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lunes, 21 de noviembre de 2011

NI ESTUDIA NI TRABAJA NI NADA: GENERACIÓN FRUSTRADA


NI ESTUDIA NI TRABAJA NI NADA: GENERACIÓN FRUSTRADA

"Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás". (Alain Touraine)

“Si seguimos confundiendo lo que es el éxito para una persona, si queremos pensar que alguien exitoso es aquel que en menos tiempo hace más dinero, estamos equivocándonos, y eso tiene que ver con el crimen organizado y con la búsqueda de salidas falsas que no llevan a ninguna parte” (José Narro López, Rector de la UNAM de México)

“No son chicos que la que estén pasando genial a expensas de los padres. Son chicos, chichas, grandotes, grandotas y asustados.” (Alejandro Schujman)

"Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación (…) Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir elementos microespaciales, laxos y efímeros" (Federico Jabaloy)

Empecemos con algunos testimonios recogidos en red. Son jóvenes Ni-Ni y adultos preocupados que hablan de su experiencia en posts anónimos sobre el problema. En algún caso he intervenido la ortografía para hacer legible el post:
“(…) hace tres meses terminé mis estudios (…) la empresa que me había prometió contratarme no me contrató. (…) después del enorme esfuerzo que supuso para mí, estudiar (…) ya pasaron 4 meses desde que terminé la escuela (…). Ahora que me entero de los NINI, me siento fatal, porque (soy) de esa generación, y por más que ayude a las tareas domésticas y trate de ser útil en mi hogar, (…) no estoy haciendo lo que a mis 21 años debo hacer. Me siento muy mal y con mucho miedo, (…) tengo pánico de ponerme a trabajar. Lo que estudié no es (…) lo que más me gusta, (…) lo estudié para (…) conseguir trabajo (…), pero no contaba con que la empresa retiraría su inversión e interés en mi, dejándome sin nada. Ahora me siento insegura porque (…) tengo que buscar trabajo (en) lo que estudié, pero es terrible buscar trabajo (en lo) que no te gusta y no puedo (en lo) que no estoy capacitada. (…) queda la opción de (…) estudiar, pero no hay (lugar) en las escuelas públicas, (…) y mis padres no me pueden pagar una escuela privada. No sé qué hacer, no quiero trabajar por pánico a tener un trabajo (que) no me gusta (ni) motiva, no puedo (entrar) en la universidad pública porque tiene un cupo super-extra limitado, (…) y no estoy dispuesta a trabajar (…) donde me paguen una miseria (…). No sé qué hacer, estoy bloqueada y ese bloqueo me hace ser parte de la nueva generación (…) de los NINI. (…) me la paso leyendo libros y estudiando Italiano en línea, pero sé que pronto eso no va ser suficiente y siento que una enorme depresión se avecina....”

“Hola, no soy bienbenido aqui, estoy pidiendo ayuda, aqui estoy en mi casa sin aser nada pero no por huevon, yo quiero estudiar y trabajar para darme mis lujos, pero no puedo, mi problema es que soy flaco, feo con lentes, un poco chaparro, tengo 15 años, cada ves que salgo la mayoria de la gente se burla y se rie, no quiero salir, ademas me jusgan sin siquiera conoserme, que me creo mucho, que tengo cara de pendejo, entre muchas cosas mas. Me sacó mi madre por que hiba a reprobar, trabaje en un restaurante en donde casi todos me trataron mal, me tuve que salir de ai y a mi si me gustaba mi trabajo, mi ermana me trata mal pero no la culpo soy un parasito, haora aveses estoy tratando de buscar como estudiar y trabajar pero aun no encuentro nada. “

“ .. usted sabe que cuando encontró empleo fue sin experiencia, igual que toda la gente grande que comenta aquí. No nos hagamos tontos, la verdad yo ahorita trabajo de chalan, aunque soy ingeniero de software y tuve que pasarme por empleado por que pedía trabajo como ingeniero y no me daban, según los empresarios por que no tiene uno mucha experiencia. Que se vayan al carajo esos vejetes, ellos mismos entraron sin experiencia y con conocimientos nulos”

“Hace días explotó mi relación con mi pareja en parte por este problema, yo nunca vi justo (que sus) dos hijos (…) (de) 24 y 22 años -no soy el padre biológico- no estudien no trabajen, exijan comodidades y lujos y hasta vehículo último modelo, no ayudan a levantar ni un papel del suelo, ah, pero sí beben alcohol y fuman. Ellos dicen porque es obligación de la madre hacerlo …”

“Yo tengo un sobrino de 21 años y no hace nada, ni trabaja ni estudia ni da golpe como dicen en mi tierra, no sabemos qué hacer, cuando dejó de estudiar mi esposo y yo lo intentamos motivar con apoyo económico como "premio", pero nada ha funcionado, al principio pensamos que por haber "salido del closet" tenía choques emocionales pero ahora ya no sé qué es lo que tiene. Sacarlo de casa y quitarle el apoyo no creo que ayude mucho, su papás nunca han tenido mucho así que mi pregunta es ¿tienen algún reportaje guía, comentarios, o algo que nos pueda guiar a sacarlo de esa actitud? Es un desperdicio de vida, capacidades y tiempo la actitud que toman.”

"Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor"

En este Blog hemos tocado reiteradamente el problema de los Ni-Nís, centrándonos en advertir la existencia de este grupo generacional, que abarca gran número, y algunos de sus rasgos, aunque en realidad sobre los Ni-Nís los estudios no abundan y poco sabemos fuera de hipótesis más o menos astutas y testimonios como los que muestro líneas arriba. El fenómeno, por cierto, no es privativo de los países subdesarrollados o emergentes, en verdad pasa en todos lados, aunque con diferentes modalidades e intensidades. Lo único de lo que podemos en verdad estar seguros es que el problema social ya está aquí, pero no lo vemos.

Agendas Políticas

En general a los problemas sociales en nuestro medio se los invisibiliza. Esto en parte refleja un conflicto entre Agendas políticas. Las agendas periodísticas están sesgadas hacia intereses ajenos a los grandes problemas de la sociedad. Existe un lenguaje que oculta, así como hay un lenguaje que muestra, y parece que la agenda periodística oculta muchísimo más de lo que muestra, y cuando muestra lo hace muchas veces para ocultar. La Agenda Pública la establecen los gobernantes, que tienden a ver los problemas según los criterios de lo que se puede hacer, la legalidad disponible para hacerlo y la posibilidad real de lograrlo. A su vez, hay una Agenda Ciudadana con muy limitados medios de expresión, pues la Agenda Periodística muestra poco interés en ella, y la Agenda Pública está limitada por las leyes, los presupuestos y las inercias institucionales.

Estereotipos Públicos

Hay temas que el discurso de los medios solamente toca desde sus estereotipos, que a su vez articulan un lenguaje y una visión de la realidad destinadas a lograr objetivos políticos dictados desde las alturas de los poderes fácticos. En apariencia se trata de fomentar el temor difuso y mantener lo más aislado posible en compartimentos estancos a ciertos grupos sociales. En el discurso de los medios los niños y jóvenes Ni-Ní se representan en sus estereotipos de vagos, pandilleros, delincuentes juveniles y mendigos de la calle; las Personas con Discapacidad como cieguitos, cojitos y niños Down objetos de lástima y requeridos de asistencia; los Excluidos sociales como pobretones, vagos, cholos, indios y nativos amazónicos protestones, informales, invasores y perros del hortelano; los alumnos y profesores que necesitan educación como senderistas y sindicalistas, resentidos, culpables de la decadencia de la educación, revoltosos y manipulados. Es una visión infantil de la realidad.

En el discurso de los medios así como hay los Malos de la película no pueden faltar los Buenos, tan estereotipados como los Malos, pero con estereotipos cuyos rasgos se consideran deseables en la republiqueta de fantasía que alguien por ahí pretende vender: Los emprendedores y empresarios que dan trabajo y hacen que El Perú Avance por puro patriotismo; los peruanos pobres pero honrados que sobreviven felices con unos cientos de soles al mes y no se quejan porque quejarse es de resentidos; los buenos trabajadores que son buenos precisamente porque no protestan nunca, ya que entienden los problemas de la empresa y no necesitan más que el sueldo mínimo e incluso menos; los buenos alumnos que estudian calladitos la boca, chancando sus cursos, rezando sus oraciones y obedeciendo a sus superiores; y los deportistas que sacrificada y ocultamente le dan lauros al Perú sin pedir nada a cambio. Los problemas sociales los tienen estas personas, y son presentados en los medios como, sin ironía, “casos humanos”.

El estereotipo Ni-Ní

Los adultos tenemos grandes prejuicios hacia los jóvenes, como si los adultos fuéramos lo máximo. Es así que construimos una serie de estereotipos, porque la vaca se olvida de cuando fue ternera, y los estereotipos a veces hablan más de los propios temores que de las reales características de a quienes se refiere. Los adultos ven – vemos - a los jóvenes como eventuales competidores laborales, y saben – sabemos - que se viene una avalancha de muchachos y muchachas pertrechados de montones de papeles a nombre de la Nación que dicen que son esto y lo otro, aunque sabemos que muchos de ellos son, por desgracia, analfabetos funcionales pobremente formados en universidades públicas y privadas que los han procesado como latas llenas de caballa, pero que dice atún en la etiqueta.

En lo laboral los jóvenes son repudiados, minimizados, odiados y manipulados por adultos atrincherados detrás de un escritorio y una suficiencia que ostenta supuestos conocimiento y experiencia. Olvida la vaca que un día fue ternera y el adulto que un día fue joven. Me he cansado de escuchar a muchos cuánto trabajo les costó llegar a donde están, cuando en su realidad de jóvenes consiguieron la chamba en la empresa de papi, o de un amigo de papi, o encaramándose sobre el apellido, la plata y/o las relaciones sociales de papi, mami o el abuelito, y por ende con un ingreso laboral de alfombra roja, pues menos no se mereció el hijo, sobrino o nieto de Fulano de Tal. Hoy en día se mantienen muchos rasgos del pasado, pero las estructuras sociales han colapsado por el crecimiento demográfico, y los tarjetazos y posibilidades laborales se han reducido y hecho más caras, y si no has marcado el paso, ya fuiste. Es sabido que un profesional recién salido en realidad sabe muy poco de la profesión que ejerce. Los noveles ingenieros civiles - anécdota escuchada a un ingeniero que heredó una de las fábricas más importantes del Perú – saben menos que los maestros de obra, pero tienen que aprender el arte de disimularlo, no vaya a perder valor el cartón colgado en la pared. Pero la pregunta es cómo los trabajadores jóvenes o que recién entran en el mercado laboral van a obtener la experiencia que todas las empresas solicitan de sus nuevos trabajadores, pero que ninguna está dispuesta a dar. Nadie nació sabiendo y la experiencia laboral es como el sexo, que no sabes lo que es hasta que no lo experimentas por ti mismo.  

Los Ni-Nís del Perú

El Latinobarómetro 2011 registra un porcentaje de alrededor del 18 % de los jóvenes peruanos entre los 14 y los 29 que ni trabaja ni estudia, lo que está aproximadamente dentro de los parámetros para toda América Latina. En términos sociales implica que varios millones de jóvenes están desencuadrados de los mecanismos de ubicación social y laboral.

Ser parte de la Generación Ni-Ni en el Perú significa muy probablemente que vives en una ciudad; que estás fuera del sistema educativo sea porque desertaste de él porque no te llegó a absorber (pobres rurales, personas con discapacidad), o porque desertaste antes de terminar el colegio, o si lo culminaste no te encuadraste en una chamba o en la educación formal superior. También significa que es muy probable que tu situación familiar sea vulnerable y precaria en lo económico, lo emocional, lo social o varias. Hay Ni-Nís en todas las clases sociales y en todos los niveles de remuneración de las familias, aunque es obvio que debe haber muchos más en los sectores pobres y entre las familias colapsadas o altamente disfuncionales.

Las válvulas de escape por fuera del sistema que se le ofrecen a los Ni-Nís pueden ser la migración - forma de encajarle el problema social a otro país-; el ingreso al lumpenproletariado por las vías de la mendicidad organizada, la prostitución, el bricherismo, la informalidad, las redes de narcotraficante e incluso los remanentes de sendero luminoso; combinado con distintos niveles de vagancia y permanencia en casa en una interminable adolescencia que los hace eternamente dependientes, compartiendo con la Tercera Edad el ser una carga económica para el resto de la familia, no producir y por lo tanto carecer de decisión dentro de la familia. Por ello, tampoco cuentan con decisión en su vida personal, como en la formación de pareja. Resulta ser, pues, la escuela más difundida de formación de sociópatas.

¿Qué se siente ser Ni-Ní?

Los problemas de los estereotipados Ni-Nís en el caso del Perú son invisibles para las gentes, y la preformación a través de medios tiende a aislarlos y hacerles sentir que su problema es individual y responsabilidad absoluta de ellos mismos. Se sienten en crisis permanente, estagnados, paralizados; sensación que se extiende al resto del grupo familiar, aumentando su disfuncionalidad y añadiendo presión y estrés a los productores de la familia. Pero los Ni-Nís no son vagos que tratan de pasarla bien, excepto tal vez en los casos en que la situación económica familiar es razonablemente buena.

Un tema psicológico social se vincula a la angustia de ser Ni-Ní: La tendencia social generalizada a buscar logros inmediatos que centra los objetivos en los resultados y no en los procesos. Si algo no se obtiene de inmediato es desechado con la misma inmediatez, medida del valor del logro, reforzado por la inmediatez de las necesidades, que al estar en creciente aumento requieren de mayor y más rápido financiamiento. El abuso de los medios tecnológicos que la realidad ofrece – un clic permite obtener productos intelectuales terminados – abstrae el esfuerzo que costaron dichos productos intelectuales y no se es consciente que detrás del producto hay muchísimas horas-hombre. Si los propios objetivos no son obtenidos por el joven de manera automática, o casi, entonces se frustra, se estanca y entra en estado de eterna adolescencia, de la que no sabe cómo salir. No hay cultura instalada de esfuerzo ni concepto de que las cosas cuestan tiempo, trabajo y esfuerzo físico e intelectual. El esfuerzo no es valorado ni posee sentido, y al no lograr el objetivo planteado inmediatamente la frustración se convierte en costumbre. Aunque no lo sabemos de cierto, podemos suponer con solidez que la sobreprotección y la ausencia de límites familiares desde la infancia contribuye a este hecho, con el efecto de que el joven no sabe controlar ni manejar sus estados de frustración, que se van instalando permanentemente en la psique.

Como nuestra sociedad se ha inestabilizado profundamente en lo económico y en lo emocional, y eso es percibido por todos, los jóvenes no ven emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido por estar casi definido su fracaso o relativización. Como los beneficios de hacer algo no son seguros, por lo tanto mejor no embarcarse y no comprometerse. Se instala el presentismo y se aprovecha el momento en una suerte de “carpe diem” hedonista que deriva en un pragmatismo neutro axiológicamente, es decir sin valores involucrados. Total, sólo el momento cuenta, pues el mundo, se dice, se acaba el año 2012.

La virtualidad de las redes sociales juega en contra de los Ni-Nís. El mundo artificial de la pantalla es vehículo de las relaciones interpersonales, y cuando el computador se apaga el joven se halla en la más absoluta de las soledades existenciales, con la que no saben cómo lidiar, ante el desconcierto de los padres y docentes. Los psicólogos ya hablan del Síndrome Ni-Ní, dada la generalización en grandes sectores de jóvenes de rasgos de apatía, astenia, pragmatismo, indefinición, presentismo, nihilismo, regresiones a la adolescencia, la pubertad e incluso la niñez, observada en jóvenes en diversas latitudes. Quizá estos caracteres tengan más tiempo instalándose de lo que creemos, y posiblemente formen la estructura psíquica básica de los miembros del movimiento de los Indignados. Es un hecho que la juventud chilena está reaccionando contra la sociedad gracias a una mayor madurez política de su sociedad. Se ha dicho abiertamente que la columna vertebral de la rebelión árabe han sido los Ni-Nís. Del alpinchismo a la protesta y el rechazo hay un pasito corto de dar. Parafraseando la maldición china, si no hacemos algo al respecto, pero ya, se nos vienen tiempos interesantes.

¿Conclusiones?

Los Ni-Nís están, en consecuencia, en la condición social de marginación, discriminación y exclusión social; obligados a mantener una situación forzada de ocio frustrante, obligatorio, impuesto, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso. Son jóvenes desocupados que buscan acomodo, que tratan de encontrar un lugar en el mundo, que luchan para obtener alguna migaja pero que no lo logran, simple y sencillo. Se les encuentra por manadas en busca de trabajos, maestrías y diplomados, fantasmas con sus currículum vitaes bajo el brazo, haciendo eternas colas, llenando montones de formularios, entrando a entrevistas y dando exámenes, para sólo recibir en la inmensa mayoría de los casos la negativa más absoluta. La frustración acumulada es clara, el desencanto sobrecogedor, el temor creciente y la situación cada vez más crítica. La autoestima se hace puré y la confianza en sí mismo desaparece. El maltrato social es evidente, y es más grave porque ocurre en la etapa más delicada de la vida, al inicio del desarrollo profesional y la inserción social, cuando se fabrican los primeros proyectos personales y se chambea en función de los sueños. La dura realidad envía a los Ni-Nís al despeñadero emocional y quedan a la deriva, sin rutas abiertas ni posibilidades a la vista, y en esto están acompañados por sus núcleos familiares, que a los problemas de la supervivencia añaden la propia angustia y ansiedad del no saber qué hacer.

La condición del joven es por naturaleza vital, combativa y llena de capacidades para la superación. Pero esta especie de desánimo general visible desde hace muchos años pero invisibilizado por la incapacidad de la sociedad de percibir y observar sus propios problemas, hace que uno se pregunte por el futuro. Las soluciones que se plantean parecen pequeñas y desarticuladas, sin impacto profundo. Los efectos del desánimo generalizado pueden ser duraderos e instalarse en la sociedad como un pesimismo generalizado y el pasmo de las posibilidades de cambio. A no ser que se tome el toro por las astas. El que tenga ojos, que vea.




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lunes, 31 de octubre de 2011

PARTE TRES DE INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la pobretología



“Un país donde podamos vivir con alegría.” (Perú 2021)

Como decía John “Hannibal” Smith, el líder de los paladines de la serie “The A-Team”, conocido en nuestro medio como “Los Magníficos”, nos gusta cuando un plan se concreta. Por lo general esto quiere decir que cada vez que lanzamos al aire un artículo deseamos que éste arroje luz sobre un tema determinado, y además genere discusión y bronca de la buena, vale decir que nos arrojemos ideas a la cabeza y nos rompamos la crisma a conceptualizaciones, en busca de una comprensión común y una verdad construida entre todos.

Si algo parece desprenderse de las dos partes anteriores de este artículo Contra la Pobretología es precisamente el cansancio frente a un tema sobre el que siempre sentimos que mucho se habla, pero que siempre se queda en el mismo sitio. Esta fue también la opinión de Don Michel Azcueta, que tuvo a bien dirigirnos unas líneas mostrando su acuerdo con lo escrito y manifestando la necesidad de seguir dándole con todo, y además y en particular tratar del MODELO DE DESARROLLO, con sus objetivos, metodologías y consecuencias. Trataré de hacerlo lo mejor que sepa.

En Agosto pasado y sobre la ola del triunfo electoral de Ollanta Humala, Don Michel Azcueta publicó un artículo al respecto, que me permito copiar para conocimiento de mis lectores.

INCLUSION SOCIAL: ¿HACIA DONDE? - Michel Azcueta.
Suelen decir que son los franceses o algún sociólogo perdido los que inventan nuevos nombres para antiguos conceptos cambiando, anulando o disimulando  muchas veces el significado original de las palabras que pretenden sustituir, y logrando difundirlas de tal manera que se ponen de moda…Esto ha ocurrido y sigue ocurriendo especialmente en el campo de la práctica social y de las políticas sociales donde las palabras y conceptos de justicia, igualdad se fueron dejando de lado al ser invadidos por la “concientización”, la “participación”,  el “empoderamiento” y, desde hace unos años, por la “inclusión social”...
De tal manera se han metido las dos palabritas en nuestro medio que todos las utilizamos aunque no sé si con el mismo contenido y en el mismo sentido: políticos, gobernantes, empresarios, periodistas, intelectuales, dirigentes sociales y populares. Por lo menos, parece que hay algo en común: el reconocimiento que existen “excluidos” y la necesidad de que hay que “incluirlos” en algún lugar…Y esta es la discusión central y urgente, dado que el Presidente Ollanta ha declarado a la “inclusión social” como prioridad de su gobierno (escuchemos a todos los ministros con qué temor añaden las palabritas en todo momento…) y dado que hasta se habla de la creación, en enero, de un Ministerio de Inclusión Social (¡!)…
Parece que sobre quiénes son los “excluidos” en la sociedad peruana hay mucha (no total) coincidencia: los más pobres, los de las zonas alejadas de las capitales, los marginados, especialmente niños y mujeres de municipios andinos y amazónicos. Sin embargo, no creo que haya tanta coincidencia entre unos y otros de los arriba mencionados cuándo se trata de la famosa “inclusión”: ¿Quién incluye a quién? ¿Por qué? ¿Adónde hay que incluirles? ¿En el territorio? ¿En la producción? ¿En la alimentación? ¿En la cultura? ¿En los procesos dirigidos por los “no excluidos”? ¿Incluirlos en “otro lugar” distinto al existente? ¿Dónde?
Por encima de diferencias ideológicas, pienso que lo principal es que consideremos al Perú como la auténtica casa de todos, donde todos nos sintamos dueños, donde nos sintamos a gusto en cada uno de los rincones de nuestra casa común, donde podamos repartirnos responsabilidades mutuas, donde todos nos podamos sentar a la mesa a la hora de comer y donde todos podamos educarnos y desarrollar nuestras propias potencialidades en beneficio propio y en beneficio de los demás., y, con todo ello, ampliando la casa, haciéndola más grande y más hermosa. Ahí no habría necesidad de “incluir” a nadie en otro sitio.
Al empezar un nuevo gobierno deseamos sinceramente que se hagan las cosas bien y que, en lo que a programas sociales se refiere, no se caiga en lo de siempre que lleva a los mismos resultados que tenemos, desde hace varias décadas y desde diferentes gobiernos. Se me ocurre una propuesta: ¿por qué, en lugar de incorporar la política social al Ministerio de la Producción o al Ministerio de la Mujer, en lugar de crear el nuevo Ministerio de la Inclusión Social, por qué no la incluimos en el Ministerio de Justicia, de la auténtica, de una vez por todas? - Agosto 2011. - Michel Azcueta, Ex Alcalde de Villa El Salvador, Presidente de la Escuela Mayor de Gestión Municipal.

Termino con la larga cita, y de hecho comparto la preocupación de Don Michel, que en su caso se abona por su larga y fructífera experiencia en gestión municipal, así como por su innegable y probada experiencia y vocación de servicio.

Algo avanzamos en el capítulo anterior al respecto de dónde surgía el concepto de Inclusión Social, qué significados, denotaciones y connotaciones posee, y qué proyecciones manifiesta. Lo veíamos y lo vemos como un avance conceptual positivo, que se dirige a destrozar esa pobretología basada en un concepto de Pobreza que da la sensación que se hace algo cuando en realidad lo único que hacemos es dar saltitos sobre el mismo sitio. Y es que concentrarnos en la pobreza me suena a algo así como concentrarnos en la enfermedad, y aunque eso no está mal - de hecho es lo que los médicos hacen - también nuestros amigos matasanos saben que lo mejor que se puede hacer contra la enfermedad es prevenirla, y gracias a ello la Prevención se ha convertido en un paradigma de las políticas de salud. Del mismo modo, y salvando las distancias, luchar contra la pobreza siempre ha sonado a tratar de salvar al moribundo, con lo que nos deslizamos a la caridad. Pero la gente no necesita caridad, necesita empleo. El concepto Pobreza nos desconcentra del tema real, dándonos la sensación que avanzamos mucho si conversamos bastante sobre repartir alimentos cuando de lo que se trata es de crear empleo que le permita a las gentes ganarse la vida y obtener sus propios alimentos. Comparto en toda la línea la idea de Don Michel, no se trata ya de construir Políticas Contra Algo, por más que este algo sea la Pobreza, sino de avanzar a una Política Por la Inclusión. Y eso implica saber a dónde vamos, es decir cuál es el Modelo de Desarrollo.

El Modelo de Desarrollo – Sus objetivos

En nuestro artículo anterior avanzamos un pequeño análisis centrado en los factores de la economía, basados en la idea de que estar excluidos de las bondades del sistema democrático es un problema de pertenencia, que pasa por la producción social de la riqueza, y por ello vimos a vuelo de avecilla cómo podría establecerse políticas de inclusión que incorporen a todos aquellos que no gozan del producto del trabajo social. Preguntarnos quienes son los beneficiarios del proceso de desarrollo, pregunta legítima de Don Michel, implica saber si llegaremos al disfrute pleno de la condición humana en el tiempo que la vida nos concede.

Ello implica en primer lugar mantener la vigencia social de la Democracia. Un sistema democrático que excluye a grandes sectores de su sociedad es un contrasentido en sí mismo. Excluir potencia las fuerzas centrípetas que pueden destrozar la sociedad. Estas fuerzas son la excesiva concentración de la renta nacional, el excesivo poder de los oligopolios que controlan buena parte de la producción, la corrupción, la delincuencia, el narcotráfico, y toda una serie de lacras sociales que son consecuencia de la exclusión. La pobreza vista como condición humana es un accidente, y cualquier sociedad que se respete trata de reducirla hasta la eliminación total. Y la herramienta conceptual y democrática más afiatada al momento pareciera ser la Inclusión Social.

Concretemos. Nuestro país necesita cambiar progresivamente la matriz exportadora de productos tradicionales, en particular mineros, que ha tenido desde la Colonia. Necesitamos reencontrarnos con la ruralidad de nuestra patria. Necesitamos volver al Perú Agrícola y Experto en Biotecnología de antes de la Invasión española. Naturalmente, si tenemos Minería, deberemos explotarla porque necesitamos la palanca financiera para recuperar una matriz productiva basada en la producción de alimentos. Por supuesto seríamos idiotas si renunciáramos abruptamente a la actividad minera, lo que tenemos que hacer es administrarla de acuerdo a los objetivos nacionales. No llegaremos a una matriz agrícola tecnológica y económicamente viable en el mediano plazo si no aprovechamos nuestros inmensos recursos, la biodiversidad de nuestro territorio, y la capacidad de nuestra población. Y eso significa tanto resolver el problema de la propiedad de la tierra, como inyectar capital en el agro, desarrollar las capacidades de la población, y equiparnos con un arsenal tecnológico y científico ultramoderno e integrado con la milenaria sabiduría de nuestro pueblo.

La plata, qué obvio, debe salir de la actividad minera. Ya sé que esto duele a algunos, pero los recursos minerales no solamente se agotarán algún día, sino que los mismos avances científicos y tecnológicos tienden a bajar sus precios, en especial las tecnologías sobre nuevos materiales. Y mañana o pasado de repente a algún genio israelí – como el último Premio Nobel que trabajó precisamente sobre los cuasicristales - pakistaní o nigeriano se le ocurre cómo sustituir el cobre de manera definitiva, y adiós entonces a nuestras reservas. Si alguien cree que exagero ahí está el caso de la plata (el metal), cuyo precio cayó a la mitad en dólares constantes hace dos o tres décadas debido a que a un nerd japonés se le ocurrió un método para revelar películas que no utilizaba el nitrato de plata.

El cómo usar los recursos financieros parece ser claro: Reformular el sistema educativo para mejorar las capacidades de la población para el trabajo y la innovación, potenciar la investigación científica y tecnológica en los aspectos en los que somos fuertes y tenemos ventajas comparativas, inyectar capital a un sistema financiero más orientado al riesgo agrícola, poner en acción más y mejores tierras de cultivo, resolver los problemas de tierras y aguas. Todo esto tiene múltiples aristas de diversos tipos. Para ejemplo un botón nomás: una inteligente división del territorio nacional basado en las cuencas y no en los ríos como límites está aún por hacerse. Nuestra organización territorial tradicional es muy simple: De Corregimientos coloniales a provincias republicanas, y de Intendencias a Departamentos. Pero las Intendencias se crearon para cobrar Impuestos y los Corregimientos para explotar la mano de obra indígena. Es decir, nuestro orden territorial heredado de la Colonia y simplemente descuartizado durante la República no se creó para que fuera funcional económicamente, y es así entonces como podemos entender las macrorregiones que se están planteando como una reorganización del territorio orientado racionalmente a la actividad agropecuaria.

El Modelo de Desarrollo – Sus métodos

Hemos optado no por una transformación revolucionaria, a la que nuestro pueblo le teme, sino por un modelo gradualista. Los resultados electorales mostraron que los intereses de los poderes fácticos y la pesada inercia social hacen de cualquier proceso de Inclusión Social un problema grave. La base política del cambio se amplió, y eso tuvo y tiene un costo, pero también muestra oportunidades importantes. Se distingue una voluntad de cambio, pero también se ve que estos cambios se desarrollarán en el contexto del sistema democrático. Una sabia dosis de realismo permitió ganar las elecciones, pero a la vez determina que, como ocurre en cualquier democracia, habrá que hilar fino. No se puede cambiar todo a un tiempo, así que habrá que avanzar, como quiere el esquema político, de la mano de la opinión pública. Por ende las capacidades de negociación se vuelven esenciales. A este gobierno no se le ha dado ni luna de miel ni tregua alguna. Los miedos instilados en la población por ciertos poderes fácticos, aunque están mostrándose vacíos y sin contenido, siguen siendo agitados, aunque con cada vez menos fuerza, por los sectores más recalcitrantes, apoyados en un aparato mediático oligopólico cada vez más desprestigiado. Sin embargo, la racionalidad económica y la recuperación de ciertos valores republicanos de buen gobierno están empezando a surtir efecto. La derecha política dictatorial está cada vez más arrinconada y parecen surgir nuevas derechas más comprometidas con la Democracia, mientras que los Poderes Fácticos, pragmáticamente, se suman al nuevo estado de cosas, dispuestos a pagar más para seguir manteniendo las utilidades en azul y empezando a entender que no se puede crecer sin redistribuir. La pelota está entonces en la capacidad del gobierno de incluir a nuevos actores sociales arrancándolos de la mera supervivencia hacia la participación política y la integración social. En esta cancha se jugará la pelota política los próximos años. La mística del servicio público está en ascenso, aunque lenta y trabajosamente. La realpolitik se impone, y a nuestro ver se impone bien y correctamente, desde que está orientada por claros valores republicanos. Los remanentes del clientelaje político que nos gobernaron hasta ahora dan coletazos y se felicitan de encontrar que algunos miembros del gobierno son como ellos, pero la voluntad política de no blindar y de andar derechos como Dios manda está entrando poco a poco en la mente de la gente. Esperamos y deseamos que siga así, por el bien del proceso de cambios en nuestro país.

El Modelo de Desarrollo – Sus consecuencias

Las consecuencias de un cambio en el Modelo de Desarrollo no son tan claras como quisiéramos. Podríamos pintar el mejor de los mundos, al estilo triunfalista que nos gusta, pero ni tengo vocación de Nostradamus, ni prefiero el optimismo al pesimismo. Además, como en la famosa anécdota de Herodoto y el Caballo, muchas cosas pueden pasar en el intermedio. Veamos a nuestro vecino Chile, tan estable creíamos, y a su seguramente bienintencionado Presidente, y veremos que sus planes se han visto trastocados por terremotos y hartazgos sociales muy evidentes. Nadie tiene la espada del augurio. Sin embargo, me gustaría pensar que las consecuencias de este proceso no deberían medirse en términos del programa político de un partido, por más importante que éste sea. Nuestro país cumplirá el año 2021 doscientos años de vida independiente y republicana. La asociación civil Perú 2021 posee una visión de país que no me parece negativa, y que me parece perfectamente aplicable como gran objetivo de este proceso de cambio:

Un Perú próspero, pacífico, democrático y justo donde todos seamos educados con valores y conocimientos necesarios para hacer realidad nuestras aspiraciones a través de un trabajo estimulante y digno.
Un país con instituciones sólidas y transparentes que garanticen los derechos de la persona, el cumplimiento de la ley y la iniciativa privada
Un país hospitalario y solidario, orgulloso de su inmensa diversidad natural, cultural y social
Un país donde podamos vivir con alegría.

Vivir para ver. Seguiremos. Hasta la próxima.

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VIENE DE: INCLUSIÓN SOCIAL O CONTRA LA POBRETOLOGÍA (II)http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/10/inclusion-social-o-contra-la_28.html

viernes, 28 de octubre de 2011

INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (II)



"Allí donde domina el derecho a la propiedad, donde todo se mide con dinero, no puede hablarse de equidad y bienestar social." (Santo Tomás Moro)

Retomo el punto donde lo dejé. En el artículo I toqué el tema de la pobreza, así que ahora nos toca el tema Inclusión.

¿Inclusión o Exclusión?

Definir Inclusión parece algo extremadamente difícil y hay poca literatura sobre el tema. Parece productivo darle la vuelta e ir al concepto opuesto: Exclusión. El término fue acuñado en Francia en los años 60 y 70 por René Lenoir, Secretario de Estado para la Acción Social del gobierno francés, en su libro Los Excluidos: Un francés de cada diez. El libro alcanzó resonancia entre los pensadores galos y europeos, y expresaba el tema de la marginación de diversos sectores del progreso y desarrollo económicos. La idea apuntaba a un ideal republicano de cohesión social y reparto adecuado de los frutos del crecimiento, so pena de que el tejido social se debilite y se ponga en riesgo el sentido de pertenencia a la comunidad política mayor. Si hay sectores de la población que se perciben excluidos de los beneficios que una sociedad produce, dichos sectores no tendrán interés en sostenerla, sino más bien en cambiarla o en secesionarse de ella. Es interesante relevar que esta idea de exclusión no se relaciona a la dependencia, concepto económico, sino a la pertenencia, concepto político. Los excluidos no se quieren ir necesariamente, lo que quieren es participar de sus beneficios sociales, pero si no lo logran, su reacción sería de protesta política, en diversas formas: Migración individual, secesión, autonomismo u otras.

Jacques Delors y sus colaboradores metieron el concepto de Exclusión en el pensamiento de la Unión Europea, que lo adopta oficialmente en 1989. Desde aquí la idea y su contraparte la Inclusión, se expande a través de organismos internacionales como Naciones Unidas, OIT y el Banco Mundial. Los laboristas británicos crean una oficina gubernamental denominada Social Exclusion Unit (Unidad contra la Exclusión Social) integrada a la Secretaría del Gabinete del Primer Ministro, con un sesgo más práctico, dirigido a lo económico. Según parece nosotros hemos hecho algo semejante en nuestro orden republicano, dedicándole un novísimo Ministerio.

¿Exclusión o Pobreza?

El tema de la Exclusión, y su contraparte la Inclusión, está traslapado con el tema de la Pobreza, y en cierto modo se le opone. Aún cuando en estos primeros meses de gobierno se haya creado una primera síntesis, aún debemos diseminarla para transformarla en Políticas Públicas. Seguimos aferrados a un concepto de pobreza que, como hemos visto en el anterior artículo, tiende al economicismo, y no considera una serie de circunstancias sociales con valor propio, como la participación política, la integración social, la redistribución de los beneficios sociales y la pertenencia. Lo opuesto a la Pobreza es la Riqueza, pero no es la Pobreza un determinante de la pertenencia a una determinada Sociedad, por lo menos no en el sentido extremo. Pero parece claro que la Pobreza es una de las principales causas o factores de la Exclusión. Una ventaja de emplear Exclusión es que abarca un énfasis mayor en el tema democrático, al centrarse en el ejercer los derechos sociales, culturales y económicos de las personas para lograr estándares de vida más adecuados a la condición humana. Convierte la solución del problema de la pobreza en una cuestión de derechos y obligaciones sociales, reformula la función del Estado y permite ampliar la mirada en función del tema primigenio de cohesión social y refundación de una sociedad que integre a todos sus miembros respetando la diversidad. Y ello abarca temas como la Inversión Pública, es decir complementar la capacidad de gasto de las familias con la posibilidad de acceder a la infraestructura y servicios necesarios, como escuelas, hospitales y demás.

La dinámica social de la Inclusión

Si dejáramos a la sociedad a su suerte, sin nadie que planifique y dirija, tal vez llegáramos a la sociedad perfecta del neoliberalismo, pero creemos más bien que la entropía sería cada vez mayor. Cuando el Estado y la Sociedad permiten la Exclusión, las posibilidades de mantener integrada la sociedad disminuyen y se produce el riesgo del colapso, a manos precisamente de los grupos de excluidos. La recurrencia de conflictos sociales es un indicador fiable, nos parece, de este hecho. La inclusión social se enfatiza en la medida que trata de aumentar sensatamente la riqueza, mientras a la vez la distribuye de modo que el factor trabajo obtiene una parte más sustancial del ingreso nacional, rompiendo las barreras sociales que han determinado una distribución demasiado desigual de la riqueza. Una legislación laboral sólida traslada recursos desde las utilidades a los bolsillos de los trabajadores, potenciando los mercados internos y eliminando exclusiones sociales. Los programas para balancear la distribución del producto social en dirección a ciertos grupos maltratados tradicionalmente, como jóvenes NINI, madres solteras y ancianos, potencian los mercados internos y elimina ciertos factores de exclusión. Así también lo hacen el cumplimiento de las leyes a favor de las personas con discapacidad, el impulso a la educación inclusiva y la consideración de los derechos de los grupos étnicos y lingüísticos tradicionales. Se reconoce en todos estos grupos de Excluidos su contribución a la nacionalidad, se eleva su autoestima, se les incorpora a la Nación y de paso se cambian los paradigmas acerca de la Pertenencia.

Visto desde estas perspectivas políticas, sociales y económicas, la Inclusión Social se orientaría entonces a reformular la concurrencia a los mercados de factores económicos para repartir adecuadamente el producto nacional y hacer así participar a todos de los frutos del crecimiento.

Inclusión y economía

La política de Inclusión y sus determinantes parecerían en consecuencia un modo de reconciliar las necesidades de la economía con las de la sociedad, integrando la respuesta económica con la social, en una apuesta de mediano plazo por la reformulación de nuestro país, coordinada y fomentada desde el poder democrático. Dado que el acceso al capital ha sido dificultado tradicionalmente por la presencia de oligopolios y alianzas espurias entre éstos y administraciones estatales febles y no distributivas, se ha mantenido fuera del reparto de la torta a grandes sectores de la población. Estos sectores han tenido tradicionalmente grandes dificultades para crear, acumular y/o acceder al Capital dadas ciertas condiciones de vida que determinan precisamente su exclusión; como la oligopolización del sistema financiero, la inoperancia de los sistemas de Salud, la educación de baja calidad y carencia de formación para el emprendimiento de los jóvenes, personas con discapacidad, mujeres, agricultores, etcétera; la dificultad de patentar y desarrollar ciencia y tecnología en nuestro país, y otros. El ascenso social meritocrático se ha visto así bloqueado. La respuesta de la sociedad desorganizada fue capitalizar basándose en la Informalidad social y económica, subordinada a la capitalización formal y alimentada de sus migajas o por evasión fiscal. Incluir implica por lo tanto formalizar el capital, de manera que se puedan integrar los sectores excluidos de la nación a su dinámica económica.

El acceso al trabajo ha sido tradicionalmente bloqueado también por la hegemonía de actividades económicas extractivas, como la Minería, intensivas en capital, pero muy pobres en empleo de mano de obra. La educación de mala calidad y su estructura excluyente, no proporcionan oportunidades para que las personas puedan responder a las necesidades reales de la sociedad, y por lo tanto fomenta la emigración, pasa por alto la tecnologización de la sociedad y prepara para puestos escasos y mal pagados en el sector de servicios, siguiendo el modelo chileno de mercado, como se sabe en colapso hoy en día por el lado más insospechado. El trabajo por ende, también es informal, y como el Capital y la Tierra, y de hecho todo bien escaso, es objeto de corrupción.

El acceso a la Tierra es doblemente importante para nosotros desde que la agricultura no solamente es una actividad productiva, sostenible y con amplias ventajas comparativas, sino que es tradicional en nuestro país, internacionalmente estratégica, y creadora de puestos de trabajo. La ciudad abusa del campo en el ámbito de los precios y la comercialización, en desmedro de grandes grupos de excluidos en nuestro país. La propiedad agraria es muy insegura, y además difícil de ser rentabilizada por grandes sectores sociales. La agenda inclusiva en este caso es tan importante como en el caso del capital y el trabajo.

Pasar de la Exclusión a la Inclusión

Hay dos aspectos en los que resulta importante establecer políticas de Inclusión: La distribución social de los recursos existentes, y la producción de mayor y mejor cantidad y calidad de recursos. El aumento de la presión tributaria permitiría aumentar la parte del estado en la Renta Nacional y redirigirla en función de reducir la exclusión social. Presupone una situación de crecimiento económico sostenido que no se base solamente en el precio de determinados commodities. Presupone también el criterio de equidad, lo que implica que la focalización debe ser más eficaz para atender a las poblaciones más vulnerables e incorporarlas a la economía. Presupone sobre todo una inyección de fondos hacia la sociedad en su conjunto que debería dinamizar la inversión pública y privada, y el fortalecimiento de la economía nacional de mercado, sobre una creciente demanda de bienes y servicios en el interior, de la mano con una inserción más diversificada, amplia, profunda y generadora de capitalización en los mercados internacionales.

La idea de la Inclusión Social parecería ser, por lo tanto, eliminar las tradicionales distorsiones en la concurrencia de las gentes a los beneficios del mercado, aumentando la productividad del factor trabajo en base al aumento de los estándares de calidad de la Educación, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología, para así aprovechar con eficiencia las ventajas comparativas diferenciales que nuestro país posee. No parece imposible de lograr, si se tiene una ruta específica, los medios y el equilibrio político suficiente para poder tratar con los actores políticos, tanto los desplazados como los emergentes.

Segundo Colofón

Da la impresión que es posible lograr mayores niveles de Inclusión Social. No queremos caer en un optimismo desaforado. Por otra parte, parece que la población presenta más bien una tendencia a un optimismo moderado y una cierta confianza en lo que la labor gubernamental pueda hacer. Qué tan funcional sea un modelo de desarrollo que no se centre tanto en la dualidad pobreza / riqueza, sino en la de exclusión / inclusión está por verse. Si bien no todo es plata, mucho es plata. Veremos. 

VIENE DE: INCLUSIÓN SOCIAL O CONTRA LA POBRETOLOGÍA (I) http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/10/inclusion-social-o-contra-la.html

CONTINÚA EN: PARTE TRES DE INCLUSIÓN SOCIAL O CONTRA LA POBRETOLOGÍAhttp://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/10/parte-tres-de-inclusion-social-o-contra.html
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jueves, 27 de octubre de 2011

INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (I)


INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (I)

“Hay tres formas de mentir: Las mentiras descaradas, las medias verdades, y las estadísticas” (Anónimo)

Pensé titular este artículo “Contra la Estadística”, pero la Estadística es una ciencia respetable y extremadamente útil, cuando se la sabe usar. Como toda herramienta debe ser utilizada de acuerdo a sus propias reglas. Si tomo un martillo por la cabeza en vez de por el mango, mi capacidad de colocar un clavo en su lugar queda por lo menos obliterada. Si trato de usar una computadora para que piense por mí, me encuentro con esa famosa frasecita sobre las computadoras: Confiables, Exactas, Estúpidas e Imbéciles, o el conocido SISO: “shit in, shit out”. Para transportar una aspirina puedo emplear un portaaviones, y la aspirina será transportada, aunque de manera bien poco eficiente. En la Estadística hay deformaciones que no proceden de sí misma, sino de su empleo para apuntalar objetivos políticos. En diversas ocasiones hemos señalado los grandes problemas que hay alrededor de las Estadísticas aplicadas en el Perú. Como arma política es sumamente interesante, de cara a la opinión pública de la ciudadanía. Creemos, por ejemplo, que la pobreza ha disminuido, aunque cada gobierno ha añadido su batiburrillo a las labores de recolección de información, su interpretación y difusión de acuerdo a sus muy particulares intereses. Es muy bacán si como gobierno podemos decir que se redujo la pobreza, o que el analfabetismo ha sido erradicado. Sin embargo, si rascamos un poco debajo de la superficie encontramos algunos hechos poco felices, que atemperan cuando menos el optimismo.

Medir Pobreza y medir Inclusión

La Inclusión Social y la Pobreza son temas complejos. Que hay relación entre ellos, es obvio, pero cuál pueda ser ésta no está claro. Empecemos por la Pobreza: Su medición es uno de esos hechos poco felices en los que se toman decisiones sobre la base de la publicidad de indicadores confundidos con Valores y Variables, y Variables confundidas con las Definiciones Operativas, Nominales y Reales, y éstas últimas a su vez confundidas con Conceptos. Así si resulta que este mes gastaste 50 céntimos más que el anterior, saliste de la Pobreza. Ello linda con el absurdo, y proviene de confundir un indicador con un concepto, y éste con una situación. No sabemos quién determinó una cifra y no otra como límite, ni por qué ni cómo, aunque supongo que debe haber muy buenas razones. Además está la cuestión de la foto y la película: Yo puedo tomar un momento determinado justo antes de que suban precios, y decir abusivamente que la pobreza bajó porque el indicador tal bajó, y atención, no es que eso sea necesariamente falso, es apenas falaz. Si al día siguiente de que anuncié con bombos y platillos la reducción de la pobreza resulta que suben los alimentos y combustibles, tendría que rehacer toda mi ecuación, y corregir lo dicho, porque el gasto de 50 céntimos, uno, dos o cinco soles de más ya no corresponde al nivel de precios con el que se hizo el primer cálculo. De hecho, los cambios en los niveles de precios modifican los valores del indicador de un año para otro, de un mes para otro, e incluso de una semana o día para otro/a. Si yo anuncio hoy que la pobreza bajó porque bajó el indicador de gasto, y mañana suben los precios de subsistencias o combustibles, y no modifico la información, pues digo la verdad cuando digo que el gasto es mayor, pero con los precios de ayer, no los de hoy. Tengo entre manos un dato real, pero manipulado e interpretado de manera sesgada para dar la impresión que avanzamos. Y eso linda con el engaño.

El 16 de Octubre fue el día internacional de las personas con discapacidad, y además es día nacional de la educación inclusiva. Como quiera que estas efemérides nos importan y están en relación directa con el tema que nos ocupa, debiéramos tratar de ellas a la luz de lo mencionado. ¿Cómo medimos la Inclusión Social? ¿Qué relación tiene la Pobreza con la Inclusión? He aquí un debate que seguramente es muy académico, pero que debería interesarnos, pues de lo que saquemos en limpio determinaremos acciones a tomar.

De donde salen los Indicadores

Los Indicadores salen de determinadas Variables a través de las cuales se determina la presencia o no de una determinada situación. Decimos que el nivel de gasto mensual que las personas realizan es un indicador razonablemente confiable de su nivel socioeconómico. No es descaminado. Es obvio que cuando hacemos un gasto priorizamos ciertas cosas antes que otras, salvo que estemos medio chiflados. Por lo general comemos antes de comprarnos una casa, y entonces de la variación de ese nivel de gasto se puede deducir la situación de los pobres. Si gastas más – precios ceteris paribus, es decir, si gastas más con precios iguales – es porque sin duda mejoras tu calidad de vida, eso es bastante obvio. El dato puede asumirse con moderado optimismo, sobre todo si ese aumento es constante en el tiempo y no sufre decrecimientos notables. El indicador mide un valor en dinero, que si aumenta indica que el número de pobres baja, y si disminuye indica que el número de pobres sube. Y de ahí sacamos los porcentajes a los que tan aficionados somos.

La Variable del Gasto es entonces importante para medir, y seguramente se eligió porque hay mucha economía informal y subterránea, y medir los ingresos resulta muy difícil. Pero ¿qué es la Pobreza, o qué es ser pobre? ¿Y qué relación tiene con la Inclusión Social? Normalmente para llegar a los Indicadores hemos tenido que pasar por todo un proceso que empezando desde el Concepto, "baja" a la Definición, llega a una Definición Operacional, de ahí se determinan Variables para culminar, ahí recién, en los indicadores.

Concepto de Pobreza

INEI, cuya página consultamos, reconoce que medir la pobreza es un tema complejo. Se relaciona con diversos conceptos opuestos, como la riqueza; o con conceptos complementarios y traslapados, como por ejemplo el “estatus” o la “insatisfacción”, que se relaciona con la percepción de las propias necesidades. Las necesidades humanas son extraordinariamente complejas, con rasgos objetivos y subjetivos, no es solamente que yo sea pobre si no tengo plata, también la sensación manda. Una persona se puede sentir más pobre porque no puede resolver la necesidad de llenar la piscina por ejemplo, y esa sensación lo puede llevar a percibir que “desciende de nivel”, pues no puede efectivamente satisfacer la necesidad de bañarse cuando hace calor. La sensación de carencia es, pues, importante. Pero hay también el aspecto objetivo, sobre todo si se vive en un clima muy caluroso, y la ausencia de bañera, poza o piscina puede implicar la muerte por deshidratación. Y los muertos no gastan. El 89 % de la población sobreviviente del Perú se computa a sí misma como Pobre, según la Encuesta Nacional de Hogares. Es una interesante discusión académica, si bien soslaya las situaciones reales, como todos los conceptos. Pues ser pobre es una cosa, y otra cosa la Pobreza en cuanto idea o concepto. Aterrizar el concepto para los estadísticos resulta muy complejo, porque prefieren tratar con generalidades, y no es que esté mal, es que simplemente en medio del tráfago intelectual y matemático se les escapa la perspectiva humana.

Comprender el concepto "Pobreza" se dificulta cuando tratamos de describirlo: Si hablamos de necesidades básicas, entonces cuáles son las no-básicas. La alimentación es definitivamente importante, pero el mantenimiento de la Salud, la calidad de la vivienda, la posesión de vestido y abrigo, el acceso a la educación, la capacidad de ejercer ciudadanía, el acceso a los derechos humanos, etcétera pueden ser considerados en sí mismos o en relación con la ingesta de alimentos o cualquier otra idea. Es que según las condiciones te puedes morir o enfermar tanto si no comes como si comes mal, o hace demasiado frío y estás a la intemperie o sin ropas adecuadas, o sin las vacunas correspondientes. Las condiciones de vida presentan facetas interrelacionadas: Si gozo de salud, es porque mis requerimientos nutricionales están más o menos cubiertos, pero si no puedo solventar el costo de las vacunas o el tratamiento de accidentes o enfermedades me muero igual. Vivienda es toda cosa con techo, pero si no tengo desagüe mi posibilidad de enfermar aumenta, y si gasto en sanarme limito la compra de alimentos. La vulnerabilidad es, por ende, un concepto muy presente. Se puede vivir al borde de la pobreza de modo más o menos permanente, según  mi grado de vulnerabilidad.

No es demasiado difícil catalogar a una persona pobre. El problema es clasificar a grandes cantidades de personas como tales, lo que es necesario si tratamos de tomar decisiones con recursos escasos. Hay que cuantificar para saber cuánta gente es pobre. Y por eso tenemos que discutir qué significa ser pobre. INEI detiene aquí su preocupación, en sus documentos públicos salta directo a los métodos de cuantificación. Es como si nos dijeran que, bueno, el problema es complejo, no nos corresponde a nosotros más que las malas noticias, así que lo que necesitamos es un método simple, pasar por alto la discusión sobre la Definición Real, que es medio filosófica, e irnos de frente a una definición nominal, que entendemos mejor y nos permite avanzar. Ahí es que nos dicen que la premisa es: hay pobreza cuando una o más personas muestran un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia. 

Qué sea eso de la sobrevivencia queda una vez más en el aire, como concepto es lindo. Parece que cuando de estadísticas se trata nos apuramos en pasar a la tranquila superioridad de los números, porque para qué vamos a explicarles a alpacas y vicuñas cosas intelectuales. Los números sirven para medir algo, y si ese algo lo dejamos en la nebulosa pues entonces nos faltará precisión y focalización. Definir la pobreza por la sobrevivencia (y sus mínimos) no parece que sea adelantar algo. También los presos de los campos de concentración Nazis sobrevivían. Pero por ahorrar saliva y palabreo ahí lo dejan.

Definición Nominal de Pobreza

Ya que eres pobre si no sobrevives, que es lo que se nos dice, podríamos jocosamente decir que eres pobre si ya estás muerto, pero que si no te has muerto todavía es probable que no seas pobre, y eso significaría que estás en un nivel de bienestar superior al de la línea de sobrevivencia. A la vez podríamos decir que puede que no estés muerto pero sí en proceso de morirte, precisamente porque estás por bajo la línea de supervivencia. Yo me sospecho que eso se puede medir usando esa cosa estadística denominada “expectativa de vida”: cuánto tiempo vivirías si las condiciones que presidieron tu nacimiento se mantienen. Lo interesante de esta definición nominal es que nos proporciona una línea de pobreza, es decir una línea que puede medirse considerando las condiciones en las que saldrás de la situación de candidato a la fosa, hacia una situación de bienestar, signifique eso lo que signifique.

En consecuencia - no creo que lo hayan pensado - el bienestar se mide en la medida que puedes sobrevivir o no, entendido como que alcanzas una cierta edad. Si sobrevives posees un nivel de bienestar y no eres pobre. Y si te mueres, es porque no tienes el nivel de bienestar requerido para la sobrevivencia y te mueres antes de lo que debes, y por eso eres pobre. Tengo la penosa sensación de que están razonando en círculos. No soy estadístico, pero me parece un tanto circular y simplón considerar que si te estás muriendo es porque estás por debajo de los niveles de bienestar. Los conceptos de bienestar, sobrevivencia y pobreza en apariencia no han sido estudiados ni profundizados cabalmente, puede que por la urgencia de dar una cifra con la que se puedan hacer cosas. Los estadísticos no son malos chicos, solamente es que ven las cosas en términos de escalas y números. Atraquemos con esto provisionalmente.

Cuantos pobres hay

Se trata entonces de hallar Variables, de preferencia solamente una o dos, significativas y manejables, de modo que trabajemos menos para llegar a lo que queremos. Hay tres métodos de medición internacionalmente reconocidos: Línea de pobreza (LP), Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el integrado (I), que combina las dos anteriores. Hagamos el análisis correspondiente. En 1997, en América Latina, doce países empleaban el LP, ocho el NBI, y siete el Integrado. El indicador de marras que se ha publicitado hasta el extremo para decir que somos menos pobres proviene obviamente del método de Línea de Pobreza.

El empleo de uno u otro método depende de la definición de pobreza, que ya hemos visto presenta algunas falencias conceptuales. LP se basa en el consumo privado, en tanto que NBI se orienta hacia la inversión pública y privada, y el consumo público. Así, a vuelo de pajarraco, parece que integrar ambos resulta ser más informativo, desde que las personas no se mueren solamente por no tener plata, sino porque puedes tener toda la plata que quieras y no haber hospital a 100 millas a la redonda; o no hay carreteras para transportar alimentos y producir una oferta nutricional equilibrada; o no hay iluminación y caes en un agujero y te mueres.

Se elige un método por razones prácticas metodológicas y de proyección demográfica y económica. Veamos qué pasa con el método Integrado al clasificar a los pobres: Pobres crónicos - grupo más vulnerable con al menos una NBI e ingresos o gastos por debajo de la línea de pobreza; Pobres recientes - los que tienen sus NB satisfechas pero sus ingresos por debajo de la línea de pobreza; Pobres inerciales - los que tienen al menos una NBI, pero con ingresos o gastos por encima de la línea de pobreza; y por último los Integrados socialmente, - no tienen necesidades básicas insatisfechas y sus gastos están por arriba de la línea de pobreza.

Aunque en teoría en el Perú empleamos el método Integrado, solamente escuchamos hablar de Pobres y Pobres Extremos, lo que sugiere una especie de conspiración de silencio para no mencionar ese tema lisuriento de Pobres Crónicos, Estructurales, Recientes o Inerciales. El dato de reducción de la pobreza que todos manejamos proviene de un indicador del método LP, y así pasamos olímpicamente por alto problemas conceptuales graves, como el de la separación entre políticas económicas y sociales. Según parece, optamos en el pasado por mantener “cuerdas separadas” en tal sentido, con el efecto perverso de la estigmatización de la pobreza, y el contenido ideológico anexo de que si el pobre es pobre es porque se lo merece. Además, privilegiar la LP pasa por agüita caliente la estructura económica, e introduce coyunturas como el tipo de cambio. Otro problema más, bastante práctico, es que el Método Integrado siempre registra mayor cantidad de pobres que si solamente trazamos una raya en el piso, pues en buena cuenta y con un par de trucos, elegimos de acuerdo a nuestra conveniencia por donde la hacemos pasar. Un indicador basado en una Línea de Pobreza rinde más réditos políticos, o sea permite administrar más jarabe de pico a la población y hacerle creer que la pobreza disminuye, aunque tengamos un déficit de infraestructura enorme. De hecho, es el caso del Perú.

Ah, las definiciones

Maquillar es fácil si se sabe cómo, y aprovecha tanto de la ignorancia estadística de la población como de la candorosa confianza que se tiene en los liderazgos políticos. Ir de la definición nominal a la operacional de manera “conveniente” es uno de los tantos procedimientos de hacer la finta que existen en nuestra patria.

Para que no crean que me mando sin saber, tomemos el caso del concepto “hacinamiento”, que indica cuántas personas viven en una habitación. En Bolivia la cifra es 2.5 personas, y eso significa que tres personas viviendo en una habitación de un tamaño determinado es hacinamiento. Pero en el Perú para que una habitación esté hacinada, requieres de cuatro personas. Es decir lo que en Bolivia es hacinamiento, NO es hacinamiento en el Perú.

La cantidad de indicadores también cuenta. Bolivia considera la salud un NBI, por ejemplo, pero el Perú no lo hace. Es decir, gastas al mes 300 soles y en consecuencia NO eres pobre. Claro que igual te morirás porque el Hospital más cercano está a 30 kilómetros de distancia a campo traviesa. Y así le "ganamos" a Bolivia cuando "comparamos" cifras. Claro que con el árbitro a favor, con más jugadores en la cancha y con canchas y arcos de diferente tamaño. Pero qué importa eso si ganamos. Pero el orgullo nacional ni se come ni cura enfermedades, y con tres personas estamos hacinados aunque digamos que es con cuatro, y en el Perú se dice que la Salud es una necesidad Básica SATISFECHA. Y Bolivia puede seguir siendo el premio consuelo del Perú, pero ello ya suena a hueco, porque nos ganan. Bueno, siempre nos queda Haití.

Los organismos internacionales

Ya hemos visto que los países miden como les da la gana, y por eso nuestras cifras no pueden compararse impunemente. Los organismos internacionales emplean sus propios modelos por sus propias e inescrutables razones, pero parece que algunas de ellas se ajustan a sus necesidades, que no a las nuestras. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, emplea la LP, que divide a los Pobres en Pobres Extremos, Pobres No Extremos, y No Pobres. Para hacerlo compara el ingreso con la LP para definir la magnitud de la pobreza, determina el costo per cápita diario expresado en dólares, define el valor de la LP, y el valor de la LP total, y luego califica a los hogares. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) emplea también una variante de la LP. Parten de una línea de pobreza extrema metropolitana que corresponde al valor de una canasta básica de alimentos metropolitana. La línea de pobreza extrema del resto urbano es asumida como el 95% de la línea de pobreza extrema metropolitana y la línea de pobreza extrema rural equivalente al 75% de la misma. La línea de pobreza total urbana es asumida como el doble de la línea de pobreza extrema, y la línea de pobreza extrema total rural es igual a la línea de pobreza extrema aumentada en 75%. Los hogares son calificados con los mismos criterios que sigue el BID. Quizá esto tenga algunas ventajas, al emplearse un criterio objetivo de cierto interés, el valor de una Canasta Básica. Por otra parte es obvio el sesgo urbano. El Banco Mundial (BM) compara el consumo con las líneas de pobreza. Para poder hacer comparaciones válidas, ajusta los datos de los países a dólares per cápita diarios en términos de precios internacionales, según la paridad del poder adquisitivo. Así define una línea de pobreza internacional, considerando pobres a los que viven con ingresos por debajo de dicha LP. Esto tiene la virtud de normalizar la data y poder comparar a los diversos países, cosa que ya vimos no se puede hacer con las cifras de cada Institución nacional.

Primer Colofón

Esto hace que nos preguntemos por qué, si existe la información para comparar, y las diversas cifras obtenidas por diversas metodologías, tenemos que asumir como criterio de reducción de pobreza uno y solamente uno, y además aquel que posee menos elementos de objetividad. No decimos tampoco que sea negativo, pero lo cierto es que su empleo ha tenido dos efectos en la Opinión Pública: Uno, dar la sensación de que estamos realmente superando la pobreza, y que por ende las políticas económicas establecidas desde los tiempos del fujimorismo tienen sentido, y Dos, el de invisibilizar el tema de la Inversión Pública en Necesidades Básicas Insatisfechas, con lo que se le encaja el problema de ser pobre a la población. Es decir, si eres pobre, es tu culpa
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CONTINÚA EN: INCLUSIÓN SOCIAL O CONTRA LA POBRETOLOGÍA (II)http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/10/inclusion-social-o-contra-la_28.html

miércoles, 14 de septiembre de 2011

EDUCACIÓN E INCLUSIÓN SOCIAL

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Para algunos, hablar de comida es bajo. Y se comprende, porque ya comieron.” (Bertold Brecht)


Hoy se habla en todos los idiomas de Inclusión Social. De hecho, los resultados de las últimas elecciones podrían interpretarse como un incomodísimo empate entre dos posiciones básicas: Crecer para incluir, o Incluir para crecer. Como dos hermanos enemigos, parecidos pero no iguales, y a veces opuestos, ambas posiciones requerían de una u otra manera ser armonizadas para impedir la espantosa posibilidad de la polarización política, tantas veces padecida por los peruanos a lo largo de su historia. La muñeca política del premier, y ciertamente la disposición abierta - e incluso sincrética - del presidente de la república arrojan resultados sorprendentemente favorables en la opinión pública, si le creemos a las encuestas de opinión. De paso, no es que les creamos más que antes. Ciertamente, las empresas de opinión pública tienen que vivir de su credibilidad, y no pueden estar eternamente haciéndose el harakiri, como sí parece ser el caso de ciertos medios de descomunicación.

Por otra parte, la Educación siempre ha sido considerada como una herramienta importantísima de ascenso social, con lo que entonces la posibilidad de que pueda ser utilizada como herramienta de inclusión social resulta interesante de visualizar. Creemos que el sistema educativo, tal como está, no solamente no es inclusivo, sino que más bien perpetúa la exclusión social, claro, a no ser que cambie de una u otra forma, pero demasiadas veces ha ocurrido que los Odres Viejos revientan cuando se les echa Vino Nuevo, y esperar que cuatro o cinco medidas aisladas permitan un proceso de cambio sostenido a veces no es realista. Como en el París de mayo del 68, y tal vez como los pingüinos chilenos de hoy, para ser realista hay que pedir lo imposible. Y nos parece que de eso se trata hacer una Revolución Educativa.



Educación Inclusiva



La Educación Inclusiva es un modelo pedagógico dirigido a enfrentar el problema de la Diversidad de los alumnos. Los niños y niñas son diferentes entre sí, y se trata de enfrentar este problema, que se transparenta en diferentes maneras de asumir la realidad, por oposición a un modelo que fuerza la integración de todos a unas mancuernas educativas ideologizadas. Esto de la Inclusión muestra aquí una relatividad. Incluso las personas más iguales entre sí son diferentes por razones de variabilidad genética. El problema es cuando empiezan a establecerse grupos de excluidos, que siempre suponen grupos de incluidos. Por alguna razón que nunca se nos ha alcanzado, los grupos de incluidos siempre son mucho menores en número, y tienden además a aislarse y formar ghettos de incluidos.



Creo que vale la pena hacer la distinción entre Integración e Inclusión: Se integra cuando los diversos excluidos son forzados a adaptarse al sistema pre-existente, en cambio se incluye cuando es el sistema el que se adapta a la diversidad de las personas.



Dado que un elemento importante de la planificación educativa es el diagnóstico, el conocer a los alumnos implica identificar sus características diferenciadas en habilidades, capacidades, intereses, estilos de aprendizajes, cadencias y ritmos, etc. Los alumnos enfrentan en general los mismos retos de aprendizaje, pero responden ante ellos a su propia manera, y por eso el buen maestro, la buena institución educativa y el buen sistema educativo se esfuerzan por conocerlo para responder a sus necesidades. No aspiramos por lo tanto a uniformizar mentes ni a hacer que los alumnos marquen el paso, como estamos seguros le encantaría a algunos nostálgicos de la palmeta, el ghetto y el patriarcalismo.



Quienes son los excluidos.



Los hay de todas menas y calibres. Nuestro sistema socio-político-económico se ha dedicado con calidad de especialista a construir exclusión social, de manera que hayamos una frondosa clasificación en nuestro hermoso país. Existe exclusión por carencia de medios económicos – léase pobreza -, exclusión por pertenencia a minorías étnicas, culturales y/o lingüísticas, de género o de grupo etáreo (a veces esas minorías son tan grandes que parecen mayorías), o exclusión por situación de desventaja social, como es claramente el caso de las personas con discapacidad.



Ahora imaginémonos una mujer, quechuahablante, anciana, pobre y discapacitada; y llegaremos al non plus ultra de la exclusión social. Sin embargo, esto tiene sus relatividades. La pobreza es el grande y definitivo exclusor, en la medida que todo lo demás lo que hace es enajenar a la persona de la posibilidad de disfrutar de las mismas posibilidades sociales de los incluidos. Estas posibilidades se centran en el disfrute de los derechos y en el pleno acceso a los mercados de factores.



En qué consiste la exclusión



La exclusión es un hecho concreto. Y se puede vivir desde dos perspectivas: Desde arriba y desde Abajo. Claro, no es lo mismo comer que no comer, ni es lo mismo tener un sentimiento generoso desde la mesa del cafetín, cuando una anciana quechuahablante te pide limosna, que mirar desde lejos el banquete que otros se dan. La famosa sensación del “resentido social”, que ciertas personas consideran como una suerte de espantosa condición moral, muchas veces es el pre-requisito (término horrible) del ascenso social. La sensación de estar fuera de los de abajo no solamente es la pasiva de no pertenecer, sino la activa de percibir el rechazo, con el raciocinio posterior casi sin palabras – las imágenes cuentan más – de que el mainstream corre por un lado, y yo, mi familia y mis referentes por otro muy distinto y harto deprivado. En los niños y jóvenes se manifiesta poniendo en cuestión – siempre en imágenes más que en palabras - el orden general sobre el que se establece la posición de mi familia. La omnipotencia de mis padres y la base de su autoridad se ve remecida por un sistema de valores allá afuera que no es el que mi familia y mis referentes me enseñaron, y que más bien se opone a él. Esta sensación es desestabilizadora y destructiva, y requiere de ser procesada, lo que inevitablemente ocurrirá de uno u otro modo. Pero tratemos de no deslizarnos a la subjetividad.



Las personas excluidas lo son porque no se les permite el pleno disfrute de sus derechos, y porque se les bloquea la libre concurrencia a los mercados de factores económicos, es decir a los mercados de Tierra, Trabajo y Capital. Hay relación entre ambas circunstancias, por supuesto, lo que explica en gran medida la existencia de la informalidad política y económica, es decir la construcción de un “orden subordinado al Orden” donde pueda incluirme. Los mercados de factores, vale decir, la propiedad, las posibilidades de ascenso laboral y la disposición de Capital de Trabajo han sido de diversos modos, antiguos y modernos, expropiados por determinados grupos. Esta expropiación se ha sostenido desde la conquista española hasta la fecha, y ello a pesar de ciertos procesos democratizadores que la sociedad peruana ha sufrido a lo largo de los siglos, pero a los que cierta Derecha Recalcitrante aún se opone, aunque en la actualidad solamente les pueda oponer vetustas, rancias y olorosas ideas provenientes de lo más graneado del conservadorismo novecentista. Para ciertas gentes, el racismo, la segregación y el ghetto no pasan de moda.



Derechos Humanos y Progresividad



Uno de los grandes problemas con los Derechos Sociales, Económicos y Culturales es que, a diferencia de los Derechos Civiles y Políticos, solamente se pueden efectivizar medianamente si se cuenta con los medios para hacerlo. Por cierto, a nadie parece molestarle que se gaste un montón de recursos en un juicio, o en un procedimiento de hábeas corpus; pero cuando se trata del derecho a la educación o a la salud, todo se detiene “hasta que haya medios económicos”. Esto significa que la aplicación “progresiva” de los derechos Sociales, Económicos y Culturales ha significado simple y llanamente su no aplicación hasta que la economía “crezca”, es decir se asumen los derechos humanos como una suerte de sobrecosto que se cubrirá cuando haya plata. Y aquí podemos ver en acción esa forma retorcida de pensamiento en muchos de nuestros economistas dizques liberales. Esta idea puede que sea muy interesante para los que la mueven, pero honestamente pienso que si un excluido la sostiene es porque, a decir de Nietzsche, está poseído por una moral de esclavo. Pero como dijimos líneas arriba, tratemos de evitar la subjetividad.



El problema de la progresividad fue enfrentado por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que de hecho es el órgano competente para interpretar el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que si no me equivoco nuestro país ha ratificado. Aunque algunas de nuestras eclesiales autoridades puedan considerar que los derechos humanos son una tontería o algo más subido de tono, entendemos que a las gentes normales sí les interesa esto. La progresividad en Educación por lo tanto no significa lo mismo que solía significar para el régimen de Alan García, que felizmente ha terminado: Un pretexto para hacer la finta de que algo se hace, aunque en la realidad se haga muy poco o nada. De hecho, según este Comité, la aplicación progresiva del pleno derecho a la Educación NO significa que se vaya hacia atrás, que se desactive lo avanzado o que se dedique menos dinero.



¿Qué puede hacer la Educación en este contexto?



En la actualidad, dado que el actual gobierno parece mostrar una voluntad de cambio y de hacer las cosas con inteligencia y prudencia, el tema de la Inclusión Social resulta mucho más visible, y se entiende que los esfuerzos de todas las entidades del estado se dirigirán al objetivo de eliminar o cuando menos reducir en serio la Exclusión Social. La Educación debería terminar alineándose a ello.



Siempre de acuerdo con el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, el Derecho a la Educación posee un perfil con cuatro rasgos fundamentales, de manera que la aplicación progresiva del pleno derecho a la Educación, tanto hacia los sectores excluidos, como hacia la población en su conjunto no puede significar hacer la finta, porque de hecho tiene que respetar estos rasgos:



1. La Asequibilidad: El estado debe garantizar la disponibilidad de escuelas, docentes y medios adaptados a los requerimientos de los sectores excluidos. Pensamos aquí en el estado actual de la Educación Intercultural, la Inclusión educativa o la Educación a Distancia, y encontramos en grueso que la Asequibilidad parece estarse intentando desde buena cantidad de tiempo atrás, ya que tiene relación con la cobertura, que en nuestro país es alta. Lo obvio acá es que asegurar el Derecho a la Educación está asociado a que haya un número adecuado de escuelas donde los docentes estén preparados y entrenados para la inclusión (muy pocos), la infraestructura y mobiliario estén adaptadas al tema (pensemos en la accesibilidad para las personas con discapacidad motora), y disponibles los materiales educativos necesarios (la adaptación de los textos al entorno rural, los idiomas originarios o el lenguaje Braille está en muchos casos por hacer).



2. La Accesibilidad en el sentido mencionado – distinto del de Accesibilidad para las personas con discapacidad, referido a un tema arquitectónico-urbanístico -, implica la maximización del acceso al sistema educativo, y la total eliminación de los obstáculos. La idea es que todos puedan participar, y por lo tanto aquí se mencionan tres dimensiones de la accesibilidad: La física, la económica y la no-discriminatoria. Esto parecería estar más o menos asegurado, pues que no requiere más que voluntad política, y está en un nivel análogo al que está el Parto vertical en los centros de Salud, contando con una aceptación casi total, aunque en la aplicación esto no se vea tan claramente.



3. La Adaptabilidad: Se refiere a la obligación de garantizar una educación adaptada a las necesidades de las diversas sociedades y comunidades nacionales, y que responda a las necesidades de los alumnos en sus contextos sociales y culturales. Esto puede asegurarse con mayor o menor eficacia potenciando la Diversificación Curricular, entendiendo que hayan especialistas que la apliquen, por supuesto. En ese sentido, aunque sabemos que se ha previsto el caso, la eterna distancia entre la norma y su aplicación da lugar a que declarativamente todo vaya muy bien, en tanto que en la realidad concreta no siempre las cosas sean tan bonitas como se pintan. Si la capacidad para diversificar no está debidamente difundida en general, menos va a estarlo para casos específicos de inclusión de diversidad cultural o de discapacidad.



4. La Aceptabilidad: Se refiere a la obligación de asegurar la famosa Educación de Calidad, lo que implica que los programas y métodos se ajusten a las normas de calidad, y que la educación impartida resulte aceptable para los padres de familia y los usuarios del sistema. Somos conscientes de los grandes problemas que se enfrentan para lograr una Educación de Calidad generalizada. En todo caso, lograrla para determinados sectores excluidos podría ser una interesante experiencia a replicar.





Colofón



Una Educación Inclusiva depende entonces de las Cuatros A: Asequibilidad, Accesibilidad, Adaptabilidad y Aceptabilidad. Un bonito ejercicio sería construir indicadores para ellos, y aplicarlos a las escuelas y al sistema en su conjunto, ejercicio que pediremos seguramente a algún colega. Hasta la próxima.