Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio Encinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio Encinas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de marzo de 2012

CRONICAS DE LECTURAS 9: Leer en el contexto del Bullying

CRÓNICAS DE LECTURAS – Nueve

Leer en el contexto del Bullying

I
De colegios, nerds y matonería - bullying

Cuando yo estaba en el colegio – estuve en dos – leer no era demasiado importante. Se pasaba por agua tibia los cursos sin necesidad de leer ni el calendario, pues era suficiente repetir lo que el profe decía en clase y lo que había en el texto. Eso de PISA, de la emergencia educativa, de la crisis del sistema, del plan lector, no le preocupaba absolutamente nada a absolutamente nadie. Pocos percibían el problema en marcha, y por eso hoy en día tantos creen que la educación de antes era “mejor”, y la verdad, no creo que lo fuera para nada. Los problemas de ahora ya estaban ahí, simplemente no se notaban. La Educación era cosa de élites, algunas con más visión se la tomaban en serio; mientras que la mayoría no, pues para lo que se requería no contaba tanto. Si tú eras el hijo del Jefe, tú serías el Jefe, y ya. Y en ese caso qué importaba si en el colegio aprendías algo o no, pues para eso había la Universidad, y en ocasiones ni siquiera. Como dice el viejo versito, se interesaban en el asunto tanto “cómo el aristócrata ruso / en el primer calzón de raso / que se puso”. No era el aprendizaje de los cursos sino el de la ubicación social lo que realmente contaba. El aprendizaje central era el de tu ubicación en la sociedad, y el principal instrumento educativo era el de la matonería – bullying. Hoy vemos lo difícil es cambiar esa realidad, porque el bullying estaba y está instalado en la cultura educativa nacional desde siglos (La letra con sangre entra se decía desde el Virreinato, y he oído a padres, profes y hasta sacerdotes repetirlo con unción y nostalgia). Desde siempre los alumnos más sabihondos – en verdad los dotados de buena memoria – han sido objeto de acoso. Y poseer memoria / erudición era ser “inteligente”. Así estaba la cosa, y pese a toda el agua que ha pasado bajo el puente, poco ha cambiado y la cosa sigue ahí. Tal vez la principal diferencia entre entonces y ahora es que éramos más sonsos y vivíamos un feliz aislamiento que permitía mirarnos satisfechos el ombligo. Cuando no te comparas con nadie, puedes creerte que lo estás haciendo bien, eso hasta que llega la dura realidad y te das cuenta con cuánto entusiasmo lo que estabas haciendo lo hacías fuera del recipiente. Así nos enteramos que estábamos en crisis, lo que no fue tan malo, pues nos metió un sentimiento de urgencia y ganas de cambiar las cosas. 

Ser el nerd del salón de clase sin tener verdadera vocación para ello no fue agradable, por más que en mis tiempos eso implicaba juntarte con los tipos más leídos y escribidos del ídem. Además si no te juntabas con ellos quedabas solo como un hongo, y así los bacanes se juntaban con los bacanes y los nerds con los nerds. Ser nerd implicaba que en el mundillo del salón eras una bestia en las actividades que sí importaban a tus pares: El fútbol, el recreo, el fastidiar a los profesores - que llamo contra-bullying. Si leías y/o eras estudioso (“chancón”) y sacabas buenas notas, te aislabas de tus pares, pero servía con los otros grupos de la institución escolar: Profes, padres y/o autoridades, y tu estatus mejoraba algo aunque tus pares eventualmente te acusaran de soplonaje. A no ser que procedieras a un reajuste de tus actitudes sociales y aprendieras a jugar fútbol y jorobar profes, tus relaciones se reducían drásticamente. Compañeros tuve cuya vida escolar era dramática e imposible. Los matones (bullyes) lo son porque así se ubican como “superiores” en una jerarquía implícita entre los “pares”, que a mi entender refleja por mímesis el orden institucional y social. Podemos acudir al viejo símil del gallinero: La gallina A picotea a todas, la gallina B a todas menos la A, y así sucesivamente hasta la pobre gallina Z que no picotea a nadie y es picoteada y acosada por todas. La estabilidad del sistema se mide en la relación entre la amenaza de violencia y su empleo real. La matonería – bullying se da a la sombra de las consignas de la autoridad institucional a través de los conocidos mecanismos del currículum oculto o latente. La llegada de un alumno nuevo, por ejemplo, introduce un cuerpo extraño que cambia el orden establecido, y se reconfigura la estructura jerárquica en el gallinero-aula, probando al nuevo y ubicándolo en la jerarquía; esto en cuanto al grupo de pares. Por encima y por debajo de los pares hay otros grupos y otras super o subjerarquías: Los alumnos de años superiores, más grandes y fuertes por definición, que solían abusar de los más pequeños, y en casos extremos – más de los que creemos – incluso sexualmente; los profesores estaban por definición arriba en la jerarquía, pero esto se relativizaba cuando no sabían o no podían ejercer autoridad en el salón de clase. Así la jerarquía misma era subvertida a través del contra-bullying, es decir cuando los alumnos le jorobaban la vida a los profesores percibidos como más débiles de carácter. Por encima de todos, las Autoridades del plantel detentaban el último Poder: El de admitir o excluir de la Institución a los más levantiscos o indisciplinados o débiles de carácter, sean alumnos o profesores. El currículum oculto establecía que los alumnos sean sumisos con la autoridad, y que los profes “se hagan respetar”, “controlen” su clase y “contengan” a sus alumnos. La iniciativa y la audacia de maestros y alumnos se sometían a la Autoridad, a costa de las habilidades intelectuales y sociales basadas en la autonomía, pues el orden jerárquico y la autoridad estaban primero en la escala de valores institucional.  

Por este aro pasaban los alumnos, y aunque algunos desarrollaban más autonomía y espíritu independiente, o tenían mayores habilidades individuales y sociales, la conciencia de los dobles estándares los subsumía en el sistema. Si los procesos de la adolescencia permitían a alguno alzarse con cierto liderazgo y remecer la estructura colándose por sus intersticios más débiles, captados intuitivamente y rara vez explícitos, terminaban igual por adaptarse al entorno. En ciertos colegios particulares que dependían de las pensiones para la supervivencia de la Institución y de los puestos de trabajo, los alumnos sabían que no los botarían, y se volvían “Intocables”. Los alumnos del último año en muchísimas Instituciones educativas sabían que habría que hacer algo realmente gordo para ser echados. Hasta dónde esta realidad ha cambiado y en qué extensión es una buena pregunta.

II
Más sobre bullying, Velasco, cambio de colegio, textos escolares

La jerarquía social escolar entiendo refleja los rasgos y composición de nuestra sociedad. En el cuento Paco Yunque del genial César Vallejo, Paco, objeto de acoso por el matón Humberto Grieve, dibuja lo que para él es la situación jerárquica establecida desde el acoso. Esta parte del cuento no se edita en las versiones escolares, nunca he entendido por qué. Recuerdo con gran nitidez el día que uno de nuestros profes – Pacheco o el Tigre Huertas, no sé bien quién, pero ambos sabían hacerse respetar sin violencia – nos leyó el cuento. No era común que un profesor nos leyera algo, y la atención del respetable público estudiantil fue fulminantemente absorbida por la trama, que mucho nos decía porque mucho nos involucraba. El final del cuento desconcertó a todos, pues nadie podía creer que un cuento terminara así, dejando indemne la situación de abuso, sin final feliz, sin nada a qué aferrarse. Preguntamos:  ¿Y cómo termina? Y el profe, con una mirada que era toda una declaración de principios: Ahí termina. A nosotros nos contaban por lo general narraciones y lecturas redondas, donde los buenos invariablemente merecen ganar y ganan, y los malos invariablemente merecen perder y pierden. Y eso se vende como “fomento de valores”, siendo de una simpleza escandalosa y de una irrealidad espeluznante. Jamás he podido estar de acuerdo en enseñar mentiras o edulcorar la realidad ético-moral. La semilla que Paco Yunque sembró tomó forma en mí y en muchos de mis compañeros posteriormente. Y en otros no, como siempre ocurre en este trabajo, porque el profe nunca sabe qué pasará con la semilla que echa, como en la parábola del Sembrador. Sólo la echas, ves qué pasa, y mañana echarás otras. Esto no lo comprenden los decisores políticos y los padres de familia. El aprendizaje es una actividad humana, y como dice el educador inglés Ken Robinson, es consecuencia de la Revolución Industrial: Una línea fabril de producción, donde metes por un extremo a niños “sin formar” y los sacas formateados por el otro extremo. Una visión más equilibrada compara la Educación más bien a la paciente labor del agricultor, que siembra, riega, abona y mueve la tierra, y observa todo el tiempo qué pasa con el clima y el entorno para reajustar sus acciones.

En una estructura educativa donde lo primordial es la introyección de la jerarquía establecida y el statu quo social, el aprendizaje de contenidos es secundario. Pero en aquellos días la realidad se entrometió en esta feliz arcadia con un remezón: El Gobierno y Reformas de Juan Velasco Alvarado. Pasó incluso que uno de mis parientes cercanos me llevó aparte y me explicó concienzudamente por qué la Reforma Agraria era mala, y Velasco el Diablo. La discusión política, a pesar de todos los esfuerzos, llegaba a los alumnos produciendo preguntas incómodas, que nos llevaban a usar de nuestras cabezas en una complicada, anárquica y espontánea autonomía. Oscuramente intuíamos que se ponía en cuestión todo lo instituido, y la clásica rebeldía adolescente se expresó, como siempre, en contradictorios rechazos y maximalismos de toda especie. En ese contexto fui cambiado de colegio en circunstancias poco felices, y una de las razones parecía ser que mi colegio, religioso y todo, era un antro de comunistas. Así que como quien dice tuve que empezar todo de nuevo, sin comunistas, creo. Y como yo antes leía mucho más y mucho mejor cuando lo hacía por mi cuenta exclusiva, en mi nuevo cole me encontré con que eso que había adquirido por mi cuenta resultaba ser muy apreciado por mis nuevos profes y por el Director – que por cierto llegó a Viceministro. Hasta entonces yo siempre había procrastinado la lectura escolar, pues ni la quería ni la necesitaba ni la usaba ni me inspiraba para nada. Mi rebelión adolescente empezó por no leer lo que era obligatorio leer. Tampoco importó mucho, no pasó nada académicamente. Con excepción del curso de Física, pasé el período por agua tibia, y a ritmo de entrenamiento aprobé con buenas notas, lo que me proporcionó muchas ventajas. Como lector identificado, los alumnos de años superiores me pedían les leyera sus textos obligatorios y les hiciera las tareas, así que aprendí economía comercializando mis conocimientos, cosa útil hasta hoy. En el Internado cobraba cinco soles de entonces a cada alumno que requiriera de mis servicios para resumir textos y llenar fichas. Además yo era el único usuario “espontáneo” de la Biblioteca escolar, y mi mejor lectura, lo recuerdo bien, fue la Historia de la Independencia Americana de Bartolomé Mitre, en varios tomos. Por cierto, qué narrador tan excelente. Ahora que el problema de los textos escolares está de moda, más que sea por sus precios, encuentro que nadie piensa hoy en la diferencia entre los viejos textos y los actuales: La interactividad. Los autores tratan, tratamos, que se hagan cosas con los textos. Los viejos y entrañables textos pueden provocar sentimentales suspiros de nostalgia, pero no eran interactivos, limitándose a echar listas de preguntas, a veces precedidas por un Cuadro Sinóptico – único y simbólico homenaje a la operación de las ideas. Estaban diseñados, como el resto del sistema, a imagen y semejanza de nuestra sociedad: autoritaria, repetitiva, memorística y unidireccional. Se puede decir que la matonería – bullying existía también a nivel de texto: Eran la Verdad, la Verdad se acepta, y si la discutes, jalado. La evaluación escolar puede ser también parte del estándar del bullying, cuando se destina más a sostener la jerarquía que a medir logros o reforzar aprendizaje. En otro momento trataremos de esto. No me parece extraño que el gran contestatario peruano, José Carlos Mariátegui, fuera un autodidacta libre del amaestramiento, que se ahorró sufrimientos innecesarios y viera así otras perspectivas en sus Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, donde entiende la educación como problema político, económico y social, no pedagógico. Ni es extraño que José Antonio Encinas, el gran educador peruano, criticara con visión nuestro atrasado sistema en Un ensayo de escuela nueva en el Perú, de 1932. No me resisto a hacer una cita al azar de sus combativos y actuales puntos de vista: Hace algunos años visité una “Escuela Correccional”, que era prácticamente una Cárcel para menores. Esa escuela ha estado en manos de militares y de curas, menos en poder de educadores y de psiquiatras. (…) encontré como Director a un Teniente Coronel de Caballería, quien había impuesto un régimen militar. (…) Ninguno de los niños detenidos había sido objeto de un estudio psico-médico. Bastaba la línea antropométrica policial. (…) Era suficiente, para corregirles, el calabozo o la capilla. (op. Cit. Ed. Facsimilar CIDE, 1986, p. 183). Admito que me disgusta mucho percatarme que problemas vistos con tal claridad hace ya más de 80 años por Mariátegui y Encinas sigan como si tal cosa en nuestro sistema educativo.

III
El texto de Literatura de Cuarto Año, y el contra-bullying

Seguro he sido injusto con los viejos textos escolares. Hubo varios que me gustaron, como el de Historia del Perú de Gustavo Pons Muzzo. Los textos de Matemáticas de Rubén Romero Méndez presentaban orden y efectividad, y sus ejercicios, más mi profe de segundo de media, lograron que me gustaran las mates. Pero el que más me gustó fue el texto de Literatura de Cuarto de Media, de Rubén Barrenechea Núñez. Me lo leí de cabo a rabo con satisfacción íntima mucho antes de verle la cara al autor, que fue mi profe en Quinto. Pongámonos en contexto: Mi humilde persona y mis compañeros de la promo conformábamos un conjunto de vivaces cachafaces en algo semejantes a los Alegres Compañeros de Robin Hood en el Bosque de Sherwood, aunque otras percepciones tal vez más objetivas nos compararan mejor a una banda de Visigodos sueltos durante el saqueo de Roma. Es decir, un grupete al que el estar proscrito o fuera de la ley no incomodaba o producía el más mínimo atisbo de reflexión moral. Como grupo poseíamos rasgos hobbesianos, bakuninistas y libertarios. Vivíamos prestos a romper toda norma por el puro gusto de pasarla bien, ah qué tiempos. En cifras redondas, la banda de delincuentes juveniles en cuestión era el terror de los profesores, pues no solamente era alegremente vocinglera, capaz de extraordinarias cotas de chacota y astutamente transgresora, sino que además constituía una gestalt que manejaba un fulminante análisis psicográfico de personalidades combinado con el más absoluto de los nihilismos y el más acabado manual de tácticas para hacerle la vida imposible a los profes. Separados éramos muchachos más o menos comunes, ni mejores ni peores que otros, con virtudes y defectos. Juntos éramos las cabalgaduras que el Demonio empleaba para visitar sus dominios infernales más levantiscos. Contadísimos profes podían controlarnos, y demasiados salieron – cosa de la que hoy no siento orgullo – con la cabeza gacha, humillados por esta banda inmanejable en la que los más tranquilitos y chancones podían ser los peores. Saber que a los de quinto no los botan otorga ventaja en la secular guerra entre los alumnos y el sistema que los trata de doblegar. El grupo había alcanzado con los años y la práctica una sinergia que maximizaba al extremo los efectos de la chacota: Desde el nerd más nerd hasta el más bacán de los bacanes utilizaba corporativamente el máximo de sus habilidades para hacerle la vida imposible a los profes, formando lo que hoy llamaríamos un equipo multidisciplinario con eficiente y eficaz integración de habilidades diferentes. La matonería había desaparecido del grupo de pares, y dichas energías se redirigieron hacia el contra-bullying, que se convirtió así para nosotros en un arte, una ciencia, un hábito y un hobby.

No me atrevo a contar qué le hicimos a algunos profes. Estuve presente activamente, para mi vergüenza, en actos de grande e inconsciente crueldad. Después pensé mucho en ello y tomé decisiones. Sin embargo, con ciertos profes habíamos alcanzado la coexistencia pacífica, que no excluía la crítica o las chapas (apodos). En ciertos casos era por el poder que detentaban, en otros porque nos caían bien y/o sus clases tenían interés. El profesor de Literatura de Quinto, autor de nuestro texto, era un tipo curioso. No hablaba mucho, no se esforzaba por ser más que él mismo, y se notaba que se las había visto y dado chico y partido a guapos de toda calaña y salones muchísimo más complicados y difíciles que el nuestro. No me pregunten cómo lo sabíamos, ya hablé del aparato de análisis psicográfico fulminante que poseíamos. Lo sabíamos, punto. Por ende, no había contra-bullying. Dado mi oficio y experiencia, trato de encontrar cómo este profesor de Literatura, usuario de una muleta, bajito y portador de unos anteojos de carey ya entonces en desuso, se las podía ver con nosotros, controlarnos, contenernos y encima hacer bien su clase. Tras varias décadas de reflexión a algo llegué, a su actitud. En sus acciones había un absoluto y completo desprecio por los estudiantes. Por favor no me malentiendan, no digo que nos despreciara a nosotros, sino a los estudiantes, en el sentido que mucho después encontré en las Lecciones de Metafísica de José Ortega y Gasset. Los estudiantes son en realidad una tira de farsantes, sin ninguna sensación de identidad con los conocimientos que reciben, porque no sienten la más mínima necesidad de ellos, y por lo tanto se puede decir que son unos fantoches sin personalidad. Mi experiencia de estudiante corrobora este aserto, me temo. El desprecio del profe era impersonal, como el que se le podría acordar a una circunferencia o a un ladrillo, no tenía que ver con los chicos. Se veía que nos identificaba y trataba como seres humanos, no como estudiantes. Y cuando nos portábamos así, sentíamos como sus revoluciones bajaban y se le enfriaba el entusiasmo. Nadie se ofendía, nos manteníamos quietecitos, temerosos de incurrir no en su ira, de la que no éramos dignos, sino de su desprecio, mil veces peor. Ni hablábamos de ello ni lo entendíamos. La medida del respeto intelectual y temor reverencial que inspiraba su presencia se daba en que era el único profe sin apodo o sobrenombre. Y le decíamos de frente “Doctor”.

IV
La falsedad del estudiar, lo verdadero del aprender: Un profe y un texto

Tal es el Profesor, tal es el texto. Lo interesante en ambos, el texto escolar y el profesor-autor en la clase, era ese otro lado de ese orteguiano desprecio por el estudiante, que es el aprecio por el aprender y por el aprendiz. El profe y el texto eran apasionados, si bien dentro de sus límites. Parecía que mi profe no quería estudiantes en su clase, quería aprendices. Ello me dejó profunda huella, porque ni José Ortega y Gasset, ni el Profe Rubén Barrenechea, ni el profe Bellina quieren “estudiantes” en las aulas que tuvieron, tienen o tendrán a su cargo; quieren gentes con otra actitud vital frente al conocimiento. Para no caricaturizar ni caer en la injusticia, recurriré al propio Ortega y Gasset: El “estudiante” es un ser adocenado, aburrido, atrabiliario, a quien se le obliga a hacer algo falso, a fingir que siente una necesidad que no siente, que vive en el  vicio humano que consiste en fingir cuidado por lo que no nos da en rigor cuidado, en un falso preocuparse por cosas que no nos van en verdad a ocupar; porque ser estudiante es verse el hombre obligado a interesarse directamente por lo que no le interesa, y así El estudiante es una falsificación del hombre.  (Todas las cursivas son de Ortega y Gasset, José, Unas lecciones de metafísica, Alianza Editorial, 2da Edición, Madrid, 1968). Y si somos algo autónomos y tratamos de pensar con nuestras propias cabezas estas reflexiones nos llevarán a cuestionar el sentido de nuestras instituciones educativas, y por ende del sistema en su conjunto: escuelas, textos, maestros docentes, alumnos discentes, entorno, en suma el sentido general de lo que hacemos. Si tratamos a nuestros niños y jóvenes como simples “estudiantes”, en un contexto violento, matonesco y acosador, en buena cuenta los estamos falsificando por partida doble como seres humanos, lo que en mucha medida explica por qué somos tan malos educando, a pesar de nuestro ingente gasto en infraestructura, y tener excelentes textos y educadores; y por qué fracasamos en hacer algo útil con la Educación. Es horrible decirlo pero a veces pienso que somos un laboratorio del fracaso, que los éxitos de las personas que atraviesan el sistema son obtenidos a pesar de, y no debido a, el sistema. Basta con examinar lo que ocurre en términos generales con las personas exitosas, analizar su recorrido por el sistema, y llegaremos casi con seguridad a ciertos hechos terribles y muy penosos de aceptar, pero que debemos confrontar si queremos hacer algo. Me resulta difícil medir lo que pasó con mi generación, incluso con los que compartieron aula conmigo. Muchísimos emigraron, quizá más del 50 % contando a mis dos promos. Demasiados “quemaron cerebro” a través del inmoderado consumo de drogas legales y/o ilegales. Demasiados tienen vidas, familias y/o entornos inestables o disfuncionales. Otros simplemente se perdieron de vista, nada sabemos de ellos. Algunos fallecieron prematuramente por muerte violenta: asesinato pasional, atropello, incluso suicidio. Otros hicieron fortuna fuera de la ley, a través del narcotráfico, la estafa y otros delitos. También hay el otro lado, por supuesto, pero son tan pocos los que se reúnen a recordar los viejos tiempos, que hace que uno se pregunte por qué, no parece que esas épocas hayan sido para la mayoría un paraíso. Y en cuanto al aprendizaje, mi sensación personal fue que recién en la Universidad se aprendía “en serio”. 

La diferencia entre el profesor y el texto que menciono con otros profesores y otros textos no era la buena voluntad, que estaba presente en la gran mayoría. Ni era la sapiencia o la pasión, muchos conocían muy bien sus cursos y les gustaban. Ni tampoco el sistema en que se desenvolvían, el mismo para todos. Era la actitud frente a las personas que estábamos ahí en el papel social de escuchar, aceptar y aprender. Los profesores que yo más recuerdo eran aquellos que nos trataban como seres humanos, y trataban que entendiéramos la importancia de lo que estábamos haciendo. Creo que todos lo intentaban de uno u otro modo, pero el mismo entorno les impedía ser los seres humanos que a ellos mismos les hubiera gustado ser. Así como los alumnos que lo hicieron bien, lo hicieron a pesar y no por el sistema; los profesores que lo hacían bien, lo hacían no por el sistema, sino a pesar de él. Volvamos a la matonería – bullying. El concepto de currículum oculto nos ayudará a entender que en la práctica hay dos currículos: La excelente y cuidada currícula oficial, documento maravilloso, lleno de buenas intenciones, que el Ministerio se ocupa de estructurar y reestructurar cada cierto tiempo, y que las diversas instancias, hasta el maestro en su aula, tratan supuestamente de diversificar; y el currículum oculto, expresado en la realidad institucional de las escuelas, establecido por las reales acciones que se adoptan y resultado de las relaciones sociales realmente existentes. Para decirlo de un golpe, la currícula oficial considera la convivencia pacífica como el modo de establecer relaciones sociales democráticas y horizontales; el currículum oculto que las relaciones sociales reales son jerárquicas y basadas en la ley del más fuerte. Es decir, la matonería – bullying no empieza en las relaciones entre alumnos pares entre sí, sino en la integración a un esquema educativo jerárquico y autoritario, basado en la imposición de normas, la repetición de contenidos y la memorización de conceptos. Si pensamos – discutible, por supuesto – que el sistema educativo expresa el carácter de la sociedad, y que la Educación es la correa de transmisión de los contenidos socialmente deseables, pues entonces la extensión y amplitud del fenómeno de la matonería - bullying demostraría que éste es en la práctica el tipo de relaciones que existen en la sociedad.

V
Colofón
A veces uno sabe como empieza, pero no como termina un texto. Leer en el contexto del bullying nos lleva de hecho al bullying. Curioso concepto, que para que nosotros nos enteráramos que existía, tuvo que venir de norteamericanas latitudes, entre tanto “no lo vimos”. Seguimos siendo virreinales en nuestra educación y medievales en nuestro concepto de valores, y por eso no solamente ocultamos la matonería, sino que además sotto voce la consideramos como un hecho de la realidad al que hay que adaptarse, y algunos incluso la ven formativa para sus hijos. No hay padre de familia responsable que no entienda que hay que enseñar a los hijos a defenderse físicamente, y por eso los profes de artes marciales tienen tanta chamba en las clases medias. Tal vez el desprecio por la Cultura y los Libros que en la realidad existe, a pesar de todas las declaraciones líricas al respecto sea un reflejo, también, de esas relaciones sociales matonescas. Lo bueno es que el tema se ha visualizado y empieza a enfrentarse. Entremos en esa lucha, y entretanto Lee lo que quieras, como quieras, donde quieras. No te arrepentirás. Y cuídate del Bullying.

Peru Blogs

domingo, 9 de enero de 2011

MAS PISA 2009: NO BAJAR LA GUARDIA


MÁS SOBRE PISA 2009: NO DEBEMOS BAJAR LA GUARDIA – SEMIRESEÑA DEL ARTÍCULO DE LEÓN TRAHTEMBERG “PISA 2009 MÁS ALLÁ DEL PERÚ”

No debemos bajar la guardia. Si comprendemos el tema de la Educación como de la máxima importancia, pues deberíamos estar fregando la paciencia todo el tiempo. Este gobierno termina, y con su término los logros educativos son tan pero tan nimios que en realidad el juicio en apariencia más adecuado que podría ser el de “quinquenio perdido”. Pero intentemos pensar más en términos de Alta Política, y menos en términos de las minucias con las que nos distraen.

Dada la costumbre que tenemos de no leer, y además con la característica de no entender lo que leemos, debemos hacer el esfuerzo de no quedarnos en la anécdota. Ya, subimos algo, y qué bueno. Ya, estamos igual en el fondo de la Tabla, y qué mal. Pero PISA dice muchas más cosas … y hay que hacer el esfuerzo de leer y explicar sus contenidos y conclusiones principales, so pena de continuar siendo este país de desconcertadas gentes. Que afortunado soy, porque parece que esta misma reflexión se la hizo Don León Trahtemberg, con quien se puede estar de acuerdo o discrepar con altura. Me había hecho un trabajito para esta ocasión, pero Don León se me adelantó en la mayoría de mis conclusiones, las que he encontrado ya publicadas el 29 de Diciembre, así que me aprovecharé de ello para comentarlas.

Primero, una crítica general a PISA. Se ha dicho que PISA es un espolón educativo del neo-liberalismo aplicado a la Educación. Podría incluso ser cierto, si nos apegamos al tema ideológico. Pero pensamos que la calidad educativa no tiene por qué estar reñida con la democracia, y, por cierto, el igualitarismo, de darse, tendría que ser hacia arriba, no hacia abajo. Si de tal se tratara, nada habría más igualitario y democrático que la educación peruana, que es igualmente inútil para la gran mayoría de los peruanos. Creemos que el problema está en otra parte, porque los presupuestos de la rendición social de cuentas son difícilmente cuestionables, y ya que optamos en apariencia por un modelo neocapitalista, en cualquier caso tenemos el derecho de exigir que un aspecto esencial de este modelo se desarrolle: El de la igualdad de oportunidades. Otra oportunidad habrá para discutir si el presupuesto de que “el que estudia triunfa” funciona de verdad, y cuanto tiene de relato post-modernista

Reseñaré las conclusiones de León Trahtemberg, con el añadido de mis comentarios al respecto.

“1) De los diez países líderes en los promedios nacionales, ocho son de la región Asia-Pacífico, liderados por Shangai y Hong Kong de China, Singapur, Corea del Sur y Japón.

2) Esta mejora de la educación asiática es resultado de políticas deliberadas e inversiones de largo plazo que reconocen la centralidad de la educación de calidad para el crecimiento económico de los países.”

Comentario: Vale decir, se compraron el pleito desde el mismo principio. Hicieron sostenible el esfuerzo educativo, trataron de no convertirlo en un tema para hacer votos, e indudablemente relacionaron de manera directa el tema productivo con el tema educativo.

“3) Las mujeres rinden mejor que los hombres en todos los países, en un promedio de 39 puntos, lo que equivale a un año de estudios. Esto va de la mano con un decrecimiento de los varones en su interés por la lectura por placer.”

Comentario: ¿A qué puede deberse esto? No parece que se pueda considerar que la diferencia pueda atribuirse al decrecimiento de la lectura por placer en los varones. La relación de causa – efecto, aunque sugerida, no es clara, y más bien parece una correlación simple. Pero me atrevo a señalar que cuando menos se podrían visualizar varios motivos interrelacionados entre sí: Las diferencias del desarrollo de varones y mujeres, que producen diferentes tratos en la socialización de unos y otros; el hecho que el examen se toma a alumnos de 15 años, donde estas diferencias están posiblemente más marcadas, y el peso social de la revaloración de los roles femeninos, que en muchos casos se realiza a costa de la decadente preponderancia masculina, lo que produciría una mayor autoestima femenina, y una disminuida autoestima masculina. Suelto estas afirmaciones a título de hipótesis. Nuestro país carece casi por completo de políticas dedicadas a la educación de manera integral, no solamente de la educación como cosa de las Instituciones educativas, sino como cuestión de la sociedad y el estado. Solamente hemos visto un tratamiento aparentemente más integral del tema en los programas del Partido Nacionalista y de Fuerza Social, mientras que el resto de partidos opta por una visión “escolarizada” de la educación, o simplemente carece de una visión coherente.

“4) Los mejores sistemas educativos corresponden a las sociedades más equitativas, en los cuales los alumnos se desempeñan bien, independientemente de su extracción socioeconómica. En cambio, los sistemas educativos que permiten la selección de alumnos basada en sus habilidades tempranas son los que muestran las mayores diferencias de desempeños en relación a la extracción socioeconómica. “

Comentario: En los países donde se combinan una feroz competitividad de carácter capitalista con un orden social semiestamentario es donde la extracción socioeconómica resultaría más determinante que las habilidades de los alumnos. Es el caso de nuestra patria. La relación es obvia, los que poseen las oportunidades son los que las pueden aprovechar, y por supuesto, si lo hacen, bien por ellos. Es conocido el hecho concreto de que la calidad de la educación está segmentada por clases sociales. Dicho en sencillo: El mejor alumno de un colegio nacional no puede competir con el último alumno de un colegio particular de prestigio, en cuanto a posibilidades laborales e ingresos. La educación recibida es demasiado desigual, y se muestra en el “síndrome del caballo de carreras” que en otra ocasión hemos descrito. Y así se mantienen las argollas, los estamentos, y el desorden social, de generación en generación.

5) Los países con mejor desempeño escolar tienden a priorizar los salarios de los maestros más que el tamaño de las clases.

Comentario: Un profesor mal pagado no dicta bien. Debe trabajar en dos o tres colegios, y, claro está, no podrá trabajar con calidad si tiene que mantener una familia con un sueldo de miseria. Muchos profesores con talento emigran fuera del país, o si se quedan, abandonan la tan mal pagada profesión, o se dedican a casi cualquier otra actividad, porque casi cualquier otra actividad es mejor pagada. En nuestro país la profesión docente además, ha sido denigrada desde el poder por razones eminentemente de sostenimiento del modelo económico, y se le ha cargado la culpa de la debacle educativa, en una muestra más de cómo la pita se rompe por lo más delgado. Como es obvio, la responsabilidad es de los que deciden, no de los que ejecutan, aunque este gobierno haya creado la novedosa “responsabilidad de coordinación”, que determina en los hechos, que el castigo recae sobre el subalterno que ejecutó la orden, no sobre el que la dio. Testigo, el Baguazo. Por otra parte, está el tema de las condiciones laborales, entre las que destacan las producidas por esa monstruosidad llamada “escuela unidocente y multigrado”, que constituye una situación educativa impuesta desde arriba para obtener el “éxito” de cobertura educativa, con lo que se disimula la horrible situación de la calidad, y que, para emplear vocabulario bíblico, clama al cielo la venganza del Señor de los Ejércitos. Y esta venganza no debiera caer, por supuesto, sobre los maestros enviados al sacrificio por la “autoridad educativa”.

“6) Los países en los que hay alta repitencia escolar tienden a tener peores resultados y las mayores brechas entre los niños según su extracción socioeconómica.”

Comentario: Mucho habría que decir sobre esto, pero quedémonos con el aspecto más simple. La repitencia se produce por una buena razón, porque el alumno no llega a cumplir los estándares mínimos fijados curricularmente como expresión de los valores y visiones sociales. Pero la currícula, como es bien conocido, es doble, la manifiesta, completamente irreal y con estándares dignos de la erudición clásica; y la llamada “currícula oculta”, que le enseña con toda eficiencia a todos los peruanos desde chibolos que lo que cuenta realmente es la posesión del cartón, no el conocimiento ni las habilidades adquiridas. Es “saberla hacer”, no “saberlo hacer”. Es pasar piola por el aro del sistema. No importa cómo obtengas la nota, la cosa es obtenerla, como lo saben bien los que copian en los exámenes, le pagan al profe o a la institución, o reclaman al director de la institución educativa. Y añadamos que el hecho de mantener solapadamente ese obsoleto, absurdo e inútil sistema de evaluación sumativa vigesimal es un hueso arrojado a las argollas educativas para darles licencia para que puedan cobrar a los alumnos por aprobar con nota 11. Es decir, la conocida y extendidísima práctica del cupo.

“7) Los países con mejor desempeño escolar tienen autonomía escolar para fijar su currículo y estándares de logro, pero no necesariamente favorecen la competencia entre estudiantes.

8) Combinar la autonomía local con una efectiva rendición de cuentas es lo que produce los mejores resultados.”

Comentario: El famoso tema de la autonomía escolar, que aquí nos resistimos a implementar, haciendo todos los intentos inimaginables para mantener el control en manos del Estado Central y de las argollas educativas, entregando el hueso a quien sea que atraque con él. Afortunadamente nos ha llegado una buena noticia: Por la puerta falsa, pues ya sabemos que a este gobierno no le gusta reconocer sus metidas de pata, que podrían afectar al modelo económico, se ha cancelado la desdichada municipalización de la educación. Albricias. Claro que por supuesto esta cancelación se hará por etapas y con mayor gasto, pero por fin se ha terminado, de una manera u otra, este disparate. Ahora falta hacer las cosas bien de una buena vez. Nosotros propugnamos la autonomía de las Instituciones educativas en los términos más absolutos posibles, así como el desbande de la enorme burocracia educativa que medra en los intersticios del sistema, explota sin misericordia a los docentes, y estafa las expectativas de alumnos, padres de familia y la sociedad en general. Profesor que quiera trabajar, que enseñe, y que muestre resultados a los propios padres y madres de familia y a los directores nombrados por las comunidades bajo leyes precisas, y que defiendan la autonomía de la institución escolar. Por supuesto el financiamiento sigue siendo deber del Estado, así como el inmenso esfuerzo nacional que debe hacerse para actualizar y capacitar a los docentes en ejercicio, y para vigilar a las facultades de educación en la formación que imparten a las nuevas generaciones de docentes.

9) Colegios con mejor disciplina y mejor vínculo entre profesores y alumnos obtienen mejores resultados en lectura.

Comentario: ¿Qué significa mejor disciplina? Por acá tenemos pobres almas que piensan que los colegios habría que militarizarlos. No se les ocurre mejor argumento que el control y la fuerza, disfrazada hoy en día de ese concepto de “contención, que edulcora un poco el garrote. Pero mejor disciplina, digámoslo con todas sus letras, es la existencia de un orden que permite la consecución de los objetivos trazados. Se siguen, ahí sí con disciplina, los pasos que se planean para lograr el objetivo. Y por eso acto seguido se menciona el mejor vínculo entre profesores y alumnos, porque como cualquier educador sabe – y cualquier militar eficiente también -, la disciplina no se impone de afuera hacia adentro, sino que surge de adentro hacia fuera. Es decir, se forma. No nos sirve absolutamente para nada, y más bien es dañina, la presencia de hordas de alumnos que desentonan el himno nacional con desgano total, en esas formaciones absurdas del lunes por la mañana, que lo único que hacen es mostrar la miseria moral y el contento de profesores que se pasan esa hora sin trabajar. Menos mal, y a pesar de los autoritarios que quisieran ver a todo el mundo marcando el paso, esta práctica ya se está desterrando. Cuando a José Antonio Encinas, el gran educador peruano, le preguntaron a principios del siglo XX por qué sus alumnos no estaban quietecitos y sin hacer bulla, parados como postes en el patio, y más bien departían con alegría y desenfado entre ellos y en compañía de sus profesores, respondió: “Porque no son ni reclutas ni monaguillos. Son alumnos”.

“10) Si se controla la variable socioeconómica, los colegios públicos y privados tienen rendimientos similares.

Comentario: Cuidado con esto. Esto es verdad en general, pero el país que registra la mayor desigualdad en lo que se refiere a la variable socioeconómica es, adivinen, el Perú. Ahí, sin atenuantes, registramos el último lugar. Y ello quiere decir, monda y lirondamente, que los rendimientos más disparejos a nivel mundial entre colegios públicos y privados, los tiene el Perú, acompañado sin duda a regañadientes, por Panamá. Al que no me crea, lo remito al estudio hecho sobre PISA 2009 del Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación español, www.institutodeevaluacion.educacion.es. Nótese en especial la parte que corresponde a las correlaciones entre el rendimiento de los alumnos y su Estatus Social, Económico y Cultural (ESCS). El Perú registra una espantosa correlación entre su puntaje y el ESCS de los alumnos (véase en especial las páginas 83 y ss., con énfasis en los cuadros estadísticos).

“11) Los mejores logros de los países asiáticos se explican por cinco factores:

a) Estándares académicos rigurosos y currículo coherente que define con precisión lo que debe ser enseñado.
b) Profesores y directores de alta calidad, escogidos entre los mejores postulantes universitarios del país.
c) Énfasis en ciencias y matemáticas desde edades temprana, a cargo de profesores especializados en esas materias.
d) Abundante tiempo y esfuerzo de parte de alumnos que estudian más horas al año que sus pares no asiáticos.
e) Alineamiento de la educación a las metas de desarrollo económico, lo que ha llevado a construir fuertes sistemas educativos, creando un modelo propio luego de explorar las prácticas educativas de los otros países del mundo.”

Comentario: Estos factores parece nos indicaran lo que se debiera hacer respecto a la educación en el Perú. En realidad, viéndolo de la manera más práctica, lo que habría que hacer son dos cosas: Por una parte desmontar los mecanismos estamentarios y argolleros - que incluyen desde sindicatos hasta universidades - que se oponen a la posibilidad de obtener resultados positivos, y por otra adoptar las medidas positivas tendientes a lograr estos resultados, es decir una suerte de doble política que solamente puede manejarse en función de un amplio consenso de los actores.

Es decir, un gran esfuerzo nacional liderado por la más alta autoridad política, secundada por lo mejor que la educación peruana posee, y que involucre a docentes, padres y madres de familia e instituciones. Algunos pasos se han dado en esta dirección, pero sin dirección política coherente y eficaz, que desarrolle un plan consensuado en un horizonte temporal concreto, y sin un consenso general actuante y sólido que dé soporte, no será posible más que jugar a la comidita.

martes, 13 de octubre de 2009

EDUCACIÓN MEMORÍSTICA Y SISTEMA EDUCATIVO

Aunque supuestamente estemos de vuelta de la educación memorística hace decenios, siempre hay algunas consideraciones que hacer al respecto. 

La memoria es una de las funciones intelectuales más importantes y no puede desecharse así como así. La evocación es una de las primeras habilidades en cualquier taxonomía bien estructurada. Si se opera con ideas desde una memoria mecánica y repetitiva entonces no se ha aprendido función intelectual alguna, sólo a repetir. 


Esto pasa en nuestro sistema educativo y en muchos otros. A esta Educación se le ha llamado erradamente “educación tradicional”. 

Antes y Ahora

Por mor de la claridad unamos por un momento los contenidos a repetir y la función repetitiva:

“Antes” la sociedad sólo requería de la memoria para hacer muchas cosas. Una educación elitista no necesita que la gente piense sino que repita. Los cuadros sociales imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad provenían de escuelas privadas o públicas de élite. La gran mayoría de las gentes en el contexto obrero fabril sólo necesita comprender instrucciones sencillas, y repetir movimientos "a lo Taylor".


El problema fue que no desarrollamos una estructura económica industrial-fabril, sino un capitalismo dependiente y exangüe. En una sociedad estructurada  en diferencias sociales precapitalistas, nos limitamos a añadir problemas nuevos a los viejos ya existentes.

La educación memorística apunta a lo "necesario": Formar obreros obedientes y reclutas obedientes para sostener el orden social. Tal esquema, en una republiqueta feudal como la nuestra, 
funciona con altibajos. 

Memoria y Disciplina

Algunos nostálgicos recuerdan de la llamada "educación tradicional" lo que llaman "disciplina". Es obvio que dicha añorada "disciplina" se asocia a la didáctica memorística: Repetir al unísono no es otra cosa que un cognitivo marcar el paso.

El requerimiento del Estado que se expresa en la currícula académica responde a ello: Contenidos mínimos correctamente introyectados vía repetición se introducen en la mente de los niños en la Primaria. Para la Secundaria se construye sobre los tales contenidos mínimos y se viste al maniquí con ciertas habilidades intelectuales, cuya expresión máxima fue el famoso cuadro sinóptico. 

Esta situación es más marcada en Historia y Educación Cívica, donde dentro del Pacto Social el Estado manejaba sus propios objetivos.

En consecuencia maestros y padres de familia aprecian positivamente los desbordes de erudición en los alumnos, que lo único que demuestran es capacidad para la retención, reforzada por la exposición temprana en el hogar a contenidos intelectuales por hábito de lectura. 


Aún hoy el concurso escolar más conocido en nuestra patria se llama "Los que más saben", cuya estructura se basa en preguntas y respuestas que se responden de memoria. Los catecismos también se estructuran de la misma manera. 

Memoria y redes cognitivas

Los esquemas más modernos - modernos desde el siglo XIX, por si acaso - no solamente no rechazan la memoria, sino que la precisan como función intelectual producida por la sucesiva construcción de redes cognitivas. La llamada "educación en libertad" se plantea desde hace muchísimo tiempo: Summerhill, Montessori, la Escuela Abierta, la Nueva Escuela, las experiencias de José Antonio Encinas en Puno a principios del siglo XX.


Impartir la educación en libertad adelantándose al medio ambiente produce algo a lo que las estructuras sociales no estaban preparadas: Alumnos que utilizan sus cerebros, y por ende preguntan. Por eso la lucha de Encinas por una educación decente se hacía contra los propietarios latifundistas y la iglesia católica (frase de entonces: indio educado, indio alzado). Por supuesto, a Encinas se le acusó de comunista, de recibir el famoso "oro de Moscú" y demás monsergas que algunos hoy día todavía repiten, con lo que  podemos observar en vivo y en directo el éxito del esquema repetitivo.

Adoctrinamiento

Desviémonos un poco de la ruta de la memoria: Cuando alguien sólo puede repetir una respuesta es porque la pregunta es blindada. Es decir, la respuesta está controlada por la pregunta. Un ejemplo: Si pregunto cuáles son las virtudes teologales es porque presupongo que éstas existen. El desarrollo intelectual más alto de mis alumnos es la repetición, y por ello no hacen preguntas incómodas sobre la existencia metafísica de las dichas virtudes y todo su soporte ideológico. El objetivo básico de la educación repetitiva no es el aprehendizaje sino el adoctrinamiento.
Tampoco deberíamos caer en el fundamentalismo de la antimemoria. La memoria no es negativa per se sino en la medida que sea el único elemento de estructuración / recuperación de conocimientos y único soporte de las funciones intelectivas. La evocación está en nuestra genética como instrumento esencial, debe ser por algo.

Efecto en el sistema

Hoy en día hay escuelas privadas y públicas que trabajan habilidades y capacidades intelectuales no-memorísticas, por llamarlas de algún modo. Para los alumnos es más complicado, pero como resultado se interesan más en los temas y contenidos, y operan con mayor solvencia intelectual en el ambiente universitario. Sin embargo nuestro sistema universitario es obsoleto y rígido, los exámenes de ingreso privilegian el empleo de la memoria.  Como el sistema educativo dirige a todo mundo a la Universidad, por principio de realidad muchas escuelas privadas establecen 
exámenes "tipo ingreso", fuera del desarrollo de competencias. Hay escuelas que se publicitan como "preuniversitarias" desde la Primaria.

Los profesores universitarios están más retrasados que los escolares en cuanto a metodologías y didáctica, provienen ellos mismos en su mayoría de canteras memorísticas. De ahí que en la Universidad los alumnos padecen los mismos problemas que en la escuela, agravados. El síndrome del copy and paste (plagio), es secuela de un problema con aristas intelectivas y ético-morales, consecuencia de la ausencia de un proceso de enseñanza-aprendizaje que privilegie  habilidades cognitivas, no sólo la memoria.

(Un Paréntesis: Como profesor de educación superior me he encontrado con este problema, y agarré rápido fama de "profesor difícil". ¿Por qué? Porque en mis exámenes los alumnos podían ir con libros y apuntes, y porque los reactivos que proporcionaba implicaban operaciones intelectivas en algunos casos muy primarias. Por  desgracia, muchos de mis alumnos tenían problemas.)

Élite

La Universidad peruana tiene interesantes elementos elitescos: Las tasas de egreso son muy bajas, por situaciones extra-académicas (la capacidad económica). Las tasas de ingreso más bien son muy altas por motivos de ganancia económica y sostenibilidad institucional. Entre el ingreso y la salida el alumno "aprehende" y/o refuerza que de lo que se trata es de aprobar los cursos, no de adquirir conocimientos y habilidades, y se contrae a ello como objetivo primario. Tiene lógica, aprende exactamente lo que le enseñamos: Que el fin justifica los medios, y en ese sentido la educación peruana logra sus objetivos de currículum oculto.

Los profesores universitarios ganan más que los escolares, están mejor considerados socialmente y disponen de una institucionalidad más sólida. Aunque esto ha cambiado en las últimas décadas con la aparición de universidades que continúan sin cambios con los mismos criterios escolares de memoria, funcionales para una gran mayoría de alumnos que no será muy capaz de leer, pero sí de pagar. El resultado es previsible: Profesionales muy mediocres, cargados de papeles que acreditan que pasaron por el aro. Se puede decir que casi lo único que acreditan dichos papeles es que se pagó por ellos.

Las escuelas de la modalidad pública de jóvenes-adultos (la antigua vespertina-nocturna) muestran de modo directo los criterios a que nos referimos: En abril y diciembre (matrícula y notas finales), las clases se abarrotan de alumnos, en el intermedio están casi vacías. Los alumnos son ciudadanos con DNI que han "aprehendido" que de lo que se trata es de aprobar y tener el papel, y ya está. No pierden tiempo en clases, lo rentabilizan trabajando o estudiando lo que sí les va a servir, idiomas y computación,  habilidades que sí necesitan.

Comercialización

En situaciones como ésta podemos descubrir el origen, correa de transmisión social y desarrollo de esa conducta social anómica que llamamos "viveza criolla".

Añadamos a esto un diseño de evaluación cuya única justificación está en facilitar la rentabilización de la nota. Como es bien sabido y callado, en ciertos lugares del Perú este hecho está tan institucionalizado - con tarifarios explícitos inclusive - que la correlación entre la evaluación y las capacidades es inexistente. Ello refuerza el memorismo, que hace más fácil cobrar por la nota aprobatoria, y así se mantiene el vetustísimo sistema vigesimal, hueso que se arroja a los docentes más "conflictivos".

Hacer la Finta

Si se mejorara la nutrición de los niños, la infraestructura de los colegios, los ingresos y capacitación de nuestros docentes, habría resultados mensurables que permitirían  salir de la situación de emergencia educativa que arrastramos hace decenios, y cuyas consecuencias vemos cada día en muchas áreas. Si los gobiernos consiguieran salir de su marasmo y distraerse un cuarto de hora de otras ocupaciones, eliminar de una buena vez el analfabetismo se ganaría mis felicitaciones más extremas.


Pero aún si hiciéramos todo ello, no resolveremos el problema de la educación peruana. El presente y el futuro requieren de personas con habilidades morales, sociales e intelectuales diversificadas, educadas en el real sentido de la palabra. La pregunta central es qué debemos, en la situación actual, hacer para que la situación de "eterna emergencia" pueda revertirse, y preguntarse si para eso basta con hacer la Finta modificando algunos aspectos de la realidad. Si alguien tiene la receta, que me la pase.