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lunes, 5 de mayo de 2014

300,000

300,000


El hombre no es ignorante porque es pobre, todo lo contrario. 
(Simón Rodríguez)



Nunca he entendido muy bien las cifras de Google. Entiendo que es posible que signifique algo más que el accidental "clic" cometido cuando se ingresa a Internet. El caso es que este humilde Blog llegó a los 300,000 "clics", y posiblemente eso signifique algo. ¿Qué? No la tengo clara. Es obvio que solamente una fracción lee los post, muchos llegan a los gráficos y otros probablemente en sus búsquedas creen que encontrarán lo que buscan y no es así y abandonan la lectura. O a veces se quedan.

Sin embargo, persisto. 

Tal persistencia me parece se empata con la de muchos blogueros y ciudadanos realmente existentes, los que sienten que pueden decir su palabra de manera global. Hay tanta necesidad de canales para decir una palabra propia, como necesidad de intervenir en el tramado y el movimiento de nuestro mundo.   

Así, parece buen momento de reafirmarse en las ideas y objetivos que hace 300,000 clics me hicieron embarcarme en esta aventura virtual, y de las que ahora, con casi 280 posts publicados, puedo hablar mucho mejor: Hacer fácil lo difícil en lo posible y lo más posible; fomentar la Educación y Cultura Ciudadana y Política; participar y apoyar la acción política consciente y la lucha contra la corrupción; compartir y aportar en la Lectura y la Comprensión Lectora; incidir en la Cultura y los Maestros y los Museos

En suma, combatir la ignorancia en todas las formas y en todas sus variantes, en especial en estas épocas en las que como nunca se le está fomentando.

Por eso, llegar a los 300,000 "clics" únicamente con el apoyo de mis sagaces y sufridos lectores lo entiendo como una suerte de logro, como la manera en que un maestro derrota a la frustración y trata de llegar más, y a más. Creo que entre muchos lo estamos logrando, en los grupos de interés de yahoo, en los de facebook, en las comunidades de google plus y en las otras muchas redes sociales desde donde tratamos de influir. En este sentido me alegra mucho que mis Crónicas de Lecturas (ya vamos por las Ochenta), centro y corazón de este humilde Blog, sean seguidas por algunos a los que agradan las correrías de este humilde servidor. Creo que tenemos derecho a un nivel modesto de orgullo. 

Trescientas mil Gracias.    

Peru Blogs

jueves, 23 de enero de 2014

CRÓNICA DE LECTURAS 73 - LECTURA EN PANTALLA (PARTE DOS)

CRÓNICAS DE LECTURAS – 73
Lectura en Pantalla (on line y off line)
 – Parte Dos

I
Pequeña Historia de la Lectura 
(Parte Uno)

La Lectura, hablando en simple, es un medio para almacenar y administrar Información. En la guerra constante que los seres organizados tenemos emprendida contra la entropía, la información es un elemento de organización tan fundamental que sus soportes y sustratos físicos surgen espontáneamente para actuar como almacenes y operadores. El curioso fenómeno que llamamos “vida” es, entre otras cosas, mover información de un conjunto de coordenadas espacio-temporales a otro. Dicho en culterano, se trata de vencer el paso del tiempo, de permanecer lo más posible como individuos y conjuntos. Los soportes formados por estructuras de ADN (Ácido Des-Oxi-Ribonucleico) pasan la información de una a otra generación  de seres vivos. Los soportes basados en haces de células nerviosas evolucionan desde el ADN primigenio y conforman sistemas nerviosos que brindan información para tomar decisiones más rápidas y pertinentes que lo que permite el estereotipado hardware de ADN, congelado en un momento del tiempo. Con esto se las arreglaron bastante bien las especies por algunos miles de millones de años. El ser humano, recién llegado a la danza contra la entropía, requirió de más almacén de información y de mejoradas habilidades de procesamiento, por ello inventó el alfabeto, la lectura, los gnomones, las Bibliotecas, las matemáticas, los quipus, la contabilidad, las yupanas, los escribas, los ziggurats, los ábacos y las tablillas de barro, entre muchas otras cosas, para incrementar y mejorar el manejo de datos. La herramienta para ello es el muy activo sistema nervioso central, que consume desmesuradas cantidades de energía para ejecutar su chamba fundamental: optimizar recursos. El cerebro halla formas de hacer cosas con mayor eficiencia y eficacia, y lo hace magníficamente bien dada cierta amplitud de los parámetros culturales.

En la actualidad la Lectura es sin duda la más central de las operaciones de conservación y procesamiento de información. La cantidad y movilidad de la información en nuestro planeta presenta un Incremento en el tiempo cada vez mayor, y una pendiente cada vez más cercana al infinito. Las operaciones mentales que asociamos a la Inteligencia crecen en cantidad y complejidad. La Lectura / Escritura no es excepción: Se inventa hace unos 5000 años, y la inteligencia – sea cuál sea su definición – desde entonces aumenta exponencialmente. Hoy sabemos que la experiencia modifica la estructura sináptica del cerebro individual, y aunque necesitemos más información al respecto parece que la vieja polémica entre Lamarck y Darwin sobre la herencia de información adquirida por los individuos - resuelta tiempo ha a favor del segundo - podría tener que reabrirse dialécticamente: Es decir, ni tú ni yo tenemos la razón, sino todo lo contrario. Pero no nos compliquemos, el cerebro modifica su estructura sináptica a lo largo de la vida y podría resultar que ello quede registrado en el ADN que se transmite a las nuevas generaciones, lo que explicaría muchas cosas. En todo caso, como los seres humanos inventamos los símbolos y los signos no hace mucho tiempo (cinco milenios son un suspiro para la evolución), el cerebro no desarrolló aún circuitos neuronales dedicados en exclusiva al efecto y especializa poco a poco – como suele ocurrir en los procesos evolutivos – circuitos de otras funciones. Cuando aprendemos a leer en la infancia dichos circuitos “improvisados” y “reciclados” se activan y por eso una manzana y la pintura de una manzana nos parecen igualmente reales, y si somos chibolitos estiramos la mano para alcanzar la manzana del cuadro o la foto, por supuesto si la queremos. Al principio no muchos debieron tener la predisposición necesaria para ser “escriba”, primer intelectual de la Historia capaz de “leer” y “abstraer” símbolos y signos.       

II
Pequeña Historia de la Lectura (Parte Dos)

Con la Lectura / Escritura y otros inventos como la Contabilidad, las tareas sociales se agilizan, los mecanismos de control social mejoran, el Poder se sofistica y sutiliza. Las elites se alertan, tratan que el conocimiento no salga del círculo dominante, lo frenan y contienen, reteniendo lo necesario para sus fines: Pirámides y Grandes Murallas, esclavizar al pueblo, levantar ejércitos, banquetear a lo grande, cosillas análogas a las de hoy. El mito de Prometeo encadenado y torturado para siempre por entregar el conocimiento al hombre, compadecido de verle padecer hambre y frío, expresa el milenario castigo que las clases dominantes le reservan al imbécil que se le ocurra pasarse a la Indiada, porque la chusma no debe empoderarse del saber de los Dioses. Pero los cerebros continuaron su elaboración y argumentación y reflexión. La creatividad dio un Gran Salto Adelante, mayor conforme crecía el número de gente capaz de leer y escribir. Por siglos dichas operaciones estuvieron separadas, no era raro escribir sin entender lo escrito, que se decodificaba en un segundo paso, la lectura en voz alta. Y otro cambio será hacia el siglo III d. C. la adopción de la lectura silenciosa, para procurar recogimiento y devoción a los monjes, únicos lectores por entonces. Asimismo los alfabetos ideográficos ceden lentamente a los silábicos y fonéticos, más fáciles de decodificar. Leer en silencio aporta nuevas formas de reflexionar e interpretar y propende a la autoconciencia, aunque la Lectura en voz alta se conserva hasta hoy en contextos precisos. El siguiente cambio se produce hacia el siglo XII en la escritura del alfabeto fonético, con los signos de puntuación, las separaciones en párrafos y las mayúsculas. Imaginemos si podemos un texto sin separaciones, puntuación, mayúsculas, ello nos da idea de la dificultad enfrentada por los Traductores italianos que hubieron de inventarse Capítulos y Versículos para aportarle unidades de sentido a la Biblia hebrea traducida en la Vulgata. En otra Crónica vimos a Richard Burton traduciendo Las Mil y Una Noches a un inglés sin puntuación ni saltos de párrafo para mostrar cómo fluye la narrativa árabe. Los párrafos, la puntuación y las mayúsculas y otros signos asisten la Comprensión del sentido de los textos, unen la lectura con la respiración, dan espacio a macrooperaciones lectoras más complejas.  

Se ha abundado tanto en el tema de la revolución causada por la Invención de la Imprenta que casi resulta ocioso seguir haciéndolo, pero cuando Johann Gutenberg se mandó con eso, todo cambió para siempre. El número de libros se multiplicó por cien, por mil y luego por decenas y centenas de mil. Con el crecimiento exponencial de la Oferta los costos y los precios de los libros se vinieron al piso, haciendo accesible la lectura a millones de gentes. Hacia 1490 circulaban 12 millones de libros y el proceso echado a andar ya era irreversible. Por supuesto, y con rapidez que denota profunda conciencia de sus intereses, tanto el Estado como la Iglesia hicieron lo suyo para mantener el control de las conciencias a través de eventuales mecanismos como la censura, que trataremos en otra Crónica ya casi lista. Pero el Cambio no se detuvo: Aparece en el último tercio del Siglo XX la escritura / lectura digital y todo se remueve otra vez. El paso de la web 1.0 a la web 2.0 implicó dejar de ser simples recipiendarios de información para convertirnos todos en potenciales productores de la misma, y si no me engaña mi memoria de lo que trata todo esto es precisamente de información, su procesamiento y soportes: Blogs como éste, páginas web, redes temáticas, foros, listas de interés, gestión de datos,  gráficos y fotografías, motion pictures, microblogging, etcétera, todo en conexión diferida o en tiempo real, pero siempre sobre una pantalla. El Procesamiento de Datos más la Telecomunicación nos ha convertido en un solo gran cerebro global, enorme y asaz chismoso, al que los Poderes Fácticos tratan de controlar con cierta histórica desesperación. Hacia el año 2011, según la revista Science, la humanidad interconectada generaba cada dos días la misma cantidad de información – no calidad, ese es otro precio – que lo que la misma hizo en la totalidad de los últimos 5000 años. En cifras: 5 Hexabytes = 1018 bytes cada 48 horas. Es decir 10.000,000.000,000.000,000 bytes. O por ahí.       

III
Intento de un Pequeño Estado del Arte

Hoy probablemente podríamos meter todo el contenido - gráficos incluidos - de la proverbial Biblioteca de El Nombre de la Rosa de Umberto Eco en un solo disco duro, y nos sobraría harto espacio virtual. Menos del 0,1 % de la información del mundo está sobre soporte de papel. Vale decir, el 99,9 % de toda la información del mundo está digitalizada y sólo podemos acceder a ella en la pantalla. La razón fundamental son los costos, ya hemos visto que nuestro cerebro tiende a buscar espontáneamente cómo hacer las cosas mejor, más rápido y con menos recursos. Y ello a pesar que construimos nuestras imágenes simbólicas del mismo modo que construimos las del mundo real, o por lo menos con los mismos circuitos nerviosos. Hay discusión entre si estamos más adaptados al libro de papel o al libro en pantalla, y yo la siento como una discusión entre lectura silenciosa y lectura en voz alta, o si es mejor leer con música o en silencio. Lo que yo pienso es Lee como quieras, porque el cerebro presenta aguda plasticidad, y puesto a la tarea de aprender lo hace según la experiencia del medio ambiente que vive y ha vivido, de donde no hay que sorprenderse si es que se demora un tanto en adaptarse. Hay base para suponer que la tendencia del cerebro al soporte físico de papel, el libro tal como lo conocemos, es análoga a la que hubo respecto al rollo en tiempos helénicos. El cerebro se modifica a sí mismo, no es una entelequia metafísica, y lo digo en serio, el cerebro reconstruye todo el santo tiempo sus estructuras cognitivas reformulando químicamente su citoarquitectura. No hay gran diferencia – si acaso en la intensidad medida en cantidad de estímulos por segundo – entre leer un libro que nos sacuda emocionalmente e inyectarse LSD. El secreto del cerebro es el mismo del ADN: La forma es fondo, el cómo adquirimos información determina cómo la percibimos y transmitimos.

Y esto significa que la herramienta para leer condiciona la Lectura. Fueron todos seres humanos los que inventaron sucesivamente el rollo de papiro, la tablilla cuneiforme, el pergamino, el papel y la imprenta en China y en Europa, y la máquina de escribir del Siglo XIX. El que escribe a mano y luego aprende mecanografía sabe que sus procesos mentales cambian en profundidad. La tan vilipendiada Lectura en F que se produce en Pantalla (dos / tres líneas del primer párrafo – paseo por la izquierda del borde, uno o dos líneas del medio y nuevo paseo por la izquierda hasta el fondo de la página web) es una técnica de toma de decisión sobre continuar o no la lectura más ilustrada y costoefectiva que la mayoría de otras empleadas en una lectura cuyos contenidos nos son casi totalmente desconocidos. Y esto se refleja en el mucho menos tiempo que se demora un “nativo digital” en encontrar una información “x” por comparación con un “inmigrante digital”. Lo importante para padres y educadores es poder enseñar a Tomar Decisiones en lo cognitivo, lo metacognitivo y lo axiológico. Por cierto, baso estas afirmaciones - de las que soy único responsable - en la Investigación Nielsen – Norman, a la que me referí en Crónica anterior y que definió la Lectura en F; la de la University College of London dirigida por David Nicholas; la del Laboratorio de Investigación de Usabilidad de Software de la Universidad Estatal de Wichita; la de la empresa israelí de software ClikTale, especialmente valiosa por lo masivo de su universo y muestra en cuanto al tiempo de permanencia en las páginas web; y la de Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José, que describe la aleatoriedad de la exploración en pantalla y su centro no en la Lectura Lineal sino en los motores de búsqueda de palabras-clave.

IV
Coexistencia Pacífica:
Lectura Lineal y Escaneo

Pero donde por lo general está el problema de fondo es en las capacidades y habilidades lectoras que dícese los estudiantes deberían tener y no tienen "debido a la Pantalla". Relativizo esta afirmación dado que la queja proviene por lo general de la nostalgia de un deber-ser del que francamente no estamos para nada seguros. No tenemos ni la más remota idea de qué tipo de habilidades lectoras – y de cualquier otra índole, para el caso - serán necesarias en el futuro, cualquier futuro que podamos imaginar, o no. Sólo sabemos con seguridad que cualesquiera sean esas habilidades, nuestros sistemas educativos no entrenarán a nadie para ello, por obsoletos y anquilosados, inútiles y prescindibles. En mi país consigue aprender a entender lo que lee una de cada cinco personas, así que no me vengan ahora con la lectura en libro y las habilidades curriculares, mejor haríamos en cantar, todos juntitos en coro y con música de huayno: Este librito que tú me regalaste / este librito que tú me regalaste / pío, pío, pío, pío / no sé qué dice / pío, pío, pío, pío / no entiendo ná. Ahora bien, nos es posible encontrar un par de cosas que se pueden decir “desde el otro lado”, es decir desde las habilidades que la Lectura en pantalla tal como es, efectivamente no forma ni puede formar dejada suelta. Y el asunto no se resuelve repartiendo demagógicamente computadoras, del mismo modo que no fomentamos la música selvática arrojando en paracaídas Pianos Steinway a las tribus no contactadas de nuestra Amazonía.

¿Qué falla en este esquema? Entre otras cosas, que las Computadoras conectadas a Internet son un Medio de Comunicación análogo a la Radio, la TV y la Prensa Escrita y deben por ende ser tratadas como tal. TV, Radio y Periódicos pueden ser utilizados como medios para educar, los profes lo sabemos bien. Pero las computadoras y soportes análogos no sirven si no los empleas de acuerdo a sus características, sus potencialidades y límites. Si nos limitamos a dejarlas que se apoderen de nuestras vidas, pues ahí sí que nos desestabilizan, porque la pantalla posee potencial de entretenimiento, siempre más fácil, que para eso es entretenimiento. La palabra mágica – la hay, y no es sinsaravino –para resolver este problema, es administración. Administración de las habilidades, la educación, el trabajo, las actividades, el tiempo. El aprendizaje es un hecho espontáneo, lo que hay que hacer es organizarlo. La experiencia de la Escuela en la Nube de Sugata Mitra ha demostrado (Ver el enlace en http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/05/un-agujero-en-la-pared-una-nube-en-el.html) a mi corto entender que los niños y niñas se equivocan bastante menos que los sistemas que pretenden amaestrarlos.

La cuestión parece más simple así: ¿Es posible administrar las cosas para que la Lectura en Pantalla y la Lectura Lineal coexistan pacíficamente y se refuercen entre sí? Hablando con honestidad, no creo que nosotros los que pontificamos seamos quienes para dar las respuestas. Queramos o no, nuestros primeros años fueron de lectura lineal, nuestros cerebros se adaptaron a ello, así que estamos sesgados e influidos… pero, stop y firmes… aún así todos los días los inmigrantes digitales estamos en Internet mirando y mirando páginas web, interactuando, buscando información, chateando, escribiendo correos electrónicos, haciendo las mil y una cosas que se hacen en las redes sociales. Y para remate escribo esto en un Blog, y no solamente no me he muerto sino que… sigo leyendo linealmente, y más, mucho más; y mejor, mucho mejor; que nunca. Y si un inmigrante digital como yo puede sin demasiado problema, pues los nativos digitales también pueden, y mejor… pero eso significa que hay que enseñarles a leer linealmente, y cuando digo eso no me refiero solamente a decodificar, sino a comprender y a disfrutar del leer, y nada de eso es del otro Mundo. Pero es exigente en la medida que te obligará a leer y a entender lo que lees en más de una forma. Pero esas son las cosas que se hacen por nuestros hijos y alumnos.

V
Colofón


Hay, entonces, una conclusión, y se parafrasea en una vieja verdad de Shakespeare: El problema, querido Horacio, no es nuestro destino, somos nosotros. Me reafirmo: Lee lo que quieras.

La primera parte de LECTURA EN PANTALLA se encuentra acá:

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jueves, 30 de mayo de 2013

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

ALFABETISMO Y CIUDADANÍA DIGITAL o El Perú, País de Chocanos

El problema con la religión de la ciencia es que funciona
 (Isaac Asimov)

Digital citizens are individuals who intuitively understand that high quality information is easily available, either freely or for a fee, and who bristle when information that is public is hidden or not available in a digital form (…) Digital citizens are not necessarily individuals with advanced technical skills, but instead are people who are comfortable using technology as a tool to accomplish their work. These individuals often use a search engine as a browser, but are skeptical of much of the information that is presented in the search results.
 (Gerry McCartney, profesor de Tecnología de la Información
 - Universidad de Purdue)


Todos queremos ser modernos, incluso postmodernos. Y todos tropezamos más o menos con los mismos problemas que nuestros antepasados con las nuevas tecnologías: Aunque en los últimos 30 años el adelanto tecnológico es muy notable, el arsenal intelectual que las personas requieren para afrontarlo no ha mejorado. Los cambios se enfrentan hoy en día más o menos del mismo modo que lo hacían los abuelos y bisabuelos, y es posible que por eso aún no la pesquemos, el carro se nos pasa y nos quedamos varados en Babia, país lleno de desconcertadas gentes de cuyas abiertas y sorprendidas bocas derrámase profusamente la saliva. Es patente haber un tema generacional en ello, se necesita amplitud de mente para asumir cualquier nueva tecnología, y así debe haber pasado en otras sociedades, pues la creatividad y la innovación requieren de cierta libertad mental, casi siempre propia de adolescentes y jóvenes. 

El Ciudadano Digital


Pero no puedes atribuir todo a la actitud de amplitud mental, eso ya se hace en nuestro país a modo de autoayuda, y se sigue tapando el sol con cualquier dedo para así dejárselo cómodamente todo a las entidades metafísicas: Las ánimas benditas del purgatorio, la iniciativa privada, San Benito de Palermo y la mano invisible del mercado. Gracias a ello somos una suerte de Uruguay setentero, pero en grande. Es decir, nos despoblamos de nuestra gente más capaz, inteligente o audaz a ritmo de unos 150 por día, según cifras de emigración. O simplemente se van los que alcanzan a aprender a leer, a pesar de todo el aparato en contrario. Y lo digo así porque obtener un 72 % que a los 15 años no comprende lo que lee debe ser producto de alguna clase de política, no me lo puedo explicar como producto espontáneo del orden social, aún de éste. Por otra parte no nos pasa solamente a nosotros: Colombia, México y otros países registran  estos resultados, la diferencia con nosotros está en que lo dicen. 

El Alfabeto Digital

Pero tratemos de ser positivos. Digamos que para que haya Ciudadanía Digital tiene que haber campo libre para la creatividad y la innovación. Campo libre significa ausencia de obstáculos, en especial los de las estructuras cognitivas anquilosadas reflejantes de estructuras sociales anquilosadas. Cuando se les acuerda a los jóvenes de edad y de espíritu la libertad y la posibilidad de cambiar el mundo suelen hacerlo, y con muy pocos medios además. Testigo, Steve Jobs. Pero esto es posible si y sólo si la estructura social se los permite y no se los estorba. Nuestros Steve Jobs para serlo tienen que emigrar a donde les dejen ser Steve Jobs, y no es sólo por falta de plata, sino que lo verbalizan empleando la palabra “oportunidades”. 

El alfabetismo digital, como el de la lectura tradicional, tiene condicionamientos sociales en lo cognitivo, es decir, el llegar a ser plenamente alfabeto depende de ciertos rasgos de la sociedad en que vivas. Y si quieres llegar a ser plenamente ciudadano tienes que ser plenamente alfabeto, porque leer es condición sine qua non para la ciudadanía. Y la extrapolación acá funciona: para llegar a ser Ciudadano Digital necesitas ser Alfabeto Digital. 

País de Desconcertadas Gentes

Una condición absoluta de la Ciudadanía es poder acceder a la información relevante. Los liberales clásicos lo entendieron de tal manera que inventaron las Libertades, entre ellas la libertad de información y la libertad de prensa. El estado de la cuestión en nuestro país en este aspecto es paupérrimo, dado el Bloqueo Informativo, la concentración del control y la posición de dominio obtenidos por los Barones de la Prensa sobre el espectro electromagnético y la prensa escrita. Para buscar noticias los periodistas van a Twitter, lo que puede entenderse como “el colmo” del Bloqueo.  

Datos

Desde fines de la última década del siglo pasado el acceso a la información y la capacidad de difundirla ha crecido espectacularmente. Los datos nos dicen más o menos esto:

  • En el Perú la penetración aproximada de Internet – es decir, el porcentaje de la población que tiene acceso – es consistente con el promedio latinoamericano de 34 % a 35 %.
(Pero las medias engañan: Colombia está en 50 %, Uruguay y Chile en 58 %, Costa Rica en 47 %, Puerto Rico en 55 %. Más cerca de nosotros están Brasil – 38 %, Venezuela – 37 % y México - 34 %)

  • La media latinoamericana de 34 % esconde una brecha continental: Estados y Canadá registran 78%, Alemania 80 %, el Reino Unido 83 %, Japón 78 %.
(Es decir, aproximadamente el doble de ciudadanos europeos, norteamericanos y japoneses acceden a información por Internet. En América Latina ello indicaría una segmentación social y cultural)


Nos quedaremos con esta data por ahora, porque aunque hay información disponible sobre usos de Internet y variabilidad de éstos, y sobre muchas otras cosas a nivel de casi todos los países de América Latina, la información sobre el Perú parece más o menos pasmada. Esta situación no es nada extraña, pasa en muchísimos aspectos y es uno de los principales obstáculos para determinar políticas. Es muy difícil obtener data en el Perú sobre casi cualquier cosa, en especial temas modernamente relevantes, creemos que porque no son útiles, no son visibilizados, están manipulados o simplemente no les interesan a los decisores políticos.  

Alfabetización lectora y alfabetización digital

Hablando en general, saber leer es una condición para el ejercicio de una ciudadanía coherente. País con analfabetismo rampante es país a-democrático. Y el analfabetismo funcional es tanto o más peligroso que el analfabetismo decodificador. Creer que se sabe es más peligroso que no saber. Es más, la alfabetización digital presupone que se poseen las habilidades tradicionales de la lectura – decodificación y comprensión. Así que podemos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado que incorporar los conceptos cibernéticos y digitales en una sociedad iliterata funcional es meter vino nuevo en odres viejos. Y eso nos da dos extremos de un amplio abanico digital: Un extremo: Los odres aguantan, la cosa sigue más o menos igual, pero con la creencia de que se sabe y se avanza; o en el Otro Extremo, los Odres se rompen, y tenemos entre manos crisis y cambios violentos o cuando menos rápidos de alguna clase.

Plazos

Diferenciemos entre procesos de corto y de largo plazo. En el corto plazo, ingresar el digitalismo en una sociedad no preparada para ello implica que éste se incorpore como mecanismo de dominio y exclusión, es decir, se reserva el pleno conocimiento a las clases superiores, y pasa a ser “magia” para las inferiores. Pero como nosotros como sociedad no somos capaces de producir conocimiento ni tecnología, estamos a la dependencia de los procesos exteriores. Y los grupos dominantes, incapaces de formar “élites” ilustradas, no pueden bloquear el ingreso de la tecnología, ni pueden eternamente impedir que el conocimiento se difunda. Y así, en un proceso de mediano plazo, el bloqueo de los grupos dominados se debilita en el aspecto científico-tecnológico. Así pasamos de un Estado que daba soporte a los grupos dominantes en la egregia tarea de mantener bestia a la gente, a un Estado en teoría promotor de la educación y de la cultura. Aunque como es patente esto no pase de palabras. Un factor de gran importancia en el proceso migratorio interno vivido en el Perú desde los ´30 del siglo pasado fue la búsqueda de oportunidades educativas, es decir, de acceso a la Ciencia y Tecnología. Cuando los migrantes no la encontraron en las ciudades peruanas, se fueron del Perú. Buscar educación en serio debe estar entre los tres primeros motivos de la emigración peruana al exterior. Y tenemos tres millones de peruanos afuera cuando menos.

Problemas de concepto

¿Y por qué se nos fueron esos tres millones? Maticemos lo dicho antes: Hemos adelantado la hipótesis de que buscaban Ciencia y Tecnología, y esto no es tan exacto. Lo que buscaban – y buscan – eran y son medios de supervivencia no disponibles en nuestra sociedad, y pensaron que eso pasa por una Educación en serio que en el Perú no existe, o que de existir tampoco pesa a la hora de conseguir chamba. Sumemos a esto un hecho incontrovertible: Si tienes un título de la Universidad de Katanga en Ciencias Ocultas, y has pasado por el aro de pagar tu cupo en la Asamblea Nacional de Rectores, te has posicionado maravillosamente bien en el mundo ocultista nacional y ganarás más que un ocultista con maestría de la Universidad de Las Huaringas. Claro está que ello supone que la educación afuera es efectiva, lo que no siempre es cierto, pero lo creemos a rajatabla dada la informalidad de la Universidad de Las Huaringas y otras. 


Que nuestra Educación se equivoca de medio a medio es demostrable de tantos modos que en realidad es ocioso repetir lo que ya se ha dicho bien de tantas maneras y por tantos especialistas. Nos quedamos con dos cositas nomás: 

1. Solamente uno de cada cinco egresados de la secundaria entiende lo que lee; 
2. Sólo cuatro de cada cinco egresados de secundaria odian las ciencias y matemáticas en diversos grados.

Añado además otro hecho, quizá no tan evidente: No hay puestos de trabajo para los científicos peruanos, lo que demuestra que hablar de fomento de la Ciencia y Tecnología hasta la fecha es básicamente una burla, a no ser que alguien meta la mano al respecto, con lo que chocará con Chocano. Y no alargo más este artículo, que quiero que me lean


Colofón

Una consecuencia de todo lo dicho es que los peruanos no somos analfabetos digitales - y de los otros - por inspiración divina, sino porque se trata de mantenernos así. Otra es que el actual gobierno no consigue gobernar porque se está percatando - recién - que el Perú es un país de Chocanos. Tendrán que poner en remojo muchas ideas y conceptos, pues todo el aparato conceptual con el que trabajamos está contaminado. Si un Gobierno quiere hacer algo, inevitablemente le pisará los dedos a alguien, inevitablemente el propietario de esos dedos gritará que va contra la Hoja de Ruta, e inevitablemente habrá que adoptar una Cultura de la Resistencia, so pena de quedarse aislado. El que tenga Oídos, que Oiga. Hablaremos más de esto.  

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jueves, 20 de octubre de 2011

INDIGNADOS



"¡Democracia Real, YA!" (Lema de los Indignados)

“No somos antisistema, el sistema es antinosotros” (Otro Lema de los Indignados)

"Convoquemos una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no propongan como horizonte para nuestra juventud otras cosas que no sean el consumo en masa, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición excesiva de todos contra todos." (Stéphane Hessel, autor del libro Indignaos, que funge de manifiesto de los Indignados)

“Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.” (Ignacio Ramonet)

Al principio parecían unos pocos loquitos sueltos pegados a sus pantallas. He estado leyendo el artículo “Cuando ganan los indignados”, de Ocram - Marco Sifuentes - en su blog, así como algunos otros, y pretendo ver cómo podemos hacer para integrarnos a la Indignación global, entenderla y darle contenido nacional. Porque de haber motivos para indignarse, hay motivos. Pero como lo cortés no quita lo caliente, podemos ser indignados informados.

Qué es indignarse

Indignación viene, según RAE, del latín indignatĭo, -ōnis, y solo posee una acepción: Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos. Vale decir, hay dos aspectos: El enojo, la ira, el enfado, que son sentimientos, y la causa que los produce. El RAE aquí no nos ayuda gran cosa, porque si estar indignado es simplemente tener un gran enfado, pues debería decir enfado en vez de indignación. Me puedo enfadar porque mi hija derramó la gaseosa, pero no me indigno por ello. La indignación parece más profunda que decir que estoy enfadado o enojado contra una persona o sus actos. En especial cuando lo que vemos es que estos Indignados parecen tener objetivos más generales. Desvincular el enojo de la causa que lo produce no nos ayuda. Así que busqué algo más, encontré The Free Dictionary (http://es.thefreedictionary.com/) y hallé esto: sentimiento grande de enojo que genera un acto ofensivo o injusto, y ahora sí parece que nos estamos acercando un poco más a lo que queremos saber. Ya no es solamente enojarse o enfadarse, sino enfadarse en gran medida, debido a la comisión de actos ofensivos o injustos que despiertan en mí la ira, el enfado, el enojo. Porque si no vivimos en una burbuja, lo que está pasando en el mundo es que esa gente está bien, pero bien enfadada. Y aunque los medios responden acallando o ridiculizando, el rumor del asunto atraviesa el bloqueo informativo a través de los medios alternativos de información, y llega a nosotros. Vale la pena entonces mirar con atención las causas, esto es los actos ofensivos o injustos que producen estos rudos y desatados sentimientos.

Quiénes son los Indignados

Como ellos mismos dicen, son el 99 %. Es decir, representan a todos los que no son el 1 % que controla la economía, la política, los medios de comunicación y todo lo demás. Es un movimiento desde abajo cuya columna vertebral son los jóvenes NINI (Que Ni estudian Ni trabajan), que nada deben a las tradicionales formas de organización heredadas de la Cuestión Social del Siglo XIX, como Sindicatos y Partidos de Clase. Para ponerlo en parodia de lenguaje marxista-leninista, podríamos decir que en las actuales circunstancias globalizadas de la lucha de clases, la clase revolucionaria ya no es la obrera, en la medida que va reduciendo de tamaño y se ha hipotecado al sistema hasta la aristocracia obrera. Parece que para ellos la clase revolucionaria, definida como la más desposeída, son los excluidos de toda especie que al organizarse nada tienen que perder y sí un mundo que ganar. Como suele ocurrir en las situaciones prerrevolucionarias, las clases medias se integran en la medida que se asustan, en este caso porque el modelo neoliberal las ha dejado abandonadas y llenas de deudas.

El origen de la Indignación

Hoy, Internet vehicula el cambio. Casi todas las crisis económicas yfinancieras recientes tienen alguna relación con las TICs. Internet es un actor de la crisis, dada la velocidad de las transacciones financieras y la concomitante lentitud de las reacciones políticas. La tremenda crisis de gobernabilidad y gobernanza que sacude al mundo se expresa en la incapacidad de las clases políticas para prever las crisis o siquiera paliarlas. La sensación de general indefensión se agrava con la percepción de que los acontecimientos irrumpen y destrozan las vidas de millones de personas, mientras otros se llenan los bolsillos con ello. El poder político no controla al poder económico y financiero, que hace lo que quiere. El Estado no se interesa en proteger a los ciudadanos, y la democracia enfrenta una tremenda crisis de representación, que los Indignados perciben, y reclaman que la autoridad democrática asuma la conducción de la sociedad arrancándosela a la “mano invisible”. Las continuas crisis económicas caen sobre las gentes: 23 millones de desempleados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres, con la Generación NINI se suman a las víctimas estadounidenses y de los países emergentes. Desde una perspectiva quizá más humana, la inseguridad se traduce en miedo y resentimiento, en estrés e incertidumbre. El Miedo difuso se expresa frente a amenazas reales o imaginarias, como perder el trabajo, el schock de las nuevas tecnologías, las deudas bancarias, el calentamiento global y otras catástrofes naturales, la inseguridad ciudadana, el temor al terrorismo.

Qué quieren los Indignados

Los indignados no tienen una agenda común ni parecen haberse preocupado de tenerla. Tampoco parecen ser un movimiento dirigido por el comunismo internacional, la CIA, Al-Qaeda, Hugo Chávez, Ahmadinejad, Corea del Norte o los Mulatos del Caribe, como seguramente creen diversas gentes representantes de varias maneras de estar despistados y muertos de miedo. Movimientos de esta clase, masivos en la protesta, no pueden ser “manipulados”, excusa que se buscan algunos para explicar por qué la gente protesta y les perfora la burbuja en que viven. La manipulación implicaría que las gentes son engañadas para reaccionar contra algo que no existe. Pero si algo existe, es visible y afecta la propia vida, no se puede pretender que la gente no lo vea ni que no reaccione.

La protesta tiene, sí, una anchísima base. Son, a vuelo de pájaro, antitodo, alpinchistas, antisistema. Mirando más de cerca se observa un cierto método en la protesta que impide la dispersión de los esfuerzos, y refuerza más que debilita el movimiento. Parecen ser muy precisos en señalar que lo que quieren es cambiar el sistema. El método parece ser el “modelo egipcio”, estrenado precisamente en este país con ocasión de la revolución que acabó con décadas de gobierno de Hosni Mubaraq: “Una Demanda a la vez”. Como cada uno de los grupos que protestan lo hacen por razones propias, esta técnica implica presentar su principal demanda, y solamente una, y entonces – suponemos que en discusión virtual o analógica – integrarla, maximizarla y hacerla no negociable. En Egipto esta Demanda Única fue “Un nuevo Egipto”, que implicaba un no a la permanencia de Mubaraq. En Chile las maximalistas demandas de los estudiantes parecen seguir este patrón, que el sistema no consigue absorber. El lenguaje de los Indignados posee una sintaxis cibernética, le debe más al hipertexto que al diccionario, más a youtube que a los panfletos, más a los memes que a las reuniones de coordinación. Todo esto parece estar configurando no solamente un esquema de programa, sino además una racionalidad particular, muy postmoderna.

La receta para la revolución

La receta más simple para la Revolución tiene dos ingredientes básicos: Descontento y Programa. Descontento significa masas, y programa significa ideas. Masas con ideas dan cuerpo al sueño de Voltaire: Pobres pensando y actuando. En el escenario inmediatamente previo a la Revolución Francesa de 1789 las jacqueries, o “revueltas de hambre” eran muy comunes, pero su potencial revolucionario resultaba bajo, precisamente por la carencia de ideas –fuerza, que permitía manejar la represión o la negociación para dividir y mediatizar el movimiento. A la hora de la hora, una revuelta de hambre se resuelve con pan o con palo, respuesta clásica de la repre. No es así cuando los Jacques tienen programa y objetivos por alcanzar, y por ende estrategia y táctica. No hay buen viento si no se sabe a dónde se va, y el programa liberal de 1789, desde muchos años antes, partía del descontento y deseo general de cambiar las cosas. Así el sistema se queda sin argumentos, pierde rápidamente credibilidad y legitimidad, y el nuevo programa termina por instaurarse. Y así arrancó la Revolución Francesa, de manera más o menos espontánea, cuando las nuevas ideas-fuerza habían penetrado la sociedad de tal modo que las gentes se reconocían en su lenguaje, conquistando una sintaxis propia que oponer al lenguaje dominante. Por ello es que espontáneamente apoyaron a Girondinos y Jacobinos. Sabemos qué pasó después y nos preguntamos si será lo mismo ahora. Pareciera que los Indignados están llegando a la fase de encontrar su propio lenguaje en una narrativa global, donde el medio es el mensaje. La capacidad global para conectar a las personas a través de las redes sociales y otros medios cibernéticos han proporcionado un discurso-programa común a millones de personas en todo el mundo.

Cómo actúan los indignados

No se diferencian tanto de otros movimientos anteriores. El movimiento anti-globalización de los 90 y principios del siglo XXI parece subsumido dentro del actual. La diferencia es que los dirigentes de hoy no son nostálgicos veteranos de la preglobalización. Por otra parte, su internacionalización y diseminación rememorarían las oleadas revolucionarias de 1780-1825, 1830-1831 y 1848-1852; quizá porque desde entonces no se han producido otras oleadas revolucionarias del mismo signo. Los Indignados han aprendido de sus antecesores, y emplean técnicas de resistencia civil ya probadas y exitosas en diferentes contextos, tales como demostraciones pacíficas, huelgas, marchas, sentadas y manifestaciones. Conocen el poder de la movilización, y su gran logro es haber conseguido resolver creativamente el problema de saltar de la virtualidad a la realidad. Emplean los medios alternativos como estructura de organización, comunicación, difusión y propaganda, lo que resulta más exitoso aún mientras más represivo es el entorno. La represión potencia enormemente el poder comunicativo y la legitimidad de las redes sociales, particularmente Facebook como manera de articular grupos de acción – cosa que hemos visto ocurrir en nuestro país en las últimas elecciones, en especial con la página NoaKeiko -, mientras Twitter es un eficaz y rápido medio de comunicación a través de los celulares que permite la coordinación inmediata. Parece que la represión gubernamental de la libertad de prensa no les arredra, y parece igual o mejor de efectivo cuando los medios de comunicación están agrupados en oligopolios que en la práctica ejercen una censura de prensa tan dura como la de los regímenes dictatoriales. Fuera de Estados Unidos se ignora que Occupy Wall Street no es un movimiento circunscrito a Nueva York, sino que contaba al 4 de Octubre con casi 220,000 personas operando en 147 puntos a lo largo de todos los Estados Unidos. Las redes sociales y youtube resultan a estas alturas más confiables que los medios tradicionales para saber qué pasa. La novísima estrategia de los memes y otros artilugios digitales permiten enviar mensajes a profundidad a largas distancias, y la información termina por abrirse paso. La manera de hacer política ya nunca más será igual.

Una Historia de los Indignados

Según parece todo esto de la Indignación comienza por una confluencia entre Wikileaks y redes sociales que reventó en el mundo musulmán. Los Wikileaks, minimizados por los afectados por ellos y sus asalariados, parece que tuvieron gran efecto en la aparentemente encallecida opinión pública árabe. Cuando Julian Assange entregó los wikileaks a los medios, parecía como si de alguna manera se hubiera rendido. Si el medio también es el mensaje, McLuhan dixit, se pasmaba en algo la cosa si se dejaba en manos de los mismos afectados o sus asalariados. Pero como ha sido el caso con todos los revolucionarios desde Espartaco en adelante, se emplean las armas del enemigo para alcanzar los propios objetivos.

En las insurrecciones de la llamada “Primavera Árabe” la juventud grita Allah Akbar (Alá es Grande) blandiendo en vez de cimitarras sus iphones, androids, blackberries y nokias. Fue el preludio principal y el primer golpe de la Indignación global digital. La Internet no puede ser otra cosa que libre, y la información fluye a través de Facebook, Google+, Twitter, Youtube, Live, Yahoo y toda suerte de redes que comunican a millones, derribando las barreras del tiempo y la distancia y rompiendo el bloqueo informativo de los medios tradicionales. El efecto fue telúrico, los gobiernos caen y los conflictos se agudizan. Los rebotes remecieron, si bien de diferente manera, a Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrein, Yemén, Argelia, Israel, Irak, Jordania, Marruecos, Omán, Kuwait, Líbano, Mauritania, Arabia Saudí, Sudán y el Sahara Occidental. Así los Indignados se ganaron su primera página en los libros de historia. Como las rutas de la Historia se repiten, la invasión llegó a España e Italia, y el 15-M dio partida a la Indignación contra todo el sistema, en especial su clase política, pero también contra el desempleo y la crisis económica. Anonymous, esa suerte de anarquismo revolucionario cuyos fines, medios y militantes figuran una misteriosa y anacrónica combinación de logia secreta con orden de caballería, habían ya emprendido su propia ofensiva digital, mientras apoyan a los Indignados bajo la consigna evangélica de “Quien no está contra nosotros, está con nosotros”. No parece haber distancia entre Anonymous e Indignados, y unos y otros se confunden.

Era lógico que el siguiente punto álgido fueran los Estados Unidos. Occupy Wall Street empezó el 17 de setiembre con unas pocas docenas de personas con carteles, que tuvieron el cuajo de llamarse a sí mismos el 99%, en contraste con el 1% de privilegiados. Su apoyo principal fueron las redes sociales, mientras que eran invisibilizados y ridiculizados, como no, por los medios de comunicación tradicionales. Según parece lo obtuso no está solamente de este lado del continente. Los Occupy crecieron y se expandieron, y el 15 de octubre de 2011 expandieron la protesta hacia el resto del mundo. Así están las cosas por ahora, y es un misterio como se desenvolverán en lo sucesivo.

¿Y en el Perú?

Ocram atribuye la falta de rebote en el Perú del movimiento a que los Indignados ya ganaron las elecciones con Ollanta Humala. Creo que es necesario pensar que la sintaxis en que se expresan los Indignados globales es digital, y no es la misma que la de los Indignados analógicos, por más que usen computadoras y estén metidos hasta el tuétano en las redes sociales. Si se computan – nunca mejor empleada esta palabra – el 99 %, no importaría cuántos hayan estado físicamente en la Plaza San Martín. Ya estuvieron y dejaron establecido su punto. La asistencia virtual y la fortaleza de sus organizaciones virtuales parecerían tal vez mejores elementos de análisis.

Asociar la Indignación contra el sistema, así en general, con el actual Gobierno tiene algún sentido, pero es una Indignación aún Analógica. Pocos conocen y se expresan en la sintaxis digital que da lenguaje a los Indignados globales, dada la relativamente pequeña profundidad, amplitud y calidad de la participación virtual en nuestro país. Cuántos serán los Indignados digitales peruanos, nadie sabe, pero sí sabemos que hay muchos analógicos. En la campaña electoral muchos superestimaron el poder de las redes sociales y su representatividad.

Colofón

Para poder canalizar la Indignación el gobierno necesita ajustar sus líneas internas y licuar las propias contradicciones, so pena que la gente se le voltee, se pierda maniobra, y se termine presionado desde ambas direcciones. Necesita apoyarse con mayor agresividad e innovación en los medios alternativos, hoy escépticos. Los remanentes del pasado gobierno están dedicados a un entusiasta torpedeo, al que los medios tradicionales le dan presencia, incluso negando el evidente bloqueo y ofensiva mediática. La manifestación de apoyo al gobierno registró una asistencia muy superior a la de los Indignados, pero su cobertura fue muy diferente. La agenda política peruana está siendo forzada en contra del Gobierno, y hay lecciones que aprender de los Indignados digitales. Esperamos verlo.

Peru Blogs

lunes, 28 de marzo de 2011

HUMALA, EL MALO – O el desencuentro de Dos Mundos


Hace unas décadas, la mediocridad de la cartelera cinemera nacional estaba relativizada por ciertas infiltraciones procedentes del cine italiano, francés, británico, hindú, chino, a veces japonés, ruso o estadounidense, y en unas pocas ocasiones, el australiano. Hoy en día esto es más difícil, pero en aquellos quizá no tan dorados tiempos, pero sí menos oligopólicos, una película australiana alcanzó a ser exhibida, y dejó honda huella en los pocos que la vieron. Nuestros tituleros le pusieron “Encuentro de Dos Mundos”, y narraba con precisión y sabia elipsis cinematográfica el encontronazo entre una joven estudiante de Sydney, perdida en medio del Desierto australiano, y el aborigen australiano que le ayuda a sobrevivir el Desierto. Sus mundos no podían ser más opuestos, en especial cuando entre el joven aborigen y la joven citadina surge una especie de atracción sexual, mediada claro está por dos códigos culturales de conducta diametralmente opuestos, y que ninguno de ambos consigue manejar adecuadamente. La dramática y previsible culminación se da con la muerte física del australiano y el permanente desasosiego instalado en la sensibilidad de la joven.

Realidad política “virtual” y Realidad política “real”

Si consideramos que ambos dos, el aborigen pintarrajeado y la elegante estudiante de Sydney, eran nominalmente “ciudadanos” del mismo país, Australia, el drama del desencuentro no puede estar más marcado. Y decimos esto porque tenemos ante nuestros ojos las reacciones en redes sociales (Facebook, Twitter) al repentino – y puede que orquestado - repunte del candidato Ollanta Humala, que ahora lo coloca, ante el asombro de los féisbukeros y tuiteros, en el primer lugar de las preferencias electorales según una encuestadora. Y observamos un espíritu en muchas intervenciones curiosamente negador de ciertos hechos de la realidad “real”. Por supuesto, sabíamos que la realidad “virtual” suele desplazar a la realidad “real” del foco de atención del usuario. La realidad “virtual” es, no lo olvidemos, una creación del usuario a través de herramientas proporcionadas por “Developers” – Desarrolladores – de Programas. La Internet se paga y los programas se compran. Es decir, no están al alcance de todos, sino del que puede pagar. El Homo Economicus se impone aquí sobre el Homo Sapiens a secas. Pero seguimos siendo Homo Sapiens, aunque ello nos cueste y en el fondo nos disguste. Supongo que a todos nos gustaría que el mundo fuera como lo queremos, convenientemente dotado de aquellas cosas que nos gustan, y convenientemente despojado de aquellas que nos disgustan. Y como es en cierto modo natural, una necesidad tan profunda como ésta es cubierta desde el lado de la Oferta con mundos virtuales artificiales, y qué mejor mundo que aquel que me puedo fabricar a mi medida, donde puedo interactuar con otros mostrando algo de mí, mientras oculto otras cosas que me avergüenzan o que simplemente no deseo que sean visibles, y “ser” en lo virtual la persona que me gustaría “ser” en la realidad. Y así dejo de tener “relaciones” con el mundo “real” para, en vez de ese pesado trámite de conocer a las personas e integrarme a la sociedad, empezar más bien a “interactuar” cada vez más con ellas a través de la mediación impuesta por la realidad virtual.

Y no es que haya que quejarse mucho de ello. El problema se daría cuando se confunden los planos y se llega a lo patológico, o cuando se pretende vender virtualidad como si fuera realidad. Como cualquier avance tecnológico, el problema no está en el avance mismo, cuanto en la actitud con el que lo afrontamos, o la posibilidad de manipularlo desde los poderes fácticos. Es un problema de qué tan capaz es el Homo Sapiens de enfrentar, integrar y aprovechar el avance tecnológico. No todo el mundo se vuelve loquito por la Internet. Y por otra parte, tanto Hitler como Roosevelt usaron la radio con las mismas técnicas, aunque con principios y objetivos diametralmente diferentes.

Como es obvio, no podemos fabricarnos virtualmente una “república imaginaria” donde, por ejemplo, y como quería un amigo mío, solamente voten los que pagan impuestos directos – que implicaría el ingreso suficiente para financiar los costos de la “realidad virtual” – y, por ende, podamos eliminar de nuestra vida a aquellos que no son como nosotros, es decir, la indiada que no tiene Internet, o que accede a él por vía de cabinas. Nuestros hogares constituidos como bunkers de aislamiento nos permiten vías de ingreso y salida de data particulares a cada uno de nosotros, los que podemos. El cable nos permite abandonar la TV nacional, elaborada para la Indiada. El control remoto nos desata de la obligación de ver un programa, escuchar un comentario o soportar un aviso que no nos guste. Podemos elegir la música y las opiniones o comentarios que queremos escuchar. Sin embargo, y aunque hemos conseguido reducir nuestro margen de involucramiento con el mundo “real”, debemos pasar por el aro muchas veces, en especial cuando salimos a la calle y nos topamos con que en la esquina hay, por ejemplo, un anciano que pide un pan para comer.

Este contacto entre nuestras virtualidades y nuestras realidades podría movernos el piso, y así poder percibir el sismo que resquebraja el cómodo edificio tan detalladamente construido de las creencias con las que construimos nuestras vidas. No nos gusta, pero el mundo no se circunscribe a las cuatro paredes virtuales de nuestra pantalla. No nos agrada, pero resulta que esos millones que no poseen Internet ni pagan Impuestos Directos, y que necesitan de programas sociales para poder malvivir, resulta que esos también son, igual que nosotros, ciudadanos reales, no virtuales. Pero no son ciudadanos de la República Feisbukiana-Tuitera o de la Confederación de Mundos Virtuales.

La irrupción de la Realidad Real

El problema de la realidad virtual es que es virtual, precisamente. Quizá en algunos siglos, o decenios, quien sabe, el mundo esté poblado por los sobrevivientes de un holocausto medioambiental, aislados en sus bunkers climatizados artificialmente y protegidos de los rayos Ultra Violeta, e interactuando unos con otros mediados por inimaginables medios de parodia de la realidad “real”, hasta el punto que desaparezca toda distinción entre ella y la realidad virtual. Tampoco es que amamos tanto la realidad real para desgañitarnos por ella. En especial cuando la percibimos como agresiva y difícil. Pero en la actualidad aún algunos suponemos que cierto grado de salud mental viene dado por el conocer, aceptar e intentar modificar en lo posible la realidad “real”. Por lo menos mientras culturalmente entendamos por realidad “real” lo que entendemos desde Aristóteles, un mundo aparte de nuestra percepción de él. Mucho tendría que cambiar para ello. Pero en el aquí y el ahora estamos en este mundo real, que le sigue dando soporte al mundo virtual.

Entiendo que para muchos que se han educado y vivido dentro de una forma de vida que rechaza todo displacer y que puede no aceptar aquello que la vida tiene de complejo, desagradable, sucio y desordenado, la medida de lo inaceptable sea tan baja como para no aceptar que haya otra gente distinta a nosotros, que piensa y siente distinto y que se merece su lugar bajo el sol. Los especialistas nos señalan los mecanismos de defensa que se emplean cuando no se desea aceptar una realidad específica. Como no soy especialista en el tema, apenas un observador participante de la realidad “real”, no me adentraré en ellos. Pero sí me parece interesante contrastar ciertas creencias.

Globos llenos de humo

Observemos qué pasa en redes sociales. Si los únicos que votaran en las elecciones de abril fueran los miembros de las redes sociales, la pregunta de quién ganaría y quién perdería es más o menos obvia. En este mundo virtual parece seguro que la candidatura de PPK obtendría un porcentaje muy significativo de votación. Pero, claro está, si dicha candidatura es ingresada al mundo “real” el globo tenderá a desinflarse, en la medida que el impacto de las redes sociales es relativo, en especial considerando que hasta hoy para ser ciudadano apto para votar en la República del Perú no te piden conexión de Internet, sino DNI. Que tampoco es deleznable poseer Internet, tampoco. Por ejemplo, los que tenemos Internet y Féisbuk sabremos de encuestas que no se publicarán en los medios masivos de comunicación, es decir, para nosotros la prohibición de encuestas una semana antes de las elecciones no cuenta, porque precisamente somos una República tan aparte de la República del Perú como lo era la “República de Españoles” de la “República de Indios” durante el Virreinato. Se sabe positivamente que entre las redes sociales y los medios masivos hay vasos comunicantes en ambas direcciones, y aunque las redes, como averiguó a su costa Antanas Mockus en Colombia, no son decisivas para nada, sin embargo, la procedencia social y cultural, la formación de nuestros dizque jóvenes periodistas, y la ley del mínimo esfuerzo que informa casi todo lo que hacemos en el Perú, determina que vayan a buscar las noticias a publicar en las redes o en Internet. Lo que hacen de modo mediocre, incompleto y repetitivo, además.

Añadamos el hecho que esta división entre lo virtual y lo real tampoco es nueva. La manipulación vía medios de comunicación es antigua y archiconocida en nuestro país. Sus técnicas forman parte del cuerpo de conocimiento de las disciplinas enseñadas en la Universidad. Forma parte del desencanto general el descontento de las gentes con el desempeño de los medios de comunicación, que por cierto éstos jamás publican, por autodefensa y porque para algo sirve tener la sartén por el mango. También hay relatividades. Los medios escritos no tienen la misma penetración que la radio o la televisión, que son en términos manipulatorios muchísimo más potentes. A diferencia de los medios escritos, que requieren el pesado trabajo intelectual de comprender lo que se lee, los medios masivos trabajan imágenes visuales y auditivas, y es posible crear desde las pantallas y los radiorreceptores un cierto estilo de mundo virtual. Los medios escritos tratan de hacerlo creando enormes Datzibaos en cada quiosco de periódicos y la valía de cada medio escrito para influir la opinión depende del tamaño de las letras de sus títulos y la cantidad de “letreros” que controlan por vía de concentración de capitales. El tema ahí es el nivel de efectividad de los medios para suplantar la realidad por la virtualidad.

Yo puedo decirte que te va muy bien, que el Perú crece, que ahora no hay que emigrar para vivir, y que al Perú no lo para nadie. Y se puede machacar cien veces al día, pero difícilmente pueden creérsela el taxista que tiene que tanquear su unidad, el comerciante que debe vender su mercancía hoy o nunca, el agricultor que pierde su cosecha por la helada, la tejedora que tiene que completar tantas piezas para que le paguen mal y nunca, aunque eso sí, es posible que repitan como gramófonos que nos va bien, porque para eso sí sirve este pavloviano método. Tampoco se la pueden creer los que hacen cola en la seguridad social, o los que después de andar 30 kilómetros encuentran cerrado el puesto de salud, o los muchachos que se sientan en ladrillos para “estudiar” después de haber tomado un té ralo. Se puede instalar o crear un lenguaje falaz, que no es poco, pero producir una creencia sostenible es mucho más complejo que eso. La manipulación mediática tiene límites concretos en su capacidad para virtualizar el mundo.

Teóricamente uno de esos límites concretos, impuesto desde las estructuras sociales y políticas democráticas, es la libertad de expresión. Si existe libertad para expresarse, se entiende que hay libertad para que las distintas maneras de ver el mundo compitan entre sí. La virtualidad quedaría deconstruida porque se supone que los ciudadanos tienen la capacidad de hacer juicios sobre el ajuste mayor o menor de lo que se dice en los diferentes medios, con su realidad, y puede así contrastar al uno con la otra. Por supuesto no hay nada más falaz que suponer que este Blog, pongamos por caso, pueda tener más lectores que un diario que invierte millones. Otra es creer candorosamente en la bondad natural de los que tienen interés en que las cosas se sostengan como están. Otra falacia es la de suponer que los ciudadanos, con el sistema de educación que tenemos, han desarrollado sus capacidades críticas hasta el punto de poder enmendarle la plana a quienes, con todos los medios a su alcance, pueden imponer sus puntos de vista y crear corrientes de opinión por la simple capacidad de difusión y repetición de mensajes.

Humala el Malo

Recuerdo esa antigua comedia nacional de la televisión nacional donde Ricardo Fernández personificaba al famoso “Malulo el Malo”. Cada vez que los otros personajes lo chequeaban le soltaban en coro la muletilla “¡Malulo el Malo!”, seguida de otra muletilla a cargo de Don Ricardo, “¡No me digan Malo, que soy Malulo!”. Aunque parezca mentira, yo estaba de parte de Malulo, que siempre tenía que luchar contra esa etiqueta que le adjudicaban los demás, y que siempre estaba en el brete de tener que comportarse como todos le decían que era, cuando él solamente deseaba ser Malulo. A Ollanta Humala se le trata como a una suerte de “Malulo el Malo”, si nos atenemos a la virtualidad. El candidato Humala, de acuerdo a ellas, es más malo que el Diablo, y se pasea por el mundo frotándose las manos buscando con frenesí cosas que estatizar (cosa que debe ser horrible), para poder convertir todo lo que le pase por delante en satélite de Hugo Chávez. Es racista, homofóbico y autoritario. En suma, es MALO. El trato mediático que recibe me recuerda ese eslogan tan bobo venido del Norte con el que se pretendía combatir el empleo de estupefacientes, y que simplemente repetía lo que un superdotado Ronald Reagan decía respecto a ellas: “Just say no”. Aquí, con la originalidad que nos caracteriza, copiamos eso traducido a un “A la Droga dile NO”, y los efectistas medios propagandísticos empleados para difundirlo tuvieron por efecto marcar en la mente de los consumidores de drogas que era tan malo y tan prohibido lo que seguían y seguirían haciendo, que era tan transgresor e ilícito que por lo tanto era maravillosamente rico; creando el contraproducente efecto de aumentar el número de gentes que probaban la droga.

Desde la realidad virtual construida en los medios de comunicación y que rebota hacia las redes sociales, Ollanta Humala no solamente es terrorista, sino que a la vez es un militar violador de derechos humanos en la lucha contra el terrorismo. Es lo peor que le podría pasar al mundo. Es culpable de absolutamente todo. Es más malo que el lobo de Caperucita, que la madrastra de Cenicienta, y que Mefistófeles el de Fausto, todos juntos. He aquí un Ollanta Humala “virtual”, lo que por supuesto no nos dice nada acerca del Ollanta Humala “real”, que puede que sí o puede que no tenga esas características. Todo esto ni siquiera nos habla de lo que realmente creen de él sus adversarios, solamente nos informa de aquello que alguienes quisieran que creyéramos. En realidad de lo único que nos habla claramente es de un tipo de lenguaje virtual, que muchos dentro y fuera de redes sociales repiten pavloviamente como si fuera “real”.

Por supuesto, el equilibrio en el juicio que se manifiesta principalmente en el mundo “real”, en el “mundo virtual” de la prensa escrita y las redes sociales está casi totalmente ausente. Puede ser mucha verdad que la política es pasión, sin embargo yo entiendo que debería ser también cerebro, sobre todo a la hora de votar, que no es cuestión baladí. Porque la demonización no solamente no funciona, sino que la mayor parte de las veces produce efectos contrarios a los esperados.

¿Puede alguien creerse, siempre y cuando emplee sus neuronas, que se puede ser terrorista y militar represor de los derechos humanos, a la vez? Es como decir que se puede ser hincha de Universitario y del Alianza a la vez en un Clásico. Por supuesto no solamente eso es encasillar a alguien que puede ser hincha del Sport Boys, sino de repente a alguien que ni siquiera va al Estadio. Está tan claro, si es que se posee una mente pensante, por supuesto, que ambas cosas no pueden ser verdad - probablemente ninguna lo sea -, que cualquier persona con medio dedo de frente o no se la cree, con lo que se arrojan dudas sobre la lógica, la sinceridad, la intención o el equilibrio de quienes afirman esto, o si se la cree, es que ya traía de antes una mente bastante escindida. Pero entendemos que una campaña dirigida a destruir a alguien es porque ese alguien constituye un riesgo para los que hacen la campaña, y como no nacimos ayer, sino antes de ayer, no nos la creemos cuando se nos dice que se gastan millones para evitar que gane Humala el Malo por pura generosidad empresarial, o porque el que manda sabe mejor que yo lo que me conviene. Como me considero individuo pensante, busco los hechos, examino los antecedentes y razono los verdaderos motivos, porque no siento interés alguno en los cuentos chinos. Si me dicen que Humala el malo es terrorista y además militar violador de derechos humanos, me doy cuenta que me proporcionan términos contradictorios de la cuestión para que mi yo manipulado adopte el que le resulte conveniente a “ellos”, la verdad o la coherencia no son valores de importancia. Y por supuesto, con eso subestiman la inteligencia genética de los peruanos. Y digo genética, porque la adquirida es simplemente pésima y se dirige a estupidizar a la gente antes que a formarla. No olvidemos que en el Perú todo aquel que algo vale ha surgido contra el sistema, no con él o gracias a él. Y se nota que ya no está Rendón para dirigir la campaña, porque a los encargados de moverla se les acabó la creatividad y ya no tienen nada nuevo qué decir que antes no hayan dicho y amplificado.

Naturalmente, lo absurdo y contradictorio de la expresión no detiene la expresión. Muchos se lamentan en las redes sociales y en los medios escritos de comunicación – a veces se les escapa a los otros medios - de la estupidez y estulticia del pueblo peruano. Se cree que la gente que no cuenta con los beneficios de Internet es… y lo diré de una sola vez, IGNORANTE. Fomento del Prejuicio, por supuesto. Celebración del Estereotipo, qué duda cabe. Pues escoger entre votar por Keiko la ex Primera Dama, o por Humala el Malo puede tener para los que asumen estas opciones, tan buenas o mejores razones que votar por un Presidente con antecedentes de debilidad – como Toledo Etiqueta Azul – o por uno que hará y no te contará como la financió – como Castañeda Comunicore – o por alguno cuya nacionalidad y lealtad está en entredicho – como PPK, repentino “gringo atrasador”. A la hora de la hora a cada cual le cae de la suya, y de eso se trata. Y todos tenemos derecho a tener opiniones. Pero también la obligación de usar las neuronas.

Matar el estereotipo

La gente que no tiene Féisbuk o Tuiter, es decir que no es “como nosotros”, no es bruta. Seguramente nos gustaría creer que poseer Internet es participar de la “modernidad” y estar en “otro nivel”. Pues no, mis amigos. Tal vez en cuanto a la realidad virtual eso pueda funcionar en algo. Pero en la realidad real, tenemos y debemos contar con todos los peruanos en una democrática relación de igualdad. Preguntémonos, por ejemplo, por qué “ellos” no están en Féisbuk. Tal vez podamos encontrar algunas respuestas. Ellos, la inmensa mayoría del país que no es propietaria de medios de comunicación, que no lee la prensa escrita, ni está en Féisbuk o Tuiter, aquellos cuya expresión no se oye, padre, también son ciudadanos de este país. Cuando decimos o pensamos que esta gente es estúpida, que no está a “nuestro nivel”, y que no posee inteligencia porque vota por uno o por otro que no es de nuestras simpatías, lo que realmente estamos escondiendo es que nosotros somos ciudadanos de primera categoría porque tenemos los medios que nos permiten tener Internet, es decir, la diferencia entre ellos y nosotros, es que ellos no tienen plata.

Todo esto nos demostraría la espantosa situación social en la que estamos inmersos y la necesidad de romper con los ghettos que nos circundan, nos someten y nos deforman. Muestra por desgracia que la ignorancia está más extendida de lo que creemos. Porque una cosa es saber que no se sabe, y otra bien diferente es creer que lo que sé es la verdad absoluta. Aquí cuenta la distinción socrática entre la ignorancia ignorante y la ignorancia ilustrada: El que cree que sabe sin saber no tiene remedio; el que sabe que no sabe, en cambio, aprende. El que tenga olfato, que oiga.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

LECTURA E INTERNET

LECTURA E INTERNET

¿Qué hace que la Internet sea tan mal o tan bien utilizada? O dicho de otro modo ¿Qué diferencia social hay entre ciertas sociedades y otras en el uso de la tecnología? Porque el avance tecnológico, cuando llega, se incorpora a las estructuras sociales, económicas y políticas preexistentes (y también a las educativas), y las modifica, y a su vez es modificada. Tras 569 años de la Imprenta de tipos móviles de Gutenberg sigue habiendo analfabetismo en muchas sociedades, a pesar del abaratamiento espectacular de los costos de la adquisición de la cultura. Me gustaría hacer una aproximación desde lo educativo.

COMPETENCIAS

El concepto de "Competencia" hoy empleado, abarca, de manera algo esquemática, pero discernible en la práctica, tres conjuntos de habilidades: Conceptuales, procedimentales o procedimentarias, y actitudinales. Hay harta discusión sobre este tema, pero lo empleo por facilidad expositiva. Creo que estaremos de acuerdo si asumimos que la "lectura" implica la posesión de ciertas competencias, que por ahora (siempre esquemáticamente) trataré como si fuera una sola.

En lo conceptual, para leer necesitamos saber ciertas cosas: Qué es un libro, para qué sirve, qué cosas sí y qué cosas no podemos obtener de él, etc. En el aprendizaje, este es el menor de los problemas, porque no necesitamos tener aproximaciones completas, que siempre se construyen, del mismo modo que aprender las partes de una bicicleta o una tijera constituyen un simple problema de memoria. Por otra parte, ello solo no me habilita para leer, del mismo modo que saber qué es un engranaje no me habilita para montar bicicleta. Y en este aspecto todos conocemos los libros o por lo menos los textos, incluso los analfabetos, pues son parte de nuestra vida cotidiana, y todos tenemos una idea más o menos solvente de qué son y para qué sirven, adquirida por un conocimiento social del asunto. Incluso el que no sabe leer está en la misma posición de todos los que no sabemos leer partituras, pongamos por caso, en el sentido de que sabemos que no sabemos, lo que siempre constituye un punto de partida para el aprendizaje.

En lo procedimental la cosa se complica. No basta con tener un libro, hay que "leerlo", y ello implica una serie de operaciones que hay que aprender, y luego practicar para que no se pierdan. Además existe una gradación, pues no es lo mismo Coquito que la Constitución o que "Rojo y Negro", y tampoco es lo mismo leer sobre Astrofísica que sobre Ética. Los procedimientos de lectoescritura son de conocimiento común, hay escuelas diversas y procesos específicos para poder lograr la decodificación y la comprensión lectora, con las variantes lógicas de mayor o menor cientificidad, requerimiento de medios y procesos lógico-metodológicos, financiamiento, etc. También estos procesos están gradados, porque leer es una habilidad compleja, y no se termina de aprender nunca completamente, como en el caso del aprendizaje de un idioma que no es el propio. Una característica particular es importante al respecto: La lectura implica básicamente manejar cierto tipo de procesos lógicos, pues el aprendizaje motor al respecto es relativamente sencillo, y está al alcance de casi cualquier persona.

En lo actitudinal la cosa se complica aún más. Para aprender a leer hay que querer hacerlo, es decir, hay que tener la voluntad o por lo menos las ganas de hacerlo. Como en muchas otras cosas. A nadar o a montar bicicleta se aprende nadando, es decir tirándose al agua. Pienso que aquí está el meollo del problema de la lectura en nuestro país y en otras partes. Para "querer" hacer algo necesito percibir y/o sentir "la necesidad de hacerlo". No me meteré en los aspectos más filosóficos del tema, apenas en los prácticos, pero siguiendo a Ortega y Gasset, diremos que el "estudiante" (pobre imitación de ser humano, según dice Ortega en sus "Lecciones de Metafísica") estudia porque está obligado a estudiar, no porque quiera hacerlo, y no quiere hacerlo porque no siente la necesidad de hacerlo, porque no percibe la utilidad, conveniencia o disfrute de lo que está aprendiendo.

Un paso más: Si saber qué es un libro y qué es leer no es tan difícil, si los procedimientos para hacerlo son de conocimiento común, y el aprendizaje de la lectura es obligatorio, entonces, en general ¿por qué la gente no lee? Y en particular, ¿por qué los jóvenes no leen?

Yo no le echaría la responsabilidad a la Internet. La Internet es un medio, no un fin en sí mismo, como no lo es la TV, la radio, el celular. Cuando la TV llegó al Perú, se pensó que ello resolvería varios problemas educacionales, y ello explica por qué hay tantas frecuencias electromagnéticas sin emplear en el dial de nuestros televisores, en la TV nacional (Estaban, y están todavía, me parece, reservados para el día que el Ministerio de Educación los use, es decir, para el año 3000, con suerte). Si no se hizo fue por falta de voluntad política, no por otra razón. Lo que ocurre es que ese esquema es incompatible con un esquema de TV privada como el que tenemos, aunado a una indiferencia absoluta frente a la educación. Pero sigamos con la lectura.

La Internet, para ser usada con coherencia, implica cierta capacidad de lectura, más la habilidad de reconocer instrucciones y seguirlas. Podemos sacarle mucho más partido, pero esas son las básicas. Procedimental y conceptualmente es sencilla. El problema parece ser actitudinal.

Confrontaré un dato espantoso. En un año específico, creo que el 2003, las computadoras del Proyecto Huascarán fueron empleadas, en la Región Huancavelica, básicamente para ingresar a páginas pornográficas. Si mal no recuerdo, fue alrededor del 80 % de entradas a Internet, más o menos. ¿Por qué los profesores y estudiantes huancavelicanos empleaban la Internet para ésto? Olvidemos la condena fácil. Hablemos de los valores existentes.

Los valores no existen en el vacío, se corporizan en una sociedad que les da más o menos peso, según los requerimientos sociales. Es evidente que los huancavelicanos, profesores y estudiantes, sentían que la necesidad de resolver frustraciones instintivas estaba bastante por encima de la resolución de otros problemas.

Señalaré que también he visto, en Huancavelica, ganaderos bastante indígenas que consultaban los precios internacionales de la lana de alpaca, así que tampoco, tampoco. Pero es obvio que la Internet sirve "para algo", y es la formación de la percepción de la propia necesidad lo que falla significativamente. Nuestra sociedad y nuestro estado siguen siendo un estado y una sociedad donde la represión y la antidemocracia campean, particularmente en las Instituciones Educativas. No parece raro que se emplee la Internet para lograr objetivos sicosexuales y/o económicos.

Nuestra juventud carece de contacto con lo que pasa en el mundo. Los medios de comunicación les dan crimen, prejuicios, ignorancia, sensación de inferioridad, sexualidad reprimida. Nuestras instituciones de gobierno no les dan espacios de recreación, socialización, educación decente, apoyo a la inteligencia. Más bien es al revés. Nuestro Congreso condecora a Magaly Medina ... por favor, ¿eso es lo que queremos como ejemplo de mujer en nuestro país? ¿Cuánta gente sabe que los chinos ponen hombres en el espacio, para ponernos en lo tecnológico, o que Brasil o la India tienen un ambicioso programa espacial? ¿Cuántos sabemos que las potencias biotecnológicas del mundo son Alemania e Israel, cuando somos nosotros los que debíamos liderar al mundo en ello? ¿Qué le entregamos a nuestros jóvenes para que ellos "se interesen"? Nuestros campeones de matemática y de ajedrez tienen que mendigar apoyo de puerta en puerta, ante la descomunal indiferencia de la sociedad y el estado, nuestros jóvenes deportistas para triunfar tienen que irse del Perú, si no, no son nadie. ¿Qué mensaje real damos? Simple, o te vas del Perú a ser alguien, o te incorporas a la mediocridad imperante para ser "alguien", una falsificación del ser. Y se condecora a Magaly Medina, el chisme elevado a la categoría de ejemplo social. Y se glorifica el racismo, vean los programas "cómicos" de nuestra TV. Menos mal existen gentes, contadísimas, de nuestra élite (la más ignorante e intolerante de América - y puede que del mundo - según Vargas Llosa) que demuestran lo que se puede hacer afuera de este enrarecido ambiente. Ya Basadre tomaba debida nota de la "deserción" de las élites, proceso que parece, parece, empieza a revertir. Pero la bienvenida provisión de Malpartidas y Mulanovich es limitada, y faltan Quispes y Condoris en cantidades. Es que están en las cabinas, chateando.

¿Para qué usan Internet los jóvenes en el Perú? Pues para dos cosas básicas: Para saber sobre sexo, y ahí caen en la pornografía, y para socializar. Y no está mal socializar, en sí mismo, pero todas las carencias de nuestra educación, particularmente en conocimiento del mundo, procesos cognitivos, taras morales y éticas, sociedad orientada al parecer y no al ser, cae sobre los hombros de nuestros jóvenes, sin responsabilidad alguna, porque para eso los hemos educado.

¿Por qué sociedades como la cubana se alzan en tanto que nosotros vamos pendiente abajo? Con todas las taras que se le adjudican, con todos los problemas, con pobreza, con bloqueo inclusive. Respuesta simple: Hay educación y hay cultura y hay lectura, basta ver el altísimo nivel de los jóvenes opositores al sistema, que se expresan por Internet, para darse cuenta de que esa es una oposición mucho más sólida que la digitada desde Washington. ¿Cuántos libros edita Cuba cada año? ¿Cuántos el Perú? Tenemos, no lo olvidemos, el dudosísimo honor de ocupar el último puesto en comprensión lectora en la Prueba PISA del 2006. Y encima todos los estudiosos están de acuerdo que la media está sesgada hacia arriba, por las terribles desigualdades entre una escuela de Huancané o Hualgayoc, y el Markham o el Newton, desigualdades en las que sí, somos campeones en el mundo. Al coeficiente GINI me remito.

No. Internet no mata la lectura. Un buen manejo de Internet la fomentaría. Basta ver cuántos miles de libros puede uno bajar de las bibliotecas virtuales, y gratis. Lo que pasa es que hay que querer hacerlo. Parafraseando a Shakespeare: "La culpa, señores, no es de nuestro destino, es nuestra".