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martes, 9 de septiembre de 2014

CONTRA LA POLÍTICA DE LAS MAFIAS

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CONTRA LA POLÍTICA DE LAS MAFIAS 

Asistimos a un espectáculo útil y necesario, aunque cínico y nauseabundo: todos los hombres públicos, valiéndose de documentos fehacientes, se arrojan a la cara el lodo que amasaron en su camino. Parece la sacada al Sol de todas las inmundicias almacenadas en un hospital de sifilíticos y leprosos. Sólo falta que la nación arroje una buena dosis de ácido fénico.  
(Manuel González Prada – Horas de Lucha – Nuestros Beduinos - 1889)

Los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz   (Lucas 16:8)


Mafia y Política

Las elecciones a gobiernos locales y regionales en todo el Perú hacen saltar chispas políticas que normalmente se esconden. Es momento para deconstruir discursos falaces o mentirosos, y tal vez elevar el debate. En el Perú los términos Mafia y Política devienen sinónimos, abundan cuestionamientos por Corrupción de Presidentes y Consejeros Regionales, Alcaldes y Regidores Provinciales y Distritales, Congresistas de la República, Ministros de Estado, Jueces y Fiscales, Policías y Militares, y demás instituciones. La cosa no mejora en el sector privado, la Derecha Económica busca frontalmente lobistas expertos y hábiles que gobiernen directamente para ellos – no parece haber más que los chapuceros de siempre – y las estructuras de la corruptela se desinforman en los medios de comunicación concentrados y parametrados. Leo los ensayos de Horas de Lucha de Manuel González Prada, y me sorprende la similitud de las  situaciones, las que salvo dos o tres nombres propios son tan aplicables a la situación de hoy que de hecho me pregunto si en verdad algo ha cambiado en los últimos cien años.

Estructuras mafiosas

Incuestionable es que en la política peruana hay Capos y Dones, e incluso capi di tutti di capi, lo que sugiere estructuras largamente establecidas del tipo famiglias y argollas. No diré nombres por motivos de supervivencia y flotamiento, pero son tan obvios, tan conocidos y tan protegidos que son capaces – ya ha ocurrido en México – de acallar incluso aparentemente inofensivos Blogs con mandatos judiciales debidamente remunerados. A tales Capos se les reconoce rápido, acaparan titulares y acumulan medios defensivos. Y, hay que decirlo, actúan con mayor habilidad que los hijos de la luz. Pero entendámonos, acá no creemos en una moral de dibujos animados, con los buenos de un lado y los malos del otro, menos aún en una sociedad donde la sotana esconde la alianza con los aparatos de corrupción más documentados de toda la Historia peruana (Ver al respecto mi Crónica de Lecturas 47 – Historia de la Corrupción en el Perú: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/08/cronicas-de-lecturas-47-historia-de-la.html). Por ello siempre me ha parecido que amarrar el tema de la Corrupción con el de Valores es un truco barato para esconder los árboles dentro del bosque.

El aceite que lubrica

Por si alguien en el Perú aún es tan caído del palto que duda de la procedencia del aceite que lubrica el asunto, éste se reparte entre la delincuencia directa y el empleo de la caja fiscal. Entre sus formatos está la mayor o menor permisividad con que se saben conectar. Dentro de las industrias ilegales destaca el Narcotráfico por los montos que maneja, su internacionalización y el silencio que lo recubre, que también tiene su costo. Hablamos acá más o menos de unos 6,000 millones de dólares anuales, que requieren una economía en crecimiento para lavarlos bien lavados. El sistema de la Corrupción no es, pues, un conjuntito de aisladas argollas sin contactos entre sí y con islas de “Bondad” y “Honradez” entre ellas en donde se puedan esconder los ciudadanos que no quieren hacerse problemas. La complicidad asume muchas formas, entre ellas la de votar por los candidatos de la Corrupción que todo el mundo conoce, y por lo tanto ya no es posible a estas alturas aducir ignorancia. Hoy no quedan más que dos alternativas en ese respecto: O se es imbécil o se es cómplice.

Un Sistema Corrompido

No hay, pues, donde esconderse, la realidad nos alcanza. Por más mentolátum que le echemos al cáncer sigue siendo cáncer. Un sistema de Corrupción implica organizaciones (unificadas o no), modus operandi, protocolos de acción, funding, dispersión tentacular y códigos como la ley del silencio, entre otras características. Usar la ley con fines de corruptela es más conocido que los agujeros de las orejas, e incluso su lenguaje retorcido rememora la Camorra siciliana y calabresa: No hay mafioso que no se reclame “honorable” y “cavaliere” como Berlusconi. Son, por supuesto, hombres (y mujeres) que defienden su honor, a los que en Sicilia recibirían ni más ni menos que como mafiosos. Manuel González Prada les llamó hace más de un siglo Los Beduinos, en memoria de los asaltantes de Caravanas.         

Cómo se combate la Corrupción

No nos interesa acá ser específicos y detallistas. También es verdad que es facilísimo hablar, pero si se tiene cierta claridad en ver los problemas, se tiene cierta claridad en ver las soluciones. El problema más grave de la Corrupción es su enquistamiento en el Estado, la Empresa y la Sociedad Civil. Un Sistema corrompido desde la médula solo puede atacarse de dos modos: Desde Dentro o Desde Fuera. La solución “Desde Fuera” se ha probado muchas veces, y ha chocado con poderosas resistencias, y aunque parece más efectiva y tentadora, hoy ya no está de moda. La solución “Desde Dentro” es condenadamente fácil, pero lo fácil es difícil: Es tratar a los delincuentes como delincuentes y combatir al fuego con fuego, y esto no se consigue de la noche a la mañana. Como en todo, hay que comenzar por el principio, y el principio es una cuestión política: que la gente señale a los delincuentes con el dedo y diga: Estos son delincuentes.

Condena Política   

La Corrupción carece de sentido del Humor, salvo ciertos cavalieres. Por ello no sabe ni puede defenderse de la vergüenza pública, responderá primero con el silencio y el acallamiento, que para eso controlan los medios. Sólo en segunda instancia serán agresivos con el sarcasmo, la ironía, la burla y la superioridad intelectual. Recurren ahí a “argumentos”: Falacias, calumnias y mentiras. Crecer en un ambiente de silencio es más fácil que crecer a la luz del día, la gente ve juntarse tipos cada vez más impresentables, y las reputaciones se erosionan y derrumban. Las redes clientelares mafioso-delincuenciales-periodísticas son cada vez menos capaces de engañar a una cantidad respetable de la población, a no ser convenzan que todos son lo mismo a punta de machaconas insistencias y de llevar la gente al hartazgo. La Condena Política empieza por decir del pan que es pan y del vino que no es aceite: Si una encuesta dice que para un 40, 50 o 60 % de la población el “Hacer Obra” es tan valioso como “Robar”, pues dejémonos de tonterías y digamos directamente que hay gente que es o Estúpida o Cómplice, y que si esa población es coherente que se deje de bobadas y le enseñe a sus hijitos lo importante que es ROBAR, y les envíe a colegios donde se enseñen estas habilidades. Total, lo que importa son los Valores.

Colofón

En realidad, si fuéramos coherentes, deberíamos dejarnos de lo que en México ya llaman “diatribas semánticas” y lanzarnos de frente a una Operación Manos Limpias de desmantelamiento de argollas y mafias. Pero parece que aun no estamos preparados para semejante grado de desarrollo social, y que la situación deberá empeorar antes de mejorar,  y llegar primero a un punto de crisis insoportable. Que el que tenga Oídos, Vea. Que el que tenga Ojos, Oiga. Y después, que no se quejen.

sábado, 16 de febrero de 2013

CAPACIDAD Y ÉTICA o CONTRA LA FALACIA REVOCADORA


CAPACIDAD Y ÉTICA o CONTRA LA FALACIA REVOCATORIA


(El epíteto de Incapaz) “no es peyorativo ni insultativo, no tiene nada que ver con las cualidades morales. Puede haber un ingeniero muy incapaz y muy correcto moralmente. Eso no tiene nada que ver. " (Luis Enrique Tord)

“No diga usted que son corruptos, eso es un insulto” (Philip Butters)


En las últimas semanas hemos observado una suerte de rebote de la Campaña Memética por el NO en el contexto de la Revocatoria que ciertas argollas han desatado contra la alcaldesa de Lima. Se nota que se han reunido y tratan de reaccionar con argumentación a la argumentación. Saludamos ese loable propósito. Sin embargo, hemos observado grandes exabruptos y un relativismo moral y ético muy peligroso en los argumentos que improvisan. El principal es la afirmación que Luis Enrique Tord verbaliza del siguiente modo y que se ha hecho normal leer en redes sociales como argumento básico de los Revocadores para sacar a Susana Villarán de la Alcaldía Metropolitana, y dice así: El epíteto de “Incapaz” “no es peyorativo ni insultativo, no tiene nada que ver con las cualidades morales. Puede haber un ingeniero muy incapaz y muy correcto moralmente. Eso no tiene nada que ver.”

Falacias revocadoras

Naturalmente, esto, viniendo de quienes viene es una afirmación que no puede tomarse en serio, pues además de poseer diversas características de falacia y manipulación de las reglas de la Lógica, más bien busca una suerte de mimetización entre el Si y el NO que permita mantener la mayor confusión ciudadana posible. Los revocadores apuestan a la estupidez, no a la inteligencia, y eso sólo ya los hace francamente intragables para alguien de mediana inteligencia. Como soy peruano y limeño y NO me chupo el dedo, trataré de mostrarlo:

1.       La afirmación puede retorcerse, es decir: Si las cualidades morales no tienen nada que ver con la capacidad, quiere decir que puede haber administradores muy capaces que pueden ser ladrones, corruptos, violadores, mermeleros y sinvergüenzas. “Eso no tiene nada que ver”. Pero también significa que puedes ser todo eso – de hecho, algunas de estas cualidades adornan a muchos de los promotores del Si - y eso no abona nada a favor de tu capacidad.
2.       Esta proposición trata de colocar un tercio excluido donde no lo hay. Es decir: O eres Capaz, o eres Honesto. No admite las posibilidades intermedias, es decir que puedes ser Honesto y Capaz, o que puedes NO ser ni Honesto ni Capaz.
3.       De acuerdo con (1) y (2), esta proposición implica que “si robas, posees capacidad administrativa”, en tanto que “si no robas, no posees capacidad administrativa”. En este caso los revocadores hacen una identidad entre los términos de ambas afirmaciones, de donde resulta que entre otras consecuencias de este hecho, líbrenos Dios de que la ciudad caiga de nuevo en estas manos, pues ya sabemos entonces en qué entienden ellos que consiste poseer “capacidad”.
4.       Como se supone que desean poner la Ciudad en manos “capaces”, sustrayéndola de las manos “incapaces” que la gobiernan hoy en día (incapacidad que los hechos no demuestran); y cómo hacen una identidad entre “capacidad” y “deshonestidad”; entonces aspiran a que la ciudad sea manejada por gente deshonesta. No creemos que los revocadores se hayan percatado de esta evidente conclusión. Flaco favor le hacen entonces al candidato de comunicore.    

Más falacias revocadoras
Naturalmente, he hecho un primer y limitado nivel de análisis, sostenido en la Lógica de Términos. Si apelamos a la Lógica de Conjuntos, la falacia continúa, pues aunque la Honestidad es un Valor, en tanto que la Capacidad Administrativa es un rasgo cognitivo, y desde esta perspectiva ambos no se relacionan al ser cosas diferentes que están en el mismo nivel de lenguaje objeto; pues da la casualidad que los rasgos cognitivos y los valores si poseen relación. Esta relación se corporiza en los puestos de trabajo. Veamos algunos ejemplos:

a.       El profesor que le enseña a tu hija debe ser capaz en su trabajo, pero a la vez tú esperas que no viole a tu hija.
b.      Asimismo, el sacerdote o pastor de tu Iglesia no debe ser solamente capaz, sino que no debe violar a tu hija.  
c.       El policía debe perseguir con eficiencia al delincuente, pero si recibe coima de él lo dejará libre para seguir asaltándote. Y eso no es ser capaz.
d.      El bombero debe apagar los incendios, no dejar arder los lugares porque recibirá coima de una compañía de seguros.
e.      El médico debe curarte, no enviarte a su clínica que tiene al frente para lucrar con tu enfermedad.
f.        El administrador y/o gerente percibe un sueldo para manejar adecuadamente los ingresos y egresos de una empresa, no para tirarse la plata.

Podemos multiplicar los ejemplos, pero llegamos a la misma conclusión: Para realizar cualquier trabajo se necesita no solamente la capacidad administrativa, sino un nivel de ética profesional y laboral, honestidad y/o decencia. No vemos por qué los cargos de elección deberían ser diferentes, pero los revocadores dicen que sí son diferentes. Hemos escuchado a un comentarista de radio, con programa mañanero diario y evidente partidario de la revocatoria decir que motejar a alguien de “corrupto” es un insulto. Y resulta gracioso que por una parte se diga que decirle “incapaz” a la alcaldesa no es un insulto, sino una característica; mientras que decir “corruptos” a los revocadores sí resulta ser un insulto, más que una descripción de ciertas características que los adornan.

La “estrategia” revocadora
Como los ciudadanos no somos corderitos llevados por las narices por ciertas argollas, mafias y grupos de poder que controlan medios de comunicación, hacemos libre uso de nuestras neuronas, y nos percatamos de las reales intenciones de los revocadores: Así como el Jurado Nacional de Elecciones multa a Susana Villarán por hablar, en tanto que los revocadores pueden decir lo que quieran, como quieran y donde quieran; así tratan de retorcer nuestro sentido ético y moral, tratando de convencernos que decir “incapaz” no es insulto en tanto que decir “corrupto” sí lo es.

Vale decir, tratan de expropiarnos el significado de las palabras, y así controlar nuestro voto. Me parece que creen que los ciudadanos de Lima somos idiotas. Pues NO lo somos. Perdónenme que me moleste, pero me fastidia sobremanera que los revocadores – y cualquier otro, de paso - me tomen por imbécil.




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miércoles, 3 de agosto de 2011

CONSTITUCIÓN, A ESTAS HORAS



“¿Constitución a estas horas? Que lo amarren al señor.” (Ricardo Palma)

Acostumbrados estamos desde la década de los 90 a la desinformación y la manipulación de las agendas políticas, tanto, que a estas alturas ya no nos sorprende que se retire un programa de televisión top en sintonía, que se le niegue a un premio Nobel la posibilidad de tener un programa de TV, que desaparezca la parte noticiosa de una radio como CPN, o que el periodista más respetado del medio no tenga un programa de opinión. Nos da una idea clara de quien manda, y hace que se nos despierten simpatías por el presidente Correa, que recurrió a la legalidad de los tribunales de justicia para salvaguardar su honor, cuando se le acabó la paciencia.

Tampoco sorprende que, a raíz del escandalete surgido en el Congreso por obra y gracia de Santa Marta Chávez – canonizada y expuesta hasta la saciedad por los medios -, las declaraciones de parlamentarios de Gana Perú o miembros del gobierno no sean ni consultadas ni difundidas. Para averiguar qué va a hacer el gobierno los periodistas no parecen tener mejor idea que preguntárselo a sus enemigos o adversarios. La evidente inequidad es indicativa, y según parece, y a pesar de la zurra recibida en las urnas, no se han enterado que cuando esto sucede se potencia la capacidad comunicadora de aquel al que se pretende acallar. La otra tarde escuchaba un conocido programa en una radio local - cuyo lema es “Tu opinión importa” - donde miríadas de radioyentes empleaban su tiempo en preguntar por qué continuaban dándole y dándole con Santa Martha, cuando había tantos otros temas qué tocar, y la única respuesta que los agudos periodistas presentes pudieron dar era que ese era el tema en agenda. Esto hace que uno se pregunte qué entelequia o santo del paraíso se ocupa de establecer dicha agenda, y a quién le pertenecerá la opinión que realmente importa.

Agenda política: Intenciones y temas

En medio de este acre humo parece ser que el tema a invisibilizar esta vez es el de la Constitución del Estado. Como en mi Blog no me pagan por estar, las opiniones que vierto en este espacio son las mías propias, y por eso intentaré ver las intenciones que se traen, así como el tema de fondo, soplando el humo a un lado, a ver si los sufridos peruanos que me honran con su atención pueden contar con algunos de los elementos de juicio que los medios de comunicación les niegan.

Se observa que el general descontento y repudio a la malacrianza de Santa Martha resulta ser bastante acallado, y la sobreexposición de la Santa dice muchísimo del discurso que se está levantando. Parece claro que su intención es echar dudas sobre la legalidad y legitimidad del actual Gobierno, explorando las reacciones de la ciudadanía al respecto. Se trata de condenar a un Gobierno que no ha empezado a funcionar aún, y de hecho esto debería alertar a la ciudadanía respecto a las intenciones de los que pretenden cortar el jamón. El tema constitucional, presentado como secundario como quien mira a otro lado, parece en realidad ser el esencial. Tratemos de verlo con alguna claridad.

Un par de Falacias alrededor de las Constituciones de 1979 y 1993.

Empiezo señalando que no creo en la santidad de la entelequia constitucional. Una Constitución es un instrumento político, si bien fundamental, y por ende cambiarlo cuando es necesario no es cosa que debiera escandalizar a nadie. No es la Palabra de Dios. Los que la mueven lo entienden así, correctamente por cierto, pero al haber varias falacias en juego aquí, resulta importante develarlas. No entraré a mencionar todas ellas. Solamente recordaré que una Falacia consiste en un inadecuado uso de las reglas de la lógica con fines secundarios.

Es así que distinguimos el empleo masivo de la falacia “Post hoc, ergo propter hoc” (Pasó después de esto, luego esto es su causa) respecto a ambas constituciones. Se le adjudica a la Constitución de 1979 la hiperinflación y los desastrosos gobiernos de Fernando Belaúnde y Alan García del decenio 1980 y 1990, en tanto que a la Constitución de 1993 se le adjudica el crecimiento económico y el bienestar general. Curioso y polarizador alegato, bastante limitado en su alcance. Podríamos decir que, dado que el Cometa Halley pasó en 1986 cerca de la órbita terrestre, esto causó la hiperinflación de Alan García. O que el consumo de bacalao por parte del Ingeniero Fujimori causó el golpe de estado del 5 de abril de 1992.

La falacia de la parte por el todo está también aquí. Entiendo que para ciertas mentes lidiar con más de una causa es complicado, pero el simplismo con que se maneja la cuestión aterra. Se adjudica el efecto del crecimiento económico a la Constitución de 1993, cuando según tengo entendido se debe más bien al incremento de los precios internacionales de los minerales, que inyectó e inyecta ingentes fondos a la economía nacional. No encuentro relación alguna entre los precios internacionales y la Constitución del Perú. No creo que la Constitución de 1993 haya impactado tanto en la economía internacional que haya aumentado el precio del oro y la plata, ni me parece que fuera tomada en cuenta en la decisión estadounidense de invadir Irak dos veces, que disparó el precio del petróleo. Esto para dar pequeños ejemplos nomás. Contrario sensu, la Constitución del 79 no parece haber tenido relación con los relativamente bajos precios de nuestros principales productos de exportación en la década de los 80.

La metafísica de suponer que un documento produce inversión no es sostenible y denota pensamiento mágico. En el terreno de la realidad, un documento mandatorio puede tal vez fomentar la inversión, pero hará falta la concurrencia de muchos otros factores para movilizarla en la realidad. Una Constitución, por sí sola, no produce inversión extranjera o nacional. La Constitución de 1933 no produjo el crecimiento económico durante el gobierno de Odría (1948-1956), ni la de 1856 el incremento de las exportaciones de guano durante el Gobierno de Ramón Castilla. Cualquier historiador o economista con medio dedo de frente acudirá al agotamiento de los campos europeos y al redescubrimiento de las propiedades del guano en el siglo XIX; o al aumento del precio de los minerales debido a la Guerra de Corea (1950-1953). Acudir a las cartas constitucionales de aquellos días resulta improcedente por lo absurdo. Tampoco es que los papeles no puedan contribuir. Las Leyes de Fomento pueden aprovechar de las coyunturas económicas internacionales, pero no las determinan.

Un par de falsedades alrededor de las constituciones de 1979 y 1993

Una falsedad es distinta de una falacia. Producto del engaño premeditado o del error, la falsedad es simplemente decir – según el camarada Aristóteles – de lo que no es que es, o de lo que es que no es. Con el afán de equiparar ambas Constituciones en cuanto a su origen, se dice que las dos fueron producto de Dictaduras, y aquí es claro que se trata de equipararlas como si ambas fueran producto del mismo proceso, o cuando menos del mismo tipo. Como no nos gustan las falsedades, procederemos a recordar las circunstancias históricas para ambos casos, y ver por qué no son equiparables.

En 1978 el gobierno de la Fuerza Armada en su segunda Fase, liderado por el General Francisco Morales Bermúdez, se caía. Sin el innegable apoyo popular y la legitimidad de la que sí gozaba el gobierno del General Juan Velasco Alvarado, el gobierno estaba cercado por los conflictos sociales y políticos. “Abajo la Dictadura” era el lema más socorrido en aquellas épocas. El Paro del 19 de Julio de 1978 puso de rodillas al gobierno, que se echó a buscar con desesperación salidas políticas. Fue así que a los pocos días del Paro decidieron convocar a elecciones, primero constituyentes y luego generales, a fin de sacar a las Fuerzas Armadas del horno en que se estaban quemando. La Constituyente de 1979 nace de este proceso, y fue dirigida por un político de polendas, Víctor Raúl Haya de la Torre, ducho en la negociación política y hábil en el logro de consensos. Vastos sectores del Perú fueron representados, lo que le dio una alta legitimidad, y se desarrolló en el contexto de la realidad política de un gobierno incapaz de sostenerse, pero que estructuraba una salida política coherente. Los constituyentes de entonces gozaron por ende de mucha libertad para elaborar la Constitución, incluso al extremo de devolver las “correcciones” que Morales Bermúdez pretendió imponer, y que no pudo.

En 1992 el gobierno de Alberto Fujimori era producto del golpe de estado del 5 de Abril. Y pretendía no irse, sino quedarse. La presión interna era baja, pues la clase política de entonces hacía agua debido al desgobierno económico y la presencia de Sendero Luminoso y el MRTA. Desde afuera del Perú, en cambio, la OEA (Organización de Estados Americanos) – caja de resonancia de la Secretaría de Estado de Estados Unidos - presionaba hacia una salida política que preservara cuando menos una apariencia de democracia. En este contexto es que la dupla Fujimori – Montesinos decide convocar a un Congreso Constituyente para salvar la faz empleando el evidente descontento del pueblo peruano en referencia a la situación económica y social para conseguir una suerte de legitimidad que les permitiera continuar en el gobierno. La Constitución de 1993 fue ratificada por muy poco en un referéndum destinado precisamente a darle esa legitimidad, aunque algunos dicen con fraude electoral. De esto no sabemos, pero lo cierto es que dicha Constitución permitió instrumentar un acuerdo entre el poder político y el poder económico. Y esto era posible porque el gobierno no solamente no se iba, sino que reajustaba las cosas para quedarse con la mayor cantidad de poder posible. No se les puede negar que demostraron mayor habilidad que la de la clase política tradicional en esta tarea.

El Interés por sostener la Constitución de 1993

Cuando yo era chico, mi santa abuela me decía que me fijara en los intereses antes que en las palabras. De acuerdo a esta cuerda máxima política, podemos ver que cuando dicha Constitución fue elaborada, lo que se trataba era de darle una base de gobernabilidad al gobierno surgido del golpe de estado. No era el caso del Documento de 1979, donde el muy desgastado gobierno saliente no consiguió imponer una sola de sus condiciones. Vale decir, aquí el fujimontesinismo hizo lo que se le vino en gana, y lo esencial y central de esta Constitución fue el pacto económico y social que se estableció entre el fujimontesinismo y los poderes facticos. Ojo que en todo pacto hay acuerdos, y el hecho de hacer pactos y acuerdos no es necesariamente negativo. Pero el toma y daca de este pacto, apenas disimulado hoy en día después de las pasadas elecciones, era, para decirlo en simple, el poder político a cambio de mayores ganancias. Te elimino la oposición a cambio de que me financies. Esto era posible, desde que el gobierno fujimontesinista tenía la sartén por el mango, y podía imponer condiciones, como de hecho lo hizo.

Salta a la vista que este Pacto no fue el de la Moncloa, ni nada parecido al Acuerdo Nacional de hoy en día. Tenía ganadores y perdedores, y los perdedores estaban fuera del pacto. Se hizo a espaldas de la ciudadanía para reconfigurar y sostener un modelo económico y social de concentración de riqueza y exclusión social y política de las mayorías que el Gobierno de Velasco, la irrupción de las izquierdas y la guerra interna habían puesto en serio riesgo. Durante siete años (1993 – 2000) la trama del poder expresada en esta Constitución fue sostenible tanto en lo político como en lo económico, a costa de la más evidente y mendaz corrupción y concentración económica que el estado republicano vio jamás. Además permitió la estructuración de una dictadura civil de nuevo cuño, basada en el chantaje a los Poderes Fácticos, y en la que algunos alcanzaron pingües beneficios. Al venirse abajo la dictadura por el peso muerto de la corrupción y los costos que a ésta se vinculan, quedó supérstite, flotando en el esquema previo, el viejo pacto entre la clase política y los poderes fácticos, pero sin los vínculos que Montesinos había conseguido establecer y que una vez caído el gobierno dejó al Estado en situación de “default” frente a los poderes fácticos.

El Pacto en la primera década del nuevo siglo

El Pacto entre el gobierno y los poderes fácticos se vino abajo con el calateo y deslegitimación de la entraña corrupta del régimen fujimontesinista. Todos sabemos qué pasó ahí y cómo al final se resolvió, a medias, la crisis política. Tras la pequeña primavera democrática de Paniagua, con el Presidente Alejandro Toledo se trató de rearmar el pacto, en esta ocasión a favor de los poderes fácticos, que a partir de aquí, liberado de sus compromisos con Montesinos y Fujimori, empezó a tener una vez más la sartén por el mango, y en bastante mejores condiciones que antes de 1993. El gobierno de Toledo resultó cooptado, y se siguió con el business as usual, lo que se expresó en gestos para la platea – como el retiro de la firma de Fujimori de la Constitución de 1993 – y el mantenimiento del Pacto, aunque con modificaciones importantes en la trama del poder.

La irrupción del Partido Nacionalista Peruano y de su líder Ollanta Humala reventó el esquema, como era lógico. Tras las elecciones de 2006 quedó patente que la garantía de que dicho Pacto se mantuviera era la constitución de 1993, en especial en la parte correspondiente al orden económico, que garantizaba las ganancias. Ello desató la competencia entre los diversos grupos de la clase política tradicional para ser el agraciado con el reparto de la torta, fortalecido por el sistema del ballotage. Como sabemos, dicha lotería política la ganó el Apra de Alan García, y con ellos fue que los poderes fácticos negociaron y renegociaron un reparto de la torta hasta las últimas elecciones políticas. Los tejemanejes de Alan García, aunados con el crecimiento y desarrollo de la opción política de Gana Perú, determinaron el colapso relativo de este acuerdo representado por la Constitución de 1993. En las elecciones pasadas el fujimorismo redivivo intenta nuevamente reconquistar la posición política hegemónica para replantear el reparto de la torta según los esquemas de la década de los 90, y aunque consigue imponerse en primera vuelta, no consigue ganar la Segunda, gracias a la acción militante de Gana Perú y de la Derecha Liberal y Democrática. Y aquí estamos.

Lo que importa no es la Constitución, es el Pacto

Que haya Pactos y Acuerdos entre los diversos poderes no es precisamente una excepción, es la regla. El chiste es que tal Pacto considere todas las partes. La exclusión de sectores importantes quita gobernabilidad al esquema política, y por ende amenaza el crecimiento económico. Cuando las cosas cambian, los pactos cambian, y de eso no hay por qué escandalizarse, que precisamente para eso sirve la Democracia. La Constitución de 1993 es el mascarón de proa, lo que realmente importa no es el título del papel, lo que cuenta es el Pacto que un Gobierno que aspire a sostenerse en el Poder debe establecer de hecho con los Poderes fácticos. Hasta ahora la fuente del Poder Político ha sido el usufructo patrimonialista del Estado por parte de las argollas de turno, y con esas argollas es que los Poderes fácticos han estado negociando. Víctima Toledo, Testigo Alan. Pero este estilo de Pacto ha llegado a su fin con las últimas elecciones, porque el contrapeso político hoy en día puede ser – aún no lo es plenamente – el Poder Ciudadano expresado en un Estado de Todos, no en un Estado propiedad de una casta política, que es lo que el Fujimorismo trataba – y aún trata - de reorquestar, y que sin duda fue uno de los factores que determinó que perdieran las elecciones. Hoy en día vemos la desesperación con la que el Fujimorismo redivivo trata de recuperar algún sector del mango de la sartén para así reconfigurar por una parte una alianza con algunos Poderes Fácticos; y por otra ponerse a la cabeza de una alianza de derechas. La composición del gabinete y de las alianzas políticas evidencia en la actualidad estos hechos.

Todo esto genera dos preguntas: ¿Cómo reaccionarán los diferentes Poderes Fácticos? La otra es ¿Qué hará la Derecha Liberal y Democrática? Las apuestas parecen estar alrededor de un nuevo pacto entre el Poder Ciudadano y los Poderes Fácticos, de Crecimiento con Inclusión, y su centro es el Gabinete Ministerial, donde están representados, con el arbitraje y muñeca del Presidente de la República y su Primer Ministro. Otras apuestas giran alrededor del Congreso, desde el cual los malcriados acontecimientos protagonizados por el fujimorismo recalcitrante el día de la Toma de Posesión se dirigen a crear una Oposición Caníbal, posible única salida que visualizan les puede asegurar algún nivel de supervivencia política. Poca imaginación demuestran, según entiendo. Dudo que amplios sectores obedezcan el artificial canto de sirena, y se alineen detrás del fujimorismo.

El tema constitucional

Si bien un programa como el de la Hoja de Ruta no implica para nada renunciar al objetivo político de fondo, resulta obvio que no es el rótulo del cambio constitucional la piedra de toque. Lo es el novísimo Pacto entre los Poderes Fácticos y el Poder Ciudadano dirigido al logro de Crecimiento con Inclusión. El Presidente de la República manifestó en una entrevista que no importa el color del gato, con tal que cace ratones. Representantes de grandes sectores económicos en nuestro país parecen dispuestos a pagar una factura que asegure sostenibilidad y gobernabilidad. Esto para nosotros es indicio de un pragmatismo político que no ha renunciado a los principios, pero que, como buena política, debe acomodarse a las realidades.

Hay diversos aspectos constitucionales que deben ser resueltos, en la medida que aspiramos a que nuestra nación tenga un Estado que la represente, y donde los diversos intereses puedan convivir en paz.

Colofón

Lo trascendental de las elecciones que pusieron a Gana Perú en el Gobierno no es que ahora el pacto pueda ser replanteado en el sentido que Alan García le dio, sino que el tipo de tablero ha cambiado. Se ha dicho hasta la saciedad en los dos últimos decenios que para repartir hay que crecer – la famosa política del chorreo -, y más bien la nueva lógica del momento político, económico y social actual es que para crecer hay que repartir. En Política práctica, no hay gobierno alguno que no quiera que el país crezca económicamente. El tema es que este crecimiento necesita de gobernabilidad, y la gobernabilidad democrática es incompatible con Pactos como el expresado en la Constitución de 1993 en su momento. La acción del fujimorismo militante de la actualidad ciertamente no aspira a asegurar la sostenibilidad de un modelo de crecimiento, y menos aún de crecimiento con Inclusión. De hecho lo que parecen querer fuera de las justificaciones y declaraciones es que la Inclusión fracase y que la Economía no crezca. Y un sector de la Prensa y los Medios les acompaña en esto. Vivir para ver. Y hasta la próxima.

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miércoles, 20 de abril de 2011

FALACIAS POLITICAS - Cuatro


Una pequeña cuestión previa, atendiendo a que algunos me han escrito confundiendo mentira y falacia. Como dijimos antes, una cosa es la mentira o la ignorancia, que afectan a las proposiciones en sí mismas, una por una; y otra distinta es la estructura del razonamiento, que afecta a todo el conjunto. En el primer caso, una proposición puede adquirir valor de verdad o valor de falsedad. Ejemplo: “Lucharé contra la corrupción con todas mis fuerzas” (Vladimiro Montesinos). En el segundo hablamos de una forma más elaborada de manipulación, la falacia, que afecta a todo el proceso de razonamiento, donde puede que las proposiciones sean verdaderas, pero el razonamiento es falaz, es decir, inválido.

Por cierto, hay una forma de proposición sutil y medio diabólica, la paradoja, donde la verdad y la mentira se encuentran equilibradas. La ilustra muy bien la conocida paradoja del mentiroso: Todos los cretenses son mentirosos (Un cretense). También la hemos visto en acción últimamente.

Pero sigamos con las Falacias. Todo razonamiento posee premisas y conclusiones. Las primeras son las suposiciones de las que se extraen las segundas, siguiendo ciertas reglas específicas. En las tres primeras partes hemos tratado de las Falacias de las Premisas. En esta cuarta entrega nos concentraremos en las Falacias en las Conclusiones.

4) Falacias de coherencia

Para que el razonamiento sea válido, la conclusión alcanzada debe desprenderse lógicamente de las premisas. Si hay una falla en esta conexión, se cae en un error de coherencia lógica.

a) Primera variante: “No distinguir entre casualidad y causalidad”

Si vemos un fenómeno A (una crisis, una quiebra, un terremoto, una devaluación, lo que sea), y luego otro fenómeno B (desempleo, hambruna, inflación, etc.) podemos pensar que A es la causa de B. Eso no es siempre tan evidente como quisiéramos. En el mundo de las ciencias físicas las causas son mucho más evidentes, pero en las ciencias sociales las relaciones no son tan sencillas, y los “expertos” pueden discutir sobre el “origen” o “causa” de algo durante años. Y no digamos en Política.

Debemos analizar otras explicaciones: por ejemplo, que los acontecimientos simplemente sucedieron a la vez, o uno detrás de otro, pero no están relacionados entre sí. También es una falacia común querer ver relaciones donde no las hay.

• Se dice que los programas de dibujos animados o caricaturas se deberían prohibir por el gran contenido de violencia que tienen, y que series como Los Simpson, Pokémon, etc., representan un gran deterioro para la niñez y la juventud… La falacia consiste en este caso en dar por hecho que las caricaturas causan el “deterioro” de la niñez y la juventud. Si hay un “deterioro”, podría deberse a otras causas, no necesaria ni solamente a las caricaturas. ¿Será por la falta de educación? ¿Tema de Valores o Consumismo? ¿Violencia doméstica? ¿Será por una sola causa, o serán muchas?

.. El día siguiente a las elecciones del 10 de abril bajaron los índices de la Bolsa de Valores de Lima. Se atribuyó este hecho a los resultados electorales, con rapidez y harta ligereza e irresponsabilidad, en una muestra del razonamiento falaz Post hoc, ergo propter hoc (Paso después de esto, entonces lo anterior es la causa). Luego nos enteramos que esta baja había reflejado la baja producida a la vez en los principales mercados mundiales, pero la falacia ya quedaba instalada.

b) Segunda variante: “Selección de casos”. En otras palabras: “Recordar los aciertos, ocultar los fallos”.

• Un ejemplo clásico, de libro de texto: mucha gente cree que algunos acontecimientos (muerte de celebridades, accidentes de aviación, etc.) se dan en rachas de tres en tres… pero como siempre hay acontecimientos de ese tipo – es decir, la gente se seguirá muriendo porque así funciona la naturaleza; los aviones son de fabricación humana, piloteados por humanos, falibles desde cualquier perspectiva, etc. -, es matemáticamente posible que ocurran eventos cercanos entre sí, o “en rachas”, por simple estadística… pero la falacia prevalece, a todos los niveles.

• Otro caso típico: los sueños “premonitorios”. Algunos sueños se convierten en realidad… pero nadie recuerda los muchos sueños que no se cumplen.

• Lo mismo vale para los “adivinos”, que son tan populares al inicio de cada año, así como en época electoral. Vaticinan tantas cosas y con tal vaguedad, que algunas terminan por cumplirse… pero nadie recuerda al año siguiente todas las profecías fallidas. Por cierto, ¿Por qué nadie dice nada de las profecías de Nostradamus… pero las que no se cumplieron?

c) Tercera variante: “Petición de principio”.

La falacia es suponer que algo está demostrado o es cierto cuando no lo es, o considerarlo “probable”, aun cuando hay muchos indicios que apuntan a lo opuesto, y a partir de ahí razonar. Es decir: no se puede, desde un punto de vista lógico, asumir algo como cierto para luego pretender demostrarlo.

En el Perú hay una variante muy conocida, empleada por los periodistas de prensa escrita y hablada: “el beneficio de la duda”: “Concedamos el beneficio de la duda”.

Un concepto como “beneficio de la duda” es aplicable al derecho (“todos se consideran inocentes hasta que se demuestre lo contrario”), pero en otros ámbitos es totalmente ilógico. Por lo general, se usa como escape ante una realidad incómoda, asumiendo una actitud de avestruz, sabiendo de antemano que algo va a fracasar pero sin decirlo abiertamente, conservando la última esperanza, siendo “educado”, otorgando “el beneficio de la duda”.

• Un ejemplo interesante puede ser lo que ocurre con las ofertas electorales. Keiko Fujimori ofrece que no liberará a Alberto y que personalmente liderará la lucha contra la corrupción. Ollanta Humala señala que no tocará los fondos de pensiones para financiar Pensión 65. Si desde los titulares periodísticos se dice se niega directamente la posibilidad y se dice que esto no será así, de sopetón y sin vaselina, entonces estamos ante una falacia de petición de principio. Naturalmente, al margen de los intereses en juego, podemos o no asumir que se dice la verdad en ambos casos o en uno de ellos o en ninguno, con lo que el tema se traslada a la credibilidad de uno y otro, que es el tema real a debatir. A no ser, claro, que o que se desee es minar dicha credibilidad, que parece ser la intención.

d) Cuarta variante: “No hay otra explicación”.

Es una variante de la “falsa disyuntiva”. Si no se puede demostrar que algo es verdadero, se concluye que es falso. O viceversa: si no se puede demostrar la falsedad, se concluye que es verdadero. En ambos casos, se “olvidan” otras explicaciones posibles.

• Un caso típico: mucha gente atribuye a fantasmas cualquier ruido, sombra, etc., que se sale de lo común… simplemente porque no puede encontrar otra explicación. Como decía Tácito: Todo lo desconocido lo reputamos magnífico.

• Un sacerdote mexicano, vía internet, habla del santo mexicano Juan Diego, “…cuya existencia está probada históricamente (debido a que no hay) ninguna prueba fidedigna de su no-existencia. Si se trata de negar existencias sin dar pruebas, yo también puedo negar que existió Colón” Dicho sea de paso, usó esta sintaxis, Dios nos guarde. Pero aparte de la forma, se observa una falta absoluta de coherencia lógica.

e) Quinta variante: “Ver el árbol y olvidarse del bosque”.

Está muy relacionada con el tipo de falacia anterior. Aquí el error es fijar la atención en una muestra del universo y concentrar todas las energías en él, olvidándose de todo lo demás. Es muy común que se use esta falacia para defender intereses específicos.

• Por ejemplo, la manera en que INEI mide el desempleo. No considera desempleados a los sub-empleados o a los que trabajan en la economía informal. Con ello, se fija en un fragmento de la realidad y la presenta como la pintura completa, “mejorándola” o “empeorándola” según la circunstancia o la conveniencia del momento.

• Las estadísticas de los índices delictivos en Lima en algunos casos parece que estuvieran bajando… pero se mide la delincuencia total tomando en cuenta solamente dos tipos de delitos: robos de autos y homicidios. Luego se asume, haciendo trampa, que todos los demás delitos se comportan como esos dos… ¿Es lógico que los robos a casa habitación, a transeúntes, fraudes, lesiones y violaciones se comporten como los robos a autos y homicidios? Evidentemente no. Es un agujero lógico inmenso, que encubre evidentemente la inoperancia policial.

- Los organismos internacionales y nacionales cuando miden la pobreza se fijan en indicadores, lo que siendo correcto metodológicamente puede llegar al ridículo si consideramos que puede haber discrepancias en el número de pobres en el Perú de varios millones de personas, por ejemplo si asumimos que una persona que gasta 50 céntimos por encima de la línea establecida por los expertos, ya no es pobre ...

Si nos tomáramos esto como una tarea, podríamos coleccionar algunas afirmaciones de este tipo de entre los medios de comunicación, para poder ilustrar esto. Les propongo este ejercicio, y hasta la próxima.

martes, 19 de abril de 2011

FALACIAS POLITICAS - Tres

Continuando con nuestro estudio, pasaremos a otro tipo de Falacias Políticas.

Algunas falacias no pretenden atacar ni distraer, sino confundir, mediante la distorsión de una parte del razonamiento. A veces, se recurre a la distorsión por mala fe; a veces, por ignorancia.

3) Falacias de distorsión

Aquí se cae en el error de deformar la tesis o sus consecuencias, para convencernos de una u otra postura, en general la contraria.

a) Primera variante: “Falsa disyuntiva” o “falsa dicotomía”.

Es pariente cercana de un tipo de falacia de distracción, la de consecuencias adversas. Aquí se trata de presentar dos o tres posibles alternativas, como si el universo de opciones se redujera solamente a ellas. Cuando son dos hablamos de “falsa dicotomía”. Es la favorita de los dictadores y populistas.

Con ella hay que tener muchísimo cuidado: A veces se pretende justificar esta falacia con el siguiente argumento, a todas luces fuera de contexto: “O estás embarazada, o no lo estás. No puedes estar medio embarazada”. Pero el estar embarazada es una dicotomía verdadera, como los binomios blanco/no blanco, vivo/muerto o gobierno/oposición (no hay tercera opción). La vida real es mucho más complicada que estos simples esquemas, que aunque existen son mucho menos importantes que lo que parecen.

• La famosa frase o eslogan tan popular en los setentas: “Patria o Muerte”. La realidad es reducida a dos opciones: ser patriota o morir… no hay medias tintas, dando por hecho que todos los críticos de quien sostuviera estas posiciones eran antipatriotas. Dicho sea de paso, una anécdota curiosa con la frase: Un grupo de campesinos bolivianos escuchan la frase en cuestión ¡Patria o Muerte! Tras mirarse entre sí y tomar una rápido decisión contestaron a una sola voz, muy lógicamente: ¡Patria!

• George Bush, cuando anunciaba su guerra contra el terrorismo: "O están con nosotros, o están con los terroristas". Naturalmente, con esto pretendía tener carta blanca con la mal llamada “ley patriota”, que conculcó muchas de esas libertades de los que los estadounidenses se sienten, con justicia, tan orgullosos.

.. Mario Vargas Llosa popularizó la famosa frase “Elegir entre el Cáncer y el SIDA”. No sé si habrá algún asidero en lo dicho, pero que es falacia, es falacia.

b) Segunda variante: “Falsa analogía”

A veces se recurre a analogías para ilustrar una tesis. Y puede ser. Pero a veces la analogía no es válida.

• Un ejemplo que ilustra dos tipos de falacia a la vez: Algunos izquierdistas autoritarios y nostálgicos del pasado llevan años y años diciendo lo siguiente: “O estás a la derecha (capitalismo) o estás a la izquierda (socialismo), en política no hay centros, es como una carretera: no puedes ir por en medio”… En primera, es un ejemplo de “falsa disyuntiva”, porque se olvida (o se ignora) que existen otras alternativas políticas, como la Social Democracia, la Tercera Vía o la Democracia Cristiana. Además, es una “falsa analogía” porque la derecha/izquierda de una carretera no se parece en nada a la derecha/izquierda de la política.

.. Hay ocasiones donde el empleo de esta analogía ilustra la profunda ignorancia de quien la emplea. Un ministro del régimen aprista dijo en una ocasión, muy suelto de huesos: “Renació de sus cenizas, como el Gato Félix”. Naturalmente, si no se sabe, lo mejor es quedarse callado, lo que en este caso, como vemos, no ocurrió.

c) Tercera variante: “Generalización”

Se argumenta falsamente que toda la realidad puede ser explicada a partir de un solo caso, o bien de una muestra no significativa de casos.

• Un preso por problemas de homonimia, saliendo de la cárcel: “ahora ya podemos confiar en el sistema judicial peruano”… pasando por alto que a diario se comenten muchas injusticias, que no cambian por la liberación de una persona. Pero lo que la persona desea es expresar su agradecimiento al Juez que lo liberó.

.. Una forma común es cuando el Presidente o los Ministros inauguran una obra, indicando que ésta es la prueba de una política dirigida a tal o cual objetivo … pero una golondrina no hace el verano. Los colegios mayores, por ejemplo, se han publicitado como una solución al problema de la calidad educativa, cuando lo cierto es que solamente ayudarían a una fracción mínima de los estudiantes peruanos.

d) Cuarta variante: “Exageración hasta la ridiculización”

El argumento que se quiere combatir es deformado hasta el ridículo, con la idea de quitarle validez.

• En el plan de gobierno de un partido – no digo cual, pero mis lectores pueden fácilmente reconocerlo - no se habla de estatización ni en una sola ocasión. Sin embargo se le busca significados ocultos a la palabra “nacionalización” para hacerle creer a la gente que eso significa estatización.

.. Cuando se dice de determinada persona que es un genuflexo y que se arrodilla frente a los intereses de los Estados Unidos, Venezuela, u otro país, es evidente que esa persona no necesariamente está “arrodillándose”. Naturalmente se emplea el término para ilustrar ridiculizando.

e) Quinta variante: “Lenguaje prejuiciado”

La idea es salpicar el discurso con palabras que conllevan cierta carga emotiva, que dicen una cosa pero sugieren otra. En terminología nacional: “hacer la finta”.

• Cuando se emplea términos para referirse a nuestro vecino del sur como “el Caín de América”.

• Este anuncio de George Bush fue muy ilustrativo: “EE. UU. ha iniciado una cruzada contra los malhechores...”. La palabra “"cruzada" conlleva la idea de guerra religiosa, involucrando sentimientos religiosos muy profundos.

f) Sexta variante: “Maniqueísmo radical”

Se trata de atribuirse a sí mismo todo lo bueno, y de achacar al otro todo lo malo, sin tonalidades intermedias.

• Otra frase de Bush: "Es la lucha del bien contra el mal"... parafraseando: nosotros somos los buenos y merecemos vivir; ustedes son los malos y merecen ser destruidos.

• El discurso actual que separa las opciones “democráticas” de las “no-democráticas”, atribuyéndose el periodista o político la propiedad del concepto democracia, negándoselo a su adversario.

g) Séptima variante: “Deshumanizar”.

La idea es negarle al otro el estatuto humano, denigrarlo de tal forma que cualquier defensa sea insostenible. Abrumarlo con calificativos y epítetos hasta ahogarlo. Esto también se puede hacer contra instituciones. Lo usan también los dictadores y extremistas. Y por desgracia demasiados peruanos al referirse a los miembros de las clases sociales bajas.

• Los discursos políticos en general tienden a ser bastante maniqueos, pero el experto nacional al respecto indudablemente es el APRA con su SEASAP: “Sólo el Apra salvará al Perú” … de entrada, todos los defectos posibles son atribuidos a sus rivales políticos. Esto impide un mínimo razonamiento y dificulta la negociación, porque se cae en el fanatismo.

• Cuando se emplea sistemáticamente contra un pueblo, es presagio de guerra y genocidio: los militares estadounidenses se referían a los vietnamitas como “monos amarillos”, negándoles la condición de seres humanos y justificando así las masacres contra civiles.

..Una variante es denostar a un grupo humano como ignorante, malvado o con malas intenciones per se, como por ejemplo los homosexuales, indígenas o ecuatorianos, para justificar sentimientos de homofobia, racismo, patrioterismo o exclusión.

h) Octava variante: “Pregunta maliciosa”.

En términos comunes: “todo o nada”. Es una variante de la “falsa disyuntiva”. Se pide definir la postura propia ante un argumento (o un bloque de ellos)… pero resulta que es falso o lleva implícita una acusación.

• Durante el gobierno de Alejandro Toledo se le planteó vacarlo como amenaza, o que renunciara. Esta disyuntiva, planteada por sus rivales políticos, lo dejaba sin opciones: Si daba un “paso al costado” es porque él mismo se sentía incapaz de gobernar, y si no ... es porque es altanero, inconsciente y está alejado del pueblo.

.. “¿Está usted a favor o en contra de negociar?” Si se dice que Sí, se le tildará de débil, mequetrefe y falto de carácter, si dice que No, de antidemocrático, dictador y chavista. ¿De quiénes estamos hablando?

.. En estos días en los que GANA PERÚ plantea una reforma de su Plan de Gobierno, algunos lo acusan de débil y sumiso por aceptar el cambio, y son los mismos que lo acusarían de prepotente y autoritario si no lo hace.

Con esta entrega completaríamos – incompletamente, qué paradoja – las Falacias que se refieren a las Premisas. A partir de la próxima entrega hablaremos de las Falacias que se refieren a las Conclusiones.

Si nos tomáramos esto como una tarea, podríamos coleccionar algunas afirmaciones de este tipo de entre nuestra clase política, para poder ilustrar esto. Les propongo este ejercicio, y hasta la próxima.

Viene de FALACIAS POLÍTICAS - dos: http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2011/04/falacias-politicas-dos.html

lunes, 18 de abril de 2011

FALACIAS POLÍTICAS - Dos

Continuando con nuestro pequeño estudio, pasaremos a mirar otros tipos de Falacias Políticas. Ahora nos concentraremos en las falacias que suelen usarse no sólo para lanzar ataques personales contra un adversario, como en el caso de las falacias ad-hóminem que ya vimos, sino también como forma de defensa.

2) Falacias de distracción

El mecanismo de este segundo tipo de falacias es simple: se alega algo que no tiene relación directa con el tema que se discute, para distraer la atención, no tocar los temas importantes, y llevar la discusión a otro campo.

a. Primera variante: “Consecuencias adversas”

Este tipo de falacia es muy simple: se trata de crear miedo o mejor aún, jugar con el pánico, presentando las consecuencias adversas que se podrían presentar, para con ello lograr convencer. Tales consecuencias adversas nunca son demostradas, simplemente se les menciona para asustar, para jugar con los temores ocultos.

Ejemplos:


  • Cuando una opción política es vista como peligrosa para el statu quo de los grupos dominantes. Se le llama a veces satanización, pero ella se dirige más bien hacia las personas. En las presentes elecciones presidenciales se emplea contra un candidato - adivinen ustedes quien - señalándose “lo que podría ser su gobierno”.
  • Cuando el Ministerio de Economía decide acelerar una reforma fiscal que aporte fondos para cubrir los gastos corrientes del Estado … el gobierno amenaza con el desastre si no hay reforma fiscal. No se exploran otras opciones, simplemente se amenaza con el caos, con que no habrá con qué pagar a policías, maestros, médicos, enfermeras, etc.
  • Un buen ejemplo es lo ocurrido con el Impuesto a las Transferencias Financieras. Los grupos de poder financieros aseguraron en su momento que causará el retraimiento de la actividad económica, la corrida de capitales y un “pánico” financiero ... no se analiza ni se discute, simplemente se asusta. El quid de la cuestión estaba en que ese Impuesto permitía controlar las operaciones financieras de las grandes empresas y ver si eran cierto lo que ellos decían en sus estados financieros.


b. Segunda variante: “Victimización”

Aquí se trata de despertar compasión, respeto, misericordia, etc. Cualquier emoción, siempre se considera mejores que el razonamiento, pues una emoción no necesita demostrarse y sirve para impresionar a los demás. Es la inversa exacta de la falacia ad-hóminem: se trata de involucrar a la persona que emite el argumento. Es uno de las falacias favoritas de los políticos tradicionales para manipular a la opinión pública.

Ejemplos:


  • Durante el gobierno de Alejandro Toledo, Eliane Karp fue acusada de aprovechar de su puesto público para pagar planillas de más a sus amigos. Ella alega que sus acusadores son “machistas” y que la atacan “por ser mujer”… pero no habla de los gastos en planillas.
  • Otra de las defensas de Eliane era: “son unos pituquitos de Miraflores que están contra mí porque defiendo a los indígenas y afroperuanos”… pero sigue sin explicar el asunto de las planillas.
  • Cuando el Presidente de Aerocontinente fue apresado como sospechoso de estar involucrado en narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, se defendió diciendo que era “un preso político” y un “chivo expiatorio”… pero nada dijo de las pruebas en su contra.
  • Cuando se le preguntó a Kouri - sí, ese del videíto - de dónde salió el dinero que Montesinos le entregó, alegó que “es dinero para comprar un camioncito que servirá para entregar alimentos a los pobres”… pero no explicó el origen del dinero.

c. Tercera variante: “Populismo”

La falacia consiste en desechar un argumento simplemente porque no le gustaría a la mayoría. O decidir algo, no con razones, sino atendiendo a la popularidad.

Ejemplos:


  • Imaginemos que en el tema de Transgénicos se diga - y se dirá, no se preocupen - que los cultivos transgénicos permitirán una mayor producción de alimentos para las grandes mayorías ... pero el problema no es ese sino la conservación de los ecosistemas.
  • Otra variante es subirse al carro emocional en el que se ubica la mayoría de la gente, "exigiendo" la pena de muerte para los violadores de niños ... aunque está claro que no se puede hacer, pero resulta eficaz para distraer a la opinión pública y hacer creer que algo se hace.
  • Hacer "encuestas" en la calle y presentarlas como si fueran la opinión popular. Esto solamente puede ser real cuando la población está bien informada, y sabe de lo que se trata. Decía el teórico Ikram Antaki: no me digas qué opinas, dime qué sabes… por lo tanto, pedir la opinión de gente no informada es un mero truco para sostener una opinión y hacerla pasar por verdadera. El periodismo recurre a esto constantemente a fin de crear un “paisaje de fondo” a favor de una corriente que se desee defender, o atacar a otra. Las encuestas de calle y ciertas encuestas publicadas en medios escritos también cumplen con estas características.

d. Cuarta variante: “Señalar a otras personas”.

El objetivo es hablar de otras personas y demostrar que ellas hacen lo mismo que nosotros, y sin embargo no son señaladas. Hay una expresión nacional al respecto: Todos tenemos rabo de paja. Y en términos bíblicos: Fijarse en la paja en el ojo ajeno, y no en la viga del propio.

Ejemplos:

  • Un ejemplo antiguo y muy burdo, pero efectivo, fue la culpabilización del incendio de Roma hecha por Nerón a los cristianos, que tuvo el efecto de distraer la atención y evitar el levantamiento de los ciudadanos romanos contra el emperador.
  • El Presidente de turno por lo general emplea esta falacia, culpabilizando al anterior gobierno de no hacer lo mismo que él no hace. Toledo lo dijo de Fujimori, Alan de Toledo, y patatín. … pero siguen sin hablar de los problemas que ellos tienen.

e. Quinta variante: “Ocultar información”.

El método es defender una postura, pero sin mencionar todos los elementos, “olvidando” información comprometedora que invalida la postura.

Ejemplos:


  • • Hace unos años, el ex-Presidente de la Región Lima, Jorge Mufarech señaló que sufrió abuso por parte de una policía, pero no mencionó nunca que su vehículo estaba mal estacionado. Ello, que contradice su declaración, es cómodamente olvidado y no mencionado.
  • Los Tratados de Libre Comercio con diversos países son publicitados únicamente en función de sus ventajas, olvidando cómodamente sus desventajas en Salud, Medicamentos, Biodiversidad y Agricultura. No es que se discutan esos temas, es que simplemente no se publicitan.

f. Sexta variante: “Dogma o argumento de fe”.

El argumento favorito de los papás que no saben lo suficiente para responder las preguntas de los niños, o que no quieren hacerlo: “eres muy pequeño para entender” / “cuando crezcas entenderás” / “no lo entenderías”. En el fondo, siempre se trata de lo mismo: considerar al interlocutor como una persona incapaz de razonar. Es propio de ciertas jerarquías no demasiado inteligentes de las diversas Iglesias o Partidos Políticos.

Ejemplos:


  • Alan García decía que es inocente porque el Poder Judicial no lo había condenado … pero el Poder Judicial no lo condenó porque sus delitos - reales o supuestos - prescribieron, así que en realidad no ha sido declarado inocente.
  • Los sucesivos ministros de Economía han recurrido constantemente a las cifras para decir que la economía está así o asá .... pero luego “sinceran las cifras”.
  • Diversos Ministros de Salud dijeron en su momento que la píldora del día siguiente es abortiva ... porque la Iglesia Católica así lo dice.

g. Séptima variante: “Argumento de autoridad”

La idea es argumentar algo desde una posición de experto o autoridad, o de colocarse a la sombra de una. El experto puede serlo o no. Incluso puede que tenga autoridad en otro campo. Lo que se olvida es que el prestigio en un campo no se pasa automáticamente a otro. Y que los expertos son humanos y pueden equivocarse.

Ejemplos:


  • • El laureado escritor y Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa opina sobre política y democracia y se pronuncia a favor de la Invasión de Irak por Estados unidos y la Gran Bretaña … un escritor de novelas - calificado de “laureado”, para que se note que es intelectual - habla con gran ligereza de política internacional.
  • Se dice que la homosexualidad es malvada y un pecado contra natura porque así lo señala la Iglesia Católica - y otras Iglesias también, hay que decirlo -, a pesar de la evidencia científica en contrario. La única base es lo que dice la Iglesia.
  • Cuando los pueblos amazónicos se levantaron contra las concesiones de tierras que habían poblado desde tiempos inmemoriales, se les negó el derecho aduciendo que eran ignorantes y que estaban contra el interés nacional. Tras las muertes de Bagua, el gobierno señaló que se había equivocado en su estrategia de comunicación, partiendo del supuesto que la autoridad siempre tiene la razón.

h. Octava variante: “Argumento cronológico” o “respeto a la tradición”.

Se alega que algo es muy antiguo y que eso lo hace verdadero automáticamente. Lo cual es falso, desde luego.

Ejemplos:


  • • Cuando se planteó el tema de la Ley 20530, o “cédula viva”, la clase política tradicional y ciertos estamentos se rasgaron las vestiduras señalando que era un tema constitucional (combinado con la variante de argumento de autoridad).
  • El gobierno de Estados Unidos ha admitido públicamente que tuvo indicios, antes de los atentados de septiembre del 2001, de que algo se traían los terroristas de Al-Qaeda. Tomaron muchas precauciones en sus embajadas y consulados en el extranjero, pero hicieron muy poco en suelo estadounidense. ¿Por qué? Porque cayeron en la falacia de “Argumento cronológico”. Razonaron que si nunca antes habían sido atacados en su propio territorio, no lo serían esta vez … pero, como todos sabemos, se equivocaron.

i. Novena variante: “Somos especiales”.

Se presenta a una comunidad (incluso a un país) como “muy especial”, de tal modo que ninguna experiencia previa es válida para ese grupo, a veces ni la ley es aplicable. Es pariente cercano de la falacia tipo “Argumento de fe”.

Ejemplos:

  • Cuando las encuestas preelectorales no los favorecen, los políticos tradicionales argumentan, con ligeras variantes: “En el Perú no son válidas las encuestas preelectorales, porque somos muy especiales y no le decimos la verdad a un entrevistador”… pero nunca explican por qué sí son válidas en otros países, o por qué sí fueron válidas cuando pronosticaron triunfos de ellos. Se entiende que hablamos de encuestas bien hechas.
  • Los habitantes de un pueblo joven atrapan a un presunto ladrón y lo golpean hasta matarlo. El comisario de la policía declara sencillamente: “Con las costumbres del pueblo, más vale no meterse”… pero no dice nada del asesinato, evadiendo su responsabilidad con la idea de que somos tan especiales, que ciertos usos y costumbres del pueblo están por encima de la ley.
  • Desde luego, esto está generalizado en nuestro país con el asunto de los impuestos y tasas en general, por ejemplo el “medio pasaje” para los estudiantes universitarios. Traducción: “Somos una casta aparte”. Esto por cierto funciona también en el caso de la autonomía universitaria, los choferes de combi, los militares, los congresistas, etc.

j. Décima variante: "Critican, pero no aportan soluciones"

Este argumento sería válido si el que cuestiona algo tuviera la obligación de aportar soluciones. Pero no siempre es así, y en ese caso estamos frente a otra falacia de distracción.

Ejemplos:

  • Diversos grupos protestaron pidiendo que no se usen impuestos para pagar el rescate bancario del Banco Latino (O el que sea). Los funcionarios de economía y finanzas los acusan de "criticar, pero no aportar ideas de cómo resolver la crisis bancaria"... pero los “protestantes” no tienen por qué ser expertos en economía y política para sugerir soluciones… para eso están precisamente los funcionarios públicos. Si no pueden, entonces los botamos, revocamos, o cambiamos. El tema es que algunos incautos pisan el palito, usan su tiempo en estudios para encontrar soluciones, y estos sesudos y probablemente útiles estudios terminan usándose para acomodar la pata de la silla rota en alguna dependencia del estado.
  • Es un argumento muy usado en el Perú para efectos de descalificación. Una forma común es “reducir” el problema a una o dos proposiciones con las que se tiene que estar de acuerdo.

Por supuesto, los "buenos" políticos y los expertos en el arte del engaño a las masas, emplean más de una falacia para entrampar el asunto y no llegar a ninguna parte, así que las falacias resultan más efectivas cuando vienen de a pares o tríos. Es fácil encontrar más de una falacia en muchas afirmaciones.

No confundamos la falacia con la mentira. Si bien emplear falacias puede ser indicio de mentira, y seguramente lo es en muchos casos, a veces lo único que muestra es que quien las dice necesita urgentemente volver a la escuela.

Si nos tomáramos esto como una tarea, podríamos coleccionar algunas afirmaciones de este tipo de entre nuestra clase política. Les propongo este ejercicio, y hasta la próxima. Hay más falacias en cartera.



viernes, 15 de abril de 2011

FALACIAS POLÍTICAS - Uno


Un buen amigo mío me acusa, con toda razón, de hacer artículos demasiado largos. Le creo. Y por eso lo que voy a hacer es acortarlos lo mejor que pueda a fin de hacerlos más leíbles. Entiendo que ciertos estilos cansan, y me lo tomo como un reto alegre.


Hace unos años escribí y publiqué en redes un conjunto de articulitos sobre FALACIAS POLÍTICAS, como una contribución para la educación ciudadana y política. A algunos les gustaron y le sparecieron útiles. Procedo a republicarlos, con una que otra enmienda, con la idea siempre presente de ayudar a mejorar el discernimiento político de mis lectores. Y ahí voy:

FALACIAS POLÍTICAS

Iniciamos hoy día un pequeño estudio sobre la verdad política. Como sabemos, se acusa a la política de ser el “reino de las mentiras”, o quizá más bien “el reino de los mentirosos”. Diremos más que ello, la política es, desde la remota época de los sofistas, el “reino de las falacias”.

Voltaire decía que La ignorancia afirma o niega rotundamente: la ciencia duda. También decía festivamente que si los pobres aprenden a pensar, estamos perdidos. Las mañas de los políticos tradicionales deberían ser siempre deconstruidas y combatidas, y el primer paso debería ser poder identificarlas.

Se ha dicho que, en política, pensar mal es pensar bien, y aunque ello puede ser cierto en términos éticos, hace falta desarrollar mejor el tema argumentativo, más aún en una época como la actual, donde el sistema de poder excluye sistemáticamente a las inmensas mayorías por la vía de no enseñarles a pensar, ni siquiera a leer correctamente. Y no digamos la exclusión en términos de formación valorativa política. Si las personas no pensamos políticamente, nos costará diferenciar entre las propuestas serias y la demagogia pura y simple.

Duda y confianza política

Desde una perspectiva de prescripción argumentativa podríamos decir que lo primero que se debe hacer es DUDAR: dudar siempre, dudar de todo, dudar de todos. Pero atención: La actitud de dudar no es una finalidad en sí misma, sino un medio para aproximarse a un conocimiento válido. Si dudamos de modo absoluto caemos en el inmovilismo, y no se podría hacer nada útil. Y de hecho esto nos pasa todo el tiempo. La duda como fin en sí misma no nos es útil políticamente, y el inmovilismo deja hacer a los corruptos y sinvergüenzas. Añado que la duda es importante incluso dirigida a aquellos a quienes apoyamos. No es política seria apoyar únicamente con las ganas o con el hígado, las neuronas tienen su parte.

Esto nos lleva a preguntarnos sobre el tema de la “confianza política”, porque si efectivamente debo dudar, no puedo ni debo dudar a fortiori todo el tiempo, es decir, debo asumir que debo poder confiar racionalmente en que lo que me dicen puede ser verdad, a veces dando el beneficio de la duda, incluso al adversario político. El fanatismo no nos conduce a ninguna parte. Y los políticos pueden construir confianza política a través de la credibilidad, las estrategias de diálogo y las diferentes técnicas para poder trabajar en conjunto y resolver los conflictos. Si no conseguimos una confianza medida y racional, simplemente nos condenamos a no alcanzar nunca un equilibrio, es decir, a ahogarnos en nuestras propias dudas. Y los partidos políticos que aspiran a ser alternativa de gobierno tiene que tener estrategias para trabajar la confianza de los ciudadanos.

Por ello lo segundo que se debe hacer, es INVESTIGAR. Si la duda no sirve para incrementar nuestros conocimientos y hacer valoraciones políticas correctas, entonces no pasa de ser pura huachafería intelectual. Es decir, en última instancia, una máscara sin contenidos adentro.

Quedamos entonces en la importancia del dudar, pero sin dejarnos manejar por la duda como fin, sino como método, como medio para llegar a ciertos niveles de confianza política.

Lógica y argumentos políticos

¿De qué herramientas intelectuales disponemos las personas para dudar? ¿Cómo se puede comprobar que un argumento político es fruto de un razonamiento correcto, y no de un error, o pero aún, de un engaño deliberado?

La lógica es la ciencia de pensar bien y saber extraer conclusiones de enunciados, verdaderos o falsos, llamados premisas. No trata de la verdad o falsedad de dichas premisas, sino del mecanismo de obtención de conclusiones. No todos los razonamientos pasan esta formalidad, y a los razonamientos que no pasan los llamamos "falacias". Algunas “falacias” aparecen como simples errores de razonamiento, otras resultan ser puramente especulaciones, y otras son simplemente engaños y mentiras, y llevan la intención de engañar o confundir, y de éstas nos tememos hay a montones.

La Lógica es, en ese sentido, una ciencia implacable que ha descubierto ciertos patrones y características que comparten las falacias lógicas. Sonará curioso, pero la mayor parte de lo que se sabe sobre las falacias fue investigado y descubierto por los pacientes y estudiosos monjes de las abadías europeas de la Edad Media.

La Falacia ad-hóminem, o Contra la Persona.

Esta es la reina de las falacias. La más empleada, la más presente. Su fundamento es muy simple: atacar a quien sostiene una opinión, evitando argumentar contra ella. Si alguien emite un juicio y yo no estoy de acuerdo, la argumentación debería girar en torno a dicho juicio, no en torno a la persona que la emite. Y por eso se llama "ad-hóminem", "contra el hombre". Yo puedo, y debo, respetar a mi antagonista como persona e incluso como adversario, aunque no esté de acuerdo con sus ideas y argumentos.

a) Primera variante: "Descalificación"

Cuando un personaje usa un argumento "ad-hóminem" contra otro, los periodistas dicen que "lo descalificó". Esto es muy común en América Latina y el Perú.

Algunos ejemplos nos serán útiles, y procuraremos que no sean demasiado actuales, para evitar suspicacias. Por cierto cualquier semejanza con actuales o cercanos candidatos a la Presidencia de la República son, lo prometo, pura coincidencia:

• Un alcalde, sospechoso de hacer realizado gastos excesivos, afirma que su acusador es un alcohólico y drogadicto, con lo cual lo “descalifica” (aunque nunca demuestra la veracidad de sus aseveraciones)... pero no dice nada acerca de los gastos.

• El exPresidente de México, Vicente Fox, señalado por incumplir muchas promesas de su campaña, afirma que sus críticos son perros que ladran porque él avanza... pero no dice nada acerca de las promesas.

• Diversas organizaciones se pronuncian a favor del aborto para proteger la salud de las mujeres que lo practican clandestinamente. El político XXX los ataca diciendo que son "fanáticos de la cultura de la muerte" y "asesinos de inocentes"... pero nada dice de la salud de las mujeres.

b) Segunda variante: "Autoridad moral"

Otra forma de argumentar "ad-hóminem" es poner en duda la "autoridad moral" de la otra persona. Nunca ha quedado claro qué es o debería ser la "autoridad moral" o la "calidad moral", pero de todos modos se le menciona, entre otras cosas porque suena bonito.

En algunos casos tenemos la vaga sensación de que este argumento tiene cierta justificación, pero la lógica es inflexible: se trata de una variante del argumento "ad-hóminem".

• Un grupo de parlamentarios señala las dificultades económicas que atraviesa el pueblo con el actual gobierno. El Primer Ministro los acusa de no tener "calidad moral" para criticarlos... pero no dice nada de las dificultades económicas.

c) Tercera variante: “Intereses ocultos”

Es pariente muy cercano de la variante de “autoridad moral”. El supuesto es que alguien tiene ciertos intereses “inconfensables”, lo cual anularía de alguna manera, nunca especificada, sus argumentaciones.

• Un alcalde habla de una nueva carretera y dice que la mejor opción es hacerla pasar por un lugar determinado. Sus adversarios políticos, sin molestarse en analizar sus argumentos, dicen o sugieren que el alcalde tiene “intereses inconfesables” (presuntamente especulación de terrenos) y por tanto su opinión está sesgada de antemano.

• Un periodista expresa su postura ante los recientes escándalos por abusos sexuales de sacerdotes católicos. De inmediato, otro le responde que “no debe opinar, porque es bien conocida su afiliación católica”.

Podríamos coleccionar algunas afirmaciones de este tipo de entre nuestra clase política. Les propongo este ejercicio, les recuerdo que esto está listo para señalar más falacias en próximas entregas, y hasta la próxima.