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jueves, 9 de junio de 2011

NI ESTUDIAN NI TRABAJAN, SEGUNDA PARTE DE LA GENERACIÓN NINI



Una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta sus amarras: está condenada a desangrarse.
(Kofi Annan)

Nuestra colistera en la lista Comunidad E-ducativa, la Doctora Nacarid Rodríguez Trujillo, a la que agradecemos de corazón, nos piloteó hasta la base de datos del Sistema de Investigación de Tendencias de la Educación en América Latina - SITEAL, y así hemos obtenido algunos datos relevantes sobre la extensión en varios países de América Latina de la Generación que Ni Estudia Ni Trabaja. A su vez, SITEAL ha extraído la data peruana de las Encuestas Nacionales de Hogares (ENH) del INEI de 2007 y 2009. La Generación NINI, tan desgraciadamente invisibilizada en el discurso electoral de los últimos meses, es expresión doble de la doble crisis de empleo y de educación que nos aqueja.

Como vimos en artículo anterior sobre este tema, el empleo se reduce, y se reduce más aún el empleo decente. Entre las principales víctimas de este proceso, están los jóvenes. La Generación NINI, que NI ESTUDIA NI TRABAJA, le debe este nombre a su característica fundamental de no estar encuadrada ni en el sistema educativo ni en el sistema productivo. Es decir, está en NADA, como decimos nada sutilmente por acá.

La importancia del tema está en la medida que combina los aspectos laboral y educacional, a la vez que se refiere a los jóvenes y su inserción social. La única cifra que manejábamos en anterior artículo era de unos 20 millones de jóvenes en América Latina en situación NINI. En Centroamérica, México y Colombia el problema de la Generación NINI parece estar muy relacionado con el problema del narcotráfico y el pandillaje. Los Maras, grupo internacional de pandilleros organizados semi-militarmente, se afiataron como superpandilla gracias a la brillante y facilista “solución” de ingresar a estos jóvenes en el Servicio Militar, multiplicando varias veces el problema que se pretendía solucionar. Esto demuestra que la estupidez suele ser contagiosa, y ataca la capacidad de observación y razonamiento, pues que sepamos la incapacidad de aprender de la experiencia ajena tuvo entre sus víctimas a una candidata presidencial en el Perú, y al Gobierno Regional del Callao, que insistieron, e insisten, en esta “solución”, que entienden como panacea. Las elecciones pasaron, así que el fantasma de ver a la estupidez entronizada en este aspecto ha pasado por ahora, aunque entendemos que en el Callao se hace lo necesario para fomentar la aparición de una versión nacional de maras.

Primero, las cifras

Miremos un poco a América Latina, manejando algunas de las cifras que SITEAL nos pone al alcance. Veamos el asunto primero desde una perspectiva longitudinal y sincrónica, y luego desde una transversal, comparativa. Reservaremos este artículo para la primera, en tanto que en un ulterior artículo enfrentaremos la segunda.

La perspectiva sincrónica

Veamos algo de la evolución del problema de acuerdo a las cifras, escogiendo algunos países que sentimos como representativos:

Los países pueden clasificarse de acuerdo a la gravedad del problema:
Grave, como Argentina Urbana y Chile, donde uno de cada dos jóvenes de 14 a 30 años son NINI.
Regular, como Colombia y México, con aproximadamente uno de cada tres jóvenes NINI.
Por último, la estándar, de Brasil y Perú, con 1 de cada 4 jóvenes en la condición NINI.

Vamos uno por uno:

En la Argentina Urbana, en 1993 un 37.7 % de la población entre los 14 y los 30 años de edad era NINI. Hacia 1998, la cifra saltó a 42,5 %, manteniéndose más o menos estacionaria hasta 2009, que registra un 44 %. Casi la mitad de esta población total es NINI.

En Brasil, las cifras muestran ser estacionarias, desde el 2001 un 24,7 % hasta el 2009, un 25, 3 %.

En Chile, se presenta un aumento y agudización del problema. En 1990 un 38,5 % era NINI, en 1996 se salta a 45,7 %, alcanza un pico de 49,8 en el 2003, y de ahí una pequeña reducción a 48 % en el 2009.

Colombia no cuenta con más cifra que el 32,6 % registrado en 2010. No es posible hacer aquí análisis sincrónico.

México, que quizá es el país que más visualiza y enfrenta el tema, registra un crecimiento desde el 24,9 % en 1993, hasta el 31,3 % en 2008. Esta visibilización tendría fuerte relación con un problema que Colombia enfrentó una década atrás, el de la “narcotraficización” (horrible neologismo) de la sociedad, que incorpora una peligrosa forma de encuadrar a los jóvenes NINI.

El Perú registra dos cifras: En 2007 un 23,7 % y en 2009 un 25,8 %. Pocas para registrar una tendencia, sin embargo nos ayudarán en la comparación.

No entraremos a plenitud al tema de los países centroamericanos, cuna de los maras, por razones de simplicidad y espacio.

Una primera conclusión que sugieren estas cifras es que parece que la condición NINI está en general crecimiento. Cada vez más gente joven está en estado de “vagancia”, o como decimos algo jocosamente por acá, de “travagancia”.

Otra conclusión es que las contenciones que se han estado colocando para evitar la expansión del problema no parecen surtir un efecto demasiado apreciable. Así lo sugerirían las cifras brasileñas, argentinas y mexicanas.

Los casos del Perú y Colombia parecen ser diferentes, porque no sabemos que se haya aplicado ni una sola contención dado que el problema no está visibilizado aún en la sociedad, posiblemente por la válvula de seguridad constituida por la emigración en el caso peruano. En el caso colombiano, del que ignoramos casi todo, aventuraremos una hipótesis: En las décadas del 80 y 90 el estado colombiano habría tomado por las astas el tema de la narcotraficización de la sociedad en los niveles locales y municipales, reforzando sus municipios al entregarles ingentes montos del presupuesto nacional, a fin de competir eficazmente con el clientelismo de los cárteles de narcotraficantes, con el posible efecto colateral de interrumpir o cuando menos estorbar el reclutamiento de jóvenes NINI.

El encuadre de los NINIs

Nos gustaría introducir un concepto tipo vuelo de pájaro. Si ni el sistema educativo ni el sistema productivo encuadran eficazmente a los jóvenes, la pregunta es entonces, de dónde surgen y en dónde o hacia dónde se encuadran. Llamemos provisionalmente “encuadre” al locus de la ubicación físico-social de los jóvenes NINI, definiéndolo operativamente como los lugares institucionales desde donde son “expulsados” hacia la situación NINI. Entendemos que este “encuadre” tiene que ver con los procesos que dan lugar a los NINIS, que trataremos de visualizar, aunque como no contamos con data haremos hartas hipótesis, esperando que nuestros amigos nos ayuden a corregirlas y aumentarlas. ¿Dónde encuadramos a los NINIS? Vale decir, ¿De dónde surgen, y a dónde van?

Primer encuadre: Desertores del sistema educativo

En nuestro país podemos suponer un primer nivel de encuadre en los desertores del sistema escolar que permanecerían en el hogar. Se quedan en casa consumiendo televisión o juegos, o tal vez ayudando en la economía doméstica. Las muchachas y muchachos que deben abandonar la escuela por diversos motivos no tienden a retornar al sistema, porque el crecimiento económico del que tanto se han jactado los gobiernos no ha llegado allá abajo en ninguna forma, ni de empleo ni de mejora del sistema educativo que retenga al alumno. Por ello entendemos como muy posible que este grupo termine reforzando las estadísticas de Trabajo Infantil en el nivel de las actividades de subempleo, o peor aún, de trata de personas o la integración a redes de delincuencia organizada.

Ahora bien, retener al alumno en el sistema educativo no es una solución al problema, es más bien un paliativo. Como es sabido, los jóvenes tienen la mala costumbre de crecer con el tiempo, a razón de un año cada año, y no pueden estar eternamente en el sistema educativo, sin por lo menos combinarlo de alguna manera con el sistema laboral. Cruzando esa cuarta parte de la población joven que es NINI con los niveles de desempleo abierto juvenil, parece ser que, efectivamente, los mecanismos de “primera chamba”, aunque existen, no están suficientemente desplegados para abarcar una parte notable de la población joven. Este es un enorme reto para el gobierno que recién se inicia.

Segundo encuadre: Egresados del sistema educativo secundario

Un segundo nivel de encuadre estaría en los egresados del sistema educativo en secundaria. Se sabe que la formación que el sistema educativo proporciona solamente puede definirse como inútil si de ganarse la vida se trata, y solamente sirve para orientar a los jóvenes a las universidades, donde ellos y sus familias continúan siendo exprimidos hasta donde se pueda. Los no-ingresantes se encuadran entonces en otro grupo NINI. Desde el hogar alimentarán a las academias preuniversitarias, o entrarán al mercado laboral juvenil en condiciones completamente adversas. La ruta vital los lleva en línea directa al subempleo, el ocio improductivo, o las redes delincuenciales.

Tercer Encuadre: Expulsados del sistema universitario

Naturalmente, cuando hablamos de “expulsión” no hablamos en sentido académico sino económico. Es sabido que muchos jóvenes que están estudiando no trabajan. Contrario sensu, muchos de los que trabajan no estudian. Los que consiguen ambas cosas son muy pocos, pues no existe coordinación alguna entre una actividad y otra, de modo que para la mayoría de jóvenes son actividades exclusivas. Vale decir, se entiende que el que estudia no trabaja, y si, por motivos académicos o económicos, debe retirarse del sistema universitario, normalmente lo hará por la necesidad de trabajar. Pero el empleo no es que precisamente abunde, entonces se encuadrará como NINI desde las filas del desempleo juvenil abierto, o del subempleo.

Cuarto Encuadre: La Discapacidad

La discapacidad es un problema particular, con sus propias aristas, pero es obvio que muchísimas personas con discapacidad son jóvenes NINI, y muchos de ellos desde los 14 años. Naturalmente, dado quye la discapacidad puede ser genética o adquirida, los jóvenes que entran en esta categoría pasan a ser NINIS casi automáticamente. Un grupo particularmente visible es el de los veteranos de la guerra de sendero y otros conflictos, que constantemente están en queja de las condiciones en que sus instituciones los tienen.

Las cifras de personas con discapacidad en el Perú no se conocen con exactitud debido al problema conceptual de definición de la discapacidad, lo que ha producido cifras para todos los gustos. Pero hay coincidencia en todas las fuentes que la deserción, el desempleo y el subempleo son mucho mayores entre la población con discapacidad. Uno de los encuadres más comunes del NINI con discapacidad es la mendicidad, se ha observado que el número de personas con discapacidad entre los mendigos y pobres extremos es notablemente alto.

Seguiremos con el tema

Estos encuadres no deben ser completos, pero como no pretendo agotar el tema, sino introducirlo y visibilizarlo, podemos por ahora dejar aquí este primer análisis, llamémoslo sincrónico, es decir centrado en un superficial vuelo para ver de dónde vienen y a dónde van los NINIS. Amenazamos entonces con un siguiente artículo sobre el tema. Nos vemos.


VIENE DE JÓVENES QUE NI ESTUDIAN NI TRABAJAN: LA GENERACIÓN NNIhttp://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/05/jovenes-que-ni-estudian-ni-trabajan-la.html

CONTINÚA ENGENERACIÓN NINI, LA SOLUCIÓN DEL EMPLEO - :http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/06/generacion-nini-la-solucion-del-empleo.html

lunes, 16 de mayo de 2011

JÓVENES QUE NI ESTUDIAN NI TRABAJAN: LA GENERACIÓN NINI


La problemática educativa en nuestro país nos ofrece tantas preocupaciones, y todas parecen tan esenciales. Por desgracia, la tendencia mundial al creciente uso de la cibernética en los procesos productivos tiende a la reducción del empleo; y en nuestro país, además, esto se complica con el divorcio del crecimiento económico del desarrollo. Añadamos a esta malvada sopa nuestras rígidas estructuras sociales, la cultura empresarial mercantilista del cholo barato, más la enorme ignorancia cívico-política de las mayorías, y esta viciosa ecuación nos da, entre otros males que padecemos, la llamada Generación Ni-Ni: Un grupo generacional compacto y creciente de jóvenes que “Ni estudian, Ni trabajan”. Son jóvenes entre los 14 y los 30 años que no hacen, literalmente, nada. Este hecho tiene, necesariamente que causar niveles de angustia en los que la padecen, así como tiene que aumentar el estrés económico de muchísimas familias en nuestro país.

Contexto Nacional

Es conocido el simple hecho que el mercado laboral, en términos relativos, se reduce cada vez más, así como la creciente necesidad de mayores certificaciones académicas para alcanzar la mera posibilidad de trabajos escasos, mal pagados y en condiciones laborales precarias. Ello afecta a vastas capas de la población. Hace tiempo que un vasto sector de la PEA de las capas medias de más de 45 o 50 años ha perdido su empleo principal, y realiza actividades de supervivencia, por ejemplo. Sin embargo, estas capas poseen cierta protección en base a las inversiones realizadas en años anteriores, tanto en su nivel educativo, como en inmuebles, ahorros de todo tipo, o en el apoyo familiar de sus descendientes. Pero el problema se generaliza hacia otras capas demográficas mucho más vulnerables. Aunque hace ya muchos años se abrieron dos grandes válvulas de escape, la Emigración y las Pequeñas Empresas, y aunque carecemos de cifras precisas al respecto, podemos decir que, si de lo que se trata es del logro del pleno empleo o cuando menos de condiciones razonables de vida, la situación laboral de las grandes mayorías de nuestro país ya se escapó de las manos. Los jóvenes que ingresan anualmente en números ingentes al mercado laboral se encuentran con problemas de empleo muy graves.

Otros países de la región han visibilizado este problema, como Brasil, México y Argentina. Aquí todavía o no visibilizamos adecuadamente el tema, o si se hace se plantean simples parches que resuelven únicamente algunos forados más o menos evidentes, y que puedan dar réditos políticos. Es el caso del servicio militar para los pandilleros, planteado por la candidata de FUERZA2011, y en una forma edulcorada por el conservador y conceptualmente bastante perdido Gobierno Regional del Callao. Estas “propuestas”, según parece, amenazan con ser impuestas más que consensuadas, y obedecerían a limitaciones ideológicas de los decisores políticos, o a compromisos políticos, más que a una visión realista del tema.

Lo cierto es que si en los países europeos, el Japón o los Estados Unidos el estudiante que alcanza una certificación no encuentra trabajo y se dedica a sus juegos de video, en países como los nuestros, de pobreza generalizada, el ex estudiante desciende a la categoría de desempleado y ciudadano del Perú. Como se sabe, conseguir una chamba en el Perú para las clases medias implica una movilización de los recursos familiares basada en las relaciones sociales establecidas, más que en los merecimientos académicos del joven en cuestión. Esto no mejora las relaciones sociales, al visualizarse las diferencias entre grupos sociales no principalmente como una cuestión de acceso a la formación académica, que también, sino como de ventajas injustas e inmerecidas alcanzadas básicamente por mecanismos de corrupción generalizada.

Mucha gente no me cree cuando digo, con otros educadores, que el último puesto de un colegio de categoría A estará en una posición laboral mucho más ventajosa que el primer puesto de un colegio nacional, y me pregunto por qué esto está invisibilizado.

El factor ético social y los Planes de Gobierno

Añadamos a este enredo el factor ético, es decir la escala de valores socialmente aceptada e introyectada por los mecanismos sociales de formación de valores, entre ellos los medios de comunicación abiertos. Éstos muestran una increíble irresponsabilidad al transmitir sin autorregulación alguna y como parte de sus contenidos diarios, una ética social basada en el azar, la sinvergüencería, la conveniencia, la vida fácil y una suerte de desmovilización ciudadana. No digamos los evidentes sesgos de la campaña electoral, que muestran palmariamente a vastas capas de la población que la plata manda, y se obtiene por faenones o corrupción. Desde una perspectiva ética no es posible explicarse esta reversión de valores por una cuestión de maldades individuales o limitaciones personales de periodistas o propietarios de medios, sino como un reflejo de lo que nuestra sociedad realmente es.

La invisibilización del tema sería parte de este aspecto. Un factor crucial a tomar en cuenta en los Planes de Gobierno de los candidatos en esta segunda vuelta es la existencia o no de una suerte de Plan de Gobierno “Latente”, escondido detrás del Plan de Gobierno “manifiesto”, que es el que se le muestra al país. Evidentemente, un Plan de Gobierno pequeño y con falencias notables, como el de FUERZA2011 no puede contener suficientes candados que tranquilicen a la ciudadanía. La muestra está en la aparición de temas no mencionados en dicho Plan, como el tema del Servicio Militar Obligatorio, mencionado por dos altos dirigentes de dicha agrupación como Kenji Fujimori y María Luisa Cuculiza, y rápidamente “desmentido” por la candidata presidencial, ni bien se percató de la metida de pata. Nos guste o no, el Plan de GANA PERÚ contiene muchos más de dichos candados, y por lo tanto la ciudadanía puede exigirle su cumplimiento. No pasa esto con el plan de gobierno de FUERZA2011. Es más, un elemento clave del Plan de Gobierno de GANA PERÚ es el de la Lucha contra la Corrupción, y creemos que una manifestación tan frontal en contra de la Corrupción, es garantía de acciones en cuanto a los problemas de valores sociales imperantes en nuestro medio. Y si no lo hace, que tenga por seguro que la Patria se lo demandará.

Generación NINI en el Perú

Volvamos a la Generación NINI. Más del 10 % de la PEA entre 14 y 30 años, y cerca de 20 millones en América Latina padecen el problema. ¿Cuántos en el Perú? No tenemos ni la más mínima idea, pero deben ser una cifra muy respetable. ¿Y por qué es un problema? Pues porque si sumamos dos más dos, el joven que NI ESTUDIA NI TRABAJA, entonces ¿qué hace?.

¿Qué posibilidades tiene un joven de 14 a 30 años que ni estudia ni trabaja en el Perú? Intentemos imaginarlo, a falta de data. Puede quedarse en su casa “haciendo nada”. Es decir, no está, como es frase común entre nuestros jóvenes, haciendo nada por la vida. Lo que significa dejar pasar la vida en una suerte de cómodo “descanso”, insostenible a la corta o a la larga, pues NINI se constituye como carga familiar, sin perspectivas de futuro, como una boca que no produce, pero que hay que alimentar. Y la situación económica de las familias en el Perú no es precisamente bacán. Los servicios educativos se segmentan cada vez más, y sus costos aumentan. Recurrir a las relaciones sociales para que le consigan un trabajo al joven es cada vez más complicado. No hay ninguna política pública al respecto, excepto el programa PROJOVEN, dirigido desde el ministerio de Trabajo, que combina diferentes visiones y posibles soluciones del problema, y según parece de manera más o menos efectiva, pero con una penetración bajísima, dependiente de la inversión privada que se realiza dentro del Perú. Pero desde que la mayor parte del producto nacional es minero, y sale del país, la cantidad de inversión privada no minera – que es baja generadora de puestos de trabajo – es mucho más limitada de lo que se cree. Y la mayor parte de los puestos que PROJOVEN provee lo son en el sector de servicios, que es por definición, de menores salarios. Empresarios guiados únicamente por el criterio de ganancia económica utilizan estos trabajadores para prescindir de otros trabajadores más “caros”, y “reducir sobrecostos”, con el nefasto efecto que por dar trabajo a un joven en condiciones laborales ventajosas para la empresa suelen dejar a padres de familia sin empleo, reproduciendo la Generación NINI a la larga.

Hay otros inquietantes temas involucrados: La delincuencia, el pandillaje, el narcotráfico. Estas respetables instituciones ofrecen puestos de trabajo a los jóvenes peruanos. En la lógica de la ganancia inmediata, son promisorias y muestran una gran proyección basada en la continuidad del uso de psicotrópicos, el crecimiento económico que proporciona “clientes”, la aceptación de la sociedad, y la posibilidad de apoyo gubernamental según quien gane las elecciones. Además poseen proyección internacional y no requieren de experiencia previa, excepto en cuanto a las condiciones sociales imperantes en nuestro país. En muchos casos ofrecen una institucionalidad establecida y reglas de juego claras, entre ellas una jerarquización sólida, y la certeza de que se entra a pie y se sale en pijama de madera. Aunque el mercado interno está subdesarrollado, la capacidad de exportación está en auge, sometida a los vaivenes de los mercados internacionales y de ciertos grupos que supuestamente combaten estas santas actividades. A los jóvenes NINI, básicamente, les proporcionan una actividad en la que se gana plata, reconocimiento social, farra interminable y posibilidades de ascenso político, si elige el partido político adecuado.

Posibles soluciones

El gobernador del estado de Chihuahua, en México, ha propuesto ingresar a los jóvenes NINI chihuahueños en el Servicio Militar. En el caso del Gobierno Regional del Callao, en el Perú, que plantea una forma de servicio semi-militar, no se les llama NINI sino “pandilleros”. Se ha mantenido esta brillante idea en el Plan de Gobierno latente de FUERZA2011, aunque repentinamente sazonada con una copia del original de un exitoso programa brasileño, salpicado de algunas gotas de PROJOVEN. No abundaré en las muchas razones que están en contra de esta medida y a las que cualquier persona con algo de tiempo para usar las neuronas puede llegar. Describí algunas de ellas en mis artículos sobre Matonería-Bullying y Disciplina y Valores, por si son necesarias. Dejemos estas “opciones” y vamos a algo inteligente, recogido y aplicado de diversos educadores y decisores políticos de Argentina, México y Estados Unidos.

Primero: Por motivos estrictamente crematísticos y estamentarios, las Universidades e Institutos del Perú están desactualizadas en sus currículas, mantienen a los estudiantes demasiado tiempo en aulas para sacarles hasta el último céntimo posible, y la mayoría de sus cartones sirven para adornar las paredes, manera simple de decir que no responden a las necesidades del mercado laboral.

Se propone: Vincular las universidades con las empresas privadas para conocer las verdaderas necesidades de éstas, y reactualizar las currículas y syllabi hacia cuestiones realmente útiles. Una encuesta tomada hace algunos años a egresados de las carreras de ciencias de la Universidad Católica mostró que apenas el 10 % de los contenidos aprendidos eran empleados en la vida laboral. Se retiene demasiado tiempo a los estudiantes antes de obtener una certificación que permita entrar al mercado laboral. En otros países se certifica en 2 años, en 4 años, y de ahí en adelante, según esquemas abiertos y flexibles. Por otra parte, las carreras técnicas son aún el patito feo del Perú, por temas de estatus social. Hay experiencias en las que la certificación en carreras técnicas ha sido extremadamente útil en la auto creación de puestos de trabajo. Incluso en el Perú se tuvo en época de Velasco tanto las ESEPs como el llamado Proyecto Perú, gestionado por la Universidad de Lima, que certificaron a muchísimas personas. Las experiencias pasadas, sumadas a las exitosas de otras latitudes deberían impulsar un trabajo sólido al respecto.

Segundo: La deserción y la repitencia en la escuela peruana son problemas graves, más aún si consideramos el bajísimo nivel de calidad educativa que nos caracteriza. La estructura educativa no está diseñada para mantener a los jóvenes en procesos educativos coherentes. La temprana edad de inicio de la situación NINI, indica que muchos de los niños entre los 14 y 16 o 17 seguramente están en sus casas o en las calles, desatendidos de manera absoluta. Esta desatención tiene que tener tempranos efectos de desencanto en ellos. La autoestima baja y la sensación de fracaso se instalan y es el principal caldo de cultivo de NINIs.

Se propone: Reforzar la educación en valores empleando todos los recursos educativos. Es esencial convertir las escuelas en espacios amables. El fomento de programas de Deporte – el programa brasileño con sesgo de género “Vencedoras” se orienta a ello, y tenemos algunas experiencias en el vóleibol -, Arte, Ciencias y Solidaridad social, fomenta valores sociales importantes, prepara para la vida ciudadana y laboral, y es altamente inclusiva. Y mantiene a los niños en las escuelas. En resumen, se trata de hacer atractiva la permanencia en la escuela.

Tercero: La pobreza generalizada determina la presencia de un serio problema de Trabajo Infantil, debido a que los problemas de la infancia no son enfrentados. La necesidad de las familias de mejorar como sea la dramática situación económica determina el ingreso temprano a la delincuencia, en algunos casos ya instalada como tradición familiar, mientras que muchos otros niños tienen que trabajar. La cifra es de millones de niños, y aunque el problema se está visibilizando, falta lo esencial, enfrentarlo políticamente.

Se propone: En primer lugar hay que tener una política seria de Infancia que involucre a los diversos sectores del estado, la empresa y la sociedad civil. Y además establecer una política real y efectiva contra el Trabajo infantil. Esto a nivel de prevención. En lo directo, las distintas experiencias de mexicanos y argentinos de subsidio directo o becas focalizadas parecen tener bastante éxito en esto de retener a los jóvenes en la escuela. Las cifras mexicanas son de aproximadamente US$ 45 mensuales por alumno, con un costo aproximado de 1500 millones de dólares anuales. En Brasil, el acceso al equivalente de JUNTOS en el Perú está amarrado con el envío de los niños a las escuelas. Tenemos entendido que algo de esto se está haciendo en el Perú.

Nos detenemos aquí, por exceso de espacio. No está agotado el tema, ni mucho menos. Pero por lo menos queda planteado.

CONTINÚA EN: NI ESTUDIAN NI TRABAJAN: SEGUNDA PARTE DE LA GENERACIÓN NINI:
http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/06/ni-estudian-ni-trabajan-segunda-parte.html