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lunes, 18 de marzo de 2013

UNA FACTURA COSTOSA - Consecuencias de una revocatoria

Peru Blogs
UNA FACTURA COSTOSA – Consecuencias de un proceso de revocatoria

En una guerra no hay ganadores ni perdedores, sólo sobrevivientes. (Anónimo)

Este país no tiene arreglo. Su falta de casta es manifiesta y su idiotez fenomenal. (García Miró según Twitter)


Pensaba en este artículo y me equivocaba de medio a medio cuando pensaba en Ganadores y Perdedores. No me funcionaba porque estaba equivocando el análisis, no podemos pensar en este asunto como si fuera una competencia de a dos.  Aunque enterarnos signifique pagar la factura de 112 millones de nuevos soles por todo este proceso de la revocatoria en Lima, revocatoria cuyos efectos últimos aún no tenemos muy claros. Aunque sí se ve claro que pese a haber logrado derrotar a la opción mafiosa, daño han hecho, siguen haciéndolo, y ha habido bajas. Recordemos que un principio de política real es: “si no gano yo, no gana nadie”.

Un abuso del Derecho

El evidente abuso del Derecho que ha constituido esta revocatoria ha sido la principal arma para paralizar la ciudad. Porque eso sí lo han logrado en toda la línea. Esto seguramente lo entiende poca gente porque como nuestra cultura política es incipiente, no se comprende que la Ley no cohonesta el abuso del derecho, y por ello muchos han argumentado que siendo la Ley así, hay que aplicarla y ya. De hecho eso pasó, y hemos visto que la DBA no tiene absolutamente ningún escrúpulo en fastidiarle la vida a la gente, cuando de sus intereses monetarios se trata. Y encima, como muestra don García Miró, se quejan contra la realidad.

Comisiones de por medio

Habiendo tanta plata que administrar por medio – porque este tema no abarca solamente al presupuesto municipal, sino las comisiones sobre obras públicas – el conflicto no está en la base en lo exclusivamente político, sino en el reparto. Si no, no nos explicamos la angurria del ex - alcalde de Lima, que parecía bastante apurado en llegar nuevamente a la alcaldía antes de las elecciones programadas correspondientes, hasta el extremo de inmolar a su hijo al Moloch de dicho interés. Me parece que califica como factor el hecho que hay comisiones sobre por lo menos Siete Mil Millones en juego mientras hablamos, que podrían ascender a entre 700 y 1000 millones en comisioncitas. No fastidien, es un bocado interesante, y explica la presencia de toda suerte de rayas, barracudas y tiburones medianos y pequeños. Pero el tiburonaje se organiza jerárquicamente, y los Tiburones Mayores apuestan tanto a las ganancias inmediatas como a la organización de un entorno favorable a seguir haciendo buenos negocios, es decir a la sostenibilidad de un cierto modus operandi. En tal sentido parece que el ex - alcalde de Lima no tiene definitivamente el olfato del ex – presidente, mucho más trejo, aunque en esta ocasión parece haber demostrado ser mucho mejor táctico que estratega.

La Plata Grande

A la vez observamos que hay sectores de la derecha económica que están encontrando mucho más rentable trabajar con gente más confiable, que les asegure menores costos por coimas y cupos, a la vez que mayor eficiencia. Parte de estos sectores se ha separado de los que aún apoyan a la dupla Alan-Castañeda y están conformando gremios propios, separándose de los dirigentes tipo Benavides, demasiado comprometidos con una opción ideológica presentada como salvadora, en la que obtenía ventajas por encima de los colegas, lo que definitivamente no gusta. Esta derecha económica es mucho menos ideológica pues, parafraseando cierto dicho, la ideología no solamente no se come, sino que no rinde utilidades en el mediano plazo, en especial si se continúa con un vetusto esquema encomendero y mercantilista. Los estados de pérdidas y ganancias suelen ser más orientadores que lo que dicen ciertos analistas políticos, algunos de los cuales parecen francamente creer en pajaritos. En la columna del Debe hay demasiada plata en coimas, cupos e intereses sobre capitales inmóviles por 15 o más años. El dato es claro: La incapacidad de manejar conflictos sociales ha costado quince años de no-inversión y de no-ganancias. Y eso no le conviene a nadie: El modus operandi político Alan-Castañeda, basado en la confrontación ideológica y el empleo de la fuerza ha sufrido de colapso económico y está en crisis. La plata grande ya “no llega sola”, hay cada vez menos empresarios dispuestos a pagar cierto tipo de “honorarios de éxito”. Se espera del poder político que deje hacer, no que detenga la inversión, y se toleran ciertos niveles de corrupción, pero no tantos: Es esa angurria lo que se ha evidenciado en la campaña del Sí, y he ahí un buen motivo por el que la CONFIEP apoyó a la actual administración municipal, pese al argumento senderista de la chichi y el aldo.   

Es claro que la cosa entonces no es tan simplona como decir el reparto de la plata municipal, el presupuesto municipal es solamente de unos 300 millones, uno de los más pequeños del continente para una ciudad como Lima. Esto de repente lo puede pensar Marco Tulio, operador que va solamente del codo a la mano, y gracias. El problema de fondo es el entorno en el cual se administran los ingresos producto del crecimiento económico, una vez que el Ministro de Economía cobra y guarda en caja el super-cupo para rescates de emergencia. Hay que preguntarse por qué Correa, Evo Morales, Cristina, el Partido Travalhista, el Frente Amplio y hasta Michele Bachelet ganan las elecciones y se sostienen sólidamente en el poder, y analizar cómo este modelo se está implantando con el evidente apoyo de sectores económicos. Así que cada vez se evidencia más la vaciedad de gritar “¡chavismo!”, que resulta en nada más que un estornudo mental y la baja en la tasa de ganancias, la cosa es cómo se organiza la plata, y si la clase política tradicional – representada en nuestro país por Alan, Castañeda y demás miembros de la Banda – lo sigue gritando es porque carece de otros argumentos que los puramente ideológicos para justificar los honorarios de éxito. Y las generaciones aprenden, cambian y se asustan menos que antes.

Somero análisis del partido de revocatoria

Parece obvio que a la luz de los acontecimientos, estamos ante un complicadísimo empate. Tengo cada vez más la incómoda sensación de que Nadie Ganó, nada bueno está saliendo de todo esto, y en ese sentido puede decirse que los revocadores consiguieron su objetivo de complicarle la vida a sus adversarios, que no son solamente Susana Villarán y los chochamus de Fuerza Social. Lo único que objetivamente se puede decir de una consulta popular como la recientemente padecida es que constituye una chaveta apuntada contra la administración de la ciudad. El que interprete el asunto de otro modo o trate de justificarlo en realidad le hace el juego a la mafia, y las últimas veces que una burguesía hizo eso terminó entregándoles el poder y coludiéndose en crímenes contra la Humanidad. Suele pasar cuando apreciamos más nuestras billeteras que a las gentes con las que convivimos, es decir cuando nuestros valores se trastocan. Cuando una guerra termina no hay ganadores ni perdedores, solamente sobrevivientes, y a la hora de hacer balance debemos considerarlo.

Cuando empezó el Partido, Susana perdía por varios goles. Su equipo no era suficiente, se cometían errores infantiles y además se había hecho de grandes enemigos. Tácticamente, ya estaba derrotada, tanto considerando el contra quienes se enfrentaba como con qué fuerzas propias contaba para resistir. En el activo, sin embargo, tenía dos hechos estratégicos fundamentales, que son los que al final se han decantado en el resultado: Aseguraba a la derecha económica menores costos por concepto de cupos y coimas, a más de una adecuada sostenibilidad basada en un manejo más técnico de la cosa municipal; y por el otro lado, el gobierno de Ollanta Humala tenía – y aún tiene - en Susana un pararrayos que lo deja hacer, le da oxígeno y le permite reforzar ciertas posiciones, pues en los otros escenarios políticos hay o “convivencia civilizada” o juego limitado.

Era casi obvio que iban a correr en ayuda de Susana tanto las bases del partido nacionalista como la CONFIEP, como los que iban a ser revocados junto con Fuerza Social – el PPC. Una vez los operadores políticos experimentados vieron la que se venía tomaron sus puestos en el partidor. Y, por supuesto, pasaron la factura antes de prestar el servicio. Los revocadores trataron de aislar a Susana empleando el argumento del movadef y el senderismo como medio para mantener a nacionalistas, confiep y ppc aparte viendo como el apra y solidaridad nacional se almorzaban a fuerza social, y se llevaban el asunto en bandeja … lo que, francamente señores, hay que ser bien caído del palto para creerlo a estas alturas, aunque funcionó indudablemente para manipular ciertos temores irracionales de algún que otro vocinglero sector de la población electoral. Y esto nos indica que la capacidad estratégica de los tiburones grandotes, en especial el que ya sabemos que trata de ser presidente el 2016, anda de capa caída, a no ser que haya tratado de eliminar – o subordinar - a Castañeda de la carrera en una plaza en la que el apra nunca ha sido fuerte.

Un ganador de este proceso ha sido el fujimorismo, que demostró mucho más estrategia al dar un grácil pasito de ballet al costado, dejando solamente a operadores secundarios para poder asistir al banquete caso la revocatoria prosperara. El fujimorismo resulta ganancioso precisamente por haber sabido mantenerse al margen y contenido lo suficiente a sus termocéfalos, lo que habla de una mejora en el liderazgo de Keiko. Sin embargo, la droga encontrada en la empresa de Kenji resulta algo inoportuno al momento. Pero al margen de esto, el fujimorismo no tenía nada que ganar en Lima, como sí el apra, y ello puede explicar por qué no se las jugó acá, y es que en verdad su sitio, si saben manejar bien sus fortalezas, debería estar más cerca de las grandes ligas, aunque tendrán todavía que librarse de – o controlar - harto peso muerto.  El otro ganancioso ha resultado ser el nacionalismo humalista. A diferencia del fujimorismo, gana muchísimo más manteniendo a Susana, un tanto en el sentido británico, que luchó en la primera guerra mundial hasta el último soldado francés, y en ese sentido las bases nacionalistas se han anotado porotos en organización y presencia partidaria, y de hecho han registrado un triunfo, pero tal como el fujimorismo, no hubieran registrado derrota si la revocatoria hubiera prosperado. Es notable ver como ambos contendientes tratan, a la manera de Soviéticos y Norteamericanos en la Guerra Fría, de no tocarse a no ser a través de intermediarios.  

De cómo quién eres y qué haces modifica tu márketing

Encontramos algunos hechos interesantes en las alianzas que se fueron configurando y que permitieron a Susana, y no hay que ser retrecheros, voltear un partido que estaba dado por perdido desde el mismo principio. El conjunto Apra/Solidaridad Nacional jugó sin el fujimorismo, y con el refuerzo de Lay – que trató de mantener su predicamento con los conservadores evangélicos a costa de su imagen de honestidad –, y le costaron el partido el empleo de operadores políticos francamente impresentables, junto a una segmentación tradicional del mercado, basada en la melcocha de los niveles socio-económicos combinada con una percepción cultural francamente premoderna. En definitiva, parece que Otero no es tan bueno como Favre. Aunque en esto tenemos que decir que no deberíamos atribuir cualidades semidivinas a Favre – aunque no me parece le disguste particularmente -  sino el muy capaz y experimentado equipo de Favre el que le ha ganado al probablemente mal pagado equipo de Otero. Como para hacerse otro artículo al respecto.   

La gente no toma decisiones solamente en nombre de su interés tal como lo entendieron los del Sí, el creerlo es precisamente un tema ideológico, y precisamente el tener un pensamiento DBA – si es que a eso le podemos llamar pensamiento -  impide un libre uso de las neuronas. La gente decide en su voto más en nombre de qué vota que en el voto mismo, toma una decisión moral y ética en un sentido amplio del término. Asegurado un mínimo de secreto en el voto y un mínimo de fe en los mecanismos democráticos, las gentes tratan de satisfacer necesidades profundas relacionadas con sus deseos utópicos de quién quieren ser más de en quiénes son. La habilidad marketera consistirá hoy en día en leer esas necesidades, empatar con ellas, hallar lo que tienes que puede enganchar con eso, y encontrar el modo de hacerlo llegar a la gente. Si te encajaron el sambenito de inmoral y corrupto, ya fuiste, porque a partir de ahí no te van a creer, porque la gente no va a querer venderte su voto, a no ser a cambio de algo concreto. Me resulta interesante constatar cómo el hecho de conseguir firmas obsequiando fideos y galletas marcó precisamente la categoría de donde partían. Y no es que no haya pasado esto muchas veces, el asunto es cómo lo lee la gente. Cuando el Sí trató de vender “capacidad” versus “moralidad” pensando que las gentes seguirían el esquema mercantilista-encomendero de “el mal menor”, no leyeron las lecciones de las últimas elecciones: Aquellas que ganó la Villarán (la anterior y ésta), y la que ganó Ollanta. Ni aquellas en las que ganan Correa, Evo, Dilma, Lula, Chávez, etcétera.  

En el márketing moderno el “mal menor” ya fue. La última vez que funcionó fue el 2006 en las elecciones que ganó Alan García, y funcionó debido a que las opciones contestatarias estaban aún aprendiendo modernidad, y no a que la gente haya llegado a la conclusión que Alan decía la verdad y no era corrupto. El argumento del mal-menor murió cuando Correa le dijo a sus electores: “Acepten los obsequios que les den mis oponentes  - y guárdenme algunos a mí - y a la hora de votar, ya saben, voten por mí”. El elemento fundamental del triunfo alanista del 2006, y los cinco años de marasmo que costó, fue la explotación del miedo. Tal cómo la opción política del Sí, que compitió en realidad para venderse como mejor opción a la derecha económica, con lo que se nota que NO ha aprendido la lección de la elección. Puede que ganen o empaten esta batalla de Lima, frente a un adversario débil, pero están perdiendo la guerra, y en ese aspecto hay dos ganadores obvios, aunque por walk-over: El fujimorismo y el nacionalismo humalista.

Una conclusión

Naturalmente, cuando se trata de tomar partido, se toma partido y se hace lo necesario. Es precisamente lo que los ciudadanos hacemos frente a las diversas circunstancias políticas. Ello no significa que no vamos a mirar las cosas como son, lo que significa decodificar la angurria, la codicia y las tapaderas ideológicas para ver dónde está el movimiento. En el Sí se conjugaron el Hambre y la Necesidad: El Hambre de las masas que no comen Democracia, con la necesidad de los Mafiosos de mantener sus redes jerárquicas y clientelares. No es nada casual que en El Agustino haya ganado el Sí, siendo que allí por razones geográficas se aposentan las redes clientelares y familiares de todo lo que fue La Parada antes de su erradicación. Una cosa buena es que en medio de todo este tejemaneje político, La Parada parece no será reinvadida, como estaba preparándose como hueso que los tiburonazos del sí estaban listos para arrojarles a sus subordinados, con una astuta mirada a otra parte. Pero nada está dicho y este partido que se ha jugado al costo de 112 millones, por más que nos haya movilizado, es de segunda división. Y punto por hoy.


lunes, 29 de octubre de 2012

METER EL DEDO


METER EL DEDO

En el Perú, donde se pone el dedo, salta la pus.
(Manuel González Prada)

Introducción breve y no tan profunda

En el Perú y otros países, decir “meter el dedo” posee una agresiva connotación sexual. Si bien lo que se especifica es el agente y no el paciente, todo el mundo asume que el lugar donde se introduce el apéndice es una parte del propio organismo. Vale decir, hablamos de una invasión del sanctasanctórum más personal. Aunque la agresividad no necesariamente signifique violencia, en este caso es obvio que sí, el irrumpir en la intimidad de otra persona es de necesidad violento. En la defensa de acusados de violación se suele decir que la dicha violación se ejecutó con “delicadeza”, lo que a mi ver es muestra que el acusado y su abogado pretenden continuar introduciendo el apéndice. No cabe la “delicadeza” en un acto de violencia y abuso. Es patético que el violador le tipifique el delito de violación al juez con el argumento de que fue “delicada”, y más patético el juez que lo acepta, no sabemos – pero nos imaginamos - a cambio de qué. Este juez se torna así cómplice de la violación, y además le mete el dedo a toda la sociedad. Más patético es que los abusadores de todo tipo y calibre se esfuercen por la vía de los medios de comunicación por tipificar y hacer socialmente potable sus acciones, como ocurre con los autores inmediatos y mediatos de la asonada delincuencial de La Parada estos últimos días. Claro que para algunos inocentes esto no resulta tan evidente. Pero de eso se trata precisamente “meter el dedo”.

El Dedo y la Yuca

“Meter el dedo” connota poder, control y dominio: El que mete el dedo es porque puede, y lo hace para lograr algo en particular. La frase no sólo expresa agresión, sino también la voluntad expresa de engañarte para obtener réditos medibles en plata y poder. Es decir, “meter el dedo” es muchísimo más efectivo en la medida que el paciente no se percate que se lo están metiendo, pero al final hará lo que el agente quiere. De eso precisamente se trata el Poder: Que otros hagan lo que tú quieres.

Parece haber quienes gustan de ser pacientes. Un buen ejemplo extraído del ambivalente mundo político es la de seguro apócrifa creencia de que si los políticos suelen meter el dedo a las gentes, el ex Presidente Fujimori solía meter la yuca. Dicho inocente tubérculo es mucho más grueso y largo que cualquier dedo, y más bien remite a la imagen de un órgano sexual masculino ultra desarrollado. Cualquiera puede meter el dedo, pero según parece algunos celebran el hecho que el ex Presidente tuviera la capacidad de meterles algo más evidente a todos los peruanos. Si lo logró es porque es vivo, astuto, inescrupuloso, es decir buen político. Y si el asunto es tan grande, entonces el que lo hace es más vivo, más astuto y más inescrupuloso que otros, mejor político aún. No por nada Fujimori gobernó once años el Perú. Pensemos lo que pensemos, idiota no era, ni lo es ahora. Tengo mis opiniones respecto al tema del actual tema del indulto, y por desgracia no puedo dejar de asociarlo a la yuca.  

Ahora bien … ¿Por qué decimos yuca? Suelto mi hipótesis: Como recordaremos, el ex Presidente se hizo cargo de la vaina nacional cuando la cosa andaba como la mona. Había que tomar medidas extremas más que no fuera para flotar, y ello se hizo con el consentimiento de la mayor parte de los peruanos. Don Alberto hizo cera y pabilo de todo, con las consecuencias que todos conocemos, y que podemos valorar de diferente modo. La yuca era algo tan enormemente conspicuo que el único modo de introducirla era con el consentimiento multitudinario de los pacientes. El pacto político de la legitimidad en aquellos días se resumiría más o menos así: Me dejo que me hagas, pero arreglas las cosas. El resto es Historia Reciente, incluso recientísima. Pero la evidencia de la metida del dedo es más bien excepcional, aunque el Perú parece un país donde lo excepcional suele ocurrir cada cierto tiempo, y el apocalipsis es bastante normal.

El Engaño

Volvamos a nuestro punto. Por lo general el paciente no sabe que se está produciendo la metafórica introducción del apéndice, y cuando se entera, es casi siempre demasiado tarde. Su autoestima valorativa y cognitiva ya quedó “perforada”. Por otra parte, como los agentes tratan que la cosa sea indolora o “delicada”, es algo así como que primero te pepeen y luego te violen. Cualquier dolor que sientas será posterior, aunque no por eso más soportable.

Es que cuando te percatas de qué te ha ocurrido, la reacción suele ser algo agresiva. Aunque esa introducción moleste y eventualmente duela, lo que más molesta es que se la empujen a uno sin su conocimiento, casi siempre sin anestesia. Lo que más molesta no es el diámetro de la cuestión – pura cuestión de grado – sino el hecho que no te diste cuenta que te la hicieron. Es decir, la evidencia de que eres un Sonso.

El Vivo y el Sonso

Hay un doble estereotipo expresado por los viejos caracteres de Pepe El Vivo y Juan Sonso, imposibles de entender el uno sin el otro. O también el refrancito “El vivo vive del sonso, y el sonso de su trabajo”, que denota claramente que el Sonso no sabe lo que el Vivo le hace. Para decirlo como solía hacerlo una ciertamente dama, el Sonso no hace el “clic” y se queda sin saber. Por eso es Sonso, pues, porque el Vivo es el sinvergüenza, el que mete el dedo, el agente, el que hace, el que ejerce, el activo, el bacán, el ya no ya. Nos da terror ser sonsos, aunque lo que más nos aterroriza no es serlo, sino que el resto se dé cuenta de que lo somos. La autoestima sufre, y además nos ponemos a tiro de nuevos dedos. Que levanten el dedo entre mi audiencia los que no quieren ser Vivos. Estoy seguro que esperaré sentado buen rato.

De la viveza criolla se ha hablado hasta la saciedad, y eso está muy bien, es parte del esfuerzo socrático que cada pueblo – y cada individuo - debe hacer de conocerse a sí mismo. Pero parece que no tenemos clara la figura del Sonso. No es posible entender el Uno sin el Otro. Para que haya Vivo tiene que haber Sonsos, muchísimos Sonsos. Y la relación tiene que ser de engaño, es decir, Uno tiene que engañar al Otro, y el Otro debe dejarse engañar. Si no, no hay cómo entender al Vivo.

Vivos, sonsos y escuelas

En la ambivalente relación entre Unos y Otros es posible observar que los Vivos y los Sonsos se forman en su entorno social y educativo. Vale decir, el objetivo fundamental del Sistema Educativo en nuestra patria no parece ser que seas Ingeniero, Profesor u Obrero, sino que puedas llegar a ubicarte dentro de tu clase social como Vivo o como Sonso. Tan importante es este posicionamiento que casi no le vemos otra utilidad al sistema educativo tal como es. Si en la escuela la gente no aprende a entender lo que lee, termina odiando la ciencia y las matemáticas, no se entrena físicamente ni aprende una jota de nada importante, es obvio entonces que el objetivo fundamental es otro: Configurar los rasgos fundamentales de los roles sociales de la Viveza y la Sonsera. Y si no sabes esto aunque sea de modo implícito, perdóname pero es obvio que no estás en las filas de los Vivos. El rasgo fundamental del Sonso es no saber que lo es, es eso precisamente lo que lo pone al alcance de la acción de los Vivos.

Hay, por otra parte, una Viveza que podemos considerar positiva. Y es la que debiéramos enseñar y fomentar: La Viveza precisamente de no dejarnos engañar por los que se las pretenden dar de Vivos, que pretenden decirnos – tremendo dedo – que la ética y la moral es cosa de Sonsos, y que el realismo es dejar que los Vivos hagan lo que quieran. Sacarse el dedo del sancta-sanctórum puede producir un poco de dolor, pero la consecuencia, aparte de sacarse el bodoque, será la sensación de la libertad. Y no hay nada mejor.

Ejercicio de aplicación

En realidad, casi todos los acontecimientos diarios nos servirían, pero los últimos en La Parada fueron tan evidentes en este aspecto, que como ejemplo resulta demasiado tentador. Es que a este cronista le gusta poner el dedo en la llaga. Tomaremos algunos aspectos sueltos del asunto, siempre recordando que la cuestión es el criterio objetivo: Quién introduce, lo que introduce y a quién se le introduce.
Si te dicen que el error estuvo en quien aplica la ley, y ciertos personajes oscuros exigen y reclaman el “esclarecimiento” de la responsabilidad de la alcaldesa, pues entonces escoge tu lado, el del Vivo o el del Sonso.
Si las bolas echadas a rodar – hoy se les llama psico-sociales – te dicen que Luzbel y sus hordas infernales están saqueando la bodega del chino de la esquina, pues entonces escoge tu lado, el del Vivo o el del Sonso.
Si te dicen que un error tipográfico determina la presentación de firmas para la revocatoria fuera de la fecha establecida por la Ley, pues entonces escoge tu lado, el del Vivo o el del Sonso.
Si te dicen lo pobrecitos que son los autores mediatos e inmediatos de los muertos humanos y animales, de los destrozos y saqueos producidos, pues entonces escoge tu lado, el del Vivo o el del Sonso.
Si un alcalde distrital, conocido amigo de las mafias, amenaza con hacerse su propio mercado mayorista, imaginamos con qué gente, pues entonces escoge tu lado, el del Vivo o el del Sonso.
Y lo dejo aquí, aunque cuando de dedos se trata, eso abunda.

Colofón

Hay dedos y dedos. El de González Prada era un dedo acusador y esclarecedor, dirigido a mostrar y no a violentar; ese es un dedo del todo aconsejable. Hay Vivos y Vivos, pues la astucia no solamente no está reñida con la ética, sino que pueden ser buenos camaradas. También hay Sonsos y Sonsos, pues hay los engañados deliberadamente, como hay los que se dejan engañar. Que el que tenga boca, no se chupe el dedo.    



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domingo, 11 de diciembre de 2011

LA GUARDIA DE SÓCRATES


“Es un error capital teorizar sin datos” (Sherlock Holmes, personaje de Arthur Conan Doyle)
“¿Quién vigila a los vigilantes?” (Juvenal)

Sismo político

El sismo político producido ayer sábado es sumamente interesante. Si un terremoto pudiera planificarse, no podría haberse planificado mejor de cara a los actores políticos. Los medios de comunicación fueron cogidos de sorpresa, porque nadie se espera que algo realmente serio pase un sábado por la noche. Los apresurados artículos y birlibirloques sacados de la manga por el periodismo este domingo, y los diversos intereses en juego presentado así lo demuestran. Muchos no sabían qué estaba pasando, y trataban de ponerse al día de los acontecimientos a toda turbina. Lo cierto es que la renuncia de Lerner se veía venir, y las sorpresas no vienen tanto de ese lado, sino de la forma, de los discursos, de los cambios y de las personas que los ejecutarán. Este sismo ni tiene tantos grados en la escala de Richter, ni tantas ondas longitudinales como a los catastrofistas les gustaría. Apenas un remezón que asusta, pero no destruye.

Pero para algunos sí. Las cabezas que ruedan y dejan regueros de sangre por las paredes de asesorías y ministerios perciben fuerte el sismo, pero esa es una percepción de parte, si bien convenientemente aireada. Los del otro extremo se congratulan de las destrucciones producidas, ya habían vivido su propio sismo antes, en todo caso. Era más que obvio que tarde o temprano el oficialismo tenía que hacer exactamente lo mismo que hicieron sus homólogos del continente, que es darse el espacio para gobernar, y por eso deberíamos tratar de ver el asunto en un contexto más amplio. Las formas y los resultados suelen ser diferentes. La extrema izquierda se equivocó al tratar de forzar la mano cuando se imponía por su propio peso una política bastante menos chabacana. La extrema derecha trata, y seguirá tratando, de recuperar todos los resortes del poder que pueda, y por supuesto recargará las tintas en la “inestabilidad” y el “fracaso”. Titulares bacanes, grandes chichones y poco más.

Cometer seppuku

El seppuku o harakiri es una costumbre que, en pocas palabras, se produce cuando alguien, por honor, se suicida. La extrema izquierda no aceptó el papel subordinado que le tocó, y sintiéndose llamada a destinos más altos, sacó al fresco sus cuadros y, tal como en el arequipazo de la época de Toledo, trató de imponer sus condiciones. No me meto con la justicia de la causa, que Dios defiende, solamente con la parte política del asunto. Tratóse de empujar al gobierno hacia la izquierda, basándose en los cuadros de izquierda ya instalados en él, y la maniobra salió cuadras. El cálculo resultó erróneo desde todo punto de vista, lo que podríamos atribuir a la entusiasta contemplación del propio ombligo de parte de ciertos personajes y comisiones políticas. Ni el tiempo era el adecuado, ni la correlación era favorable, ni las experiencias anteriores en otros países mostraban éxitos en este aspecto. Que un extremo del espectro político le entregue el poder al otro ha ocurrido antes. Cierto es que la convivencia entre diversos sectores en el Gabinete tampoco fue que trajo la solidez necesaria. Así que cuando se habla de “ajuste”, no parece ser una finta.

El arequipazo de tiempos toledistas trajo como consecuencia un debilitamiento general del gobierno durante la época de Toledo. Ese debilitamiento lo provocó la izquierda incendiaria y lo usufructuó la derecha congelada. Un gobierno débil es un riesgo que el Presidente Humala no puede correr de ninguna manera, si pretende lograr lo que se propone. Y así, cuando la extrema izquierda trata de empujar el asunto hacia un lado, lo único que podía ocurrir era que el hombre se plantara sobre el sitio y exactamente eso ha hecho. No falta quien le proponga al Presidente la alianza con el fujimorismo, derecha congelada aspirante a representar a toda la derecha, y ahí el riesgo de caerse al otro lado es real aunque improbable. No creemos que esto pase, pues no faltan actores políticos muchísimo más potables, adecuados y realmente aportantes. Juntarse a la derecha congelada no tiene sentido ni siquiera cuando hace calor. Se muere uno igual en el desierto del Sahara que en la Antártida. Si hay que salirse de los trópicos políticos no hay necesidad de dirigirse a las regiones polares. Hay espacios mucho más templados, y el costo político nos parecería funesto para la gobernabilidad.

La Guardia de Sócrates

No vamos, como nuestro héroe Sherlock, a teorizar sin datos. A estas horas no sabemos quienes conformarán el nuevo Gabinete, dato que nos dará en parte la conformación del nuevo tablero, quienes se van, quienes se quedan, y por qué se fueron unos y entraron otros. Habrá seguramente hartos rumores hoy hasta que se sepa la composición del Gabinete, la mayor parte serán especulaciones dirigidas a imponer agendas. Pero lo básico a estas alturas ya se sabe, y sobre el detalle diremos algo más, una vez que sepamos quienes ejecutarán. Como es obvio, las políticas económica y de inclusión social – columnas gemelas de la política de este gobierno – se sostienen, y el tema no está en su sentido, que a estas alturas está muy claro, sino más bien en el cómo garantizar que estas columnas se sostendrán sin ser remecidas desde la izquierda y la derecha del espectro político, en especial mirando hacia la crisis mundial que se avecina. Y aquí pareciera que la tesis de los “guardianes socráticos” resulta importante, al tratar de crear una base para apuntalar el edificio de los próximos años con esa dicha tercera columna.

(Paréntesis: No dejó de causarme gracia que en la noche del sábado algunos supuestamente muy cultos periodistas preguntábanse hasta por el túiter qué era eso de los “guardianes socráticos”. He notado que muchos periodistas son terriblemente petulantes y que aceptar en público que exista un tema del que no saben, o que no encuentren fácil en wikipedia, pone frenético a algunos. Nosotros, que no somos periodistas sino docentes, menos mal no tenemos que hacerle creer nada a nadie, qué alivio. Nosotros cuando sabemos, sabemos, y cuando no sabemos, pues no sabemos, y por eso aprendemos. )

El Discurso del Presidente en Ayacucho por el Día del Ejército – 9 de Diciembre, aniversario de la Batalla de Ayacucho – y la repentina renuncia del Premier Salomón Lerner tienen así evidente relación. La apelación del Presidente al tema ético-moral está definido sin duda por la política de coyuntura, pero obedece también a una estructura mental del cómo enfrentar los problemas políticos. No deja de tener cierto valor establecer criterios éticos en los temas políticos. Para los que no sepan – que no es un crimen no saber, lo es quedarse en la ignorancia – los guardianes socráticos a los que el presidente aludió pueden encontrarse en uno de los Diálogos más conocidos del filósofo griego Platón, “La República”. Me dirán que en ese caso son platónicos, pero lo cierto es que Sócrates, que no dejó nada escrito, es conocido por su discípulo Platón, que sí escribió haciéndolo el protagonista de sus Diálogos. Podemos discutir hasta la saciedad la influencia de uno sobre el otro, o la fidelidad de Platón al transmitir las ideas socráticas, pero eso no viene al caso ahora.

Quién vigila a los vigilantes

El Diálogo “La República” ha levantado muchísimo debate, porque para algunos es epítome del buen orden político que garantiza la gobernabilidad, mientras que para otros es la peor de las dictaduras posibles, dada la eternización de una estructura social congelada, que incluye la clase de los Guardianes. Llama la atención que estos Guardianes que sostienen las estructuras del Estado en funcionamiento sean los que gobiernan, pues por sus características solamente ellos poseen las condiciones éticas necesarias para percibir y querer el interés común de todo el Estado. Solamente así me parece se puede entender la alusión del presidente al Servicio Militar Obligatorio. Puede que no nos guste la idea, pero lo cierto es que si para alcanzar la condición de la ciudadanía hay que pasar por la milicia, hay un curioso elemento democratizador presente.

Los Guardianes, además, poseen los atributos del filósofo en la medida que por sus características son los que reflexionan más a profundidad sobre el Estado, motivados por su exclusivo interés en su defensa y permanencia. Esto es arriesgado, pues puede confundirse fácilmente la posesión del garrote con la de la razón. Otro rasgo interesante de los Guardianes es que, según Platón-Sócrates, no deben tener acceso a la propiedad privada, ni a la familia, y es bastante obvio que en la actualidad las Fuerzas Armadas son lo que más se parece a esta Guardia de Sócrates, en la medida que sus intereses familiares y pecuniarios están subordinados a – y cito al presidente – la Disciplina Militar. La apelación a los valores morales de los guardianes corresponde, por supuesto, al mundo platónico ideal, pues el pensamiento político griego clásico buscaba en medio de sus crisis políticas grandes sistemas ideales que resolvieran de una vez por todas los graves problemas que afrontaban. Los romanos no eran tan buenos teóricos como los griegos, pero sí políticos mucho más prácticos y sutiles, y en evidente sarcasmo y cachita dirigidos a Platón, el poeta latino Juvenal preguntaba con sorna: Quis custodiet ipsos custodes? Es decir ¿Quién vigila a los Vigilantes? Si bien Platón presupone que ellos se vigilarán a sí mismos, estamos ante un tema político de grandes proporciones.

Guardianes y Conflictos Sociales

El tema de cómo afrontar los conflictos sociales, en relación con el tablero político y las estructuras de poder realmente existentes, resulta en un tema de realpolitik. Sin embargo, muchos actores políticos los tratan como si fueran una cuestión ideológica. Las estructuras políticas se construyen en base a la sucesión de coyunturas, y representan los tiras y aflojas entre el programa – la Hoja de Ruta – y el estado del tablero político en el corto y mediano plazo. No hemos aprendido aún a hacer política realista y conveniente, realmente pragmática. Desde una perspectiva ciudadana aún estamos tratando de empujar las cosas sin considerar el entorno político, siguiendo más al propio hígado que al conjunto de lo que existe. Las interacciones hepáticas han terminado por producir el conjunto de torpezas políticas que nos ha llevado a este punto.

Nuestro orden constitucional es claro: El Jefe de Estado lo es también del Gobierno. La Gobernabilidad es su chacra, y por ello delega funciones, no responsabilidades. El Presidente del Consejo de Ministros posee gran importancia, después de todo el Jefe del Estado lo convoca como el Gran Coordinador de sus Políticas, pero es obvio que si las Políticas que el Jefe del Estado pretende ejecutar no se ejecutan o se ejecutan de una manera que no le parece, pues tiene la libertad de decidir el cambio, en especial cuando la realidad lo empuja. Contrario sensu, el Premier puede renunciar, precisamente por estar en desacuerdo con esas políticas o el modo de implementarlas. Los conflictos sociales no se afrontaron debidamente pues un gabinete arco-iris no luce tan funcional como parecía al principio. Introduce así el jefe del Estado un tercer actor, que a algunos puede que les guste más que a otros. Pero que lo mete, lo mete. Creo que más no podemos decir por el momento. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. 

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jueves, 24 de noviembre de 2011

LECCIONES EDUCATIVAS DESDE CHILE


LECCIONES EDUCATIVAS DESDE CHILE

Mímesis, Póiesis y Techné

El viejo Aristóteles estableció hace luengos siglos que la obra de arte poseía tres aspectos que la conformaban y definían: La mímesis, es decir la imitación de la realidad, la póiesis, que es la parte propia y original, y la techné, que son las habilidades y medios que empleamos para plasmar la obra. En el Perú tenemos la mala costumbre de mirar para afuera para averiguar lo que debemos hacer, y parece que somos bastante buenos en eso de copiar – el copy and paste es una costumbre nacional -, pero fallamos, quien sabe si por falta de confianza en nosotros mismos, en la parte original, y terminamos por copiar lo que no deberíamos básicamente porque otros lo hicieron y les ligó, y naturalmente no nos funcionan porque nuestras condiciones son otras. Como todo chef sabe, una buena receta fracasa si el cocinero es malo. En todo orden de cosas nuestra admiración o inclinación nos lleva a apreciar en otras sociedades una serie de valores que supuestamente no poseemos y creemos deberíamos poseer. Es decir, es en el fondo un tema ideológico.

Adaptar la techné de otras realidades no es negativo cuando se tiene claro qué se quiere hacer. La mímesis y la póiesis son temas de equilibrio entre copia y creatividad y parten de comprender la obra de arte que queremos realizar y los valores que expresa, no los métodos para hacerla, cuestión técnica. Los valores no se copian, se forman, y en lo ideológico los países, como los modistos, se ponen de moda por cierto tiempo, por lo que no es rentable copiar lo que deberíamos formar. Resulta en una pérdida de tiempo y esfuerzo, e indica que confiamos en el pensamiento mágico. Durante nuestra historia hemos mirado en todo o en parte sucesivamente a España, Francia, Estados Unidos, Alemania, algunos a la Unión Soviética, a Japón, a los Tigres Asiáticos, a Corea, a Chile, a Brasil, entre otros. Parece que nuestra baja autoestima no nos da para pensarnos aparte y atacar nuestros propios problemas con nuestras propias armas. Mirar lo que se hace afuera debería más bien servirnos para crear buenas ideas e impedirnos inventar la pólvora. Una cosa es querer abrir un dique, otra es saber si usaremos pólvora para ello, y de qué tipo.

La Educación como Obra de Arte

La Educación no se libra del tema. Hay paradigmas que miramos con poca crítica, y anti-paradigmas que destrozamos sin piedad por razones bien poco racionales, guiadas casi siempre por nuestras simpatías y antipatías ideológicas. Los bien ganados prestigios de disímiles sistemas educativos como Cuba y Finlandia se basan en algo que tendríamos que copiar: El ser originales y basarnos sobre los propios rasgos para resolver los propios problemas. Claro que es complicado ver dónde termina la mímesis y donde empieza la póiesis, pero de eso se trata precisamente la creatividad. Frente a Chile nuestra mirada ha sido principalmente ideológica, porque el éxito de la educación chilena se produjo cuando era fundamentalmente pública. El masivo repudio popular al sistema actual tiene base en que el sistema anterior funcionaba, y fue desactivado para ser sustituido por un sistema autoritario, cuyo resultado fue el rechazo total por parte de la gente. Es que lo que se pretendía copiar no era la Educación, era el autoritarismo. Punto de partida equivocado, de hecho. Algunos creen o quieren creer que los regímenes autoritarios son mejores en esto de la autoridad y en imponer ciertos valores que algunos consideran valiosos, también en lo educativo. Chile ha desmentido claramente esta idea, y el modelo autoritario se está viniendo abajo.

Adelantarse al cambio

Claro, esto no se produce sin lucha. Estamos en tiempos políticos presupuestales, pues es época, aquí como en todas partes, de discutir los presupuestos del 2012. En Chile esto está pasando también, aunque a la sombra de las continuadas y musculosas protestas estudiantiles, de profesores y padres de familia. Las diversas propuestas poseen características comunes a tomar nota, la primera de las cuales es que la discusión de fondo no es educativa sino económica. Tras decenios de asistir al desmontaje de un modelo educativo por razones ideológicas, la estafada juventud chilena lideró un movimiento social que impone sus cambios, mientras los políticos de todas las tendencias tratan de convertirlos en medidas económicas más o menos adaptadas a un sistema de cosas que no está preparado, lo que hace saltar las costuras del modelo completo. Esto podría ser el preludio de lo que acá tendremos eventualmente que afrontar, a no ser que nos adelantemos. Aunque nuestra pulsión de copia muestra nuestra baja autoestima, también podemos aprovecharla para evitar el extremismo opuesto e igualmente pernicioso de considerar que todas las respuestas las tenemos nosotros.

Educación y Generación Ni-Ní

El problema educativo es solamente una de las puntas del iceberg de un problema más grande: la invisibilización de la problemática de la Generación Ni-Ní. El tema de fondo es de qué van a vivir las personas en el futuro, lo que lleva a determinar cuestiones de base: Qué educación se imparte, para qué, con qué nivel de calidad, cómo se va a financiar. Imaginemos por un momento que la movilización estudiantil chilena no rebotara en el sistema político y económico, ello provocaría algo mucho más serio, contestatario y maximalista.

Imaginemos el problema de Conga presente y multiplicado por 25 regiones. Imaginémoslo además desarrollándose durante meses y meses, entre tejes y manejes, tiras y aflojas. ¿Qué le haría eso a las inversiones y a la estabilidad política y social? Los medios no podrían taparlo ni minimizarlo ni desinformarlo, la crisis llegaría a ser evidente, y lo más gracioso es que tenemos en la mano las herramientas para preverlo. Aunque nuestro carácter nacional no es muy previsor que digamos, de todos modos conviene precisamente, aprender del vecino, por aquello de que si sobre la casa de tu vecino ves llover…

Los problemas álgidos en Chile

Supongo que todos saben que la educación es el problema álgido en el Chile de hoy. La durísima rebelión de los estudiantes forzó al gobierno conservador de Sebastián Piñera a negociar aspectos fundamentales del modelo económico. No se juega aquí solamente la Educación vista como una necesidad social, sino como objeto de ingentes intereses económicos, representados por una banca que tiene endeudado a vastos sectores de la población chilena por muchos años por venir, con préstamos realizados para financiar una Educación privatizada y semi-municipalizada. Que esto es importante para nosotros es patente desde que imitamos los mismos procesos, fracasados allí y acá. Que la Educación chilena – y la peruana – necesitan de reformas estructurales es obvio. Veamos cuales son los temas básicos y cómo se reflejan en nuestro país.

Reformulación del crédito educativo y aumento de becas

El financiamiento y el crédito educativo en Chile se amarran a la “excelencia académica”. Esto lleva al tema de la evaluación de los estudiantes, y a las diferentes oportunidades de aprendizaje de que gozan. En países desiguales este es sin duda un elemento de exclusión social, y eso que Chile es mucho más homogéneo comparado con el Perú. Además los métodos vetustos de evaluación se resisten a morir, y eso significa que tienen que reformularse. La evaluación, si vamos a usarla como elemento decisorio para crédito y financiamiento, tiene que ser tratada seriamente, mejorando de raíz los estándares de evaluación para que ésta signifique algo en relación con los logros que los alumnos realmente obtienen. Y para nuestro caso, además, debemos considerar lo heterogéneo de nuestra realidad educativa. Por el lado de las becas, nuestro sistema real creado en base a criterios anti-técnicos– el de los Colegios Mayores - es extraordinariamente caro, como ha remarcado nuestro amigo José Rouillion en el Foro Paulo Freire. Es mucho más barato que el Estado otorgue becas a los estudiantes más capaces en colegios y universidades privados de prestigio, lo que además fomenta la integración social, y convierte al Estado en “miembro” de la APAFA, lo que de seguro tendría efectos importantes.

Regulación de los pagos en la Educación Superior

En el Perú se sostiene aún el principio de la gratuidad de la enseñanza, aunque bien perforado por todas partes. Esto no es un contrasentido, pero entraña un malentendido, el de que la educación no tiene costo, y es que sí lo tiene, pero resulta que es asumido por todos los buenos peruanos que pagan sus impuestos indirectos y directos. Esto tiene que regularse, porque tampoco se trata, como es la tendencia, de seguir constituyendo negocios universitarios de pésima calidad. Y en esto hay que tener la mano bien firme, porque muchísimas carreras están repletas de profesionales, y hay otras en las que hay una lamentable escasez. Que se gasten los recursos del estado y las Familias en seguir formando más abogados es ridículo, cuando hay tantas otras necesidades. Si el valor de la plata que el pueblo y el estado se sacan de la boca para educar a la juventud no reditúa, entonces estamos ante un delito de malversación de fondos públicos, y es así como debería ser tratado. Y solamente requiere que el estado se ponga los pantalones y regule.

Aumento de los estándares de Calidad

Caballito de batalla de todo el mundo es éste. Ya nos hemos referido en parte al asunto, pero vale la pena insistir en la pertinencia de los estudios escolares y de las carreras universitarias. Acreditar las instituciones educativas es un trabajo por hacer, y que requiere más tiempo, recursos y sobre todo, voluntad política de la que se está poniendo. Mejor hacerlo desde ahora que frente a movilizaciones de miles de personas. Y que esa acreditación se someta a los estándares internacionales es imperativo.

Financiamiento de la Escuela y la Universidad Públicas

Revitalizar – dar nueva vida – a la Educación Pública, parece imperativo. El languidecimiento de la escuela pública debe ser revertido. Esto es aumentar gasto, gasto y más gasto. Gastar en infraestructura; gastar en la formación, actualización permanente y sueldos de los profesores; gastar en alimentación escolar; gastar en materiales educativos de primera, y en textos, etcétera. Además es reducir el número de alumnos por aula y de escolares por colegio, tenerlos durante más horas y atenderlos más y mejor. Es imperativo por lo menos poner nuestro gasto educativo al nivel del resto del continente. Eso es pisar callos, y sí, de hecho es obvio que no hay recursos para todo a la vez. Pero lo cierto es que se desperdician demasiados, produciéndose conflictos de interés gravísimos, en especial cuando vemos que la Asamblea Nacional de Rectores es, en la práctica, un cuerpo estamentario que defiende sus propios intereses, incluso con su propia bancada en el Congreso. En la práctica estos grupos de interés terminan por emplear recursos del Estado y la Sociedad que se podrían emplear mejor en la educación pre-escolar, de donde sale el contrasentido de que los niños subalimentados y subeducados de nuestra patria subsidian la educación superior. También hay que considerar la diversidad de nuestro país y las diferentes necesidades de los diversos grupos que conforman nuestra patria, cuyos requerimientos están limitados por el magro presupuesto que se les asigna.

Priorización de la formación en tecnicaturas

Este tema está siendo visibilizado en diversas partes, en función de la Generación Ni-Ní. No lo es lo suficiente en nuestro país. En Chile este tema se está tratando de llevar hacia la Prioridad País, lo que muestra que lo están viendo. Reza para esto lo mismo que reza para la educación secundaria: Gasto, gasto y más gasto. En infraestructura, en formación, actualización y sueldos de docentes, etcétera. Tratemos de recuperar el sueño de sacar a los alumnos de la secundaria titulados y en capacidad de ganarse la vida. Y en esto, como en varias otras cosas, necesitamos destrabar la burocracia y hacer de una buena vez las cosas bien. A mis otros artículos sobre la Generación Ni-Ní remito para más propuestas.

Aumento de la cobertura y reforzamiento de la educación preescolar

Si no alimentamos, aprestamos y protegemos de la contaminación a nuestros niños para que entren en la vida con alguna oportunidad, apenas nos mereceremos el titulo de sociedad civilizada, y esto es mucho decir de un pueblo que estuvo entre los que inventaron la civilización. Aquí reza de nuevo la receta de los acápites anteriores: Gasto, gasto y más gasto.

Gasto, Inversión y sostenibilidad

Frente al tema que he levantado de gasto, gasto y más gasto, me caben dos reflexiones. Uno, que decir gasto en educación es decir Inversión, pero Inversión de largo plazo, aunque algunos indicadores puedan reflejar mejorías más o menos rápidas. Pero en esto, como en todo, no debemos dejar que el árbol nos tape el bosque. Y en segundo lugar, que si consideramos la inversión educativa también debemos considerar el Retorno. Nuestra educación en este aspecto posee un retorno muy bajo, es decir, no es sostenible. Hay varias razones para ello, algunas de carácter estructural. Más de cien personas dejan nuestro país diariamente, buscando quedarse en el exterior, y la inversión educativa hecha en ellos favorece a los países que los reciben, y ahí hablamos de dos millones de peruanos que aportan afuera, y si bien las remesas en algo retornan esa inversión, es obvio que hay una pérdida. La baja calidad educativa no es una inversión, es gasto puro y simple, equivalente a tirar los billetes por la ventana. Cuando miremos la educación desde esta perspectiva tenemos que ver nuestra sociedad como un todo. La inversión en Educación no puede ser manejada con criterio mercantilista, porque el cortoplacismo ejerce un vicioso sobrecosto sobre las familias, y quien más gana con la privatización de la educación es el sistema financiero, que presta crédito de consumo a altísimas tasas de interés para una Inversión que es de largo plazo. El tratar con tasas de interés de corto plazo las inversiones de largo plazo es una violación terminante de las reglas del mercado, e INDECOPI debiera hacer algo al respecto de este abuso. Así que la sostenibilidad de la educación no puede ser vista como un negocio. El lucro, por lo tanto, no es una opción.

Colofón

¿Se podrá en cinco años hacer todo esto, y prevenir la Conga estudiantil? La tendencia es muy clara, se trata del acceso igualitario a la educación de calidad y del fortalecimiento de los sistemas pre-escolar y escolar públicos. No parece tanto, pero hablar es fácil. No pretendo haber agotado el tema, porque seguramente hay mentes más viejas y más sabias puestos en esto. La cosa es hacerlo antes que tengamos a los Ni-Nís encima. Y punto.


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jueves, 27 de octubre de 2011

INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (I)


INCLUSIÓN SOCIAL o Contra la Pobretología (I)

“Hay tres formas de mentir: Las mentiras descaradas, las medias verdades, y las estadísticas” (Anónimo)

Pensé titular este artículo “Contra la Estadística”, pero la Estadística es una ciencia respetable y extremadamente útil, cuando se la sabe usar. Como toda herramienta debe ser utilizada de acuerdo a sus propias reglas. Si tomo un martillo por la cabeza en vez de por el mango, mi capacidad de colocar un clavo en su lugar queda por lo menos obliterada. Si trato de usar una computadora para que piense por mí, me encuentro con esa famosa frasecita sobre las computadoras: Confiables, Exactas, Estúpidas e Imbéciles, o el conocido SISO: “shit in, shit out”. Para transportar una aspirina puedo emplear un portaaviones, y la aspirina será transportada, aunque de manera bien poco eficiente. En la Estadística hay deformaciones que no proceden de sí misma, sino de su empleo para apuntalar objetivos políticos. En diversas ocasiones hemos señalado los grandes problemas que hay alrededor de las Estadísticas aplicadas en el Perú. Como arma política es sumamente interesante, de cara a la opinión pública de la ciudadanía. Creemos, por ejemplo, que la pobreza ha disminuido, aunque cada gobierno ha añadido su batiburrillo a las labores de recolección de información, su interpretación y difusión de acuerdo a sus muy particulares intereses. Es muy bacán si como gobierno podemos decir que se redujo la pobreza, o que el analfabetismo ha sido erradicado. Sin embargo, si rascamos un poco debajo de la superficie encontramos algunos hechos poco felices, que atemperan cuando menos el optimismo.

Medir Pobreza y medir Inclusión

La Inclusión Social y la Pobreza son temas complejos. Que hay relación entre ellos, es obvio, pero cuál pueda ser ésta no está claro. Empecemos por la Pobreza: Su medición es uno de esos hechos poco felices en los que se toman decisiones sobre la base de la publicidad de indicadores confundidos con Valores y Variables, y Variables confundidas con las Definiciones Operativas, Nominales y Reales, y éstas últimas a su vez confundidas con Conceptos. Así si resulta que este mes gastaste 50 céntimos más que el anterior, saliste de la Pobreza. Ello linda con el absurdo, y proviene de confundir un indicador con un concepto, y éste con una situación. No sabemos quién determinó una cifra y no otra como límite, ni por qué ni cómo, aunque supongo que debe haber muy buenas razones. Además está la cuestión de la foto y la película: Yo puedo tomar un momento determinado justo antes de que suban precios, y decir abusivamente que la pobreza bajó porque el indicador tal bajó, y atención, no es que eso sea necesariamente falso, es apenas falaz. Si al día siguiente de que anuncié con bombos y platillos la reducción de la pobreza resulta que suben los alimentos y combustibles, tendría que rehacer toda mi ecuación, y corregir lo dicho, porque el gasto de 50 céntimos, uno, dos o cinco soles de más ya no corresponde al nivel de precios con el que se hizo el primer cálculo. De hecho, los cambios en los niveles de precios modifican los valores del indicador de un año para otro, de un mes para otro, e incluso de una semana o día para otro/a. Si yo anuncio hoy que la pobreza bajó porque bajó el indicador de gasto, y mañana suben los precios de subsistencias o combustibles, y no modifico la información, pues digo la verdad cuando digo que el gasto es mayor, pero con los precios de ayer, no los de hoy. Tengo entre manos un dato real, pero manipulado e interpretado de manera sesgada para dar la impresión que avanzamos. Y eso linda con el engaño.

El 16 de Octubre fue el día internacional de las personas con discapacidad, y además es día nacional de la educación inclusiva. Como quiera que estas efemérides nos importan y están en relación directa con el tema que nos ocupa, debiéramos tratar de ellas a la luz de lo mencionado. ¿Cómo medimos la Inclusión Social? ¿Qué relación tiene la Pobreza con la Inclusión? He aquí un debate que seguramente es muy académico, pero que debería interesarnos, pues de lo que saquemos en limpio determinaremos acciones a tomar.

De donde salen los Indicadores

Los Indicadores salen de determinadas Variables a través de las cuales se determina la presencia o no de una determinada situación. Decimos que el nivel de gasto mensual que las personas realizan es un indicador razonablemente confiable de su nivel socioeconómico. No es descaminado. Es obvio que cuando hacemos un gasto priorizamos ciertas cosas antes que otras, salvo que estemos medio chiflados. Por lo general comemos antes de comprarnos una casa, y entonces de la variación de ese nivel de gasto se puede deducir la situación de los pobres. Si gastas más – precios ceteris paribus, es decir, si gastas más con precios iguales – es porque sin duda mejoras tu calidad de vida, eso es bastante obvio. El dato puede asumirse con moderado optimismo, sobre todo si ese aumento es constante en el tiempo y no sufre decrecimientos notables. El indicador mide un valor en dinero, que si aumenta indica que el número de pobres baja, y si disminuye indica que el número de pobres sube. Y de ahí sacamos los porcentajes a los que tan aficionados somos.

La Variable del Gasto es entonces importante para medir, y seguramente se eligió porque hay mucha economía informal y subterránea, y medir los ingresos resulta muy difícil. Pero ¿qué es la Pobreza, o qué es ser pobre? ¿Y qué relación tiene con la Inclusión Social? Normalmente para llegar a los Indicadores hemos tenido que pasar por todo un proceso que empezando desde el Concepto, "baja" a la Definición, llega a una Definición Operacional, de ahí se determinan Variables para culminar, ahí recién, en los indicadores.

Concepto de Pobreza

INEI, cuya página consultamos, reconoce que medir la pobreza es un tema complejo. Se relaciona con diversos conceptos opuestos, como la riqueza; o con conceptos complementarios y traslapados, como por ejemplo el “estatus” o la “insatisfacción”, que se relaciona con la percepción de las propias necesidades. Las necesidades humanas son extraordinariamente complejas, con rasgos objetivos y subjetivos, no es solamente que yo sea pobre si no tengo plata, también la sensación manda. Una persona se puede sentir más pobre porque no puede resolver la necesidad de llenar la piscina por ejemplo, y esa sensación lo puede llevar a percibir que “desciende de nivel”, pues no puede efectivamente satisfacer la necesidad de bañarse cuando hace calor. La sensación de carencia es, pues, importante. Pero hay también el aspecto objetivo, sobre todo si se vive en un clima muy caluroso, y la ausencia de bañera, poza o piscina puede implicar la muerte por deshidratación. Y los muertos no gastan. El 89 % de la población sobreviviente del Perú se computa a sí misma como Pobre, según la Encuesta Nacional de Hogares. Es una interesante discusión académica, si bien soslaya las situaciones reales, como todos los conceptos. Pues ser pobre es una cosa, y otra cosa la Pobreza en cuanto idea o concepto. Aterrizar el concepto para los estadísticos resulta muy complejo, porque prefieren tratar con generalidades, y no es que esté mal, es que simplemente en medio del tráfago intelectual y matemático se les escapa la perspectiva humana.

Comprender el concepto "Pobreza" se dificulta cuando tratamos de describirlo: Si hablamos de necesidades básicas, entonces cuáles son las no-básicas. La alimentación es definitivamente importante, pero el mantenimiento de la Salud, la calidad de la vivienda, la posesión de vestido y abrigo, el acceso a la educación, la capacidad de ejercer ciudadanía, el acceso a los derechos humanos, etcétera pueden ser considerados en sí mismos o en relación con la ingesta de alimentos o cualquier otra idea. Es que según las condiciones te puedes morir o enfermar tanto si no comes como si comes mal, o hace demasiado frío y estás a la intemperie o sin ropas adecuadas, o sin las vacunas correspondientes. Las condiciones de vida presentan facetas interrelacionadas: Si gozo de salud, es porque mis requerimientos nutricionales están más o menos cubiertos, pero si no puedo solventar el costo de las vacunas o el tratamiento de accidentes o enfermedades me muero igual. Vivienda es toda cosa con techo, pero si no tengo desagüe mi posibilidad de enfermar aumenta, y si gasto en sanarme limito la compra de alimentos. La vulnerabilidad es, por ende, un concepto muy presente. Se puede vivir al borde de la pobreza de modo más o menos permanente, según  mi grado de vulnerabilidad.

No es demasiado difícil catalogar a una persona pobre. El problema es clasificar a grandes cantidades de personas como tales, lo que es necesario si tratamos de tomar decisiones con recursos escasos. Hay que cuantificar para saber cuánta gente es pobre. Y por eso tenemos que discutir qué significa ser pobre. INEI detiene aquí su preocupación, en sus documentos públicos salta directo a los métodos de cuantificación. Es como si nos dijeran que, bueno, el problema es complejo, no nos corresponde a nosotros más que las malas noticias, así que lo que necesitamos es un método simple, pasar por alto la discusión sobre la Definición Real, que es medio filosófica, e irnos de frente a una definición nominal, que entendemos mejor y nos permite avanzar. Ahí es que nos dicen que la premisa es: hay pobreza cuando una o más personas muestran un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia. 

Qué sea eso de la sobrevivencia queda una vez más en el aire, como concepto es lindo. Parece que cuando de estadísticas se trata nos apuramos en pasar a la tranquila superioridad de los números, porque para qué vamos a explicarles a alpacas y vicuñas cosas intelectuales. Los números sirven para medir algo, y si ese algo lo dejamos en la nebulosa pues entonces nos faltará precisión y focalización. Definir la pobreza por la sobrevivencia (y sus mínimos) no parece que sea adelantar algo. También los presos de los campos de concentración Nazis sobrevivían. Pero por ahorrar saliva y palabreo ahí lo dejan.

Definición Nominal de Pobreza

Ya que eres pobre si no sobrevives, que es lo que se nos dice, podríamos jocosamente decir que eres pobre si ya estás muerto, pero que si no te has muerto todavía es probable que no seas pobre, y eso significaría que estás en un nivel de bienestar superior al de la línea de sobrevivencia. A la vez podríamos decir que puede que no estés muerto pero sí en proceso de morirte, precisamente porque estás por bajo la línea de supervivencia. Yo me sospecho que eso se puede medir usando esa cosa estadística denominada “expectativa de vida”: cuánto tiempo vivirías si las condiciones que presidieron tu nacimiento se mantienen. Lo interesante de esta definición nominal es que nos proporciona una línea de pobreza, es decir una línea que puede medirse considerando las condiciones en las que saldrás de la situación de candidato a la fosa, hacia una situación de bienestar, signifique eso lo que signifique.

En consecuencia - no creo que lo hayan pensado - el bienestar se mide en la medida que puedes sobrevivir o no, entendido como que alcanzas una cierta edad. Si sobrevives posees un nivel de bienestar y no eres pobre. Y si te mueres, es porque no tienes el nivel de bienestar requerido para la sobrevivencia y te mueres antes de lo que debes, y por eso eres pobre. Tengo la penosa sensación de que están razonando en círculos. No soy estadístico, pero me parece un tanto circular y simplón considerar que si te estás muriendo es porque estás por debajo de los niveles de bienestar. Los conceptos de bienestar, sobrevivencia y pobreza en apariencia no han sido estudiados ni profundizados cabalmente, puede que por la urgencia de dar una cifra con la que se puedan hacer cosas. Los estadísticos no son malos chicos, solamente es que ven las cosas en términos de escalas y números. Atraquemos con esto provisionalmente.

Cuantos pobres hay

Se trata entonces de hallar Variables, de preferencia solamente una o dos, significativas y manejables, de modo que trabajemos menos para llegar a lo que queremos. Hay tres métodos de medición internacionalmente reconocidos: Línea de pobreza (LP), Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el integrado (I), que combina las dos anteriores. Hagamos el análisis correspondiente. En 1997, en América Latina, doce países empleaban el LP, ocho el NBI, y siete el Integrado. El indicador de marras que se ha publicitado hasta el extremo para decir que somos menos pobres proviene obviamente del método de Línea de Pobreza.

El empleo de uno u otro método depende de la definición de pobreza, que ya hemos visto presenta algunas falencias conceptuales. LP se basa en el consumo privado, en tanto que NBI se orienta hacia la inversión pública y privada, y el consumo público. Así, a vuelo de pajarraco, parece que integrar ambos resulta ser más informativo, desde que las personas no se mueren solamente por no tener plata, sino porque puedes tener toda la plata que quieras y no haber hospital a 100 millas a la redonda; o no hay carreteras para transportar alimentos y producir una oferta nutricional equilibrada; o no hay iluminación y caes en un agujero y te mueres.

Se elige un método por razones prácticas metodológicas y de proyección demográfica y económica. Veamos qué pasa con el método Integrado al clasificar a los pobres: Pobres crónicos - grupo más vulnerable con al menos una NBI e ingresos o gastos por debajo de la línea de pobreza; Pobres recientes - los que tienen sus NB satisfechas pero sus ingresos por debajo de la línea de pobreza; Pobres inerciales - los que tienen al menos una NBI, pero con ingresos o gastos por encima de la línea de pobreza; y por último los Integrados socialmente, - no tienen necesidades básicas insatisfechas y sus gastos están por arriba de la línea de pobreza.

Aunque en teoría en el Perú empleamos el método Integrado, solamente escuchamos hablar de Pobres y Pobres Extremos, lo que sugiere una especie de conspiración de silencio para no mencionar ese tema lisuriento de Pobres Crónicos, Estructurales, Recientes o Inerciales. El dato de reducción de la pobreza que todos manejamos proviene de un indicador del método LP, y así pasamos olímpicamente por alto problemas conceptuales graves, como el de la separación entre políticas económicas y sociales. Según parece, optamos en el pasado por mantener “cuerdas separadas” en tal sentido, con el efecto perverso de la estigmatización de la pobreza, y el contenido ideológico anexo de que si el pobre es pobre es porque se lo merece. Además, privilegiar la LP pasa por agüita caliente la estructura económica, e introduce coyunturas como el tipo de cambio. Otro problema más, bastante práctico, es que el Método Integrado siempre registra mayor cantidad de pobres que si solamente trazamos una raya en el piso, pues en buena cuenta y con un par de trucos, elegimos de acuerdo a nuestra conveniencia por donde la hacemos pasar. Un indicador basado en una Línea de Pobreza rinde más réditos políticos, o sea permite administrar más jarabe de pico a la población y hacerle creer que la pobreza disminuye, aunque tengamos un déficit de infraestructura enorme. De hecho, es el caso del Perú.

Ah, las definiciones

Maquillar es fácil si se sabe cómo, y aprovecha tanto de la ignorancia estadística de la población como de la candorosa confianza que se tiene en los liderazgos políticos. Ir de la definición nominal a la operacional de manera “conveniente” es uno de los tantos procedimientos de hacer la finta que existen en nuestra patria.

Para que no crean que me mando sin saber, tomemos el caso del concepto “hacinamiento”, que indica cuántas personas viven en una habitación. En Bolivia la cifra es 2.5 personas, y eso significa que tres personas viviendo en una habitación de un tamaño determinado es hacinamiento. Pero en el Perú para que una habitación esté hacinada, requieres de cuatro personas. Es decir lo que en Bolivia es hacinamiento, NO es hacinamiento en el Perú.

La cantidad de indicadores también cuenta. Bolivia considera la salud un NBI, por ejemplo, pero el Perú no lo hace. Es decir, gastas al mes 300 soles y en consecuencia NO eres pobre. Claro que igual te morirás porque el Hospital más cercano está a 30 kilómetros de distancia a campo traviesa. Y así le "ganamos" a Bolivia cuando "comparamos" cifras. Claro que con el árbitro a favor, con más jugadores en la cancha y con canchas y arcos de diferente tamaño. Pero qué importa eso si ganamos. Pero el orgullo nacional ni se come ni cura enfermedades, y con tres personas estamos hacinados aunque digamos que es con cuatro, y en el Perú se dice que la Salud es una necesidad Básica SATISFECHA. Y Bolivia puede seguir siendo el premio consuelo del Perú, pero ello ya suena a hueco, porque nos ganan. Bueno, siempre nos queda Haití.

Los organismos internacionales

Ya hemos visto que los países miden como les da la gana, y por eso nuestras cifras no pueden compararse impunemente. Los organismos internacionales emplean sus propios modelos por sus propias e inescrutables razones, pero parece que algunas de ellas se ajustan a sus necesidades, que no a las nuestras. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, emplea la LP, que divide a los Pobres en Pobres Extremos, Pobres No Extremos, y No Pobres. Para hacerlo compara el ingreso con la LP para definir la magnitud de la pobreza, determina el costo per cápita diario expresado en dólares, define el valor de la LP, y el valor de la LP total, y luego califica a los hogares. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) emplea también una variante de la LP. Parten de una línea de pobreza extrema metropolitana que corresponde al valor de una canasta básica de alimentos metropolitana. La línea de pobreza extrema del resto urbano es asumida como el 95% de la línea de pobreza extrema metropolitana y la línea de pobreza extrema rural equivalente al 75% de la misma. La línea de pobreza total urbana es asumida como el doble de la línea de pobreza extrema, y la línea de pobreza extrema total rural es igual a la línea de pobreza extrema aumentada en 75%. Los hogares son calificados con los mismos criterios que sigue el BID. Quizá esto tenga algunas ventajas, al emplearse un criterio objetivo de cierto interés, el valor de una Canasta Básica. Por otra parte es obvio el sesgo urbano. El Banco Mundial (BM) compara el consumo con las líneas de pobreza. Para poder hacer comparaciones válidas, ajusta los datos de los países a dólares per cápita diarios en términos de precios internacionales, según la paridad del poder adquisitivo. Así define una línea de pobreza internacional, considerando pobres a los que viven con ingresos por debajo de dicha LP. Esto tiene la virtud de normalizar la data y poder comparar a los diversos países, cosa que ya vimos no se puede hacer con las cifras de cada Institución nacional.

Primer Colofón

Esto hace que nos preguntemos por qué, si existe la información para comparar, y las diversas cifras obtenidas por diversas metodologías, tenemos que asumir como criterio de reducción de pobreza uno y solamente uno, y además aquel que posee menos elementos de objetividad. No decimos tampoco que sea negativo, pero lo cierto es que su empleo ha tenido dos efectos en la Opinión Pública: Uno, dar la sensación de que estamos realmente superando la pobreza, y que por ende las políticas económicas establecidas desde los tiempos del fujimorismo tienen sentido, y Dos, el de invisibilizar el tema de la Inversión Pública en Necesidades Básicas Insatisfechas, con lo que se le encaja el problema de ser pobre a la población. Es decir, si eres pobre, es tu culpa. 
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