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martes, 13 de agosto de 2013

EL QUE ESTUDIA TRIUNFA, o Cómo he triunfado sin saber leer ni escribir - Parte 1

Peru Blogs
EL QUE ESTUDIA TRIUNFA, 
o Cómo he triunfado sin saber leer ni escribir 
– Parte 1

Yo nunca leo ni escribo  
(César Acuña)

Cholo soy y no me compadezcas 
(Vals de Luis Abanto Morales, su link: http://www.youtube.com/watch?v=sTXDmz-l4I0)

Que alguien cometa un error, eso se entiende. Que lo cometa dos veces, algo quiere con ello. Empecé este artículo pensando en que no hace muchos días, el alcalde de una importante ciudad del norte peruano, en su calidad de propietario de una Universidad confesó en un ataque repentino de honradez que “nunca lee” y que “no escribe”, cosa a lo que ni Leland Stanford se atrevió. Pero la noticia queda reforzada por el mismo Alcalde propietario, que manifiesta en la última Feria del Libro lo mismo: Que no lee ni escribe.

Podemos reconocer la honestidad personal, la posible bonhomía, la humildad académica del caballero en cuestión. Si ya lo hicimos hablemos de cosas serias: Por qué un supuesto modelo social, eventual candidato a la Presidencia de la República puede decir lo que dice, repetirlo, y para qué. El que alguien no lee ni escribe en nuestro país es como esa primicia calientita que nadie la sabe, que no es noticia para nadie. La primera noticia fue convenientemente acallada en los medios porque ya sabemos para quienes trabajan y a cambio de qué. Yo me enteré de la boutade pues se les olvidó pagarle a la prensa mexicana, y los mexicanos que fueron al evento donde el alcalde Acuña dijo lo que dijo, pues lo repitieron, y en el mero México todo el mundo estaba escandalizado y muerto de risa del ridículo hecho.

Pero luego viene el alcalde Acuña y repite lo dicho en contexto análogo, como para que no quede ni sombra de duda del asunto. Vamos muchachos, ya esto es algo más serio, el hombre está o tratando de esconder el árbol en el bosque, o peor, está tratando de establecer un paradigma.

Un paradigma: Leer, escribir, saber

Como educador, lejos estoy de creer que la única sabiduría es la que se adquiere leyendo. De hecho una exclusiva sabiduría de ese tipo resulta peligrosa, como se evidencia en el nulo manejo de los conflictos sociales en este gobierno, entregado a operadores académicos sin conocimiento práctico de cómo se mueve la política de a de veras, y quejosos de que la realidad no se acomode a la teoría que aprendieron en la maestría de Kuala Lúmpur, Monte Palomar o Stratford-upon-Avon. Ahora bien, el problema del señor Alcalde es inverso: Alguien debiera haberle dicho que una persona que ha hecho importante carrera política fundando una Universidad no debería decir barbaridades y menos insistir en ellas. Sobre todo si la gente aún cree el cuento que la Universidad es un lugar donde se hace Enseñanza, Ciencia e Investigación, aunque en la realidad real del Perú sea una corporativa y encomendera manera de hacer plata fácil y ganar cuotas de poder político.

Admitir que no se lee y que apenas se escribe parecería así una suerte de seppuku político. Pero no lo es, sin embargo, y hay motivo porque aunque el Señor Acuña no lea ni escriba, sabe contar muy bien y no tiene un pelo de bobo, pues contrata a los que sí leen y escriben con solvencia. Y no muy caro, que el hambre aprieta. Los bobos ni hacen plata ni fundan Universidades sin saber leer ni escribir. Fieles a nuestra costumbre de no creer en pajaritos de colores ni que la realidad se va a acomodar a nosotros, encontramos varios e interesantes contenidos latentes, de hecho muy consistentes con la unidireccionalidad del pensamiento del que no lee: Mírame, soy tu ejemplo, identifícate conmigo, que traigo la Verdad: Para tener éxito no requieres leer y escribir, lo que requieres es plata.

Equilibrios y costo-beneficios

Seamos equilibrados: Si lo que el Alcalde y dueño de una Universidad trata de decir es que necesitas de trabajo y esfuerzo para progresar y alcanzar tus metas, que eso no lo formas con lecturas teóricas sino con acciones prácticas, y que para eso no desarrollas conceptos sino valores, que necesitan de un esfuerzo cotidiano, pues le doy la razón. Si es eso lo que trata de decir como discurso positivo, me parece muy bien, pues cuadra  a la  perfección con el carácter de self-made man del señor Alcalde, sin duda un paradigma respetable.

Pero como no nací ayer ni me chupo el dedo, lo que el empresario exitoso dice no es corroborado por el eventual candidato a la presidencia, que estaría tratando de desconcertar a su audiencia vía disonancia cognitiva: Es inteligente impactar así en una audiencia juvenil convencida de que el conocimiento es para los que tienen plata. Los jóvenes se preocupan en buscar alternativas de supervivencia que no los metan cinco años en una Universidad cara, para al final no salir con un título. El costo-beneficio de estudiar en la Católica o en la UPC por ejemplo, obliga a hacer maestría afuera para ser alguien, y eso requiere una capacidad académica en comprensión lectora, entre otras cosas. El que parte con desventaja al respecto es penosamente consciente de su falencia, así como de la necesidad de superarla invirtiendo una plata que no tiene cómo conseguir: Beca 18 está más verde que mis algarrobos, y nadie aquí te da beca para nada, más bien buscan cómo cobrarte más cupos, y más por ellos.    

Qué es lo que le gusta a la gente

Tras siglos de encomendería académica y tras la frustración de los intentos por resolverla, desde José Carlos Mariátegui, el Apra, los reformistas de los ´50 y ´60, el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, Sendero Luminoso y el Nacionalismo, la cosa está igual que siempre: Si tienes plata la haces, y si no la tienes ya fuiste. El mecanismo de ascenso social más efectivo sigue siendo emigrar, porque el título académico de adentro no es más que una valla que superar y una condición para competir, no significa nada más que eso, sólo te iguala al resto. Y tal como están las cosas, solamente indica que pagaste el cupo correspondiente. Como todo el mundo sabe pero no dice, el 90 % de las maestrías son agua de borrajas, para desaprobarlas o hay que ser un genio o no tener plata para pagarlas. Y como todo el mundo dice aunque no sepa, el estado de nuestra educación superior se corrobora con el hecho que sólo el 15 % de nuestra población entiende lo que lee, así llegan desde el sistema educativo.     

El Otro Paradigma: Bruto, pero empeñoso

Entonces el negocio de tener Universidad y de querer ser Presidente requiere de segmentar adecuadamente tu mercado. Si todo el mundo sabe que la brillantez intelectual erudita está reservada a la aristocracia que no trabaja con sus manos, y ni sabe ni le interesa hacerlo, que la inteligencia – leer y escribir al estilo intelectual de la Católica o UPC, digamos – no es para la Indiada sino para la Aristocracia, entonces si eres inteligente (indicadores: saber leer y escribir) es porque eres un aristócrata ocioso con plata. Y eso se opone a la autoimagen del migrante serrano exitoso: No tiene escolaridad o tiene poca, pero eso no importa porque es trabajador y empeñoso.

¿Cómo compensamos la cosa en la autoimagen del eventual segmento que me hará presidente, autoimagen que necesito conocer para poder reflejarla? Y tengo que hacerlo, porque si no, no solamente no seré presidente, sino  que tampoco venderé la ilusión de la carrera: Pues fácil, contrario sensu a la imagen del éxito aristocrático caviar está instalada la imagen andina del éxito del Cholo soy y no me compadezcas, que se obtiene siendo empeñoso – emprendedor recontra chambeador (infiltrada hacia arriba con el tema de la actitud ganadora)  lo que significa de necesidad que no tienes educación - indicadores: no lees y apenas escribes. Eso es lo que está atrás de la confesión del Señor Alcalde: Somos iguales, ven a mi Universidad, no necesitas saber si eres trabajador y empeñoso.

En Resumen:

Cuando el Señor Alcalde dice a sus egresados en su Discurso de Graduación y a sus oyentes en la Feria del Libro que él no lee ni escribe y que no lo necesitó para “triunfar” dice, a saber:

1. El modelo de Universidad aristocrático y pituco, caracterizado académicamente por su erudición, tiene una alternativa: Su universidad, donde puedes triunfar sin necesidad de embarazar tu mente con caviaradas como leer y escribir.

2.  El Triunfo se mide por la cantidad de plata que tienes. Para tener plata no necesitas ser un aristócrata pituco, basta – contenido positivo – ser empeñoso y trabajador, como lo prueba el hecho que, sin literalmente saber leer ni escribir, él triunfó.

3. Por ende, no tienes que ser muy inteligente para entrar a esta universidad, sino ser empeñoso y trabajador. (Esto me suena a una venta de lo más barata, pero cada empresario es dueño del márketing de su universidad, como cada estudiante es dueño de postular de ella o no).

4.   Lo que cuenta no es el conocimiento que acumulas, eso es aristocrático (porque requiere leer y comprender lo que se lee), sino el cartón que te damos, que acá es más fácil que en otras partes, porque a fuer de consecuencia obvia, se sugiere que en esta universidad no tienes que demostrar que sabes sino demostrar que te esfuerzas.

Colofón

Que todo esto tiene consecuencias para esa cosa elusiva que se llama desarrollo económico y esa otra más elusiva aún que es la calidad educativa, pues eso veremos en la Segunda Parte de este artículo, si la hay. Salvo Error u Omisión.  

miércoles, 29 de mayo de 2013

EDUCACIÓN RURAL Y EDUCACIÓN URBANA: ¡BIENVENIDOS A SEXTO GRADO!

EDUCACIÓN RURAL Y EDUCACIÓN URBANA: BIENVENIDOS A SEXTO GRADO

Se dice fácil que hay una brecha educativa.entre la Educación Urbana y la Educación Rural. Verla es otra cosa. Y he decir que he visto colegios en mucho peores condiciones al mostrado de Huancavelica, en la misma Huancavelica, y en Cusco, Piura, Loreto, Junín, etcétera. Así que lo mostrado no es la excepción, es la regla 

Este video lo encontré en LAMULA, en un artículo de Teresa Cabrera. Lo reboto porque esto hay que decirlo altísimo y en todos los tonos: 

HAN PASADO DIEZ AÑOS DESDE LA PRODUCCIÓN DE ESTE VIDEO, Y NADA HA CAMBIADO: LA MISMA EXCLUSIÓN, LA MISMA DESIGUALDAD, LA MISMA IGNORANCIA, LA MISMA DESCONEXIÓN.

Lo que quiere decir que la realidad mostrada en lectura, en condiciones físicas, en aprendizaje y en perspectivas de desarrollo es básicamente la misma. Véanlo con sus propios ojos:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=KUxS5xUKIEM#at=234

Este Video es de 2003, su autor es Efraín Agüero. Está siendo publicado y rebotado en varios sitios, y me aúno a esa movida. Basta del pacto infame de hablar a media voz. Como se decía en otras épocas: LEE Y DIFUNDE.

Que el que tenga Oídos, que Vea.

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miércoles, 17 de abril de 2013

LO QUE TIENE DE RARO LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA (Pasi Salhberg)


Al revés de lo que normalmente hago, hoy vamos a copiar un artículo del especialista Pasi Sahlberg, conocedor absoluto del tema de la Educación en Finlandia, y emplearemos para ello a mansalva la Traducción e informaciones del Blog  OTRA∃DUCACION, de la renombrada educadora Rosa María Torres. Cumplida así la declaración con la parte de los créditos, paso a copiar este interesante artículo:



UN GERMEN INFECTA LOS SISTEMAS ESCOLARES

Por Pasi Sahlberg

Hace diez años, contra todo pronóstico, Finlandia obtuvo el primer lugar en el ránking mundial de la educación. Es extraño porque la educación en Finlandia es considerada un bien público accesible a todos sin costo, sin pruebas estandarizadas y sin competitivas escuelas privadas. Cuando voy por el mundo, veo la competencia, la elección de escuela, y la evaluación de estudiantes y de profesores usadas como vías para mejorar la educación. Este movimiento global basado en reglas del mercado ha puesto en riesgo a muchas escuelas públicas en Estados Unidos y en muchos países. Pero no en Finlandia. 

Usted se preguntará qué es lo que ha hecho tan extraordinarias a las escuelas finlandesas. La respuesta toma a muchos por sorpresa.

Primero: los finlandeses nunca se han propuesto ser los mejores del mundo en educación, sino solamente ofrecer buenas escuelas a todos los alumnos. En otras palabras, la equidad en educación va primero, antes que la mentalidad de 'trepar a la cima', en la reforma escolar. 

Segundo: los finlandeses han tomado en serio la enseñanza y los profesores, asegurando que todos ellos sean formados adecuadamente en la universidad. Todos los profesores deberían gozar de autonomía profesional y de confianza pública en su trabajo. En consecuencia, en Finlandia la enseñanza se ha convertido en una opción popular de carrera entre los jóvenes en las tres últimas décadas. Hoy, el gobierno invierte 30 veces más en desarrollo profesional de sus profesores y administradores que en pruebas para medir el desempeño escolar de los estudiantes. 

Tercero: los profesores finlandeses han aprendido sistemáticamente de otros países cómo reformar la educación y mejorar la enseñanza. Estados Unidos ha sido fuente especial de inspiración para Finlandia, desde John Dewey, un siglo atrás. Innovaciones educativas estadounidenses como el aprendizaje cooperativo, la enseñanza basada en problemas y la evaluación a través de portafolios son ejemplos de prácticas creadas por educadores e investigadores en Estados Unidos y que se encuentran hoy en muchas aulas finlandesas.

Una cosa que me ha sorprendido es cuán similares son los sistemas escolares. Los currículos están estandarizados a fin de calzar en las pruebas internacionales aplicadas a los estudiantes; los estudiantes en todo el mundo estudian con materiales de proveedores globales. Las reformas educativas en diferentes países siguen patrones similares. Tan visible es este modo de mejora que lo he llamado Global Educational Reform Movement - GERM (Movimiento de Reforma Educativa Global). Es como una epidemia que se esparce e infecta a los sistemas educativos a través de un virus. Este es transportado por los expertos, los medios y los políticos. Los sistemas educativos piden prestadas políticas de otros y así es como se infectan. Consecuentemente, las escuelas se enferman, los profesores no se sienten bien, y los alumnos aprenden menos. 

Las infecciones con este GERMen tienen varios síntomas. El primer síntoma es más competencia en los sistemas educativos. Muchos reformadores creen que la calidad de la educación mejora cuando las escuelas compiten entre sí. Para competir, las escuelas necesitan más autonomía y con esa autonomía vendrá la demanda por rendición de cuentas (accountability). Las inspecciones escolares, las pruebas estandarizadas y la evaluación de la eficacia docente son consecuencia de la competencia de mercado en muchas reformas educativas en la actualidad. No obstante, cuando las escuelas compiten entre sí, cooperan menos.  

El segundo síntoma del GERM es mayor espacio para la elección de la escuela. Los padres de familia son puestos en posición de consumidores a los que se empodera para que elijan escuela para sus hijos, entre varias opciones. De este modo se promueve una competencia mercantil en el sistema escolar dado que las escuelas buscan atraer a los padres. Más de dos tercios de los países de la OCDE han aumentado las oportunidades de las familias para elegir escuela, asumiendo que los mecanismos de mercado en la educación permitirán acceso igualitario a una escolaridad de calidad para todos. Escuelas charter en EE.UU., academias de educación secundaria en el Reino Unido, escuelas gratuitas en Suecia, escuelas privadas en Australia, son algunos ejemplos de políticas que amplían la elección de escuela. No obstante, según la OCDE, los países que promueven tal elección han visto declinar los resultados académicos y aumentar la segregación escolar. 

El tercer signo de GERM es mayor 'rendición de cuentas' (accountability) de las escuelas y, en este marco,más pruebas estandarizadas aplicadas a los alumnos. Igual que en el mercado, muchos creen que responsabilizar a los profesores y a las escuelas del aprendizaje de los alumnos llevará a mejores resultados. Hoy en día, los puntajes de las pruebas son la manera más común de decidir si las escuelas están cumpliendo su papel. Laevaluación de la eficacia docente mediante pruebas estandarizdas es un síntoma vinculado del GERM. Según el Center for Public Education (Centro para la Educación Pública), las pruebas estandarizadas han incrementado el 'enseñar para la prueba', han reducido el currículo a fin de priorizar lectura y matemáticas, y han distanciado la enseñanza del arte de la pedagogía. 

Los sistemas escolares saludables son resistentes al GERM y a sus síntomas indeseados. En estos países, la enseñanza sigue siendo una carrera atractiva para los y las jóvenes. Mi sobrina Veera es un buen ejemplo de esto. 

Hace siete años, cuando se graduó del colegio en Helsinki, me llamó y me pidió consejo sobre cómo entrar en un programa de formación docente en la universidad donde yo había dado clases antes. Le dije que, habiéndose graduado con calificación A, debía sentirse cómoda con el examen de ingreso y ser ella misma en la entrevista. 

En Finlandia, la educación de un profesor de escuela primaria tiene un nivel académico de maestría en investigación, igual que en abogacía, economía o medicina. Ella leyó los libros requeridos, tomó el examen y fue invitada a la entrevista final a la que son llamados los mejores candidatos. Un mes después. me llamó llorando y me dijo que no había sido aceptada. Le pregunté que cuál había sido la pregunta más difìcil en la entervista. Me dijo: "¿Por qué quieres ser profesora cuando podrías ser abogada o médica?". 

Más tarde, ella me escribió una carta acerca de su interés en la enseñanza. Esto es lo que escribió: “Primero está el impulso interno a ayudar a la gente a descubrir sus fortalezas y talentos, pero también a darse cuenta de sus debilidades e incompletitudes. Quiero ser profesora porque quiero hacer una diferencia en la vida de los niños y en este país. Mi trabajo con los niños siempre se ha basado en el amor y el cuidado, en ser amable y establecer relaciones personales con quienes trabajo. Esto es lo único que - pienso - me pemitirá realizarme en la vida".  
  
La primavera siguiente volvió a aplicar. Fue aceptada y hace poco completó su maestría como profesora de primaria. Si el sistema educativo finlandés hubiese sido infectado por el GERM, como tantos otros países, Veera y muchos de sus compañeros y compañeras jamás habrían elegido la enseñanza como carrera de vida.  

Enfrentar el desinterés pandémico en la profesión docente con programas como Teach for America y Teach First puede ser una solución a los déficits locales pero no una cura para las infecciones sistémicas que ocasionan los bajos desempeños en muchos países. Deberíamos restaurar el sentido y los valores fundamentales de la educación escolar. Sin escuelas públicas, nuestras naciones y comunidades están pobremente equipadas para valorar la humanidad, la equidad y la democracia. No deberíamos educar a los niños para que sean similares de acuerdo a una métrica estandarizada sino ayudarles a descubrir sus propios talentos y enseñarles a ser diferentes entre sí. La diversidad es riqueza en humanidad y condición para la innovación. 

Cada vez más estudiantes en Corea y en Japón se están quitando la vida porque no logran soportar más la presión de los adultos. El sucidio reciente de dos niñas escolares de 14 años en Kenia, Mercy Chebet y Sylvia Wanjiku, agrega un capítulo triste al libro de las víctimas del GERM.

Debemos parar el GERMen que pone esta clase de presión sobre los alumnos mediante la competencia, la elección y la rendición de cuentas. Elegir la colaboración, la equidad y la responsabilidad basada en la confianza como los motores principales de las reformas educativas, refuerza la inmunidad de nuestros sistemas escolares para detener el GERMicidio y lograr una buena escuela para todos. 




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jueves, 24 de noviembre de 2011

LECCIONES EDUCATIVAS DESDE CHILE


LECCIONES EDUCATIVAS DESDE CHILE

Mímesis, Póiesis y Techné

El viejo Aristóteles estableció hace luengos siglos que la obra de arte poseía tres aspectos que la conformaban y definían: La mímesis, es decir la imitación de la realidad, la póiesis, que es la parte propia y original, y la techné, que son las habilidades y medios que empleamos para plasmar la obra. En el Perú tenemos la mala costumbre de mirar para afuera para averiguar lo que debemos hacer, y parece que somos bastante buenos en eso de copiar – el copy and paste es una costumbre nacional -, pero fallamos, quien sabe si por falta de confianza en nosotros mismos, en la parte original, y terminamos por copiar lo que no deberíamos básicamente porque otros lo hicieron y les ligó, y naturalmente no nos funcionan porque nuestras condiciones son otras. Como todo chef sabe, una buena receta fracasa si el cocinero es malo. En todo orden de cosas nuestra admiración o inclinación nos lleva a apreciar en otras sociedades una serie de valores que supuestamente no poseemos y creemos deberíamos poseer. Es decir, es en el fondo un tema ideológico.

Adaptar la techné de otras realidades no es negativo cuando se tiene claro qué se quiere hacer. La mímesis y la póiesis son temas de equilibrio entre copia y creatividad y parten de comprender la obra de arte que queremos realizar y los valores que expresa, no los métodos para hacerla, cuestión técnica. Los valores no se copian, se forman, y en lo ideológico los países, como los modistos, se ponen de moda por cierto tiempo, por lo que no es rentable copiar lo que deberíamos formar. Resulta en una pérdida de tiempo y esfuerzo, e indica que confiamos en el pensamiento mágico. Durante nuestra historia hemos mirado en todo o en parte sucesivamente a España, Francia, Estados Unidos, Alemania, algunos a la Unión Soviética, a Japón, a los Tigres Asiáticos, a Corea, a Chile, a Brasil, entre otros. Parece que nuestra baja autoestima no nos da para pensarnos aparte y atacar nuestros propios problemas con nuestras propias armas. Mirar lo que se hace afuera debería más bien servirnos para crear buenas ideas e impedirnos inventar la pólvora. Una cosa es querer abrir un dique, otra es saber si usaremos pólvora para ello, y de qué tipo.

La Educación como Obra de Arte

La Educación no se libra del tema. Hay paradigmas que miramos con poca crítica, y anti-paradigmas que destrozamos sin piedad por razones bien poco racionales, guiadas casi siempre por nuestras simpatías y antipatías ideológicas. Los bien ganados prestigios de disímiles sistemas educativos como Cuba y Finlandia se basan en algo que tendríamos que copiar: El ser originales y basarnos sobre los propios rasgos para resolver los propios problemas. Claro que es complicado ver dónde termina la mímesis y donde empieza la póiesis, pero de eso se trata precisamente la creatividad. Frente a Chile nuestra mirada ha sido principalmente ideológica, porque el éxito de la educación chilena se produjo cuando era fundamentalmente pública. El masivo repudio popular al sistema actual tiene base en que el sistema anterior funcionaba, y fue desactivado para ser sustituido por un sistema autoritario, cuyo resultado fue el rechazo total por parte de la gente. Es que lo que se pretendía copiar no era la Educación, era el autoritarismo. Punto de partida equivocado, de hecho. Algunos creen o quieren creer que los regímenes autoritarios son mejores en esto de la autoridad y en imponer ciertos valores que algunos consideran valiosos, también en lo educativo. Chile ha desmentido claramente esta idea, y el modelo autoritario se está viniendo abajo.

Adelantarse al cambio

Claro, esto no se produce sin lucha. Estamos en tiempos políticos presupuestales, pues es época, aquí como en todas partes, de discutir los presupuestos del 2012. En Chile esto está pasando también, aunque a la sombra de las continuadas y musculosas protestas estudiantiles, de profesores y padres de familia. Las diversas propuestas poseen características comunes a tomar nota, la primera de las cuales es que la discusión de fondo no es educativa sino económica. Tras decenios de asistir al desmontaje de un modelo educativo por razones ideológicas, la estafada juventud chilena lideró un movimiento social que impone sus cambios, mientras los políticos de todas las tendencias tratan de convertirlos en medidas económicas más o menos adaptadas a un sistema de cosas que no está preparado, lo que hace saltar las costuras del modelo completo. Esto podría ser el preludio de lo que acá tendremos eventualmente que afrontar, a no ser que nos adelantemos. Aunque nuestra pulsión de copia muestra nuestra baja autoestima, también podemos aprovecharla para evitar el extremismo opuesto e igualmente pernicioso de considerar que todas las respuestas las tenemos nosotros.

Educación y Generación Ni-Ní

El problema educativo es solamente una de las puntas del iceberg de un problema más grande: la invisibilización de la problemática de la Generación Ni-Ní. El tema de fondo es de qué van a vivir las personas en el futuro, lo que lleva a determinar cuestiones de base: Qué educación se imparte, para qué, con qué nivel de calidad, cómo se va a financiar. Imaginemos por un momento que la movilización estudiantil chilena no rebotara en el sistema político y económico, ello provocaría algo mucho más serio, contestatario y maximalista.

Imaginemos el problema de Conga presente y multiplicado por 25 regiones. Imaginémoslo además desarrollándose durante meses y meses, entre tejes y manejes, tiras y aflojas. ¿Qué le haría eso a las inversiones y a la estabilidad política y social? Los medios no podrían taparlo ni minimizarlo ni desinformarlo, la crisis llegaría a ser evidente, y lo más gracioso es que tenemos en la mano las herramientas para preverlo. Aunque nuestro carácter nacional no es muy previsor que digamos, de todos modos conviene precisamente, aprender del vecino, por aquello de que si sobre la casa de tu vecino ves llover…

Los problemas álgidos en Chile

Supongo que todos saben que la educación es el problema álgido en el Chile de hoy. La durísima rebelión de los estudiantes forzó al gobierno conservador de Sebastián Piñera a negociar aspectos fundamentales del modelo económico. No se juega aquí solamente la Educación vista como una necesidad social, sino como objeto de ingentes intereses económicos, representados por una banca que tiene endeudado a vastos sectores de la población chilena por muchos años por venir, con préstamos realizados para financiar una Educación privatizada y semi-municipalizada. Que esto es importante para nosotros es patente desde que imitamos los mismos procesos, fracasados allí y acá. Que la Educación chilena – y la peruana – necesitan de reformas estructurales es obvio. Veamos cuales son los temas básicos y cómo se reflejan en nuestro país.

Reformulación del crédito educativo y aumento de becas

El financiamiento y el crédito educativo en Chile se amarran a la “excelencia académica”. Esto lleva al tema de la evaluación de los estudiantes, y a las diferentes oportunidades de aprendizaje de que gozan. En países desiguales este es sin duda un elemento de exclusión social, y eso que Chile es mucho más homogéneo comparado con el Perú. Además los métodos vetustos de evaluación se resisten a morir, y eso significa que tienen que reformularse. La evaluación, si vamos a usarla como elemento decisorio para crédito y financiamiento, tiene que ser tratada seriamente, mejorando de raíz los estándares de evaluación para que ésta signifique algo en relación con los logros que los alumnos realmente obtienen. Y para nuestro caso, además, debemos considerar lo heterogéneo de nuestra realidad educativa. Por el lado de las becas, nuestro sistema real creado en base a criterios anti-técnicos– el de los Colegios Mayores - es extraordinariamente caro, como ha remarcado nuestro amigo José Rouillion en el Foro Paulo Freire. Es mucho más barato que el Estado otorgue becas a los estudiantes más capaces en colegios y universidades privados de prestigio, lo que además fomenta la integración social, y convierte al Estado en “miembro” de la APAFA, lo que de seguro tendría efectos importantes.

Regulación de los pagos en la Educación Superior

En el Perú se sostiene aún el principio de la gratuidad de la enseñanza, aunque bien perforado por todas partes. Esto no es un contrasentido, pero entraña un malentendido, el de que la educación no tiene costo, y es que sí lo tiene, pero resulta que es asumido por todos los buenos peruanos que pagan sus impuestos indirectos y directos. Esto tiene que regularse, porque tampoco se trata, como es la tendencia, de seguir constituyendo negocios universitarios de pésima calidad. Y en esto hay que tener la mano bien firme, porque muchísimas carreras están repletas de profesionales, y hay otras en las que hay una lamentable escasez. Que se gasten los recursos del estado y las Familias en seguir formando más abogados es ridículo, cuando hay tantas otras necesidades. Si el valor de la plata que el pueblo y el estado se sacan de la boca para educar a la juventud no reditúa, entonces estamos ante un delito de malversación de fondos públicos, y es así como debería ser tratado. Y solamente requiere que el estado se ponga los pantalones y regule.

Aumento de los estándares de Calidad

Caballito de batalla de todo el mundo es éste. Ya nos hemos referido en parte al asunto, pero vale la pena insistir en la pertinencia de los estudios escolares y de las carreras universitarias. Acreditar las instituciones educativas es un trabajo por hacer, y que requiere más tiempo, recursos y sobre todo, voluntad política de la que se está poniendo. Mejor hacerlo desde ahora que frente a movilizaciones de miles de personas. Y que esa acreditación se someta a los estándares internacionales es imperativo.

Financiamiento de la Escuela y la Universidad Públicas

Revitalizar – dar nueva vida – a la Educación Pública, parece imperativo. El languidecimiento de la escuela pública debe ser revertido. Esto es aumentar gasto, gasto y más gasto. Gastar en infraestructura; gastar en la formación, actualización permanente y sueldos de los profesores; gastar en alimentación escolar; gastar en materiales educativos de primera, y en textos, etcétera. Además es reducir el número de alumnos por aula y de escolares por colegio, tenerlos durante más horas y atenderlos más y mejor. Es imperativo por lo menos poner nuestro gasto educativo al nivel del resto del continente. Eso es pisar callos, y sí, de hecho es obvio que no hay recursos para todo a la vez. Pero lo cierto es que se desperdician demasiados, produciéndose conflictos de interés gravísimos, en especial cuando vemos que la Asamblea Nacional de Rectores es, en la práctica, un cuerpo estamentario que defiende sus propios intereses, incluso con su propia bancada en el Congreso. En la práctica estos grupos de interés terminan por emplear recursos del Estado y la Sociedad que se podrían emplear mejor en la educación pre-escolar, de donde sale el contrasentido de que los niños subalimentados y subeducados de nuestra patria subsidian la educación superior. También hay que considerar la diversidad de nuestro país y las diferentes necesidades de los diversos grupos que conforman nuestra patria, cuyos requerimientos están limitados por el magro presupuesto que se les asigna.

Priorización de la formación en tecnicaturas

Este tema está siendo visibilizado en diversas partes, en función de la Generación Ni-Ní. No lo es lo suficiente en nuestro país. En Chile este tema se está tratando de llevar hacia la Prioridad País, lo que muestra que lo están viendo. Reza para esto lo mismo que reza para la educación secundaria: Gasto, gasto y más gasto. En infraestructura, en formación, actualización y sueldos de docentes, etcétera. Tratemos de recuperar el sueño de sacar a los alumnos de la secundaria titulados y en capacidad de ganarse la vida. Y en esto, como en varias otras cosas, necesitamos destrabar la burocracia y hacer de una buena vez las cosas bien. A mis otros artículos sobre la Generación Ni-Ní remito para más propuestas.

Aumento de la cobertura y reforzamiento de la educación preescolar

Si no alimentamos, aprestamos y protegemos de la contaminación a nuestros niños para que entren en la vida con alguna oportunidad, apenas nos mereceremos el titulo de sociedad civilizada, y esto es mucho decir de un pueblo que estuvo entre los que inventaron la civilización. Aquí reza de nuevo la receta de los acápites anteriores: Gasto, gasto y más gasto.

Gasto, Inversión y sostenibilidad

Frente al tema que he levantado de gasto, gasto y más gasto, me caben dos reflexiones. Uno, que decir gasto en educación es decir Inversión, pero Inversión de largo plazo, aunque algunos indicadores puedan reflejar mejorías más o menos rápidas. Pero en esto, como en todo, no debemos dejar que el árbol nos tape el bosque. Y en segundo lugar, que si consideramos la inversión educativa también debemos considerar el Retorno. Nuestra educación en este aspecto posee un retorno muy bajo, es decir, no es sostenible. Hay varias razones para ello, algunas de carácter estructural. Más de cien personas dejan nuestro país diariamente, buscando quedarse en el exterior, y la inversión educativa hecha en ellos favorece a los países que los reciben, y ahí hablamos de dos millones de peruanos que aportan afuera, y si bien las remesas en algo retornan esa inversión, es obvio que hay una pérdida. La baja calidad educativa no es una inversión, es gasto puro y simple, equivalente a tirar los billetes por la ventana. Cuando miremos la educación desde esta perspectiva tenemos que ver nuestra sociedad como un todo. La inversión en Educación no puede ser manejada con criterio mercantilista, porque el cortoplacismo ejerce un vicioso sobrecosto sobre las familias, y quien más gana con la privatización de la educación es el sistema financiero, que presta crédito de consumo a altísimas tasas de interés para una Inversión que es de largo plazo. El tratar con tasas de interés de corto plazo las inversiones de largo plazo es una violación terminante de las reglas del mercado, e INDECOPI debiera hacer algo al respecto de este abuso. Así que la sostenibilidad de la educación no puede ser vista como un negocio. El lucro, por lo tanto, no es una opción.

Colofón

¿Se podrá en cinco años hacer todo esto, y prevenir la Conga estudiantil? La tendencia es muy clara, se trata del acceso igualitario a la educación de calidad y del fortalecimiento de los sistemas pre-escolar y escolar públicos. No parece tanto, pero hablar es fácil. No pretendo haber agotado el tema, porque seguramente hay mentes más viejas y más sabias puestos en esto. La cosa es hacerlo antes que tengamos a los Ni-Nís encima. Y punto.


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martes, 15 de noviembre de 2011

EL PLAN LECTOR o Cómo arruinar una buena idea o Vino Nuevo en Odres Viejos


      

  • Promover la ejecución de acciones para desarrollar la capacidad de leer, como una de las capacidades esenciales que contribuyen a la formación integral de los niños, adolescentes y jóvenes en lo personal, profesional y humano. 
  • Impulsar el desarrollo de las capacidades comunicativas de los estudiantes para el aprendizaje continuo, mediante la implementación del Plan Lector en todas las Instituciones Educativas de Educación Básica Regular, como parte del Programa Nacional de Emergencia Educativa.
  • Incentivar la participación de las Instituciones Educativas y la Comunidad en su conjunto, en una cruzada por el fomento y afianzamiento de la práctica de la lectura.
(Objetivos del Plan Lector)

El Plan Lector es la estrategia pedagógica básica para promover, organizar y orientar la práctica de la lectura en los estudiantes de Educación Básica Regular. Consiste en la selección de 12 títulos que estudiantes y profesores deben leer durante el año, a razón de uno por mes.
(Disposición General Nro. 1 del Plan Lector)

1.        
El Plan Lector será formulado en forma consensuada por toda la comunidad educativa (directivos, docentes, padres de familia y estudiantes), en función de los intereses de los estudiantes y la realidad de la Institución Educativa.
2.        El Plan Lector comprenderá una relación de 12 títulos para cada grado, que los estudiantes leerán uno por mes, según una secuencia previamente convenida.(Disposiciones específicas Nros 2 y 3 del Plan Lector)


Que en nuestro país tenemos un problema con la Lectura es patente. Por si necesitáramos demostración basta con escuchar y/o leer a sus supuestos profesionales - los periodistas - para percatarse. Comparar a nuestros periodistas con los de otras latitudes resulta más penoso todavía, porque aunque el problema de la comprensión lectora es internacional, en nuestro país alcanza cotas penosamente elevadas. Ya antes me he referido a esto, así que no abundaré en lo que no es más que la punta de un enorme iceberg.

(No puedo evitar mencionar algo que acabo de escuchar de un periodista enviado a Quito por el partido de fútbol entre Ecuador y Perú, porque aunque no sea de antología, suena muy ilustrativo: “El clima de Quito está un poquito caluroso esta mañana, a diferencia de en la noche, que estuvo más frío”. Gracias por la información, Señor Periodista)

Lectura y Educación

Podemos sospechar sin inconveniente que lograr un verdadero aprendizaje de la lectura no tiene correlación con la Educación formal impartida en los colegios. Es decir, no existe relación alguna entre tus habilidades de lector y lo que hayas hecho en el colegio. Incluso podríamos sospechar que esa relación puede ser más bien negativa, desde que la escuela refleja a la sociedad, y la sociedad peruana desprecia el libro, la lectura y la inteligencia, pues estorban a los poderes fácticos, no sirven para hacer plata fácil y no son necesarios para las crecientes actividades del sicariato y el narcotráfico. Lo que la sociedad le ha encargado a la escuela siempre ha sido la reproducción de los esquemas políticos y sociales autoritarios y repetitivos. Fuera del discurso, esa siempre ha sido la intención, y para eso no se necesita pensar sino marcar el paso por números. Claro que según parece se les pasó la mano, porque los que la mueven sí necesitan por lo menos que la indiada entienda el memorándum del jefe, el sicario las instrucciones para cargar el revólver y el narcotraficante multiplicar los dólares por el tipo de cambio. Los grandes esfuerzos de muchos educadores por lograr de la escuela algo más amable y sensato se estrellan contra esta enorme y muy conveniente inercia educativa. Podemos imaginarnos su tamaño y fortaleza sabiendo que aún muchas escuelas desperdician su tiempo en desfiles y formaciones a pesar de la orden en contrario existente desde varios años atrás. A esto me refiero cuando hablo de Odres Viejos, aludiendo a la parábola del Nuevo Testamento. Por supuesto, existen también, menos mal, quienes tratan de democratizar la sociedad, e intentan que la escuela deje de ser mecanismo de exclusión. Es el Vino Nuevo de la parábola, que trabaja duro y trata de hacer las cosas si no bien cuando menos mejor, y que tiene que enfrentar los Odres Viejos.

Emergencia Lectora

El resultado medible del esfuerzo que el sector Educación realizó durante muchísimos años resultó en que mientras 97 de cada 100 niños coreanos de segundo grado entienden lo que leen, solamente lo hacen 18 de cada 100 en el Perú. Como que no es para sentirse orgulloso. El problema está realmente enraizado y se entendió en su momento que requería de medidas de emergencia. Sin embargo, en nuestro país todo está devaluado, incluso el concepto mismo de emergencia. Haciendo un ejercicio de realismo – que en casi cualquier otra latitud sería de cinismo – diríamos que emergencia significa en el Perú tomar un conjunto de medidas para hacerle creer a la gente que se está haciendo algo frente a un problema urgente y grave. La política de hacer la finta está enquistada hace demasiados siglos, y por desgracia eso presidió las medidas tomadas desesperadamente hace varios años para conseguir aumentar en algo nuestro ranking en el PISA y no seguir haciendo el ridículo con vista al mar. De ahí que el resultado del PISA 2009 fuera más penoso todavía, porque se suponía que eso era el resultado de las medidas de emergencia. Si bien subimos, todos los demás subieron más que nosotros, y hasta los que bajaron nos superaron, y por ende ocupamos el poco honroso último puesto en América Latina, que por cierto tampoco es que esté muy bien a nivel mundial.

Entre las medidas que se tomaron se le quitó horas a Sociales y otras áreas para dárselas a Comunicación y Matemáticas. Es decir, en vez de tratar de fomentar la lectura de textos de Historia, Geografía y otras disciplinas análogas, se trató de fomentar la lectura de textos de Literatura. No decía eso la norma, pero ya sabemos que una cosa es con guitarra y otra con cajón. No es que poner y sacar horas no tenga su importancia cuando hay aspectos urgentes a resolver, pero hubiera sido mejor esforzarse un poco más para aumentar el tiempo de clase en general, aunque ya sabemos que ese es un costoso tema de infraestructura y personal, y por ende más caro que repartir las escasas horas pedagógicas de modo diferente. Como la finta había que hacerla de todas maneras se le quitaron horas a cursos que fomentaban la lectura para dárselas a cursos que fomentaban la lectura. Exacto, tampoco yo lo entiendo, pero como algo había que hacer, se desvistió un santo para vestir a otro, y de éste se empezó a esperar los milagros correspondientes. Como es nuestra costumbre y a pesar de la letra de la norma, se le empujó a los profes del área de Comunicación la responsabilidad de que los alumnos lean, ya que se les daba más del escaso recurso tiempo, y como algo había que hacer en ese tiempo, entre otras medidas surgió el Plan Lector.

Interés y Hábito

El Plan Lector es en principio una buena idea. Bueno, seamos claros, en cualquier otra parte sería una buena idea. Acá cualquier iniciativa interesante termina siguiendo la ruta del vino nuevo en los odres viejos. Es decir, los odres se rompen y el vino se derrama y desperdicia. Toda medida coherente se supone tiene una idea clara y científicamente correcta de qué es lo que se trata de lograr. Entre sus objetivos confesados, el Plan Lector busca despertar el interés por la lectura, tratando de lograr que se lea más y mejor, lo que puede medirse empleando como indicador el número de libros o de páginas impresas que los niños y jóvenes leen, en promedio, en una unidad de tiempo, por ejemplo un año. Si se hubiera tratado de hacer en Lectura lo que ya se hacía antes, pues entonces hubiéramos dejado la cosa como estaba y simplemente le hubiéramos dado a los profes más horas para hacerlo. Pero la idea implícita era mejorar los magrísimos indicadores de lectura para hacer la finta de que algo se logra y así tener un titular periodístico que dijera que el gobierno lo estaba haciendo bien. He aquí un ejemplo interesante de cómo se nos pierden las ideas y se tontea: Mejorar un indicador de lectura no es mejorar la lectura, así como subir el gasto mensual más allá de una línea de consumo no es dejar de ser pobre.

¿Es la Lectura un hábito?

La lectura es un complejo proceso cognitivo que decodifica, predice y construye significados sucesivos conforme se ejecuta, en niveles concéntricos micro – palabras y frases – y macro – párrafos y textos -, y para eso pone en marcha importantes funciones y operaciones mentales. Dichas operaciones serán más o menos eficientes siempre que la actitud del lector sea más o menos favorable, y siempre que se desarrollen las habilidades de atención y concentración. Vale decir, leer es cualquier cosa menos un hábito, porque un hábito es una práctica que se ejecuta automática y mecánicamente, con bajo control de la consciencia. Lavarse los dientes, afeitarse, tomar un micro o decodificar signos escritos pueden ser hábitos, leer difícilmente. Esta confusión proviene de suponer que el leer es solamente una operación mecánica de decodificación de signos escritos, la que sí debería formarse como hábito. Pero ello es lo mismo que creer que saber jugar fútbol es saber patear a la pelota. Sin patear la pelota no juegas fútbol, es verdad; pero jugar fútbol es mucho más que patear una pelota.

Querer leer

Es obvio que para hacer las cosas bien en lectura se necesita una idea muy clara y científica de qué es la lectura. Leer es una actividad realmente compleja, que necesita de los lectores una serie de habilidades y competencias, y hasta aquí todo muy bien. Pero ya hemos visto que para leer necesitamos querer leer, y sin la formación de actitudes lectoras positivas podemos poseer todas las habilidades que queramos, pero a la corta o a la larga no leeremos a no ser que queramos hacerlo. La atención puede aprestarse y fomentarse, y en esto nos detendremos un par de segundos. En primer lugar digamos que leer no es, como muchos creen, decodificar o descifrar los signos escritos del alfabeto. La decodificación de los signos se debería alcanzar en la Inicial, y para poder completar la operación de leer, se debe alcanzar el nivel de la comprensión de lo que se lee. Las dos operaciones de Decodificación + Comprensión están unidas en el acto de leer, y para leer no se puede suponer que se posee una sin poseer la otra. De hecho cuando las cosas se hacen bien, la decodificación llega a ser un hábito logrado con la práctica hasta lograr el mastering phase, es decir la fase de dominio de la habilidad. Se construye la comprensión sobre la base del hábito de la decodificación. Con la práctica el lector se vuelve un decodificador competente, que ya no decodifica conscientemente, del mismo modo que no estamos pensando en cómo manejar la bicicleta cuando ya dominamos su manejo. Conforme se alcanza cada vez mayor competencia en la bicicleta, menos te preocupas del manejo de la misma, y más de otras cosas, como en qué dirección vas. Si alcanzas la competencia decodificadora, más te preocupas de comprender, pues ya no te concentras en descifrar signos, pues ya lo haces inconscientemente, a no ser que encuentre una palabra que no conozca cuyo significado sin embargo puedes deducir del contexto, porque estás comprendiendo lo que lees. Si solamente sabes decodificar signos escritos tu situación es la del analfabeto funcional que deletrea con dificultad los titulares de un tabloide en el quiosco.

¿Cómo llegas entonces a comprender lo que lees? Pues de la única manera que se logran las cosas: practicando, practicando y practicando. Es decir, leyendo, leyendo y leyendo, y conforme más lees, tus habilidades de decodificación se automatizan cada vez más y las de comprensión aumentan y mejoran, con lo que lees cada vez más y mejor, y así sucesivamente, porque la lectura necesita ser practicada.

Práctica lectora

Otro par de segundos dedicados al tema de la práctica lectora. A ojo de buen cubero, hay dos modos de que los alumnos practiquen la lectura: Una es obligándolos a leer a punta de pistola por que si no te jalo o castigo, la otra es haciéndoles agradable y bacán la relación con la letra escrita. Ojo que he dicho agradable, no fácil. No sé de dónde se ha sacado la estupidez de que las cosas a enseñar tienen que ser fáciles. Nada lo es, de hecho, y sabemos que si queremos aprender algo se requiere esfuerzo. Bailar, montar bicicleta, hacer pajaritas de papel, correr los cien metros planos o jugar fútbol también requieren sudor y esfuerzo, pero lo sudamos porque estamos motivados, porque queremos hacerlo, porque el esfuerzo de superar la dificultad con las propias fuerzas es inmensamente gratificante, y toda desventaja o dolor muscular se convierten en algo rico y que hay que superar, como saben a la perfección las bailarinas de ballet y los instructores de aeróbicos; porque al final de la ruta está la recompensa personal, la habilidad lograda, el objetivo alcanzado, la propia victoria obtenida, la satisfacción de ser el dueño de tu propio cuerpo. No hay nada que libere más endorfinas en el cerebro que la sensación de haber salido victorioso de una prueba difícil. En corto, nos esforzamos porque nos gusta hacerlo y nos fascina la recompensa emocional que recibimos. En registro psicológico se dice que es por que la actividad está reforzada positivamente.

Digresión sobre el esfuerzo

Por cierto, una de las cosas que no entenderé jamás es a los padres y educadores que tratan por todos los medios que sus hijos y educandos no se esfuercen, creyendo que así se hacen daño, y esperando de manera mágica que obtengan logros académicos o deportivos. Claro, para el maestro no exigir es más fácil que exigir, y así no se hace problemas con la Dirección y se gana el aprecio de papis e hijos al aprobar a los discentes. Y para los papis y mamis es no hacerse de problemas con los críos. Pero nada se debería lograr sin el esfuerzo correspondiente y en justa competencia en igualdad de condiciones con los pares. El problema es que algunos creen que los pares sólo son los de la propia clase social, de resulta que son reyes tuertos en nuestra nacional tierra de ciegos. De repente eso explica por qué en los últimos Juegos Panamericanos nuestro desempeño dio vergüenza en casi todas las disciplinas deportivas. Logramos el puesto 20, con 2 medallas de plata y 5 de bronce, superados por Estados Unidos, Cuba y Brasil, que se llevaron los Panamericanos a ritmo de rock, danzón y samba, y además por superpotencias como Ecuador, Guatemala, Puerto Rico, Jamaica, Bahamas, las Islas Caimán, las Antillas Neerlandesas y Costa Rica, países mucho más pequeños y supuestamente menos desarrollados que el Perú. Pero no hay periodista que hable de ello, ni esto parece importarle absolutamente a nadie. Y que conste que digo eso precisamente el día que todo el periodismo grita Fútbol por el partido entre Ecuador y Perú en Quito. Por cierto, el Fútbol es una bella disciplina deportiva que se diferencia de las demás en que ahí sí corre plata. Y doy fin a la digresión.

Más sobre práctica lectora

Si hay algo que es definitivamente cierto, es que los niños crecen y tienden a seguir sus propias ideas. Podríamos obligarlos a leer, por ejemplo, sentándolos en el sofá con el libro, la tele apagada y guardando el silencio debido; y yo digo que sentar al chico a leer por obligación es la mejor manera de no lograr que lea. Como todos saben menos aquellos que debieran saberlo, obligar a alguien por la fuerza a hacer algo es el modo más adecuado de que no se haga o que se haga mal, si no ahora en la rebelde adolescencia. Si la lectura es asumida e impuesta como un trabajo penoso – aún me pregunto quién fue el baboso que nos metió el cuento de que el aprendizaje tiene que ser farragoso y aburrido -, pues el chico no querrá leer, así de sencillo. O lo hará de pésima gana, siguiendo la línea del mínimo esfuerzo, y haciendo todo lo posible para acortar el tiempo. Es que en una sociedad que no lee ni aprecia la lectura ni la inteligencia, hay miles de maneras de evitar ese penosísimo, sobrevalorado y absolutamente inútil trabajo de pensar. Hay televisión (¡Y qué televisión!), radio, computadoras, internet, juegos de video y mil otras cosas más interesantes y a veces embrutecedoras de hacer. Y entre algo pesado y aburrido y algo bacán, pues hay que ser muy idiota para irse por lo aburrido, a no ser, claro, que te obliguen a ello.

Lo que hay que fomentar

Aparte de la parte científico-pedagógica, que graduará progresivamente técnicas, procedimientos, textos, dificultades, extensiones, temáticas, estructuras, tecnologías y toda la semiótica involucrada – hoy en día la lectura no es lo que era, se ha vuelto más compleja -, se trata de fomentar el gusto por el esfuerzo productivo y la sana intención de comprender lo que se lee. Hay actitudes involucradas, y lograrlas es la parte más importante y difícil del esfuerzo de los padres y educadores. Pero claro, ello no se puede medir en número de libros, y por eso no se le da bola. Después de todo, leer doce libros a punta de pistola al año es lo mismo que leer doce libros por el gusto de hacerlo, si a los indicadores nos remitimos. Pero no existe tal cosa como lectura sin comprensión lectora, y menos mal la barbaridad de la lectura veloz no consiguió infiltrarse en la práctica pedagógica, aunque ello muestra que la comercialización de la necesidad resulta en un facilismo exasperante, demasiado vinculado al neoliberalismo cultural. De hecho, los que mejor están aprovechando el Plan Lector son las editoriales. Y ello porque en la práctica seguimos tratando de meter vino nuevo en odres viejos. Comprender lo que se lee, por ejemplo, no se hace con diccionario, aunque en todas las listas escolares encontramos diccionarios, que en muchos casos simplemente se compran y no se emplean nunca. Permítaseme otra digresión: El Diccionario Monolingüe es una valiosa herramienta para lingüistas, filólogos, traductores, periodistas (los de verdad) y otros especialistas. Es útil además para los que hacen crucigramas o tienen alguna duda gramatical, pero el lenguaje escrito que todos debemos aprender a emplear no se maneja con el diccionario en la mano. Hay registros diferentes – y aumentan cada día - en el lenguaje real que hacen de los diccionarios algo bien poco útil, pues las gentes comunes obtenemos el significado de las palabras no de paporretear diccionarios sino del contexto de todos los textos que escuchamos y leemos. ¿Quién gana entonces con meter los diccionarios en la danza? Pues las editoriales, los que reciben comisión por recomendar diccionarios, y pare usted de contar.

Confundir la velocidad con la manivela

Los indicadores últimamente están de moda, se cree que si mejoran el problema se resuelve. El Plan Lector básicamente busca asegurar la exposición de los alumnos a textos escritos, y eso no es negativo per se. El problema es que al confundir la velocidad con la que andamos con la manivela de la bicicleta creemos que aumentamos la velocidad si cromamos la manivela. No basta con tener libros accesibles, hay que manejar técnicas y procedimientos pedagógicos con ellos, y muchas veces estos deberán ser remediales, atendiendo al calamitoso estado del estudiantado y la ciudadanía. Limitarnos a obligar la lectura de textos suele tener efectos contrarios a los buscados, porque obligamos a los chicos no para que efectivamente lean, sino para mejorar la estadística y tener algo qué decir cuando nos pregunten los de arriba. Es decir, para mejorar el indicador, no la lectura efectiva. Es decir, Vino Nuevo en Odres Viejos, que se desfondan y derraman el vino.

Textos

Doce libros exige el Ministerio cada año, y eso es inevitablemente sacrosanto para la burocracia. Además en muchos colegios particulares facilistamente se aumenta la cifra a fin de vender la finta de la calidad educativa. Por otra parte, hoy en día el fast-book, de lectura “fácil” y nada exigente es un resultado de la emergencia educativa, no una manera de superarla, aunque muchos profes parecen entender el asunto al revés, y creen que ser moderno y adaptado a las necesidades de los chicos es darles la cosa masticada. Y así "Quién se ha llevado mi Queso" se convierte en un texto del plan lector. Además están los resúmenes que se bajan fácilmente de Internet sin tener que leerlos, haciendo copy and paste desde wikipedia para entregar los trabajos escolares. Encima están las infames adaptaciones que tan bien describe y denuncia el colega Manuel Valdivia en su Blog Gaceta de Educación y Pedagogía. Se ha llegado al extremo de adaptar textos de la literatura universal, y un anónimo adaptador, un “x” cualquiera, le enmienda la plana literaria a Charles Dickens, James Joyce, Roald Dahl o Camilo José Cela, reescribiéndole la obra, so capa de que son “demasiado difíciles”.

Para remate, los textos hoy en día son de muchos tipos, registros, códigos y soportes, y justamente si algo ha variado es no el mecanismo del leer mismo sino los registros, contextos y códigos del lenguaje. Por ejemplo hay un lenguaje visual reflejado en el cine, la televisión, el video, etc., y resulta que todos aprendemos ese lenguaje, aunque muchos lo hagan muy superficialmente. Y se puede ser perfectamente analfabeto en ese u otro lenguaje, y necesitar por ende alfabetizarse. Hoy en día se habla de analfabetismo científico o tecnológico porque demasiadas personas no saben, no entienden o mal entienden el lenguaje científico y tecnológico. Como vemos entonces, el acto de leer se inscribe en la creciente multiplicidad de lenguajes y registros que la realidad exige, algo mucho más amplio y bastante más complejo de lo que solía ser en el pasado. Nadie puede negar el inmenso desarrollo de la visualidad, y demasiados padres y docentes están aún anclados en la lectura tradicional, erudita y excluyente de los nuevos registros. La situación ha cambiado notablemente, y los lenguajes visuales establecen su autonomía, lo que es enriquecedor y no compite de necesidad con la lectura. Pensemos en las adaptaciones cinematográficas de obras literarias como la serie de Harry Potter, El Señor de los Anillos o El Nombre de la Rosa, que no son iguales a leer los libros, porque recurren a códigos semióticos completamente distintos, y configuran una obra diferente, pero que terminan por referirnos a la obra escrita. Es como si la Divina Comedia del Dante se representara gráficamente o en esculturas, es obvio que el gráfico o escultura sería una obra de arte diferente del poema que lleva el mismo título, y que es útil para referirnos al texto mismo.

Textos e Imágenes

Antes de la invención de la Fotografía, el Cine, el Video y la Televisión la cultura social basada en la visualidad era muy distinta, y por eso las obras literarias y demás textos creados antes del Siglo XX que se les entrega a los alumnos para que los lean les producen en general un mortal aburrimiento por ser percibidos como largas y complejas, a no ser que se les explique pedagógicamente. Víctor Hugo, por ejemplo, era un descriptor formidable, y en su obra Nuestra Señora de París le dedica la tercera parte del espacio – la central - a describir la Catedral de Notre Dame. Los autores de antes de la emergencia de los códigos visuales tenían que describir el escenario para que el lector se hiciera la composición del lugar donde acontecía lo narrado. Aún es así, pero obviamente en una cultura donde todos hemos visto o podemos ver fotografías de Notre Dame, no necesitamos en general imaginarnos la Catedral, del mismo modo que conocemos la Torre Eiffel aunque no hayamos ido a París. Umberto Eco en El Nombre de la Rosa hace describir al personaje Adso la Abadía y la arquitectura porque en la cultura medieval era eso lo que se hacía, pero complementa sabiamente – él y/o sus editores - con planos y fotografías. Los autores modernos describen con pincelazos más o menos gruesos, porque pueden confiar en la cultura visual de sus lectores, y privilegian la acción psicológica y física, para que sus lectores puedan meterse en la piel de sus personajes. Un ejemplo interesante al respecto es el de Gabriel García Márquez en Crónica de una muerte anunciada,  que está en el Plan lector. La actual y ultramoderna novelística se nutre de la Internet y los nuevos procesos lectores que desencadena. Necesitamos saber más lo que se hace en la Literatura para tener más en claro qué queremos.

Las versiones cinematográficas de ciertas obras literarias son distintas de las obras escritas, y por eso se dicen que están basadas o son adaptaciones. Algunas de ellas son realmente buenas y perfectamente utilizables, como El Señor de los Anillos o Sin novedad en el frente. Otras son francamente comerciales y de poco valor, pues traicionan el espíritu de la obra, cosa que pasa por ejemplo con el blockbuster Soy Leyenda, que auqnue basada en un clásico de la Ciencia Ficción, le da una vuelta antrópica a la intención del autor y modifica totalmente la obra, deformándola sin aportar. Para enseñar a leer y a comprender lo que se lee hay que pensar la cosa en su contexto social global y local. Pensemos en películas como El último guerrero chanca, que se construye sobre el conocimiento histórico que los peruanos poseemos bien o mal. Por desgracia nuestros docentes carecen de la posibilidad hasta de ir al cine, lujo que no pueden permitirse así nomás.

Lo taxativo del Odre

Que tengan que ser taxativamente doce libros al año, cifra que no discrimina ni el tamaño ni la dificultad de los libros, dejando a las instituciones educativas su elección y el trabajo a hacer con ellos, con limitadísimo apoyo técnico, implica que las autoridades educativas, para variar, se concentrarán en evaluar que sean doce libros, ni más ni menos, aunque uno de esos libros sea Ulises, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, o El Mundo de Sofía, y el otro uno de autoayuda o macrobiótica. O peor aún, un best-seller de la peor especie. Dícese que la selección de textos se debiera hacer de acuerdo a los gustos e intereses de los directamente involucrados, los chicos, y eso sería magnífico si se implementase. Pero rascando bajo la superficie vemos que nuestra cultura autoritaria no permite consultar a los chicos qué quieren leer, sino que en la práctica se les impone un deber ser en este aspecto como en tantos otros. Hasta ahora no he visto una sola Institución Educativa, particular o pública, donde se busquen los intereses y gustos de los niños y niñas. Se interpretan, que es otra cosa, y so capa de que nosotros sabemos lo que es mejor para ellos les imponemos un Plan lector específico, que puede ser magnífico, pero que fallado desde el origen con la imposición.

Entre otras bellezas que hay en el papel, que aguanta todo, dícese que los textos a usar deben provenir de las diversas disciplinas, pero es conocido que la secundaria vive metida en sus comportamientos estancos, y como el Plan lector es cosa del área de Comunicación, pues que sean ellos las que se apañen con ello, y serán ellos los que tendrán el mérito o la culpa. De hecho, Vargas Llosa será muy bueno, pero no todos los chicos serán literatos, y leer a Flores Galindo o Jurgen Golte puede ser igual de formativo. O cuando menos leer o utilizar los textos escolares, algunos de buena factura. Este es otro Vino nuevo que el Odre no aguanta.

¿Es malo el Plan Lector?

No, definitivamente no lo es. Pero puede serlo si el contexto en que se trata de desarrollar es autoritario o represivo. Pero si de algo estoy seguro es que hay muchísimos padres, profes e instituciones que tratan de hacer las cosas bien. Emplear adecuadamente las normas ministeriales para obtener resultados visibles y adecuados es cuestión de buen criterio, pero éste no abunda en las burocracias privadas y estatales. Las magníficas intenciones de los que pensaron el Plan Lector se pasman en su aplicación, que arruina una buena idea y las convierte en exactamente lo contrario de lo que se trata de conseguir. Tratemos que no sea así y que el gozo de la lectura se expanda.