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miércoles, 17 de diciembre de 2014

LA FELICIDAD COMO OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN - Un Video TED - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (VIII)


LA FELICIDAD COMO OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN - Un Video TED

LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA VIII

Introducción

En épocas navideñas es normal observar que el consumo programado comercialmente trata de instaurar un engañoso y artificial estado de bienestar, y de alguna manera ello lleva a cuestionar el sentido y la dirección de nuestras actividades para obtener tal bienestar, e incluso el concepto de bienestar mismo. Desde que el financiamiento de dicho "Bienestar" favorece en esencia al sistema financiero, única institución que saldrá mejor de lo que entró a estas "Fiestas", conviene un examen ligero de dicho estado a la luz de algunas ideas científicas sobre la Felicidad. Y como somos educadores, nos conviene aproximarnos a esto desde una perspectiva de la Felicidad como Fin y Objetivo de todo el proceso educativo. 

El problema de la Felicidad

El Problema es que, según el Psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi (Apellido impronunciable de aparente origen húngaro), parece que todas las investigaciones corroboran este principio fundamental: 

EL DINERO NO HACE LA FELICIDAD, 
pero
SU AUSENCIA PROVOCA INFELICIDAD..      

Sin embargo, Csikszentmihalyi, a fuer de científico, no se concentra en el tema de la Infelicidad, más bien aborda de modo positivo la definición de ciertos rasgos que definen un estado de Felicidad, encontrando una regularidad empírica importante: Las personas con una sensación global de Felicidad definen la percepción de tal estado de Bienestar como un Flujo. 

En este punto visualizamos lo que ocurre si centramos los fines u objetivos del proceso educativo en poner a las personas (los educandos) dentro del proceso del pursuit of happiness, de la búsqueda o persecución de la Felicidad  Ello es objeto de la ética y la axiología, pues da cuenta de lo que en verdad nos interesa como sociedad, o más bien da fe de nuestro desconcierto al respecto. Poner la FELICIDAD como Objetivo de la Educación nos suena pretencioso e incluso huachafo y kitsch, pero creemos que esto es porque no nos hemos detenido a examinar el problema y damos por reales ciertas suposiciones no necesariamente correctas.   

Pero en esto mejor no me crean a mí, queridos lectores, véanlo por ustedes mismos haciendo click en el enlace TED que les convenga (Abajo a la derecha de la pantalla coloque los subtítulos en castellano o la lengua que prefiera):



Sent from TED app for iOS




Rasgos de la Felicidad

No pretendo sustituir a nuestro travieso psicólogo húngaro-norteamericano, pero bien podemos permitirnos un cuadrito que relacione lo que hace el sistema educativo con ciertos rasgos del Estar inmerso en el "Flujo" de la Felicidad del que habla. La Traducción es mía y por supuesto cualquier error al respecto también:




Rasgo de la Felicidad


Habilidades y/o Valores que el sistema educativo debería proporcionar al efecto
¿Logra el sistema educativo alcanzar esta Habilidad o construir este Valor en las personas?
(Califique en una escala de – 5 a + 5)
Involucramiento total con la actividad que se realiza (Enfoque, concentración)



Atención y Concentración
Enfoque
Sentido de pertenencia
Experiencia de la vivencia espiritual
Inteligencia Intrapersonal
Autoestima
Serenidad
Altruismo
Concentración
Motivación
Capacidad de Retroalimentación (Feedback)
Resiliencia

(Siéntanse libres de añadir las Habilidades y Valores que crean necesarias)

Sensación de éxtasis


Gran claridad interior – Conocimiento de lo que debe ser hecho, y cómo hacerlo bien

Conocimiento de que la actividad es realizable, que nuestras habilidades son adecuadas al objetivo

Sensación de serenidad, sin preocupaciones acerca de uno mismo, y una sensación de crecimiento más allá de los límites del Yo.

Pérdida de la noción del tiempo – enfoque acucioso en el Presente, sensación de que el tiempo “no pasa”

Motivación Intrínseca – Lo que sea que produzca “el flujo” trae consigo su propia recompensa.


Sin embargo, no nos dejemos llevar por el entusiasmo: El elemento esencial del Poder Ganarse de la Vida como Fin de la Educacióin no puede soslayarse, dado que si bien no colabora con la Felicidad en sentido positivo, sí en cambio su ausencia puede ser y es un elemento de frustración que lleva a la Infelicidad. No extraña así que Ganarse la Vida haya sido desde tiempos inmemoriales un Fin de la Educación.

Asimismo, nuestro amigo húngaro detecta como condición en el acceso al Flujo de la Felicidad un período de Inmersión de más o menos diez años en una actividad o campo determinado.

Tanto el Poder Ganarse la Vida como la inmersión en un Campo o conjunto de actividades NO son elementos de autoayuda, sino de definición de circunstancias vitales, con facetas tanto sociales como personales: Se puede hacer mucho para lograr estas condiciones desde lo individual y es deseable hacerlo. Pero también es perfectamente posible desde la sociedad pasmar, destruir o colapsar los esfuerzos individuales (lo contrario también es cierto), y ello en parte explicaría nuestra alta tasa de migración y nula de retorno, pese al crecimiento económico en nuestro país en los últimos años. 

Si no puede uno ganarse la vida y/o meterse en su actividad llegar al Flujo de la Felicidad es cuando menos muy problemático. Podemos razonar que de no lograrlo se cae en estados más o menos permanentes de apatía, aburrimiento, ansiedad y preocupación. Es decir, en lo que en ocasiones llamamos en nuestro país "Vida Normal". Esta percepción se agudiza notablemente en tiempo de Navidad. Y para entenderlo mejor conviene distinguir el problema del aburrimiento en las escuelas, de la apatía en los jóvenes NINI y de la ansiedad y preocupación en los adultos, y según parece el panorama se hace evidente: Educamos a las personas para ser Infelices.    

Colofón 

Cuando decimos "proceso educativo" y/o "sistema educativo" no es que limitemos estos conceptos a la Escuela. Otras instancias educativas son de igual o mayor importancia tanto para constituir un sistema como para definir un proceso: El Hogar, los medios de comunicación, las interacciones sociales en las comunidades e instituciones, etcétera, son todas corresponsables de los resultados del proceso educativo, e indudablemente forman parte esencial de dicho "sistema". 

Es tiempo de "desescolarizar" el problema, pues ello no sirve para determinar lo que ocurre, sino para exculpar a los verdaderos responsables políticos de las taras de un sistema y proceso educativo que parece dirigido a objetivos muy distintos del de hacer felices a las personas. Ya que hoy tratamos de hacer viable un Currículo que resultó un mamotreto inmanejable, quizá resulte mucho más conveniente replantear los contenidos en función de los Objetivos y Fines. Creemos que en esto es hora de incendiar la pradera, porque las hogueras no solamente queman, también iluminan la noche. Hasta otra.

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jueves, 24 de octubre de 2013

BILL GATES Y LA UTOPÍA


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BILL GATES Y LA UTOPÍA



No hace muchos días la Fundación GATES redescubrió la pólvora:



Dijo que el sistema de contratación de trabajadores que emplea papeles que "certifican" la posesión de ciertas habilidades no es funcional, implica un desperdicio de recursos y es necesario ir directamente a buscar las habilidades requeridas a fin de encontrar el mejor candidato para el puesto a llenar en las instituciones.  



¿Podemos hacerlo en el Perú?

Es posible que haya países donde esto se pueda hacer. ¿Pero en el Perú? Eso es extremadamente difícil porque el criterio que prima en el Perú NO es colocar el mejor hombre (o mujer) en el mejor puesto.

Hagamos un somerísimo análisis:
  ¿Cuál es la habilidad natural de los que mandan en las instituciones privadas y públicas del Perú, desde APDAYC y la Federación Peruana de Fútbol hasta el Poder Legislativo y el Poder Judicial, pasando por empresas, unidades ejecutoras, gobiernos regionales, municipalidades y medios de comunicación?

Fácil:
Es ser familia de…, ser amigo de…., pertenecer a la argolla "X", "Y" o "Z"….,


Es decir, habilidades que no se adquieren por el conocimiento, el talento o el esfuerzo, sino que son:

  • Heredadas, es decir porque naciste en el sitio adecuado en el momento oportuno, dentro del reducido número de familias interrelacionadas entre sí que corta el jamón y aparece en Ellos & Ellas. Por analogía con el Tahuantinsuyo, los podríamos llamar La Nobleza de Sangre.
  • Adquiridas por relación con los miembros de las familias del punto anterior, y manejadas a través de una estructura social que en el Perú se llama argolla, que valora la obsecuencia, el clientelaje y el amiguismo. Por analogía con el Tahuantinsuyo, los podríamos llamar La Nobleza de Privilegio.

Esto quiere decir que los que reclutan personal en las Instituciones no se pueden basar en las habilidades del candidato. En primer lugar porque ellos mismos no han sido seleccionados de ese modo.

El papel donde consta el título, como se sabe, se compra en establecimientos al efecto denominados en nuestro país Universidades, y son accesibles básicamente a la Nobleza de Sangre mencionada arriba, que es la que posee el Dinero:y a la Nobleza de Privilegio, que es la que tiene las relaciones..

El talento, las habilidades y las competencias para un puesto son consideradas innatas a los apellidos que se lucen y/o a la pertenencia a determinadas argollas. El que toma las decisiones de reclutamiento está en ese puesto porque es quién es y no por lo que sabe hacer. El papel donde consta el título se emplea como condición necesaria; y según el candidato y sus vínculos sociales, suficiente.


Lo utópico del asunto
Como la mayoría de los que están en determinados puestos están en ellos no por sus habilidades sino por sus privilegios, es una utopía creer que serán ellos los que cambien esta política por otra que considere las habilidades reales. Ellos ven en el candidato talentoso un enemigo en potencia y un peligro real para su estatus. El objetivo dorado de enquistarse se dificultaría, no se podría armar un organigrama a la medida con los amigos de confianza.
Examínese si no el organigrama político del Perú y la red de contrataciones basada en las dos o tres leyes fundamentales que las rigen, y que se han generado a lo largo de varios lustros como resultado de las negociaciones y enquistamientos producidos a lo largo de los diversos gobiernos, en especial los dos gobiernos apristas, constituidos fundamentalmente en agencias de empleo donde se intercambian sueldos del estado por impunidades; y donde se diseñan los procedimientos y protocolos no para servir al interés público, sino para hacer crecer y multiplicar la propia argolla a todo costo.

Lo que las argollas necesitan no es gente con habilidades ni capacidades, excepto las necesarias para siervos y yanaconas con la ductilidad necesaria para ser manejables, no conflictivos, conocer su lugar y ser funcionales a la necesidad de la argolla.


Colofón
Para que la propuesta de Bill Gates funcionara en el Perú se requeriría que la sociedad en su conjunto se regenere. Eso es algo que no pasa por el amor de Dios ni sentándose a lamentarse porque no ocurre. Se necesita una voluntad clara de conformar organización política que dé guerra y combata el fuego con fuego. Que no es imposible puede observarse en dos factores: El impulso de la juventud que hoy NI trabaja Ni estudia, pero que podría eventualmente asumir el ideario de los estudiantes de Chile (el terror que le quita el sueño a los privatizadores de la educación peruana) que dan el ejemplo; y lo que pasa con los emigrantes peruanos, los más talentosos y audaces de nuestros compatriotas (Son Tres millones en el extranjero) que escaparon de las argollas e hicieron sus vidas en sociedades donde sí hay espacio para las habilidades. 

La utopía es posible.

Nota .- La caricatura, de Carlín.

lunes, 19 de agosto de 2013

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES o La Pirámide del Mercado Laboral

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES, o 
La Pirámide del Mercado laboral


Y ya está saltando la liebre en los países civilizados. La carrera de ratas de ganar plata para comprarse titulaciones - maestrías, diplomaturas y otros - que sirvan para ganar más plata empieza a derrumbarse como lo haría cualquier Pirámide Financiera que se respete. La diferencia con lo financiero de corto plazo, por supuesto, es que es una Pirámide de Mediano plazo, y tan Global como la del burbujeante mercado inmobiliario. La Fundación Bill y Melinda Gates alerta sobre el fenómeno que está ocurriendo en el mercado laboral (Ver el link:  http://www.xarxatic.com/habilidades-vs-titulaciones/):

Papeles versus realidades

El reino del papel que certifica habilidades está entrando en una crisis completamente análoga a la de los papeles que representan deuda hipotecaria, y exactamente por las mismas razones: Cuando la burbuja inmobiliaria reventó en los Estados Unidos y arrastró consigo a medio mundo, fue porque lo que el papel mostraba contrastado con la realidad resultaba ser penosamente distante. Digamos que si el papel marcaba un millón lo real era 100,000. Claro que el problema le terminó cayendo a los tenedores de papeles, que no consiguieron encajárselos a otros, y debidoen buena cuenta a que esos otros no aceptaron que se los encajaran, vulgo, no los compraron. Y algo análogo podría ocurrir en el mercado del empleo.

Si la certificación que se anuncia en los papeles no se corresponde con las habilidades reales de los postulantes a los diversos empleos, ello - como es lo más natural - se reflejará en los estándares de productividad de las empresas y en la alta rotación de empleos, con los costos consiguientes para las empresas y el público.   

La lógica del empleo

Despojada de los elementos ideológicos que suelen rodearla, la lógica del empleo es simple en su concepto, por más compleja que sea su aplicación: Ceteris paribus, se trata de empatar los requerimientos de un determinado puesto de trabajo - es decir un set de tareas determinado con mayor o menor precisión en condiciones predeterminadas - con las habilidades que las personas presentan y que se proyectan a su más óptimo cumplimiento. Es decir, tenemos dos listas frente a frente (REQUERIMIENTOS VERSUS HABILIDADES), y donde hallemos mayor número de empates R - H, pues ahí encontraremos a nuestro cuerpo caliente útil para llenar el puesto requerido, y por ende, gracias a la racionalidad del sistema - base fundamental del sistema capitalista y de hecho de cualquier sistema - se obtendrían mayores y mejores utilidades, que de eso se trata la lógica del asunto. 

Que la lógica ceteris paribus sea fácil de entender no quiere decir que la tarea sea fácil, como sabe todo gerente de personal con medio dedo de frente. Un primer factor esencial para empatar el máximo set de H´s a los R´s, es la compensación ofrecida por la empresa para ello, es decir los sueldos, salarios y demás beneficios diseñados para atraer a los mejores para el puesto. La tendencia a minimizar costos hace por lo general que se busque el máximo de rentabilidad con el mínimo desembolso, y esto indudablemente afecta la calidad del servicio ofrecido a la empresa, y a la larga sus ventas y utilidades. Esto, por supuesto, es relativo a la elasticidad de la demanda del producto / servicio que se vende.

En pocas palabras, no se puede esperar que alguien que gana una miseria ofrezca un superservicio, eso es de ilusos. Y esto es más válido conforme los productos o servicios son de demanda más inelástica. Y más agudo cuando hablamos de servicios en vez de productos. El servicio - la presencia del ser humano que hace cosas reputadas como reembolsables - es uno de los grandes problemas filosóficos de la ciencia económica porque como no es igual que un producto no puede ser tratado igual, aunque sea esto lo que pasa, básicamente por pereza mental.

Cholo Barato

Por el otro lado (el del mercado de factores), como la necesidad tiene cara de hereje, hallaremos mucha gente dispuesta a trabajar por poco, esta Ley de Bronce se cumple más notablemente en los mercados laborales oligopólicos, donde la Oferta tiende a estrecharse progresivamente. Esto se compensa  (o eso se dice) con la Libre Concurrencia y la Libre Competencia, lo que es verdad solo en sentido general, porque las pequeñas y medianas Empresas no tienen  las mismas ventajas que las grandes.

En el Perú la actividad económica preponderante y que genera la mayor cantidad de ingresos es la minera, aunque en fuerte dependencia con los precios determinados en los mercados internacionales. Pero la mayoría de los empleos en el Perú no los genera la Minería, en realidad genera poquísimos. Es la actividad agrícola la que genera empleos, y es ahí donde deberían centrarse los esfuerzos de cambio en la matriz productiva, aprovechando para ello los ingresos mineros, lo que es cosa de sentido común y esto es lo que en realidad significa guardar pan para mayo. Porque el único sector donde se pagan sueldos y salarios interesantes es el minero, dado el alto nivel de utilidades, que determina a la vez que ahí se concentre la tecnología de punta, en donde los "mejor preparados" tienen ventaja.

El sector servicios, en cambio, es donde se concentra en la realidad más de la mitad de toda la Población Económicamente Activa (PEA), y su principal tecnología de punta es el empleo masivo del "cholo barato". Por ello en el Perú la Burbuja de Títulos añade candela a este sector que es tradicionalmente donde existe la mayor competencia y los menores salarios, y deja casi sin tocar los sectores que requieren Tecnología de Punta en serio. 

Rentabilidad Social

Hasta donde entonces puede ser verdad que se trata de darle valor agregado a la oferta laboral. Aparentemente y más bien encontramos que el pago que se realiza a Universidades y otros centros educativos se hace básicamente a través del sistema financiero, el único verdadero ganancioso de este esquema, donde el ejemplo más interesante por lo cercano es Chile, tanto por las tasas de depósitos y utilidades generados por la Educación como por las protestas de estudiantes, profesores y padres de familia que han hecho puré a la derecha chilena y amenazan las utilidades de ésta.

Rentabilidad Individual

Si miramos el asunto desde la oferta de empleo, hay una ley de rendimiento decreciente en la inversión que se necesita hacer para poder ubicarse en el mercado de trabajo con cierta solvencia. Sería sumamente interesante que alguien se ocupara de investigar cuánto le cuesta en el Perú a una persona alcanzar un determinado status laboral, y qué rentabilidad ofrece, es decir cuál es la TIR y la VAN de esta actividad, a ver si es cierto eso que nos cuentan que "el que estudia triunfa". Pero dejemos estas provocadoras ideas y miremos el asunto un poco más como quisiera Bill Gates, el cual ve que hay muy poca correlación y consistencia entre lo que el papel mostrado por un postulante a un puesto dice, y la habilidad que debe cumplimentar.

Es decir, que la titulación no solamente no garantiza la existencia de determinadas habilidades en el postulante, sino que más bien parece arrojar una cortina de humo sobre éstas.    

Crisis del sistema de educación formal

El sistema de educación formal ya no está al día con los requerimientos de las empresas ni de la sociedad, debido básicamente a que sus currículas son obsoletas, sus métodos vetustos y guiados por la tradición, sus precios altos y sus utilidades artificialmente elevadas dados los bajos costos de las carreras que ofrece, la sobreexplotación de los profesores y el sistema feudal aplicado a su organización. Los sistemas de evaluación se debaten entre lo obsoleto y lo inútil, y no pueden por ende predecir con un mínimo de probabilidad el desempeño futuro de sus egresados. Toda publicidad respecto a los "Tigres" o "Monstruos" es nada más que eso, publicidad para hacer impresión en las mentes juveniles a fin de que saliven y se inscriban en la institución de moda. La educación formal se limita a impartir conocimientos sin cuidarse de su relevancia, pero eso lo hacen también los libros, la experiencia laboral y la autoeducación. Se abren maestrías y diplomados sin tener profesionales idóneos para dictarlas, basando la venta únicamente en el prestigio de la Institución, y así es como surge una burbuja precisamente, cuando no hay correlación entre las capacidades y habilidades requeridas en el empleo, y el certificado que acredita que se poseen.

El callejón sin salida de la empresa

No hace mucho se dio al aire la noticia de que los empleadores en el Perú se fijaban básicamente en la pertenencia a dos o tres universidades de prestigio, lo que no es nada raro, tiene una lógica. Pero también se detectó que había un sesgo muy importante en el aspecto étnico del postulante a un puesto, prefiriéndose los de procedencia criolla antes que los de procedencia andina. Analicemos esto con frialdad y sin moralinos gritos en el cielo.

Obviamente la empresa trata de ganar plata y elevar sus utilidades, y todo el mundo sabe que es a través del mercado laboral por donde se produce movilidad social, pues la habilidad y la capacidad no tienen correlación con la etnia. Y el que se entere más rápido de ello tendrá ventaja sobre aquél que no, ganará más plata, y ese darwinismo empresarial estará detrás de toda política de equidad social. Y si esto es así ¿Por qué no ocurre en el Perú que la empresa sea entonces un igualador social, como en cualquier otra parte del mundo? Pues suena obvio, porque la distinción social no está en relación con la etnia sino con la plata, y más bien la etnia sirve para disfrazar un feroz clasismo instalado en la lógica de la sociedad.

Vale decir que puedes ser completamente antirracista en tu pensamiento y no tener sino criollos en planilla porque solamente ellos cuentan con la formación necesaria para cubrir los puestos. Y será una elección racional. Si en el Perú los que obtienen educación adecuada pertenecen a un determinado grupo étnico, pues resulta lógico buscar en él. Pero como no es de buen tono ni políticamente correcto decir que así es como haces, pues harás la finta y  dirás que no aunque en la práctica sí lo hagas. Claro que es una lógica perversa, pero lógica al fin y al cabo, considerando que los empleadores no son románticos buscadores de la igualdad social, sino prácticos emprendedores y empresarios que tratan de colocar productos y servicios y para eso necesitan "the right man (or woman in this times) in the right place". 

Qué hacer contra El Arte de Hacer la Finta

Lo que la Fundación Bill y Melinda Gates plantean es alentar a las empresas a que dejen de lado el tema de la papelería y se concentren en formas de selección de personal basadas en competencias y habilidades. Dado que la Educación Formal y sus rigideces dejan fuera a la mayoría - entre los que pasan por ella y los que nunca llegan a ella, los NINI -, parece lógico abrir la cancha y mirar fuera del limitado campo de los que consiguen pagar el cupo, y que en realidad han aprendido a cabalidad una habilidad que por desgracia forma parte fundamental de nuestro currículum oculto, y que suele pasmar nuestra capacidad empresarial y aumentar los costos de transacción: EL ARTE DE HACER LA FINTA. 

Estas ideas propenden en consecuencia a incrementar el universo de mentes involucradas en la sociedad, el mercado y la economía en general. Nos viene a la mente lo que los gurús del crecimiento asiáticos señalan en todo idioma: Asia crece porque involucra a su gente. Es obvio que si encuentras un Einstein en un millón de jóvenes, podrías encontrar dos en dos millones. Pero no hallarás ninguno si te limitas a cien mil, que es en la práctica lo que ocurre. Ahora bien, quién se ocupa de ésto desde la Educación Formal, ese es el tema álgido en nuestra sociedad, porque como vemos, parece que ni la Asamblea Nacional de Rectores, ni el Ministerio de Educación, ni el de Cultura, ni nadie, se ocupa de ello.

Innovación + Educación 

Traduzco a castellano llano las propuestas de Bill Gates, esperando a ver si alguien les da bola:

1. Lo que cuenta a la hora de optar un trabajo es la habilidad, no el papel que dice que se tiene. En consecuencia, las gerencias de personal deben encontrar las habilidades contrastables y asumir el costo de contrastarlas. 

2. La posesión de determinadas habilidades cognitivas, según estudios, resulta cinco veces más efectiva que el título universitario, o inclusive que la experiencia. Y me lo creo, dado que es Bill Gates quien me lo cuenta.

3. El talento no tiene relación con la titulación. Se puede tener el talento requerido por la empresa y no poseer ni siquiera título universitario. Contrario sensu, puedes tener el título y no tener el talento. Por supuesto, y para ser justos, es posible tener el talento y además el título. Es evidente que el reto para la empresa será encontrar el talento, no el título que cualquier chimpancé puede encontrar. 

4. El problema de fondo es la cuestión de la titulación, es decir de la certificación de un set de determinadas habilidades. Es necesaria una reingeniería de todo el sistema de Educación Formal. Y parece que la única manera de llevarla a cabo será desde la empresa.

Colofón

El colofón es triste, y compartimos al efecto la reflexión de Gates:

¿Es lógico apostar por un modelo de habilidades frente a un modelo de titulaciones? 
¿Alguien cree posible que romper el modelo educativo actual, plagado de intereses poco educativos, sería fácil?


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miércoles, 21 de marzo de 2012

COMBATES POR LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA 1: MEMORIA Y MEMORISMO


Hoy día me escapo de la Política y de la Filosofía de la Educación. Me meteré a parajes en apariencia más sosegados. Pero las apariencias engañan, y mucho. Por eso titulo esta serie de artículos “Combates por la Didáctica de la Historia, recordando y copiando con descaro el celebrado “Combates por la Historia” de Marc Bloch.

Docencia y Didáctica

La docencia tiene a la Didáctica como uno de sus centros principales, es decir la dinámica enseñanza / aprendizaje, que se expresa en la dualidad docente / discente. No deseo entrar en el enredo de las definiciones, de las que hay para todos los gustos, pero para que me entiendan algo más diremos que la Didáctica informa la relación entre personas en un acto de comunicación del que surgen cambios en las personas, tanto alumnos como profesores. Cuando hablamos de mejorar la calidad de los docentes en el Perú, se habla de muchas cosas, pero básicamente nos imaginamos a docentes que aplican estrategias didácticas científicas, adecuadas y eficaces, cuyo resultado se puede medir en el cambio axiológico, conceptual y tecnológico-procesual de la conducta de los discentes. La aplicación concreta de “nuevas” Didácticas en la dualidad enseñanza/aprendizaje ha sufrido y sufre constantemente profundos cambios, reflejados, entre otras cosas, en la necesidad de obtener resultados objetivos mensurables de aprendizaje, y surge aparentemente de la paulatina conciencia de la inoperancia de la técnica de la clase magistral como estrategia para lograr dichos objetivos. El viejo rol del experto que le cuenta una historia al alumno está crisis, aunque pueda ser funcional en casos diversos. Hoy se considera que el rol del discente en la tarea de aprender debe ser más activo, y en consecuencia el docente más que un dador de contenidos académicos, se debiera convertir en motivador, facilitador, guía y monitor. Sin embargo, siempre existe la presuposición de que las acciones que adopte el docente / enseñante determinan, guían o cuando menos favorecen el aprendizaje del discente / enseñado.

Vale decir, se ha producido una inversión en la concepción del tema de la enseñanza / aprendizaje. Si antes se ponía el acento en lo que el docente hacía para provocar el aprendizaje, hoy la Didáctica se desplaza hacia una “Matética” (Del griego “mathetés”, discípulo) cada vez más pronunciada, es decir se concentra en las acciones que el discente realiza para autoeducarse, si bien estas acciones son mediadas por la presencia y la didáctica del docente. La irrupción y creciente presencia de los medios y conceptos de la comunicación y la cibernética, expresados en la omnipresencia de las conexiones en redes han sido poderosos catalizadores de este concepto de autoaprendizaje mediado.

En mi práctica docente, dadas las necesidades y requerimientos de mis alumnos y las mías propias, he debido enseñar de todo, en diversos niveles. Con jóvenes de primaria, secundaria y superior he trabajado la Historia del Perú y Universal, la Historia de la Cultura Peruana, la Geografía, la Economía, la Educación Ciudadanía y Cívica, la Metodología del Aprendizaje, las Políticas Educativas, la Filosofía, la Lógica Formal, las Matemáticas, la Física, la Química y la Biología, y muchas, muchas otras yerbas del campo. Incluso en alguna ocasión tuve que entrar en la Educación Psicomotriz. Así que me conozco la normal experiencia docente de no dominar necesariamente todos los contenidos de los cursos que me encargaron desarrollar. Ello es subproducto de un Currículum inmenso y farragoso, que se debiera emplear como una herramienta relacionándolo con las necesidades realmente existentes, es decir, considerando los rasgos que presentan los discentes. No ocurre así por muchos factores. A los docentes se nos pide muchísimo, y ello en principio no es que esté mal. El problema es cuando te sueltan en el coso sin capa, muleta ni banderillas, a lidiar un toro bronco y grandote. Naturalmente, las estrategias que un docente ducho en la supervivencia ejecuta en su práctica para sobrevivir a un Currículum de esta clase provienen principalmente de la Didáctica. Entonces, por una vez, hablemos de Didáctica.

Historia memorística

Si no recordamos la ordalía escolar de aprendernos todas las características de las Culturas Pre-Incaicas debe ser por olvido traumático. Se nos mezclaba en la azotea la metalurgia de Chimú con la cerámica de Chavín, las trepanaciones de Paracas con los camellones de Tiahuanaco, los acueductos Mochica con los uncus Huari, o las Líneas de Nasca con los enterramientos Lima. Y si teníamos la desgracia de tener un profesor acucioso, de esos que encima le gusta la Historia, caramba, había entonces que lidiar con otras culturas como Cupisnique, Lambayeque, Recuay, Cajamarca e incluso Churrajón y Chachapoyas. Y era costeante tener que hacer el famoso cuadrito con la lista de Culturas para ver cuál había hecho qué, y cuándo, y cómo, y con los nombres de sus asentamientos más. Tal como la lista de Presidentes del Perú entre 1840 y 1845, o la lista de los valles de la Costa peruana, para lo que realmente podría servir todo esto es para desplegar la capacidad memorística y admirarnos de cuánto sabe el chancón de la clase. Y que hay que aprenderlo a la larga, pues hay que aprenderlo, porque los superdotados que hacen exámenes de ingreso – me he contado en alguna ocasión entre ellos – logran alguna diversión en sus vidas buscando la pregunta irrespondible, algo así como de qué color era la mascaypacha que usaba Túpac Yupanqui el día que se fue a Máncora de veraneo tras conquistarse Chan Chan.

La enseñanza de la Historia se ha venido a menos. La memorización de datos en apariencia perfectamente inútiles, o cuando menos, a lo Ortega y Gasset, de cuya utilidad no estamos advertidos ni prevenidos, le da de contrasuelazos a la enseñanza de la Historia. Y como estamos subidos en la cresta de la ola de los cambios curriculares, metodológicos y didácticos en esta rama y en otras, los viejos que sí se tuvieron que aprender todo el bodocón dicen que los alumnos de hoy no saben nada porque no saben los colores de la cerámica moche en sus distintas etapas, y tendrían razón, si saber fuera paporretear. Pero lo cierto es que tampoco hemos logrado introyectar en los profes los nuevos métodos y técnicas que privilegian el empleo de conceptos y las herramientas intelectuales, y hemos terminado por echar vino nuevo en odres viejos. Los alumnos ni aprenden las características de las Culturas ni aprenden los conceptos y herramientas intelectuales para conocerlas – con las debidas excepciones.

Digamos también que hay fundamentalismos de distinto signo: Se puede considerar que el aprendizaje es principalmente memoria a la manera tradicional, como también se puede considerar que no tiene nada que ver con la memoria, a la manera de un constructivismo mecánico. Los profes de Historia hemos pasado por este desconcierto. Pero la combinación de ambos fundamentalismos es francamente un espanto. Porque hoy nuestra Currícula espera de nuestros alumnos que comprendan los procesos históricos y reflexionen sobre ellos, y para ello les mandamos información en carretadas, que los alumnos tratan de memorizar con las pocas herramientas que poseen. Al final del partido la capacidad de evocación de datos irrelevantes y desordenados resulta ser el más sofisticado proceso mental involucrado. Y es que lograr comprender, reflexionar y evaluar un tema que no nos interesa, o del que no percibimos su posible utilidad o importancia, es de lo más frustrante que hay. Y en consecuencia, a no ser que se esté particularmente dotado para la memoria, se terminará por detestar todo lo que siquiera tenga un olorcillo a Historia.

Desde los frustrantes resultados de las pruebas PISA, se supone estemos abocados en que la gente aprenda a comprender lo que lee, la verdad sin grandes éxitos hasta ahora. Esto produjo que el sistema escolar focalizara recursos y tiempo hacia el área de Comunicación, olvidando alegremente que la enseñanza de las Ciencias Sociales depende frontalmente de la capacidad de entender lo que se lee. Pero como los cursos o áreas escolares se ven aún como compartimentos estancos, se desviste curricularmente al santo por el lado opuesto al que se le viste, dándole a Comunicación el tiempo y los recursos que se le quita a Ciencias Sociales. Contradictorio, por decir lo menos. Y así quedamos librados en Historia a continuar con una estrategia de memorización mal hecha, con lo que deshacemos con una mano lo que tratamos de instrumentar con la otra.

Historia para reflexionar

Si memorizar listas y rumas de datos no es lo que queremos, entonces ¿qué buscamos con la enseñanza de la Historia? Repensemos algunos supuestos que dan soporte a la enseñanza de la Historia. El Perú es un país con un largo pasado, mucho ha ocurrido y ocurre de dramático y decisivo para nuestro presente y futuro. Creemos que es importante entender los procesos en los que estamos metidos para no limitarnos a una engañosa visión fotográfica del momento, y poder tomar decisiones adecuadas de cara al futuro. Además de esta justificación intelectual-vital para enseñar Historia, también hay expectativas de carácter político y social por parte del estado y la sociedad, en las que no entraré por el momento.

Para remate vivimos un período de riquísima investigación y audaces interpretaciones de historiadores y arqueólogos, que llegan más rápido que la actualización de materiales y textos, y nos mueven el piso cada dos por tres. Hace muy poco se descubrió una tumba Huari, que como que equilibra desde el Sur Andino a la Tumba de Sipán y arroja nuevas luces sobre el papel integrador de Huari en los Andes Centrales. Caral nos había ya complicado la vaina, porque carecemos de los conceptos y herramientas para integrarlo a la enseñanza y de repente por ahí las cronologías tendrían que readaptarse añadiendo un Horizonte Cultural anterior a Chavín. Todo esto modifica la cantidad y calidad de los contenidos introduciendo dos elementos a los que no prestamos mucha atención: La verdad histórica descubierta, y las nuevas perspectivas de la interpretación histórica. La Historia como ciencia se ha enriquecido, y además se ha incorporado muchos conceptos y datos de la Arqueología a lo que se supone debe enseñarse. Los profesores sabemos bien que debemos abandonar muchas viejas ideas y métodos, pero la cosa va más rápido de lo que conseguimos asimilar con los medios de los que disponemos. Y es que no es sólo más data lo que se incorpora, sino además interpretaciones novedosas y nuevas polémicas, las que tienen base en las preocupaciones de hoy, que en varios casos destruyen antiguas interpretaciones oficiales y oficiosas, como en el caso de los sacrificios humanos en los Andes, pongamos por caso.

Historia e identidad

¿Para qué aprendemos toda esa Historia? ¿Por qué es necesario que nuestros alumnos sepan tanto detalle sobre nuestro pasado? Abundan los lugares comunes carentes de contenido que son demasiadas veces sólo jaculatorias patrióticas, y se justifican diciendo que aprendemos todo esto para “construir identidad”, entre otras cosas. Pero creer que la identidad depende de la enseñanza de la Historia suena como pensamiento mágico. Tal vez no hemos reflexionado demasiado en este constructo de la “Identidad”. Identificarse como peruano no se sigue automáticamente de saber cuántas y cuáles “culturas” existieron en nuestro territorio. Además muchos contenidos, en especial los que remiten al origen de ese algo llamado “cultura peruana”, se imparten en los primeros años de la secundaria, cuando nuestros alumnos están todavía bien huérfanos de herramientas conceptuales. Y si hay algo peor que aprenderse la lista de los logros de las culturas preincaicas, es aprenderse la de los asentamientos precerámicos. Nuestro concepto social de la Historia sigue siendo análogo a los de los cuentos de hadas, donde empezamos por el principio, seguimos por el medio y terminamos por el final, comiendo perdices. Los profesores debemos convertir todo eso en contenidos a enseñar con el objetivo de “construir identidad”. Es decir, nos mandan a torear al toro no solo sin espada, capote y banderillas, sino sin traje de luces.

Algunos profes, en la medida que las instituciones donde trabajamos nos lo permitan, utilizamos una estrategia salvadora: Cambiar la estructura didáctica de la Historia, arrancando la reflexión desde los elementos culturales presentes hacia el pasado, “mirando” de adelante para atrás. Es decir, a partir de las preocupaciones del Hoy y de ahí a lo que hubo antes. Volveremos a esto más tarde.

Enseñar Historia y Geografía y Ciudadanía y Cívica y Demografía y Economía, y …..

La situación es más crítica cuando observamos el ordenamiento curricular. La disciplina de la Historia está inmersa en un Área que denominamos Personal-Social, que no abarca solamente la Historia. La currícula del área combina Historia con Geografía, Economía, Educación Ciudadana y Cívica e incluso elementos de Sociología y Antropología. Seamos francos, no hay todista que se pueda manejar todo eso. No es posible para un profesor típico, en circunstancias reales, dominar todos los contenidos que esta área pide. No los ha estudiado, las Universidades e Institutos Superiores Pedagógicos no los enseñan o lo hacen mal, y no podemos esperar que nuestros profesores sean historiadores, arqueólogos, geógrafos, economistas y antropólogos, todo en una pieza. Aún si se fuera un erudito, ello tampoco garantiza que se enseñe bien. Se supone que los especialistas están para algo, y su labor es muy apreciada en las capacitaciones y actualizaciones que los docentes deben seguir, pero trasladar cuatro contenidos conceptuales no basta.

Lo que sí tenemos los profesores, o deberíamos tener, es el DOMINIO DE MÉTODOS Y TÉCNICAS DE GESTIÓN solvente de todo este conocimiento, y cualquier profe más o menos astuto hace precisamente eso. Sin embargo, una parte de la ciudadanía nos exige que nuestros alumnos se las sepan todas, es decir que sean, entre otras cosas, “historiadores” y últimamente “arqueólogos”. Y ello no es posible ni deseable. Después de todo, los alumnos son alumnos, no profesionales. Alguno de ellos es posible que se oriente al estudio científico de la Historia o la Arqueología, pero no es el caso de todos. Pero así está orientada nuestra currícula. De ahí el famoso, antiguo y nunca explícitamente aceptado aforismo de los docentes: “Si no sabes bien algo, enséñalo.”

Ciencias en desarrollo acelerado

Un factor del problema tiene que hacer con que las Ciencias Sociales en nuestros días siguen la línea de las ciencias más duras, y se replantean, recombinan y diferencian. Desde lo científico es un momento muy bacán para estar vivo, pues asistimos a cambios revolucionarios en el desarrollo de las Ciencias. La comprensión científica de la realidad empírica se ha vuelto multidisciplinaria, y la distinción entre las diversas ciencias, sus contenidos y métodos, cambia y se complejiza. Hoy debemos reaprender conceptos de sociología y antropología y arqueología si queremos enseñar Personal - Social. Sin contar que debemos reaprender economía y geografía. Eso trae montones de problemas a los profes, como si no tuvieran suficientes. Naturalmente tenemos estrategias de supervivencia para afrontarlos desde una gestión inteligente del aprendizaje. El libro de texto, por ejemplo, proporciona contenidos intelectuales sobre los temas que no dominamos. Imaginemos lo que le pasa al profe de colegio nacional cuando el texto no le llega hasta setiembre u octubre. Algunas editoriales publican magníficas Guías Metodológicas, extraordinariamente útiles. La Internet proporciona herramientas y datos organizados, gráficos, imágenes y videos. Por ello cada profe o centro educativo diversifica la currícula de manera particular a sus posibilidades. Y muchas veces esto funciona. Pero todo esto es metodológico, y la mirada conceptual no está orientada aún en esta dirección.

Adiós a la Historia Tradicional

Otro factor es que la Historia ya no es lo que solía ser. La Historia política, tradicionalmente enseñada, es insuficiente para el efecto de plantear identidad y ejercitar el pensamiento crítico. Hay pocos espacios, tiempos y recursos didácticos específicos, históricos, para enseñar Historia Social, o Económica, o de la Ciencia y Tecnología, o de las costumbres, o de los desastres naturales. Entendamos que la currícula sí los considera, pero lo que no hay es los recursos suficientes para que los profesores consigan gestionarlos, salvo en las instituciones escolares particulares más solventes, donde el profesor está mejor pagado, y cuenta con materiales, capacitación y soporte institucional. Pero la gran mayoría de los profesores, como decía, debe torear un toro sin los medios para hacerlo. Y el asunto empieza por el tema de la complejidad de los conceptos con los que debemos trabajar.

Qué hacen el historiador, el arqueólogo y el profesor

Aquí me meto de pico y patas contra el concepto de Cultura Pre-Incaica desde una perspectiva exclusivamente didáctica, pues si hay algo que caracteriza al profesor y lo diferencia del Historiador o el Arqueólogo metido a la enseñanza, es que el profe debe convertir lo que los especialistas descubren o trabajan, explican e interpretan, en contenidos didácticamente “dictables”, que me valga la horrible cacofonía. Y debe hacerlo además dentro de ciertos parámetros estrictamente educacionales de formación de habilidades y desarrollo de procesos mentales, entre los que tomaré como ejemplos la construcción de identidad y de pensamiento crítico. Claro que la currícula no se queda en esto de los parámetros, hay muchos más, pero por ahora me quedo con los mencionados. Qué bacán es la Identidad y el Pensamiento Crítico, pero en la práctica me significa que debo planear y ejecutar actividades de aprendizaje que permitan a mis alumnos desarrollar dicho pensamiento crítico y construir su identidad en concreto, aparte de todo lo demás que no menciono. Y lo que como maestro debo evaluar al final no es si me pueden decir de memoria la lista de los oficiales peruanos en la Batalla de Arica, sino si mi alumnos piensan críticamente sobre este hecho de armas, si se debió dar o no, y en qué condiciones; y cómo la Batalla de Arica representa, o no, el sacrificio en función de un ideal superior centrado en la idea de Patria, y si la idea de “sacrificio por la Patria” tiene validez hoy en día, por qué sí o por qué no. Complejo el asuntito, ¿no?

Aquí lo dejo por ahora. Se quejan algunos de mis lectores de lo largo de mis artículos y no me queda más que aceptarlo. En todo caso, aquí tengo mucho qué decir, y espero que me sigan otorgando su paciencia esperando a la próxima entrega, con la misma amabilidad de siempre. 
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SIGUIENTE: COMBATES POR LA DIDÁCTICA DE LA HISTORIA 2: UNA EXPERIENCIA ALECCIONADORA - http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2012/03/combates-por-la-didactica-de-la_26.html

jueves, 16 de febrero de 2012

INNOVACIÓN Y GENERACIÓN NINI: UN VIDEO TED

INNOVACIÓN Y 
GENERACIÓN NINI 

Uno de los problemas de la innovación en Educación es análogo al que Descartes detectaba para el Sentido Común: Que todos creen estar tan bien provistos de él que nadie siente que realmente le falte. No se dice así de dientes para afuera, sin embargo, pero en el fondo se cree que la Innovación siempre la tiene uno, nunca el resto. Parte del palo encebado que nos caracteriza, por supuesto, que se distingue cuando empezamos a pontificar y tratar de adaptar la realidad a nuestra subjetiva medida, en vez de tratar nosotros de adaptarnos a la objetiva realidad más amplia que nos rodea y nos supera.

Esto se distingue con enorme claridad cuando tratamos los problemas educativos en nuestro país, cosa que creemos exclusiva de educadores y especialistas - y muchas veces de los que por tener espacio periodístico creen saberlo todo-, que sabemos lo que al resto le conviene y aspiramos a ser Autoridades. La Autoridad es uno de los grandes enemigos de la Innovación en el planeamiento y trato de los problemas educativos. Los que padecen los problemas no son escuchados, porque "sabemos lo que les conviene". Hablamos de ellos, y sobre ellos, pero no con ellos, y si les consultamos es casi siempre un saludo a la bandera que hacemos con desgano, porque ya que le preguntamos a otros, hay que incluirlos a ellos. Llámesele estudiante o alumno, el común denominador es que el niño, niña, adolescente, joven es un paciente, no un agente.

Creo que a pocos en nuestro país se les ocurre que uno de los principales problemas educativos a los que hay que aplicar la capacidad de la Innovación es el aburrimiento de los alumnos. Pero parece obvio que hay que combatir su desgano y desmotivación. Así parece que se le ocurrió a Geofrey Mulgan allá en las Británicas Islas. Veamos el video y saquemos nuestras conclusiones.

Geoff Mulgan: A short intro to the Studio School | Video on TED.com

Un aspecto de la Innovación en este aspecto es ver qué requieren aquellos que proporcionan empleo a los alumnos egresados. La parte de los conocimientos tiene sentido en cuanto a ciertas habilidades cognitivas que los alumnos tienen que lograr (leer y comprender lo que se lee, escribir con sentido, etc.), pero lo que los empresarios y emprendedores parecen requerir más de los egresados del sistema es que posean ciertas habilidades no cognitivas, de carácter ético-moral-político, que a veces llamamos actitudes. Creo que están tratando de enfrentar desde su perspectiva el serio problema de la Generación NINI (Que NI estudia NI trabaja) con los estudiantes, no para ellos.

La principal pregunta que yo y muchísimos otros profesores hemos oído durante años de los alumnos más perspicaces - y que por cierto hemos sido incapaces de responder convincentemente - es para qué diablos sirve todo lo que enseñamos. Parece que proporcionar un contexto como el que las Escuelas-Estudio presentan orienta a los alumnos, y responde implícita y explícitamente a esa pregunta.

Además, la propuesta de Mulgan y las Escuelas-Estudio presenta lecciones interesantes: La Inclusión es absoluta, no tratan de seccionar por "méritos", como hacen los Colegios Mayores de nuestro país - pálido reflejo nacional de estas Escuelas-Estudio -, donde evaluar es tan fácilmente convertido en un proceso arbitrario. Que el 80 % de la currícula se ejecute en base a proyectos se parece bastante a lo que queremos hacer en los CETPROS, pero ellos no parecen tener empacho alguno en hacerlo en el equivalente de nuestra Secundaria. Tratan de reproducir la jornada laboral y las operaciones propias de los oficios y ocupaciones realmente existentes, y ello en coordinación con los emprendedores y empresarios de las localidades donde se ubican. Y en esto se parecen a lo que estamos haciendo en nuestro país con PROJOVEN.

Con el egregio Maestro Jirafales, Norte y Guía de la Educación en América Latina, me pregunto por qué razón, motivo o circunstancia nosotros tenemos descuartizado en Colegios Mayores, CETPROS y PROJOVEN lo que ellos juntan en las Escuelas-Estudio. Parece más directo, más económico y más práctico unirlo que tenerlo separado. Y además tiene una virtud mayor aún: Funciona. Tengo la sensación que esta experiencia podría hacernos repensar cómo enfrentamos la Educación para el Trabajo en función de esa generación NINI aún tan invisible.

No parece tan difícil aprender de esta experiencia. Algunos pasos se están dando en esa dirección en nuestro país. Aprender sin complejos de las experiencias exitosas, y a la vez sin calco ni copia, debería ser una de nuestras consignas. Y punto por el momento.

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martes, 31 de enero de 2012

ADOCTRINAMIENTO Y TEXTOS ESCOLARES



El Diario Expreso el día Domingo 29 de Enero titula en primera página sobre Textos marxistas en los libros escolares e infiltración comunista.  Si se hace el esfuerzo de leer la noticia – se requiere mucha paciencia para desentrañar el intríngulis – se encuentra que no es una noticia, crónica o reportaje, sino reportaje de reportaje, noticia de noticia o crónica de crónica, o puede que resultado de una entrevista a Cecilia Valenzuela. Hubiera sido interesante tomarse el asunto en serio, ya que se trata de textos escolares, y acudir al Ministerio de Educación y/o a especialistas, que los tienen cerca, como León Trahtemberg, columnista del diario. Por supuesto sería así si lo que se quisiera es informar, pero por alguna razón misteriosa se prefiere Valenzuela a Trahtemberg. No conocemos las competencias educadoras de la Señora Valenzuela, si alguna vez ha escrito un texto escolar, o comprende qué es y para qué sirve. Esto importa, porque la noticia no es lo que el Titular dice, sino qué opina la Señora Valenzuela al respecto, opinión que el diario a la vez asume y mantiene aparte.   

Currícula y Textos escolares

Dícese que la periodista halló en su investigación  “graves e indignantes excepciones en los citados libros escolares”, que la “forma como se instruye sobre lo que el radicalismo y la intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo, nos hizo, es indignante porque no se analiza y no se explica, tan solo se hace un recuento de hechos de manera burda”. Como me gusta el análisis y saber qué es lo que me están vendiendo, trataré de entender esto. En primer lugar, se emite una opinión indignada  - hay “graves e indignantes excepciones” -, es decir, lo que molesta a la periodista no es que se diga algo sobre el tema de Sendero, sino que no se digan ciertas cosas, así como la forma en que se dice lo que se dice. Ello según ella culmina en un relato de los hechos, burdo, sin análisis ni explicación. O eso creo que dice, la redacción de Expreso es algo enredada, tratando de decir qué sí creen eso, pero es la periodista quien lo dice y no ellos. Los periodistas no siempre logran decir lo que quieren decir. Si los entendí, lo que indigna cívicamente no sería entonces que no se analice ni se explique lo que pasó, sino que se relaten los hechos de manera burda, y que no se condene el radicalismo, etcétera.

En ninguna parte de la currícula hay, que se sepa, un título “La intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo”, como tampoco “Los crímenes contra la Humanidad de Alberto Fujimori”. Y es que ni uno ni otro título son pertinentes cuando se trata de educar, no de adoctrinar. Pasar de contrabando cierta escala de valores sin análisis ni explicación es manipular. Cuando se determinan los temas de la currícula no se admiten juicios morales a priori, porque la Historia es una Ciencia y no la chacra del Poder. En Ciencia no se puede hacer una investigación o paper de título “La Maldad intrínseca del Capitalismo”, o “El criminal intento del Comunismo”, por lo mismo que no puedo hablar de las malas intenciones de los radicales libres en Química, del radicalismo e intolerancia del Binomio de Newton, o la amistosa bondad y correcta ideología de los Neutrinos y demás leptones en Física. La Ciencia Social no es menos Ciencia que las otras, y por ende, no puede tratar su temática como si fuera Teología, Metafísica o mera Ideología. La Ciencia no trata con opiniones, trata con proposiciones sobre los hechos. Y para tratar de Sendero el mejor título de todos es “Sendero Luminoso”, como para tratar de lo que hacen las partículas subatómicas en ciertas circunstancias el mejor título es “El Principio de Indeterminación”. El resto es demagogia.

Naturalmente hay dificultades epistemológicas en la Historia Reciente. Es difícil tratarla precisamente porque está cerca, porque los protagonistas, sean verdugos y/o víctimas y/o espectadores no se han muerto, y siguen recordando. Es decir, los intereses, opiniones, ideas y creencias de las gentes que determinaron hechos de la Historia Reciente están vivos y activos. En la actualidad hay presiones desde diferentes direcciones para decir y para callar, porque los intereses siguen ahí, y en el esfuerzo por entender nuestro pasado reciente es más lo que se ha callado que lo que se ha dicho. Un verdadero juicio histórico es complejo de hacer, y por eso en el nivel escolar se trata de ser lo más científico posible, presentando hechos y provocando la reflexión, para así entrenar la opinión, en especial en la formación ciudadana.          

Se dice que son pocas las páginas que se dedican al tema en los textos escolares. Estoy de acuerdo, deberíamos dedicarle más páginas al asunto, y más atención pública. Este tema debería estar en la Agenda Pública siempre, no cuando le parece a los que deciden la Agenda. Si no se le dedica más páginas ni atención al tema, ello se debe en parte a una coyuntura política del año 2008 en la que, recordemos, se criticó precisamente lo contrario de lo que hoy se dice, es decir que los textos escolares trataran el tema del Terrorismo. En aquellos días las editoriales encargaron a profesores y otros especialistas analizar y explicar el fenómeno de Violencia ocurrido en el Perú. Dicho análisis y explicación no fueron del gusto de la ex Ministra de Educación y del Interior Mercedes Cabanillas, y los cuestionó duramente, lo que levantó mucho humo en el momento. No es que no se pueda hacer crítica, se puede y debe hacer, pero podemos preguntarnos legítimamente qué crítica es y por qué se hace. La alianza entre el Apra y el Fujimorismo hace pensar que debía haber acuerdo en que el tema de la Violencia era demasiado complicado en vista de las elecciones que venían. La congresista Cabanillas empleó los mismos argumentos de la periodista Valenzuela sobre la propaganda comunista, incluso sugiriendo infiltración de Sendero en las editoriales. Es curioso que el mismo diario publique una entrevista a la ex Ministra, donde repite el mismo rollo de la juventud desinformada. Que sabe que es así, lo sabe, pues tiene responsabilidad política en ello. El asunto entonces llegó incluso al Poder Judicial, hasta que la cortina de humo se murió sola. La consecuencia fue que las Editoriales se curaron en salud, y es difícil culparlas de ese hecho. 

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

El problema entonces era que se hablaba del tema en los textos, no como ahora, que “no se habla”. Contradictorio que lo que queríamos ayer no lo queramos hoy, era negativo entonces y resulta que es positivo ahora. O al revés, o whatever lo que tengan en la cabeza los contradictorios críticos de los textos. Hoy hay “excepciones indignantes” y “relato burdo”, que resultan en “adoctrinamiento comunista”. No sé si los que acostumbran leer el diario en cuestión se coman el tema, pero parece un salto dialéctico arriesgado, aunque no dudan en darlo. No me queda claro cómo un “relato burdo” puede terminar en “adoctrinamiento” así, sin anestesia. De hecho, la queja es que la juventud “no sabe”. ¿Si “no sabe”, cómo puede estar “adoctrinada”? El razonamiento que se sigue parece estar más allá de lo que los simples mortales podemos entender. Que los iluminados nos expliquen, por favor.

Hay más saltos dialécticos que abonan a una conclusión a la que en apariencia ya habían llegado antes de pensar en ella. Dícese: “En estos libros el juicio valorativo de los terroristas es positivo y el de las Fuerzas Armadas es negativo.”  Aguantemos el coche. ¿Por qué nos empujan la interpretación del tiempo de la Violencia Política como un enfrentamiento entre Sendero/MRTA y la Fuerza Armada? ¿Era que el resto estábamos en la tribuna viendo el partido? ¿No hubo víctimas civiles? ¿No hubo paramilitares? ¿No hubo resistencia civil ni comités de autodefensa? ¿Cuál es la intención al limitarnos el alcance de la mirada? Y por otra parte, ¿no era que en los textos no se hacía ni análisis ni explicación y que solamente se hacía un “relato burdo”? El proceso educativo no se limita a los textos, que solamente son una herramienta. En la época de Fujimori se censuraban los textos que hablaban demasiado de Democracia, y a ninguno de los actuales críticos eso les pareció demasiado terrible. De hecho hubo silencio en algunos que hoy hablan. Pero los profesores seguimos hablando y enseñando sobre Democracia, sin texto, o con recursos alternos.

En un texto escolar las habilidades intelectuales a lograr son más importantes que la temática a tratar, el texto es una herramienta entre varias. Hacer juicios valorativos implica una habilidad muchísimo más compleja que la del análisis y la explicación, y no se puede valorar sin primero analizar y explicar. Cualquier Taxonomía de Habilidades Cognitivas lo muestra, pero dudamos que Benjamín Bloom esté en la bibliografía del artículo. ¿En qué quedamos entonces: “relato burdo” o “adoctrinamiento”? ¿Se hace acríticamente juicios valorativos en el texto? Por supuesto, eso es posible. Que se diga entonces llanamente cuáles son esos juicios, en qué página y línea del texto escolar están, no nos den opiniones sino hechos Tenemos gran curiosidad por saber, no por opinar acríticamente.

Adoctrinamiento

Acudamos al diccionario:
adoctrinar
1.     tr. Enseñar o educar a alguien en una doctrina, inculcándole determinadas ideas o creencias.
2.     Aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse.

Las definiciones poseen dos componentes: la denotación y la connotación. El diccionario casi siempre nos proporciona la primera, en tanto que la segunda es fuertemente emocional y valorativa, y depende de la valoración social. Adoctrinar desde su denotación es, de acuerdo a las definiciones, casi sinónimo de educar. Sin embargo hay una poderosa connotación referida a la “inculcación” de “determinadas (…)  creencias”. Adoctrinar, valorativamente es intrínsecamente negativo, implica que “aleccionamos”, manipulamos, manejamos, tratamos a los alumnos como cosas y no como personas, lo que va en contra de cualquier humanismo en la enseñanza. La Educación no es moralmente neutral, y rechaza el adoctrinamiento. Adoctrinar significa engañar y estafar a nuestros alumnos haciendo pasar por Verdad Absoluta lo que no es más que nuestra creencia. Se adoctrina para tener corderitos que hagan lo que nosotros queremos, para tener poder, dominio y control. De ningún modo eso puede considerarse Educación.

Pensamiento Crítico

Otro día trataré con más detalle el tema del adoctrinamiento, da para mucho. Por ahora limitémonos a la diferencia entre “educar” y “adoctrinar”, que está en las habilidades cognitivas que se trata de formar, que resumiremos en dos palabras: Pensamiento Crítico. Si se trabaja con los estudiantes el pensamiento crítico, no se está adoctrinando, pues se proporciona el arsenal intelectual precisamente para impedir el adoctrinamiento. Pensar críticamente es la herramienta para que las creencias no sean verdades absolutas. Claro que si tú sostienes como Verdades Absolutas lo que no son más que tus creencias, y acusas a otros de adoctrinar porque tratan de imbuir otras creencias igualmente consideradas “verdades absolutas” – como sin duda es el caso de Sendero Luminoso, de los creacionistas y otras morrallas intelectuales sueltas por ahí –, la cosa se limita a una competencia de poder entre ideologías opuestas pero unidas en querer engañar a la gente. Los extremos se juntan en sus procedimientos, ambos igualmente condenables. Pero hay algo peor si cabe, y es que ataques el libre uso del pensamiento crítico, que aspires a censurar los contenidos que no te parecen porque no te parecen, que llenes de epítetos y no de argumentos lo que tú crees que está mal desde tu opinión. El problema ahí no lo tiene el texto escolar, la currícula, los alumnos o los docentes, lo tienes Tú.

Texto escolar y adoctrinamiento

Para tener razón, tendrías que demostrar que no se fomenta el pensamiento crítico en los textos, y el asunto abandona los prejuicios y se pasa a lo técnico. No estoy seguro que quieras abandonar los tan convenientes prejuicios. Qué te parece si usamos nuestra materia gris: ¿Puede un texto adoctrinar? No, porque un texto no es un agente sino un paciente, se hacen cosas con él, no hace cosas él, y creerlo es un buen ejemplo de pensamiento mágico: “Oh texto, pues que me adoctrinas”. Un texto puede ser una herramienta de adoctrinamiento si alguien lo usa para eso. Y esto vale para cualquier texto desde la Biblia, los Upanishads y el Corán, hasta el Manifiesto Comunista, la Riqueza de las Naciones o Mi Lucha, no digamos los textos escolares. La persona que usa el texto o cualquier otro soporte para educar, posiblemente adoctrine, es decir, puede imponer acríticamente unas creencias y señalarlas como la Verdad Absoluta a la que se debe obedecer y no cuestionar.

Pero esto es muy relativo, porque el sistema educativo y los maestros asumen como objetivo la formación y desarrollo del Pensamiento Crítico, desean que los alumnos usen su propio cerebro. Los muchachos de Cuarto y Quinto de Media no son corderitos, y suelen ser muy críticos. Por ello se requiere paciencia con ellos. El problema hoy en día no es que no haya pensamiento crítico, es la crítica desinformada. El sistema educativo en su currícula y el maestro en su aula se obligan a formar pensamiento crítico. Los textos y otros materiales se usan para ello, y se puede y debe utilizar todos los materiales que sean necesarios. El tema es tan simple en realidad que sorprende tener que decirlo: Adoctrinar es lograr que un alguien asuma una creencia como Verdad Absoluta para que otro alguien pueda manejar sus acciones. La Crítica y la Libertad de Pensamiento son enemigos del adoctrinamiento. La respuesta al problema no es plantear Verdades Absolutas en el texto, sino dar herramientas para pensar críticamente, lo que es cosa de la currícula, la formación magisterial y la sociedad que encauza la rebeldía adolescente hacia objetivos sociales adecuados.

Vi el otro día una novela gráfica que entiendo ha sido producida y financiada por el Ejército del Perú, y rara vez he visto mejor plasmada en lenguaje accesible la acción de Sendero en las comunidades campesinas. Creo que cualquier profesor puede utilizarla como complemento del texto. Naturalmente se puede mejorar, y no veo la razón por la que no debería haber muchos más de estos “textos” ni ser utilizados. La novela gráfica – cómic para los que no sepan – posee su propia lógica y la habilidad gráfica-lectora que hay que desplegar es sumamente formativa. Pero naturalmente no puede ser empleada sola, ni basta con su empleo para el proceso educativo, sea en la formación de habilidades o el aprendizaje de contenidos.

Adoctrinamiento y Analfabetismo funcional

Hay contrasentido en que se hable de adoctrinamiento en los textos cuando se sabe que buena proporción de los alumnos tiene problemas de comprensión lectora. El analfabetismo funcional determina que no acudamos a las fuentes directas, y si somos sonsos, nos agarran y nos hacen mansos corderitos. Le pasa hasta a periodistas connotados. El enemigo principal no es entonces el adoctrinamiento, es el analfabetismo funcional, pues para poder criticar necesitamos comprender, y para comprender debemos primero decodificar. Que nos quejemos de que 350,000 o más personas firmaron por MOVADEF resulta bien sonso si consideramos que en la práctica solamente un puñado de ellos encuentra motivo para manifestarse por la negativa a su inscripción. No parece que el “adoctrinamiento” haya resultado muy efectivo que digamos, para movilización es bien pobre. Parecida por cierto a la de los opositores, que no logran reunir más de un par de docenas de manifestantes en contra. Ello nos lleva a pensar en cómo se exagera el tema, aunque es obvio que hay que estar vigilantes. Un titular de diario para el tema de los textos escolares o es demasiado, e indica intenciones de levantar un tema por razones que no están claras; o es poco, pues no toca lo problemas que sí ocurren.

¿Dónde está el adoctrinamiento?

Que se anuncie con jupiterina voz tonante que hay adoctrinamiento en los textos escolares no significa nada. Nuestros alumnos no leen, nuestros docentes escasamente lo hacen, y son las personas y no los textos los que adoctrinan. Quedan los contenidos temáticos que se trata de imponer acríticamente como Verdades Absolutas, y por qué se cree que lo son. Si no me dicen cuáles son, no hay cómo tomar en serio opiniones sesgadas ideológicamente, aunque un diario las levante. No hago nada con rótulos y letreros. Váyase de frente al punto y no nos paseemos por los facilistas y vacíos epítetos condenatorios o laudatorios. Cuando tratamos de encontrar los contenidos temáticos cuestionados de entre el follaje emocional, parece ser que se considera que el Informe de la CVR es tendencioso y se impone acríticamente a los alumnos. Parece raro, porque se nos dice que los alumnos no saben, y que no hay suficiente contenido. ¿Puede hablarse de Terrorismo en el Perú sin citar el Informe de la CVR?

Pensemos críticamente y preguntémonos por qué no les gusta el informe de la CVR. Podría responder a una ideología previa, es decir un conjunto de opiniones y creencias consideradas Verdad Absoluta. Por supuesto las gentes tienen derecho a opinar lo que quieran, pero no derecho a imponer su opinión como Verdad Absoluta. No pueden impedirme que lea el Informe de la CVR y lo aquilate en lo que vale como fuente para conocer lo que pasó en esos años. No pueden decirme “sé ignorante, no lo leas, es mentiroso”, sin que yo me pregunte por qué me dicen eso. Déjame que lo lea, después te diré si me parece verdadero o falso, en qué y por qué. Muchos de los que no les gusta el Informe de la CVR no solamente no han leído el Informe, sino que tampoco lo quieren leer, no vaya a ser que el depósito de sus Verdades Absolutas se vea remecido. Triste modo de defender los propios prejuicios. Su problema.

El Terrorismo, Conflicto Interno, Guerra o como definamos que se llame nos abarcó a todos, todos tenemos derecho a decir nuestra palabra, y todos tienen derecho a criticarla y contestar si quieren. De eso se trata el pensamiento crítico, efectivo dique contra el adoctrinamiento. Si quieres estar en desacuerdo con el informe de la CVR empieza por leerlo y critícalo, que no es libro sagrado. Varios años ha que insisto en ello, como en que las Instituciones que tengan algo qué decir lo digan. En ese caso las críticas serán sometidas a crítica, y es así como debe ser, si creemos en la honestidad intelectual y en la democracia. Si queremos hablar nosotros solos, eso es Dictadura.

Colofón

Sí existe una manera de adoctrinar con gran efectividad, es callándose la boca. Claro que ahí adoctrinamos únicamente en la estolidez. Todavía no hemos escuchado el mea culpa de los que se opusieron a medios para recordar como el Museo de la Memoria, el Ojo que Llora, a las Reparaciones y a los juicios a los responsables de las matanzas, de cualquier lado. Cuando escuchamos una oposición al adoctrinamiento “del otro” porque hay quienes desean adoctrinar sin competencia, y pretenden que sus creencias se asuman como la Verdad Absoluta, no podemos tomarlos en serio. Son demasiado parecidos a aquellos cuyas creencias critican, pero desde el otro lado. Los opuestos tienden a encontrarse en sus métodos: No es que no matan, es que “matan menos”. A mí no me interesa que maten menos, me interesa que no maten. El que tenga oídos, que recuerde y que piense críticamente.   

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