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domingo, 11 de agosto de 2013

CUANDO "ESAS RUINAS" SEAN "MI HUACA", por Ulla Holmquist


CUANDO "ESAS RUINAS" SEAN "MI HUACA"


(Nota: 
Me solicita Ulla este espacio
 y a ciertas cosas yo
 no sé decir que no. Además yo también tenía mi Huaca Pucllana)


He vivido más de 20 años mirando desde la ventana de mi casa materna la huaca Mateo Salado. Desde niña esos montículos informes de tierra han sido parte ineludible de mi paisaje cotidiano. En mi niñez, pasé del mirarla a observarla - de manera quizás semejante a cómo observaba los huacos en las vitrinas del Museo Nacional al cual iba porque le pedía a mi mami ir allí en vez de ir al cine. Tenía suerte, vivía muy cerca.


Más adelante, en mi adolescencia, gracias mi recordado profesor Ortiz quien en 1º de secundaria hizo que me enamorara de la historia “prehispánica” - aquella que yo necesitaba tanto para entenderme como persona - ya no sólo la observaba. La pasión de mi profesor logró despertar muchas preguntas que necesitaban respuestas, y es así que estudié Arqueología, comenzando un diálogo personal con esta huaca y otros “sitios arqueológicos”. Más adelante, estudié Museología, y es entonces cuando de mirar, observar y conversar pasé al contemplar. Y al contemplarla, esa antigua “ruina” reconocida y entendida como “sitio arqueológico” pasó a convertirse en “mi huaca”. 


No sé si todos tengan “su huaca”. Lo que sí sé es que ese proceso de reconocimiento y apropiación tomó un tiempo, necesitó de intermediadores amables, cariñosos, apasionados, y de muchas experiencias directas, sensoriales, concretas, con ella.


Yo a ella la conocí de cerca, entablamos una amistad, y ahora tenemos una relación. Es decir, la quiero. Y porque la quiero, quiero que más gente la conozca, converse con ella, la contemple y la disfrute. No porque en un libro haya visto impreso y leído la frase “los sitios arqueológicos son patrimonio nacional” o “hay que cuidar las huacas”. Por supuesto que es muy importante que haya mucha información y además que se incluya ésta en los textos escolares como lo está ahora, como está bien también que la ley exista y que sancione a quienes la incumplen, y atenten contra el patrimonio de la nación. Es más, cuando mi generación estaba en el colegio, el tema de la protección ni estaba en los textos, ni las leyes ni procesos de protección existían (que se cumplan o no ahora, es tema para otra nota). Y las huacas de la ciudad eran botaderos de basura. Y los museos eran bien aburridos.


Y es mi generación (y las anteriores) la que construye los edificios de 20 pisos o más frente a las huacas, y la que se tira abajo el complejo Paraíso para tener más terrenos que vender… Es mi generación (y las anteriores) la que está parada en la orilla contraria a la “protección del patrimonio” mirando aún a las “ruinas” de un pasado que desconocemos, y que no hemos reconocido como parte de lo que somos. Y eso no se arregla con un discurso, no se arregla con un texto, no se arregla ni se “inculca” como no te pueden “inculcar” enamorarte de alguien. 


Entonces, ¿cómo se arregla? ¿cómo se hace para que un constructor decida no construir un edificio de 20 pisos que afecte el horizonte visual que se puede apreciar desde el hermoso mirador de la huaca principal de Mateo Salado? ¿Cómo se hace para que si se le ocurriese hacerlo pueda considerar sus propios afectos y tomarlos en cuenta para evaluar la decisión, porque él también quiere que cuando te subas tú a ese mirador, tu familia, y la gente que viene de otro lugar a conocernos, pueda ver a nuestro hermoso mar, nuestro cerro San Cristóbal y sentirse allí, en medio de un recodo impensable de silencio amable en medio de una ruidosa y gran ciudad, parte de una historia milenaria?


No sé si se arreglará ahora o pronto, porque ello requeriría que esos constructores hubieran no sólo tenido “cursos de historia” en el colegio, sino que alguien los hubiese llevado a abrazar a una huaca. A conocerla. A mirarla, luego a observarla, a conversar con ella, a enamorarse de ella, a quererla. Y nuevamente, a abrazarla. Y la fórmula es simple, pero a veces nos la olvidamos: No se cuida lo que no se quiere. Y si bien no se puede inculcar o adoctrinar en el amor, sí se puede seducir y coquetear… O eso no vale con el patrimonio?


Y de eso nos hemos olvidado. ¿Quiénes? Precisamente, los “gestores del patrimonio”. Urge que entendamos que nuestro discurso intelectualizado del valor de nuestra historia, de nuestro patrimonio y de su protección, debe volverse experiencia, contacto, exploración. Seducción y coqueteo. Juego.


Y por ello, admiro, aplaudo y me emociona cada esfuerzo que apasionados profesores hacen desde su aula por generar experiencias de este tipo con sus alumnos y alumnas, desde una edad temprana… Y por ello también, cada vez es más claro que nuestra esperanza radica en las alianzas que se deben fortalecer entre Escuelas y Museos, entre Escuelas y Sitios Arqueológicos, desburocratizando y facilitando acercamientos y el uso para la educación de cuanto sea posible: materiales, espacios, personal. Porque los niños y niñas que hoy están abrazando a sus huacas - gracias a sus profesores y profesoras, a sus padres, a los museos, sitios y proyectos arqueológicos que se esfuerzan por ofrecer experiencias de exploración, indagación, juego y disfrute - , serán quizás médicos, chefs, abogados, alcaldes, ingenieros, financistas, profesores, congresistas, contadores, arqueólogos, economistas, artistas, y etcétera, diferentes a los de hoy. Diferentes no porque sean “más buenos”. No. Diferentes porque en su historia personal esa experiencia de aprendizaje directo con el valor del patrimonio, nadie se las contó. Ellos la vivieron. 


Somos una de esas pocas ciudades en el mundo que se puede ufanar de 4,500 años de vida continua, como bien dice mi querido amigo Javier Lizarzaburu al recuperar y comunicar tan valiosísima información en su campaña Lima Milenaria. 4,500 años de historia. De uso de este espacio común. Sí, por donde camines han caminado cientos de miles antes que tú, y han construido sus casas, sus plazas, sus almacenes, sus templos, sus observatorios… y tenemos el PRIVILEGIO de poder conocerlos aún, “a al vuelta de la esquina”… 


Pero no basta con tener estas evidencias y mirarlas todos los días. Y ponerlas en valor para el turismo. Y contar desde ellas la historia “de los antiguos peruanos”… Sólo cuando sean “nuestras huacas” contaremos desde ellas “nuestra historia” a otros. Sólo cuando sean “nuestras huacas” el constructor, el urbanista, el explorador minero y el ingeniero, evaluarán con más criterios sus posibles decisiones. Y uno de esos criterios será quizás la emoción que le genere esa huaca, que le recuerde el amor temprano que sintió por “su huaca”. 

Ulla Holmquist Pachas

* Más adelante, una nota sobre algunas experiencias valiosísimas de apropiación del patrimonio histórico, de conciencia histórica, que yo prefiero llamar de “seducción” histórica.


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lunes, 8 de julio de 2013

¿QUIÉN DIABLOS SOY? (5): "LA MUJER QUE NOS DEVOLVIÓ UN PEDAZO DE PASADO" - de javier Lizarzaburu - Quinta Entrega

¿QUIÉN DIABLOS SOY?: LA MUJER QUE NOS DEVOLVIÓ UN PEDAZO DE PASADO 
- de Javier Lizarzaburu 
- Quinta Entrega

La negación del fenotipo no alcanza solamente a los rasgos propios del individuo, divididos entre más o menos vergonzantes; alcanza también al rostro de las ciudades, que es ni más ni menos el mismo rostro de las comunidades. En esta entrega, Javier Lizarzaburu nos comenta algo del cómo su campaña periodística Lima Milenaria tiene relación con esta búsqueda de los orígenes. Ya es hora de ver si la "zamba vieja" puede despercudirse y sumarse a la Independencia nacional ...

LA MUJER QUE NOS DEVOLVIÓ UN PEDAZO DE PASADO

Isabel Flores es una de las personas que más admiro. Ella es la señora que aparece a la izquierda de la foto, feliz de mostrarnos su huaca, Pucllana (año 400 d.C.). "Huaca" es el nombre genérico que solemos darle a las estructuras prehispánicas. ¿Qué tiene esto que ver con el ADN y los temas que vengo tocando? Veamos.

Admiro a esta arqueóloga porque un día, hace 32 años, ella se paró frente al cerro feo y abandonado que era este lugar (como pueden ver abajo en la foto en blanco y negro) y dijo "aquí hay algo que nos pertenece a todos". Y empezó a excavar.

Le tomó la mitad de su vida y ahí sigue. Sacándole la tierra acumulada en siglos de olvido. Hoy, este hermoso templo de 1.600 años de antigüedad ha sido recuperado en un 70%, y los trabajos de excavación continúan.

La admiro no solo por la tenacidad que tuvo, sino porque nos devolvió a los limeños un pedazo de nuestro pasado. Un pedazo de nuestra identidad.

Este fue el inicio de una campaña que lancé cuando volví al Perú hace ya casi cinco años.

Ella, como las otras arqueólogas que aparecen junto a mí en la imagen, me empezaron a contar las historias de una ciudad que desconocía: la ciudad prehispánica de Lima. Lo sabían los profesionales, pero no lo sabía nadie más.

Lo que sabía la ciudad era que Lima había empezado con la fundación española, en 1535. Y a pesar de que por todas partes se podían vislumbrar vestigios arqueológicos, habíamos aprendido a no verlos.

Tampoco sabíamos que debajo de gruesas capas de tierra, la ciudad guardaba un enorme catálogo de arquitectura de más de 4.000 años.

Según datos oficiales, Lima tiene 385 huacas. Algunas son sorprendentes estructuras monumentales, y aunque la mayoría está en mal estado, todo su potencial continúa ahí. Latente.

La ciudad antigua


Cuando empecé a investigar el tema, pude ver que el asunto era muy parecido a lo personal.

Así como en casa habían negado un origen indígena, la otrora orgullosa ciudad de origen español, también había negado su pasado anterior.

Era un significativo paralelo: los silencios de familia eran también los silencios de mi ciudad. Así nació Lima Milenaria.

Lima Milenaria es el concepto que desarrollé para conseguir que Lima también tuviera su cuento claro.

El quid del asunto consistía en lograr el reconocimiento oficial, por parte de la alcaldía, del desarrollo urbano previo a 1535, y así conseguir una sola lectura, integrada, del desarrollo de esta urbe.

Lo que empecé primero como un blog, saltó después a ser una campaña articulada desde el principal diario del país, El Comercio, y el año pasado la alcaldesa de Lima declaró, oficialmente, a la capital Ciudad Milenaria-Ciudad de Culturas.

Lamentablemente, no todo sale siempre como uno quisiera. Varios de ustedes habrán leído la noticia estos días, que una empresa inmobiliaria arrasó con una pirámide de más 4.000 años, aquí en Lima.

Un acto deleznable sin duda, pero sin falsas modestias quiero pensar que es en parte gracias a esta campaña que tal destrucción fue noticia principal, dentro y fuera del país, y encendió una seria discusión sobre la limitada protección que tienen estos monumentos.

Un día, el fallecido arquitecto Juan Gunther, considerado el hombre que mejor conocía la historia de la capital me comentó que "sin la ciudad prehispánica de Lima, la ciudad virreinal muy probablemente no habría sobrevivido". Y sin esa ciudad, la Lima de hoy no existiría.

Los limeños del presente tenemos poca idea de lo mucho que el ADN de la ciudad actual les debe a esos ancestros, que nos dejaron un considerable legado cultural.

Este es un conocimiento que recién empezamos a adquirirlo.

Y es esta incorporación de todas sus identidades, creo yo, lo que puede hacer de Lima un lugar más original, más fascinante, más coherente. Buen fin de semana a todos.


CONTINÚA EN: ¿QUIÉN DIABLOS SOY? - SEXTA ENTREGA:

PARA VER EL PROYECTO DE NATIONAL GEOGRAPHIC, VA EL ENLACE:

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viernes, 18 de noviembre de 2011

LIMA MILENARIA


LIMA MILENARIA

“Esta campaña es una exquisita locura. Pero una locura bien seria, que tiene sus raíces en las investigaciones que se han venido produciendo en los últimos 30 años y que transformaron todo lo que sabíamos de Lima antes de 1535. Después de todo, ¿cuántos lugares del mundo pueden despertarse un día y decir: caray, se nos había olvidado de contar un par de miles de años?”
(Javier Lizarzaburu, Blog Lima Milenaria)

La iniciativa de nuestro amigo el Periodista Javier Lizarzaburu – profesional de la prensa muy digno de ese nombre – ha madurado hasta convertirse en una campaña ciudadana en la que el decano de la prensa nacional se ha comprado el pleito, y aunque tengamos con el dicho amplios desacuerdos de línea política, su importancia y llegada es innegable, y su compromiso digno de ser relevado. La campaña Lima Milenaria es idea de mi tocayo Javier, su autoría, obsesión y niña bonita. Llegado a Lima tras exitosa carrera en el exterior, Javier reencontró sus raíces nacionales, lo que le impulsó a pensar, como peruano bien nacido, qué hacer para mejorar la sociedad en que vive. El resultado es Lima Milenaria.

Recuperar lo que nos pertenece

Recuperar la Historia es importante. Esto se ha dicho en todos los tonos en un país como el nuestro, que vive centrado en algunos aspectos visibles y más o menos cercanos de nuestra historia, de la que, por otra parte, podemos sentir justificadísimo orgullo. La Historia, memoria de los grupos humanos, determina de manera consciente e inconsciente el devenir presente de las personas y las comunidades, y nos plantea las rutas a seguir hacia el futuro, la Lima y el Perú del Tercer Milenio. También existen posiciones contrarias, que se oponen a la “historización” de nuestra sociedad y su estructura educativa, a la que acusan de retrógrada. Tal vez haya algo de cierto en ello, y aún así lo dudo, para países como Brasil, Uruguay, Argentina y Venezuela, cuyo pasado precolombino, aunque importante, no registra logros civilizatorios primigenios notables. No es falta de ellos, pues el devenir geohistórico determinó que hubiera regiones del mundo donde se combinaron la habilidad de las gentes para la supervivencia con retos geográficos que requirieron respuestas radicales. Entre estos pocos lugares estuvieron las cuencas de los ríos Nilo, Yang-Tze-Kiang, Indo y Tigris-Éufrates, así como la Península de Yucatán y los Andes Centrales. Vale decir, los habitantes de estos países continúan su devenir tras miles de años de haber inventado la civilización. No es poca cosa saber quiénes somos, de dónde venimos, qué logramos antes de hoy.

Devenir en el tiempo

Dícese que una sociedad debe conocer su Historia. El devenir de nuestros abuelos, bisabuelos, tátaras y demás antepasados nos determina de manera especialísima. La aparición de grupos nuevos que se insertaron en la estructura cultural y étnica primigenia nos añadió rasgos que son parte de lo que somos hoy. Los rasgos se relacionan, se combinan y se integran para crear algo nuevo: Lo que somos hoy en día. Negarnos a reconocernos a nosotros mismos en todo o en parte es aceptar una suerte de esquizofrenia calculada, un poco como la familia que trata desesperadamente de ocultar el cadáver que el abuelito chingüengüenchón asesinó en un arranque, y que desborda las posibilidades de almacenaje del armario o el desván. Negar nuestra base étnica indígena ha sido y es en el Perú una suerte de marca de fábrica de aristocracia vetusta y exclusión social. Pero siendo claro, tengo el mayor de los respetos por los aristócratas que se las juegan para construir una democracia de iguales y contribuyen eficazmente con la Nación apostando por la integración social y colocando sus recursos y su educación privilegiadas al servicio de ésta. Sean ellos bienvenidos al esfuerzo nacional, y mostrémoslos a esos otros que aún se atrincheran en posiciones nostálgicas de poder y exclusión social. Para ellos no reza la acusación de deserción hecha por Basadre.

La Campaña

La obsesión de mi tocayo – que comparto – se puede conocer mejor acudiendo a su Blog Lima Milenaria, limamilenaria.blogspot.com.  El Blog se presenta así:
“Lima Milenaria: Notas sobre una ciudad mestiza con partida de nacimiento española. Una ciudad donde esas dos raíces en algún momento empezaron a caminar en direcciones opuestas. El discurso oficial dice 476 años de edad, y ¿qué hacemos con el pasado? ¿Con los templos, los vestigios, la comida, la gente, que nos dicen que hemos estado aquí por más de 2.000 años? De repente es hora de contar la historia al revés.”

¿De qué se trata la Campaña? Simple. Lima, esta Ciudad de los Reyes resulta que no tiene cinco siglos, sino muchísimo, muchísimo, muchísimo más. Como habrá sido de potente la raíz indígena que el nombre “Los Reyes”, a pesar de haber sido oficial, terminó obliterado por el nombre indígena, porque “Lima”, señoras y señores, es nombre indio y bien indio, proveniente de la pronunciación española del nombre de nuestro río Rímac, lo que es fácil si pronunciamos la “r” no a la española sino como se hace en el runa-simi, donde la “rr” no se pronuncia. Así nos damos cuenta fácil de que nuestro nombre es más indio que Pachacútec, Taulichusco y Titu Cusi Yupanqui. Computamos la Fundación de Lima como lo que Pizarro hizo en Enero de 1535 en la plaza que estaba frente al palacio de Taulichusco. Recuerda un poco la quisicosa esa de Les Luthiers acerca del conquistador español que fundó una ciudad que no vio que ya estaba fundada y por ello terminó acusado de “fundación ilícita”. Vamos, Lima es mucho más antigua que 1535, y el devenir de sus habitantes originales está aún invisibilizado. ¿Por qué? Pues porque durante muchos años no hemos querido ser indios, y eso por varias razones en las que no abundaré demasiado. Y, señores y señoras, aunque no nos guste, somos indios y bien indios, y podemos sentirnos orgullosos de serlo, pues esos nuestros negados antepasados construyeron la civilización más original del mundo.

Digresión sobre lo Indio

No pasaré por alto que el término “indio” fue una metida de pata del Almirante Cristóbal Colón, que en su búsqueda obsesiva de las Indias – donde estaba la plata de las especias – llegó a estas tierras que se alzaban en el medio de su ruta, computó que había llegado, y cómo quería ver indios ni bien se topó con los habitantes oriundos vio indios, los llamó indios, y cata por qué hay indios en la India e indios en América. La historia de las relaciones entre los grupos indígenas oriundos de América (Abya Yala la llaman los partidarios del origen oriundo, y no me disgusta el nombrecito) con los recién llegados europeos en expansión fue dramática y marcada por guerras, epidemias, revueltas, intolerancias, dominación y exclusión. En cierto modo no importa, pues como decía Stalin el pasado le pertenece a Dios, y de todo lo bueno y todo lo malo, de las desgracias y los abusos nació este algo nuevo de lo que somos parte. Ese algo nuevo somos nosotros, que tratamos de ser nosotros mismos al completo y sin sesgos. Y hasta aquí la digresión.

Identidad y Pertenencia

Algunos psicoanalistas señalan que nuestra sociedad sufre por la carencia de un padre, y además niega a su madre, lo que de alguna manera recuerda ese antiguo constructo ideológico pro-hispánico de lo ibérico como elemento activo y viril y lo indio como elemento femenino y pasivo. Los peruanos hemos tratado de fabricar constructos de nuestra identidad anclados en determinados paradigmas, tratando con desesperación de lograr un sentido de pertenencia que a muchos solamente se les aclara en el extranjero, en medio de “extraños” cuya identidad miramos con envidia. Por eso conviene que sepamos que esta Ciudad de Lima desde la cual escribo posee una larga historia que nos conviene leer desde aquí hacia atrás para entenderla como se debe.

Primero, la geografía. Lima es tres Valles aluviales costeños, de norte a sur los de los ríos Chillón, Rímac y Lurín. Es un caso especial dentro de la geografía costeña del centro del Perú, pues posee tres entradas – tres quebradas – de ingreso a las alturas andinas. Sabemos que donde se producen estas entradas es donde se aposentaron los grupos humanos por razones bastante prácticas, referidas a la multiplicidad de productos procedentes del mar y de los diversos pisos ecológicos vinculados. Económicamente, los Tres Valles y su puerta chalaca al mar resultaban bastante adecuadas para acumular población y riquezas, y por eso su ocupación es tan antigua como 4000 años. No muy lejos al norte está Caral, cuna aparente y muestra representativa de esa interacción entre pisos ecológicos que los peruanos hemos instrumentado durante miles de años con gran provecho y enorme éxito. Es que cuando nos proponemos algo, a los peruanos, señores, no nos para nadie.

Esquicio histórico

La urbe limeña fue fundada por los recién llegados españoles sobre las estructuras urbanas de los antiguos curacazgos Ychma-Pachacámac, que poseían un barniz incaico desde que el Sapa Inca pasó por aquí con uno de esos ejércitos que hacen que te lo pienses dos veces antes de ponerte agresivo. Los curacas del Lurín – donde está Pachacámac – y del Rímac – donde están Puruchuco, Pucllana, Armatambo, Huallamarca, Maranga, Mateo Salado, etcétera – hicieron reciprocidad con el poderoso Sapa Inca, y atracaron con la finta esa de que aquí todos somos hermanos y queremos entrar en la gran mancomunidad del Tahuantinsuyo en base a un Tratado de Libre Comercio justo. La conquista pacífica, que le dicen los historiadores.

Al curaca del valle del Chillón, el Colli Cápac (véase el origen del nombre “Collique”), esto no le divirtió nada, se lo tomó bastante a mal, y durante buen tiempo combatió bravamente contra el Ejército del Tahuantinsuyo, puede que apoyado como avanzadilla y estado tampón del norteño reino del Gran Chimú, lo que por cierto demoró el gran ajuste de cuentas andino entre el Tahuantinsuyo en expansión y el dicho Reino Chimú, resuelto con la derrota y conquista de éste por Túpac Yupanqui. El efecto fue que el Colli Cápac al final tuvo que atracar a regañadientes con lo mismo que sus colegas del Rímac y el Lurín. Pero en los tres Valles habían centros urbanos que databan de mucho tiempo atrás, aproximadamente desde la época de los estados regionales, más o menos entre 2500 y 1500 años atrás. La Cultura Lima se había desarrollado primero en el valle del Chancay, cerquita a Caral, y de ahí avanzó hacia el curso bajo de los tres Valles, y podríamos arriesgarnos a decir que su capital fue el conjunto urbano de Maranga, que abarcaba mucho más de lo que es hoy, debido a que la urbanización andina seguía patrones aparentemente rural-urbanos (o rururbanos, como se dice en Geografía Humana), y durante el Virreinato grandes zonas entre el río Rímac y el mar de San Miguel se redefinieron como rurales campos de cultivo. Ya en la República estas regiones se urbanizaron a la occidental, aunque las huacas que sobrevivieron a la rapiña y la incuria fueron declaradas monumentos arqueológicos y más o menos preservadas. Hoy en día se hace el valioso trabajo de recuperarlas y ponerlas en valor para regocijo de nuestra identidad y de las empresas de Turismo.

Así como podemos decir que el Cercado de Lima o Damero de Pizarro fue el centro urbano más importante del Virreinato, podemos decir que el conjunto de Maranga fue el centro urbano más importante de los Tres Valles, así como Pachacámac fue un centro religioso de enorme trascendencia en todo el Tahuantinsuyo, lo suficiente para que los conquistadores incaicos aparentemente establecieran con sus sacerdotes una relación de extraterritorialidad que nos recuerda en algo la relación del Vaticano con el estado italiano. Esto le da a nuestra ciudad de Lima una partida de nacimiento mucho más allá de 1535, con centro en estas Huacas donde se cumplían las funciones políticas de negociación y gobierno que hoy se centran en Palacio de Gobierno, el Congreso de la República, el Poder Judicial, los Ministerios y la Alcaldía metropolitana. Una Capital con todas las de la Ley, aunque claramente subordinada en sus últimas etapas prehispánicas al Cusco Imperial.

Sin embargo, hay un dato histórico invisibilizado. La mayoría de los limeños de hoy desconoce que la mayor población andina durante el Tahuantinsuyo no estaba en la Sierra Sur alrededor del Cusco Imperial, como muchos creen, sino que se acumulaba precisamente en la sierra y costa del centro del Perú. Los avatares históricos determinaron una significativa reducción de la población hasta extremos difíciles de creer, pero tremendamente reales. La Conquista y las epidemias dieron cuenta de la mayor parte de la población, de resultas que estas tierras quedaron despobladas. Basta mirar cómo la reducciones indígenas del Cercado, Magdalena, Sulco y Carabayllo iban reduciendo su población, así como los centros poblados de Ruricanchu, Limatambo, Late, la misma Maranga y otros. Los nuevos centros urbanos centrados en las antiguas poblaciones de Taulichusco y del Pití-Pití en el también viejo Callau, ganaban población migrante de origen europeo y africano. Esto nos debería hacer ver con otros ojos la supuesta “invasión” provinciana del siglo XX. Desde una visión más amplia del pasado el crecimiento demográfico de la Lima de hoy por migración del interior no sería invasivo sino asumiendo una visión nostálgica colonialista del pasado virreinal. Una lectura más amplia lo puede ver como la recuperación del equilibrio demográfico tradicional en sus antiguos espacios geográficos. La hipertrofia de la actual Lima se relativiza y se convierte en un re-equilibrio con el que tenemos que contar si queremos recuperar una matriz agrícola nacional que hemos estado perdiendo a grandes pasos. La Historia parece repetirse en nuevas formas y con nuevos sesgos, y un nuevo Perú que le debe más de lo que cree a su pasado prehispánico está construyéndose en la acción y el trabajo de los nuevos limeños de Todas las Cepas.

Otro dato histórico invisibilizado que permite reivindicar a Lima para el Perú pasa por un hecho de nuestra Historia Cultural en el que parece haber mucho acuerdo entre los historiadores. El runa-simi, idioma imperial del Tahuantinsuyo y lingua franca de todo el sistema territorial controlado desde el Cusco parece haber tenido su primer origen en… Lima. Supongo que para algunos hispanistas este hecho puede resultar paradójico, y para muchos seguramente es sorprendente. La lengua histórica de Lima no es el castellano, es el runa-simi. Sin anestesia. Y aprovecharemos este hecho para machacar que en la primaria deberíamos por lo menos enseñar a nuestros niños a decir “buenos días, buenas tardes, buenas noches, hola, adiós, ¿cómo estás?” y otros en nuestras entrañables lenguas vernaculares, por lo menos en runa-simi y aimara. Los peruanos deberíamos poder decirnos algunas cosas en nuestras lenguas originarias, y eso, Damas y Caballeros, se llama también Inclusión Social. Así que no es nada descaminado que saludemos a la Lima Milenaria en su propia lengua con un Causachum Lima, tal como lo hicimos hace unos días en la ceremonia de lanzamiento de la Campaña Lima Milenaria en el parque arqueológico Las Leyendas, en el centro mismo de la ciudad prehispánica. Dicho sea de paso, ahí nos dimos el gusto de bailarnos un pasacalle y tomarnos unos pisco sours.

Lo que importa es la gente

Se supone que el sistema educativo actúa como correa de transmisión de los contenidos históricos que entendemos más relevantes para la formación de nuestros niños y jóvenes. Hay profesionales, asociaciones y grupos de la sociedad civil cuyo trabajo se orienta en esta dirección, y es un trabajo importante, porque se orienta a un tema público de largo aliento, que es el huidizo concepto de la Identidad. La Identidad no es una entelequia que anda por ahí flotando en el transmundo, y la peruanidad no existe sin los peruanos ni la limeñidad sin los limeños. Construir identidad y pertenencia no puede hacerse pasando por alto por lo menos mil quinientos años de historia, tres veces más de lo que nos vendieron siempre. Cualquier escala de valores que privilegie lo humano señala que lo que importa es la gente, no las entelequias metafísicas, y ello nos parece está en la preocupación de esta Campaña ciudadana por la Lima Milenaria. Tenemos que vincular a los colegios e instituciones de los Tres Valles. Desde este humilde Blog tomamos nuestro puesto en la reivindicación de la Lima Milenaria. Esperamos y deseamos que nuestra alcaldesa se ponga la camiseta y declare a esta Tres Veces Coronada Villa – que eso también es – Lima, Ciudad Milenaria.

¡CAUSACHUM LIMA!

Post- Data: El entusiasmo a veces nos puede hacer tener lecturas exageradas. Posiblemente algún o algunos datos señalados en el presente artículo presenten inexactitudes, o puede incluso que estén bien equivocados. Perdónesele este hecho a este profe que tan pocas veces tiene la oportunidad de entusiasmarse. De paso, saludamos a la UNIFE, primera Universidad que se suma a la campaña Lima Milenaria. ¿Dónde estáis San Marcos? ¿Dónde estáis Católica? ¿Dónde estáis UPC, Villarreal, UNI, La Molina, etcétera? Punto por hoy.


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jueves, 30 de septiembre de 2010

ELECCIONES MUNICIPALES EN LIMA: INTERESES CALATEADOS

Las Elecciones Municipales en Lima: Intereses calateados

Ahora sí. El último tramo. El domingo los buenos ciudadanos – y los que no lo son tanto o no lo son en absoluto – votaremos por Alcalde Metropolitano de Lima y Alcaldes Distritales. Una campaña sabrosona nos ha alegrado la vida a algunos mientras se las ha amargado a otros. Ha estado divertido, no cabe duda. Algunas ideas y reflexiones sobre el tema vienen bien.

En prima, la cantada victoria de Susana Villarán muestra el calateo de los grupos de poder. Es que Susita no es tan funcional a los intereses del sistema como lo es Lourdes, y menos como lo era Kouri.

Los Intereses Creados

Si de mantener los intereses que determinan el desigualísimo reparto de la torta nacional se trata, no había como el candidato de Cambio Radical para que nada cambiara, excepto el perfeccionamiento del sistema de tomas y dacas. Lourdes, que integra otro grupo de poder que ha estado viniéndose a menos en los últimos decenios, podía plantear la dicotomía “corrupción – decencia” sin llamar demasiado las cosas por su nombre y cambiando un poquito las cosas para asegurar tanto el “borrón y cuenta nueva” propio de nuestra criolla manera de hacer política, como el novísimo business as usual que la gestión del Alcalde Castañeda ha instaurado. Así, sin ser tan descarado ni tan abierto en el planteo político, se podía continuar con el proceso de cabildeo y lobbyes, que tan altos réditos da cuando de desgraciar pistas se trata, mientras se entregan algunas migajas – tipo escaleras – a las mayorías silenciosas y manipuladas. Total, el dominio de los medios debiera bastar para asegurar una elección que no levantara olas, y después de todo, los candidatos de la cola siguen allí pugnando por el reconocimiento de su existencia…

Pero lo espantoso de la democracia es que permite a los chiquitos colarse por los palos y reventarles la película a los presuntos grandazos. Susita, sin ser extraordinaria ni el acabóse del liderazgo, posee una virtud que la hace sumamente visible contra el asqueroso fondo de la política nacional: Está mucho más limpia que el resto. Suponemos que no totalmente porque ay, somos humanos. Y porque para lidiar con el sistema de cosas de cuando en vez debes dejar los trámites sin acabar. Pero eso definitivamente no es lo mismo que tratar con lobbystas experimentados el reparto de la torta, o negociar la reducción de ciertas cifras de las encuestas de prestigiosas encuestadoras cuando las papas queman.

Naturalmente, las baterías enfilaron contra Susita cuando repentinamente su franciscana campaña resultó efectiva. A los millones puestos en juego por otros candidatos, a los tiras y afloja con los medios y las encuestadoras, le enfrentó un trabajo continuado de construcción partidaria, más la suma de personalidades jóvenes y dinámicas, ya probadas en la administración pública. También una cierta indefinición política que al final le resulta funcional con el complejo electorado limeño.

Lo cierto es que hay un hecho que es incontrovertible, y es que si se trata de tener un Alcalde – y luego Presidente Regional – que sea independiente de los juegos de intereses creados, es indudable que Susita se lleva la palma. Y eso está claro para muchos ciudadanos.

El calateo de la trama del poder

Aunque esto se viene percibiendo desde las pasadas elecciones presidenciales, lo cierto es que una vez más se hace más evidente el manejo de la trama del poder combinado Derecha Económica – Mafia – Derecha Conservadora – Apra. Confiados en la destrucción y anonadamiento del sistema educativo nacional, y de su dominio sobre los medios, realizan burdas y torpes maniobras de manipulación de masas que son solamente efectivas en parte, y no en la parte que quisieran. Las contradicciones internas – audios chuponeados mediante – asoman. La carencia de ideas también, dado que básicamente se repite un esquema ya manoseado de demolición política. La reiteración de los fantasmas del pasado no asusta como antes a gentes que no han experimentado estos fantasmas. El temor al salto al vacío es otra reiteración que básicamente muestra – y de-muestra – el miedo de los grupos de poder de dejar un resquicio para que entre al sistema alguien que no sea de los suyos.

Las encuestadoras, por ejemplo, presentan encuestas con increíbles márgenes de error, de casi el triple que hace diez o veinte años. Curioso, desde que justamente se ha dicho que lo que se negocia es precisamente los márgenes de error. El terror de las empresas de mercado es, sobre todas las cosas, perder la credibilidad, y entonces el truquete de aumentar márgenes de error se muestra funcional cuando se trata de publicar resultados de encuestas. Vale decir, están realmente atrapados los pobres, deben comer pescado con un enorme cuidado, para que no se les pase la mano. Por cierto, desde que Apoyo publicaba las encuestas en Bolivia dándole a Evo Morales más de 20 puntos menos de los que realmente sacó, no nos da la impresión que Apoyo sea tan extraordinaria encuestadora de opinión como a ellos les gustaría creer. Ello arroja dudas sobre la presunta independencia y credibilidad de la que viven. El objetivo de las encuestas determina los resultados, nos guste o no. Y es que las encuestas más confiables son aquellas que no se publican. Veremos si las encuestadoras consiguen emerger de la crisis de credibilidad que están arrastrando.

Los medios presentan unos vaivenes de lo más interesantes. El grupo Correo hace lo suyo. Dado que según parece sus propietarios podrían estar entre los principales contratistas, de las obras del estado; y dado que el nivel impreso a su periodismo es francamente deprimente, entendemos que se han equivocado de medio a medio en la misma esencia de estas elecciones, pues lo que se elige son Alcaldes, no Corregidores; y Gobiernos Regionales, no Encomenderos. El Grupo Comercio practica el arte de la oscilación de los titulares, unos días éstos son maestros en el arte de la ambigüedad, otros (los menos) son abiertamente pro-Susita, y otros más son propensos a Lourdes. Por otra parte, dosifican los diversos titulares y noticias de sus diferentes periódicos, con lo que consiguen, más o menos, navegar a dos aguas, y poder pasar después por ultra-demócratas. Los medios televisivos siguen sirviendo basura, así que con ellos resulta difícil intentar siquiera un análisis que no apeste. Sus principales programas políticos (los cómicos y Al Fondo al Sitio) se muestran dubitativos, pero siempre con los mismos contenidos ideológicos. Radioprogramas hace lo suyo, lamentando profundamente el inexistente chavismo de Susita, y sus horrorosísimas vinculaciones con Patria Roja y los Nacionalistas. En ellos se nota más el intento del traslado del miedo, teniendo a la batuta a eficientes periodistas, lo que no siempre se puede decir del resto.

Del otro lado, Susita cuenta con muy pocos medios que la apoyen, aunque estos hacen un eficiente trabajo al ser de los pocos que hacen reflexionar al público.

Por otra parte, y dado que estamos en la última parte del tinglado, arrecian los ataques contra Susita. Lo peor del asunto es que lo hacen tan absolutamente mal que más bien se les ven los hilos y obligan a la población electoral a aprender rápidamente que la verdad no está siempre del lado que más grita. Lo demuestra el casi 50 % de Ollanta Humala en las últimas elecciones, y el cantado triunfo de Susita. Sin embargo, creemos que ahora la estrategia no es evitar que gane Susita, aunque si lo lograran serían felices, sino bajarle la llanta todo lo que puedan, para que después la puedan presionar con ganas y desaparecerle todo rastro de posibilidades de hacer algo realmente interesante.

Y después, ¿qué?

En fin, Susita es la virtual alcaldesa, así lo creemos. Y hasta es posible que cuente con nuestro voto. Pero tendrá que lidiar con posiciones extremas de derecha, que por lo general tienen como resultado radicalizar hacia el otro lado. Creemos que ello sería hacerle el juego a la derecha, dado el carácter municipal del cargo, aunque es verdad que con los añadidos que la Ley de Regionalización contempla, y que Castañeda no se atrevió a asumir porque siempre parece mejor asfaltar que gobernar, y se hacen mejores negocios.

Vale decir, una línea esencial de la nueva administración municipal debiera ser, a nuestro modesto entender, el reforzamiento de las atribuciones regionales de nuestro alcalde, con lo que le daría proyección nacional. Podríase, incluso, retomar el viejo liderazgo regional de Yehude Simon, y esta vez desde la Lima Crisol Cultural y Social de la Nación.

Por ello secundamos la desigual lucha que emprende nuestro amigo y tocayo Javier Lizarzaburu desde su Blog Lima Ciudad Milenaria. Si algo debe quedar de la gestión de Susita es la continuidad de una política que tanto Barrantes como Andrade siguieron, la del desarrollo cultural y social de nuestra ciudad, la de la recuperación de su identidad, la de ser la poderosa cabeza pensante de la persona nacional peruana. Por sobre los menudos intereses de los lobbyes, representados por honestos personajes como Rómulo, se necesita urgente devolverle a la población un liderazgo democrático que contrapese a los poderes fácticos. Deseamos que esto se haga realidad.