Mostrando entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Capitalismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de noviembre de 2014

ADDENDA UNO A LA CRÓNICA DE LECTURAS 87 - EL DIABLO THOMAS PIKETTY - UN VIDEO TED


ADDENDA UNO A LA CRÓNICA DE LECTURAS 87 
EL DIABLO THOMAS PIKETTY – UN VIDEO TED

I
Breve Introducción

Francamente el hacer esta addenda me da risa, pues evidencia una obligación personal autoasumida: La de hacer el trabajo que el Periodismo peruano y la Concentración Mediática no se atreven a hacer, es decir informar a la gente. Una reflexión personal – siempre las introduzco en mis personalísimas Crónicas de Lecturas – me lleva a pensar en los muchos dizque periodistas que cobran un sueldo y no se molestan ni de casualidad en informar a la gente de las cosas que importan. Todo en nombre del profesionalmente metafísico concepto de la Agenda, cuyo setting, según lo que nos cuentan, baja de los cielos en brazos de ángeles y arcángeles, y no de los whatsapps de ciertos lobbystas, ni tampoco de la merme, cutra y/o cherries tan abundantes en la Libre República Neoliberal de Perusalem que, como se sabe, solamente vive en las mentes de los comunistas. Allá ellos. Larga vida a la blogósfera y tratemos de subirle el nivel a esto.

II
Breves consideraciones sobre el Diablo

Como se sabe, Thomas Piketty es el Diablo desde que publicó el sesudo estudio El Capital en el Siglo XXI. No llegaba el libro a estas playas y su repercusión dejaba heridos, contusos y neuróticos de guerra, por lo que aventuré un primer y tímido artículo sobre los Efectos Piketty (Busque ese artículo aquí: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2014/05/efectos-piketty-ideologia-y-politica.html, si le apetece), dando cuenta del feliz reencuentro entre la racionalidad y la ética en la Izquierda, del desasosiego de la Derecha que pierde su monopolio, y de los huracanes de lucidez que El Capital en el Siglo XXI desataba. También prometí leer el libro y hacer su Crónica, promesa que cumplí  (La Crónica aquí: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2014/07/cronicas-de-lecturas-87-thomas-piketty.html, si le apetece). En Perusalem dicen que Thomas Piketty es el Diablo porque se atrevió a investigar la Creciente Desigualdad con solvencia académica. Juro haber leído comentarios de economistas profesionales en revistas económicas especializadas negando que Piketty tenga razón por ser marxista, evidentemente sin haberlo leído. No mencionaré nombres, me da vergüenza poner en evidencia la ignorancia ajena. No soy economista, pero tiendo a emplear eventualmente mis neuronas, y si alguien me dice que no es marxista, por lo general le creo, y tal resulta el caso con Tomasito.

El problema de fondo es que la Derecha Bruta y Achorada en nuestro país y su caja de resonancia la Concentración Mediática usan del Silencio no sólo como arma contra las Izquierdas, sino para mantener el orden en sus filas, evitando el pensar crítico (o el pensar a secas, funciona casi igual) a fin de conservar incólume el ghetto emocional que a su vez mantiene la paz de las almas de los ppkausas de todo pelaje. Turbada la paz llega la pesadilla del outsider, y así vemos que el Premio Nobel de Economía 2014, el francés Jean Tirole, es evaporado de los medios escritos, radiales y de la TV. El Diablo Piketty y el Diablo Tirole se sabe son yuntas y miembros de un grupete que estudia la Economía sin prejuicios, evitando anteojeras ideológicas porque eso es lo que hacen los hombres que intentan elaborar ciencia y no ideología. Para los que no sepan, Jean Tirole es Ingeniero, economista y matemático, doctor, investigador y profesor en el MIT y la Universidad de Toulouse, autor de libros y artículos académicos. Destaca entre otras su publicación Teoría de la Organización Industrial, que estudia la competencia empresarial en monopolio u oligopolio y los acuerdos de precios en perjuicio del consumidor. Y es el meollo del problema el que usted, amable lector y lectora, tenga que enterarse de ello en un Blog.

III
Breves consideraciones sobre la Economía, la Ideología y el Premio Nobel de Ídem

La Economía es el paraíso del neoliberalismo, pero no es tan claro que “esa” Economía tenga relación con eso llamado ciencia. Muy posmodernamente, parece más útil para sostener paradigmas de Dominación, Concentración y Exclusión, y se evidencia su uso como razón instrumental cuando tras vender ideas y conceptos falaces, se habla de “sinceramiento”.  La Economía es ciencia social, y así podemos dejar de insistir en cifras, curvas e indicadores macroeconómicos, cosa que disfrutan los neoliberales pues así no contactan la realidad. Nosotros no somos economistas, pero damos uso a nuestras neuronas, vamos al mercado y comparamos precios y marcas. Prestando atención a las etiquetas, vemos que si queremos un aceite que NO sea de soya transgénica eventualmente, hay que pagar más, si es que hay aceites alternos, que no hay. No digo marcas, hay muchas de esas, pero todas venden soya o combinados de soya en condiciones de oligopolio comercial. El café y otros productos son objeto de feroz especulación al alza, y las fluctuaciones del precio del pescado de crianza comparado con el pescado de mar registran que se pagan cada vez más caro los productos del mar más rico del mundo. Estos pequeños detalles que solamente afectan al 99 % de la población no se los contará la Prensa Concentrada, pero sí le dirán que los lobbystas visitaron 4723 veces el palco presidencial en el teatro Municipal entre 2006 y 2011, y no le dirán que el abastecimiento de alimentos es un oligopolio, más bien emitirán constantes loas ditirámbicas al “libre” mercado.

Y lo curioso es que los Diablos Tirole, Piketty y toda su banda son partidarios del mercado como regulador de precios, pero se oponen a la falta de control de las grandes empresas por el Estado, con criterios específicos para cada sector para evitar las anteojeras ideológicas contrarias expresadas en controles generales puestos porque sí. Las recientes crisis financieras vinieron de la falta de regulaciones, y si el Estado acude con los impuestos de todos a operaciones de salvataje bancario, bien puede imponer reglas de juego. Esto es lo que no les gusta a los críticos, y a eso llaman “marxismo”.


IV
Breve Charla con el Diablo sobre la Desigualdad

Pero no se trata de mofarse de las anteojeras ideológicas de la Derecha, que en la Izquierda también hay ropa tendida, aunque los dichos de la Derecha Bruta y Achorada sean de morir de risa y/o de vergüenza ajena, en especial cuando comentan lo que no entienden. En fin, enterémonos algo más sobre las ideas del Diablo Piketty, y nada mejor que la Conferencia TED de él mismo en Berlín, en Junio del 2014. Aquí el link, disfrútenla: 


Sent from TED app for iOS

No repetiremos lo que Piketty ha dicho mejor que nosotros, pero parece importante hacer notar que las tendencias universales de largo plazo desde la Primera Guerra Mundial a la fecha han registrado mejora en la desequilibrio de la concentración de riqueza, aunque ésta y el nivel general de la desigualdad en ella son siempre mayores al nivel de concentración de ingresos. Haciendo una interpretación personal del proceso histórico del Siglo XX diríamos que la tendencia general que el neoliberalismo trata de revertir es el poderoso impulso igualitario y democrático reflejado en los Ingresos por sobre la Riqueza en el último siglo, y faltaría un análisis mucho más general sobre el tema. 
   
No sé, por otra parte, si llamar pragmatismo de izquierdas a este conjunto de ideas. Parece simplemente pragmatismo económico sin anteojeras, pues que toma en cuenta la mayor parte de los factores económicos. Incluso la solicitud de más transparencia financiera empata con el desarrollo de la democracia moderna, y la exigencia de un Impuesto Global al patrimonio de las multinacionales es preferible a otras formas más agresivas de reparto de la riqueza, como la Inflación, la Guerra o las expropiaciones.

V
Colofón


Superar el abismo entre la Izquierda política y la Economía es más fácil que superar el pensamiento retardatario de la Derecha, muy involucrada emocionalmente con la posibilidad de perder su liderazgo de instaurarse un igualitarismo “comunista”. Este es el cuco que no les deja dormir. Pero tal igualitarismo es una utopía remota, incluso en la vieja URSS. La tradición socialista defiende no el Igualitarismo sino la Equidad, que el que trabaja más y mejor gane más. Asimismo, el pragmatismo de la izquierda en América Latina deja sin base las acusaciones de extremismo económico, y más bien gobiernos como el de Chile son neoliberales en exceso a nuestro entender. El pragmatismo de la Izquierda latinoamericana empata con facilidad con un Piketty muy suelto de huesos en afirmar la necesidad de cierto nivel de desigualdad para propulsar la innovación y la productividad, y que el problema de fondo es de grado, es decir el exceso de desigualdad. Cuanto de ideología y cuanto de ciencia hallemos en esto requiere de más investigación, y como la realidad es mejor que la Ideología, aprendamos y que el que tenga Ojos, que vea.   

Enlace a la Crónica:

Peru Blogs

viernes, 16 de diciembre de 2011

CONTRA LA NAVIDAD

Peru Blogs


“Los padres no existen, todo es un montaje de Santa Claus” 
(Yo)

“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.” 
(Charles Dickens, Cuento de Navidad)


Entiendo que el título de este artículo es suficientemente provocador, y por otra parte tampoco es que constituya precisamente noticia. El Capitalismo de Libre Mercado instrumenta todo lo que existe para vender, y eso no es ni bueno ni malo, simplemente establece una escala de valores propia, que patentiza lo que es importante y lo que no, y como lo que realmente importa es la ganancia, pues de eso se trata la Navidad. Quien crea otra cosa, discúlpenme, o posee una fe tal vez excesivamente robusta en la bondad humana, o una impresionante bandada de pajaritos en la cabeza. Hacer alharaca por estar contra el “materialismo capitalista que trastoca la idea de la Navidad”, o a favor de una especie de “escala de valores espirituales que debería presidir las fiestas navideñas” me parece francamente ingenuo o hipócrita. Es como oponerse a la salida del Sol por el horizonte, o estar a favor del solsticio de verano. Y dado que estamos en esas épocas, me parece pertinente disparar algunas reflexiones desmigajadas sobre el tema.

Si le hablamos de la Navidad como expresión de “materialismo capitalista” a los que no tienen chamba o plata, veremos cuán dependientes son los “valores espirituales” del simple hecho de no tener chamba y plata, peor aún si se carece de ambos. En la realidad real, quizá no haya peor sensación navideña que la de sentir la expectativa de recibir regalos de los hijos propios, y no tener con qué. Hay muchas variantes de este hecho, porque de repente puedes tener hasta chamba, pero también deudas, y tu grati – si la tienes – se destina a ponerte al día con tus cuentas. Quien mejor celebra las Navidades es el Sistema Financiero, que nos tiene a todos agarrados de salva sea la parte. Así el corazón se nos endurece y el alma se nos marchita un poco más cada año, hasta que la inocencia original propia de la Navidad desaparece por completo, decapitada por la realidad. Cuando reflexiono en ello siempre recuerdo lo que me decía un profesor de marxismo: No sólo de pan vive el hombre, pero sin pan el hombre no puede vivir. Los críticos de la Navidad que se publicitan en medios de comunicación por lo general lo hacen en nombre de una moralina aburguesada, que invoca principios con demasiada facilidad, y con la misma se olvidan fácil de las personas de verdad. Por otra parte, se burla uno de la gente si se desprecian sus pequeñas alegrías, y esa burla es sangrienta cuando destruye las ilusiones de los niños. Así que ni condeno la Navidad ni la aplaudo, sino que trato de ver qué hay realmente en ella, no en su “mismidad” (término que me hace sonreír un tanto, y demasiado debatible), sino en lo que realmente vivimos en ella.

Navidad: La fiesta del estrés

Charles Chaplin, el genial comediante británico, odiaba la Navidad, según testimonio de su hija Geraldine. O tal vez no era que la odiara, pues que sepamos jamás levanto una palabra contra ella. Simplemente no le veía el punto a celebrarla, si no era por los niños. No la sentía su fiesta, y la veía tal como lo que realmente era, y es. Chaplin había surgido del fondo de la más podrida miseria londinense, y con seguridad de niño, en esos espantosos días navideños, recorría sin zapatos las calles y miraba las relucientes vidrieras repletas de juguetes y alimentos y golosinas que no eran para él. Y así conservó toda su vida esa general antipatía contra la Navidad, que marcaba con tanta efectividad las distancias sociales en las que había nacido. Eso nos explica en parte sus grandes preocupaciones sociales, a la vez que su desaforada capacidad de trabajo, una especie de juramentación personal de jamás volver a ser pobre. Y esto es tal vez lo más horroroso de la fiesta navideña, la institucionalización de la hipocresía social, a la que queramos o no quedamos expuestos en los días navideños. En el fondo, la mayoría de nosotros sabemos en nuestro interior que esta Fiesta no es nuestra, no nos pertenece, y lo único que nos crea son dolores de cabeza, estrés, empujones y la posibilidad de ser robados. Porque la Navidad también es época de ladrones y rateros.

El Cuento de la Navidad

Quizá la expresión literaria más impresionante de estas épocas del año sea el Cuento de Navidad de Charles Dickens, en su versión original, claro. Recordemos que, como a todo lo navideño, al Cuento de Navidad se le ha domesticado en sus mil y una versiones en cine y televisión, porque a fin de cuentas se trata de que haya audiencia televisiva o asistencia a los cines para que las ruedas de la economía sigan girando. Y eso, en sí mismo, no tiene nada de negativo, pues la gente debe trabajar para vivir. Pero Dickens era uno de esos moralistas de a verdad, que presentaba las inconsecuencias y falsedades del discurso navideño con suprema ironía social y con profunda fe en la realidad individual del hombre. Para él la Navidad no era solamente una Fiesta, era una oportunidad. Su Fantasma de las Navidades Presentes – el centro mismo de su Cuento – no es un edulcorado producto comercial, es un robusto personaje adornado de hojas de acebo, alegre y muy realista, metido en la fiesta hasta el tuétano, pero a la vez lúcidamente portador de terribles nuevas, expresadas en esos dos seres abyectos - la Ignorancia y la Necesidad - que cobija bajo su manto y que, en la escena más dramática de toda la obra, muestra al avaro Scrooge, restregándoselos en la cara y haciéndole saber que los grandes males de la miseria humana no se detienen porque haya Navidad, que la gente se sigue muriendo de hambre y de frío, y que el dolor sigue siendo la marca de la condición humana. El Fantasma, por otra parte, no es un amargado, pues después de todo la vida sigue, y sin olvidarnos de nada de lo negativo, nos podemos permitir, como decía San Agustín, hacer el loco una vez al año.

El mito de Santa Claus / Papá Noel

Las ruedas de la economía no funcionan bien aceitadas cuando la gente es consciente de lo que pasa, porque a fin de cuentas se trata de consumir y gastar, y los marketeros saben hace mucho que hacerlo inconscientemente redunda en más gasto. Surgen entonces los diversos recursos que el marketing ha ideado desde hace más de un siglo, y el más interesante para mí es el famosísimo Santa Claus, que por estas tierras llamamos afrancesadamente Papá Noel. Santa Claus pertenece a la Tradición Nórdica europea, aunque su base histórica – siempre hay quien la recuerda – es un Obispo del Asia Menor, hombre en apariencia de enorme caridad. El cómo un Obispo generoso se convierte en un personaje de fábula que vive en el polo Norte y recibe cartas con solicitudes de regalos es tal vez uno de los grandes ejemplos de cómo se forman los mitos a lo largo de la historia. Vale la pena examinarlo tal como realmente es: Santa Claus es realmente un premiador y castigador, no fue ideado como un tipo buena gente, y en algo se parece a ese Fantasma de las Navidades Presentes, que es posible incluso inspirara su creación a algún olvidado genio del marketing. El mito muestra que Santa Claus es una figura masculina dadora de obsequios a los niños que se han portado bien, se le nota claramente la imagen paterna introyectada y reforzada por su barba blanca, pues es un superpapá social. Y aunque es muy viejo, es también muy vigoroso, pues nadie puede recorrerse todo el mundo en una noche sin por lo menos tener fortaleza física. Es, además, CEO – Presidente del Directorio - de su propia corporación, con empleados, fábricas, líneas de producción y redes de distribución y ventas. Su contracción al trabajo la mayor parte del año justifica su situación de padre ausente, pues es un gran proveedor. De hecho es todo un Señor Capitalista, pero con principios morales pues. No creamos por ello que regala porque sí, el obsequio navideño está condicionado a tu conducta, es un toma y daca: Tú te portas bien, él te regala lo que le pides en tu carta. Cuando pones tus medias o calcetines en la chimenea lo haces con la esperanza de que en la Nochebuena Santa Claus te las llene de los obsequios que le has pedido. El mito original – convenientemente olvidado – dice que si te has portado mal, lo que encontrarás en tus medias será carbón. Y que me aspen, pero para mí está clarísimo que si tus padres son pobres lo que encontrarás será carbón, y eso quiere decir nada más y nada menos que solamente hay una falta imperdonable: La de no tener plata. He ahí para mí el verdadero mensaje navideño de Santa Claus: No hay más falta social que la de ser pobre. Te tocará el carbón.

Y he ahí porque no me gusta ni jamás me gustará Santa Claus ni todo lo que representa. Si creemos que la Navidad es una Fiesta del Amor, Santa Claus debería ser erradicado como representante de un deber-ser que de humano mucho no tiene. Prefiero cualquier otra contrafigura. La Tradición española, de la que fuimos herederos hasta que entró Estados Unidos con todo, nos presentaba a los Reyes Magos como los dadores de regalos, separando los regalos de la Navidad, y ello, tal vez, resultaba mejor. Pero lo cierto es que los Reyes Magos ya fueron.

La gran mentira

La Navidad, Papá Noel / Santa Claus, los Reyes Magos y todo eso. Tratemos de ver el asunto desde la perspectiva de un niño. Los niños, aún los hijos de padres que les pueden proporcionar una Navidad como debería vivir cualquier niño, pasan por un proceso que podríamos llamar de “desencantamiento”. Cuando eres niño y tienes presente toda tu inocencia - en el sentido verdadero de inocencia, es decir de ausencia total de malicia - puedes creerte que la Navidad es hermosa y disfrutar de los colores, la música y la alegría, porque eres inconsciente de que la vida puede ser hermosa y a la vez una carga atrozmente pesada. El Fantasma de las Navidades Presentes no ha llegado aún para recordarnos qué es verdaderamente la Navidad, si es que algo es aparte de ventas. El tema está en que empiezas a dejar de creértela cuando te enteras que Papá Noel / Santa Claus no existe. Y cuando ves que son tus padres los que te hacen los regalos, se produce una inversión de la visión que se tiene sobre la sociedad, de lo que “debería ser” idealmente, a lo que realmente “es”. Yo estoy casi seguro que el 90 % de los padres no tiene la más mínima idea de en qué momento sus hijos se enteraron que Papá Noel / Santa Claus no existe, y continúan dándole a la gran mentira como si nada hubiera pasado. De los niños, para bien y para mal, nada me sorprende, pero que los adultos continúen en estado de catatonia emocional navideña me implica que emocionalmente no crecemos y seguimos creyendo en pajaritos de colores. Es como si nos instaláramos emocionalmente en medio de la creencia / no creencia, como si en el fondo de nuestra alma siguiéramos creyendo que Santa Claus / Papá Noel existe, que nos hará justicia algún día y que Alguien se hará cargo de todo. No puedo culpar a nadie de tener creencias religiosas, la religión responde a una profunda necesidad humana, pero no puedo menos que recordar lo que decía Jesús – sí, ése, del que se supone celebramos su Nacimiento – que no se puede adorar a Dios y a Mammón – la plata, para los que no sepan. Un tercio excluido ético sobre el que vale la pena reflexionar en estas fechas.

La Navidad: Una oportunidad

Una visión desencantada de la Navidad, desprovista de ilusiones y pajaritos de colores es un producto no muy diferente del producido por cualquier otro desencantamiento, marca de esta época. Como adultos bien podemos asumirla de diferentes maneras, lo que es un producto aceptable de la postmodernidad. La Navidad puede ser asumida, como Charles Dickens vio con tanta claridad, como una oportunidad para cada persona. Tal vez no podamos poner las cosas en su sitio, pero siempre podemos intentarlo. Simpatizo con el hecho que se diga que no hay Navidad sin Jesús, lo prefiero con mucho a Papá Noel / Santa Claus, es mejor gente y después de todo es su Santo /Cumpleaños. Si ya eres agnóstico o incluso ateo, siempre puedes disfrutar el día. Si estás preso del estrés y de la angustia navideñas, siempre puedes librarte algo de ellas y pasarlo como mejor puedas, así no tengas plata.

Colofón

En el transcurso de mi vida he tenido que trabajar Nochebuena y Navidad muchas veces, y por ello me siento solidario de aquellos que tienen que hacerlo, en especial cuando están concentrados en el servicio a otras personas. Creo que la Navidad consiste básicamente en la Solidaridad, en el tratar de no ser felices nosotros solos. En ese sentido la canción de Navidad que más me gusta es la de Perales: “Navidad, Navidad / en la nieve y la arena. / Navidad, Navidad / en la tierra y el mar.”, que me hace pensar en los marineros, los policías en servicio, los bomberos, los médicos y enfermeras, los telefonistas, vendedores, personal de aeropuertos, restaurantes y hoteles, todos los que con su trabajo constituyen parte esencial de una vida civilizada, y cuya labor muestra en tiempo real la solidaridad entre los seres humanos. Y es así como dejo mi saludo navideño a todos mis lectores, en especial a los que tienen que trabajar esos días, deseándoles que puedan construir una Navidad que sea algo mejor que lo que existe, en la que podamos construir un significado que valga la pena. Y punto.


miércoles, 2 de marzo de 2011

ÉTICA Y POLÍTICA ESQUIZOIDE


Todo momento es bueno para atacar el tema de la Ética y la Política. Una campaña electoral en un contexto como el nuestro merece chequear las propuestas al milímetro, pero también es útil para reflexionar un poco sobre temas de perfil general y amplio. De ahí que examinar el deber ser político no solamente no es inútil, sino tarea impostergable. El uso de nuestra libertad política, que nuestro contexto social y cultural mediatiza de acuerdo a las fuerzas sociales en que nos sumergimos cuando nos introdujeron en este mundo, es una de las pocas posibilidades reales que tenemos de intervenir en nuestro entorno y modificarlo para hacerlo vivible. Por ello tanto interés embozado y desembozado en mediatizarlo. Y por ello también es tan necesario entenderlo so pena de que nos lleven por la nariz y nos controlen en vez de ser nosotros, “el pueblo”, los que controlen.

PENSAMIENTO POLÍTICO CRÍTICO

No hay tal cosa como un pensamiento político crítico positivo o negativo, hay sólo pensamiento crítico, y si es la sociedad humana la que está al revés y es pasible de crítica extrema, pues peor para la sociedad humana. Que lo digan en Oriente Medio hoy en día. Una primera cuestión a criticar en cualquier examen ético y político es que si bien la ética y la política versan sobre el “deber ser”, tendrían que partir de lo que “es”. La perspectiva ideal no deja de ser interesante, se parte del “deber ser” y de ahí se retrocede hacia lo que existe o se manifiesta. Sin embargo, debo preferir un anclaje en la realidad algo más aristotélico-orgánico en vez de platónico-matemático. Después de todo, la política está mejor organizada y pensada desde la perspectiva de Nicolás Maquiavelo que desde la de Fray Luis de León. No es casual que a “El Príncipe” se le haya opuesto “Política de Dios y Gobierno de Cristo”. La dinámica del pensamiento y la acción políticas se debaten entre la del “Príncipe de este mundo”, con la del “Buen Príncipe”.

Como tratamos de llegar a algunas certezas útiles, no a volar soñando con lo que debería ser, confrontemos el discurso manifiesto con el latente, miremos con lupa lo que es, empleando las herramientas conceptuales que hayamos podido adquirir en nuestra vida. En parte esto es para evitar caer en la desesperanza o el aburrimiento que una confrontación demasiado desinformada puede crear, en especial en el contexto político actual. Entender, “aprehender” algo, es apropiarnos de ese algo y ejercer dominio sobre él. Y la realpolitik es real. Intentemos, pues, ver las cosas desde ese punto de vista. Analicemos un poco el sentido de los compromisos adquiridos de los políticos con sus electores, que en general se expresa en los Programas y las Promesas electorales. No nos engañemos, aunque terminemos cínicos. Mejor cínicos que autoengañados.

POLÍTICA Y DISCURSO

¿Son los votantes a los que realmente se dirigen los políticos cuando establecen programas y promesas? Sí, en alguna medida. De hecho, en las elecciones el criterio que determina el triunfo de una u otra opción es el número de votantes que se manifestará al respecto. El importante poder de convencer a una mayoría es antiguo como la primera vez que los griegos se embarcaron en ese experimento llamado Democracia. Y los sofistas fueron los primeros que la Historia registra - seguramente de antes ya existía la tendencia –en decir claramente que la forma se imponía sobre el fondo. Vale decir, la capacidad para la retórica política se impone en la realidad sobre lo que se dice. Y eso depende en gran medida de la efectividad y eficacia del lenguaje empleado. El lenguaje político hoy en día es también iconográfico y simbólico. La palabra sola ya fue. Convencer no implica solamente presentar la realidad como es, es también en buena medida reformularla en discursos consistentes.

Influir en la conducta de voto de mucha gente es en definitiva muy importante. Hay dos aspectos que merecen tenerse en cuenta, y que provienen de la inmersión de la muy vieja Democracia en el relativamente nuevo Capitalismo. Giran alrededor del mercado como modo de organización de la vida: En primer lugar, la posibilidad de convencer a la población implica, tal como hacen los medios de comunicación, poseer condiciones para lograr una audiencia “cautiva”. De ahí la preeminencia de los instrumentos de marketing político. En segundo lugar, poseer una audiencia cautiva puede comercializarse, es decir comprarse y venderse. Guste o no, es lo objetivo en la manera cómo se hace política hoy en día. El problema de la ética-política incide entonces en lo subjetivo: Qué valora el político que influye a los votantes a través de su lenguaje. Es decir, qué clase de valores sostiene como esenciales en el discurso y en la realidad, y cuánta distancia existe entre uno y otro. Para los viejos y nuevos sofistas y para muchos políticos actuales los contenidos son más o menos intercambiables. Lo esencial consiste en poseer esa audiencia necesaria que me posicione en un mercado de bienes y servicios políticos, lo que me permitirá obtener suficientes medios para llegar a cada vez más audiencia, y con ello mejorar aún más mi posición en el mercado. Ello denota, como espíritu de la época, un relativismo ético y una distancia entre el discurso diseñado para conseguir y manejar una audiencia, y el verdadero contenido del discurso.

A QUIÉN SE DIRIGE EL DISCURSO POLÍTICO

¿A quién entonces se dirige el verdadero contenido del discurso político en vera instancia? Digámoslo con todas sus letras: A los que poseen los medios para financiar las campañas. Objetivo aunque no nos guste. Hay intereses y poderes concretos fuera de lo que podríamos llamar el poder popular o poder democrático reflejado en las urnas. Tales intereses se expresan en los Lobbies, aunque no es el único modo. El acuerdo entre los intereses económicos y la necesidad de pasar por el voto popular y democrático establece una incómoda coexistencia de los intereses generales con los intereses particulares. Después de todo, si quiero ser electo necesito plata para hacerme conocido y que mi mensaje llegue a más gentes y permita aumentar mi audiencia. Servir a ciertos intereses particulares parece funcionar para alcanzar los medios para hacerlo: Paneles y letreros, espacios televisivos y radiales, mítines, desplazamientos geográficos, páginas web y demás parafernalia antigua y moderna.

TIMOCRACIA

Para poder obtener esa plata tan necesaria se necesita vender audiencia, tal como hacen los medios. Un periódico se sostiene con avisaje, y el costo del avisaje depende de la lectoría y penetración de dicho periódico. Como político, los costos – y por ende el precio – están en razón de la influencia en la opinión pública y en la capacidad para determinar la conducta del votante a la hora de la verdad. Algunas sociedades políticas indudablemente más avanzadas que la nuestra responden a esto con normativas que tratan de poner cierto orden y alguna sensación de igualdad de oportunidades, como directivas sobre libertad de prensa y propiedad de medios, franjas electorales, financiación de las campañas por el estado, límites a los gastos privados de campaña, relativa pequeñez de las circunscripciones electorales, etc. Otros aceptan el lobby como inevitable o mal necesario y prefieren normarlo, publicitarlo, que el elector lo conozca. Cada sociedad política autónoma mata sus democráticas pulgas a su propio modo, y establece checks and balances que determinen relaciones más o menos claras entre los intereses y poderes particulares con los intereses generales, los que se supone aparecen con los mecanismos democráticos, como el sufragio; y dan origen en las urnas a un Poder considerado la expresión de la “voluntad general” de la Nación.

En el Perú poseemos algunos checks and balances, pero tan limitados en su aplicación, que en la práctica el asunto queda librado al mercado electoral y al financiamiento privado, lo que en la práctica es una Timocracia, es decir, la preponderancia en la toma de decisiones políticas del Poder económico por sobre el Poder Popular o Democrático.

ÉTICA POLÍTICA EN UNA TIMOCRACIA

El espacio ético en la política queda entonces extraordinariamente limitado por esta irrupción. El ejercicio ético de la Política se limita a lograr que este estado de cosas esté compensado, por ejemplo a través del conocimiento de los mecanismos del sistema político. Dicho conocimiento con el escándalo y protestas consiguientes debieran de algún modo proporcionar base de opinión pública para establecer algunos checks and balances. Sin embargo, lo que hace que una democracia sea incipiente es precisamente la carencia de valores democráticos y la ausencia o silenciamiento de dichos escándalos y protestas. La discusión política suele ser convertida en una suerte de si el huevo y la gallina. El poder de la Plata – en buena cuenta la Timocracia - está tan instalado como lógica subyacente en nuestra Patria, que ha habido congresistas que en un alarde de buena conciencia, o de una peligrosa confusión conceptual, axiológica y lingüística entre contenidos manifiestos y latentes, juró su cargo Por Dios y por la Plata. Es poco creíble que los beneficiarios de un tal estado de cosas busquen cambiarlo si es que de él se benefician. No creemos que la ética se dé en los árboles con una tan grande robustez.

ÉTICA POLÍTICA Y DISCURSO

Digamos entonces que el alcanzar una posición de Poder implica para cualquier político vender de uno u otro modo su alma al diablo. Ello significa diferenciar marqueteramente su discurso en lo manifiesto y lo latente. Ello no pude ocurrir sin tensiones racionales, emocionales y axiológicas, como en el caso del despistado congresista juramentador. Otro caso ilustrativo interesante de comentar es el del Presidente Alan García, que aunque bastante trejo en el accionar político, llega a manifestar algunas de estas inconsistencias en su lenguaje cotidiano, como si de alguna manera la tensión del ejercicio del poder le pusiera en la encrucijada entre ambos discursos, y confunda las audiencias y las oportunidades. De ahí frases como la plata llega sola.

ESQUIZOIDÍA POLÍTICA

Se distingue en consecuencia la tremenda división esquizoide en las personalidades que habitan la mente de nuestros políticos. Por una parte deben satisfacer las expectativas de sus reales electores, es decir de las personas, empresas o conjuntos de intereses que financian las campañas, y para eso deben manejar un tipo de lenguaje; mientras que por otra deben convencer a sus electores subalternos organizados en un electorado – algunos lo llaman con gran sinceridad elec-tarados - cada vez mas desencantado de la política y los políticos. Dos discursos con dos conjuntos marcados de valores que se contraponen entre sí igual que la verdad y la mentira.

Uno de los efectos más visibles de esta suerte de esquizofrenia política es la pérdida de contacto con la realidad en algunos políticos, agravada por el hecho de la percepción simbólica del propio Poder como “plumas” que deben lucir, obnubilada por la suposición de que son ellos los que construyen la realidad a través de su lenguaje, como mandantes, en vez de percibirse a sí mismos como mandatarios de sus electores. Tiene sentido si pensamos en el muy complicado doble papel que deben ejercer como mandatarios de sus verdaderos electores, mientras tratan de mantener la ilusión de que provienen del pueblo. Su lenguaje como autoridad se distancia del de sus electores secundarios, hasta que llega una nueva campaña y repentinamente se vuelven humanos, simpáticos y coloquiales. Estas inconsistencias están enfrentadas con la posibilidad de ejercer responsablemente un cargo político.

Si el sistema político produce como vástagos políticos con sistemas de valores y discursos sesgados en dos direcciones, no se ve que exista manera de lograr las reformas necesarias que permitan llegar a un proceso democrático solvente. Se desperdician esfuerzos, que serían bienvenidos para mejorar temas como la salud y la educación en mantener unido un castillo de naipes político, y los discursos se entremezclan dando lugar a estilos de autoridad caracterizados por bandazos sin mayor consistencia. Casi podríamos decir que éste ha sido el estilo de gobierno que nos ha caracterizado durante más años de los que hemos visto. Las diferencias se observan en el estilo de los bandazos más que en el hecho de darlos o no darlos.

FINANCIAMIENTO: ORIGEN DE LA AUTORIDAD POLÍTICA

El tema del origen del financiamiento de las campañas políticas va muchísimo más allá del tema de la contraposición de intereses particulares y generales, que se puede manejar y ser objeto de negociaciones coherentes cuando es abierto y público. El tema se concreta así al detalle de quiénes, cómo y con qué plata financian las campañas. El estado de la cosa pública ya es complejo con la presencia incontrolada del Poder económico, que se transparenta en los compromisos adquiridos por candidatos de varios partidos con empresas mineras. No es saludable para una Democracia que las autoridades políticas dependan del Poder económico, aún de modo transparente. Esta situación sólo es aceptable en una Timocracia. En ese caso sinceremos el sistema, dejémonos de veleidades igualitarias, quitémonos las caretas, hagamos un sistema de representación para las empresas nacionales y extranjeras, y arrojemos la Democracia al tacho de la basura de la Historia. Pero tengo la sensación que no es eso lo que la mayoría de las gentes desea.

Pero esta puerta vergonzantemente abierta muestra oscuridades aún más tenebrosas, si es que pensamos en esos otros Poderes económicos sólidamente constituidos, como el Narcotráfico, que ya están en la danza aunque no con la publicidad de alguna ONG financiada por la gran minería. Puestos a comprar y vender congresistas y presidentes en el mercado libre, pues hay posibilidades. La experiencia de otros países como México hacen de esta casi certeza algo inquietante.

SUPERACIÓN DE LA TIMOCRACIA

Hay sin embargo, motivos para sentir esperanza. El Poder Popular o Democrático tiene sus posibilidades, y da ciertos espacios para quemarle la película al más pintado, aún en el caso de una democracia tan profundamente imperfecta como la nuestra. No vamos a ponernos candorosamente amables con alguna posición, aunque es inevitable tener alguna preferencia. Pero lo cierto es que una de las ventajas de la Democracia es la oportunidad de colocar puntos en agenda que permitan avanzar hacia una situación más vivible en términos sociales y económicos. Otra es poder mencionar con claridad el estado de la cosa pública, y desplegar un lenguaje articulado y único, sin esquizofrenias, que pueda convencer a franjas de la población, y solidificar un frente o espacio democrático y popular que contrapese los otros poderes. Así la ética política es un elemento imprescindible para avanzar en el imaginario democrático de las gentes. El solo hecho de manejar un solo lenguaje implica presentar – no siempre cumplir - una sola escala de valores contrastable con los hechos. Y ello es condición necesaria - no suficiente - para aspirar a ejercer autoridad democrática.

Vivir para ver. El que tenga ojos, que oiga.

Nota al margen.- El presente artículo se llamó hasta hoy 15 de agosto de 2013  ÉTICA Y POLÍTICA ESQUIZOFRÉNICA. El día de hoy recibí una comunicación de una persona que padece Esquizofrenia, que se quejó del empleo de dicho término. Entiendo que tiene razón, y que todos los que ejercemos nuestro derecho a la libertad de expresarnos estamos obligados a hacerlo con respeto por las personas. Entiendo que cambiar este título no nos hace menos ni más. Reconocemos nuestro descuido y lo subsanamos ipso facto. Saludos cordiales a todos nuestros lectores.