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martes, 4 de agosto de 2015

CONTRA LA ESTUPIDEZ, o El Síndrome de Estocolmo - Parte 1


CONTRA LA ESTUPIDEZ
o El Síndrome de Estocolmo – Parte 1

Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano
(Goethe) 

Un medio informativo no debería pedirle a la gente que opine si es verdad o es mentira un dato de la realidad: debería investigar y presentarle las cifras a la gente. Simple. Se llama periodismo. O se llamaba.
(Gustavo Faverón) 


En postmodernos y neoliberales tiempos, a los valores, la ética, la moral y los principios se les vacía de contenido y se les esfuma en discursos gaseosos sin dirección ni sentido, vacuos pero pletóricos de buenas intenciones. Los medios de comunicación, como galán de pueblo, fingen amor para cumplir a cabalidad su verdadera labor: ocultar los hechos, y las protestas de amor también, a no ser favorezcan a fines adecuadamente facturados. Y si nadie paga, no importa pues se carga el costo a Ventas e igual se embarra a todo el mundo, para que a la indiada de todos colores – que vota por obligación - todo le dé igual. Como no soy un caído del palto, discúlpenme por no repetir las alucinantes simplezas que los medios concentrados y parametrados usan para ocultar estos hechos.  

Valores, Verdades, y Opiniones

Si usted, amigo lector, aún cree que los Valores como la Verdad y la Honestidad existen en la realidad, desengáñese. Los Valores – o mejor, su idea que usted tiene de ellos, paciente amigo – se fabrican por encargo en los medios de comunicación y las empresas de “marketing político”, muchas veces la misma razón social. Y para que usted empiece a hacer trompos ético-morales, lo primero es des - objetivarlos, es decir, quitarles existencia y convertirlos en gas.

Supóngase, paciente lector, que usa su tutuma en cosas positivas y útiles – los que te jedi no quieren eso ni a martillazos, pues así usted sabría que Verdad y Opinión son distintos, que no se decide por voto cuanto se gastó en algo, por donde sale el Sol, si tenemos fiebre o a qué velocidad va un tren. Pero nuestros plumíferos y fauna del vil oficio no quieren que consulte cifras, brújulas, termómetros o velocímetros, quieren que usted les pregunte a ellos qué hora es, en vez de a un reloj. Así llegan a líderes de opinión y venden audiencia al mejor postor.

Des-Objetivando

Se usa el censo, voto o encuesta (mejor si televisiva o radial, y en directo) para determinar quién es culpable o inocente de un crimen, quién dice la verdad, quién es honesto o corrupto, quién detenta más poder o si se gastó la plata que se dice haber gastado. Y se toma la encuesta de empresa de opinión tras disparar una campaña de “periodicazos” y haber aireado mañana, tarde y noche por radio y TV por semanas y meses las consignas establecidas en las redacciones con los que te jedi. Los lectores de otras latitudes no me lo creerán, pero mis paisanos creen que una encuesta informa de quién tiene poder efectivo, cuando de lo que en verdad informa es de la efectividad de las campañas mediáticas. Así se opera por acumulación insistente hasta la hipertrofia, pues como la gente no es tan bestia como parece, no hay que dar oportunidad de pensar, para eso se supone sirve la concentración mediática.

La saturación por acumulación (la letra con sangre entra) es desde hace siglos el principal método del sistema educativo real en el Perú - siento decir que no me refiero al sistema escolar por más que nos duela, colegas. El mejor indicador "real" de aprendizaje es el grado de confusión cognitiva y emocional de los peruanos, que nos mantiene desconcertadas gentes para las que es complicadísimo  discernir semejanzas y diferencias entre tubérculos, paradigmas y crecimiento del PBI. El fomento de la pérdida de contacto con la realidad trata de dar verosimilitud a los cuentazos fabricados por los asalariados de delincuentes y narcotraficantes, y que se nos pase por alto la cotidiana realidad de la corrupción y el sostenido pourrisement (empudrecimiento) de las instituciones.

Síndrome de Estocolmo

Delincuentes y Narcos mueren de risa de los millones de idiotas (electarados, llamas y vicuñas, gente color puerta, cholos inmundos según algunos de sus más elegantes voceros) que viven de su trabajo, y con cuyos cupos se mantienen. Para mantenernos quietecitos les pagan a los medios de comunicación y empresas de “marketing político” para que pinten la realidad que les convenga. El premio mayor llegará tras un reparto tan duro y parejo a nuestra autoestima, que nos convenza de que sólo progresaremos si nos sumamos a la espiral de corrupción, cuando nos identifiquemos con nuestros opresores y contra nuestros intereses.

Y se nos concederá como migaja emocional creernos muy vivos y superiores a los tontos útiles, caviares, soñadores, frikis, lentejas, perros del hortelano, etcétera que no han transado ni se han corrompido del todo, que creen merecer trato de seres humanos y ciudadanos con derechos. Es curioso y contradictorio – la lógica no es el fuerte de los que te jedi – que a la vez traten de convencernos que somos tan brutos e ignorantes para no saber qué nos conviene, y nos lleven de la nariz al paraíso cuando cumplamos 110 años y podamos acceder a nuestra plata del fondo de pensión. Si es que tienes pensión, pues la calle está dura y no hay para ahorrar en minucias.  

En pocas palabras, nos meten en la cabeza por las buenas o las malas que debemos ser emprendedores “Pepe el Vivo” para medrar en la jerarquía del corrompido sistema de los que te jedi, por sobre los “Juan Sonsos” que creen en la Verdad, la Honestidad y otras estupideces. Tal identificación con el agresor configura el llamado Síndrome de Estocolmo, conjunto de síntomas que presentan los rehenes durante un secuestro, que les lleva a simpatizar y aún a querer y enamorarse de sus secuestradores. Así los que te jedi y sus cómplices de la prensa concentrada y parametrada te convencen de que lo mejor es “Trabaja y no Envidies”, y si eres pobre es que te lo mereces, porque el tráfico de drogas con narcoindulto incluido abre ventanas de oportunidad a los que no son “Sonsos”.

Estupidiza e impera

Todo esto se explica en sociedades por tradición mantenidas  en la ignorancia. En los Sudamericanos, Bolivarianos, Panamericanos, Olimpiadas y Mundiales de Lectura, ostentamos con orgullo el título del país más iletrado: La acción sacrificada de los que te jedi, que gastan algunos milloncejos de dólares en chauchillas, consigue que apenas uno de cada cinco ciudadanos del Perú entienda lo que lee, si es que lee ... porque tampoco lee. En paralelo logramos una enorme "cobertura educativa" que así nomás no se consigue. Concluimos legítimamente que todo el sistema dizque escolar es una inmensa finta para que la inmensa mayoría de la gente crea que educarse es mirar la pizarra y obedecer a la autoridad durante una decena de años, y luego recabar un papel que diga que sabes tal y cual cosa. Aunque no la sepas.

Y no es falta de libros o infraestructura, como dicen algunos poniendo los ojos en blanco mientras ubican el carro delante del caballo: Tenemos más Libros y Bibliotecas que nuestros vecinos colochos, claro que ellos los leen, mientras nosotros, muy neoliberales, los usamos para hacer la finta mientras sintonizamos realities para aprender qué los archipiélagos y arrecifes son animalitos muy monos. 

En México se siente una encomiable vergüenza nacional (el que sabe que no sabe, aprende) porque cada buey lee una media de cuatro libros al año, mientras que España lee docena y media, y Alemania como 30, y en alemán encima. En mi Perú a nadie escandaliza que cada uno deletree un libro al año, para la mayoría la Biblia. Y lo dudo, a tenor de la bajísima incidencia de los preceptos de la ética y moral evangélica en la conducta de los peruanos.

Impera y estupidiza

En lo que en verdad destacamos es en el arte de hacer la finta: Es de pésimo gusto evidenciar que se prefiere un buen reality a Madame Bovary, El Capital en el Siglo XXI, los Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, Paco Yunque, o la Historia de la Corrupción en el Perú. Si quitamos los libros (sic) de autoayuda de Paulo Coelho, y apartamos a Marco Aurelio Denegri, María Rostworowski, y un par de docenas más de desubicados intelectualones caviaroides y desfibrados, nuestro promedio de lectura se desploma bajo cero. 

Como aztecas y colochos saben, porque investigan, leer y entender lo leído es un indicador directamente proporcional a la emigración juvenil a países menos agresivos con el mérito. Dicho de otro modo: Si lees y entiendes lo que lees, ello indica haber suficientes neuronas en la tutuma para distinguir que tu futuro es más negro que Nelson Mandela. Y como a pesar de la concentración mediática idiota no eres, entonces te vas pa´afuera, no importa a donde pues peor que esto no se va a poner. Hay excepciones, claro, atribuibles a ciertas nacionales tendencias  masoquistas. Así los esfuerzos para que la gente lea redundan en mejorar ... las tasas de emigración.

Es obvia la correlación entre comprensión lectora y la posesión de atributos de inteligencia, habilidad y audacia, propia de los que emigran en busca de mejores horizontes. Hoy algo más de uno de cada diez peruanos vive fuera y no se interesa en retornar, un hecho barrido bajo la alfombra de la finta de un crecimiento económico que plumíferos y marqueteros políticos tratan en vano de hacernos creer que favorece a alguien más que a los hijos de los que te jedi.

Colofón


Hasta aquí la primera parte de este post. Es posible que escriba la segunda pronto, aún no sé. Porque los peruanos, dejándonos de vainas y otras verrugas, nos merecemos más, mucho más, que esta debacle. El que tenga oídos, que lea.
 
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martes, 28 de octubre de 2014

CRÓNICAS DE LECTURAS 95 - LITERATURA INFANTIL (V) - OTROS CLÁSICOS


CRÓNICAS DE LECTURAS – 95
Literatura Infantil (V) – Otros Clásicos

I

Los Niños y la Verdad de las Cosas

Escribir para niños redobla en el escritor la obligación de poseer temperamento poético. La literatura para niños y adolescentes es profundamente metafórica y connotativa, y si pensamos en ciertos autores de exquisita sensibilidad como José Martí, Antoine de Saint Exupéry y Oscar Wilde la tendremos clara, aun considerando que Wilde no escribía propiamente para niños. La literatura en general y la poesía en particular siempre presentan alguna dificultad, y por ello la literatura infantil no es una preparación ni un sucedáneo de la literatura “en serio”, sino literatura de por sí, doblemente exigente y compleja; no divulgación literaria ni aprestamiento para La Insoportable Levedad del Ser o Ulises. La Literatura Infantil, dicen, re-significa el lenguaje para que alcance categoría estética en el leer de niños y niñas. Es decir, ni traduce ni divulga ni replantea ni hace calentamiento ni adapta ni promociona ni apresta ni entrena ni “enseña” en el peor sentido escolar del término. Quien así lo piense se equivoca, y ya. La Literatura es producción estética de primera mano, original en su contenido. Pero dado que se dirige a un mercado cautivo, los escritores de LIJ tratan desesperadamente de llegar a la fórmula para que chicas y chicos lean, y se complican. Si quieres escribir para niños, pues hazlo. Si crees que necesitas estudiarlo en la universidad, hazlo, aunque yo me concentraría en algo para ganar plata, porque vocación y hambre, a pesar de lo idealizado, no se llevan, cómo decirlo, del todo bien. Se puede estudiar al target de mercado, pero detesto lo prescriptivo donde no es pertinente, aunque hay donde sí parece que lo es: A los chicos les encanta que las palabras suenen, de ahí su facilidad para aprender poemas, ellos aprenden a leer para poder hablar más rico, y les encanta la Acción y proyectarse dentro de lo que leen.

Los niños y niñas aprenden en el hogar y su entorno cómo comportarse en la sociedad, pero también en segunda instancia de lo que leen. La ventaja de la fantasía infantil es que ellos se las creen todas, y por eso piensan mejor que nosotros en muchas cosas. Por suerte tampoco atracan con todas las deformidades estúpidas de nuestra sociedad, porque en su lógica blindada – que los grandes autores sienten, conocen y siguen – ellos saben mejor no cómo son las cosas, sino cómo deberían ser. Claro que de repente soy idealista y utópico, algunos no se cansan de decírmelo, a veces con buena intención, pero a cierta edad se trata de encontrar en los que vienen las esperanzas que se quedaron en el camino, así que si esto es wishful thinking, por favor no se me vayan a la yugular de frente sin ejercer antes un poco de misericordia. Vamos de vuelta entonces a la LIJ, al desarrollo de la creatividad, la imaginación y la fantasía, bases para la innovación, aunque también tengan valor por sí mismas: Ay del que trate de arrebatar eso a los niños, si es que yo ando cerca. Los niños son valiosos no por la promesa de lo que serán, ni porque estén en el proceso de ser seres humanos, ni porque estén inacabados o “en formación”. Los niños son seres humanos en su forma más pequeña, brillante y hermosa, fines en sí mismos desde que arribaron a la humanidad. Jesús de Nazaret, que posiblemente fue el que mejor lo entendía, dice que al Reino de los Cielos sólo llegan los que son como niños, que en el Amor es donde al final nos entendemos y llegamos a ser humanos; y guarda sus peores amenazas para los que se atrevan a irrumpir en la inocencia, ni siquiera se atreve a decir lo que les reserva a esos malditos, apela a un circunloquio: más les valdría que les ataran al cuello una rueda de molino y los arrojaran al mar. Porque la humanidad no es abstracta, sino real, y la verdad conecta las palabras con las realidades, por ello decirla es tan importante.

Cuando decimos la “Verdad” con el añadido de puesta en los términos que (los niños) puedan entender la cosa se relativiza, pues hay quienes creen que hay que decir la verdad, pero no toda, o que hay que endulzarla. Yo creo que no hay nada de qué proteger a los niños, otra cosa es que los adultos los usen de pretexto para protegerse ellos mismos de sus inconsistencias, algo tan cobarde como estúpido. Me viene a la mente al respecto dos libros de Laura Ingalls sobre lo mismo pero uno “para niños” y otro “para adultos”: La vida de frontera en los Estados Unidos del último tercio del siglo XIX, región de reserva moral y retirada emocional para muchos americanos del norte, que se creyeron en la década de los ´30 las historias de The Little House of the Prairie (La Casita de la Pradera, o La Familia Ingalls en TV con Michael Landon y Melissa Gilbert). Que Laura era consciente de la distancia entre lo pintado y lo real la impulsó a tratar de publicar Pioneer Girl. The annotated Autobiography. Pero no la dejaron, el sueño americano se vendía mejor. Lo interesante es que The Pioneer Girl recién se editará este año 2014, lo que hace que uno se pregunte por qué demoró tanto: Es triste saber que ese paraíso de los valores familiares jamás existió, no puedo culpar a la gente por temblar ante un Michael Landon bebiendo del pico de su Jack Daniels mientras gritonea y les sacude el polvo a su mujer y sus hijas. Lo bueno es que los niños son adaptables, el error es nuestro cuando no los exponemos a la vida. En inglés se llama spoiled (arruinado) al chico al que se protege demasiado, pero entiendo que muchos prefieran la fantasía, pues la vida no es sólo realidad, sino el deseo de acercarla lo más posible a lo que debería ser, equilibrar la verdad y la poesía, algo no imposible. Algunos autores captan eso y escriben para esos seres humanos, esos locos bajitos, en el idioma del Amor que ellos entienden, en el barrio duro y difícil que nos hizo crecer a patadas pero donde nunca se acaba el amor, como dice el grande Robin Wood. Acá algunos de ellos:


II

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry (1900 – 1944)


Tengo la sensación que todos aquí – el autor de esta Crónica y sus lectores - estamos bien enterados que sólo se ve bien con el corazón, y que lo esencial es invisible a los ojos. El famoso diálogo entre el Zorro y el Principito ha calado profundo en la cultura popular, y es que pocos libros se han escrito tan económicos en su expresión, tan concisos en su trama, su extensión y su vocabulario, con tanto equilibrio entre el lenguaje de las imágenes (Todas acuarelas del propio Saint –Exupéry) y el de las palabras, a favor de las primeras. La sensata mesura adulta está bien empaquetada dentro de la gran metáfora de cómo se siente la vida anterior a lo duro que es crecer, no pareciera que Antoine de Saint-Exupéry, piloto de caza y asesino profesional, pudiera recuperar lo que se le quedó en medio de lo espantoso de una realidad que no deja resquicios. Y así, como hacen los niños, se adaptó a las circunstancias. Tal vez eso lo salvó a él y a nosotros. El sub-texto de la historia es simple y puede ser entendida hasta por un adulto: Un piloto aterriza de emergencia en medio del desierto, y en el proceso de reparar la avería de su aeroplano, desvaría por la sed y el calor y ve visiones. Como justo antes su imaginación lo llevó a la infancia y a ciertos dibujos que reproduce en el libro, ahí se le aparece un pequeño príncipe de otro planeta, que conoce el sentido verdadero de los dibujos que el autor lleva consigo, en particular el de la Boa que digiere un elefante, ese que todos los adultos (aún hoy) confunden con un sombrero. Mientras el piloto se concentra en el motor del avión el principito cuenta su historia, que no repetiré exactamente porque casi todos la conocen, y porque si eres uno de los raros especímenes que completan el “casi”, pues ya es hora que lo leas y te salgas de ese “casi”. Diremos simplemente que entre corderos, asteroides, baobabs, rosas que amenazan con sus cuatro feroces espinas, zorros y víboras, han pasado ocho días y la provisión de agua del piloto se ha agotado, pero encuentran un pozo y se intuye que ambos personajes han formado lazos, pero el principito añora sus pequeños paisajes y su flor, y se despide súbitamente. El piloto no quisiera dejarle ir, pero al final y como todas las cosas, igual se va.   

Todos sentimos la misma y vaga tristeza cuando el Principito decide marcharse por la vía de la mordedura de una serpiente venenosa. Pocas metáforas siento ser tan adecuadas como la mordedura de una serpiente para describir la pérdida de la inocencia y el tránsito a la adultez. Posiblemente El Principito sea un libro para niños, pero si es así es para los niños que están ahí dentro lamentando haber tenido que crecer. Y en el requerimiento final del autor por información y en el paisaje desértico donde halló al Principito hay una católica reminiscencia de Jesús de Nazaret: Si no son como niños no entrarán al Reino de los Cielos. Entre los planos que es posible encontrarle a la lectura de este libro cuando se le involucra un poco de corazón está que el Aviador no narra lo que le está pasando, sino lo que le pasó cuando estuvo en el Desierto, en una de esas visiones que, como la de Jacob luchando con el Ángel, le impulsa a crecer pero a costa de alejarse cojeando y herido, porque es imposible crecer y evolucionar sin pagar el precio de entender algo del sentido de estar vivo. A veces el sentido de la vida sólo se encuentra en la muerte, y no me sorprende que El Principito se publicara en plena Segunda Guerra Mundial (abril de 1943), ni que resultara entonces un best-seller. Y es curioso aunque comprensible que siendo un libro para niños su final no sea feliz, y culmine con una muerte que es a la vez un viaje, y un viaje final – el del aviador – que fue hacia la muerte, como resultó ocurrir al año siguiente de la publicación. Probablemente el contexto de la época haya favorecido las ventas en el mundo de habla inglesa, porque en francés la Editorial Gallimard recién lo podrá publicar en 1946, tras la liberación de Francia. Luego se le traduce a más de doscientos cincuenta lenguas y dialectos, incluso al Braille, pero definitivamente lo importante es que en cada edición se reproducen con exactitud las acuarelas del autor, y ese lenguaje terminará por ser el importante. Recién en 1951 Emecé Editores lo vuelca al castellano. A continuación un enlace para que leas El Principito: http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf

III

El Príncipe Feliz y otros cuentos, de Oscar Wilde (1854 – 1900)


El hecho de ser un desaprensivo y practicar superlativamente la ironía y en ocasiones el sarcasmo no le quitaba a Oscar Wilde el poder hacer profundas reflexiones, y a la vez ejercer una sensitiva inocencia que lo aproximaba al mundo infantil, mundo al que, sin embargo, nunca entró de lleno. Al leer a Oscar Wilde se percata uno que no se dirige sólo a los niños, pero que en muchos de sus cuentos se desenvuelve una exquisita sensibilidad que trata de encontrar pares en lo emocional. Puede que la percepción de este hecho por el gran público de las épocas victoriana y eduardiana hiciera de estas exquisitas obras momentáneos best sellers, que se leen por estar bien escritos y ser importante su autor, pero que se trata de no tocar después, no vayan a ser contagiosos. O peor aún, no vayan a mostrar a las relaciones que se leen cuentos e historias de Wilde pasada su inmediata publicación, eso podía resultar en la confesión de la admiración por un autor que como persona era improper. Así, se le consideraba grande y talentoso autor, pero de moral dudosa, con lo que cualquier asociación más o menos larga con su obra trasladaría la sospecha de inmoralidad al lector consuetudinario. Esto no es raro, en realidad, y se ve hoy como ayer, y por diversos motivos. Por ello parece que la lectura de obras como El retrato de Dorian Gray y La Importancia de llamarse Ernesto debidamente expurgadas por editores y traductores como que se reservaran para la época entre la pubertad y la adolescencia de nuestros hipócritamente liberales días. En fin, que la lucidez de Wilde no ayudaba tampoco a ser aceptado en una sociedad como la británica de fines del siglo XIX, como se puede distinguir en Una mujer sin importancia y en El fantasma de Canterville, obras interesantísimas que demuestran que Wilde no era para nada ajeno a los problemas sociales de la época, si bien para él la respuesta social parecía estar en una suerte de anarquismo democrático y liberal del que los Estados Unidos de su época parecían ser muestra.

Los cuentos de Oscar Wilde que se podrían denominar “infantiles” se suelen encontrar en las antologías de cuentos para niños, pero originalmente estuvieron en el contexto de publicaciones dirigidas a público adulto, los cuentos para niños no fueron la norma de la producción wildeana, porque las llamadas entonces Historias de Hadas (muy semejantes a los eventyr escandinavos contemporáneos) eran también de consumo adulto de los británicos y lo fueron hasta bien entrado el siglo XX, y es de lo más fácil confundir dichas historias con cuentos para niños. En 1888 se publica El Príncipe Feliz y Otros Cuentos, en la que el cuento que da nombre a todo el libro es una parábola del Amor y del sacrificio, de gran ternura en el contraste entre los sacrificios del príncipe y la golondrina, en las joyas de las que uno se va desprendiendo para que la otra las lleve donde son necesarias, y en el cómo los que reciben o contemplan desde fuera el despliegue de tales dones ni los comprenden ni los calibran. Del mismo estilo es El ruiseñor y la rosa, que parece un cuento que llama más a la sensibilidad romántica de púberes y adolescentes, en el rudo contraste entre el idealismo juvenil y la pétrea realidad. Posiblemente El Gigante Egoísta sea el más popular, lo que podríamos atribuir a la reunión de la humana sensibilidad con la fuerza física, y de ambos con la fe en el Jesús niño. Creo posible que el principal rasgo de Wilde como autor sea el de no tratar de ser otra persona que él mismo, y ello, que le costó muchísimo en términos humanos, sin embargo le permitió alcanzar una forma de inmortalidad: la de derrotar una y otra vez la prueba del tiempo. En sus cuentos como en sus novelas y obras teatrales, se distingue algo de universal y permanente en las preocupaciones de avanzada que mostraba. Sentimental, eso sí, hasta la pared del frente, rezuma un romanticismo de observador apostado en la célebre torre de marfil, enmarcado en una expresión literaria que recuerda muchísimo a la de otro importante escritor de la misma época, Hans Christian Andersen, en particular en el cuento El famoso cohete, que podría haber sido firmado por el danés. Para conocerlo, algunos enlaces: http://es.wikisource.org/wiki/El_pr%C3%ADncipe_feliz, http://es.wikisource.org/wiki/El_gigante_ego%C3%ADsta, http://es.wikisource.org/wiki/El_ruise%C3%B1or_y_la_rosa, http://es.wikisource.org/wiki/El_famoso_cohete.

IV

La Edad de Oro, de José Martí (1853 – 1895)


La sensibilidad latina y decimonónica de José Julián Martí Pérez se aunaba con una sólida formación clásica en los autores latinos y griegos. Pero esto es el forro, que no significa nada a no ser que contenga sensibilidad hacia el mundo infantil. Comparte Martí con Saint-Exupéry y Wilde el no impostarse al hablar con los niños, aunque sí modera la expresión al modo que hacemos los padres cuando tratamos que nuestros hijos nos entiendan, y tiene expectativas en esos niños y niñas, y emplea un lenguaje literario ampuloso, y padece de prejuicios como todo el mundo. Pero José Martí no se reduce al balbuceo como algunos hacen cuando tratan con niños, ni los trata como pequeños retrasados mentales. Al niño y a la niña les exige en lo racional y les exige en lo emocional como los seres humanos que son, y por ende les dice la verdad a cada paso, y no para formarlos o prepararlos sino porque es su derecho, faltaba más: Los niños han leído mucho el número pasado (…) y son graciosas las cartas que mandan, preguntando si es verdad todo lo que dice el artículo (…). Por supuesto que es verdad. A los niños no se les ha de decir más que la verdad. Claro que José Martí habla y lee desde ese petulante siglo XIX que todo lo sabía, y hoy que somos autosuficientes en nuestros métodos e ideas, no obsoletos como ese tal Martí creemos que lo hemos superado. Pero yo prefiero mil veces a José Martí que al inventor del iPad, porque José amaba a los niños y se le notaba, y si a un maestro no se le nota eso, pues mejor que se dedique a hacer ladrillos o inventar iPads, porque el maestro no ejecuta técnicas sino hace Trabajos de Amor, como erigir Catedrales a mano limpia o abrir Carreteras a punta de pala y zapapico, donde lo que menos cuenta es el plano. Léanlo en acción: Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre. Ideas retrasadas claro, pero qué hermosas suenan en un hombre bueno.

La Edad de Oro fue una publicación periódica dedicada a los niños de América, editada en Nueva York en castellano y repleta de historias, poemas, adaptaciones literarias y crónicas, sí, crónicas como estas que trato de escribir, pues a Martí se le salía el maestro primario como a uno se le sale del corazón la ternura. El guerrero presidente de la república en armas que echa por tierra al tirano, con los niños se desata el sable y emplea sus horas mejores en escribir para ellos. Y le traicionan sus largos períodos y su formación periodística, se nota que se pule y que se pule a conciencia, porque el Maestro cuando prepara su clase sabe que es un Acto de Amor. Y no teme el Prócer educar en la política a los niños, porque sabe qué se debe enseñar, y no teme decir que la Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar, ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que le pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. El niño, desde que puede pensar, debe pensar en todo lo que ve, debe padecer por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado. No sé ustedes, yo miro alrededor la ruina moral en que se han convertido nuestras sociedades (los Pinos Nuevos) que José Martí amó tanto, y me da vergüenza tener que copiar La Edad de Oro como si fuera novedad. Qué falta nos hacen un Martí y un Bolívar y un San Martín, pequeñitos nomás, en estos tiempos degenerados. Pero entretanto, La Edad de Oro, aquí: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/M/Marti,%20Jose%20-%20Edad%20de%20oro,%20La.pdf. Y la obra de José Martí: http://librosgratis.liblit.com/?subdir=M%2FMart%ED%2C%20Jos%E9%20(1853-1895)&sortby=date

V

Colofón



El Amor es una forma de humanidad, aunque se le presente con frecuencia deforme y sobrevalorado. Pero cuando es ternura nos devuelve algo de vida y entonces poco importa si somos pilotos de guerra, presidentes de la república en armas o presidiarios, porque seguimos siendo humanos. Termino esta Crónica con José Martí: lo que ha de hacer el poeta (…) es aconsejar a los hombres que se quieran bien, y pintar todo lo hermoso del mundo de manera que se vea en los versos como si estuviera pintado con colores, y castigar con la poesía, como con un látigo, a los que quieran quitar a los hombres su libertad, o roben con leyes pícaras el dinero de los pueblos, o quieran que los hombres de su país les obedezcan como ovejas y les laman la mano como perros. Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñándole que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber, que la muerte no es fea, que nadie debe estar triste ni acobardarse mientras haya libros en las librerías, y luz en el cielo, y amigos, y madres. El que tenga corazón, que lea, porque aún hay esperanza.  

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jueves, 9 de enero de 2014

LA VERDAD Y LOS MEDIOS (RECARGADO)

Nota: Este artículo del 2011 vale la pena RECARGARLO, porque la pólvora que trae es importante de ser encendida hoy que la Libertad de Prensa y la de Empresa en el Perú se entienden  una sola y la misma cosa. Así que ahí  va, con algunas pocas modificaciones dictadas por el momento:  


LA VERDAD Y LOS MEDIOS
(recargado)



ninguna ley ni concertación puede autorizar ni establecer monopolios.  La prensa, la radio, la televisión… las empresas, los bienes y servicios relacionados con la libertad de expresión y de comunicación no pueden ser objeto de exclusividad, monopolio ni acaparamiento

(Constitución del Perú de 1993)


Las circunstancias actuales que vive la Libertad de “Emprensa” en nuestro país son más o menos conocidas. A pesar de todo lo que digan o hagan medios y periodistas para lavarse la cara, está claro que la mente humana puede ser influida, y es evidente que el control de los medios de comunicación es una herramienta esencial a tal efecto. Los despidos y reacomodos, compras, ventas y concentraciones que se están produciendo en los medios mientras hablamos obedecen a una lógica de varias aristas, una de ellas controlar la información que llegará o no llegará a los ciudadanos, a fin de prepararse para lo que se viene, y no permitir que gobierne otro que no sea quienes les conviene. Por ello se silencian algunas cosas y se muestran otras con diverso grado de manipulación a través del empleo de sesgos y ángulos. Es el común desempeño de los medios del que no se cansan nunca como pueden atestiguar todos los que leen un titular o escuchan o ven una "noticia" u "opinión"..

La ética periodística vive en un conflicto constante entre la verdad y su ocultación. Aunque la Verdad se discursee como el Valor más alto de su escala, el ejercicio encallecedor pasma este concepto y crea monstruos cotidianos. Los periodistas, aún los más sonsos, son conscientes del poder que otorga manipular enunciados y establecer agendas, lo que hace parte de la sensualidad de su oficio. Pero el Valor de la Verdad (el de verdad, no la burlona parodia televisiva) sigue estando allí y seguro friega a los que conservan algo de ese molesto rasgo que llaman "conciencia"..Para algunos debe ser extremadamente complicado transar, siempre y cuando creamos que, dentro de los límites de la conducta humana, los Valores pueden determinar en parte dicha conducta.

¿Y qué es la Verdad?

La Verdad es un Valor. Pero al repetir la antigua pregunta de Poncio Pilatos “Quid es veritas?” nos hallamos en el vericueto de distinguir varias Verdades relativizadas: “Tu” verdad. “Mi” verdad. "La" verdad del periódico donde trabajo. La muy importante "verdad" del sueldo que recibo. La verdad sin anestesia es escurridiza, pero como es un valor que el ejercicio periodístico serio se toma muy a pecho, vale la pena una definición operacional para ver si la Verdad es objetiva y está presente en los enunciados, o si solamente existe como conveniente entelequia para fines de manipulación e instrumento de concentración de capital para el que puede concentrarla y controlarla.

Aristóteles el Filósofo tenía una mente ordenada, y además no trabajaba para la Prensa Parametrada, y  por ello dio a luz una definición útil: 

“Si digo de lo que es, que es; digo verdad (…) 
Si digo de lo que no es, que no es; digo verdad”.

Por el contrario, no hay Verdad ...:

“Si digo de lo que es, que no es, digo mentira (…)
(y) si digo de lo que no es, que es, digo mentira”.


Tratemos de explicar el aparente rompecabezas, ya que como profe estoy obligado a tratar de poner en simple lo complejo para beneficio de mis alumnos y lectores:

Si te muestro un lapicero,
 y te digo que esto que sostengo en la mano ES un lapicero; 
te estoy diciendo la verdad. 

Si te muestro un lapicero, 
y te digo que esto que sostengo en la mano NO ES un hipopótamo; 
te estoy diciendo la verdad. 


Contrario sensu, 

si te muestro un lapicero, 
y te digo que esto que sostengo en la mano NO ES un lapicero; 
te estoy mintiendo. 

Y si te muestro un lapicero, 
y te digo que esto que sostengo en la mano ES un hipopótamo; 
te estoy mintiendo de nuevo. Y con descaro.


Aplicación

Vale decir, la correspondencia entre el ser de la cosa y la expresión de la cosa tiene un determinado valor de verdad, no dos ni tres. Y cuando la mente humana encuentra inconsistencia entre lo que hay y lo que se dice, se produce la Duda, lo que los periodistas se lo saben bien, puesto que por ella suelen perder el puesto.

Vamos a un ejemplo concreto: Si te digo durante años y años que Ollanta Humala es un terrorista y violador de los Derechos Humanos, chavista y pagado por el Oro de Moscú, que te quitará a tus hijos y les lavará el cerebro; y súbitamente ves a Ollanta Humala en su casa jugando con sus hijos y haciendo ejercicio por las mañanas para mantenerse en forma, pues a no ser que ya no tengas mente, verás ahí una inconsistencia a lo bestia entre lo que ves y lo que se te dice: El monstruo chavista sediento de sangre tenía sus hijos y un físico que trata de mantener. Humano, después de todo.

Y este ejemplo sería de lo más bobo si no fuera que determinó despidos, cierres de programas, cambios de programación y transportar desde Miami a precio de oro manipuladores profesionales. Algunos periodistas se olvidaron dónde cobraban sueldo y cometieron el exceso de informar al público, con lo que no acataron la consigna de deshumanizar al candidato Ollanta Humala. La inconsistencia alertó en nuestras mentes la contradicción, y a muchos obligó a cambiar de perspectiva: Nos dijeron que era un lapicero, y lo que vimos fue un hipopótamo. Conclusión: Alguien trata de engañarnos, y a la gente no le gusta que la engañen. El actual conglomerado mediático muestra que no aprendió la lección, e insiste en lo mismo, suponiendo que pasará algo distinto si hace más de lo mismo. Así es, yo tampoco lo entiendo, pero está en su lógica concentrar y cerrar filas para que no se les escape en la próxima semejante inconsistencia, y así poner al que le paguen para poner. 

Conflicto Ético: La Verdad y la Ganancia

Puede que esto a algunos les guste, y puede que a algunos no, pero la Verdad por lo general requiere de esfuerzo para ocultarse, pese a la manipulación. Develar la verdad – lo que es - es más fácil que ocultarla, porque ello depende no sólo de la estrategia del agresor, sino de la del agredido para romper el bloqueo y mostrar su mensaje. Este argumento, retorcido hasta el extremo, es el que usa la prensa parametrada para decir que ... no hay concentración de medios, que todo es una imaginación de nuestros sentidos y nuestra calenturienta mente, debido a la envidia que seguramente nos corroe al no haber tenido un papi con plata de quien heredar radios, TV y prensa escrita.

La Verdad suele ser más brillante que todos los dedos con los que trata de taparse el Sol. Pese a los ingentes esfuerzos de distracción y la tremenda inversión monetaria para redirigir nuestras mentes al colorcito naranja, entraron en acción la entropía y las leyes de Pareto y de los Rendimientos Decrecientes. Es decir, bastó una pequeña ruptura del bloqueo informativo para que el Fujimorismo y su aliado el Grupo El Comercio perdieran las elecciones, la paz del alma y la sindéresis.

Choque de Valores

¿Por qué se oculta la Verdad? ¿Por qué se trata de crear una “verdad paralela” que está claro que es mentira? Debe haber buenos motivos para cometer semejante retorcimiento: La plata es uno. El poder como herramienta para conseguir más plata es otro. Tratar de que no nos descubran las tropelías y latrocinios califica. El Control como ejercicio de la sensualidad también, y podríamos seguir listando. Pero si escarbamos un poco más y le aplicamos una de esas bonitas técnicas de  Laddering que están de moda en la Investigación de Mercados, podríamos llegar a los Oscuros Complejos y Contradicciones del Inconsciente, y ello nos permitiría más o menos enmarcar el asunto en un conflicto ético, basado en el choque entre dos o más valores:

La Verdad es un Valor del ejercicio periodístico, la Ganancia en cambio es un valor empresarial. Cuando ambos no se confunden ni se cruzan pueden convivir razonablemente bien, y ganarse honestas utilidades y emolumentos con ello. Pero si el Valor de la Ganancia se superpone al Valor de la Verdad, entonces hay conflicto de intereses: Y si se decide que la Ganancia manda, será "lícito" y "permitido" y "moral" mentir y manipular para obtener más Ganancias. Obsérvese lo blindado de este instrumental razonamiento y como se le aplica al programa de la TV denominado precisamente El Valor de la Verdad, en donde esta será "mostrada" a cambio de 50,000 morlacos en metálico, mondos y lirondos. Queda claro entonces cuál es el Valor predominante, la venta del uno por el otro a que se procede, el monto, y la eterna sonrisa sardónica del perpetrador de ese programa cuando piensa con qué poca sutileza consigue engatusar a tanta audiencia.  

Los Valores de los Medios de Comunicación

El actual problema de la Concentración de Medios expresa una escala de Valores muy clara: La Ganancia está sobre la Verdad, y ya está. La opción es por la Corrupción frente a la Honestidad, por el Instrumento frente al Principio, por la relatividad frente a la objetivación. Al Grupo El Comercio no le interesa establecer reglas y ponerse límites, creer en la autorregulación es creer en pajaritos, no existe y no existirá porque no es funcional a los Valores reales que sostienen su desempeño social. Entre los valores en juego que expresan, tomaron partido por la Plata, y queda claro que dicha elección es sentida como vergonzante y tratan por ende de disfrazarla a través de argumentos "racionales" que caen rápidamente en falacias. Pero la gente sabe que no le puedes llamar hipopótamo al lapicero. Y ello porque la Verdad es un valor que también tiene sentido en el mercado: Yo no puedo decir que mi producto que vendo cura la calvicie si NO cura la calvicie. Los enojados y muy pelados consumidores protestarían ante los organismos pertinentes (Indecopi, verbi gratia), los que están en la obligación de intervenir para salvaguardar el sentido del Mercado. al que tanta y tan desigual importancia se concede.

¿Qué es más importante: la Verdad política o la verdad de los productos para hacer crecer el pelo? Se puede salvaguardar la Verdad de las informaciones dándole el poder que les corresponde a los ciudadanos consumidores de enunciados que los medios de comunicación proporcionan por un precio, lo que tiene sentido porque salvaguarda las Buenas Prácticas de Mercado. Cuando los medios se oponen a esto aduciendo la Libertad de Prensa, Aristóteles salta en su tumba y nos dice que lo que están haciendo es decirnos de lo que NO ES, que ES, que la libertad de una Empresa Informativa para mentir es Libertad de Prensa.

Colofón

Que estos temas no son fufulla ni trampas para cazar pajaritos queda demostrado por un hecho incontrovertible: Países comunistas, chavistas y jacobinos como los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Alemania, Japón, Suiza, Italia, etcétera NO TOLERAN una concentración de medios ni la mitad de concentrada como la que existe en el Perú. Que el que tenga Oídos, que Vea.   




sábado, 31 de agosto de 2013

EXPLICAR LA EXPLICACIÓN: UN VIDEO TED

EXPLICAR LA EXPLICACIÓN: UN VIDEO TED

El libro de la naturaleza está escrito en matemático 
(Galileo)


Tratar de explicar las cosas es un viejo anhelo humano. Se nos escapa como pensaban los antiguos y a veces es casi imposible saber qué pensaban nuestros padres o qué piensan nuestros hijos. Algo ayuda el conocer los procesos científicos porque en ese caso podemos encontrar algo en común con otras gentes, o por lo menos podemos comparar estos parámetros con la expresión permanente de los pensamientos a través de la lectura, y tener como captar algo de la manera de pensar de ciertas gentes de la eras pre-científica, como Kepler o Raimundo Lulio.

Como lo interesante no está aquí, sino en el Video, se los presento a continuación, vale la pena verlo completo a pesar de su extensión, así que aquí se los mando:

David Deutsch: A new way to explain explanation | Video on TED.com

Y que les aproveche como si fuera leche.

Peru Blogs

jueves, 8 de marzo de 2012

CONTRA EL PENSAMIENTO DÉBIL o Debates Postmodernistas


“ … la primacía de las interpretaciones sobre los hechos, la superación del mito de la objetividad, no tuvo los resultados de emancipación que imaginaban filósofos posmodernos ilustres como Richard Rorty o vos mismo. (…) decir que “la llamada verdad es una cuestión de poder” tampoco me dice nada en esa dirección, como mucho, me sugiere no abrir más un libro. Hace falta un doble movimiento. El primero, justamente, es el desenmascaramiento, “el rey está desnudo”; y es verdad que el rey está desnudo, de lo contrario son palabras al viento. ” (Maurizio Ferraris a Gianni Vattimo)

 “Decís muy poco acerca de dónde buscar las normas del actuar cuando el modelo de la verdad es siempre el dato objetivo. No tenés ninguna duda sobre “quién lo dice”, siempre la idea de que mágicamente los hechos se presentarán por sí mismos. La cuestión de la auctoritas que sanciona la veritas deberías tomarla más en serio.” (Gianni Vattimo a Maurizio Ferraris)
(La traducción la ha realizado una respetable dama de nacionalidad argentina … ¿se nota?)


Así como nos preocupa el postmodernismo ingenuo, y en especial las formas que adopta en la discusión intelectual en nuestras latitudes, nos interesa el postmodernismo fuerte y de a verdad. Me mandan este enlace, y lo reboto para que mis lectores puedan captar la idea del asunto: El postmodernista por antonomasia, Gianni Vattimo, discute con el neorrealista por antonomasia, Maurizio Ferraris. El choque de las ideas arroja chispas y hace sonar truenos en la discusión de las ideas, y eso siempre es santo y bueno. El nivel de la discusión es alto, pero al referirse a lo que nos pasa, está muy aterrizado, y parte de discutir la existencia o no de la Verdad, la pertinencia de usar la Razón, y sus implicancias en la política y la realidad. Aquí el enlace:  
  

Encuentro hasta cuatro ideas-fuerza en el devenir de esta discusión, y me permito contarlas y comentarlas a la manera del narrador deportivo de un encuentro boxístico. Y así, el Campeón de Todos los Pesos Gianni Vattimo, con pantaloncillo blanco (o del color que te parezca), enfrenta al Retador Maurizio Ferraris, con pantaloncillo cuyo color creemos se acerca al rojo:

Asalto de Estudio: Crisis del postmodernismo

Ferraris critica la profecía de Vattimo, Rorty y otros ilustres filósofos postmodernos: La postmodernidad no nos hizo libres, no nos liberó del aherrojamiento criminal de la racionalidad ni desapareció los hechos desnudos. No solamente nadie se liberalizó, sino que más bien se instrumentó un movimiento en la dirección precisamente contraria. Uno de sus resultados fue la consolidación de los poderes fácticos a través del llamado populismo mediático, del reino del reality, desde donde se pretende hacerle creer a la gente todo aquello que les conviene. Como no hay verdad, como los hechos no se producen sino se construyen, y como todo depende del color del cristal con que se mira; los oligopolios informativos que expresan a los grandes poderes estructuran su dominio, por el solo hecho de poder gritar más fuerte y más lejos. Y así, como es fácilmente constatable entre nosotros, se da carta blanca ideológica y justificación ética a la manipulación de masas. Lo gracioso es que la mayoría de los que defienden la postmodernidad relativista terminan tarde o temprano por justificar este dominio y control, o terminan por caer presos de sus propias inconsistencias. Otros se cansan, dejan el debate y se dedican a la Dolce Vita. Mientras tanto los poderes siguen mandando en el desierto conceptual de un sentido común postmoderno, ingenuo y relativista. Y las gentes, bien gracias.

Segundo Asalto: Intercambio de golpes
   
Tras el jab al plexo de Ferraris, Vattimo responde con su uno-dos. La postmodernidad es válida, los problemas sobre la relatividad y la razón permanecen, es solamente que la liberalización que le es propia encuentra naturales resistencias por parte de los grupos de poder. Es importante señalarlo, Vattimo no niega que haya grupos de poder, como por acá algunos acostumbran, sino que los coloca en una posición diferente. “…estamos a merced de poderes que no quieren que la transformación sea posible”. Es decir, hay una transformación “democrática” en esa dirección, sin embargo Ferraris la niega pues si la verdad es una cuestión de poder, entonces la razón del más fuerte siempre es la mejor. Vattimo retrocede al constatar el fracaso de las esperanzas post-modernas, pero contraataca al no considerar al neorrealismo como una salida, pues el problema del Quién lo Dice es permanente. Este es un argumento contundente de Vattimo, y Ferraris trastabilla un tanto.

Tercer Asalto: Alrededor de la verificación

Ferraris sostiene la primacía de los hechos, y golpea con ellos, pero su ataque es débil. Vattimo se planta en la reiteración de la relatividad de la verdad, pero bajando su guardia al aceptar que para fenómenos como la lluvia, la verificación por constatación de los sentidos debe ser posible, pero la vuelve a subir cuando se refiere a fenómenos referidos al deber-ser. Este es un punto flaco de Ferraris, que se mete en terreno pantanoso al señalar las afirmaciones del deber-ser en el mismo nivel que las del ser. Así que asimila el golpe al precio de aceptar el hecho. Pero a la vez le extrae su conclusión obvia, y así vuelve al ataque: Si la Verdad es cuestión del poder, eso lo único que sugiere es no volver a abrir un libro. Y se mete dentro de la guardia de Vattimo: Hay dos fases en la cuestión, una es el hecho, el otro es su reflejo en la emancipación a través de la crítica y el saber.
  
Cuarto Asalto: Autoridad y Verdad

El demoledor asalto de Ferraris es contenido por Vattimo sacando al fresco el problema de la autoridad que sanciona toda verdad. La Razón es instrumental, y los poderosos de todas las épocas nos engañaron con ella, aunque a veces les sirvió a los débiles para rebelarse, sin embargo con el resultado de instaurar un nuevo orden de la Razón tan malo o peor que el que le antecedió. Si existe la Verdad, o es cosa de Autoridad o lo es de Negociación. Al final, como en el anterior Asalto, cosa del poder. Y así se termina por sugerir la primacía de la voluntad como posible única respuesta. Y es en esta ligera bajada de guardia que Ferraris elabora una defensa refiriéndose a lo concreto: guerras y crisis económicas con sus consecuencias. Se refugia así en la esquina azul de la Utopía de la Esperanza en que la Humanidad no necesite más de las autoridades, con el ejemplo de los filósofos.

Colofón

Pareciera un empate, aunque debo decir que como juez de encuentros boxísticos carezco de experiencia, y que mis simpatías van por el lado de Ferraris. Pero los argumentos de Vattimo no son nada deleznables, lo que augura que esta discusión seguramente continuará.
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