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miércoles, 24 de junio de 2015

CONTRA EL RACISMO DE LA DBA, o Madiba: Apartheid y Lucha Armada

CONTRA EL RACISMO DE LA DBA, 
o Madiba: 
Apartheid y Lucha Armada

Hoy día Sudáfrica vuelve a ser nuestra, Dios permita que lo sea siempre. 
(Daniel Malan, Primer Ministro de la Sudáfrica del Apartheid)

Prohibida la entrada a perros y a negros.
(Letreros en toda Sudáfrica entre 1947 y 1992)

Detesto el racismo, porque lo veo como bárbaro, 
ya sea que venga de un hombre negro o de un hombre blanco 
(Nelson Mandela)


Un sector de la Derecha Bruta y Achorada (DBA) levanta cabeza en el Perú y empieza a mostrar su estólido racismo y su flagrante ignorancia sin vergüenza alguna. Incluso refleja, imaginamos que por puro snobismo, un punto de vista racista y discriminador que tiene parangón solamente en los pocos Supremacistas Blancos que quedan en Sudáfrica, despojados ya de todo Poder Político. Este  extremismo supérstite rebota entre los desinformados e ingenuos de toda laya, de lo que aprovechan los plumíferos a sueldo de estas latitudes, por desgracia numerosos y soliviantados pues al tener tribuna financiada creen que pueden poner los ojos en blanco y decir estupideces a mansalva. En esto se igualan los racistas o machistas más o menos avergonzados, como la gran mayoría de los de acá, con los que llamaron Terrorista a Nelson Mandela y al Congreso Nacional Africano.

Entre sus argumentos de soslayo está el disculpar el régimen del Apartheid tratando de mostrar que "no eran tan malos" porque en vez de fusilar a Mandela le dieron sólo Cadena Perpetua. A esos buitres que husmean el aire en busca de cadáver que patear se les reconoce por su incapacidad de pasar la página y seguir su vida, por la ceguera y el resentimiento como por el desconocimiento absoluto del perdón. Esto aparte la ignorancia atrevida y la necesidad de satisfacer, si pueden, su necrofilia. Hoy vamos a darles su palo, a los de allá y a los de acá, y eso es fácil, basta con unos cuantos datos y con revisar ideas. 

DBA y Racismo

Señores, basta de hipocresías y no nos engañemos: La DBA internacional tuvo en Madiba uno de sus principales enemigos, y está feliz que se haya muerto el Negro de M... . Defiende esta Derecha sus posiciones no de frente sino con falacias, mentiras y manipulaciones a través de sus medios concentrados y parametrados. Se caracterizan por el miedo de ser despojados de sus riquezas, y les comanda una corta imaginación, que mucho debe a un difuso e inconsciente sentimiento de culpa, porque nadie más o menos humano puede ser parte de un sistema tal de dominación, concentración y exclusión sobre bases raciales haciéndose el imbécil a tiempo completo, tiene que hacer algún tipo de acting-out. Y eso vale tanto para el Apartheid de allá como para el Racismo Avergonzado de por acá. 

Comprender el Apartheid

El Apartheid y su rasgo de discriminación por fenotipo tuvo dos etapas marcadas: El llamado Pequeño Apartheid (1910 - 1947) que duró desde la aparición de la Unión Sudafricana hasta que Afrikáners y Nacionalistas Blancos le ganaron las elecciones al Partido Unido e instauraron el Gran Apartheid (1947-1991).

La diferencia entre el Pequeño y el Grande era la misma que entre el Terror de las hordas nazis antes y después de 1933. Tras hacerse del gobierno emplearon sus recursos para implementar el Apartheid. Ni más ni menos como tratarán de hacer acá si ganan las elecciones de 2016. Antes de 1947 no contaban con el aparato del estado para implementar su régimen, debían conformarse con los tradicionales palos y garrotes, en vez de campos de concentración y cámaras de gas. Podríamos decir que el Perú está hoy en un estado aproximado de Pequeño Racismo Avergonzado.

El Gran Apartheid fue así no solamente discriminación y racismo, sino lo que define al Apartheid: La Opresión "legal", con leyes que hacen Política de Estado de la discriminación y la segregación, estableciendo ciudadanías de primera, segunda y tercera clase: Blancos, "colored people" y Negros. Si en algo se parece esto al Perú, no vayan a creer que no es coincidencia. 

El Congreso Nacional Africano y el Terrorismo

En el discurso escandalizado y escandaloso de la DBA de todo el mundo está la palabra Terrorismo,  vaciada de contenido por las muchas estúpidas aplicaciones y moralinas que le hacen, dictadas  por el miedo y por el interés de hacerla arma arrojadiza. Creen los caídos del palto que cuando los oprimidos se defienden de balas, tanques, aviones, gases venenosos, infiltración, provocación, amenaza de bomba nuclear, torturas, malos tratos y campos de concentración, deben hacerlo presentando la otra mejilla, con añadidos de bondad, cariño, amor fraternal, y usando cohetecillos, rascapiés, pañuelazos y soplamocos como armas equivalentes. A la DBA le encanta el doble rasero moral que les permite hablar con desvergüenza de pena de muerte, ejecuciones, soldados en las calles, mano dura, pero solamente para sus adversarios. A la vez, exigen reglas ... para protegerse ellos. No tienen empacho en reclamar para sí los Derechos Humanos que niegan a otros, ni de pagar Juicios y Acciones de Amparo, ni de indultar Delincuentes y Narcotraficantes a mansalva para utilizarlos como masa de maniobra, pervirtiendo toda idea de Justicia y concepto de Legalidad. Eso es parte de su modus operandi, y si lo vemos por acá no vaya usted a creer que no es coincidencia.

La Lanza de la Nación
  
El Pequeño Apartheid provoca como respuesta la fundación del Congreso Nacional Africano en 1912. El Partido tuvo entre sus militantes a Oliver Tambo, Albert Luthuli, Walter Sisulu, el blanco comunista Joe Slovo, y al propio Nelson Mandela

Cincuenta años se fueron en tratar por la vía pacífica de cambiar las cosas. Influidos fuertemente por el partido comunista de Sudáfrica - fiel aliado del CNA por décadas, a quien se debe el carácter multirracial del movimiento antiapartheid - se fundó Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), el brazo armado del Congreso Nacional Africano para luchar contra la Miseria y la Discriminación. 

Como dice la canción se había acumulado mucha pobreza, mucha injusticia; y las palabras ya no eran suficientes para siquiera rascarle la piel de elefante a la DBA. Si se tratara de paciencia, el CNA tuvo harta, medio siglo parece suficiente para esperar a ver si se conduele el corazón del opresor. La Lanza de la Nación le pegó al Apartheid donde le dolía al atacar la infraestructura económica, y por supuesto el régimen utilizó todos sus resortes para embotarla. Parte de ese proceso fue encerrar a Mandela bajo acusaciones de Terrorismo y Sabotaje, para que se pudriera de por vida en la prisión de Robben Island.

El régimen del Apartheid no lo formaban buenos chicos que se estaban quietecitos en su casa despreciando a los negros y segregándolos. La Sudáfrica del Apartheid construyó una Bomba Atómica que imaginamos no pensaba utilizar contra los marcianos. E invadió Namibia, financió y controló el Apartheid en Rhodesia, actual Zimbabwe. Hubiera completado una línea de defensa si hubiera dominado Angola, lo que no consiguió por la intervención militar internacionalista de la Cuba de Fidel. Esas cositas pasan cuando dejas a la DBA a su arbitrio. Y así debemos aprender Historia: Mirando la realidad sin la moral ni la retórica de los dibujos animados, que los medios de manipulación de la DBA tratan de inocular. 

Si el Apartheid no hubiera sido detenido en seco por las tropas cubanas en Angola ¿Nelson Mandela hubiera sido Presidente de Sudáfrica, o se hubiera podrido en Robben Island hasta su muerte? Si el Consejo Nacional Africano no demostraba que podía tomar las armas ¿Le hubiera alguien hecho caso? Y peor, en el caso que no hubiera habido resistencia interior y exterior al Apartheid ¿Habría habido transición pacífica del poder, o un baño de sangre sin precedentes? Para preguntárselo, ahora que esos peligros fueron evitados, y para preguntarse si bastaría para lograrlo tomarse de las manos y ponerse a cantar jingles.


Pacifismo y No-Violencia

Nelson Mandela no fue un pacifista, y cuando adoptó una perspectiva de paz no fue como esos pacifistas que conocemos, que hablan de pacifismo para encubrir su cobardía. El mismo Mahatma Gandhi prefería el Violento al Cobarde, el Militante Agresivo al Indiferente Moral. La No-Violencia no es coartada para correrse de la pelea, suele incluso ser más exigente que el empleo irreflexivo e inútil de una Violencia que se confunde con la venganza y el crimen. Y la No-Violencia tiene dientes: Es risible ver hoy a los que usaron por décadas de la Violencia como reclaman No-Violencia de aquellos a quienes explotaron, creyendo que es Desarme. Y penoso ver como acusan falazmente de Violentistas a los que emplean métodos No-Violentos, lo vemos hoy día. 

En todo caso, Madiba hizo cuanto estuvo en su mano para combatir la opresión, y cuando abandona la Lucha Armada no es por cobardía ni por escape, sino para evitar la masacre y forzar la paz. En este continente de la Libertad está Madiba en su casa, en buena compañía y sin prejuicio alguno: Túpac AmaruSan Martín y Bolívar, Washington y el Cura Hidalgo no se enfrentaron al enemigo con soplamocos y rascapiés en Sangarará, Boyacá, Maipú, Bunker Hill y Ayacucho. No nos faltan ejemplos en este lado del mundo para diferenciar una cosa de otra. 


Colofón

Desde 2009 el 18 de Julio de todos los años (cumpleaños de Nelson Mandela) es el Día Mundial del Militante Político, precisamente en recuerdo y honor del más egregio político de fin de siglo. No sé si podemos decir con justicia "paz en su tumba", porque la cuestión, si bien reparada en Sudáfrica, en el resto del mundo no se ha terminado. Pero el ejemplo está ahí: La tarea política de la hora es hacer de cada Militante un Nelson Mandela, en lo moral y en lo combativo. Y punto por hoy, el que tenga ojos, que vea.   

miércoles, 8 de abril de 2015

CRÓNICAS DE LECTURAS 98 - SIMÓN BOLÍVAR - BIOGRAFÍAS Y MITOS


CRÓNICAS DE LECTURAS – 98
Simón Bolívar - Biografías y Mitos

Cuando de España las trabas, en Ayacucho rompimos / otra cosa más no hicimos / que cambiar mocos por babas / Mudamos de condición, / pero solo fue pasando / del poder de Don Fernando / al poder de Don Simón. (José Joaquín Larriva)

Conocí a Bolívar una mañana larga, / En Madrid, en la boca del Quinto regimiento. / Padre le dije: ¿eres o no eres, o quién eres? / Y mirando el cuartel de la montaña, dijo: /  - Despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo. (Pablo Neruda: Un canto para Bolívar)

El fuego sagrado de las repúblicas / surge en torno a Bolívar / Las rocas de las dos Américas / son el baluarte de los pueblos. (Canción revolucionaria, París, 1830)

I
Simón Bolívar y las controversias

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco (1783 – 1830) es personaje controvertido, sin duda. Y además, completamente mitificado en toda la extensión de la palabra, hasta los extremos gemelos del culto y la abominación, y no solamente por la República Bolivariana de Venezuela y la Derecha Continental. Encima, la bibliografía sobre él mismo, sus dichos, hechos, ideas y relaciones con casi cualquier cosa, son copiosísimas. No es para menos, la vida misma de este personaje le hace desear a Thomas Carlyle el Homero capaz de escribirla, y a los 185 años de su desaparición física su legado y lo que dejó por hacer es patente en América Latina y rebota aún en España y a su través en la Vieja Europa. Todo esto agudiza cuando nuestros países celebran - o deploran - el bicentenario de la Independencia. 2015 ea el aniversario número 200 de la rebelión del Cura Miguel Hidalgo, que marca un bicentenario bronco e insurgente por un acto de voluntad colectiva, pues el México de Juárez, Villa, Zapata y Cárdenas no se reconoce en el Emperador Iturbide, y evita así una compleja discusión en momentos de lucha a brazo partido contra el Narcotráfico y la Corrupción. El Perú podría haber celebrado así su bicentenario en 1980, pero carecimos del reconocimiento y de la voluntad de reconocer que nuestra independencia se iniciaba con el Levantamiento de José Gabriel Condorcanqui - Túpac Amaru II de 1780. Pero para los que dictan los parámetros sociales de nuestra Historia - que no son los Historiadores - eso es demasiado radical, indio, revolucionario, velasquista, plebeyo, izquierdista. Es decir demasiado demasiado, demasiado González Prada, Vallejo, Ribeyro, Bolognesi, Grau, Mariátegui y todos esos tipos deprimentes que ellos no entienden, pero que no quieren porque huelen a conflictos sociales y problemas no resueltos. Medio en broma y medio en serio, los personajes les recuerdan que los comunistas le quitaron la hacienda al abuelito … y se hacen la pufi en el cojín de la sala. Con este parámetro podemos dividir el espectro respecto a Bolívar en dos grupos radicales: Los que creen con el cubano José Martí que lo que Bolívar no dejó hecho aún está por hacerse; y los que se hacen la pufi si es que empieza a hacerse lo que hay que hacer, y le cargan a Bolívar la culpa del comunismo internacional, el chavismo y cualquier intento de cholos, pardos, negros, blancos e indios de establecer algo de justicia sobre la Tierra americana. Interpretar la Historia pasa por bandería política: Las Derechas de América Latina no gustan de acordarse de la justicia y equidad pendientes. Las Izquierdas se sacuden el sambenito internacionalista asumiendo los héroes continentales de la Independencia con programas más o menos reivindicativos o revolucionarios. Así Bolívar fue adoptado por las Izquierdas como José Artigas, José Gabriel Condorcanqui, Miguel Hidalgo, José Miguel Carrera, Pedro Domingo Murillo, Manuel Belgrano, Antonio Nariño y otros más, en desmedro de “conservadores” como José de San Martín, Bernardo O´Higgins, Bernardino Rivadavia, Miguel de Iturbide, Francisco de Paula Santander.

La Historiografía de derechas reduce así el fenómeno bolivariano y le quita en lo posible todo rasgo revolucionario, lo que respecto a Bolívar es fácil porque no se podía ser marxista antes de Marx, el verdadero cuco que no les deja conciliar el sueño. La Historia para nuestras Derechas es una cosa útil para evitar que les revienten el régimen, y como no hay juicio neutral sobre tema relevante, la pretensión de objetividad resulta en una esquina tras la que se esconden intenciones, digamos, secundarias. Por otra parte, la acción y el pensamiento de Bolívar inspiraron en su momento incluso a la Action Française y al Cesarismo Democrático, si no directamente al fascismo italiano, asuntos que los historiadores de hoy pasan por alto alegremente. Respecto a Bolívar tengo posición, pero entiendo que la única forma de equilibrarla es concretar por qué se dicen ciertas cosas. No hacerlo es burlarse de la inteligencia de los otros, lo que se dice dice más del que lo dice que lo que dice. Simpatizo más con Bolívar que con San Martín, confrontación histórica que se mal resuelve en el Perú al celebrar como Independencia el Bicentenario de su Proclamación por José de San Martín. No le niego el genio estratégico al Prócer de Yapeyú, muy superior al del Libertador de Caracas, pero aunque nos caiga bien Arístides el Justo , quien venció a los persas en Salamina fue el antipático Temístocles. La independencia del Perú no se resolvió en un juego de yan-kem-pó o damas chinas: En las campañas de 1823 y 1824, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre se fajaron y fajaron a los peruanos así no les gustase, porque la guerra no se hace por el amor de Dios, y había que defender este Perú hasta con los dientes. Bolívar hizo lo que había que hacer, es penoso que para quejarnos del venezolano nos apoyemos en el argentino cuando ninguno planeó la Independencia del Perú por una “solidaridad americana” inventada en los ´40 para alinearnos en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. La Historia fue como fue y punto, pero por ejemplo no se integra el esencial rol de las logias en la Independencia, creemos que por no quebrarle la cabeza a los fautores de currículas escolares e historias oficiales, aunque sin ellas sea imposible entender por qué unos hicieron una cosa y otros otra. El mundo se ordena bonito si contraponemos Buenos y Malos, Patriotas y Realistas, pero nada es así de simple. En Chile San Martín la vio cuadras por haber líderes dignos de ese nombre, Bolívar en el Perú no enfrentó a nadie de talla, las contradicciones internas en nuestro país superaban las fuerzas unificadoras, Presidentes y Congresistas se pasaban al enemigo y sólo Bolívar estuvo a la altura de lo necesario, como vieron Unánue, Sánchez Carrión y pocos más. La comprensión exacta de quien era amigo y quien enemigo fue oscura para los peruanos, entonces como ahora desconcertadas gentes sin concepto exacto de Patria. Y con todas estas contradicciones trataremos de decir nuestra humilde palabra sobre el Libertador.

II
Biografías (y Otros) “Favorables”

Lo “favorable” es, sencillamente, otorgar “favor” en el juicio histórico, vale decir aprobar la trayectoria vital del biografiado y en consecuencia considerarla como un paradigma digno de ser admirado, seguido e imitado. Puede ser obsecuente y admirativa hasta el culto a la personalidad, que encuentra solo virtudes y calla, minimiza o justifica lo defectuoso; o un simple juicio histórico equilibrado que concluye en una nota aprobatoria, que evalúa haber más valor que antivalor en la intervención del personaje en el devenir de los hechos, y que suele estar invadida por los afectos (¿Qué no le perdonará un hijo a su padre? Martí de Bolívar). Y es el caso que a Simón Bolívar no se le puede cicatear su calidad de Libertador, en mi modesta opinión Título de más lustre y merecimiento que los de Presidente, Emperador, Conquistador o Generalísimo, y digno de pocos como Lincoln, Garibaldi, Mandela y Sun-Yat-Sen. Tiene Bolívar así ventaja frente a sus rivales conservadores, a los que se trata de encajar el mismo título aunque les quede grande. Una importante semblanza favorable es la del Diario de Bucaramanga (1828), del francés Luis Perú de Lacroix, edecán de Bolívar, y muy cercano físicamente, si bien no íntimo política, afectiva o intelectualmente. No llega a Biografía, pero como diario es valioso como fuente histórica, y vale la pena bajarlo desde este link: http://uptparia.edu.ve/libros_iut/diario_de_bucaramangaminciwe.pdf. El otro edecán Daniel O´Leary y sus archivos están en el mismo caso, ambos son extremadamente cáusticos con el Perú. Por supuesto los edecanes están de acuerdo con su jefe, por eso lo listamos acá. La casualidad de nacer el Libertador en Caracas justifica el patriotismo venezolano y colombiano, que desde acá se ve como “endiosamiento” y culto, explicable por la relativa ausencia de una Historia de personajes propios antes de Simón, como por ser un Héroe Fundador, que además en Colombia y Bolivia es quien bautiza y es epónimo, es decir, da nombre a ambas Repúblicas. Así, Augusto Mijares escribe El Libertador, la biografía "favorable" más conocida en Venezuela; y Eduardo Caballero Calderón escribe un muy laudatorio Bolívar, una Historia que parece un cuento, dirigida a niños y basada en sus extraordinarias hazañas; Rufino Blanco Fombona escribirá ensayos para desentrañar la psicología del hombre; Vicente Lecuna recopilará la correspondencia de Simón Bolívar, financiará estudios y convertirá en santuario nacional la casa del Libertador, y además se sentirá obligado a atacar la Biografía del español Madariaga.

El Bolívar del revisionista colombiano Indalecio Liévano Aguirre hace del Libertador un precursor de las luchas sociales en el continente, aunque la contratapa de su editorial advierta haberse escrito en estado de honda pasión grancolombiana, previendo sabiamente el sesgo. Para Germán Arciniegas, Bolívar es un reaccionario napoleónico inteligente, y lo sustrae del rollo izquierdista en que se le incluye. La Biografía del mexicano Nemesio García Naranjo niega las intenciones monarquistas y dictatoriales del Libertador, al que la literatura trata favorablemente, como Gabriel García Márquez en El General en su Laberinto; o como en Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri. Acá el link al libro de García Márquez: http://www.educando.edu.do/files/8914/0932/5229/Garcia_Marquez_Gabriel_-_El_general_en_su_laberinto.pdf. Cabría esperar de los “extranjeros” no latinoamericanos ni españoles algo más de objetividad, pero este no es el caso, cuando menos en Biografías y otros escritos que he leído. El estadounidense Thomas O´Rourke, seudónimo de Daniel Clinton (Bolívar, el Hombre de la Gloria), por ejemplo, muestra gran entusiasmo por las hazañas bolivarianas y hace constantes paralelismos entre su biografiado y George Washington, espejo suyo en América del Norte. Trata así de mostrar los vínculos positivos, olvidando los fuertes desencuentros entre los Estados Unidos y la Gran Colombia, relievando constantemente el rol de los anglosajones en la independencia. Además, adolece de muchos errores. En el ensayo del coreano Kim-Yong-Ho dícese Bolívar fue el héroe, el caudillo, el símbolo de la insurgencia, y no consigue ocultar su admiración. El alemán Gerhard Masur y su equilibrado Simón Bolívar hace diferencia con el especialista en Biografías Emil Ludwig, cuyo Bolívar, caballero de la Gloria y la Libertad, se centra en comprender las motivaciones del Libertador, en tal sentido es muy esclarecedora. La actualidad política genera también obras sobre Bolívar, compendios de su pensamiento político, explicaciones ideológicas e incluso biografías como la temprana Simón Bolívar del soviético Grigulevitch, y ensayos como Bolívar y la Guerra Social del dominicano Juan Bosch. En el 2005, Alberto Pinzón Sánchez publica Simón Bolívar Conductor Político y Militar de la Guerra AntiColonial, cuyo link es este: http://www.solidarites.ch/vaud/wp-content/uploads/2009/11/libro-bolivar-conductor.pdf
   
III
Las Biografías (Y Otros) “Des-Favorables”

Lo “des-favorable” es obviamente lo contrario de lo favorable, va desde lo despreciativo e insultante, que no encuentra sino defectos, faltas o crímenes; hasta el simple juicio histórico equilibrado pero des-aprobatorio, que encuentra en la intervención del personaje más antivalores que valores, y critica su validez como modelo o paradigma. Considerando que existe un cuerpo de ideas bolivariano (algunos le llaman chavista) particularmente en Venezuela, es natural que la oposición política a los bolivarianos-chavistas trate de minimizar o reducir cuanto pueda la figura de Bolívar. Esto es fácil en el Perú y puede que en Ecuador, pero en Bolivia - país con el nombre del Libertador -, Venezuela y Colombia - que debe su nombre al susodicho - es casi imposible. Carlos Marx está entre los que entendían que Bolívar había renunciado a sus ideales revolucionarios, igual que Napoleón, y lo acusaba de Dictador Bonapartista, en esto eventualmente corregido en las ediciones soviéticas. Se me hace que argentinos y chilenos sentían a Bolívar como un competidor afortunado, con objetivos políticos distintos de los que la trama política sureña tenía en mente. Bolívar en lo político y militar tendía a patear el tablero y resolver todo por la vía directa, la posibilidad de conflictos con el Río de la Plata, Chile e incluso con Brasil no era nada remota. Parece que es visto como un amigo al que es mejor tener lejos, por lo menos eso me dejó la lectura de Bartolomé Mitre en su Historia de la Revolución Americana, que empata con la biografía de José de San Martín. En este contexto, Chile en 1823 - 1825 es suspicaz frente a los proyectos bolivarianos, teme una invasión o anexión por la fuerza, como registra el historiador Diego Barros Arana, y recibe con alivio el retiro de las tropas colombianas del Perú en 1828. En el Perú el best-seller más conocido al respecto es Bolívar, libertador y enemigo número uno del Perú, de Herbert Morote (http://www.herbertmorote.com/Libros/Cuarta%20Edicion%20Bolivar%20Libertador.pdf), que en su cuarta edición abunda sobre Simón Bolívar y el Perú, en el contexto de un trabajo anterior (El militarismo en el Perú), e inspirado aparentemente en un trabajo previo de Félix Calderón: Las veleidades autocráticas de Bolívar. El objetivo del libro no es biográfico, como lo señala el propio autor: (…) este libro se limita a la relación de Bolívar con el Perú por lo tanto no nos extendemos sobre la doctrina ni los famosos discursos que pronunció el Libertador antes de llegar al país y que son citados frecuentemente por políticos y hagiógrafos. La razón de ello es que la teoría bolivariana no serviría para explicar lo que hizo el Libertador para oprimir y desmembrar al Perú. Entendemos que este libro manifiesta menos trabajo historiográfico que una interpretación desde un sesgo anti-bolivariano, interesante para saber qué podríamos los peruanos enrostrarle al Libertador, basados en una suerte de teoría de conspiración en la que Bolívar se frota las manos mientras piensa cómo maltratará al Perú. Pese a todo, el autor no profundiza en las causas o razones por las que un individuo podría ser enemigo de una entidad política como el Perú, y no creemos que la moralidad del Coyote / Correcaminos baste para explicar los hechos. Aparte, se observa el intento de compensar lo dicho con una visión positiva del Libertador, en una muy peruana búsqueda del punto medio que permita mantener las amistades en ambos lados: El Libertador era un hombre provisto de innumerables virtudes, entre ellas (…) su genio militar, su audacia política, su determinación incansable, pero quizá su más notable virtud fue ser un redomado seductor. Conquistaba por igual mujeres u hombres, soldados o generales, pobres o ricos, individuos o masas. Aun sus enemigos se encontraban fascinados por él, en su presencia atemperaban los ataques o simplemente se rendían a sus encantos. Nos recuerda aquí Morote al Tradicionista Ricardo Palma, desfavorable al político Bolívar, aunque favorable al Ser Humano, véase su tradición La última frase de Bolívar.

Era de esperar que sus enemigos dispararían contra Bolívar balas no sólo de plomo: Mariano Torrente en su Historia de la revolución hispano-americana de 1829 - cuando “revolución” era una mala palabra - le moteja de rebelde, sedicioso, traidor y villano. Pero el verdadero paradigma actual de biografía desfavorable de Bolívar es la del español Salvador de Madariaga (1886 – 1978), escritor e investigador a quien también se deben Biografías de Colón, Cortés y Carlos V. En la de Bolívar no oculta su acendrado filo-hispanismo ni su tesis de que la independencia de América Española fue provocada por intereses ajenos a un deber-ser vinculado a una posible (y nunca existente) Comunidad Hispánica de Naciones, lo que también plantea en su interesante Auge y ocaso del Imperio Español en América. Esta biografía intachable desde lo historiográfico, emplea sin complejos profusas fuentes de primera y segunda mano inatacables y muy adecuadas, incluyendo el Diario de Bucaramanga de Perú de Lacroix, y la Historia de Bartolomé Mitre, y se extiende cuanto es necesario y a veces más. Por ello su crítica se circunscribe a la interpretación, y podemos afirmarle como mérito principal el ser implacable con Bolívar. Por ejemplo, sostiene la tesis de la intención monarquista de Bolívar, apoyándose en la gran influencia que Napoleón proyectó sobre el hombre, sin la que es casi imposible comprender la época. En este sentido la Biografía de Madariaga cumple un rol en medio del monocorde y aburrido coro de alabanzas y ataques bolivaristas de América Latina, la de ser fiel a los hechos y a la vez provocadoramente crítica.      

IV
Juicio a Bolívar, y lo demás

¿Cómo se plantea un juicio histórico? Dicen Marc Bloch y Lucien Febvre que el fin de la Historia no es juzgar sino comprender, lo que no quiere decir no que no haya juicio, sino que su validez depende de un acto cognitivo y volitivo destinado a entender los hechos y procesos, las personas y las circunstancias, antes de plantear valoración alguna. Pero a nosotros nos interesa el juicio ético en tanto que político. Así parece superficial lo que trató de hacer Herbert Morote en su libro, pues el escenario político de la Independencia de la América Hispana es muy confuso visto desde hoy, y la actualidad política no basta para comprenderlo: Las repúblicas en formación fabrican su Historia a la medida para darse soporte ideológico existencial, tal como las monarquías. En el medio siglo entre 1780 y 1824 hombres como José Gabriel Condorcanqui, Tomás Catari, Julián Apaza, Mateo García Pumacahua, Pedro Domingo Murillo, Francisco Miranda, Antonio Nariño, San Martín y Bolívar y muchos otros habían puesto sobre la balanza situaciones irrevocables: Por ejemplo, que los rusos no vinieran a pelear por Fernando VII con elementos muy superiores a los españoles, fue gracias a la estrategia de San Martín y su ejecución en Chile, que sin siquiera proponérselo hace puré en Maipú la alianza hispano-rusa cocinada en Verona. La fase de El Imperio Contraataca en el Caribe es una feroz guerra social que despuebla Venezuela y se expresa en las rebeliones de siervos y esclavos de Haití y México, que limitan y formatean los temores que dan lugar a las alianzas y contra-alianzas de más al sur. Iturbide da forma monárquica y conservadora al México independiente con el ejército trigarante en 1821, tratando de salir del atolladero político-social y sin saberlo construye un paradigma que San Martín trató de seguir en el Perú.

Es más, cada vez que decimos alegremente “el Perú”, en realidad no sabemos de qué hablamos. El desembarco de San Martín fue visto por muchos como Invasión. La Independencia, y menos aún la Libertad, no era objetivo político. San Martín y Bolívar ocuparon el Perú para asegurar la Independencia de sus países, no para liberarnos a nosotros, esa tarea era nuestra. El concepto en que se tenía al Perú lo muestra Bolívar en su Carta de Jamaica de 1815: El virreinato del Perú, (…), es sin duda el más sumiso (…) Chile puede ser libre. El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo género justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad (…) Supongo que en Lima no tolerarán los ricos la democracia. Si uno mira el Corrompido Perú de hoy, sorpréndese de la clarividencia de Bolívar: Oro y Esclavos parece nuestro horrible destino, hasta que hagamos lo que los demás ya hicieron, imponer la Libertad que aún nos es esquiva. Y así entendemos lo que Martí decía de Bolívar, que lo que no hizo aún está por hacer. Aunque tratamos de zafar cuerpo y ocultar el desastrado papel que jugamos en nuestra “independencia”, se evidencia casa vez más nuestro triste papel de comparsas. Paremos de sufrir por lo malo que fue Bolívar con nosotros los pobrecitos peruanos. Y ya que estamos siendo implacables, chequéense lo que dice Alfonso Quiroz en la Historia de la Corrupción en el Perú sobre el saqueo patriota perpetrado por el “Santo” José de San Martín y sus amigos Monteagudo y compañía, que tampoco vinieron a “liberarnos”, sino a consumar su propia independencia. Ya va siendo hora de dejarnos de marinerías y asumir nuestras responsabilidades históricas.

Todo esto no quita hacer duro juicio de Bolívar, del período y sus protagonistas, y de los historiadores, apologistas e ideólogos, sin perder de vista que para que la Historia nos sirva de algo ha de ser verdadera. Los sesgos emocionales no caben, y que los hay en ambas direcciones se ve en la buena película venezolana El Libertador (https://youtu.be/5eX0iGkU7s4), muy a la moda en eso de reescribir la Historia, véase el inmarcesible ejemplo de Inglorious Basterds de Tarantino. Se sugiere que el relato de la muerte de Bolívar en Santa Marta habría sido cobertura o cortina de humo tendida por los poderes de la época para ocultar su asesinato y plantear cómodos contenidos ideológicos (He arado en el mar, por ejemplo). Es verdad que en un hombre como Bolívar morir a los 47 años es, por decir lo menos, sorprendente, pero de ningún modo es raro que la muerte nos atrape cuando todo parece ir mejor, así que a falta de pruebas el asunto es pura especulación, y punto. Otra película que puede ser interesante es la producción Bolívar el Hombre de las Dificultades (https://www.youtube.com/watch?v=wXEW6pTrvts ). Si de algo sirve la Historia es para separar la paja del grano y dar información fidedigna que dé luces para el juicio. Bolívar tenía gran sentido propagandístico y enorme sentido de la Historia, es natural que sus documentos, en particular su correspondencia, se escribieran con ello en mente. Pedirle sinceridad a prueba de balas y blanca pureza de propósitos es ingenuo. Convertir en Ideología un conjunto de ideas aparece porque se necesita, por ello la cantidad espectacular de compilaciones del pensamiento político de Bolívar, del que podemos aconsejar la compilación de Manuel Trujillo, cuyo link es este: file:///D:/BLOG/Cr%C3%B3nicas%20de%20Lecturas/Bajamos%20libros/PAR001.pdf .
Asimismo, una Bibliografía que no agota el tema pero que sí nos puede conducir por rutas interesantes es ésta: http://www.museosdetenerife.org/assets/downloads/file--80b92d0fc2.pdf
 
V
Colofón


No agotamos el tema, apenas lo introducimos, por otra parte es lo que queríamos hacer. La ambivalencia en que los peruanos vivimos respecto a Bolívar no se aclarará hasta que no nos aclaremos a nosotros mismos quienes somos y qué queremos. Es desde el hoy que entendemos el ayer que nos da sentido. Por eso tenemos que leer Historia, para saber qué pasó y cómo lo entienden los investigadores, pero sobre todo para saber qué queremos y qué podemos ser. Y punto por hoy. 

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martes, 24 de junio de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 85 - CARTELES

CRÓNICAS DE LECTURAS – 85
Carteles

I
Historia para Diseñadores Gráficos

En la práctica educativa te sueles encontrar con retos que hacen el oficio más interesante. He dictado tantas clases en tantas partes, sobre todo lo que hay en el Cielo y en la Tierra, a veces pagado con alguna decencia, a veces mal pagado o sin pago. He educado en el rol de promotor, de asalariado de terceros, como voluntario y por la libre… ¿por qué? porque eso es lo que hago, es el oficio que elegí y del que vivo, y por ello no soy tan malo en eso como seguramente lo soy en otras cosas. Un amigo bienintencionado me dijo una vez que desde que opté por la Educación me vine abajo, pero no se lo puedo creer pues siempre quise hacer lo que hago, y los bienes y males que el Karma arrojó sobre mi cabeza han sido entre bienvenidos y tolerados como parte del contenido que viene en el dichoso paquete. Así que por todo puedo pasar, mientras enseñe. En alguna ocasión caí en un Instituto de Diseño Gráfico donde viví la intensa y estresante oportunidad pedagógica de enseñar un curso de Historia Contemporánea para estudiantes de Diseño Gráfico. Ya tenía yo amplia experiencia en trabajar por competencias para las carreras de Traducción e Interpretación, como para las de Turismo y la Hotelería. Pero yo me sé mis idiomas y también mi Administración y mis Hoteles, en cambio de Diseño Gráfico no sabía por entonces ni michi. Claro que sí me sé mi Historia Contemporánea, y como mi experiencia me la tengo, mi primera pregunta fue qué demontres necesitan saber de Historia Contemporánea los Diseñadores Gráficos. No un tema de “cultura general” por cierto, aunque así me lo plantearon los bienintencionados pero algo despistados promotores. A veces he dado clases y conferencias a grupos motivados por la curiosidad de enterarse de algo más sin aparente necesidad de ello. El asunto este de la Historia Contemporánea tiene sus fans y hay hasta canales de TV dedicados al tema. Pero era otro cantar ver el asunto por la académica, pues las preocupaciones culturosas de los Diseñadores Gráficos me eran desconocidas, y un Instituto Superior Tecnológico no es una Universidad.

Se me ocurrió que podría hacer una Historia del Diseño Gráfico, pero eso me volvía a la dificultad original de no saber ni michi de Diseño. Además sólo pateaba el problema más allá: Pues para qué le puede servir a un Diseñador Grafico saberse la Historia del Diseño Gráfico. Intuía la necesidad de abrir la cancha y no de cerrarla. La Historia es importante en sí misma, hay buenos motivos para que los Diseñadores conozcan el devenir histórico universal, en cuanto personas así como en cuanto Diseñadores. Pero no podía abordar el asunto a la clásica, tendría que innovar si quería hacer algo que realmente cubriera una verdadera necesidad, porque siempre hay restricciones, y si no entiendes eso, profe, es que andas perdido. El Tiempo disponible es la principal restricción, y la Historia y demás disciplinas poseen un montononón de contenidos, todos supuestamente importantes. Además a los estudiantes de hoy no les gusta leer, y menos a los de Instituto, que por eso están en el Instituto y no en la Universidad.  No hago juicio moral alguno, entiendo que estos chicos quieren diseñar y no estar leyendo más de lo que se puede considerar necesario. Sin embargo, yo no puedo con mi genio y sí me interesa que mis alumnos lean, probablemente por personal prurito intelectual, pues a la fecha no he visto jamás que a alguien le haga daño leer. Pero qué lío, Dios de Israel, para combinar las habilidades de la lectura con las necesidades de los diseñadores gráficos. Y así, piensa que te piensa, me crucé de repente con el afiche que preside esta Crónica, y vi la Luz en la mirada coqueta de Marilyn Monroe. Hacer un Curso de Historia Contemporánea para Diseñadores Gráficos requiere – oh, by Jove, qué obvio - de gráficos y diseños. Porque algo que tanto los Diseñadores como los profes de Historia Contemporánea pueden hacer es leer imágenes. Las habilidades para “leer” alfabetos y para “leer” otras imágenes no están en conjuntos de intersección vacía. Con ese punto de partida consulté el perfil de salida del Diseñador Gráfico, instrumento básico de gestión educativa, constituido por el conjunto de conocimientos, habilidades y valores que el Diseñador Gráfico egresado ha de tener, y que por lo general es elaborado por los Directores y Promotores de la Institución Educativa; y sobre estas bases construí.

II
Lectura de Imágenes

Hay buenas, muy buenas razones, por las que muchos estudiantes no quieran ir a las Universidades, aunque hoy tantas han  bajado su nivel por debajo de los IST s que la pregunta se quedó obsoleta. Sin pretender agotar el tema, la idea es, digamos, adquirir rápidamente ciertas competencias básicas de un determinado oficio o profesión para lanzarse con rapidez al mundo del trabajo. Estos estudiantes trataban de evitar los costos universitarios en tiempo y dinero, y hay oficios que no requieren para su ejercicio de demasiada formación académica, en especial entendiendo que la formación académica en general es sistematización de la experiencia pasada de los profesionales del tema, y puede sustituirse por la experiencia directa, más o menos. La perversión de esta idea, expresada en la inflamación certificatoria de las proliferadas universidades con fines de lucro, suele redirigir a éstas a sus defectos en vez de a sus virtudes. Creo que no es momento ahorita de hablar de ello, pero la tremenda tendencia a los MOOC (MASSIVE OPEN ONLINE COURSE, o Cursos en línea masivos y abiertos) está derrotando la contra tendencia a la exclusión de las argollas universitarias, y el futuro me parece pertenece a los que abren la cancha y no a los que la cierran. Pero no nos perdamos. Yo debía desbrozarle la cancha a mis alumnos de Diseño Gráfico y no poblársela, no debía imponer muchas lecturas, las que debería dirigir a lo propedéutico y/o historiográfico más que a los datos históricos, que plantearía en términos de imágenes gráficas. Un ejemplo de lo que las imágenes – mejor aún si están ordenadas para ser pasadas sucesivamente, y acompañadas de música, lo que a veces denominamos Cine – pueden hacer lo hallamos en esta película alemana de propaganda producida en 1940, Deutsche Panzer, de Walter Ruttman: http://www.youtube.com/watch?v=VtjdSYsf8V4. Verla nos da una buena idea del potencial de las imágenes. En aquellas épocas, claro está, no teníamos YouTube a la mano pero sí podíamos pensar en emplear imágenes estáticas, en "leer" Posters o Afiches o Carteles. Hoy, la ampliación de la www y la creciente potencia de los medios y procedimientos permite que vayamos directamente a las fuentes, lo que hace las cosas mucho más fáciles, pero a la vez necesitadas de ser sabiamente dosificadas, porque de no hacerlo comprometemos el pensamiento previo, la necesaria reflexión, la capacidad de establecer regularidades. Si hay algo en lo que se necesita poner refuerzo pedagógico es en los procesos y procedimientos mentales que se trabajan en clase.

Había que tratar a los carteles como las fuentes históricas que son, junto a su intención original. Por ello recurrí a los que se emplearon en diferentes momentos y etapas históricas y fueran además fáciles de obtener: Los posters dirigidos al Frente Interno, de hechura estadounidense, británica, rusa (o soviética) y alemana durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales (1914-1918 y 1939-1945) permiten comparar a los diversos sistemas en el contemporáneo fenómeno de la propaganda, cuya comprensión resulta de enorme importancia para los Diseñadores Gráficos. Los posters soviéticos de la Revolución Rusa, la Gran Guerra Patria y la época  estalinista ayudaban a comprender procesos y hechos como el culto a la personalidad. Los Carteles nacionales y republicanos de la guerra Civil Española (1936-1939) eran ocasión privilegiada para el análisis del choque político e ideológico. Los Afiches oficiales de la China de Mao Ze Dong evidenciaban los caracteres de etapas históricas fundamentales y poco comprendidas como la Revolución Cultural o El Gran Salto Adelante. Los afiches de personajes íconos de los años ´50 como Marilyn Monroe, James Dean, Marlon Brando y Elvis Presley introducen el muy actual concepto de los íconos representativos de culturas o subculturas. Así fue que encontré que la lectura de imágenes era una magnífica manera de enseñar historia. Y aunque mi conocimiento de los posters cuando emprendí este trabajo era simplemente inexistente, pues así es como uno aprende, y hoy me sé algo más.

III
Breve Historia de los Carteles

Las claves de la lectura de imágenes no son muy diferentes de las de la decodificación lectora, son apenas más abiertas. Afiche es un galicismo que proviene de la palabra affiche y antes del latín affictum -fijado o pegado a-. Es decir, es lo mismo a lo que habitualmente llamamos en castellano cartel, aunque el significado de afiche / poster rápidamente se le ha independizado un tanto. La historia del affiche comienza en el París de la Belle Epoque. El pintor Jules Chèret quería crear formas agradables a la vista, pero a la vez le parecía muy importante que todos los que observaran dichas formas entendieran el mensaje impartido. En suma, trataba de crear un lenguaje, y fue el primero en emplear técnicas litográficas para ello. El conocido pintor postimpresionista Henri de Toulouse-Lautrec (1864 – 1901) le añadió arte al asunto y le modificó así hasta cierto punto el tema del lenguaje, difuminándolo hacia lo artístico. La Belle Epoque debió ser una maravilla vital, muchos aún en nuestra época le viven una nostalgia hecha de recuerdos de recuerdos y de contrastes con las masacres que vendrían después. Podemos decir sin errar que una parte sustancial de dichos recuerdos está en los posters que Toulouse-Lautrec hacía para ganarse unos francos. Los cabarets de Montmartre (Moulin Rouge, Le Mirliton, Le Chat Noir) se peleaban los posters del pequeño pintor, de originales colores y encuadres, en los que aparecía su amiguita Jane Avril. El bohemio (natural de Bohemia) Alfons Mucha (1860 – 1939), metido hasta el tuétano en el Art Nouveau, elabora carteles para la actriz Sarah Bernhardt, el joyero Fouquet y la diva Leslie Carter, y terminaría de cartelista político para su gobierno. Esto nos conduce al cartelismo político, inventado en apariencia en la por entonces reciente Unión Soviética, y habría aparecido originalmente en los ROSTA de Mikhail Ceremnyikh, inspirado tanto en el cartelismo francés y centroeuropeo, como por los cómics de la época. El cartelismo es sumamente efectivo para transmitir contenidos en sociedades aún no alfabetizadas, y en consecuencia se diseminó por todo el mundo con notable facilidad. Las ideologías tienen en el cartel un poderoso medio de expresión y las facciones políticas y los estados lo pueden usar para propaganda: El nazismo alemán, el fascismo italiano, el falangismo español, el comunismo soviético, los nacionales y los republicanos en la guerra civil española, incluso el Perú de la "Patria Nueva" en el que el excelente pintor indigenista José Sabogal realizará carteles educativos. Ello sin desmedro de sus posibilidades en otros campos, véase como el arte de los carteles llegará incluso a los anuncios de corridas de toros, en los que estableció un formato clásico que continúa hasta hoy.

El Cinematógrafo parecería quitarle preponderancia propagandística al cartel, aunque en la práctica coexisten dadas sus diferentes características, y los carteles para publicitar películas son en sí mismos una forma de poster que conocerá sus buenos momentos. Los discos fonográficos también necesitan carátulas, así que el futuro del cartel pareció continuar asegurado. Y la teoría también avanza, la publicidad se convierte en una ciencia y ve en el cartel enormes posibilidades, probablemente por la razón más simple del mundo: No hay negocio tan pequeño que no necesite un cartel para publicitarse y que no pueda pagarlo, dado su costo relativamente bajo. Los Estados Unidos, país cuyo negocio son los negocios, desarrollarán la práctica y la teoría de la publicidad en los pósters hasta niveles insospechados, incorporando además los avances tecnológicos y artísticos en la fotografía. Y si el Cinematógrafo redujo de alguna manera las opciones del Cartel, la introducción de la Televisión produjo una cierta y relativa retracción definitiva debido a la mayor potencia de las imágenes sucesivas (las motion pictures), que hacía pasar a los carteles a un segundo plano. Sin embargo, el avance tecnológico abarató costos al sustituir la vieja técnica litográfica (que favoreció la reproducción de carteles) por la más eficiente fotomecánica. En los años ‘50 en Suiza se revalora y formaliza esta industria con el empleo del llamado estilo tipográfico internacional, pero con la postmodernidad llega una reacción desordenada, con el resultado de un estilo de carteles más iconoclasta y complejo. Esto en el arte, porque el cartelismo en la publicidad sigue parámetros mucho más rígidos y toma la ruta de menor resistencia.

Las Computadoras y sus imágenes generadas trajeron de vuelta una forma de cartel al facilitar enormemente su elaboración en una forma que se puso muy de moda: La Infografía, pensada como medio para traducir y transmitir información escrita a imágenes, con el objetivo de informar. Al modo de los Organizadores Gráficos, la Infografía siempre tiene atrás un texto base, es decir constituye una forma de redistribuir una información escrita previamente. Por supuesto muchos postmodernos toman el rábano por las hojas y tratan de sustituir el lenguaje escrito con referentes exclusivamente visuales. Para el que trate de conocer un poco más sobre el tema, acá este enlace: http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/r4el.htm

IV
Las imágenes: Arte y Ciencia de lo Manifiesto y lo Latente

A diferencia del arte, el diseño gráfico no es una disciplina libre. Esto quiere decir que lo primero que se le puede analizar desde la perspectiva histórica es su intención: Los contenidos de la imagen de un conjunto “cartel” nos dan como mínimo dos cosas: Lo que existe y se presenta en la imagen, y lo que se sugiere por la vía de dichas imágenes. Es decir, el mensaje de un poster tiene facetas manifiestas y latentes que aprovechan de las características psicológicas de los seres humanos para su decodificación. Tanto los periódicos como la publicidad se leen en Z, lo que nos recuerda el formato de Lectura en F que se presenta hoy en día en las pantallas y sugiere ciertos parentescos. Y este rasgo - y otros - de la “lectura publicitaria” se aprovechan para llegar más rápido y mejor al público objetivo. Y ello incluso considerando lo común que es que el arte invada la publicidad: En la fotografía publicitaria se sigue la regla de los tercios, la descentración y otras técnicas de la fotografía artística como una suerte de marca de fábrica del fotógrafo, al margen muchas veces del requerimiento publicitario. Pero como de lo que se trata al final es de vender, el cartel que anuncia es en verdad una herramienta de comunicación publicitaria, cuyo objetivo es transmitir eficazmente un mensaje, vale decir bien comprendido y asimilado, y pueda por ende ser evocado exitosamente cuando se vuelva a presentar un estímulo específico. Una obra de arte, en cambio, puede no relatar nada y sólo transmitir emoción y sensibilidad, incluso puede no decir nada a nadie, excepto a su propio creador. Una Infografía no tiene necesariamente finalidad comercial y su uso es básicamente informativo y/o educativo. En cambio, un anuncio está en la obligación de conducir al espectador hasta el objetivo que el anunciante desea, llevando de la nariz al cliente en un orden orientado a la “lectura” de un mensaje que muestre producto y marca.

Naturalmente existen reglas y la creatividad para aplicarlas, o no, según el caso. Los anuncios en los carteles o posters se pueden componer según ciertas ideas sugeridas por los estudios de psicología de la percepción. En comunicación publicitaria, la visión se condiciona a grupos de elementos presentes: encabezado y subencabezado, imagen central, texto explicativo, logotipo. Entre las reglas de composición hay planteamientos como el que las líneas rectas da sensación de rigidez y rectitud, y asociaciones con la dureza y solidez e incluso con la rectitud moral y la masculinidad, de donde a su vez avanzas al orden y la seguridad. Por el contrario, lo curvo te remite a lo femenino, delicado y estéticamente bello. Lo Horizontal es tranquilo y estable mientras que lo inclinado es agresivo y fuerte. Lo cuadrado habla de unidad y formalidad mientras el círculo es menos formal y más móvil. Sorprende en cierto modo el cómo a estos parámetros se les somete un tanto artificialmente a una univocidad lógica y al uso del tercio excluido, comprensibles en la Lógica como principios axiomáticos, pero más bien algo sorprendentes en lo estético. Otra de las reglas básicas se deduce del patrón que sigue la vista humana en la observación de una página impresa, denominado “la Z” o el “Zigzag”, que si se sigue en la elaboración del cartel normalmente significará el ordenamiento del contenido en una estructura Mensaje – Explicación – Cierre, y aunque ello no es una regla fija se observa incluso en los leads de la redacción periodística clásica.        

V
Colofón

Tratamos de abrir horizontes y hacer espacio en el tema de la Lectura, tratando que no se quede simplemente en la decodificación del alfabeto. Desde que abordamos la Comprensión Lectora como parte indisoluble del acto de leer no queda otra que replantearnos las cosas, lo que es una ruta arriesgada, porque entonces los límites se difuminan y corremos ciertos riesgos conceptuales y académicos. Pero se abre a la vez un campo de inmensa riqueza, pues nos enteramos que lo que creíamos que era leer no es solamente leer, y que no son solamente libros lo que se lee. Hasta la próxima.

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martes, 15 de abril de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 78 - BIOGRAFÍAS: EL MALO DE LA PELÍCULA- ADOLFO HITLER

CRÓNICAS DE LECTURAS – 78
Biografías: El Malo de la Película – Adolfo Hitler

Un torturador no se redime suicidándose. 
Pero algo es algo.
 (Mario Benedetti)

I
Los Malos de la Película

Las Biografías sobre los Malos de la Película no tienen pierde, porque a pesar de lo que se descubra y de lo que pase en el futuro, su fama de chicos malos les persigue. El problema de fondo está en el ejercicio de la crueldad contra aquellos que no pueden defenderse. Las cifras no cuentan, he visto encuestas sobre los más malos o crueles de la historia, y hay quien incluye a Poncio Pilatos, pese a que solo habría ejercido crueldad conocida sobre una persona, algo discutible en una época donde ello era tan corriente que a nadie le llamaba la atención emplearla hasta que los pájaros cantaran La Traviata en guaraní. La crucifixión era común en el Imperio Romano, el empalamiento un deporte practicado desde Chile hasta Rumania, y el ajusticiamiento - con su tortura más - común hasta la Revolución Francesa. La Crueldad era un componente deseable y deseado del “castigo”, y éste impartido con pocas justificaciones mayores que la voluntad del mandamás de turno. Esto choca con los conceptos modernos, que desde Grocio, Kant y Voltaire tratan de fomentar conductas más humanas.  No hay entonces tanto espacio para la subjetividad en esto de la crueldad, excepto en su “medición”. Podría verse como tema cuantitativo, cosa relativa porque no se es más cruel por matar más gente, sino por cómo se hace: Se define por el exceso cometido, el dolor infligido, la injustificada vesanía de la tortura, la presencia de venganza y salvajismo en el castigo. De ahí que el argumento “Nosotros matamos menos” no es sólo políticamente infantil, sino éticamente falaz por la cuanti y por la cuali. Si hasta el hecho de matar se considera cruel, los estados tratarán, si es que al final tienen que matar, de hacerlo “misericordiosamente”. La Guillotina se publicitó como republicanamente rápida para evitar sufrimiento inútil. Por el contrario, se puede ser extremadamente cruel y no querer matar a nadie – por lo menos hasta que canten - como atestiguarían la Inquisición y las Dictaduras militares de América Latina. Para ser un verdadero malo de la película hay que unir al homicidio la premeditación, la alevosía, la ventaja.

Pensemos en tipos como Calígula, Nerón, Atila (Azote de Dios, nada menos), Genserico, Gengis Khan (Que hizo arma del terror, si bien no fue ni el primero ni el último), Timür Lenk (que erigió pirámides con cabezas humanas), Rasputín, Jorge Rafael Videla, Lucio Cornelio Sila, Leonidas Trujillo, Ricardo Corazón de León, Rodrigo Borgia (Papa Alejandro VI para amigos y enemigos), Herodes el Grande, Charles Manson, Hernán Cortés, Joseph Mengele, Francisco Pizarro, Vlad Tepes (a) Dracul (gran aficionado al empalamiento), José Stalin (12 millones, sin contar los enviados al GULAG), Asurbanipal, Jean David Nau (a) El Olonés, Idi Amín, Leopoldo II de Bélgica (el rey negrero, anótenle cinco millones de congoleses), Saloth Sar (a) Pol Pot, Alfonso Capone, Iván el Terrible, Jean Bédel Bokassa, Benito Mussolini, Tchaka, Simón de Montfort (Mátenlos a todos, Dios escogerá a los suyos), Augusto Pinochet, Pedro el Cruel, Slobodan Milosevic, Pedro de Torquemada, el Pirata Henry Morgan, Billy the Kid, Juan Martín Boves, las familias Duvalier y Somoza, con todos ellos no hay duda, ejercieron crueldad sobre víctimas indefensas e inocentes. No diferenciamos acá autoría mediata de inmediata, tan Caín es quien ordena asesinar como quien lo ejecuta. Peor aún, si recordamos por ejemplo al cobarde Heinrich Himmler nauseoso por contemplar el efecto de sus órdenes a la SS. Los rankings basados en el número pueden ser una curiosidad pero es mejor no hacer distingos entre asesinos, pues la condición está generalizada. Véase si no en las mujeres, como María Estuardo de Escocia, la condesa Isabel Bathory (asesina de 600 jóvenes núbiles, cuya sangre bebía para obtener la eterna juventud), Ilse KochLa Zorra de Büchenwald”, Bloody Mary, Ranavalona I de Madagascar (en su cuenta hay un millón de esclavos) y quien sabe cuántas más. 

La crueldad parece inseparable de la necesidad política y militar; combinar moral con política y guerra es sumamente complejo, un problema nada alejado de las simpatías políticas que tienden a disculpar a los personajes de nuestra camada en función de sus logros, y que consideran a las víctimas como "bajas necesarias y lamentables", qué pobre consuelo y falaz justificación. Ilse Koch, Vlad Dracul o Idi Amín no generan duda, no poseen motivación, causa o ideología a la cual adscribirse Pero ¿qué hay de Julio César, Alejandro Magno, el Ché Guevara, Saddam Hussein, George W. Bush, Napoleón Bonaparte, Mao Ze DongFrancisco Franco, Muammar Gaddafi, Harry Truman, Winston Churchill, Vladimir Ilytch Lenin, etcétera? ¿Puede cocinarse una tortilla sin cascar huevos? ¿Cómo logras objetivos políticos y militares sin causar muertes y daños? ¿Se puede acaso, como dice Shakespeare en Enrique V, ganar una guerra sólo con soldados bondadosos? ¿Podía Truman no arrojar la Bomba Atómica a Hiroshima? ¿O el Ché liberar Cuba sin fusilar gente? ¿Si te comportas decente, no te gana tu enemigo, a quien tales límites ético-morales no le estorban? Olvidamos con facilidad que en una ruptura general de las reglas de la convivencia civilizada (la guerra es eso) no se pueden juzgar los hechos del mismo modo que en situación de paz. Es un grave problema, nuestro propio “conflicto interno” en el Perú con Sendero Luminoso, que tantos se inhiben de llamar “guerra”, presenta ese problema: Si era "guerra", pues entonces se rige por el conjunto de reglas A, y si era “conflicto armado interno” con el conjunto B. Lo que no puede pasar es lo que hace la Derecha Bruta y Achorada, operar a la vez como A y como B. Es decir, con las reglas del conflicto armado interno cuando me benefician, y las de la guerra para jorobar a los adversarios. Y a la inversa, qué cuajo. Ello lleva a lo que decía Unamuno: Vencerás porque tienes la fuerza bruta, pero no convencerás porque no tienes la razón. Es decir, ganarás en la coyuntura pero prepararás tu derrota en la estructura. A ver quién les hace entender eso. En fin, trato de no ser partisano, y por ello uso el mismo argumento para Lenin y para Franco, por ejemplo, pese a ser consciente de cómo la Historia la escriban los vencedores, y la verdad sea la primera víctima de la Guerra. Por ello, para tratar este tema me voy a un personaje incontrovertiblemente malvado: Adolfo Hitler.    

II
Hitler, Estudio de una Tiranía (Tomo I), de Allan Bullock

Pocos individuos más biografiados que este genio del mal, tan analizado, tantas veces superficial y sesgado. Dicen que la biografía que acaba con todas es la última que se ha editado de Ian Kershaw, pero no lo puedo afirmar de seguro porque no la he leído aún, está en la lista esperando que tenga plata para comprarla - o que alguien me la obsequie, espero que Alguien se sienta aludido(a) - y eso puede tomarse su tiempo. Por otra parte, lo poco que le he leído a Kershaw no me convence. Así que entre tanto nos entretenemos con la Biografía de Adolfo Hitler (1889 – 1945) de  Allan Bullock (1914 – 2004), publicada en 1952,  que tiene entre sus virtudes la de ser exhaustiva, detallada, global y bastante objetiva en los aspectos a los que se refiere, esto es los elementos y factores históricos y políticos que permitieron el establecimiento de la Tiranía en Alemania y Europa por parte del biografiado. Quizá nos hubiera gustado una aproximación más psicológica, a nuestro entender más explicativa, pero lo cierto es que Bullock cumple con bastante solvencia con lo que se propone, y no se propone más que lo que dice. Los dos tomos de la edición que me poseo – fuera de algunos gazapos horribles de los traductores - tienen un tono bastante diferente, el primero es intimista y personal, y llega aproximadamente hasta el momento en que el Partido Nacional Socialista de Obreros Alemanes (NSDAP) llega al poder y lo ejerce más allá de las fronteras germanas. El segundo tomo abarca por ende el período en que los acontecimientos vitales del devenir de Adolfo Hitler, la historia del Partido, la evolución de la sociedad y el estado (El Tercer Reich) alemán y su intromisión invasiva en los asuntos europeos y mundiales se confunden en uno y el mismo relato. La intención del biógrafo no es explicitada en ningún Prólogo o Prefacio, cosa que no dejamos de agradecer, pero sí está clara en el título y se sugiere mejor en el epígrafe, frase célebre de Aristóteles: Los hombres no se convierten en tiranos para preservarse del frío. Lo que enfatiza el convencimiento profundo de que la tiranía, dictadura o autoritarismo no son una necesidad en el orden de las cosas, ni se suceden necesariamente, ni se pueden justificar en los acontecimientos. En esto se reconoce la tradicional autoestima política de los nacidos en las islas británicas, que tienen a orgullo no necesitar de dictaduras ni regímenes de excepción para afrontar sus emergencias nacionales.  

No puede empezar de modo más lapidario esta Biografía: Adolfo Hitler nació a las seis y media de la tarde del día 20 de abril de 1889. Una manera de iniciar el asunto con el hecho vulgar del nacimiento de un niño. El pequeño Adolfo debe haber llegado al mundo como tantos otros, cargando como todos su parte de esperanzas y temores, y soportando como todos el peso de las circunstancias de su nacimiento. No es posible, delante de un recién nacido, saber qué hará en el mundo, si será una maldición o una bendición para los que le rodean, sólo cabe la esperanza. Y cuando el mundo al que se llega es estable y tranquilo y previsible, hay motivos para la esperanza. Adolfo era hijo de un funcionario estatal del Imperio Austro-Húngaro, un símbolo de permanencia y de posibilidades a favor. No trata sin embargo Bullock de explicar a Hitler por una u todas las características de su entorno, en realidad pareciera que cuando llega a alguno de estos puntos Bullock se abstiene con cuidado de hacer juicios basados en especulaciones o datos personales, y creo que acierta en su moderación historicista, es tan fácil ser profeta del pasado. En pocas ocasiones el autor se jugará una interpretación personal, y eso que tiene argumentos y datos muchísimo más que suficientes para hacerlo, es en esto verdaderamente experto. Cuando lo hace es preciso, contenido, detallado y cauto, y ello en estos días es una suerte de oasis intelectual en un tiempo en que todo el mundo cree que puede opinar, aún sin saber de qué diablos opina y a veces incluso sin tener claro los límites de su tema. Para fundamentar sus interpretaciones, Bullock prefiere hacer hablar a Hitler y/o a sus parteigenossen a través de sus documentos, en particular el libro autobiográfico Mi Lucha, al que se remite constantemente. Interesante es, entre otros, su punto de vista sobre la tendencia intelectual de Hitler a simplificarlo todo, evidenciada en una entrevista del propio Hitler concedida a un periodista francés antes de la Guerra: La más tosca de las simplificaciones de Hitler era la simplificación más efectiva: en casi todas las situaciones, creía  él, la fuerza, o la amenaza de la fuerza, resolvería el problema … . Es precisamente en la interpretación en que la otra interesante Biografía de Hitler que he encontrado, la de John Toland (1977) falla por la ausencia de pronunciamientos en cuestiones donde uno debiera pronunciarse.            

III
Hitler, Estudio de una Tiranía (Tomo II), de Allan Bullock

Con frecuencia me parece estar decidido a decirle algo (a Hitler), pero cuando me encuentro frente a él el corazón se me cae a los pies (Hermann Goering a Hjalmar Schacht). Probablemente la característica y rasgo más notable del líder político Adolfo Hitler haya sido la capacidad de convencer a los otros de poseer la verdad. Este rasgo es propio de cualquier político, y no se condena a un político por hacer lo que hace un político, sino por qué y para qué lo hace, tema conceptual del que Bullock trata de escapar.. Que Hitler dedicara su indudable talento político a destruir grupos humanos e imponer su visión semi-nietzscheana de la voluntad y la fuerza; y tratara de resolver sus problemas emocionales exterminando la oposición política y anexándose media Europa, debe producir gran cuestionamiento a educadores y científicos sociales. Bullock no lo dice, pero está claro en esto que está tan perplejo como el resto, pero tiene el tipo de ensayar respuestas coherentes sin salirse de su perspectiva histórica. Como suele ocurrir en los hechos históricos, el conocimiento a profundidad de los mismos complejiza las cuestiones y obliga a abandonar lo unívoco, lo que nos obliga a pensar. Cada vez más parece imponerse el concepto de las multicausas o multitud de factores para explicarse los hechos, probablemente todos los hechos. El segundo tomo de la obra hace algo esencial al respecto al unificar la biografía de los hechos personales más o menos menudos con los grandes hechos históricamente conocidos. El ser humano vive siempre dentro de sus esclusas, de sus circunstancias: Dentro de las líneas trazadas en los momentos decisivos es que se toman decisiones que se adaptan a las circunstancias sobre las que no se tiene control directo, en el caso de Hitler tratando siempre de obtener dicho control directo. El invierno de 1937-1938 marca el punto decisivo en que Hitler pasa de su objetivo limitado (…) a la carrera audaz que lo condujo a los éxitos espectaculares de los años 1938 – 1941. No es que con esto cambiase de dirección o de carácter su política exterior.

Son harto conocidos los hechos que siguieron a la toma del poder por los nazis con Hitler a la cabeza, cómo primero se consolidaron en el propio país, la social y políticamente descompuesta Alemania, primer país ocupado por los nazis; cómo impusieron el dominio y coordinación (gleichschaltung) de la sociedad en función de la hegemonía de un grupo social amorfo y voluntaristamente constituido. Tratando de imponer esta plantilla ideológica en toda Europa consiguieron algo que solamente han logrado en la historia los asirios y los mongoles: Levantar la mano contra todos, y que todos levanten la mano contra ellos. La Segunda Guerra Mundial vio comunistas y capitalistas (aunque no todos), Liberales y Socialistas unidos contra los grandes pateadores del tablero, los nazis y sus aliados totalitarios italianos, japoneses y de otras naciones. Y en esto los errores fueron más importantes que los aciertos, una visión desapasionada de Hitler lo muestra humanamente falible, con un número de aciertos aproximadamente igual al de sus metidas de pata, con lo que la aureola de eficiencia germana y nazi se derrumba tan igual como la de cualquier ideología o esquema preconcebido de pensamiento que comparta nuestra común condición humana. Al final de esta muy recomendable obra, Bullock llega a una conclusión que seguramente Albert Camus no hubiera suscrito, probablemente por un tema semántico: Hitler como Gran Rebelde contra un “sistema” mundial, y por cierto es una de las primeras veces que se usa el término “Sistema”, hoy tan manoseado. Hitler claramente no es un Gran Revolucionario, no se puede serlo sin defender causas humanas justas y generalizadas: La libertad e igualdad son para todos, no para un grupo que lo expropie a expensas de otros, que es precisamente lo que diferenció en su momento por la base al bolchevismo del nazismo, y de modo permanente a la izquierda de la derecha: (Hitler) Se rebeló contra “el Sistema” (…) en Europa; se rebeló contra el orden burgués-liberal (…). Su misión (…) era destruir todo eso, y en ese propósito (…) no fracasó. Quizá Europa vuelva a rehacerse, pero la vieja Europa (de 1789 a 1939) se fue para siempre jamás, y la última figura que surge en su historia es la de Adolfo Hitler, arquitecto de su ruina (…) (“Si buscas el monumento suyo, mira a tu alrededor”).

No hemos encontrado este libro en la red en castellano, acá va una versión en inglés:  http://en.bookfi.org/book/1075555

IV
The last days of Hitler, de H.R. Trevor-Roper

Si la Biografía de Bullock nos ofrece una película completa de la peripecia hitlerista, el libro de Hugh Trevor-Roper (1914 – 2003) The last Days of Hitler (Los últimos Días de Hitler) nos ofrece más bien un conjunto de instantáneas obtenidas más o menos de modo detectivesco sobre el oscuro, misterioso y macabro final del Amo y Señor del Tercer Reich, el de Los Mil Años, reunidas como lo hubiera hecho un Sherlock Holmes en medio de las grandes nieblas que marcaron la noche oscura del desastre. En tales circunstancias los hechos quedan detrás de las gemelas cortinas de la casualidad y de los intereses de las partes en pugna, y abrirse paso entre ellas es labor reservada a gentes audaces y astutas. Que Hugh Trevor–Roper hizo su chamba a conciencia puede verse en el hecho que la última versión del final de Adolfo Hitler aceptada por todas las partes sigue siendo básicamente la suya, incluso cuando el final de la Unión Soviética en 1991 permitió abrir los archivos soviéticos y develar algunos misterios que Stalin creyó conveniente mantener sobre el fin del régimen hitleriano por sus propios y nada inescrutables motivos. Trevor-Roper fue analista de la Inteligencia Británica durante la Guerra Mundial, calificadísimo para ello por su astucia militar y sus estudios clásicos en Oxford. En 1945 le encargan dilucidar nada más y nada menos que el final físico de Adolfo Hitler, con lo que se trataba de responder a las acusaciones soviéticas de que Hitler podría estar protegido por las potencias occidentales. El resultado es este libro, editado en 1947, The last Days of Hitler. Por cierto que de vez en cuando surgen “noticias” que ubican a Hitler en alguna parte de Sudamérica, no obstante que de haber sobrevivido tendría bastantes más años que los lógicos, cosas de los compromisos curiosos en que a veces incurre cierto periodismo, suponemos.

Lo fundamental, en todo caso, supera las cortinas de humo que se han arrojado tradicionalmente sobre el tema, casi siempre para construir una ilusoria figura heroica. Que ellas han tenido algún éxito se ve en las gentes atraídas por un supremacismo neo-nazi totalmente anacrónico. En todo caso, el hecho lirondo es que todas las circunstancias fundamentales del final de la vida del Dictador que quedaron impresos en la menet colectiva, parten de la obra de Trevor-Roper, que presenta a un Hitler enfermo, atrabiliario, nada heroico, muy cercano al derrumbe físico y emocional, y aún así cruel y bajo. Incluso la clásica película del 2004 sobre los últimos días de Hitler en el Bunker, El Hundimiento o La Caída, sigue en lo esencial el mismo orden que la obra de Trevor-Roper, aunque en el detalle se centre más en la biografía del alemán Joachim Fest, y en las memorias de Traudi Junge, última secretaria del susodicho Adolfo. Como por desgracia no he leído estos libros, no puedo dar fe de ello, pero he visto la película y en lo básico es lo que he encontrado en el libro que reseño. Trevor-Roper, por lo demás, entró en controversia con Allan Bullock en referencia a las motivaciones fundamentales de Hitler, discusión más o menos académica que probablemente interese más a los especialistas. Lo que posiblemente nos importe más en este caso es que se llegó desde temprano a dilucidar un problema de fundamental importancia política e histórica, que es el del fin que eventualmente les espera a aquellos que tratan de destruir a los demás. Pocos documentos como éste son tan devastadores en su simplicidad, colocando un epitafio definitivo en la lápida de éste y de cualquier Führer que pretenda alzarse con el control y el dominio totalitario de una parte de la humanidad. La devastación ideológica y política que produce no la logra con declaraciones altisonantes ni afirmaciones controversiales, sino con el simple develamiento de los hechos apoyado en documentos irrefutables que se sostienen por sí solos. En esto es análogo a otras obras y documentos sobre temas de la Guerra Mundial, como la Shoah y el controvertido papel de la institucionalidad católica y el Papa Pío XII, o sobre la colaboración con los nazis de políticos de derechas de la Europa Central y Oriental, o sobre la hipocresía y complicidad entre los aliados occidentales y la derecha económica alemana en el incompleto proceso de desnazificación.
   
Al igual que con la Biografía de Alan Bullock, este libro capital para entender a Adolfo Hitler no parece estar en castellano en la web, o cuando menos no lo he encontrado. En inglés, los enlaces que he hallado son algo equívocos, y prefiero no compartirlos para evitarnos problemas.

V
Colofón

Probablemente lo más interesante de esta Crónica sea la diferencia y a la vez cercanía entre los hechos de la Historia propiamente dicha y los pequeños hechos de la vida y la muerte de un biografiado. No es lo mismo Bullock y Trevor-Roper como buenos biógrafos e investigadores, que los igualmente profundos e interesantes estudios de Enzo Collotti, La Alemania Nazi; o del equipo de Arnold Toynbee, La Europa de Hitler, referidos más a los procesos históricos generales que a las peripecias del Malo de la Película más emblemático de la historia reciente. Y aunque hay muchos más Malos de la Película que merecen su biografía, veremos si las conseguimos, las leemos y las reseñamos. Hasta otro día, chicos y chicas.

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