nació sin pelo podría haber tenido una ventaja comparativa sobre sus primos con pelo al no albergar tantas pulgas y parásitos transmisores de enfermedades. O el primate carnívoro carroñero es más proclive a infecciones al devorar animales por tener pelo, y hay ventaja en perderlo de modo análogo a la evolución del cuello pelado en los buitres. El descubrimiento del fuego y su uso para proporcionar calor habría hecho inútil la cubierta pilosa. Incluso se baraja una posible etapa de vida acuática, basada en la dirección hidrodinámica de los pelos de la espalda del mono desnudo.       

El libro se explaya en muchos otros aspectos, como la importancia de la sonrisa y la risa de los bebés en la transmisión de información y la formación de los vínculos sexuales y familiares. Esta sería la base de las investigaciones de la antropóloga Helen Fischer, con una importante orientación de género. En la disputa y controversia constante entre la Genética y el Aprendizaje como determinantes de las conductas pareciera que Desmond Morris toma claro partido por la Genética, que encuentra causa de comportamiento tan diversos y complejos como la estructura de clases sociales, el lenguaje, las creencias que sostenemos, la religión, etcétera. Probablemente en esta discusión pase como en muchas otras, que la solución del dilema termine por reconfigurar el doblete y desaparecer el dilema como conjunto doble de proposiciones contrarias o contradictorias. Por lo demás es un libro notablemente bien escrito, humorístico por momentos e irónico en algunas partes, lo que determinó que fuera criticado por carencia de rigor científico. Tuvo una continuación, El zoológico humano, en el que Morris continúa su investigación desde la perspectiva urbana, analizando el comportamiento de grupo en comparación con la conducta de los otros animales en el zoológico. Pasaré por alto completamente a propósito la notable, interesante y reveladora parte dedicada al Sexo, la que por cierto estoy seguro le aseguró al libro su categoría best-seller. Como buen mono desnudo, sé que ello servirá de acicate para que mis lectores emprendan la lectura de este libro, que no les defraudará pese a los años que han pasado desde su publicación. Por cierto, qué casualidad, acá está: http://ctinobar.webs.ull.es/1docencia/Cambio%20Social/DESMOND.pdf

IV

Breve Historia del Tiempo – Desde el Big Bang hasta los Agujeros Negros
 – Stephen Hawking 
(Oxford, UK, 1942)

Este libro del reconocidísimo Stephen Hawking ha alcanzado el no sé qué tan honroso título de ser el Libro de Divulgación más vendido en la Historia, con más de diez millones de ejemplares y quién sabe cuántos más por la vía filibustera y piratesca de los editores bamba. Es  un best-seller inmediato o repentino, montado sobre el inmenso prestigio de este genio en silla de ruedas, cuya enfermedad degenerativa (esclerosis lateral amiotrófica), como su vida privada y sus declaraciones en Ciencia, Filosofía y Religión revisten gran importancia para la Prensa. Que un libro de divulgación científica alcance esta cifra de ventas es sumamente raro, y más aún el estar 237 semanas seguidas en la lista de best-sellers de The Sunday Times, lo que ya es decir. Francamente no entiendo exactamente por qué es tan popular, aunque seguro tiene que ver el estilo simple de redacción y la ausencia de las matemáticas superiores necesarias para entender estos asuntos. Claro que las mates son insustituibles, y Hawking posee el don de explicarlas igualmente bien y sin demasiados muertos y heridos en el camino  (Alguien me dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad. Por consiguiente, decidí no poner ninguna en absoluto. Al final, sin embargo, sí que incluí una ecuación, la famosa ecuación de Einstein, E=mc2. Espero que esto no asuste a la mitad de mis potenciales lectores). En la primera edición del libro había una introducción de Carl Sagan, que se retiró en las demás por problemas de copyright. Cuando se publicó Breve Historia del Tiempo en 1988 se daba en el terreno de la Física Teórica y Experimental una Revolución Copernicana con desarrollos de los que en América Latina no estamos advertidos, en particular alrededor de las llamadas GTU, o Grandes Teorías Unificadas, que tratan de explicar el Universo (el Cosmos, si se quiere, a tono del Segundo Documental de Ann Druyan y Neil DeGrasse Tyson - herederos de Carl Sagan - que se presentó este año 2014) a través de la unificación física y/o matemática de las fuerzas que definen la existencia del dicho Cosmos. Las Cuatro Fuerzas Clásicas a Unificar son la Gravedad, el Electromagnetismo (Unión de electricidad y magnetismo, vistas aparte hasta que William Faraday demostró que eran una y la misma), la Fuerza Fuerte (junta los protones del núcleo atómico entre sí a través de una partícula al efecto, el Neutrón) y la Fuerza Débil (que une la nube electrónica con el núcleo del átomo). Según tengo entendido estas Cuatro Fuerzas Clásicas están ya reducidas a Tres, aunque la verdad soy muy ignorante de estos temas y estoy seguro que otros saben de esto inconmensurablemente más sobre el estado actual de la Física Teórica y Experimental.        

Stephen Hawking y el Físico Matemático Roger Penrose (autor de El Camino a la Realidad, libro extraordinario, si bien extremadamente extenso) han trabajado juntos por décadas en el terreno científico y además han planteado ciertas ideas filosóficas controversiales, particularmente acerca de la existencia de Dios, lo que siempre asegura titulares periodísticos. Ambos mostraron ya en 1965 que las singularidades (nombre genérico de lo que hoy conocemos como Agujeros Negros) se podían formar a partir del colapso sobre sí mismas de masivas estrellas moribundas, por este motivo se les considera descubridores de los Agujeros Negros, si bien nunca “observaron” uno en el acto de serlo. Imaginemos que observamos desde hace milenios el cielo, lo que por cierto es verdad, hay registros muy antiguos de observaciones que los astrofísicos de hoy consultan. La observación en detalle de los fenómenos estelares genera hipótesis que los explican, y dichas hipótesis se basan en modelos teóricos matemáticos, que al explicar los fenómenos observados terminan además por predecir otros. Ello permite orientar la observación a través de telescopios, radiotelescopios, espectrógrafos y demás parafernalia tecnológica. El modelo Hawking-Penrose explica los fenómenos observados en el cielo en relación con la vida de las estrellas, cuyas diversas fases son fáciles de ver en nuestro inmenso Cosmos; por ello puede predecir otros fenómenos. Esto en Ciencia se llama un modelo consistente. Por supuesto, es posible que aparezca un modelo matemático más completo, que explique mejor los fenómenos y abra la perspectiva de la observación astrofísica, pero mientras esto no suceda se sostendrá el anterior. Así opera la Ciencia.       

En Breve Historia del Tiempo – Desde el Big Bang hasta los Agujeros Negros, Stephen Hawking trata a éste – el tiempo – como la realidad relativista que es, desplegando temas de gran complejidad cosmológica como la Gran Explosión (Big Bang), la Teoría de las Supercuerdas (Strings) y los mismos Agujeros Negros (Black Holes). Parece inevitable que cuando un científico trata de explicar y divulgar conceptos científicos llegue al público desde la Historia, posiblemente porque ésta es una disciplina con la que el público está más familiarizado. La evolución de los conocimientos científicos a través de las edades suele resolverse en las biografías. Carl Sagan veía el origen del método científico en la Grecia insular, en el  Egeo del siglo VI a.C.; otros lo llevan a los siglos XVI y XVII, con el estudio de las biografías de Nicolás Copérnico, Johann Kepler, Tycho Brahe y Galileo Galilei; y en especial con los trabajos del inglés Isaac Newton (1642 – 1727). Hawking empieza desde acá hasta el Siglo XX y el desarrollo de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein y la Teoría Cuántica de Max Planck. Así explora cómo se ha entendido la naturaleza del Tiempo llegando a la determinación de las Flechas del Tiempo, un conjunto de partículas elementales que estarían en relación con el devenir unidireccional del tiempo. La Ciencia Ficción, por cierto, persigue a la Física y ha especulado grandemente con partículas elementales llamadas Taquiones que, se dice, gobernarían el tiempo. Pero acá paro la explicación, o tendría que escribir muchísimo más. Mejor léanse el libro, no sean flojos. En 2005 se sacó al fresco la Brevísima Historia del Tiempo, resumen de la que comentamos hoy. Pero por si acaso, y para que no digan que los dejo con lo chiquito en vez de lo grande, acá está el original:  http://antroposmoderno.com/word/Stephen_Hawking_Historia_del_Tiempo.pdf

V

Colofón

Que las fuerzas retardatarias en nuestras sociedades tienen éxito en su labor estupidizante de las masas es patente en el hecho que estos libros, que pueden bajarse de las redes y que son básicamente gratuitos o por lo menos extremadamente baratos, estoy casi seguro que no están en ningún Plan Lector de mi país. No son ni muy difíciles de leer ni muy largos, pero son muy buenos. La medida de nuestra ignorancia está en que siendo best-sellers, acá no son ni siquiera conocidos. Que el que tenga oídos, que lea.

POSTDATA:

La Crónica de Lecturas 7 - Ciencia y Tecnología I está en este link:      http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2012/03/cronicas-de-lecturas-siete-leer-ciencia.html

La Crónica de Lecturas 14 - Ciencia y Tecnología II está en este link:  http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2012/12/cronicas-de-lecturas-catorce-leer.html

viernes, 7 de diciembre de 2012

CRÓNICAS DE LECTURAS 14: CARL SAGAN - LEER CIENCIA (ii)


CRÓNICAS DE LECTURAS – Catorce

Leer Ciencia (II) y también verla: Carl Sagan

I
Televisión Abierta: La cultura y el entretenimiento

Si observamos el ambiente de la Televisión abierta en el Perú, encontraremos que su orientación concreta se dirige hacia un único y supremo objetivo: Ganar plata. Dejado a las solas fuerzas del mercado, la tele se convierte casi invariablemente en expendedora de basura. Conoce muy poco eso de los valores, y menos aún esa cosa de la responsabilidad social. Invariablemente, cuando la sociedad le enrostra este hecho, la justificación que ensayan casi siempre es patearle infantilmente el asunto al público, en una suerte de estudiado yo no fui, que como decía el inmortal Augusto Ferrando: Eso es lo que le gusta a la gente. Cuando hacen algo decente, es porque el estado y/o la sociedad los obliga a hacerlo. Como su valor fundamental es la ganancia económica, ocurre como con toda escala de valores, que todos los demás valores se le subordinan. Si dicen otra cosa, mienten o se engañan a sí mismos. Una consecuencia se ve en su lógica subyacente, que divide esquizofrénicamente en compartimentos estancos lo que ellos llaman “entretenimiento” de lo que ellos llaman “cultura”, separándolos de modo que un programa de TV es puramente “entretenimiento”  y otro es puramente “cultura”. Tal segmentación podría considerarse en el mejor de los casos producto de la inercia, y en el peor un complot para mantener estúpida a la gente. Quizá pueda separarse el conocimiento del entretenimiento, aunque la verdad no sé cómo; pero con el aprendizaje lo veo simplemente imposible. Aunque los genios de la Tele lo pongan en duda, la gente aprende, aún si lo que se emite es “entretenimiento”. Por ende, se puede asumir perfectamente lo contrario, es decir un programa cultural también puede “entretener”. Y si yo, que no soy un experto, alcanzo tan abstrusa conclusión, creo que ellos también podrían si no fuera por esa inerte obnubilación que impide ver lo que hay dos centímetros más allá de la plata: Todo lo que se emite por TV es objeto de aprendizaje, y por lo tanto “enseña”. Nuestros hijos conocen mejor a los personajes de “Al fondo al sitio” que a los Presidentes del Siglo XX, y eso es tan pero tan obvio, que hasta un ejecutivo de TV debería verlo. Por otra parte, podemos rastrear la segmentación entretenimiento-cultura en la idea aristocrática de “Cultura”, que la considera propiedad de las clases pudientes que pueden financiarla; mientras el “entretenimiento” se reserva para la Indiada. Desde el Siglo XIX liberales y socialistas distinguieron a la educación universal como el medio para democratizar la sociedad humana, elevando a las gentes desde la ignorancia al ejercicio de las potencias del pensamiento. Y por supuesto, los conservadores y sus sucesores modernos se opusieron y se oponen a ello, aunque no les sea de buen tono aceptarlo. No están tan lejos los tiempos de gamonales quemando las escuelas que las comunidades campesinas levantaban con esfuerzo, ni las quemas de libros, ni las censuras, ni la represión. En los tiempos de la esclavitud se castigaba en USA a los blancos que cometieran el crimen nefando de enseñar a leer a los negros. En todos los casos se trata de que la indiada no “aprenda” sus derechos, no vaya a ser se den cuenta y se rebelen. Y tienen razón, pues como decía Bertolt Brecht: Estudia, hombre en el asilo / estudia, hombre en la cárcel / Levanta el libro, hambriento / ¡es un arma!

Como el inmortal Maestro Longaniza, no veo absolutamente ningún motivo, razón o circunstancia para separar entretenimiento de cultura. Y menos aún para cometer el crimen de lesas ciencia y cultura de confundir intencionalmente presentando babosadas seudo-científicas como si fueran Ciencia y Cultura. Nos parece el equivalente moderno de incendiar escuelas. Repito, no es condición de nada separar entretenimiento de cultura. Se sabe positivamente que los centros cerebrales del aprendizaje y del juego son los mismos, y aprendemos las reglas del juego a la velocidad de la luz. Mientras más nos gusta algo, más y mejor aprendemos, y es ceguera, interesada o no, entender ciencia y la cultura como obligatoriamente aburridas. Eso es mucho más peyor que mala educación: es colonialismo mental, oligarquía intelectual, segmentación inadmisible desde que los bienes del conocimiento deben estar a disposición de todos los seres humanos. Y así como se aprenden conceptos, se aprenden valores. Los educadores nos hemos cansado de indicar lo mal que se “enseñan valores” cuando los medios “enseñan anti-valores”. Nosotros estamos aprendiendo a enseñar/entretener. Y usamos los medios de comunicación para la enseñanza / aprendizaje, y así como advertimos sobre el riesgo de los que operan sobre la sociedad con absoluta impunidad, reconocemos los escasos esfuerzos a favor, porque incluso algunos de ellos ya están empezando a aprender a entretener/enseñar. Me atreveré a crear horribles neologismos: Los maestros debemos aprender a ensetener, mientras los medios deben aprender a entreseñar. Y así nos podremos encontrar a la mitad del camino, si es que están dispuestos al cambio. Pero para ello mucho tendrá que ocurrir. Entre tanto, seguimos en la pelea. 

II
La Divulgación Científica

Una luz, sin embargo, ilumina de cuando en vez el panorama. La TV de Cable todos los días cachetea, contrasuelea y patea en salva sea la parte a la TV basura, demostrando que se hace TV de calidad evaporando la distinción entre “entretenimiento” y “cultura”. Y en esto coincide con las preocupaciones de los divulgadores científicos, constituidos como espolón del cambio en este aspecto. Se puede definir la divulgación científica como una serie de actividades mediáticas que hacen accesible el conocimiento científico a la población en general, lo que significa un círculo virtuoso en la combinación ensetener / entreseñar. Los científicos y periodistas especializados que se compran el pleito logran productos de inmensa calidad en toda una serie de disciplinas y medios, y me referí a ellos en mi Crónica Leer Ciencia (I). Merecen reconocimiento, empezando por nuestro único y solitario periodista especializado: Tomás Unger. Supuestamente hay otros, pero coquetean con la seudo-ciencia, e incluso dirigen programas dedicados al esoterismo y el zodíaco, así que mejor olvidémoslos. Pero vamos a lo positivo. La Divulgación Científica nació con la Ciencia, se puede considerar como primer divulgador científico a Galileo Galilei, que en sus Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo de 1632 hace conversar a tres personajes, uno defendiendo el esquema tolemaico del Universo, y el otro el copernicano, con el tercero haciendo preguntas inteligentes. Durante los Siglos XVIII y XIX se entronizaron la razón y la ciencia, y ello propulsó la divulgación científica: La revista Popular Science surge pionera en 1872 en los Estados Unidos. Hoy en día la Divulgación Científica reina en canales de televisión como Discovery Channel o National Geographic, pero tuvo sus primeros balbuceos en los formatos impresos de la revista y el libro.

Mencioné algunos divulgadores en mi anterior artículo Leer Ciencia (I), y tal vez olvidé o no resalté lo suficiente a otros, así que cumplo con Jacob Bronowski (autor del libro y productor de la serie El Ascenso del Hombre), Isaac Asimov (reconocido autor de Ciencia-Ficción), Stephen Jay Gould, Desmond Morris (El Mono Desnudo fue uno de los primeros libros que leí sobre Ciencia, allá en mi remota infancia), Stephen Hawking, Dorothy Vitaliano, Richard Dawkins, James Watson, y sobre todo a aquellos que se meten a difundir quizá la ciencia más complicada de difundir: Las Matemáticas; donde brilla Martin Gardner, y en particular el soviético Yákov Perelman, que trató los más abstrusos temas de la Astronomía, la Física y las Matemáticas con fácil palabra y harta facilidad: Matemáticas Recreativas y otros de sus libros se encuentran para descargar fácilmente en Internet, y parece la única manera de obtenerlo, pues desde el colapso de la Unión Soviética la Editorial MIR dejó de editarlo en castellano. Mención aparte por la tremenda importancia de su obra merece Rachel Carson, fallecida en 1964, cuyo libro Primavera Silenciosa (1962) lanzó la primera clarinada de alarma sobre un tema al que en aquel entonces no se le daba bola, y que hoy entendemos como trascendental: La contaminación ambiental y la necesidad de cuidar el equilibrio de nuestro Planeta Tierra. Este libro militante y esclarecedor denunció con tanta efectividad la acción de las grandes empresas en la depredación y degradación de nuestro planeta, que Rachel Carson fue atacada desde todos lados e injustamente acusada de comunista, lo que hasta hoy significa que le estás pisando los callos a alguien que se siente culpable. La enorme trascendencia de la Divulgación Científica se patentiza en este ejemplo, y me encantaría saber dónde está el monumento a Rachel Carson, para ojalá poder visitarlo y pensar durante unos momentos en el eventual futuro de la especie humana.

III
Carl Sagan

La primera vez que supe de Carl Sagan fue, como tantos, a través de la serie televisiva COSMOS: UN VIAJE PERSONAL. La serie, de primera calidad, es visible hoy en día y no ha envejecido demasiado a pesar de haber cumplido casi 30 años, lo que en Ciencia no es poco decir. Me permito, con todo el exceso de confianza que un articulista de Blog se puede permitir frente a sus lectores, a introducir sus enlaces / links:




Después de Rachel Carson, tal vez el más importante, significativo, paradigmático y trascendental de los divulgadores científicos sea el grande CARL SAGAN (1934 – 1996). Nacido en Brooklyn e hijo de emigrantes judíos ucranianos, reconocía el importantísimo papel que sus padres jugaron en su vocación científica: Mis padres no eran científicos. No sabían casi nada de ciencia. Pero al iniciarme simultáneamente al escepticismo y a hacerme preguntas, me enseñaron los dos modos de pensamiento que conviven precariamente y que son fundamentales para el método científico. En 1939 sus padres le llevan a visitar la Exposición Universal de Nueva York, y queda impresionado fuertemente por la Cápsula del Tiempo enterrada en esos días, quizá inspiración de las Cápsulas del Tiempo que envió al espacio en las Misiones Pioneer y Voyager muchos años más tarde. Él mismo ha señalado qué importante fue que se le expusiera a las maravillas de la Ciencia y el método científico, y considerando que su hogar era modesto, podemos distinguir que no es tal vez tan necesario para los chicos eso de pasarlos por clases de esto y aquello, cuanto de exponerlos inteligentemente al aprendizaje y el conocimiento. Aprendan, papis, que es mucho más barato así. Carl estudió en la pública Universidad de Chicago, y gracias a su propia capacidad y esfuerzo consiguió sus maestrías y doctorados en Física, Astrofísica y Astronomía. Vinculado a la Investigación Científica, participó del Programa Espacial estadounidense desde su mismo inicio, y fue pieza importante del programa Apolo. Tras la llegada de Armstrong y Aldrin a la Luna, y la consiguiente reducción de fondos, se hizo cargo de los Programas de envío de naves espaciales no tripuladas de exploración del Sistema Solar, inyectándole sus capacidades innovativas y visionarias. La creatividad de sus experimentos para la búsqueda de vida en Marte (Viking) y la idea de remitir mensajes que pudieran entenderse universalmente por civilizaciones extra-terrestres en las naves que abandonarían el Sistema Solar (Pioneer – Voyager) capturaron la imaginación de las gentes, y dieron nueva vida mediática a la alicaída investigación del espacio. Reseñar la utilidad de toda una vida dedicada a la Ciencia y a la Divulgación Científica rebasa ampliamente los límites de esta humilde Crónica, así que recomiendo a mis lectores busquen su Biografía. Yo me dedicaré a reseñar algunos de sus libros.

IV
Más de Carl Sagan: Libros, TV y películas

Antes de 1980, cuando se difunde Cosmos: Un Viaje Personal, Carl Sagan era relativamente poco conocido. Si bien había ganado en Premio Pulitzer en 1977 con: Los dragones del Edén: especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana, best-seller seguido casi inmediatamente por otro: El cerebro de Broca: reflexiones sobre el apasionante mundo de la cienciaHabía publicado antes Planetas (1966, con Jonathon Leonard), Vida Inteligente en el Universo (1966, con Iósif Shklovski), La conexión cósmica (1973), Marte y la mente del hombre (1973) y Otros Mundos (1975). Dicho sea de paso, de los anteriores a Dragones del Edén no he leído ninguno, pero todo lo demás me lo he devorado en diversas épocas de mi vida. Pero aún  con ese Premio Pulitzer, en 1980 era uno más entre muchos divulgadores, si bien importante, y conservando sus cargos académicos y en la exploración espacial, que le daban una plataforma quizá más elevada desde la que expresarse. Sin embargo, es obvio que su verdadera consagración y su consolidación como best-seller en el mundo del libro se produjeron con la miniserie Cosmos y su libro complementario, vendido hasta la náusea, a caballo de la popularidad mediática obtenida. Se calcula en más de 600 millones de personas los que han visto la miniserie, y la edición y traducciones de sus libros alcanza cifras espectaculares para un escritor científico. Con un éxito como éste y cómo la rana de la fábula, quizá otro se hubiera envanecido, y empezado a repetirse a sí mismo hasta la saciedad, y no se le podría culpar por ello, los científicos, a pesar de lo que se piense al respecto, no suelen tener finanzas demasiado abultadas. Pero no fue el caso de Carl Sagan, que se mantuvo fiel a sus orígenes y personalidad, sin ninguna concesión al facilismo populachero. El libro Cosmos: Un Viaje Personal es una de las introducciones a la Ciencia más bellas que se ha escrito. Libro y miniserie evolucionaron conjuntamente, como es lógico, ya que tendemos a olvidar que hacer una buena serie para la pantalla, como un buen libro, implican un dominio del lenguaje no solamente escrito sino visual, lo que podemos notar más cuando vemos las mediocridades que nos endilgan normalmente. En este punto me abstengo de decir más: Vean la serie, Lean el libro, lo pueden bajar de Internet si les resulta caro (bájatelo desde acá: http://asasac.co.tripod.com/temas/cosmos_sagan.pdf ). Olvídense de mí.  

Las obras posteriores editadas no desmerecen absolutamente para nada a Cosmos: Un Viaje Personal. Abarcan incluso una Novela de Ciencia Ficción Dura, Contacto, llevada exitosamente al cine con Jodie Foster como directora y actriz. Básicamente abundan sobre los temas que constituyen su preocupación y en cierto modo están preludiados en Cosmos: Un Viaje Personal. En todas impresiona profundamente, y hasta conmueve, tan clara y amplia concepción de la Ciencia y el método científico aunada a tan profunda preocupación por la ciudadanía y por la gente real y concreta. Tal combinación, ya patente en Cosmos: Un Viaje Personal, se hace más notable en otros libros como El Mundo y sus Demonios: La ciencia como una luz en la oscuridad (se puede encontrar en http://paranoideo.com/upload/carl_sagan_-_mundo_demonios.pdf), en que se preocupa de dotar a las gentes de herramientas conceptuales para probar argumentos y detectar falacias y fraudes, siempre en el contexto del empleo del pensamiento crítico, la hermenéutica, la sindéresis y el método científico. En pocas palabras incide siempre en lo mismo: No te creas todo lo que te dicen, sé escéptico, pregunta, no te conformes. Miles de millones: pensamientos de vida y muerte en la antesala del milenio (1997) fue su última obra, y es considerada su testamento ideológico sobre el escepticismo, la religión, la superstición, el aborto, el armamentismo. Puedes bajártela aquí, pirata: http://www.bibliotecapleyades.net/archivos_pdf/saganmilesmillones.pdf. Incluye además al final el relato de su muerte por su viuda y colaboradora Ann Druyan. No olvidemos la Introducción que le hace al libro de Stephen Hawking: Historia del Tiempo: del Big Bang a los Agujeros Negros.,

Otros libros de Carl Sagan que no puedo reseñar cabalmente por no haberlos leído son: El invierno nuclear (1991, con Richard Turco), del que leído algunos fragmentos en una librería donde me lo encontré: Se analiza acá las posibles consecuencias que tendría una guerra nuclear sobre el clima terrestre, y se le debe el concepto de Invierno Nuclear. En Sombras de antepasados olvidados (1993, con Ann Druyan) se concentra en los orígenes de la especie humana y el desarrollo de las sociedades prehistóricas. En Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio (1994) trataba de plantear una secuela de Cosmos, discutiendo la posición del ser humano en el Universo y sus posibilidades como viajero del espacio. Quizá su obra póstuma más importante sea La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios (2006), recopilación de las intervenciones de Sagan en las Conferencias Gifford sobre Teología Natural. Espero leerlos en algún momento.

V
Colofón

Me he escrito esta Crónica casi a la carrera y llevado de un impulso. Al revés de otras, que me implican un poco o  mucho de revisión y a veces remembranza de lo leído mucho tiempo atrás, me ha resultado muy fácil, y ello se lo achaco a Carl Sagan. Él mismo, aunque era hombre profundo, tenía la inmensa capacidad – que le envidio sanamente, si eso es posible – de hacer de los temas complejos todo lo fácil que se puede hacer algo, pero no más fácil de lo que son en verdad, y además problematizarte con ello. Ello demuestra que se puede ser sencillo sin caer en la chabacanería o el simplismo, todo está en la claridad de la estructura que tengas en la cabeza. Al revés de lo que se cree, no es que mientras más sabes o lees más te complicas la vida. En realidad más se te aclaran las cosas y más lúcido te vuelves, cada vez. Y ello no tiene fin. La diferencia entre la erudición y la sabiduría está en lo que le pones tú. Por ello Lee lo que quieras, como quieras, donde quieras. No te arrepentirás.

La anterior Crónica sobre Leer Ciencia está en el siguiente link:

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