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jueves, 13 de junio de 2013

YO PUEDO: Un Video TED

YO PUEDO: Un Video TED

Me ha gustado particularmente este Video, porque al contrario de lo que es común en nuestro país tan descaradamente manipulado, está concentrado en un Sí Se Puede real. El Perú por desgracia es básicamente un listado de por qué no se puede hacer esto o por qué no se puede hacer lo otro, pues al final es que se choca con montones de Chocanos que ya establecieron sus territorios, los demarcaron y se instalaron allí, disfrutando de sus privilegios para lo cual excluyen al resto.

Esto es lo que nuestros niños aprenden de nuestro entorno social. Y cómo mi tema de fondo acá es el Bienestar de los Niños y Niñas, entiendo que para eso NO hay que pasarles a su Generación las taras de Hoy, La experiencia en la India que este Video nos muestra dice que el MIEDO es para derrotarlo, que el MIEDO se vence con los YO PUEDO instilados en la Mente y el Corazón de nuestros niños y niñas. Esto se logra Haciendo las cosas, tratando de recuperar la ilusión y a la vez de no ser ciego ni traspasar tu ceguera ni tu amargura, y ello sin aislar a niñas y niños en una cápsula. Hay que vivir la experiencias, compartirlas, y eso es siempre asumir riesgos. Como hacen los padres de familia conscientes - cuyo día se acerca, esperemos que sea algo más que comercio - y los profesores que no han perdido todavía la Fe, Saquémosle lo que podamos al videíto:

http://www.ted.com/talks/kiran_bir_sethi_teaches_kids_to_take_charge.html

Notaremos que la aguja candente de la cuestión es la Integración Social y cómo puede manejarse desde un colegio. No se trata de la ridiculez esa de la "ayuda social", que se hace por razones marqueteras, para que  figure en las páginas de Sociales en el Somos o en Cosas, como para demostrarnos a nosotros mismos lo inclusivos que "somos" en estas "cosas".

Al final quedémonos con estas palabras, que aunque son Dinamita Pura, sabemos como mediatizar, empeño en el que espero fracasemos. Las pongo en su idioma original, hasta que logremos el primer paso para interiorizarlas, que es aprender a decirlas en Nuestra Propia Lengua: 

AWARE - ENABLE - EMPOWER.


Y punto, por ahora.

Peru Blogs

lunes, 11 de marzo de 2013

HUGO CHÁVEZ, O LOS MIEDOS SOCIALES


HUGO CHÁVEZ, O LOS MIEDOS SOCIALES

"Los medios de comunicación de América Latina son la principal razón de que la mayoría de la gente de Latinoamérica tenga una visión de Venezuela igual de distorsionada incluso peor que la de la mayoría de ciudadanos estadounidenses."
(Mark Weisbrot, columnista de The Guardian, codirector del Center for Economic and Policy Research)

"(A la hora de la muerte) a un hombre debe bastarle pensar que es un hombre, que está de pie, que está bajo las estrellas"
(G.K.Chesterton)



Pocos políticos en América Latina levantaron más polémica en vida y en muerte que Hugo Chávez: Temido y odiado por bastantes; amado y adorado por millones. Objeto de absolutamente todos los trucos que una prensa dedicada a la desinformación podría utilizar para tumbárselo, incluyendo el  golpe de estado. Sin embargo les sobrevive incluso en su muerte. Hugo Chávez, ser humano, ha enseñado cómo vivir la lucha por un ideal, además de cómo se debe morir. Como a estas alturas de mi vida no creo en pajaritos, no solamente voté NO en la Revocatoria, sino que no me llama la atención la defensa irrestricta de la libertad de empresa. No es interesante preguntarse lo que ya sabemos: si la prensa dice lo que dice, es tema de tarifa y punto. Lo único que puede variar creativamente y despertar cierto interés es el monto y la forma de pago. El “secreto a voces” peor guardado de la historia es que hasta las piedras saben en nuestro continente que la prensa no es creíble y que opina con la billetera. Testigos los revocadores acá en Lima, conchabados con quien te jedi, caballero yedi. Es gracioso que, salvo cuatro o seis periodistas sensatos y/o lúcidos por ahí, siguen actuando como si se les creyera. Allá ellos.

El problema es Otro

En consecuencia el problema es Otro, y es el mismo del Fin del Mundo del 2012: ¿Por qué gente  inteligente y capaz, de toda procedencia, se cree las historias de la prensa, y repite un discurso mendaz, a todas luces tendencioso, e incluso falso? Sobre Hugo Chávez he escuchado monsergas  increíbles, expresiones tan emotivas que de repente se las merece un marido tramposo, un padre ausente, un hijo sinvergüenza. Pero … ¿el presidente de Venezuela, nación petrolera y hermana, pero  muy lejana de nuestras preocupaciones inmediatas? Vamos, que eso se merece su poquito de análisis.

Hay gente que no puede escribir – e incluso pensar – el nombre Hugo Chávez sin sentir violentas arcadas físicas y emocionales. Miremos algunos de los epítetos dedicados a Chávez, el proceso venezolano y sus aspectos vinculados, recogidos tan solo en un par de intervenciones en una discusión en red social:

Fraude, genocidio, se atornilló miserablemente, vomitó, amordazó, sojuzgó, emputeció, dictatorial, estupideces, payaso, títere, malvado, apestoso, miserable, desgraciado, hijo de puta, golpista, malvado más un larguísimo y efectista etcétera.

Yo no sé, pero ahí algo me suena raro. Tengo mis ideas de izquierda bien enraizadas e incluso familia en Chile, pero puedo decir con toda soltura, naturalidad, desenfado, e incluso donaire estas dos palabras: “Augusto Pinochet”, y no solamente no me vienen arcadas, ni agruras, ni me salen pústulas moradas, ni siquiera una vergonzante acidez estomacal. Es más, siento cierta satisfacción de poder mostrar un aura de objetividad frente a un tema polémico. Gratificante, si uno se pretende analista de la realidad y capaz de conceptualizarla sin malabarismos de conveniencia personal. Total, nadie me paga por opinar, lo que tampoco es tan bueno pues hay cuentas que pagar, y gente que me lo recuerda con insistencia digna de encomio. Pero puedo decir “Alan García” y hasta “Keiko Fujimori”, y no me da chucaque ni soponcio. Y no es que me gusten, pero no le doy a nadie el gusto de amargarme la cotidianidad con sus barbaridades en hechos y palabras. Y eso que hay quien se esfuerza.

Cuando veo lo que hacen y oigo lo que dicen, me escandalizo mi algo, pero luego se me pasa, y digo con toda dignidad “qué badulaque”, y continúo con mi vida, algo bastante más importante. Sigo el sapientísimo consejo del gran filósofo brasilero Chico Buarque: A pesar de Usted / mañana ha de ser / otro día.

Los Perros de Pavlov

Ahora bien, ¿por qué a tanta gente le da ataque? Como soy educador y me sé mi poco, tengo mi respuestita: La asociación de un concepto a contenidos negativos determina estímulos aversivos asociados en este caso a la imagen “Hugo Chávez”. Es decir, alguna gente sometida al estímulo “Hugo”, está condicionada a salivar amargo. No me creo el cuentazo que a veces dicen que la Prensa no tiene tanto poder, porque machaca y machaca diaria y subliminalmente, y no me vengan con que no, que grandecitos ya somos. Es que me molesta que me tomen por imbécil, aunque puedan eventualmente tener razón. Cuando la prensa es monocorde y manejada por gente sin escrúpulos, el condicionamiento es más efectivo todavía, y convendrán ustedes conmigo que estas condiciones de monocordia y concentración capitalista se cumplen ampliamente en nuestro continente.

Pero no puedo culpar a la gente por ser condicionada cuando el sistema educativo te estafa y te dice, por ejemplo, que sabes leer cuando en verdad eres semianalfabeto – apuesto que por ahí aparecerá uno que dirá que lo estoy insultando, de los que cree que “panzón” es un insulto. Piénsalo, si no decodificas discursos ni diferencias lo manifiesto de lo latente, ni puedes analizar más allá de tus simpatías y antipatías, eres perfecto para salivar como los perros de Pavlov y ser parte de la “masa de maniobra” mediática.

El Malo de la Película

Nuestra Derecha Bruta y Achorada tiende a opinar con los juanetes y creerse los discursos destinados a los incautos. Otorgarle a Hugo Chávez el cuasi demoniaco poder de intervenir en todo, e influir - no “influenciar”, por favor, me tiene harto ese galicismo - decisivamente en casi todo, pues eso no lo consiguió el comunismo soviético con bombas nucleares, Comintern y todo eso. Nos guste o no, Chávez nunca pudo disputar el dominio del mundo, o de América Latina, a los Estados Unidos, ya bastante hizo manteniendo en lo posible la independencia de Venezuela. Pero como está en la técnica del psicosocial meter miedo y fortalecer simbólicamente al enemigo, basta asustar a los pobres de espíritu para que se abandonen a una autoridad fuerte que se ofrezca a quitarte la pesada carga de la Toma de Decisiones. Pero asignar omnipotencia siempre es sospechoso, aun si la DBA sabe lo que hace – cosa que dudamos, sus decisiones corporativas últimamente han sido bastante malas.

El insulto y su relación con el inconsciente

A mí, que jamás me gustó el estilo de Chávez, entiendo que el hombre ha tenido mucho éxito: ganaba las elecciones, caray, a medio la docena, y si puedes hacer eso, hacerte dictador suena poco inteligente: Una ventaja de la Democracia es que te enteras de las cosas y tus decisiones son más sensatas, aparte que no tienes que hacer toda la chamba. Pero los opositores de Chávez y hoy de Maduro creen que insultar es un argumento, que la magia de los conjuros tipo Brujas de Macbeth son algo a mostrar y sentir orgullo, y despachan su ignorancia a gusto. La agresividad desatada es tal que uno se convence que estos solo se conformarían con matar a quien sienten que los agrede. Para  estas gentes debe ser terrible que Hugo Chávez se haya muerto por su cuenta, sin que hayan podido clavarle la estaca al vampiro. Denigrar al muerto linda con las ambivalencias necrofílicas, y no creo que la gente, Johnny, esté tan loca. Sería terrible que encontraran, como les pasó a algunos veteranos de la Lucha contra el Comunismo, que Chávez les hacía el favor de darle sentido a sus vidas.

Ahora cómo lo mantenemos amenazante, menuda dificultad que seguro produce enredos padre en cabezas no entrenadas en exceso en el ejercicio del pensamiento. Vemos a algunos tratar de encajar la realidad a esos esquemas, le chapamos el chiste, empezamos a reírnos y la comunicación se pierde, pues el interlocutor se ofende con uno y lo desamiga de las redes sociales.

El Problema del Otro

El problema entonces no es – o era - Chávez, sino el Otro, el que habla de él. Imagínate que tratas de conocer y posiblemente de cuestionar las bases del gobierno bolivariano (no vale decidir a priori que lo vas a condenar, primero necesitas la data como sabe cualquier investigador serio), te apuesto doble contra sencillo que NO vas a encontrar información fidedigna, o que conseguirla te va a costar sangre, porque por allí están más ocupados demonizando a Chávez y al Chavismo, y creen que con eso ganan más. Como por allí suponen que las gentes son irremisiblemente estúpidas (tampoco se les puede culpar de creer que tras décadas de destruir la Educación no tengan la conciencia de cierto éxito), ya no se molestan en argumentar, piensan que basta con la salivación pavloviana a lo Montesinos. La gran mayoría de los que se dicen "analistas" de la prensa peruana se creen la propaganda que repiten y que hasta colaboraron en fabricar, y no proporcionan información nueva sino que repiten lugares comunes, como eso de “perpetuarse en el poder”: Explíquenme  cómo hace un muerto para perpetuarse. Por cierto, estos límites analíticos se vieron también en la renuncia del Papa Benedicto, donde muchísimos “analistas” no dicen esta boca es mía porque esperan el His Master s Voice proveniente del Palacio correspondiente.

El Problema es el Otro

Hugo Chávez ha muerto de cáncer. Hemos visto gente que escupe el cadáver y patea el ataúd, si bien virtualmente. No lo harían en persona, la fácil valentía de las redes sociales no da para tanto. Es simbólico eso de patear al muerto, de insultar a gentes a los que se les adjudica ipso facto la calidad de “enemigo”. El muerto, en esas mentes, no está tan muerto, de repente anda de parranda. Seguro que esto duele a algunos, pero Chávez muerto sigue siendo mayoría en Venezuela. Se ganó un prestigio muy superior al de sus críticos. En cierto modo está más vivo que muchos, si la intensidad en el vivir es un parámetro. Porque el problema de fondo sigue siendo el Miedo expresado en la necesidad de disfrutar del control de la propia vida, que se cree tener porque se puede insultar en las redes sociales a los que les digitaron debían odiar. No es posible controlar los conceptos con adjetivos añadidos: Chávez malvado, dictador, criminal. Vale la pena preguntarse a qué le temen realmente tanta dama y caballero tan prolífico en epítetos. Ahora que el “Diablo” está muerto va a ser peor, porque es inevitable comparar con el Mío Cid Ruy Díaz El Campeador, que vencía después de muerto, lo que levanta ronchas por lo cantado que estuvo el triunfo de Nicolás Maduro.

De donde viene el odio

Ahora bien, el odio viene del Miedo, y el miedo de la posibilidad de que me quiten lo que entiendo es mío. Eso se entiende perfectamente en los muy pocos que se apropian de más de la mitad de la riqueza de nuestras naciones, y que alguna culpa inconsciente deben sentir por despojar al resto, aunque esa inconsciencia en algunos debe ser bien inconsciente, mientras en otros es Responsabilidad Social. Ciertos medios de comunicación peruanos hacen plata explotando y reflejando el temor inconsciente de los que la mueven, y la manipulación que ciertos periodistas lograban ya no es tan eficiente como solía ser. Ya se cae porque no se puede vender indefinidamente la bobada ideológica del comunismo internacional, que resolvemos metiendo bala y “matando menos gente”. Los grandes capitales están inmovilizados por conflictos sociales que el poder político ejercido por los dichos superdotados no atina a tipificar ni a resolver con un mínimo de solvencia. En consecuencia vender el temor a los ajustes sociales de cuentas por el que se cobre con intereses la deuda social tiene límites. El pacto entre derecha liberal y nacionalismo humalista como que morigera la cosa, aunque muchos la vemos compleja, como solamente ganar tiempo, y a ver qué hacen con ese tiempo. La lucidez no se compra, se trabaja. Y hay mucho vendedor de sebo de culebra (no “cebo”, por favor). Y ahí. 

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lunes, 24 de septiembre de 2012

LOS PELIGROS DEL MIEDO: UN VIDEO TED

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LOS PELIGROS DEL MIEDO: UN VIDEO TED

En el marco de las conferencias TED, el escritor Michael Specter presenta The danger of science denial (Los peligros de negar la ciencia)  advierte de los riesgos del pensamiento mágico, del pasadismo, de la nostalgia y del Miedo. Es fácil constatar que vivimos con miedo, y más miedo tenemos cuanto menos sabemos, pues que la ignorancia alimenta el temor. Para defender nuestro Miedo tendemos a minimizar los argumentos en contra de éste y todo lo que se le oponga. Para ello recurrimos al arma de la negación. Tapar el sol con un dedo es una suerte de Deporte Nacional más popular que el Fútbol o el Vóley, y sería para sonreír un poco si no fuera porque como consecuencia tendemos a arrojar el bebé junto con el agua que empleamos para bañarlo. Veamos este Video para comentarlo.

Michael Specter: The danger of science denial | Video on TED.com

Lo interesante de la exposición es su claridad. No niega nada de los temores justificados de las gentes frente a las evidencias de lo que hacen las grandes empresas y los gobiernos. Ni duda enexigir los controles e intervenciones necesarias, por parte de la Sociedad, el Estado y la Opinión Pública. Pero a la vez advierte vigorosamente contra la seudociencia y la basura informativa, que por cierto van de la mano, como en nuestro país sabemos tan bien. La Ciencia no se diferencia del resto de conjuntos de conocimientos por ser un grupo de proposiciones - eso también lo son la religión, los mitos y la superstición - sino por su método de explicaciones y demostraciones, de testeo y construcción y reconstrucción constante; por el hecho de que sus certidumbres son siempre provisionales.

En consecuencia, las reservas que tienen las gentes sensatas frente a las vacunas, los riesgos de la Minería o los transgénicos están absoluta, total y completamente justificadas. Todos tienen el derecho ciudadano a manifestar sus preocupaciones, y el derecho a que esas preocupaciones y prevenciones sean levantadas de manera cierta, adecuada y convincente por las autoridades que son elegidas precisamente para estar advertidas de lo que ocurre. Y si estas observaciones no son levantadas como se debe, piña pues, el pueblo manda, y sanseacabó. Es obligación de los gobernantes gobernar para el pueblo, no del pueblo el acomodarse a los gobernantes. Los problemas deben enfrentarse con innovación, pero a la vez Specter advierte contra el riesgo de no considerar los límites concretos que ponen los hechos. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, prohibir los sismos en nuestro país por Ley del Congreso. Algo semejante ocurre en referencia a los muy actuales temas de los Transgénicos y la evidente contaminación producida por la actividad  minera. Por supuesto, puede que los hechos no nos gusten, pero lo cierto es que los hechos tienen la mala costumbre de ser bastante más firmes que nuestras creencias. Y quiero hacer constar que estoy a favor de la moratoria de los Transgénicos, y que se alargue todo lo que sea necesario. Y así mismo de que las Empresas Mineras estén obligadas a tomar todas las precauciones necesarias contra la contaminación, así como que gasten en reponer el medio ambiente dañado. Pero la moratoria de los transgénicos o la contaminación minera no son temas científicos, sino políticos, sociales y económicos. No me opongo irracionalmente al eventual empleo de Transgénicos ni a la explotación minera, pero tampoco los apoyo incondicionalmente, como les encantaría poner las cosas a los extremistas de ambos lados. Pero es muy real que mientras no conozcamos más sobre Transgénicos y Minería, y no apreciemos debidamente los riesgos y ventajas de su aplicación en una economía como la peruana, que está en la obligación de defender su principal negocio, la exportación de productos orgánicos, simplemente no debemos ni aplicar Transgénicos ni dar carta blanca a las Mineras porque así lo demanden los poderosos intereses de las grandes empresas y sus felipillos de la prensa local. Pero a la vez no veo ninguna razón para no emplear eventual y sensatamente lo que nos puede ser útil. No creo que el polo sur sea menos frío que el norte porque sea el opuesto. Eso no es ciencia, será mas bien política, opinión, moral, ciudadanía, economía, incluso superstición o creencia mítica, pero ciencia, definitivamente no. Y por supuesto, el manifestar esto no es "estar a favor" ni de los Transgénicos ni de la Minería o sus empresas, como seguro dirá por ahí algún termocéfalo.

La evidencia que Specter encuentra de la epidemia del Miedo coincide con las preocupaciones de muchos respecto de la Educación. El Miedo recala en la Ignorancia, y así se convierte en una lacra. Una de las víctimas de esta epidemia es la Ciencia y su método, y se podría incluso especular que, de haber quienes formulen y ejecuten esta Campaña del Miedo - y no sea, como otros dicen, un resultado social espontáneo - pues una de sus fines sería excluir a las gentes del empleo de la lógica, la racionalidad, el sentido común, la sindéresis, la heurística, la ciencia y el método científico. No otra cosa significa que nuestro sistema educativo se haya especializado con los años en producir analfabetos funcionales, acientíficos y carentes de valores positivos. Y se entiende, porque mientras más brutos somos, somos más manipulables, e incluso somos felices de ser manipulados, lo que es infinitamente más conveniente para los impulsores de un neocolonialismo High-Tec. No creo que explícitamente nadie quiera eso, y por eso necesitamos con urgencia tener una Educación aunque sea mediocre. Punto por hoy.

jueves, 16 de febrero de 2012

LOS PELIGROS DEL MIEDO: UN VIDEO TED

En el marco de las conferencias TED, el escritor Michael Specter presenta The danger of science denial (Los peligros de negar la ciencia)  advierte de los riesgos del pensamiento mágico, del pasadismo, de la nostalgia y del Miedo. Es fácil constatar que vivimos con miedo, y más miedo tenemos cuanto menos sabemos, pues que la ignorancia alimenta el temor. Para defender nuestro Miedo tendemos a minimizar los argumentos en contra de éste y todo lo que se le oponga. Para ello recurrimos al arma de la negación. Tapar el sol con un dedo es una suerte de Deporte Nacional más popular que el Fútbol o el Vóley, y sería para sonreír un poco si no fuera porque como consecuencia tendemos a arrojar el bebé junto con el agua que empleamos para bañarlo. Veamos este Video para comentarlo.

Michael Specter: The danger of science denial | Video on TED.com

Lo interesante de la exposición es su claridad. No niega nada de los temores justificados de las gentes frente a las evidencias de lo que hacen las grandes empresas y los gobiernos. Ni duda en exigir los controles e intervenciones necesarias, por parte de la Sociedad, el Estado y la Opinión Pública. Pero a la vez advierte vigorosamente contra la seudociencia y la basura informativa, que por cierto van de la mano, como en nuestro país sabemos tan bien. La Ciencia no se diferencia del resto de conjuntos de conocimientos por ser un grupo de proposiciones - eso también lo son la religión, los mitos y la superstición - sino por su método de explicaciones y demostraciones, de testeo y construcción y reconstrucción constante; por el hecho de que sus certidumbres son siempre provisionales.

En consecuencia, las reservas que tienen las gentes sensatas frente a las vacunas, los riesgos de la Minería o los transgénicos están absoluta, total y completamente justificadas. Todos tienen el derecho ciudadano a manifestar sus preocupaciones, y el derecho a que esas preocupaciones y prevenciones sean levantadas de manera cierta, adecuada y convincente por las autoridades que son elegidas precisamente para estar advertidas de lo que ocurre. Y si estas observaciones no son levantadas como se debe, piña pues, el pueblo manda, y sanseacabó. Es obligación de los gobernantes gobernar para el pueblo, no del pueblo el acomodarse a los gobernantes. Los problemas deben enfrentarse con innovación, pero a la vez Specter advierte contra el riesgo de no considerar los límites concretos que ponen los hechos. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, prohibir los sismos en nuestro país por Ley del Congreso. Algo semejante ocurre en referencia a los muy actuales temas de los Transgénicos y la evidente contaminación producida por la actividad  minera. Por supuesto, puede que los hechos no nos gusten, pero lo cierto es que los hechos tienen la mala costumbre de ser bastante más firmes que nuestras creencias. Y quiero hacer constar que estoy a favor de la moratoria de los Transgénicos, y que se alargue todo lo que sea necesario. Y así mismo de que las Empresas Mineras estén obligadas a tomar todas las precauciones necesarias contra la contaminación, así como que gasten en reponer el medio ambiente dañado. Pero la moratoria de los transgénicos o la contaminación minera no son temas científicos, sino políticos, sociales y económicos. No me opongo irracionalmente al eventual empleo de Transgénicos ni a la explotación minera, pero tampoco los apoyo incondicionalmente, como les encantaría poner las cosas a los extremistas de ambos lados. Pero es muy real que mientras no conozcamos más sobre Transgénicos y Minería, y no apreciemos debidamente los riesgos y ventajas de su aplicación en una economía como la peruana, que está en la obligación de defender su principal negocio, la exportación de productos orgánicos, simplemente no debemos ni aplicar Transgénicos ni dar carta blanca a las Mineras porque así lo demanden los poderosos intereses de las grandes empresas y sus felipillos de la prensa local. Pero a la vez no veo ninguna razón para no emplear eventual y sensatamente lo que nos puede ser útil. No creo que el polo sur sea menos frío que el norte porque sea el opuesto. Eso no es ciencia, será mas bien política, opinión, moral, ciudadanía, economía, incluso superstición o creencia mítica, pero ciencia, definitivamente no. Y por supuesto, el manifestar esto no es "estar a favor" ni de los Transgénicos ni de la Minería o sus empresas, como seguro dirá por ahí algún termocéfalo.

La evidencia que Specter encuentra de la epidemia del Miedo coincide con las preocupaciones de muchos respecto de la Educación. El Miedo recala en la Ignorancia, y así se convierte en una lacra. Una de las víctimas de esta epidemia es la Ciencia y su método, y se podría incluso especular que, de haber quienes formulen y ejecuten esta Campaña del Miedo - y no sea, como otros dicen, un resultado social espontáneo - pues una de sus fines sería excluir a las gentes del empleo de la lógica, la racionalidad, el sentido común, la sindéresis, la heurística, la ciencia y el método científico. No otra cosa significa que nuestro sistema educativo se haya especializado con los años en producir analfabetos funcionales, acientíficos y carentes de valores positivos. Y se entiende, porque mientras más brutos somos, somos más manipulables, e incluso somos felices de ser manipulados, lo que es infinitamente más conveniente para los impulsores de un neocolonialismo High-Tec. No creo que explícitamente nadie quiera eso, y por eso necesitamos con urgencia tener una Educación aunque sea mediocre. Punto por hoy.

miércoles, 26 de octubre de 2011

CONTRA LA SOBREPROTECCIÓN




“La culpa de nuestro destino, querido Horacio, no es de nuestro destino, es nuestra” – William Shakespeare, traducción libre)

En general todos tenemos Miedo. Y no cualquier miedo, sino uno difuso, sin dirección ni brújula, análogo al que los niños sienten cuando de repente caen en que están en un entorno perfectamente desconocido, mirando a todos lados y sin ver nada que puedan identificar. El miedo se refiere a eventuales riesgos o peligros que deberemos enfrentar en algún momento, no sabemos muy bien cuales, pero estamos muy seguros que ahí están, y tenemos miedo precisamente porque aunque no sabemos de qué se trata, nos imaginamos los peores escenarios posibles, y así derivamos en la angustia, la ansiedad y el estrés.

Sobreprotección

¿Qué cuernos tiene todo esto que ver con la sobreprotección? Pues simple. Si le preguntamos a mamis, papis y profes la pregunta del profesor Jirafales: Por qué razón, motivo o circunstancia protegen a sus niños y niñas, nos dirán que es porque tratan de evitarles peligros, riesgos y daños. En principio muy bien, y con algunos centenares de miles de años de práctica, por lo que ha terminado por meterse en nuestros genes, resultando que aún el papi o mami más capaz de dejar que un pobre se le muera de hambre en su puerta siente la necesidad de proteger a su descendencia. También hay modos culturales específicos de proteger a la prole. En nuestra tradición nacional, que proviene - aunque a algunos no les guste - de la Grecia y Roma Clásicas intermediadas por las Españas y otros más, proteger a los niños y niñas es un trabajo parental con preponderancia materna, o quizá sea mejor decir femenina. Está asociada a la presencia materna, a la emotividad, contrarreflejada en el endiosamiento de la madre de cabellos canos, al matriarcado, a la tradición que se va y a los valores que siempre decimos es preciso recuperar. Así se configura en nuestras sociedades un fenómeno interesante, al que muchos personajes de gran lucidez se han referido de manera tan aguda como perfectamente inútil: La Sobreprotección.

Breve descripción irónica

Tratemos de describirlo para precisarlo. Que me perdonen si me pongo irónico, pero no es para menos. Las mamás les ponen chompas a los niños cuando ellas tienen frío. Hay niños que salen en la mañana con cuatro camisetas, una encima de la otra, un día de sol, pues podrían atrapar un virus y fallecer de pulmonía o tuberculosis. Hay niñas y niños que conocen la calle solo por foto, pues no se les permite salir a ella por estar erizada de violadores, asaltantes, asesinos, combis asesinas y contaminación ambiental. Hay niñas y niños en hogares que parecen restaurantes, pues no comen la comida del día que no les gusta, y los hogares se transforman en restaurantes con menús a la carta. Hay niños y niñas de cierta edad a los que no se les permite usar los muy peligrosos cuchara y tenedor, y ni mencionar los afilados cuchillos, y para evitar la posibilidad de cortes se les pone el alimento en la boca, y si se puede previamente masticado. Hay niñas y niños que no pueden aprender a caminar pues cada vez que lo intentan hay papis, mamis y amas de cría que temen que se caiga y se haga daño. La enfermedad, en esta época de virus y microbios – perdónenme, tengo entendido que todas las épocas han tenido sus microbichitos – acecha a niñas y niños, así que se les atiborra de vitaminas y minerales – que están y siempre han estado en los alimentos que no comen porque no les gustan – y de remedios y programas de Salud que se emplean rarísima vez, pero que se pagan religiosamente todos los meses. Como los niños y niñas pueden llegar tarde al colegio y eso es terrible, “se gana tiempo” vistiéndolos. Como pueden hacerse daño con las esquinas de las mesas y otros muebles – artilugio malvado inventado por los ebanistas para dar chamba a los médicos – entonces que ni se encaramen en una silla ni caminen ni salten, no sea se claven y mueran. Juro y prometo que he visto mamis, tías y abuelas aparecer como un pelotón de Fuerzas Especiales para cubrir con las manos las esquinas de las mesas cuando un chico de 10 años pasa a unos 50 centímetros de distancia. No se permite a niñas y niños bajar o subir la escalera sin una mano de apoyo o un paracaídas, porque las escaleras son inclinadas, y hay que defender a los niños de la fuerza de la gravitación universal. No se enseña hoy en día la costura y el tejido, enojosos procesos que quitan tiempo al iPod o al Wii, y que exponen a los chicos a las riesgosas agujas y palos de tejer. Se cubren los tomacorrientes con adminículos plásticos especiales para que no introduzcan los dedos en un arranque de investigación científica. No se permite a los chicos el complejo proceso de cruzar la pista, a no ser tomados de la mano, aunque el vehículo más cercano sea una carreta de caballos a una milla de distancia. El montar bicicleta es un deporte en vías de extinción, pues hay riesgo de caídas con raspones o de chancado por un trailer de 90 toneladas que justo podría pasar por ahí.

Suficiente de ironía. Es verdad que los chicos necesitan protección, eso ni qué dudarlo. Nunca me falta quien me toma el rábano por las hojas y piense que cuando abogo por algo, me voy al otro extremo y quiero matar criaturas. Ya pues, no soy extremista. Hecha esta acotación sigo con el tema.

Hablemos sin Anestesia

La sobreprotección impide que los niños y niñas vivan experiencias habituales e ineludibles que comporten su adecuada socialización, de acuerdo a su entorno y a los años de vida que tienen. Sin entrar en tanto barullo conceptual, la Socialización es, básicamente, el proceso de adquisición de conductas, costumbres y valores – sí, valores, esos que dicen que se han perdido – propios del grupo en el que se ha nacido, en el que se vive y en el que con toda probabilidad se seguirá viviendo. Por eso existe la Educación, proceso con el que la Sociedad retransmite sus valores a través de las conductas y costumbres que efectivamente existen y pasan de generación en generación. Esas costumbres y conductas no son intercambiables con los de otras culturas, sino que constituyen el mismo meollo del cómo los niños y niñas se relacionarán con sus pares, sus mayores y menores; así como con los diversos grupos y subgrupos que conforman la sociedad. Son experiencias ineludibles, que no pueden pasarse por alto. Los niños las vivirán, si no cuando deben pues después, cuando sean púberes, adolescentes o jóvenes. Pero sin protección, desnudos de habilidades y con sus propios y escasos recursos.

Pobrecitos, mis calzones

La sobreprotección solamente protege a los niños de una cosa: De experimentar la vida. A vivir se aprende viviendo, y la falta de experiencias no es, como vemos, producto de la casualidad o de que el planeta Tierra esté inclinado. Reconoce una causa, y esta causa es la sobreprotección que se viene instalando en nuestros códigos culturales. ¿Es tan mala, desagradable y horrible la vida que tenemos que proteger a nuestros vástagos de ella? No hablamos aquí de los excluidos, que por serlo precisamente padecen cortapisas en sus posibilidades de vivir una vida plenamente humana, que sí se merecen una protección que la sociedad les niega. Los ciudadanos quechuahablantes, indígenas, afrodescendientes, discapacitados, mujeres u homosexuales son exceptuados de amplios aspectos del ejercicio de la cultura de la que técnicamente forman parte. No es nada casual que una de las primeras reacciones de un ciudadano promedio frente a la conciencia de la exclusión en una persona concreta sea decir “pobrecito fulano, es negro, indio, maricón o ciego”. Digámoslo de frente, no son “pobrecitos”, son excluidos, que es algo muy diferente, y a lo que sí se le puede poner remedio. Este trato es continuación de la manera en que nos referimos a los niños y niñas cuando se caen y se raspan una rodilla, o cuando lloran porque la comida no es la que ellos les gusta: “Pobrecito mi hijito”. Para decir qué pienso al respecto emplearé una expresión italiana de la edad media: “Pobrecitos, mis calzones”.

Dejémonos de coartadas y racionalizaciones, de justificaciones y chantajes emocionales, de evasivas y angustias. El adulto es adulto precisamente porque es autónomo, es decir porque ha adquirido y emplea plenamente esas habilidades sociales que los niños deben aprender para integrarse a la sociedad. Mucha verdad decía un mi amigo hace luengos años, cuando ya jóvenes adultos criticábamos esta trama social: “En el Perú la adolescencia dura hasta la vejez, por lo menos”. Crecer es una chamba a la que la sobreprotección se opone. Abundan pobrecitos manganzones de 25, 30, 35 y 40 años que aún esperan que les tiendan la cama y que venga mamá a hacerles la comidita, que no saben valerse por sí mismos porque se les enseñó en la práctica desde mocosos que mamá estaba ahí para atenderlos. La invalidez emocional se aprende, la dependencia se instila, y es funcional porque resulta muy conveniente para todo el mundo: Para cubrir la necesidad de mamis y papis de licuar su ansiedad frente al futuro, por ejemplo para asegurar la pensión de vejez que el estado y la sociedad niegan; así como para los liderazgos sociales, políticos y económicos, pues mientras más minusválidos emocionales seamos más fácilmente manipulables seremos; e incluso para los dependientes mismos, ya que es más fácil echarle la culpa de nuestras desgracias y problemas a toda suerte de entidades metafísicas, como la educación, la historia, la Iglesia católica, el comunismo, el neoliberalismo, la novena sinfonía o la perestroika, y justificar nuestro inmovilismo mientras esperamos la gloriosa venida de la autoridad que resolverá nuestros problemas. Así nos quedamos insertos en la espiral de nuestros Miedos, que además pasamos a nuestros hijos.

Fenomenología de la Sobreprotección

La razón por la que el adulto sobreprotector sobreprotege es sencilla: Para licuar su propia ansiedad, su propia angustia y sus propios miedos. La posibilidad de que los miedos se corporicen en algo concreto que me afecte es lo que me quita el sueño. La lista es inmensa: Desempleo, Inflación, Terrorismo, Epidemias, Rayos Ultravioleta, Transgénicos, Tránsito, Delincuencia, Corrupción, Narcotráfico, Bombardeo meteorítico, etc, etc, etc. Pero todo esto son conceptos, y nada más que eso. Sus expresiones en la realidad que vivimos sí pueden revestir mayor o menor gravedad en el tiempo, y cuando la tienen se enfrentan conociéndolos y arbitrando medidas específicas para resolverlos o al menos paliarlos. Eso es lo que los adultos hacen frente a los problemas. Pero nos llenamos la cabeza de temores, dejamos de pensar y nos angustiamos en nuestra dependencia.

Un meteorito podría caer sobre mis retoños justo cuando salgan a la calle mañana en la mañana. Podría ser muy grande y acabar de paso con toda la vida en el planeta. Podría ser. Pero no necesito ser astrofísico para que la experiencia me diga que no es común que caigan meteoritos, por lo menos no en Barranco temprano en la mañana. Sabemos que cae un meteorito que hace chichirimico toda la vida del planeta una vez cada cierto número de centenares de millones de años. No es que no pueda pasar. Pero la gente no deja de salir en las mañanas porque puede caer un meteorito. Que el riesgo existe, claro que existe. No hace tanto cayó un meteorito en el mero Nueva York y otro en Puno. Pasa todo el tiempo. ¿Es eso motivo para que mis hijos no vayan al colegio, o vayan con una escafandra metálica?

Aparte del cálculo inteligente y sensato de los riesgos realmente existentes, lo demás es puramente miedo, y el miedo, como mencioné en mi artículo “Miedo” en este Blog, es básicamente irracional, es decir, no piensa. Si bien es cierto hay riesgo en todo lo que pasa y en todo lo que hacemos, cualquier persona con una ñisca de cerebro se tiene que dar cuenta que todo el mundo se hinca con la aguja cuando aprende a coser, y que todos los niños derraman la comida cuando aprenden a comer, y que cuando hace sol la chompa de más solamente le dará más calor e incomodidad porque no sabrá qué hacerse con ella. Luego usted lo resondrará por perder la chompa, el círculo de su angustia se cerrará  e iniciará otra vuelta, y ahora usted tendrá miedo de que pierda la ropa, y se la amarrará. Todo se aprende, porque todo necesita aprenderse, y todo aprendizaje tiene un costo.

La reacción desmesurada del adulto procede de ciertos condicionamientos culturales que no carecen de importancia, porque como hemos visto, no es que no haya riesgo. Así que, señora, no se vaya al otro extremo y suelte a su hijita cuando cruza la pista porque tiene que aprender a cruzarla. El aprendizaje viene solito en muchas cosas, pero no en las cuestiones culturales. Para que aprenda, al niño hay que enseñarle, y su primer deber, señora, es superar sus propios miedos irracionales y meterles principio de realidad. El carro te puede chancar, sí. Y si chanca, duele harto. Pero no si está a dos cuadras y va despacio. Entre las muchas formas que tienen los niños para aprender está el muy potente instinto de la imitación – lo que llamamos ejemplo -, y si la ven a usted cruzando como loca la pista por el medio de la calzada, de nada vale que la agarre de la manito. No solamente le enseñó usted a su hija que es una tonta que no puede cruzar sola una calle, le enseñó también que SU autoridad de usted es más importante que lo que ven sus ojos de ella, y además le enseñó de qué manera le podrá sacar de quicio y sacarle la vuelta cuando sea adolescente, le pase la factura, y se zurre en todo lo que le dijo durante catorce o quince años. Eso sin contar la contradicción en la que ha caído entre su discurso y su conducta, que la niñita mira con toda claridad, y que introyectará y repetirá. Pero aunque no hubiera contradicción, todo lo demás sigue ahí.

Atarse los cordones de los zapatos, o abotonarse, por ejemplo, son operaciones importantes para la adquisición de ciertas destrezas motoras. Si usted le abotona y le ata los cordones durante, digamos, cinco o diez años, lo que no es nada raro ¿se puede saber cómo y cuándo va a adquirir el retoño esas habilidades motoras? Eventualmente lo hará de todos modos, tanto porque usted no estará ahí todo el tiempo para abotonarle, como porque los niños no son idiotas, y terminan por hacer lo que tienen que hacer, aunque, claro, usted no lo supo proteger del retraso motor que ahora sí tiene. Y empleo adrede la palabra retraso precisamente por el sacrosanto terror que despierta, porque es parte de la sobreprotección ese miedo al “retraso”, del que el peor de todos es el miedo al “retraso mental”, que causa precisamente lo que trata de evitar. Además está el tema de la autoestima. Un chico que no sabe abotonarse o atarse los cordones de las tabas lo tendrá que intentar cada vez a que se le desabotone la camisa o se le desaten los zapatos. Y no todas las familias sobreprotegen, o no lo hacen tanto como usted. En un entorno en el que todos saben abotonarse y su retoño no, la autoestima de su vástago termina en el basurero. Aunque usted no lo crea.

Desmesura y desorganización

El problema es que los adultos que sobreprotegen no están pensando, y no lo hacen porque no se lo enseñaron en su momento, de repente por sobreprotección, ya sabemos que el pensamiento puede resultar peligroso. Pero la capacidad de pensar es algo que viene dado en el cerebro, y a pesar que nos esforzarnos durante años por destruir esa capacidad seguimos pensando, y tan mal no lo hacemos en muchos aspectos. La cosa es llevar la capacidad de pensar donde sea útil. Sea usted sensato(a) y no se desorganice. No me venga ahora con el sentimiento de culpa, dé violentamente marcha atrás y quiera empezar todo de cero, como si en cinco minutos y con palabras fuera usted a arreglar las tamañas metidas de pata que ya cometió. Respete a sus hijos y quiéralos como son, que después de todo si son como son, la responsabilidad es suya. Pero no tiene que conformarse, piense qué hacer y cómo hacerlo. Y cálmese, recuerde que el enemigo es la ansiedad, no los chicos.

Ansiedad

Es que el problema, señoras y señores, no lo tienen sus hijos. Los tiene usted. No son tantas las personas que hayan vivido tan tremendas experiencias que lleven a sobreproteger a la descendencia para compensar el propio temor, aunque es verdad que abunda eso de “que tenga lo que yo no he tenido”. Incluso de ser el caso se puede entender, aunque no justificar, pero cuando menos habría algún asidero real. Se equivocarían igual o peor, pero tendrían disculpa. El problema es que en la gran mayoría de los casos no es así.

El origen de la sobreprotección a niñas y niños puede hallarse en cómo enfrentamos nuestros problemas cotidianos. La sensación de inseguridad reinante es fomentada desde los medios de comunicación y tiene su propia agenda, pero hay base real en la profunda impotencia que los padres y madres sienten frente a las tensiones de no saber si habrá trabajo o ventas hoy, mañana, la otra semana o el próximo mes y año, si habrá qué comer mañana o el próximo mes, si alcanzará la plata para pagar los dos o tres préstamos bancarios en que se incurrió para tener un techo encima o para educar a los hijos, si remitirá algo el maltrato diario que se vive en las ciudades – tránsito, delincuencia, contaminación, corrupción -, si el matrimonio o la convivencia funciona o es un asco, si …..

Hay tantos condicionales en nuestra vida que en realidad no debería haber ironizado tanto alrededor de este tema, y hasta un poco me arrepiento de haberlo hecho. Nuestra cultura entera está enferma de ansiedad y estrés, y es humano que tratemos que ese estrés y esa ansiedad no pasen a los hijos, aunque nos equivoquemos de medio a medio en el cómo hacerlo, y creemos que no lo hacemos cuando es precisamente lo que hacemos. Es que nadie nos enseñó y tenemos que aprenderlo sobre la marcha. Lo cierto es que las personas, en especial aquellos que nos entendemos como contestatarios de la sociedad, tenemos que reaccionar contra este rasgo constitutivo de la vida social, de manera inteligente y proactiva.

Colofón

Parece que tenemos entre manos un problema social grave, e incluso de Educación y Salud Públicas. Hay demasiadas consecuencias de la Sobreprotección que se reflejan socialmente: La obesidad infantil, la malnutrición, el problema adolescente en general, el embarazo no deseado, el consumo de drogas y alcohol, y muchos otros males sociales tienen indudablemente en la sobreprotección uno de sus determinantes. No es entonces cosa únicamente individual, aunque es obvio que las personas algo podemos hacer al respecto.

Para dejar de sobreproteger a los niños y niñas hay que empezar por que los papis, mamis y demás educadores enfrenten sus propios temores. No le podemos dejar más eso a los libros de autoayuda. Nada se transmite que no se posea. Si lo que me manda es la ansiedad, pues eso transmitiré. Si lo que me manda es la sensatez, eso transmitiré. Puedo hacer las cosas mejor con mis hijos, pero tendré que asumir las cosas de manera diferente, más comprometida conmigo mismo, con mi sociedad y con mi descendencia. El amor es una cosa muy buena, y empieza con un sensato amor a sí mismo, porque si yo no estoy bien, mis hijos no estarán bien. Empecemos por deconstruir esos temores que nos acosan, deshagámonos de ellos afrontándolos con energía y madurez, y tomemos la vida con un poco más de calma. Es parte del reto de estar vivo. Vivamos para verlo.

P.D. Sospecho que seguiré escribiendo sobre esto. Que me perdonen mis lectores, pero el tema da para mucho más.

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domingo, 31 de julio de 2011

INTOLERANCIA


“Aunque toda sociedad está basada en la intolerancia, todo progreso estriba en la tolerancia.” (George Bernard Shaw)

Intolerancia. Una palabra más, si no fuera porque es indicativa de una actitud que es necesario combatir, con la debida Tolerancia por supuesto. Me viene a la memoria el clásico del cine mudo de David Wark Griffith, del mismo título, que quería ser un llamamiento contra ella. Fue triste que, a pesar de su hondo sentido moral, el elaborado y revolucionario lenguaje cinematográfico al que acudió Griffith no fuera entendido por las audiencias de entonces, lección que hay que aprender cuando se trata de estos temas, pues siempre resulta más fácil ser necio que sensato, vale decir, es más fácil ser intolerante que tolerante. Es, por otra parte, alucinante que el mismo Griffith, capaz de la generosa convocatoria a los mejores sentimientos humanos que mostró en “Intolerancia”, fuera a su vez autor de otro clásico, El Nacimiento de una Nación, donde narraba en tono épico nada más y nada menos que el surgimiento del Ku Klux Klan, organización racista a la que apoyaba. Otra lección más, que nos lleva a reflexionar que se puede ser muy contradictorio en esto de la defensa de las propias creencias. Muy humano, me temo.

Esto es un tema para preocuparse en extremo, porque no hace muchos días un joven noruego, Anders Behring Breivik, llevado probablemente de los mejores sentimientos, dejó 76 muertos y 96 heridos entre jóvenes y adultos, unidos básicamente por una sola cuestión: Defendían una posición diferente a la suya. Este horrible suceso conmocionó a la sociedad noruega y al resto del mundo, porque el único argumento del asesino fue que le daba miedo ver a los musulmanes en Europa, y le parecía que los socialistas eran demasiado tolerantes con ellos. Debería haber sabido que los musulmanes recorren Europa hace unos cuantos siglos. Pero tampoco creemos que de conocer el hecho las cosas hubieran cambiado demasiado. El Fanatismo, de necesidad, tiene que poner en huelga a las neuronas.

El día 28 de Julio del presente año se produjo otro hecho, que aunque no alcanzó el mismo extremo, muestra una intolerancia de la misma calaña. La Congresista Martha Chávez, secundada por algunos miembros de su bancada – aunque parezca mentira no fueron todos, hay alguna cordura aún en algunas gentes – se la pasó gritando durante el discurso de toma de posesión del Presidente Ollanta Humala, porque le pareció que el presidente juraba por la Constitución de 1979, y no por la de 1993. Sobre esta premisa empezó a construir una serie de conclusiones, como la de que Alan García seguía siendo Presidente y que los militares debían intervenir para derrocar al “presidente de facto”. Debería haber sabido que se juró en el marco legal existente en nuestro país, y que desde que hay libertad en la forma del juramento se ha llegado incluso a jurar “Por Dios Y por la Plata”. Tampoco creemos que de tener presente el hecho las cosas hubieran cambiado demasiado. El Fanatismo, de necesidad, tiene que poner en huelga a las neuronas.


Tolerancia y Respeto

Como encontramos varias ideas, procedamos a desmenuzarlas un poco. “Intolerancia” es “no-tolerancia”, veamos que nos dice la Real Academia Española sobre su significado.

tolerancia. (Del lat. tolerantĭa).
1. f. Acción y efecto de tolerar.
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
3. f. Reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente.
4. f. Diferencia consentida entre la ley o peso teórico y el que tienen las monedas.
5. f. Margen o diferencia que se consiente en la calidad o cantidad de las cosas o de las obras contratadas.
6. f. Máxima diferencia que se tolera o admite entre el valor nominal y el valor real o efectivo en las características físicas y químicas de un material, pieza o producto.

Naturalmente las acepciones 1, 3, 4, 5 y 6 o no se refieren al punto, o son secundarias a lo planteado. Es la segunda acepción la que nos llama la atención: Es el “respeto” a las ideas, creencias o prácticas de otras personas, cuando son contrarias o distintas a las de uno. Aquí el centro del tema es el respeto. Veamos qué implica:

respeto. (Del lat. respectus, atención, consideración).
Aquí me quedo con la acepción 2 y paso por alto las demás, que no se refieren al punto:
2. m. Miramiento, consideración, deferencia.

Aplicando la una en la otra, veremos que la tolerancia consistiría básicamente en los miramientos, consideraciones y deferencias que debo tener por las ideas, creencias y prácticas de otros, cuando son distintas de mis ideas, creencias y prácticas. Notemos que los miramientos, consideraciones y deferencias se tienen por las personas, no por las ideas, creencias o prácticas. Tales consideraciones y deferencias son mercancía de ida y vuelta, pues somos personas, sujetos de respeto, ciudadanos libres e iguales, y por ello debo considerar que las ideas y creencias de los otros merecen respeto, es decir, deben ser consideradas, y se debe tener miramientos con ellas por lo mismo que los otros deben respetar las mías. Por ende, no debo burlarme de un militar que saluda a otro, o de un judío o budista que proceden a sus ritos religiosos. También espero que militares, judíos y budistas no se burlen y guarden respeto por mi civilidad, catolicismo o agnosticismo, si fuera el caso. Si estoy en el Estadio en un partido internacional, debo respetar el Himno Nacional del país visitante, y por ello debería ponerme de pie cuando lo toquen. Es obvio que tengo derecho al mismo respeto cuando yo soy el visitante.

Es bastante obvio que dispararle a alguien porque sostiene una idea es una falta horrorosa de respeto, pues que afecta directamente el valor de la vida. Cabe preguntarse por qué Breivik consideraba su verdad no solamente tan importante que justificara el matar por ella, sino tan poderosa que implicara el rechazo total de la posición contraria, la que probablemente no conoce bien tampoco. Igualmente, la actitud de la Congresista Chávez y de algún otro, si bien no llegó al extremo del noruego, sin embargo si justificaba, a su entender, un golpe de estado. Curiosamente, el juramento por la Constitución del 93 se había hecho y respetado, pero se le había añadido este acápite referido a los principios y valores de la Constitución del 79, que la del 93 por desgracia no tiene por una serie de circunstancias que no vienen en este momento al caso. En ambos casos podemos ver la presencia del fanatismo que no escucha sino lo que quiere escuchar y no entiende sino lo que quiere entender.


Tolerancia, Respeto y Polémica

Naturalmente, todo esto no quiere decir que por respeto vamos a dejar que nos ganen el partido. Podemos criticar las ideas, creencias y prácticas de civiles y militares, de católicos, agnósticos, judíos o budistas. Pero hay que hacerlo con respeto por las personas que tienen dichas creencias y realizan dichas prácticas. El respeto no excluye la polémica, porque tolerancia no es necesariamente aceptación, sino miramiento no con la creencia, sino con las personas que las sostienen. Es como el Fútbol, donde respetamos el Himno de Colombia o Venezuela, y luego les rellenamos el arco de goles. En el terreno del respeto por las personas, no nos vamos a dedicar a gritar cuando ellos cantan su Himno, o reírnos en una sinagoga o en donde quiera que los budistas hagan lo suyo, en especial cuando están en plena ceremonia. Si lo hiciéramos seríamos nosotros los que estamos faltando el respeto; y sabemos que si a uno le faltan el respeto, pues debe defenderlo. Ello es fácil cuando somos nosotros los que estamos en mayoría, porque en caso contrario, si nos dedicamos a gritar en medio de una ceremonia religiosa ajena, alguien o alguienes nos callarán la boca de manera ligeramente agresiva. Y no tendríamos nada de qué quejarnos, porque seríamos nosotros los que estamos en falta.

En la lucha política es común sostener diferentes ideas, creencias y prácticas. La política es una actividad que pone muchas cosas en juego y tiende a ser muy seria, motivo por el que es natural que surjan conflictos, desencuentros y desavenencias. Como es natural, si sostenemos los valores de la Tolerancia y el Respeto, tales conflictos y discusiones debieran realizarse idealmente en el plano de los principios. Pero en la política entra la pasión como componente fundamental, y veces he escuchado a mucha gente defender actitudes reprobables apelando a la pasión política. Pero es obvio que las gentes deberían recordar, como el Cristo de Guareschi, que además de carne y corazón también están formados de cerebro. El apasionamiento político no es, como decirlo, disculpa para el asesinato o para la convocatoria a un golpe de estado. No es el se me chispoteó del Chavo del Ocho. Cuando se llega a extremos de asesinato o de convocatoria a un eventual golpe de estado, el tema rebasa los límites de la mera polémica, e incluso de la Intolerancia, y se cruza con los del fanatismo, y su primo hermano el fundamentalismo. Fieles a nuestro objetivo de esclarecer, aquí nos metemos.

Fanatismo y Fundamentalismo

fanático, ca.
(Del lat. fanatĭcus).
1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s.
2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.

El Fanatismo parece asociado al Fundamentalismo:

fundamentalismo

1. m. Actitud que defiende los fundamentos de una determinada doctrina en su integridad o pureza más rigurosa. Ejemplo: todos consideran que el fundamentalismo de sus ideas políticas es un síntoma de intransigencia.

La defensa tenaz y apasionada de una doctrina política en sí misma no parecería tener nada de negativo. Se puede ser, por ejemplo, un fanático de la libertad o de la justicia, y no parecería sino que la acepción 1 de Fanatismo se deslizaría hacia la acepción 2. Parecería entonces que lo que podríamos considerar negativo del fanatismo sería más bien el tipo de “creencias” u “opiniones” que se sostienen. No es así, sin embargo. Es demasiado fácil caer en la desmedida, la desmesura, o la pérdida de la perspectiva aún sobre temas tan políticamente correctos como la Libertad o la Justicia. El fanatismo tiende a ser ciego, como se ve en su acepción 2, y por ende elimina la reflexión sobre el tema objeto de fanatismo, con lo que se cae de modo extremadamente fácil en la intolerancia. El “igualitarismo” produjo históricamente actitudes y hechos históricos tan reprobables éticamente como los Campos de Concentración y las Dictaduras de toda laya y calibre. El fundamentalismo de la Libertad llevó históricamente al Terror y el uso despiadado de la Guillotina, y en lo moderno a un reinado irrestricto del Mercado, y a la sustitución de valores democráticos por valores mercantiles.

Aunque soy personalmente “fanático” de la música de George Harrison, la gente con la que convivo no lo es necesariamente, y entonces eso de escuchar la música de George a toda hora, por más fanático que yo sea, molesta y perturba al resto. El fanatismo por principio es intolerante con el Otro. Por supuesto tengo el derecho de exponer a mis hijos a la música de George, pero ellos tomarán sus propias decisiones al respecto, seguramente influidos por la música de George con preferencia a la de McCartney. Desde la ética es mandatorio que yo tolere a mis hijos, es decir que respete sus ideas, creencias y prácticas musicales. Sólo así puedo esperar que respeten mi “fanatismo”, que con ello en cierto modo dejaría de serlo, y así podría tragarme un poco ese reggetón. Pero si yo fuera un Fundamentalista de George Harrison, probablemente estaría tratando todo el tiempo de imponer mis puntos de vista, obligando a mis sufridos vástagos a la constante escucha de las canciones Something, My Sweet Lord o Dark Horse, y pontificando constantemente acerca de los valores morales del empleo del ukelele en los blues. Consideraría, por supuesto, que es lo mejor para mis hijos, y cuando mis creencias fueran rechazadas (con los hijos eso siempre pasa), pensaría que ellos están dolorosamente equivocados, y así reforzaría mi propia certeza, considerándome un mártir incomprendido, o algo por ahí, de la religión georgeharrisonista. Porque la base del Fundamentalismo es la creencia absoluta de que estoy en lo correcto, y que aquellos que no tienen la misma creencia están equivocados en toda la línea. Es que soy el depositario de la sabiduría de Harrison, lo que me hace a mis propios ojos algo parecido al Infalible Papa.

Cuando se llega al extremo del fanatismo fundamentalista, se suele negar inclusive aquello que está el frente de los propios ojos, o lo que han escuchado las propias orejas. No se aceptan los argumentos de la otra parte, porque son falsos por principio, y como es mi creencia la que a mi ver posee los atributos de la Verdad - con mayúscula - aquellos que la niegan son pasibles de toda suerte de desgracias y miserias, al caer en una suerte de estado de pecado. Entonces se les niega la condición de persona y se les deshumaniza, porque para el fanático la mera existencia del Otro que no soy Yo es agresiva y por lo tanto debemos desaparecerlo. Para aquellos que creen que exagero ahí está Breivik, “desapareciendo” de manera muy real a los miembros del otro partido, a punta de balazos. Y en el caso de la Congresista Martha Chávez, pretendiendo “desaparecer” simbólicamente al Otro cuyas ideas no tolera exigiendo un golpe de estado y luego, en actitud más simbólica aún, dando ls espalda a la manera de los avestruces.


Colofón

Hay tanto qué decir sobre este tema. Algo avancé en mi artículo Miedo, en el que intenté deconstruir algunos de los mecanismos precisamente del Miedo, que subyace en el fondo de las motivaciones “racionales” de la Intolerancia, el Irrespeto, el Fanatismo y el Fundamentalismo.

En todas partes y en todas las posiciones hay fanáticos y fundamentalistas. Pero es por lo general de la extrema derecha de donde salen las balas. No disculparé con esto las barbaridades que se puedan cometer desde la izquierdas, son igualmente deplorables y condenables. Pero lo que produce aprensión hoy en día es ver cómo se trata de seguir fomentando el Odio como arma política, y de qué manera aquellos que lo hacen terminan por creerse el propio cuento, y culminan justificando ciegamente de cualquier actitud. Lo hemos visto en la anterior campaña electoral, y estuvimos en un tris de que el Miedo, el Odio, el Racismo y la Intolerancia vencieran. Es que están demasiado adentro del inconsciente colectivo de los peruanos. Ser intolerante y estúpido siempre será más fácil que ser tolerante y sensato, y por ello siempre será más fácil de manipular. El que tenga Oídos, que Oiga.

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miércoles, 8 de junio de 2011

EL MANEJO DEL PRÍNCIPE



“Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura." (Winston Churchill)

Atendiendo a las últimas novedades políticas, se observa últimamente el redespliegue de una maniobra de manipulación del poder político por parte del poder económico, algo torpona, por lo apurada y guiada por los miedos de la concluida campaña presidencial. Se ha querido tener Premier, Ministro de Economía, Portero de Palacio y Guachimán incluso desde antes de que se termine el conteo de votos en la ONPE. Bien es verdad que el vencedor de la lid electoral ya es conocido gracias a la aplicación de la estadística, pero ateniéndonos a la costumbre normal de suponer que el electo no asume hasta 28 de Julio, el hecho que se exija sin anestesia, con estridencia electoral, y de una vez, los nombres de sus colaboradores suena a chantaje, a miedo y a otras cosas.

Chantaje

Empecemos por el chantaje emocional. Fue uno de los aspectos menos sutiles de la campaña electoral, y fue instrumentado a través de demasiados medios de comunicación que perdieron toda objetividad periodística. Se propalaron mentiras crasas, más allá de la imaginación de cualquier cruel tiranuelo, como que se les iba a arrebatar los niños a las madres para ponerlos a disposición del estado. Se dijeron falsedades en todas direcciones, de toda laya y de todo calibre. Se propalaron audios y videos que no decían nada, pero cuyos titulares sí lo sugerían. Una descripción detallada del tema escapa a la intención de este artículo, pero sería buen ejemplo para las clases de ética periodística. Simplemente diremos que el periodismo, el más vil de los oficios, mostró toda su malvada entraña, en frente de todos y con vergüenza callejonera. De hecho el tema manipulatorio sigue adelante, y todo hace presagiar que estas malas costumbres periodísticas continuarán en la medida que la libertad de prensa esté secuestrada por la libertad de empresa.

“Yo no fui”

Desde hace varios días diversos periodistas, algunos sin y otros con culpa, mencionan, dicen y “aclaran” en todos los tonos que los medios de comunicación no eligen y que no deciden las elecciones. Esto suena demasiado a una justificación del tipo del “Yo no fui”, y a una suerte de repentina y falaz autorreducción de su propia importancia. Supongamos que la afirmación es correcta, y que los medios no deciden una elección. Entonces ¿por qué lo intentaron una y otra vez, desde tiempos inmemoriales? Y además, ¿por qué en esta ocasión se rebasaron todos los límites de la ética periodística? Lo falaz en el asunto es que sí es cierto que los medios pueden influir en el resultado de las elecciones, pero que también es cierto que no siempre les funciona. La afirmación, por ende, es una clásica media verdad. Y basta haber soportado la artillería de Bayly y los titulares de El Comercio y Perú21 para, por lo menos, percatarnos que si no les funcionó, no fue por falta de intentos.

Arrepentimientos tardíos

Reconocemos que hay una diferencia entre Libertad de Prensa y Libertad de Empresa. Algunos periodistas, de diversos bandos o posiciones, han mostrado cierta vergüenza deportiva y autocrítica real, mientras que otros más bien han enseñado un poco varonil ensayo de autojustificación, ante el público y sus eventuales futuros empleadores, de sus acciones pasadas. Como en muchas actividades humanas, los viles se esconden detrás de los probos. Y nosotros, el público que debe soportarlos, debemos tragarnos a demasiados plumíferos por razón de las dos docenas de periodistas que sí se merecen ese nombre. Y en esto seamos claros, ha habido periodistas que han tomado partido, de ambos bandos en disputa, que lograron mantener su credibilidad. Otros, en cambio, fueron simples cajas de resonancia de sus jefes, y solo respetaron plenamente sus billeteras. Y eso se notó demasiado.

Miedo

La población electoral logró superar el miedo instilado desde los poderes expresados por los medios de comunicación. Dado que el miedo ha sido de probada eficacia en muchísimos casos, fue la única y verdadera arma con la que contaron. Se sabe que las emociones de las gentes son fácilmente manipulables, y que la razón no siempre predomina. Para qué razonar si el miedo es más rápido y sobre todo, más costo-efectivo. Es, además, mucho más rentable, porque una psicosis de miedo permite lograr objetivos políticos ulteriores. No queremos ni siquiera imaginarnos lo que pasaría si la otra opción hubiera triunfado, con la consiguiente implantación de un modelo político basado en el miedo. El diario Correo se solaza en publicar, de una manera que solo podemos calificar de malvada, la noticia de una mujer que se suicida, dícese debido a los resultados electorales. Si es verdad, ¿quién realmente mató a esta mujer? Y si es mentira ¿por qué se publica?

Por ello creemos que todo lo que hemos visto no debemos olvidarlo, y que la experiencia vivida debe ser capitalizada. Nos parece demoniaco y criminal que se le mueva el piso a la gente hasta el punto del suicidio, para asegurar tasas de utilidad a las que grupos empresariales más inteligentes y exitosos en todo el mundo renuncian no por bondad, sino por un bien entendido interés en la sostenibilidad social y, ahí sí, la permanencia de un modelo que se asegura distribuyendo con mayor equidad. Instilar miedo es bastante malo de por sí, pero hacerlo para mantener un modelo de crecimiento sin redistribución es no solamente inmoral, sino además estúpido.

Intenciones

La Bolsa de Valores de Lima se cayó. Previsible, por cierto. Si la Bolsa de Valores de Lima pudiera personificarse en un ser, este ser sería una señora setentona, avariciosa, histérica y bipolar, con una preocupación sicótica respecto a su futuro económico, y llena de temores irracionales y entusiasmos repentinos. Un estornudo en un mal sitio le haría saltar hasta el techo, y todos los que juegan a la Bolsa saben que hay varias maneras de estar en Bolsa, y que una de las más conocidas es la de especular, apostar, hacer “juego”, un poco a la manera de un casino. Sin duda, la existencia de las Bolsas de Valores es importante y útil. Pero no son el argumento o factor más importante para la toma de decisiones empresariales de mediano y largo plazo, y menos aún en cuanto a las políticas económicas. Sin duda, proporciona indicadores importantes para entender lo que ocurre con el movimiento económico, en especial si se analizan sus tendencias. Pero, tal como la línea periodística de un medio de comunicación, la Bolsa de Valores es manipulable. Esto es porque, así como los medios de comunicación, mueven muchos intereses, y de hecho mucho más concretos. Desde que sabemos que la Bolsa es manipulable, y se le ha manipulado antes, hasta el extremo del pánico financiero, entonces lo inteligente es tomarla en cuenta, pero desconfiando en profundidad de ella. Por otra parte, como dice el refrán, todo lo que sube tiene que bajar, y en este caso, la BVL inició su recuperación ipso facto. Es que un factor no explica todo.

El Manejo del Príncipe

Es bastante obvio que los Presidentes y Gobiernos pueden ser manejados. Ha sido la costumbre nacional desde el Virreinato, y quizá desde antes. Los poderes reales, fácticos, están ahí y no son fufulla, son muy reales. Pero algunos de sus miembros parecen no haberse enterado que ellos no gobiernan, y que la opción electoral que hubieran querido no venció en las elecciones. No se han enterado que tienen que sentarse en la mesa de negociación. Y que en toda negociación se cede algo para ganar todos. Tratar de manejar al príncipe a través del miedo a lo que puedan hacer suena absurdo en un continente lleno de Lulas, Kirchners, Chávez, Evos, Mujicas y Correas. Esas economías no solamente no se han caído, sino que crecen y distribuyen. El exceso de jarabe de pico administrado a las gentes en esta última campaña electoral parece haber empachado a algunos, que se creyeron su propio cuentazo, y reaccionan sin lógica ni conocimiento. Creemos que ya es hora de empezar a aprender a hacer política en serio.

lunes, 9 de mayo de 2011

MIEDO


“A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.” - Jean Paul Sartre

“De lo que tengo miedo es de tu miedo.” – William Shakespeare

En el Perú, hoy en día, tenemos Miedo. Está clarísimo que esta campaña electoral que vivimos se ha centrado en una campaña del Miedo, que explota los temores escondidos en el fondo de nuestro ser, y que está mostrando su feo rostro de reacciones viscerales y emocionales. He educado a mis hijos, en la medida que me ha sido humanamente posible, en la deconstrucción del Miedo, porque sé que el Miedo es un destructor infalible de todo lo que es bueno en la naturaleza humana, así como un fomentador de todo lo que es malo. La felicidad y la formación individual y social de nuestros niños y jóvenes depende de la seguridad que sienten, y en estos días el miedo que se ha estado instilando en nuestros niños estaría originado, en parte por lo menos, en la incapacidad de muchos adultos de lidiar con los propios temores.

Como educador, creo que el conocimiento es una vacuna efectiva contra el Miedo. Por desgracia, eso lo saben también quienes lo instilan y lo emplean como arma política, y cuentan con muchos más medios para convertirlo en una lacra social, en función de intereses particulares. Por ello la ignorancia siempre es un caldo de cultivo para el Miedo. Hoy me gustaría poner mi granito de arena contra el Miedo. Porque si, haciendo un esfuerzo de imaginación, puedo suponer que los adultos, por serlo, tienen derecho a sus miedos, no es éste el caso de los niños. Y si somos algo más que primates asustados de las sombras, lo menos que deberíamos hacer es proteger a nuestros niños del Miedo.

Qué es el Miedo

La Real Academia de la Lengua Española define miedo como sigue: "(Del latín metus) Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Recelo o aprensión que uno tiene de que le suceda una cosa contraria a lo que desea.”

Analicemos un poquitín: El Miedo es una perturbación del ánimo, es decir afecta un cierto estado de equilibrio previamente existente. Nos mueve el piso, nos desequilibra. Pero no lo hace de modo racional, como podría ser el caso de una perturbación cognitiva, es decir lo que sentimos cuando nos llega una información que no teníamos y que modifica una idea u opinión previamente instalada. El Miedo se relaciona con la angustia, con la ansiedad. La angustia impide el sosiego, como cuando nos despertamos en la noche por una preocupación. El contacto con el objeto del Miedo produce reacciones inmediatas de intolerancia y rechazo, que se justifican cuando el objeto del miedo es un puma atacando, por ejemplo, y la reacción defensiva no es racional, y muchas veces más vale que no lo sea, pues mientras la mente se ocupa en digitalizar el peligro, el puma ya te comió. Pero en la definición está dada la posibilidad de que el estado de perturbación desequilibrante y angustioso esté dado por un peligro o riesgo real o imaginario. Es obvio que no hay pumas en las calles de Lima comiéndose a la gente. Pero durante miles de años temimos a los pumas y otros predadores, y el Miedo en estos casos estaba más que justificado. De hecho, gracias al Miedo estamos vivos, y nos podemos explicar por qué antes de las batallas de la antigüedad los romanos hacían sacrificios al Dios Pavor, como una manera de exorcizar el miedo lógico a entrar en batalla y arriesgar el propio pellejo. Los antiguos peruanos divinizaron al Puma, es decir, lo transformaron en un Objeto de Culto al que se podían acercar y de alguna manera influir para que se mostrara cuando menos modosito y lo pensara dos veces antes de comerme. Las conductas asociadas con el Miedo son tan antiguas y están tan instaladas en nuestra herencia genética, que realmente tienen que haber sido muy útiles para la supervivencia en los remotos y extensos tiempos en que fuimos cazadores y recolectores.

El Miedo no es un estado exterior a nuestra mente. El Miedo que a veces llamamos “físico” – el producido por motivos exteriores - nos impele a tres reacciones básicas, como sabe todo aquél que ha pasado por un terremoto: O huyes despavorido, o te paralizas, o te sobrepones. No por nada hacemos simulacros de Sismos, si no es para instalar conductas que permiten sobreponernos al Miedo y lograr las conductas más convenientes para la supervivencia. Siempre es mejor saber qué hacer durante el sismo, buscar el punto seguro, evacuar con cierto orden, llegar a la zona de seguridad, y quedarnos junto con otros. Las personas y las sociedades inteligentes exorcizan el Miedo sometiéndolo a la razón. Si el barco se hunde se trata de ayudar a evacuar a la gente, y evacuarnos a nosotros mismos. Pero estoy seguro que cuando el sismo se inicia todos, mal que bien, acudimos al Dios de los Cristianos o a la Pachamama, o al Gran Viracocha: “Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia y tu rigor …”

Y por todo esto, las conductas de Miedo son muy fáciles de ser manipuladas.


¿Por qué sentimos Miedo, y cómo lo exorcizamos?

Sentimos Miedo cuando hemos estado expuestos a situaciones traumáticas reales o imaginarias. El primer gobierno de Alan García, recordaremos, estuvo signado por el Miedo: Miedo a Sendero Luminoso, Miedo a la Carestía Económica. Vale decir, se instalaron temores concretos a la muerte, fuera por bala o coche bomba, fuera por inanición. Aunque las posibilidades reales de que algo de esto ocurriera fueran pequeñas, eran bastante reales, y no olvidemos la irracionalidad del Miedo que agiganta el riesgo. La muerte era posible, y eso era suficiente, pues la imaginación hace el resto, porque la irracionalidad del Miedo lleva precisamente a patentizar imaginariamente los peores escenarios posibles. Si te quieren manejar te dirán entonces que la futura situación “x” o “y” es traumática, es espantosa y horrible. Cargarán las tintas sobre lo que “podría pasar” aunque la posibilidad de que pase sea ínfima o inexistente. Tomarán tus temores más profundos y te los restregarán por la cara, para que no te puedas escapar. A esto se le llama la “exposición sub-traumática”, que se dirige a recordarte los contenidos de tus propios Miedos, machacándote las posibles consecuencias del trauma cuantas veces puedan hacerlo, porque con eso reforzarán constantemente tu Miedo y tu irracionalidad. Y así manejarán tus sentimientos. Y tus acciones.

La observación directa de personas que tienen Miedo también produce Miedo. Por eso a veces se habla de epidemias de Miedo, como las que se producen en medio de un cataclismo o desastre natural. Los gritos de las gentes y la percepción de las conductas de Miedo nos despiertan Miedo. Contrario sensu, la observación de actitudes de seguridad y don de mando muchas veces lo exorcizan, como lo saben los jefes militares, los encargados de evacuar, y todos aquellos que alcanzan a dominar su Miedo. Todos los que hemos estado a cargo de gentes indefensas en situaciones reales de peligro sentimos miedo, pero sabemos que debemos controlarlo y ocultarlo para que nuestros protegidos mantengan la calma, sigan nuestras órdenes y se sostenga una organización mínima que permita la salvación. Se ha dicho que una de las virtudes de un jefe es saber dar órdenes inmediatas, y si son acertadas mucho mejor todavía. Esto nos lleva a un tema anexo: Exorcizamos el Miedo cargándoselo al que suponemos que no lo tiene, y lo ponemos a cargo. El Manual del Perfecto Manipulador podría decirlo así: Si quieres que alguien te obedezca, métele Miedo, y no le demuestres que lo tienes. Así te obedecerá, porque supone que tú sabes qué hacer.

Como los Miedos son básicamente acontecimientos interiores, es decir, reacciones a un estímulo, se trata de instalar estímulos que produzcan Miedo. Desde los famosos perritos de Pavlov, sabemos que los reflejos se pueden condicionar. Pon a la Caperucita al lado del Lobo de manera constante y sostenida, y cuando recuerdes a Caperucita recordarás al Lobo. Y si además te dicen todo el tiempo que Caperucita es una agente disfrazada del Lobo, y su canastita contiene una bomba nuclear, empezarás a desconfiar de todas las niñitas que se pongan caperuza roja. Sentirás Miedo de las caperuzas rojas. Y de las canastitas. Y por ende, de las niñitas. Y, quien sabe, en algún momento exorcizarás tu Miedo pegándole un tiro a una niñita.

La información se puede manejar para que produzca Miedo. Un ejemplo interesante de publicidad subliminal es el de los quioscos de periódicos y los titulares. Como los grupos empresariales propietarios de los diarios los orientan de acuerdo a la segmentación, el control de los titulares resulta esencial para impactar en la audiencia. Una noticia de primera plana respecto a un candidato dada por un diario “serio” suele estar al costado – y lo está muchas veces – de un titular de diario chicha “informando” de la muy próxima llegada del Fin del Mundo. El pacífico ciudadano de a pie que observa los titulares, por el tema de figura-fondo, asociará al dicho candidato con el “Fin del Mundo”. Y lo interesante es que la mayor parte de los casos no lo recordará conscientemente. El período de los 90 estuvo signado por esta suerte de psicosociales. Todos recordamos las “vírgenes que lloran” como elemento distractivo. También suele emplearse este esquema en la Televisión, y con ventaja, porque aquí el poder de la imagen es mucho más notable.

A veces esto tiene resultados algo divertidos. Un elemento del Plan “Sábana” era la intervención de Bayly, el que filma sus intervenciones en pantalla en Miami con cierta antelación. Por desgracia para él, no se podía no pasar la noticia de la muerte de Bin Laden, con lo que el efecto mediático de manipulación preparado terminó pasmadísimo. Escuché hace poco que se le paga muy bien a Jaimito por su “trabajo”.

Miedo y Comunicación de Masas

¿Se puede instilar el Miedo en los medios de comunicación? No solamente se puede sino que se hace de manera constante y sostenida. Un caso horrible por lo sanguinario fue el del efecto del Miedo producido en los ruandeses de etnia Tutsi por las radios. Las grandes matanzas que causaron la muerte de centenares de miles de ruandeses de etnia Hutu fueron manipuladas desde las radios a través del fomento del Miedo de los Tutsis. ¿Qué mensaje se les dio? Que los Hutus les iban a quitar sus tierras y sus medios de vida, y que había que adelantarse, para lo cual muy convenientemente se motejó a los Hutus con el apelativo de “cucarachas”. Y a las cucarachas se les aplasta. Las radios dirigieron las matanzas a través de la acción de periodistas venales escudados bajo el paraguas de la Libertad de Expresión. De sobra conocemos sus espantosos resultados.

Para los que crean que esto solamente pasa en África, tenemos un ejemplo mucho más cercano y propio, y relacionado con elecciones. En el plebiscito de Tacna, allá por principios del Siglo XX, que no se llegó a realizar precisamente por falta de garantías, se amenazó a los tacneños con que si votaban por volver al Perú perderían sus propiedades o las verían destruidas, se despidió periodistas que estaban a favor del retorno al Perú, se impidió a los propagandistas de toda especie que hicieran su propaganda, se motejó a los que estaban por la vuelta al Perú de “cholos ignorantes”. A los que reaccionaban se les acusó de violentos. Y ello con todos los diarios, a plena plana, y sin pudor alguno. Cualquier semejanza con situaciones actuales NO es pura coincidencia.

La comunicación de masas es impersonal, se dirige a una audiencia. Pero siendo comunicación posee interlocutores. Solamente uno de ellos, el emisor, puede estar personalizado. Es decir, los conocemos por sus nombres, son todos aquellos periodistas que tienen programas de opinión. La gran pregunta es quienes están instilando el Miedo. Porque algunos periodistas, hay que decirlo, tienen vergüenza de ser manipulados por sus jefes. Después de todo son empleados, y lo son porque tienen familias que mantener. El incidente con Jaime de Althaus, en mi modesta opinión, no tiene justificación alguna no solamente por el tema de sus derechos humanos, que los tiene y le deben ser reconocidos, inclusive el derecho a una opinión que no nos guste; sino por la consideración práctica de que incidir sobre un empleado no es incidir sobre las causas. Lo que, por cierto, tampoco justificaría un incidente dirigido al propietario del medio de comunicación. En el intento de Democracia que vivimos, debemos todos aprender que lo cortés no quita lo caliente. Y si percibimos manipulación o fomento del Miedo, no se puede responder con las mismas armas del agresor. Ello lo único que produce es una escalada en el Miedo. Porque responder al Miedo de los medios con el Miedo a las turbas es demagogia, y una opción política que se respete a sí misma no ataca medios de comunicación, no les limita su capacidad informativa. Quede eso para los que defienden posiciones autoritarias, y ya tienen amplia expertisse en esto de manipular medios. También están representados en la presente elección.


Miedos infantiles y adultos

A mí me preocupan los niños, y los efectos del Miedo sobre ellos. Me permito citar a una preocupada amiga: “Mi hija hoy me dijo triste que tenía miedo de perder sus cosas y que muchos de sus amigos se tengan que ir del país”.

¿Se puede saber con qué derecho ocurre esto? Y ojalá fuera un tema aislado. Honestamente, no me preocupa tanto la hija de mi amiga, o mis propios hijos, porque para eso tienen a sus padres que les respetan, y actúan. Pero ¿Y estos niños que sienten Miedo verdadero porque ese Miedo es el que sus padres les meten en la cabeza? Y ojalá que sea inconscientemente, porque el irrespeto a los propios hijos, la manipulación política consciente a los menores no tiene perdón, peor aún si son los propios hijos. Queremos creer que este indeseable efecto social de la manipulación mediática es producto de la ignorancia, instalada aún en los niveles sociales más “elevados”.

Si los adultos no saben lidiar con sus Miedos podríamos decir que es cuestión de ellos. Por desgracia, parece que el tema no es ese. Si los adultos sentimos necesidad de que otros nos crean y compartan nuestros irracionales Miedos, hagámoslo con otros adultos, entremos al debate e intercambiemos ideas. Y de repente resolverás tu problema y votarás menos angustiado y ansioso por la opción que tú creas conveniente. El problema está en que la irracionalidad del Miedo no te dejará hacer eso.

Como no vivimos en un mundo perfecto, sino en uno donde hay estudiantes universitarios que creen que el Perú se independizó en 1986, que tiene 6,000 habitantes o 70 departamentos, podemos llegar a la conclusión que el Miedo se instala en el ambiente de la Ignorancia. Charles Dickens en su inmortal Cuento de Navidad coloca dos niños famélicos dentro del gabán del Fantasma de las Navidades Presentes, y cito de memoria: “Esta es la Necesidad, el otro es la Ignorancia. Cuídate de ellos y de toda su larga descendencia”. La Necesidad puede tal vez ubicarse de preferencia en los estratos sociales más bajos. Pero la Ignorancia, por desgracia, es peor cuando está allá arriba, y cuando es Atrevida, es decir, cuando cree que no es ignorancia. El que tenga oídos, que vea a sus hijos.