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lunes, 14 de octubre de 2013

¿CAMPAÑA CONTRA EL BULLYING?: DIEZ PREGUNTAS MALOSAS

Peru Blogs
¿CAMPAÑA CONTRA EL BULLYING?: 
DIEZ PREGUNTAS MALOSAS

Antes de hacer unas cuantas y malosas preguntas, por favor vean este jingle correspondiente a una campaña llamada ERES ÚNICO, organizada por una ONGERESÚNICO, que se supone combatir el Bullying y "que busca llevar unión, autoestima e información a todos los niños y adultos para bajar los niveles extremos a los que ha llegado el Bullying. Este trabajo tiene el apoyo del Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura." :

http://www.youtube.com/watch?v=F76Z6tZQE00#t=286

Tengo algunas preguntas malosas al respecto, y sin anestesia, acá van:

1. LA PRIMERA PREGUNTA ES LA MÁS IMPORTANTE: ¿Quién financia el video? Porque si son los colegios particulares de Lima, se explica y lo entiendo. Si son el Ministerio de Educación y el de Cultura, como se sugiere, pues estas instituciones deben exigir que les devuelvan el dinero y su buen nombre; y que para la versión que hagan en serio de este video, no tercericen y contraten educadores y psicólogos a trabajar en los contenidos de éste, porque por desgracia lo único que se muestra con claridad acá es la inmensa distancia que separa a los perpetradores del video de la realidad educativa nacional. O de la realidad nacional a secas.

2. Es de extraordinaria importancia saber a quién se está dirigiendo el video, porque de acuerdo a lo que se ve solamente se dirige a los niños y niñas urbanos, blancos, de entre 10 y 13 años de edad, de clase media o alta, que van a colegios particulares. No se ve a ningún otro tipo humano. O extraterrestre.

3. ¿La mayoría de los colegios del Perú tienen carpetas unipersonales? O puestos a complicarnos la vida: ¿Tienen carpetas? ¿Cuántos colegios en el Perú tienen casilleros, salones para almorzar, menús de cualquier tipo y patios tan inmensos e instalaciones tan adecuadas como se presenta en el video? ¿O es que se ha copiado un video estadounidense parte de un programa estadounidense dirigido a un público estadounidense? Lo dudamos, ellos tiene leyes que prohíben discriminar por la activa o por la pasiva a grupos étnicos y comunidades completas. 

4. ¿Cuántos alumnos del Perú poseen Iphones de último modelo? ¿Cuántos saben qué son? El video sugiere que es un hecho aproximadamente común, como para ameritar darle un espacio particular. Tal vez en Singapur.

5. ¿Cuántos alumnos del Perú tienen cuenta de Facebook, o para el caso computadora en casa, o por lo menos acceso a computadora? Según el video, parece que la gran mayoría. ¿Será verdad? ¿El cyberbullying está tan pero tan extendido en el Perú que se merece esta mención en un Video Oficial referido a la problemática del bullying? ¿No se supone que para tener cuenta en Facebook necesitas tener 13 años de edad por lo menos? Entonces, una vez más, ¿a quién se dirige el video?

6. ¿Todos los niños y niñas del Perú son étnicamente tan parejos...? ¿No hay bullying por motivos étnico-raciales, no hay modelos sociales de los que se imita la conducta de acoso? De repente somos italianos y no vemos "La Paisana Jacinta" ni los programas mal llamados cómicos.

7. ¿Todos los profesores en los colegios están tan ausentes que no se percatan de lo que ocurre en sus mismas narices? ¿Tampoco hay padres y madres de familia? ¿La sociedad está´formada por niños y niñas como en el clásico de William Golding  Señor de las Moscas? O será que los perpetradores del video más bien se leyeron la de Verne: Dos años de vacaciones ...

8. ¿Están las Instituciones educativas en el Perú tan absolutamente pintadas en la pared que según parece sólo se dedican a construir altas y bien pintadas paredes para hacer guardería de los chicos? Eso se sugiere en el video, unas escuelas que no pasan de ser "el espacio físico donde se ejerce el Bullying". Algo de repente sacado del orfanato de David Copperfield, porque no llega ni a los talones del The Wall de Pink Floyd

9. Parece que la canción se dirige a lograr que el acosado / objeto del bullying o matonería tome conciencia de su situación ... y la verdad no entiendo el mensaje que se le dirige: ¿Eres valioso así te rompan el alma a palos? ¿Compensará la cancioncita la autoestima devaluada del acosado? Supongamos que el acosado de una vez hace conciencia del asunto ... ¿Qué puede hacer? ¿contrabullying? ¿O cantar la cancioncita por los parques?

10. ¿El Bullying / Acoso / Matonería solamente se realiza entre alumnos pares? ¿No se realiza entre alumnos de diferentes grados? ¿Los profesores no hacen bullying? ¿Y los alumnos a los profesores? En el mundo real, cuando un profesor viola a un alumno ¿no califica como Bullying / Acoso / Matonería? ¿De dónde sacaron los perpetradores la teoría educativa aplicada en el videíto de marras: De Edmundo D´Amicis y Corazón? No creo, Corazón reflejaba una realidad educativa, la italiana del risorgimento, este video solo refleja las increíbles limitaciones cognitivas y axiológicas de sus perpetradores. 

COLOFÓN

No creemos que los perpetradores de este video hayan tenido intención de discriminar o ejercer un bullying como el que supuestamente combaten. Les reconozco la buena intención, como el hecho que el camino al infierno las emplea para empedrarse. Sí me parece que están más perdidos que Adán el Día de la Madre y más enredados en sus conceptos que tentáculos en trompeadera de pulpos. Probablemente tenían la plata y los auspicios, se la gastaron y qué bacán que nos salió esto. Qué desperdicio de buena voluntad y de buenos artistas. Qué tal retroceso, porque publicitar una cosa como esta nos hace retroceder a épocas de inconsciencia y pérdida de contacto con la realidad. Qué manera de por omisión convertirse en discriminadores, racistas y clasistas. El único lugar donde de repente funcione este sainete es en la República NeoLiberal de Ninguna Parte, que es en definitiva donde parecen habitar sus perpetradores.

Si a esto se referirán mañana o más tarde para decir que se han tomado medidas para combatir el bullying, devuélvanme la plata de mis impuestos. Yo espero que si van a hacer algo al respecto, traten por lo menos de hacerlo medianamente regular. Cuando quiera que me pinten pajaritos y que me engañen o me hagan la finta, puedo con toda libertad ver la TV nacional o leer cualquier periódico, que dicen lo mismo y se estacionan en la misma irrealidad que el video de marras. Que no nos tomen por idiotas, no somos como ellos. Que el que tenga Ojos, los abra.   



miércoles, 28 de marzo de 2012

CRONICAS DE LECTURAS 9: Leer en el contexto del Bullying

CRÓNICAS DE LECTURAS – Nueve

Leer en el contexto del Bullying

I
De colegios, nerds y matonería - bullying

Cuando yo estaba en el colegio – estuve en dos – leer no era demasiado importante. Se pasaba por agua tibia los cursos sin necesidad de leer ni el calendario, pues era suficiente repetir lo que el profe decía en clase y lo que había en el texto. Eso de PISA, de la emergencia educativa, de la crisis del sistema, del plan lector, no le preocupaba absolutamente nada a absolutamente nadie. Pocos percibían el problema en marcha, y por eso hoy en día tantos creen que la educación de antes era “mejor”, y la verdad, no creo que lo fuera para nada. Los problemas de ahora ya estaban ahí, simplemente no se notaban. La Educación era cosa de élites, algunas con más visión se la tomaban en serio; mientras que la mayoría no, pues para lo que se requería no contaba tanto. Si tú eras el hijo del Jefe, tú serías el Jefe, y ya. Y en ese caso qué importaba si en el colegio aprendías algo o no, pues para eso había la Universidad, y en ocasiones ni siquiera. Como dice el viejo versito, se interesaban en el asunto tanto “cómo el aristócrata ruso / en el primer calzón de raso / que se puso”. No era el aprendizaje de los cursos sino el de la ubicación social lo que realmente contaba. El aprendizaje central era el de tu ubicación en la sociedad, y el principal instrumento educativo era el de la matonería – bullying. Hoy vemos lo difícil es cambiar esa realidad, porque el bullying estaba y está instalado en la cultura educativa nacional desde siglos (La letra con sangre entra se decía desde el Virreinato, y he oído a padres, profes y hasta sacerdotes repetirlo con unción y nostalgia). Desde siempre los alumnos más sabihondos – en verdad los dotados de buena memoria – han sido objeto de acoso. Y poseer memoria / erudición era ser “inteligente”. Así estaba la cosa, y pese a toda el agua que ha pasado bajo el puente, poco ha cambiado y la cosa sigue ahí. Tal vez la principal diferencia entre entonces y ahora es que éramos más sonsos y vivíamos un feliz aislamiento que permitía mirarnos satisfechos el ombligo. Cuando no te comparas con nadie, puedes creerte que lo estás haciendo bien, eso hasta que llega la dura realidad y te das cuenta con cuánto entusiasmo lo que estabas haciendo lo hacías fuera del recipiente. Así nos enteramos que estábamos en crisis, lo que no fue tan malo, pues nos metió un sentimiento de urgencia y ganas de cambiar las cosas. 

Ser el nerd del salón de clase sin tener verdadera vocación para ello no fue agradable, por más que en mis tiempos eso implicaba juntarte con los tipos más leídos y escribidos del ídem. Además si no te juntabas con ellos quedabas solo como un hongo, y así los bacanes se juntaban con los bacanes y los nerds con los nerds. Ser nerd implicaba que en el mundillo del salón eras una bestia en las actividades que sí importaban a tus pares: El fútbol, el recreo, el fastidiar a los profesores - que llamo contra-bullying. Si leías y/o eras estudioso (“chancón”) y sacabas buenas notas, te aislabas de tus pares, pero servía con los otros grupos de la institución escolar: Profes, padres y/o autoridades, y tu estatus mejoraba algo aunque tus pares eventualmente te acusaran de soplonaje. A no ser que procedieras a un reajuste de tus actitudes sociales y aprendieras a jugar fútbol y jorobar profes, tus relaciones se reducían drásticamente. Compañeros tuve cuya vida escolar era dramática e imposible. Los matones (bullyes) lo son porque así se ubican como “superiores” en una jerarquía implícita entre los “pares”, que a mi entender refleja por mímesis el orden institucional y social. Podemos acudir al viejo símil del gallinero: La gallina A picotea a todas, la gallina B a todas menos la A, y así sucesivamente hasta la pobre gallina Z que no picotea a nadie y es picoteada y acosada por todas. La estabilidad del sistema se mide en la relación entre la amenaza de violencia y su empleo real. La matonería – bullying se da a la sombra de las consignas de la autoridad institucional a través de los conocidos mecanismos del currículum oculto o latente. La llegada de un alumno nuevo, por ejemplo, introduce un cuerpo extraño que cambia el orden establecido, y se reconfigura la estructura jerárquica en el gallinero-aula, probando al nuevo y ubicándolo en la jerarquía; esto en cuanto al grupo de pares. Por encima y por debajo de los pares hay otros grupos y otras super o subjerarquías: Los alumnos de años superiores, más grandes y fuertes por definición, que solían abusar de los más pequeños, y en casos extremos – más de los que creemos – incluso sexualmente; los profesores estaban por definición arriba en la jerarquía, pero esto se relativizaba cuando no sabían o no podían ejercer autoridad en el salón de clase. Así la jerarquía misma era subvertida a través del contra-bullying, es decir cuando los alumnos le jorobaban la vida a los profesores percibidos como más débiles de carácter. Por encima de todos, las Autoridades del plantel detentaban el último Poder: El de admitir o excluir de la Institución a los más levantiscos o indisciplinados o débiles de carácter, sean alumnos o profesores. El currículum oculto establecía que los alumnos sean sumisos con la autoridad, y que los profes “se hagan respetar”, “controlen” su clase y “contengan” a sus alumnos. La iniciativa y la audacia de maestros y alumnos se sometían a la Autoridad, a costa de las habilidades intelectuales y sociales basadas en la autonomía, pues el orden jerárquico y la autoridad estaban primero en la escala de valores institucional.  

Por este aro pasaban los alumnos, y aunque algunos desarrollaban más autonomía y espíritu independiente, o tenían mayores habilidades individuales y sociales, la conciencia de los dobles estándares los subsumía en el sistema. Si los procesos de la adolescencia permitían a alguno alzarse con cierto liderazgo y remecer la estructura colándose por sus intersticios más débiles, captados intuitivamente y rara vez explícitos, terminaban igual por adaptarse al entorno. En ciertos colegios particulares que dependían de las pensiones para la supervivencia de la Institución y de los puestos de trabajo, los alumnos sabían que no los botarían, y se volvían “Intocables”. Los alumnos del último año en muchísimas Instituciones educativas sabían que habría que hacer algo realmente gordo para ser echados. Hasta dónde esta realidad ha cambiado y en qué extensión es una buena pregunta.

II
Más sobre bullying, Velasco, cambio de colegio, textos escolares

La jerarquía social escolar entiendo refleja los rasgos y composición de nuestra sociedad. En el cuento Paco Yunque del genial César Vallejo, Paco, objeto de acoso por el matón Humberto Grieve, dibuja lo que para él es la situación jerárquica establecida desde el acoso. Esta parte del cuento no se edita en las versiones escolares, nunca he entendido por qué. Recuerdo con gran nitidez el día que uno de nuestros profes – Pacheco o el Tigre Huertas, no sé bien quién, pero ambos sabían hacerse respetar sin violencia – nos leyó el cuento. No era común que un profesor nos leyera algo, y la atención del respetable público estudiantil fue fulminantemente absorbida por la trama, que mucho nos decía porque mucho nos involucraba. El final del cuento desconcertó a todos, pues nadie podía creer que un cuento terminara así, dejando indemne la situación de abuso, sin final feliz, sin nada a qué aferrarse. Preguntamos:  ¿Y cómo termina? Y el profe, con una mirada que era toda una declaración de principios: Ahí termina. A nosotros nos contaban por lo general narraciones y lecturas redondas, donde los buenos invariablemente merecen ganar y ganan, y los malos invariablemente merecen perder y pierden. Y eso se vende como “fomento de valores”, siendo de una simpleza escandalosa y de una irrealidad espeluznante. Jamás he podido estar de acuerdo en enseñar mentiras o edulcorar la realidad ético-moral. La semilla que Paco Yunque sembró tomó forma en mí y en muchos de mis compañeros posteriormente. Y en otros no, como siempre ocurre en este trabajo, porque el profe nunca sabe qué pasará con la semilla que echa, como en la parábola del Sembrador. Sólo la echas, ves qué pasa, y mañana echarás otras. Esto no lo comprenden los decisores políticos y los padres de familia. El aprendizaje es una actividad humana, y como dice el educador inglés Ken Robinson, es consecuencia de la Revolución Industrial: Una línea fabril de producción, donde metes por un extremo a niños “sin formar” y los sacas formateados por el otro extremo. Una visión más equilibrada compara la Educación más bien a la paciente labor del agricultor, que siembra, riega, abona y mueve la tierra, y observa todo el tiempo qué pasa con el clima y el entorno para reajustar sus acciones.

En una estructura educativa donde lo primordial es la introyección de la jerarquía establecida y el statu quo social, el aprendizaje de contenidos es secundario. Pero en aquellos días la realidad se entrometió en esta feliz arcadia con un remezón: El Gobierno y Reformas de Juan Velasco Alvarado. Pasó incluso que uno de mis parientes cercanos me llevó aparte y me explicó concienzudamente por qué la Reforma Agraria era mala, y Velasco el Diablo. La discusión política, a pesar de todos los esfuerzos, llegaba a los alumnos produciendo preguntas incómodas, que nos llevaban a usar de nuestras cabezas en una complicada, anárquica y espontánea autonomía. Oscuramente intuíamos que se ponía en cuestión todo lo instituido, y la clásica rebeldía adolescente se expresó, como siempre, en contradictorios rechazos y maximalismos de toda especie. En ese contexto fui cambiado de colegio en circunstancias poco felices, y una de las razones parecía ser que mi colegio, religioso y todo, era un antro de comunistas. Así que como quien dice tuve que empezar todo de nuevo, sin comunistas, creo. Y como yo antes leía mucho más y mucho mejor cuando lo hacía por mi cuenta exclusiva, en mi nuevo cole me encontré con que eso que había adquirido por mi cuenta resultaba ser muy apreciado por mis nuevos profes y por el Director – que por cierto llegó a Viceministro. Hasta entonces yo siempre había procrastinado la lectura escolar, pues ni la quería ni la necesitaba ni la usaba ni me inspiraba para nada. Mi rebelión adolescente empezó por no leer lo que era obligatorio leer. Tampoco importó mucho, no pasó nada académicamente. Con excepción del curso de Física, pasé el período por agua tibia, y a ritmo de entrenamiento aprobé con buenas notas, lo que me proporcionó muchas ventajas. Como lector identificado, los alumnos de años superiores me pedían les leyera sus textos obligatorios y les hiciera las tareas, así que aprendí economía comercializando mis conocimientos, cosa útil hasta hoy. En el Internado cobraba cinco soles de entonces a cada alumno que requiriera de mis servicios para resumir textos y llenar fichas. Además yo era el único usuario “espontáneo” de la Biblioteca escolar, y mi mejor lectura, lo recuerdo bien, fue la Historia de la Independencia Americana de Bartolomé Mitre, en varios tomos. Por cierto, qué narrador tan excelente. Ahora que el problema de los textos escolares está de moda, más que sea por sus precios, encuentro que nadie piensa hoy en la diferencia entre los viejos textos y los actuales: La interactividad. Los autores tratan, tratamos, que se hagan cosas con los textos. Los viejos y entrañables textos pueden provocar sentimentales suspiros de nostalgia, pero no eran interactivos, limitándose a echar listas de preguntas, a veces precedidas por un Cuadro Sinóptico – único y simbólico homenaje a la operación de las ideas. Estaban diseñados, como el resto del sistema, a imagen y semejanza de nuestra sociedad: autoritaria, repetitiva, memorística y unidireccional. Se puede decir que la matonería – bullying existía también a nivel de texto: Eran la Verdad, la Verdad se acepta, y si la discutes, jalado. La evaluación escolar puede ser también parte del estándar del bullying, cuando se destina más a sostener la jerarquía que a medir logros o reforzar aprendizaje. En otro momento trataremos de esto. No me parece extraño que el gran contestatario peruano, José Carlos Mariátegui, fuera un autodidacta libre del amaestramiento, que se ahorró sufrimientos innecesarios y viera así otras perspectivas en sus Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, donde entiende la educación como problema político, económico y social, no pedagógico. Ni es extraño que José Antonio Encinas, el gran educador peruano, criticara con visión nuestro atrasado sistema en Un ensayo de escuela nueva en el Perú, de 1932. No me resisto a hacer una cita al azar de sus combativos y actuales puntos de vista: Hace algunos años visité una “Escuela Correccional”, que era prácticamente una Cárcel para menores. Esa escuela ha estado en manos de militares y de curas, menos en poder de educadores y de psiquiatras. (…) encontré como Director a un Teniente Coronel de Caballería, quien había impuesto un régimen militar. (…) Ninguno de los niños detenidos había sido objeto de un estudio psico-médico. Bastaba la línea antropométrica policial. (…) Era suficiente, para corregirles, el calabozo o la capilla. (op. Cit. Ed. Facsimilar CIDE, 1986, p. 183). Admito que me disgusta mucho percatarme que problemas vistos con tal claridad hace ya más de 80 años por Mariátegui y Encinas sigan como si tal cosa en nuestro sistema educativo.

III
El texto de Literatura de Cuarto Año, y el contra-bullying

Seguro he sido injusto con los viejos textos escolares. Hubo varios que me gustaron, como el de Historia del Perú de Gustavo Pons Muzzo. Los textos de Matemáticas de Rubén Romero Méndez presentaban orden y efectividad, y sus ejercicios, más mi profe de segundo de media, lograron que me gustaran las mates. Pero el que más me gustó fue el texto de Literatura de Cuarto de Media, de Rubén Barrenechea Núñez. Me lo leí de cabo a rabo con satisfacción íntima mucho antes de verle la cara al autor, que fue mi profe en Quinto. Pongámonos en contexto: Mi humilde persona y mis compañeros de la promo conformábamos un conjunto de vivaces cachafaces en algo semejantes a los Alegres Compañeros de Robin Hood en el Bosque de Sherwood, aunque otras percepciones tal vez más objetivas nos compararan mejor a una banda de Visigodos sueltos durante el saqueo de Roma. Es decir, un grupete al que el estar proscrito o fuera de la ley no incomodaba o producía el más mínimo atisbo de reflexión moral. Como grupo poseíamos rasgos hobbesianos, bakuninistas y libertarios. Vivíamos prestos a romper toda norma por el puro gusto de pasarla bien, ah qué tiempos. En cifras redondas, la banda de delincuentes juveniles en cuestión era el terror de los profesores, pues no solamente era alegremente vocinglera, capaz de extraordinarias cotas de chacota y astutamente transgresora, sino que además constituía una gestalt que manejaba un fulminante análisis psicográfico de personalidades combinado con el más absoluto de los nihilismos y el más acabado manual de tácticas para hacerle la vida imposible a los profes. Separados éramos muchachos más o menos comunes, ni mejores ni peores que otros, con virtudes y defectos. Juntos éramos las cabalgaduras que el Demonio empleaba para visitar sus dominios infernales más levantiscos. Contadísimos profes podían controlarnos, y demasiados salieron – cosa de la que hoy no siento orgullo – con la cabeza gacha, humillados por esta banda inmanejable en la que los más tranquilitos y chancones podían ser los peores. Saber que a los de quinto no los botan otorga ventaja en la secular guerra entre los alumnos y el sistema que los trata de doblegar. El grupo había alcanzado con los años y la práctica una sinergia que maximizaba al extremo los efectos de la chacota: Desde el nerd más nerd hasta el más bacán de los bacanes utilizaba corporativamente el máximo de sus habilidades para hacerle la vida imposible a los profes, formando lo que hoy llamaríamos un equipo multidisciplinario con eficiente y eficaz integración de habilidades diferentes. La matonería había desaparecido del grupo de pares, y dichas energías se redirigieron hacia el contra-bullying, que se convirtió así para nosotros en un arte, una ciencia, un hábito y un hobby.

No me atrevo a contar qué le hicimos a algunos profes. Estuve presente activamente, para mi vergüenza, en actos de grande e inconsciente crueldad. Después pensé mucho en ello y tomé decisiones. Sin embargo, con ciertos profes habíamos alcanzado la coexistencia pacífica, que no excluía la crítica o las chapas (apodos). En ciertos casos era por el poder que detentaban, en otros porque nos caían bien y/o sus clases tenían interés. El profesor de Literatura de Quinto, autor de nuestro texto, era un tipo curioso. No hablaba mucho, no se esforzaba por ser más que él mismo, y se notaba que se las había visto y dado chico y partido a guapos de toda calaña y salones muchísimo más complicados y difíciles que el nuestro. No me pregunten cómo lo sabíamos, ya hablé del aparato de análisis psicográfico fulminante que poseíamos. Lo sabíamos, punto. Por ende, no había contra-bullying. Dado mi oficio y experiencia, trato de encontrar cómo este profesor de Literatura, usuario de una muleta, bajito y portador de unos anteojos de carey ya entonces en desuso, se las podía ver con nosotros, controlarnos, contenernos y encima hacer bien su clase. Tras varias décadas de reflexión a algo llegué, a su actitud. En sus acciones había un absoluto y completo desprecio por los estudiantes. Por favor no me malentiendan, no digo que nos despreciara a nosotros, sino a los estudiantes, en el sentido que mucho después encontré en las Lecciones de Metafísica de José Ortega y Gasset. Los estudiantes son en realidad una tira de farsantes, sin ninguna sensación de identidad con los conocimientos que reciben, porque no sienten la más mínima necesidad de ellos, y por lo tanto se puede decir que son unos fantoches sin personalidad. Mi experiencia de estudiante corrobora este aserto, me temo. El desprecio del profe era impersonal, como el que se le podría acordar a una circunferencia o a un ladrillo, no tenía que ver con los chicos. Se veía que nos identificaba y trataba como seres humanos, no como estudiantes. Y cuando nos portábamos así, sentíamos como sus revoluciones bajaban y se le enfriaba el entusiasmo. Nadie se ofendía, nos manteníamos quietecitos, temerosos de incurrir no en su ira, de la que no éramos dignos, sino de su desprecio, mil veces peor. Ni hablábamos de ello ni lo entendíamos. La medida del respeto intelectual y temor reverencial que inspiraba su presencia se daba en que era el único profe sin apodo o sobrenombre. Y le decíamos de frente “Doctor”.

IV
La falsedad del estudiar, lo verdadero del aprender: Un profe y un texto

Tal es el Profesor, tal es el texto. Lo interesante en ambos, el texto escolar y el profesor-autor en la clase, era ese otro lado de ese orteguiano desprecio por el estudiante, que es el aprecio por el aprender y por el aprendiz. El profe y el texto eran apasionados, si bien dentro de sus límites. Parecía que mi profe no quería estudiantes en su clase, quería aprendices. Ello me dejó profunda huella, porque ni José Ortega y Gasset, ni el Profe Rubén Barrenechea, ni el profe Bellina quieren “estudiantes” en las aulas que tuvieron, tienen o tendrán a su cargo; quieren gentes con otra actitud vital frente al conocimiento. Para no caricaturizar ni caer en la injusticia, recurriré al propio Ortega y Gasset: El “estudiante” es un ser adocenado, aburrido, atrabiliario, a quien se le obliga a hacer algo falso, a fingir que siente una necesidad que no siente, que vive en el  vicio humano que consiste en fingir cuidado por lo que no nos da en rigor cuidado, en un falso preocuparse por cosas que no nos van en verdad a ocupar; porque ser estudiante es verse el hombre obligado a interesarse directamente por lo que no le interesa, y así El estudiante es una falsificación del hombre.  (Todas las cursivas son de Ortega y Gasset, José, Unas lecciones de metafísica, Alianza Editorial, 2da Edición, Madrid, 1968). Y si somos algo autónomos y tratamos de pensar con nuestras propias cabezas estas reflexiones nos llevarán a cuestionar el sentido de nuestras instituciones educativas, y por ende del sistema en su conjunto: escuelas, textos, maestros docentes, alumnos discentes, entorno, en suma el sentido general de lo que hacemos. Si tratamos a nuestros niños y jóvenes como simples “estudiantes”, en un contexto violento, matonesco y acosador, en buena cuenta los estamos falsificando por partida doble como seres humanos, lo que en mucha medida explica por qué somos tan malos educando, a pesar de nuestro ingente gasto en infraestructura, y tener excelentes textos y educadores; y por qué fracasamos en hacer algo útil con la Educación. Es horrible decirlo pero a veces pienso que somos un laboratorio del fracaso, que los éxitos de las personas que atraviesan el sistema son obtenidos a pesar de, y no debido a, el sistema. Basta con examinar lo que ocurre en términos generales con las personas exitosas, analizar su recorrido por el sistema, y llegaremos casi con seguridad a ciertos hechos terribles y muy penosos de aceptar, pero que debemos confrontar si queremos hacer algo. Me resulta difícil medir lo que pasó con mi generación, incluso con los que compartieron aula conmigo. Muchísimos emigraron, quizá más del 50 % contando a mis dos promos. Demasiados “quemaron cerebro” a través del inmoderado consumo de drogas legales y/o ilegales. Demasiados tienen vidas, familias y/o entornos inestables o disfuncionales. Otros simplemente se perdieron de vista, nada sabemos de ellos. Algunos fallecieron prematuramente por muerte violenta: asesinato pasional, atropello, incluso suicidio. Otros hicieron fortuna fuera de la ley, a través del narcotráfico, la estafa y otros delitos. También hay el otro lado, por supuesto, pero son tan pocos los que se reúnen a recordar los viejos tiempos, que hace que uno se pregunte por qué, no parece que esas épocas hayan sido para la mayoría un paraíso. Y en cuanto al aprendizaje, mi sensación personal fue que recién en la Universidad se aprendía “en serio”. 

La diferencia entre el profesor y el texto que menciono con otros profesores y otros textos no era la buena voluntad, que estaba presente en la gran mayoría. Ni era la sapiencia o la pasión, muchos conocían muy bien sus cursos y les gustaban. Ni tampoco el sistema en que se desenvolvían, el mismo para todos. Era la actitud frente a las personas que estábamos ahí en el papel social de escuchar, aceptar y aprender. Los profesores que yo más recuerdo eran aquellos que nos trataban como seres humanos, y trataban que entendiéramos la importancia de lo que estábamos haciendo. Creo que todos lo intentaban de uno u otro modo, pero el mismo entorno les impedía ser los seres humanos que a ellos mismos les hubiera gustado ser. Así como los alumnos que lo hicieron bien, lo hicieron a pesar y no por el sistema; los profesores que lo hacían bien, lo hacían no por el sistema, sino a pesar de él. Volvamos a la matonería – bullying. El concepto de currículum oculto nos ayudará a entender que en la práctica hay dos currículos: La excelente y cuidada currícula oficial, documento maravilloso, lleno de buenas intenciones, que el Ministerio se ocupa de estructurar y reestructurar cada cierto tiempo, y que las diversas instancias, hasta el maestro en su aula, tratan supuestamente de diversificar; y el currículum oculto, expresado en la realidad institucional de las escuelas, establecido por las reales acciones que se adoptan y resultado de las relaciones sociales realmente existentes. Para decirlo de un golpe, la currícula oficial considera la convivencia pacífica como el modo de establecer relaciones sociales democráticas y horizontales; el currículum oculto que las relaciones sociales reales son jerárquicas y basadas en la ley del más fuerte. Es decir, la matonería – bullying no empieza en las relaciones entre alumnos pares entre sí, sino en la integración a un esquema educativo jerárquico y autoritario, basado en la imposición de normas, la repetición de contenidos y la memorización de conceptos. Si pensamos – discutible, por supuesto – que el sistema educativo expresa el carácter de la sociedad, y que la Educación es la correa de transmisión de los contenidos socialmente deseables, pues entonces la extensión y amplitud del fenómeno de la matonería - bullying demostraría que éste es en la práctica el tipo de relaciones que existen en la sociedad.

V
Colofón
A veces uno sabe como empieza, pero no como termina un texto. Leer en el contexto del bullying nos lleva de hecho al bullying. Curioso concepto, que para que nosotros nos enteráramos que existía, tuvo que venir de norteamericanas latitudes, entre tanto “no lo vimos”. Seguimos siendo virreinales en nuestra educación y medievales en nuestro concepto de valores, y por eso no solamente ocultamos la matonería, sino que además sotto voce la consideramos como un hecho de la realidad al que hay que adaptarse, y algunos incluso la ven formativa para sus hijos. No hay padre de familia responsable que no entienda que hay que enseñar a los hijos a defenderse físicamente, y por eso los profes de artes marciales tienen tanta chamba en las clases medias. Tal vez el desprecio por la Cultura y los Libros que en la realidad existe, a pesar de todas las declaraciones líricas al respecto sea un reflejo, también, de esas relaciones sociales matonescas. Lo bueno es que el tema se ha visualizado y empieza a enfrentarse. Entremos en esa lucha, y entretanto Lee lo que quieras, como quieras, donde quieras. No te arrepentirás. Y cuídate del Bullying.

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lunes, 26 de marzo de 2012

COMBATES POR LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA 2: UNA EXPERIENCIA ALECCIONADORA


Vuelvo a mis carneros, esto es a la Didáctica de la Historia. Pretendí presentar en el artículo antecedente el problema de los contenidos, el papel de la memoria, de la visión de los especialistas en Historia y Arqueología y el tema didáctico en la enseñanza de la Historia. Decía también que, como docente, mis objetivos entre otros son que mis alumnos piensen críticamente y construyan su propia identidad como peruanos. Desde aquí retomo el tema.

Aprendizaje en concreto y en abstracto

Nadie aprehende habilidades en abstracto. Nadie piensa críticamente a no ser que tenga “algo” en qué pensar críticamente, y nadie adquiere la “identidad” a secas, sino que construye “su” identidad, que en nuestro caso incluye la pertenencia de la persona a la peruanidad y la humanidad. Y nadie construye lo abstracto sobre el vacío de la mente, sino sobre sus experiencias concretas. Esto, que suena a contrasentido, lo adquiere si pensamos que nuestro aprendizaje parte de experiencias concretas y se va “abstractizando” conforme aprendemos a generalizar las experiencias concretas propias y ajenas a través del establecer conceptos. Aquí se mete por los palos el tema de la memoria. Porque yo, como docente, evalúo a mis alumnos en el pensamiento crítico, o en la construcción de identidad, no en el vacío sino en el contexto de la enseñanza de la Historia. Es decir enseño Historia para lograr Pensamiento Crítico e Identidad en ciertos contenidos históricos que consideramos importantes y trascendentes. La identidad y el pensamiento crítico no aparecen por arte de birlibirloque en una sesión de aula, son procesos largos y complejos, con etapas propias vinculadas al desarrollo de niños y adolescentes y jóvenes que debo considerar en mis planes, so pena de quedarme solo en clase, por más gente que haya adentro. El pensamiento crítico per se, desnudo, no puede existir sin la experiencia propia o ajena al cual referirlo y del cual extraerlo. Así pues, necesito la data, la información sobre la cual ejerzo el pensamiento crítico. El ABC de la Pedagogía considera como primer momento del aprendizaje la recepción de información, que se fundamenta en la existencia y persistencia de la memoria. Y para demostrar mi punto, evocaré un acontecimiento de mi experiencia docente que puede arrojar alguna luz sobre el punto.

Atrapado entre la memoria y las habilidades intelectuales

Este humilde servidor enseñaba en la Universidad de Puntos Suspensivos el maravilloso curso de Historia de la Cultura Peruana. Me lo dieron a pesar de no ser Historiador, sino Profesor de Historia, y por ende mi visión del curso no pretendió ser la del Historiador, y así me concentré en la disciplina científica tanto como en la condición de mis alumnos. Hice el correspondiente diagnóstico de mis víctimas de turno encontrando, como era previsible, un nivel académico muy bajo. Mis alumnos no manejaban habilidades mentales como la comparación, la reflexión, el análisis, la síntesis, la evaluación, etcétera. Estas habilidades se construyen unas sobre otras siguiendo una secuencia establecida desde una taxonomía. Estas consideraciones y otras más guiaron mi planeamiento, y dado el muy bajo nivel académico de mis alumnos, provenientes casi todos de instituciones educativas nacionales, construí el curso buscando que mis alumnos lograran describir, analizar e interpretar testimonios culturales gráficos. Y recurrí a los gráficos considerando la enorme dificultad que registraban para leer y para comprender lo leído, que la gran mayoría padecían. Además, cómo dice la inmortal Alicia del País de las Maravillas, para qué sirve un libro si no tiene figuritas.

Enseñar con figuritas

Como la Universidad no me proporcionaba ni siquiera una figurita “Huascarán”, recurrí a reproducciones de soportes arquitectónicos, cerámicos y textiles de las diversas manifestaciones culturales anteriores a la invasión española, quillcas de Guamán Poma, pinturas de la Escuela Cusqueña y de artistas como Gil de Castro, Pancho Fierro, Sabogal y otros indigenistas, así como fotografías de Courret, Martín Chambi y el Chino Domínguez. Dios bendiga la Internet, que me permitió acceder a todo esto. Y así todo parecía muy bacán y adecuado. Tras trabajar las reproducciones en clase,  las incluía en las prácticas calificadas y los exámenes parcial y final, y como reactivos solicitaba para cada cual una descripción de lo visto, y luego la interpretación correspondiente, que suponía temas de aplicación de conceptos de la cultura andina, la occidental y la mestiza peruana, desarrolladas con amplitud en clase. Nótese que en este caso, y dado el muy bajo punto de partida de mis alumnos, yo reservaba la nota “11” – la calificación de 0 a 20 es una vetustísima manera de calificar – a un logro de aprendizaje relativamente sencillo: una adecuada descripción del soporte presentado.

Describir y Explicar un objeto

Vale la pena entrar en algún detalle al respecto. La conocida Taxonomía de Benjamín Bloom es un instrumento empleado masivamente por los profesores. No es que no haya otras Taxonomías quizá más modernas o adecuadas, pero ésta es la que utilizamos, porque proporciona un lenguaje intelectual común a los profes. En las taxonomías, el nivel de la descripción es bastante básico, y consiste en el logro de la enumeración de los caracteres o rasgos de un objeto o concepto, sea observada cuando presentamos el objeto, o evocada si no lo hacemos. Se entiende que esta habilidad intelectual es muy primaria y debiera estar desarrollada mucho antes de llegar a la Universidad. Sin embargo yo tenía mis dudas, y en cualquier caso no hace daño desarrollar la capacidad de describir adecuadamente, así que opté por ella como base de la evaluación y de la didáctica. El siguiente nivel taxonómico es el de la Explicación/Interpretación, y es mucho más complejo de lograr. Mi experiencia en instituciones escolares nacionales, de donde procedían la gran mayoría de mis alumnos, me decía que muy pocos la alcanzan. Por otra parte, la Taxonomía de Bloom no proporciona demasiadas luces en este nivel, que muchos creen necesita mayor desarrollo. Así que opté por un nivel de “explicación” (capacidad de dar razón de la existencia de un objeto real o conceptual) lo más primario posible, y no determinante para aprobar a un alumno en el curso, aunque sí para lograr mejores notas. Estoy seguro que muchos colegas que me lean se escandalizarían por el mínimo nivel del Curso, pero lo cierto es que demasiados alumnos resultaban desaprobados por profes que esperaban de ellos un nivel mucho más alto del que podían alcanzar. Quizá ese es un problema del docente universitario que no es pedagogo, el suponer que el estar centrado en su disciplina basta para enseñarla. Creo que en circunstancias cognitivas generales algo mejores no habría problema con ello, pero hemos de recordar que nuestros alumnos egresan de la escuela con un nivel paupérrimo, y una exigencia que el profesor considera “normal” puede resultar desmesurada para ellos. Ello produce muchos desaprobados, lo que significa que puedes chocar frontalmente con la política de la Universidad, y muchos andan tras tu puesto. Así que la supervivencia puede estar en entredicho. Pero ya está bien de introducción, vamos a la anécdota.

La  anécdota: El reactivo

En un examen parcial presenté – entre otros - el soporte que aparece a la derecha. La evaluación para éste consistía en  dos preguntas semi-abiertas, una de las cuales solicitaba una DESCRIPCIÓN de la representación, y la otra una INTERPRETACIÓN de la misma.

Se trata de una figurilla presente en un manto Paracas, uno de los llamados “duendecillos”. No olvidemos que se trata de un reactivo para alumnos del primer ciclo de educación superior, que han aprobado un examen de admisión que ha medido sus capacidades y los ha encontrado capaces de desempeñarse en una Institución Superior. Que están adaptándose a un medio ambiente universitario decisivo para su futuro, del que se supone saldrán como especialistas en Turismo. Este hecho justificaba tanto la existencia del Curso, como un cierto nivel de exigencia en el conocimiento de las diversas manifestaciones de la Cultura Peruana. Supónese además que los alumnos poseen algunos conocimientos y habilidades adquiridos durante su paso por el sistema educativo primario y secundario, pero como ya indiqué, no contaba demasiado con ello.

La  anécdota: La respuesta

Una de mis alumnas estaba muy interesada en el curso, era vivaracha y muy despierta, y procedía de la bella provincia de Chincha, conocida por su alta concentración demográfica de afrodescendientes. Respondió a la primera pregunta – la que solicitaba descripción de los rasgos de la figurilla – de modo adecuado, identificó la procedencia (un manto Paracas), describió el soporte textil, indicando los colores y su empleo, resaltando la desnudez del personaje, y en especial su color negro. En la segunda pregunta - de interpretación -, explicaba que el color negro del personaje podría representar a la población de origen africano que habita y probablemente habitaba la región de Paracas. Y de allí continuaba con su razonamiento en base a dicha premisa, llegando a ciertas conclusiones a partir de ello.

La  anécdota: La interpretación

Nótese que en realidad esta alumna, que de acuerdo a los parámetros establecidos por mí debía ser aprobada en este reactivo, me soltaba en la interpretación una respuesta desfasada y anacrónica, desde que sabemos que en el Perú de antes de la llegada de los españoles no vivían habitantes de origen africano. Naturalmente corregí el error, que es lo que al maestro le toca. Pero examinemos un instante lo dicho por esta alumna: ¿En qué consiste realmente el exabrupto? Por una parte, la alumna recurrió a su experiencia directa como natural de Chincha, identificó correctamente la procedencia del Manto, asoció la procedencia con el hecho que en Chincha abundan las personas con ancestros africanos, asoció a su vez este resultado con la importancia de los ancestros en las representaciones de la época, y obtuvo una conclusión lógicamente impecable. Por la otra parte, como suele ocurrir en muchas cosas, el error en el valor de verdad de la premisa invalida el de la conclusión, aunque no su estructura lógica. Y la premisa que la alumna, tan solvente en el aspecto estrictamente lógico, no conocía y no había asociado era que la llegada de los africanos al Perú ocurrió mucho después de la elaboración del manto, por lo que no podía ser posible que la representación Paracas correspondiera a ancestros africanos.

Algunas lecciones

Muchos hubieran dicho riendo – y de hecho, algunos lo hicieron – que la alumna en cuestión era, y repetiré contra mi voluntad el prejuicioso estereotipo, una negra bruta e ignorante. Pero si pensamos cuatro segundos en el caso, veremos que había ejercido las habilidades de pensamiento que yo mismo había presentado, enseñado, hecho practicar, y evaluado. ¿Dónde estaba el problema, realmente? Naturalmente en algo que el profesor no había previsto: el pobre manejo de la temporalidad histórica, de lo que está más “lejos” y más “cerca” en el tiempo, de lo que pasó “antes”, y lo que pasó “después”, y en “dónde”; vale decir la conceptualización del tiempo y el espacio. Más a profundidad, se detectaba una inadecuada comprensión de los conceptos históricos de sincronía y acronía que supuestamente ella debería manejar desde tiempos inmemoriales desde que están en el Diseño Curricular Nacional desde la Primaria. Por supuesto, esta señorita no era la única persona que presentaba esta falencia, pero se arriesgó a decirla precisamente en un ejercicio de audacia intelectual realmente poco común, y que había que considerar.

Supongamos que en vez del reactivo que presenté, le preguntaba a la señorita en cuestión sobre los rasgos de las culturas peruanas, digamos Paracas. Considerando sus condiciones, estoy seguro que se hubiera “chancado” cuanto le hubiera puesto por delante, y en el examen lo hubiera paporreteado. En consecuencia hubiera respondido “correctamente”, desde el punto de vista memorístico, aunque sin asociar nada con nada, es decir sin razonar. Pero este docente entiende que no podemos considerar un objetivo del curso de Historia de la Cultura que un especialista en Turismo paporretee información sin ton ni son sobre las Culturas Peruanas, sino que haga algo inteligente con la información que posee. Y paporretear no es algo inteligente, es mera memoria. El problema es que la evaluación tal como la entendemos, sigue siendo una cosa tradicional de criterio cuantitativo-memorístico.

Feed-Back

Naturalmente, este docente hizo retroalimentación, que también para eso uno evalúa. Primero con la estudiante misma: Alenté a esta señorita a seguir pensando y usando su cabeza, pero a la vez a que revisara los conceptos y las cronologías con cuidado. Segundo, a nivel del curso, retroalimenté los contenidos, cambiando el syllabus para dar más tiempo a la comprensión de conceptos sobre el espacio, el tiempo y las cronologías históricas. Por supuesto a desmedro de otros temas, que el tiempo es tirano. Pero el problema en la enseñanza superior es que, o avanzas y llegas a tus objetivos, o te dedicas a hacer enseñanza remedial. Y no puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo, a no ser que seas realmente un as de la Pedagogía, un as de la Historia y un as de la Didáctica, pues te añades otro curso aparte en el mismo tiempo y por el mismo sueldo. La mayoría de los docentes universitarios no son pedagogos y necesitan el sueldo, y cuando se enfrentan a estos problemas arrugan y le bajan el nivel al Curso. Y es difícil culparlos, no pueden volver a dictar el curso del colegio, aunque muchos, en la práctica, lo hacen. Pero los alumnos quedan librados a su inopia intelectual y su capacidad de supervivencia en un entorno académico que termina por ser salvaje e inhóspito.

Consecuencias

Podríamos suponer que este es uno de los mecanismos que prolonga y reproduce un sistema de educación superior estamentario y jerarquizado, donde se ejerce una suerte de bullying académico de nivel superior. Si el criterio de aprobación de los cursos universitarios es la capacidad de retener información, al final de lo que se trata es de superar la malla curricular con éxito y como sea. Esto no es fácil para el alumno universitario, que debe aprender las habilidades de la vida universitaria sin anestesia y sin ayuda. Esto tal vez explique alumnos universitarios que creen que el Perú tiene 6,000 habitantes, tal como se presentó en un sonado reportaje periodístico. Nótese que la chica que dio tan malhadado dato probablemente no es nada tonta en los trucos de la supervivencia universitaria, pero sí es obvio que carece de conceptos lógico-matemáticos elementales, y el hecho que esté en el nivel universitario da mucho qué pensar acerca de los criterios de ingreso a las universidades. La mayoría de los alumnos ven la Universidad como una continuidad de la escuela, y se comportan del modo que acostumbraron en la escuela. Hay Facultades y Universidades que procesan alumnos como churros, es decir, los pasan por el sistema de modo que justifiquen la presencia de ciertas autoridades y docentes por la cantidad de recursos financieros que se les exprime semestre tras semestre, y que son el principal argumento para la continuidad de dichas autoridades y docentes. El nivel académico se mantiene así en un nivel que permita una tasa de utilidad lo más elevada posible, y por eso vemos casos constantes de copia de exámenes y trabajos, presencia de padres y madres de familia reclamando por las notas de sus hijos, intentos de compra y venta de notas por dinero o incluso por favores sexuales, tolerados a no ser que sean evidentes, por aquello de que Dios perdona el pecado pero no el escándalo.

Así el ambiente académico termina enrarecido, y nada interesante para alumnos que aspiren al aprendizaje ni para docentes que quieran enseñar en serio. Pero ya sabemos que muchos de los que enseñamos en la Universidad lo que tratamos en realidad es de equilibrar nuestros presupuestos sin darnos excesiva chamba. Es así que los criterios académicos parecen no estar demasiado representados en algunas instituciones. Pero al final el sistema procesará a alumnos y docentes, y a los alumnos los mantendrán o sacarán de él, teniendo que pasar por todo en la búsqueda del ansiado cartón; mientras que el docente se adocenará, perderá la motivación, y repetirá semestre tras semestre los mismos contenidos del mismo; y reservará sus fuerzas para influir en que el Curso no le sea quitado o suprimido de la malla curricular. Y culmino acá esta Segunda parte, y preparo la Tercera. Gracias a mis lectores por leerme.

ANTERIOR: COMBATES POR LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA 1: MEMORIA Y MEMORISMO - http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2012/03/combates-por-la-didactica-de-la.html
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martes, 8 de marzo de 2011

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE VIOLENCIA ESCOLAR Y MATONERÍA - BULLYING


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE VIOLENCIA ESCOLAR Y MATONERÍA - BULLYING


"El conocimiento - esto es, la educación en su sentido verdadero – es nuestra mejor protección contra el prejuicio que no razona y el miedo que produce pánico, ya sea que éstos nazcan de algún interés especial, de minorías restrictivas o de líderes aterrados."
Franklin D. Roosevelt







Me pidieron hace un tiempo que me manifestara al respecto de lo que ocurre en las Instituciones Educativas, y que se expresa en el término de moda Bullying. No me gusta la palabreja. Lo que se quiere expresar con ella constituye un problema real, pero y para variar, lo hemos percibido cuando la palabreja nos llegó desde norteamericanas latitudes. Y desde que es importado y corresponde a una realidad propia de los Estados Unidos y países anglosajones en general, entiendo que el haber “descubierto” este muy real problema a través de ojos ajenos significa que los parámetros con los que se trata el tema pueden no tener mucho que ver con los de nuestra realidad. Empezando por la manía de emplear palabras en idioma extranjero cuando no son necesarias. La lengua de Cervantes cuenta con sinónimos apropiados, entre los que “Matonería” me suena interesante, y resulta muy adecuada traducción para la palabreja de marras. Naturalmente no daremos coces contra el aguijón ni nos haremos problemas por una palabra, así que la trataremos provisionalmente como matonería – bullying, con la idea de que nos entiendan. 

Violencia escolar y matonería - bullying

El término Violencia Escolar está muy vinculado al de matonería – bullying, aunque parece ser mucho más general. Aludiría a toda clase de violencia que se ejerce al interior de las Instituciones Educativas, la que proviene de todos los actores y se dirige a todos los actores; Directivos, docentes, discentes y padres y madres de familia. Se incluiría la violencia desde y hacia el interior de cada uno de estos grupos. Este tema se manifiesta así extraordinariamente amplio y merecedor de un estudio en profundidad. Por lo que sabemos hay aproximaciones muy solventes. Hemos visto mucho, por ejemplo, sobre las relaciones entre Estado y Sindicato, entre Directivos y Docentes y entre Docentes y Alumnos. Relativamente poco hemos visto sobre los organismos educativos intermedios tipo UGEL o DRE, y se lo merecerían. Hace falta, definitivamente, una profunda mirada de conjunto.

Naturalmente, el espectro de la Violencia Escolar incluye a la matonería-bullying. Sin embargo, hemos encontrado que algunos investigadores asumen el concepto Violencia Escolar como sinónimo perfecto de matonería – bullying, y creemos que esto es un reduccionismo. Hay una forma de lenguaje que esconde, así como hay una forma de lenguaje que muestra. Igualar la matonería – bullying con la Violencia Escolar oculta la violencia que proviene de actores que no son alumnos. Es violencia la toma de colegios, que expresa conflictos entre padres y madres de familia con profesores y directivos. Es violencia que colegios de paga máxima coloquen cámaras de video en baños y salones para “monitorear” a alumnos y profesores. Es violencia la asignación de profesores a ciertas instituciones educativas vía pago de cupo, así como la rotación desmedida y manipulada de éstos. Es violencia el que muchos profesores estén obligados a empezar clases el martes y terminarlas el jueves en los colegios rurales. Es violencia forzar exámenes de evaluación docente con parámetros políticos, y además entregar las pruebas previamente a los profesores del partido propio. Es violencia aumentar las pensiones sin criterio racional alguno. Es violencia – y una trastoque del sentido de la escuela - que una institución “educativa” tire por la borda alumnos porque no cumplen un “perfil”. Es violencia que tras once años de escuela los alumnos no sepan leer correctamente. Es violencia la existencia de escuelas unidocentes y multigrado. Y la lista podría continuar indefinidamente. Veríamos que todos los actores están vinculados de uno u otra modo. La violencia es un hecho social evidente, la escuela no está aislada ni de la sociedad ni de la cultura. De repente la matonería – bullying no es solamente un tema de escolares en un salón de clase.

Qué es la matonería - bullying

Sin embargo, la matonería – bullying es definido por algunos como un tema de salón de clase, de violencia entre pares, aunque en el marco de las relaciones formales que se establecen en la escuela. Podemos deducir entonces tres actores, no dos: Victimarios, víctimas e institución formal (Esta última representada por profesorees y Directivos). La matonería - bullying se presenta principalmente en las Escuelas, pero también en las Universidades e Institutos. Entre sus características se dice que esta violencia puede ser física, verbal, psicológica, directa, indirecta, e incluso virtual. Que existen agresores victimarios y agredidos víctimas. Que es el ejercicio de una violencia “ilegítima”. Sus consecuencias van desde el daño psicológico y físico hasta la deserción y abandono de los estudios, el ausentismo y el fracaso escolar. Se correlaciona con otros problemas sociales, como el racismo y la xenofobia, la intolerancia frente al inmigrante, la homofobia, la discapacidad, los desórdenes de la conducta y del aprendizaje, las dificultades para establecer la identidad personal, la inserción laboral de los jóvenes. 

La definición de la estadounidense No child left behind act (NCLBA) es interesante: El término bullying en tanto se entienda como acoso escolar, se aplica a “aquellas conductas relativas a la identidad de un alumno, o a la percepción de esa identidad, concernientes a su raza, color, nacionalidad, sexo, minusvalía, orientación sexual, religión o cualesquiera otras características distintivas… siempre que…entorpezcan significativamente las oportunidades educativas o la participación en programas educativos de (los) alumnos; (y) perjudiquen la disposición de un alumno a participar o aprovechar los programas o actividades educativos del centro escolar al hacerle sentir un temor razonable a sufrir alguna agresión física”. El centro del problema de la matonería – bullying podría tener relación con la formación de identidad, en la que el sistema educativo tiene un papel de primera línea.

Violencia escolar y expectativas sociales en la educación

No hace mucho encontré un par de textos que me parece pueden ayudar a encuadrar algunos aspectos generales de nuestro tema: El primero es de 1923, del antropólogo Clark Wissell, y dice así: “Nuestra cultura se caracteriza por una predominante creencia en algo que llamamos educación – una suerte de mecanismo destinado a hacer propicios los designios de la naturaleza en la manifestación de cultura. Nuestra fe implícita es que esta fórmula, o método, permitirá el cumplimiento más feliz de tal finalidad, (esa) es nuestra religión verdadera. (….) Nuestra fórmula suprema para llevar a término la realización de nuestros más caros ideales es la educación … Es una especie de gran fórmula mágica con cuya ayuda esperamos perpetuar y perfeccionar nuestra cultura.” En corto, creemos en la educación como panacea social en la misma medida que nuestros antepasados creían en Aia Paec o Pariacaca. Cuando percibimos problemas sociales convocamos así a esta entidad metafísica y pontificamos: “Esto se arregla con Educación”.

El otro texto es del clásico Emile Durkheim, que dice así: “(La educación) es sólo la imagen, el reflejo de la sociedad. La educación imita la sociedad y la reproduce de manera compendiada (…) La educación es sana cuando la nación misma goza de buena salud; pero, por carecer del poder de modificarse a sí misma, se corrompe cuando la nación declina. Si el medio ambiente moral, tal como es experimentado por los maestros mismos, es corrompido, es inevitable que sean afectados por él. (….) Estamos girando en círculos.” Y otra vez en corto: La sociedad determina la educación, no la educación a la sociedad. Una sociedad corrupta y violenta produce una escuela corrupta y violenta.

Como sociedad peruana estamos dando vueltas en círculos alrededor de dos creencias tan contradictorias como opuestas: Por una parte, tenemos una fe mágica en que "la escuela" (o un ente más metafísico aún: "la educación") dará solución a todos nuestros problemas, Por otra parte, que "la educación" nos hará progresar para salir de nuestra situación de subdesarrollo. Estas creencias se expresan fuertemente en los programas electorales y reflejan difundidas creencias sociales. No me gusta decirlo, pero me temo que tanto en un caso como en el otro nos engañamos a nosotros mismos con excesivo entusiasmo. 

En primer lugar, la educación no es palabra mágica ni actividad por la que tras dos sinsaravinos y algunos pases mágicos sacamos gentes educadas; ni tampoco la educación es la palanca que nos sacará adelante, cuando menos no sola, a no ser que consideremos que dotar a Estados Unidos, España, Italia, Japón, Brasil y otros países con nuestros 3 000 000 de peruanos migrantes más talentosos sea la gran contribución de la educación peruana para el desarrollo.

Entorno social de la matonería - bullying

¿Qué tiene que ver todo esto con la matonería – bullying? Se supone que es función de la escuela enseñar a convivir estableciendo relaciones humanas con soporte en el amor, asumido como valor supremo. La fuerza y el ejercicio de la violencia nos repugnan explícitamente, y las rechazamos. Deseamos que las relaciones de convivencia se basen en una visión de futuro compartido por todos los que habitamos este pedazo de tierra bajo el sol, sostenido por un común sustrato de afecto, trabajo y conocimiento. Deseamos que las escuelas sean espacios abiertos, amables, bulliciosos de actividad física y mental. Deseamos que las escuelas proporcionen el afecto y saber que tanta falta nos hace como sociedad. Deseamos que sean lo que deben ser: espacios de aprendizaje.

Bueno, esa es la teoría. Y es un sueño hermoso, pero me temo que es un sueño, aunque digno de ser perseguido. No es posible que el sistema educativo se aísle de una sociedad corrupta y violenta como la que tenemos para transformarla desde afuera. El sistema educativo es un resultado de la sociedad peruana tal como esta es, no tal como nos gustaría que fuera. Nos guste o no, la educación es corrompida y violenta y frustrante porque la sociedad peruana es corrompida, violenta y frustrante. Tratar la matonería – bullying como si fuera un problema aislado equivale a curar el cáncer a la piel poniendo curitas en las escaras. Sí, ya sé que es triste y que suena horrible. Pero es obvio que resolver este problema no pasa por medidas de contención, control y represión arbitradas desde la Escuela. La represión de conductas anómicas es también violenta, aunque a diferencia de la matonería – bullying, sea legítima, separe a la víctima del victimario y contenga la situación de abuso. La matonería - bullying seguirá siendo un problema escolar mientras no asumamos nuestros conflictos en todos los niveles y no arbitremos formas de resolverlos como nación y como sistema educativo.

Ghettosmatonería - bullying

Claro que el problema no apareció con la palabra, estaba allí hace muchos, muchísimos años. El conocido cuento Paco Yunque de César Vallejo, nos golpea en nuestras emociones no solamente porque está muy bien narrado, sino porque da cuenta directa y frontal del modo en que la violencia de los conflictos entre clases en la sociedad se traslada al aula, que es correa de transmisión de las diferencias sociales de generación en generación. El personaje Humberto Grieve es por todo concepto un matón, un faite, un compadrito, un “bully” que agrede para dominar al hijo de la cocinera en el salón de clase. Paco Yunque construye su identidad de aplanado. El profesor ve pasar el asunto. La historia de Paco Yunque ya no nos pega como solía hacerlo porque hoy es virtualmente imposible encontrar un colegio no público en el Perú, donde algunas clases sociales se arrejunten y se miren. Hemos alcanzado en los NSE A, B y parte del C el estadio del ghetto, apenas ligeramente quebrado por actividades de bien social, algunas positivas como mecanismos de integración social. En otro artículo nos hemos referido a la formación de ghettos desde la perspectiva de políticas sociales que sean algo más que beneficencia disfrazada. 

Lo cierto, real y efectivo es que ahora el sentido de pertenencia a las clases sociales está más instrumentado que nunca desde el sistema escolar. Y en eso el cuento Paco Yunque sigue vigente. El efecto de la educación privada es reunir en el mismo espacio a los hijos de las personas de ingresos aproximadamente iguales. Lo propiamente educativo es secundario. Observar la costosa publicidad de ciertos colegios particulares es ver empresas que publicitan sus logros para provocar la compulsión de compra. La lógica mercantilista es la de trasladar los costos de ventas y publicidad al consumidor,y no es extraño que los costos de pensiones hayan subido en pocos años de un 30 al 40 % en ciertos segmentos, según reciente investigación periodística de El Comercio.

Formación de Identidad y matonería - bullying

Por lo tanto, la matonería – bullying por sí sola no expresa la violencia entre clases sociales, porque éstas están en sus ghettos escolares, y se mezclan poco. La violencia escolar introyectada y expresada en la matonería – bullying es muchísimo más insidiosa, más sujeta al trauma de la adaptación personal a un grupo, más interiorizada en el alma de los alumnos, más pegada a las diferencias culturales entre los padres de los niños. En suma, más cercana a la formación de identidad. Puede distinguirse en los niños y niñas que se comportan agresivamente frente a las diferencias tal como las perciben, en la expresión infantil de las disfuncionalidades familiares mal asumidas y trabajadas por la Escuela, en los estereotipos de conducta funcionales a la contención y adaptación a un cierto perfil, en la división entre alumnos de alto rendimiento y la morralla que proporciona las pensiones para que los del primer grupo tengan todas las ventajas, en la diferenciación en el aula entre niños que acceden a los gizmos de moda – celulares, iPods, etc. –y los que no. Hoy en día las Escuelas muestran más entusiasmo en separar a los alumnos que no cubren el “perfil” que en resolver problemas educativos. Como dicen en los buques, los tiran por la borda. Este rechazo de la Escuela suele ser destructivo en el desarrollo de la identidad y por ende en el futuro de un alumno. Me pregunto si la expresión peruana de la matonería – bullying se limita a los alumnos. Muchas Escuelas ejercen la matonería – bullying con los padres de familia y/o con sus profesores. El Estado, principal empleador educativo, también es un matón con los profesores a los que emplea, en especial los contratados. Los entes intermedios sirven de filtro para ubicar a los profesores en determinados grupos, en función de intereses que poco tienen que ver con lo educativo. Parece ser sólo natural que esta relación de anomia institulizada, invisibilizada y mal contenida llegue a los alumnos por mímesis y currículum oculto, y ellos la expresen a su modo. El ejemplo arrastra. En las dos direcciones. 

Cuando un alumno de la escuela de Columbine toma una carabina y liquida a todo títere con cabeza que tuvo la mala pata de pasar por ahí, nos entristece y nos preguntamos qué tiene la sociedad norteamericana que produce tales estragos emocionales y físicos, con tan tremendas consecuencias. No miramos a la Escuela estadounidense, parece obvio que la Escuela no tiene gran responsabilidad, y es poco lo que puede hacer frente a casos patológicos. Ni defiendo ni ataco al sistema educativo de los Estados Unidos cuando digo que es obvio que de él no depende el problema de la venta y posesión de armas de fuego.

Cuando en nuestro país un chico hiperactivo y desadaptado le rompe el alma a otro por el delito de tener un iPod o un celular que él no tiene, o por mostrar conductas interpretadas como homosexuales, o por mostrar un acento o color algo diferente, reproduce una situación de violencia escolar que está bastante más diseminada y es mucho más general que un problema entre pares. Es la punta de un gran iceberg, que se muestra donde la sociedad y la educación hacen crisis, como en Chile. De ahí podemos pasar al problema del pandillaje, pero en mi modesta opinión ambos problemas no se identifican sino de manera relativa. La matonería – bullying presenta un tercer protagonista que la Pandilla no tiene: la Institución escolar. Parece que los paganos de todo este tema son los alumnos y los padres y madres de familia. La única reacción posible de los atribulados padres de familia conscientes de estos problemas consiste en aislar cuanto puedan hacerlo a los niños. Ni la sociedad ni la Escuela tienen nada que ofrecer al respecto.

Tres medidas de emergencia

Pero tratemos de no escabullirnos al maximalismo. Se necesita una transformación social importante para resolver este problema y muchos otros que padece nuestra sociedad. Pero en un terreno quizá más limitado pero mucho más manejable, ¿Qué puede hacer la Escuela privada o pública, para atacar el Bullying? ¿Cómo responder a la emergencia? Se nos ocurren cosas obvias: 

Una es prevenir. Se previene desterrando la violencia escolar de la Escuela, y suena fácil, pero lo sencillo es difícil, porque en este caso nos metemos en el terreno del Clima Institucional, complejo como él solo y lleno de resistencias, pero que debe afrontarse para crear una escuela democrática, con contenidos positivos propios qué defender, donde las diferencias puedan convivir entre sí resolviendo conflictos y construyendo sociedad y patria. Y en este punto es imperativo encontrar maneras de asumir y resolver los conflictos que ponen frente a frente a los diversos actores en la Institución Educativa.

En segundo lugar, los primeros años de la primaria son esenciales para detectar eventuales problemas de formación de identidad, y por ende de matonería - bullying. Hay un lado positivo, el acompañamiento del proceso de formación de identidad, Por otro lado puede haber un programa de emergencia temprana. Claro que hay que tratar a los niños y niñas con el guante blanco que se merecen en esta etapa de sus vidas y no tirarlos por la borda. La presencia de especialistas expertos y motivados es esencial a este respecto.

En tercer lugar, dado que la matonería – bullying se manifiesta principalmente en el salón de clase y en los recreos, los docentes deben estar preparados para reaccionar inmediatamente al respecto, con autoridad y profesionalismo para cortar de raíz el abuso y poner al matón en una línea de tratamiento predeterminada, que trate el problema como problema y no como conducta a castigar.

Colofón

Estoy seguro que mucho se queda en el tintero. Sin embargo, estas consideraciones creo nos permiten acercarnos al tema. No son ideas enteras sino apenas retazos que deben ser completados, discutidos y diseminados para convertirlo en el tema nacional que indudablemente es. Y, por ahora, punto.

martes, 9 de marzo de 2010

ASPERGER: LA VENGANZA DE LOS NERDS


ASPERGER: LA VENGANZA DE LOS NERDS

Últimamente estoy muy interesado en este tema. Aunque descubierto a finales de la década de los 40, este “síndrome”, o “conjunto de síntomas” es hoy en día una preocupación más en el espectro psicológico y educativo.

Básicamente, el Síndrome de Asperger se parece a una formación de carácter autista, una suerte de Autismo de Alto Rendimiento con el que según parece se le suele confundir. Se caracteriza no por un retraso de las funciones cognitivas, que parecen ser normales o incluso superiores al de la media de la población, sino por una característica clásica del autismo, que es la de la apercepción de los estados anímicos procedentes del exterior. Para aclararlo, digamos que el Asperger es “ciego” a los estados de ánimo de otras personas. No consigue compartir el lenguaje no verbal dentro de los diversos ámbitos semióticos del hogar, la escuela y los diversos ambientes en que debe desenvolverse. Por ello los Asperger viven muy dentro de sí mismos, al modo autista, aunque hay diversos grados de prevalencia de este aislamiento, de los que el Asperger sería más o menos consciente, y que trata de quebrar.

Algunos Asperger rompen su aislamiento empleando su capacidad intelectual. En ello no se diferencian básicamente del resto de las personas, que emplean los talentos que poseen para insertarse en la trama de relaciones humanas. Sin embargo, hay consenso en la dificultad (me resisto a los términos incapacidad o discapacidad) de estas personas para poder vincularse afectivamente a un medio que no comprenden y que tampoco los comprende.

Algo que caracteriza a los Asperger es el caer fácilmente en otros estados de dificultad psicológica, como neurosis, depresión, esquizofrenia; que ocultan el primer diagnóstico. Son vistos como raros, excesivamente literales, pedantes en su empleo del lenguaje, algunos alcanzan un dominio lingüístico de diccionario, como clara compensación de sus dificultades para “hablar” dentro de ámbitos semióticos específicos de lenguajes propios característicos. Carecen de “armadura social”. Resultan con frecuencia ser víctimas del bullying o matonería escolar, y les cuesta aprender socialmente, debiendo crear sus propios esquemas de aprendizaje, a la vez que aprenden los contenidos académicos. Pero siempre a su modo, lo que hace que choquen con facilidad con los esquemas pedagógicos impuestos en el aula. Sus intereses son poco prácticos, aunque pueden alcanzar solvencia en la teoría, el análisis, la síntesis y otras operaciones mentales. Hacen buenos matemáticos, pero no buenos ingenieros, por poner un caso. Sus intereses son estrechos, en el aula se suelen apasionar por un aspecto específico: mapas, tablas estadísticas, números, etc., con exclusión de todo lo demás. Se les atribuye esta condición a Einstein, Newton y otros personajes, básicamente del mundo científico o filosófico. Pareciera que puede existir una identificación entre los popularmente llamados nerds con los Asperger y otros “desadaptados”.

Justamente su vida afectiva está signada en mayor o menor grado por la dificultad para comunicar estados emocionales. Les cuesta relacionarse, y cuando lo hacen, es posible que sea con otros nerds, sean o no semejantes a ellos. Escapan decididamente a la “normalidad”, sea ésta lo que sea. Muchos son hablantines, verbosos, elegantes en el sistema lingüístico, aunque no en el habla común. Suelen aprender a leer temprano, y mucho. Interrumpen con temas “que no vienen al caso”. Pueden “florear” con facilidad, pues no se vinculan afectivamente demasiado, al no poder “alcanzar” a otros. Alcanzan gran dominio temático, aunque específico a ciertos temas.

Se dice que el origen de esta condición es genético. Esto es producto de la observación del hecho que, para ellos, sería cierto el retorcido adagio “De padres ciegos, hijos cíclopes”. Cuando el padre es Asperger, es posible que el hijo también lo sea, de acuerdo a la lotería genética y al azar del medio ambiente. La Ciencia Cognitiva ha detectado diferencias en la formación cerebral de los Asperger, aparentemente en el sistema límbico (emociones) y del neocórtex prefrontal (volición). Nada es seguro aún, la condición está recientemente visualizada y evidenciada, en apariencia por la aparición repentina de muchos Asperger. Podría ser una moda como la del los Niños Índigo, o quizá parte del denodado esfuerzo de la Asociación Médica Americana para crear enfermedades a la mayor gloria de la ciencia médica y a la mayor ganancia de los laboratorios farmacéuticos (“Invente usted una enfermedad, y saldrá una medicina al mercado”).

Parecen, como decíamos, existir en gran número. Se dice que la incidencia en la población es relativamente baja, uno en mil señalan algunos estudios, pero eso ocurre en otras sociedades y no disponemos de cifras nacionales que no sean extrapolación. Pero parecen surgir por todos lados, como se puede notar tras una ligera pasada por la habitación de Miss Google. Es más, así como hay muchos que la ven como enfermedad, muchas personas que se auto-evidencian Asperger, entre ellos incluso psicólogos, psiquiatras y educadores, sostienen con vigor que el síndrome no puede considerarse enfermedad, sino una “condición personal”, más o menos análoga a poseer diversas inteligencias múltiples, por ejemplo. Se habla ya de Neurodiversidad, nueva subcultura que añadir a las existentes por pertenencia étnica, religiosa, política o social. Existen grupos que reivindican la Neurodiversidad hasta la militancia, con páginas web y grupos de presión en formación.

Sin embargo, aún muchos la ven como una discapacidad. Si ello es cierto, se debiera tratar de “incluirlos”, más aún si parece ser una condición que no requiere de excesivas adaptaciones del maestro en el aula, dado que su “gravedad” es relativa, y afecta básicamente su capacidad de relacionarse socialmente, así como su modo de aprendizaje. Pero los maestros sabemos que eso es una de las muchas cosas que pasan en un salón de clase. El microcosmos del aula refleja los problemas sociales, son los maestros los que debiéramos ser los mejores especialistas en esto de las diferencias en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos.

Por otra parte, suponiendo que sea cierto que hay muchos Asperger entre los llamados genios, entonces una sociedad que “incluya” a los Asperger tendría ventajas diferenciales respecto de otras. Una “selección cultural” de tintes neodarwinistas aconsejaría a cualquier sociedad incluir e integrar a todos aquellos que presenten diferencias en su estructura neurológica, pues la diversidad es un valor importante para tener éxito como sociedad. Los nerds tendrían un valor social desproporcionado a su número.

Parece una fantasía suponer que sistemas masivos educativos – como el público - pueden asumir con éxito políticas tan específicas, más aún el nuestro. Pero si es cierto que los nerds presentan origen combinado genético – medioambiental, se les podría incluir, aunque no creo se justifique hacerlo desde la educación especial. Sin embargo, la creciente individuación pedagógica entrega herramientas a los docentes para tratar estos casos cada vez más visibles, es importante disponer de estrategias integradoras de los diferentes estilos de seres humanos que vemos en las aulas. Y ser un buen docente ayuda.

Termino con un recuerdo personal. En una de mis muchas visitas a salones de clase de últimos años de secundaria, para apoyar a docentes en ejercicio, encontré a un docente de especialidad de Educación Física enseñando Ciencias Sociales, lo que no es poco común en nuestro medio. Pero aunque este docente no supiera donde quedaba Constantinopla, era un as en esto de incluir en el proceso de aprendizaje a sus alumnos, entre los que se incluían nerds de varios tipos, muchachos y muchachas muy normales, y homosexuales masculinos y femeninos. El secreto se transparentaba en los rasgos de la clase que el maestro “dictaba”: Involucrar a los alumnos, fomentar un ambiente de aula agradable y abierto, cambiar constantemente de perspectiva frente a los problemas que presentaba a sus alumnos, fomentar decididamente la crítica y la participación de todos, desde su propia identidad. Y es esto de la IDENTIDAD lo que parece ser decisivo. Los alumnos estaban muy contentos con su profe, y sentían que lo que hacían en el aula tenía sentido. El profe lo decía en tres palabras: Quererlos, estimularlos, tener  estrategia. La primera condición para poder enseñar / aprender es, como dice Bertrand Russell, el amor paterno indiscriminado, y el amor empieza por aceptar al Otro como es.