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lunes, 13 de enero de 2014

POR QUÉ LA EDUCACIÓN NO VA A MEJORAR - Entre la realidad y la Finta del Poder

POR QUÉ LA EDUCACIÓN 
NO VA A MEJORAR -
entre la realidad y la Finta del Poder

la única verdadera obligación que tenemos en la vida es la de no ser imbéciles.
(Fernando Savater 
Ética para Amador)


Lo dice la gente, es rica y suavecita.
(Publicidad de una margarina)


Leo en la revista PODER 360 grados del 10 de Enero de 2014 un artículo referido a los actores con Poder suficiente para cambiar la Educación. Y siento mucho tener que sonreírme con tristeza pero muy molesto. Y lo hago porque no sé si por postmodernidad, intención o simple ausencia de neuronas operativas en número suficiente, se toma el rábano por las hojas y se confunde la velocidad con el tocino, que es como si dijéramos por acá confundir los pallares con la Autonomía Universitaria. Y como hay "rectores" que confunden la autonomía universitaria con su lonchera, mejor congélenme la sonrisa por ahora.


Actores con poder para transformar la educación en  el Perú


Para averiguar quiénes son los Actores con poder para transformar la Educación en el Perú (Véase el gráfico adjunto) no se les ocurrió mejor idea a los de la revista y la ONG Enseña Perú que encargar una Encuesta a IPSOS APOYO. Si no me creen véanlo, acá está el link:  http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=7658


Los resultados son interesantes, pues Ipsos Apoyo, aunque con claro sesgo político y más que dudosa credibilidad, sin embargo conserva en sus activos algo de profesionalismo. Que esta encuesta tuviera fines políticos no parece tan evidente, así que podemos atribuir verosimilitud a sus resultados, pero ese no es el problema, sino el concepto de Poder empleado, básicamente el mismo que se emplea para la encuesta anual del Poder en el Perú, y que no es otro que la Opinión de la Gente.  

Entre los Hechos y las Opiniones

No sé si debería explicar esto, pero trataré, porque confundir Hechos y Opiniones ya es un problema nacional producto de nuestra muy mediocre Educación. Imagínese, querido lector, que queremos llegar a la ciudad de Iquitos. Usted y yo sabemos que lo lograremos buscando una fuente de información fiable y válida que nos informe donde está esa hermosa ciudad, es decir en qué dirección y distancia dadas con respecto al punto que ocupamos ahora. Pero como somos muy originales hemos decidido averiguar esos datos a través de una Encuesta. 

El resultado de dicha encuesta resultará de la tabulación de las respuestas a ciertos reactivos construidos para resolver Variables como Dirección y Distancia respecto al punto donde se toma la encuesta, datos que nos proporcionarán indicadores para determinar la dirección y distancia a Iquitos, si es que queremos llegar allá, se entiende. Ahora bien, en el actual estado de los conocimientos geográficos en nuestro país, una encuesta no nos dará una respuesta concluyente sobre ello, y no servirá para llegar a Iquitos. 

Hechos y Opiniones sobre el Poder  


Apliquemos ahora a nuestro tema: Queremos saber quiénes son los actores que poseen Poder para transformar la Educación. Como en el caso de la Ubicación de Iquitos debemos establecer Variables que refieran al Poder de Transformar, para ver si hay actores que las posean. Eso requiere una Definición Operacional de Poder, que tome en cuenta sus partes y facetas y que se aplique a diferentes actores sociales para ver si los dichos actores los tienen o no. Si los tienen podrán  Transformar la Educación. Si no los tienen, no podrán hacerlo, y serán impotentes (carentes de potencial) para ello. 

Luego, hay que encontrar fuentes fiables y válidas que nos permitan identificar puedan quiénes podrían conducir un esfuerzo para Transformar la Educación, esto es quiénes poseen Poder para hacerlo. Preguntárselo a la gente es como preguntar por donde sale el Sol en las mañanas y considerar la respuesta estadística como Verdad. Si la gente opina que la Tierra es plana o que el Sol sale por Occidente, y eso se considera la Verdad, pues entonces la realidad exterior no existe fuera de la percepción subjetiva, con consecuencias más que curiosas.


Objetividad y Subjetividad


Espero no tener que explicar que así TODO EL MUNDO diga y opine en referéndum que el Planeta Tierra es Plano y el Sol sale por Occidente, tales creencias no modificarán un centésimo de milímetro el carácter esférico geoidal de nuestro Planeta, y menos la dirección de giro sobre su eje. La Forma y el Movimiento son datos Objetivos que no dependen de la Opinión de la gente. Dichos datos suelen obtenerse de la corroboración empírica por vía de la Observación.


Ahora bien, cuando hablamos de Política y de Poder - y el Poder sin posibilidad de Cambiar o Transformar una situación A en una B, no es Poder -  no hablamos de algo subjetivo sobre la que puedo opinar como me dé mi regalada gana. Si en mi ingenuo autoengaño relativista y postmoderno lo hago, me quedaré en Babia sobre lo que pasa objetivamente. 

La pondré simple: Si la Educación peruana está hasta el queso y tal situación no cambia, ello puede ocurrir por una de dos buenas razones, o por una combinación de ambas: 

Porque no se puede
o
porque no se quiere 



Opinión y Hecho


Notemos que la Encuesta de marras NO INFORMA QUIÉNES TIENEN PODER PARA TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN. Lo único que dice, y eso lo hace con mucha corrección, aunque con absoluta inutilidad, es QUIÉNES CREEN LOS ENCUESTADOS QUE TIENEN PODER PARA TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN. 

Ambas cosas son asaz diferentes, amables lectores, pero suena lindo y pomposo llamar a la Encuesta Anual "Encuesta Nacional del Poder", aunque no informe absolutamente nada útil sobre el Poder en el Perú, ni para Transformar la Educación, ni para nada. Pero echar al fresco harto jarabe de pico sobre la Educación está de moda, y el haberla percibido como Problema Nacional permite que cualquier pelandusco diga cualquier bobada sobre ella. Para remate, es de muy mal tono desnudar la verdadera importancia de la cuestión usando de criterios objetivos, pues resulta más bonito y rendidor ir a la percepción subjetiva de la gente, tan cómoda y manipulable ella. Y así se habla de Educación en forma análoga a la vieja y efectiva publicidad de la margarina Manty: Lo dice la gente, Manty es rica y suavecita, y eso aunque el producto fuera un ladrillo incomible. 


El Poder de Transformar la Educación


No le voy a hacer su chamba a la Revista Poder 360, a Enseña Perú ni a Ipsos Apoyo, me limitaré a un par de cosas sensatas, ya si quieren más ese es otro precio. Porque si de algo estoy seguro es que alguien pagó por esa Encuesta y que otro cobró por hacerla. La chamba más elemental que nadie se tomó la molestia de hacer, por no poder o por no querer, era objetivar el concepto fundamental del Poder para poderlo convertir en variables y Valores que permitieran hacer una investigación más o menos coherente. No soy ningún genio, pero me sé que necesito manejar un buen concepto de poder, y para eso debo ver sus definiciones. Busco entonces para empezar en Word Reference el significado del término PODER y desde aquí razono.


  1. m. Dominio,facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa:
    poder para contratar personal.
  2. Fuerza,vigor,capacidad:
    poder de convicción.
  3. Posesión actual o tenencia de una cosa:
    tiene las llaves en su poder.
  4. Suprema potestad rectora y coactiva del Estado:
    los monarcas absolutos acumulaban todo el poder.
  5. Facultad que alguien da a otra persona para que,en lugar suyo y representándole,pueda ejecutar una cosa. Más en pl.:
    le dio poderes para acceder a su cuenta bancaria.
  6. pl. Facultades, autorización para hacer una cosa:
    dio a su administrador poderes para gestionar su hacienda.
  7. poder absoluto Despotismo.
  8. poder adquisitivo Posibilidades económicas de una persona,capacidad que tiene para adquirir bienes o servicios.


Las acepciones pertinentes al efecto son la (1), la (2) y la (6), por referirse a las condiciones necesarias para ejercer la Tarea prescrita al PODER, que es Transformar la Educación Peruana. Dicha Nota agregada al termino PODER le limita el significado. En consecuencia, aunque UNESCO es una Institución reconocida en Educación y Cultura, y posee muchos y buenos profesionales, carece de la facultad y jurisdicción para intervenir en el Perú y de hecho nadie la ha autorizado. La Universidad de Harvard posee también grandes capacidades, y tampoco tiene jurisdicción ni autoridad. Así que por muy grandes y bacanes que sean, NO PUEDEN, es decir NO TIENEN PODER efectivo para hacer cualquier cosa en el Perú, no digamos Transformar la Educación Peruana. Y eso digan lo que digan quienes lo digan, y opinen lo que opinen quienes lo opinen. 



Estas consideraciones se extienden a casi todas las Instituciones que según la Encuesta de Marras la gente cree que Tienen Poder Para Transformar la Educación en el Perú: La Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la Universidad del Pacífico, Fe y Alegría, GRADE, Empresarios por la Educación, IPAE, APOYO, CONFIEP, Foro Educativo, el Instituto de Estudios Peruanos, el Consejo Nacional de Educación (CNE), la Fundación Telefónica del Perú, etcétera, todos suenan lindos y pertinentes, pero ninguno posee la Capacidad para Transformar la Educación por sí sola, ni presupuesto ni personal al efecto, ni organización para ello. Para empezar, ninguna de ellas tiene entre sus objetivos la Transformación de la Educación Peruana. Es decir NO QUIEREN. Y aun en el caso de que quisieran, carecen de jurisdicción sobre la Educación Peruana más allá de sus muros. Necesitarían una autorización de quienes sí poseen el Poder nominal y/o real para Transformar la Educación, y solamente allí podrían intervenir.  

Es decir, aunque la gente diga lo que diga y se pase la Manty opinando lo que opine, estas Instituciones NO TIENEN PODER. E igual es con los muy respetables personajes que se mencionan en la dicha Encuesta, cuya intervención en Transformar la Educación Peruana sería más que bienvenida. Pero ídem, NO TIENEN PODER por las mismas razones que no lo tienen las Instituciones mencionadas.



Tratemos con el Sector Público, que en el Perú centraliza el Poder del Estado y tiene la RESPONSABILIDAD de la Educación, que debiera incluir el Poder Transformarla. Sin embargo, al revés de lo que se cree habitualmente, el NO PODER caracteriza al sector público por falta de liderazgo, recursos y capacidades, así como por la abdicación de sus responsabilidades por reducción de su jurisdicción, dada por la acelerada privatización de la Educación. Así pierde la Autoridad - que es, en buena cuenta, a lo que se reduce la autorización. Vale decir que opine la gente lo que opine, y digan lo que digan, NO TIENE PODER porque NO QUIERE.   


Wishful Thinking


El wishful thinking (o pensamiento sesgado hacia los propios deseos) y análogos pajaritos en la cabeza plagan el razonamiento de las gentes no solamente sobre la Educación sino casi sobre cualquier cosa en nuestro país. La mayoría cree que la opinión es un argumento válido per se, a veces incluso se defiende con el relativismo de "mi verdad" y "tu verdad". 

Damas y Caballeros, una opinión es respetable, pero el hecho al que se refiere debe poderse verificar contrastándolo con la realidad. Que una Institución tenga Poder de Transformar la Educación o no lo tenga se puede verificar empleando variables, valores e indicadores empíricos. La opinión ni es pertinente ni sirve. Hay datos objetivos para averiguar lo que se quiere averiguar, no necesitamos caer en el fundamentalismo de las opiniones y en un relativismo soso, sonso e ingenuo.


Coacción y Coerción

Una tortuga más se le ha escapado al respetable conjunto de Instituciones que emplea encuestas para averiguar quien tiene el Poder: El Poder no es una sabrosa entelequia conceptual que puede tratarse como Idea, tiene otras aristas más allá de su simple definición en Word Reference.

Como el personaje de Ficción He-Man anuncia bien clarito cada vez que blande su potente espada: ¡¡Ahora sí tengo el Poder!!. Así He-Man muestra que el Poder puede adoptar la dimensión positiva de obligar a otros a determinadas Acciones (Coaccionar), o la dimensión negativa de prohibir u obliterar en otros ciertas Acciones (Coercionar). Lo demás es entelequia y metafísica.

Aplicando estas dimensiones al Poder para Transformar la Educación podemos entender un poco mejor la cosa:

1. Coacción, es lograr que se ejecuten Acciones para Transformar la Educación y dirigirla a los objetivos que nos proponemos.

2. Coerción, es impedir las Acciones que estorbarían o impedirían el logro de esos objetivos.

Si las Instituciones o Personas no tienen capacidad para Coaccionar y Coercionar, simplemente no tienen Poder y no pueden Transformar Nada, aunque el mundo opine lo contrario.

Los ausentes

Algo podemos sacarle a la Encuesta, sin embargo. Podemos observar y sorprendernos de la ambivalencia de los opinantes con ciertas Instituciones en cuanto a su capacidad de coacción - coerción. Así también sorprende que no se hayan mencionado instituciones que ejercen clara coacción y/o coerción:

Los Medios de Comunicación influyen en la Educación de modo tan evidente y documentado que sorprende su ausencia.

Que no se haya mencionado a los órganos intermedios del Ministerio de Educación - DRES y UGELES - casi autónomos en la práctica, parece falta de información. Bien pueden considerarse estas instituciones como parte del problema, pero para averiguarlo una encuesta no parece muy pertinente que digamos.

Creo que todos sabemos que el Sindicato de Profesores (SUTEP) ejerce un notable PODER, y no se le ha mencionado siquiera en la encuesta.

Asimismo, se le otorga categoría de Actor que Transformaría la Educación a la Asamblea Nacional de Rectores, que sabemos realmente para qué sirve y a qué, y en qué dirección continuaría transformando la Educación peruana.

Primera Conclusión   

Es feo decirlo, pero digámoslo: La encuesta en cuestión no tiene ninguna utilidad fuera de confirmar los prejuicios de quienes la encargaron, administraron, tabularon y publicaron. El gasto realizado en ella no está justificado si se quería averiguar los hechos. Puede que lo esté si su intención es levantar ciertos actores en desmedro de otros. Pero para eso no se necesita la finta de la objetividad a través de una Encuesta.

Segunda Conclusión

Un análisis mínimo que no parecen haberse molestado en hacer ninguna de las Instituciones vinculadas implica tres aspectos a considerar cuando menos: Uno es adónde se dirige la Educación, es decir a qué fines empujarán las Instituciones que supuestamente van a Transformar la Educación. El Segundo es el análisis de fuerzas y actores que favorecen el Cambio, y el tercero el análisis de fuerzas y actores opuestos al Cambio. Dichos actores deben analizarse en función a sus motivaciones y peso específico, entre otros elementos, a fin de tomar decisiones de apoyo, neutralización o enfrentamiento.

Tercera Conclusión

Algo sí nos sugiere la Encuesta de marras: Los métodos para Transformar la Educación no son solamente positivos ni propios de un mundo éticamente neutro donde todos están de acuerdo, ni propios de un Mundo dividido maniqueamente entre los Malos y los Buenos. El mundo que nos plantea la Encuesta es uno monocorde, donde todos los actores sociales están de acuerdo en la necesidad de mejorar la calidad de la educación, aclarar sus fines y corregir su ética.

Esto, claro, es una finta más falsa que un billete de doce soles, porque hay hartos intereses de por medio, de los legítimos y de los otros, y porque nadie dirá que está contra mejorar la Educación, sino que disfrazará sus intereses definiendo de modo diferente qué significa Transformar la Educación, y qué medidas, actores y definiciones requiere.

Colofón

Como lo cortés no quita lo caliente, podemos también reír para tener claras las cosas. Tenemos nuestra hipótesis de base para definir qué hacen los poderes fácticos -. es decir, los poderes de hecho, verdaderos, reales, existentes, concretos. Los que cuentan con el Poder, los Medios, la Plata y los Recursos para Transformar la Educación creemos saber quiénes son, y con Humor se dice y se soporta mejor. No me crean a mí; el comediante George Carlin resuelve la pregunta con que iniciamos este artículo en el siguiente video. Disfrútenlo:

https://youtu.be/QVk_jeLyIGY


Salvo Error u Opinión

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lunes, 8 de abril de 2013

CRÓNICAS DE LECTURAS 27: LIBROS MAS LEÍDOS EN EL MUNDO


CRÓNICAS DE LECTURAS – 27
Los Libros más leídos en el  Mundo

I
La inflamación de los Indicadores

Que no es lo mismo “Libro más vendido” (Best-seller) que “Libro más leído” parecería más que obvio. Pero se confunden los periodistas, los políticos y otros que aspiran a creerse las propias falacias, y se comprende pues de eso viven. Pero como aquí tratamos de realidades y no de la visión del mundo que tratan de vendernos para que no preguntemos de donde salió la plata del depa de París, estamos obligados a ver y pensar. Nos encontramos una vez más con el fabricadísimo conflicto entre la realidad que existe y el indicador que trata de describirla: ¿Un libro que ha sido más vendido es necesariamente el más leído? Pues NO. Podrías comprar el libro y no usarlo o usarlo poquísimo, como los textos escolares, por ejemplo. Tenemos libros que adornan estantes, y que para eso se compraron. Reto al más pintado a que me diga si se ha leído alguna vez todo un texto escolar, cualquiera. O si el libro es un Diccionario o Enciclopedia, ¿te lo has leído todo?. Me cansa que me pregunten cuántos libros he leído, como si Mo Yan fuera igual que Hegel, o Freinet igual a Dawkins. Y me molesta que el ministerio de educación me diga que mis alumnos deben leer “x” cantidad de libros al año, sin considerar que hay libros de 12 páginas y de 1200; o que no es lo mismo Paulo Coelho que Martin Heidegger, Oliver Dollfuss o George Gamow. O que no es lo mismo leer en castellano que en runa-simi o en inglés. NO todo es lo mismo, por Dios. Pero esta es la epidemia de la enfermedad de la INDICADORITIS, que es una inflamación de los indicadores que afecta el cerebro, y le hace a uno perder la perspectiva de la realidad y empezar a creerse la metafísica de las cifras, a no ser, claro, que emplees tu cerebro y no sigas a rajatabla el manual de instrucciones. Me pregunto cuándo dejarán estos de pensar en “libros” y empezarán a pensar en “lectores”, gran misterio hasta para Sherlock Holmes. O cuándo dejaremos de hablar “acerca” de los indicadores y empezaremos a hablar de “qué indican”, dejar de hablar de ellos para hablar de a lo que se refieren, implícito en el concepto de “indicador”, cosa que no entienden muchos. La INDICADORITIS como enfermedad terminal se produce cuando los intereses económicos se presentan en la forma de tercio excluido, lo que ocurre cuando se sienten amenazados. Ahí los periodistas, políticos y otros metidos en las oposiciones simplistas, terminan: O por formatearle la realidad al populórum, o por caer en trivialidades, dada la dificultad en hacer entender a la indiada lo que ellos no entienden, porque no es ni una moral bipolar de dibujos animados ni una paranoia digitada desde los intereses de las mafias.

((PARÉNTESIS: He notado que los periodistas más trejos y experimentados son los que formatean la realidad - y deben ser por ende los que más cobran -; en tanto que a los jóvenes postmodernos esto se les complica porque se creen ellos mismos su discurso, y tratan de ser sinceritos - es decir confunden la sinceridad con la Verdad, que como es objetiva no la captan, efecto colateral de la INDICADORITIS complicada con la POSTMODERNITIS; y así logran sólo presentar a la gente sus propios desconciertos y estereotipos, pero con palabras bonitas. La realidad es más compleja, jóvenes, mucho más, pero como el sistema os ha educado para que marquéis el paso y no para que uséis vuestras neuronas, sois espectadores y no participantes. Pero eso ha sido siempre, la diferencia es que últimamente están teniendo más éxito. Así que si usáis (no USAID, por favor) vuestras neuronas consideraos afortunados, pero también tened muchísimo cuidado, que a pesar del discurso común la inteligencia está muy mal vista, y tener razón muy pronto suele ser peor que estar equivocado.))

Pero nos nos metamos en honduras. Limitémonos a los indicadores y la realidad. Nos dicen, por poner un ejemplo, que ya no hay pobreza porque la gente gasta más de 150 soles - o la cifra que sea, ahorita es lo de menos - al mes. Vale decir se confunde el medidor con la cantidad de agua. O el termómetro con la fiebre. Un indicador no “es” sino que “hace”, es decir “indica – señala – identifica” un algo; pero hay que considerar los demás indicadores si queremos una composición de la realidad real, que siempre es una combinación de “algos” que de repente no están a la vista como cualquier investigador sabe. Ejemplo: Para saber cuánto recorrerá mi carro con la gasolina que le eche, necesito saber cuánta gasolina le echo, y eso es correcto. Pero necesito también saber cuántos kilómetros por galón o litro me rinde el motor o el vehículo, y el estado de las carreteras, y si el camino es empinado o no, y etcétera. Si solamente me baso en el primer dato puedo confundir un Alfa Romeo con un Volkswagen y decir que andan lo mismo porque usan la misma cantidad de gasolina. La realidad se operacionaliza a través de indicadores pertinentes, que pueden ser muchos, y mientras más mejor. Pero no operacionalizamos todos los que debiéramos porque es caro y si no tomamos eso en cuenta pues razonamos fuera del recipiente. Cuando el indicador indica, lo que hace es ubicar un valor determinado – cuantitativo o cualitativo – en una dimensión predeterminada: Si una persona gasta más de una determinada cantidad, ¿podemos decir que dejó de ser pobre sin saber de dónde provino ese dinero? ¿si la plata con la que consume más resulta que es prestada, producto de subsidio o producto de narcotráfico, acaso eso no modifica la visión de la realidad de la pobreza? Entonces resulta obvio que necesitamos introducir notas al indicador, o más indicadores que nos permitan hacernos la composición de contexto: Saber si la pobreza efectivamente está siendo erradicada o simplemente hacemos malabares estadísticos tipo Alan para decir que sí, somos menos pobres, aunque la gente o la caja fiscal terminen endeudados hasta las orejas, o seamos el primer productor mundial de cocaína – que lo somos. Los métodos como el análisis estratégico o el Marco Lógico – y sus hijos y nietos empleados para la Diversificación Curricular, por ejemplo - no serán muy útiles a no ser que podamos diferenciar un indicador de una competencia, por ejemplo. No miento, he visto Diversificaciones Curriculares en provincias donde los confunden, y son oficiales. Pero es que resulta tan conveniente la INDICADORITIS: La gente se pone optimista, las comisiones se cobran, hay nuevos millonarios, ya sabemos quienes. Y si alguien dice algo, hablamos por los codos y ganamos tiempo hasta empujársela al otro gobierno, compañeros.    

II
Indicadores de lectura: La venta

Estaba mirando vejeces y me tropecé con El Comercio y Radio Programas del Perú, con la noticia de “Los Diez Libros más Leídos en el Mundo”, que data del 2012: http://www.rpp.com.pe/2012-11-21-los-diez-libros-mas-leidos-en-el-mundo-noticia_542390.html y http://elcomercio.pe/espectaculos/1432236/noticia-estos-son-10-libros-mas-leidos-historia, y en realidad me encontré con que no es que fueran los libros más leídos, sino los más vendidos, según el portal Alltop.com, que no está tratando de engañarme. Bueno, ya sabemos que el periodismo nacional tiende a la copia y a un exasperante facilismo cuando no se trata de defender los intereses de las mafias, de los que pagan, o el interés que ipso facto aparece cuando hay aroma de sangre en el aire y los buitres atisban cadáveres en lontananza; que ahí sí se concentran sus recursos. Te apuesto plata que no se han percatado de la asociación que hacen entre “vendido” y “leído”. Y que los límites autoimpuestos por los periodistas son francamente infantiles aparecen patentes en la misma lista de libros en relación con los comentarios previos: un desconocido redactor del Decano escribe esto: Coincidir en gustos literarios, también lo sabemos, es muy difícil, pero hay libros que, por una u otra razón, todos parecen (o deberían) conocer y a continuación los presentamos. En primer lugar, no todos los libros que hay ahí en esa lista son strictu sensu literarios. Ni tampoco son para leerlos completos – es el caso de los primeros dos, por cierto, que, además, oh casualidad, no son literarios. Esta limitación de la realidad lectora a la Literatura obedece a un reduccionismo ya clásico, producto de una deformación intelectual reflejada en el rellenado de una plantilla para cobrar un sueldo. Pero no le pegaré más a un desconocido redactor que trata de hacer su trabajo, los pobres también lloran para llevar sus frejoles a casa.

Chequeemos la lista y comentémosla su poquito, en función de esa diferencia entre “leído” y “vendido” que el periodismo nacional no ha aprendido aún a distinguir. Y, por cierto, este datito vale la pena señalarlo, lo menciona el Decano, pero no RPP, que parece no puede distraer cinco minutos de un redactor para comentar el tema, y es que esta lista abarca las ventas de los últimos cincuenta años, no sabemos si estas ventas son globales o no, ni qué idiomas abarca. Veamos los títulos a los que se refiere Alltop.com según los periodistas, porque he buscado en el site y naranjas:

Puesto 10. El Diario de Ana Frank – 27 millones vendidos.
Puesto 9: Piense y Hágase Rico (Think and Grow rich), de Napoleon Hill – 30 millones
Puesto 8: Gone with the Wind (Lo que el Viento se llevó) – Margaret Mitchell – 33 millones
Puesto 7: Crepúsculo, la sagaStephanie Meyer - 43 millones
Puesto 6: El Código Da VinciDan Brown – 57 millones
Puesto 5: El alquimistaPaulo Coelho – 65 millones
Puesto 4: El Señor de los Anillos - J.R.R. Tolkien – 103 millones
Puesto 3: Harry Potter …J.K. Rowling – 400 millones
Puesto 2: El Libro Rojo - Mao-Ze Dong – 820 millones
Puesto 1: La BibliaVarios Autores -  3,900 millones

Bueno, a mí no me lo han preguntado, y después de todo esta no es una lista para determinar quién es el mejor, sino solamente cuáles son los más vendidos. Considero justo y bacán que estén el Diario de Ana Frank, El Señor de los Anillos, Lo que el viento se llevó, Harry Potter y la Biblia. El Libro Rojo de Mao, pues mira, ni fu ni fa, no puedo menos que asociarlo a la Revolución Cultural China, y no me siento muy bien con ello, tengo mi opinión sobre ese período histórico y no me agrada, al margen o no de su pertinencia histórica, que no juzgaré acá.  Los demás me parecen olvidables, con excepción de la saga Crepúsculo, de la que honestamente nada puedo decir, porque simple y llanamente mi interés por los vampiros se agotó con el Drácula de Bram Stoker hace ya luengos años, y ni la he leído ni he visto sus películas.

III
Indicadores de lectura: Los de a verdad

Yo no digo que comprar libros no sea un indicador de lectura. Es evidente que no se compran libros para trapear el piso o guardar en la refrigeradora. Pero no es ni puede ser el único Indicador. Empecemos por el principio: ¿Se lee solamente libros comprados? Pues no. Te lo podrían prestar o regalar; podrías ir a una Biblioteca Pública o Escolar; podrías alquilarlo en un banco del Libro y/o fotocopiarlo; podría pertenecer a un pariente que viva contigo, o a un amigo; podrías bajar un libro en formato PDF de una pagina web – y, por cierto, algunos no le llaman libro a esto. ¿Y qué hay de los libros donados, de los textos escolares proporcionados por el Ministerio, de los libros heredados y/o usados? Ya aquí nos dimos cuenta que tiene que haber algún tipo de definiciones alrededor del tema para poder aclararse las cosas, y que la venta sola no es ni puede ser un factor definitorio. Si además cruzamos el dato con el de Ingresos per cápita, peor. Es bastante obvio que antes de leer tienes que comer, y es también bastante obvio que los que tienen más dinero compran más libros que los que no tienen dinero. Y esto es una deformación de lo que tratamos de investigar, que es qué libros son más leídos. En los países que se toman el problema en serio, como Colombia, sí tratan de saber como van las cosas, y se sabe que solamente la tercera parte de los libros son nuevos, es decir, adquiridos recientemente – cifras de 2005 -, mientras que un 17 % son prestados, otro 17 % son relectura de los propios libros ya usados, un 7 % de Bibliotecas, un 6 % fotocopias. En el 2005 por ejemplo, el 46 % de los textos leidos por la población colombiana urbana de 12 o más años de edad fueron textos escolares. ¿Tenemos cifras similares en el Perú? Favor de alcanzármelas, por favor. Por supuesto, hay más qué decir sobre Indicadores de Lectura en serio, como Horas dedicadas a Lectura, el peso de la Emigración, la Lectura Obligatoria en las escuelas, etcétera. Pero en nuestro país nos ocupamos del asunto poniendo el carro antes que el caballo, preocupándonos de cuántos libros se venden, no de cuánta gente lee. Y eso nos dice con absoluta claridad cuáles son las preocupaciones reales y lo increíblemente chata que es nuestra sociedad y nuestra clase política al respecto. El resto son vainas. Deberíamos empezar por tener una Biblioteca Nacional desde donde, por lo menos, pudieran descargarse libros y no apareciera el antipático avisito: “no se pudo establecer contacto con la página …”. Probablemente luego nos quejaremos que nos gane todo el resto, y será titular.       

De los diez títulos indicados en esa lista, siete corresponden a obras literarias, uno a política, uno a religiosa y uno a autoayuda. Sin embargo, El alquimista de Coelho parece obedecer al criterio de autoayuda también. De las literarias, tres constituyen no un título sino un conjunto de ellos, y por lo tanto resulta excesivo decir que es “un” libro. El Señor de los Anillos tiene tres partes-libros (La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey); Crepúsculo tiene seis libros (Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse, Amanecer, Sol de medianoche y La segunda vida de Bree Tanner); y Harry Potter tiene siete títulos (Harry Potter y la Piedra Filosofal, Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry Potter y el misterio del Príncipe, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte). Vale decir, nos hacen pasar las ventas de dieciséis libros como si fueran de tres. No parece objetivo. Por otra parte, dificulto enormemente la cifra de la Biblia, que no tiene una edición única y estable en número de libros y en extensión. No sabemos si se incluyen las Biblias Judías. Las Sociedades Bíblicas Unidas y otras instituciones cristianas de todas las denominaciones han editado y repartido gratuitamente diferentes versiones de la Biblia, desde la Vulgata hasta la famosa Traducción del Rey Jaime (Dícenle Jaime al soberano en cuestión, cuando en castellano el nombre es Jacobo, pero así es como lo ponen, en inglés esta versión de la Biblia es la King James Bible) pasando por la Traducción del Nuevo Mundo. El Piense y Hágase Rico, y tal vez El Alquimista, decíamos, no califican como literatura o no mucho. Es como añadir a la lista las instrucciones del Lego o del juego de Ajedrez o del Monopolio, estoy casi seguro que hay más de esas Instrucciones editadas que libros de autoayuda, la diferencia está en el objeto al que se dedican las Instrucciones. Las de hacerse rico no parece, por otra parte, que hayan sido sumamente efectivas, no hay que sepamos 30 milllones de millonarios, y si los hay es muy probable que no hayan leído este libro. Pero estoy seguro que el señor Napoleón Hill sí está entre ellos (los millonarios).  

IV
Listas más reales

El peso y volumen de las ventas actuales es mayor que el de otras épocas, y ello se debe al aumento vegetativo de la población absoluta. Ni Víctor Hugo ni Charles Dickens ni Mark Twain podrían haber vendido como Dan Brown en la actualidad, por la sencilla razón que no había tanta gente en su época como la hay ahora. Y como popularidad no es igual que calidad, la cifra no es indicativa ni comparable. Están los Libros para Niños, los cuentos tipo Blanca Nieves o Caperucita Roja, de Grimm, Anderssen y Perrault, cuya popularidad es inmensa, pero sus cuentos forman parte de antologías o grupos, y por ende no son títulos comparables. Las guías de viajeros, los diccionarios y almanaques han gozado de inmensa popularidad, y sin embargo no aparecen mencionados.   Encontré una página en internet, por cierto, que me dice la cosa más como es: Los 20 Libros más vendidos de la Historia, y parece una selección muchísimo más interesante y real que la mencionada antes:   http://www.taringa.net/posts/info/7910168/Los-20-libros-mas-vendidos-de-la-historia.html. Menciónase en primer lugar a la Biblia, por supuesto, y es un primer lugar merecido, sobre todo si no nos ponemos muy complicados con sus versiones. Parecen haberse editado alrededor de 6,000 millones de copias. Se incluyen además libros para niños como Peter Rabbit de Beatrix Potter; Miffy de Dick Bruna; y El Principito de Antoine de Saint Exupéry. En cuanto a las series, tratadas como un solo título, están por supuesto El Señor de los Anillos y Harry Potter, y también Las Crónicas de Narnia de Carl Lewis. Está el muy famoso best-seller del Doctor Benjamin Spock, Baby and Child Care; el Libro Rojo de Mao Ze Dong; el American Spelling Book (Webster’s Dictionary), de Noah Webster, editado por primera vez en 1783, y que de ahí para acá ha vendido más de 100 millones de copias, y no es nada extraño que esté aquí, bien acompañado del libro de texto de mayor continuidad del mundo: el McGuffey Readers, que colocó entre 1836 y 1961 más de 120 millones de ejemplares y que continúa haciéndolo a razón de unos 30,000 más por año. Pucha, yo he escrito algunos textos, y la verdad me gustaría durar así. Está también el libro con copyright vigente más vendido del mundo: El Libro de Records Guinness, cuya primera edición data de 1956 y que va por los 94 millones, acompañado del World Almanac, que desde 1868 va vendiendo más de 73 milllones de ejemplares. El Código Da Vinci, El Alquimista y Lo que el Viento se Llevó están aquí. Pero les acompañan El Mundo de Sofía, de Joostein Gaarder y El Valle de las Muñecas, de Jacqueline Susann. Para completar el asunto hay algunos títulos de interés: Un mensaje a García de Elbert Hubbard, que no estoy tan seguro entre en la categoría de Autoayuda; y el libro de tema religioso In his Steps, de Charles M. Sheldon.  

¿Es injusto que El Quijote, la Guerra y la Paz, el Decamerón, Los Miserables, El corazón de las tinieblas o Crimen y Castigo no estén en estas listas? ¿O que no figuren Dante, Homero, Shakespeare? Pues fíjense, no sé. Porque yo creo que tomando en cuenta todas las posibilidades, podríamos hacer nuestra propia lista aún a riesgo de equivocarnos, por supuesto, pero así y todo trataríamos de dilucidar cuáles libros deben haber sido los más leídos a lo largo de la Historia, por lo menos desde la Imprenta de Gutenberg.  Así que aquí van mis hipótesis, sin ningún orden, porque eso sí me parece no debe ser:   

La Biblia
Me parece imbatible.  Se ha editado de todos los modos posibles, y lo cierto es que resulta más popular que nunca. Ya le hemos hecho sus Crónicas, a ellas remito a los interesados.
Las Mil y Una Noches
Quizá uno de los libros más hermosos de todos los tiempos. Debe resultar obvio que no esté en las listas, por su extensión que abarca varios tomos, y por que está básicamente editada en versiones para niños, cuando menos en Occidente.
El Diario de Anna Frank
Este libro narra la guerra mundial. Pero se diferencia de los relatos convencionales en que se le narra “desde dentro”, desde los ojos de una niña que tiene que esconderse para que no la atrapen por el crimen de ser un chivo expiatorio para que un grupo de asesinos pueda conservar el poder.
El arte de la guerra
Sun-Tzu tiene que haber sido un tipo de enormes habilidades para que su texto se haya convertido en un clásico. Se estudia hoy en día en todas las escuelas militares y políticas del mundo y no hay como soslayarlo.
El Príncipe
Niccoló Machiavelli se vuelve un clásico por el expediente de tratar a las cosas políticas como son y no como nos gustarían que fuesen. Inventor de la razón de estado, probablemente de ahí viene la frase que se le atribuye: El Fin justifica los medios.
Romeo y Julieta
William Shakespeare. Es verdad, no lo han leído tanto, pero que lo han visto en alguna de sus centenares de versiones, y que todo el mundo identifica a Romeo y a Julieta, más que sea parodiados, pos sí.
El Hombre que calculaba
Malba Tahan. Un clásico de las matemáticas y de los cuentos. Me gustará siempre la manera como Alá prefiere los repartos.
Más allá del bien y del mal
Federico Nietzsche. Hasta hoy se vende, y eso es extraño para obras del calibre de la mencionada y otras del mismo autor, pero Nietzsche no solamente era un filósofo impeque sino un literato de primera.
La Metamorfosis
Franz Kafka. Favorecida por ser corta, barata de comprar, muy representativa y además soberbiamente narrada. ¿Quién no la tiene en casa?
Las aventuras de Huckleberry Finn
Mark Twain. Entrañabilísimas. Huck es el chico de más personalidad de toda la literatura universal, en mi humilde opinión, y alguien con el que me encantaría recorrer el Missisipi en barca.
Los Miserables
Víctor Hugo se supera a sí mismo en este fresco y pintura de las miserias humanas y del lirismo con el que las trata. Todos conocen a Jean Valjean. Vive a la vuelta.
Diez Negritos
Agatha Christie. Vamos, no se hagan, a todos nos gustan los detectives y los casos para resolver.
El Nombre de la Rosa
Umberto Eco. Monjes Detectives y Asesinos. La lucha alrededor de una Biblioteca y de un libro perdido.
Ella
Henry Ridder Haggard. La aventura en su máxima expresión. Quien no la haya leído no sabe qué es aventura, ni cómo se come.
Así se templó el acero
Nikolai Ostróvsky. Épica revolucionaria soviética, alejada de los cánones del realismo socialista.

V
Colofón

Yo me sospecho que estos podrían ser  los libros más leídos, pero estoy seguro que me paso por alto espacios culturales completos. En todo caso hemos ganado una panorámica y cuando menos no nos estamos tragando el cuentazo de que lo que más se vende es necesariamente lo que más se lee. En todo caso, prueba suerte, haz tu lista, y lee lo que quieras
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martes, 4 de diciembre de 2012

CONTRA LA NAVIDAD REAL

Peru BlogsCONTRA LA NAVIDAD REAL

“Los padres no existen, todo es un montaje de Santa Claus” (Yo)

“ … siempre he pensado que (las navideñas) son unas fechas deliciosas, un tiempo de perdón, de afecto, de caridad; el único momento que conozco en el largo calendario del año, en que hombres y mujeres parecen haberse puesto de acuerdo para abrir libremente sus cerrados corazones y para considerar a la gente de abajo como compañeros de viaje hacia la tumba y no como seres de otra especie embarcados con otro destino.”  (Charles Dickens, Cuento de Navidad)


Reviso mi artículo Contra la Navidad del 2011, y encuentro que nada ha cambiado desde entonces. Sí, es presuntuoso pretender que el ejercicio de la expresión libre pueda mover tan profunda estructura, cuento análogo al de la Navidad que se nos hace creer. Sin embargo, y más que no sea porque uno no debe callar, retomo el refrito y lo reedito, reformo, deformo, aumento y corrijo. Porque de esto siempre se debe hablar.

Quién celebra la Navidad

El Libre Mercado instrumenta todo para venderlo, eso es puro dato de la realidad, ni bueno ni malo. Claro que establece una escala de valores que pone por encima de todo a la ganancia y al consumo, pues de eso se trata la Navidad Real. Quien crea otra cosa, discúlpenme, o posee una fe excesiva en la bondad humana o una impresionante bandada de pajaritos en la cabeza. Lo más importante de la Navidad es la “campaña navideña” iniciada desde Noviembre, pues las ruedas de la economía giran en la medida que lo hagan las previsiones en las ventas. No faltan los que en nombre de una moralina hipócrita y/o ingenua llenarán páginas o espacios radiales o de TV contra el “materialismo capitalista que trastoca la Navidad”, o por unos “valores” desfasados de la realidad navideña. Hablarle a los que no tienen chamba o plata de Navidad como “materialismo capitalista” resulta en broma de pésimo gusto. Seamos claros, la Navidad Real es para los que tienen plata. Hablémosle de Navidad a los padres que no tienen para regalar a sus hijos, veamos qué nos responden. Y no es que tienes que estar en la última lona, de repente tienes chamba, pero también deudas, y si tienes grati – suposición irreal – ésta se destinará a ponerte al día en tus cuentas con el único ente que tiene reales motivos para celebrar la Fiesta: El Sistema Financiero. O tal vez te endeudas con el banco para tu campaña navideña y cruzas los dedos para que tu previsión de ventas sea la que esperas. A veces eso sale cuadra: Durante el incendio navideño de Mesa Redonda, las gentes arriesgaban sus vidas y se metían al fuego para rescatar sus mercancías, adquiridas con plata prestada, y de las que tantas cosas dependían, y el valor mismo de la vida humana quedó trastocado en las cenizas de más de 300 cadáveres. No creo que al sistema bancario eso le haya importado mucho, para eso existen los seguros de desgravamen. Ni creo que les haya perdonado la deuda a los que sobrevivieron.  

Navidades e Inocencias

Y en estas cosas el corazón se nos endurece y el alma se nos marchita un poco más cada año, hasta que la inocencia de la Navidad desaparece, decapitada por la realidad. Es verdad que no sólo de pan vive el hombre, pero resulta que sin pan el hombre no puede vivir. La invocación al deber ser de la Navidad se olvida fácil de las personas de verdad. Se burla uno de la gente si se desprecian sus pequeñas alegrías, y esa burla es sanguinaria cuando destruye las ilusiones de los niños. Así que ni condeno la Navidad ni la aplaudo, trato de ver qué hay realmente en ella. Mi hija acaba de cumplir siete años de edad, y en conversa de sobremesa manifiesta, con seguridad no exenta de cierta sombra de tristeza, que ella ya no cree en Papá Noel. Yo entiendo que un padre está en la obligación de cuidar de las inocencias infantiles y de ayudar al tránsito hacia una realidad que tiene mucho de cuestionable. Y con la mesura que el caso se merece, trato de indagar sobre esto. Paula me dice que ella sabe que son los padres y familiares los que hacen los regalos, y que lo sabe porque ella le pidió en secreto a Papá Noel que le trajera un regalo en especial, y no se lo trajo. En su infantil y blindada lógica, si Papá Noel existe y se le asigna tal grado de discrecionalidad omnipotente, pues entonces debe saber qué regalos quiero. Y si no llega a enterarse, quizá sea, como diría Voltaire, que es simplemente porque no existe. Y ello le presta una vaga tristeza a esa necesaria afirmación de su personalidad, al convencimiento que todo niño debe adquirir tarde o temprano de que tiene que hacerle caso a sus sentidos y a su pensamiento más que a las monsergas sociales, aunque sean sus mismos padres quienes las sostengan.

La Fiesta de la Mafia y la Delincuencia

A mí hace mucho que la Navidad Real no me gusta, y estoy en buena compañía: Charles Chaplin, el genial comediante, sentía profunda repulsión contra la Navidad, según atestigua su hija Geraldine. No la odiaba, sólo no le veía el punto a celebrarla si no era por los niños. No era su fiesta. De niño, el Vagabundo había sufrido la más podrida miseria londinense, y en Navidad recorría descalzo las engalanadas calles de relucientes vidrieras repletas de juguetes y golosinas que no eran para él. Probablemente ese sentimiento explique sus preocupaciones sociales, a la vez que su inmensa capacidad de trabajo, expresión de una suerte de juramento personal de no ser pobre jamás. Tratando de salvaguardar la inocencia de los niños, y en alocada carrera para tratar de compensarnos a nosotros mismos, la mayoría de nosotros tratamos de no pensar en nuestro interior que esta Fiesta no nos pertenece, porque lo único que sacamos de ella son dolores de cabeza, estrés, empujones y la probabilidad de ser objeto de asalto. Los mafiosos y delincuentes celebran así la Navidad a su modo, porque ellos sí saben positivamente que sus ingresos aumentarán y llevarán juguetes a sus hijos. Y así la Navidad es Fiesta para la Mafia y la Delincuencia.  

El Cuento de Navidad

Quizá la expresión literaria más impresionante de estas épocas del año sea el Cuento de Navidad de Charles Dickens, en su versión original, claro. Como todo lo navideño, al Cuento de Navidad está domesticado en sus muchas versiones, pues soltado así como es, como que malogra la farra. A fin de cuentas, de lo que se trata es que haya audiencia televisiva o asistencia a los cines para que la economía se mueva y haya para pagar planillas, lo que en sí mismo no es tan malo, pues la gente trabaja para vivir. Dickens era un moralista de los de a de veras, que no temía llamar las cosas por su nombre, con profunda fe en la realidad individual del hombre. Para él la Navidad era básicamente una oportunidad. El Fantasma de la Navidad Presente no es un producto comercial ideado para vender más, sino un personaje poderoso, alegre como un niño pero sin infantilismos idiotas, que lleva aquí y allá su espíritu, y que también sabe acusar a puritanos, inhumanos e hipócritas. Y así como trae consigo el espíritu de la Navidad, porta también terribles nuevas en esos dos seres abyectos - la Ignorancia y la Necesidad - que cobija bajo su manto y que nos restriega en la cara en dramática escena, diciéndonos claro que la miseria humana no se detiene porque haya Navidad, que el dolor es la marca de la condición humana, aunque también sea cierto que humanamente podamos, como decía San Agustín, hacer el loco una vez al año, pero con la cabeza bien puesta sobre los hombros.

El Cuentazo de Navidad

Las ruedas de la economía no funcionan bien cuando la gente es consciente. Los marqueteros saben que la inconsciencia redunda en más gasto. Quizá el mejor ejemplo sea el personaje emblemático de la Navidad Real, que no es Jesús, por favor, sino Papá Noel / Santa Claus. Siempre hay quien recuerda que San Nicolás fue un Obispo del Asia Menor, hombre de inmensa caridad y digno de ser recordado por eso. Pero el mito de cómo un caritativo Obispo se convierte en un gordito que recibe solicitudes de regalos en el Polo Norte es interesante de ser examinado con algún detalle. ¿Quién es Papá Noel? Parece ser la creación de un genio del márketing, aparentemente vinculado a Coca-Cola, no estoy seguro, pero su anécdota presenta interés: Papá Noel no es una buena persona, ni es ese abuelito regalón que nos quieren vender. Si tú “te portas bien”, él te da lo que le pides en tu carta. Si “te portas mal”, te pone carbón. Eso no parece consistente con el origen cristiano de la Fiesta. Y está claro que está diseñado para establecer la primacía de un valor que, para decirlo como mi amiga Yanira, “no me parece”. Ese obeso presidente de directorio es para mí persona non grata, y no le dejo entrar a mi casa, por más que me quiera sobornar con regalos. Hay mejor gente por ahí, que no me estará enrostrando lo reducido de mi pavo o cuánto me gasté en los regalos: Jesús, San Nicolás, el Ekeko, los Reyes Magos y el Fantasma de la Navidad Presente. No me parece que alguien que desprecia a los pobres por el mero hecho de serlo se merezca un sitio en una Fiesta presidida por la generosidad y la alegría.

La gran mentira

Tal como mi hija me enseñó, la Navidad es otra cosa. Es inocencia, sí, pero también el desencantamiento cuando se pierde. Cuando eres niño y careces de malicia, puedes creerte que la Navidad es hermosa y disfrutar de los colores, la música y la alegría, porque no sabes que la vida puede ser hermosa y a la vez una carga atrozmente pesada. El Fantasma de las Navidades Presentes no ha llegado aún para recordarnos que la Navidad no son sólo compras y ventas. Es posible que enterarte de que Papá Noel no existe sea un hito en ese proceso de “integración social” por el que los niños tristemente tienen que pasar. Percibir que son tus padres los que te regalan invierte la visión sobre la sociedad en que se vive, de lo que “debería ser” a lo que realmente “es”. La mayoría de los padres no tiene la más remota idea de cuándo sus hijos se enteran que Papá Noel no existe, y continúan dándole a la gran mentira como si nada pasara. Algunos incluso tratan de traspasar este estado de catatonia emocional navideña basada en la inconsciencia y la abundancia, aunque sea artificial. Parece que son los adultos los que no quieren crecer y aspiran a seguir creyendo en pajaritos de colores, como si nos instaláramos en medio de la creencia / no creencia, como si en el fondo de nuestra alma creyéramos que Papá Noel existe, que se nos hará justicia algún día, que Alguien se hará cargo de todo. Una suerte de esquizofrenia navideña generalizada, por la que nos escondemos de la realidad, esperando que la “solución” nos venga de afuera.

La Navidad: Una oportunidad

Pero puede haber Navidad para los adultos si te liberas de la presión social, lo que siempre es ir contracorriente. Una visión desencantada de la Navidad no excluye recuperar el encantamiento a la adulta, si es que eres capaz de ver más allá de tus corporativas narices, y tratas de ejercer la generosidad y la alegría por decisión personal e intransferible. Que una mesa bien provista no es pecado, ni regalar es maldad. El tema es cómo lo haces, cómo celebras. La Navidad puede ser una oportunidad, como Charles Dickens vio con tanta claridad. Después de todo, recuerda de quién es Su Cumpleaños. Tal vez no podamos poner las cosas en su sitio, pero siempre podemos intentarlo. Incluso si tu inocencia se desbarrancó en el agnosticismo o el ateísmo, puedes disfrutar de la Noche Buena – por cierto, qué nombre más bonito para una Noche - y siempre puedes acordarte del motivo original de la Fiesta: Aquél que hizo andar a los cojos y ver a los ciegos.

Tengo que contar también que me he reconciliado con el Árbol de Navidad. Pensaba yo en mi estrechez que el Árbol de Navidad no nos pertenece en estas tropicales latitudes. Pero me enteraron de un par de cosas que me gustaron: Allá, en el lejano Norte – donde también resulta que es Navidad – el verde árbol adornado con velas, tan pobremente representadas en esas “luces de colores” que tan profusamente se venden, es la manera de las gentes sencillas de no permitir que el Sol del Invierno se vaya en su larga noche invernal. Qué humano parecido le encontré a nuestra viejísima y andina tradición de “amarrar el Sol”. Y así ahora simpatizo con esa secular manera de traerse el Sol con nosotros en esa Noche Buena, de cuyo frío tenemos igual idea en nuestras Montañas. Y además esas gentes, que como nosotros no tienen nada de bobas, guardaban al costado de las velas encendidas de su Árbol cubos de agua y arena … para prevenir que celebrar la Fiesta no resulte en el incendio de la casa. Hay algo que aprender ahí, que no haya más Mesas Redondas que enluten nuestras Navidades, y que aprendamos a apagar las luces, que Navidad no es presumir de mis luces hacia afuera, sino iluminar nuestras vidas hacia adentro.

Colofón: Navidad en Tiempo Real

Tantas veces he tenido que trabajar Nochebuena y Navidad, que no puedo menos que sentirme solidario con todos aquellos que deben hacerlo para llevar el pan a su mesa, en especial cuando están en el servicio como los buenos. La Navidad es así para mí el ejercicio directo de la Solidaridad, el tratar de velar por los demás, el tratar de no ser felices solamente nosotros y los nuestros. Como en el Cuento de Navidad, hay un espíritu poderoso y generoso que recorre los lugares en que trabajan los obreros y empleados de turno, los marineros, los policías en servicio, los bomberos, los médicos y enfermeras, los telefonistas, los vendedores, los que laboran en aeropuertos, restaurantes y hoteles. También está en donde residen los emigrantes que añoran la patria lejana, el ambiente emocional en que se criaron, las familias y amigos que dejaron atrás. Y está en todos y cada uno de aquellos que tratan de hacerla mejor para todos los que no pueden. Esa es la Navidad en Tiempo Real, no el escaparate ni las luces, aunque éstas puedan contribuir a su escenografía. Si no hay luz en la conducta, de poco servirá que dejemos el símbolo prendido toda la noche. Y así saludo la Navidad de todos mis lectores, en especial a los que tienen que trabajar esos días, deseando que puedan construir una Navidad que sea mejor que la que existe. Y punto.

jueves, 8 de marzo de 2012

CONTRA EL PENSAMIENTO DÉBIL o Debates Postmodernistas


“ … la primacía de las interpretaciones sobre los hechos, la superación del mito de la objetividad, no tuvo los resultados de emancipación que imaginaban filósofos posmodernos ilustres como Richard Rorty o vos mismo. (…) decir que “la llamada verdad es una cuestión de poder” tampoco me dice nada en esa dirección, como mucho, me sugiere no abrir más un libro. Hace falta un doble movimiento. El primero, justamente, es el desenmascaramiento, “el rey está desnudo”; y es verdad que el rey está desnudo, de lo contrario son palabras al viento. ” (Maurizio Ferraris a Gianni Vattimo)

 “Decís muy poco acerca de dónde buscar las normas del actuar cuando el modelo de la verdad es siempre el dato objetivo. No tenés ninguna duda sobre “quién lo dice”, siempre la idea de que mágicamente los hechos se presentarán por sí mismos. La cuestión de la auctoritas que sanciona la veritas deberías tomarla más en serio.” (Gianni Vattimo a Maurizio Ferraris)
(La traducción la ha realizado una respetable dama de nacionalidad argentina … ¿se nota?)


Así como nos preocupa el postmodernismo ingenuo, y en especial las formas que adopta en la discusión intelectual en nuestras latitudes, nos interesa el postmodernismo fuerte y de a verdad. Me mandan este enlace, y lo reboto para que mis lectores puedan captar la idea del asunto: El postmodernista por antonomasia, Gianni Vattimo, discute con el neorrealista por antonomasia, Maurizio Ferraris. El choque de las ideas arroja chispas y hace sonar truenos en la discusión de las ideas, y eso siempre es santo y bueno. El nivel de la discusión es alto, pero al referirse a lo que nos pasa, está muy aterrizado, y parte de discutir la existencia o no de la Verdad, la pertinencia de usar la Razón, y sus implicancias en la política y la realidad. Aquí el enlace:  
  

Encuentro hasta cuatro ideas-fuerza en el devenir de esta discusión, y me permito contarlas y comentarlas a la manera del narrador deportivo de un encuentro boxístico. Y así, el Campeón de Todos los Pesos Gianni Vattimo, con pantaloncillo blanco (o del color que te parezca), enfrenta al Retador Maurizio Ferraris, con pantaloncillo cuyo color creemos se acerca al rojo:

Asalto de Estudio: Crisis del postmodernismo

Ferraris critica la profecía de Vattimo, Rorty y otros ilustres filósofos postmodernos: La postmodernidad no nos hizo libres, no nos liberó del aherrojamiento criminal de la racionalidad ni desapareció los hechos desnudos. No solamente nadie se liberalizó, sino que más bien se instrumentó un movimiento en la dirección precisamente contraria. Uno de sus resultados fue la consolidación de los poderes fácticos a través del llamado populismo mediático, del reino del reality, desde donde se pretende hacerle creer a la gente todo aquello que les conviene. Como no hay verdad, como los hechos no se producen sino se construyen, y como todo depende del color del cristal con que se mira; los oligopolios informativos que expresan a los grandes poderes estructuran su dominio, por el solo hecho de poder gritar más fuerte y más lejos. Y así, como es fácilmente constatable entre nosotros, se da carta blanca ideológica y justificación ética a la manipulación de masas. Lo gracioso es que la mayoría de los que defienden la postmodernidad relativista terminan tarde o temprano por justificar este dominio y control, o terminan por caer presos de sus propias inconsistencias. Otros se cansan, dejan el debate y se dedican a la Dolce Vita. Mientras tanto los poderes siguen mandando en el desierto conceptual de un sentido común postmoderno, ingenuo y relativista. Y las gentes, bien gracias.

Segundo Asalto: Intercambio de golpes
   
Tras el jab al plexo de Ferraris, Vattimo responde con su uno-dos. La postmodernidad es válida, los problemas sobre la relatividad y la razón permanecen, es solamente que la liberalización que le es propia encuentra naturales resistencias por parte de los grupos de poder. Es importante señalarlo, Vattimo no niega que haya grupos de poder, como por acá algunos acostumbran, sino que los coloca en una posición diferente. “…estamos a merced de poderes que no quieren que la transformación sea posible”. Es decir, hay una transformación “democrática” en esa dirección, sin embargo Ferraris la niega pues si la verdad es una cuestión de poder, entonces la razón del más fuerte siempre es la mejor. Vattimo retrocede al constatar el fracaso de las esperanzas post-modernas, pero contraataca al no considerar al neorrealismo como una salida, pues el problema del Quién lo Dice es permanente. Este es un argumento contundente de Vattimo, y Ferraris trastabilla un tanto.

Tercer Asalto: Alrededor de la verificación

Ferraris sostiene la primacía de los hechos, y golpea con ellos, pero su ataque es débil. Vattimo se planta en la reiteración de la relatividad de la verdad, pero bajando su guardia al aceptar que para fenómenos como la lluvia, la verificación por constatación de los sentidos debe ser posible, pero la vuelve a subir cuando se refiere a fenómenos referidos al deber-ser. Este es un punto flaco de Ferraris, que se mete en terreno pantanoso al señalar las afirmaciones del deber-ser en el mismo nivel que las del ser. Así que asimila el golpe al precio de aceptar el hecho. Pero a la vez le extrae su conclusión obvia, y así vuelve al ataque: Si la Verdad es cuestión del poder, eso lo único que sugiere es no volver a abrir un libro. Y se mete dentro de la guardia de Vattimo: Hay dos fases en la cuestión, una es el hecho, el otro es su reflejo en la emancipación a través de la crítica y el saber.
  
Cuarto Asalto: Autoridad y Verdad

El demoledor asalto de Ferraris es contenido por Vattimo sacando al fresco el problema de la autoridad que sanciona toda verdad. La Razón es instrumental, y los poderosos de todas las épocas nos engañaron con ella, aunque a veces les sirvió a los débiles para rebelarse, sin embargo con el resultado de instaurar un nuevo orden de la Razón tan malo o peor que el que le antecedió. Si existe la Verdad, o es cosa de Autoridad o lo es de Negociación. Al final, como en el anterior Asalto, cosa del poder. Y así se termina por sugerir la primacía de la voluntad como posible única respuesta. Y es en esta ligera bajada de guardia que Ferraris elabora una defensa refiriéndose a lo concreto: guerras y crisis económicas con sus consecuencias. Se refugia así en la esquina azul de la Utopía de la Esperanza en que la Humanidad no necesite más de las autoridades, con el ejemplo de los filósofos.

Colofón

Pareciera un empate, aunque debo decir que como juez de encuentros boxísticos carezco de experiencia, y que mis simpatías van por el lado de Ferraris. Pero los argumentos de Vattimo no son nada deleznables, lo que augura que esta discusión seguramente continuará.
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jueves, 22 de diciembre de 2011

CONTRA EL PENSAMIENTO RACIONAL Y LA FAMILIA



“Dios es trino, y todo lo que Él ha creado, lleva ese sello indeleble. El hombre que fue creado a su imagen y semejanza, no podría ser una excepción. Por este motivo nos dice la Palabra de Dios que el hombre es un ser tripartito, compuesto de espíritu, alma y cuerpo.” (Jack Fleming, http://www.estudiosmaranatha.com/mensajes/mensaje21.html, consultado el 22 de Diciembre de 2011 a las 14:40, Hora de Lima)


“La misión del señor es perfeccionarnos en el ser tripartito que somos, alma, cuerpo y espíritu.” (Ana Jara, Ministra de la Mujer)


Dos noticias últimas me motivan, ambas protagonizadas de uno u otro modo por nuestra flamante Ministra de la Mujer. Una tiene que ver con el hecho que parece que no aspiraba a ser Ministra de la Mujer; y es casi curioso eso de aceptar una cartera que no se quería, pues parece que más bien deseaba un Ministerio de la Familia. Y hay cierta diferencia entre los términos. La segunda noticia se merecería artículo aparte y quizá lo escriba, pues la flamante Ministra disparó una interesante y poco feliz declaración acerca de la tripartición platónica del ser humano en Cuerpo, Alma y Espíritu. Según parece, convocó a las Sagradas Escrituras cristianas como la fuente de la autoridad suprema en estos menesteres. Ambas cosas se me complementan en un tema, que es el uso de ciertas palabras y los contenidos y significados que se les puede adjudicar. El concepto de Familia es una de ellas.

Concepto

A riesgo de simplificar demasiado el tema, un concepto es la expresión lingüística de una imagen mental, que podríamos llamar idea. Cada vez que enunciamos un concepto los seres humanos hacemos una operación de alto vuelo intelectual, aunque no seamos conscientes de ello: Clasificamos el mundo de nuestras percepciones, introduciendo cada concepto en una pre-estructura de clases y tipos en construcción constante. Estas percepciones se integran en una estructura mental dinámica que abarca nuestra experiencia y conocimientos pasados y presentes. Dicha estructura posee un sustrato físico en el número y tipo de sinapsis – conexiones interneuronales - que se construyen incesantemente en el cerebro. Nuestro cerebro es una máquina de pensar extraordinaria, que emplea sus recursos electro-químicos para construir el hardware que soporta el software conceptual. Al revés de lo que ocurre en el mundo de la computación, en el cerebro el software construye el hardware, aunque sea en parte. Todas las personas poseemos cerebro, pero a la vez todos tenemos estructuras sinápticas diferentes, que representan nuestro mundo individual de experiencias y conocimientos adquiridos. En cierto modo la citoarquitectura cerebral es semejante a la disciplina de la arquitectura, que emplea en todos los casos ladrillos, cemento, concreto, adobe, asfalto, etc. para estructurar puentes, edificios de muchos tipos, carreteras, hoteles, fábricas y todo tipo de construcciones. Del mismo modo todos empleamos oxitocina y otros neurotransmisores para construir nuestra estructura sináptica, pero no todos lo hacen del mismo modo ni con los mismos resultados.

El concepto “Familia”, como todos los demás por supuesto, procede de varias percepciones de diversas procedencias, tanto emocionales como intelectuales. Una de las más importantes es nuestra propia experiencia de familia, construida en nuestros primeros años y por lo tanto bien metida en nuestra estructura mental. Vale la pena indicar en este punto que la evolución parece haber introyectado en nuestros genes – al final, los portadores de las instrucciones de construcción de sinapsis – algunas estructuras proteínicas que favorecen una determinada percepción de la estructura social, del mismo modo que ocurriría con los lobos que se agrupan en manadas o las aves en bandadas. Es decir hay un sustrato previo, originado en algunos centenares de miles de años de evolución, al que se le añade una suma de percepciones individuales estructuradas culturalmente. Este sería el hardware primigenio, anterior a toda construcción de software. Las percepciones son tanto emocionales como intelectuales, pues que somos seres que hemos heredado genéticamente la capacidad de vivir las emociones, y también la capacidad de reflexionar, pensar, razonar y construir pensamientos conscientes estructurados acerca de nuestras emociones y nuestro entorno. El asunto es complejo y no pretendo agotarlo, pero bien puedo introducirlo.

Condicionamientos de la Definición

Percibir la realidad de una determinada manera y construir conceptos alrededor de ella es algo que los seres humanos hacemos porque lo hacemos, del mismo modo que la araña teje su tela porque eso es lo que hace la araña. En cierto modo podríamos decir que la araña es una máquina biológica de tejer, como los seres humanos lo somos de pensar. Pero cuando nos metemos a la Definición estamos ya decididamente en el terreno propiamente humano de la Cultura. Porque “definir” es una operación mental de carácter racional, que expresa la capacidad de clasificar nuestras percepciones, generalizándolas más o menos según el caso, y esto es una operación mental más o menos consciente. Volvamos al concepto “familia”. Este se puede definir de diversos modos, y por lo general tal definición suele depender del entorno cultural en que se ha nacido. Si naciste y creciste en una sociedad determinada, eso te predetermina hacia algunos tipos de construcción conceptual, quieras que no. Hay elementos genéticos comunes a todas las culturas, pero lo cierto es que inuits, estadounidenses de Minnesota, matsiguengas, sudafricanos blancos, parias indios, lapones, beduinos errantes, tamiles, pintjantjanjaras australianos, parisinos, moscovitas, nubios, mapuches, etcétera, tienen – tenemos – concepciones diferentes de familia, y por lo tanto definiciones diferentes de familia.

Además de esta relativización cultural del concepto “familia”, hay otras, que se las debemos al esfuerzo de filósofos, científicos y demás intelectuales, entre los que destacan los Maestros de la Sospecha. Charles Darwin y sus continuadores nos hicieron saber que un enorme porcentaje de lo que tenemos en la cabeza es lo mismo que tienen los otros animales, y de hecho nos devolvió a nuestra condición de simios evolucionados. Sigmund Freud y Carl Jung introdujeron el Inconsciente como instancia mental, sobre el cual sobrenada nuestro consciente, en apariencia donde reside nuestra capacidad racional de definir, evidenciando que cuando definimos no lo hacemos solamente con nuestras mentes racionales conscientes, sino también con nuestros contenidos latentes más o menos inconfesados, que pugnan por salir a la luz. Otros psicólogos y antropólogos plantean el tema del desarrollo, que nos indica que aunque yo soy la misma persona cuando tenía tres años que a los diez, los treinta o los cincuenta; sin embargo también estoy cambiando constantemente, y por lo tanto mis construcciones mentales cambian y evolucionan según las experiencias que vivo y los conocimientos que acumulo u olvido. Karl Marx y otros pensadores señalaron la importancia de la clase social en la que se nace, y cómo ésta predetermina nuestro aparato ideológico de manera más o menos estereotipada. David Cooper y los anti-psiquiatras han desmenuzado el concepto de familia quitándole, de una vez por todas, el encanto que alguna vez pudo tener. Los filósofos modernos y postmodernos han enfatizado esta relativización del concepto de ser humano y de familia, y por lo tanto han hecho algo de eso que el ser humano sabe hacer tan bien, que es cuestionar lo que existe.

Definición y crisis postmoderna

Se nos dijo siempre que no hay que pensar tanto, cuanto pensar bien. Esta diferenciación entre lo cuantitativo y lo cualitativo alude a las reglas que se supone se debe seguir cuando se trata de pensar de modo racional. Si se siguen esas reglas se supone que estás “pensando bien”. Estas reglas proceden cuando menos desde Aristóteles (Definiendum, definiens, genus proximum, differentia specifica) y han conocido un enorme si bien desigual desarrollo tanto desde la Filosofía (falacias, paradojas), como desde la Lógica Formal y las Matemáticas (Teoría de Conjuntos, Formalización, Teoría de clases, etcétera). Se entiende que el lenguaje científico – fortaleza última de la racionalidad – está estructurado sobre este tipo de pensamiento, y en gran medida la formación profesional es la estructuración de las experiencias sociales alrededor de ciertas disciplinas, de acuerdo a estas reglas de construcción. El clamor generalizado actual de la recuperación de la Tesis para optar el Título Profesional obedece no tanto a que los conocimientos sean insuficientes en cantidad (de hecho siempre lo son), sino a que nuestros egresados son bastante incapaces de operar lógicamente, y la Tesis es, básicamente, la demostración de que se sabe pensar. Dado el estado actual de los sistemas educativos, no hay garantía que la gente piense, efecto colateral de una suerte de desconfianza frente a la inteligencia, cuyos efectos no siempre son previsibles. Dado que el soporte evidente del pensamiento racional son los resultados, es decir la eficacia y utilidad de este modo de pensar, pensamos racional, lógica y científicamente por la razón más simple del mundo: Porque funciona. Y funciona desde ciertos objetivos que se determinan a priori, es decir, “desde antes”, lo que es una manera de decir “desde fuera” del pensamiento racional.

La postmodernidad ha denunciado y criticado, a mi modo de ver con justicia, el anquilosamiento de determinados modos racionales de pensar, que presuponen objetivos y contenidos latentes ideológicos previos y que no hacen más que justificarlos, adjudicándoles contenidos de valor como “correcto / incorrecto” y “verdad / falsedad”. La consecuente relativización de toda Definición ha llevado a la idea generalizada de que todos los conceptos son más o menos equivalentes, intercambiables e igualmente valiosos o deleznables según el individuo que los profesa. La crisis del lenguaje en cuanto portador de contenidos – vehiculada por el pensamiento de Wittgenstein, Russell, Whitehead y otros – nos lleva a entender que el lenguaje oculta tanto o más de lo que muestra. Por ende tenemos tres reacciones sociales contrapuestas, pues el equilibrio conceptual inestable resulta poco soportable para la mente humana.

Algunas reacciones intelectivas

Emplearemos el concepto de “familia”, tan bueno como otro cualquiera. Asumiremos como metáfora la visión del caminante en una encrucijada. Frente a una generalizada y devastadora crítica de los absolutos, que incluyen al concepto y la definición de “familia”, el caminante se detiene y debe tomar una decisión vital y existencial, y en ello hay cuando menos tres reacciones posibles:

1.       Detenerse. Esto parece ser lo más común. El camino pierde su sentido, no hay por qué continuar andando, y mejor nos estacionamos para siempre en el sitio, dejamos de hacernos problemas y pensamos en otras cosas más prácticas. Entonces tratamos de meternos en la inconsciencia, y dejar pasar las cosas, con lo que en la práctica nos convertimos en veletas que giran según la dirección del viento. Pero como habíamos llegado hasta acá, esto se cobra su peaje, y entonces nos convertimos en quejosos profesionales, que lamentamos el estado de cosas sin meter la mano en ello, sin tratar de mejorar las cosas, y más bien incluso criticamos a aquellos que tratan de hacerlo como reflejo de nuestra propia culpa no asumida. Vale decir, nos ubicamos en el tendido a ver los toros, y comentamos con autosuficiencia lo que hace el torero, pero sin meter la mano, porque el toro suele cornear. Así hablaré de la Familia, de lo mal que está, de lo importante que es, pero todo eso será un simple saludo a la bandera, pues no haré nada al respecto.

2.       Retroceder. Esto es, como me da miedo avanzar hacia la indeterminación y el desencantamiento, y me da miedo hacer uso de la libertad de mi pensamiento, entonces retrocedo hacia una Autoridad que me dé la seguridad de que carezco. Esta Autoridad puede provenir de las Iglesias, las Ideologías o incluso del New Age. Renuncias al penoso trabajo de pensar y le entregas tus creencias y pensamientos a lo que te resulte más cómodo, y además pagarás el precio entregando tu autonomía. Una ventaja de la postmodernidad es su relativismo, así que mientras creas en la “energía”, “Dios”, o cualquier panteísmo o cosa que termine en ismo, todo va bien. Entonces tus fuentes de autoridad serán los libros sagrados de toda especie, poseerás la Verdad, más que sea por delegación de la Autoridad. Y así te sentirás seguro, gracias a la autoaplicación de una lobotomía emocional del lóbulo frontal, donde está – estaba - tu voluntad. Y creerás que opinas sobre la Familia por ti mismo, como sobre cualquier otra cosa, aunque en la práctica solamente serás caja de resonancia de otros.

3.       Caminar hacia delante. Vale decir, tratar de avanzar con el mundo, y arriesgarse a pensar por uno mismo. El camino es imprevisible, no se sabe a dónde vas ni a donde te conducirá. Eres el torero con el toro, y con el respetable en contra, comentando tus lances o tu ausencia de lances desde la platea. Si tienes un buen sentido de la aventura de estar vivo suele ser muy gratificante, pero a la vez te introduce en una gran soledad, a no ser que encuentres a otros galifardos como tú, pero eso es muy raro, así que tendrás que acostumbrarte al exilio interior, pues si hablas, los que se detuvieron y/o anquilosaron, te criticarán sin piedad y casi siempre sin fundamento. Y terminarás reaccionando a las tonterías que te digan o que escuches. Eso, claro está, si te compras el pleito. En lo que a la Familia se refiere, tu visión tratará de ser propia y realista, y aunque no siempre lo consigas, tratará de ser objetiva. Y no es que lo logres, pero en el intento está la cosa.

Por supuesto, esto representa únicamente mi idea sobre el tema. Y es discutible y espero que se discuta. Porque me creo el cuento de que estoy avanzando, aunque de repente esto no resulte así, pero en todo caso lo considero preferible a quedarse plantado en el sitio o a aceptar una Autoridad por aceptarla.

Colofón

Según parece nuestra ministra de la Mujer – Familia, perdón – tiene su situación clara. Prefiere la Autoridad metafísica platónico-cristiana y rige su acción política de acuerdo a ella. Ello no es necesariamente negativo en cuanto a los resultados previsibles, pues de proposiciones falsas pueden derivarse proposiciones verdaderas, según las leyes de la Lógica Formal. Asimismo, el reino de la política es el reino de las opiniones y las pasiones, y quien sabe no lo haga tan mal después de todo, pues una cosa es el intelectualismo y otra la acción política. Pero aún así no podemos menos que observar la dificultad para pensar de manera independiente y propia, que ahora circula de Sócrates a Platón. La Autoridad asumida porque es Autoridad siempre es cosa de doble filo. Se supone que una Autoridad que lo es por sus demostradas capacidades y resultados puede ser interesante de seguir en ciertos aspectos, pero entiendo muy instrumentalmente que no se resuelven los problemas de hoy retrocediendo hacia los paraísos perdidos del ayer, por más que Platón, Sócrates y Aristóteles les den soporte. Ellos en todo caso serían los primeros en poner en cuestión sus propios pensamientos, y nos parece que es esto lo que deberíamos aprender, antes que a seguir mecanicista e ideológicamente sus ideas. Seguiremos la acción desde nuestra perspectiva, y veremos.

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